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Los defectos de la información televisiva

EL AMARILLISMO EN LA INFORMACIÓN
Cuando hablamos de “amarillismo” en realidad nos referimos a un término que aparece
primero en la prensa y está referido a los periódicos que no tienen escrúpulos y que
editan todo tipo de noticias olvidando cualquier cortapisa ética que controle la
información, con tal de vender más ejemplares.
Estas prácticas sin duda han llegado a la televisión, donde han alcanzado su máxima
expresión, extendiéndose por todas las emisoras y no respetando ni géneros, ni
programas, ni horarios (recordemos que hay un horario de protección infantil que
según estudios recientes está siendo continuamente vulnerado). Aunque es difícil
delimitar las fronteras entre las tácticas que se practican, podemos mencionar algunas
de ellas:

El sensacionalismo
Cuando hablamos de “Sensacionalismo” nos referimos a toda una serie de prácticas
tanto de lenguaje verbal como audiovisual que pretenden causar gran sensación,
emoción o impresión, en el espectador. Muchas veces puede tratarse tan solo de la
elección de las noticias (con noticias catastróficas, sucesos, etc.), en otros casos será el
“tratamiento informativo” que se le dé a la noticia, de las palabras o de las imágenes
elegidas, aunque en ocasiones se va mas allá haciendo “una montaña de un grano de
arena”. Algunas de las prácticas que podemos ver en televisión son:

1. La producción deliberada de noticias. Con una intención deliberadamente


manipuladora de la opinión pública o bien para aumentar la audiencia (en el
mejor de los casos) en ocasiones tanto en prensa como en televisión se
puede observar que se sacan noticias de donde no hay. Un pequeño detalle
puede ser sobredimensionado, haciendo de él una noticia de primera. En
televisión simplemente un cambio en el encuadre puede hacernos pensar
que vemos lo que en realidad nunca existió. Ver Vídeo
2. La precisión descendente. Consiste en establecer algo como cierto para
luego ir rebajándolo en sucesivos párrafos, en arrancar con un titular, que
sin implicar una falsedad, constituye cierta exageración. A continuación, y
progresivamente, se va precisando la realidad, una vez que ya se ha
conseguido el primer efecto sorpresa. Finalmente el espectador llega a ver
que se trataba de una nimiedad sin ningún interés para el televidente, pero
mientras tanto se ha mantenido la audiencia del programa. De eso se
trataba.
3. El alarmismo Es una variante del “Sensacionalismo” que acabamos de ver.
En este caso específico, lo que se magnifica es todo aquello que puede
causar “alarma social”: violadores que andan sueltos por ahí, la continua
amenaza de la naturaleza (tornados, inundaciones, incendios) los errores
médicos, el abandono de los ancianos en verano... todo sirve para atrapar al
espectador.

 Normalmente se exagera por medio de las palabras. Así se habla de


trampa mortal, para un accidente de coche, de la violencia que no cesa,
si se trata de un atentado, o de la espiral de violencia, si se piensa que
una situación inestable seguirá así un tiempo. Cuando se trata de algún
desastre natural (incendio, inundación, terremoto), jamás hay que dar
la impresión de que todo está controlado. Muy por el contrario, la
situación es caótica, los servicios de emergencia siempre están
desbordados, la orografía del terreno siempre hace muy difícil el envío
de equipos de rescate.... En el caso de desastres nacionales, sazónese
con entrevistas a personas que siempre se quejan de lo tarde que han
llegado los equipos de extinción, listillos que sabían cómo apagar el
fuego pero no les dejaron, y alcaldes que reclaman la declaración de
zona catastrófica, añádase voz en off sobre las décadas que tardará la
zona en recuperarse y lo negro que lo tienen los supervivientes, y listo.
Y si estamos batiendo el récord de hectáreas quemadas respecto al año
pasado o de muertos en accidente de tráfico, JAMÁS dejar que el
espectador lo olvide.” Ver Vídeo

 Tampoco hay que olvidar las músicas de fondo. En un terrible accidente


en el Aeropuerto de Barajas, el tratamiento sonoro fue radicalmente
distinto según emisoras. En una cadena se prescindió de la música de
fondo, en otra sonaba un ruido grave (como un zumbido) de fondo, en
otra una triste música de violines marcaba aún más el dramatismo del
momento.

 Pero el alarmismo también se suele aderezar con imágenes


impactantes, dramáticas, primeros planos que nos conmueven en lo
más hondo. En las noticias sobre los últimos incendios pudimos ver a
ancianos llorando, vehículos quemados y varias casas totalmente
calcinadas (¿o eran siempre las mismas?)
 Por último, también estaremos sembrando el alarmismo si se le dedica
un tiempo excesivo a estos temas. Se exagera buscando un máximo
nivel de audiencia, pero a la vez se juega con el espectador que si está
muy atento a este tipo de informaciones puede acabar con una
continua sensación de miedo e inseguridad. Muchas veces oímos a
nuestros mayores quejarse “¡Antes no ocurrían estas cosas!”.
Probablemente sí que ocurrían, pero no estábamos tan informados de
todas y cada una de las desgracias acaecidas en nuestro país o más allá
de nuestras fronteras
La presencia del dolor y la muerte
Es un instinto natural en el hombre mirar el sufrimiento ajeno, porque, en
definitiva, sabemos que podríamos ser nosotros mismos los que aparecemos allí. La
mayor parte de los telediarios abren con una mala noticia y, si tenemos imágenes
de una muerte, sin duda la audiencia aumentará. El terrorismo y los sucesos
(asesinatos, violencia de género, desapariciones, robos, violaciones, accidentes,
siniestros, etc.) ocupan una gran parte del tiempo (hasta un 15% del tiempo
total) y se desarrollan en toda su magnitud por la tarde, cuando hay más tiempo
para rellenar en los magacines. Una mala noticia siempre vende más que una
buena noticia.
En el caso de que la noticia parezca de gran trascendencia (un accidente aéreo, por
ejemplo) ocupará prácticamente toda la programación: un flash informativo, una
edición especial, telediario de la noche... Los presentadores se irán sucediendo,
pero lo importante es mantener “informado” al espectador, aunque todavía no
haya mucho que decir. Las imágenes de otros accidentes, de los familiares que
esperan, de los primeros cuerpos rescatados harán que el espectador continúe
pegado al televisor y se mantengan los índices de audiencia. Mañana será el
reconocimiento de las víctimas y pasado el funeral... ¡todo un filón informativo!
A la hora de informar sobre el dolor, muchos de los problemas que se presentan
derivan de una incorrecta emisión en directo, por radio o por televisión. El
informador ha de estar atento y saber reaccionar a tiempo para, por ejemplo, no
enfocar a alguien que está especialmente emocionado y mucho menos intentar por
todos los medios que haga unas declaraciones”

El sexo siempre vende


Evidentemente todavía no hemos llegado al punto en el que se puedan ver escenas
de “sexo explícito” en los informativos de televisión (al menos en España). Sin
embargo la presencia del sexo en la televisión siempre capta la atención del
espectador, y eso las emisoras lo saben. Así que nos vamos a encontrar con
referencias sexuales más o menos enmascaradas, pero que aseguran un buen nivel
de audiencia. Los telediarios son los programas informativos más serios, y sin
embargo... ¿Es necesario poner al final del programa un desfile de ropa interior
femenina?¿Es verdaderamente una noticia de interés social o la ponen para
“alegrarnos la vista”?
Durante la tarde, el sexo aparece tratado de una manera más ligera “¿Hay sexo en
la tercera edad? se preguntan en la televisión extremeña y se van a un pueblo a
preguntar a los vecinos...También podemos encontrar visitas a los nuevos “sex-
shops”, a restaurantes eróticos o entrevistas con “strippers” para despedidas de
solteros.
Más fácil es encontrar temas sexuales en reportajes por la tarde o por la noche: la
transexualidad, la homosexualidad, la prostitución son asuntos que se han tratado
hasta la saciedad... A veces incluso la violencia de género también puede tener ese
punto de morbo que hace que las audiencias suban, todo depende del tratamiento
que le den.

La agresividad como espectáculo


La agresividad es instintiva en el ser humano, y la educación nos sirve para
encauzarla de forma que podamos mantener una convivencia adecuada con
nuestros semejantes. Sin embargo en la televisión cada vez vemos más agresividad:
en las tertulias y debates en los que apenas se deja hablar al “contrario” (y cuando
se consigue, se hace a gritos o con alusiones malintencionadas).
Y también en las imágenes violentas que vemos cada día en los informativos. La
televisión llega siempre con rapidez al lugar donde hay agitación, donde alguien
protesta, se manifiesta, ocupa edificios, bloquea calles y ferrocarriles y, en
suma, ataca algo o a alguien. Se podría pensar que esto sucede porque un
ataque puede resultar un espectáculo y la televisión es espectáculo.
Además debemos plantearnos cuál es el interés informativo de mostrar imágenes
llenas de agresividad. En vez de mostrar imágenes de los manifestantes quemando
contenedores, ¿No sería mejor darles más tiempo para poder explicar claramente
sus reivindicaciones? En vez de un debate agresivo, lleno de descalificaciones ¿No
sería mejor uno más calmado en el que las opiniones fueran vertidas con más
tranquilidad y por lo tanto con más claridad? Aunque claro a lo mejor perdemos
algo de espectacularidad y (a lo mejor) algo de audiencia...

La dramatización de la realidad
La dramatización es un recurso para atraer la atención y provocar un seguimiento
de los hechos informativos que vincule al espectador con el medio, creando, en un
marco mítico, héroes y villanos, conflictos, dificultades y soluciones. La creación de
mitos en la información tiene un efecto de distorsión de la realidad y viene
motivada por la búsqueda de un atractivo añadido al mensaje, pero resulta muy
diferente de la comunicación no informativa, de la ficción y los géneros narrativos,
donde los prototipos obedecen a otro código comunicativo.
Efectivamente, cada cierto tiempo los medios sacan a relucir un héroe (un hombre
que defendió a una mujer maltratada, otro que salvó a un niño de un incendio, la
cajera que resistió en un atraco) Sin embargo estos héroes suelen ser muy
efímeros, ya que mañana es posible que tengamos otra noticia impactante y un
héroe todavía más sorprendente.

La excentricidad
En la televisión actual la visibilidad está garantizada para las extravagancias, los
exagerados y las exageraciones. Cuanto más descabellada es una tesis más se
promociona y se difunde. Destacan los charlatanes, los pensadores mediocres, los
que buscan la novedad a toda costa y quedan a la sombra de las personas serias,
las que de verdad piensan.”
Esta es la razón por la que en televisión vemos a veces debates con “expertos”
que nos confunden con sus opiniones. Un día opinan sobre una cosa y al día
siguiente sobre otra totalmente distinta. ¿Son expertos en todo? Pocas veces
vemos en las tertulias y debates a científicos que nos puedan explicar con bases
sólidas qué es lo que ocurre. Claro que a lo mejor son demasiado serios para el
espectador y baja algo la audiencia.