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El cuento del infierno

Una explicación sobre la Vida Humana

UN CUENTO QUE NO ES UN CUENTO... PERO QUE SI ES UN CUENTO... JAJAJA

Te lo explico más lentamente: es un cuento que quizá no es tan cuento... pero que si es un
cuento... pero que si lo lees te puede dar una perspectiva totalmente inesperada sobre lo qué
es la vida humana, entender porque la vives como la vives y encaminarte a tu desarrollo
espiritual (maybe, tal vez, quién sabe...)o simplemente leerlo como un cuento, por pura
diversión.

Advertencia: no lo leas si no quieres que todos tus paradigmas se colapsen... y que no vuelvas
a entender tu vida como alguna vez la entendiste (pero puedes leerlo sólo por curiosidad, para
ampliar tu cultura, pero siempre con precaución porque lo que vas a leer te va a mover todo...
Así que sólo si crees que estás preparado, sigue adelante)

Por Yuri Serbolov

Supón, sin conceder, que existe el infierno.

Imagina que hoy en la noche me voy a dormir y mañana despierto en el infierno.

Lo primero que me preguntaré es qué hago ahí, porqué me mandaron ahí y seguramente me
diré que yo no merezco estar ahí, que yo siempre me porté bien en la vida, que seguro algún
burócrata se equivocó y me mandó al lugar equivocado. Trataré de averiguar si hay una oficina
de "quejas y reclamaciones" o una Comisión de Derechos de los Diablos para que me saquen
de ahí.

Pero mientras tanto ya estoy ahí y me pregunto. ¿Qué alternativas tengo?

1. Aprovechar la experiencia para hacer un tour turístico por el infierno, para conocer las
calderas, los fogones, tomarle fotos a los diablos. Saludar a uno que otro primo o amigo que
se encuentre por ahí.

2. Vivir la experiencia. Conocer sus reglas, sus instituciones, sus usos y costumbres. ¡Qué me
queda! Ya estoy ahí y como dice el dicho "a donde fueres, has lo que vieres".

3. Mientras procede mi queja, si es que va a proceder algún día, puedo tratar de reformar el
infierno. Seguramente el Diablo Mayor es un déspota, alguien muy cruel o inhumano (digo
maldito con los diablitos y con los que por ahí caemos). Trataré de hacer un Código Moral, una
reforma a la Constitución de los Infiernos, crear nuevas instituciones, hacer marchas y
manifestaciones, para tratar de mejorar las condiciones en el infierno. Como dicen, el objetivo
es "dejar el mundo mejor de como lo encontré". Que me recuerden o que me pongan un
monumento o una placa que digan todo lo que hice por el infierno, que hagan mi biografía
para revelar las luchas en las que participé y sobre todo las conquistas que tuvimos para
mejorar las condiciones de los diablos y de los narakas -así se les llama a los habitantes del
infierno.

4. Hacer un plan de fuega, de escape, para irme de ahí, porque seguramente el infierno no
debe ser un lugar bonito para vivir y menos para pasar unas vacaciones... debe ser, como su
nombre lo dice: "un lugar infernal"... Así que mientras más rápido me pele de ahí mejor...Tengo
dos alternativas:

a. Fugarme yo solito, sin que nadie se entere.

b. Hacer un plan de escape en el que me pueda llevar a los más que pueda, en especial a mis
familiares y amigos.

¿Se te ocurre qué otra cosa podría hacer en el infierno?

Ahora pregúntate si lo que haces en el infierno es o no más o menos lo mismo que haces en tu
vida aquí en la Tierra como humanito.

1. hacer un tour turístico de reconocimiento

2. aprovechar la experiencia, gozarlo

3. tratar de reformar la tierra, alfombrarla, para hacerla un mejor lugar para vivir.

4. tratar de escapar tu sólo o con alguien más.

¿Qué otra cosa haces aparte de eso?

Si me dices que te dedicas a dormir, asearte, comer, transportarte, estudiar, trabajar, divertirte,
convivir con tu familia o amigos es el punto 1 y 2 (aprovechar la experiencia, gozarlo).

Si te dedicas a ir a manifestaciones, a firmar desplegados, a mandar post por las redes


sociales sobre cualquier noticia política entonces estás en la opción 3.

Si me dices que estás trabajando en tu desarrollo espiritual entonces estás pensando cómo
escapar y es la opción 4.

Cuatro Maneras de Vivir la Vida Humana

Los hindús dicen que hay sólo cuatro cosas que puedes venir a hacer como ser humano a
esta vida:

1. Venir a hacer tus deberes (dharma)

2. Venir a acumular riqueza (artha)

3. Venir a divertirte, a gozarla (kama)

4. Buscar la liberación (moksha)

1. El que vino a cumplir sus deberes es todo aquel que se dedica a estudiar o trabajar o a
limpiar o a ordenar y que no le queda tiempo para nada más. Se la pasa todo el día trabajando
para caer rendido por la noche y al día siguiente volver a hacer lo mismo, con apenas un
poquito de tiempo para ver la tele, un partido de fútbol o para convivir con la familia o los
amigos y de vez en cuando salir a un fin de semana o tener, si le va bien, unas vacaciones,
para luego seguir con lo mismo y lo mismo. El está en "dharma". (Cuando se escribe dharma
con minúscula o incluso en plural se refiere a todas las cosas o actividades o fenómenos.
Cuando se escribe Dharma con mayúscula y en singular se refiere a las enseñanzas
espirituales).

2. Aquel que vino a hacer riqueza, como un comerciante o negociante o un industrial o un


banquero. Alguien que es muy hábil, muy astuto, muy inteligente y que detecta muy fácilmente
las oportunidades y que en vez de trabajar, sabe cómo poner a la gente a trabajar para él.

Mucha gente trabaja y trabaja pero apenas le alcanza para vivir. En cambio, los "artha"
trabajan poco o mucho, pero se enriquecen, ya sea por que encuentran una idea genial o
porque organizan a los "dharma" a trabajar para ellos. El marxismo les llama a estos unos
explotadores y Marx planteo la lucha de clases, para que los "dharma" se rebelen y se
apropien de los medios de producción. Sin embargo, los "dharma" siempre necesitan un jefe,
un líder, un organizador y acaban siendo sometidos por sus líderes sindicales o de sus
organizaciones o por sus gobernantes. Parece que si naciste "dharma" entonces "dharma" te
quedas. "Aunque la mona se vista de seda, mona se queda". Pero ciertamente hay algunos
"dharma" que logran superarse y ascender y convertirse ahora ellos en capataces, en jefes, en
líderes. Ya evolucionaron a "arthas".

3. ¿Pero de qué sirve trabajar y trabajar y enriquecerse si uno no va a disfrutar de esa riqueza,
disfrutando de todos los placeres de la vida: buenas comidas, buenas bebidas, buenos
paisajes, buenas camas, buenos lugares, viajes, fiestas, reuniones, amigos, parejas, fiestas,
una bonita familia, una bonita casa, un bonito auto, una bonita lancha, un bonito avión privado,
buenas compras, buenas joyas, buenas obras de arte, etc.

Los "kama" se dedican al placer hasta llegar a veces hasta a la lujuria. De ahí viene la palabra
"kamasutra". Se considera que el máximo placer es el sexo ("sólo con tu pareja" dice el
director de cine Alfonso Cuarón).

Los artha se vuelven unos sibatiras, es decir personas que "se tratan con mucho regalo y
refinamiento" (RAE). Son unos hedonistas, que tienen "el placer como fin y fundamento de la
vida"... hasta que se "arthan" o se hartan jajaja...

4. Entonces evolucionan a mokshas, es decir, gente que busca la liberación, gente que
descubrió que cualquier placer que puedas encontrar en este mundo te harta, te aburre, te
sacia y que además te deja con ganas de más, te deja insatisfecho, te deja con una sensación
de vacío...

Eso es muy difícil de imaginar para los "dharma" que nunca han tenido un placer o que han
tenido muy poquitos placer y que siempre se quedan con ganas de más.

Pero un buen sibarita o hedonista que lo ha probado todo, que es muy rico o millonario para
darse todos los placeres y lujos, todos los gustos que quiera de comida, ropa, joyas, bebidas,
diversiones, etc. llega a conocer que "el dinero no da la felicidad", que por mucho que se
tenga nada se tiene y que incluso la gente multimillonaria puede ser totalmente infeliz y vivir
estados de depresión y de soledad inaguantables... Es entonces que los "kama" deciden,
misteriosamente, convertirse en "moksha", es decir, buscar la liberación espiritual, ver cómo
pueden escapar, ellos no del infierno, sino de lo que los hindús y los budistas llaman "el
samsara" que se refiere a la existencia cícilica, a estar renaciendo una y otra vez en la misma
existencia (y no es necesarioque creas en la reenciarnación hindú o en el renacimiento budista,
es suficiente con que te des cuenta que cada noche es como si tuvieras una mini-muerte y
cada despertar como un volver a nacer, volver a vivir. Es decir que cada noche y día tienes un
mini-samsara y renaces en tu misma existencia, en tu mismo cuerpo, en tu misma mente,
vuelves a ser tu, vuelves a ser el mismo y a tener la misma clase de vida que tuviste ayer y
antier y antesdeayer y así hasta la nausea, hasta el infinito, hasta el absurdo (ad nauseam, ad
absurdum, ad infinitum)....

Pero permíteme hacer un paréntesis que puede ayudarnos a entender cómo alguien se puede
hartar de tanto placer y lujo... Eso le pasó por ejemplo al Príncipe Sidharta que a pesar de
tener tres Palacios, uno para la época del calor, otro para la época del frío y otro para la época
de lluvias, con doncellas y todos los lujos y placeres que te puedas imaginar, de pronto decide
abandonar todo e irse como un "renunciante" un samana o sramana o shramana, que
abandonan "la vida de familia" y se van a meditar al bosque o a una cueva o a un
monasterior... Pero también fue lo mismo que hicieron otros como Atisha o Shantideva o
tantos otros príncipes, hijos de reyes, que abandonaron el Palacio y se fueron a la vida
espiritual... Quizá en Occidente nos cuesta más trabajo entender eso, pero también hay casos,
como el de que a pesar de ser una estrella de cine a nivel mundial, con mucha riqueza, prefiere
irse a meditar con el Dalai Lama en lugares polvosos de la India, codeándose con muchísima
gente muchos de ellos muy pobres, para pasar horas y horas sentado oyendo enseñanzas o
haciendo meditaciones.

Permíteme decirte que si no entiendes a la gente que renuncia a todo para dedicarse a la vida
espiritual, y te parece una locura o algo sin sentido, es porque seguramente tu eres en esta
vida "dharma" o "artha" o "kama"... y no "moksha".... Y déjame decirte que aunque no se trata
de una evolución necesariamente lineal en donde pases de:

1. dharma (deberes)

2. artha (riqueza)

3. kama (placer)

4. moksha (liberación)

Si hay, para los hindús un sentido de evolución ascendente, como una línea o una escalera en
que vas pasando de un nivel al otro... El budismo, en cambio, no lo ve lineal, ni como una
escalera ascendente, sino lo ve como un círculo o como una Rueda de la Fortuna, en que de
repente puedes estar arriba y de repente abajo, dependiendo de tu karma, de cómo te
comportes o actúes en la vida, o de tus acciones buenas o malas que hagas hacia tí y hacia
todos los seres. Si causas dolor y sufrimiento a otros seres, entonces bajarás en la Rueda de la
Vida y te irás a los reinos inferiores como naraka o ser infernal, como preta o espíritu
hambriento o como animal... En cambio, si te portas bien y haces cosas que benefician a los
seres, entonces puedes volver a renacer como humano, como ashura, titán o semdios o como
un deva o un dios que vive en un paraíso terrenal.

"Yo no creo en el infierno...."

Puedes decir "yo no creo en los infiernos" y está bien. Hoy día hasta el mismo Vaticano duda
si existe el "limbo" e incluso el "purgatorio" y ya poca gente habla del "cielo o paraíso" y del
"infierno"... Pero no los veas como lugares físicos, sino como estados mentales. En esta
misma tierra puedes ver dos de esos seis reinos, los únicos que nos constan, que podemos
"ver y tocar" que son el reino humano y el reino animal. Pero también, en esta misma tierra y
en esta misma vida puedes ver lugares del planeta o humanos que se comportan como si
estuvieran en el infierno, o como si fuesen espíritus hambrientos o incluso puedes ver algunos
que viven en California como semidevas o devas.

Los seis reinos son más bien estados mentales, estados emocionales:

REINOS INFERIORES

1. Infierno - odio, enojo, venganza

2. Pretas - espíritus hambrientos, llenos de hambre, de sed, de deseos, son insaciables.

3. Animales- ignorancia, ofuscación, miedo.

¿Cuántas veces en tu vida has estado lleno de odio y de sentimientos de venganza? En ese
momento eras como un naraka en los reinos infernales.

¿Cuántas veces en tu vida has sido insaciable, atrapado por tus vicios o por tus ansias de más
comida, más fiesta, más sexo, más diversión? Entonces eras como un preta.

¿Cuántas veces en tu vida te has sentido confundido, ofuscado, mareado, sin saber qué hacer,
a dónde ir, con miedo de que "te coman" o que te hagan algo? Entonces eras como un animal.

¿Entiendes? ¿Lo ves?

REINOS SUPERIORES

4. Humanos. Atrapados por los deseos. Son principalmente los que están en sus deberes
(dharma), en la riqueza (artha) o en el placer (kama)... pero también hay muchos humanos que
se dedican a la vida espiritual, en la que se distinguen cuatro caminos:

i. los laicos, que dedican el séptimo día a lo espiritual, a ir a misa, a cumplir con sus deberes
religiosos o hacer obras de caridad.

2. los monjes o monjas, que renuncian a la vida de familia y se van a vivir a un convento o un
monasterio.

3. los fakires, que se van a vivir al bosque, a una montaña o una cueva. Son gente que camina
sobre fuego o que come vidrios... En la ciudad de México puedes ver algunos fakires si te
subes al Metro. Gente que por recibir una monedas camina sobre vidrios o en las esquinas
tragafuegos.

4. los yoguis, que igual que los fakires son gente que busca la soledad de un bosque o una
cueva para irse a trabajar su desarrollo espiritual.

Los dos primeros (laicos y monjes) son más gregarios, es decir, viven en colectividad. Los
fakires y los yoguis por el contrario son solitarios, por eso es que difícilmente te los encuentras
por la calle... Pero como dice el dicho: "caras vemos, corazones no sabemos"... A veces
puedes ver a un pordiosero, pero en realidad puede ser sólo el disfraz de un gran ser espiritual.
Así que no veas a nadie con desprecio o con un sentimiento de superioridad. Acuérdate: "las
apariencias engañan".

Después de 500 vidas en el infierno...

Ahora déjame plantearte otro ejercicio que quizá te va a costar más trabajo porque te voy a
pedir que supongas dos cosas que quizá tu ser íntimo se niega a aceptar, pero como dicen los
abogados: "acepto, sin conceder". Es decir, sólo plantéalas como hipótesis de trabajo. No es
necesario que cambies tus creencias o tu religión, sino sólo date permiso de hacer este juego,
para poder entender porqué mucha gente vive como vive la vida humana.

Los dos supuestos muy difíciles de aceptar son:

1.- Imagina que si existe el infierno

2.- Imagina que sí existe el renacimiento

Para unos es muy fácil aceptar uno o el otro de estos supuestos, pero no ambos.

Ahora imagina que yo estuve 500 vidas en el infierno y de pronto renazco en la Tierra como ser
humano. Pues esto me parece el paraíso terrenal, la gloria, el lugar más maravilloso que pueda
ver, soñar o imaginar. Después de haber estado en medio de las calderas y los fogones, de los
fuegos infernales, rodeado de pura gente enojada, violenta, llena de rencor, de sentimientos de
venganza... el estar aquí en la tierra es la gloria... ¿Quién quisiera irse de aquí? Por mucho que
haya problemas o dificultades, comparado con las cosas en el infierno, aquí son "pan
comido", "minuscias", "pecata minuta"... Y lo que voy a querer es renacer y renacer como
humano. Por eso cuando a gente que está a punto de morir le preguntan qué quisieran, dicen
"volvería a vivir mi vida una nueva vez".

Ahora imagina que estuve 750 vidas como deva, en un paraíso terrenal y de pronto renazco
como humano... Pues esto me parece el infierno. Lo veo sucio, pobre, contaminado. Veo a la
gente llena de rencores, de vicios, de confusión, de corrupción. Veo que la gente es voraz y
egoísta y que no le preocupa hacerle daño a los animales (¡Se los comen!, son carnívoros...
bueno, en el infierno son peores porque haya son ¡caníbales!).

Entonces, aunque me diga que aquí es el paraíso terrenal, lo voy a ver como un infierno... Todo
es relativo, todo es una percepción, todo está en función de nuestros antecedentes, de con
qué lo estamos comparando....

Cuando yo conocí la India me pareció que era como el infierno, lleno de contaminación,
miseria, tráfico... Y me dije: "México es como el paraíso". Comparado con la India, aquí no hay
contaminación, no hay tráfico, no hay miseria...

Pero luego fui a Nepal y me dije: "ok, la India es como el infierno y Nepal es como el
purgatorio".

Y luego llegué a Buthán y me dije: ¡Wow, realmente si vivo en el infierno. México es un país
lleno de miseria, de contaminación, de tráfico". Buthán es como el cielo en la tierra, como el
paraíso.

A la India la puedes amar u odiar. No hay término medio. Es demasiado confrontativa. Es cierto
que la India es un país muy complejo. Yo al final la acabé amando y ahora la India ya no me
parece como el infierno, sino como un paraíso, porque me di cuenta de que es un pueblo
profundamente espiritual y con una cultura milenaria que no acabas de descubrir o conocer
nunca. Igualmente me di cuenta que no hay una sola India, como tampoco hay un solo
México. Cada quien ve o vive una India distinta.

Igualmente no hay un sólo infierno. Los maestros hablan de que hay por lo menos 9 tipos de
infiernos, desde los calientes, hasta los fríos. Pero no quiero detenerme en ello. Quiero concluir
compartiéndote un texto del Dr. Miguel Ruiz, de la sabiduría Tolteca:

«Cuando tomas conciencia de que todas las personas que te rodean tienen heridas llenas de
veneno emocional, empiezas a comprender las relaciones de los seres humanos en lo que los
toltecas denominan el sueño del infierno. Desde la perspectiva tolteca todo lo que creemos de
nosotros y todo lo que sabemos de nuestro mundo es un sueño. Si examinas cualquier
descripción religiosa del infierno te das cuenta de que no difiere de la sociedad de los seres
humanos, del modo en que soñamos. El infierno es un lugar donde se sufre, donde se tiene
miedo, donde hay guerras y violencia, donde se juzga y no hay justicia, un lugar de castigo
infinito. Unos seres humanos actúan contra otros seres humanos en una jungla de predadores;
seres humanos llenos de juicios, llenos de reproches, llenos de culpa, llenos de veneno
emocional: envidia, enfado, odio, tristeza, sufrimiento. Y creamos todos estos pequeños
demonios en nuestra mente porque hemos aprendido a soñar el infierno en nuestra propia
vida.» (La maestría del amor).

¿Ahora comprendes porqué te decía que el infierno más que un lugar físico es un estado
mental o emocional?

Cuando los humanos empezamos a actuar como bestias, cuando nos deshumanizamos,
cuando un humano se convierte en el principal enemigo o la principal amenaza de otro
humano al que quiere robar, mentir, violar, secuestrar o matar, entonces esto deja de ser el
reino humano y se convierte en el reino infernal. Porque el que uno tenga cara de humano no
significa que uno actúa como humano. Hay muchas personas con rostro humano pero con
alma de bestias... Están tan urgidos de llegar al infierno que no aprovechan tu estancia en el
paraíso terrenal y se comportan como demonios.

No se si te gustó este cuento o te puso pensativo o cabisbajo o deprimido... ¿Cuál es la


intención de este cuento?

Sólo una: que aprendamos a ver el valor de nuestra vida humana, ya que se dice que es, de
los seis reinos, el lugar más conducente para tu evolución y desarrollo espiritual, ya que en los
reinos inferiores (narakas, pretas y animales) hay demasiado sufrimiento y eso les impide
pensar o dedicar tiempo a su desarrollo espiritual... Y en los reinos superiores (devas y
ashuras) hay demasiado placer y eso los distrae y les impide concentrarse en su
espiritualidad... Sólo el reino humano tiene un equilibrio casi perfecto, donde hay sufrimiento
pero no tanto, donde hay placeres pero no tanto, hay condiciones negativas es cierto, pero
también condiciones ideales para el desarrollo espiritual. Así que conviene preguntarnos, ¿en
qué estoy dedicando mi vida humana? ¿Cómo la estoy viviendo? ¿Como humano o como
diablo, como deva o como espíritu hambriento?

Y finalmente decirte que el tener mucha riqueza material, muchos lujos y placeres hace tu vida
maravillosa, pero eso no la hace preciada.

Una vida humana preciada es sólo aquella en la que tienes una evolución o crecimiento
espiritual. Es decir, no depende de nada externo a ti, como son las condiciones materiales,
sino depende de algo interno, de si decides dedicarla a tu desarrollo espiritual.

Un gran maestro que sólo tuve la oportunidad de ver un día de mi vida, pero que me dejó
grandes enseñanzas que cambiaron mi vida y que aún la sigue cambiando, decía sobre la
preciada vida humana:

«Las enseñanzas del Dharma explican en detalle lo que constituye una preciosa existencia
humana. No se trata únicamente de una generación, sino más bien que la preciosa existencia
humana se refiere a tí. Puedes practicar el dharma y así tu vida será preciosa: tú tienes la
opción de seguir el dharma; tú dispones de tiempo para asistir a enseñanzas de dharma; tú
tienes el intelecto necesario para entender el sentido; y tú eres físicamente capaz de practicar.
Esto te permite darte cuenta de lo afortunado que eres.

«La siguiente historia tradicional es una buena metáfora que ilustra cuán preciosa es nuestra
existencia humana: Una vez un mendigo se encontró un enorme rubí al borde del camino.
Desconocía su valor y que podía obtener mucho dinero a cambio del mismo. Así que continuó
mendigando todo ese tiempo para alimentarse mientras el rubí seguía en su bolsillo. Al final,
murió siendo mendigo. No hizo uso de esta piedra preciosa, de manera que para él no tuvo
ningún valor. Esta historia tan sencilla señala que si no te das cuenta de lo increíblemente
preciosa que es tu vida ahora, va a ser igual de valiosa que tener un rubí escondido en el
bolsillo». (El Camino del Despertar)

El día que encontré mi Camino Espiritual ese día me sentí como un mendigo que se había
encontrado el más grande tesoro... y es algo que te quise compartir.

No se si la tierra sea el paraíso o el infierno. Se que algunas veces en mi vida me dediqué a los
deberes, otra a acumular riqueza, otra a los placeres y sólo muy poco al desarrollo espiritual...
pero si se que cuando conocí la espiritualidad eso cambió totalmente mi vida, mi forma de
vivirla y ya no me importa si estoy en el cielo o en el infierno, se que debo hacer, por qué, para
qué, cómo... no importa si estoy en el infierno, aún así me tengo que portar bien, entrenar mi
mente y adquirir sabiduría espritiual... Eso es lo que le da sentido y valor a mi vida, lo que le da
significado, pase lo que pase, viva lo que viva, me pase lo que me pase, me hagan o me digan
o no me hagan o no me digan... todo lo demás se volvió secundario, anecdótico, dejé de
quejarme de l infierno y ahora agradezco cualquier circunstancia o momento favorable para
trabajar en mi desarrollo espiritual, el cual es incipiente, insignificante, pero que me ha
permitido conocer cosas que ahora te las quise compartir en forma de cuento... Espero que lo
hayas disfrutado y que te sea de utilidad en tu propio camino... Arrivederci