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LA ACCIÓN TUTORIAL

Julio Antonio González-Pienda


Universidad de Oviedo

El sentido de la Acción Tutorial (AT) se sustenta en la hipótesis de que la formación recibida


por los alumnos en habilidades complementarias al estudio, en ámbitos relacionados con la
madurez personal y en su trayectoria académica también favorecen el éxito académico y, por
supuesto, el desarrollo personal y su futuro profesional. La finalidad de esta ponencia sobre la
AT es eminentemente práctica ya que pretende ofrecer elementos orientativos, nunca cerrados
ni exclusivos, que ayuden a iniciar o completar esta forma de apoyo al alumnado. Se considera
que es necesaria la sistematización de algunos aspectos conocidos y contrastados hasta ahora
sobre la AT e incluso aproximarse a un corpus teórico-práctico que permita guiar esta
modalidad de apoyo al alumnado en contextos concretos y que ayude a resolver algunos
interrogantes derivados de este proceso. En este contexto y a modo de guión se abordarán las
siguientes cuestiones: a) ¿Qué es y para sirve la AT?; b) ¿Cuáles son las características propias
de la AT y qué fines persigue? c) ¿Cuáles son los agentes y los destinatarios de la AT; d) ¿Qué
objetivos pretende conseguir?; e) ¿Cuáles son las áreas de intervención de la AT? y f) ¿ Con
qué instrumentos y técnicas se puede llevar a cabo?.

Al hablar de educación siempre está presente la idea de que aquella consiste en un proceso
dirigido hacia un fin determinado: la formación de la persona. En ese proceso, el educar se
presenta como una relación de guía entre profesor y alumno, con la pretensión de que se logre la
aprehensión de algo, bien sean conocimientos, valores, actitudes, conductas o habilidades. Se
puede distinguir dos ámbitos educativos: el intelectual y el afectivo-madurativo. El currículum
comprende todos los ámbitos tanto si son de índole intelectual, como actitudinal y axiológico,
comportamientos o normas sociales establecidas de comunicación y convivencia. Por eso todo
profesor está implicado en la acción tutorial porque la oferta curricular se establece no sólo
sobre contenidos conceptuales y procedimentales, sino también sobre contenidos actitudinales.

Está claro que el profesor realiza una labor de tutela o de guía de los aprendizajes de los
alumnos, ya que pretende, por una parte, el logro de los dominios previstos en el currículum
con una actitud de exigencia para avalar la competencia del alumno, mientras que, por otra
parte, se pretende comprender las causas de los aprendizajes y las dificultades que encuentra los
alumnos en la aprehensión de los mismos, asesorándoles para su logro. En todo aprendizaje, se

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da un esfuerzo que atañe a todas las personas, aunque el logro es muy diferente y diversificado.
El nivel de esfuerzo necesario para ese logro depende de muchas variables ( nivel de las
aptitudes intelectuales, equilibrio socio-afectivo, estilos de aprendizaje, conocimientos y
formación previos, motivación, metas académicas, nivel y calidad de la organización didáctica,
contexto familiar y ambiental, etc. Por eso, cada alumno puede tener diferentes dificultades de
aprendizaje relacionadas con los ámbitos del mismo, sean afectivos, intelectuales, sociales,
familiares, morales, … Con ello se puede constatar que los aprendizajes intelectuales e
instructivos están interrelacionados y que el profesor actúa como didacta en los procesos de
enseñanza-aprendizaje y que, al mismo tiempo, es un guía, un tutor que tutela los aprendizajes
de los alumnos.

Los contenidos curriculares, las formas de evaluar, el tratamiento dado a las dificultades de
aprendizaje, el tipo de relaciones y la interacción entre profesor y alumno, .. no sólo determinan
la adquisición de un conjunto de conocimientos, sino que configuran también la base a partir de
la cual el alumno construye su autoconcepto, su autoestima y su desarrollo personal.

A ello hay que añadir que la acción docente no se ejerce sólo en relación con el grupo de
alumnos, ni tiene lugar exclusivamente dentro del aula. La personalización de los procesos de
enseñanza-aprendizaje, la adecuación a las necesidades educativas especiales y de atención a la
diversidad, la preocupación por las circunstancias personales, el contacto y la cooperación de la
familia y con el entorno sociocultural, son funciones que deben incorporarse a los proyectos
educativos de todo centro. Compete a todo profesor, al equipo docente y al centro educativo el
logro de los objetivos educativos implícitos en esas funciones. Por ello, existe la necesidad de la
acción tutorial que viene exigida por:

- La pluralidad de profesores que atienden a cada uno de los grupos de alumnos.


- La variedad de los objetivos educativos que se persiguen.
- El complejo funcionamiento de los centros escolares.
- La diversidad de opciones e intereses que se abren a los alumnos en las distintas
etapas educativas.
- La necesidad de responder a las necesidades vitales del niño y del adolescente.
- La conveniencia de favorecer los procesos de madurez personal, de desarrollo de la
propia identidad y sistema de valores, y de la progresiva toma de decisiones
(Alvarez y Soler, 1996).

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¿QUÉ ES LA ACCIÓN TUTORIAL (AT)?

En toda definición de tutoría existen referencias a la competencia de un experto o responsable


que adopta decisiones a favor de otro. Los elementos comunes que aparecen en toda definición
de tutoría serían los siguientes:

- tutela, guía, asesoramiento, orientación,


- ayuda asistencia,
- tutor como docente, en tanto en cuanto se manifiesta como ejemplar,
- atención al desarrollo integral de la persona.

Para Lázaro y Asensi (1989), la tutoría es una actividad inherente a la función del profesor,
que se realiza individual y colectivamente con los alumnos de un grupo de clase, con el fin de
facilitar la integración personal de los procesos de aprendizaje. Se trata, pues, de acción del
profesor que actúa en paralelo al propio desarrollo personal de los alumnos y a sus progresos en
el avance formativo. El tutor ejerce como un vigilante constante que asesora y orienta las
decisiones del alumno, indicando las conveniencias y desventajas de las decisiones a adoptar,
tomando como referencia la situación y las características del sujeto y las opciones del
currículum, orientando y asesorando aquello que estima mejor para el desarrollo y bien de la
persona.

En síntesis, la función del profesor no consiste solamente es ser un facilitador del aprendizaje
para el alumno, sino que también se convierte en el guía del alumno en sus aprendizajes y
desarrollo personal, siendo al mismo tiempo un mediador entre el ambiente y el alumno.

CARACTERÍSTICAS DE LA ACCIÓN TUTORIAL

Partiendo de que la acción tutorial es diferente según el nivel de lo que se ha de aprender y la


edad del tutelado, las características comunes a toda acción tutorial se pueden concretar en las
siguientes:

- Es continua y para todos los alumnos.


- Procesal: se extiende a lo largo de todas las etapas educativas ya que este tipo de
actividades son innegables cuando la persona se encuentra en periodo básicamente
de formación.
- Implicativa: en la acción tutorial están implicados tanto los profesores, los alumnos,
las familias (protagonistas directos de la educación), como los centros y el
contexto.

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- Personalizada: la tutoría esta dirigida a cada individuo concreto con sus
peculiaridades, necesidades, intereses y expectativas propias.
- Preventiva: de las posibles dificultades que se pueden presentar tanto a nivel de los
aprendizajes instrumentales como las relacionadas con el equilibrio socioafectivo y
de integración social.
- Integradora de los diferentes ámbitos educativos y personales.
- Capacitadora para la propia autoorientación y toma de decisiones educativas,
sociales y profesionales.

Objetivos:

A partir de la descripción de la naturaleza y las características de la acción tutorial, los


objetivos generales de la misma serían los siguientes (MEC,1992 , 25):

1. Contribuir a la personalización de la educación, favoreciendo el desarrollo de todos los


aspectos de la persona y contribuyendo a una educación individualizada, referida a
personas concretas, con sus actitudes e intereses diferenciados.
2. Ajustar la respuesta educativa a las características específicas de los alumnos mediante
las oportunas adaptaciones curriculares y metodológicas, adecuando la escuela a los
alumnos y no los alumnos a la escuela.
3. Resaltar los aspectos orientadores de la educación –orientación en la vida y para la vida-
atendiendo al contexto real en que viven los alumnos, al futuro que les espera,
favoreciendo los aprendizajes más funcionales.
4. Favorecer los procesos de madurez personal, de desarrollo de la propia identidad y
sistema de valores y de la progresiva toma de decisiones a medida que los alumnos han
de ir adoptando opciones en su vida.
5. Prevenir las dificultades de aprendizaje anticipándose a ellas y evitando el abandono, el
fracaso y la inadaptación escolar.
6. Contribuir a la adecuada relación e interacción entre los distintos integrantes de la
comunidad educativa: profesores, alumnos, padres y entorno social, asumiendo el papel
de mediación ante los conflictos o problemas.

Estos objetivos generales se concretan en otros más específicos y propios de las diferentes
etapas educativas.

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LOS AGENTES DE LA ACCIÓN TUTORIAL

El destinatario de la acción tutorial es el alumno que también desempeña un papel activo en


la misma. El profesor – tutor como coordinador de la acción tutorial de un grupo-clase. El resto
de profesores y el equipo docente (dirección y jefatura de estudios) en la medida en que
intervienen en el grupo-clase y comparten la acción tutorial con el tutor. Los padres como
responsables y copartícipes de la educación de sus hijos. Para la orientación y el asesoramiento
se puede contar con el apoyo especializado de otros profesionales del centro (Departamento de
Orientación) o del Sector (Equipo psicopedagógico).

AREAS DE INTERVENCIÓN EN ORIENTACIÓN Y LA ACCIÓN TUTORIAL

Los diferentes autores (Alonso Tapia, 1995; Alvarez Rojo, 1994; Bisquerra y Alvarez
1998; Lazaro y Asensi, 1987; Montanero, 1998; Sobrado, 1990; Rodríguez Espinar et al. 1993)
coinciden en distinguir diferentes áreas o ámbitos de intervención que Boza et al. (2000, p.61)
concretan en las siguientes:

a. Orientación en los procesos de enseñanza –aprendizaje.


b. Orientación para la prevención y desarrollo.
c. Orientación profesional.
d. Orientación para la atención a la diversidad: necesidades educativas especiales.

a) Orientación en los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Los principales objetivos y metas a conseguir de esta área estarían centrados en los
aspectos siguientes:
- Estudiar los factores del rendimiento académico, causas y consecuencias de los
trastarnos escolars.
- Optimizar los procesos de enseñanza-aprendizaje y adecuar los contextos de
aprendizaje.
- Desarrollar de manera interdisciplinar estrategias, métodos, hábitos y técnicas de
estudio y trabajo intelectual.
- Activar, evaluar y ejercitar habilidades cognitivas y metacognitivas para desarrollar
capacidades de aprender a pensar y aprender a aprender
- Evaluar las competencias de los alumnos con dificultades de aprendizaje y
necesidades educativas especiales.

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Los contenidos correspondientes a esta área de intervención esquemáticamente estarían
distribuidos en cuatro ámbitos:

1. Estrategias de aprendizaje: para favorecer el desarrollo de habilidades cognitivas de


comunicación y manejo de la información; habilidades conductuales de planificación
del estudio y control de ambiente; dinámica personal de estudio para el desarrollo de la
motivación, el autoconcepto positivo, la autoestima y los valores del estudio.
2. Desarrollo de técnicas de trabajo intelectual.
3. Desarrollo de hábitos de estudio.
4. Programas de enseñar a pensar.
5. Evaluación.

b) Orientación para la prevención y el desarrollo:

En este ámbito de intervención, el interés se centra en la prevención y el desarrollo más


que en los aspectos correctivos, paliativos o terapéuticos (Boza el at. 2000, p.81). Desde este
enfoque surgen los programas preventivos como los que se dedican a la evaluación y prevención
de niveles madurativos en educación infantil, de problemas de aprendizaje en educación
primaria y propuestas del tipo del desarrollo de habilidades para la vida, habilidades sociales,
etc.

Entre los objetivos a conseguir estarían los siguientes:

1. Desarrollar la autocomprensión y la toma de conciencia de sí mismo.


2. Conseguir unos niveles razonables la autoconfianza, autoestima y sentimientos de
competencia.
3. Configurar una escala propia de valores.
4. Desarrollar habilidades de comunicación y asertividad.
5. Prevenir y desarrollar una vida sexual sana.
6. Prevenir el consumo de drogas y sean culturalmente aceptadas o ilegales.
7. Desarrollar la conciencia de los propios sentimientos y la afectividad de un modo
equilibrado.
8. Desarrollar unas relaciones sociales y familiares adecuadas.
9. Desarrollar habilidades de planificación y previsión del futuro.
10. Conseguir independencia personal.

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11. Desarrollar la capacidad de autorregulación y autocontrol de la conducta. Prevenir
dificultades de aprendizaje.
12. Desarrollar programas de materias transversales.

Para Alvarez y Bisquerra (1996) algunos de los contenidos básicos para la prevención y
el desarrollo están relacionados con: a) aspectos a desarrollar (estrategias de aprendizaje
autónomo, habilidades sociales y para la vida, autoconcepto positivo, jerarquía de valores, uso
del tiempo, convivencia, resolución de problemas,…), b) aspectos a prevenir (fracaso escolar y
profesional, consumo de drogas, sida, estrés, violencia, conflictos, ….), c) temas transversales (
educación para la vida en sociedad, educación cívica, educación para la salud y calidad de vida,
educación moral, sexual, para la paz, ambiental, educación multicultural,…) y d) desarrollo de
habilidades sociales, participación y autocontrol.

c) Orientación profesional

La orientación profesional se describe ( Alvarez e Isús,1998, p.234) como un proceso


de ayuda con carácter mediador y sentido cooperativo, dirigido a todas las personas en periodo
formativo, de desarrollo profesional y de tiempo libre, con la finalidad de desarrollar en ellas
aquellas conductas vocacionales que les preparen para la vida adulta en general y activa en
particular, mediante una intervención continuada, sistemática, técnica y profesional, basada en
los principios de prevención, desarrollo e intervención social con la implicación de los agentes
educativos y socioprofesionales.
Las principales funciones de la orientación profesional (Boza et al. 2000) se pueden
resumir en las siguientes:
- de organización y planificación de los programas, actividades, recursos, agentes
educativos y contextos adecuados;
- de diagnóstico para ayudar al autoconocimiento del alumno, y desarrollo de sus
posibilidades y proyectos de vida;
- de información de estudios, profesional y ocupacional, de las características
personales y elecciones vocacionales) y de formación ( estrategias de búsqueda de
información, conocimiento de recursos, medios tecnológicos etc.).
- de ayuda para toma de decisiones, organizando el concepto de sí mismo y del
mundo laboral y planificando las estrategias para conseguir sus objetivos.
- de consejo para que el sujeto planifique sus objetivos vocacionales y afronte
cualquier problemática vocacional.

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- de consulta con el centro.

Algunos de los objetivos a conseguir se concretan en:

1. Conocer las características y requisitos de las ocupaciones y profesionales.


2. Identificar las relaciones entre las características personales y los requisitos
profesionales.
3. Conocer las relaciones entre la formación que se alcanza en los programas de
formación profesional y las diferentes áreas ocupacionales.
4. Ayudar a comprender las relaciones entre varios campos o sectores laborales.
5. Ayudar a los estudiantes a desarrollar buenos hábitos de trabajo y enseñarles cómo
trabajar con todo tipo de personas.
Los contenidos necesarios de la orientación (Bisquerra y Alvarez, 1996, p. 100)
versarían sobre:
- El conocimiento de sí mismo (aptitudes, intereses, personalidad, valores, estilo de
aprendizaje, hábitos de estudio,….
- Información académica y profesional: estructura del sistema educativo, enseñanza
técnico-profersional, ciclos formativos, Universidad, enseñanza a distancia,
enseñanza no regladas,
- Optatividad: materias optativas, toma de decisiones.
- Informaciones complementarias: elaboración del currículum vital, entrevista.
- Proceso de toma de decisiones: actitud, competencia, libertad y responsabilidad,
aceptar un riesgo de error.
- Proceso de transición a la vida: aproximación al mundo laboral, estrategias de
búsqueda de empleo.

d) Orientación para la atención a la diversidad: necesidades educativas especiales.

La Atención a la Diversidad es un concepto que se ha ido ampliando desde modelos


segregadores a modelos integradores, sobre todo, a partir de Informe Warnock (1978) en el que
se acuña el término de Necesidades Educativas Especiales (N.E.E.) y en el que se centra la
atención no en la deficiencia, sino en la prestación que ésta requiere. Así, afirmar que alguien
presenta NEE implica, por una parte, las dificultades que presenta y, por otra, los recursos
educativos necesarios para su superación. Este nuevo concepto puede tener orígenes muy
diversos que van desde individuos con dificultades de tipo psicológico, físico o social, a otros

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superdotados. En él se destaca que en los procesos de enseñanza-aprendizaje y los marcos
curriculares se encuentran los elementos donde se originan, se manifiestan y se intensifican las
NEE de los alumnos. Por ello, las medidas que deben adoptarse son, por una parte, de tipo
curricular, es decir, aquellas que hacen referencia a la toma de decisiones sobre el currículo, la
adaptación curricular, la optatividad, la opcionalidad, la diversificación y la acción tutorial; y,
por otra parte, las organizativas que se refieren a los refuerzos, los agrupamientos, la promoción
y el apoyo a los alumnos con NEE (Alvarez, y Soler 1996).
Con el paso del tiempo el concepto de NEE se fue sustituyendo por el de Atención a la
Diversidad que suponía un enfoque más amplio y que no sólo incluye a aquellas y a los
alumnos con problemas y dificultades de aprendizaje, sino que también tiene en cuenta las
diversas formas que presentan los alumnos a la hora de enfrentarse al proceso de
enseñanza.aprendizaje. Diferencias que tienen relación con los estilos y ritmos de aprendizaje,
las experiencias y conocimientos previos, la motivación y la atención, la diversidad de
capacidades y ritmos de maduración, el ajuste emocional y social,… Diferencias que también
incluyen a las de los alumnos procedentes de minorías étnicas, grupos de riesgo, marginados,
inmigrantes,… y también a los alumnos superdotados y con altas capacidades. En síntesis, la
atención a la diversidad se puede describir como un continuo que va desde las necesidades
educativas especiales, pasando por las dificultades de aprendizaje, déficit sociocultural,.. hasta
los alumnos superdotados y con altas capacidades. Para abordar esta diferenciación de
conocimientos, experiencias, actitudes, dificultades, expectativas, etc. el contexto educativo
tiene que definir qué modelo de aprendizaje y metodológico va a aplicar y qué vías de respuesta
con los procedimientos concretos se proponen para atender a la diversidad.
A partir de este nuevo enfoque de atención a la diversidad algunos de los objetivos a
conseguir a través de la orientación contextual y la acción tutorial, se podrían concretar en los
siguientes (Boza et al. 2000):
- Identificar el nivel de integración de los alumnos y el nivel de actitud social y
de relaciones sociales.
- Conseguir la integración del alumnado en general. Todos tienen necesidades.
- Configurar una respuesta educativa adecuada a las NEE.
- Prevenir y desarrollar de grupos desfavorecidos: inmigrantes, grupos étnicos,..
- Detectar las dificultades de aprendizaje y poner los medios necesarios para superarlas.
- Desarrollar programas de prevención de dificultades de aprendizaje, de habilidades
para la vida, de mejora de las capacidades cognitivas, de mejora de la motivación,
- Realizar evaluaciones psicoeducativas, iniciando si es necesario los correspondientes
procedimientos de adaptaciones curricular.

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- Evaluar la competencia curricular de los alumnos.
El conseguir estos objetivos implica la planificación y configuración de un conjunto de
contenidos relacionados con unas estrategias de intervención que giran en torno a la
• Detección precoz.
• Evaluación psicopedagógica.
• Adaptaciones y diversificaciones curriculares.
• Elaboración de materiales curriculares.
• Agrupaciones flexibles.
• Asesoramiento a profesores, equipos docentes, familias, alumnos,..
El modelo de orientación que más se utiliza actualmente es el de intervención por
programas. Por programa se entiende un conjunto de actividades planificadas que sirven a unos
objetivos, implican una temporalización, implican a unos responsables para llevarlos a cabo,
supone la búsqueda y elaboración de unos materiales y recursos, y conlleva una evaluación
sobre los resultados obtenidos. Entre estos posibles programas de intervención estarían los
referidos a la:
• Prevención de dificultades de aprendizaje.
• De apoyo y refuerzo educativo.
• De adaptaciones curriculares significativas y no significativas.
• De garantía social.

Referencias
Alonso Tapia, J. (1997). Orientación educativa: teoría, evaluación e intervención. Madrid:
Síntesis.
Alvarez, A. y Bisquerra, R. (1986). Manual de Orientación y tutoría. Barcelona: Praxis.
Alvarez , M. e Isús, S. (1998). La orientación profesional. En Bisquerra, R. (Coord.). Modelos
de orientación e Intervención Psicopedagógica. Barcelona: Praxis.
Alvarez, L. y Soler, E. (1996). La diversidad en la práctica educativa. Modelos de orientación y
tutoría. Madrid: Editorial CCS
Alvarez Rojo, V. (1994). Orientación Educativa y Acción Orientadora. Madrid: EOS
Bisquerra, R. y Alvarez, M. (1998). Concepto de orientación e intervención psicopedagógica.
En Bisquerra, R. (Coord.), Modelos de Orientación e Intervención Psicopedagógica. Barcelona:
Praxis.
Boza, A., Salas, M., Ipland, J., Cinta Aguaded, M., Fondon, M., Monescillo, M. y Mendez, J.M.
(2000). Ser profesor, ser tutor. Orientación educativa para docentes. Huelva: Herguer Editorial.
Lazaro, A. y Asensi, J. (1989). Manual de orientación escolar y tutoría. Madrid: Nancea.
M.E.C. (1989). Libro Blanco para la Reforma del Sistema Educativo. Madrid: MEC.
Rodríguez Espinar et Al. (1993). Teoría y práctica de la orientación educativa. Barcelona:
Editorial PPU.
Sobrado, L. (1990). Intervención psicopedagógica y orientación educativa. Barcelona: PPU.

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