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EFECTOS DE LA MIGRACIÓN

Las migraciones tienen efectos directos e indirectos tanto en los países o áreas
de emigración como en los de inmigración y en ambos casos, pueden tener
efectos tanto positivos como negativos:

 Para el lugar de emigración:

Constituyen efectos positivos:

 El alivio de algunos problemas de sobrepoblación


 El logro de una mayor homogeneidad cultural o política (los más
descontentos son los que primero emigran, quedando sólo los conformistas,
los que suelen estar de acuerdo con su situación socioeconómica o política)
 La disminución de la presión demográfica sobre los recursos
 La inversión de las remesas de dinero que envían los emigrantes
 La disminución del desempleo
 El aumento de la productividad al disminuir la población activa en el país de
emigración
 El aumento de la venta de productos en otros países, en especial, de los
países receptores de los emigrantes.

Estas situaciones provocan múltiples problemas en las familias (efectos


negativos), que van desde el envejecimiento de la población (por la salida de
población joven en edad de tener hijos), un decaimiento del rendimiento escolar
y de la escolaridad en general (por la disminución general de la matrícula), una
disminución de los ingresos públicos (por la emigración de gente trabajadora),
etc. Con relación a la salida de gente joven, ha sido tradicionalmente un
problema muy serio, sobre todo, en los países de régimen dictatorial: en los años
anteriores a la segunda guerra mundial, el gobierno de Moussolini en Italia
prohibió la salida de gente joven con el fin de limitar el éxodo de personas (sobre
todo, de varones) en edad de ser movilizados en el ejército. En otros países se
ha tratado de absorber o compartir con los padres la tutela por parte del gobierno,
con el fin de conseguir tener una mayor influencia en la gente joven para formarla
al servicio del Estado.

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 Para el lugar de inmigración:

- Constituyen efectos positivos: el rejuvenecimiento de la población; la


población se hace más dispuesta a los cambios (sociales, culturales, técnicos);
aportes de capital y de mano de obra; aportes de nuevas técnicas (innovación
tecnológica): llegan personas ya preparadas sin que haya tenido que invertirse
en su preparación; aumenta la diversidad cultural, por lo que el país comienza a
tener acceso a manifestaciones culturales nuevas (arquitectura, arte, nuevas
tecnologías, etc.); aumenta el consumo.

- Constituyen efectos negativos: pueden aparecer desequilibrios en cuanto a la


estructura por edad y sexo; introducen una mayor diversidad política, lingüística,
religiosa, llegando a formarse grupos completamente segregados y marginales;
perjudica a la conciencia gremial de la clase trabajadora, ya que los inmigrantes
suelen aceptar salarios inferiores a los de la población local; aumentan las
necesidades de servicios, sobre todo, asistenciales y educativos; aumentan las
importaciones de productos de los lugares de procedencia de los inmigrantes;
remesas de dinero hacia los lugares de procedencia de los inmigrantes;
disminución de los salarios en algunas ramas o sectores por la explotación
laboral de los inmigrantes, al no llevar documentos de autorización de tal
migración, este país puede decidir si echar al emigrante o no, etc.

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FACTORES DE LA GLOBALIZACIÓN QUE MÁS PUEDEN INFLUIR SOBRE
LAS MIGRACIONES

Los factores que ahora analizaremos no explican desde un punto de vista causa-
efecto los flujos migratorios. Miles de millones de personas se ven sometidos a
ellos y tan sólo una pequeñísima parte toma la decisión de emigrar. En realidad,
lo que necesitará explicación no serán tanto los flujos migratorios, cuanto el
hecho de que sean tan pocos lo que dan el paso de emigrar. Sin embargo,
analizar dichos factores permitirá trazar el marco que hace comprensibles las
migraciones.

Como se ha señalado más arriba, en la década de los setenta se produce una


coincidencia entre una rápida afluencia de capitales desde los países
productores de petróleo (petrodólares) y un descenso de la demanda de fondos
en los países más industrializados. En los países del Sur tenía lugar en ese
momento una fase de expansión económica. De modo que los excedentes de
capital fueron canalizados hacia esos países. Mientras que los intereses que se
establecieron al principio eran relativamente bajos, en los años ochenta
cambiaron las condiciones para las renegociaciones de la deuda y para los
nuevos créditos necesarios para pagar la misma. De este modo se produjo
un efecto de bola de nieve de la deuda externa. Cuanto más se pagaba, más se
debía. En 1997 la deuda se había multiplicado por 16 respecto al año 1970,
alcanzando la cifra de 1,95 billones de dólares.

El pago de la deuda se ha vuelto imposible. Pero más allá de su valor real en


términos de capital, la deuda se ha convertido en una palanca poderosísima con
la que el Norte impone unas condiciones totalmente desventajosas para el Sur
en el comercio internacional, se mantiene el saqueo de las materias primas, que
pierden constantemente valor en los mercados internacionales, y se obliga a los
países endeudados a abrir sus economías a la intervención del capital y las
empresas transnacionales en las condiciones más ventajosas para ellas.

El deterioro medioambiental es otro factor importante a tener en cuenta. Se


puede decir que existe en la actualidad una espiral de retroalimentación negativa
entre pobreza y destrucción del medio ambiente, en la que el deterioro del

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segundo conduce al aumento de la primera y viceversa, la primera se convierte
en una dificultad para la regeneración del segundo. Los pobres se ven obligados
a agotar los recursos para sobrevivir, pero esta degradación del medio ambiente
los empobrece todavía más. Siendo los ricos los que más contaminan, sin
embargo son los pobres los que soportan las peores consecuencias.

En la segunda mitad del siglo XX la agricultura del Tercer Mundo ha sido


crecientemente integrada en la división internacional del trabajo por medio de un
proceso acelerado de salarización del primer sector y su sometimiento a las
estrategias empresariales de los grandes consorcios agroalimentarios. Junto a
esto la industrialización orientada a la exportación y dependiente del capital
inversor extranjero ha movilizado importantes capas de población hacia los
núcleos urbanos y el trabajo asalariado. La primera consecuencia es el éxodo a
las ciudades que se produce en los países del Tercer Mundo. Se calcula que
anualmente emigran entre 20 y 30 mill. de personas del campo a las ciudades.
En el 2025 el 57% de la población de estos países vivirá en las ciudades.

De esta manera el proceso globalizador crea potenciales migratorios y refuerza


los lazos ideológicos, culturales y materiales entre el centro y la periferia, entre
los países de los que procede el capital y los países de procedencia de los
inmigrantes.

El turismo, los medios de comunicación de masas, sobre todo la televisión, la


venta a escala planetaria de productos culturales o de consumo, con sus
campañas promocionales, etc., han contribuido muy decisivamente a multiplicar
los contactos y las interacciones culturales a escala mundial. Para amplias capas
de población de los países empobrecidos el contacto con esos productos
culturales se produce frecuentemente en conexión directa con la sustitución o
disolución de los marcos tradicionales de vida y sus modelos de comportamiento.
Así que no parece aventurado afirmar que el proceso de expansión cultural de
occidente tiene un efecto directo sobre la predisposición a emigrar, al favorecer
el desarraigo y al universalizar patrones de consumo y estilos de vida y crear
expectativas difícilmente realizables en los países empobrecidos.

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Tampoco debería olvidarse la importancia de las redes migratorias. Las redes
sociales juegan un papel primordial en el intercambio de información sobre el
país de destino, en los trámites y apoyos para el traslado a él y para la posterior
integración en el mercado laboral formal o informal. Los expertos parecen estar
de acuerdo que dichas redes se convierten con el paso del tiempo en factor de
autoperpetuación de las migraciones más allá de la persistencia de los factores
de naturaleza económica que las desencadenaron o de los cambios negativos
en el mercado de trabajo o en las políticas migratorias del país de destino.

El espacio transnacional se constituye en el marco de la globalización y depende


de la alta movilidad de capital, mercancías, informaciones y servicios asociada a
ella. Está relacionado con un cambio de modelo en las migraciones observable
en espacios interestatales con una larga experiencia de flujos migratorios. Las
migraciones múltiples y pluridireccionales sustituyen a la migración clásica: se
trata de personas que van y vienen de un país a otro, en muchos casos sin
papeles, y que mantienen contactos y relaciones a ambos lados de la frontera.
Las redes migratorias establecidas en estos espacios permiten una disolución o
al menos un debilitamiento de las pertenencias y atribuciones exclusivamente
nacionales. Vinculan y transportan personas, bienes, valores, símbolos e
informaciones entre diferentes espacios y estados y conforman la identidad de
los que se integran en ellas de manera diferente a como lo hacen los referentes
exclusivamente nacionales.

Por otra parte, es necesario atender a algunos cambios que se han producido en
los países receptores en el horizonte de la globalización neoliberal y que son de
gran importancia para comprender la demanda de mano de obra inmigrante. En
las economías de los países más ricos existe una tendencia a la segmentación
de la fuerza de trabajo con múltiples manifestaciones: el desempleo, la
subproletarización de una parte de la mano de obra con una relación sólo
esporádica con el mercado de trabajo, la precarización de una parte importante
del empleo debida a la flexibilización y el crecimiento de la temporalidad, la
dualización y polarización del escalafón profesional, etc. Otro de los aspectos
importantes en relación con la inmigración es la economía sumergida. Existen
ramas económicas como la agricultura, la hostelería-restauración y los servicios

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menos cualificados (limpieza, servicio doméstico, etc.), en los que la incidencia
de la economía sumergida es muy elevada. Así pues, la mayor demanda de
fuerza de trabajo para puestos peor pagados, inestables y con menos
prestaciones sociales es lo que produce la demanda de inmigrantes.

Por otro lado, muchos de los países de los que proceden los inmigrantes se
encuentran en plena transición demográfica, es decir, disminuye la mortalidad
infantil y aumenta la esperanza de vida, pero no disminuye al mismo ritmo el
número de nacimientos. Este crecimiento demográfico en países con economías
que ya tienen dificultades para asegurar la reproducción de la vida de la
población lleva aparejado un importante desplazamiento del campo a las
ciudades, hacinamiento urbano, paro, conflictos sociales, etc. Es evidente que la
migración puede aliviar la presión en el sur y mitigar la falta de población en el
norte.

VALLADOLID

Debido a las escasas oportunidades que se encuentran en nuestro medio, sean


éstas para acceder a la educación, fuentes de trabajo, y otros, la población de
Valladolid se ha visto en la necesidad de migrar, inicialmente hacia las grandes
ciudades del país, como Mérida, Cancún, DF.

Debemos mencionar cuan difícil resulta el acoplamiento y la permanencia en las


grandes ciudades, pero pese a las grandes adversidades a las que deben
enfrentarse, han logrado mantener en parte los valores propios de su cultura,
(ayuda mutua, solidaridad, respeto por la naturaleza, formas de vida
comunitaria). Valores que ayudan a nuestros compañeros emigrantes a lograr
sobrevivir en las grandes ciudades, donde día tras día son víctimas de
discriminaciones, problemas que resultan comunes para una persona que tiene
que ajustarse al cambio, a otra cultura. Esta forma de supervivencia, sin duda
alguna provoca grandes cambios en la cultura y en su forma de vida comunitaria.

A pesar de todas estas dificultades, con el transcurrir del tiempo, para la


población vallisoletana la migración continúa, al parecer se constituye en su
mejor estrategia, o tal vez en la única alternativa para lograr mejorar las

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condiciones de vida suya y la de su familia, puesto que vemos que a partir de la
década de los noventa, la población indígena empieza a migrar con mayor
fuerza, ya no solo a las grandes ciudades del país, sino que encuentra también
otro horizonte, otra mejor opción, emigrar a otros países, como Estados Unidos,
Italia, España, y otros países europeos, donde van llenos de ilusiones y sueños,
objetivos y metas; esperanzados de poder encontrar mejores oportunidades.
Pero muchas de estas expectativas se ven truncadas, pues al vivir la realidad en
otros países, resulta difícil y muy poco exitoso; muchos se ven obligados a
regresar porque no lograron adaptarse a la soledad, a la rutina y muy lejos de su
familia, de su comunidad, donde viven experiencias duras y desalentadoras.

Más grave resulta, si tenemos en cuenta que inicialmente el que migraba era el
esposo o responsable de familia, pero en lo posterior, también ha empezado a
salir la esposa o madre, ser humano que constituye para los indígenas el pilar
fundamental de la familia. Otro hecho alarmante resulta el deseo de algunos
migrantes de reunir a su familia, pero no en sus comunidades, sino junto a ellos
en el exterior, situación que atenta contra las mismas raíces culturales y
familiares.

Por lo tanto, deberíamos fortalecer la familia comunitaria, la generación de


trabajo y empleo, mediante una estrategia productiva comunitaria, también se
hace indispensable el trabajo coordinado de dirigentes de base, nacionales,
técnicos y de la propia comunidad y familia para buscar estrategias a corto plazo
para enfrentar este problema de la migración.