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Es innegable que las sentencias modifican la manera Sociología Jurídica

Arriaga Pérez Yamil Iván


en que se establecen las relaciones en un campo Expediente N° 106847
social, y que muchas de estas atienden a un ejercicio Matrimonio Igualitario
de control político a la hora de ser emitidas en uno u 13/02/2019
otro sentido.

Luego del análisis en clase surge de nuevo la pregunta: ¿qué sostiene a qué, el objeto
al nombre o el nombre al objeto? ¿la norma al concepto de familia o viceversa?.
Considero necesario destacar dos conceptos abordados hoy: Diferenciar y Discriminar,
pues justamente en el uso indistinto de estos surge uno de los factores que impiden
atajar el caso de los matrimonios igualitarios en México de manera objetiva.

Se ha hablado mucho sobre cómo la tradición judeocristiana y la iglesia católica han


moldeado sociedades ubicándose como una suerte de cuervo negro o policía de la
moral, haciendo de esta paranoia colectiva de lo correcto un modelo más que rentable,
y destaco rentable porque en un país que intenta encontrar identidad y volver a sus
raíces (aunque no sepa cuáles, si sigue pensando que las comunidades indígenas
vienen todas de mayas o aztecas) en medio de la presión internacional por adoptar
políticas públicas que sigan permitiendo el saqueo de recursos naturales y humanos,
pareciera que la Suprema Corte de Justicia de la Nación apoya todo lo que tenga que
ver con Derechos Humanos siempre y cuando esto sea rentable no sólo en términos
económicos, sino también en términos políticos pues al final se trata para ellos de
mantener un “equilibrio” en las relaciones de poder que les permitan seguir si no en la
cima, cuando menos bien alejados de la base.

A este respecto Foucault señalaba que “los deseos establecen relaciones, y que la
sexualidad no es una fatalidad, es una posibilidad de vida creativa”, y es justamente la
posibilidad de generar relaciones sociales que escapen a la regulación
(¿comprensión?) de quienes por siglos han ido sólo añadiendo velos al mismo modelo
de campo social impidiéndole evolucionar y adecuándolo únicamente a la moda de la
época, lo que les preocupa, a tal punto de obligar a cada pareja no heterosexual a
pasar por un proceso de amparo para obtener algo que constitucionalmente ya se les
ha otorgado. Pareciera que en un intento desesperado por mantener operando un
sistema que les ha procurado tanto con tan poco esfuerzo prefieren ignorar o frenar los
cambios propios de toda sociedad, lo que no les contaron en la escuela (ni a mí) es que
en el Derecho como en todas las ciencias sociales el objeto de estudio no está muerto,
ni quieto, no se puede aislar en un laboratorio, por consiguiente, no se puede interpretar
la ley apoyándose en remiendos de leyes publicadas para sociedades de otra época, y
por lo general (ya sabemos que la mayoría de nuestras leyes son una copia de otras)
de otros contextos geográficos y socioculturales.
Considero muy oportuno el abordar cómo los dispositivos de poder se articulan en el
tejido social a través de estos amparos, aunque una clase es muy poco tiempo.