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PUBLICACION DEJ..,.
GRUPO A~IERICA

Comisión Directh'a:
AUGUSTO ARIAS
ANTONIO l\IONTA!J\'0
JOSJ!; ALI<'REDO J,LEUENA

ENERO-DICIEMBRE DE 1948

.AJ\lO XXIV Números 90, 91 y 9Z

Taileres Gráficos Nacionales


Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
SO C IE-D.AD . A N O N lM,~

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ii1l liBROS EDITADOS . ": ·" \~J
·¡ 1=1 POR EL GRUPO AMERICA ~J
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ANTOLOGIA DE POETAS ECUATORIANOS :·:
:·: Por Augusto Arias y Antonio Montalvo 111\

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1111 BIOGRAFIA :·:
. l\;\r DE FEDERICO GONZALES SUAREZ ~J ·
:·:
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1111 PARA PEDIDOS DIRIGIRSE
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P()r Nicolás Jiménez.

· :·:
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lilf AL GRUPO AMERICA. - Apartado N<? 75. l~!.

~! UBRERIA ESPAÑOLA ~
\1\1 DE ~~;
00·. ~
@ ARSENIO 'BRIZ SANCHEZ lt~
:-: Distribuye PANORAMA DE LA LITERATURA 1111
1111 . ECUATORIANA :·:
[j¡\ Por Augusto Arias ~~)
:\·\:l Historia Completa y Antologizada de lfas . 1.•1.1. 1

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Letras Ecuatorianas.
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!Jil APARTADO 356.- QUITO-ECUADOR ~.1)
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GRUPO AMERJC.ft.,
Casilla N9 75
Quito - Jjcuader

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~·RELACIONES INTERNACIONAlES

Desde los primeros números de AMElRICA y ·Juego a


··partir de ;Ja organización del Grupo que se ha distinguido
·-.cou el nombre de nuestro Continente, hemos mantenido, con
actividad constante, el propósito de interconocimiento de ·
nuestros países, la divulgación de sus letms, el estudio de
· los valores literarios de estas naciones, cuya afinidad. espi-
ritual y geográfica. se manifiesta también, y de modo ca-
racterístico, en las expresiones de su intelecto. 'l'al fué el
pro¡1ósito, felizmente .coronado, de establec.er la Biblioteca
de Autores Americanos que se ha enriquecido cotidianamen~
. te, hasta constituir una positiva fíuente. de. consulta para.
·todos cuantos se interesan por las. letras de este lado del
mundo y que h.a recibido estimuiadoras visitas de los vía-
. jeros de la cultura r1ue llegan a estos lares.
En prosecusión de estas lab{)res, organizamos, en el
·año de 1948 y en la oportunidad fiel día cívico de la Patria
de Sarmiento y Alberdi, la Exposición del Libro Argentino,.
.abierta por espacio de diez días en el Salón de la Ciudad,
con el gentil concurso de la Embajada de la República Ar-
. gentina en el Ecuador. U nos tres millares de ·volúmenes
integraron esta demostración no solamente de las gran(les
posibilidades editoriales de ,}a Re_púbHca del Plata, sino tam-
bién del gusto selectivo de sus directores y aun de los pla-
nes de trabajo que distinguen a todas .y cada una de sus.
-empresas, por lo que, en ese certamen del libro, pudo verse·
:así a las que se especiaJizan en ·las· ediciones de los clásicos
universales y de América, como a las que gastan pulcritud .
y discernimiento en la formación de las bibliotecas peda-
·:gógicas. ·

Esta Exposición reafirmó el concepto acerca del c.on- .


·:siderable aporte .que las editoriales argentinas dieron, en
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
AMERICA~

Ja última época, así pa:ra nutrir las bibliotecas exigentes de..,


selección, de calidad, como también Jos modestos anaqueles ..
en: los cuales ya es dable disponer de los clásicos griegos,M
latinos y castellanos; de las obras representativas de ila li-
teratura universal;· de los tratados de la técnica o de la . .
divulgación práctica de conocimientos, gracias a la obra edi--
tora de· las prensas argent.inas que en un momento llegaron>
a presentar tanto volumen y calidad como los de los gran~·
des centros 'libreros de España.
Escritores ecuatorianos, miembros del Grupo Améri--
ca, disertaron durante los días de la Exposición acerca .de'
la vida y del valor de esos libros argentinos, a propósito,
. de su influencia en la literatura americana; sobre su origi•·
nalidad o su propiedad, y en torno de las condiciones de-
tiempo y espacio, de personajes y de ambiente, de asuntos..:
.oomo también de lenguaje, que son las que imprimen ca-·
rácter a las literaturas nacionales .
. La Exposición del Libro Argentino ofreció también un;·
eonsiderable acervo, para q-ue se completara, en •lo posible, la::
sección Argentina de nuestra Biblioteca de Autores Ameri--
eanos que está presidida por varias ediciones de los libros-.;.
de Sarmiento, el Prcsill;;n te educador y civilizador, y por·
las de, ese volumen en el que la existencia del gaucho. se''
Jleva a una épica. netamente argentina, por el romance in~--
mortal de Martín Fieno. ·

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LARRETA y LA PAMP·A

Disertación pronuncia<la para inau.


g·uracióu de la Exposición del Libro
Arg-entino.

Excelentísimo señor P·residente de la Repúbica,


Excelentísimo señor Vieepres·idente,
Exce•lentísimo señor Nuncio Apostólico,
Excelentísimo señor Embajador de la Repúbica Ar-
g-enti-na~
Excelentísimos ·señores Embajadores y Ministros de
naciones amigas,
, Ilustre señor Alcalde de Quito,
! Señoras y señores :

· Por fortuna, ante auditorio como éste, el solo nombre


de Ja Argentina pone de suyo en Ias mentes la visión de
su grandioso horizonte humano. Lo cual me exime del va:.
no intento de mostraros en su esplendor país tan privilegia-.
do por su naturaleza y su historda. . ·· ~/ ·
.... Definirlo con precisión sería el mejor modo de ens'iil.:.
zarlo. Describirlo sería cantarlo.
Un Darío, un Lugones, un Larreta, muchos otros y de
los grandes, han logrado, .como bien sabéis, loar su magni,;.
ficencia, ora en verso que la concentre, ora en prosa que
Ja Bxpanda a sn medida. Carente de tales dones augura.;.
les, ni poeta ni historiador desgraciadamente, mal podría
quien os habla aquí ocasionalmente, ensayarlo a su turno;
Por suerte, tampoco soy "·sociólogo": no temáis pues que
ábuse como tal de vuestra cortesía. Habremos de limitar,
vosotros vuestra paciencia, yo mi modesto empeño, a con-
templar ·ese ogTa•n país en uno solo de sus aspectos, el más
eoncreto, simple y hermoso; y lo ve·remos tan sólo al fondo
de un espejo. El espejo será, en este caso, Ul} libro, libro
translúcido que nos muestra -el paisaje argentino por an-
tonomasia, la pampa: la pampa, doblada ahí de encanto. p'ór

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8 AMERICA
la diáfana prDfund.idad que adquieren sus imágenes casi
irreales de transparencia en el fondo ilusorio y exacto que
las retrata.
Una novela, de un argentino que <además de serlo rai-
g·almente es un ·escritor de dimens•iones universales, será
puoes el tema de :esta breve disertación circunstancial.
La Exposidón del Libro Argentino en Quito presta por
su parte marco adecuado a la evocación de un libro que
resume significados trascendentales. de esa fértil mesopo-
tamia americana, la pampa.
Nombrar la pampa es recordar una llanura ·imponen-
te como la del mar, así como decir: Sarmiento! es tener
delante la magnitud de u na mole andina.
País de veras privilegiado, pampa uniforme. Su so-
segada amplitud no por sosegada es menos emocionante que
si se alzara y ·se hundiera entre escarpados montes y pro-
fundas selvas. N o es el dédalo de nuestros Andes de in--
movilidad sólo aparente, en ignota combustión de entrañast
en perpetua fuga de su humus bajo las Jluvias y desgaste
de sus aristas. y crestas bajo el ala incesante de los vie.ntos,
con sus pendientes acuchnladas d.e grietas, llagadas de abras
que ·nunca acaban de cicatrizar, cortadas por despeñaderos,
súbitos como suicidios y por torrentes qu.e sólo aspiran a
remansarse en algún lejano estuario ·y hacia él aceleran y
se precipitan como a su destino único.
Por contraste, aquella ver.de planicie inmensa da al
hombre Ia sensación de una .negada definitiva. · ·
Tierra unida, simple y humana, como hecha para el
bienestar del hombre; no avara y dura como 1a nuestra que
sólo entrega su :arisco y recóndito seno al afán de quien
trepa, se agarra, la perfora con desgarradora insistencia.
Bien conocéis· Ia atormentada configuración de nuestra
"espina dorsal del contin-ente". . . . .
Allá se está esa buena tierra, tendida como promesa
inmediata y cordial: Canaán!
Las Geói·gicas• de esa virgiliana comarca de pastos .y
cereales, ubérrima :sin otro énfasis que el volumen· qe sus
cosechas, han ·sido ya descritas :por viajeros, estadistas, his....
tori:adores y por muchos poetas propios. Su primitivo can-
tor, inhálbil, todavía ingenuo, el venerable arcediano don
Martín del Barco Centenera, ole puguró ya, d-esde los comien-
zos del siglo XVI, .la segura grandeza, en estrofas pe·sa-
das, toscas, ·chirriantes como las carretas que habrían de
cruzar luego, cargadas de gavillas y al paso de tardos bue-
yes, esos campos holgados del porvenir.

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.AMERICA ..- . 9

Tierra unamme, no se la canta bien sino en. coro; con


·voces graves: el solo lh:'lico que irrumpe como voz aparte
suena ahí ·endeble y transitorio. E,l mismo Rubén Darío,
tan" personal, como intuyendo aquel sentido unanimista de
la pampa, allanó ·las décimas ·solemnes de su Canto a la Ar...
_gen tina en uno como canto gregoriano. Pauta de canto lla-
no es en verdad la adecuada a .esa liturgia de Ia mies opi-
ma, del rebaño feliz, del <suelo próspero, del horizonte por
todos lados igual. .
Granero. del mundo ahora, esa extensión de los rebaños
inm1mera.bles, de la abundamcia éolmada, fué -empero, para
.sus primeros pobladores blancos, ·el país del hambre. Re-
cordad ·el punto de partida hacia la futura grandeza, tal
cual nos lo fija el r-elato de uno de ellos, un soldado de la
·conquista, por casualidad y para mayor gracia un alemán,
el célebre Ulrico Shcmidl, venido con Mendoza en 1534.
Pues él cuenta cómo, habiendo unos tres españoles :i:'obádo-
se un caballo para comérselo a escondidas y no morirse de
dnanición, fueron colgados. Pendidos todavía de la horca.·
esos cadáveres, o.tros españoles aú;n más famélicos, al caer
la noche despedazaron "los musbs y otras porciones del
cuerpo de los ahorcados, se ilos llevaron. a sus chozas y allí
se los comieron" .
"También ocurrió entonces que un español, se comió a
<i!U propio hermano que había muerto".
"E·sto ha sucedido, predsa el buen Ulrico, el año de
1535, en -el día del Corpus Christi'.' en la recién mal funda-
.da Bu•enos Aires ,
"Y en 'este viaje, añade, murió de hambre la mitad de
nuestra .gente".
Los indios mismos no tenían mueho de eomer: incierta
;pesca, caza aleatoria, y sólo en algunas regiones lo que
nuestro alemán llama Ü'igo turco, (maíz). Y de ello traían
,a .los españolBs poco, cuando bien querían. ..
Ningún aliciente de minas, ni rastros de antiguas cul-
turas, hallaron· allí los conquistadores que soñaron con otr<l
Perú. Todo fué perseverancia heroica, hasta convertir en
emporio esa eolonia por largo tiempo de Ias más desam-
-paradas . . _
La pampa se cubrió de pompa sólo gracias al hombre
·blanco y t·enaz. Pronto el más suntuoso manto de riquezas
recubre la antigua tierra desnuda. Asombro sería para un
:argentino de ahora, y,er prendi<lo a los riscos de nue'stras
cimas, por obra de pobres indios, solitarios transeúntes de
_nuestros páramós, ~~ remendado s-ayal, de ;franciscana po:;

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io AMERICk
breza, que semejan sus empinadas sementeras. Qué tiBrra
tan difícil! Allá todo está a la mano, el .mar de trigo, llas·;
deihesas gordas de animales, hasta el confín.
Envidiable llanura sin tasa, ¡cómo trocáramos algúrr
volcán, vano orgullo nuestro, por un buen porqué de llanura r

*
* *
Demasiado sabéi·s cuan insigne escritor es Larreta. To--
dos rrecordáis, así no sea sino de nombre, su famoso Hbro,
primogénito, el libro heraldo de su señorío en las letras.
castellanas .
Tan gran escritor surgió a la notoriedad tras aparta..:.
do esfuerzo . ·
En vez de frecuentar con breves y hr.illantes aparido--
nes de ·actualidad literaria la camaradería de los cenáculos,
pareoo haber comenzado .por guardar· silencio, desdeñando'
quizás, desde entonces, como lo anota Carlos Obligado, las ·
"hipérboles de la camaradería" -que denunció el terrible·
Gróussac al apreciar en Larret-a cierta sobriedad de su ju--
venil relato, Arte mis. ·
Se ausentó largamente y trabajó en Europa.
Tenía -en mente el desarrollo de uno como gran ·fresco' ·
:mural, y yéndose a España, conV'ivió con sus personajes en'
Avila, impregnándose, embebiéndose del ambiente de la ciu--
. dad vi:eja, que él quería ver redivivo para su fábula. Un·
buen retrato de entonces, .por Zuloaga, nos lo muestra en-·
~oñado, con la austera ciudad de las mura11as y torre-ones.
a 'sus pies. De no estar en ·antecedentes, cualquiera lo to-·
maría como representando a Barrés en Toledo. El aire ba-
rresiano está hasta en cierto pareoido que el letrado pintor-·
le había dado, acaso subconcientemente, con el autor de·
Sangre, Voluptuosidad y Muerte, de cuya paleta literaria.
tomó a su vez algunos colores Lan·eta. Es·e r-etrato ha sido
ba:stante -reproducido; y no desentona en su casa española;
de Buenos Aires. Pintura muy 1910, de cuando, en Ht-era-·
tura, el alma de las ciudades, -Toledo, con Barrés,' Vene-·
eia con Barrés y D'Annunzzio, Brujas la Muerta con Ro-
denbach y así otras de otr.os,- era un ·ejercicio de estetis-
mo interpretativo de profundidades. Esa A vila de Ios Ca-~
baBeros tratada por Larreta d lo Tint-oreto tiene en verdad'
lo que llaman los pintorés gueule. P.erdura en e1la el hálito'
de los sarrace·nos y de la Re<;pnquista, con su catedral gue-·
rrera, templo y fortaleza, sU:s nueve puertas cerradas aL

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A¡\1:ERICA - - lL
toque de la oración, y ·el espíritu de su Santá orando y com--
batiendo aún, y un pertinaz relente moro en costumbres y
pas·iones superv&vientes. Beiia pintura literaria, con un vo--
cabulario ·exacto, en ·estilo de época pero aún viviente,· por-
vivido como de dentro para afuera. Libros ·así no se im- .
p:tovisan; pero libros tales se imponen. ksí fué cómo aso m--
bró de veras La Gloria de Don Ramiro. Obra de esfuerzo.,
as,iduo, como de erudito; gran libro de meticulosa prepara--
ción, de curiosa formación y anticuada atmósfera pa,ra res-
paldo histórico <Je la veracidad, más que de la verosimi·I.itud, .
de un retrato de época.- Siglo XVI, gran siglo, y nuestrO'
también, por .haber España puesto ya su planta en el en--
tonces de verdad Nuevo Mundo. Don Ramiro, vástago de
doble estirpe,· española en una y misma, como ha de serh-
~a americana, viene a enmendarse, o a empeorar, ya se ve-
rá; y .por lo pronto a olvidar y a vivir mejor, quizá para
mejor mor.ir; que aquí fallece en efecto, no lejos del sitio,
en que aromaba el ambiente una flor de santidad, algo exó-
. tica todavía como de trasplante reciente, pero· genuino bro--
te hispánico en tierra americana: la Santa Rosa de Lima ..
Todavía no •estaba de moda :la novela mal escrita, que"
ahora ha cundido como en desafío, a la gramática por ig-. .
. norancia, a la •lógica ·por prurito anarqu.izante; que ha cun-
di-do entre nosotros porque es más fácil dispa·ratar fingiendO+-
convicción revolucioilaria, qu,e ordenar y pulir cosas ciertas,
con probidad J.iteraria y por r-espeto a la verdad, vale decir
;por respeto a sí propio.
"P.ero ésta es obra demas•iado bien escrita", se mur-=
muraba; de su,erte qu•e aún en su hora, :___y después más
aún,- fué reprobado modelo, por su arte paciente y tenaz:
¡estaba, decías·e, demasiado bien hecha! ¡Qué de tonterías
no s~e dijo entonces! Y sin embargo: Desde que los Gon-
court 'llamaron écriture artiste, escritura de artista, cier- -
to estilo preciso, no precioso, fué me·nester cuidar como nun-
ca de la forma. Tras Jas poderosas novelas d-e un Balzac,
-tan mal escritas francamente, porque no tenía ·ese gran
genio creador, acosado de necesidades y de ilusiones enor- .
mes, tiempo de pulir, antes bien Ianzaba sus taHas heroicas:.
como inacabadas adrede; a la manera. de u.n Rodiri, aumen- ·
tando quizás así su fuerza d·e dominación,- (y algo se-.
me jan t-e acontece con Sarmiento, el león de la pampa), se,,
comenzó a exigir y a emplear un supremo celo de la forma.
Flaubert, en Salambó, en la Tentación de San Antonio, ago---
taba el pod-er del estilo, se agotaba en Bl esfuerzo de la lima ....

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12 AMERIC.A
Zola parecía un bárbaro. Genios fáciles y felices como
un Anatole France, encantaban .por otro lado .con el toque
de la perfección, la sabia .sencillez, ·sencillez cargada de. sa-
. bid u ría de siglos pero ligera como una eufOria. Barrés ·con
su primer alarde "bajo la: mira:da de los Bárbaros". Sous
l'oeil des Barbat·es, comenzaba a darnm¡ ·en sus hoJas de
temperatura, el gráfico ascendente y descendente de su fie~
· bre, la escala puntiaguda de sus crispaciones de ultrasensi-
. tivo. Y detrás de los Alpes, el que Vogué llamó le beau
felih du XIX eme siecle, él hermoso felino del siglo, Gabriel
. D' Annunzzio, l'Enfant de Volupté, el mimado de la volup-
tuosidad, escribí•a sus profanos breviarios del placer. ,
Hasta en la prensa diaria s·e veían prosas perf.ecta·s ;
escribían ·en •el Fígaro, para el Fígaro, Gerard D'Houville,
Colette, Femína, (Mme. Bulteau) que en su novela La Lueur
·sur la Cime, bajo su otro pseudónimo, Jacques Vontade,
aparecía más danunziana que D' Annunzzio, más wagneria-
na que Wagner.
Pero, así como en Francia no hay libro mal escrito,
~los hay buenos o malos y aún mediocres; pero mal e:Scri-
tos no Jos hay,- podría tal vez decirse que en América
. acontecía lo contrario : por lo común no había libro bien
escrito, vale decir que no hubiesB de ganar al haber sido
·escrito de otro modo.
Aun los mejores son de estilo más bien curs•ivo; y aún
'entre los poetas, todavía la elocuencia s·e confundía con la
· oratoria, la emoción con Ia sensiblería; como, entre Jos pro-
sistas, ·la corrección -era generalmente pedantería, la origi-
; halidad, enrevesramiento; la sentencia, lugar común; los va-
ticinios, :falsa profundidad.
Dado trajo a las letras americanas más música que
pensamie1nto, pero nos hizo dar un gran paso. Cuando apa-
reció La Gloria de Don Ramiro y·a América estaba pues más
leída, como solemos decir; la Iitetatura europea, la france-
sa, en particular, hahían educado más modernamente el gus-
. to, se apréciaba e1 estilo drifícil antes que el cursivo.
Tuvo pues, a pesar ele todo, lectores prepal'lados esa
. antología de episodios medi.evah')S Y renacentistas, moriSCOS
y castizos, hidalgos y bohemios. Fué . (}e verdad sorpren-
den've en un argentino tan raro saber, acierto de seguridad
- tan magistral. Ese libro apretado y· .erguido, sobre fondo
arca:ico, era una proeza, era tina hazaña. Vino luego Zogoibi
a hablarnos de la pampa: piedra de toque de lo ceroano, Io
propio, lo comprobable: Dowinio neto. de lo ar.gentino, ubre
nutricia de su nacionalidad.

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AMERICA· ,__, 13.:;

Los antiguos dramaturgos, se limitaban a lo ya sabido:


los propios instauradores de la tragedia, lo:S griegos" no se
preocupaban de una continua innovación o novedad de asun. ·
to. El. mismo tema sirvió a muchos ,autores para la misma ..
tragedia, como en certamen. Pero es que su auditorio, O·
como :s,i dijés·emos su público, era de conocedores, a quienes:
interesa:ba la manera más que el fondo, inamovible, del mi--
to, la religión o Iahistoda, que eran el ·asunto de la tra:gedi,a ..
g} poeta, -el dramaturgo y el actor, se lucían en la ·in-
terpretación sin sorprender al espectador con des·enlaces.:
imprevistos.
Nuestro gran humanista él P. Espinosa Pólit, en su sa• -
bio com:entario .del Edipo Rey nos muestra admirablemente
cómo Sófocles era original dentro de lo consabido, de ;Jo in·-
variable. Pero los autores modernos buscan, especialmente
en el teatro, temas inéditos, si los hay dentro de las 36 po~
sidones en que, --según e.J cur,ioso libro que las enumera, ..
y que así se Barna,- se resumen todas las posibilidadeS'
y combinaCiones del drama humano. ·
Al amplio juego de los elementos predeterminados en,
todo asunto de amor, fu€nte siempre inexausta y si·einpre .
la misma,· Zogoibi aporta por lo menos novedades circuns- -
tanciáles y concomitantes de lugar y tiempo, en su drama'
pampeano.
Después de La. Gloria de Don Ramiro, estotro librüé•
apar-eció cOmo algo inesperado. Parecióme sin embargo el
más. natural Aque1 otro, revestido de tantas galas hispa·
no ·moriscas, impedía con su .boato que se palpara su ín-
tima veracidad tan certera en ·e1 conocimiento y traslado-
_de las pasiones humanas, única base estable de toda obra ..
de imaginación. Obra maestra, La Gloria de don Ramiro; ·.
gloria hispánica, con visos y fondos de historia y ambiente ·
pretéritos, peraltados y sostenidos por el ·entono de la len-
gua, ·r€stituí-dos en la aca:bada prolijidad del detalle autén- .
tico. Más nuestra, por .sus características de asunto y pai-
.saje, escenario de costumbres hi,spano - americanas contem-· .
poráneas, .subrayándose en ellas lo peculiarmente ame-l"i- ·-
cano, fué este "Zogoibi" una de las grandes primicias de
~a Iiteratura americanizante, a que tendemos, y en veces,.
logramos. ·
Pero -es e1 caso que dentro de su propia tierra, tan
bien retratada ·en su be.Ueza, ta:n bien ensalzada en su es-
píritu, esta novelft fidedigna había suscitado polémicas .. :.
Prejuiéios más que ;¡>azones: Que eso ho era trasunto de~
'"at·gentinidad"; que era más el relato de una aventura con,:.
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
AME RICA
-una muJer de paso, una extranjera, en vez de ser única-
mente romanza con una criolla; que eso no era la pampa
·.porque el protagonista no e·ra un gaucho sino un señorito
. a .quien el chiripá y ·la indumentaria gauchesca no le eran
congenitales sino de r·emedo, y que hasta su autor era más·
· bien extraño a las labores del campo siendo un ciudadano
cosmopolita de vncación.
Pero es claro que bien podía ser la obra buená sin ser
un hijo de la gleba ·el protagonista y s·iendo su autor sola-
mente un observador pero perspicaz. Cuestión, como se
·ve, mal planteada, y polémica que en suma no nos concier-.
ne: además, ciertas obras Hen<:m que ser contempladas de
fuera para saberse de verdad lo que . encierran de univer- ·
sal detrás de las apari'8>ncias, discutibles sólo in loco como,
má:s o· nienos exactas.
El hecho es que de mi primera lectura del Zogoibi guar-
x1aba un ,r·ecw~rdo de -enca·ntamiento. ¿Era sólo la magia
·de sus dcescripcione>S en es tilo· alucinante? Ganas tenía de
· !l'!'Jleerlo, porque a thing· of beauty is a joy for ever.
La ocasión se me ha presentado a.hora, ·y vengo a ha~
blaros a través de esta segunda lectura, que es siempre la
necesaria, aunque es tarea que muchos suelen ahorrarse
·:para rno rnás de opinar, no por eso menos categóricos. Aún
así, enunciaré sólo una impresión, un parecer, que nó tin
jukio.
No tengamos sin embargo empacho en asentar, de en-
. trada, que Larreta es escritor de gran raza, y de los mayo-
res de la lengua. (Y la lengua de este estilista, digámoslo
,entre paréntes•is, es, por añadidura, un crisol donde se han
apurado quintesencias destiladas. a lo largo de amorosas y
-morosas Iecturas de la mística y la picaresca españolas, de-.
-canta;ndo arcaísmos en filtro de modernidad).
Sentada esta premisa de altura, lo mismo os dará que
tal autor trate un asunto u otro, que a cualquier materi;;¡.
sabría darle realce. Escojamos, con todo, ésta de sabor
.americano. Halaga el gusto paladear del vino propio.
Pues bien, tras el dmpr.esionante cuadro hispano - ará,.
·higo de Don Ramiro, he ahí que Larreta nos dió, en .exor..
·nado ma.rco, su beHo paisaje pampeano.
~*

...* *
Zogoibi significa: desgraciadito, desventuradillo: ¡qué
~tal si Larreta dntitulaba El desventuradillo a su gran nove;,
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
.AMERICA. - . 15"
la, en vez de aquel vocablo oriental, eufónico, y evocador de
algún desconocido hechizo que prestigia su fábula como un
.amul-eto!
Zogoibi lleva como subtítulo, El dolor de la tierra.. Mas.
no €s la tierra 1a que ahí sufre y cambia. La :pampa en sí
permanece inmune; no J.e afecta ni el avance de 1las fábri-
cas, que no lleg-.an ·con sus chim<meas humeantes á desfle-
·Car la orla de los contornos d·e ese horizonte de inmensidad.
Es sólo d gaucho, su dueño, su poblador y su intérprete
nató quien se va, se aleja, se ha ido ya, está desvanecién-
'dose hasta en el recuerdo: evocada silueta, conjuro póstu-
mo. Pero esto, que es exacto y era inevitable en el espacio
y ,}a épocá, ha sido utilizado, ·como el primer reproche a
~esta nov·ela que nmy bien dice otro dolor de la tierra. Des-
caracterizado y· todo, ve11ido a menos o transformado, que-
ríase forzosamente fuese un gaucho el protagonista, para
encuadrar en la noción común de }a pampa. Y en Zogoibi.
el protagonista es un jov-en señor, que ama y comprende la
pampa, pero no. la encarna como silvestre fruto de sus so-
ledades. Es un' ge1¡Hen'l.an farme•r, un campagnard gentil-
homme, un hidalgo del campo, refinado por hábitos de gran
dudad y por l~turas. europeas; de casta de hida:lgos no
Ya exóticos ·en la tierra o como trasplantados recientemente.
:si'no compenetrados con •elhi por obra de generaciones uni.,
mismadas con la región.
Zogoibi no habla en primera persona. Pero el autor.
uetrás de él, le presta todo su sentir poético de la pampa,
·circundá.ndolo de un ambiente de tradición y de pa:i.sajes; y
sin hacerlo símbolo de nada ni alegoría moral a1 tmsluz de
los acontecimientos, le infúnde una vida congruente con el
contrastado drama que quiere desarrollar; en la pampa, co-
mo escenario, en la vida universal, como fondo.
Drama que pudiera acontecer, que ha acontecido sin
duda a los propios argentinos, mil veces en París, cien veces
,en el mismo Buenos Aires: el de la aventura con aventu-
l'e.fla extranjera, que uno sabe siempTe como empieza, rara.
vez como acaba; sa.biéndos·e sí, de antemano que ha de aca-
bar mal. Esta vez, préstale la pampa sabor nuevo y doble
sentido.
Entremos en el relato, y digamos una vez por todas que,
de principio a fin, hay a cada paso una fina observación
. .precisa, trazos, trozos, párrafos, página:s enteras de. sobrio
y potente esplendor literario, :QO gratuitos ni intercalados de : .•
1:elleno, sino insertos en .}a acéión como,un acompañamiento ·

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


16 .._ . AMERICA_
de melopea más vasta que las cambiantes vic•isitt:~des de los:
persortájes :
Se. •abre el ·libro con un búen cura 'español, andaluz por·
añadidura, que suele platicar. a solas con su casuUa, o su
armario, en Ia sacristía, con la nostalgia 'de su villorio ve-
~ada por Ia ·atracción de la nueva tier1:a que ya lo ha
.absorbido . ·
Le ha .llamado para consejo y consuelo en su nueva
congoja Lucía, la novia de Federico que moraba con sus
tías ·elLel .campo, en 1o qüe Uamamos nosotros una hacienda.
no más impropiamente ·que llaman estancia los argentino~
a lo que ta su vez no tiene· en España nombre específico
entre granja, alquería, .corNjo, hato, majada o quinta. No-·
vio y novia moraban en sus campos heredados ; vida llena
de esa noble .sencillez de castellanos viejos, ahí sembrados.
con }as costumbres, la religión, la non - curanza españolas
de otro tiempo.
Las tías de la huérfana, austeras sólo en religión, bon- .
dadosas ·y suav·es en lo demás, como lo fué su madre, re-
ee1an de la 01·todoxia del novio, que ·.no .practica,. y hasta··
profesa con jactancia de escéptico cierta indiferencia en lo··
tocante al dogma y sobre todo ::¡, ·la ~asidua frecuentación de
los sacramentos, prefiriendo la de 1los libros franceses, li-
bertinos todos para esas buenas señoras. Hay que .ctecir·
que el catolicismo -argentino, no sólo en las clases elevadas
Bino en .la media y popular, y mayormente en las campesi-
:nas, es más hondo, más serio y más fijo que el que suelén·
atribuír a Quito de oídas, por reiteradas afirmaciones de·
;sedicientes librepensadores. Como es sabido, más gustan
éstos de la libertad de no pensfrr que la de pensar libremente.
El lector entra .con el cura •en la casa de las tías y les
va conocdendo exactamente, a toques rápidos y certeros.
Familia troqttelada en los antiguos. cuños de la tradición~
conforme a sus tipos y temperamentos.
FederiCo vive en una estancia ceroona con su madre y
i!U abuela, "que ponían en su vida .zahumerios de antaño,
a pesar de sus burlas. Igual que muchas señoras de su·
época; misia Adel·aida era suspicaz e dnte:1igente, encima
de todo, un dechado de buenos modales, de aquellos modales.
exquisítos que dejara España en América, cortesanía sin
afectación en los varones, di~creto señorío en .Ias hembras,
noble aroma solariego que suele respirarse, hoy mismo en
una que otra casona de las ~provincias del interior", . Esto'
que observa un argentino en su tierra cosmopolita, ¿ po~
dríamos decirlo también nosotros, donde todo señorío ·ha<
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
El Secretario General del Grupo América, señor don Gustavo Vásconez "Hurtado, inaugura
la Exposición del Libro Argentino. En la mesa de la Presidencia, los señores Embajador
de la República Argentina, Vicepresidente de la República, don José Rafael Bustamante,
Presid<ente de -la República, Excmo. Carlos Julio .Ar.osemena y señor. Ministro de Educaéióu
Pública, ·do·ctor José .Miguel. García Moreno
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
.AMERICA. ~-17:

v·enido a m(:mos, bajo el cundiente 'aplebeyamiento de usos-


~Y costumbres? ,
Larreta había puesto -el apellido Ahumada a su joven
·héroe, -en reminicencias de Avila y de la. Santa Doctora, si-
_gqiendo el linaje de Santa Tel"esa en América a través del
Jibro de nuestro ilustre compatriota el Arzobispo Pólit. Uno
.. de sus hermanos tuvo casa y solar en Quito, donde es aho-
r·a el convento de Santa Catalina. En la novela, dón Al.-.
· varo, pregúntase ".si esos Ahumadas de la Argentina des-
cendían de •algún hermano de la Santa". -"Acaso Jerónimo~
Pedro, Antonio, Agustín. Los siete hermanos, unos con
.e} nombre de Ahumada, otros con el de Cepeda, ilustraron
..desde -la F-lorida hasta Chiloé la historia de la conqúista.
Rodrigo el. predilecto de la Santa, ·el compañ-ero de su ni-
ñez, el que jugaba con ella en el jardincBlo de Avila, es-
tuvo con Mendoza en .la primera fundación de Buenos Ai-
T€S y murió luego a orillas del Pilcomayo, matado por los
. guaraní-es. Cuanto a Agustín, el heroico soldado cantado
por Ercilla, fué !nombrado Gobernador de Tucumán; nada
·'tendría de extraordinario que anduviese ta-mbién hacienda
"de las· suyas por Catamarca. Además, 1e· dice a Federico
.,.el Cura: no hay sino mirarle a usted .la cara. Sí, hombre
que ti.s11;e usted la traza del abulense rubio, pelo de trigo,
:.ojos de color de sierra l-ejana''.- (*)
F·ederico, conti'lluando la "Obra paterna, vivió vida de
campo, civHizando a .sus campesinos cual convenía a su
:natural, "para ·evitarles, dice, el peligro de la enseñanza con
..qUie enloquece las pacíficas chozas la escuela oficial" ...
Allá como a:quí!
· "No era solamente la vida de la pampa, era la pampa
misma, su tierra, su -cielo, lo que amaba Federico en su no-
·via. Aunque no conocía otros países, pensaba que aquella
·tenía que ser la belleza suprema, despojada, sin ringorran-.
;gos. ni arrequives, el paisaje todo horizonte, que es para.
muchos 'la mayor hermosura y trazo de unión soñadora de
ftos ojos y el alma". <

Ya, desde las ·primeras páginas, en la tercera o cuarta,,


Larreta nos da de lleno, intempestivamente sintética y abs-
tracta, la que él, con intuición feliz, tiene por esencia de la
pampa, cuyas imág'enes aparentes describe y desenvuelve,
con tadmirable. dominio de identidad, a cada vuelta del
-€Scenario.

('~) Véase nota .al final del artículo.

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


18 · - · AME RICA-.
De entrada, nos la define: "pampa escueta, espil'litada, ..
anhelosa, y que a Federico se le antoja la reg.ión metafísica~
por ex.celencia" . ·
Más adela·nte, atribuyendo a .su cura español estas re-,·
flexiones ·suyas sobre la pampa, Larreta escribe: "Con rae. ..
zón decía el Padre Torres que no había nada má:s ·metafísico·
en .la naturaleza que esa comarca de pastores pensativos •..
:amantes a la vez del cantar y el silencio; sólo que para.
sentirla y comprenderla de veras, -tenía razón el cura.;_~
a más de .ser algo místico, había que tener su poquitín de·
geómetra_ y su poquitín de astrónomo; y sobre todo, saber
.escuchar •la música caUada, la música insonora de que nos--
habla Fray Luis. "¡Qué Don Alvaro!", exclama· Larreta~
para excusar el súbito entusiasmo.
Penetrantes observaciones, frases, como suyas, muy
bien compuestas, calificativos exactos, todo lo tíéne Larr·eta.
al elogiar y definir .la pampa. Al querer fijarla como ente.:.·
lequia, se acercó al toque directo, definitivo. La enumera~
ción es ·tan aproximativa, contornea tan de cerca al objeto,.
ao circunvala con todos los elementos ya discernidos, que.
muchos Jector·es tuvieron sin duda, la impresión de que La-.
íl'reta resumió todas las suyas en la palabra: metafísica.
Así un crítico -argentino, atribuyéndolo con justiC!ia al ver-
dadero autor, -establece que, Enrique Larreta dijo: "Pampa
m~etafísica" (y lo pone entre comHlas). En luminosa con-
verg·encia de sus luces, está ahí ·en efecto, y por dos veces"
Ja palabra: metafísica. Con_ fundamento pues, dice este· _
crítico: "Todos comprendimos inmediatamente que la ex--
pr•esión era profunda y hermosa, pue.s sentimos flotar en •
nuestro ·espíritu las modalidades pampeanas que tal ealifi-
eatívo, .solo, concreta y fija ,sin que con otro alguno, antes,,
~no se logras•e. La vagu ed·ad soporosa de ·los horizontes, Ia .
infinidad, el misterio, panteísta, la poesía, tmsmutación de··
Ja materia espiritualizada, fueron dichos con el feliz vo- ·
eablo". "Y por eso, concluye el mencionado crítico, "la ex--
pr·esíón ·cobra la calidad de Jo perdurable: en adelante la
pampa será metafísica." "Metafísica paz, div,ina geome:-
tría de abstractos horizontes y tierra despojada" dijo La .. ·
xreta, en su -lapidario soneto: La Pampa.
Evidente es la plenitud de concepción que condujo a
Larr.eta a expres::j..r en ~esa síntesis impresionante su pampa
metafísica. Vemos a:dernás, QUe su Zogoibi la declara y ·
tiene por la ¡región metafísica por excelencia. Cabe pre-·
,g·untarnos sin .embargo, ¿no hay otras regiones del- g·Iobo:,. ·
.en los propios ingentes Ande&,argentinos por ~ejemplo, picos,

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AlVIERICA. 19.
sublimados, perdidos en el étel', que ascienden como soliv•ia-
dos por tm arranque de aspiración a lo inf.inito, a lo ilimi-
tado, a: lo· innominable, y que merecen acaso más adecuada-
mente que la pampa ese epíteto supremo?
Natural es pensar que la contemplación de la inmen-
sidad requiera un mirador, un pedestal que por excelsitud
domine· desde su altura el vasto mundo físico, para poner-
llOS como en potencia propincua a lo metafísico. ¿No os
parece a vosotros que la intuición y :la p.remonición de lo
indecible, ·de lo suprasensibl·e, de lo metafísico, s·e impone
ahí más ·que en el lugar alguno de contemplación?
Alguna vez el que os habla, habló de Jos montes su.,
pinos .que absortos en éxtasis cósmico se nos aparecen sub.,
s¡~ecie etcrnitatis, bajo el. aspecto de la eternidad.
La pampa nos parece, -ya ;lo dijimos- más bi·en algo
a la medida del hombre ; está a un andar con sus pasos, ·es
su remanso, su llegada, su r.egazo. Aquel horizonte en re.,
dondo, es la circunfenmda de la que el centro es e,l hom~
bre; y se desplaza con él, que va manteniendo en sus pu.,
pilas e1 foco d'8 la irradiación' que circunscribe la inmensi..,
dad. La misma infinitud de la .llanura no es sino la exten-
s•ibilidad y renovación /indefinidas de un mismo espacio, la
sucesión de círculos eslabonados, infrangibles al movimiento
que avanza como inmóvil desplegando Bn torno el mismo
;ruedo de horizonte, incesante e igual de confín a confín co..,
mo el mar.
Así e.I gaucho a cab.allo va arrastrando consigo, en su
galope, adelante y atrás y a los 'lados, un dombo .de cielo
continuo sobre el campo redondo, anillado a su cabeza que
d~rige el vaivén de su mirada, en a.banico como 'luz de faro.
Cuestión no puramente de palabras, sino de más exacta,
adecuación del obj.eto a la palabra única y excluyente que
haga más el caso. Sea de ello lo que queráis, no es menos.
gl'andiosa ,que una cordillera la pampa inmensa. Lo ad-
mirable en Ia literatura argentina es ·que ese centro de·
atracción y propulsión, la pampa, haya sido cubierto de
innúmeras bellas páginas que han <humanizado, espiritua-
lizado, ennoblecido el paisaje circundante, sede de una alma
nacional, terrígena, incorporada al sueio, agradecida; mien-
tras que la literatura de nuestros montes, la sublimidad te-
rráquea y. etérea a la vez, de Ias cumbres de nuestra cordi-
llera, ·espina dorsal del globo, está todavía por hacerse: los
mínimos Alpes 1a tienen mayor.
Jóvenes poetas que me escucháds, ponéos también v:o- ; .
eotros a mirar cóil detenimiento y a describir con exacti·

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


20 AM:ERICA
tud, -pues que la exactitud 1·eeóndita es virtud inmarcesi-
ble de poesía,-. nuestros pa.isajes y costumbres, inconcien-
tes y profundos moclelador·es del alma!
Pero vamos dejando algo olvidada la historia de Fede-
rico y .Ja extranjera, de la novia y de~ ambiente familiar,
Lucía es pues la pureza en ·persona: que .Fede'J:Iico y el cu. .
ra la ayuden a disuadir a sus tías de la aparente herejía
de su novio, y será feliz .
Este obstáculo espiritual tiene Hentido soiamente visto
desde la .casa solariega. El verdadero peligro es otro, el
que se cierne por ahí cerca, ·el atractivo perttwbador de la
extranjera, ola venida de ·lejos, la quB se irá lejos, la que
enca1·na a los ojos del .imaginativo muchacho el encanto
exótico de las novela,s devoradas, que injertan baud-elarianas
flores del mal en el más recio y más castizo tronco. El
hispano- americano es o ·era l'llás sensible qu€ habitante al-
guno del orbe a Ia seducción (le Io europeo y específicamente
de ·1o francés. Federico ama entrañablemente a Lucía: esa
es la raíz, la médula, la savil:i; de su ser más íntimo. Pero
muchos seres conv.i:v·en o se disputan dentro de cada cual.
Y a la verdad, el hombre, en particular el hispano - ameri-
cano, s-e presta a much8s componendas consigo mismo, y
así, traióona sin querer traicionar, sin cr.eer que traiciona.
No traioiona en efecto: .'le desd.obla. Naturaleza tan ente-
Tiza como pul"a y cándida, Lucía ,no podía admitir el doble
ju-ego; no pued-e comprender ni como pasaJero el desvío,
que no puede ser para ella S·i.no negación. También para
Federieo sería el reniego de su propia tierra, encarnada en
Ja dulce criatura, si ,sucumbiera del todo al maleficio.
La forastera es la esposa muy bé11a de un gringo, que.
1a tiene como su .solaz de Jujo y su descanso cn::puscu1ar
h·as ei trabajo de todo ·e1 día on una fábrica suya, cercana
a la estancia de Federico. · Los amantes se v-en en un viejo
.rancho a•rru.inado, recons truído al efecto con todo el pinto-
'l'·esco ajuar ·campesino, :trebejos a usanza de gaucho para
sorpresa ,del gusto de ila- extranjera por lo novedoso. El
rancho antañón había 'sido ·abamdonado años atrás acen-.
tuando con ese ·abandono una ·léy·enda medrosa; y esa at-
mósfera abusionera de sitio aciago lo protegía de indiscre-
tos; p·ero no tanto que Lucía al cabo no d·escubriese el tea:..
tro de su verdadero drama. ~
El rancho, la tapera en lenguaje pampeano, yacía al
borde de una laguna linfática, lunática, ele ma-l agüero.
1
donde revoloteaban aves siniestras, extraños silbos, y más ,
extraños s<ilencios.
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
ÁMERICA .-. 2~

La •extranjera, que no es propiamente una andariega,


una ·aventurera, ·Pero sí una mujer sabia en rodeos y deci:-
res, halló en Federico el encanto exótico que ellas .buscan,
exotismo a la :inversa del suyo para Federico: ambos se
amaron al ampa·ro de la s-ingularidad y novedad que mutua~
mente les atrajo, les ret"nvo; ·curiosidad primero, pa-sión
Juego; vacío después, veneno sdempre. ·
La primera en desintoxica.rse es •la muj-er. Va a aban-
donar a l<,ederico por otro, amtes que F-ederico le abandone
por la otra. Pero los celos y el tan español ahinco de no
ceder al rival, .así sea: s•in amor a ·la hembra, por su solo
ürgullo de· hombre, le hacen a F·ede·rico obstinarse en lo que
le hastí•a, encapricharse en lo que desdeña; y aunque en
él no es tan crudo ese i.nstinto de selvático amor propio que
se aferra a su pre.sa como trofeo de guerra y sello de con-
quista, Feder.ico cree estar dá•ndole vueltas al engaño, cuan-
do el envue1•to en sus propios gkos es él.
· Así, aunque resuelto, tarda en romper. Y hasta llegó
a pensar tardíamente, en realizar de vencido lo que triun-
falménte soñaba al principio: ir a Europa, 'conocer a Eu-
ropa acompañado de esa europea quintes·encíal. Desprlés,
pero satisfecho, o tal vez desengañado, tai vez cont11ito vol-
ve-ría a ..su ú11ico amor verdadero, a Lucía, su tierra en su
tierra. Pero Lucía, -ignorando que era élla quien había
vencido, como era natural, s·eguro, que vencier'a al cabo,...,......
adelantós·e sin espera, sin esperwnza, a f<ru.strar su propia
victoria.
He aquí el desenlace: Salen los amantes por vez pos-
trera de su e·scondite, Federico bajo el peso ya f.atídico de
su desamor y fatiga, en· que se volvía a la ~imagen pura;
déshojada la i'magen impura, al par que su compañera iba
a su lado ya ausente, ya ida.
La ta-rde había caído y 1la penumbra se estremecía co-
mo cruzada de presagios. Se acercaron como otras tardes
al brocal de un pozo antiguo, abivndonado, para despedirse;
cuwndo de pronto oyeron uno y otro un ruido de cañas tro~
· ziidas como al paso de a1gún furtivo animal; lo que ven
acercarse es un bulto arr,ebujado en un poncho; y Federico,
-que and'Uba siempre a•rmado temiendo el acecho de un
peón que qúería vengarse de él, según aviso que le diera
sil propia novia s·abedora de una vil intriga, cobardemente
urdida contra Feder,ico, por su .rival-, prorrumpe en ame-
naza contra el fantasmal embozado: "ya sé quien sós. Te
des,cubrís o te mato". · ··
"Péro la sombra avanzó; y así 'que estuvo a un paso
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
22 -·-· AMERIC..t\
de Federico, y como si quisiera sujetarle, derribarle, o he-
ll1i:rle, alzó ambas manos por debajo del poncho".
"Federico sin v·aci:la:r hundióle su arma, -su cuchillo
de gaucho que antes llevaba al ci,nto, como elegancia, y des-
de &lgunos días para posible defensa,- hundióle el arma a
~a altura del pecho, con toda su fuerza". Al desplomarse.
el herido cuerpo sin vida, alargó .Jas manos Federico para
sostenerlo.
"Sus manos estremecidas de espanto, sintieron la tur-
gencia juvenil de un pecho de mujer que caía exánime.
"Lucía, Lucía! ...
"En seguida, allí mismo, quitó sl ·cuchillo de Ia herida
donde se quedó chwado, y apoyando el cabo en el suelo,
hundióselo a sí mismo, dejándose caer de golpe sobre la
hoja en punta, con todo su peso".

Termina así la novela. Historia poemática, de conte- ·


nido muy real entre velos de tornasolada fantasía, toda
ella en música interior, música inaudible que al desprender-
se de las frases queda como rigiendo la conjunción de des-
tinüs. La impresión de su trágico final será, es claro, más
intensa en vosotros a la lectura, o relectura de1 texto, lle-
va-dos por el caudal relato, de mano de un escritor tan ave-
zado que no falla. en los. trances supremos de la emoción.
A aquel fatídico pozo, como también a la laguna, al
gaucho, a todos los motivos y temas de su nov.ela, tenía
Larreta dedicados, desde antes, sibilinos, cenceños, duros,
densos sonetos magníficos, filosófico - paniasianos, en su
ltibro La CaHe de la Vida y de la Muerte, libro antológico,
de extraordinaria apretura y fuerza.
Con elementos tan 1argamente elaborados, le·ntamente
sobados y pulid·os en lúcida ensoñación de casi toda una.
vida, en vista de su transposición al arte, mal podía resúl-
tarle floja una novela que, .eliminando superfluidades, iba
organizam1o en sinfonía la dispersa virtud poética de su
mundo real.
Convincente es así la especial y específica belleza que
ve en la llanura argentina y 1qae la vemos a Ia lectura en la
belleza y verd&cl ,de tantas descripciones y a través del es-
plendor .literario con .que las redora. Entre .las más acaba-
das páginas sobre la pampa, "iperdura:rán éstas de Lm··reta,
que no van insertadas como "páginas escogidas" o tro-
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
cLt\.MERICA - - 2~
·.·:zos de se1~ción, sino enhebradas a la accwn de sus per~
"sonajes y máJs bien creciendo a avances sucesivos, parcos
;: y pertinentes .

*
* *
_ En med:io de la pampa, -pues siempre, doquiera, en
']a pampa, se está en mitad de i]a pampa, en el centro de su
··ubicua circunf·erencia,- Larreta exclama:
"Qué tierra pa•ra la contemplación"!
Bien quisiéramos ·óír a algunos de nuestros poetas, con
cigual conciencia de su poder y misión sobre su propia tie-
~ rra, exclamar sobre ella otro üvnto. Bien quisiéramos pa-
ra nllestras .sen:anías, bien- quisiéramos aun para 'los llanog
·venezolartüS y colombianos tal cúmulo de grandes páginas
·como abundan en la literatura pampeana de la Argentina.
Y mirad que allá tienen, con el Aconcagua, con las sie-
rra.s de Córdova y otras, (leed Mis Montañas,} con la her-
mosura de sus lagos, con la desolación de la Patagonia me-
nos inhumana que nuestra selva amazónica, ancho espacio ·
··que llenar soberanamente de espíritu y obras maestras.

(*) Del libro de Monseñor Pólit, Arzobispo de Quito, arriba cíta-


,-ao, y de dos sucesivas ampliaciones publicadas por el mismo en Quito,
-<:!On alguna posterioridad, se desprende, según datos entresacados por
·.cmi ilustre amigo Julio· Tobar Donoso, el historiador que tanto sabe de
•lo nuestro en lo antiguo y en lo moderno, qUe·, de los 7 hermanos de
.$anta Teresa de Avila, 5 estuvieron . en Quito, inclusive Agustín de
.quien habla más en particular Larreta.
Como se verá por esos datos, que van a continuación, tan sólo
.:Rodrigo y Pedro parecen no haber •estado en Quito, de fijo por lo me-
·nos.· Los •otros sí largamente; además, combatieron, los cinco, en Iña•.
c•quito, al lado del- Virrey y contra Gonzalo Pizarro, y los cinco fueron
.:heridos en esa misma batalla, la más significativa para el sentido tras-
-cendental de la historia de América.
He aquí sus nombres y de'stinos:
Los hermanos de ·Santa Teresa, nacidos del segundo · matrimonío--
·~rle su padre, fuerori:
1Q Hcrnando, compañero de Pizarro 1 en. la conquista del Perú. Hi-
c:zo con Díaz de Pineda la primera entrad¡¡. a Quijos, al Oriente de-
,-Quito. Estuvo en la primera fundación .de Guayaquil. Peleó en Iñl!i<r-·-
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
24 · - · AMERICA;,
.. quito, al lado del Virrey Núñ:ez Vela y llévó . el estandarte real •.
Fué gravemEinte herido, pero .pudo huir y trasladarse a Pasto,. dónde se"
casó y ávecindó. Fué regidor y justicia mayor de la ciudad, donde···
.murió.
2Q Rocll'igo, pasó al Perú, ·para guerrear bajo el mando del mar~ ..
qués Pizarra; fué a la conquista del Río de la Plata. Acompañó a
Ayolas en la e:x;pedición al río Paraná y por el Paraguay. 'Parece que·
no murió en esta. Eixpedición, sino algunos años más tarde, pero tam- ··
.bién en hechos de armas semejantes.
3\l Lorenzo, vino a Quito con Vaca de Castro. Emprendió viaJe··
:al sur hasta San Miguel de Piura; y en nuestro litoral peleó bajo las ..
órdenes de Die·go de Urbina. Más tarde se juntó al Virrey Blasco•
Núñez y fué herido en Iñaquito. Salvó el sello real y se refugió en ,
Pasto. Pacificado el país, volvió a Quito.· Combatió en Jaquijaguana.
-contra Gonzalo Pizarra. Contrajo matrimonio en Lima el 18 de Mayo :
de 1556 con Juana Fuentes y Espinosa; y con ella volvió a r·e·sidir en··
.Quito, donde dueño· ya de ·.<oncomicndas pingües, pudo favorecer a su ~
;santa hermana con sucesivas remesas de dinero para sus· fundaciones ...
.Fué tesorero de' las Cajas reales, juez de resjdencia y justicia mayor ·.
.de Loja, Cuenca y Zamora. Muerta su mujer en 1567, volvió a Es •..
paña, donde murió.
4\l Antonio, recién llegado a América, se unió también al Virrey·
Núñ.ez de Vela y murió a pocos días de la batalla de Iñaquito· de l<is.
heridas recibidas en eUa.
5\l Ped1·o, parece que ~stuvo en las Antillas y más tarde sé ave.-
cindó, como Hernando, en Pasto, donde fué regidor. Volvió a España;
·Y allí fué protegido por su hermano Lorenzo. ·Fué un poco truhán, ...
y dió, como Agustín, muchas preocupaciones a la Santa.
· 6<? Jerónimo, indisolublemente ligado a Lorenzo, siguió casi siem. ·
pre las vicisitudes de éste. Fué herido en Iñaquito; siguió luego a'
Pasto; concm'rió también a la batalla de Jaquijaguana; fué tEisorero •
:de Quito después de . Lorenzo. Murió en Panamá, cuando, cun éste,,·.
volvía· a España.
7~ Ag·ustín, como Antonio, se unió al Virrey Núñez de Vela, pe- .
loo en Iñaquito, donde fué herido. Más tarde marchó a Chile con·'
.García Hurtado de Mendo:i:a. Estuvo en la fundación de Cañete, donde··
iué ~lcalde; y después en ei.descubrimiento de Chiloé. Péleó contra
·los araucanos. y fué también teniente de gobernador da Chiloé. Per•.
.maneció .cosa de diez años en Chile y después regresó al Perú a so- ..
licitar recompensa de sus trabajos. El Virrey Toledo· le nombró para,
.su consejo de guerra, le ·encargó <iiversas comisiones guerreras y le··
designó visitador de indios de· Charcas y Lima. Más tarde le galar-·
donó con el cargo de gobernador de Quijos. En 1584 fué acusado y·
;preso p·or e~acciones contra los in(Hos, aunque obtuvo absolución. Rt!.-
·.g~esó a España en 1585; y en 1588 se le nombró para .gobernador· d·s·•

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


El señor Gon'zalo Zaldumbide lee su conf·erencia acerca de Laneta,
en el Salón de la Ciudad, durante la Exposición del Libro Argentino.
Fig·uran en la foto los señores Presidente de la R.epública, don
~arios Julio Arosemena; Ministro de Educación Pública, doctor José
Miguel García'Moreno y Secretario General del Grupo Amél'iclij
don Gustavo Vásconez' Hurtado

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AMERICA 25
Tucumán y .luego se· le otorgó una pingüe· encomienda de indios. Pero ·
no alcanzó a llegar a su destino. Murió en Lima en 1591.
Una sobrina de la Santa, de su mismo nombre· y vocación, naci6~
~n Quito.
Rodrigo, muerto en acción de armas en el Paraná, después de gran-...
des hechos heroicos, :Eué tenido por la Santa como un· mártir de la. ..
fe en América.

G O N Z A L O Z A L D U M · B I D K:;
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
-~E L G A U C H O Y S U PAMPA

En la literatura argentina, llamando aquí "argentina"


;_,:;. la parte de ella que específicamente tiene por tema lo
·vernáculo, sucesivas generaciones han ido ganando la pam-
pa como en caravana, en seguimiento del gaucho que cada
día se remontaba huyendo de la nueva C'ivilización o es-
quivándose a su influjo, para preservar la pureza agreste
de Ul]. tipo cuya nob1eza y poesía, incondentemente labra-
das y sentidas, hubieran de guardar inmunes los gauchos
viejos. Los que se. quedaban rezagados a pactar con el
forastero invasor eran en conce:pto de éllos degenerados
o claudican tes. ·
Desde los primeros poemas pampeanos, más instinti-.
vos que literarios, hasta La Cautiva, de Echeverr.ía, que
.abre· Ia pampa como dominio digno de ser cultivado por
poetas cultos y concientes, la literatura gauchesca va tani-
. bién como por etapas. ·
" Esteban Echeverría no fué ya cantor instintivo. Fué
en libros donde apr·endió a ver y componer. Traspuso a la
pampa la visión romántica, en parNcuJar la francesa. Si.
muchos aciertos le prec·edieron, sin saber todavía sus auto-
res ·que eran aciertos, lo cual <es la buena manera, le suce-
·dieron bellezas más cabales y mejor compuestas, desde las
de un Rafael Obligado, hasta el advenimiento de Martín
·Fierro. Pero el :hecho es que Echeverria fué de los prime-
ros en ver la pampa con ojos nu€vos, aunque prestados.
En e1 romanticismo poemático d~ su visión, adaptándola
.a normas de letrado con su teoría de nativismo para un
.arte propio, perfiló al salvaje como eleme·nto poético, trazó
el dramatismo de la vida del g"Uucho que huye. Otros vi-
nieron y se acercaron más a la realidad en sí, no ya en con-
·cepto genérico; fijando -en peculiarddades la inmensidad in-
,distinta que el háhito de miral.l!'sin ver confunde y desdibu-
_ja, como lo hace el campesino, por serie toda cosa un todo

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


.AME RICA .__.... 27

homogéneo con él. Pues en suma es la cultura, salvo en


algunos casos geniales, quien enseña a ver y a distinguir.
No es menester recordaros nombres que conocéis desde los
manuales de segunda ens.eñanza. Sin seguir .el hilo de Ia
memoria, detengámonos un momento a contemplar en sí la
imagen primordial del gaucho. .
Bella figura, y alma del paisaje, el gaucho da vida y
sentido a toda una Uteratura de carácter no meramente
·folklórico.
Retoño de humanidad silvestre, pero muy hu,:mano, muy
más humano que amestro hermético indio, perdurará en
obras maestras, ya que no en la vida, ·que lo va aboliendo~
]o ha ·abolido ya. . El gaucho propiamente tal, ha tiempó
que ha desapar·ecido. Pero aún le vemos en el arte: Ecues'-
tre pastor de horizontes, enzarzado de medio cuerpo abajo
con cabalgadura y todo en la urdimbre de lo nativo, fué
empero un civilizado desde ·sus orígenes, y lo fué típica-
mente, representante ·de una zona de vida y espacio, ce-
loso, ante todo, de ~u integridad y de su libertad. Sentíase
perseguido por el avance de la otra civilización, que qu;ería
retenerlo. Retenerlo era aprisionado, a:prisio_narlo era cam-
.bia.rlo, cambiarlo era vencerlo. El huía. Podrían capitu-
lar-lo: convencerlo de qu.e ello fuese su bien, eso no, jamás.
Prefería y así lo hizo, remontarse y confundirse entre las
tolda.s de los salvajes a quienes combatió, primero para des-
pojarlos,¡- luego para sustituírlos, echándolos él mismo ca-
. ,da vez más lejos hasta que otros lo echar·on a él. No fué
un bárba.ro; al contrario, y bien que se diferencia de ellos,
sintiendo su diferencia como un orgullo. Es un blanco. No
·obstante, su rancho tiene algo del aduar bed~1ino; su fe, algo
.del gitano ahusionero; y su gusto moruno,· su pasión moru-
na del caballo, hacen del caballo su primer· amigo, su postrer
amigo: es uno sólo con él, desde Ia doma hasta el abandono-
por viejo y ya inútil; ¡·Cómo hace suyo ·el ·escarceo sutil de:
la bestia ;bien amaestrada cuando, al pasar delante de la
novia, hincale al disimulo Ia espuela a que se encabrite co-
mo saludwndo al pa.r de su jinete, con un donaire a su modo,
·de compañero, inte,Jigente también. Y en la carrera desa-
tentada por la pampa jJímite, como en persecución del con-
~fín qu:e r·ecula a medida que ·el caballo avanza, tiene el· gau-
-cho .su sensación de infinito. La pampa, con su infinitud
renaciente en torno, es su es.pacio congenjtal. Así el alam-
brado moderno, telaraña frágil .empero, le pareció barrotes ..
Ale prisión; y se alejó buscando campo Jibre.
Se pasó al otro lado de la frontera con que le iba aco...
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
28 AME RICA

'!Talando la civili~ación venida de la urbe lejana. A pesar·


de todo, no coügenió con el indio, no pudo soportar la falsa
.alianza con él y contra •los. suyos, que lo eran en el fon!'lo,
aún más suyos que süs hábitos montaraces. Al fin tornase,..
1·~signado, a la vida del blanco, pero, con qué nostalgia!
Su inadaptación, tragedia de la tra·nsieión, su resisten--
cia al civilizado que acabá.ría por absorberlo, su menospre- ·
do del extranjero, no fué pues lucha de razas, como lo fué··
la suya con e•l •indio: fué conflicto de un modo de vida que
se anticuaba y se volvía imposible, con otro :que se expandía .
y avasallaba pésua:sivamente.
Claudicaron primero los desfallecientes o concupiscen-
tes. El g·aucho viejo no Iuchaba por ·el pan sino por el pe-·
nacho, no . por poseer la tierra, sedentario, sino por correrla
a su antojo, sin trabas. No era un gregario. Em el hombre·
a caballo, un individualista. Martín Fierro, antes que tran~
sigir y amoldar.se, prefirió ·refug.ia.rse en las tolderías, por-
que sus antiguos enemigos le parecían más libres, y él gus-·
taba de lo indómito.
Lo que él quería, era mantener la~estética gauchesca,.
·ptrque su estética era su ética y ésta, la honradota y vie-
ja; exigente y excluyente, como Ia moral ele ciertos bando-
leros: •expresión de su honor, de su hombría, .sujeta a una
tradición. . ·
P.ero iba quedándose solo. A los otros gauchos que se·
resignaban y se qtledaban a sus espaldas, tan sólo el gemir'
de sus guitarras cautivas les hacía volver los ojos y el al--
ma atrás.
; Por ventura, tampoco a él jamas ITo abandonaría 0I
alma de :su gu·ita.rra. Cantar le consolaría. Recordar y ca-n-.
tar 'es también poblar la soledad. Y así llevaría su pampa.
terciada al hombro en su guital'ra. ·
Este rapsoda fué un gaucho fin de raza.
El poema de Martín Fierro sobrepasa el aspecto pictó--
rico y ·pintoresco de lo que quedaba del gaucho, paí·a darle
toda la significación dramática de su eclipse y el fatalismo,.
de su próxima desapari~ión. . ·
No decadente, en cuanto a arrestos y valentía, per--
siste erguido en medio del desmol'onarse y borrarse de las.
barreras que lo separaban de la urbe invasorá, del.mundo·
estricto de las costumbres alt día, inundo ajeno al señó"·
río del gauchaje. La recia vida, el natural sufrido y obsti"--
nado de sus antepasados libres, :se despiden por su voz para
cambiar de modo de sufrir. Elegía v:idl, endecha transida~.
-al par que nostalgia 'invencible y coraje ya inúti·l, doblec
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
AMERICA . 29··

.amor, a los seres y las cosas, a los seres po,r lo que fueron •
.a las cosas porqu-e duraron y 1€ acompañaron fieles aunque
ya inservibles. Es la expresión última del campo tácito, ya
enmudecido, p01~qu-e las otras voces no eran la de su. pampa.
Juglar serio y grave, no sin ironía, hace ya historia de
hazañas que no rfman con la vicla nueva, pero sí riman
todavía, y cómo! con su vieja guitarra campestre. Va por
los pagos, y en su evocación, oomo un retor·nelo, pone su
ribete aciago de despedida y de augurio. Pero cuan lejos
Ie parece a él mismo el tiempo de los malones, cuando los
indios, ya furtivos, ya ululantes, volvían ·en tromba a arra-
.sar al blanco, desencadenando en tropel los 'instintos prima-
rios de matanza y robo, venganza de ·antigLto señor barbá-
rico, dueño absoluto de la soledad, a quien los primeros gau-
chos le salían al frente para hacerlo retroceder. A su vez,
aunque de buenas, que tan malas le parecían, ottos blancos
habían venido ahuyentando a] gaucho viejo, a título de en-
s,eña.rle a vivir mejor, como igual, como hermano de raza:
pero amojonándolé e.l imperio de su desierto que él quería
sin barreras, para él y para su caballo. Martín Fierro todo
lo comprencl·e; ·no por eso se lamenta menos: p€r<O sólo por-
·que le es dulce su canto de -lamentación. Es un refinado,
un sibarita de su nostalgia, un ·romántico perfecto aún en
su realismo. Y stl creador, un gran po·eta de verdad.
Lo que hizo He:rmíndez, lo que hicier<On Sarmiento con
su Facmido, Lugones con .su Payador, lo que tantos otros
quis·i.eron o lograron, no es lo que Larreta ha querido hacer
,en Zogoibi. P,ropúsose tan sólo una gran novela, cün la
pampa como decorado, toda en música, toda en beJieza. Ni
minucia de inventario, ni tesis social. V·erdad lírica y tras-
·c·endente, amplia sinfonía como la del viento oreando los
trigales, pasiones en la paz del campo. Tipos de migambre
antigua, exotismo para :su heroína, la ·extranjera turbadora;
y ·eHa rríisma exotismo para quienes la ven pasar, doble-
mente ext.raña. El fausto de las imágenes, la riqueza del
castizo vocabulario, aquel entono de su prosa, connatural
,a :su rango de hidalgo culto, lo califican a Larreta de escri-
tor conforme a su linaje, definiendo así la prosapia qu•e ha
de mantenerlo algo ~:dslado, o más bien .distante, en el tu-·
multo y confusión :de las letms contemporáneas.

*
* *
En la, Argentina, todos :los poetas~ ·ora ocasionales, orá ·

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


30 -· AME RICA
cons•agrados a obras de largo aliento sobre el tema pam-
peano, parecen,· se diría, tan sólo el ,friso del primer gran~
dioso monumento a la pampa, ·el erigido por el potente
Sarmiento ·en Facundo. Sarmiento talló en el granito de
su prosa bronca la síntesis del gaucho en sus diversas.
posturas. Mas, en su gran libro se dejó llevar -a causa
del subtítulo ·que le puso .como objetivo ·de su obra,- a
:su exclusivo objeto de civilizador: a contrastar civilización
y barbarie, siendo para él más bárbaros que los bárbaros
Jos caudillos y los tiranos. Su prisa desbordante· alcanza
a .cubrirlo todo como un río en avenida, y arrasa con su co~
.rr.iente .las propias riberas, arrancándol·as de cuajo como
un estorbo a su ímpetu fecundador. La geografía histórica
y psicológica de la pampa, su biografía o su biología por
decirlo así, quedó desde entonces, desde la aparición del
Facundo ·en 1845, inscritá en el mapa literario de América
como en una plancha de acero en que no entra nuevo buriL
a hacer meJ.la ni más profunda incisión.
A la verdad, es un Hbro de los que ahora se :!Jaman de•
sociología. · Pero ·qué difer.encia. Es un libro hermos·o, y
,vivido, y da abasto al resto en páginas y páginas descrip-
tivas, gráficas, líricas, apasionadas, vivientes. Vivientes
hasta hoy.
V:inieron luego asistidos de preocupación propiamente:
•literaria, y dotados de mejores procedimientos de economía
en el estilo, algunos grandes escritores modernos. Lugo.nes-
Uevó su Payador a la perfección de artista sapiente. Y,.
anteriores o posteriores, muchos fueron añadiendo matices,,
.acusando sentidos, en la exhaustiva interpretación ele la
pampa. Destaca entre ellos Larreta. De índole y formación
distintas de las de Sarmiento, parecidas más bien a las de-
Rafael ObHgado, Larreta continúa la línea de éste más bien
que .la estirpe recia y la prosa abrupta de aquel. Ya don
Rafael Obligado había sido definido ·como el .tipo del "hidal--
,go culto", del hacendado que sabe mirar en torno como es-
pectador letrado y advertido. A su vez estilizó en su mente
a los personajes de ·la leyenda para hacerlos encarnar su:
concepción poética, todavía romántica, si bien no tan ale--
górica y flotante como la de su predecesor Echeverría p€1'0' ·
todavía superpuesta como una visión personal, como una ve-,.-
1adura litera11ia, a la rea.lidad de1 campo. El naturalismo
de Ma.rtín Fierro descorrió cor'tinajes subjetivos para ha-
~ernos ver y palpar la verdadera y arquetípica traducciórr
del gaucho, en poesía propia del. gaucho en acción, más queo
dramatización de autor meramente contemplativo.

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AME RICA - - 3f
Larreta, a su turno, no ha hecho, porque no quiso ha-
cer tal, la nueva biografía de la pampa ni la nueva novela ..
del gaucho. No quiso pe.rfilar su Don Segundo Sombra, que
bien habría podido .darnos su otro que tal, al lado o en lugar,
de Zogoibi. Nada hemos perdido en el camhio. En todo
caso es impertinente el r.eproche .que según parece se le ha.
h-echo de haber dado de mano al gaucho tradicional como
sujeto de drama, por otro drama que lo refleja sólo de sos-
layo, desde otro á11gulo de visión. Su ficción novelística.
bástaHe a sí misma, sin rellenos, .en un todo armónico. Y
la aparición, la intervención misma de •SU extranjera, que·
obnubila, si bien por unos instantes, pero decisivos, el poder·
de atracción y rescate de su virgen criolla, es una v·erdad ·
genuinamente hispano - americana, pues que todos nosotros,
cual más cual menos, hemos mirado con deslumbramiento
y como un mistePio más tentador el encanto de Jas muje-
res europeas, por europeas, es decir, por .Jo exótioas a su •
vez para nosotros.
La pampa es en Zogoihi el paisaje circundante, leit-
motiv, intermezzo o acompañamiento. Si una que otra si-.
·lu·eta rápida de gaucho pasa es sólo ocasionalmente, vagante
y evocadora de su égloga desaparecida.
La pampa inmutable ahí está; no ya como fu-erza
determinante, pero .sí como horjzonte de contraste sobre
el cual se destacan aún más míseras las miserias de cora-
zones nonada primitivos.
Corona así Zogodbi todo un ciclo de tnterpretac•Iones en
amor y loor de la pampa.

GONZALO Z A L D U M B I D E!,;;·
'
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
'LA NOVELA DE N U E S-·
RA S S E R RAN AS

Cómo pudiéramos decir de. la literatura de nue·stros campos lo. que


.. 11e apuntado acerca de la literatura argentina. Apenas si nos sería dable
·citar, sual modelo de amor al terruño pero tam,bién de observación
veraz, la gran novela serraniega de José Rafael Bustam-áüte, "Para· ma-
. tar el gusano".

Novela escr'ita en 1915, según lo anota el autor, este ensayo de prí-


. mera mano y de primer orden, no seguido en ·su línea de exactitud
ni superado en estilo narrativo, durante estos treinta años de espera,
.·dedicados por otros escritores a cierta modalidad de literatura tenden-
ciosa en que la tendencia prima sob1;e la literatura y que por lo mismo,
saliendo de lo exclusivamente literario no nos competería examinar, ese
·relato, aislado hasta en el mediocre. apredo .en que parece habérsele
tenido por parte del público lector o no lector; como por mera cortesía
de' respeto y deferencia, ahí se está, olvidado· hasta por el autor. Queda
por lo ;11enos de"hito y vigía.

Novela de las ternuras y amarguras cotidianas, animada de lirisma


imbíbito, sus estamp-as de usos, duelos y regocijos, anhelos y vicisitudes
de la clase. m<ldia, con uno que otro vástago en ella de buena gente
venid¡¡,,:,a:imenos,. son ahí primor de fidelidad y esmero, obra de calidad
· hrsf~/é~la lengua, ·por lo castizo de la lengua: y como conjunto de~
cu~dros · cnstumbristas, de la ciudad, la aldea y el campo, no le hay,
que yo C{)nozca, más acabado. ·

De sus gustos peredianos retuvo el autor el prolijo cuidado de mi-


rar con predilección a los humildes p~ra hallarles tesoros de intimidad.

Las angustias de· la pobreza, y su incoercible trascendencia al alma


.en todos los órdenes, están ahí puestas c-omo éuerdas esenciales de la

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


.AME RICA 33
ütnoción. Pero lo que más conmueve, lo que m~s ardor· comunicativo
trasmite, es su amor al campo.

Págimrs, trozos, invocaciones que exultan de· gozo y fruición ante


la belleza de los paisajes; descripciones empapadas en fervor naturista,
admirables de autenticidad s1n aridez de verismo, sin monotonía; vidas
agrestes mirádas desde un plano de inteligencia exterior a ellas; com-
pasión y afecto por los gañanes en el difícil trato con la inercia mental
y moral, con la opacidad y densidad del barro de que está hecho el indio
de h:i gleba; ésta su novela, rural por excelencia y conforme a su vo-
cación primera, es retrato férvido de su ;porción de ·serranía. Pero
novela costumbrista, al par, contiene también, enlazadas a su relato,
miserias de la ciudad; las diferencias de clase, la •comprensión, en de.
talle, de las desgracias más ordinarias en los desheredados, la abomi-
nación de los hábitos de dominación y désenfado en los ricos, que 1~
mueven a estar en principio 2on los pequeños, no sólo pur más inde-
fe"nsos, sino por, a su mod.}, inocentes en las claudicaciones de la
p\muria y en los antojos de la envidia lívida, y hasta en el odio a los
"tiranos" chicos o grandes.

No exento de ingenuidad temJ>eramental e inexperiencia juvenil,


todavía de inhábil habilidad como si dijéramos, al echar 'mano de
elementos melodramáticos donde bastaba con la verosimilitud y ere.
dibilLdad inherentes a los conflictos que pinta del natural, es con todo,
transcripción la más fidedigna del medio, ahora ya muy cambiado, lo
que le da un carácter documental; y su sentida V:!'rdad, rle da un
valor permanente.

No es una novéla de tesis. Su sensibilidad literaria ha il~pedido


a su filosofía social intervenir a destiempo o· guiar los acontecimientos
imaginarios a tprobar un preconcepto de proselitismo, si no es en una
que otra exclamación añadida para subrayar de paso alguna reflexión.

Hay sin embargo ·un trasfondo vindicativo en su plntura, y aun


una reivindicadora necesidad de justicia, Aquí está COIT\O en su na-
ciente, aquel lírico, aquel delirante idealismo· que qespués le ha ca.
racterizado al terciar a veces de teorizante· defensor de la libertad
como remedio a los males de nuestra :política aún barbárica en sus ma.
sas, todavía inmatura en sus jefes, y en la cual, mientras más cuerdas
sus ideas y más moderados sus votos, más ilusa parecería en la reali-
dad su equidad, porque nada. más difícil que 'el insertar en la práctica
la mesura y ia tolerancia sin recurrir a ia intolerancia y la de·smesura
que se quisiera abolir pero que son a meímdo· el único medio. de con-
trarrestarlas de hecho en el otro lado. Hombre sensible, pero de na~
tural equidistante, qu,erría ser, en ia acción, hombre de centro, y tendría · ·

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


34 AME RICA
entonces que ceder, por obligación moral más que· intelectual, tanto a.·
las izquier.das como a las de1·echas; equilibrio arduo e inestable, siem-
pre ¡provisional bajo el empuje de' las dos alas contrarias, ambas ti-
r·ando a meta diferente. De ahí su des-esperación de filósofo de la li-
bertad, no por filosófica menos desesperanzáda de salvación.

. En su n:o·vela, social si se' quiere, sin tener que habérselas con las
barr.eras que le opondría la acción política, da vado a su puro sentir•.
De creerse habría sido, siquiera por este aspecto, que hallase su novela
el auge de otras que, ¡para :pasar por humanitarias y revolucionarias,
·y alcanzar el éxito consabido, no han necesitado- sino estar mal escritas
y pensadas a topa - tolondro; P·ero ésta bien escrita, hasta con uno que
otro ·casticismo que desentona en nue·stra lengua usual, no ha ob-
tenido ni por asomos la sospechosa popularidad que ha rodeado a al.
guna~;, asi no sea sino de oídas y por referencias, y a las cuale's se les
ha otorgado, en pocos años, a contar de su aparición impensada, más
traducciones, y éasualmente en lenguas de la Europa oriental, ql,le las
alcanzadas allá, en cuatro siglos, p·or el Quijote ..... .

G O N Z A L O Z .,}!. . L D U M B I D E

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DELFOLKLOREARGENTIN-0:
Bailes e instrumentos rnusicoles _.J

En esta charla, que abr·eviaré tanto como Jo toleren el


valor y la riqu-ez·a del tema, he de hablaros de la música
folklóric-a y popular a.rgtmtina más bien que de la culta y
prestigio·sa, concediendo a lo anónimo ese valor sud géneris
de tipismo qu.e, debidamente aprov.echado, realza lo p-Ersonal
y sobrevive a la i·ndiferencia <le algunos arbistas desi~-eñosos .
con las musas que descendieron hasta el agro y la ald-ea.
Sin duda, el arte culto descubre y va.Jordza el poder es~
piritual d€ un pu·eblo y correlativamente la pujanza de otros
·aspectos qu•e afirman su grandeza, pero la búsqueda y aná-
li&is de.los teso-ros no repujados que el arte anónimo en-
ci:erra, como fuerza creadora que d·enunoia un pasado y
promete un futuro, suelen proporcionar la clave de muchos
problemas sociológicos y J.'evelan con espontaneidad admi-
rable los ·rasgos más característicos del alma colectiva. Por
eso no he vacilado en preferir el· aspecto folklórico a1 de
la prometedora evolución del arte musical arg-entino sabio.
Ya es halagüeño,. para cualquier arg'entino culto, deseoso
de v·e,r ocupada la atención de la crítica y del público en ge-
neral con la abundante y vaJiosa cosecha de los numerosos
compositores de su país, el que algún humorista argentino,
compositor por añadidura, bautiza-ra a Buenos Aires con el
remoqu-ete de ConservatoriópoHs, porqu·e en v.erdad no hace
falta caminar mucho por sus animadas calles para ·leer la
prometedora palabra "Conservatorio" rotulando }a puerta
de numerosos domicilios perteneoientes a músicos naciona-
les ~xtranjeros. . .
Además, e.I arte anónimo i'nteresa ya a muchas persa~
nas de avanzada cultura, si la invesHgación pe¡rsigu.e fines
concretos, entre, otros, el d·e conocer .Jas raíces profundas·

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


36 AMERICA
de la cultura de un pueblo, sus interrelaciones histó1~icas y
deHentrañar los elementos creativos de ün arte propio, in-
mortal acaso. Buena prueba del interés que ha conseguido
despertar en Amé·rica su ~naterial folk.Jórico, en otro tiempo
menospre·ciado o simplemente descono,cddo, es .Ja copiosa y
hoy bien -orientada literatura específica de que se enorgu-
llecen Argentina, Brasil y México, .naciones particularmente
favorecidos por los ·estudi·osos en nuestro ·Continente, que
.ha vdsto .surgir muchos investigadores en todos los puntos
cardinales de sus veintiún repúblicas.
He subrayado mi pr.opósito de ocuparme con la mú-
sica folklórica y popular. ¿Incurro en redundB;ncia o suti-
leza por recalcar el matiz? No, po·rque no todo .lo popular
es folklóri·co, ni todo lo folklórico es necesariamente popu-
lar, al menos in extenso, pnr más que regionalmente l9 sea,
y a la vez afirmamos que nada ha:y folklórico sin levadura
popular. · Tan .familiarizados como parecemos, a .la fecha,
con lo folklórico y benevokmtes con lo popular, en esas en~
fervorizaciones nacionalistas que desde hac·e algún tiempo
recorren la ·espina dorsal de América, no r.eparamos en que
no sólo es erróneo el admitir la sinonimia ele .esos adjetivos,
sin establecer determinantes previas, sino que los límites
justos del folklore,. ~u objeto y método como cien.cia y la
propia ubicación qu.e habría de ·corresponder!€ en Bl pano~
rama general de las disci}1linas cientlficas se ddscute. Ca-
pítulo de la sociología, para los franceses; ciencia quizás,
pero no histórica, para algunos celosos defensores del rigo:.
rismo metodológico -en estas disciplinas; aspecto más o 'me,.
nos restringido, pero no distinto, de la etnografía, para
muchos norteamericanos, el folklore ·es, ante todo, como
·lo sustenta el admirable investigador argemtino Carlos Ve-
ga, "una. ciencia que estudia creaciones e inventos del hom-
br.e", que posean "ca:paci.dad de referencia al pasado fnsita
en la presenc•ia, en la vige.ncia, de .inventüs a.ntiguos sobre-
vivientes", en tanto esa "pre-sencia que habla de tiempos
anteriores" sea "general y esté impregnando el hacer, el
sentir, el pensa.r y el querer .de los hombres", ·en ambientes
regionales o lugareños, Su¡J·ervivencia, por consiguiente, en
contraposición a las vivencias de un. presente histórico.
En esta encrucijada de mi extenso preámbulo urge
abandonar la digresión a la pecrseverancia .infatigable de
los eruditos, ya que por parte mía quizás he satisfecho mi
pr,opósito ·de most.ra·ros un tra1ecto de la ancha oriHa en
que se mueve el <inagotable fluir de teorías y hechos fol~
klóricos. En tan dilatado pano_r:ama, nos deUene y conduce

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AME RICA 37
de vuelta a lo concreto algo que subyuga a la imaginación
y la dirige ha0ia tina zona de contor.nos precisos.
Cromo elementos pdncipales d.e composición se destacan
inconfundibles, patéticos, dos: ·la pampa y ·el gaucho. Ele-
mentos complementarios: el caballo y Ia guitarra. En el
paisaje se funden los elementos y reducidos a la unidad
adquier·e.n s•in duda el sentido metafísico atribuíble al pai-
saJe pampeano en el pensamiento de Rodríguez La.rreta.
M·etafísica de la llanuraque s·e convierte en anhelo humano,
porque sobre .ella huy·e la v'ida sin. trQpiezos como la fogosa
cabalgadura, pero .sin que él, jinete orguUoso, pueda saber
hacia donde pa.ra gobe·nmr.la. Metafísica de lo horizontal,
si puede haberla en cuanto nazca la angustia del espacio
en el aüma de quien vive en paralditud rasante con la tierra;
porque .el galope mismo de la cabalgadur-a es otro forma
de inmo•vilidad que absorbe la pampa ilímite, mientras la
crin ·desplegada recorta horizontalmente las mieses rom~
pi.endo su monotonía de verticalidad disoreta y ondulante,
y los horizontes son -lazadas que· giran a1 N~dedor · del cuello
del j•inete para retenerlo ·en el paisaj·e con dulzura.
¿ P·ero no es la .inger&ncia del espír·itu co.ndición pri-
mera de toda metafísica? ¿Es la del gauc.ho. una .actitud
cr<::s.dora, tal vez interpretativa de su medio, o simplemente
ao vive y realiza en plenitud, en ligazón absoluta, que es
tan sólo tarea anímica? Esto último lo demuestra dé so-
bra cuando canta: · ·

"Al dejarte, pampa mía,


ojos y alma se me llenan
con el vsrdor de tus pa.stos
y e1 temblor de las estrenas ...
eoon el ca.nto de tus .vientos
Y el sollozar de vihuelas
que me alegraron a veces,
y otras me hicieron llorar ...

Yo he de volver a tu suelo,
cuando pres•ienta
que mi alma escapa
como paloma hasta ·el Cielo ... "
Coino r·eza aquel bien conocido tango del "Adiós, Pam-
pa mía". .:
Y esto no ótra cosa e·s que tiranía telúrica vital, fuerza
de gravitación que invierte el s·el).tido metafísico, energía
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
38 AMERICA
emocional qu~ se pre,oipita ·en el tor·rente de lo perecedero,
de espaldas a lo abstracto y teorético. El gaucho vive sim-
plemente .su vida, con aquella naturaleza pasiva del sur-
americano típico, r.esistente a .Ja mudanza, y sólo Ia subl·i-
mación ·en _,la música le conc·ede esa luz tenue de espiri-
tualidad.
En vano añ'ad·iríamos otros rasgüs externos. Pero,
¿será eso todo? No; falta ,que vayamos hasta su tristeza,
oculta más allá del coraj·e, Ia carcajada y .el zapateo. Una
vez más, lo telúrico, intrascendente y subjetivo.
En este punto, si·n duda .cor.re prisa ,el ~aclarar que el
:payador de Jua.n María Gutiérrez y Rafael Obligado e•s hoy
ciertamente sólo r·eminiscencia literaria; que el gaucho de
Hidalgo y Godoy, de Echeverría, del Campo, Ascázuhi y
Hernández, llámese Martín Lucero, Donato Juan o Martín
Fierro, vivió, cantó y murió con el -siglo XIX. Y supervi-
vencias .eran ya en los tiempos felices de Paulino Lucero o
Santos Vega los baHes en que lücieron sus mudanzas. De
entre aquellos, .los más caracterísicos, s:ignados con b nota
de "superv,ivenciaf?", como Io quiere la cienda folklórica;
se citarán en esa charla. Pero no han de figurar solos y
únicos; por.que tampoco es uniforme y simple la composición.
étnica de estas nacio.nes estructuradas por mestizaje. Aquí
y allá, ·en provincias y regiones, se mueveh núcleos huma-
nos de vigoroso s·entido rítmi0o- melódico y peculiar ex.,·
presión. No .siempre y en todo lugar e,l v~asallaje de la pam-
pa: también la cordillera y el vaHe, ·la jungla y el mar.
Porque no todo ha de ser forzosamente vernáculo; ahí. Ja
cueca ,chilena, el fandango afro - gauchesco o el baileeit()
.boliiviano, con ·1as variantes ~inevitables y necesarias. Si la
figura del gauc.ho prepondera en todo análisis de la argen-
tin'idad primigenia o si eventualmente afirma su contorno
y acento en nuestra 'SÍntes•is folklórica, es culpa de su re-
ciedumbre ·Como expl'esión de la suma de caracteres que
surgieron al oontado y >en función del mestizado conquis-
tadO'r con ·el paisaje. El ombú solitar·io, árbol autóctono
de la pampa, sería el verdadero símbolo de su realidad in-
terior, como hijo taciturno de aquella soledad inmensa; pe-
ro han venido en su auxilio las doNidas mieses d·e Europ~
y }as melodías medite·rráneas; el ñandú y el guanaco han
cedido su sitio al piafan te enlfebrador de distancias; los
mugientes r·ehaños han he;cho crecer su optimismo y su cor-
dialklRd. Las r,afces de su melancolía se han hecho sensibk~s
y apetentes de nuevas savias vigor•izadoras; la pasividad
indígena habrá de sm· sacudida ·POT el ,espasmo negroide.
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
AME RICA "-----' 39

Videla Rivero conjetura que los esclavos venidos en buques


negr·eros insuflaron su espíritu en .canciones gauchescas;
Vicente Rossi y Juan Alvarez lo confirman. · .
Así pues, blancos, indios y negros; mestizos, mulatos
y zambos, e'n pr')porciones desde luego distintas ele otras
•latitud·es americanas, nos dan la clave del mestizaJe musical
argentino. Riqueza impresiorrante la de sus bailes, con sus
ciento treinta o rnás tipos, aJ decir de Carlos Vega, no pe·r-
mite la enumeración completa en trabajos como éste, menos
el concienzudo análisis ni aún de los ·especímenes más ex-
tendidos. Decir ~implemente que el gatQ, -la z~mba y la
chacarera han sido bailes de gran favor popular; que en la
vidalita y sus variedades dijo el payador sus~ más tiernas
endechas ; que el malambo ·es la prueba máxima para el vi-
gor gR~uchesco, y que, en definJüva, 'la mHonga y su hibri-
dación con el tango no denu•ncian en realidad el carácter
ptopio del pueblo argentino, ni el índice ordinario de su
emotividad, ni siquiera el distintivo de su predilección; de-
cir lo que dicho quE:da •es muy poco decir para el afán de
establecer al menos un brevís•imo contacto entre a:quel rico
acervo de la sensibHida:d argentina y nuestro ávido p:ropó-
síto de captación del sentido y raíces de ese acervo. ,
Intentemos, pues, el trazo de un panorama, colorBá;n-
dolo de algunas imp11esiones directas. Séamtl permitido pre-
viamente hablar .de los j,nstrumentos.
Ev,itaré la descripción prolija, improcedente dado el
número de instrumentos a citar. Bástenos una rápida ojea-
da ,que se apoye en un esquema geográfico de las áreas de
dispersión actuales, trazado por Ca1~los Vega.
Esas Areas · de Dispersión én que actualmente es po-
sible ha:llar en uso los instrumentos que se enume::ran, no
circunscribe de manera absoluta el empleo de los mismos,
pero sí localizan con exactitud suf,iciente los tipos.
Primera Area. Comprende a Jujuy y parte de Salta.
Se conservan los aerófonos -instrumentos de viento- pe~
¡ruano ~ bolivianos: la quena, el más famoso de los instru-
mentos aborígenes ame:ricanos, pequeña flauta recta que
pertenece al grupo de los instrumentos que encierran en el
propio cuerpo tubular el aire vibratorio puesto en niov,i-
miento mediante el soplo contra una arista. Es flauta de
un 'solo tubo longitudinal, con agujeros, desde dos o tres,
hasta siete y ocho. .
El silm, esto es, una flauta de P~an o rondador, aproxi-
madamente del tipó que conocemos en }a, sierra ecuatorriana.
Por derto que tiene muchos nombres de ori·gen indio, entre
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
40 ~ME RICA

ellos .Jos de siku.tis y antara, así como el de zampoña; de


procedencia hispánica, '81dmitido entre el pueblo jujeño.
El p:inldllo o tarka. nombre qu·e se da a una flauta rec-
ta de tubo de caña de treinta cen:tímet·ros de largo por dos
o tres centímetros de ·diámetro y seis aguJeros útHes; su
timbre y sonoridad le asemejan a la quena. ·
La anata o taruma, flauta de grueso cilind-ro de ma-
dera blanda, terminado en una saliente d·e rmenor diámetJ.·o
y un "pico" aún menor, todo lo cual le confiere una típica
:Disonomía; posee seis agujeros útiles. Es inst·rumento que
se .ejecuta de preferencia en Carnaval, pues ta1 es el sig-
·nificado mismo de su nombre -
La flautma. pequeña flauta de tubo ancho, corto y de
pocos agujeros -tres.,-, en su ejecución se acompaña ge-
neralmente rde una caja percutida por el propio eJecutante,
Se escucha con mayor frecuencia desde la fiesta de Todos
los Santos hasta el Miércoles de Ceniza.
El e:dre o "corneta", originario de Bolivia, instrumento
en el que 'la vibración del aire se origina en -los labios del
ejecutante; es una tuba travesera recta. Se escucha de
preferencia .en las celBbraciones del ,Corpus Chrdsti.
El. erkench.o, qu·e es un cme.rno en el que ha de soplarse
por una cañita con lengüeta. El ejecutante se acompaña
a voluntad con la caja. Sus notas se suceden en g'l:issando,
y su vibrato, muy expresivo. El día de Todos los San-
tos comienza a escucharse y el Miércoles de Ceniza deja
de oírse.
El duirango, que es una guitarrdlla de factura sui gé-
neris. Instrumento -acompañante, cuyo estilo propio de eje-
cución es el rasgueo, y no tiene limitaCiones temporales en
su uso.
Segunda Area. Comprend-e la Gobernación· de Formo-
sa. Instrumentos de especial interés: el naseré, que es una
flauta de forma esferoidal achatada, sin canal de insufla-
ción, heoha· de madera ·dura, de cinco o seis centímetros de
ancho por algo menos de alto y tres cuartos de centímetro
de espesor, con un agujero para el soplo y dos para obturar.
Se usa más bien como "instrumento· pa-ra s·eñales durant-e
Ja caza y Ja guerra".
EI serere, es una fJ.auta long,itudinal, del tipo de si,]-
bato abierto. "Probabl-ement~e es instrumento pa:ra señales
durante las cacerías".
Los sonajeros, que SO:tl_, instrumentos de .percusión o
idiófonos, que utilizan cáscaras, huesos, uñas de animales,
etc., reunidos en hileras, sartas o racimos. Utilizados a.I..,
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
AME RICA 41
gunos tipos espeoialmente en las· ceremonias con qu.e se fes-
l;eja la conversión de la niña en mujer. .
Tercera Area. Comprende a Jujuy, Salta,. Santiago
del Estero, Tucumán, Catamarca, La Rioja: y parte de San
;Juan .. Se halla muy extendido ·el empleo de la caja y el
bombo.
Cuarta Area. Comprende parte de Tucumán, Cata-
ma.rca 'Y La Rioja. Es el á:rea de la flauta tucumana, "el
único aerófono criollo tradicional de la Argentina", al de-·
cir de Carlos Vega. Instrumento éste de caña o de huesos
Ia·rgos de cóndor, y por lo general con Mis aguJeros. Se
emplea únicamente cuando .Jos campesinos desfilan e.n larg·a
procesión, acompañando la imagen del santo predilecto, en
ocasión propicia.
Quinta Area. Comprende a Tucumán, Santiago del Es-
tero. y Oordentes. Instrumento d,e gran difusión, el arpa
criolla; que carece de mecanismo para modificar la afina-
ción de m¡:¡,nera automática. Su empleo es sin limitación
temporal.
Sexta Are.a. Gomprend.e parte d.e las Gobernaciones
de Neuquén y Río Negro. Instrumentos interesantes: Ia
pifilka, silbato de una sola nota, que se emplea como acom-
pañante en función rítmica, y se escucha de preferencia
en <Ciertas ceremonias o fiestas y particularmente en un
rito agrario.
La trutruka, trompeta larga que interviene en conjun-·
tos instrumentaJ.es primitivos, colaborando en el nguillatún:.
-rito agrario- y en las ceremonias funerarias luce co-
mo solista.
El kuUrun, timbal de los ar·aucanos, que es un mem·
.branófono de golpe directo, 4e forma plato. En los. ritos
o ceremonias colectivos, acompaña los cantos y conjuros de
la hechice.ría.
La gita.rra pertenece a todas .las áreas y latitudes.
De to-dos los instrumentos hasta aquí citados, y con_
Jos cual-es he querido ilustrar un aspecto d·el folklorismo
argentino, el arpa y la guitarra, polifóniéos y tenues como,
Jo exige la s-ensibilidad nativa, son los que más interesan
a nuestro propósito.
El arpa y ·la guitarra han. sido en la Argentina ins--
trumentos populares, pero no podemos llamarlos folklóricos,.
pues la condición de tales implica el que no fueran al· mis~
mo tiempo rurales y urbanos, si hemos de aténernos a la
caracterizaoión' establecida por el fol,ldorista argentino tan-:'·
tas veces citado. Pero la guitarra obtuvo sitio preponded·
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
-42 AMERICA
¡¡:ante, ya ,se consideren ]as capas -sociales en sentid'O de la-
titud o de profundidad. "El alma de la música popular,
desde la Patagonia hasta Río Grande, ·es la guitarra espa-
ñola", afirma Slonimsky, e-n su hien trazado panorama de
la música en la América Latina. Los payadores no han
ten1do mejor instrumento para su expresión, y la aristo-
{;l:'acia no 1a desdeña, ha-sta cuando el piano le arrebata su
·cetro. Pero. . . su -reinado perdura aún en muchos rinco-
n-es de esta América criolla, y todavía le ha quedado, para
:su mayor glo-1:1ia, la sala d·e conciertos.
Así he llegado, tras br-eve digres-ión, a las f-ormas crea-
tivas, que constituyen el principal asunto de mi conferencia.
Ante todo, conviene admitir algunos principios que de -
primera 'instancia acaso nos sorprendan y desilusionen.
·~'Todos lo-s bailes criol·los, afirma Cad-os Vega, fue-ron bailes .
.de las clases ilustradas. . . la formación de todos los bailes
criollos es resultado del mismo proceso: los minués a lo pro- ·
vinciano, las contradanzas a Jo provinciano, todos ·lo.s bwiles
.europeos de salón realiz&dos en estilo popular, son nuestras
danzas nativas. Han engañado a los tratadistas porque se
han disf.razado de criollos y han cambiado de nombre ... ".
Por otra parte, "los bailes de los salones pueden arraigar
hasta en los últimos poblados indios; nunca los ba-i·les in-
dios en los salones cultos". Ley de ·superposición del mes-
tizaje cultural podríamos llamarla, por prepotencia de fac-
tores socio - económicos y también espirituales. No sin
"fundamento puede asegurarse, con Slonimsky, que todas
üas danzas y .canciones de la Argentina, excepto el tango,
"tienen una genealogía claramente española". El chamané
·sería, ·en todo caso, supervivencia poeo afortunada del 1n-
d..ig'lenismo, y el sombrer-ito o ·la currumbá otro ejemr>lo de
mutación ·por .prepot-encia de influjo cultural foráneo. .. Y
.en lo que atañe al fenómeno :migratorio, que tanto oscurece
la ve-rdadera genealogía de Jos baHes y contribuye a veces
:eon sin -igual vigor a revitalizar-los, transformándolos in-
cluso, he aquí lo que históricamente acontece: "·En .la se~
·gunda mitad del sigl'O XVIII le toca a España el papel de
Joco irradiador e impone sus bailes en gran parte de Eu-
ropa. Sé<lo por eso, porque ascienden a los salones, pros-
peran en toda parte las danzas españolas. Jamás su B.Jrrai-
go en América s'e debió a u.n tl·asplantB folklórico. El foi-
1dore se queda en casa. Emigra aquello que los salones
acogen y aderezan e imponen como objto ,dB moda. Los
:iltimos mHlones de inmigrantes españoles e tita!Jianos que
:•ecibió América; no traj€ron ni una sola danza folklórica
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
.AME RICA 43
de su país. . . Es siempre la adopción de Jas danzas por
,[as clases 'ilustradas lo que determina la emigración ... ".
Y es el desplazamiento de quienes 'lo bailan y el de los eje-
cutantes mústcós el natural agente de expansión. "Las
danzas son como seres vivos. Emigran, se modifican, evo~
lt:¡cionan. Las causa·s de la transformacón de los bai1es son
muchas. Una de ellas, sólo una de ellas, es el teatro", con-
cluye Ca·rlos Vega. El carácter de los puebos y la influen-
cia ambiental de las r.egiones comportan, a mi juicio, otras
tantas causas no sü~mpre bien conocidas. De todos modos,
las formas europeas "aclimatadas en América Latina ad-
quie·re,n ·el inconfundible acento nati,vo", y para mayor
abundamiento, son el amor y la pasión el tema favorito
de las canciones popular·es. · ¿Determinante universal ésta,
por humana e inst,intiva, o confirmación de que "el espíritu
de la 1levadura de Ja Creación es el que domina Bl paisaje
surame.ricano" y ·qu·e por esto "la ~exubera.ncia de la vida
suramericana no se halla jamás bajo el signo de la alegría",
como Io diagnostica Keyse·rling? Ma:s, si el amor es la tó"
nica universal que ennoblece cuanto de él dimana, podría
respondérs·enos que el f.rensí de ciertas danzas suramerica-
nas en ningún ·Caso proced>B de aque:l sentimiento nobilísimo
y más bien se r·elaciona francamente con la "sexualidad
f.renética y reptil", que ·en .el pBnsamiento Keyse·rMngniano
-entraña también una de las :raíces de la profunda meJa,nco-
lía su·ramericana. Pero de aquel frenesí no es >Bn realidad
· mncho lo que la determinante bio.lógica asignó a la música
argentina, si ha de exceptuarse e•l tango, cuya genealogía
más bien Bxtraña veremos, y ni el malambo, como exhibí"'
ción singular del machismo, frtmte al sexo débil que aplau-
de la prueba, ni el escondido, picaresco tomeo ·de mesurada
galantería valen como directa confirmación; en total, bien
poco a favor de esa diagnosis y mueho más bien para con-
firma·r otro aspecto del alma. argeñtina: me 'refiero a la
delicadeza; Esta sí predominante y señoreando, en 1la es-
tructura poética y musical, importantes metamorfosis en
los bailes Íli.migrados. Dulzura y melancolía que hicieron
es;e,ribir al filósofo tantas veces citado: "Escuchando una.
noche Bn ~la Argentina a unos cantantes popular·es que, im-
pasibl>Bs los rostros, entonaban a coro air-es monótonos, mi
oído retuvo las ·palabras miel de pesares. No sé de expre-
sión más perfecta para designar la dulzura particular del
padecer suramerica~no". Trist·eza, por cierto, que· no tiene .
nada d.e trágica, 'Sobre todo -para es~t~ intérprete alemán, · ·
que al es·cribir sus líneas debió de haber repasado .en su
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
44 AME RICA
imaginación la curva ascendente que va del dolor' bioló-
gico l:l)l e·spiritual, del gr.ito de alumbramiento a la trag.~dia
esquiliana o shakesperiana. "El r·emedio ·típico de -este es-
<ta:do . -concluye nuestro comentador- es el a1'Ül, espe-
cialmente e.n forma de danza, de puesía y d·e música, que
por eso es hallado entre los hombr·es i:nás remotos y al-
canza, en las épocas púmitivas, máxima •signdficación".
Y ese remedio lo ha tomado d hombre del pueblo ar-
gentino para alivio y honra suy·os, en proporciones muy
grandt:s. H·emos hablado ya de 'la superabundancia de for-
mas y tipos. Veamos algunos, señalando previamente ca-
ract•erís·tiC'as que los emparentan hasta de:rto punto y su-
gtieren clasificaciones. Desde el punto de vista exclusiva-
mente musical ·es posible que seflalemos un emparentamiento
rítmico basado en una combinación de origen hispánico, al
juntarse los compass.s de 3/4 y G/8, produciendo una doble
forma d-e unidad <de Uernpo que con•tribuye a la variedad de
la obra, pues de ·esto modo, ·melodía y armonía se desen-
vuelven sin monótona sujeción. Desde ·el punto de vista
estructural frEt6eolóp:ico, podríamos señalar danzas tétkas
y pro<téticas, con predominio ingente de éstas. El marote,
el estilo, 1el pHkó:n npoyan su acento en el "dar" del com-
pás: son téticas. El $)ml:m:o:rito, la rdalosa, la chacarera
se iníciaa1 con la "alzada" o anacrusa. Por fin, existen dan-
zas biformes, como el gato - cmoad.ón y e<l escondido, que ad-
miten dos man<O•ras de iniciar la frase.
Por ·el número de pe.rsonas que toman parte en el ba-i'le
y por la composición coreográfica; especialmente en. Jto que
··se refiere al modo de relacionarse los dos s<exos ·en el tra.ns-
cur.so de la danza, parecen existir dos épocas más o menos
bien deHmita.das: aquella de los bailes~ canciones o sim-
plemente bailes, realizados por pa.rejas aisladas o por gru~
duce al mínimum compatible con la decencia y, en oca.sio-
nal entre los sexos, como valorizando el alcance de esa re-
lación, y la de los bailes por parejas independientes, a üas
cuaJes guía sólo el ritmo y su propio impulso pla.centero 1
momentáneamente coor'dinado, en tanto la distancia: se re-
duce al mínimun compatible con la decencia y, en ocasio-
nes, ni aun esto. En ambas épocas puede darse un i€'!'cer
grupo: el de los baile·s de exhibición unipersona<les. Ejem-
plos de 1a primera mo.dalidad ~erían: El palito, el baile criollo
de antigua prosapia vernacula-r, generalizado en el norte
arg·enti.no; lo bailan una pareja mixta o un hombre y ·dos
mujeres; en el<litoral, basta ~aos parejas. Consiste en avan-
ces tomados de las manos, vueltas y castañetas, que en
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AME RICA -- 45

HLJcesivas figuras, hasta el número de 14 deéutan el hom-


bre y la mujer, y zapateos de aquel, en algunos momentos.
Baile ·en movimiento moderado y coú1pás de 3/4 o 6/8, e.s
dedr siempre con elementos ternarios. (Oigase un frag-
rnento rítrnico - melódico) .
El baHecito, da11Za de origen boliviano, que ha sufrido
variantes ele importancia; popular en J uj uy y norte argen-
tino, lo bai,la también una parej•a. Se empl-ea el pañuelo
y entran en su coreografía giros, saludos, "castañetas" y
%apateo. · Los bailarines, colocados a cierta distancia, •avan-
%an y retroceden, se alejan dándose las espaldas y retor-
nan; el pañuelo es agitado como en la zamba. Es baile-
canción, como e-l palito, pero de '111ovimiento animado; com-
pás de 3/8 y 6/8, o también sólo G/8 y air·e un tanto mo-
deTado. De entre muchos ejemplos, óigase s,quel que canta:
"La mano de Dios Uegó
a Jujuy a proteger
su suelo así lleno
de belleza por doquier.
Tarde ciego corazón
tu a-rrepentimiento viene,
cómo quieí•es que yo cure
lo que remedio no tiene.
(¡Aura!)
(Esta voz de aliento
comporta un cambio de
figura y nuevo impulso ·
de alegría) .
(Ejemplo musical)

E-n este orden de consi·deraciones podríamos citar aún


otros bailes no menos pintorescos, pero ceremoniosos, como
la condición, y anim'ados, como la firmeza, que es ba-ile suel-
to ·en que se finge huída y pers-ecución. Una -s01la pareja
en ambos. El primero es baile de cuatro figuras, en tempo de
minué y el consiguiente compás de 3/4, en su primera parte,
contrastando con la segunda, en compás de 6/8 y aire de
zamba, muy movido. Baile que -se introdujo en Catamarca
a principios ·del siglo pasado, p(\r oniciales chilenos. Un~
tra'dición que vale -por su alcanc-e psico,Jógico interpretativo
nos dice qu·e un he-rmano del General Manuel Belgrano ha~ ; .

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46 AME RICA
bía .ideado aque.l haile y el conocido miHtar accedió a bai-
larlo a condición -de aquí rsu nombre- de hace'rlo con doña
Eldra González de Olmos. Ga·lantería y delicadeza, pues~
como prenda de éxito del padrinazgo. (Ejemplo). .,
· La firmeza, baile cantado en compás de 6/8 y animado
movimiento, consta d'e dos partes y exrige la intervención
del guitarrero quien imparte sus "órd·e:rtes" de evolución
cumplidas fielmente por los bailarines. Entre sus dos
est1'ofas se intercala el tarare'O: ¡ jra·ralaira, jaralá! Gi-
;ros y zapateo son sus el·ementps dinámicos. (Oigase un
fragmento).
La refa•losa o resbalosa, de origen peruano, baile criollo
de época, a!Sí mismo ca.ntadD, alterna simétricamente el
compás binario -2/4- con el binário de elementos· terna-
rios -6/8-, que es su derivado; con aire ·movido· al co:-
menzar, se inicia el canto y se realiza un pas€0 tomando
di:reeción contraria los 'individuos de la p'areja; el segundo
período muskal, en 2/4 y aire lento, .cantado también; sir-
ve .al •paseo en sentido contr:¡¡.rio; el .s.iguiente período, en
6/8 y aire moderado, es un episodio de zapateo; a conti-
nuaCJión en los mismos compás y aire, continúan baile y
canto; ·reaparece eJ lento 2/4 cantado y bailado y s·e termi-
na con un zapateo en compás de 6/8. (Ej~mplo musical) .
Conviene citar ahora, -entre los bailes cen~rhonivsos,
uno de d'Os parejas que confh·ma a-quella proposición de que
"todos los bailes criollos fueron antes bai,les de las clasers
ilustradas". Bailes de soC!iedad .que, por aquelrlos tiempos,
emn obligadamente teatral-es como 1a indumentaria y las
maneras. Hablo del Minué federal, >esto es, del minué eu-
ropeo federa.Iizado, en el que ya se combina lo ceremonioso
y distante .con la dulce intimidad de 1}a pareja momentánea-
mente enlazada. En compás ternario -3/4- y wire lento,
inicial, adviene, con elegante brío, el valse, como sabroso
epi.sDdio. También se 'intercalaba, en vez d·el valse, un aire-
de cielito, en compás cong.ru·ente de 3/8. Las parejas -dDs,
como queda dicho-, recorren en su pas.eo un cuadrado ima-
ginaDio, y alternan saludos y giros. (Oigase un ejemplo).
Pero ,Ja evoh1ción de las cO'stumbres que obed·e.ce a se-
cretos impulsos vitales a.penas pr.evisibles, trae, en todos·
los órdenes de la cultura, formas de expr·esión que sorpren-
den y aun desconciertan a las clases sociale;s reñidas con
los cambios, . pero formas qqe terminan por aclimatarse,
muchas veces a favor del escándalo rrnismo producido en el
pr.imer instante. La milonga, ba:He rura,l y suburbano, que
nace y s-e alimenta bien deh légamo social, como aquellas·

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AMERICA 47:
flores -exótiws nacidas en el cieno, fué absorbida por el
tango, 'del cual, s•egún lo anunciado no omitiré la genealo-·
gía en esta char,Ia. ¿Por qué h i.nserción tan espontánea?
Ley de afinidades, ostensible en varios aspectos de las dos"
danzas, y como que, por lo demás, la aldea y la ba-rriada~
con todas sus dif-erencias típicas, fueron desde lejanas épo-·
cas reductos en donde el pÜehlo conquistó sin trabas su de~·
¡recho a expresar anhelos de felicidad, sublimando el dolor·
de v-ivir, mediante ciertos desahogos -uno de ·eNos, &Ita-
mente eficaz, el baile- d-esconsoladoramente ingenuo en
su cruda barbai'lie que escandaliza tanto· a los civilizados.:
suspicaces .
Mas, en Uegando a •este punto y pronunciando el nom-·
bre sonoifo tango - milonga hemos pue·sto un pie ·en el ex-
tremo límite de aqu·ella clasificación .tan amplia y un tanto:·
difusa, pero llena de senti'do, que -enuncié más arriba, esto:
es, hemos alcanzado -el c.límax de la :intimidad entre los"
miebros de la pareja que baila, hemos transpuesto de go,lpe:
el límite demarcatorio, siempre difícil de precisar, entre·
esos dos tipos de danza: el que ·entiende el baile como una
-relación de ·sexos discreta y distante, a fuer de espiritual ~­
influída por temor-es ético- religiosos, y el· que sólo atiende
la voz de su energía vital y sigue :libremente ·el ritmo de
su euforia.
La evol)lción .que conduciría teór,i·camente del uno al
otro concepto no se opera con ritmo uniforme, ni siquiera
congruente; al contrario, los tipos opuestos coexisten ;inde~
pendientes por largo tiempo, o se acoplan, de manera -in-
sensible, al !impulso de fue-rzas provenientBs del devenir SD-
cial representado incluso por los hwllazgos felices de com.,-
positores anónimos o alguna vez también célebres.
Con el primer albor del s.iglo XIX ha llegado a Bueno:;r
Aires el va,lse: la pareja ·enlazada se perf-ila desde este mo-
mento con i-rresistible seducción a la luz de un ·nu·evo con-
oopto es.tético y coreográfico. La polka, mediando el siglo,
conquistará los S•álones, y en sucesión rápi'da, e.l pasodoble,
el schottisch y Ia mazurca. ¿Habrá de ser incumbencia
de augures la adi:vinacióh de lo qu·e ],lega luego? Quizá&
ha resonado ~n vu-estra intuición el nombre que esperábaís,.
¡el tango!
P-ero aún debe retenernos e1l propósito de conoce-r dos
badles que, sintetizando ·elementos propios del carácter del
1>Ueblo argentino, guardan relación estrecha con el punto
de vista desarrollado en las línea·s que anteceden.
El Gato y e} Pericón aprovechan justamente, en dis~·.
'
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
48 AMERICA
creta medida, de aquellos e<lementos que la inmigración eu-
ropea les ofrece . · · .
Danza campestre de origen peruano, en compás de '3/4
y aire movido, el gato, "parece .inequívocamente genuino¡,
hasta que cede a la tentación de valsear y polkear, y deriva.
en formas siempre animadas, conociéndose, además' del sim-
ple gato ~ canción, el gato polkeado, el gato con relaciones
'Y una variedad interesante, el escondido, en que triunfa la
inspiración picaresca. La (legunda y tercera de estas for-
mas aparecen fundidas en ocasiones, cuando el gaucho bai,.
larín castiga su ingenio improvisando diálogos y diciendo
Telaciones, a manera de episodios que momentáneamente in-
terrumpen el baile, para continuarlo con renovada alegría.
No •siempre se drioen las relaciones, porque ·también la musa
popular se embota y, lo que es peor, llega a la seneetud,
perseguida, en derto modo, por las <luces de la civilización
y la urgencia económica. Tal .ha acontecido, 'por ejemplo,
con los maravillosos cor.t.rapm:J.tos de ,Jos payadores, .toni:eos
:a veces rudmirables, en que dos. gau·chos cantores, mediando
desafío para contender ·en lid de <ingenio, han de explicar
cada uno a pedido del otro, tesis y probl-emas incluso del
orden metafís-ico -origen del tiempo, esencia de tla verdad,
naturaleza del amor-, y todo ello ·en melodioso canto al
son de la guitarra, mientras los espectadol'es asombrados
éscucha.n y aplauden. Inspiración de payadores qu·e, se di-
ce, conseguía mantener <SLl llama por varias horas conti-
nuaJdas y hasta días. Este arte, hoy "es sólo una parte de
la leyenda nacional". .
Est-e ·paTéntesis de molancólica ·remembranza no me ale-
ja del tema, ants·s me .ha permitido acentuar uno de los
más vigorosus caracteres de lo folklórico argentino y, r·eanu-
dando el hilván, me apresuro en decir que aquellas "rela-
ciones" son algo diferente y 1menos comprometido que los
tradi0ionales conti'a1nmtos, ya por su fondo sencillo como
por su forma unipersonal; sin embargo, aún esto Hende a
desaparecer.
E,l gato - ca.nci6n, como su nombre lo indica,' es baile
cantado, en ·compás de tres tiempos y aire moderado, más
bien con tendencia a la acción viva. (Oigamos un ejemplo).
En el gato polkeado son varias la·s parejas que pu-eden
tomar parte, y entre las figuras de .su coreografía es de
.anotarse aquella por la cual lqs hombr·es toman a sus com-
pañeras por la cintura, con la mano derecha, y con al iz-'
quierda tla contraria de aquel,las y cruzan polkeando la sala
para cambiar de sitio. ·,,,

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AMERICA - . 49
La variedad de gato, el escondido, baile piea:re:sco, se
mantiene en el campo de las danza;s que esquivan el crudo
enlaoe; aún más, ello constituye su caract-erística. Estruc;.
turado ·sobre doble compás -6/8 y 3/4- que aeoplan me-
Jodía· y acompañamiento respectivamente, en mo'V.iiniento
rápido y parejo ritmo, se d·esenvuelve en dos p:art,es con
cinco figuras, y to•do ello antecedido de un pre•ludio ad ~ libi-
tmn. Ba·i1le de una pareja, son su·s elementos las vueltas,
castañ·etas y zapateos. Tras la st;!Ces:ión de acordes del pre-
ludio, el guitarrero inicia su ca.nto, y la pareja, que insinúa
una pequeña conversión a la izquierda, sale dando una vuel-
ta entera hi1eia ·la derecha, dividida en cuatro pa'rtes en
forma de cruz. Lu(lgo, un giro, y en la figura tercera, e•I
zapa·teo del :hombrB mientras la muj€r se esconde·, y sale
cuando oye cantar: "Vení, paloma, vení ... " El varón tam--
bién se esconde (figura 4) y sa,J.e maullando (figura 5).
Puede inter·venir otro hombre en €1 baile, y será la figura
4!¡1. el aviso para aquella intervención, pues a ·la voz de: ¡ Ba-·
rato, niña!, 8'1 intruso irrumpe ·en el baile, mientras "el
escondido" vuelve y s·e anuncia: ¡Aquí estoy! La mujer·
elig.e y puede hacerlo a la voz de su corazón, ·para continuar
el ba:ile. Torneo galante y quizás amoroso, pu·es, durante
el cual se ·e'Scuchan •estrofas como las ·sigudenies, coloreadas
de ingenua malicia:
"Escondido me han pedido
y escondido te he de dar,
escondido a media :hache
y escondid9 al aclarar.
Salí, lucero, salí,
sálí que te quiero ver;
aunque las nubes te tapen,
salí si sabés querer." ·
Baile de la mujer soJa en Ja figura 4!¡1., y el tarareo:
Jara.laira, jarala,ira, jaralaira, jaralá ... , que acompaña al
baHe de la pareja en la -figura 5!¡1., desborda:nte de wlegría.
(Ejemplo musical).
. Del Pericón, originario de la Argentina y que vuelve
a eJla, luego de momentáneo eclipse y de su tra'isplante al
Uruguay, es dec.ir, más bien, torna al favor pampe:ro des..,
pués de un arrinconamient9 transitürJio, diré que alcanza ..
tanto éxito a finés de l siglo pasado, ·gracias a1 influjo del
1

teatro (recuérdese el cartel logrado por Juan Mo:re:ira, dra-


Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
50 . .ti.NCERICA
matización en la que este baile ameniza la trama y obtiene
correlativa boga), que durante dos décadas casd todo·s los
autores de 1música •popular se creen obligados a escribir
pericones y hay más: este baile, como poco después e1 tan-
go, consigue violentar aquella ley de que .nunca 1los bailes
de plebeyo origen logran ascender a los ·salones cultos.
También la burguesía bailó ol pericón y hasta los nmos en
.}as fdestas e.scolares. Creo oportuno dejar dicho, a este
propósito, que tal ley está .condicionada por factores y even-
tualidadeg que debilitan mucho ·su validez, ya que en todos
los países de cultura en formación y en a,quellos períodos
de püjante · fermentación nacinonalista, Ja musa popular
tuvo ·si•empre el .travdeso afán de .Llegar a .los salones por
la escwl•era de servicio, y más de una vez, sobre todo por
obra del teatro, lo consiguió, con tan buena fortuna, que
sus tipos de canción y danza fueron tomados po·r propios
en los CÍTéulos aristocráticos, adquirie.ndo inmensa boga en
la clase media .
El pericón es danza de ritmo regular, en compás de 3/8
o 3/4, es decir, sie1mpre •en compás ternario y aire movido.·
(Ej.emplo musical). Por la disposición y número de pare-
jas evoca la cuadriJla. Cinco períodos y una coda en áire
de gato forman su estructura. De acuerdo al primitivo ·
significado de 1la voz, ·esto es, traducida funda;mentalmente
por "director", o "conductor" o "bastonero", este baile que
exige muchas voces de mando, ha de ser dirigido por aquel
<personaje. Este. da órdenés preventivas y ejecutivas; por-
que >en verdad hay mucho que ver: empieza por la forma-
. ción de los bailarines en hileras, figura .que se denomina
Frente. a frente, y cuando los hombres dan un pr,;so adelan-
te, y a continuación, las mujeres; €ntrelazadas Jas contra-
rias manos, mirándose cada pareja entre sí con donaire,
re8lizan el es}>ejo. De seguida, el balanceo o zarandeo al
centro. Cuarta figura, e'l giro largo y a su .sHio, en que el
hombre brinda el apoyo de su mano levantada para sostener
en alto la 'de su compañera y volverla girando a su primi-
tivo sitio. Quinta, media cadena con la contraria; entonces,
molinete al centro, en que .las mujeres avanzan hasta el
centro para retornar a sus .lugar-es. Coronar a sus com-
pañeros, es la séptima, en que los hombres descansan so-
bre su rodilla izquierda, mientras las mujeres gdran en tor-
no, y la octava, el valsecitJ en rueda. . . La figura un-
décima, la rueda gi·ande, prepara un amplio círculo en que
alternan hombres y mujHess dándose la's manos empiezan
a girar ·lentamente, mientras el "bastonero" designa 1la pa-

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AME RICA -·51
reja que ocupará. -el centro para dar comienzo a las "rela~
ciones". Los elegrdos valsean en ddrección al centro, y en
un giro final quedan frente a frente. El hombre dice su
·estrofa que debe ser contestada por la mujer. . . Y las
figuras continúan. En la figura décimoquinta, salen. a re-
lucir rlos pañuelos para formar el pabellón, y para dar tér-
mino al baile, es de buen gusto que los hombres se arrodi-
Hen, sosteniendo los pañuelos por una de sus puntas, pa-
ra levantarse luego y colocar los pañuelos sobre los hom-
bros de sus· compañeras, conduciéndolas por fin hasta sus
asientos.
E.l Per.icón se había bailado mucho en la época de Rosas
y por -entonces parece que el úombre de media caña podía
designar un modo o aspecto de.J Pericón. En la media caña
aos bailarines forman. semicírculo.
Cielito y Pericón,. pcr otra parte, se .hallaban emparen-
tados, pues el baile del Pericón es, a juzgar por sus figu-
Tas, un gran cielito, "uria formación u ordenación especial
del cielito", como :lo aseg;wa Carlos Vega, si bien a renglón
seguido observa que más tarde se .independizaron.
El nombre de ci~lito proviene del repetirse esta pala-
bra al final de cada refrán. La misma o simHar razón
dicta el nombre de algunas otras danzas, como la vidalita
y .·el cuam:lo, o se llamará el remedio al baile en que la copla
ins·inúa alguno para e:l mal de amor.
Imposible, en tan ceñido espacio, el análisis ni la enu-
meración siquiera de tantos ·bailes como han enriquecido la
circunscripc.ión folklórica platense.
Altlí ba1les de pañuelo, como el citado bailecito, o Ja
zamba o aquel en que el bailarín hace como si enjugara sus
ojos y por :eso se denomina el llanto; de persecución amo-
rosa, tal la firmeza y el escondido; de castañet·eo y zapad
teado, que son muchas; galantes y picarecsas, o de simple
goce en el movimiento, .que es fruición un tanto per-ezosa
en la ranchera, influenciada rítmicame·nte por Ja mazurca,
pero sin su brío, o de arranques discretos pero gallardos
como la Chacarera, de ritmo emparentado con el anterior
(Ejemplo musical). La nostálgica Zamba (Ejemplo). La
movida Cueca. (Ejemplo). Y los aires, de antiguo abo~
lengo crio.Jlo; .Ja huella o hueya, ti·empo ha desaparedda · el
h·iunfo, ba:ile que .}a tradición popular heroica :relata cdmo
fruto de ·aquella brava resistencia a los ingleses, en que
triunfa el orgullo nativo al comenzar •e.I siglo pasado.
Bailes coono 'el sombrerito o la currumbá y el marote,
de r.itmo sincopado.
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
52 AMERICA
En la cui·rumbá los bailarines zapatean al rededor·dei
sombrero, que a.l come·nza.r lo 11-evan <2n su sitio y con do-
na:ire, para en un momento oportuno d-epositarlo en el sue-
lo, mientras el cantor deja oír, por ejemplo, la sigui.ente
estrofa:
"Mi guitarra tiene bo::a,
tiene boca y >Sabe hablar,
cunumbá,·
sólo los ojos le fa;ltan
para ayudarme a IJorar,
currumhá. (Ejemplo musical) .
El Marote con sus ocho figuras; castañetas, zapateos y
mudanzas, en que se exhibe el arte afiligranado y vigoroso
(~,el repique y ·el escobilleo, es decir un virtuosismo con los ·
pies .. (Ejemplo mu§ica·l) . .
Ba;iles de exhibición individual como la campan~ y el
malamhó. Este último de mucha '9ifusión y éxito. En com-·
,pás de 6/8 o 3/8, movimiento vivo y ritmo sincopado;
(Ejemplo). El fragmento se Tepite ad infinitum, mientras
el gaucho bailarín se rinda y ceda sitio a su contrincante.
Pero no son únicamente Ios baHes dignos de interés.
La sentimental<idad pura se expresa taanbién con senciJlez
admirable en formas como la' vidalita y el estilo. La vida-
lita, bajo cuya denominación co:mún se agrupan cuatro es-
pecies musicales en diversas regiones arg-entinas -Jujuy,
Salta, Tucumán y La Rioja, por ejemplo-, se 'integra con
su copla, estribillo y mote. g1 estribillo más tradicional
le bautiza en Ia copla que dice:
"En mi pobre rancho
vidalitá
no exis-te la calma,
desde que está ausente
vidálitá
el du·8ño de mi alma."
Y, en fin, bailes como el tango, de clasificación esté-
tica ambigua. Una vez má~, la omnipotencia de los ins-
tintos prilmarios esülizada conquis.ta el favor de la:s gentes-
Y Hega has-ta muy arriba de .Ja escala sDcial.
Por dos ocasiones, amables oyentes, la Iglesia ha inter-
venido en forma realmente espectacuJar enfrentándose al
problema de los ba·iles, afanosa de poner fin a lo que con-
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
.AMERICA 53
sideró un mor.tal p0ligro para las almas. · Al aparecer el .
Fandango, producto del mestizaj'e psicológico negro - gau-
cho, el obispo de Buenos Aires, Excmo. Juan José Peralta,
en Julio de 1743, amenaza con ex·comtmión alos osados que
pn:~tendieran :bailarlo o propagarlo. La segunda h).terven-
ción sucede en el siglo actual, a cau·sa del tango. La Iglesia
denunció e•l tango en términos inequívocamente condenato-
rios, y un sacerdote, citado por Slonimsky, llegó a decir,
!refiriéndose a los "tangos tea" en boga por aquellos días
que precedieron a la primera guerra mundial: "Lo que im-
porta no es lo que sucede en un "tango tea", sino lo que
ocurre después". Y los "tanguistas rpiratas" de chambergo
colocado en ángulo de 45 grados irrumrpieron en Nueva
York. Pero .el tango triunfó y podado de exag·eraciones,
cual si a un pe:ligroso engendro se Ie cor·taran las ,uñas, re-
corrió el orbe. En definitiva, lo únicn ·realmente pel:igroso
<lel tango ha sido su mediocridad estética y la prodigalidad
con que .se le ha explotado, atribuyéndole virtudes expre-
sivas que rara vez logran sus cul-tivadores más connotados.
El tango, contra ·lo .que acontece con •cas·i todos 1los bailes
argentinos de que hemos hablado y con 'Otros qu·e me
he privado de citar, no halla su genealogía 'fm la música
española o de otro europeo entronque latino; es más bien
un isótopo de la Habanera. En compás binario, con su rit-
mo de balanceo regular y s·incopado, la influencia negra es
perceptible a•l breve anális.is ;
En ·resumen. El mestizaJe musical fecundo qu·e tan
variadas formas ha producido en América, delata en la Re-
pública 1\.rgentina un particular pr.edominio de lo español.
-lo italiano, dicho sea entre paréntesis, se ha puesto en
evidencia a propósito de ciertas metamorfosis del tango-,
pr·edominio de lo ·español no .en el trasplante directo del fol-
klore de España, ·que rara v·ez o nunca se operara, sino en
e.I €Spíritu. Es que los españoles supieron entregarse a la
nueva tierra. ·N o V·inieron a estas latitudes tan sólo como
guerreros, nos dice un filósofo; antes bien "desde un prin-
cipio transportaron ya ·en sus barcos ganado y cereales,
como -para •echar nuevas ·raíces en tierra traída de su terru-
ño". Y a fe que lo consiguieron, como es fácil comprobar
con el estudio de muchos baHes criollos, tanto como de otras
manifestaoiones culturales.
"En el gaucho pervive el caballero andante", y sólo
desde 'eoste punto de vista se ha de entender bien la psicolo-
gja, naturaleza y figura, de Martín Fierro, por más que su
retorno tenga sólo la. validez de una ,ficción literaria, por~ ·

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5 4 _. AMERICA
que, en definitiva, ";la muerte del payador", que tinspirara
a Rafael Obligado, es la verdadera prof,ecía que nuestro
siglo parBce empeñado en confirmar.
Quito, Abril 19 de 19,48 .

.,,.,.
J·U A N PABLO MU:&OZ SANZ

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UNA CONTRIBUCION ARGENTINA
A LA CULTURA UNIVERSAL:
AMEGHINO

Trazar dentro de los límites estrechos de una confe-


rencia, siquiera un bosquejo del notable aporte de la Na-
ción argentina a la cultura, como corresponde ·al cwrácter
de esta reunión, es difícil, aún reduciéndonos a los más limi-
tados horizontes de la cultura científi:ca. Como las artes,
las ciencias emprenden el camino del infinito, cuyos términos
bus·can vanamente y, así, -e.l caudal de lo creado y descu-
bi·erto crece ep proporciones superiores a la capacidad hu-
mana de asimilación. Conocer todo, saber en detalle toda
la •producción científica de un país como la Argentina, es-
capa a ;}as posibilddades de la inteligencia huanana obligada
ahora a dispersarse, diríamos a maripos·ear de los descu-
brimientos científicos a las crea-ciones del arte y de la agi-
tación apasionada de la política de nuestros días a la lucha
áspe1;a del cotidiano vivir. Ello me excusa de daros aquí,
mmqv:e sea breve, una síntesis del proceso argentino de
elaboración científica y me hasta deciros mi convicción de
que este país ha encendido y mantiene vivo uno de los dos
mayore,s focos dB ·cultura en el 'escenario de Latino -Amé-
:rica. Para demostrarlo, bástame pronunoiar algunos nom-
bres ilustres del pr.esente, desde el de Pedro Helou, el crea-
dor de ;los métodos modernos de investigación y enseñanza
anatómica hasta ~l de Housay, quien acaba de obtener el
premio Nobel de Medicina; desde Roffo y Escudero hasta
Imbelloni, el gran americanista. · .
Nos ocuparemos pues, ahora, de uno <de sus hombres
más originales, ya desaparecido pero cuya obra, graníticR'
como su voluntád, adquiere contorno:s de .perennidad cada
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56·.-.-· AMERICA
vez más definidos a medida que el tiempo adviene: este
hombre es Florentino Ameghino.

*
AMEGHINO Y SU OBRA
"Amo a ;Jos que no saben vivir sino para desaparecer,
porque son los que llegan wl otro lado."
Nietzsche
La vida de Ameghino, como la de Pasteur, fué una
sola convulsión, un continuo agitar·se, un perpetuo movi-
miento y una obstinada lucha. Para él la entrada en la
juventud fué .la señal del combate, a cuyo fin sólo 'la m·uer-
te puso su signo. N o pidió ni dió tregua; no buscó los
frutos mater.iales de la victoria ni temió las ·consecuencias
de la derrota; para él, por paradógico que parezca, la agi-
tación de la batalla era el descanso' y .todo reposo impuesto
un martirio .inaguantable. Ameghino pertenecía a a·que-
lla clase de hombres que vümen al mundo con el vago pero
positivo presentimiento de una misión a ·cumplir. Para es-
tos hombres la vida no es deseable sino en cuanto repre-
senta un medio para la realización de sus altos ;propósitos,
y los bienes materdales no tienen para ellos Ja atracción
alucinante ni son elevados al rango de finalidad primordia;l
de la vida como en el ideario del hombre corriente. Son
·.Jaicos con espíritu reHgioso que pasan por la vida ignoran-
'do sus comunes y apetecibles bienes. Fué Ameghino un
·asceta de la pampa que no oraba para la salvación del wlma,
sino que extraía del barro y de las tinieblas ver.dades acu-
muladas a través de .una suces;ión de mile.nios. Cuando ante
nosotros se levanta como un monolito la gran obra de
Ameghrino, nos sent1mos obligados a inclinarnos ante el
genio creador. •Porque •la obra de Ameghino es positiva
hasta en sus negativos aspectos, y .porqu-e la idea de la cual
se hizo portaestandarte es en nuestros días nó sólo· una as-
piración de alma sino, también, una necesidad mat·erial.
.Qudzo hacer el redescu-brimiento de América por los cami-
. nos entonces menos conocidos de .la ciencia, sistematizada
y agotada por él hasta el úlitimo extremo, y pod,emos decir
que lo consiguió. Una visión 'Patriótica, .surgida de -su de-
Jicada sensibilidad, pudo induciDle al error, pero este error,
que en realidad no es ·errm."'·'sino en cierto aspecto, se con-

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1<.1 Excmo. Embajador de la República Argentina, señor Albino Pugnalín, entr"~~, 'un libro
conmemorativo d.e la Exposición al Excmo. señor Presidente de la República
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AME RICA 57
vierte también en una fuente de enseñanzas para los ame~
ricanistas que siguen su ·ejemplo y ·sus pasos.
· Ameghino es uno de esos hombres desmesurados que
saben oponerse al tiempo y que r·enuevan conceptos, que s·e
agitan y ·embisten, como lo había hecho Pasteur, el ·sabio
"Ul que se parece un tanto. Así, mirado desde afuera,
Ameghino impresiona demoníacamente. Era el producto
de una conjunción ·qé fuerzas, nacido para crear una obra
en la qu·e con ser tan valiosos Ios aportes.intelectuales, im-
presionan menos qúe ~las fuerzas morales en que se generan.
Tenía, como todos ,los hombres exeepcionales, el don de
crear sin tregua, aportando cada día un hecho o una idea
nueva. Era la suya .una actividad exacerbada, una pro-
·d:ncti:vidad regular que no sabía contar los obstáculos ni mi-
rar el desplante de los adversarios, ni tener en cuenta las
propias trabas psíquicas. En él Ia producción era algo tan
natural, tan orgánico, que perdía el poder de impresiona1';
mas, 'lo que tiene de milagroso r·eaparece en lo creado, en
Ja obra, que por ser tan universal carece de horizonte. Era
Ja suya una naturaleza cosmopoJ.ita, que sin atarse a nada
era accesible á todo; era de aquellos cuyo amor al mundo
no tiene preferencias porque lo 1nismo se· dedicaba a la ex-
.cavación en busca de las faunas fósiles que a imaginar los
precursores d•e la estirpe humana. Dotado de un poder de
acción no detenido por nada y posey.endo h fuerza de la
universalidad, había venido a darnos un ORBIS PICTUS en
el terreno científico de sus pref'E>rerwias, la imagen vital y
cósmica del mundo. Poseyó simultáneamente el don de la
.creación idealista y una capacidad gig·antssea para captar
Y.recog,er los hechos: fué al mismo tiempo filósofo y cava-
dor· de tumbas. Su incansable actividad, el loco anhe;lo de
:proqücir ~quizá anticipándose a una prematura muert.e que
.intuía- no le permitió ser uno u otro, filósofo o recolector
.de .datos ci uno después de otro -como estamos obligados a
:·seT los que trabajamos somBtidos a .}as ineludib1es y disci-
,plinarias r.eg1as. de nuestro tiempo, exento de sentimenta1i-
dad pero preñado de cá·lculo- sino ambos a la vez. Por
eso, l)Orque todo idealismo ha sido ·en dencias reemplazado
'por una técnica fría y sistemática, los investigadores del
· hombre .¡:;stán en el día de hoy menos interesados en el pro-
'bJ.ema de saber su origen que en el de clasificarlo y la
sistemática de horno sapiens, con su vastedad numérica, ha
venido a reemplazar a aquella antigua y vana Husión. Pero
Ameghino fué un genio en fundón del medio y del tiempo,
que surgió en el v;eciso instante en que su país necesitaba

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58 AMERIGA
el hombre que supiera renovar la gloria que ya tenía, y en
el momento en que trescientas especies fósiles empezaban
a reflorecer y hacían acto d·e pi·esencia en el gran escenario
d.e la Patagonia pidiendo un lugar en la clasificación. ·En-
tonces no acudió un sabio extranjero a realizar .Ja tarea,
como ha ocurrido generalmente, ·sino que la Argentina pro-
dujo su Ameghino. Apareció en Luján y vino en el mo-
mento en .que era necesario. Así, en la hora decisiva, un
hijo de aquella 1Jtttria de la PaleQntología .Jlegó a ser uno·
de los tres o cuatro grandes paleontó-logos del mundo y :l.e
dió a la Argentina, con otros, la personalidad, la firme:za
y el brillo que la distinguen. ·
Porqu·e en Ameg.hino se ·equilibran con igualdad equi-
potenciai el sistemático y frío recolector de datos y el hom;.
bre de imaginación ardiente y desmesurada; ·el objetivo
calculadQr y el idealista romántico; pero, en todo caso, al
haCBr el balance de sn obra acusan un peso mayor sus vein-
te y cinco y más génel'Os de mamíferos del orden de los
Jipoterma, creado y descrito por él, que la ingeniosa hipó~
tesis sobre el protho:mo: ésta, es decir su fuerza de imagi-
11ación y su gran ca1)acidad de trabajo fueron la premisa
de sus aportes más sólidos y de sus errores.
En 1871, a ·los di·ez y siet·a años de edad, Lyell y Darwin
habían pasado por su registro bibliográfico. El primero
le hizo geólogo y el segundo naturalista, y la influe;ncia de
ambos perduró en su vida y su ·obra. Tales influencias, la
de Darwin en especial, están presentes en toda su obra~ y
si el jo.ven científico y revolucionario de· las márgenes del
Lu.ján, cava, colecciona y estudia, lo hace para encontrar
Jas pruebas materiales de sus previsiones ideatorias. En
efecto, en 1876, c9n su trabajo "El Hombre cuaternario en
la Pampa y Ens·ayo de un estudio de Ios terrenos de trans-
porte cuaternario de la provincia de Bueno.s Air.e·s", pre-
sentado a la Sociedad Científica Argentina, trabajo que
bien puede considerarse el primero de su vasta obra, da el
arriesgado s~lto a lo desconocido, comprometiéndose desde·
entonces a ·probar, con el esfuerzo de su vida ent.era, la
legitimidad de sus precoces hipótesis. Más tarde, a Ia edad
de treirita años, Ameghino había puesto los cimientos de su
obra con sus producciones: "De .Ja fm·mación pampeana",.
"Los mamíferos fósiles", "Antigüedad deJ. Hombre" y "Fi-
Jogenia", desde Ias cuales su pensamiento se desenvuelve
tomando tres direcciones: de "La Formación Pampeana"·
:arranca la obra del geólogo; ·cotl ·los "Mamíferos Fósiles"
intégrase el paleontólogü y de··Ia "Antigüedad. del Hombre"

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AMERICA 59
y "Fi·logeu'i·a" .parten Ias ·concepciones .d;el antropólogo y su
método genético de estudio. "
Porque Ameghino, amables oyentes, era un espíritu que
volaba en alas de la hipóhesi's y a .la vez un hombre modest~
que con profundo sentido de realidad <lescendía hacia las
milenarias osamentas de la Pampa. Por ello, porque de al-
bañil de su obra pa'Só los mejores años de su existencia, con-
viene, al hacer eJ examen de sus resultados, insistir menos
en su alada Mpótesis del origen sudamericano del hombre
que en su tangible contribución :al conocimiento de las fau-
nas fósiles. En la obra de Ameg1hino, ·como en Ja d.e todo
invoestigador, los hechos aportados por él constituyen la co-·
lumna ·central y granítica akede.dor. de la •que se di·spone:ri
Jas columnas menores y decrecientes representadas por las
teorías e hipóte·sis. En el orden de uüs hechos puede afir-'·
marse qu~e pocos sabios como él hicierün una entrega tan
valiosa al conocimiento de la fauna fósil argentina y sud-
americana. En cuanto a su doctrinas paleontológicas, tie-
nen un valor y una ·originalidad inconh:stables. Era, por·
último y como consecuencia ·d·e la natura-leza y profundidad
de sus estudios, un filósofo que ya en .1884 dd•inió su po--
sidón en "Fi1ogenia", obra de juventud, para consolidarla
en su "Credo", obra de la madurez. Así considerada, la.
obra de Amoeghino comprende cuatro especies de doctrinas:
geológicas, paleontológicas, antropogénicas y f.ilosófticas.
Resumiendo :sus ideas pa.Ieogeográficas, podemos decir
que ·en la ·era pal~ozoica sus observaciones sobre faunas y
floras marinas ya tienen cierto valor. En Ia era mesozoica
su aporte adquiere visos de originalidad, especialmente en
lo que se r·elaciona con el continente americano y la Argen-·
tina. A partir del cretáceo funda sus inducciones en he-
chos de valor •indiscutible y durante la era terciaria pone
en movimiento las espeeies extinguidas y ,Jas tierras en el
afán de dar una. explicación genética de los cambios, que
.permita hacernDs ver en el cuaternario el último y lógico
il'e:sultado de aquellos encad-enamientos y transformaciones,
Como sus id·eas geológicas, sus doctrinas paleontoló-
gicas ·Se f~tmda.n en e'l ,transformi~smu y Ia evolución ..
Cuando Ameghino abordó el estudio de los fós.iles argentinos
e hizo su elaboración doctrinaria, ya era conocida la doctrina
de Lamark y Darwin sobre ;Ja sucesión fi.Jogenética de·
Jos seres y la de Haeckel sobre su evolución ontogénica.
Ameghino acogió con entusiasmo las nuevas ideas, a la luz
de las cua,les interpretó sus p-ropios descubrimientos.
Cuando en 1,875 publicó sus "Notas sobre algunos fó...;.

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AMERICA
,siles nuevos de la formación •pampeana", enunció más bien
sus propósitos. Pero en sus dos memorias aparecidas en
1876 se r.evelan sus progresos paleontológicos. En la· re-
Jati va al "Hombre Cuaternario en •la Pampa" hay una nó,.
·mina de restos animales encontrados junto con restos hu-
-n1·anos y luego funda sobre datos paleontológicos sus con-
"clusiones geológicas. Más tarde, a medida qu.e sus colec-
;ciones se .enriquecen, se arraiga en él .la idea de .que aque-
llos r-estos, al pareC€r desarticu·lados y muertos, están unidos
:por :invisibles lazos de parentesco y entonan una sinfonía
que sólo la Ciencia .en manOs de ún Darwin o un Haeckel
n-os permite oír. Esta idea fué .sometida .por él a una pro-
pia elaboración y, arraigándose con el pasar de los días,
ya se cristalizaba en su cerebro cuando se sublimó en sus
·1dbros, los "Mamíferos Fósi•les" y "La Antigüedad del Hom-
bre". Uno de los })roble mas que m4s le inter.esan ·es el de
la clasificación de las faunas fósHes, ·para lo cual adopta en
·"Filogenia" el método genético, .es decir una visión de· con-
junto de los s-eres que permita establecer su parentesco por
el conocimiento de su modo de evolución a través de las
.edades y formas; se propone pues hacer con la Paleonto-
logía lo que Ha.eckel había hecho con la Embrriología y en
tal. orden de ideas ·1lega a clemostrar la afinidad existente
entre un pequeño ·armadillo actual y el Megatherium. Afie-
·brado por su concepción g-enética Ameghino va más Jejos:
.qui-ere, como los astrónomos, que saben ·localizar los astros·
más .ignorados, predecir la existencia de especies fósiles y
,describirlas antes d-e tener de e1las dato alguno real. Y co-
mo Cuvier, que había dicho "dadme un hueso cualqüiera ·
.del esqueleto y os daré el anima·l", él, fundándose en el na-
turalismo evolucionista de Darwin, exclama: "dadme al aca-
:SO dos formas distintas de mamíferos y os restauraré los
vipos intermedios". Lo característico en Ameghino es que
]a imaginación vuela siempre en atrevidos ensayos y es
siinultánea con el rastrear en busca de los. hechos. Se des-
prende de la tierra y al mismo tiempo busca en sus entra~
.ñas. Su cerebro emite ideas fantásticas y s·us manos hacen
:;Ja entrega de uno de los aportes más valiosos a .Ja P~leon­
~tología. Así es como nos encontramos ante una persona-
:lidad verdaderamente original, en la tque se confunden el
teórico idealista con el obrero manual de la ciencia. Ha-
'biendo adquirido desde sus primeros estudios la convicción
.de que· los mamíferos placentari'bs fósH·es sudamericanos son
·los más antiguos del g•lobo, defiende su tesis con pruebas
pa113ontológicas admitiendo .que ., . en la misma era, llamada
.~

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AMERICA - 61~·

!nesozoica y caracterizada por los grandes reptiles, comos


;los Di·nosaurios, vivieron los mamíferos sud~mericanos. De:t
ele-bate que sostuvo con sus impugnadores, sacó una con-·
clusión muy ·importante porque constituye la idea directriz.
de sus futuras hipótesis. Tal idea puede resumirse así:
CONSIDERADOS TODOS LOS CONTINENTES, LOS
MAMIFEROS SUDAMERICANOS SON LOS MAS AN-
'riGUOS, Y DE LOS MAMIFEROS DE LA PATAGO.:.·
NIA PROCEDEN LOS MAMIFIDROS QUE HAN HA-
BITADO O HABITAN LA SUPERFICIE DE LA TIE-·
RRA A PAR''fiR DEL CRETAOEO SUPERIOR; por·
tanto, TODOS LOS MAMIFEROS TIENEN UNA UNI-·
DAD DE ORIGEN. Ta-l af·irinación, y la posibilidad de
concordar sus emigraciones con los datos paleogeográf.icos;,
son las bases fundamentales de las doctrinas de Ameg.hino.
Habiendo encontrado en 1869 éerca de Luján dos co-·
razas de Glípto junto a vestigios primitivos de la acción.
huma·na, dedicóse desde entonces a estudiar esas rela-
ciones, rudquiriendo luego la convicción de que el hombre'
"había sido contemporáneo de ·la mayor parte de los mamí-
feros fósiles de la formación pampeana". Para demostrar·
esta afirmación presentó a la Sociedad Científica Argen-·
tina, •en Mayo de 1876, dos memorias: "E·l Hombre Cuater-
nario de la Pampa" y "Ensayos de un estudio de los te-·
rrenos de transporte cuaternarios de la provincia de Buenos
A·ires". En 1878, con motivo de Ja Ex'j}osición Universal
de París, a la que concurrió ·con sus col-ecciones, tuvo la
ocasión para publicar varios trabajos sobre •la coexistencia
del hombre fósil sudamericano con los mamíferos extinguí-·
dos. Un resumen de los mismos se encuentra en su obra.
"La Antigüedad del Hombre en el P·lata", publicada en 1881,.
en la que -estudia la geología de Ja formaoión pampeana y
'la C(}existencia del hombre fósil con ·los mamíferos desapa:..
recidos de dicha formación. Por tanto, dada la edad que
atribuye a la formación pampeana, la existencia del hom...
bre en el terciario es la ·conc•lusión implíoita, que s.e negaron
a aceptar Jos paJeo ~ antropólogos. Estos, sin negar la coc..
existencia del hombre con la fauna fósil pampeana, sostu-
vi·eron que estaba erróneamente determinada la edad de es-·
ta formación. El parecer ho.y día más generalizado es .el
de que el hombr-e no ha existido en el terciado .en ningún
lugar de 1a tierra. ·
Más tarde, aplicando su "procedimiento de seria-ción".
establece que "el .hombre deriva de un mamífero placenta-··
rio de posición oblicua, del mismo grü'po que los"antropo,;,.
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62 AMERICA
morfos actuales, y estos son sus más cercanos parientes
zoológicos". .
Aceptando como los Darwinianos el origen del ho:m.bre
y los antropomorfos en un tronco común del cual se des-
prendieron -las dos ramas a inte.rvalos diferentes, propónese
restaurar teóricamente el antecesor original y los tériminos
de enlace colocados .entre éste y el hombre moderno. Al
llegar a este punto no espera a los hechos. sino quB se áde-
1anta a ellos. E.Iabora teóricamente la geneaJ.ogía de,l hom-
bre y los antropomorfos y crea una terminología para de-
signar a seres que según sus prevdsiones d8ben haber exis-
tido necesariamente. Está seguro de encontrarlos más
tarde y da los nombres de Prothomo, Diprothomo, 'fripro-
thomo y Tetraprothomo a .Jos cuatro antecesores teóricos
del hombre y Anthropomorphus al antecesor común del
1-Iombre y los Antropomorfos existentes. .Así :el g€nio de
Ameghino despldega un poder que no le ha sido dado al
hombre, .el de decretar las verdades; pues el hombre, ser
limitado y doliente, no ha p-odido hasta ahora hacer otra
cosa que buscar las ver,dades para describirl&s cuando le
ha sido dado encontrarlas. Porque en el proceso de ~a in-
vestigación científica, como en e'l d·e .Ja crendón artística,
el autor vué1vese esclavo de los hechos desc:ubi-ertos o de
los personajes creados por &1, a los cuales deberá s0guir y
obedecer en arl·elante y ¡ ay de él si no 'lo ha0e ! .
Prosiguiendo sus estudios sobre el origen del liombre,
Ameghino llegó a'l siguiente razonamiento: si América del
Sur fué la cuna y el centro de .irradiación dB los mamífero.s,
puede haberlo Slido de los precursores del hombre; si en Sud
América y sólo en eJ.la vivió la rama fHogenética que con-
duce al hombre (los monos "Homunculidios" de ·la Patago-
nia), entonces el hombre tuvo su primer origen en esta
parte de.l Continente americano. Razonamiento legítimo
para quien acepta las prem,isas; ma:s, desgraciadament€, sus
conclusiones sobre este punto no han sido confirmadas has-
ta ahora por 'los hechos y queda por demostrar que nüestro
~ontinente fué un día la cuna de )a humanidad. Si "el pun-
to de or.igen de los verdaderos monos y de·l precursor del
hómbre, dice Ameghino, que hasta ahora se creía debía en~
contrarse en a.lgunas regiones d'B'l viejo mundo, se encuentra
así trasladado a Amérka del Sur" y si ponemos en paralelo
al hombre con Jos monos del ~ntiguo continente, "no es e1
hombre el que S'e presenta como un mono perfeccionado,
sino, al contrario, son los In.Qnos los que aparecen como
hombres bestializados". ·

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AMERICA 63
La cuestión de los, 'hominidi()s, esto es de los antece-
sores inmediatos del hombre, retuvo, en Ja segunda etapa
de sus trabajos el interés siempre creciente y apasionado
de Ameghino. En Setiembre de 1907 publicó la más fa-
mosa y discutida de sus memorias: "Notas preliminares
sobre el Tetraprothomo Argentinus, un precursor del hom~
br.e de,l mioceno superior de Monte Hermoso", en la .que
partiendo del hallazgo· de un fémur y un atlas encontrados
en Monte Hermoso establece la existencia rea,l de1 Tetra-
prothomo, teóricamente reconstruido desde antes. K1 el
yacimiento fosilífero de Monte Hermoso, que le era bien
cono~ido, creyó encontrar algunos vestigios atribuíhl:es a
"un ser más o menos pareddo al hombre actual, pero an-
teoesor directo de la humanidad existente". Tales vestigios
cm1s&stían en fogones, huesos partidos y quemados y peder~
nal,es tallados. "Así, concluye Ameghino, e.J Tetraprotho-
mo, ftundado primero teóri<camente sin indicación del punto
d~ orig,en, determinada luego la región de origen también
teóricamente, ha salido a la luz del día más pronto de lo
qu€ me era dado suponer, más o menos eón los mismos ca-
racteres que le había asignado y en la misma región que
suponía debía ser su centro de origen".. Lo característico
de los trabajos de Ameghino relativos al hombre .y su ori-
gen es que la hipótesis prec-ede a los hechos sobre los cua}es
,hubiera lógicamente debido apoyarse. Encontrado el· Te-
tr~prothomo aparecieron los restantes. Sólo el Triprotho-
mo dejó de presentarse, aunque Ameghino considera que
ci-ertos vestigios denuncian su existencia. Bl Diprothomo
·es d-escrito ·en una memúria aparecida en Julio de 1909
"El Diprothomo P,latensis, un precursor ·del hombre del plio-
ceno .inferior de Buenos Aires", y está representado por
un casquete craneano encontrado en el puerto ·de Buenos
Aires y con e•l cual reconstruyó el cráneo de este ser, cuyo
parecido con el cráneo de ciertos monos america.nos es
extra:ord:inario.
Mucho mejor está representado el cuarto hominidio
precursor del hombre, es decir· el Prothomo u Horno Pam-
paeus, especie diferente del Horno Sapiens. Se trata de
cráneos encontrados cerca de Necochea y Miramar, en un
terreno perteneciente al plioceno según Ameghino y al pleis-
toceno según Boule. Para el sabio argentino estos .cráneos
presentm1 caracteres orig1inales y primitivos; pero en cuanto
a este punto tampoco están de acuerdo todos los investiga-
dores y para algunos de ellos su característiCa forma se debe
a una deformaciófi artificia,l de carácter étnico. Tales crá-

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64 AMERICA
rH~os, dken éstos, contienen aún mu,cha substancia orgánica~.
lo que demuestra su eda-d reciente. .
Resumiendo, tres objeoiones se han opuesto a los tra-
bajos de Ameghino: primera, la antigüedad de lcis distintos
estratos de .la formación pamp.eana es en general menor
que la que Ameghino le atribuye; s·egunda, el hombre no
ha existido durante el t-erCiario ni en la pampa argentina
ni en ningún lugar de la tierra; tercera, del rej uve:q.eci-
:iniento .general de las ca.pas geo·lógicas arg·entinas re'Sulta
que cuando el hombre apareció en América l)Or primera vez,
ya el antiguo mundo estaba habitado por él.
Mas, hay un aspecto én la persomvlidad de Ameghino
no bien considerado hasta ahora. PDrque su obra no se re-
duce a lo que en forma tan superficial dejamos dichD; en
otras palabras, su obra tiene confines bien precisos. En
ci'6rtos hombres y en detern:Í.inadas circunstancias el noble
hecho de una vida ej.emplar adquiere mayor relieve que la
producción puramente científica. Y este es e•l caso de Ame•
ghino. Dotado de un tempera'mento renovador, transfor-
mista desde la HORA PRIMA -tenía veinte y dos ·años
de edad cuando se inspiraba en Darw1in y Lyell--, participó.
en aquella crisis, entonces agudizada, que se Hama "conflic~
to entre la Re.ligión y la Ciencia", impugnando el dogma y
preconizando los métodos de libre examen. A la verdad
consagrada opone ola obs·ervación y la experienoia. Nacido
para actor, nunca pudD Ameghino asumir el pasivo papel
de espectador en un conflicto que hacía vibrar las más fi~
nas fibras de su sensibilidad; prefería el diálogo al monó . .
logo y fué :simultáneamente aprendiz y maestrD, descubr·idor
e impugnador. "Vamos, dice, a tratar de resolver la cues~
tión no con· simples hipótesis o argumentaciones sin funda-
mento, sino con razones, pruebas y hechos, cuya exactitud
podrá comprobar cualquiera." Entonces su obra se perfec-
ciona y complementa: partiendo de •la ·recolecta de los he.;
chos y de las ela.boraoiones puramente técnicas ~etapa pri.;
mera y esenCial de la actividad científica- s·e eleva hacia
una fUosofía idealista y renovadora a la que su ciencia pres~
ta nuevo vuelo. Ella, que le a·compañó a lo largo ·de su
existencia, fué para él fuerza y consuelo y nuevos signos,
como Jos dB "Filogenia", como los de "La Antigüedad del
Hombre en el .Plata", los de "La Edad de la Piedra", los del
"Homenaje a .la Memoria d;e r1arwin" y aquel que aparece
en "Mi CredD'' exteriorizan sus nuevos brotes y consolida.;
ciones. Ya en "Filo genia" t:J::aza ·e•l programa de su. vida
con una declaración matizada por el sentimientD del deber

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AM:ElHCA - - 65
y del dolor, programa que &e cumplió l>brque Ameghino
-'-Y este es uno de sus méritos mayores-- fué leal toda su
vida al credo de juventud. "Reconozco, dijo entonces, ,Ja
necesidad hrtperiosa de proceder cuanto antes a bosquejar
este ensayo ,de clasificación genealógica, y voy a acometer
la ~empresa ·s·i.n ·disimularme ;Jas dificultades que para ,ello
tendré que vencer, los deberes que me impoile, los sinsabo-
res que .quizá me reserva y la ace·I'ba crítica con que sin
duda será acogido por todos los que no tienen fe en el por..
venir''. En otra ocasión añade: "Nó diré que -estoy en :buen
camino, porque la falibilidad es atributo humano; :pero ereo
estarlo; y como aún soy bastante joven, supongo que si
las leyes de la natüraleza s·e cumplen, aún me qüedan bas-
tantes años para 'Sostener bien alto él estandarte de ;}as ideas .
de: que me hago apóstol y pata hacerlas ttiunfacr si '80n :Ver-
daderas". Quien habla Lsí al empezar la vida y sa~be :reali-
zarlo a lo largo de ella, posee la intuición de la obra y es
dueño d·e su destino.
FJorentino Ameghino, el sabio .que aportó a la Paleon-
tología un caudal tan extraordinaY.io de hechos y descubri-
mientos, que hacen de él uno de lDs más grandes p~leontó­
logos y transformistas del siglo XIX, reconoce tácitamente
desde que inicia su carrera científica la posibi.Jidad de equi-
vocarse y v:ivió ~corrigiéndose y corrigiendo su obra, enmen-
dándola y perfeccionándola constantemente. Autodidacta
y obligado a aprender y enseñar al mismo tiempo, en pocos
labios como en ,Jos de este humilde maestro de escuela ad-
quieren mayor significación estas palabras: "En el cuadro
que irá al fin ele esta memor:ia suprimiré probablemente
algunas de las especies ·que he ·conservado en mi cuadro
anterior, reemplazándolas por otras ya conocidas o recien-
temente descubiertas, procurando acercarme cada vez más
a la verdad. Para .eso trabajo y estudio. Cambiaré de opi-
nión tantas veces y tan a menudo como adquiera conoci-
mientos nuevos; el día que me aperc.iba de que mi cerebro
ha dejado de s~er aptp para esos cambios dejaré de tr~bajar.
Compadezco de todo corazón a todos los que después de
haber adquirido y expresado una opinión, no pueden aban-
donarla nunca más". .En la obra . de Ameghino hay más
de un ~error; esto es cierto y natural porque traemos de Ja
cuna nuestra ignorancia y e.l .errDr ·nos e.nvu-elve como el
aire; por eH o el hombre de talento y el de genio se equi-
vocan como el hombre corriente; mas, e,J error de Ameghino
fué un rerror que suMitó investigaciones y verdades nuevas,
error que pasó 'enseñando por el mm1do. Por lo· demás, Ia

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66 AME RICA
genialidad de· Ameghino, como dice Ing·eníeros eon justicia,.
puede medirse prescindi-endo de los resultados de su obra
por,que en ella, junto aJa elaboración propiamente científica
está la fuerza moral que se irá acrecentando con el devenir
de los tiempos, pues este autodidacta, que empezó en con-
diciones materiales rayanas en ,la miseria y tuvo que ga-
narse el pan mientras vivió, fué austero y soñador y cada.
paso suyo, cada mi:ra;da, cada gesto y todo su pensamiento
estuvieron consagrados a un ideal que perseguía por los ca-
minos de la ciencia. Bajo este nuevo aspecto, perdonadme
señoras y señores si insisto, el 'Per·seguidor de las faunas.
fósiles adviene un talento moral. Porque Ameghino fué. urt.
hombre que vivió como predicaba y, por ello, fué arquetipo
· de maestros. Es así como este argentino .llega .a ser un
valor universal, qu-e ·pertenece a ,Ja humanidad. Y cuando
la bandera argentina cubl'lió con sus amplios pliegue·s sus
despojos mortales, vibró una vez más al contacto del ge-
nio inmortalizado. ·

ANTONIO .,S A N T I A. N A

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LOS·ESTUDIOS DE ANTROPOLOGIA
EN lA REPUBLICA ARGENTINA

Excelentísimos seño-res Embajadores y Ministros P1e~


· nipotenciarios,
Señores Miembros del "Grupo América",
Señoras, señores:
Hablar de la Argentina sin ser arrebatado p·or -el entu~
sda:smo, es casi imposible. Para ·quien ha tenido ·la :fortuna
de vivir algún tiempo en .ese g.ran país, hablar de la Ar-
gentina es gratísimo solaz d-ei corazón y. dulce recordar de
inolvidables impresiones. Pero hablar d~ lfl Argentina es.
al mismo tiempo, aifícil y embargante empresa; pues, cual~
quier aspecto de las mil facetas que esta preciosa gema
d6Jl Continente americano ofrece, ·reqtleriría, por su magni-
tud, no las breves páginas de una disertación, sino largo
y detenido análisis; no uno, sino muchos libros, y ·dotes en
el escritor de que por desgracia yo
carezco.
Porque sería preciso ser poeta para describir condig-
namente la belleza de aquel país admirable d·e eumbres gi-
gante·scas como el Aconcagua, de bosques misteriosos aún
inexplorados, de lagos incomparables por la inverosímil
transparencia y co•lorido de ·sus aguas; el pafs de la Pampa
"con su mubismo imponente y su monotonía tan earM!.terís-
ticos que, -como decía Lugone.s- "no· hay estepas .ni sa-
baras comparables". "Allí la inmensidad por todas partes:
-~dice Sarmiento-. Inmensa la llanura, inmensos los bos-
ques, inmensos los ríos, e.l horizonte siempre Jinóerto, siem-
pre confundiéndose con la tierra ,entre celajes y vapores
tenues que no dejan en la lejana perspectiva 'Señwl?-r el pun-
to en que el mundo acaba y :principia el cielo." La Pampa! ..
"Infinita, sin límite conocido, sin acddente notable, es la

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68 _. AMERICA
imag.en de1 mar en la tierra; la tierra como en el mapa; la
· tierra aguardando todavía que s·e .Je mande producir las
plantas y toda clase de simiente." ·
Poeta habría que ser para describir con vívidos colores
aquella que Olegario Andrade llamó "Región bendita, su-
blime d·esposada de la gloria, -que baña el Plata y que
limita el Ande •.. el pueblo joven, que arrulló en la cuna--
el rumor de los himnos inmortales -Y que hoy llama al
festín de su opulencia- a cuantos rinden culto -a la sa-
grada Libertad, hermana- del arte, del progreso y de la
ciencia!"
Mil temas, a cual más importantes, mil aspectos di-
versos habría que tratar para hacer una reseña de la gran
República del PJa.ta. Si encontramos en su historia pági-
nas gloriosas de heroísmo, hallamos en el. re,lato de su de-
sarrollo dnstitucional y jurídico, luminosas leccionea de fer-
vor patr.io, ádmirables ejemplos de buen sentido político,
de sabiduría legislativa. Si analizamos su desarrollo eco-
nómico, nos sorprende lo grandioso de sus recursos en todo
orden, impresiona e;I afanar de su pueblo consagrado al tra-
bajo y los frutos opimos que le rinde 1a ganadería, la agri·-
cultura y la industria. Inmensas fortunas se han formado
.en pocos .lustros. La atrasada colonia en donde no se había
ha,llado minas de oro y plata como en Zaruma, Huan~aveli­
ca o Potosí, y que había sido por ello de las menüs buscadas
por el .espíritu aventurero del Conquistador hispano, es hoy
el orguHo de la raza; el granero de Europa, la meta soñada
por los inmigrantes del mundo entero, la más poderosa y
opulenta nación de Hispano - amér·ica.
Las aldeas monótonas y pobres, en poco más de un
sig-lo se han transformado en urbes gigantescas, grandio-
sas y espléndidas.
La Pampa, desierta y silenciosa, turbada sólo por la
voz del tigre y los chacales o por los gritos salvajes de
,indómitas tribus, terror de los pequeños caseríos audaz~
mente levantadüs en •SU linde, ha visto surgir en pocos años
y por todas ·partes, ciudad·es florecientes y hermosa·s, uni-
das entre sí por los de,l.es de acero o las cintas asfaltadas
de modernas carreteras. Hatos incontables de ganados, de-
hesas que ondulan al soplü del pampero como un mar de
esmera;lda, cultivos· qu.e se pierden en el \horizonte lejano,
bos·ques frondosos, caseríos, dudades, fábricas, la abundan-
cia, la riqueza por doquier!
Este fantá;stico progreso y tan estupenda profusión de
bienes, ¿han sido únicamente materiales? se deben sólo a

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AME RICA - 69
la ub,érrima féi•acidad del sue•lo, a las facilidades que la
Jlanura inconmensurable da al trabajo extensivo de la má~
quina agrícola? .
N o dertamente. Basta echar una mirada a esta mag-
nífica exposición del Libro Argentino para convencernos de
que, si el adelanto de la agricultura, la ganadería y la in~
du•stria en aquel país es asombroso, si nos pasma e·l desa-
rrollo material de dudades y campos, mayor aún es el de-
s-envolvimiento espiritual de ·ese puehlo, su progreso en la
cultura, e.l altísimo nivel alcanzado en la vida intelectual, ·
en las esferas de las letras, las arte·s y las ciencias.
Es.te el verdadero timbre de orgullo de la Repúhlica
Argentina. Porque la riqueza material de un ·pf~:ÍÉ( puede,
muchas veces, arrastrar a su pueblo a la mol,icie y deg.ene-
raoión consiguiente. El prog¡'eso material puede áminorar-
se, decrecer, paralizars.e. La riqueza espiritual aumenta a
inedida que más profundamente arraiga. La riqueza ma-
terial, como toda fuerza, por poderosa que sea, puede ser
•SUperada y no hay fuerza que no pueda ·ser vencida. Así
vemos en la histor.iaJ hundirse los mayores imperios de·l
mundo y desaparecer a los más grandes conductores de
ejércitos y armadas entre nubes de sangre, de lágrimas .y
de odio.
Lo único qu·e resist-e a la acción del tiempo, lo único
que perdura en el· mundo es la obra. del pensamiento, es la
conquista· espiritual, •la adquisición de verdades y la reali-
zación de lo bello.
Los pueblos no son grandes por la ext.ensión de.l te-
rritorio que dominan; rio son grandes por sUs minas y
sus pozos de petróleo únicamente: grandes son por la cu,l-
tura alcanzada, grandes por el perfeccionamiento del alma
colectiva.
"La historia de la humanidad es la historia de la cul-
tura", ha ·dicho el ilustre Rector de Ja Universid~d de Chil~
y su actual representante en 1a Conferencia de Bogotá, Ju-
venal Hernández; y Rafael Altamira, el gran polígrafo es-
P.añol, afirmó: "El problema de la histor-ia humana es el
probi.ema de su civilización."
El ·concepto de civilización es muy amplio, muy com.o
piejo y muchas teorías se han planteado para definirlo. Lo
indudable es que un elemento esencia·! •constituyo~ la vida
del espíritu: los hechos fundamentales en e.l orden moral,
jurídic-o e intelectual. . ·
Por eso para. comprender a un pueblo es preciso es tu-··
diar su historia, .y ésta, más que la ~serie cronológica de
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
'70 - AMERICA
batallas, .conquistas, intrigas poHtica:s, ·suces,ión de dinas-
. Ua's o gobierno$, debe mostrar ·~1 panorama de su desen-
volvimiento cultural, de sus avances o retrocesos en lo mo-
ml e inteleetual .
. La lucha del hombre contra la inclemencia d·e los ele-
mentos para ,conserve,r •la vida; la paulatina conquista de
Jos me.dios de subsistencia y de las fuerzas de la natura-
leza hasta Jlegar a utilizarlas para su bienestar; la adqui-
sición de instrumentos para facilitar el trabajo y de ob-
jetos que contribuyan ·a hacer la existencia más agradable,
así como. la eleva!Ción a las esferas de ,Ja filosofía y de la
metafísica, ha realizado el hombre gracias al don precioso
de Ia inteHg.encia, de Ia .razón, dadas .por Dios para buscar
.la verdad, para percibir .el orden, apreciar .la justicia e in . .
vestigar los secretos de la ciencia.
La vida intelectual ue un pueblo revela, pues, mejor
que nada, .el lugar alcanzado en la escala de la cultura y
1a jerarquía. que le corresponde en el concierto humano.
Estudiar este -a·specto de la República Argentina· dará 1id~a
más cabal de su g-randeza, que considerar sus innúmera3
~l'iqueza'S materiales y su enorme potenciaHdad económica.
Pero tan ·vas.to es el campo del desarrollo cultural de
Ia Argentina, que ·el estudioso se encuentra, como el vía~
j.ero en medio de Ja ·Pampa dilatada, :buscando en vano
abarcar .el hor<izonte. Serie larga de disertaciones no ago-
taría el tema. · Filosofía, ciencia·s jurídicas y sociaoles, ma-
temáticas y ciencias naturales y aplicadas, medicina, in-
geniería, estudios sobre arte, literatura, historia, todas
.las ramas del saber humano en ese gran país han sido
cu-ltivadas.
Justamente Gregario Marañón decía: "Ctúmdó contem-
plo el impulso de la ciencia ·sudamericana y lo comparo con
el estado actual de la mayoría de las otras culturas del
mundo, teng'o la certeza de que han de pasar niuy pocos
lustros antes d.e que esta nueva ciencia, y muy especial-
mente la argentina, sea una de .las que más orig¡inalmente
influyan en el progreso de la humanidad." . ·
gn ·este vastísimo campo de la intelectualidad argenti-
na hemos venido a espigar en este ·ciclo de conferencias.
Un critico eminente que nos ha revehdo algunas de nuestras
genuinas glorias literariRs, como Villarroel y el Padre Agui-
:rre; el autor de profundos a.1 ph que sutiles estudios .sobre
:Barbus.s~, D' Annunzio, Rodó y Monta1vo, el atildado y ele-
gante escritor Gonzalo Zaldurn.l;)ide, nos ha dado una. visión
magnífica d.e la literatura argentina rt través de la obra de

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AMERICA- ~-71

uno de sus mas consnicuos escdtores, don Enrique Larreta.


De una de las figuras prominentes de la cien-cia argen~
tina, de quien también habré -de ocuparme, del célebre Maes~
tro Florentino Ameghino, nos ha habiado de manera ma~
gistral; el doctor Antonio Santiana, Antropólogo ya renom~
brado en el mundo científico por sus prolijas y extensas
investigaciones. Con su fino talento artístico y su amplio
conocimiento de la materia, nos deleitó Juan J>a-blo Muñoz
Sanz, mostrándonos la:s bellezas del rico folk·lore argentino;
y ayer, con hondo sentido filosófico y aguda percepción es~
tética y psicológica, .la inteligente profesora señorita Gui~
Jlermina García Ortiz, desentrañó la misteriosa influencia
del medio geográfico ·sobie el alma del Gaucho argentinO,
eX:ponente tradkional del hombre dominador de la Pampa.
Hoy .quiero ocupar la benévola atención de tan distin~
guido auditorio tan sólo con una compendiosa exposición
de ,los estudios antropológicos llevados a cabo en la Répú~
blica Argentina, uno de los aspectos de •las ciencias históri-
cas ·cultivado de preferencia por los sabios de aquel país
y ·Cuyos descubrimiéntos han tenido no poca resonancia en
Europa y Amériea.

*
* *
Muchos y muy esclarecidos ingenios se han dedicado
en la Argentina a Ios estudios históricos, siguiendo el ejem~
plo de Sarmiento, Juan María Gutierrez, Vicente gidel Ló~
pez y el General Bartolomé Mitre. Des·pués de Groussac,
toda una pléyade notabl-e de escritores ha cultivado esta
ciencia. En nuestros tiempos, LeviUier, Levene, Gandía,
~rorre Revelo, Ruiz Guiñazü, Puey.rredón han estudiado ad~
mirablemente la época de la colonia. Iharguren, Busaniche,
Bianco, González Calderón, Carranza, -para no citar sino
unos pocos nombres preclaros que recuerdo al azar- han
escrito .sobre la Independencia y la República. "La Histo-
ria de la Nación Argentina" aún .inconclusa, es un monu~
mento grandioso que por sí solo revela el alto grado de
cultura de ese pueblo. . ·
La evolución de .los <Sstudios históricos en América ha
seguido trayectoria semejante a .]a ocur.rida en Europa: Por
largo tiempo dichos estudios se habían concretado a seguir
los pasos de pueblos con una civHízaéíón muy avanzada.
Gran parte de la literatura histórica del Viejo Mundo se
<>cupa de las guerras y conquistas ele poderosos imperiós,

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del desarrollo y expansión de estaclos y naciones organiza.,
dos políticamente de un modo análogo, ·si no igual, a nues- ,
tras moderna:s r.epúblicas y monarquías. · ·
La historia clásica nos presenta a los puehlos en pleno.
progreso; y :sus páginas se llenan con las hazañas de sús
héroes, el relato de sus ba talla:s y secundariamente la des-
cripción de sus instituciones. Pero ¿cómo se formó ese
pueblo? De dónde vino? Qué 'Vicisiturdes sufrió hasta
llegar al grado de fuerza que ,}e permitió formar un estado,
coml:>atir a sus vecinos, sojuzgar.Jos, extender su comercio
a •lejanas ti:erras?
· En universidades y co.legios se estudia mucho sobre los
Asir.ios, los Egipcios, los Fenicios, los Hebreos ; pero 1'ela-
tiva.mente poco sobre los pueblos que habitaron nuestro Con-
. tinente, esta América nuestra que nos .interesa conocer de
manera especial y cuya historia no pod·rá comprenderse si
no se conocen ampliamente las raíces y fundamentos étni~Os
de s.us divers-os pueblos, si no se penetra en las p11imitivas
culturas que aquí se desenvolvieron, -en una palabra si no
se estudia •la Prehistoria.
"Cuando comienza la historia, tal como la conocemos,
-dice Nadaillac, al tratar de los primeros pobladores de
Europa,- estaban ya constituídos los principales grupos
étnicos y ocupaban, desde tiempos muy remotos, las mis-
mas· regiones en que aún los vemos." Esto que se re:fie:re
a 1os habitantes del Viejo Mundo, también puede afirmarse
de los abo'l·ígenes del Nuevo. La so·la diferencia está en
Ia época en ·que comienza ,la historia para el hemisfe:¡¡io,
oriental y para el occidental.
Efectivamente, s.ólo en el siglo V antes de nuestra era,
<;omienza la historia f~ndada :s()bre datos serios y más o
menos prec~sos, pm;a Grecia. Más allá del siglo IU antes·
de .Ies~cr~sto, no hay <historia ·propiamente dicha de lta.Ua;
la,. d,e la Galia comienza dos s.ig,los más tarde, En Oriente,.
los do.cumento,s escritos nos llevan mucho más ~ejos, pues.
en monumento~ egipcios hay inscripciones que aleanzan,· a.
6,0,0,01 años antes de 1¡:¡, ·era cristitma. Lo.s reyes d,e este an~
1¡iguo imper.io. y los de U1·, ~n Caldea, eran, sin embargo,,
más modernos aue varias dinastías aSÍliÍO - caldaicas· men-
cionadas en las tabletas o lad:rHlos de la bili>lioteca de Azur-
hariipal. Por los documentos literarios podemos rem.0ntar....
}lOs también muchísdmo: Max M&ller, .que distingue cuatro.
épocas diferentes •en la composición de los libros sagrados;
d~ la ·India Uamados Vedas, pone la má>s antigua .composi-·
<;ión entre e,l sig·lo. duodécimo y ·el X antes de nuestra era •.

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I~n .América de1 $ur;. la, hísto.ría propiamente no co~
ll'l'lonza sino en los albores del siglo XVI, después de J. C.;.:
tíM decir, con la llegada de Golón a las eosta,s· del· Darién ..
'Podo .lo anterier a estas diversas épocas en que .comienza;.
In historia para .los diferentes pueblos de la tierra, perte-,
noc-c a la Prehistoria.
Como los. pt,eblos de la América del Sur no conocieron.
ln escritura propiamente d;icha, ni siquiera supieron expre--
1>\!ll' sus ideas por el sistema jeroglífico de lns Mayas, todos
Jok sucesos anteriores a la llegada de Jos primeros conquis..,
tndores españoles pertenecen a la Prehistoria. Antes de,
tille aparezcan los primeros monumentos grabados o éscri~
l:os y en los pueblos que no aleanzaron ese grado de civili-
~ación, hay que investigar el pasado por los rastros que lo&
hombres han dejado de su existencia, por los vestigios de
I:!U industria diseminados alrededor de sus hogares, ente--
•t:t'ados en sus sepulturas o esparcidos por Ja superficie del\
1melo que ocuparon. La Arqueología prehistórica reúne,.
cl~tsifica y compara estos restos, para deducir de ellos a:lga--
Mhre la vida de los pueblos s.in historia. La Antropología,
por otra parte, estudia los mismos restos humanos, los:
huesos del cráneo y del esqueleto, hallados en las antiguas
Hepulturas; a fin de conjeturar la familia racia·l a que per'*'
teneció ese pueblo y rastrear sus orígenes. La toponimia.
tmministra también preciosos 'datos para averiguar Ja len-
g-ua que ~habló el pueblo desaparecido; y el estudio etnoló-
gico de los residuos de pueblos aborígenes, esclarecerá s.f_,
<Il!.iera un tanto sq pasado .
Hacia 1826 aparecen las primeras observaciones etno-
gráfieas realizadas: por un argentino: el doctor FranciseOt-
Javier Muñiz. Sabios europeos, atraídos por el encanto de<
lo de·sconocido: y extraño, son en prhner término quienes-
se dedican a los estudios americanfstas de Antropología~,­
Arqueología, Etnografía y Lingüística de1l Nuevo Continente~
Ya han hecho que Nínive y Babilonia les revelen sus mi:sooc
terios y han logrado esbozar su antiquísima historia. Egip-
to' con sus: j.erog.Jíficos ha contado Ia sucesión de milenariaS<:·
dinastías; perD he aquí qqe en América los primeros explo-.,
rauores descubren, perdidos en las selvas; pasmosos monn~­
mentos de los Mayas y en las soledades del altiplano an:-·:
dino, Ios ·restos de una civHización desconocida.
El alma del hombre siempre atraída por lo inc6gni-·
to, ~o raro· y misterioso, halla en. este Continent€ un nue--
vo y sugestivo campo de investigaciones sobre lás remo-•
tas edades de la humanidad, con los pr.oblemas del orige:rE.

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''74 -· AMERICA
del hombre americano y e.J de las diversas culturas aquí
'desarrolladas . .
Se estudia entonces en Europa a los antiguos cronis-
tas dd descubrimi-ento y .Ja conqtüsta de América, los vie-
jos relatos de los soldados -historiadores y de los misione-
ros que exploraron ·por vez primera las nuevas tierras.. Se
sistematizan luego los ensayos y s·e investiga en archivos
:Y bibliotecas de Europa, cuanto documento pueda hacer luz
csobre el pasado .de América. Ya los estudios van adqui-
'riendo caracteres de disciplina científica y comienzan a es-
pecializarse en ella varios arqueólogos del Viejo Mundo.
Finalmente, se convencen éstos de la insuficiencia del tra-
bajo de escritorio y bihlioteca y de la necesidad de explorar
y estudiar sobre el terreno los restos de monumentos ar-
.-queológicos, de practicar excavaciones, de comparar los ar-
tefactos encontrados, no con las formas características de la
Ind,ia o el Egi•pto, sino con lo:s de áreas arqueológicas veci-
nas, y de reunir los voca·blos de idiomas· en vías de extin-
:guirse y conocer al indio en 1os diiVersos paísec.s en donde
::aún existe. Y vinieron sabios europeos de primer orden a
estudiar América.
Coincide con esta curiosidad y fer.voroso entusiasmo, el
na-cimiento, en diversas naciones de América, de los éstu-
<rlios americanistas, habiendo sido el Ecuador uno de los
·primeros en iniciarlos . ,
Francisco P. Moreno puede considerarse en la Argen-
tina el iniciador d·e los estudios antropológicos en ~se país.
·Nació en Buenos Aires el 31 de Mayo de 1852. Su padre
fué español y su madre era hija d-e un oficial inglés ·ne-
~gado al país durante las invasiones realizadas a fines del
-período colonial.
Discípulo, en su niñez, del gran argentino Sarmiento,
.en su e•scuela aprendió el amor a la patria; una de sus ca-
1-~acterísticas. Desde niño se distinguió por su afición a la
·naturaleza: coleccionó piedn:~citas, insectos; plantas, reli-
,quias históricas y a los catorce años de edad, fundó un pe-
.,queño mu·seo de historia natural, en compañía de sU<S her~
manos menores.· Era apenas un adolescente cuando obtuvo
los primeros cráneos patagones, comprándolos a un comer-
~iarite, ya que sus padres le negaron •la autorización para
realizar su dorado sueño de explorar ·la Pampa, aún domi-
cnada por tribus bravías de indígenas ..
Estos cráneos, por consejo de su amigo y mentor el
:naturalista Burmeister, los envió
..,
al sabio Broca, a París;
.~

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.AMERICA -· 75

y este fué el principio de sus relaciones y amistad con el


gran antropólogo francés.
A los 21 años d-e -edad pudo obtener ~1 permiso paterno
para hacer su primera excursión al Sur. Por aqueJ;Ja épo-
ca, más allá de los límites de la :Provincia de Buenos Aires
se extendía Ja región casi desconocida, que recorrían tribus
nómadas de indios, para defenderse de los cuales se habían
establecido los fortines de Olavarria y Azul.
Las colecciones antropológicas y etnográficas, fruto de
este viaje de Moreno, fueron comunieadas a Broca, Qua-
trefages y Virchow, sabios europeos que concibieron mayor
interés por los estudios americanistas. En 1874 hizo un
viaje a Ia Bahía de Santa Cruz y en esa ocasión remontó
el Río Negro y el ·Río Limay en los dominios de los indios
Patagones. En 1878, cuando tenía cosa de 27 años de edad,
volvió a explorar los territorios del Sur, los lagos Nahuel,
Huapí y Correntoso, descubrió el Lago Gutiérrez y cayó
cautivo de los indios Tehuelches. En 188tJ fundó el Museo
de La Plata, que ha Jlegado a ser uno de los más notables
del murido por ciertos aspectos y que es un centro impor-
tantísimo no· sólo de estudios paleontológicos, sino también
de los .de Antropología y Arqueología americana.
. Después de las exploracior.~s de Franeisco Moreno en
los cementerios de Río Negro, siguieron las de Ramón Lista
en el Arroyo :1:\rancay, en Entre Ríos. Estanislao Zeballos,
--que años más tarde había de tener tanta figuración en
Ja política del país- hizo, con el ingeniem Pico, excava-
ciones de mucho interés en_ el túmulo de Campana; y los
profesores del Colegio Nacional de Tucumán, Limberani
Y Hernández, efectuaron la expedición a las ruinas de
Loma Rica. . ·
.Comenzó entonces a despertarse interés por los restos
y objetos antiguos que al fmcontrarlos, agricultores inteli-
gentes, en diversas r<2giones de la República, se apresuraban
a enviarlos a las ciudades, en donde se iniciaban pequeño.s
museos o eran estudiados por hombres d.e ·ciencia. De es:..
te modo Burmeister pudo dar algqnas noticias antropológi-
cas en su Descripción física de la Argentina.
Paso gigantesco, -comparabk a la publicación en nues-
tra Patrda del "Estudio Histéí:ico sobre los Cañaris", pri'
mieia de los trabajos arqueológ-icos en el Ecuador, realizada
por el Ilustrísimo González .Suárez,- fué la obra de Flo-
rentino Ameghino titulada "La antigüeadd del hombre en
el P·lata."
Esta gran oora publicada en dos tomos, (el primero, un'.

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76 AMERICA
resumen de antecedentes relativos a la: antropología y ar~
queo:logía americana y el segundo dedicado al estudio del
hombre fósJI pampeano) marca ei principio de una serie de
trabajos importantes que hacen avanzar grandemente los
estudios antropológicos en Ia Argentina. Fué la obra de
Ame.ghino la que más atrajo la atención de lo.s sabios ex~
tranjeros sobre la antropología americana.
El Viernes pasado nos ilustró el Profesor Antonio San~
tiana hablándonos respecto de la vida de -ese hombre dota-
do de intenso amor a ;la ciencia, de férrea voluntad para el
trabajo, de asiduidad y constancia ejemplares. Desgracia-
damente, unía a estas virtudes una imaginación demasiado
viva y le faltaba crítica de·sapasionada para juzgar los he-
chos y apreciarlos en su verdadero sentido. ¿En qué me-
dida contribuyó al adelanto de la ciencia? ¿Qué valor tie-
nen al presente sus teorüvs? ·
Apasionante problema, .aún no resuelto del todo, es el
del origen del hombre americano.
Dos teorías opuestas se sostenían en Europa · acerca
de ·la génesis humana y como explicación de las diversas
razas que pueblan la tierra: La monogenií3ta y la polige-
nista. Darwin y Haeckel defendüm el monogenismo y la
evolución de· las especies. Entre los que sostenían e.l po-
ligenismo, estaba Agassiz, el más fervi-ente defensor del
autoctonismo del hombre americano. Este •sabio creía ín-
d;ispensable aceptar el poligenismo geográfico de la especie
humana, con 7 u 8 centr-os independientes <le "hominación",
para explicar el fenómeno de las razas y de su distribución
en el globo. La idea de que el hombre americano era· a u~
tóctono de este Continente no se debe, sin embargo, a
Aga.ssiz: Ya en 1767, Bailli d'Engel sostuvo qu"e el hombre
amer.icano era anterior aJ diluvio; y Morton, en 1839, que
"el hombre de América era un producto del suelo ameriea-
no, sin conexiones· con el mun-do antiguo, excepto el caso de.
los Esquimales." '
Ameghino trató de reconciliar el darwinismo monoge-
nista, con la idea sostenida por Agassiz de autoctonismo
americano, y lanzó la teoría de que la antropogenesis :fué
.un fenómeno único para todo el globo y que se realizó en
Patagonia.. Encariñado con su hipótesis, impulsado por
un sentimiento patriót1ico pero. no científi-co, buscó prue ...
bas y argumentos para .defenMr .gu tesis. Voy a exponer-
los brevemente: ·
Al hacer excavaciones en J9s terrenos considerados por
Ameghin:o pertenec;ientes al Mioceno, en Monte Hermoso,

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.AMERICA - . 77
· creyó descubrir vestigios de la industria humana. En 1906
afirmó la exlistencia del hombre en aquellos terrenos, ba-
sándose en una vértebra cervical, encontrada antes de 1897,
(JU condiciones mal definidas. Después se dijo que se ha~
bía e·ncontrado en los mismos terrenos un fémur de peque-
··ñr. talla. Con -estos dos elementos creyó Ameghino haber
hallado la prueba de la existencia del que llamó Tetrapro-
tomo, cuarto eslabón entre los antropoides y el hombre
cuya existencia se . remontaba .a la época terciaria. Hay
que observar que el fémur indicaría .un animal de. talla
mucho más pequeña que el .hombre, y la vértebra un J.ndi-
viduo de tamaño más grande. Algunos .cráneos y otros
huesos se han hallado por diversas partes de la Pampa.
El descubrimiento de un esqueleto, hecho posteriormente en
Baradero, es de los más importantes. Por desgracia el es-
tado de descomposición de 'los huesos. del cráneo no ha per-
mitido un estudio preciso. Muchos de esto·s restos se en-
cuentran asociados con animales de .la fauna pampeana
super·ior o media, llamada por alg.unos geólogos inferior;
pero lás condkiones de los descubrimientos, no permiten
asignar:les exactamente a cual de las capas geológicas
pertenecen .
También se han hallado en diversos lugares de la Re-
pública Argentina objetos tenidos como vestigios de la in-
dustria humana, huesos rotos o carbonizados o sobre los
cua:les se ha creído descubrir incisiones. Estos huesos, en
gran parte, pertenecen a especies extinguidas. Pero es muy
dudoso que las roturas e incisiones sean obra del hombre.
En cuanto :a la carbonización más probable es que se deba
a hogares sobre el suelo de una época muy posterior.
Las teorías de Ameghino fuieron aceptada,s y defendi-
d-as con entus-iasmo por muchos cj;\:mtíficos arg-entinos. Hom-
bres de la talla de Lehmann - NjA:,sche y de Ambrosetti, que
tanto han contribuído con luminos'os estudios al progreso
de la Antropología y d·e la Arqueología americana, se deja-
ron también arrastrar por ·esá corriente y tardaron en rec-
tificar su error: Ambrosetti presentó al Congreso Interna-
ciona1 de Americanistas de Londres en su décima octava
s-es·ión -:a la que tuve el honor de concurrir- un trabajo
sobre nuevos restos del hombre fósil argentino, dos crá-
neos del llamado "hombre -de Gu~rrero" en la Provincia de
Buenos Aires y concluyó con estas palabras: "La cuestión
del hombr-e fósil en la· República Argentina, gracias a los
estudios y a las publicaciones del Dr. Florentino Ameghino,
puede considerar~e ya fuera de discusión;. . . en nuestros;·

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78 AMERICA
'museos y en los del extranjero, ya .sé puede contar con más
de una· docena de represetantes de Hominidios procedentes ·
de. diverJSos horizontes geológicos de la República, desde el
Mioceno hasta el Cuaternario."
:Muchas publicaciones hizo Ameghino ·relacionadás con
este asunto. · En 1910 impr.imió "Une nouvelle industrie·
lithique. L'industrie d~e la pierre fendue dans le tertiaire
de la Région L.ittorale au Sud de Mar del Plata". En este·
trabajo afirmó haber hallado, en 1908, entre una multitud
de objetos intel~esantes descubiertos, una aritigua: industria
de piedra, diferente de todas las conocidas ha:sta entonces.
Asignó inmediatamente al Pampeano inferior su proced-en-
cia, las mismas capas en las -que afirmaba se habían ha:}Jado·
los restos del "Romo pampaeus" por lo que deduce que se
trataba de la industria de la pi~edra de este remotísimo ha-
bitante de las oriUas del mar. Esta industria, afirma, es
más primitiva que la de los eolitos de Europa.
Tales aseveraciones fueron refutadas por un joven ar-
queólogo de criterio sereno y muy medido en sus aprecia-
dones, mi distinguido amigo el doctor Félix F. Outes, quien
analizó las hipótesis y los descubrimientos de su maestro,
comprobó precipitación en algunas deducciones, empirismo
al investigar y f::dlas en trabajos de la,borato'rio. Outes es-
tudió en 1908 y 1909 ciertas escorias volcánicas y tobas
eruptivas a la.s que Ameghino atribuía el carácter de pro-
ductos d-ebidos al hombre fósil y a S<U precursor, que entla.
era terciaria ya conocían el fuego. Outes, arqueólogo eru-
dito, ampliamente ilustrado en arqueología clásica, como lo
probó con su hermosa lectura en la Universidad de Buenos
Aires, sobre "Los más v1ejos artistas", se atrevió a negar
va}or científieo a los fundamentos en que Ameghino apo-
yaba sus teorías. .
Agria polémica mantuvo éste y no poca amargura ¡e
causó, en sus últimos años, la actitud de &u discípulo, quien
replicó valerosamente, pero ciñéndose a la argumentación
seria que exige la 0ienciá. Outes no era un improvisado:
Desde 1897, en que apareció su primera obra de etnografía
titulada "Los Querandíes", había publicado más de cien tra-
bajos sobre cuestiones amerkanistas, de los que sólo men-
cionaré "La Edad de Piedra en Patagonia", que vió la luz
en 1905 y mereció los más elog.iosos juicios críticos en mu-
chas revistas de Europa y América; "Los supuestos túmu-
:los del Pilar" ; "Instrumentos y armas neolíticas de Cochi~
có"; "Alfareríás del Noroeste árgentino"; "Los Aborígenes
de la República Argentina"; ··vLos tiempos prehistóricos y

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AMERICA - . 79'
protohistóricos en la Provincia de Córdoba" ; ''Variaciones·
y anomalías anátomo - antropológicas en lds huesos del crá~
,neo de los primitivos habitantes del Sur de Entre Ríos", etc •.
Las teorías de Ameghino despertaron mucho interés'
en ios centros científicos de los Estados Unidos. El Pro-
fesor Ales Hrdlicka, sabio antropólogo, autoridad mundial
en la materia, fué enviado a la Argentina. Acomibañado por
FJorenUno Ame.g;hino y su hermano .Carlos, re~6:rrió todo~
los lugares .en los que éstos habían encontrad(/ restos hu,._
manos. Hrdlicka hizo excavadones, llevó los ;ihuesos, . des-··
pués de concienzudo estudio sobre el terreno,)á los Estados·
Unidos en donde antrop~logos, geólogos, arqtieólogos. y quí:..
micos e.studoia.ron detenidamente lo,s datos recogidos, lasz
mu-estras de tierras, los fragmentos de piedras y de hue-·
sos. "Desgraciadamente, -dice el Profeso¡; Hrdlicka- los.
:resultados de . cada investigación fueron, sin, excepción, ad~
versos a la teoría de la existencia del hombre antiguo y de
sus precursores en el Continente Sur. La Antropología,..
Geo}ogía, Arqueología, el estudio de tierras quemadas y es··
carias, ei de conchas qne habría establecido la· gran edad~
de algunos de los estratos y la química de los huesos, todo
habla independientem~mte ·y· terminantemente contra la su-
puesta existencia del hombre antiguo o de alguna forma;..
pre - humana en Sud América." En el momento actual, er
juicio de Hrdikka parece definitivo.
Mas no por haber sido refutadas las hipótesis del sa-
bio ríoplatense· hemos de concluir que su trabajo fué infruC··
tu oso. Sin considerar la' gran labor ·Científica realizada en
el campo de la Paleontología, aun la ciencia antropológica
'le debe el haber llamado la atención del mundo científico'·
sobre e1 problema del primitivo habitante de la Pampa. No··
importa ·que en. la oscura selva de estas cuestiones, el in··
vestigador pierda el ·camino. .Siempre habrá explorado nue-··
vos horizontes. Después vendrán otros ·intentos para en-
contrar la ruta que conduzca a la verdad.
Así aconteció en la Argentina: Después de Ameghino
se multiplicaron las investigaciones científicas sobre antro~
po.logía y etnografía americana. Bove dirigió 1a exped;ició:r~
italiana a la Tierra del ·Fuego ; una expedición francesa ;¡r
'la sueca dirigida por el sabio Barón de Nord-enslcjold, con---
tri·buyeron grandemente al conocimiento etnográfico de la
Patagonia" Misioneros franciscanos y salesianos estudia--
ron Ias costumbres y las lenguas üidígenas. Los trabajo¡¡¡
lingüísticos de Ducci, Remedí, Tavolini, Milanesio ·y otros...
han sido de gran utilidad.

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


130 - AMERICA
Para dar una idea del' fervor -<existentea fin~s 'del :pn~
sado si~:h> por esta clase de estuclióS, mencionaré solamente
-los nombres de Manue-l Rkardo 'l'relles; tle Justiniano ·Ca"
:rranza, Juan Martín Leguizamórt y Bar'tolo:rflé Mitre, que
-:además de un estudio de. Ias ruinas de Tiahuanacn esCI'"ibi6
el "Catálogo razonado de las Lenguas atrtericanas".
Francisco Moreno había publicado en 1890 y 1891 la
·"'·Exploración acrquMlógica de la ·Provincia de Catamarca".
'Carlos B:ruch de ··La Plata ese ocupó en estudiar l&s ed-ifica~
,dones antiguas del VaJ.le Calohaqui.
El Instituto Geográfiéó Argentino y el Museo de !Al.
Plata fueron ·dos centros impOrtantísimos para lo's estudios
'americanistas. En este último e-stablecim~nto trabajaron
el gran antropólogo 'I'en Eate, Lafone Quevedo, autor de
;estudios muy api~eciables sobre el método páta la clasifi~
eación de las lenguas americanas y Ja importancia del anáM
'lisis de Ias articulaciones pronominal'es. Lafone llegó ;a. es~
tableMr .que algunos idiomas que s-e creía d-iversos, eran·
una :misma lengua con dife~ente manera d-e hablar· pará
'hombres y mujeres. Tal acontece en 108 ·idiomas de tipo
'Guaycuru y Chiquito.
Entre los tliversos trabajos arqtreológicos de Lafone
<Quevedo debo mencionar "TheCakhaqui wooden pipes afid/
theit probable use"; "Viaje ·arqueológic9 a la Región d-e
Anda1ga1á" ; "Las huacas de Ohañaryacd' y "Tipos de Al-
farería ü:tkha.quí".
En el 1\fuseo dé L~ Plata trabaJaron también mi ilustre
tamigo el doctor Angel Gallardo, que fué más tarde Ministro
'de Relaciones Exteriores y Roberto Lehmann - Nitsche, Je~
efe de la Sección Antropológica y catedrático en aquella U ni M

'Versidad y en la de Buenos Aires .


Lehmann .. Nitsche es autor de trabajos de filología eo-
-mo el relativo a 1as obras lingüísti-cas de Teophilus Schmit
-sobre ·e1 idioma patagón •o T-ehuelche; de arqueología y et-
nografía, como el ensUJ-yo sobre Ia lepra precolombina, "Ha-
Hazgos antropológicos de la caverna Mar Katsh Ai ken" "Ca-
tálogo de las antigüedades de la Ptovincia de Jujuy"; La
'Colección Boggiani de tipos indígenas de Sud América Cen~
tral y el interesante estudio .folk;Jórico titula:do "Adivinan~
zas Ríoplatenses'' .
La Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad
de Buenos Aires fué la prii~ra •en Sud América que esta-
bleció cátedra de Arqueología americana y el Director de
,su Museo Etnográfico, doctor Juan B. Ambrosetti, fué uno
rle los arqueólogos que máf.- han contrihuído a metodizar

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AME RICA -,- , 81

las excavaciones y- estudios sobre el terreno. Entre sus mu-


chas obras citaré sólo las "Exploraciones arqueológicas en
el Pukará d:e Tilca:ra"; "Antigüedades Calchaquíes"; ''La
Paya", etc .
.Salvador Debenedetti, Ayudante del mismo Museo, es-
tudió "Los cementerios prehistóricos de la isla de Tilcara"
y las influencias de Tiahuanaco en la región del Noroeste
argentino., Es notable el análisis de los· elementos deco-
rativo.s de la cerámica hallada eíi la Quebrada de Huma-
huaca para descubrir los rastros tiahuanacotas en la región
Calchaquí. Debenedetti, por sus excavaciones en los cemen-
terios de La Isla, comprobó la existimcia de ~una cultu;ra
diferente de la calchaquí y de la atacameña. ·
Un gran arqueólogo que estudió mucho la Argentina
fué el Profesor Eric Boman, miembro de la Misión Fran-
cesa Crequi Monfort- Se.>1echal de la Grange. En 1904 co-
municó a la Sociedad de Americanistas de París sus descu,.
brimientos de las urnas funerarias del Valle Calchaquí. Lo.s
enterramientos en urnas son propios de los pueblos Tupís:..
Guaranís y prueban su existencia en el Noroeste argentino,
desde donde fueron empujados por oleadas de pueblos ari;.·
dinos, hacia las regiones del Gran .Chaco. En 1905 reafdr-
mó esta teoría. en su interesante estudio titulado: "Migra-
tions Précoloinbiennes dans ·le N ord - ouest de l' Argenthie".
En 1908 se publicó en París la obra fundamental "Antiqui;.
tés de la Région andine de la République Argentine et du
désert d' Atacama"; y luego vieron la. luz entre multitud de
estudios monográficos, los titulados: "·Las ruinas de Tinti",
"Estatuitas de aspecto fálico", "Una momia de Salinas
Grandes", "Encore l'Home Tertiaire dans 1' Amerique du
Sud", "Cementerio Indígena. de VBuco" y otros.
El doctor Luis María Torres, Profesor de Arqueología'
america.na en la Universidad de La Plata, inició sus explo-
raciones por las isla.s del Delta. del Paraná en 1894 y son
de enorme valor las- colecciones de instrumentos de piedra
y hueso y de objetos de cerámica pertencientes a los &bo-
rígenes de aquella región, con que enriqueció el Museo Na-
cional de Buenos Aires y el de La Plata. En unión de Bo..
man presentó a la Sociedad Argentina de Ciencias Natura-
les, un Proyecto de Leyenda uniforme para Mapas arqueo-
lógicos, .que, con las adiciones propuestas por el doctor Max
Uhle y el que habla, fué adoptado oficialmEmte y ahora se
usa en toda América. Torres ·ha trabajado mucho para es?"·,-:, '""
tablecer una cronología de las culturas. . ,:<:· ··.:~\·;~::
Sobre Craneología y Antropología física en generáf se.
~ r' \ h' J:) .&~~
il
i\
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo" ~\
\'f\
8.2 .AMERICA
ha escrito mucho en 1a Argentina: Carlos Marelli, basán-
dose en el prolijo estudio de 200 cráneos del Museo del
doctor Francisco Moreno, formuló importantes "Indices de .
Variabilidad", aporte valioso para Ia.s clasHicaci.ones antro-
pológicas y para el conocimiento de la ·craneología de los
antiguOs Patagones.
La señora Juliante Dmenius; consagróse desde su pri-
mera juventud a serios estudios de Antropología. Fruto de
su ciencia son las obras acerca de "La verdadera forma del
cráneo calchaquí deformado"; .sobre "El hueso parietal ba-
jo 1la influencia de la deformación fronto -occipital" y otras.
E1 doctor Manuel Abe.lla de la Universidad de La Plata
escribió: ".Estudios sobre los maxilares y los di-entes de los.
antiguo.s Pata:gones del Ohubut". 1\IIildades Al-ejo Vignati,
del Museo Etnográfico de Buenos Aires, publicó entre otros,
dos importante.s estudios sobre los "Cráneos Trofeo de las
sepulturas indígenas de la Quebrada de Huma1huaca", y
acerca del "Instrumental Os·eo aborigen, procedente de Ca-
bo Blanco". También estudió la región de Humahuaca, en
la frontera argentino - boliviana,· el doctor Fernando Már-
quez Miranda, .que entre 1934 y 1939 ha publicado mucho
sobre dicha región y la puna argentina.
Enrique iPalavicino, conservador de las colecciones et-
nológicas de1 Museo Naci.onal, es autor de un notable es-
tudio, ajustado a la técnica moderna, acerca de los indios
Pilagá del Río Pilcomayo .
El Museo Argentino de Ciencias Natumles "Bernardi-
no Rivadavia" viene publicando en sus Anales muy ·intere-
santes estudios. sobre las dencias de que me he ocupado en
esta l'eseña, tales como las "Investigaciones en Sorcuyo de
la Puna de Jujuy", de Eduardo Casanova. Julián Toscano,,
de Sa,Jta, dió a conocer los ·petrogiffos y pictografías del
Noroes.te argentino y, po.r último, el doctor Imbelloni ha
pues.to al servicio de la ciencia su vasta erudición y se ha
ocupado' de problemas de toda América. En Antropología
citaré sólo el estudio acerca de la craneología de los Uros,.
que prueba la ·extensión de la r.aza de 1o.s. fueguinos hasta
el ~ltiplano de los Andes. También ·se ha destacado Im-
beiloni en Arqueología y Lingüística. Recordaré su intere-
sante estudio sobre los vocablos Pachacuti y Pacha.eutec
de los cronista.s antiguos, y su hermoso libro "La Esfinge
Indiana", en que se muestra crítico perspi-caz de las teorías
científicas . • ·
Los nombres de Emilio R. Wagner, DoeHo- Jurado,.
Emilio Ravignani, Julio 8. St01;pi, Antonio Dellepiani, De

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AMERICA -83
Carles, Urquiza, Olimpia Righetti y ciento más, hahría que
.añadir si quisiera hac€r menos incompleta la enumeración
de los principales investigadores y autores tie obras cientí-
ficas sobr·e Antropología, Arqueología, Etnograifa, y Lin-
güí.stica amerieaha. No he pretendidü hacer un recuento
bibliográfico y sólo he mencionado algunos de los muchos
libros y monogr.a;fías de estas ciencias, con respecto a la
Argentina; menos aún he pretendido hacer un estudio crí-
tico de esas obras. Sólo me he propuesto dar un.a idea de
la magnitud e iníportancia de dichos estudios en la gran
República del Plata, a fin de que pueda ap:recia:r.se el grado
de cultura de ese pueblq,. ,
· \PanJ1 comprender el presente de una nación, es preciso
el conocimiento de su pasado, de su evolución histórica. El
educador, el sociólogo, el político, €1 estadista, necesitan, pa-
ra marchar con paso seguro, tener a:n.te los ojos :las ense-
ñanzas de la Historia; y ésta, para ser tal, ha de estudiar
el de·s·envoJ.vimiento de la cultura en el pais, de&de -Sus orí--
genes. Bien lo han comprendido los hombres áe ciencia de
la República Argentina, y así se explica el extmordinario'
desarrollo de los estudios antropológicos en la gran Na-
ción, que en muchos aspe·ctos va a la cabeza entre lmr
d€ Hispanoamérica.
Quito, 22 de .Abr.il de 1948 •.

C A R L O S, M A N U E L, L A R R E A,.

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LA PAMPA ARGENTINA'

Excmo. señor Embajador de la República Argentina;


Señores Miembros componentes de la Embajada Ar-
g'€ntina;
Señores Organizadores de la Exposición del Libro Ar-
gentino;
Señor Decano de Filosofía, Letras y Ciencias de la
Educación; ·
Señoras, señores:
La Pampa Argentina y el Concepto de Espacio como Factow
res Determinativos del Alma del Gaucho Argentino, es el
tema que me he propuesto desauolla;r hoy.
Pocas cosas en mi vida me han producido ~Sensación tan
profunda y tan fuerte como la que experimentó mi alma an-
te 'la contemplación de los más variados y diversos paisajes
que en sucesión veloz pero abarcando una inmensa exten-
sión de ellos y dominándolos, tiene ante los ojos el viajero
en un aereoplano. Veinte horas de vuelo comprende un viaje
de Quito a Buenos Aires, y durante este tiempo son cuatro
países los que presentan al viajero sus múltiples paisajes,
causándole estremecimientos inefables, Puedoe ser que esto
no acontezca con todos los viajeros -y a buena TI.ora que así
sea-; yo sólo respondo de lo que sucede conmigo, de lo
que a mí me pasa, y de eso, no más se narrar io que vi;
que describir mis emociones, pintar á lo vivo mi estreme~
cimiento interno, es cosa imposible de ser hecha.
Como cada paisaJe natural es la más acabada obra de
arte, el contemplarlos afecta directamente a la sensibilidad,
y el sujeto, ante cada uno de 'ellos, reacciona sólo estética~
:mente, por tanto, realiza una tarea vital difdcilísima, y
por eso es inefable.
Al contemplar la pampa argentina experimenté la
sensación de que el espacio se ·11roducía y se reproducía inse-

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AMERICA 85
santemente ,en la pampa, y qué el concepto de tiempo se di-
luí-a en ella, aunque, en el fondo y ,en último término, la
v,eía extenderse, ensancharse, ella también produci€ndose
y reproduciéndose, estribada o fundada en el mismo tiempo.
Esa sen.&ación .de un constante producirse . y repro~
ducirse del espaCio en la pampa me .sugirió, a :su vez, la idea
de <que <la vastísima llanura perpetuamente verde es el me-
jor símbolo de la inmanente fuerza g.eneradora femenina
que existe en todo el universo. E'l mismo detalle de :perma-
necer, de quedar, de estars·e, me inducía a verla como un
ancho y ubérrimo .seno maternal que siempr'e estuviese dis-
puesto a ser fecundado y a crea;;r y nutrir nuevas fuerzas,
nuevos elementos, nuevos poderes y recursos, sin que su
capacidad engendradora nunca :se debilite ni agote.
De esta manera, cuando conocí la pampa, llegué hasta a
robustecer los conceptos .e ideas que tengo e:x;presados en
mi mod·esta obrita, .inédita aún, titulada "Lo Eterno Feme-
nino". Pues en ella sostengo que e:J verdadero sentido de
lo que se ha llamado "Lo Eterno Femenino" consiste en la
inmanencia de una·· virtualidad mágica creadora, latente en
el mundo, lo mismo que en el espíritu humano. Ese eterno
femenino crea con la mi:sma facilidad que destruy·e, hace
brotar las flores más exqüisitas y deliciosas de •la cultura
humana, muchas ele ellas para qu.e sean agostadas por una
nueva ·generación más atrevida, sin experimentar jamás
cansancio alguno por ese continuo recrear, función espe-
cífica de la parte femenina de este Universo, en cuyo seno
nos agitamos y movemos.
Esa inagotable capacidad creadora de los hombres, esa
.eterna disposición d.el alma humana a dar de sí nuevas for-
mas y nuevos estilos, nu.evas normas de conducta y nue-
vos criterios estéticos, sólo me las 'explico por la existencia
<ie un principio femenino, de una inmaterial fuerza engen-
dradora; de una inagotable energía matriz que anima y
manti-ene, renueva y vivifica toda la obra de la creadón~
inclusive al mismo hombre.
•Pampa, llanura, estepa, planicie inmensa, sabana, nom-
bres femeninos todos que, significando como significan la
parte más abierta, más acogedora, más pródiga· y rica que
ofrece la tierra al hombre, pueden simbolizar ·esa virtuali~
dad cósmica femenina en función de perpetuo engendra-
m~n~. :
El concepto de espacio que uno se forma en la pampa
no es un simple dilatarse, un .m:ero ensancihamientQ que em-
puja todo horizonte, como haciéndolo retroceder, no. Hay

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86 -- AMERICA
que entetH1e.r1o tomándolo como infinidad, como lejanía que
ofrece experiencia de profundidad y que está henchida de
-energía; de potencia y rebosante de ánimo. No un espacio
mue:rto, rígido, pero ese "espacio puro del mundo fáustico",
según Speng}er.
Bien conocido por todos es wquello de que el escenario
donde nace y actúa el hombre ejerce en él una influencia
2·Iobrul determinativa: somática y psíquka.
Detengámonos, siquiera brevemente, a estudiar el in-
flujo del medio circundante, la pampa argenti-na y su espa-
4!io, ·en el caso que nos ocupa, sobre el alma del gaucho que
ya mismo se pierde, se esfuma ya ; mas, bien es verdad
que esto sucede, el alma del gaucho que fue forma de una
env01ltura somática recia, broncínea, fuerte y curtida. por
el calcinante sol pampero, no es posible que se vaya, no se
va, no puede irse sin dejar su sello característico, sus notas
esenciales, en el a'lma del hombre argentino de la hora ac-
tual. Dejo este. aspecto para analizarlo más tarde.
La experiencia de espacio que tiene el gaucho, .expe-
¡·iencia que, :pasando por la. vista, pr.imero toca su sensibi-
~idad, y luego pasa al pensamiento, es una experiencia sin-
gular, sui generis9 mediante la cuail intuye la verdadera di-
mensión del espacio: la dirección, pero dirección que es fle-
eha disparada desde el yo hacia la lejanía, y no viceversa.
He ·representado .esta idea de dirección .con la metáfo1·a
de una fleoha, para significar, al mismo tiempo, energía,
movimiento.· y destino, pues, el gaucho entiende ser sino su-
yo ineludible salir hacia 'la pampa con decisión y con ím~
petu. Oig-amos cantar a Martín Fierro:

"Soy gaucho, y entiéndaló


Como mi lengua lo es plica:
Para mí la tierra es chica
Y pudiera ser mayor ;
Ni la víbora me pica
Ni quema mi frente el sol. ·

Nací como nace el peje


. En el fondo de la mar;
N aides me puede qliiitar
Aquello que Dios me dió:
Ló que al mundo truje yo
Del mundo lo he d~ llevar.

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AMERICA - 87
Mi gloria es vivir tan libre
Como el pájaro del cielo;
N o hago nido en este ¡¡uelo
Ande hay tanto que sufrir,
Y naides n1e ha de seguir
Cuando yo remu·ento el vuelo.
Yo no tengo en el amor
Quien me venga con querellas;
Como esas aves' tan bellas
··Que saltan de rama en rama,
Yo hago en el .trébol mi cama
Y me cubren las estrellas" .

.Ser hombr·e que resiste a la vastedad de la pampa es


s·er hombre valiente. La embestida de inmensidad sin am-
paro .que debe hacer la llanura ilimitada al alma del gaucho,
hace pon~rse a éste en actitud de correlativa defensa: él,
a su vez, ensáncha su alma, como que la hace elástica pa-
ra adecuarla a la dnmensidad circundante, a la que luego
trata de vencer,. de dominar, de poseerla. Como para tal
empresa a la .que ·se .siente urgido, se encuentra débil físi-
cament€ -que voluntad le sobra-, tiene como aliado suyo al
cabaHo, se compenetra íntim~mente con él y juntos consti-
tuyen una sola fuerza para dominar el espacio inmenso. En
el gaucho y su ·caballo encontramos al centauro de la fábula.
·Pero para realizar ese dominio, esa posesión de la pam-
pa, el gaucho tiene un secreto: empieza por compenetrar~
se de modo a:pas.ionado con la lejanía infinita, ·Se entiende,
tomando el término ilejanía en relación. con la naturaleza,
es decir, como distancia éspecial.
Además, a un recóndito miedo, a un miedo original de
perderse en la inmensidad, de que ésta lo arrolle y lo ani-
quHe, obedece aquella urgencia de invadir esa misma in-
mensidad y de enseñorearse de ella.
Voluntad, fuerza y acción desarrolladas en grado máxi-
mo y constante por ila potencia psíquica del g·aucho, denun~
cian evidentemente al criollo cuya ascendencia y prosa-
pia, en buena parte, se remonta a esa raza de !hombres occi-
dentales "de alma fáustica", como los 11lama Spengler, los
españoles, .quienes, impetuosamente, inconteniblemente, de
modo tem·ible y .sin remedio se lanzaron a leja·nías incaicu-
[ables a buscar. mundos, a conquistar espacio o hallar ·~~
.muerte qu~:;J, po1; cierto, a esa g,ente no espanta ni estremece,

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88 AMERICA
pero más bien es otro aliciente para la aventura y el coraje.
A ·~Sa ·estirpe humana hay que sumar a los portugu·eses.
El hombre de sBrranía vive, Bn cierto modo, defendido,
puBs, su cadena de montañas es un marco, una fortaleza que
lo protege. N o conoce la angustia de nadar en un vacío.
Mayor facilidad tiene aún para guardar sus ·emociones, sus .
vivencias, y también para, cada vez··que quiere, prBsentizar.-
las, revivirlas, mediante un proceso de reconcentramiento o
encierro interior, para lo cual, no cabe duda, le ayuda gran~
demente su medio geográfico. .
Al hombre de pampa, en cambio, las emociones se le
esparcen, se le der.raman, s·e· le diluy·en y muchas veces debe
se·ntir con sorpresa y con pena, que él mismo es un inmenso
vado. . . Ricardo Güiraldes, en "Don Segundo Sombra"$
afirma esto mismo de la siguiente manera: "En la pwrnpa
las impresiones' ·son rápidas, espasmódicas, para luego bo~
.rrarse en la amplitud del ambiente sin dejar huella".
Yo pienso que la sensación pdmaria del hombre de lla-·
nura rha de ser la de angustia, de terror, de anonadamiento,
de parecida manera como el ent.endimiento humano primi-:
tivo debió sentirs-e ante los seres y la.s cosas todavía sin
nombre, sin definición, y no más perfilándose en una bo-
rrosa penumbra. Para decirlo con términos heideggerianos:
"nadando en la nada de todas las cosas". Angustia física y
metafísica que le obligó a crear, para no perecer, esas dos
formas a priori de la sensibilidad: Uempo y espacio, garras
1

que el espíritu del hombre tendió en esa penumbra desorde-


nada y confusa, para de allí extraer ser.es y cosas y sorne.:·
terlos a la clara luz de ·un conocimiento delineado y preciso.
Así es co~o prueba el alma humana, o mejor, el espí-
ritu del hombre, .que hay en él un hálito de divinidad, pues,
si como efecto inmediato a ser -echado en un mundo ele he~
chos, a ser lanzado ante lo desconocido, ante :Jo inmenso, se
empequeñ-ece, vacila, se amedrenta, inmediatamente reac-:-
ciona superando esa c~epresión cataléptica y aniquilante y
en ese mundo de hechos se busca un lugar desde donde
pueda o))s.ervarlos, catalogados, y en cierto modo, contro-
larlos. Con la· palabra y en la palabra encuentra un aside··
ro: inventa fórmulas mágicas, pa1abras de conjuro, voces
de sentido esotérico. Da nombres a los seres y a las cosa~,
empezando por .convivir con ellos, después, los agrupa, los
mide, los aprisiona, vale decir, los conoce, y luego se cons-
tituye en. señor del Universo. ~ .
El alma del gaucho es absoluta en el e·stricto S·entido
del vocablo: a,b- solutmu, suelto. Libre, independiente, des~
.•.

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:AMEIÜCA -.. -....-. tm
~igada de todo .se nos ·Pl'OHOIII:n ()1} alma del gaucho, por eso.
su espíritu es rebelde y hurltfí.o, .A menudo se siente triste
pero su tristeza e.s altiva --Y Nito 110 es una paradoja-•.
Cantarla es su mejor desahog·o, )>Ot' orlo nunca anda sin su
guitarra. El don de saber cantar e.s <11 pal:dmonio de Mar~··
tín Fierro: ·

"Aquí me pongo a cantar


Al compás de la vigüela,
Que el homre que lo desvela
Una pena estrnrdinaria,
Oomo la ave solitaria
Con el cantar se consuela.

Yo he visto muchos cantores,


Con f·amas bi1en otenidas,
Y que después de alquiridas
No las quieren sustentar:
Paréée que sin [argar
Se cansaron en partidas .

Mas ande otro criollo pasa


Martín Fierro ha de pasar ;
Nada lo hace recular
Ni los fantasmas lo espa.ntan
.Y dende que todos cantan
Yo también quiero cant&r;

Cantando me he d,e morir,


Cantando me han de enterrar,
Y cantando he de llegar
Al pie del Eterno Padre:
Dende el vientre de mi madre
Vine a este mundo a cantar.

Me siento en el plan de un bajo·


A cantar un argumento;
Como si soplara el viento
Hago tiritar los pastos;
Con oros, copas y bastos
Tn~Nn ~•11 1 mi pensamiento o

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AME RICA
Yo no soy cantor letrao,
Mas si me pong-o a cantar
No teng-o cuándo acabar
Y me envejez·co cantando.
Las coplas que van brotando
Como agua de manantial.
Con la guitarra en la manó
Ni las moscas se me arriman;
Naides me pone el pie enCima,
Y, cuando el pecho se entona,
Hago gemix a la prima
Y llorar a la bordona" .
. Su constante andar le va dejando mil experiencias, y
<Cuando es huésped de algún pago, los pai,s,anos, o·yéndole,
tienen mucho que aprender de él. Sólo que esta sociabi~
lidad es efímera, pronto le cansa y en ella se siente incó-
·:modo, por eso, "apenas las primeras claridades empiezan a
.alejar la noche y 'las estrellas caen para el llado de otros
-mundos", como dice Güiraldes, el gaucho sale otra vez ha-
cia la pampa. Don Segundo Sombra encarna estas carac~
terísticas en máximo grado: "yo no puedo quedar· mucho
•en nenguna estancia -decía- porque enseguida estoy que-
riendo mandar. más que los patrones".
"¡Qué caudillo de montonera hubiera sido!", exclama
~Ricardo Güiraldes, y continúa: "Pero sobre todo y contra
todó, Don Segundo quería su. libertad. Era un espíritu
.anárquico y solitario a qui·en la sociedad continuada de los
hombres concluía por infligir un invariable cansancio.
Oomo acción, amaba sobre todo el andar perpetuo; co-
mo conversación, el soliloquio".
Aquí surge una pregunta: ¿En qué radica esa potencia,
,-esa valentía que tiene el gaucho para r-esistir a la soledad?
Sencillamente, en que el gaucho posee una personalidad ro-
·busta, bien eqüilibrada con 'Uneamientos y,.. contornos defi-
nidos y precisos. Para él, ciertamente~ tener corazón, en~
tendimiento, palabta y valor, y, como contrapeso, penas,
.dificultades, sufrimientos, es vivir cabahnente la vida, ·Mar-
.tín Fierro así lo afirma : ·
"Dios formó lindat las flores,
Delicadas como son,
Les dió toda perfeción
Y cuanto él era éapaz,

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AME RICA -·-. 91
Pero al hombre le dió más
Cuando ole dió corazón.
Le dió claridá a la luz,
Juerza en su carrera al viento,
Le dió vida y mov.imiento
Dende ·ef águHa al gusano,
Pero más le dió al cristiano
Al darle el entendimiento.
Y ,aunque a las aves les dió,
Con otras c,osa-s que inoro,
.Esos piquitos como oro
Y un plumaje como tabla,
Le dió a1 hombre más tesoro
Al darle una .lengua que habla.
Y dende que dió a las fieras ·
Esa juria tan inmensa,
Que no hay poder que las venza
Ni nada que las asombre
¿Qué menos le daría al hombre
Que el valor pa su .defensa?
1
Pero tantos bienes juntos
Ar darle, malicio yo .
Que en sus adentros pensó
Que el hombre los precisaba,
Que los bienes igualaba
Con las penas que le dió".
Del gaucho no va quedando sino una lejana reminis-
t:encia, evocada de cuando en· cuando por. algún campesino
de esos que ahor,a en la· pampa misma son cada día menos,
más raros cada. v:ez. Tuve Ja suerte de conocer a alguno de
.ellos, pues, estúve en Mendoza en los días que celebraban la
fiesta de la vendimia, a la :que asisten todos los habitantes
d.el Departamento ele Cuyo, que comprende catorce Distri-
tos. A los más apartados rincones de €11os llega el· entusias-
mo por rendir gracias a la tierra, que de modo tan pródigo
reeompensa los afanes y d~svelos del sembrador, .éste es
el sentido de la fiesta de la vendimia. Pues, ¿cómo habían
de faltar en ella los pocos hombr.es símbolos del. gaucho?
El día domingo 14de marzo de este año, la Universidad de ..
Mendoza nos llevó '.de paseo a los hecardos americanos, a Po-
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
92 AMEÍUCA
trerillos, sitio cuya belleza natural es sorprendente y embe~
~esadora. Allí, en uno de esos caminos que di en andarlos en:
caza d:e emociones nuevas y profundas, encontré a unos po~
cos gauchos qu-e, uno por uno, o cuando más, dos reunidos,
volvían a su rancho, sin apuro, sin urgencia. Dos d·e ellos se
habían apeado de sus cabalgaduras para asar unas. lonjas
de carne. Tendidos debajo de unos sauces, junto a la fogata,
esperaban que las cecinas es acabasen de dorar. Sin :preám~
bulos, hice .amistad con ellos, y a los pocos minutos los te-
nía cantando el tango llamado "Mi Poncho Tucumano".
Porque el gauciho que va quedando ya no canta a lo Martín
Fi€rro; ahora canta tangos.
Cuando volvía a reunirme con los compañeros de pa~
-seo, iba repitiendo por el camino:
" ... ..................... .
·

Funda para mi guitarra,


Almohada pa mi cabeza,
Abrigo para mi cuerpo,
Mortaja pa mi cadáver ... '
!Ay, mi poncho tucumano ... !
La silueta del ganc.Jbo va desdibujándose, cierto; mas las
virtudes sobresalientes de su alma, aquellas qu·e constitu-
yen el carácter étnico, tienen su eternización en el alma de
todo hombre argentino. ¿Cómo nos 'explicaríamos esa alta
· y profunda conciencia de naciona'lidad que hoy preside en
todos los actos de un argentino, si no pensáramos en el al-
ma del gaucho· asida a su pampa, ·compenetrándose las dos
hasta hacerse una sola cosa?. Tierra que ama el gaucho
porque la siente con todos sus sentidos, pues, al General
don Juan Manuel de Rosas, el· gaucho de los cerrillos, "bas-
tábaie morder e'l pasto para saber en qué estancia se en:con;.
traba". -Así lo afirma Manuel Gálvez...:-. ':(ierra que ama el
hombre argentino de ahora, porque Babe bien del contenido
y de la esencia 'de los vocablos nac'i6n, patria, suelo, terru•
ño y vive a conciencia plena ese contenido y esa ensencia;
De esta manera es cómo también ha logrado perpe..:..
tuarse, transmitiéndose de generación en generación, ei in-
confundible relieve de :la personalidad del hombre argenti-
no ~que, convencido, resuelto, enérgico y· seguro, aporta ca-
da uno su contingente para conql1istar un futuró grande y
feliz para •SU pueblo. ;Por otro lado·· ayúdale a robustece!"
esa :personalidad el saberse libre ..(le todo miedo: cuenta con
una inmensa riqueza, ¿qué puede temer?

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


.AMERICA - . 93
La independencia y la libertad son, para el arg-entino,
·Condiciones vitales: es independiente y libre a natura.
La· generosidad con que el pueblo argentino ha sabido
acoger en la amplitud infinita de su .pampa a millares de
~inmigrantes aptos para cultivar la tierra o para las indus-
trias; lo ha hecho comunicativo, prudente, ha:bi:lísimo en
el contacto con los hombres y los pueblos, a los que trata
de unir, de vincularlos entre· sí y acercarlos a él. Y como
para realizar e..sta importantísima tarea que tiene enormes
¡proyecciónes en el futuTo de nuestra América, sabe que es
preciso animar y enardecer la conciencia y el !lllma de estos
¡pueblos y luego sincronizarlos para ,que adquieran compás
y ritmo en marcha ascendente y gloriosa hacia un brillante
pOI'Venir, digo, sabe que esa animación y ese enardecimien-
to sólo .puede ,infundir la voz excelsa der espiritu, para ad-
quirirla o mejor, para hacerla más sonora, más vibrante y
tl!fieaz, ha VU€'lto el suyo 1hacia las fuentes clásicas, torna
seriamente a la for.mación humanística de sus hombres,
busca fuerzas espirituales vivificantes y ricas, cuya V·irtud
es despertar en el hombre faculta.des y poderes superiores;
decididamente ha resuelto colocar al. estudiante en frente
. de las anteriores creaciones de la ciencia y del arte, pa.rá
.que sepa reabsorber las ideas de ciencia y de belleza, no
para que las imite, sino como estímurlos para. que adentro
ies nazcan nuevos .tipos de ciencia, de filosofía y de arte.
Las autoridades de educación de la República argentina han
visto que lo más eficaz, ciertamente, es rir a buscar las
aguas sagradas de aquella inexhausta fuente .que es la cul..:
tura greco - latina.
Nadie crea por esto que la Argentina quiere volver a ser
helena o latina, no piensa en semejante anacronismo. Pero,
siendo como es evidente que la era más esclarecida de la
humanidad son las épocas clásicas de Grecia y Roma, en-
tendiendo por clásico ese modo de pensar y de sentir el es-
píritu humano. que hizo sus manifestaciones más brillan-
tes a través del espíritu del ihombre heleno y del latino, le-
gándonos toda una concepción del mundo y de la vida que
había alcanzado sus niveles más altos de creación, .siendo
esto tan evidente, digo, 0laro está que si la humanidad b.ebe
en esas fuentes, habrá de enriquecer y vigorizar de tal mo-
do su capacidad y potencia creadoras, que aun cabría .espe-
rar que produjese algo tan gmndioso o más que aquello que
absorbió como estímulo; entonces, adquirirá el carácter de ·
clásica la cultura alcanzada por los nuevos hombres de es-
tas épocas nuevas, y. esa cultura será a s,u vez, fuente y

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94 AMERICA
estímulo para la·s generaciones que se suced-erán a través
de los siglos. ·
Pero mientras esto no suceda, cualquier vigía que aho·
ra escrute el horizonte del pasado, a través de las sombras,
verá con ojos maravilladofl ir surgiendo por sobre el mar
ilimitado de los siglos, como naves señeras, una a una las
diferentes culturas de los· pueblos. Y tendrá que declarar:
Allí, al frente, veo venir cual si fuese la nave .insignia o ca-
pitana de la -escuadra, la birr-eme de la cultura helénico-
romana, cuyo timón está en manos de Cicerón y. de Virgi..
lio; y en cuya borda, en actitud vigilante, lo·s grandes maes-
tros de la tragedia universal, Es.quilo, 1Sófocles y Eurípi-
des, siguen el curso de los astros pi:mdiente su mirada de
las constelaciones. . . . .
. Enton0es la Argentina, con sus hijos formados de se-
mejante manera, tendrá derecho a convocar a los países
americanos con autorizada voz de hermana mayor, a reunir-
se y a conocerse y amarse, garantizados todos po;r el mutuo
J.·espeto a los fueros· de eada uno y· por el recíproco recono~
cimiento de sus derechos.
De este modo, señores, los pueblos de la América del
Sur crearán una grandiosa sinfonía, cuyas notas, al expan-
dirse en el cosmos en vibraciones infinitas, atraerán al es~
píritu -qu.e ahora parece andar fugado del mundo- para que
tengan su sede en el continente m&s joven qu:e, por mucho
que lo' es, sabio ha sido ya para sacar lecciones de los errores
de aquel otro que se derrumbó despedazado, por,que su edifi-
cio científico estuvo construído con demasiada arrogancia
material, con exceso de civilización. Se olvidó del espíritu.
Pues, tal edifioio enhiesto y desafiante, excesivamente téc-
nico crujió resquebrajándose y se desplomó, y el propio
hombre, su autor, pereció bajo esas ruinas. De parecida
manera como el escultor gri-e·go que, poseído de inspiración,
por un ·lado, pero por otro, henchido de vanidad, lleno de au-
tosuficiencia, enorg·ullecido, se propuso labrar o esculpir
una estat)la que ¡eepresentas-e a Zeus. La llevó a término con
el mejor 'de 'los éxitos, sí; pero tan maj<estuoso y terrible
salió el padre de los dioses, como que no bien terminada su
imagen y contemplada por su autor, infundió a éste tal es-
panto y pavor que cayó sobre su propia frente, fulminado
por el·Zeus de mármol, obra de sus manos ...
Los pueblos suram9ricanos tien~n conciencia de que un
nuevo Renacimiento se acerca. Saben que la humanidad
ha de desembocar algún día, a través de su largo peregrina-
je, en un remansado mar de paz, ·de cultura espirituwl, de

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AMERICA
verdadero progreso. Saben que para esto deben estm· eH~·
trechamente vincula.dos entre sí, con nexos espirituales,,
en primer término, a fin de que la cohesión sea perfectUJ.
y duradera.
*
* *
Intencionalmente he querido dejar para €Studiarlo al
final de esta conversación, e1 sentimiento de amistad en
el hombre .de la pampa. Y vamos a estudiarlo en Martín,·
Fierro, arquetipo del gaucho.
¿Cómo sentía el gaucho y encarnaba en virtud hermosa
e invulnerable el valor de. amistad? .
Dentro de esa absoluta :libertad que el gaucho quiere:·
vivirla a todo trance, libertad integral, porque no se deja
asir, y encadenar mucho menos, ni siquiera por sus penas~
y sufrimientos -que grandes los tiene-, pues, posee la ad-
mirable fuerza para. hwantárse y erguirse sobre ellos, sin
dejarse do.m·inar, sin flaquear, :pero tampoco, eso sí, mal-
diciendo de sus sufrimientos y aflicciones: sabe que~ ~cual-­
quiera de estas actitudes maniHestan apocamiento, co-·
ba.rdía, v:ileza; y el hombre de_ pampa con alma sin hori-
zonte no tiene donde esconder sentimientos que avergüen-
zan, pues dentro de esta vasta concepción de libertad, el
gaucho haiJla sólo un límite: la amistad.
Esquivo, un ta.nto desconfiado, hermetico, altivo, no se·
presta muoho para la confidencia, ;para la intimidad. Mas.
cu:ando el gaucho da con otro .cuyo corazón y cuya mano es-
tán hechos para la amistad, afrécele la suya íntegramente,.
y tómase uno para otro .como mutua respuesta a todo cuan-·
to piensan, sienten, aman, temen, anhelan y persiguen.
Ve el gauch() a su amigo como una porción de tierra
e!l1a que puede sembrar su afecto y su confianza, seguro de'
que cos€c'hará eariño y le-altad: amistad verdadera existe
entre dos gauchos. No son conversadores, pero sus corazo-
:ne:s valerosos y leales jamás dejan de escucharse recíproca-
mente. Cada amigo tmtrega lo mejor de sí mismo al amigo.
Martín Fierro hace amistad con el gaucho Cruz, juntos:
corren aventuras y peligros, hacen uso de su coraje en gra-
do heroico. Cruz, par[( Fierro, es lo que el fiel Acates para
Eneas -y no vacilo en compararlos porqu-e su tem¡ple de
ánimo los nivela-.
Fierro y Cruz marchan a tierra de indios salvajes, uni-
..dos por un destino que sólo podrá romper 1a muerte, Fíe-::
rro es quie11 invita a Cruz ,a lanzarse a la aventura:

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:96- AMERIOA
"Ya veo que somos loo. (}os
AstiUas del mesmo palo:
Yo :paso por gaucho malo ..
Y usté anda del mesmo modo,
Y yo, pa acabarlo· todo,
A los indios me refalo·.
Y o se que allá los caciquea
Amparan a los cristianos,
Y que los tratan de "hermtUlü't~~"
Cuando se van por· su gusto .
.¿A qué andar pasan-do sustos?
Alcemos el poncho y vamos.
En la cruzada hay peligros
Pero ni aun ésto me aterra;
Yo ruedo sobre la tierra
Arrastrao por mi destino
Y si erramos el oomino ..•
N o es el primero que lo erra.
Si hemos de salvar o no
De esto naides nos responde.
Derecho ande e·l sol se esoonde
Tierra adentro hay que tirar;
Algún día hemos de llegar .. ·.
Después sabre.mos a dond~
N o hemos de perder el rumbo,
Los dos somos güEma ymrta;
El que es gaucho ve ande apl.mt.a.
Aunque anore ande oo encuentra;
Pa el Jao en que el sol se. dentra
Dueblan los pastos la punta".
Y hay noticias de que
' ''Cruz y Fierro, de una estancia
Una tropilla se arriaron;
Por delante· se· la echaron
Como criollos entendidos
Y pronto,. sin· ·&et sentidos,
Por la frontera cruzaron.
Y cuando la habían pasao,
Una madrugad~ clara
Le dijo Cruz que mirara
Las últimas P9,blaciones ;

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AMERICA
Y a Fierro dos lagrimones
Le rodaron por la cara" .
Ya de vuelta los dos héroes de la pampa, al pa:sar por
otra tierra de indios sanguinarios donde la fiebr.e. y la vi-
ruela hacían su ágosto~ Cruz se contagia de la }'}e-ste y tie-
ne que morir. Hasta la agonía parece que Martín Fierm
comparte con Cruz:
"Todos pueden figurail'se
Cuánto· tuve .que sufrir;
Yo no hacía sinó gemir,
Y aumentaba mi aflición
N o saber una oración
Pa ayudarlo a bien morir.
Lo apretaba contra el :pecho
Dominao por el dolor;
Era sü pen81 mayor
El morir allá entre infieles;
Sufriendo dolores crueles
Entregó su alma al Gr,iador.
De rodillas a su lado
Yo Jo encomendé a Jesús;
Failtó a mis ojos. la luz,
Tuve un terrible desmayo;
Caí como herido del rayo
Cuando lo ví muerto a Cruz.
Aquel brazo compañero
En mi brazo espiró ;
Hombre que tanto sirvió,
Varón que fué tan prudente,
Por humano y por valien:te
En el desierto murió.
Y yo, éon. mis propias manos,
Yo mesmo lo sepulté;
A Dio·s por su alma rogué,
De dolor e1 pecho lleno,
Y humedeció aquoel te-rreno
El llanto que redamé.
Cumplí con .mi obligación;
N o hay faHa de que me acuse, '

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98 AME RICA
Ni deber de que me escuse,
Aunque de dolor sucUmba:
Allá señala su tumba
Una crüz que yo le puse.
Andaba de toldo en toldo
:Y todo me fastidiaba;
El pesar me dominaba,
Y entregao al sentimiento,
Se me hacía cada momento
Oír a Cruz que me llamaba.
Cua·l más, cual menos, los criollos
Saben lo que es amargura;
En mi triste desv.entura
No encontraba otro consuelo
Que ir a tirarme en el suelo
Al lao de· su sepultura.
Allí pasaba las hor·~s
Sin haber naides conmigo,
Teniendo a Dios por testigo,
Y mis ;pensamientos fijos
En mi mujer y mis hijos,
En mi pago y en mi amigo .
Priva.do de tantos bienes
Y perdido ·en tierra aj.ena,
Parece que se encadena
El tiempo y que no pasara,
Como si el sol se parara
A contemplar tanta pena".
Una montaña luminosa hecha de lágrimas deja Martín
Fierro como .túmulo sobre la sepultura de Cruz, perennizan-
do la amistad a través del tiempo y del espacio. Y sólo ya,
prosigue en su andar, y a poco de haberlo reanudado tiene
que habérselas con salvajes de cuyas garras arranca a una
mujer cautiva que contó a su libertador .lo más acerbo de
\SUS tormentos. Las más dolidas frases de la cautiva repite ·
Fierro en sus cantos:
"Es increíble", me• decía,
"Que tanta fiereza esista;
N o h·abrá madre que resista;
Aquel salvaje .inclement-e

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AME RICA --·· 99
Cometió tranquilamente
Aquel crimen a mi vista".
Esos horrores tremendos
N o los inve'nta el cristiano:
"Ese bárbaro inhumano"
~Sollozando me lo dijo-
"Me amarró luego las manos
Con Jas tripitas de mi hijo".
En "fiera y descomunal batalla", vence Fierro y corta
en dos al feroz salvaje. .
Ofrece a 1a rescatada su caballo, que era un 11ingo ágil .
y manso; y él monta en el del salvaje. No paran hasta
¡pisar "la tierra en donde crece el ombú". Llegan a una
estancia y allí deja Fieno a la muj.er liberada por la mag·-
nanimidad de su corazón y Ja fuerza de su brazo.
Como vemos, "desfa:~er agravios y enderezar entuertos"
supo también Martín Fierro, con razón los argentinos, a
veces, le llaman su Don Quijote. ·
Señores: lo que he podido decir en ·esta conversación
no es todo aquello que 'hubiera queúdo. El tema que había
elegido, por pertenecer más al campo emoUvo que al del
razonami-ento frío y escueto, y, sobre todo, a causa de que
el móvil que me inspiró ese tema ·era una poderosa vibra-
ción en'lanada del cúmulo de vivencias que acá dentro que-
daron después de mi paseo por la tierra del gaucho, por
estas razones, explico, no he logrado decir cuánto y cómo
quería. · ·
Las cosas que bullen en las zonas emotivas no se dejan
aprehender y exponer fielmente con palabras ~
Todo aquello que pasa por el alma humana en el modo
y en la medida que ella es calpaz de recibirlo, ahí se queda.
Tiempo, espacio, <lejanía, sino, etc., cada hombre los siente
muy subjetivamente. H€specto del tiempo, por ejemplo,
el gran .San Agustín dice sucederle que "mientras nadie le
;pregunta, lo sabe; cuando alguien le pregunta, ya no lo
sabe." Si nemo ex me 'quaerat scio; si quaerenti expHcare
velim nescio.
· . Yo, una simple mortal, diré: preguntada o no pregtm-
tada acerca de estas .cosas, no lns sé.
Excusad me, señores.
Quito, 21 de. Abdl de 1948
MARIA GUI LLE :R M I N A G 'A R C I A O R TI Z .
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T E S"

Palabras del Prólogo al libro en;


prensa-, de Francisco. Gmuderas, Jei-
!las como presenta,ción del confe.
renciante en su tliserta~iÓn ante et
Instituto <le Cultura Hispánica.

11
Diversidad, sirena del mundo ...
Felicidad, nD te busqué, que sólo me busqué a mí mis-
mo, a mí mismo y la tierra lej ama ... "
Estos dos líricDs motes dannunzianos, en despojándo-
los de su intento agónico, revistiéndolos en cambio de cierta
amable ironía, de cierta indolencia risueña, a lo Anatole
France digamos, parece que presidieran el curso errabundo
de la siempre despierta y móvil y varia curiosidad intelec-
tmU de Francisco Guarderas. Esprit charmant lo llama-
rían en Francia. Porque •SU gracia natural corre sobre .
un fondo de amena seriedad, de bondadosa pero ;perspicaz:
condescendencia.
Recordemos por Io pronto no ya el conocido atractivo
de su 'Conversación callejera y su modo de mirar las cosas,
sino su primer libro, "Mis ]}pocas", especie de memorias
autobiográficas, sin pretensión ni egotismo, recuerdDs de
juventud que no se afanó en singularizarse pero a la cual
tocó €n suerte, sin buscarla, diversidad de actitudes y mi-
radores. Entre éstos, algunos .que tenían por campo de
visión el escenario patrio, cuyo contrastado paisaje ideo-
lógico y político ahí queda de~crito sin más que haberlo
atravesado; no de sos1ayo, sirio hasta apasionándose en
su travesía.
Porque a nada es indiferente y a veces, como Gide,
de quien ha hecho un lindo estudio, y •que solía decir, "les
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AME RICA · - , 101
extrémes me. toucheht'', también a él los extremos le tocan,
y aún le touchent, es decir le conmueven, a la manera del
otro, de paso y para olvidarlos luego. Sin embargo, a su
1

paso por la política, le .prestó el máximo de. :seriedad, con


su :ingénita buena fe y caballerosidad.
Esa mezcla ,de seriedad y malicia, de ironía y pasión
sincera, :que arriba mentábamos al aludir a su conversación
y espíritu, ·qu.e hacen ele su trato diario una frecuentación
de las más agradables, adquiere por ·escrito mayor relieve,
en su estilo a la vez natural y fino, -sutil sin a1ambica-
miento ni petulancia; lo cual le permite, cuando narra a-lgo,
como testigo o actor, hablar en primeJ,;a persona sin jactan-
. cía ni imposición de sus convicciones .
Era ya viajero en ciernes al intitular su primer libro
"Mis Epocas", vale decir Mis Etapas; libro de reflejos en
-ese e-spejo .de alondras que es cualquier juventud. Y aun-
que hubiese sido la suya una juventud cualquiera -por lo
normal en suma, ele sus tránsitos y viscisitucles,- fuele
muy instructiva y muy aprovechada.
Hele ahora convertido en viajador a través de obras y
autores disímiles.
En todo viaje, lo que importa es el viajero. Ningún
es·pectáJculo, -en es.te ·caso ningún libro,- es el mismo pa- ·
xa dos contempladores. diferentes. -Ni Simbad el marino,
nf el Viajador y su Sombra ni Schmidel que perdió 'la suya,
vieron el mismo mundo en las mismas cosas.- De ahí que
Francisco Guarderas llegue a interesarnos como en Ubros
y autores nuevos aun al tratarse de libros que conociéra-
mos. Todo está en la manera de presentárnoslos. '
Su manera es objetiva, leal, sin defo!1mación personal.
Lo hace desde luego con amenidad, sin pedantería, con una
especie de despreoct~:pada preocupación. Al dejarse mecer
como ·en vaivenes de un libro a otro, de un ideal a otro, lo
acompañamos placenteramente en su divagar.
Hay en él, con todo, y bien se le nota, una como ht-
tente esperanza; un fondo de ans-iedad [>or llegar a una
concepción estable de la vida, a una convicción de paz Coh-
:Sigo mismo, acaso a una fe trascendente. De ahí quizás
~u predilección, -·-(por cierto en ningún modo. pi'oselitis ...
ta)- enamorada de autores en cuya índole le atraen y de-
tienen los renovados brotes de religiosidad que él desentraña
más atentamente que las peculiaridades de estilo y arte.
Así. va del protestante Gide al incoercible Giovanni
Papini autor casi inverosímil de una impresionante Historia
dé Cristo; como, va de esa especie de hugonote medio suizo
'
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102 AMERICA
Romain Rolland, pesado, difuso, opaco, al rutilante y breve
don Ramón, ortodoxo discutible pero católico a machamar-
tillo porque eso le va bien a su castizo tipo de carlista abri~
nantado con lentejuelas del condestable Barbe y d' Aurevilly;
y va en fin más derecha e :invenciblemente al católico ira~
cundo, al mendigo pródigo León Bloy.
Es el más movido capítulo de su libro, éste sobre León
Bloy que váis a oír en este recinto.
Ya váis a verlo animarse y vivir a este francés inac-
tual 1que nos dice cosas que ningún otro ;podría decírnoslas
con tan honda y al mismo tiempo tan pintoresca furia .
.Váis a oírle exhalar como un demonio gri.tos delirantes de
fe rabiosa, amores de santo feroz, debilidades de tremebun-
do -gigante, generosidad de avaro acaparador, dominador,
excluyente; uno de los tipos más acuñados, uno de los se-
;res geniales más extravagantes y más inteligentes. de una
Francia católica, militante m.ás qúe cualquier inquisidor es~
pañol, pues como s·e sabe .la Inquisición era un proceso largo
lleno de trabas y escrúpulos de conciencia; y León Bloy
sentencia sin ver· ni oír, fulmina· loco de amor. Huysmans
se queda chico a su lado. Tan sólo Celine le gana en fuer-
za escatófaga.
No todos los autores estudiados por Guarderas en su
nuevo libro ·suben a este Sinaí de maldkiones. Aún al
tratar de .este autor reconoceréis el sencillo buen gusto con
que nuestro 1mperturbable y sonr.iente diletante manl;')ja
esa materia inflamable. Más nos deleitará con el .aspecto
anecdótico, que nos conmoverá cori las violencias de ese" ad-
mirable fanático que quisiera hacernos estallar en súbito
horror de nuestras culpas, en alguna conversión desespera-
da, mostrándonos aún nuestras vir.tudes apacibles como in-
fer·nal pestilencia.
Y después de oírle en son de conferencia cineipatográ-
fica trazar l()s cuadros de esa vida desgarrada de ardores y
mis~rias, leeréis por cambiar de sabores, cuando el libro
aparezca, que será muy .pronto, otros ensayos suyos sobre
. autores más asequibles; y en todo el libro hallaréis lo que
aún en ·este. capítulo advertiréis: .que, si él va tomando el
. color del autor que va describiendo, los retrata sin ·teñirse
de bilis con los que la vierten, ni de ilusiones color de rosa
-como las del pacifista Romain Rolland,- convertibles au-
tomáticamente en color de sangre por su propia prédica
bobalicona y nefasta, que al qtferer mantenerse au dessus
de la melée azuzan a Ios lobos, como todos los pacifistas,
especialmente nuestros cordero.s rusos de ahora. · ,

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.AMERICA 103
1 Gustaréis sobre todo, sere1s cont~giados por su libro
fácil y comunicativo, de esa afición natural a la inconteni-
ble erranza de su curiosidad inteleotua:l. Curioso, no de
novedades ni de ~xtravagancias o anormalidades -toca
con pinzas por ejemplo y con el debido asco las de Gide-
sino' de verdades consecutivas, por decirlo así. .. "Diversi-
dad, sirena del mundo"!
Recomienzan sus erranzas, pero mantiene, paradóji-
camente, su mirada presa de un más allá sobre el cam-
biante pánorama que Io distrae pero no le absorbe, cuando
lo .que él quisiera es quizás ser absorbido, no buscar más,
quedarse.
· ''Felicidad, no te busqué, que sólo me busqué a mí mis-
mo, a mí mismo ·y la tierra lejana".
Culpa suya no es si su visión de conjunto no puede ser
homogénea sino en el deleite' de comprender por compren-
der, de ir comprendiendo a los unos acordándose de su con-
trarios, diferenciándolos, contrastándolos y al fin juntán-
(,lalos. Así va haciéndose y deshaciéndose su mundillo in-
terior. .Su itinerario por el país de los libros no es pre:H-
jado, pero sí escogido; y su andanza tiene en el placer de
andar su razón de ser. Si lleva consigo un libro, no es
como guía, sino .por no andar solo. Y para nosotros sus
lectores ir a nuestro turno con él es ir ·en doble· compañía,
escuchando un diálogo, no tui monólogo: su diálogo ligen~
con 'los a veces pesados pero siempre inte.resantes autores
de su elección.

GONZ.ALO ZALDUMBIDE

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CARTA, 1 N E D 1 T A

Como .en este prólogo se menciona


el libro anterior de Guarderas, sea
esta la oportunidad de dar a luz una
·carta al .respecto, inédita aún.

Avenida Ru.i .Barbosa 830


Río de Janeiro, 2 de Abril de 1946
Mi qu.er.ido Pancho :
Me n·egó tu libro! Me lo encontré en casa hace tres
días, y en caliente lo abrí aunque era tarde. Gustóme el
prólogo :y ..pasé al :primero, pasé .al segundo capítulo; y ya
encantado con la fiesta cordial y amena e inteligente que
me aguardaba en esas cuatrocientas páginas, me dije: va-
ya, qué gusto. ·
' Al otro día, .con impaciencia, terminé una correspon-
dencia urgente que me estorbaba y despaché varias diligen-
cias para no salir ai siguiente y pasarlo contigo, como .si
hubieras venido.! Y asi fué cómo, de un tirón, desde por
la mañana. -y tú sabes que me levanto temprano, hasta ter-
minarlo, tarde en la noche, me lo leí íntegro. Me tuvo co-
gido tu libro, que no yo a él, No lo pude soltar. Primero
:me entretuvo Qon su manera de contar, tan suelta, y, a po-
~o. con su materia que va creciendo más que tu vida y· ex-
tendiénd-ose a nuestras vidas y envolviéndolas en desastres.
No se nota sí es tu memo:ria feliz quien discurre, o tu clara
inteligencia quien recuerda. Todos tus dones, tan .natura-
les:, tan fáciles al parecer, toma:til. parte en el relato, que no
cansa porque no amontona ni fastidia porque no deforma.
Con simples .cosas, ·pero ·que vienen al caso;_ y con aconteci-
mi-entos fútiles o graves, que 'de suyo te salen al paso, Jo

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AMERICA - 105
llevas a uno en tu compañía sin aflojarlo pero sin forzarlo;
,V uno te sigue interesado siempre por el asunto y aun por
tí: aunque no .se te conociera; y así supongo que a extraños
ha de pasarles lo mismo.
De tu humor agradable y sociable, que tiene un algo
de humm.ü:.· y flema británicos, bien sabía yo por tu con-
versación. Conversación ·es tu libro, no confesión, ni hay
de qué; pero eso es lo difícil en las memorias.
Capítulos como '.'Soldado legitimista", y son algunos
capítulos, llevan tan naturalmente entreverados en su tra-
ma de co:iores naturales, lo cómico con lo triste y lo risible
dentro de lo terrible, que uno no distingue la ironía sino
cuando ha pasado ya la emoción. Y así, ·el curso de los
sucesos, el de tu vida entre los sucesos, van llevándonos
distraídos ·y :preocupados, curiosos y reflexivos, compren-
diendo. . . Aun en los dramas .minúsculos de la tierruca,
más desde luego en las desgracias de la pobre patria,· va-
mos palpando las protuberancias de nuestros defectos con-
genitales y comprendiendo que no deberíamos ser así, aun-
{!Ue así es el mundo. P.ero somos tales, que el amargor de
tu libro, siendo involuntario, -:Pues lejos · de ser polémico
es ,condescendiente,- :iestilta y fluye, no de un propósito
crítico o moralizante, sino del propio estrujarse los engaños
con Jos desengaños y de ser víctima de éstos los mismos
.autor:es de aquéllos: a veces por inconsciencia; por mal
natural casi siempre. Lo muestras; no lo demuestras por
inneceSiario, pues va de sí. No somos, como pueblo ni
acaso como. individuos, comprensivos, justos ni tranquilos,
que es simplemente una manera de ser buenos y de ser
.cuerdos. :M:uy .común, .muy humano es errar. Pero este
don de errar, y este reincidir que rios acompaña como una
'}}redestinación, en nosotros. no es sólo vicio de ininteligen-
·cia, sino, digámoslo, de corazón, porque lo guía, casi sin
excepción, un ánimo de daña1·, un retovado, un oscuro, un
incoercible ánimo de dañar.
Es muy común, en todos los países, estar por algo, es-
tar por alguien sólo por estar contra alguien. Pero el nues-
tro parece más particula1·mente ser el país clásico del contra
quién y del contra qué. Y entre nosoti'os ese mal fondo,
,o ese complejo, se agrava de suficiencia por ignorancia en
lo interno, y de orgullo por bravata, la de impotencia, en
lo ·externo. Ni siquiera somo.s indolentes, sino displicentes.
Nuestro eterno descontento no llega empero nunca a ser
descontento de nosotros mismos, cada cual de sí; sino de
todo y de todos. , Vivimos así aquejados como de un mal··
'
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
106 AMERICA
de fuera cuando es mal de dentro. En los tn;inticinco o
más años que abarca de corrido. tu relato, sucede·n cosas
tan sin sentido (quiero dedr desprovistas del menor sen··
tido común) y se suceden tan sin ilación, y engendran .otras
cada vez más locas, qus ello es la explicación de lo que
vendrá a rematarlas en el castigo total. -Mas ni el cas···
tig-o S'irvió. Y un país que, de.spués de tal derrota, --la
cual no por derrota tenía que ser deprimente, sino porque
lo fué ele humillación y de .vergüenza,- se ·empecina en su
locura como si tal cosa, es caso más doloroso que el desa.s~
tre mismo.- Ante el desastre, que pudo ser muy mayor,
y lo fué bastante para que debiéramos hacer nosotros mis-
mos que nos sirviese de hocción, el país no hizo examen de
conciencia ni acto de enmienda, antes bien llevó· al paroxis~
mo su viciado espíritu de contradicción, de contradicción a
sí propio más .que al enemigo, ensañándose hasta con quie . .
nes se sacrificaron por su salvación tardía. Es porque traía
de tiempo atrás, no sólo perdido el seso .político sino daña-
dos y corroídos todos sus r·esortes de end·erezamiento y de
reacción. Su organismo no tenía ya la vis medicatrix naba~
rae que cura sola; y así, en vez de ayudar a cicatdzar la
amputación, la enconó y aún quisiera mantenerla supuran~
do siempre.
Felizmente el tono de tu narración no es éste, ni. tan
vehemente. Las etapas que r-ecorres con memoria f.iel· y
relatas S'in exagerar, son por sí mismas camino de fata1i•·
dad, lleno de altibajos y de precipicios, con partes· ilanas,
y oh'as muy re.sbaladizas, y otras de espera, pero ind~cli­
nable en su pendiente al abismo que, por cteerlo aún lejos,.
no impresionaba nuestra sensibilidad ya obtusa.
Los episodios Bonifaz y Martine:Z Méa que evocas con
claridad, no eran sino. síntomas de un organismo que no
asimilaba ya ningún remedio, pues si l'emedios eran esos,
hubieran podido, aunque s·ea mal aplicados, sanar a quien
quisiera sanarse. Bonifaz habría servido ele tevulsivo, y
Martínez Mera de sedante. Uno u otro pudieron haber si-
do buenos por lo honorables de ambos sujetos. No quisie-
ron de ninguno de ellos.
Tu sabes que por Neptalí tenía yo, y tengo; afecto y
aprecio antiguos. Si no lo traté en la época de su "despre~
ocupada juventud", muy anterior a la mía, intimé bastan··
te con él en Europa en la époc~ de su desocupada madurez.
Se volvió a Quito renegando. Mi sorpresa de verlu
convertido en hombre público a es.e refractario, fué do'
las mayúsculas. ··:.

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AME RICA lO'Í'"
A la verdad, fué incomprensible el sarampión de po ...
puhiddad que despertó Bonifaz. PBro fué más incompren-
sible aún su rechazo. Pues hasta el pecado original que se
le 'imputaba, ya fue lavado por el mi-smo hecho de no ha..
berlo tenido ·en cuenta: qué nacionalización mayor ni me·-
jor que el sufragio que lo consagró! Fue un pretexto de:
;los que fingían ser más papistas que el ·papa! Y cómo me
dolió esa histoiia de los cuatro días ! lV't:.e sobrecogió de es··
tupefacción (hallábarne entonces en MéX'ico por unos días).
Cuando cayó Ayora, de cuya ter'apéutica administrati-
va haces tú cumplido elogio, los revolucionarios tr.iunfan-·
tes en esa revolución de pipiripao, contra Ayora que, lo que·
quería era acabar pl'(mto, apearse ya muy cansado, muy de-
sabrido del poder ya inútil de las postrimerías, no supieron·
qué hacerse.
Comenzó a susurrarse en rincones conservadores y aun
a andar en leguas por las :calles el nombre de Bonifaz,y fue-·
el asombro de los que le oían y lo repetían .
Cuando fuí a despedirme de Neptalí le auguré como
bromeando. el €xito: él se horrorizó (Y. yo también). :Pero,
luego así fué. Y lo.s nueve mes·es absurdos de esa espera
constitudonál que tú llamas noviazgo difícil eran ya ·de:
preñez ·del pr¡ematuro aborto. Cayó antes de . dar a luz.
Quisieron su& fanáticos, ya frenéticos, levantarlo, y sus
demoledores acabarlo ya. Corrió sangre en las calles por
4 días·; ·Y a lo lejos, vibrando el cable con el escándalo y-
Ia :mortandad, me dolía como en carne viva esa carnicería
que consternó a Quito, y que sin duda no hubiérase produ-·
cido si algún otro, y tú saoos quién, se hubiese prestad(}-
para ser electo, acaso por los mismos, pero no en forma de
desafío.
Siempre te tuve gran simpatía y aprecio y cuando la.
vida nos juntó más tarde crecieron éstos a la par. A la.
ver.dad, nos conocíamos antes poco. Y al leer tu libro me·
a:pena fr-ente a tus páginas evocadoras de una época ante-
rior que también yo esbocé en un fresco (el que sirve de:
prólogo a mi edición de unas poesías del pobre Medardo·
Angel Silva) el no haberte citado en el desfile de esa ge-
neración, porque yo ignoraba, -:-viví siempre lejos- tu ini--
cial "rondó madr.igalescó" y tu influjo en ella.
De otras cosas que había leído de tí guardé el recuerdo-·
que ahora ensambla bien con tus deliciosos capítulos del
tanteo y primeras fugas a la pintura.
Mas si hubiera de seguir tu libro, ho acabara nunca; .
esta carta de imp~esiones en general. Para detalle y co--

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108 - A.MERICA
·mentarios grato me fuera charlar contigo. Básteme decirte
.cahora que nos has dado un buen libro; y que el mérito do
,su congruencia, de su utilidad aleccionadora, .......aparte d1o
la amenidad de su lectura por la claridad y la reflexión,-
€stá en qu-e narras sin jactancias y tdn egotismo tu propia,
vida en la vida de tu país, con la naturalidad de qu.ien, fá.,
cilmente inmerso, a cada paso, en el nativo medio, percibe
ASUS deficiencias, sus desvíos, sus desafueros, sin expelers·e
a sí propio como un refractario, antes bien confiando, aun..
que escéptico, en lo poco que cabe intentar.
Plúgome infini.tamente tu justiciero y reiterado elogio
,de Tobar Donoso. Nuestro pobre, nuestro querido y admi~
rado y admirable Julio, algún día, aún la& que no quieren
.,ahora leer su libro por no ver reflejarse en es·e espejo lím~
pido, su feo rictus de vociferadores reducidos ya al silendo
IJOr .la verdad, le perdonarán el habernos salvado de mayor
.afrenta con su holocausto: (De no haberse fJ.rmado en Río,
;¡:qué tratado el que ha:bría sido impuesto en Quito, con el
·territorio ocupado de Macará al Carchi !) .
Te felicita y te abraza h( afectísimo
GONZALO.

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El GARCIA MORENO DE'
LUIS ROBALINO DAVILA"

He aquí un buen libro. Y bien escrito· por 'añadidura.


Libro de Mstor.ia, satisface en primer término la exi~
g€nci:a qu:e una primordial necesidad de verdad antepone
a tQdo en historia: espíritu de veracidad; que no juegue
ni con la verdad misma, como acoiitece a menudo, y. menos
con las apariencias.
A \lieces la verdad es inasible : no basta con documen-·
tos. Se nos escapa cual si se hubiese e;v:aporado, volatili-
zad() de los hechos, que ahí se quedan :sin lo que fué su
alma del momento. ¿P.or qué tal cosa, ,por qué no se hizo
tal o cual otra que nos parece habría sJdo lo obvio? Inte-
:rrog:aciones como ·ésta abundan sobre todo en la interpre-·
tación psicológica de personajes.
Cuál entonces la primera garantía en el historiador?
Desde luego, la ·seguridad de cierto instinto o sentido bis~
tórico, que conduee a ver la realidad como tenía que haber
sido. Colocarse dentro de Ia época, no aplicarle criterios·
actuales, juzgarle €n su contemporaneidad y no a través de·
sus concatenaciones ulteriores que prolong3¡n en el tiempo
derivaciones impr€visibles acaso como encerradas en el su-
ceso inicial. On ne sait jamais ce que l'on fonde, decía
Renán.
Narrar con exactitud antes de juzgar.
Es lo que hace el ·señor Robalino. Su relato es obje-
tivo, fiel e imparcial. Lo cual no le quita el derecho de jus-
tipr.eciar luego y ·aún ·el de· condenar o de ensalzar, con tal
de hacerlo con precisión. Donde el documento falla o. tam-·
balea súplelo, no con mera lógica subjetiva, no con habili-
dad dialéctica de polemista, t~ino dejándose guiar por aquel
sentido de verosimilitud y congruencia con la realidad. Don~ · ·

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110 AMERICA
.de ha habido engaño enderézalo, no con intento de réplica
ni de triunfo sül!o en busca de la verdad, siqüiera sea 3ipto..
:x:imativa. ¡Hallar la verdad, o por lo menos su par-ecido,
su fisonomía, como si dijéramos su aire de familia con
i!.os acontécimientos, en caso de no mostrarnos ella de por,
.sí su rostro pat•ente en tal o cual dato inequívoco!
En e•ste retrato de cuerpo enteJ:o, sobre todo en el re~
trato del hombre íntimo, hay en este libro toques certeros
U.el que debió de ser el García Moreno vivo y verdadero. Y
se destaca sobre un fondo de época. ;Removido por la bús~
queda, ·el sedimentado color d·el fondo sobrenáda dando tin-
te inconfundible a su época.
La historia poco prueba o prueba demasiado cuando
se la quiere hacer pr.obar algo. Puéde&e discutir al in:f;inito.
Sin embarg'o hay ver-dades de fondo que se iV!ponen, así se
las solicite a derecha o izq'uierda ,encaminándolas .hacia te-
sis pr-econcebidas, tendéncia que susoita casi automática-
mente la contraria. A la larga se establece, no siempre el
·equilibrio, a menudo uno de l&s .extremos, el más cierto,
·y el .más despojado de compromisos ideológicos.
Dice Menéndez Pelayo que la gran historia, -y cita
ejemplos los más ilustres ele· la clásica,~ es obra de pa-
sión, de vindicta, de partlido. Es ·en reaHdad la más elo-
curente, la más ·emocionante. Y en asuntos de poca monta,
la más dj,vetrtida.: divierte lo que pU'eden ·el amor o el odio.
Los grandes panfletarios son casi siempre grandes escrito-
res. Lo difícil es, no -el justo medio, al alcanc-e de todos y
por 'lo común blandengue, sino el poder arrollador que no
ita respiro a la duda. La impa.rcialidoo anodina, la que
;revela ser poquita cosa el autor que no •Se atr-eve, es en
realidad insípida. Lejos de ella la imparcialidad del señor
Robalino se esfuerza por· ser imparcial, no por falta de
convicción ni de vaJ.entía para. imprimiJ.' al discu~so un rum-
bo cierto •a una conclusión cla~Ta, sino ¡porque lo preconce-
.'bido, üna tesis cualquiera, Je han pm'€cido método antihis-
tórico y por· ·ende aleatorio. Es una imparcial•idad viril- y
tónica. Fádl le era dejarse llevar (/e sus ~Simpatías, no.
disimuladas, y aún de sus arrebatos: los reprime para dar
cabida prefer'encial al discernimiento objetivo, no por ello
~privándose luego d<e dar vado a sus anhelos de convencido.
·Esta contenida imparcialidad tiene su fuerza. Así abunda
én páginas de convicción .sin n~cesidad de 'interferir los re-
fleJos de los hechos, cuyro curso, en el Iielato, sigue el e.utor
como obed:eciénd.olo, y s-iempw poli' ~1 cauce donde los he-
-<:hos mismos van abriéndose pas-o, lentamente o precipitán- ·

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AME RICA 111
(los·e. Narra en efecto según van ellos, como despreocupado
de saber primero a donde i<rán a parar, co1no si ignoras,e
su desenlace al dgual de la vida que marcha como ignoran-
do el mañana .
Así le vemos manteniendo su juicio en larga espera
cauta, y su criterio como en suspenso, hasta acabar de ver.
Y entonces aparec·e como cLesatánclos€, implacable a veces,
per·o sólo por fuerza. Que yer11e, bien puede ser. Es pro-
bable que no siempr-e. Maltrechos saldrán de ese estudio
algunos, personajes de s·egundo orden puestos· por la política
en primer plano. Pero hombres del volumen y la wnsis-
tencia de un García Moreno .le imponen circunspección, esa
ch·cunsp!ección de que prescinden los sectarios en pro o en
contra. Y aún ahí donde q:uisiera rebelarse contra el gran-
d<e !hombre, cederá más bien a una >Bspecie de balancGo an-
tes que cargar la mano en uno solo de los platillos de la
balanz·a en qwe los hechos y las ideas cont'l'apuestos alocan
el fiel instable. .
Le ha fav01;ecido la suerte en dar con aJ.gunos inéditos,
con alguna pieza olvidada, con algún dato extraviado, en
hojas voland•eras, o €n cartas confidenciales. Siempre fué
Robalino un curioso de memorias íntima·s, de cartas· priva-
das, de 1'8cue1·.dos supervivientes en la tradición oral. La-
mentable es la poca costumbre de llevar un diario, de es-
pectador o de actor, que tan singulares luces tangenciables
echa a veces sobre la vida pública. Admiró siempre Roba-
lino, en la literatura anecdótica, la perspicacia, el buen
gusto y aun la impertinencia de los .memorialistas, en es-
pecial·. franceses; la franqueza de epistolarios al correr de
la pluma, ·las deposiciones de testigos. Buena parte de la
animación de su libro le viene por ese conducto, tan poco
usado por nuestros· historiadores serios.
:Para suscitar la imagen cabal d•e un personaje, no todo
es configurarla mediante piezas de archivo. Estas son in-
dispensables. Sólo que, al penetrar en cada archivo, ade-
más de orientarse desde luego para abrir pi·stas, precisa sa-
ber leer, discriminar, discernir. De poco sirve amontonar
papeles antiguos 'qll'e no por s-erlo dicen siempre algo que
vale la pena. Colecciones se están publicando para noso-
tros, a costa del Erario y a topatolondro, sobre Montúfar,
Rocafuerte, Maldonado, por ·ejemplo, en las qu-e de di·ez o
quince volúmenes bastaría con uno adecuado. Los histo-
riadores creen, con razón, que todo debe publicarse ... si no
cuesta mucho: no hay en efecto documento que pór su fe-
cha o su texto .nQ establezca concomit,ancias inesperadas. · ·

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112- AMERICA
Pero los mismos eruditos piden que no sobre cualquier ma-
teria y sin discernimiento todo se publique~ Hay que dis-
tinguir y bien está que el -resto quede en los archivos para.
cebo y búsqueda de especialistas. Para eso está el olfato
dre buen sabueso del historiador. La buena presa es ·su
premio y su mérito. ·
La documentación de Robalino es excelente por lo apro-
pjada: no será ta.l vez exhausti:va, res ;suficiente y est~ bien
administrada. Aún capítulos que pudieran parecer lentos
se explican luego porque abrevian y explican los siguientes,
que así rematan más sueltamente las conclusiones impor-
tantes. Tal los capítulos sobre Cavero sin cuya tendencio-
sa maña y pretensión al parecer maniática, arbitraria y ab-
surda, no sería tan comprensible el extravío -en que cayó
· García Moreno acudiendo a Castilla sfn querer ver, por ho-
rror de ca-er en Franco, la vergüenza de cae:r en Castilla.
Sobre los errores de Garda Moreno, bien se· ve cuanto,s
han sido juzgados por mimeii¡¡mo gregario y repetición au-
tomática de supuestos veredictos de historia: y· no deja de
extrañar la veleidad de criterio con que a nadie se le ocu-
rre tildar de "tirano" a Rocafuerte, por ejemplo, que fus.iló
a más de sesenta y a nadie se le ocurra aminorar en com•
paración la "üranía" de García Moreno, ·qu.e no llegó a
fusilar .cuarenta y se-guirá siendo in eternum nuestra única
fiera sedienta de sangre. Compárense aun entre otros, los
dos .sendos fusilamientos de Jos /homónimos Maldonados.
Tal vez no hubo tal ·"sed de sangre" en el uno ni en el otro,
sino aquello d!e "crimen fueron del ti·empo" ... etc. o- con-
cepto en ambos de la necesidad de ese recurso desesp·e;rado.
Otros Recursos Des·esperados como los ,intitula el señor
Robalino en los capítulos al resp·ecto, -que son de los más
sagaces, por lo .bien medidos con el compás de la adecua-
ción al apremio de las circunstancias, elemento que el ol-
vido borra o la m-emoria desmemoriada desplaza,- son
aquellos que constituyen la sing-ularidad dre las famosas
cartas a TTinité y la reconciliación con el ,enemigo v,itando,
FLores, entrañablemente odiado por García Moreno, malde-
cido en "El Vengador", fusilado y aún matado por él en
mientes y por último llamado ·en socorro contra g1entes aún
peores que él .
Notables son también los capítulos sobre política in-
ternacional en que su protagoni~ta .se disminuye lamenta-
blemente :en las ~rabietas del ataqwe ev.itable y se crece in·
mensurablemente en .el desastre inevitable.
Derrotas d'e las que sale a l(>!mpenacharse d>e inveneible

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113
el ánimo quijotesdo. Ceguera, seguida de imperturbables
vídencias. Nefasto conductor de conflictos externos Y ges-
tor de T·edenciones internas. Monstruo de la naturaleza,
de dos cabezas y un solo corazón impertérrito. ·
Coronan la obra los capítulos de resumen y visión de
conjunto, magnífico el de El Hombre Intimo, menos cabal
aca.so el ele la Obra cumplida, en cuyo :recuento quizá no se
agotó ·el inventario del prog.re·so material realizado o impul-
sado por el 'infatigable ~Realdzador: y es lástima, para los
que cr·eemos que el progreso material no ·es nunca sólo ma-
tetial y. que, por eJemplo~ . las carreteras s.on las, mejores
escuelas donde, en faltando aquellas, Hegan a sobra,r éstas,
~riadoras de parásitos, etc., etc. ·
A propósito de nuestra manía· político - abogadil de·
constitucione.s, hay que ver todo lo que contien:en las pá-
ginas de Robal.ino sobre b, r·evocación de la garciana, o car-
ta de sediciente esclavitd, como si el esclavo de esta suerte
no lo fuera más de sus ·vidos que d1e las leyes ·que lo re-
frenan. Prurito ideológico de demagogos alzados . a pen-
sadores, pretexto de revolución .que no admite evolución, ni
trámite, ni transacción: no pueden .esperar un minuto más,
no pueden respirar sdn Otra Constitución. A diferencia de
la pobre Inglater.ra que en tantos siglos aún no tiene escrita
I·a 'suya, lo que prueba nuestra superiori·dad ideológica.
_:_otra vez la palabreja- y ensalza nuestra "inquietud"
nuestra "emoción democrática". ..
Siempre lo instable, lo nuevo, lo simiesco, lo per-
turbador.
· Así, elegido Borrero como garante precisamente del
cam.bio de Constitución, no le dan tiempo para cambiarla.
Es que no s·e trataba tanto de eso, cuanto de echarlo
abajo. Que haya un cadáver más, que importa al mundo.'
Acabar con Borre ro. . . para ca·er en Veintim:illa y qu·erer
resuCJitar luego }os muertos que mató la pluma, ese idola
fori desaforado. · · .
En ·este libro copioso hay personajes secundarios o epi-.
sódicos, puestos muy justamente en valor y antes opacados
por falta de criterio, de memori:a, o de justicia. Don Ma-
llluel Gómez de la Torre, don Manuel Angulo, don Vicente
Peidrahita, algunos más, salen realzados por ·este e-studio.
Y es de celebra.r el particular ag.rado con que Robalino re- ·
valúa ·estos valores preteridos. Ha re'sucitado de paso la
estupenda ironía de "Los Cabanos dé Guacspud", pieza ad-
mirable de un gran escritor quiteño también ya o·lvidado, .~
doctor Rafael ViiJlagómez Borja. ·

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114 _._ AMERICA
De García Moreno mismo, no entraré a juzgar. Otros.
lo harán a propósito de este libro. Sólo de paso advertiré
la contradicción ·en que incurre acaso el propio autor de
este admirable Garda Moreno, admirando lo que hizo de
bueno y repudiando el modo como lo hizo: tal vez lo Gierto ·
en la triste condición humana· es .que lo uno deSgraciada~·
mente condiciona lo otro: no se hace tortilla sin romper·
huevos, .dicen en Francia. Y vaya usted a persuadir de
buenas a nuestro püehlo que se deje buenamentB mantener
en orden, trabaj:ando, ·sacrificándose primeramente, . para
lograr algo bueno y durable. El tiempo que se pierde en
diS'cutir no s·e vuelve a reparar porque no se llega nunca a
convencer al que no quiere sino replicar; y oponerse es el
signo distintivo característico de nuestra libertad. La re-
. elección del gran mandatario habría sido salvadora y aún
redentora de sus pasados· errores y culpas. Lo mató 1a plu-
ma. Y. qué se logró con ello! Arrepentirse luego: "d·e
buena gana le devolV!iera la vida al gran tirano" . ·
Mil razones nos llevan a'sí, implacablemente, en pueblos.
revoltosos, a soportar las impaciencias del hombre genial,
d€'1 buen tirano, del dictador próvido y seguro, o vivir a
me~ced de mayorías versátiles, . interesadas e ignaras, de
los golpes de Estado de sucesivos· "libertarios" que nós .li-
bertan d.e otros l1ibertarios para luego recomenzar.

*
* *
Al cabo d.e 600 nutridas págin{ls de exposición no des.:.
provistas de juicios necesarros ·al paso, se explaya el autor
en ·CUarenta más de ~síntesis. Lo u·no y lo· otro, todo ello,
'(')n estilo rápido, sin :rellenos ni redundancias. ·
Talento innato fué en Robalino el arte de la composi;.
ción y distribución, visible hasta en su artículos ocasiona-
les, que de Meri compuestos le salían como de mayor subs-·
· tancia y peso. Sabe componer y aligerar. Esotro arte de
aligera·r no está en suprimir ·Y abreviar, cuanto en dar a
cada parte, a cada toque un ·movimiento convergente, de
suerte que el fin ·implícito va surgiendo de dentro a fue ..
ra, llevando al lector en :ritmo d~ constante y fluída cele-
ridad. Estilo rápido en ·virtud de 1a mera claridad. Y la
claridad es la simplicidad. Y la. simplicidad lo último que
Bie adquiere. ·~•

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AMERICA
- .

,cuan diferente -el estilo de Robalino del entrecortado.


tajante, imperativo, jactancioso~ Heno de af.irma'dones hue·
ra.s, disfrazadas de profundidad, como son las /que, según
se aplauden, son conformes al gusto de -las nuev~s genera-
ciones que no admiten la discusión, o al gusto y u'Bo de so~
dóiogos sooialistas, términos ahora indisolubles para ha-
cerse valer. ·¿Quién ·ehtr.e nosotros ha leido a Taine, el
maestro de Robalino?
No habit:mdo sido el señor Robalino historjador de ofi-
cio, de formación ad - .hoc, quienes, como 'es- costumbre¡,.
opinen sobr·e su libro si•n leerlo, lo tendrán rmr afici'Onado
o diletante, SJiendo así que llevaba Robalino ingénito el d011
que, no tardía pero tampoco prematuramente, ha madura-·
do €n él. Desde antes, hasta en sus artículos circunstan-
ciales y ensayos de id-eal político, a propósdto del tal o cual
acontecimiento, como son 'los :que esnialtan su varia pro-
ducción- periodística, de calidad super,ior incuestionable--
m€nte, se echaba siempre de ver un fondo, una visión de
conjunto a través de las oportunidades que le brindaban sus:.
esporádicas intervenciones en el encauzami-ento d1e la opi--
nión.. Se recueJ>dan sus crónicas .internacionale-s sobre la;:
última guerra europea, .sus protestas contra los c·onsecuti~
vos golpes de Estado y su valentí•simo discurso en el Círeu-: .
lo Militar contra los militares. Artículos.· notab,lés todos
que revelaban un escritor de mwyor vuelo.
Hé1e aquí dominando una materia vasta. Bien o.rde~
nada, su :relato le reparte en proporción a lo que de su sig-
nificado trasdende a la obra entera. Así .se lee su fuerte
libro con igual soltura que va escrito. · El inte:ré.s de los
hechos, la seriedad de las reflexiones van ooemás espolvo-
reados de amenidad anecdótica o alu.siva. E.s pues un gran
libro este su primer l·ibro y rio le ·S'erán inferiores los tres
en camino a Ias prensas.. Por placer meramente literario.
habríame yo más complaCido en un García Mo.:feno de una
sola pieza. Bien pudo dárnoslo tal, Robalino, CQmo el sus-
cr.ito hizo con Montalvo, tomándolo ·sólo por lo alto para el
elogio inmune, evitando mostrar .el envés del :medallón glo-
rificador, como no sea por tal cual hendija inevitbale. Pe-
ro ello no habría s.ido libro de histor.ia.
Admiro ·e'I del Padre Berthe, tan bien hecho, a su ma-
nera. Encwntame el de Gálvez, •sürprendJente en un extran-
jero, pero no en él, tan perspicaz, tan pertine:nte, tan.
penetrante. Respeto el de Pattee. El libro caudal de Ro~
balino los a:barca, los sobrepa;sa, desemboca en .un delta de ..
.consideraciones, donde no se ve
a primera vista cuál aca~

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


116 - . AMERICA
rrea mayor, volumen de verdade.s, a1 juntarse todas en el
océano de interrogaciones que es en .suma toda obra comw
pleta. PO'r lo demáis todas .Ia•s grwndes obras¡ dan asidero
a todas las interpretaciones.

G O N Z A L O Z A: L D U M B I.D E

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


.• N A U G U R A C 1 O N D E L A
BI-LIOTECA HISPANA

Al' inaugura1·se la Biblioteca His-


pánica en el local del Instituto de ·
Cultm·a Hispánica, el Presidente del
Instituto, señor Gonzalo Zaldumbi-
de, lll'Onunció el siguiente discurso:

Excmo. señor Presidente de la República,


Excmo. señor Vicepresidente,
Excmos. señores Ministros de Relaciones Exteriores y
de Educación Pública,
Excmo. señor Ministro de España,
Excmos. señores r·epresetantes de naciones amigas,
Señora·s y señores :

Las palabras de ofr·ecimientos que acabáis de oír, con-


firman 12. discreción y delicadeza con que desde hace un
año la Legación de España eri Quito venía preparando esta
desinteresada y galante prueba de generosidad y deferencia.
Ca.s'Í en S<ilencio, que en su curso podríamos compararlo con
ese río de España que desaparece de viHta largo trecho,
para -aflorar luego más caudaloso en aquel punto que llaman
pintorescamente OJOS DEL GUADIANA, -como si el río
abriera, ante lo hermoso del valle, ojos cegados por su aven-
tura subterránea,- así este río de sabiduría hispánica, en
sucesivas olas de libros, asoma ahora remansado en este
tranquilo recinto. ·
Vimos este caudal mostrarse por primera vez en la .
brillante Exposición del Libro Español en Quito. Héle aho-· ·
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Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
118 · - AMERICA
Ta aquí, acr.ecido y estable, para reflejar en su diáfana
profundidad el espíritu con que se le mire.
Confiado a nuestra ciudad este tesoro- de siglos, nos
toca velar por que este don en custodia para usufructo y
:regocijo espirituales nuestros, sea aprovechado por el ma~
ym· número de cuantos quieren buscar el solaz de una lec~
tu.ra se·1ect.a. Los libros, decía Anato1e F.rance, son el opio
del Occidente; son ~Bn realidad el saludable nepente de ol-
vido y calma y restauración para la misma lucha de la vida.
Aquí, to-dos, sin distinción de credos··ni tendencias, podrán
hallar el florilegio más ecléctico de la gran literatu·ra en
que ha ido, al través de siglos, cuajando su experiencia una
raza abi-erta a todos los ámbitos de pensamiento; raza que
ha acogid·o, aun biológi·camente y con mayor amplitud en
lo intelectual, el aporte de sangres y espíritus tanto del
::mu·ndo antiguo como del moderno.
Recordad que España vi-ene de muy l·ejos y de muchas
partes; d·esde sus :primitivos iberos y sus primeros colonos
fenicios, griegos y cartagineses, precursores del destino me-
diterráneo que vendría a .extender y coronar 1la civ.ilización
t•omana sin ·excluír allí fusiones y ent~mdimientos con los
nórdicos celtas hispanos y los visigodos, has·ta que, des-
truído el Imperio Romano por las invasiones de los bárba-
Tos, se abrió paso por es·e suelo otro tipo de conquista y
civilización, la arábiga, 1que a su vez -sirvió ahí de nexo para
1a penetración en el Occidente de la ciencia oriental y dis-
persos restos de la ·helénica. De modo que, al llegar Es-
.paña al Nu·evo Mundo, Uegaron, en uno, el mundo antiguo
y el mundo contemporáneo, encarnados en españoles por
obra de la (}Onsecuente acumulación de la más vasta expe-
riencia histórka. ·
Aunque los tiempos eran todavía rudos, no ·fueron pues,
erudo.s barbarotes ni invasores a lo Atila o Gengis- Kan
esos hombres que se aparecieron repentinamente, como de
otra €Specie: conquistadores eran,. con todo lo que ello im~
plica; pero ante todo, y a la imperial manera romana, más
bien creadores de ciudades y de instituciones jurídicas. Por
~1 hecho .sólo de venir de donde venían los españoles, de la
Europa del siglo XV y XVI, ·el rudo soldado de Extrema~
dura o de las Castilla·s, analfabeto o i1etrado, había· v·isto
tantas cosas, qu.e forzosamente había de saber muchas más
que el amauta, o, por lo menos, diver·sas y más actuales;
y el simple rodelero o ballestero •a pie era más señor de si
mismo, más libre que el tucuricQ con mando en dilatada
~sfera local: porque venía de ~n mundo individualista y

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AME RICA 119
aspiraba por tanto a señor. Así no es de .extrañar quo un
oscuro. Sebastián Moyana, el de la 'leyenda ·del asno muer-
to, o el porquerizo de la otra leyenda, ,el oscuro Francisco
Pizarra, h:ubieran ·de cre·cerse al contacto del suelo de Amé-
l"ica, al· umbral de ,esos .:imperios cimentados como pirámi-
des sobre la arena de la muchedumbre indígena pr'iva:da
de :iniciativa molecular; deleznable pirámide sostenida sólo
por la cumbre, por la única autoridad, la del Inca Sumo
Sacerdote.
Lástima es, y grande, qúe los conquistadores no hu-
biesen dejado intactas tantas reliquias indígenas. \Pero en
g-,eneral, aún hoy, lo.s soldados no son por profesión ni gusto
guardianes de museos ni coleccionistas de objetos por el
momento al menos 'inservibles.
Y sin embarKo, cuanta reliquia espiritual no fué pre-
servada y trasmitida a nue·stro conocimiento por los an-
tiguos cronistas y misioneros, testigos privilegiados que su-
pieron ver y compr·ender lo que·, ún eHos, sin sus escrituras
destinadas a: la posteridad, hubiera desaparecido sin dejar
rastro en el mundo. · ·
Aquí hallaréis gran copia de esos testimonios que ilus-
tran la prehistoria y la historia autóctonas más y me.:
jor que las silentes ruinas indígenas. · Lo que destruyó
la espada, ]o restituy'ó· la pluma. y en ésta, aunque in-
cipiente hiblioteca hispánica; es rico ya el fondo histórico
americanis,ta .
Ingente fué la obra pacífica de España ·en América.
Pues no en vano vdno e·sa 11a0ión señera cuando precisa-·
mente se hallaba en el apogeo de su cultura y en el ápice
de su fuerza dominadora e informadora, de espíritu orde-
nad<>r y unificador; al cual se d.iría que huhiese estado pre-
parándose y madurándos·e durante los siglos medios, des-
pués de haber tempranamente suministrado y enviado a
Roma misma, a la entonces cabeza universal del orbe eivi-
ftizado, Emperadore.s qu.e la rigier\an como Trajano, filó~
sofos que la enseñaran a v.ivir y morir, como Séneca. Ni
fueron sólo est<>s dos, los >ejemplares hispanos de magnani-
midad y sabiduría que parecían presagjar, desde los ti<em-
pos· >en formación, el futuro dominio del mundo, a un pueblo
que· se haría digno dél cetro, a un pueblo señor aún debajo
de las vicisitudes sucesivas de su tormentosa hist@ia.
Si aludo a tan alta progenie de historia y de espíritu
es ,porque· ella ·se halla reflejada en el acervo· de .libros que
nos rodean. Señalemos en primer lugar los volúmenes de·;.
sus clásicos, que ·son }os viejos pero .eternos maestros de

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mucha·s virtud.es,y de pe1·enne virtualidad, a cuyo conocí~
miento y frecuentación quis-iéramos inducir de preferencia,
porque son en realidad el lastre :indispensable de toda ·cul~
tura genuina. .
·Pues el pensamiento ni la lengua son cosa que improvi-
sa cada generación. Muy menos una lengua tan sabia y
rica, que después de ya ilustre evolución secular, llegó ape-
·na.s a fijarse en el ·siglo XIII y por obra del Rey Don Al'fon-
·SO el Sabio. Lengua regia y sabia por lo tanto, así de ori~
gen como de calidad . ·
Alguna vez y en ocasión similar !hube de decir, cómo, -
aunque no debiéramos a España otro don que el de su len-
gua,- le deberíamos casi todo >el ser que somos; porque,
quien da la lengua da el alma; porque enseñar a hablar es
ya enseñar a pensar.
y aquí están, en español, no sólo obras españolas, aino
.de muchas naciones, de ingenios superiores de todas partes
y de todas las épocas . . .
·Clásicos y modernos, antiguos y contemporáneos, casi
no hay en el catálogo de €stos 4.000 volúmenes, libró algu-
no insignificante; aparte que no hay libro malo para quien
sabe leerlo; y los hay de todo orden, índole o tendencia, sin
exclusivismo, sin otro requisito que el d·e su mérito intrín-
seco o relativo. A su selección no ha presidido ningún pre-
juicio excluyente. ·
Como muy elocuentemente acaba de expresarlo el
Excmo. ·señor Ministro de España, es gracias a su especial
predilección y la de todo su pueblo por los lazos espiritua-
les e .intelectuales, por lo que juzga que entre las labores
confiadas a un diplomático, ninguna actualmente más ef,i-
caz y duradera que la de recíproco conocimiento y mutua
dlustración, para comprem·ión cabal y cada día mejor. Mo-
destamente ha. añadido qúe España no aspir.a. tanto· a ense-
ñar cuanto a aprender en América, y galantemente estimá
qu-e el nivel cultural de nuestro propio país ha de ofrecerle
amplias posibilidades en esta colaboración ¡por lo alto éntre
los dos pueblos.
Así •sea; y de .nuestra patte pongamos s.iquie;ra buena
voluntad y .solícito interés por todo lo que entraña adelan'"
to y profundidad ·en el conocimiento.. Y e·smerémonos, .no
sólo en ser gratos, sino dignos de este paso de acercamiento
tan deferente como delicado . ~
Desde luego la cortés· y significativa concurrencia·~
este acto inaugural del Exc.el~ntísimo señor }?residente de
la República y de algunos dignatarios del Gobierno, mues-

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tra honrosamente que aquí se acoge como es debido, a nom-
bre de la nación, este símbolo y realidad de una amistad
indestructible, en su forma más comprensiva y más ope-
rante, cual es' el don de esta Biblioteca, fuente abundante
de donde brota lo mejor de la España madre y maestra.
Habéis conmovedoramente recordado, Excmo. señor Mi-
nistro d~ España, la parte principaJí.sima tomada por vues-
tro .predecesor en la destinación y arreglo de esta Biblio-
teca. El lámentado fallecimiento del Ministro don Luis
Avilés y Tiscar, caballero de prudencia y tino s·ingulares
en el cumplimiento de su misión y particularmente de este
cometido, nos ha privado de su presencia; mas no puede
p:r.ivarnos del deber de tenerlo como presente en este mo-
mento que habría sido para él de júbilo, en coronamiento
de su callado y perseverante esfuerzo. Al despedir sus des-
pojos mortales hube de rendir tributo al antiguo colega y
amigo; hoy lo hago en agradecimiento de todo lo que en
este recinto será memoria de él, imborrable. ·
Felizmente para nosotros, dejó, al morir, conf,iada su
obra a las mejores y más devotas manos, las. de su Secre-
tario, amigo y confidente. .
Sin la diligencia, inteligencia y habilidad del señor Er-·
nesto La Orden mal habríase logrado tan prontamente, ven-
ciendo bien tantas dificultades, la ef·ectividad de este alto
propósito. Insustituíble, indispensable propulsor y ejecutor;.
e·charemos de menos al señor La Orden en cada paso que
hayamos de dar. Nos asistirá de lejos, pero su compañía,
su entusiasmo, su fe tan comunicativos noS' harán falta.
En cuanto a este Instituto Ecuatoriano de Cultura His-·
pánica a cuya dire·cc.ión he s-ido elevado por mis consocios
tan sólo en razón de mi vieja lealtad al culto de la lengua
y sabiduría de la España eterna, su deoor primordial es el
d-e velar por este tesoro confiado a ·su guarda, no ya pre-
servá:ndolo ·celosamente, sino ab.riendo sus puertas, a todos,
no sólo a quienes se sientan atraídos por vocación hacia
estudios históricos o literarios, .del pasado y del presente
comunes a la Madre Patria y a sus hijas no descastadas de
tan ilustre linaje espiritual, sino también a cuantos lectores,
sea por solaz o curiosidad, quieran acercarse a oír la callada
voz de estos libros que al hablar de España les hablarán
de algo propio, o extensible a lo nuestro; Porque;. tanto:
en la continuidad de la estirpe cuanto en la continuidad
subconciente del espíritu, ligados estamos todos nosotros
a los orígenes de nuestra doble formación. Y así· como una
sola gota de sangre hispánica que corra por nuestras venas>·
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AME RICA
es, én nuestro mestizaje, como aquel vino de Rioja con. que
1os franceses saben dar color y- sabor más· ardientes al en~
deble jugo de algunas de sus vides menos af.ortumidas, asi
:en 'lluestro modo de ser y obrar hay un entono castellano
. -sin más que hablar castellano. Porque el hecho sólo de
·hablar en -español nos hace de hecho partícipes de una de
1as mayores 'herencias de gloria que han enriquecido al
:mundo.
Este Instituto, señores, no será una institución de pro~
pruga'llda. Una cosa es la natural, la normal divulgación de
ideas; muy otra la propaganda de percusión y repetición
~automáticas. España no es de ayer para necesitarla. Es~
ta invención moderna, esta maquinaria puesta al serv·icio
interesado de tal o cual tendencia sectaria o proselitista,
que no .respeta la verdad propia, menos, muy menos la
.ajena, no es de índole española. Español es más hieii el
hábito de confesar en público y en alta voz sus pecados
capitales. La Leyenda Negra, que aún persiste, no se nu-
tre de otras fuentes que de claras fuentes españolas, en-
turbiadas adrede. Y más que pugnar por imponer ideales
ahora combatidos, actitud más concorde con el estoico or-
gullo castellano es la de mirar impávidos los desvíos y re-
niegos. Ejemplos tiene dados en su larga historia de sa~
·ber esperar. No en vano V·irtudes suyas fu·eron durante
siglos presea de la humanidad. ·
Por lo demás, la letra y el espíritu de nuestros propios
Estatutos excluyen del seno de esta institución cultural to~
,,da política, interna o externa, prohiben cuálquier veleidad
de inmiscuida en los tumultos de la plaza pública. , Aquí se
·hablará más bien de lo que no muda ni cambia, ni necesita
-rpregonarse para valer lo que vale. Y si es neoesario decir
adiós, algún día, a lo que ya el mundo no tenga oídos para
oír, acaso diremos este adiós, pero dignamente, como se
despide a dioses en ex-ilio; pensando con el latino: multa
-t·enascentur quae jam ceciderit.
En los actuales revueltos tiempos, cuando han ido me-
1lándose y Gasi aboliéndose los más probados valores anti-
guos, por prurito del espíritu de contradicción y disconti-
nuidad, por dmpaciencia que acude al trastorno más que a
'ia persuasión, siempr,e lenta; cuando van ¡perdiendo hasta
.su fuerza de mera lógica interna los antecedentes y conse~
-euentes para dar cabida a lo int~mpestivo y arbitrario, co-
mo si todo fuese 11eversible o conveniencias de quita y pon,
nosotros, quisiéramos, -para nuestro fuero interno tan só-
J.o,- o ante todo, para sostén~· de nuestras convicciones,

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A.MERICA · - 123
fortificadas, sin espíritu de propaganda, ajenos a toda ma-
niQbra de propaganda, lejos de ·esa embrutec€dora propa-
ganda proselitista, abominable venga de donde viniere y
vaya a donde fuere ; quisiéramos, digo, ante todo preservar
el r-espeto y el culto ·de la verdad, de la verdad histórica
sobre todo. .
Pueden los nuevos, en uso de su privilegio de juventud,
-simpática petulancia propia de su edad,- negar, más por
ignorancia y suficiencia, que de mala fe, -a ella inmunes
todavía si no se dejan contaminar de viejos lobos oonduc-
tores de masas como rebaños,- pueden, digo, comenzar
por negar que algo hay de bueno en el acervo· de cordura
que ha ido amontonando la experhmcia• humana, para con-
fiar sólo en las promesas, falaces o no, del mañana. La
tabla rasa es más fácil que el discrimen de lo bueno y lo
malo que andan siempre tan entreverados en todos los pasos
de la vida. N os otros quisiéramos tan sólo partir del cono-
cimiento de lo pasado antes de conj€tUrar sobre el porvenir,
alumbrat'nos con la luz de lo que &e ·sabe para avanzar me-
nos a tientas en el dédalo de lo dudoso. Y como todo el
presente y todo el futuro .están encerrados en el pasado,
en el pasado nunca del todo muerto, antes bien siempre
vivo, no habremos ·perdido el tiempo en hojear estos Hbros,
anertes· cual semillas en el surco, al azar del tiempo ;propi-
cio o contrario a su florecimiento.

G O N Z A L O Z A L D U M U I D E ..
'
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QUITO HONRA LA MEMO ..
R 1 A DE S U FUNDADOR

Discurso del señor Gonzalo Zal.


<lumbide en el a.porte de tierra de
todos los banios de la ciudad pal'a
la base del monumento a Bcna.Ieázar.

Señores:

Hemos v-enido a sentar las bases ideales de un monu-


mento al Fundador de la ciudad de Quito, El monumento
tardará un. tanto en levantarse. Pero bien qui>'liéramos que,
a la manera como, los primeros españoles, al llegar a estos
lugart:s con Benalcázar a la cabeza, dieron por .fundada su·
capital del Reino srin más .que inscribirla en un: acta y esbo-
zar el :primer trazo d,e los solar·es, así tuviéramos por eri:gido
desde hoy este monumento, seguros de la perseverancia de
nuestro anhelo y resolución. No de otro modo la primitiva
ciudad de Quito, entonces inexistente entró desde ese mis-
mo momento, desde ese :propio día de 1534, entró en vida·
y funciones· del tal, actuando de ahí adelante cual si ya se
alzaran sobre el suelo raso sus torres y sus edificios. Par-
co de promesas, cualquier oficial del Rey, cuando hablaba
a nombre de la Corona, atribuía a su palabra el valor del
acto consumado; y una mera acta de fundación era ya la
ciudad.
¡Cuán diferentes los Gobiernos de la República; cuán-
tos decretos vanos :para el propósito vano de no dejar, por
ejemplo, cerrarse el camino a Esmeraldas .que desde tiem-
po de la fundación arrancaba de e'ste mismo sitio! Y si trai-
go a la memoria el caso concreto de este :camino, no es al
azar: pues qw~ en planos antiguos de la ciudad, inclusive
el de La Condamine, ya constabª' con su propio nombre de
"camino a E.smeraldas", una de las dos rutas al Norte. Sin
duda no era ni un send-ero, apenas quizás una trodha, pero
:por ella, aqm~llos hombres fuertes se encaminab.an .sin míe-

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AMERICA - 125
do por· entre la ·selva, adonde sus descendientes anhelára-
mos t'Elner si¡quie.ra el ánimo de intentar ir: al mar1 al mar.
Confien:ios ei1 los tiempos nuevos para todo ·lo que aún
está por haeerse, inclusive este homenaje al impulso del
· Fundador, homenaje de continuidad.
En este sitio, y en los circundantes se extendían, antes
de la llegada de los españoles, estos mismos declives y re-
cuestos, verdes tan sólo de matorrales y silvestre grama,
donde pacían quizás una ·que otra llama de las provenientes
del Cuzco y ·se oía ei s·ilbido melancólico del solitario, pá-
jaro huraño que ha ido desapareciendo al mismo tiempo que
la soledad .. Pues bien, aquí cerca, frente al Partidero, don-
de está cuajando, donde se alzará mañana, más compacta la
nueva Quito, continuará presidiendo el crecimiento de su
misma ciudad primigenia el mismo Fundador. Don Se~
batián de Benalcázar, seguirá fundapdo. Este héroe hispa-
no, -para 'nosotros quiteño por preexcelencia- parecerá
complacerse en la perdurable y todavía vivaz virtud de su
empuje inicial.
Hanos parecido a los miembros de la Comisión desig..
nada a este e:Decto y a quien os habla en nombre y represen-
tación de éllos, bien s-eñalado a;quel sitio. Señalado por la
historia, por la topografía, y por la contigüidad al centro
propulsor. Es la Quito actual quien ofrece este. homena•
je, que es casi· tardía reparación, al creador de la antigua
Quito; y debe hacerlo en esté punto que airosamente enlaza
al futuro con el pasado.
Si lo •visitárais la hermosa vista que lo cicrcunda os
persuadiría mejor. Habéis leído ya, tal. vez, el inforri1e de
la -comisión. No es menester d-etallarllo. Y fueron esos mis-
mos campos, no únicamente por lo ·cercanos a las casas de
'la ciudad recién fundada, sino por verdegueantes y loza-
nos, los, más ood'iciados por los 205 fundadores. En este
'p.equ·eño y deleitoso valle s-e dió cabida al mayor número de
· éllos, sin excluír a los caciques y a la servidumbre indígena.
Se hizo este primer r-eparto en muy pequeñas pero apeteci-
das parc·elas. Allí, y cosa curiosa, en Pomasqui, sector ve-
nido algo a menos y que entonces se le llamaba El Regadío,
por ser el único bajo riego y que les recordaba acaso el de
Ja v.ega de Valencia, se instalaron de preferencia y más
pronto que en Turubamba y en Chillo, las primeras cua-
dras de hortaliza, huertos y dehe~;~as. Se soltaron en es.,.
tos ejidos a procrear los primeros animale's útiles, inclusive
los oerdos, que trajo Benalcáza.r, quien los apreciaba para
despensa .ambulante de sus campañas y que pronto ·fueron · ·

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1:26 ~- AMERICA
ta,ntos en los contornos, que Gonzalo Pizarro pudo Uev~u:
cuatro mil en .su infortunada expedición al pars fabuloso
de la canela. .
Oh niños de las escuelas, congregados en va-rios centros
a~ f.estejar adecuadamente el día del civismo, bien compren"
déis y sentís, -pm· más que, alguno que otro maestro, de
los pocos ,que acaso queden del antieuado sectarismo anti~
hispánico, quizás os digan toda:vía que la conquista y la co~
lonia no fueron sino obra de abominación y no os muestren
talvez exclusivamente, sino al indígena esclavizado, como
.si no lo hubi,era estado aún más tiránicamente bajo sus se"
ñores ·naturales- bien comprendéis y sentís que la obra de
España en América no fué tan sólo ruido de armas y cabal-
gatas sangrientas, ni tan sólo ritDs religiosos del nuevo Dios
f<>raster<> que n<> tardó en ser el único. Obra de España
fué también, fué s<>bre todo, el arado y el surco, el trig<>,
la cebada, la· vaca, la yegua, la carreta, el clavo, la tenaza,
la rueda, la palanca, el horno, 'la teja, la alesna, mil Y. mil
humildes y grandes cosas, venerables y familiares auxi-
üiares del hombre, a quien venían ayudándole a vivir en
paz, desde hada miles de años y que aún tardaban en lle-
gar acá. ·
La conquista fué hecho fatal y tenida- por los vencidos
como fatídica, predicha por sus propios dioses y augures.
Mas no fué nefasta. Fué creadora. de un munqo nuevo,.
· de un mundo mixto en fusión natural y viable.
Y le debemDs el ser que sDmos, con todas las cualida-
des y -los defect<>s de laJS dos razas ilustres cada una, nobles
razas ambas en razón de su historia y progenie.
Excusa no hay, -en los tiempos actuales,-'- para los
invasores. Invasores fueron l<>s españoles, y hoy su em-
presa sería tan sólo crimen de lesa humanidad. Los con-
ceptos, más que los hechos, han cambiado.
Pero cabe aún distinguir. Desde nuestra escuel~ de
primeras letras aprendimos a admirar el camino real de la
historia, al ver como la antigua Roma abría paso con sus
legiones a su imperio civilizador para implantar entre na-
ciones bárbaras; el prodigio unificador de sus leyes sabias
y magnánimas.
No de otro modo el imperio español en Améric(t exten-
dió sobre ella el sabio manto jurídico de sus instituciones~
las más avanzadas de entonces, sobre un opulento marco
arquitectónico de nuevas ciudades~sobre el rico ,aderezo de
sus campos cubiertos de nuevas semillas pródigas.
Ino~nte manía de etnógrafos y ar.queólogos es exage . .
''li

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.HME;RICA -·- 127:
rar la importancia de sus descubrimientos subtm·r(mooH.
Poniendo en su justa relatividad ·Jos vestigios de lo des-
truido frente a la creadora y l'ápida magnitud de lo cons-
truido sobre esa..s ruinas, el balance resulta obvio, es-.
concluyente.
Evidente es que con España y sus solas tres carabe1a8'r:
di6 el mundo moderno un decisivo salto para incorporar a
sí lo desconocido, en el vastísimo continente qüe se igno~­
raba a sí propio detrás del mar tenebroso.
No es posible, empero, dejar de lamentar las ruinas so-
brevenidas con elccambio de nortes y rumbos. ·Pero también:'
es . pi'Ieciso reconocer .que no fueron efectos de odio racial
por parte de los españoles, que no lo profesaron en forma.
algun;:t; antes bien, •se aceil'Caron a la raza vencida y con--
vivieron con ella como ninguna raza vencédora lo hizo, en.
el mundo antiguo ni en el moderno.
No fué el prurito de destruír por destruír como ayer
no más el incendio del edificio de El Comercio. No fué,
barbarie contra barbarie. Fué implacable n-ecesidad de la.
conquista; fué acaso el único modo de no perecer, el único::·
medio de sobrevivir. Y el que permitió crear.
Aún así, le duele a uno desde la raíz de lo subconsden-
te hasta la más desp-rendida meditación, el fin de un impe-
rio por otro. Geográficamente y como por instinto repu-· .
tamos más nu>estro el destruido que el nuevamente implan~
tado, aunque de éste procedamos más lógicamente. Tan,
lógicamente, que aún para maldecir de los destructores, te-
_nemos que servirnos de su propia lengua. Y de su propia'·
espíritu, que fué el primero en confesar, en agrandar SUS'
culpas. ~naleiázar purgó las suyas en las desventuras:'
anexas a sus andanzas. Perdonemos al Conquistador, y
aún al 'Pacificador. Honl.'lemos al Fundador. Ahora todos
somos unos. Así es altamente o&imbólico de .esta concordia,
definitiva el emblema que aquí ha aportado hoy cada. ba-
rrio d'€ Quito en un puñado de tierra de cada barrio, para,
la cimentación moral de la unidad ya indestructible que re-
pl'lesentará este monumento, monumento al pasado, al pre-
sente y al porvenir.
Para ligar el presente de nuestra ciudad con sus orí-
genes no hay libr.o comparable al Libro Primero de Cabil-
dos de Quito que nuestra Ilustre Municipalidad, hace algu--
nos años, sacó a luz del venerable s>ilencio en que yaeí,a.
como olvidado entre sus Archivos. .
No hay lectura, podríamos decir, más edificante que
la. de leer en la lengua de entonces, los conmovedores co..·

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128 AME RICA
mienzns que }íos rudos soldados de-la.conquista dieron a su
afán de arraigarse ,en la nueva tierra, ellos. y sus hijot:l
mestizos; germen de paz .y estabilidad, permanencia deJ:i~
nitiva en una nueva pat!'lia. ·
- En aquel libro. vemos cómo las p:fiimeras c.asa,s, abrigos
improvis,ados bajo techumbre pajiza a la manera indígena,
·mal podrían ser sino ranchos de soldados célibes. Ninguna
mujer. blanca llegó con ellos, que, en cambi.a, .para exótico
consuelo y olv<ido de sus nostalgias, se llenaron de mancebas
quiteñas, de entre 1'Jas muchas pallas e indias ofrecídas al
Sol", que segón se lee en una de las Relaciones contempo~
ráneas de la fundación, fué una de 1as riquezas apetecibles
que ofrecía el asifmto de la antigua oiudad dncaica; No tu~
vieron estos nuevos Rómulos necesidad de raptar Sabinas.
La muchedumbre de s,ervidores de los nativos amos y cura··
cas, fué otro aliciente del sitio antiguo. La cocina de cada
casa ·era casi al a;ire libre, bajo un enramado; y los apo-
sentos de la servidumbre chozones llamados bohíos. El to-
davía visible recuerdo del incendio prendido por Rumiñahui
hasta dejar <en escomb1·os el ca~erío antiguo, que según ar~
dió en su totalidad, debió de ser de bahareq.ue y paja, hizo
que el Cabildo dictase entr:e sus primeras precauciones lo
que llamaríamos una ord"manza contra incendios: obligando
a hacer dichos bohíos de a·dobe o quincha a la altura de un
estado y medio. T.emor propiamente ya no lo había, la
conviv,encia con los naturales era estrecha e íntima y éstos
iban españolizando su índole y costumbres, como también
los españoles iban indianizando sus gustos y hábitos. Pero
los euraca:s andaban todavía resentidos aunque sumisos y
un ·repentino alzami,ento podía reducir a oonizas la naciente
población. .
Habidos la teja, >el ladrillo, el adobe, la mezcla, por in-
dustria de alarifes españoles .en el barrio que d-esde enton-
oes llámase El Tejar, comenzaron las cas·as <en forma. Co-
mo muy bien lo hace notar el doctor Ludano Andrade Ma-
r.ín ·en una de sus monografías tan -encariñadas con la·s an-
tigüedade.s del Quito viejo, Ja casa española r·eproducía en
pequeño la típica, la obHg.ada, la tan castellana "plaza gran-
<fé", matriz de ciudades y pueblos: un patio circuído de co-
rredores, en arquería los más, como portal,es. para amplia
y }.ibre circulación interior; arquite·ctura noble de palacio,
de claustro, de fortaleza, aunque en minatura; tras patio, y
corral para el caballo a la man~, indispensable a cüalquier
evento. Casa solariega de 1as que no queda casi ningún
ejemplar de los muchos que ·conocimos aún vivos y hermo.,

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AME RICA
s·os. Nos hemos VlH~lto fríolentos. dizqué, avaroH sogura-
mente, huérfanos de señorío. · ·
L,as primeras piedras, talladas luego en sillares, fueron
sin duda ,entresacadas de las pocas ruinas importantes -en
11ingún caso s·imilares a las imponentísimas del Cuzco,- y
utilizadas en cimientos. Material tan noble, se extrajo lue-
go en grande escala de la Cantera, que hasta ahora guarda
su nombre y síi·ve; y ya, hacia 1573, según se lee en Re-
ladón de .eútonces, la ciudad comenzaba a ser digna de su
11ombre. "Agora dice ·e-sa Memoria intitulada "La Cibdad
de Sant Francisco del Quito" hay casas de buen edificio,
pm·que habiendo sacado los cimientos dos o tres palmos en-
cima de la tierra hacen sus paredes de adobe, con rafas de
:ladrillo a trechos. Comúnmente tienen sus portadas de
piedra y las cubiertas de teja. El pueblo thme tre·scientas
casas. Los edif.jcíos se van cada día acrecentando."
Y.a se dba irguiendo .sin duda nuestro "Escorial de los
Andes". No pretendamos otro que tal. Pero veamos en
grande y siquiera cincuenta años hacia adelante, límite del
]wrizonte visible para cada generación. Dentro de cincuen-
ta años no .quedará lejos lo que os parece ahora distante.
Este lugar en que estamos, estaba aún en las afueras
-de la ciudad, casi hasta ay,er. La ciudad colonial permane-
ció lar·go tiempo cubriendo d·el Arco de la R-e·ina al Car-
men bajo.
Y ·la primitiva, de donde Gonzalo Pizarro salió al en-
cuentro del Virrey Núñez de Vela para batirlo fuera de la
ciudad, en los campos de Iñaquito, quedaba aislada de esta
Santa P,risca, donde se dió la batalla. Aquí, al frente, fué
~desarzonado de su caballo el Virrey y cortada su cabeza
por un negro, pese a Benalcázar que le acudió tarde y se
rindió en este mismo campo al vencedor venturoso qüe pron..,
ix:l 'iba a •ser, él también, ~el sin ventura Gonzalo Pizarra.
En ~estas a~tteras tuvo pues lugar una de las batallas
más significativas, más cargadas de sentido para la histo-
xia de América, aquella en que el primer rebelde, el primer
americano, aunque español y conqui·stador, quiso que la con-
quista fuese para los conquistadores y los conquistados, no
para ~el lejano Rey que pretendió más bien despojarlos del
usufructo,
El monumento a Bolívar, a cuyo pie estamos, se alza
donde triunfó, a corto plazo por lo prematuro de su t0me-
xario intento, el primer Emancipador que parecía entrever
'€1 d·estino remoto de América.
Aquí fué peil'd.onado por el vencedor Gonzalo Pizarro,. · ·

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


130 AMERICA
el :Benalcázar venido en ·socorro al Virr-ey de.sde Popayán,
fiel al Rey más que a los 'Pizarros. El Benalcázar que fun-
dando a Quito y aspirando a su gobernación indep-endient-e,
iba también prefigurando el mañana que hace un .siglo se
convirtió en nuestro hoy. .
El hizo lo necesario porque se ennoblezca la ciudad,
poblándola.
Ennoblece.r las ciudades se llamaba entonces -el dotarlas.
de edificios ilustres. Sólo olvidó, por singular olvido, el
l•evantar el Ayuntamiento que hasta ahora ·espera morada
condigna. El Cabildo funcionó en un cuarto- de su propia
casa, mientras en torno se improvisaban las casas de los
otros fundadores.
Se había separado pwra JV1unicipio un mal solar que en
1536 fué trocado por otro más mezquii:lo. 'Las casas de
Ayuntamiento y cárcel, .según :se lee en la Relación ya ci-
tada, eran ·de un vécino; están en la plaza; tkmen poco edi-
ficio y malo, porque se labraron alprincipio' que s-e pobló
la tierra donde no había Ja comodidad de oficiales que hay
hoy", (habla del año 1573) . · ·
Desde ·entonces no ha mejorado .. Ha venido más bien
a menos. El LibE1rtador Bolívar en Uegando, dispuso de una
de sus casas y de ·sus ejidos, para recompensar a próce1·es
~mpobrecidos.
¿Quién más pobre que nuestra ilustre Municipalidad?
Desde sus principi.os, como un signo de triste predesti-
•nación, fué paupérrima.
En el Libro Primero de Cabildos .se v-e como, según lo
resume don Jacinto Jijón en su magnífico primer monu-
mento quiteño a Benalcázar, ~su exhaustiva biografía e
1üstoria de Benalcázar,- "en 1537 el Cabildo no tenía pro-
pios ni rentas de ninguna da·se: el 20 de lVlayo de 1535,
lhabiendo mandado Benalcázar que se haga una .arca para
guarc}ar los papeles d-el Ayuntari:üento los regidores dij-eron.
eo:mo textualmente se lo reproduce en dicho Libro Primero,
"que al presente no hay tablas ni mad-era con que se pueda
:Ea~wr", el 24 d·e Enero sig·uiente se hacía constar que hasta
entonces "no haya podido avc'r lybro ni papel paraqo haz.er,
en que se ..s-e-ntasen las que convenya probeer, tocantes al
buen regimifmto desta villa".
Y no era que no hubi·es-e papel: ''hasta el año 1541, a
cambio d-e .papel para su secret.tJ,ría, el Cabildo daba solares
y el agraciado daba cinco manos de papel p-or cada lote".
No tenía, pues, -dinero ni para papel. Las t-ejas y la made-
::r;_a, :p-ara la casa ,del Cabildo,- diee también el doctor Luciano

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..AMERICA 13!
Andrade Marín, HJas dió un vecino, a cambio de un retazn-
{le terreno en.El Cebollar". Sin ·embargo, ·anota él mismo,.
-~se día fué necesario "crear una Ca·sa de Fundición/del oró
y la plata" .
Hasta. ahora persiste como un bochorno la increíble,
la indigna morada de la ilustre y g1enu.ina personería de la
..capital de la República. Toda la República debiera tener
vergüenza de mirar en ese deslustrado y desportillado es-
pejo la triste y desmedrada faz repr-esentativa de su capital.
·-Ca,pitales de provincia tientm, con razón, a orgullo el poseer
un Ayuntamiento más decente qu-e el nue.stro.
Tiempo ·es de inmovilizar siquiera, desde ahora, todo e!
.lienzo en que debió erguime d:esde la hora primera nuestro-
~Paiacio Municipal. Todo el patricio portal de Salinas debe
.. ser· suyo, ·para .respetabilidad de sus ftHO)ros, ··para simetría
y decoro de la antigua Plaza Mayor. Frente al Palacio de
Gobierno no cabe otro -edificio que el ruecesario Palacio-
Municipal.
En acto sol-emne debe declararse de utilidad pública,_
destinado a expropiación l'eg.ítima, todo ese tramo donde no-
_se pu-ede permitir la disonancia de edificios particulares en
cm1t:ta de· la urbanidad y ennoblecinüento de una capital
~onsciente de su 'rango. Que dceje nuestra Ilustre Muni-
cipalidad de ser la madre abnegada que no cuida de sí por
:a.tend.er a .su prole, la mendiga vergonzante a quien los Po-
<1eres Públicos le dicen vuelva el Sábado, para negarl-e 'la.
~aridad. Esto sería quizá tan justo y noble como el tam-
bién indispensable monumento al Fundador, el cual entra.
--en el mismo orden y sentido ele repal'ación debida a la digc..
:nidad d>B una ciudad capital, -e histórica por excekmcia. · El
:propio fundador Teparará UJSÍ sú olvido, y haremos, al eri-
girle su monumento, lo que otras ciudades hijas de este in-
s.ign-e cread·or de ciudad-es, c.omo Cali y Popayán,. han hecho~
magníficamente, ;hace tiempos.

-~.o N Z A. L O Z AL D U M BID-E

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LASGRANDES FIG.URAS DE.:·
LA O RA T O R 1A BO L 1V 1A N A;.

ADOLFO BALLIVAN

Entre los políticos bolivianos del siglo XIX, qu.e se'


hacen dignos de dar expresión y v~da ·a una tendencia se-
pr·esenta la figura de Adolfo Balliván, la personalidad ci--
.mera del Partido Rojo. Adolfo Balliván, el último de los
;rojos :en la cronología, -es el primero por .su espíritu. EL
~s quien define y polariza la ernoción política e intelectual
-del ,roj.ismo, con la belleza de su conducta y con el ene-en~
:di-do fervor de su pensamiento.

II

La estampa de Adolfo Balliván se ofr,ece con imponen..


te plástica varonil, que tiene la severa eJegancia británica.-
y la arrog.ante gracia de un caballero español. La esbeltez
de sus líneas, alargan su figura como si- se hubi:ese apode--
:rado en sü trazo la pincelada evüca,dora del Greco. Pocos ·
l'n~s·idenúes de Bolivia, tuvieron :en el conjunto de su figura.
tanto caudal de S!eñorío y de d!ignitdad c:omo Adolfo BaHiván~­
CUY'OS rasg,o;s quedan asociados con las principescas estam- ·
pas de Maximiliano de Méximo y Luis de Bavi\)ra. Fué un.
'hombre, .simplemente bello. ~-
•El gesto y el movimiento de su personalidad, creaban
en torno de Adolfo BaUiván una grata atmósfera niagné-·
tica d:e atractiva ~simpatía. La·"repetic,ión del ademán que."

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_AMERICA "-·-· '·133'
.-en el común de las g-entes, constituye una gris monotonía,
-·4;¡ue no impresiona, en Adolfo BalUván tuvo la pres~mcia.
de la novedad y hasta del rasgo original. Sus movimientos
-de VJibraoión contenida, de templado interno, de rlitmo pau-
-sado, así su gesto de aúariciarse Ja harba como el de cru-
_zar los bra~os, igual que la tensión de su torso ligeramente.
,-amortiguado por la fatiga, que s,e disimulaba ,por una ~estela
des.deñosa y sentimental Toda esta circunstancia, rodea-
;ba a la .silueta de Adolfo Balliván de un marco romántico,
-muy a tono de la época y -dorado por el fuego de su propio
.temperamento. Este nerviosü, a cuya piel afloraban la ex-
quisitez .·Sentimental, ·es un a'sténico i:nconfundible. . Este
-_g·¡•an s·erísitivo, fué una lira cuyo cordaje, viv.ió en constan-
te estremécimiento. Por esto los nervi:Os fueron su g-ran-
·deza y su angustia. El emotivo intenso, era también el in-
·irovertidiO, que sabía gozar de los estímulos . íntimos, que
fueron la 1esencia de ,sus propias fuerzas .e.spirituales. Lla-
·:ma que ardía en permanente combustión interior. La psi-
.cología esquizotímíca de Adolfo Bal1iván, imprime el sello
y el color a todo su sistema de pensamientos, de su filosofía
:Y de ,su.s f;ormas ·de vida que estaban alumbradas por el re-
lampagueo de su exaltación sentimental.
Adolfo Balliván ·e.s el caballero del cisne del espíritu
:holi.v;iano, en cuyo escudo brillr, sobre campos de \armiño sns
:proté.i:ws manif•estaciones {}e la realización estética. Músi-
:co, cr·eador y ejee~utante, escr.itor y tribuno, era sobre todo
'Un hombre que :había hecho su Vlida una obra de arte. Es-
¡píritu gem-elo de las altias figuras románticas como Alfier.i,.
Alfonso de LamartiiJJe y Alfredo d:e Vigny. Como ellos poe-
. ta d1e la vida, real.ízador de la filosofía quimérica de arduas
perfecciones, fué un 'idealista de la política. BaUiván entre
Jas dos eternidades de su 1existenda, puso la clara luz de
.. €mbel1eoer su vilda y la de sus oontemporáneos que convi-
vieron con él y de la posteridad que convive con sus.
-:ideas. E-ste s'u idealismo, ap1icado a la polítirca boUviana.
·como defensor de la ley, como ardroroso demócTata, como
-ferv.iente .liberal, presentan 1a Balliván con la estatura de
un excelso repúblico, que hubiese· vaci<ado ,gu espíritu err
]os maldes girondi·nos, que maduró su gloria en el :sacr,ifieio
..Y en la imperturbable lealtad a sus principios legalistasr
'Encaii'nÓ hi fe de un liberalismo ge:ométrk-o, cuyas raíces
~se habían nutrido en los terrenos por Jra sal humana y ge_;_
:lnerosa d1e Vergi:naud. Fué ·el político d·e'l contenido cult'Ural"
"que defendió los derechos de la i:nteligencia. · El espíritu
;;para Adolfo Ballivá-n, fué semilla •de luz no sólo del p~nsa-

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134 -~· AMERICA;
miento y de ¡}a belleza, sino también fuente de la economb
y de la industria. Este liberal de emoción ;idealistla ·no con ..
'Cihió que- "el sábado hubiera hecho al hombre", siillo que ·el'
nombre es 'el auto~ de la cultura y de la civilizcaión. Su :fi- ·
[osofía .}deali;sta, ·encontraba •e~Spír.itu allí hasta donde el ma,. ·
-terialismo enouentra ltt escueta y deso1adla r:ealklad.
Adolfo Ballirván, tilpo f·ino y aristocrático, había crista·· ·
lizado l~Rs f¡rerzas de su voluntad en el diamante lunünos@
<de su orgullo, cuyo br.iHo se proyectaba sobre ;Jas reaEza-
.dones del ~rte en sus var.ias f01rma,s, s&n lLegar a revelar·
1os impulsos dimámicos, dirigidos a la conducción política ...
])e a:quí que para sus enemigos parecía un vencido, en quien
mo encontmban la garra aledona.da de. su ;ilustre progenitor··
· .el G~neral José BalHván, tipo de voluntad de mando con,
.marca bonapartista.

III

Adolfo Balliván en la tdhuna parlamentari!a, tanto. en;:


1SU juventud como en su madu;r.ez, fué un espectáculo mag-·
¡nífico. La:s mirad~Rs del público 1se posaban sobre su rosh·o~ .
. <eirctmdado por una barba de or-o viejo, s.obre su frente alta..
>suave y marfi.Hna, cuyos r,e.splandores cubr·en su fisonomía
,de un vago acento melancól,ico y sobne sus ojos de acero ..
prof,undos y br.illant€s, e:x.ornados .por unas ceja:s tr.iunf.ales •..
La })lncela&a de los bigote•s dejaba ver •el trazo <le su boca<
.apretada con una líne:a d.€' un s·ensuali'smo ex:a:ngüe. ·
La más alta propi-ed~d y decoro dominan la fisi-ognó--
ritica de su indumentaóa. V.estia en 1865, ceñido a la mod8i.c
bl'itánica, cuello bajo, corbata de pla:stron de ra>so, ormamen-
tacuo en .su violeta con el gr,is d1e una perla, chaleco de f€lpa:.
·rle uno de ,e,sos coloJ:Ies explosivos tan gratos al romanticis-
·nm, levita azul de paño .con 1ribetes de cordón de sed,a, pan-
talón co1or pulga, entrabado a lo.s zapatos resplandecientes
ide charol. Integraba su estampa de 10rador la atracción de'
~Sus manos, de exóüca blancura. Sus d1edos finos, de laTgas:
falanges, vibrante-s y ,expresivos, terminaban en el perfil
'(}.e ·SUS uñ.a:s briUante.s de hipertiroeideo. Era1n m~nos de
~)(ípl~~iv.idad decorativa, que sabíru:r¡ di•scu~rir erg·ui:das, me--
l;ancolrcas o suaves sobre ·el teclado del p11an1o, ya mterpre-
tando las cadencia;s de Chopin o de Li·stz, cuando no ani-
maban melDdías de, su propia in&pill'a'Ción. En la tribuna,...
· ;sus manos que parecían di'rigi'r una orql1'é·sta imagi'naria,;.-

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AMERICA 135
,g·ui.abari un tejido de luz, trazando el ornamento de sObrias
geometrías . . . . . ·
· La s,ensihHidad de Adolfo Balliván, encontraba en 1~
xepres.ent.ación de sus d<i~Scursos una forma dce realdzar una
mooaHdad de su ·sentido ati".tísUco. Los dtscuDws de este
:notable ora.dor, dictadüs po~ la fe. de su Hberal:Lsmo y por
el ardido entusiasmo de su expresión romántica, id·en-
tifican su fondo poemático con la inqu:ietud de su pensa-
miento. La c1áusula depu·rada y s·encilla, parece cuando vue-
la de su.s labj·os doon.i•nada por el ri.tmo del B'ndecasHabo.
. L'a agilidad s'Onora de ,su oratoria ·se desparrama d0sde la
tribuna en perí'odos p:reciosos y dncelados, que en su asce'll-
sión e:spir.al ant!Bs de recordárn.os las vo'lutas de las grande.s
.sinfo·nías de Ca,stelar, nos evocan la mús.ica de cáma•ra d'e
Lamarti'll·e. La·s versiones de los discua-sos de Hallitvám, co-
le~cionados por la aclmirac.ión del .ilustre bi1~liófHo don Ni-
colás Aoosta, leídos hoy en la co.ns•ulta crítica, lejos del· ca-
lor del gran espí.ritu que lo.s d:iictó, ausente la ·escena parla ...
mentada y también desapa:r.eddto el dliá.Jogo emocional con
el público, re.spilran el perfume de etSas fl.ore·s que gua.rd,aban
las no·vias del tiempo de nuestras abuelas, dentro de U'll l.ibro
de versos. Es un aroma que emerg-e de sus corolas mus-
tias, a .la.s que les· falta el oxígeno de· la vüalidad. Hay en
estos di<SCU1~s·o.s una de.licios.a .reso.nancia d·el espíl'>itu artís~
tieo y creador dre Balliván, que aún en su espectral visión
lliÜiS ofloeoon la riqueza de su voluntad estética.
La oratoda de Balliván, aparte de su conte'llido polí~
tioeo, r.itmado po1r el ledt motiv de l'a defensa de la lib2rtad
y de las :Í'nstitucibn;es democrática.s, e:s siempre una hermo-
:sa lección .de d:ignidad huma,na. El thonor cabaUe1>:esco, •Cu.,
ya 'sublimidad parecía extilnguirse en lo.s ámbitos mediiova-
les, renace en Bolivia, bajo las arcádas gótiéas del roman-
t1cíismo, .con nuey;a.s plenitudes ten €1 est:Ho dre la pálida y
:admirable figura de Adolfo Ba1l&ván, que. sintió sn paí-s co.,
mo un dolor y como una respon.sahiJidwd, y que fundió en
las noble-s aristas de ,su espír:itu la eJecutoria estética de la
.sahi•a prudenda con ·el gesto de la qu]j,otesca hidalguía.

IV
El recuerdo d.e este po.lítico y orador, que representa
]a arlistocracia espiritual de ,nuestra histc,r.ia repu.bl:ioana,
y qu•e no ag-otó la admiración de sus c.ontemporaneos, e.stá
llamado a que su me·nsaje, que e·s paltthra y luz, y"sobre to',:

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136 ---- AMERIGA
do valor humano, nutrido de la savía de. la -digmidad, s~a
··escuchádo con un ·estremecimiento singular por las nuev·as
generaciones.

MARIANO BAPTISTA

I
El ámbito boliviano de la mitad .del siglo. XIX, desde
1850 hasta 1900, está .ocupado por la •egrewia ,personalidad
1

oratoria ·y ;política de Mariano Baptista. Varias genera-


dones .r0dbiemn la :influencia de .su pensamiento político
·y d·e su elocuencia.
Baptista >e'n la madur-ez ·d·e su vida, cuandD ejerce la
PreE:iidencia. ele la República,_ es un personaje de tirpo vigo-
roso, que recuerda por su talla med1ana y -por sus fo·rmas
oexte,rnas de figura .pícni;ca d-e J·os ·eantante's de óp-era. De
gra·n cráneo ala-.rgado, d•e pecho ampliü, luce la ple·ruitud de
su epig;astrito, ilu·strwdo por la ·cur.Ya de_ la felicidad. Su
cnb-P.za •<)stá sometida a la depiladón dB una calva que no
acRba de pro-nunciarse y que s-e d.eüende can -el -d-ecoro de
algunos saldos capilan~.s bi,en a.dmini!S¡t.rD,do.s. Así su- fwmte
·abohedada se prolonga bri.Jl:and1o con el reflejo de impon-en-,-
tes re,splandores. El J:osh'o ds BaptiGta, timw que conquis-
tar la .simpatí.a ajena, .imponiendo ·sns lín-eas desnudas de
todo afá.n apolíneo. Baptista era fe.o, de -color ac~.itunado,
qu-e la.s huellas de la vari1olosis, ensmnbrecie·ron .. Sus ojos
pequ€üos clefündidos por la espesura de unas cejas perfila-
.das y por los párpados <:l:ensos, biúUa•n en Ja pmfundklad ·de
.sus cum1cas, :irra.dia:ndo la luz de una int.e;nsa vitalidad. Su
mwr.iz d-e alehas ditlatadas de gran bebedor d·e oxígeno, sus
:pómuio.s r·elevantes y <SU boca- grande, exorna.d'a pür un bi-:-
g'ote d-e líneas dispersas. Toda: la psicología d>e Baptista
:Se -e'ncu<entra ·en sus oj•os, que tite;nen el atractiv.o singular
dPv su gran fuerza ·de· ex·presión, y ;que son capaces ele ofre...,-
cer todo el r.eglis'tr'O de las emo.c.í,o,nes y d-e Ios sentimientos
con 1uj·osa. !intens:iclad. I,as ma.nos d·e Baptitsta, recias, 11er-
viosas, plásticas s;on un Q'übot, qu.e v;i'bra al ritmo die su-
eJoocutemda que recoge la emoción y e1 trabajo d(3 pensar de
todo su ser. G.ran orador, BaptiSita dramatiza sus propios
discursos. Es 161 señDr del gesto, que -sabe crear una ;pos.;.
tura inédlita para cada situaci-ón con su .marav:moso domi-
nio de .sí mi'smo que esculpía sus 'ttctitude.s, de tal modo qua

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.AMERICA - - 137
'"este su pOder siil've también para· ,sugestiooar a sus audi-
. torios. Su VDZ es el instrumento excelso ele su oratoria.
· V:ozJ}ena de matices, de var.iantes y de mov.hnhmtos meló-
·díicos, qu-e :&e transfürma en Ja sonoddrucl metálica, €Jil el
trémolo del vh:>1ín y en la acariciante dulzura del v.iolonce-
. Ho. Todo este juego de ·armonías, era posible que actuara,
gTacia·s a ·sus recu:r.s'os de tenor y de bajo, cuyüs períodos
·mentales armoniza.ban con el contenido de las jdeas y los
seütimientos que golpea en su auditorio .. Por esto, escuchar
:-a Baptista, era un espectáculo que seducía y halagaba. Era.
·un góce artístico como escuchar a un virtuoso de la música.

II
El g1enio tribuniei!o de B&:ptisia, era la mitad de sí mis-
m'O, la otra mitad era ·su ,personalklrud psicológioa. Por esto
·es· qu-e Ia }ectlrra ·de sus obras, para las gentes d<e hoy más
:··que ofrecer su emoc:ión total, ·sólo proy.ecta·n el esquema de:
su pod,erosa mentali1diad. Baptíi.s,ta <;an las raíces de su es-
. píritu profundamente. absorvidas por el continente oscuro
de su f.01ndo .emotivo y SEinsuaJ, fué un poeta del pensa-
-mi·entu y de la. palabra. 8ü •imaginación verba¡ y su fan-
tasí·a, había·n monopolizado la Úqll!eza de su mentalidad,
·ejerciendo ,U/na dictadura clespót;ica sobre su .crurá:cter, sobre
su inte.U:gencia y sobr·e su poder ele asimilación. Así las
·esencias que nutrían a todas .Jas fwerzas d•e ·SU espíritu eran.
e:aüd'al proced·e.nte {le la fuente ·}nag1o.t·able d-e stl imagi:na-
ci&n, que tuvo ·la a:luc.inante. fastuosidad de un ensueño
·ork'll1tal. Sus alegatos jurídicos, .sus di•s,ctmsos en defensa
de 1a ley y sus ora,dones de carácter int·ernaci:onal, n.o•s de-
muestran el vigo.r de :su 'inteligencia de contenido geomé-
trko y razona,dor. ·La precirs:ión del recu·erdo y su poder
':ilinütado para la erudiita absorción humanística, aeredita'n
la potenckd'i'dad de :su ingente memo.ria. P·ei'O, Baptistá !JlO
-es e.s•o·, lo ·que clenn:e la personal:idad de este tribuno, es su
altura poemática, situada por endma de su facultad ~razo­
nadora, de ,su memoria y de su voluntad de conducción y
.-de mando.
. Ba.püsta, como hombre de gobie:rmo, tie'ne má:s una vo-
luntad inhibitoria, que el carácter lleno de estímulos para.
€-l di!Jlami.smo impuisor, que tr·ansforma la reaJi.dad. El
hotnbre de estado se .e•ncont,raba s·obre el trono d'e su 1ma-
_ginadón, mientras su voluntad es la cenicienta ·<iue lucha.
''011 los menesteres· de •la ·cocina del gobie.rno. Como Castelar.' · ·

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138 AMERICA
fué un prw.ilegiadlo del v€rho. Su caso de gran intelectual, .
.es el de otros tantos oradores preolaros, para qui•enes !a
prueba de la conducción y el mando,. fué ~la roca Tarpeya.
de su grandeza.

III
. Baptista que gobernó tan admirablemente el ademán y
-e1 gesto, fué un galrunrtuo:mo, discreto y prudente, que pa~­
:recía· empeña•dio en dar vida a la·s máx.ima,s df! Cas;tigHone
y rl:e GradAn; En esa posiiCión humana que impone la vida
de ;i,nter.cambilo personal constwnte con los demás. tanto .en;
la políti·ca como en la diplomada, Bapti:sta fué la imagen
del caballero cr:isiiano. Es el hombre. s:iempre en ·su punto,.
que d~spierta la admiración hasta 1de sus enemig10s por su
trato afectuoso y por .su ·se~ncilllez, y que también admiTa af
vulgo por su ausencia de vanidad, y por e·se dbn especial
de saber hac<m'le perdonar c01n todo el mundo la magnifi..,.-
'Cencia de su gra:n espfu·.itu.

rv
Baptista en el es•tilo de su ora.toria, pagó tributo a las~
influenci•as literari'as de su época, •en la qu:e señoreaban en·
~l mundo de habla hi·spa.na figuras orato1~ias como Dono&o,
·Cortés, Emilio Ca,st?lar, Lamart.ine, Roger Co>llard como .al--
tas' expresiones d€1 romanücismo. La 01ra.toria de Baptiosta
fué románti·ca, como ·el es Wo de su pensanüento fué tra-di-.
eionalista y conservador, >Situado en la extrema derecha de'
.la d;em<J.¡~.rac.ia. Los .discursos de Bapti;s,ta, lo mismo ql.le'·
su prosa, son una f'iie·sta b.áquica de metáforas, d:e alegorías.
y de ri-queza verhal, que fatigan a las normas de la ¡retórica'
-c1áska con s1,.1 caudal ,creador. Baptitsta, incor·pora a la.
:oratoria boliviana el tipo d·e 'las realizadone·s arqu.itectónicas..
del hanoco hispano - indígena. Sus di·scurso.s par.eoon mr
t-emplo que se alza sobre zócalüs de piedra, s>O,steni:endo la
atormentada exhuberanda d-e las columnas barrocas. La
riqueza de sus ado·r·nos, está iluminada por un áureo fu!gor-
or.iental de ev>OcaciD>ne:s aleja,ndrina,s. La eur.itmia de sus:
Una._a;s, ofrece Ia presencia ·su a.rmonía eXJteri<J:r, qu.e d-estaca.
.el módulo de un mensaje prí's·Hno de la raza. BapHsta fué·
!Jamado el Mago.. Oon e·s:te caliifilcativo sus contemporáneos •.
f!U'i-s.ieron expl'esar su gran poder creador, que en pres·en-·
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
AME RICA _..,.._, 139·:

cía de públiqos goloso's, de,slumbraba con· .la sinfonía d:e sus


sonorJdades, ·con la riqueza -aladine'S·ca de ·su .inagotable. fa--
cundia. . . A· esta riqueza 1d:e su arquitectura retórica, hay ·
que agregar el der:roche generoso de su érudidón. ·

V
Bapt1sta sé alza en Bolivia como la más alta ·Cumbre·:·
dtel pensamiento con.servádor. Demócrata convenddo, diB-
fensor de la libtn'tad limitada por •la .ley, civilL'3•ta frente al·
deS€11'1Íl~Cll'O militar, €1S Si'Bmpre :cri:stia.no. en Joda SU fil{)'SO-
fía :de político· y d:e hombre de ·gobiel~no y de propagandista ...
católico. Bapti:stá recog~ió la emoción religiosa !del pu.eblo
bolivim11o, que fué mm11teni:da por la tradidón a través del ·
leg-ado espir.itual .de Ja colonia hispruna. La .ideología con- .
servadora d:e Baptista no es una vuelta· nostálgica al pasa-
do, sino la utilización del sentido hiistórko, para avanzar ·
hacia 'lO's ho.rizonte·s del futuDo. Hay una or.iootación na-
eionaMsta en el •pensamiento de este líder conservador de
.Boliv.ia, hadend>o q'\le la patria ,no :f.uera :si·no una imagen
superada de la propia historia nacionwl. Vibraba en Bap-
tista una amwosa emDdón vor el paisaje maternal en to- -
da,s Iws formas de su ideología. La sinceridad de su credo
religitoso, hay un momeúto ·en que se ·ccmvi'e,rt-e en una lla-
marada pros.el.itrsta. El liheraHsmo, el rard:ical:i<smo, la ma- -
sonería, co-nstituyen l10S blancos permanente.s d,e su lucha
sin fatiga, tenaz, ho.nda, tremenda. El caudal de su con-
ducción cnnsBrvadnra le une 'a las verti-;:mtes j,ntel.ectuales
de Lacordaire, de Balme,s, de Lamenaj.s, ele Veui'l'lot, de,
Berry.er, y los Oríg.ene•s 1de la F.ranci-a Conbemportmea de
Taine, fneron para él un gran ·in.~trumento de combate,
frente al liberaHsmo y a los radi-cales .. La ·crítica desolada _
de la revolución f.rD!l1'C~e.~;a ·eran un CloHrio que alumbraba su
vista, fremte al panorama de Bolivia. ·
Baptilsta r·epresenta uno d·e los expünentes más altos
del pensamiento boliviano, por el tono d-e ·su oratoria de ·
expr<es:ión g.enial, por 1SU fe patriótica y por su permanente.
acti,tud de caballero cristiano, defe:nsor de la quimera
religiosa ..
ISMAEL MONTES
Era de· figura impresionante, con to:dos los atractivos ;
del-prestigio y de Já ·sugestión. Allá por ,el año novecientos'

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


_\MERICA
<-·diez, ·e·n la can~ lucía su :inconfundible prestancia, llena do
. -aí·rogante gallardía.. De prócBr .estatura, erguido y .en ac~
titudes que denunciaban la tensión de su siJStema muscu~
lar. El sombrero· de copa y la levita, encumbraban aún
más la cilmera elevadón de su taUa. .Su cabeza de enfoques
.retdondieados, repo•s,aba ,sobre un .cuello corto y pleno de f'or-
ja:dor. Su cabellera negra, abrillantada en sus ci!J-cu·enta
~ años por resplandores argern,tados, llevaba en su d1oseño el
motivo de :la moda juvenil de 1880. Una: onda .de pe.lo que
. avanzaba 1sobre su frente .se ·suspe,ndía hada el temporal
. derecho con peluquera pulcmitud. •El rostro dte Montes de
· cerúlea paUdez, luda el brillo de su frente amplia, qu-e con-
·.centraba el abanico d-e sus pliegues en la línea de lo-s pár-
. pados de albe.rchigo, que llenaban' 'SUS órbitas. . Sus cejas
densas e hirsuta-s se juntaban en la base de su frernte,. Es-
te su rostro nmrcadü .por el ..srg~no d·el .circulo 'S·e pronuncia-
.•. ba por 1sus pómulos .salientes y p.or ,su nariz de rem;i.niscen-
cias s•ocrátkws. Era cur.ios'O el rostro de Montes. No había
,, en éln]ngúm· rasgo domina:nte, 'sino qu·e era el conju•nto el
que proy,edaba el -imp&Cito de ;su. psico.logía. La palidez
·de •su pi-el de bilioso, >el de:stello de su mitrada, que se. es par-
da a través de sus párpados .entreab.ier.tos, dejaban ver el
fulgor d.a .sus pupiJa,s . profund-as; sus mostachos· espesos
, que ·se alborotaban en dos gahillas erecta<s y ihoriZJo,ntales;
tod'O ISe dirigía a concent:narse en un gesto felino d.e u·n ela:n
·enérgico. La allltimonía del rostro de Monte.s, estaba re-
pre,scentada por ·sus manos grandes, de .espesos tegumentos,
provistas de largos dedos, de uñas planas y cuidadas. Estas
mrunos d>e :impa1sible 'serenidad, manos r6gordetrus, IJBS·adas
se transf.iguraba:n en la acción. La S•ev-eridad adusta del
rostro, contrastaba con la s:eda-nte y. abaci:al palidez de sus
. ·manos. Mmites parecía medir su-s afBctos por la magnitud
· de rsu entrega, üfl·,eciendo a veces sólo la punta de lo!S dedos
con un desdeñ-oso y. frío a,ce.nto, mi,entll"as otrRs 'confundía
a la pulpa de .sus manos ·con una expresividad íntegra, que
· era signo d.e ·cordialildad. La elo·cuencia de las manD·s de
: Monters se desplazaba por la a1ntena de •su dedo índ;ice, como
· conductor al :señalar y como fuerza de imposición, cuando
' se afirmaba verticalmente tsobre un ·sitio de apoyo imagi-
" nario para percuHr la descarga de un punto final.

n
Los gestos de Mont~s u~· poco histriónicos, daban a stt.
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
AMERICA. 14L
figura la sensadón de u-n hipnotizador en el Hnal de una:.
pru.eba. La mirada pro:Dnnda y :dominadora €ra la de un .
mesmer,iano, 'que seducía a sus oyentes con el brillo de su .
poder. Fmnte a Jos rebelde,s, asumía acMtuds de domadO\!',
que con -sus manos lentas y .seguras, hacía. cha's-quear un-,
látigo fantástico, ·reduciendo altiveces con e1 ónix d·e su mi-
rada, de sus palabras enérgka.s y ·siempre convincentes. De
ahí que Montes ~Sólo te·nia admi-radores y e-nem:igo·s, ya que .
sus propios camaradas y partidariO's se 'Sometían satisfechos.,
a la magi!a de su poder. El secreto de ·su mérito como po- ··
lítico, si-empre :estuvo en :su aa-rehata.dora y fulminante per-
sonal.idad, vigorosamente abso·rvente y Hena d·e dominio. Por·
esto Montes, pudo ·ser un caudjllo y un hombre de estado,
Ninguna forma .pskológica de político más i-nco;nfun~ ·
dible que la de Montes. Animado· pm su pasión temp-era- ·
me-ntal ·de nervioso -bilioso, vibraba con la tenaz reciedum--
bre de quien recibía ·el fluí.dD cle un •s:istema hepático vi-
1

gilante. Por esto, Montes fué la pa:sión y como los pri- ·


mogémi1tos de 'la estirpe humana, alumbrado por la luminu--
sidad del relámpago y el fulgor :de.J 1rayo. Toda -esta com-
bustión ·interior, 'era dirigida por una voluntad modeladora" ..
qllle asumía las d:iversas fórmas de la acción. Así realizaba
su mov.Hidad :externa ·como un ingenim~o que der·riba .obs-
táculos. con d~namita, 'abre túneles y. traza planicie's. La
imagen que ·enca1r.na !COn más preds·ión el temperamento de ·
Montes es el torrente que avanza y que es 1a fuerza de la..
v0hemencia que gravita sobre al ru·eda Pelton de la volun.., ·
tad, para encausar y para constfluír. E•ste g·ran extroverti--
do tenía la frenadón en su co1nducta, que podía .dar las sor.,.
presa's de tvn tipo :intimista. · Del maridaje de -la pa·s·ión y·
de la voluntad, .surge este gran carácter de 1a política boli-
vi~ana. M•ontes, pertenece a ese grupo de hombr·efS superio-
res, ·en quienes el grari fin no es ·el conocimiento, s.ino la;.
acc;ión. Montes, no fué wn intelectual puro n.i: un. filósofo~·­
>pero si fué un 'excelso polítko .y un gran ·cod!uctor~ Su vi--
gorosa inteligencia, estuvo al servicio de su carácter y en·
su vida •ocupó un plano inferior, mientars ·sus grandes de·sig-
;njos, fueron obra de su volumtad steñe·ra. Si el ca:rácter de··
Montes fué una gran montaña enhiesta, su inteligencia
y su cultura, f•ueron u·n pequeño jardin, florec.ido y p1recio-
so. El campo mental de Montes estuvo reducido a un nú~
mero ·s-electo de idea:le·s, que ·supo esculpirlo:s en la realidad;
como gober,nante. Su ·sapiencia cons-i'stió en saber ;eleg'ir Jo,
mejür, pa:ra •emprender :su obra de paling·enes•ia. Montes
fue un hombre 4e _Estado que tuvo la vis:ión en paisaje de':

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AME RICA
Jos problBmas d•el mu:ndo y en función de las :nece.sidadeB de
-Bolivia, y ap'licó •sus es•tímulos para tra·nsfoTmar eJ. pano"
•rama de .su Patria, con el que s.e sentía {Us-conforme.

III
Su comducta como gobernante nos dá una viS'ión más
clara del político. Prudente como Ulis-es, sabía recilb:i:r los
C'O;n.sejos de 1\lfaquiav·elo y •en sú:s actos hubo el cincel del
· Qráculo de Gra!Cián. Sus •e•nemigos le llamaban zolTO, por-
. qtw la fineza d su a;stucia: ·era más astuta qu·e el ast1.1tísimo
de los otros, y porque ·sabía obrar frente a las fuerzas del
mismo s·igno. lP:ero, esta no era :su más si.gnifiicativa acción
como político, sino su valor dv.il y s-obre todo su astuóa. A
. este político boliviano se l-e puede apHcar <la frase de Bacon.
que •decía ,que :el más podm'oso i>nsúrumf'mto del ho.rrl'bTe pú-
blico, primero era la audacia, el segUndo la audacia y el ter-
. cero la andada. . . .
lVLontes tuvo el gustó y la soberanía del ante de ma,ndar,
al qu.e pudo .imprimirle un :S·eilo de nohl·eza, porque pmaura-
. ba que las justieia acompañara a la .ej0-cutoria de -su conduc-
. ta. Tuvo también, como político, Ja pi!el dura pam e'l ataque
. y la aotitucl imperturbabl·e que ·sus enemig-os •calificaba.n de
· ins'OJ.encia y de cinism'O. Esta su frialdad impasible ante el
,ataqu·e -de sus enemigos, no era s:ino una forma de su carác-
teil' y d.e su voluntad de frenadón y die control.
Como ·no es nuestro objeto el es1tudiar -la obra de go-
.· bierno realizada por Montes, nos ·bastará decir qu,e ha sido
'tm, presidente ·c:reador,' y que puso al S'el'v.ko de la Patria to-
·(:las 1las virtudes de su· hermoso carácter. · Fué el arque-
tipo del político constructivo, cuya ascendencia lejana co-
mo un modelo €terno está simbolizado por la alta figura
··de Pericles.
Oomo u:na exp-res.ión de.l carácter de ·M'Onh~s y ele su mo~
·tri-ciclad Bspiritua1, d>~bemos anotar su aptitud oratoria. La
palabra fuá pára este político boliviano una forma de }a di-
. námka ps.kológica. Su ora.toria constitnyó un caudal en
·el que se· revela más que :el brillo de •S'u mentalidad, la ener-.
gía de su conducta. 'l'odavía resuena en los ámbi-tos del
Parlamento boliviano el ·eco de lá imprecación di•rigida a un
· s.enadm· que le acusaba: ,
-"¡ Mie•nte ese ca:nalla !" .... ~
La oratoria de Montes estuvo florecida de un halo de
~prestigio, :que surgía de !SU perAonalid:ad ·imponente y de .su

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


.AMERICA
.:ademán movido y teatral. · Su voz atiplada, tenía un sabor
metálico, como .si f•uera el •altoparlante d,e si mismo. lnn el
curso d·e su orac.ión su voz adquü·ín matices vir.il<e's y un
t-emple v:igo·roso. Montes en ]a tributHt no era simplemente
-el hombre que 'hablaba, siTi'o e1 a•ctor que lucía su trabajo.,
1··ealizado oon todo el esfuerzo de su pot·e.ncialidad nerviosa.
'Todo e.l públi·co que presenci-ó su memorable defensa, frente
..a 1a ac-usadón de la minoría par.lame-ntaria oposito·ra el 5
de di·ciembre de 1917, pud•o ver .como .suB palabra'S, queda-
a•on r.egad~w por s~u copioso sudor que inclusive inundó su es-
·palda, empá:panclo su levita.
La oratoria de Montes ofrecía el atractivo ·de caracte-
.risrtkas muy espedales. Des:d.e luego, era 'U'na oratoria, pa-
ra ü1tervenci.on:<~·s extramdinarias y de tipo es'€pdalmente
-1J'Olémico. Los elementos que animabarn el -libreto de Ja ac-
tuad6n pm~lamentaria ·de Montes, 'Oran .Ja ~sinceridad de su
-expos·kión, desnuda y palpita;nte, la clar.id•ad de sus forma>B,
·el permanente movimiento de la sinfonía de sn discurso que
comenzaba cc.n un "adagio",•y luego desta.caba sus "aHegros
vivac.e8" y su·s "fortísimo.s". Es que M:ont.es con su discur-
so no quería deslumbrar con el briJ.Io de sus imágenes y
--con el exorna•do de tma eru-dic.ión. Lo que .conseguía Mon-
·tes, c01n el imperio de su palabra, <era probat·nos -el poder
d'e su gran personalidad. No sóio qu.ería wn su elocuencia.
dominar, ,sino convence·r, rendir, Aquí apa:reda su toonica
natural de hipnotizador de hombres y de multitudes. El
.S€.creto de la oratoria de Bste tr,ibuno,. residía en ·la pasión
y en es:cuchar 121. pa.Jabra de sus propios ,labios. Su el-ocue[}-
. da era el fruto :del dominio .del tema que. dese.nyolvía, y
.ante todo y sobre t·odo, por e1 fuego .con .que pronunciaba
su o.ración. Su pala-bra era lava d'W',rettida e hirviente. Así
-~a. "Orato·ria de Montes hablaba ·el lenguaje de la vehemencia.
. y de la convicc.ión.
La mentalidad de Montes estuvo tallada €01 las fo1"ma:a
finese.;:;ulare.s deJ •ochoeiento.:s. 1Su f.ervor por el progresa
·material, .su libe.raHsmo despoj a:do de todo briHo romántico,
su .C{ms•ta.nte y viigorosa tens,iónpragmática y su afán trans-·
· forma,dm·, hacen de M·ontes ~u:lla figura va-ciada en los mol-
des d,eJ espir.itu demoorático .y ·de~ pensamiento liberal; aplí-
·ca:do a ,Jas realida.d€s del Gobierno, fué conservador en la,
.,-conducción, y revo}ucionario para hacer y crear.

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144 - - AMERICA
DANIEL SALAMANCA

I
Nada más pobre oomo forma humana.· qu-e Danie-l Sa-·
Jamanca. Era más que sí mismo, el espectro de su propia.
figura, 'la q:ue .no i'rrad·ia:ba ni-ngún mensaje al exteri'Or. Su
estampa mí,nima, quedó ·com:centrada ~ert la estatura de un
n1e.tro C.Í'll'CU'GUta y cuatro, sostenida por la filigrana de S'US
hues·os firme·s 'Y delicados. El ·es·corso dB su f:i.gwra des~·
vatda, sostenía su cabeza iJ1c1.inada hacia adelante, mientras.
;g.u eoiumna vertebral se r.endía ante su propio peso. Su·
pecho hundido hada los s·esenba años e'n 1930,· ers, el re-.
· cuerdo de sus plenitudes j.uvenHes. Su·s brazos cortos ter~·
, :m1naban e.n manos hues-udas y pequeña·s, y, sus pie.rnas eran
· :Sostenidas por la bas'e de sus pi:es sumar.ios. Habirt:ualmen-
te vestía de neg,ro, y sus .trajes tenían más la gravedad del.
manteo religioso ,que 1la ·elegancia del ihombre de mundo.
La cabez·a de Salamanca, m'a· ala•rgada y pequeña, cu-
hierta por 'tma de!Jisa .cabeUera negra, salpicada de canas, .
.s'Ometida a Ja disdpHna de un· peinado, que diseñaba una
~raya hacia el temporal derecho. Su frente eil co:rte dlín-
drjeo, carecía de una de·slumbrante arquitectura. La ca-·
v.i.dad de sus órbitas, ücultaban en s'u interior unos ojos
de cóndo-r, v.elados por una luz apagada y cubiertos por. el
pliegue de sus párpados -re-ctos. Su na.riz afilada y larga,.
eaía perpendicularmente desprendida del acento ckcunflejo,
de sus cejas s'Obre su bo·ca de labios finos y delgados que·
daban ila impresión de punteros de •reloj. La fuerza de sus.
'mÚsculos, re:cDg~idos al mentón firme, dejaban en sus ,me-.
jiHas pálid'as dos paréntesis de tristeza y de melanwlía. Es-·
te rostro afeitado, de musculatura ;3.'scética, de piel olivacea..
y opaca, ·integraba la figura de Sa.Iamanca.

II
Sin embargo de todo esto, habí'a algo que interesaba:
en este hombre sin interés, y era.n sus movimientos. pausa-.
dos, :sus- ge•stos de perfHes dispers'Os en rasgos lentos, sus .
.ademanes casi exa:ngües de este vivo provi,s.iona1, que más
que nadie parecia andar con su~ cadáver nl hombro. No-
cabía duda, que el phatos del asce,tism'O, alcanza en Sala-
manca una expresión ejempla-r.-•• Tiene el .as·cetismo no de;

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Al\íERICA 145
los sant<os cristianos, si,no la ·severidad pu:r.itana de Calvino
y la dis·C>i:püna austera de Cromwell. A Ga.ndhi SB parece
hasta en la figura, •sólo que .el po;lítico boJi.viano, cubrió el
€1 ·pudor de sus ,]Juesos con un pe·rmane.nte abrigo n•egro.
Su ·simpatía fHosófica por el cu1to budista, !TIO sólo era de
ba1s·e :informativa e. intelectual, sino que bus·có paral·elo en
cgu condtN?-Ül, dá.n.do.le el gu-sto y el anic•r por la v.i.da ;reco-
1Bta, provisto de !Una gra-n capadda•d para la i.nhibidón so-
litaria. Así perf.eccionó la sensibilh1ad de su temperamento
.asténic.o, <de r;rofundo introvertido. Es p¡robablB que la c·or-
d:ia1 aspkad6n de Salama·n-::.:a, fuera la del reformádo1· pro-
fético, .que .s1ntió las• sugestiones inmo,rtales .de la profunda
sahi.du,ría. El .nimbo místico de Salamanca, fué fl,df:'más de
una expr·etSión pskolégi.c·a u.n mó<1u1o pattriótico, IJe.ro no una
fórmula de religiosjdad.
Salamanca había cubk~trto h modcestia de su carne y
de SUS htU€S·OS por la arma,dtm·a c"e la humildad. .Ace:rcán-
dos•e a través de las impre:siones extern:as! a·l espíritu de
este hombre supe;rio.r s·e encu.r:mbra un nano·rama de hori-
zontes {;o.mplica.clos, Henos ·de l'D'S más -sorpr·endentes mi-
:rajes. Es que la ca,rne fué en Salama.nca, nada más que
un~pr2.texto, pa.ra animar una g·igante-~N:~a vital.ida'd iil'lterior,
en la que se ·CristaHzaban ,las dimensiones magníficas de
la inteligencia, de la ·emotividad y del carácter. Era el
volcátn cubie-rto de hielo y dc·corado de nieve. Este -hombre
que •refl.ejaba e.n su ros.tro de ce.niza una profwnda tristeza~
€1'a !Jl,n desdeñ·os-o de ioda:s las 'Vanidades, .mientras s'U or-
gullo se nutTía con la médula d1e león .de la s'Obe,rbia. Su
cortesía tan aparatosamente modesta, en }a. profwnd-id,ad de
su expr-e•sión,. pareda animaD-a por el espíritu iróni·co de
Jos políticos chi•nos. ·

III
Si el :conjunto mental· de .Salamanca, asimiláramos a
Ja geografía boliviana, tendríamos que su voluntad era la
lima.gan de nuestros And.es, a1 pie de los cuales surgen las.
ve'rtientes de su .inteligencia y las .plani.ci·es yermas d·e S'Ll
biología. La estructura de su vida i•nte1··i<0r estuvo sef].o.,.
a.~eada por su voluntad a•scética, •(J!ue supo domi.nall' SU'S pa-
.::dones como }os estoicos, .que administró sus .instintos .como.
loo faldres, y que fué dueño del co:Utin€\nte obs~euro infra-
eonciente. Ejerció, pues, una "no voluntad" sobre el pa-
norama de su vida interior. Es aquí que podemos diferen- ..
'
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
146 AME RICA

cim· la voluntad como accwn que :Se presenta típi<camentc


en los hombres de motl;icidad externa, y :la voluntad a,pli-
cada al ·control interior. Esta €S la ¡cara'Cterística de la vo-
1

luntad d:e Salamanca. .Su gran ·1nteHgBncüi que rindió va-


sallaje a su ea.rácter d·e domhüo ;:~obre sí :mi:smo; hizo de
Sa.Jamanca un extra·ordina:r.io raznna:d01r, por ·esto lo sorp¡ren-
dente em su mec&Jnismo mental fué :su espléndido poder de
meditación. Cultivada su mente en las· d5sdplinas cartesia-
na.s y en la filosofía spino.cista, Sa:lamanca deja de .sm·
diletante del pensami'Bto, para ser 'Un f:Hósofo de la política.
Lo que nos interesa ahora que nos asoman1os a la ora-
tor.ia :de. es:te político, es .desta~ca:r su :podeil' 'de construcción
rmemtal a base de su tesitura de meditador. Concebido el
plan de un dis0urso, .Salamanca, lo sometía a un proceso
· :lógico de síntes,is y de anáJ.isis, bu•s:cando a cada problema
~os treinta y dos puntos de la rosa ·de 1os v:ientos, y luego
ordenaba sus ideas, y el desarrollo ma:tiza.d:o de las mismas,
y finaJmente toda -la proy€cci6n intdectual, era memorizada
refl.exivamB,nte ·en t-oda sü amplitud. . Todo e•ste kaibajo
mental eil"a el d'G u.n rumiante, <J!We hacía ..pasa:r sus ideas
por suce•si:vos estómagos {';e:rehrales, disponiendo s:iempre de
aHmentos de re·serva, para e.l d€sierto de las polémicas =par-
lame-ntarias.. De ahí que Salamanca, que fué un voluptuo-sa
de la meditación, dió siempre .la idea de· improvisar sus
disursos ;por extensos que . fueran. Frente a la tribuna
- 'Par,lame:tnaTia, en .}a pequeña mesa d·e su :s.illón, no había
u:n papel, ni un apunte, ·ni pr·epar.ación escrita del di•scurso,
como lo han hecho grandes oradores, muchos. de los cuales
es·cribie•ron pacientemente sus discursosy •luego ·los gráha-
ban {)'11 el acer·o de .su memoria, Te.pitiéndólos al pf¡bl;ico, con
el aparato escénico correspo.ndiente.
La oratoria de Salamanca, ha 1sbdo en Bolivia, durante
d presente ·siglo, una de lá-s más :no:tables =e impres.ionantes.
En la .tribuna del Congreso y fr-ente a las multitudes de la
p.}aza pública, este hombre pequeño y esmirriado, sin· orna-
mento estético, s·e tran:sf.iguraba, :wnv1ntiéndos·e en un gi-
gante, animado por la voz multitudinaria ·del pueblo y en
el espíTitu de la •emoción democrática. Su voz bron:ca y
;¡mofu.nda emergía, no como la v.ibraci6n de un .sistema res-
pira,torio, s.ino como una fue.rza huracanada, que descendía
de ·la mo,ntaña, o como e.l Y.umor ·de ventisquer·os rotos. que
:Se precJpitaban en el to;r:rente. .Esta voz áspera y helada.
-tal vez ligeramente torr:efa;cta por el humo incesante de
sus cigandUos- tenía ;la elocuencia ·conmo'VedoTa de la an-
gustia, del desgarramiento y d.el dolor. Así debió ser la.

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


_AMERICA 147
·voz de los profetas bíbHcos, deslhumRnizada, como voz .sín-
tes~is, que era una fuerza de ,Ja naturaleza. Esta garganta.
-de Salamanca, que .res.o.naba cómo un órgano, era el vehícu-
lo para trans.porta•r el pensamiento ·d-e este orador trágico.
Sus discursos, así los dir.igidos ft las muchedumbres, como-
:Jos: pronunciados en el :recinto d-el Parlamento, tenían una
·vi•sión 'arquliteetural y también la expresión matemátka de
la música de Bach. Así eran .sus· oraciones de solemnes y 1

de contenido afán. Nada s·e pare•ce tanto a .la orrwto:r.ia dé


. Salamanca .como las construcdo:nes de Ti1huanacu, dntegra-
-rlas por moles de piedra, pulidas, llana.s y escuetas. La re-
tórica d,e Salamanca, e:ra la de la ;línea recta con sus va-
íria!lltes geométricas, de tal mod.o- qn:e el signo es·calonado
. de T-ihuanft!cu se ofre.ce como el :símho·lo del mayor adorno~
·El exornado de la eJoeuencia de Salamanca, consistía en el
uso de la:s ·J.lamada,s figUTas de pensamie11to, que pr-esenta-
. han su d.iseurso con lá depuración de la palabra, .ceñ-ida,.
casti•gada, de -líneas claras y sencillas. Su poder Jóg.ico in.-·
•fl:uía vigorosamente e>n la construcción y en -el .régimen de
su frase, tiranizada despóticamente por la gramática. La.
il"educc:ión a la ,simpl.icidad afO!l~ísti,ca de sus palabras, eran
·.en el fondo el adorno máximo .de la orator.ia de Sala-manca.,
cuyas fras-es rápidas, percutidas, ·1uaninosas· y cortas, luego
. se -inrcoDpo.raban al lenguaje común como -expresiones naci-
das del pr-opio P.uehlo que le había -escuchado. .Nada más
·evocador en B-oJ.~via a la o1·ato-ria de Linco1n, que el poder
verbal de Salamanca.
Eil'a .impresionante, como ecste hombre de trazas. de San
· Francis.co, de actitud 'ca,si estatuada, .(~asi ~en esa postura
:nm:rÚJ.ói·.ea e inexpre·siva de los bwstos cláskDs, sin pupilas,
;indinada la cabeza, como si mirara sin vértigo la profundi-
dad de un abismo, mantenía a su auditorio silencioso, atento,
-deslumbrado, interrumpiendo sus períodos con largos aplau-
sos .que el hombre de nieve escuchaba desdeñoso y ausente.
·La devoción admirativa a la oratoria de Salamanca, que ex-
perimentaba el pueblo, era igual cuando lo escuchaba un d:is-
-.ourso de :circunstancias, que cuando se embr.iagaba oyéndo-
le :sus ·inte:rpela:c;iones que duraban semanas. E.ra simple-
. mente admii·able que este hombre enfermo, hablara apa-
Q·entemente 'sin fa:tiga, por largas horas. En •este perfil
;:se d!estwca:ba .la vigorosa potencialidad .de su s:istema ner.:.
vioso de fakk y en ·Siu espír.itu, que :era todo pe:nsam:irento
y verbo. La oratara.i de :Salamanca se ofrecía con extraor-
•uinarios relieves en .Ja poJémica. Allí lucía toda's sus wrmas
<Y todo· el equipo de sus recurss dialécticos.

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


148 AME RICA~
El estilo de la oratoria boliviana, fué un fruto que ha-.-
bía madurado por la congujadón del barroco con el román-
tko, y e.l tipo de elocuencia influenciada por estas ten!den-
eias, a f:in:es del siglo XIX, todavía d:r;cuJaba como samgre.
nutricia ·en lüs teg1umentos· •de la .tribuna .parlamentaria y
en la Hamá:da oratoria de harr.i.cadas. Salamanca se pre- ·
sentó ,con un estilo nue•vo, donde no hay 1a. exhibición de
1reHeves !bizantinos, mi ·-el poiicromado de imágenes, ni el·
torme-nto de la ,cláusula retordda en -columnas barro-cas ..
Todo en su f:o.rma de expresión es. :Simpl:icidad y rre:ducdón
aJa geome.tría esquemática. ·Por esto :los dis.cnrsos de e.ste·
gran ·oradOO' boliviano nos recuerdan a .J-o:s m:ed:elos del arte
de aos antiguos dás:icos. Salamanca en ;s.u afán .cte ser clar<Y-
y ser pulcramente sencillo se adueñó de los métodos de
mayor acriso1ami·ento. Es· por esto qu<e sus di•cswrsos, ten--
d:rán siempre esa :fresou.ra de lo constantemente .nmevo, y
que a'l contrario con el tiempo, multiplican su valor y sui
bri.Uo. De aquí que decinws que la oratoria de Salamanca·
es de tipo clásj.co. Algunos de sus mensaje:s presidenCial-es,~
1

tienen un .sello impresionant-e de perdurabilidad, tanto .por-·


su valor Ht€rario, como por 'SU valor civil y por su valor·
como espejo de la verdad.

IV

La figura ·,de Salam1mca, apare~e e·n Bolivi·a como eE


último de •los liberalles románticos. Si -po11· su forma oratoria
fué un clásico, por ·SiU pensa:miento político fué un :román--
tico, que es fácil ddentifkarlo ·con e.l mensaje tradi10ional
de los Rojos. Sus gTandes tema,s oratorios, fueron la de--
fensa d-e las ,libertad·es :individuales, ··la exalta-ción de la pu-
':reza del !Sufragi-o, el mante.nimiento intocado de Ia libertad
de prensa. .Su más famoso disourso, didgido a combatirr-
el e·stado de sitio y a favor del Hahel.l.!S Corpus, conCBntra:-
todo el pensamiento de Salamanca sobre su doctrina filo--
.sófi.ca del derecho cons.Utucional.
· Para terminar esta s.Hueta d-e Salamanca, uti-lic-emos la
-frase de Pa:ul Valery aplicada .a Stendhal. · "Nunca aca-·
baTíamos de estudiarlo. No creo. que S€ le pueda ·hacerc
mayor elogio" . •

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


___ZAlVIERlCA .-.-- 149
ISMAEL VASQUEZ
I
El arte oratorio de Bolivia, adquiere la más sugestiva.
"e interesante atracción en la figura de Ismael Vásquez, que·
'<brilló en el parlamento y en el foro, entre el crepúsculo del
,siglo XIX y los primeros veinte años del presente.
Vásquez, concentra en su personalidad las formas ca-
racterísticas ·del orador, preparado, por decirlo así, en su
,,estrudura cor.poral, ;para la función de la palabra. Era de
mediana estatu-ra, opulento de músculos y la plenitUd de su.
pecho acusaba al hombre de los Andes, modelado para las
::grandes fatigas del viajero de 1las ·cumbres. Su gordura.
no le imposibilitaba el movimiento de -sus brazos con digni-
;-dad y soltura, ni tampoco la firmeza ág.il de su marcha, er-
:guida y solemne. Sus manos arracimadas, tenían una ex-
. traña suavidad de ofidio. Su gran cabeza de mesaticéfalo,.
-reposaba en post'll-ra -escultural sobre su pecho, sostenida
·por un cuello de fortaleza bovina. La frent-e arlta se pro-
·.,1ongaba indefinidamente en una calva, acentuada en s11
pulimento por el corte mondo de sus cabellos en los tem-
·porales y .la nuca. Su rostro circwlar, de color moreno da-
. ro, ofrecía un aire mongólico, por el trazado de sus párpa-
dos y .por SUS bigotes ;que cuando eran descuidados en SU\
corte le daban un aspecto de mandarín. La línea de sus
-Jabios, aparece diseñada por un modelado sensual. Las ce-
. jas de pincelada ancha; concentran la luz sobre sus ojos
:redondos, de mirada enérgica y dominadora, situados en.
'Una actitud que daba á su fisonomía total la sensación de
-que fuera a embestir· a su intenlocu tor. Es curioso anota1·
,,cómo los rasgos morfológicos de Vásquez, de tipo ,pícnico,
coinciden con las figuras de oradores célebres_ como Mira-
heau, Castelar, 'Donoso Cortés y Vásqu-ez Mella. El para- ·
··lelo hiotipológico se amplía a otras :características, .que pro-
-:yectan aspectos de sus formas de vida. De Donoso Cortés,.
tiene la capacidad del retórico, era goloso como Miraheau,..
. fué miso.gino como .Caste•lar y como Vásquez Mella, a quie-
·- nes se parece también por su poderosa memoria y por su
·;:tBmprana vocación tribunicia.

II
La mentalidad de Vásquez está representada por el
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
150 -··-'" AMERICA.
~quilibr.io y -el armomco sentido de su ri•queza psicológica~­
En ~1 gobi~rno y en la lucha política, -sabía lucir su garra
de hombre de carácter, decidido y valient~, al mismo tiempo
qu-e Eevero en la aplicación y -def-ensa de ~a ley.· Vásquez,
con su escrupulosidad celosa para el ejercicio pragmático
del espíritu jurídico, infundía a la disposición legal el con~
tenido .ele la voluntad de mando. En sus discursos, podía.
:apr-eciarse su lujosa .y fértil fantasía; de caudwlosa riq.ueza.
lírica. Era VáSiquez hombre de hihlioteca, profundo es-
tudioso de la historia :patria y universal, conocedor· de la
filosofía, de la cienci¡;¡, jurídiCa y de la ·sociología. Tuvo la.
ciencia del erudito y la -emoción artística de•l int-electual.
En la polémica su dialéctica le presentaba como un esclavo-
de la razón y de la lógica. E•l brillo de su penetración in--
tuitiva y la .ponderación de su sagacidad, le ofrecían como
ún hombre de magnífica y clara inteligencia. La facultad.
absorvente de la personalidad de Vásquez fué su. memoria~­
rnientras los demás rasgos de su esníritu le escoltan y sir--
·ven con uniforme estatura. De aquí que en este notable
nrador se ofrezca su espíritu como un proteo en sus diver--
~as manifestaciones, grande en todas, pero sólo eminent~
~tm la memoria de atributos excepcionales.

III
Nadie como Vásquez cultivó en Bolivia la estética de·
la :palabra con la vocación y -el sensualismo de un artista •.
Diríase que renace en V ásquez la técnica de la academia
clásdca. Fué maestro de sí mismo ,para el .ejercicio didác-
tico de 1las disciplinas que sirven para -embellecer la for-
mulación del pensamiento por m-edio del verbo y para"
realizar el supremo ideal de encantador de multitudes. Aun-
que Vás·quez llevó en su alma la fuente vocacion~l de lao
elocuencia se sometió al estudio para realzar. las dotes con-·
que había sido -favorecido por la naturaleza. Rs ·de las
profundidades de sus raíces psicológicas íntimas que ex-
trajo su fuerza, su capacidad oratoria, exaltada y perfec- .
.donada por la constante aplicación de la técnica
1

V ás.quez fué un escritor eminente que aplicó a su obra


Ja tenaz y minuciosa actividad del artífice. Su maestr<fr:-
:pudo haber sido Flaubert o Teófilobautier, sino antes n<>'
hubiese sido iniciado en las normas de la retórica clásica.
'Tuvo así, el gusto y el amoroso af~n por la frase libre de:
})1antas ¡parásitas, y todo en e•lla fué pulcritud, esmero y-

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AMERLCA ,__,_..... 151
áseado decoro. Su devoción por la taracea, atormentaba al
verbo hasta extraerlo desnudo y daro como la verdad, be-
llo con la gracia de la cadencia y musical como la luz.
Sus conocimientos de las 1letras clásicas, forjaron su período
en líneas estric.tas y enamoradas. En la expresión litera-
ria de V ásquez se funde la fuerza dominadora del es teta,
la justeza del conocimiento y el fuego interno de su gran
;pasión ,por la belleza. Este gran retórico, pasaba en des-
velo, mode•)ando el acuñado de sus frases jadeantes de per-
fección y redondas como. monedas de oro.

IV
A pesar de su liberalismo V ásquez no aplicó a la cons-
trucción de sus discursos la fórmula del dejar ~hacer y de-
jar pasar. Rara vez abandonó sus discursos a la :improvi-
sación, porque la mayoría de ellos, fueron sometidos a un
plan previo, a un rigorismo vi•úlante y a una cuidadosa
conciencia técnica. Diríase discípulo de Tácito en su .diá-
logo dB los oradores. Vásquez tenía lá voz atenorada, que
]a sometía al ejercicio del canto, y .sus gestos y su postura,
ha;bían. sido cultivados en las tablas, representando con éxi-
to obras del teatro clásico en compañías de aficionados,
allá en los días de su juventud doraqa. Pero, esta edu-
cación del gesto no le bastó a V ásquez, que aún cargado de
laureles y en el otoño de su V;ida, esculpía sus discursos, su
voz y sus actitudes ante el espejo. El trabajo de prepara-
ción de sus oraciones no sólo se refería a la gesticulación,
sino al propio tema. Y a indicamos, que V ás.quez fué un
estillista. Una vez que acababa su lucha frente al papel,
escri<biendó su discurso, debía iniciarse el verdadero trabajo
del orador. Nosotros hemos visto discursos de Vásquez,
escritos a pluma con su letra ancha y clara, atormentados
por tachaduras, llamadas, enmiendas. Luego, este borrador
era mecanografiado. Y aquí continuaba la tarea del reajus~
te de giros, acomodo de adjetivos, eliminación de cacofo-
nías, consonancias. . . Al fin el retórico y el gramático pa-
:recen satisfechos. Entonces manda1ba · mecanografiar la
~sencia destillada de su vig·ilante esfuerzo y de su enfermizo
descontento. Por último en la forma de los peripatéticos,
paseando, leía tres o cuatro veces su discurso, para memo-
rizarlo. ;Su prodigioso poder dé asimilación, pronto ab-
.Sorvía cual :fuera la longitud del escrito, lo que le permitía,
repetirlo /en público sin omisiones ni frultas. Vásquez como,
'

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


152 AMERICA
Castelar o :como Burdalue, pudo decir que su mejor discurso.
:fué el que lo sabía
,
mejor de memoria.
' '

La obra de la acción en los di~ cursos· de' Vásquez, debía


realizarse frente al público. Es e~1 la tribuna que aparecía.
algo .que estaba ausente en la preparación íntima. Era su:
fuerza creadora, es decir, 1la vehemencia, el énfasis y su
ealor declamatorio que daban nueva vida a la ereaclón es-
tiática y a la .frialdad disciplinada del. gesto. Su ritmo de-
clamatorio era· exornado por una voz apta para la musica-
lidad, de múltiples y v"ariados tonos. Sabía apoderarse del
auditorio no .por la sugestión, ni por üa inquietud del pen.:..
samiento, sino por el seductor siren~smo de sus frases emo~
ti vas, que a.cariciabán los oídos, y . que producían singular
deleit·e en la imaginación con la múska ele sus cuadros, lo-
grando encadenar fuertemente al auditorio ,por la sucesión
de las emociones. · Sabía penetrar en el fondo obscuro de
la masa y apoderarse de eHa, tocando la ,intimidad de sus
más entrañables sentimiimtos. Es que Vásquez tuvo el se-
creto de pensar por imágenes. ,
En Vásquez podemos destacar hasta tres tipos de dis-
tintos discursos. Los polémicos, en los que luce. su erudi-
ción humanística, de prosa severa y vigorosa. Tales sus.
tiiscursos relativos al régime:n fed,eral de Bolivia. E'l impul-
so de su elocuencia llevó a la Convención de Oruro de 1899
a la. votación sobre el establ,ecirniento del sistmna republi-
cano federal, que fué negado por la Asamblea por el vota
· del Pr.esidente, quien dirimió el caso frente a lDs dos sée-
torss iguales. Los discursos políticos ele las grandes cir-
cunstancias, bien calibrados, severos, henchidos__ de respon-
sa.bilidad. De este género son los que pronunció en el Par'-
1amento como Diputado o como Ministro, en interpelaciones
memorables. Finalmente sus discursos de bello estilo, en
1os :que triunfa el retórico. Tales, por ejemplo, su céleb1•e
discurso sobre las Heroínas de la ·Coronilla y uno que dijo
como Vicepresidente d.e la Repúblka'~~' en elogio del Uimguay
democrático del año 1918, cuando fué recibido en €'l Parla-
mento de Bolivia el :Presidente de la Nación Oriental Bal-
tazar Brun. ··•

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


.AMERICA - . 153
VI
. Vásquez fué un animador del sentimiento nacional y
patriótico. Identificó el contenido d€1 liberalismo y de la
-:democra-cia con la fuerza de tla tradición. Tuvo la menta-
lidad :política, de lo que podríamos llamar, un liberal conser-
. VRdor. Su orientación espiritual antes ·que la in transigen- .
··CÍa fanática, buscó horizontes de armonía y de convivencia~
"Su afán· político, fué identificar las dir-ecciones reacciona-
. rías con las· fuerzas del progreso.
Eol ;¡:Jresente perfil, quedaría inconcluso si no pusiéramos.
·de relieve la ética trasparente de Vásquez. · Este erudito y·
.artista de la pa1abra no tendría un sitio de honor en la:.
'historia. d~ Bolivia, sólo por sus capacidades intelectuales •.
El valor de 'la figura de Vásquez está multiplicada por sí
nrisma con la fuerza ·de su conducta moral, al comprobarnos.
en su vida, que la misión del hombre de letras no consiste~
•como último fin, so:! o en el cmltivo narcisista de sus afi-
·•ciones, sino €n el deber de proyectarse co¡no inductor d~
éstímulos de perfección espiritual y de patriotismo. Vás-
···quez, fué un hombre altivo, ajeno a toda servidumbre cor-
tesana y se realizó socialmente como ciudadano, es decir.
·1fué un intelectual que puso todo su afán a•l servicio del
idealismo de Bolivia. Sus virtudes de hombre civil le si-
. tuaron, siempre en lucha frente a la fuerza. Así su vida
. fué una constante lección dB honestidad .política y de de-
coro ciudadano. La fusión del cobre de la ética con el
·estaño del talento estético, nos ofrecen el material, para,
una esta tu a de bronce ·que haga perdurable 'la figura dilt
·Ismael Vásquez.
Finalmente Vásquez, justifica en Bolivia la perfección
''constante de la sinfonía inacabada de la democracia y de
la liber.tad creadora, por la presencia de las virtudes de sus:
grandes oradores .
Qui•to, Abril 18 de 1949 ..

~GUSTAVO ADOLFO ÓTERQ ..

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LA voz E S P E C T R A L.

A la memoria de los poetas Alf¡·c ....


do Gangotena e Ignacio Lasso.

Os he encontrado donde la desolación empieza a hacer-


l.Be arteria y pupila ... Os he encontrado en el bosque, her-
. :manando vuestra sangre a la savia. Y la pupila tiene som- ·
hras, mundos. . . Secretos de áirbol, . cuitas forestales, ro- ·
manees de flores, melancolías de ramas huérfanas que han..
perdido un nido o una flor. iPenas :arcanas de troncos con-
geladas en resinas; suav.idad que hace oaricia al musgo;
agilidiul trepadora de bejucos; llantos de tórtolas. . . Es eL
:pinar antiguo de "La Alameda". La eternidad de Dan-
te está despierta en 'Eil bronce de su busto:. también el Gew
::nio como árbol de creaciones inmortales, ~mtre los árboles
de gem~alogía Hustre. Y hojas secas ca.ídas al pie de ios..
troncos: memorias que guardan Ia canción del viento ...
üosas intangibles como una población de fantasmas, de ge-
nios tr·aviesos, de seres que apenas rozan el alma.
Sí, 1hombres cansados y sufridos se han refugiado aquí, ...
par~ ·conv·e.rtir.s.e ·en sombras. Aquí están los sueños de los·
locos, la felicidad de los loeos; los imposibles ·de los soña--
rlol'les errantes ; la nebulosa .imprecisa d-e los que quisieron.
ser y no fueron; la cueva de los alejados; el grito guillo-
tinado de los poetas y filósofos ; la imagen inaccesible que .
B·e burló ·de los pintores con su ca-rcajada de 1uz y sombra y
que 'escapó de los pinceles enanos y febriles; la tanta pena
y la tanta aJ.egría de quienes .supi·eron esperar su puñado
de :dicha. . . Y hay besos de enamorados, que se hicieron
lágdmas en. el rocío d:e los pétalos, para brillar junto a cada
júbilo 'líquido 'abierto como herida de luz 'en lo más recio
de las cortezas. Y flores muertas: llamas apagadas en lo·
más alto de los cirios de la primavera; su·eños de tallo-s ado~­
lescentes qU:·e despertaron antes tl-e qu·e amaneciera o que,.
por una filosofía quijo tes ca, ·sacudieron su leña renuncian--
rlo a su .tesoro de flotes, para ser Ia rama dolor;Qsamente
·.fuerte~ · . .,.

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AMERICA
El bosque os enHende, os escuchan los árboles. . . El .
humus asciende en silencio a s·er vida, y en silencio descien~
de la vida •a ser muerte! Sentís qu·e algo profundo os absor-
be, de.sbarata y consume; más, vu'8stra carne se resiste y
sufre al detener a su alma, y sois ·es·encia de vuestro ser-
y no ser. DiabóJicamente alguiHTI os pide lo que tenéis y
lo que no tenéis! Y dejáis ·Corr.er vuestra legión de sueños; .
· vuestro escuadrón de días. Y aHí donde el bosque quiere as- ·
fixiaros y no os asfixia, allí estáis escuchando en vuestra .
angustia más alta, en todas 'las escalas de vuestro corazón,
la cuerda del infinito . . . ·
Oh vosotros ! : vosotros, poetas de tormento y. alegrías"
abscónditas, fuisteis alegres tristezas con figura de niño,
dueños de 'Cielos inefables! Vuestro corazón qui·ere fugar- -
se: TDdo centro es un dominio de espado, una cita para_
comr.ergenc.ias infinitas, un centeHeo de distancias a posi-
bles v.iaj-es imposibles! ¡Oh centro de infinitudes, oh cen-
tros de eternidad, vuestros -corazones en lo más elevado
del misterio! Llamadas solitarias a las :que Bl corazón no,
llega y que tan s6lo a veces únicamente el espír,itu alcanza
a rozar, intentando tocar a Dios!. . . Estar perdidos en al- ..
gún c.amino divino, he allí vuestra alegJ:e y eterna rBsi- .
rlencia... ·
¿De dónde regresa vuestra alma, que viene tan inmen-
sa, tan pod-erosa que os estremece ·como debe estremecer
aa vida en su primer y en su último instante? El grito os
;nace de una ause,ncia y colma una d.1stancia. ¡Oh vida ~zulr'
de las distancia·s, vida azul del corazón •en ausencias infini-
tas! El recuerdo •es azul. La muer.te y el cielo son azules,
y la llamada de Dios, la pre.sencia azul del ·infinito ... Todo ,
termina en azul, el reino de una estrella y hasta el dolor ·
de un camino!
Y la vida e.stá despierta en las húmedas res·inas, en las
raíces más :hondas, ·en las hojas más altas. Y queréis ilu-
~inarlo .todo y en ·vuestro afán de luz, 'Os váis consumiendo:·
dentro de vuestro propio fuego en vuestro viaj.e hada la
síntesis de la ceniza, centro de todo.s los milagro.s.
(Del libro inédito "Lo que el Poeta me ·dijo"),
Quito. 1943,
CESAR ESPINDOJJA PI N· O"'
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~{EL HEMISFERIO OCCIDENTAL

A los nlfios de Amédcm

AMERICA DEL NORTE

La América del Notte


¡mrló<ee una panoplia·
de hierro, bronce y de oro,
amarrada en el Polo
con las cintas telúricas
de Alaslia y Groeillandia.

En ella resplandecen,
cual centellas t'Státicas,
las espadas perindiüís
de Hidalgo y de Mo:relos,
de l'I'Ianclienzie y de Washington ..•
las flechas y las hachas,
las foragídas lanzas
de inmortales aztecas,
de agónicos piel rojas ...

Las brasas inmortales


de Juárez y de Lincoln~
atizan con sus manos
el crisol democrático ..•
IJa gran anfictionía~ ·
del alma americana
se vislumbra en la torre
inmensa del Ideal.···

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AMERICA 157):

AMERlCA CENTRAL
Engarzadas en aguas
del Caribe y del
Atlántico y Pacífico~
fulguran once piedn'ls
· ¡¡·reciosas, sempiternas:
Guatemala y Honduras,
Salvador, Nieat~agu.a,
Panamá, Costa Rica,
Cuba, Dominicana
y el diamante de Haití. ...
Jamaica y Puerto IUeo
· ya taladran las rocas
turbias de servidumbre
pa:ra que nazca el iris
de la liberación.
¡Oh, América del Centro,
C{mstelación de espíritus
rutilantes, bravíos!
Cuando pasa la sombra
egregia de Marti, ·
la noche siente el vértigo ·
de promisoras albas.

· AMERICA DEL SUR


Vista desde la altura
la América del Sur
es un gran corazón
en el pecho del mundo.
Corazón de diez Damas
que se atraen y juntan
para forjar el alma
de la fraternidad.
Venezuela y Colombia,
Brasil, Chile y Bolivia,
Uruguay, Paraguay,
Ecuador, Argentina
y el Perú que nos debe
tierras de la Amazonia,
crean con sus banderas

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~158 AMERICA
·horizontes más diáfanos
cuando pasa. la pl,éyade
más ilustre del orbe,
en comunión de afectos:
Bolívar y Sarmiento,
Rodó, Bello y Espejo,
otros mil capitanes,
maestros, pensadores
y el Quijote Don Juan ..•

Guayanas y otros feudos


de Europa, ya pueden
recibir en sus ojos ·
la vendimia del sol
y gritar con el trueno:
¡Libertad! ¡Libertad! .

* *
Ciudadanos: América
del Norte, Centro y Sur,
nos dice el corazón ·
que ha de ser e·l refugio
del Hombre y de la Luz.
¡Por tan noble destino
bendigamos a Dios!
Quito, 1944.

.A L F R E D O MARTINEZ

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:B 1 o· G 'R A F ·1 A DE E S P E.·J·O

· IV.-'-ESPEJO FILOSOFO, EDUCADOR, TEOLOGO"


:NATURALISTA, BIBLIOFILO.

"Cogito ergo sum.""

Y .la cogitación fué para Espejo una ocupac10n favo-


. !rita. nesfHaron ante sus ojos, nutriendo su espíritu ávi.,.
do e insaciable, Platón, Aristóteles, Cicerón, Séneca, Plu-
tarco, Gassendi, Montaigne, Copérnico, Newton, Leihnitz,
Clarke, Descartes, Locke, Wolfio, Lucrecio, etc., y también
Teólogos y Apologistas insignes del cristianismo, como San-
to Tomás y San Agustín.
Ningún estudio, por complejo y abstruso, lo consí-
·deró vedado para su tenaz entendimiento, y si no lle-
_gó a >la especialización y al d·ominio absoluto, -ell(! no le im-
:pidió pos·eer una pasmosa erudición, la misma que hizG
·resaltar mayormente en "El Nuevo Luciano" y "Reflexio-
nes", sobre todo en esta última obra, tan llena de origina-
.lidad y buen gusto, y en la que no se advierte. la sátira
cruda y mor.daz como en la otra.
En "Reflexione'S", Espejo se eleva mm~hos palmos. Es·
· un Arieil diáfano y alado que persigue el bien y sólo el bien
··de sus compatriotas., a fuerza de abono espiritual apacible
. y tamizado; es el maestro sereno y disc.reto que discurre
··con habilidad, gracia y .sabiduría, enseñando ruquello que.
. lo juzga intrínseco, útil y apropiado; es el consejel'o ex-
. perimentado. y liberal que hace dación dar a y precisa de
.:l!us reservas me~ tales; es el filósofo, en fin, que muestra ,

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


~158 AMERIGA
·horizontes más diáfanos
cuando pasa la p~éyade
más ilustre del orbe,
en comunión de afectos:
Bolívar y Sarmiento,
Rodó, Bello y Espejo,
otros mil capitanes,
maestros, pensadores
y el Quijote Don Juan ..•

Guayanas y otros feudos


de Europa, ya pueden
recibir en sus ojos·
la vendimia del sol
y gritar con el trueno:
¡Libertad! ¡Libertad! .

* *
Ciudadanos: América
del Norte, Centro y Sur,
nos dice el corazón
que ha de ser el refugio
del Hombre y de la Luz.
¡Por tan noble destino
bendigamos a Dios!
Quito, 1944.

-A L F R E D O MARTINEZ

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


:8 1 O G 'R A F 1 A DE E S PE JO

··IV...;.._.ESPEJO FILOSOFO, EDUCADOR, TEOLOGO~


:NATURALISTA, BIBLIOFILO.

"Cógito el'go sum.'"'

Y .la cogitación fué para Espejo una ocupación favo-


. !rita. :Désnlaron ante sus ojos, nutriendo su espíritu ávi-
do e insaciable, Platón, Aristóteles; Cicerón, Séneca, Piu.-
tarco, Gassfmdi, Montaigne, Gopérnico, Newton, Leibnitz.
Clarke, Descartes, Locke, Wolfio, Lucrecio, etc., y también
'Teólogos y Apologistas insignes del cristianismo, como San-
to Tomás y San Agustín.
Ningún estudio, por complejo y abstruso, lo consí-
,deró vedado para su tenaz entendimiento, y si no lle-
. gó a •la especialización y al dominio absoluto, ell~ no le im.,.
·:pidió poseer una pasmosa erudición, la misma que hizo-
. resaltar mayormente en "El Nuevo Luciano" y "Reflexio-
n-es", sobre todo en esta última obra, tan llena de origina-
.lidad y buen gusto, y en la que no se advierte-la sátira
cruda y mordaz eeomo en la otra.
En "Reflexione'S", Espejo se eleva muc:hos palmos. Es.·
· un Arieil diáfano y alado que persigue ·el bien y sólo el bien
· de· sus compatriotas., a fuerza de abono espiritual apacible
. y tamizado; es el maestro sereno y disc·reto que discurre
con habilidad, gracia y sabiduría, enseñando a¡quello que.
. lo juzga intrínseco, útil -y apropiado; es el consejero ex-
perimentado. y liberal que hace dación dar a y precisa de
-~sus reservas me~ tales; es el filósofo, en fin, que muestra .

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


160 Al\iERICA..
:en la palma de su mano el eontenido y la naturaleza do
1as cosas.
Si en "Primicias" es el didacta solícito y amante de la.
chiquillería .gárrula --embrión de oro de todas 1las genera~
ciones-, ;por la q'll·e se muestra paternal y sencillo, inclu~
sive dirigiendo y amonestando a los maestros dB primeras
letras, para que lo fueran de verdad, auténticamente de'
verdad, en "Reflexiones", es el docto galeno que exterioriza
sus dilatados conocimientos médicos en beneficio de la ju-
ventud universitaria, a la misma ·que no se le puede dis- ·
traer ni captar -advierte-, con ·el engaño y la superche- ·
ría elevadas. a la >eátedra. . , .
Sí en el "Luciano" asoma el ironista agudo e intransi-
gente, va1puleador y satírico, y al propio tiempo, el .enten-
dido ·en las .Artes de la Retórica y la 'Poesía., e'l "Critério del
· Buen Gusto", la Filosofía, la Teología Eclesiástica, y la
"Oratoria Cristiana", temas ¡que le facilitan tratar de o;tr.aH
materias, .como las sociales y jurídicas ; en "!1/femoria sobi·e
cel corte de .quinas", y "Voto de un Ministro togado de la
Audiencia de Quito", aparece e\l Bo.tánieo y el Químico, y
e1 ;p;revisor por excelencia de la riqueza pública ecuatoriana.
En Oratoria Cristiana, compuso muchos sermones co-
mo Jos de ".Santa Rosa" y "San Pedro"; y en Teología Ecle-
Biástka, fuera de los ca;pítulos concernientes a esta materia .
.en "El Nuevo Luciano" y en "La Ciencis" Blancardina", tX-
playós-e también en -su "Carta del Padre La Graña sobre·
Indulgencias, y en sus cartas Teológicas sobre •la "Inmacu-·
lada Concepción de María".
No cabe duda que Espejo, sin ser un "original", en el
·.se'lltído que qui.era darse a este vocablo, fué un pensador-·
a su< manera y con su es-tilo propio, estilo al que no le faltó·
cierta galanura, como escri.tor erudito ,que fué.
"Nihil novum sub sole" es el a,forismo Jatino, y a1 Pr€-·
cursor no pudiéramos exi,girle, sin incurrir en grave injus-
ti.cia, que había de ser un taumaturgo creador d-e novísimas;
Escuelas doctrinarias, pues ésto, a más de insidioso, resulta
poco admisible,· dado el ambiente en el· que nació y vivió.
Esto no obstante, tenemos bien discernido que en ma-·
teria biológica vis•lumbró, con claridad g-·enial,. la existencia~
de los gérmenes mucho antes de que •lo ihiciera Pasteur. y·
en materia Política, tenemos también expresado, que su ·
pensamiento se perfiló único y sobradamente atinado al
'Patrocinar la idea de ,la Revoluci~n Latino Americana, en-
'Caminada a obtener que todas las Colonias Españolas sa;;

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AMERICA 161
constituyeran en Repúblicas democráticas, libres e inde~
lH~ndientes. . ·
Y .estas dos concepciones, o una sola de éllas, las con-
:sider:amos bastante para que Espejo sea eterno .en la His-
toria de nue¡;;tro pueblo, y figure entre los Grandes Genios
del saber y el sentimiento humanos.
Y. &caso eú todos sus "pa.pe,les" no se muestra el ini-
ciador severo e intransigente, el innovador de 'la educación
y de las costumbres de su pueblo, el r-eformador intelig·ente
y porfiado de todo cuanto corresponde a la civilización y
.a la cultura? ...
Como todos los Héroes y Próceres, Espejo participó
de· todas las facultades anímicas que haeen del ho:.nhr·e un
,ser puro y ·excepcional, y en cuanto a su destino, ésk estuvo
sembrado ele ásperos guijos, sierpes e intrincadas va'llas.
Vivió aderezándose para recibir a ,]a muerte, pues, como
verdadero filósofo, ha tiempo que había despojádose de
los. obstáculos perecederos d-e la en.voltura corpór·ea, para.
d.ar rienda suelta a los inmortales y elevados requerimien-
tos del espíritu.
"Los hombres ignoran, dijo !Sócrates, que los verdade~
TOS filósofos no trabajan durante su vida sino para prepa-.
;rarse a la muerte; y siendo esto. así, sería ridkulo que des-
pués de haber perseguido sin tregua este único fin, recelasen
y temiesen cuando se les presenta la muerte."
Y expliea luego:
"La razón misma lo dicta; ;p-orque si es imposible co-
,nocer nada en su pureza mientras que vivimos con el cuer-
po, es preciso que suceda una de dos cosas: o que no se co-
noz·ca nunca 1a. verdad, o que se la conozca des:pués de Ja
mu-erte, porque entonces el alma, :libre ele .esta carga, -se per-
tenecerá a. sí misma; pero mientras estemos en esta vida~
no nos aproximaremos a la verdad, sino en razón ele nues-
tro alejamiento del cuerpo renunciando a todo .comercio con
él, y cediendo sólo a la necesidad; no permitiendo que nos.
:inficione con ·su corrupción natural y cons.ervándonos puros
rle todas estas manchas, hasta que Dios mismo nnga a
libertarnos".
"No 1ha.y que equivocarse; no se caminahacia Ia virtud
;cambiando placeres por placere's, .tristezas por tristezas, te-
mores por temores, y haciendo Io mismo que 1los que cam-
bian una moneda en menudo. La sabiduría es la única mo-
neda de buena ley, y por ella es preciso cambiar todas las
;demás cosas. Con. ella se compra y se tiene todo: fortale-
:za, templanza, justicia; en una palabra, 'Ja virtud no es ver-
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
162 AMÉRICA
dadera sino con la sabiduría, independientem€rit~ de los pla-
ceres, de las tristezas, de los temores y de todas las· demás
¡¡)asiones. Mientras qu.e, sin la sabiduría, todas las demás
virtudes, que resultan de la transacción d.e unas ;pasiones
con otras, no son más que sombras de virtUd ; virtud es-·
clava del vicio, .que nada tiene de verdadero ni de sano. La
verdadera virtud es una :purificación {le toda suerte de
pasiones". ·
Tenemos entendido que .se nos excusará la transcrip-
ción anterior, pues se nos alcanza la persuación, de ,que a
tru·e.que de hidaüguía 'semejante, regalamos al lector con las
eXJquisiteces de una bellísima ética.
Además, el pensamiento socrático viene muy bien para
ser aplicado a Espej.o, dado que nuestro ilustre compatrio-
ta fue sabio y fue virtuoso, .bien por su manera de pensar
y de actuar; bien por su expresa renunciación a todos los
placeres •J.nezquinüs y fugaces de la vida material y ahíta.
Y fué justamente aquella reimnciación, la que permi-'
tióle dedicarse por entero al pulimento -de su inteligencia;
la que facilitóle los medios para •qu-e pudiera ser "un bello
espíritu"; .Ja que condújdle, en fin, con paso jubiloso y ri-
·sueño, a refugiars-e en la arcada solemné, plácida y señorial
d-e una Biblioteca, mejor dicho, de su Biblioteca, porque
-ésta llegó a· ser suya, muy .suya, como el engendro de si
mismo.

Y sería UJquella Biblioteca, podemos figurárnoslo, algo


así como uno de sus s·er.es más queridos, ó quizá más. Se~
:ría en ésta, en su sacro seno, donde dibujaria siempr-e una
sonrisa feliz y desapr·ensiva, de so'litario pensador y ·esteta;
mono·log·aría .a sus anchas con su amor inalcanzado, con su
:novia de siempre, engarzada ·en .su corazón leal y contrito;
o argüiría también a sus filósofos favoritos, con empeño y
denuedo, a sabiendas de su asbtra.cción absoluta y de su
total falta de ingerencia en el comercio fútil y trashumante
de los hombres.
* •
* *
Y este recinto ·d·el bien, ,¡~virtud y la 'sabiduría, fué
:profanado un .cuaJiquier día de aquellos, ;por la .planta escu~ ·
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
..AME RICA - · . 163
rridiza y reptante de aquel corchete de todos Ios tiempos.
·ot!JU:e; con su papel desgraciado, arrolla, empuja, cocea, !hiere
_y se emberrincha e11 nombre de la tiranía y de la estulticia;

*
* *

Fué así como el patriota, el sabio y el filósofo, el hom-


--bre que sólo hizo bien y nunca mal, redbió en a:quel día
rle Enero de 1795, la última mirada cálida y fraterna de sus
libros, de su Biblioteca, la que, es de intuiNo, cuando vería
-partir a su hijo predilecto .al entrevero odioso del estigma.
~y del último sacrificio, sellaría, iracunda y despectiva, sus
pÜertas, ·con basti.ones rojos y negros, con admirable gestO'
,de duelo y de protesta.

*
* *
Y fuese de este modo· el Gran Precursor ...
El hombre pensador y ca:vi1loso tiene ya su pátina in-
.,destructible. Ya está barnizado de tiempo docenas de n-
..ces. Ya está, de esta guisa, depurado y eterno; cabal y per-
fecto, en su nimbo de luz ...

V .-ESPEJO POLITICO
Si algo hay profundamente seductor en la personalidad.
~rócera de Espejo, ese algo no es otro que su fisonomía.
política, fisonomía thecha a base de estudio,· de observación.
· y de ascendrado amor a su tierra.. .
Este gran Argos filósofo y ·revolucionario innato, sin-
-tió muy hondo ei ¡problema socirul y político de su patria,
. y dióse cabal cuenta de •lo 1que debió hacerse y dacirse sin
reticencias y sin inútiles tapujos.
En estB aspecto, como en todos [os demás de la vida
·de Espejo, encontramos siempre aquel fondo medular de
.sü erudición. ·
Tenemos .por bien sabido y averiguadO; que ·Esl)ejo no':

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


164 AMERICAd
fu~ un improvisa.do ni un beligerante ocasional por la gran;:
·causa de la liber.tad y e1l derecho de ·los hombre-s. Lo con- ·
trario: su natural y espontánea predisposición por esta cla-·
-se dB a.ctividades, hubo de llevarle por los más escabrosos:
.senderos y por los ca.mpos de mayor peligro. Y cua.J mag-·
IDífico y recio luchador, cuanto más dura fué .la brega,
;más hubo de enardecérse,le la voluntad de ·combatir y de·
triunfar.
Sus. valientes· principios renovadores y el caudal im-"
petuoso y creciente de sus ideas cada VBZ más extensas y;
¡radicales, atestiguan que el Precursor afianzó su conducta,
en a1lgo más que la simple retórica de viso.
Al -mostrar¡:¡e partidario, como hubo de hacerlo, de la
abolición de 1las clases y castas sociale·s, y auspiciar la igual-
rlad ·cte los hombres y su fraternidad mediante la libertad.
-antecedente previo y sin sucedáneo- denuncióse como-·
un -reformador de extrema izquierda -como suele decirse ·
hogaño- y como un aventajado discípulo de los iconoclas~­
tas filósofos de la Revolución Francesa, filósofos a quienes..
eita a m~mudo en sus más importantes obras como "El Nue-·
vo Luciano" y "Primicias".

* .
*' *
Espejo, al asimi'lar y tamizar en' su despejado cerebra<"
:el resultado de su ·copiosa lectura, fue aún más lejos en sus
concepciones y propósitos. Soñó nada menos que en la liber...-
'tad y emancipación de todas las colonias hispano america~
nas, las mismas que debían unirse, propugnó, con el obj.eto
rle Uevar a cima tan audaz como imponderable proyecto.
Es de 'Pres·umirse que para esta época, Espejo conoció
ya todo iJ-o relativo al proceso de la declaración de la inéJ.e:.
;¡pendencia de las colonias saxoamericanas, independencia.
que :proclamó el Congreso de Filadelfia reunido el 4 de ju~-.
Jio de 1776.
Y bien ·sea por haber ocupado su atención en el valioso·
texto de las declaraciones de dicha Independencia, bien por·
1mber fincado su tiempo. en el estudio y discrimen doctri- ·
nario de los f,Hósofos de la Revolución Francesa, mayormen-
te fijado en Voltaire, Rousseau, D' Alambert y Diderot, la
·verdad es que Ipspejo creó todo un. sistema político de in-
mensas proyecciOnes.
Forzoso es añadir que dicho sistema político consulta-
ba, inclusive 1 la estructuración orgánica, de tal manera que~ .·

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AME RICA 165
_·:~.as Co,lonias libertadas pudieran" constituírse en Repúblicas
Bobera:na:s, democráticas e independientes.
A1l pensars-e en ello, con mirad._~ retrospectiva, aunan-
--do sentidos y conciencia, se tiene la impresión, aunque un
tanto desdibujada por el 'perenne fluir .del tiempo, del tre-
-mendo sacudimiento ;que debió producir en el med1~oso 'Y rú-
-.d.imentario ambiente colonial, el Ideal sublime de Espejo;
más aún, si se consickra qué todo comúo que iba .o podia.
1r contra la Corona, redundaba en sanciones Y' penas· de la.
-más- acentuada gravedad, y todo -escaso clamor o ambigua
protesta, eran juzgados severamente por [as autoridades
--de la .Audiencia.
Quién o quiénes, por tanto, pudieron secundar la actitud
.<extraña y excepciona.! de Espejo?. . . Cierto que ihubieron
.algunos ·varones de esmerada educación y fino talento, pe--
ro aún éstos s·e vieron como atur:di-dos e indecisos ante el
.,extraordinario proyecto de Espejo.
Es natural inferir, desde luego, que las grandes trans-
. :formaciones sociales van siempre precedidas de sacrificios
:cruentos e incruentos. Las .Ideas revolucionarias que se
;:..adelari.tan al tiempo, chocan ácremente con el medio, y a1
.-estallar, :prodúcen una suerte de ·paralización y sobrecogi-
;miento que sólo amortíguanse o a.plácans-e cuando tales:
lideas se ·han infiltrado en la g·ran corriente social.
He aquí porqué los pensamientos sustentados por Es-
pejo, hubieron de :producir sorpresa, temor y. pánicó. La
sodeda.d en agraz de aquellos tiempos, encadénada a cier-
·-:tos convencionalismos de inero artificio y relumbrón, sa-
·turada d-e ridiculeces propias de la sumisión y el vasalla- .
je, no pudo ni pÓdía comprender al Genio. Peormente el
!pueblo, aquBl -pueblo oprimido y agostado por la eSCilavi-
·tu-d y e'l hambre. Fué necesario el transcurso de ~os ·años,
¡para rque la buena semiHa diera florecimientos galanos y
:~abundantes.

*
* *
Indispensable es consignar en es-te punto, que al estu-
,.-rliar a Espejo en su aspecto porlítico, es tal la afinidad qu~
.,·de hecho existe e'ntre éste y ciertas incidencias de su vida,
, que no es posible deslindar lo biográfico, que podemos cali-
ficar de genérico, d-e lo especial que atañe a su erudición,
. Y que podemos señalar como específico, pues un'o y otro se'
.-~onfunden de necesidad. ._,

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


-166 -.-. AMERICA..
No extrañará, por tanh>, que a.l tejer la urdimbre jun7 -
t~mos todos los hilos. Así la trama resu1ltará más condu-:-··
cente al objeto que buscamós.

*
* *
. Comenzaremos por recordar que los pró~res :posterio7 -
res a Espejo que combatieron por la libertad d~sd~ t<}s}o re-:'·
.J.ucto y desde diversos lugares de América .India,~ lo hicte-· ·
-ron sobre fundamentos más· firmes y menos per~cedéros;.. .
Es:pejQ ,inició la gran obra demoledora del. despotismo y füe·
su primer holocausto. · ·
·. Bolívar, San Martín, Hi-dalgo, O'Higgins, ArUgas, Maí·~­
tí, consolidaron la independencia americana y la hicierou-
:real y tangible . . · · ·
Espejo fué perseguido de modo cruel e incansable por·
.su ideario político. Fué reducido ,a prisión, en ¡mim~ras
instancias, por orden del Presidente Villalengua, por ha.bé1·7 -
sele atribuído la confección dél "papel satírico", denominadO>"
''El Retrato de Golilla". ·· · · ··
·El patr-iota, enseñoreado de sus capacidades y de 1&.
enorme justicia de su causa, endilgó a Villalengua una ex-
!P{)sición serena y firme de :los acontecimientos; he hizo i.~:~t
-defensa de sus derecJhos vílmente conculcados.
Para eJilo, naturalmente, debió servirle ·su larga y p~-­
ciente :preparación qu-e la obtuvo en e1 estudio prOfesional:
cdel señor doctor Ramón Yép€z ~
He aquí algunos de los párrafos de wqué'Ila:
"El aparat'o ignominiosCJ -dice- con que se me arres-~
tó en :claro· día; las circunstanCias que acompañaron a mi~
prisión; los grilllos, secuestro de todo papel, y finalmente'
todo el estrépito que se puede usar éon urifacineroso, dieron-
a. Riobamba, Amba:to, Latacunga y -Qu:ito la idea de qué
yo era un reo de Estado y de que como a tal se me venía..
.a ejecutar". ·
Claro, el absolutismo. siempre ha empleado los mediO$·
más corrosivos y deprimentes para Ja personalidad humana,..
para contener o sofrenar ilos altivos brotes de'l ingenio y las-.
grandes rebeldías del espíritu. ·
La historia de _los pueblos está. hecha a hase de lágri--·
!lilas y d~ sangre de ihéroos y de nlártires. La dvili-útcióli
r-equiere y requerirá siempre el abono de miles de cadávere$"
:liu·niáúos·"qüe·nutran a la tierra -~némica y d~s-vencij¿¡da"".. ,,.

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AlVIERICJ\ - . 167
Sólo de esta manera se torna perméable el ambiente y en
aptitud de asimilar las ideas y 1la evolución arrolladora de
Jos !heelhos.
\ Todos los hombres creadores de nuevos sistemas y de
p.uevas :eornientes de cultura, han sido pasto de la ineom~
. prensión y de la ceguedad intonsa. Pero, a despecho de to-
1 do, hánse impuesto las tendencias innovadoras y remozado-:-

\ ras, para el bien y la felicidad del linaje humano. ·


\ "Quedándome acá en lo interior, -discurre Espejo en
\su defensa~ ttl conocimiento y consuelo de que en el nume-
.; roso conjunto de papeles que se me secuestraron y examina-:-
!'fon, no se ha de haiber haHRJdo ·~1 más pequeño que turbase
!el orden público, que ofendiese a la soeiedad, ni que lastima-;
; se a }os particula:res. Escritos que he ordenado. a la f.eUci-
1 dad de este país, por la mayor parte báxbaro, y de quo no
me avergüenzo llamarme autor; pues algunos de ellós han
merecido la aprobación de imparciales literatos de Europa
y Lima, y en es:pecial el papel del Luciano corregido ya y
. puesto en mano del copista, para dedicaf!lo libre :de borrones
al Ilmo. Sr. Conde de Campomanes, primer sabio de Ia Na~
ción, y quizá el único juez de universal literatura. Escrito~
digo, discursos sabios, traducciones científicas, pensamientos
interesantes a la disciplina y policía de estos pueblos, son
los .que he conservado, adquirido, escrito y manejado",
Al considemr estas afirmaciones, estuvo en ilo cierto
y ceñido· a la verdad, pues bastaría recordar que el Precur.:.
sor entregóse por entero a la labor intelectua1 y a las activi':'
dades que refluyesen en beneficio de 1la población.
· Esto no obstante, al s·er incomprendido, necesariamen-
te debió ser rechazado y atrozmente calumniado. '
Por eH o, con cuánta razón y desaliento recriminase:
"No he logrado este beneficio, y lejos a.ún de esperar
lograrlo, temo mucho que un accidente tan :funesto como el
que me sobrevino previniese :el ánimo de V. S. y le dbligas~
a recelar que había mti0ho de criminoso en un hombre, a
quien ciertas gentes, demasiado bárba,ras y enemigas mías~
calumniaban de reo de Estado, de libelista famoso y de :per~
turbador de la paz pública" . ·
Este incidente de la rvida de Es·pejo, nos trae a la me~
moría toda aquella serie de pasajes bíblicos y profanos en
los que, seres predestinados y superiores, sufrieron las con.:
~ecuencias, unos y otros, de la envidia, el egoísmo y ~a ig':'
norancia.
Reclama entonces con acritud:
~(As~dmes, yo m~ hall.<Hm dereCiho ·Y·);>OSesión. d~-Hu.~ 7 . -··

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168 AMERIC.A
trar ;mi :patria, de perfeccionar la obra y de no hacer caso
del tumulto de los ignorantes. De la misma manera, qüe ai
habiendo tomado las armas para ir a la gu.erra, no debe:../
TÍa volver la espada de miedo d0 los enemigos. Ya cst(r
mismo he anunciado a la Corte, y a personas que deben in4
teresarse en erl desagravio, honor, reputación y nombre del r
-que por p,atriota ha experimentado los más terribles insu1- f ·

tos de una ¡J3.ndma c:ru.d y trumtdhmria, a quien se le lm. (


dado una satisfación completa que .injustamente solicitaba". ¡
Infiérese de los pármfos transcritos, ya no sólo el fér-)
vido patriotismo de Espejo y ,]a hostilización inmotivada y (
malbvola de que f'Ue víctima, sino su agilidad y despejo en 1
iia defensa de su causa, agilidad que únicamente podían pro-!
;porcionarle su avenb:tjada ilustración y su rara prudencia. \
.Además, la •propia e ·innBga:ble razón de su derecho y el fin :
11oble y .humano de su obsecada ;pasión por obtener la mejora
sensible de su patria, "perfeccionar la obra y no hacer caso
de'l tmmdüf de lDs igno:rantes".
Y tanta fue su insistencia, a este respecto, y tanto el
:d-espliegue porfiado de sus actividades, que la Audi·encia.
~hubo ele hervir a borboton-es, asentada sobre lumbres con-
thmr,;mente renovadas y· atizadas por sus expertas manos~
lumbres que a ,poco habrían podido tornarse en hoguera
abrazadora e inextinguible, si d destino no hubiese entra-
do de por medio.
Tal fué el motivo, por ello, de su segunda y definitiva
(:;:q;tura y prisión, prisión que despaciosa, paro Sf~gura y
eficaz, minó y minó la vida del Precursor hasta arrancarle
su último soplo vital.·
~a Audiencia no pudo esperar que la lumbre fuese ho-
guera, y que ésta, crecida ya, hasta Hegar a la proporción
ilímite, lo consumhora todo y todo lo tornaia polvo y mi-
'~>eria. Un apnotado instinto, fabricado eón celeridad y
cálculo sobre medida de las cosas y de los hechos, púsola
en autos y en actitud aviesa, como de felino en dura apre-
tura. Había que hincihar las velas de la soberbia y el po-
der y darse prisa en inhabilitar y reducir a la impotencia.
al hombre, a, ese solo hombre, a ese espejo ustorio que todo
ao encendía y devoraba con el :fuego santo y cautivador de
su genio.
Oh!. . . Qué habría sido de aqueUa y de la Historia
Patria, de habérsele concedido una tregua a tan arrogante
e insigne caudillo. 1\'Iuy probabl~, con toda probabilidad;
que la emancipación de las colonias hispano ~mericanas, ha-
bríase anticipado en el tiempo y ~p el espacio. Porque, co-·

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


_AME RICA _,- 169

:mo tenemos expuesto ya, el Ideal de Espejo, fincado en el


amor a su ciudad, pero hecho .extensi-ble, con igual celo,
[por América India, consultaba no sólo la independencia de
sü patria, sino de todas las colonias hispano americanas.
De habérsele 'proporcionado los· medios, inclusive la
cooperación entusiasta y decidida d~ 'Un grupo selecto de
·hombrz\s conv·encidos y curtidos al ca,lor de ese mismo Ideal,
no ca-be duda que el Precursor habría emulado las hazañas
épicas de los grandes caudHlos de la libertad, puesto ·que·
.empuje,. valor y decisión, jamás le faltaron.
Defendióse Espejo hasta el último instante, y 1lo hizo
.con maestría y sobria finura; pero ya su destino estuvo
resuelto de ánteri1ano. Sus papeies ya no fueron bastantes
ni infundieron temor alguno, y tras de a.quel proceso ~eefi-·
nado de esperas y subterfugios, de los que se hiciera pender
la suerte d.el ajusticiado, dejose correr a largos trancos la .
corriente autoritaria del despotismo, .corriente que no re.-
qu.ería apr-esuramiento alguno para atrapar la vida de Es-·
pejo, vida que ya fué suya desde e1l momento que la
aprehBndió. .
"En el público circulaba el rumor de que se le proce-
saba por aficionado a las impiedades de· la revolución fran-
.·.cesá." cuenta un biógrafo.
Pero el público, aún cegado por 1a ignorancia, si bien
intuyó algo a su manera y bisbiseó con torpeza aquello de
"impi€dádes de 1la revolución francesa", no se dió cabal y
. acertada cuenta del martirio de Espejo.
. Espejo, en la profunda entraña de su espíritu sensi~
· ble y delicado, hizo voluntaria oblación de sacrificio por las
li?~rtad·e~ fundal?-1~entales de la humanidad, y 'POi' éllas me-
·.,dito, amo y m uno.
(Continuará)

Y E P E Z D E L POZO ..

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


INFORME DEL SECRETARIO· GENE~ .
RA L. D E.L .. GRUPO A M E R 1CA.

Distinguidos consocios:

Al finalizar e.J período de 1948, en el que me confiás-·


wis, un{t vez más, la dire•cción d:erGrupo América, me co~­
l:Tef'l·pqnd,e de acuerdo con las normas r-eg.lamentaria.s, pre-·
sentar el :informe T:elativo a Ias labores rBa:lizadas por la.
lnsti-tución. ·
Ante t-odo, debo señaJar que ·ha sido una misión de•
honrosas proporcioms, aun .cuando no exenta de responsa-·
biHdades, la de <Jn·ientar las T<1,1tws de :cultura, tradi-cionale$
por otra .par.t:e, d.e una Agr'upación de escritores y artistas:
-de reconocida autor·idad tanto dentro como má•s allá de Jos:
iin,des patr~os y .ccmfigu:rar una línea de acción qué responda.
a las aspira:cióries d-e acer-camiento .int-eilectual con los de-
más pueblos <lati:noame~icanoo, sip. descuidar· nuestros con-·
f.Hcto& internos ref&rep.tes á pei·,sisti.r en una tarea de pe-
netra;ción educativa que, desde Hernpos atrás, ha v·enido·
~onfirmándose .
Hemos alcanzado •Un momento. en que .Ja producción
Cl'€adora, re.coge el ·influjo de un mundo excitado que ob-
fllerva impasÍ!ble el proce.so :decadente de la interpreta.-ci6n:
artística. Y en el clima .espiritual de nuestro .país, ese in-
flujo co!\relativo, acentúa una tendencia <encaminada a dar
mayor aspereza a!l sentido de concepción, crítica y realiza-
ciones. Corresponde, 'P(}r tanto, a Jos es,cri.tores de esta
genera.ción, detener una cdiüs q.ue ,se perf.ila eo:ú detrimen-·
tes consecuencias para el patriillonio cultural de nuestrft.
~Sf<6ra. ~-~-en ~SOS af~es heln()S i},)ar~iópado,,~,n .ellos de-·

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


Sr. Dn, GUS'l'AVO V ASCONEZ HURTADO

ltl!lfll'~tario General d~l Grupo América durante los afios de 1947 y 1948 ..
i ª ~uya eficaz labór ~ debe la Exposición del Libro. Argentino, entre '
•traS reali~aeiottes fecundas para. la vid¡¡, del Grupo y para la d& sus
, · l'ela,clones eon instituciones culturaies.. dci.lo9. pai$e~-.-lln11Ío.~ .

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


~172 AMEHlCA
JJ.emos p.roseg¡uir, ·cumpliendo así Un cometido de orien(;¡¡."
· ción eonstrüct1va. .
E<l Grüpo América ha' tenido :una intervención dkecht
en Ia:s actividades desarrollrudas en la Capital du.rante (\(
:período de 1948. Ha contribuído, aniedida de sus poaibl··
.Jidades, a Ia inareiha hacia adelante de propósitos comun011
concernientesalfomento de' materias :iluáhrativás y afianílll"
. :mientó ·en :la~' relaciones de ·intercambio .con otros pueblüH
<del Continente. Con estos fines y utHizando<lm re.curs0 d·(l
senciJ.laá proyecciones, ha mante·nido un .ca,.len'dario de con··
ferendas.dictadas por distiwguidos jnteleétuales que nos han
prestado su :colaboración. Entre otras, debo anotar la dül
·Profesor Vi.ttorio 1\tioroni de· Florencia, :sobre el tema "Loo ..
nardo da Vince".sustentada,.en leng¡ua 'Original bajo los au.g ..
¡picios de .la Sociedad "Amigos de . Italia". De paso· por ol
Eüuador, e·1 de,I€1gv_do ·del Gobierno de Bolivia y Prof,esor do
1a Univer·s.idad de la Paz, doct'Or Humborto Palza, presentó
una lucida i<nte.rpretación de los móviles y aspiracio:nes do
la Conferencia Int-eramericana. de Bogotá. ( ?) En la Ex-
. posición del :libro de Argentina, a la que me referiré opor~
tunámente, varios de nuestros consocios tomaron la pa.Ia~
:bra .para hilvanar asuntos que tuviesen relación con e;} pro~
ceso cultural de ese país. El profesor H.uiz Jiménez, Dir,ec-
tor del Institutode Cultura Hispánica, visitó nuestra Bi-
blioteca a fin ele conocer su movimiento y11ervar sus impre-
siones a la n1adre ·Patria. Diserta.ciones y contactos quo
son un índic-e del esfuerzo verificado para que la Entidad
•· r·etenga su tradición, aun cuando modesta, de Casa de Amé-
rica, ::f donde acnd-en de manera espontánea, los' valores del
pensamiento uni-ver.sal.
En nli informe d€.1 ·año pasado, señalé el .proyecto de
.efectu.!lir uila Exposi.ción del Libro Argentino como un me-
d.i'O de estre·char los vínculos de interconocimie·nto y estimar
'la obra que .promueve esa RepúbHca, con el concu.r.so de sus
importantes EL'Utoi'iales. ·Proyecto qü-c hubo d'c ser difmido
por. mDtivos qiverso.s r,elativos a .la organiza·ción, envío de
·.material y demás gest.innes conducente•s al éxito. No obs-
tante, en e•l año pasado, e.l Grupo América, después de sal-
. var los inconvenientes propios de una empresa de ese género
y •con .la coo.peradón ·de·l Embajador Albino Pugnwlín, lle-
vó a efecto :}a Exposición, en e.l Salón de la Ciudad donde
tSe exhibireron durante varios 4ías~·. consecutivos más de
:tres mil volúmenes prove:nientes de las Ca'Sas Editoras
de B:ue.nos Aires, las Univ€1l'sidades y numerosos aportes
· pa•rtkulares . · ·~.

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AMERICA
,EI.silscrito, en calidad. de Secreta.ri:o General y ·por ün-
ca.rgo de la Direcüva: dejó inaugurada Ia Expos.ición a la.
que concur·rieron Ja.g au.toridades gubernativas, repre•sen-
tantes del Cuerpo Diplomático y de las Insbituciones cul- ·
tura:le.s. El notabl:e Iite·rato, señor Gonzalo Zaldumbide~
hizo usb de la palabra para enfo.car ·con su prosa ca.ste.Uana
y pene.trante s:entido crítico, el tema "La.nreta y la Pampa".
Terminó el acto con e.l dis·curso del Embajador Pugnalín,
quien :entregó a.l mandatario 'del Ec:uad•or un libro, obsequio
del Presidente :Perón, dándose luego lectura del mensaje del·
escritor Larreta, en el que exteriorizaba su reconocimhmto ·
por el motivo de la Conferencia. Ensamble de sucesos que·
He1varán rebotes de lisa fratemidad americana, traducida,
simból.icamehte, en e.J abrazo espiritual de dos grandes es-
critores: Lár;reta y Zaldumbide, sobre .la vaHa de anchu~­
•rosüs caminos que •separan la pampa con los vértices del
altiplano. ·
.En suce.sdvas. dis·erta·cione·s var.ios miembros distingui-
dos de ·la Institución >desarrollaron temas .conectados con la··
€Volución cultural de Argentina. Don Juan Pahlo Muñoz ·
Sanz, Director del Conservatori'O de Música, hizo un estudio
del "Folklore arge·ntino: sus. bailes e instrumentos musi--
cales". El doctor Antonio Santiana, Profesor de la Uni-
versidad Central, trazó con· caracteres firmes, la silueta de·
Ameghino y.su aporte a la cultura unive·rsal. Don Carlos,
Manuel Larrea, habló con erudición sobre "Los estudios de
Antropología en la República Argentina" .. La s·eñorita Gui-
lle·rmina García Ortiz de "La Pampa argentina y e.l con-
cepto de espacio como factores determinativos del alma deY
ga1ucho". Y, Íll"Hrl!lmente, e·l señor Federico Trabucco, Ad-
ju:nt'O de Ja Embajada, presentó un trabajo documentado,
:referente a las "BibHotecas de Buenos. Aires".
En el panorama de asuntos argentino.s, están los con-
cursos promovidos por la Entidad, de una síntesis expositiva.
y critica de la L.iteratu·ra de.J P.lata, en prosa, y un canto·
a Sarmiento, en verso. El Jurado teonstituído por los se- .
ñores: Atlbino Pugnalín, Gustavo Adolfo Otero y Alugusto'
Arias, di!Ctaminó e·l fallo correspondiente, otorgando los pre- ·
mios d-onados por el Consejo Provincial de Pichincha y la
Embajada, a los acreedores de esta distinc.ión, señores: Ma-
nueJ Efraín Muonive, Ricardo Alva·rez, Darío Guevara y G.
Humbertó Mata, respect1vamente. Hizo la entr·ega el doc-.
tor Lwis Bos.sano, en términos muy apropi·ado.s y en nombre·
de la Institución que .representara. .
"De ser el Ii!brQ •la cortespondencia d'ia:ria -tal expre--

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


··174 AMER.HJA
::samos ern esos momentos~ ei contenido intríns·eco de afa~
nes. análogos, el contacto más hoÍ1do entre lós. hombres do
América; nada más natural que difundirlo, entregado o
· introdudr1<J, segwros d'e que sBrá Hl vínculo- inqu€brantab1o
de inter,wnocdmiento, el· portador de •los asuntos 1que nos
· éonóernen, el exponente de juicio de Ia obra que realizan
lo.s vaJores. amerkanos en las difer,entes aditVidades del
· :p€nsamiento y la acción." Habíamos, por tanto, consümado
una as:piráción generosa ·que dejó un saJdo de más de mil
vdlú.menes con destino a nuestra Biblioteca y alrededor d(~
mill dosCientos que fueron repar.tidos, en las. Unive.rsidades,
-Escuelas y Colegios, además de ·la e·sencia cu.Jtural de ta-
les dilligencias que .s.irv:ieran para deS<cubrir un conocimien-
to .más ,perfeiCto de Argentina, sus· hombres y su evo-
J.udón, :prodiga·do a poco costo, desde los ángulos de nues-
tro Organi-smo. ·
Con el fin de reforzar sus filas 'con nuevos socios do
· r·eoeonocido prestigi•o, e:l <Grupo, :po.1· re.soiución de la Direc-
tiva y de acuerdo con los ·E<statutos, nombró miembros
activos a Jns señores: (\Rl'los Manue;l Lárr·ea, José Ga-
-briel Navarro, Nicolás Rubio Vásquez y Humherto G. Ma-
ta. Ha sido norma tradicional que los nuevos integran-
tes ostenten un pasaporte de obra ef·ectiva y me.r:itoria, nor-
. ma que debedamos mamtener á fi•n de no vulgaázar por
. anemia int.ele·ctual la esti-rpe de nuestra Institución, porque
no es soldado de la .cultura quien pretende serió, s•ino quien
-ha conf.i:nnado su ubicación por medio de cumpJJidas eje.cu-
. torias. Los nuevos socios son. todos autores de impo.rtan-
. tes tra!bajos .cient]fkos y 1iterarios que han venido a enri-
quecer la Bibliog-rafía eouatodana. En la CBremonia. de
.admisión que .consütuyó un acto senci.Uo de ·compañeri,smo
al que asistió el entonces Ministro de RR. EE. doctor Pa-
rra Velasco, se delineó un esbozo de los rméritos a que eran
.·acreedores, por .lo que consi•dero .inne.ce.sario, renovar los an-
1te-cedentes q~1e nos ,indujeron a tomar esa determinación.
La sesión abarcó por otra parte, la expresión de nues-
. tra simpatía al consocio Humberto Vacas Gómez, e:lecto Pr·e-
l'l'Ídente de la Unión Nacional de ·Periodistas. El :r.,e,lieve de
,un camarada signifka un reflejo de satis.facción para ht.
Entidad a Ja 0ual se pertenece.· Es preciso fomentar el
·espíritu d.eunión entre quiene·s.bregail por ideales comunes,
cuando hay sinceridad en .las ;intenciones y altura en los
procedimiento.s. Preocupado& de lo.s probilemas americanos
que interpretan el fundamento de nuestros Estatutos, es-
.,c;uchamos ~la lucida exposición presenta'Cla por el señor Juan

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


.AMERICA ---- 175
\Pablo Muñoz :Sanz en defensa. de Jos intereses del Continen-
-te, relacionados ,con la Ant&rHca y Be1ice, con aplicac.ión a
·los puntos que debían .considerarse en la Conferencia de
Hogotá. N.o ·obstante, por razo,nes. obvias de enunciar y
•por el fallo de la Comisión e.ncargfrda de estudiar el valio-
.so documento, se conceptuó oportuna 1a sus;pensión de su:
' trámite.
Atentos al ritmo de la-. marcha cultural del país y ani-
mados de un propós.ito ;J.eal .de coopera.1· a [a mejor estruc;..
· tura de .los organismos. 1que ilo l~eg~ulan, la Directiva, estimó
-cDnveni:ente la presentación de :un Proyedo de Refor~a a
·los reglamentos qu-e rigen la Casa de la CtütU'ra. Al pro-
c-eder de esta manera, captaba la aspiración mínima de las
demás Instituciones y de otros cue,rpos colegiados, que v~e-
Jiían laborando desde mu·cho ante·s, por afirmar la corriente
,espiritual ecuatoriana por medio de sus centros de especia-
Ji.zac:ióri. · -En nuestro·_ concepto, debería reformarse ell sis-
tema electoral vigente, dando cabida a los personero.s de las
.Entidades dentíf.icas, artísticas- y literarias·, legalmente
constituidas y ,con la res:petabilidad necesaria para ¡¡_·obus-
tec>Br el e.je de acción de aquel ·cenáculo, ins<tituído, justa-
mente, con el fin. de cong·rega1· e-n su mat.riz a los e!lementos
má-s a:utorizados. Es de. supbrier qu.e, al conceder a cada
Institución el derec}w a voto, aquellas se esforzarían por
ca.creditar un de.Iegado .de .incontestable prestigio, surgiend'O,_
-poT efecto de esa primera selección int'erna, una Directiv~
,,de elevados qui1ate·s.
Para cumplir esta i'niciativa, el Grupo América, con-
vocó a Jos pr·esidentes de las demás Instituciones, entrfl laS:
cua,Jes, estuvieron ·!'e-prese-ntadas : el Círculo de la Prensa.
•la Sociedad Jurídko- Literaria, l!Jl Ateneo, la ,Soci'edad Bo--
Hvar1ana, la So de dad de Antropología, el Glub Femenino
:de. Cultura, ell Comité Maldonado y la Sociedad de Cultura
Infantil. Después de del-i-benu·, en un plruno de estricta se-
_renidad, ·sobre la conveniencia de dar -este paso trascenden-
te se elaboró, en r-epetidas sesiones, •un Proyecto de Re':"
·forma. qu•e fué trasmitido, ·COll la :f.irma de los sollicítantes~
.al Congreso Na.ciona1l. .
Por razones que desconozco, ·el importante documente}
.,quedó archivado entr-e aos pRpeles que no alcanzan trámite,
de.satendiéndose así, qu·izá ;por vez primera, la :petic:ión au-
todzada de los di.rigcnt-es de lns.titnc,iones antiguas con abo-
nos su:ficiente.s paTa imponer su opinión eonstructiya. Esto
compcrueba que; Bl) algunoa de nuestros Congresos se da pre_-
~fereneia a la marejada de intereses minús-culos, los t1tu1e.-' ·-

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


176 AMERICA.
.mos ÜB 'pese~ o de usufruc-to económico particul1ar a.ntes que·
a la expresión serena y pulvra de :los trabajadores que ope- ·
¡ran en el ingrato terreno de la produ·cción cultural.
Es del caso advertir que no ha pr.imado en momento·
.alguno, la intención de incomodar la marcha de la Casa de·
la Cultura. En el .proyecto de. Reforma, se reclamaba h
continuación en .Ja Presidencia del doctor Fío Jaramillo Al-·
varado, nuestro ·consocio y escr.itor de mérito al s·ervicio de
[os intereses históricos del Ecuador. Definitivamente, pre- ·
tendimos consolidar ;la o.rganiza·ción del Insti.tuto con el
concurso· de valores pos,itivos, interf.iriendo la penetración
de figuras desdibuja(bs que no enca·rnasen la ex,presión ma-
yoritaria de las fuerzas inteleduales del país. ·
En e.l año transcurrido, ila Directiva se ha :preo-cupado,.
igualmente, de satisface.r ·ciertas dbl.igaciones materiP.,les re--
Rat.ivas a la terminación y arreg.lo del Io:Cal donde funciona
la Entidad. Dis.ponemos de un sdtio apropiado aun ·cumido
desprovisto de la adecuación integral que ex.igen nuestras.
necesidades. Los gastos efectuados y :los ingr·esos corres-
poüdiente.s r.eposan en las >euentas de T·eso•rería y S•e deseom-
_ponen en uas siguientes partidas:
. De la Revista América hemos efe.ctuado una entrega,,,
Jrepartida, .como de costumbre en el canje de publicaciones
con otros pu-eblos del Continente; pero los Directores de la,
Editnria:l ,no han podido 'eumplir sus anherlos .de hacer im-
primir los nuevos libros que es:peran su turno, por cuanto/
no hemos sido fa•vorecidos ·con la ayuda de Ja Imprenta Na--
cional. En resu·me·n, sus activ:idacles se .reduc-sn a 1a edición
de tres fo.Iletos que contienen olas ·conf·erencias de los socios, .
.señorHs: Augus.to Arias, José Alfred'o Llerena y Gerardo,·
Chiriboga.
Hoy ·día ,siguiéndose ·una· práctica t·radicional de íntima
tras{;end{mcia, se posesiona el nuBvo Directurio que regirá
Ja Institución ·en el curso del año d·e 1949. EFl honroso para
mí traspasar estas funciones a .los distinguidos miembros.
que lo integran, bajo €11 gobierno de un escritor de r-enom-
bre: Gonzalo Zaldumbide, quiBn detiene su itinerario pró--
digo en perspectivas de cu,ltura, para consagrarse po,r de-
recho a la dignidad de orientador de•l-empuje -espiritual de su
Patria. Esta ~-esa, ple·na d-e cordiarles. revUeg·ues, traduce:
por igual la :mandf·esta.ción de estímulo y .congratulación pa-
l'a r}cs compañeros: Au.relio Garch, C-.erardo Chiriboga, Ni-
colás R>1.1bio Vásquez, Isaa~ J. Barrera, Gustavo Adolfo Ote-
ro, Antonio Santiana, •Gonza,lo.,,Zaldumbide, José Alfredo··
Llerena y Augusto Arias; que reafirman su condición de:

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AME RICA - · 177
escritores de cepa con el a:porte de nuevos:libros. que fijarán
hu€llla honda en el trayecto que su pervive. . ·
Fina:lmente, hago votos 'para que el Grupo América
:mantenga su ritmo de actividades permanentes desarrolla-
rlas a 1lo largo de veinte años de labor sin desnivelar la Hn:ea
de altura y ser·enidad que lo ubica, en la vanguardia del
movimiento culturail ecuatoriano.
Señores.

G·U STA V O V A S C 'O N E Z H.


Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
N OT A S S O BRE ll B,R OS D E S Q...
1 .

CIOSDELGRUPOAMERICA

Continuando una. tradición, que califico de cordial, y


a la que encuentro una intención preocupada de identificar
a los socios con elGrupD "América" y de hacer participar
. al Grupo en los laureles que ciñen sus integrantes, a la vez
que registrar, año tras año, aportes de importancia para
la cultura nacional, debo en esta ocasión, sin autoridad para
ello naturalmente, sin capacidad para el juicio cierto ni
:para 1la crítica s·evera, n~alizar un apunte rápido, algo como
una notación bibliográfica, de los libros que en 1948 han
¡publicado algunos de los socios de.! Grupo "América". Mi
registro será breve, para consuelo de caminantes, y será.
sobre todo entusiasta,· no sólo 1porque así me lo dicta la
impresión de lector desacostumbrado a la cátedra crítica,
sino, porque entiendo que ésta es, D debe ser, ;}a esencia de
1a costumbre que hoy me ha tocado continuar. Manid'estar
entusiasmo y aplauso, como factores de estímulo en la in-
deolinable actitud creador~.

AUGUSTO ARIAS.-~Generoso sin límites, Arias tra-


baja todos los .días, buscando tiempo dentro del tiempo pa-
ra regalar a sus lectores y a sus amigos páginas si-empre
bril1antes y enjoyadas que reclaman el miniado pulido y
elegante de miniaturist¡:¡,s silenciosos. En El Quijote de
J\fontalvo nos ofrece una parca y esencia;l -:-'como corres-
ponde a una Conferencia- comparación entre los Capítulos
~e! ~mbateño D?n Juan y la t~cn:I~a :V: €spíritu del "libro
mm11table". Anas se entra por el nitrmcado .problema del
análisis. de un librD, libro que acuerda con el. gran clásico
español, y sale de •la aventura ·triunfante, 'Orgulloso y sere-
:QO, después de dejar regadas palabras de encanto y defi~

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


. AlVIERICA. ·-. 179~

nición que son como semillas buenas para cualquier terreno •


. Luego acomete Augusto Arias la tarea, penosa siem--
pre, difícil y extensa, de encerrar en marco nuestro devenir
'literario. Y su Panorama de la Literatura ecuatoriana, es-·
·tru.cturado -con moderno criterio y con severo juicio, es así
muestra y guía para el estudio de nuestras l-etras. A pesar
de. wquella severidad de juicio, tenemos que criticartle ciar-
tas complacencias, como la de hwber incluído en su galería
~ontemporánea, a .quienes no tendrían título suficiente para
_gozar de la compañía, como a un tal Max Lux; en cuyo
nombre debo, sin embargo, presentar wgradecimientos por
1~. imnortalidad .conferida. De mí personalmente, sé .decir
.-que he leído e:l libro con interés especial, ese interés que
nos abrasa cuando descubrimos un mundo maravilloso del
.que nos alejaron las soporí'feras lecciones de la escuela.
Gracias le sean dada.s al paisajista que nos ha permitido.
;;apreciar y gozar de un panorama que constituye la rai~
<de nuestra cultura.
· Hay otro Ubro, no propiamente de Augusto Arias, en
.que él toma parte como uno de sus autores. Se trata de
una edición dedic,ada al Ecuador por la Editorial Kapelusz..
,de Buenos Aires: es un libro de lectura, titulado "Savia..
:Nueva", para niños de 6Q grado de escuela. Augusto Arias
ha intervenido en su .confección, aportando aquellas selec-
ciones que eran necesarias para el -niño ecuatoriano. So-
bre un mo,lde común, ha intercalado notas de una melodía.
,ecuatoriana, con acililrto, con sentido noble de esta clase de
_lecturas, resultando el conjunto agradable y atractivo.
Augusto Arias deja en esta forma; cumplida una nueva.
etapa de labor, demostrando con ello una voluntad de tra-
bajo que le .convierte en uno de los cwltores más valiosos
,<(J.e nuestras letras.
JOSE ALFREDO LLERENA estuvo presente en el IV
Centenario de Cervantes. En el Grupo sustentó una con-
:ferencia, Los Evangelios de ,Don Quijote, ,que acomete el:
.estudio del clásico inagotable, para extraer d-e él 1las ideas
directrices de carácter ;permanente por las cuales se pu-
diera llamar evangelio a una novela.. Ideas directrices e:n..
moral, en ,estética, en filosofía, en política, soh puestas de
xe11ie,ve, ,con aguda visión y original manera. Llerena ·toma.
del brazo al caballero manchego, e_ inicia con él tui diálog~
·en el que, desde el principio, la. figura cervantina tiena·
c.una actitud de maestro y. el autor de hoy la actitud· de pe.:.,
·:(!}Ueño discípulo. De las enseñanzas derivadas de,l diálogo-r:

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


1SO AMERICA.
_Llerena nos hace partícipes en alg·una/ parte ; otra parte~.
1a mayor quizá, se la guarda itodaví.a, lo cual nos lle'Va a .
esperar que la conferencia le sirva de hase pata un estudiO'
de mayor profundidad y extensión, que tendrá la misma.
amenidad y seducción ·que este breve ensayo~ Si así '110''
fuera, tendríamos que contentarnos con .conservar esta con-·
.ferencia, ;para rleerla una y otra vez, en aqu-ellas tardes e1v
.que uno desearía. . . ·
GONZALO ZALDUMBIDE.~No ·sin temor inicio Ja_
grave tarea de hablar sobre Hbros de Gonzalo Zaldumbide ..
Desde el principio de. mi vida, en el hogar paterno, en.
.aquellas .charlas de sobremesa que la preocupación d:e mí
padre escogió 'para güiar mi espíritu, luchando muchas ve~·
ce~ contra el invisible enemigo del sureño infantil, aprendí ·
a conocer, a admirar y a respetar a Gonzalo Zaldumbide ...
En esas charlas alternaban diversos nombres y· diversas-.;
:épocas e iban desde la versión simplificada de los poemas·
d.e Homero 1hasta la referencia apasionada a los poémas de
Verlaine o las novelas de Anato le France. Muchas veces.
1

cel comentario se detu,vo en Gonzalo Zaldumbide, diplomático>


·,ecua-toriano en Francia, dueño de pulcra y exquisita prosa.,
gran señor de las letras ecuatorianas. · Después conocí per-·
sonal.mente a Gonzalo Zaldumbide; 'leí ensayos y críticas·
suyos y creció siempre la admiración y aprecio iniciales~
Nunca, ;por supuesto, dejé de lamentar la no conclusión· de
la "Egloga trág,ica". ·
Ahora, he leído dos ediciones aparecidas .en 1948: En
Cuen~ qu.e recoge los textos referentes a la Fiesta de ua.
Lira celebrada en esa ciudad en 1929, y ;para lá cual Gon- ··
zalo ZaldmnbiCle envió desde Washington un discurso, de--
.dicado a Gabrie1a. Mistral, y escrito en su calidad de man-'
t.enedor de la fiesta para que fuera designado por el Comité
respecti·vo. El discurso, pieza centrwl del libro, es más bien-1
un mensaje. Un mensaje de amor a •Cuenca, a sus poetas, .
.a su paisaje, a su "tempo". Ha sido analizado, estilística-
mente, por el P. Aurelio Espinosa Pólit, y las páginas del·
análisis son exhaustivas e interesantes.
La Academia Argentina de Letras, de la .que Gonzalo"
Zaldumbide es miembro corr€spondienbe, ha recogido cuatro·
.estudios suyos, publicados en diversos años y diversas par-
tes, bajo e1J título de Cuatro Grandes Clásicos Americanos. __
Con criterio de s'elección ,clásica, y oo consagración clásica, ·.
,especialmente, el volumen agrupa 'los nombres de Fray Gas--
par de Villarroel, el quiteño que fué.,,Arzobispo de Charcas:!>···

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


__AJ.Vl.IDR!CA - · - 1R1
.. Y a quien el autor califica de "conteur" por su joviwlidad
.Y malicia, ·por su "sense of ihumour" que diríamos hoy;
.-clel Padre Juan Bautista Agu.irre, a quien reivindica como
-poeta de fresca inspiración, ·relegando a .segundo términ()
,-el prestigio f-estivo :que exclusivamente se
le' dió. Sirven
dde hase para esta reivindicación, algunas poesías milagro-
samente conservadas por el argentino Juan María GutUirrez:
.Y redescubiertas ~n 1937, por ·Gonzalo ZaldumbidB en Ja.
.Biblioteca del Congreso arg·entino. De Juan Montalvo, en
un estudio ya publicado en 1933 en Nueva York, que es.
algo como una instantánea, como ·un retrato breve, en que
·tanto como lo completo de los detalles puede admirarse el
poderoso don de síntes:is de za,ldumbide. Y, ·por fin, ei
· nomhre ·de José Enrique Rodó, en un estudio escrito con
entusiasmo y sinceridad, con cariño y justeza, enjuiciando
y apreciando, entregándos-e y sumergiéndose en las :páginas;
cile sus obras y diciendo en todo momento palabras d'efini-
·,.rloras, precisas. Es éste un estudio escrito con gallardía y
Tespeto, conservando la dimensión exacta del maestro uru-
J?:uayo y despojándol-e de toda la loanza superficial que se
le había pegado antes. Encuentro este estudio de RodóJ
!i.mo de los mejores que nos haya dado la pluma de Gon-
·zalo Zaldumbide.
Y así termina . ·el registro, breve en extensión y en
juicio. No t<:míamos por qué hacer otra cosa para cumplir
1/COll una tradición que quiere sobre todo señalar hechos
qu.e por su valor y por el valor de sus autores, e.norgu,llec.en
:~al Grupo "América".

;;,J A I M E. BAR R'E R A B..


Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
-s 1 ·s L 1 -A.

_ Augusto Arias,_:_ PANORAMA DE LA LI'fERATURA.


ECUATORIANA.-:- Qu<ito, 1948. -

Cwmdo Arias publicó 1la primera edición de esta abra •.


_prestó un gran sm'vicio a todos cuantos se inter-esaban por·
-el d·l}senvolvimiento ,literario en nue.stro país; y la compro-
ibaoión de lo dicho se encontró eri que esa primera' edición se
agotó rápidamente, volvien•do necesa<l'ia la reedidón actualr,
que tiene ;la ventaja sobre la anterior de haberse ordenadO-·
con mayor cuidado los -capítulos y comp¡letado :los datos- de--
eada uno de nuestros esc-ri-tores, lo •que ha-ce del libro una
fuente documental de gran interés y de mucha importancia~
A1~ias es un probado maestro en ·estas .materias: profesor
€n el Coleg.io .Mejía y en la Faculltad u·ni:ver-sitaria de Letras,..
ha da-d-o la enseñanza de este ramo a -mu-Cihas genera-cion-es ..
1dn perjuicio -de escribi-r la obra ¡pro-pia que le afirmó en -el
-cerédito de que goza en los ·círculos literarios de esta Repú--
'blica y .que ha extendido su nombre a llos cent-ros. interna--
cionales en que :se s·igue con -empeño :la [abor de los es-crito--
.res a:merica:nos .
El Panorama llena ampliamente -con ·el propósito para.
el que fué es-crito, que es el de proporcionar a 1-o.s estudian-··
tes :de literatura ·ell -conocimiento ,completo de lo que com--
·;prende [a historia de nue-stras letras, aún cuando no fue,ra
sino en s-us lineamientos gener~ües, para que pud•iera ahar--
-ear todas tlas épo-cas, desde los aravi-cos indígenas, los cro-
nistas indios de la Colonia, los- escritore-s tde toda esa épocay-
Y los· -que siguieron en la repúbli-c~, en -que !los géneros van
_ya distin[S1wiéndos·e y en que la discus-ión de los merecimien-
-tos se hac-e más difídl por la proximidad de las obras--
.Ari-a:s supo salir sagazmente de oote empeño, y si iha dejado'
;r.esentidos ,por alguno de sus juicios, la mayor parte ten.. -
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
AMERWA
(irá .que agrade·cerlo d que, en un tratitdo tan va.Jioso, ha-
ya consignado sns· nombres con ell juicio vaiorativo de sus
producciones.
Es de particUilar importancia el .ca:pítu[o que ha dedi..,.
.cado al Modernismo en o! JiJcuador; pues que el recuento de
los poetas .que produjo esa época os suficiente para subra-
ya,r la t·rascendencia que tuvo .Jn oscuela o la modalidad· en
la· juventud de aqueil tiempo. Aria"S vino después, y con
él J,legaron otros que ya se encuentran .catalogados entre
aquellos que han a:sentado su rn~cHtigio y han afirmado sus
nómJbr.es. Posteriormente la floración ha continuado por
otros s-enderos, ;pero así mismo ·co.n feracidad admi·rable.
Nos encont.ramos muy ·cer:ca de sus autores para que sus
ohras puedan ser juzgadas con la debida perspectiva.
También de esta difi:cUiltad. ha sabido salir Arias airo-
samente, y en ·el Panorama se encuentran reunidos todos
a-quellos nombres que merecen s·er conocidos por :los estu-
diosos de las letras, .porque todos Bllos llevan la prob.abi.lidad
de imponerse en la conside.ración d.e ;la ·crítica, por mucho
que se disienta con las modailidades de las nuevas escuelas.
Isaac J. Barrera

Manuel Núñez Regueiro.- HISTORIA CRITICA DE


LA FILOSOFIA.- Buenos Aires, 1947.

Un denso y sustancial volumen, "Historia Crítica de la


Filosofía", es el que después de su valiosísimo "Tratado de
Filosofía General", publica en las prensas argentinas el no-
table pensadm· uruguayo doctor Manuel Núñez Regueiro.
Su obra de vastas proporciones, de latitud y profundidad,
ha buscado, sobre todo, la dimensión del pensamiento filo-
sófico. Pero, a diferencia de los profundos tecnicistas o de
los· filósofos. que escriben sus tratados en un lenguaje a ve~
ees extraordinario, como si fuese sólo para e•l •conocimiento
de sus olímpicos pares, Jos 'libros de Núñez R-egueiro están
trazados en un estilo fá.cil, en Je-cdón humana y accesible;
y más que en parrafadas catedráticas, en ej·emplarés pági-
nas de maestro.
Esto no obstante, hay qu-e rendirse a la dificultad que.
ofrece la FHosofía, por ;Jo que -en esta pre{~iosa ciencia de los
pTincipios y de las causas, si vale hablar, por lo menos de
!a aptitud de l.os iniciados, y ella se abre, más que ayer,

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


184 ·AMERICJ\
a Ja declaración socrática -de no saber mientras se conoce
:más . . . Núñez Regueiro, 1p~atonista, ,socrático también~ en
fin, espíritu de poderoso acendramiento, nos ha probado en
sus libros esa verdad de que -el escritor, en ocasiones esti.:.
:mado por incipientes o presuntos hombres de sapiencia, sólo-
como un hábil o afortunado -dueño de la expresión, está
en potencia, mueho más que otros cargados de saber, de
transmitir esos conoCimientos con el calor y el método, con
la dosificación ·y el atractivo que no logran, :precisamente~
quienes no son escritores. Esta es la va,Iía, entre otras
virtu-des, que hemos hal,lado en J&s obras de Núñez Regueiro~
numerosa serie de volúmenes que completan una galería ar.,.
mónica de "La Vida Superior", vale decir de 'la vida de la,
Filos ofía . ·
Con un equipo de estudi-os de toda una _existencia Nú-
ñez Rt:gueiro que 'nos ha dado _ese libro ordenado y_ clm·o.
"Tratado ele_ Filosofía Gerieral", estaba en el caso de acome-
ter esta empresa difícil, seria, la de la Historia Crítica de
la F.iloso-fía. Lo:s entendidos han e~presado que la ha cum-
'Plido a candencia y a ciencia, pues que este medio miliar
de páginas en las cuides se d-esenvweJve la relación de las
ideas filosóficas, desde ·su remoto nacimiento en Oriente,
hasta Heid2gger · y . Whitehead, con -es~3ecial referencia· a
las religiones y a las ideas morales -en Oriente y Occidente~
siguiéndose así la particular vocación ética que alienta. N ú-
ñez Heg'LH.:iro, es uno de esos tratados a los que no vacHa-
ríamos colocar en la categoría de ,Jos niagisü·ales, porque
resume un vasto saber, una poderosa fuerza de síntesis, que
sólo se logra de la intimación con muchos libros, muchas
meditaciones y de un •claro, •Contim,Iado análisis de las ideas.
Una vista de sólo su índice por más rápida que fuera,.
se extendería más a:llá de los límites breves de una noticia. ·
bibliográfica. ,P-ero -con ,]o ya insinuado, quedará la impre-
sión de que esta Histor:ia de Núñez Regueiro nos lleva por
el mundo de los filósofos y las filosofías, en comparaciones
y diferencias, p,or el pensamiento '" eternidad de .Sócrates,
por los vuelos de Platón, por el peripato arist6telico, por la
estética de ,San Agustín, por la eswJástica de ·Santo To-
más, por la ciencia activa de Bacon y Descartes; ·el antirra-
dona.lismo de Pascal, -el monismo de Espinosa, el escepticis-
mo de Hume, la filosofía crítica de Kant, el idealismo de He-
gel, el positivismo de Augusto Co\11pte, el dev-enir de Berg-
son, hasta la intuición de las esencias de Husser-l, el exis-
tencialismo de Heidegger, las posibilidades irifinitas de
:WhiteJhead. . • ·••

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AMERICA - - 185

Rafae-l Angarita Arvelo.-"- TIEMPO Y POESIA DEL


:PADRE BORGES.- Cara\!as, 1947
Un estudio ·sobr,e singu;Iar as,pecto.de la poesía venezo-:-
Jana, Tiempó y Poesía del Padre Borges, es el que. aparece
~n ·0'1 NQ 56 de los -interesantes cuadernos literarios de ·la ·
Asociad6n de Escritores Venezolanos, y en el que el fina
·escritor y crítico Rafael Angarita Arvelo, actual-Presidente
de ·la A. E. V., enjuicia, con sutileza y severidad, Ja obra
po-ética del Padre Borges. _De Angar-ita Arvelo conoeemo&
un libro de madurez crítica editado en 1938 en prensas ber-·
Huesas, y que e1 autor eompleta y refunde actualmente:
Historia y Crítica de la Novela en Venezuela, apRrte de los
'ait.íCulos "Mártes ·de Crítica Literaria" que aparecen en la
·editorial de "El Universal" de Caracas, sección para la que
fut:ron destinadas estas notas acerca de la poesía de'l Padre
Borge.s y que alcanzan :la •unidad de un ensayo perspicaz
y agudo en el cual se ofrece una valiente. ;interpretación
,de su poeRía. _
Angarita escr.ibe en un estilo bastante personal, el mis-
mo que, sin ser enteramente eonciso, s-e· distingue por su
-condi-ción apretada en la que los epítetos dan un colorid()
·-sobrio y preciso. Condkiones de su prosa que hemos apre-
. ciado en -su libro· sobre la_ nov-ela_ venezolana y que en este
,..Cuaderno ·dibujan sobriamente el tiempo del Padre Borges,.
:para explicarnos la-s raíces y desarrollo de su poesía. N()
deja de señalar Angarita Arvelo, algunas cualidades poéti-
cas en la obra del Padre Carlos Borges, pero io más extenso
·es el espacio que concede a las obs-ervaciones acerca de ·su
mundo poético -s·i vale el término-, examinando su íntima.
excitación, su morbosismo si se quiere, que so.lía -mezclar
la visión sagrada con .la profana, y algo más, daba en imá-
; genes -eróticas de tono subido. Examina_ sus tendencias~
·curiosamente seña,ladas entr-e las de un fin de !romanticismo
y un a;propiamiento de las modBrnistas, alguna música de
· Darío, algo de los motivos. -de la negra de Baudelaire, al
lado de tristezas románticas, habiéndose alguna vez deela-
. rado el mismo como afín a la me.lancolía heiniana, influen:...
. .-eia que no vemos aparecer claramente en. sus poesías, cons-
. tando en rasgos de su biografía, -que el Cancionero de Reine
·le fué prestado :por su condiscípulo del Colegio de Santa lVíar-
ta, el gran prosista venezolano Mariu€!:1 Díaz Rodríguez.
Agudo -estudio, !Sobre todo, este de Rafael 'Angarita.
ArveJo, que toca 'los indispensables puntos de biografismo:r: · ·
.'

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186 AMERICA
para situar 'la figura d·el Presbítero Carlos Borges en HU
·epoca y explicar su poesía; (Miguel Angel Mosqueda hn.
escrito una biografía com;pleta: El Padcre Borges o. la rvidu.
de un Romántico) ; que traza el .capítulo de perspectiva; ol
de clima y panorama, y penetra, luego, en ·su poesía, desdo
"'Boda Macabra" a "Lámpara Eucarística", sin dejar d·e se~
ñaJar los aciertos. poéticos, ,las hnágenes. apreciables, en me-·
dio de una f1lora desigual, con toques amatorios que dan aún
en la ¡Jubri:cidad, y sin prescindir de r·ecuerdos· •qua no olvi~
dará su biografismo, como el de la atribución, por largo
tiempo, de su poesía "Boda ,Macabra" a Julio F.lores, de la.
pQpularidad :inmensa que alcanzó, •cantándose a, golpes de
bordón, y de la declaratoria del propio Borges, cuando es-·
crribiera: "Con toda la vergüenza que me ;produce confe-
sarme autor de semejantes rimas, .copiólas en penitencia por
mi antiguo sacri•legio heiniano". Acierto crítico. de Angarita.
,el de considerar como una poesía de valor a su Lámpara Eu-
earfstica, así como d de examinar, en su métrica, hu-ellas
de la música del famoso Nocturno de José Asunción Silva,
y d,e la maestra traducción de EI Cuervo, de Pérez Bonalde,.
tanto más, euanto que emparentado se qu.eda el Nocturno
.c;on algo del hálito misterioso de la metrificación poeana,
y ese e·ra ·el metal modernista de .la época.
Ni deja tampoco Angarita Arvelo de examinar, luego
de lo que hay de e.rótico -en el ;poema de Rorg.es, do sus evo-
caciones frecuentes de Leda, Afrodita, Belkis y la Sulamita
sa,1omónica, la .cuerda patriótica, !SU ;laureado •canto "Hostia
Pro ·Patria" que enf.ervodzaría naturalmente; sus lecturas
-de !la Sa-lve fecunda zona, del poema a la Agricultura de
B-ello, del a 'Cristóbal Colón de Bara;lt, etc., para cultivar el
€stilo propio de lo heroico; su elogio, en fin, a·l Avila, que
ya surtió en antes, ágil, de los versos de 'Pérez Bona1de.
A varias anotaciones más se prestaría este suscitador
€studio .crítico de Angarita Arvelo, en el que se. concreta
a la poesía ritmada o medida de Carlos Borges, ya qu·e
.sus discursos, algunos ·de valor literario de mucha conside-
ración, y uno, sobre todo, para nuestro gusto, de las mejores.
:páginas qu-e se han ·escrito sobre el Liber.tador, La Casa de
.:Bolívar, también tienen un contenido poético, sin duda de
más quilates que el de su obra versificada, en ua que afectó
a: Ja cruz de diamantes de su pecho :la .continua tentación..
de Ja. dmage·n afrodisíaca.

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AMERICA 187"

José Hmtado García.- DON QUIJOTE ENCADENA.. -


DO.- Maniz¡iJes, 1947. ·
Varios son :los Ebros y ensayos aparecidos en Ia con-
:mernoradón del -cuarto centenario de Cervantes. Büm se
ve, ruun por este· nutrido florecer de Jiteratu·ra que pudié.. -
ramos llamar cervantina, e'l valor y la vigencia de su libro
ínmortaJ "El QuUote". Entre esos ensayos nos llega de
Manizales un :libro leve, ameno, simpático, escrito en una_"
prosa liviana y atractiva. S.e intitula; "Don Quijote Enca-
denado", y,.tal como. lo insinúa su prólogo, ese h'ihuto hi-
da1lgo al Hidalgo de la Mancha, libertando al persoriáje de
ilos cuellos académicos y el-e las pla.ncthadas camisas líterá-
rias, busca más la humanidad que el humanismo. La ope-
:ración era g·ustosa, por lo que Quijano tiene de perdurable,
de coincidencial aun dentro de sus vuelos ilusos, con la hu~ ·
manidad y con e•l hombre, y justamente por eso, José Hur-
tado Garcia ha escrito su libro al "pasi - trote" ele la má-
quina, en un !breve estilo de cronista, pero esta misma dr-
cunsta.ncía corresponde a roe'lievar Jas exc.e1encias de su lú~
ddo don y d-e ·su facilidad literaria, en la que hallamos los ·
contornos deJ ensayista.
Natural :que se prendara de aquella frase de Anatole ·
France, .quien dijo que "lo cómico se torna doloroso .cuando
es humano" .preguntándosB luego: "¿No os hace llorar don··
Quijo te?". Aquí el encadenamiento de Don Quijote es la. -
metáfora objetiva que s.e refiere a las trabas casi de hierro,
que el mundo so:lía· poner aJ inigualado caballero andante, .
no obs.tante también lo que 'hay que considerm· que era una
perenne vi·ctoria suya sobre las ataduras de la tierra, en
gra·cia de su soñación y de su ímpetu, de la entraña de sus
.aventuras y de sn fe ir:reductible; Las glosas de Hurtado
García retrotraen los capítulos del Quijote con una gracia
de interpretación moderna y humana. Y no falta el baJan-
ce de cómo y a dónde se han ido· ;las enseñanzas de Don··
Qu:ijote, de ¡;¡ingular lucidez, aun cuando, como ocurre en·
los estadios humanos, salidas de iluso cacumen.
Así anota, por ejemplo, como no han llegado a la.s ins- .
titudones ni a 'las costumbres, los primeros y sabios con- .
.sejos que dió don ·Quijote a Sancho Panza para que le sir- -
vie1·an de programa en el gobierno de su Ins:ula. Ni existe
e.I temor de Dios, añade Hurtado Ga.rcía, repasando sobre 'la_
Tealidad de Ia. antiética de nuestro tiempo. Y así examina;
oeon proyección al .presente; a Sancho Panza y e¡ control de'ó.

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""'188 ;...___... n.MERICA
1
:precios, y a lo que Quijote tuvo de adelantado o de precur--
·sor, -por lo del episodio de Clavileño, v:iaje aviat<Jrio por <ll
'cual Quijan'o pasaba 'J>OT •la. región de•l fuego .y Panza diviw
, :saba a la tierra como si fuera una avellana.
Otros y otros ca-pítulos, como los que ensayan una re~
nova.{?.ión de :la dorada mediocridad, tema del pícnko Hora~
~·:eio, o la eternidad de1 títere en e'l que se r·ememora el gu.~-
toso episodio del .:retablo de Maese Pedro, arte, que es, se~
"gÚn e1l dictado aristotélico, la imitación de la naturaleza y
~-de ;la vida. Por tal -exploración realística se encuentra con
· frases cervantinas de vigencia humana, como aquella que~
~ apuntando alegrías sobre la muerte, observa :sentenciosa-
mente rque "cuando quien muere deja riquezas, la tris-teza
· de los deudos se apadgua" .
Este Ebro ágil de Hurtado García entra; con justo de-
.r.echo, al anaquel Ievantado por e1 valor eternal del gran
.·-aibro de Cervantes.

I~nz Machado de Arnao.- VASO DE RESPLANDOR.


Caracas, 1947.
Un libro último de la poetisa venezolana .Luz Machado
<.de .Arnao afirma las cualidades lh·icas -con las cual-es le ha-
. bíamos advertido desde la aparición de su primei" poema~
rio RONDA, en el cual aparecían los finos s•entidos de la
muj·er y de la madre, y :la ronda de color •completaba e1 ró-
. manee con joven dis.posición de narrativa y subjetivismo.
·Para, _entonces re;paramos en la justeza del prólogo de ese
·cuaderno inicial, Bn el que se apuntaba tla voz íntima d-e Luz
· Machado. Al cabo de dos años, sus Variaciones en .tono
de atnor, ensayaron, como en el diapasón de una música
· libre, ·en el ritmo moderno que ha de parecer a•lgo desali-
. ñado. a los amigos de la cadencia, -pero que se gobierna pnr
un ritmo interior, 1os motivos de su delicada medita.ción,
su espera, su comprensión del tpaisaje en intuitiva gracia
que más que deteners·e en rasgos descriptivos, en pietori-
. cismo, aderta en calificaciones ele sentimiento.
El libro que tenemos en la mesa, VASO DE RE.SPLAN-
. DOR, afirma, en más avanzado trecho, rlos dones de la
poetisa. Y hasta una :pauta mEdódica, de más acusado des-
. tino, -parece guiar su canto que no ~ha dsdeñado sus motivos
· :propios; temperamental-es, ;p-ero que lQ.s sujeta a un depu-
;mdo aeento, que será e:l que imp.rima la modalidad a sus
.poemas recientes entre los cuales constituye una prueba de

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AMERICA
poesía humana, original, su Elegía por el Alma de 1las pa-
labras, (Rev:ista Nacional de Cultura), bella penetración en.
la 1psicología de las pa:hvbras, en las palabras :limpias corno
las uvas verdes; en las redondas como horizonte y tieTra ;;
en las agudas, ;puñales d.e las voces; en. :las palabras que-
bradas como rayos eele.stes; en la·s oscuras .que cubren pen-
samientos, bajo e1l día. de la frente; en ·las de penumbra y·
~as de .claridad; en las de la ira, sórdidas y las de.l fra-··
caso, ácidas ; en las -leves y en las fiele·s, ..
Creemos que en 'este descubrimiento del alma de hM~
11alabras, que .es el de 1la. calif.icación o la eX'ptesión de los•
sentimientos y de los . sentidos, señala V ASO DE RES-
PLANDOR un :seguro hito. Tiene Luz Ma·chado preferencia. .
por ciertas im:igenes que definen a la soledad y al amor,
a la tormenta y a h ersrperanza, a los júbilos brev·es que
siempre tienen al fondo como un sabor de ~ceniza y suel·en'
alzar, por lo mismo, 1la revelación, ¡perfilada o borrosa, de
la muerte. Preferencia también por las figuras l·eves, por
los acentos musica.les, por :las flores' de ·tono albar, tal los:
nardos, •que a veces se ponen en contraste con los toques'
de sombra o los paisajes en penumbra.· Aquí, en su V A-
SO DE. RESPLANDOR, irían el crítico o mejor el estetaJ',
para ·seguiria en su tema último, buceando en el alma de
las palabras, como· en el asunto de su bello poema de 1947.
Darían entonces acaso €n la paráho;la del vaso de ar~
cilla .cons.télado de resplandores o en el vaso leve y primo':'·
TDso hecho de un cristal tan liviano como para la estilizada.
figura del lirio, cuya biografía es uno de los más completos.
aciertos ;líricos de Luz Maohado de Arnao, Bn un soneto de'
Anto:logía: "Forjó el silencio en tí su ~xquitectura. En tí-
la so1ledad alzó su almena. Guante de roma que •la brisá:
estrena. Sueño con breve dimensión .de altura. Heraldo
de la fuente y su frescura. Sepulcro de;I rocío y de la fa~···
lena. Minutero d€'1 sol ·que el aire ordena, hacia el umbra·l
d.e,l fuego y· su aventura. En tí levanta el mármol su des-.
velo, y el palomar arremo.lina el vuelo, y hace ua nube suc
estación más bella. Narciso te dejó su hueHB, viva, y h~;.
refleja intacta, cielo arriba, el eS¡pejo remoto de la estre11la".
Augusto Arias::

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R o 1 e A

AUGUSTO ARIAS. EN CARACAS


Con la oportunidad de su
visita ·a Caracas, como De-
l.egado de'l Ecuador a la Conw
ferencia Educacional de la
'Qnesco, en unión del pro-
fesor don Francisco Terán,
Augusto Arias fué invitado
a dictar una conferencia en
la Asociación de Escritores
Venezolanos y recibió varias
atenciones de cordialidad y
simpatía de parte de los
círculos literarios y de rla
[)rensa de la capital venezo-
lana, habiéndose ofrecido en
su honor un almuerzo por
1a Sociedad de Escritores
Venezolanos y un cocktail
por el señor Encargado de
Negocios de·l Ecuador en
En la Asociación de Escritores Ve- Caracas, manifestación a la
nezolanos, Augusto Arias sustenta su que concurrieron elementos
conferencia acerca de la Literatura intelectuales y sociales y
Ecuatoriana. Le acom¡Jaña el doctGr representantes diplomáticos
'Rafael Angarita Arvelo, Presidente acreditados ·en la Nación
de la A. E. V. amiga. La prensa cararque.-.
ña dió ampUa cuenta de
todos estos actos, y de ella extra;tamos algunos fragmentos
a'l respecto: -
De "EL UNIVERSAL": "Su nombre, entre los hom-
~bres de letras de su país, es uoo de :los familiares en Vene-

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ÁMERICA 191-

:zuela. Su firma apareció ya en ola Re·vista "Viernes", ya


en las propias páginas de "El Universal''. En su sección
·~correo de América" fue suerte de antena de las l€tras ve-
nezolanas. Autor de di·versos libros como "Panorama de la
Literatura Ecua.toriLm:a", !!Págin,as .de Quito", "Luis A.
: Martínez", en uno de ellos, "Tres Ensayos" dedica delicado,
:y eariñoso e,studio a la obra de Teresa de ,Ja Parra. Hoy Jos
. inteled;urules venezolanos debemos un homenaje de camara-
. deria a quien 'ha sido devoto de nuestra cuJtura desde su re-
:.sidencia de Quito".
ne "EL HERALDO": "Visita actualmente nuestro
país el poeta y escritor ecuatorJano Augus.to Arias, figura.
. de relieve en la literautra americana. Augu·s.to A;rias es
. en justicia un valor en la cu:ltura de su Patria y su nombre
. se ha difundido por todo el continente, ·nevando e!} mensaje
· de su voz y de su pensamiento. Espíritu acucioso y em-
. prendedor el suyo. A través de su existencia ha realizada
obra meritoria y densa, tanto en el campo de la poesía como
·en el del ensayo literario".
De '~EL UNIVERSAL": "Uno de los actos más impor-
-tantes que ha realizado la Asociación de Escritores Venezo-
lanos en lo que va del presente año ha sido, a no dudarlo,.
, el ver.ifieado ayer con ocasión ·de recibir al ee.Ierbrado poeta y
..escritor ecuatoriano don Augusto Arias.
Al iniciarse el acto hizo uso de 1a palabra ·el crítico Ra-
. fael Angarita Arvelo presidente de la A. E .. V., quien en rbre-
. ves frases aludió a la personwlidad literaria de Augusto
. Arias., señalando sus trabajos en verso y prosa, Jos cuales
le han dado lugar de .preeminencia y distinción en el panora-
. ma. de Ja 1iteratura. ecuatoriana contemporánea. .
"Es un señor de las letras del Ecuador", expresó An-
garita Arvelo ante la Se•lecta y numerosa concurrencia. que
llenaba la sala de la institución.
· Luego, ,con emoción de artista, con sdnc.eddad en sus
. palabras, Augusto Arias dió comienzo a su charla, ag·rade-
,ciendo la invitación que le hiciera la Asociación de Es.crito-
. res Venezolanos.
Inmediatamente presentó un panorama de la literatura
·del Ecuador, abarcando desde los escritores pertenecientes
a los denominados "aravicos.". y al cronista "Jacinto Colla-
. huazo". Después se detuvo en referencia a la lírica ecuato-
::riana a través de toda su historia, haciendo alusión especial
,de los poetas que 'han marcado épo.ca en el país hermano:
Artm·9 Borja, Ernesto Noboa y Caamaño y Humberto Fie-
::rro, de quienes leyó hermosas composicione~. Ta:mbién ha;.. ·· ·
·'

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


192 AMERICA
bló de la· poesía humana y vegetal de ,su compañero de g-c- ·
neración, Jorge Carrera Andrade. ·
Por momentos; :con .faci.lidad y elegancia Hteraria, al.
hacer comparadones entre los poeta:s y escritores ecuatow ·
:¡rianos y los venezolanos, recordó la obra y vida de don San~
tiago Key Ayala, Pedro Rivera, Rómulo Gallegos, Pedro. So- .
tillo, Pascua-l Venegas FHardo, Julián Padrón, i.~.rturo Uslar
Pietri. ·
Al detenerse en torno a la poesía nueva en el Ecuador, ..
Augusto Arias tuvo palabras de emoción y esperanza hacia
un nutrido grupo de cultivadores del verso, naciendo énfasis·
sobre dos nombres que son ya· firmes valores ecuatorianos:
Augusto Sacotto Arias y César DáJvila Andrade, de quienes.
· .leyó sendas ·composiciones que tuvieron ;Ja general acepta- ·
ción y simpatía de la concurrencia asistente a la A. E. V.
En síntesis, 1Ias palab1·as de Augusto Arias en 'torno a .
una referencia sobre la .literatura de ·su país fueron saJuda-
das con cálidos aplausos, qv:e ·vienen a sellar el aprecio. y
estimación de .que goza el poeta Arias entre los núcleos in-
telectuales de ·Venezuela. ·
Al concluír el acto un grupo de intelectuales invitó a·
don Augusto Arias a un almuerzo que s-e ofre.ciera en su
honor en eü rf.)staurant "El Taxco", a'l cual asistieron, entre
()tras personas, Haffl...el Angarita Ar<velo, Pascual Veneg11~:;;
Film· do, Pedro Antonio V ásquez, el pedagogo ecuatoriano"
don Francisco Terán, el licenciado Luis F. Torres, Secn:Jtario
de la Embajada del Ecuadm· en Veneztwla, la señora Elba
~le Venegas Filardo, seiiora Dolly de Angarita Arvelo y las:.
seiiqritas Car.men Luisa Bor.ges Falcón y Gladys Borges.
Ramos.

POSESION DEL NUEVO DIRECTORIO DEL


"GRUPO AMERICA"

Con motivo de la posesión del nuevo directorio del Gru-·


po América y despüés de un cocktail ofrecido en ·su r·esiden-.
cia ,por el nuevo Secretado .de la Institución señor don··
Gonzwlo Zaldumbide, se desarrolló la ses·ión -comida anual
€11. la .que se da le·c.tura al informe de labores efectuadas dü-
a·ante el año y se rinde cordial•homenaje a los consocios'
que hubieren publicado libros.
A estos actos concurrieron los dirigentes de las socie-
dades culturales de Quitq y los 'miembros del Grup() "'Amé.. -

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


A}i1ERICA 193
rica". En esta ocasión damos a conQcer el Informe presen~
tado por .el Secr·etario Ge-nernl ces*nt-e, don Gustavo Vás-
conez Hurtado, quien fuera reelegido en él año de· 1948, en
mérito de ·sus importantes servicios y ·su entusiasmo por
la vida del Grupo ,
A ,continuación los 'consocios señores doctor Jaime Ba-
rrera y José idfredo Llerena, leyeron notas bibHográfkas
acerca de los Hbros de Ios miembros del Grupo Amér,ica pu ..

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


194 AMERICA
hlicwdos durant-e el áño. d€ 1948, habiéndose terminado lu.
sesión .con las palabras pronunciadas ,por el nuevo S'ecreta-
rio, señor don Gonzalo Zaldumbide, el cual se refirió en
una armoniosa ¡prosa, a .Ia cultura del país, a .Ja significación.
del Grupo en sus largos años de labor ·que han ido señalán-
dose en el aprecio '(le l-ectores presentes y distantes, y a otros
aspe.ctas de nuestras .letras, entre los cuales· alcanzaron un
~itio Jos breves retratos espirituales <ie algunos amigos y
consocios.

EXPOSICION DEL LIBRO ARGENTINO


Desde el 14 de Abril de 1948, en conmemoración del
Día de las Américas, se abrió en el Salón de la Ciudad, la.
Exposición de·l L.ibro Argentino, organizada a iriiciativa del
Grupo América y con el entusiasta concui·so de 1a Embajada
del país amigo. .
La Exposición del Ubro Arg·entino despertó el mayor
interés en nuestro público y con e.sta oportunidad se a.e.sa-
rrolló un programa cultural en el cua'l tomaron parte niiem'"'
bros de'l Grupo América y otros elementos de la intelec.:..
tua1idad.
La Exposición fué inaugurada por el Secretario ,Gene-
rwl del Grupo América señor Gusta:vo Vásconez Hurtado,.
habiendo pronunciado un elocuente discurso el Embajador
de la República Argentina señor A1bino Pugnalín. El señor
1Qonzalo Zaldumbide sustentó en este acto su conferencia.
acerca d·e "Enrique liarr,eta .y la Lite-ratura Americana".
'Otras conferencias a propósito de motivos de la cu,ltura.
argentina completaron este prog1'ama: la del doctor don
Antonio Santiana sobre "Ameghino: una contribución ar-
gentina a la ·cultura universal"; d-el señor don Juan Pablo
Muñoz Sanz, "E1 Folldore Argentino" ; de la señorita María
Guillermina García Ortiz "La Pampa Argentina y el con-
cepto de espado como factores determinativos en el alma.
del gaucho"; del s·eñor don ·Carlos Manue>l Larrea sobre "los
Estudios de Antropo'logía en la República Arg.entina"; del
señor don Federico Trabucco, Agregado Cultural de la Em-
bajada Argentina, acerca dR "Las Bihliote~as de Buenot;
Aires" y del señor don Gustavo Adolfo Otero, Ministro de
Boli>via, sobre el tema "La Influe-ncia de la Universidad de
Chuquisaca en la formación mental de aJ.gunos próceres
argentinos". . .
A continuación damos a co'fiocer ílas contribuciones· do

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


.AMERICA
las entidades culturales, las editoriales, etc., a la Exposición
del Libro Argentino, anotando que una buena parte de ese
·fondo bibliográfico ha pa.sado a engrandecer la sección co-
rrespondiente de la Biblioteca de Autores Hispanoamerica-
nos :que ·e1Grupo Amérka mantiene desde ha·ce varios años.
El Gobierno del Ecuador destinó algunas Medallas que
· . ,serán entregadas en bre·ve ·a los expositores junto con los.
diplomas correspondientes.
Envíos de Instituciones, Casas Editoras
y otras Corporaciones

1 Academia de Ciencias Económicas, 17 volúm~mes.


2 Academia "Marcos Sastre", 2. volúmenes. ·
3 Ateneo Popular de la Boca, 11 volúmenes.
4 Automóvil Club Argentino, 6 volúmen€s y 10 mápas ..
5 Comisión Nacional de Cultura. 5 volúmenes.
6 'Comisión Revisora de rrextos ,(le Historia y Geografía •.
1 vo lumen .
1

7 Corr·eo Fotográfico Sudamericano, 4 volúmenes .


.8 Ediciones "I.mán", 12 volúmenes.
9 Ed.Jciones "Windsor", 4 volúmenes.
10 Editorial "Claridad~', 54 vo1úmenes.
11 Editorü>J "Emete", 2 volúmenes.
· 12 Editorial "Estrada", 6 volúmenes.
13 ·Editorial "Kape"luz y :'Jía.", 125 volúmenes (envío de-
dicado al Colegio "24 de . Mayo". 117 vo'lúmenes, 7
ejemplares de estampillas escolares, 72 cuadros "La
Clase Ilustrada", 37 foHetos "Guías", 6 equipos de Lec-
tura y Aritmética con 19 láminas, 1 re'loj de cartón,
14 láminas de "Lenguaje", 3 láminas de "~storia" y
10 láminas "Los Anboles" (envío dedicado a la Escuela
"Espejo"), 21. 'VO!lúmenes y 7 láminas o carteles mura-
les (envío dedicado a:l "Grupo América").
·14 Editorial "Luis Laserre", 51 volúmenes.
15 Editorial "Mundo Forense", 10 volúmenes.
·16 Editorial. "Orientación Integral Humana", 20 volú-·
menes.
· 17 Editorial "Pan América", 38 volúmenes.
18 Editoria•l "Ricordi Americana", 20 volúmenes.
19 Editorial "Ver.itas", 8 volúmenes.
· 20 Emece Editores S. A., 108 volúmenes.
21 Escuela Científica Basilio, .1 volumen.
22 Escuela para adultos, 1 volumen .
.23 Imprenta L.óp~z,. 2 volúmenes.

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AMERICA:
24 Instituto Argentino de Derecho Internaciona1, 5 vo ... ·
Júmenes. . .
25 Instituto de Cultura Latino Americana, 4 volúmenes.
26 Instituto de Medicina Legal. Facultad de Ci-encia,s Mé-·
dicas de la Universidad .de Buenos Aires, 3Q volúmenes.
27 Instituto de Sociología. Facultad de Filosofía y Letras.,
de la Universidad d-e Buenos Aires, 5 volúmenes,
28 Instituto Geográfico Mirlitar, 7 volúmenes.
29 Instituto Nadonal de Estudios de Teatro, 15 volúmenes..:.
30 Jnstituto Nacional de la Nutrición, 31 volúmenes.
'31 Librería y Editorial "Peu~er", 90 volúmenes,
32. Librería y Editorial "Santiago Rueda", 11 volúmenes~ .
.33 Revista "Ciudades y Turismo", 13 volúmenes.
34 Revista "Expresión", 10 números.
35 Revista Literaria "Disco", 9 números.
36 Revista "·Sarmiento", 4 volúmen:es.
'37 Sociedad Anónima y de Enseñanza, Editoriwl ''Selección::
Contabl>e", 47 volúmenes. ·
38 Universidad Nacional de Córdoba, 20 volúmen-es.
39 Universidad Nacional de La Plata. Museo "Vucetich',~--
6 vo'lúmenes.
40 Universidad Nacional del Litoral. Facultad de Agri..,
cu,ltura, •Ganad-ería e Industrias afines, 18 volúmen-es.
41 Universidad Nacional del Litoral. Facultad d,e Química ..
Industrial y Agríco'la, 18 volúmenBs.
42 Uni-versidad Nacional del Litoral. Instituto Social, 29'-;;
vo;lúmenes.

Envíos de Autores

Adler, María Raquel, 2 volúmenes.


Amadeo, Octavio R., 1 volumen.
Andia, Ernesto Daniel, 1 vo'lumen.
Arpes-ella, Luisa Antonieta, 2 volúmenes.
Benavento, Gaspar L., 1 volumen.
B-errutti, José J., 4 volúmenes.
Bonet, Carme,lo M., 4 volúmenes.
Bosch, Mariano C., 11 volúme~es.
Brand, César,' 7 volúmenes.
Brión Antonio, 1 volumen.
Briones Arias, Osear, 1 volumen.
Bustos Gruning, David, 1 volumen.
Calandr·elli, Susana, 4 volúmenes.
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
~AMERICA

Capitaine Funes, Carlos, 5 v01lúmenes.


Casinelli, Amadeo, 3 volúmnes.
Cendrero, Orestes, 9 vdlúmenes.
Centrone, María Antonieta, 2 volúmenes.
Coluccio, Félix, 3 volúmenes.
Coria Mel o, Esteban, 1 volumen.
Corra, Benito, 3 v01lúmenes.
Croce, Francisco M., 22 folletos.
Dávila H., Ramón Florín o, 2 vo'lúmenes.
De Carlo, A., 3 volúmenes.
Delia, Miguel Alfredo, 2 volúmenes,
De Lara, Fe,lipe Fausto, 1 volumen.
Delgado, F.ito, 3 vo'lúmenes.
Del Prado, Blanca, 1 volumen.
Dibe1la, Francisco, 2 volúmenes.
Escobar, Eduardo, 3 volúmenes.
Ferrari Rueda, Rodolfo de, 1 volumen.
' Fournier, Leonie, 7 volúmenes y un himno.
Garasino, Ana María, 1 vo1umen.
Garasin.o Brugo, Carlos, 1 volumen.
García Salaverri, Adela, 2 volúmenes.
Ghiano, Juan Carlos, 1 VO'lumen.
Girondo, Oliverio, 2 VO'lúmenes.
Giusti, Roberto F., 2 volúmenes.
Grísolia, Lisandro, 1 volumen.
Hernández, Fausto, 1 volumen.
Justo, Liborio, 1 volumen.
Lafleur, Néstor René, 2 volúmenes.
Marte'loli, Sixto C., 1 volumen.
Mosto, Emma R., 5 volúmenes.
Naubolet, León R., 3 volúmenes.
Olive, Alcira, 5 volúmenes.
Paterson, Roberto G., 9 volúw.enes.
Pavlotzky, José, 1· volumen.
Paz de Sáenz, Mi cae la (Elena Lagar), 1 vdluinen.
Pedemonte, Gotarclo C., 12 volúmenes.
Seigel, Lázaro, 1 volumen.
Solis, Serviliano, 1 volúmen.
Trabucco, Federico ·E., 1 volumen.
Ul'bani, Jesús José, 1 volumen.
Ur.iburu, José Evaristo, 3 volúmenes.
Vásquez, Alder, 1 vo1umen.
WHcock, J. R., 2 volúmenes.

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


198 AMElUCA
·EMBAJADA ARGENTINA
Envíos de Instituciones, Casas Editoras,
Corporaciones y Autore¡;¡

Esta contribución bib:liógráfica pertenece actua·lmente·


.a la Biblioteca de ·¡a, Embajada Afigentina),
1 Universidad Nacional de Córdoba, 20 volúmenes.
2 Academia Nacional de la Historia, 12 volúmenes.
3 ·Museo Argentino ele Ciencias Natura1es, 3 volúmenes.
4 Universidad del Litoraol. Facu'ltad de Ciencias Mate~ ·
· máticas, 45 volúmenes.
5 Escuela Industrial de la Nación, 27 volúmenes.
6 Instituto de Estabilidad, 2 volúmenes.
7 Univerf3idad del Litoral. Instituto de Matemáticas, 17
vo1úmenes.
8 Universidad d-e•l Litoral. Facultad' de Ciencias Matemá- ·
ticas. Física, Química y }Jaturales aplicadas a la In-
dustria, 18 volúmenes. ·
9 Universidad de Tucumán, 92 voolúm·enes.
10 Academia Nacional ele Bellas Artes, 3 volúmenes.
11 Universidad de la Plata. Instituto· del Museo, 20 vo-
lúmenes.
12 Universidad· de La Plata. Facultad de Humanidad y·
Ciencias de Educación, 16 volúmenes.
13 Biblioteca de Autores Nacionales y Extranjeros refe- ·
rentes a la República Argentina, 13 volúmenes.
14 Universidad de La Plata. Facultad de Química y Far-
macia, 16 volúmenes.
15 ~Univ.ersioda.d de La Plata. Facultad de Agronomía, s.-
volúmenes.
16 Universidad de La Plata. Facultad de Medicina Vete-
rinaria, 8 volúmenes.
17 Universidad de· la .Plata; Facultad de Ciencias Jurídi--
cas y .Sociales, 7 vo,lúmenes.
18 Facultad de Ciencias Físicas, Matemáticas y Astronó-
micas, 34 volúmene~;.
19 Universidad de La Plata. Facultad de Ciencias Físico-
Matemáticas, 34 vo'lúmenes. . ·
, 20 Universidad del Litoral. Facult~d de Ciencias Mate--
máticas, Física.s y Naturales, 11 volúmenes .
.21 Universidad de.l Litoral. Instituto .de Fisiografía -y~
Geología, 4 volúmenes.

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


.AMERICA 199

22 Universidad d:el Litoral. . Facultad de Ciencias Mate~


máticas, 33 volúmenes.
23 Universidad de•l Litoral. Facultad de Química Indus ..
trial y Agrícola, '12 vo·lúmenes.
24 Universidad del Litoral. Escuela Industrial de la Na-
ción, 2 volúmenes.
25 Universidad del Litoral. ·Facultad d·e Medicina, 10 vo-
lúmenes. ·
26 Facultad de .Ciei1cias Matemáticas, 3 volúmenes;
27 1Jniversidad Central de Cuyo, 24 volúmenes.
28 Universidad Nacional de Büenos Aires. Facultad de
Medicina, 41 volúmenes.
29 Uhiversidacl Nacional de Buenos Aires. :Facnltad de
Ciencias Económicas, 41 volúrnenes.
30 Universidad Nacional ele Buenos Aires. Facu•ltád de
Agronomía y Veterinaria, 108 volúmk:mes.
31 Universidad Nacional de Buenos Aires. Escuela de
Odontología, 1G volúmenes.
32 Universidad Na~ional de Buenos Aires. FacuJtad de
Filosofía y Letras, 10L1 volúmenes .
33 .Academia 'Nacionwl de Bellas· Artes, 5 volúmenes.
34 Municipalidad de la ciudad ele Buenos Aires, 6 volú-
menes.
35 Facultad de Ciencia.s Exactas, Fí3i~~s y Naturales, 20
volúmenes.
36 Universidad del. Litoral. Facultad dB Ciencias Eco-
nómicas, 33 volúmenes.
37 Ministerio de Obras Públicas de 'la República Argenti~
na, 24 volúmenes.
:38 Secretaría de Salud Pública, 65 volúmenes.
39 Secretaría de Salud Pública, 9 volúmenes.
40 Secretaría d-e Trabajo y Previsión, 4 volúmenes.
41 Comisión Nacional de Cultura, 46 vo,lúmenes.
42 Geogra.fía, 22 volúmenes.
·43 Guías varias, 7 volúm-enes. .
44 Editorial "Estrada", Literatura, 60 volúmenes.
45 Textos Escolares Argentinos, 46 volúmenes.
46 Varios, 41 volúmenes.

CONCURSO LITERARIO
Con motivo de la Exposición del Lib1'0 Argentino, el
Grupo América promovió un concurso literario para los es-
·lCtitores nacionales acerca de dos .temas: Prosa, Síntesis de · ·
'
Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"
200 AMERICA
Literatura Argentina y Poesía, Canto-. a Sarmiento• Los
premios, donados .por da Embajada Argentina en el E.cuador
y por el Consejo Provincial de Pichinoha, fueron obtenidos
;por el joven profesor y biografista señor don Darío Guevara.
quien obtuvo el primero de :poesía por su 11 Canto a Sarmien-
to", habiéndose otorgado el segundo al poeta señor don G.
Rumberto Mata, y los de prosa, .por importantes resúmenes.
de la literatura argentina, rros señores don Ricardo Alva...
:rez y don Manue•l Efraín Munive, respectivamente.
VISITANTES
Los $eñores Jorge Bogliano, Catedrático de Literatura.
Afuericana.de Ja Universidad de La Plata y doctor Ismael
García S., .Profesor de Español en .la Universidad de Pana•
mª, visitarán el Grupo América en su reciente viaje de in-
terc.onoeimiehto de nuestí·os paises. El señor Bogliano dic-
tó algunas :irnportant.es confe1~endas acBrcft de las detras
argentinas y el profesor doctor Garcia aprovechó de su es~
tadía en esta localidad para obtener varios libros d~ autores.
ec.uatorianos, especialmente ele literatura patria, con el fin
de estudiar .el proceso de la cwltura en este aspecto.
VIAJE DEL SE~OR ERNESTO LA ORDEN
El Secretario de la IJegación de España en Quito, señor
Ernesto La Ül'Clen ~iUracle, -emprendió viaje de regreso a
Madrid, llamado por su Gobierno pata -el desempeño de un
importante cargo en la Cancillería. Conviene destacar da
jnteligente labor dBsarrollada por el sefior La Orden en lo
que se refiere a la propaganda d-e •los valores intelectuales.
de España, asi como a. su preocupación porque se conocieran
en la Península los de nuestro país. A su entusiasmo se
debió Ja publicación de una nítida revista hispánic.a, así
como el mejor desarrollo ele la Exposición de:l Libro G-ervan-
. tino y <la Exposición del Libro Español -en esta ciudad, cuyo
fondo ha se'rvido para 'qUe Se estRbleciera en Quito 1.a fH-
blioteca. Hispánica. Hay que añadir que el señor La Orden
escribió un libro en elogio de Quito, el mismo que sertl, edi-
tado ~n breve en prensas españo,las.
LIBROS RECIENTES •
Hemos recibido váliosos libros de autores ecuatorianos~
últimamene editados ,en est.a :J.ocalidad y de los cuales nos

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AMERICA - 2Ql
_ocuparemos en pró:x:ima ;entrega, tales como "El •Le'brel del
'Cielo de Francis Thompson', del docto humanista Aurelio
Espinosa Pólit, S. J.; la ·biografía de García M01-eno, volu~
men de admirable documentación que en estos días merece.
'8logios de la crítica, por Luís Robalino Dávila; •la impor-
tante Historia del Ecuado1· de nuestro consocio don Osear
Ef.rén Reyes y el significativo estudio americanista del doc-
tor Juan Yépez del :Pozo, "El Futuro de América" .
. NUEVO DIRECTORIO DEL GRUPO AMERICA
De acuerdo con sus Estatutos· el Grupo América eligió
~1 siguiente directorio que regirá sus destinos durante el
.año de 1949:
Secretario General: señor don. Gonzalo Za1dutnbide;
· Director del Instituto de Cultura Americana: Si;ñor don
~Gustavo Vásconez H.;
Dir~etores de la Revista "Améri-ca": señores don Au-
gu·sto Arias, don Antonio Montalvo y don José Alfredo
Llerena;
_ Dir~ctor~s d~ la _:Biblioteca 1~e A,utores ·Americanos: se-
nora dona H1patla Cardenas de Bustamante y don Isaac J.
:Barr-era; ,
Procurador: señor doctor don Emílio Uzcátegui G.;
Director de la Editorial "América'': señor profesor don
,osear Efrén Reyes ;
Tesorero: señor don Gerardo Ohiriboga, y
,Secretario de Actas y Correspondencia: señor profesor
·ilon Juan Pablo Muñoz Sanz.

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


.LIBROS ENVIADOS A LA
. . . .
BIBLIO~
TECA ·DE AUTORES AMERICANOS

El Grupo América a.gradece a:


sus amig·os por las obras enviadas-
con dDstino a la Biblioteca de A u •.
tores Americanos.

ARGENTINA

Los Fet·rocarriles son Argentinos. Buenos Aires, 1948 ..


Argentina en fd(l.rcha. Tomo I. Ediciones de la Comisión Nacional de·-
Cooperación Intelectual. Bu e nos Aires.
Educación Común en l~ C:tpit.al, Provincias y Territorios Nacionales •.
Año 1946. Consejo Nacional de Educación. Buenos Aires.
'Confesión de Amoi', Homenaje a la Arg·entina, por F. Antonio IÜzzuto,.
Buenos Air•es, 1948.
'Reterl10, por León Federico Fiel, Buenos Aires, 1948.
:Foosías, por Bartolomé Galindez. Ediciones Resumef\. Buenos Aires, 1948 ...
El Yacimiento de Carbón de Río Turbio. Publicación de la Dirección·.
General d'e Combustibles Sólidos Minerales.. Territo·rio de Santa
Cruz. Buenos Aires, 1947.
En la Fromla, por Emma R. Mosto, Buenos Aires, 1947.
La.'> Is!as Malvinas. son Arg·entinas. Publicación N9 1 de la Subsecreta-.
ría de Cultura. Secretaría de Educación de la Nación, Buenos·
Aires.
'El Libro del Destino, por Santiago P. Scherini, Rosario Santa Fe, 1948.
La Literatura del Brasil, por Migue'l Alfredo D'Elía. Universidad de.
Buenos Aires, F.acultad de Filosofía y Letras, Instituto de Lite..;.
ratura: Sección Argentina y , AmEtricana. 1948.
Exaltación, por Humberto Crimi, Mendoza, 1948.
'Emancipación Económi~a America,na, Tomo I, por Cal'los A, Warren,__
Buenos Aires, 1948. ·••

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


AMERICA 203'
Anteproyecto de la Reforma deda Co;nstftuci~n Nacional. :Public.aciones:
del Partido Peronista, Bueno& Aire¡¡,, 1Q49 ..
'Constitución de la República A¡ogentlna. Anteproyecto. Publicaciones·.
del Partido Peronista.
:Reforma de la· Constitución Nacional. 3 ,Anexos .. Partido Peronista.

BOLIVIA

Estalll!lM BoliviaMs, pcir Gustavo Adolfo Otero. Editado ·por Gisbert ,


y Cia., La Paz. Impreso en la Al."g.entina, 1948.
,El Pensamiento H!Htórico de González Smírez, por Gustavo Adolfo Otero.,
Ediciones d·e la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Quito, 1949.
Te~pemmento, Cul.:tma y Obra de Alcides Arg·ne>da~, por Gústavo Adol-,
fo Otero. Ediciones de la Casa' de la Cultura Ecúatoriana. 1947.
Dos Ensnyos Henatológicos, por José A. Espinosa V. Universidad de,
Cochabamba. Publicaciones de la Facultad de Medicina. Boli-
via, HJ4'l . '~
·Fra~turru; de la. li'l!mdíhula, por Jorge Castaños C., Universidad· de Co-
chabamba. Publicaciones de la Facultad d~ M·edicina, 1947.
Homeuajo a l!'i'ft·Y Chtspa1· d-e Villarroel. Discursos Académicos. Co- .
mentarios de Prensa. Universtdad de San Francisco Xavier,.
Sucre. Hl'18.
El Ptt!lrc Vitoria y el Derecho Iuternadonal, por Carlos A. Salinas B.
Facultad de Derecho, Cíencüis Políticas y Sociales de la Univer. ,
si dad de San Francisco Xavier de Chuquisaca, Sücre, 1948.
McjorRmiento dei Maíz en les Valles de Bolivht, por Martín Cárdenas·-
Y Hn~h C. Cutler. Publicaóohes de la Facúltad de Ciendas Agro- ,
n(>micas de la Universidad· de "~an 'simón" de Cochabamba. Co ..
chwbamba, 1947.
Jl.'létotlo !l.e Comtatír el Ulu de la Coca y su Blolog!a, por Rodolfo ,
Zischka y lV[artín Cárden:;¡s, Universidad de ''San Simón" . .Pu. _
blicacipnes de la Facultad d<~ Ciencias ·Agronómicas. Cochabam-
ba, 1S47.
El Problema Agrario Indíg-ena. de Bolivia, po1: Miguel Bonifaz. Fu."
blicaciones de la Universidad Mayor de San Francisco Xavier ....
Su era, 1948.

COLOJ.\'IBIA

-Rotratos de los Fundadores de la Bibliot<lca tle1 Centenario, por Alfonso -


Zay1adzky C. Cali.
"Conspiración de Médicos contra el. Libertador- y P,adrc de la Patria; por"
A. Zawadzky C. Imprenta Bolivariana. Cali, 1946 •
.Natalicio del Libertador. por A. Zawadzky. Cali, 1946.

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


:,204 :AMERtCA
, Feohos e Subcesos de la, 1\liá. Cibdn.d, por B. Matos Hurtado, Bucara~
manga, 1948. Biblioteca Sáritandei·.
,_,·Colombia y su Pueblo, por Fernando Arias Ramírez. Ensayo de. Sacie~
logia Política: Maúizales, i947 • ·
·· Primer Censo Industrial de Colombia. 1945, ·publicado por· la Contra-
loría General de .la República~ Estadística Nacional. Dirección
General del Cénso. Bogotá, 1948 .
.. Abismo Florecido, por Wenceslao Mont{}ya, JM,itorial Granamérica, Me·~
dellfn, 1948 .
... Alegría y Nostalgia. del Retorno. Cuadernillo de Poe~ía, selección y
notas de Jorge Montoya Toro, Universidad de AntiÓquia.
; Estudios Históricos, por Ignacio Rodríguez G. Pasto, 1946.
, Coros del Alba, por Jorge Sánchez Camacho. Universidad Javm-iana.
Editado en 1944 .
.. La. Br.uja de las Minas; por Gregorio. Sánchez Gómez. Cali, 1947.

BRASIL

;· Diretrize.s Partidárias, por J, A. Pinto do Carmo. Río de Janeiro, 1948.

COSTA RICA

· Los Quirós en Costa Rica, por Ernesto Quiros A. San José de Costa
Rica, 1948.
,. Opúsculo Primero: A los amantes de la libertad.
,. O!Jiisculo Segundo: Contra la Moral Cristiana, la Moral Jesuíta.
,_. Opúsculo Tercero: Misa, Ayuno, Confesión .
. . Opíisculo Cuarto: ¿Quienes son los Liberales?
,··Opúsculo Quinto: Las Garantías Sociales ..
Ediciones de la Junta Central de Costa Rica, 1943.

-CUBA

AtJttntes ¡Jara un Estudio de la Obra de Amanda Labarca, por Emma


Pérez. Universidad de La Habana .
. El Amor Perfecto, por Ramón S. Varona. Editorial Selecta. Ayesta-
ran, Haba·na .
.. Poesía IV. Isla en las Islas, pnr Alberto .Baeza Flores. Ediciones d~
la Poesía Sorprendida -en Cuba. La Habana, 1946.
Jardines del Crepúsculo, por M-ercedes Ton~-ens de Garmendia, Veda~
do, Habana.
··Poesía V. Nuevas E ledas en el Caribe, vor Alberto Baeza Flores. Edi-
ciones de la Poesía Sotprendid!i ·en Cuba. Habana.
:'"La Politlca Educacional del <loctor Grau San Martín, por Emma Pérez.
lVIiniste:rio de Ed.ucación. Dire,qción de .Cultura. ·La Habana.

Biblioteca Nacional del Ecuador "Eugenio Espejo"


Al\1ERICA 205''
.Proemios' de Cenáculo, .por José Manuel Poveda. Publicaciones del Mi- ·
nisterio d-~ Eduéación. Dirección de Cultura. La Habana, 1948 •..
l"asión de Cuba, por Manuel de la Cruz, Ministerio de Educación. Di. ...
rección de Cultura. La.liabana, 1947. · ·
Martí. Próceres, hérOes y mártires de la. Independencia . de Cuba, por ...
Federico Henríquez y Carvajal. Publicaciones de la Editorial:.
Qisqueya. 1945.
Spoliarium. Prosas de Dolor y Evocación, por Miguel A. Macau. Ve--·
dado, Habana. Editado -en México, 1948.

CHILE

Eoletfn de Ley.cs y Decretos del Gobie1·no, 2 boletines, 'de Setiembre y··


Octubre de 1947.
Recopilación de Reghtmentos con Jndices liOl' Ministerios y Materias,: .
Tomo I. Anotación y r-ecopilación de Carlos Oportus Durán.
Edición Oficial. Contraloría General de la República.
Oda Fúnebre, POl' Miguel Arte che, Santiago.

ECUADO;R

El Trimestre Estadístico del Ecuador. 1946- 47. Ministerío de Econ'omía.


Geografía del Ecuador, por Francisco Terán. Quito:
Pensa:mientus, por Juan Viteri Durán. Quito.
Eya Lavalliere-, .por Víctor¡il'/.[. Amoroso·, S. O. Cuenca.
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Por el Mundo Soclólog·o <le Cecilio Acosta, por J. L. Salcedo B.
IAt Dolida Infancia de Perucho Gonzál~,Jz, por José Fabbiani Ruiz.
Cuaderno de Bueu:a Voluntad, por Ra:Í'ael-·Clemente Arráiz.
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boliviana 132
César Espíndola Pino, La voz espectr.al • 154
Alfredo :M:artínez, El Hemisferio Occidental 156
Juan Yépez del Pozo, Biografía de Espejo 159
Gustavo Vásconez H., Informe del Secretario General del Gru-
po América 170
Jaime Barrei-a B., Notas sobre libros de socios del Grupo América 178
Isaac J. B.arrera y Augusto Arias, Bibliografía • 182
Crónica: Augusto Arias en Caracas. Posesión del nuevo Di-
rectorio del Grupo América. Exposición del Libro Ar.
gentino. Concurso Literario, Visitantes. Viaje del señor
Ernesto La Orden. Libros recientes. Nuevo Directorio del
Grupo América • 190
Libros enviados a la Biblioteca de Autores Americanos ' . 202

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