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Lectura Popular de la Biblia desde las Mujeres

“Autoestima y etnografía de la vida cotidiana: soy como vivo” Cuerpo a cuerpo con la Biblia
Marcela Lagarde y de los Ríos.1 Primer Taller: Ciclos vitales y vida cotidiana
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La vida cotidiana es el espacio en el que existimos. Está configurado por el mundo de
nuestras vidas y el mudo del que tenemos conciencia, sus ámbitos y espacios, las personas
cercanas. Los otros próximos, las relaciones que mantenemos, las instituciones que nos Parábola de la mujer que despierta y busca (Lc 15, 8-
cobijan o nos hacen difícil la existencia. Desde luego, lo que hacemos en el mundo y con 9)
nuestra dedicación, define nuestra cotidianeidad: las actividades, los trabajos, los esfuerzos
vitales, las problemáticas que enfrentamos cada día, las preocupaciones que nos agobian y En la Biblia encontramos muchos relatos que nos cuentan pequeños
las realizaciones que nos colman, nuestras obras y nuestros productos, la incidencia que fragmentos de la vida cotidiana de las personas, con sus dolencias y clamores, con
tenemos en el entorno y cada huella personal. Son parte de la vida cotidiana también,
sus pequeños anhelos y esperanzas. Y es en ese espacio de lo cotidiano donde se
nuestras diversiones y festejos, las maneras de enfermar y de sanar, de descansar y de
disfrutar, y los contenidos y maneras del amor, de amistarnos y de dirimir discrepancias y dan los cambios, los movimientos, las transformaciones. Un encuentro con otra
conflictos. La vida cotidiana está definida asimismo por e uso que hacemos del tiempo, por persona, un dialogo, o una pequeña decisión da lugar a la novedad. La Buena
los recursos, dones y bienes a los que tenemos acceso y por las oportunidades que creamos Nueva acontece en el día a día de los sujetos y se proyecta en una Buena Nueva
tanto como por las que dejamos ir. para otros y otras en la medida en que aquella novedad es recibida y asumida por
La vida cotidiana está prefigurada por el conjunto de condiciones materiales y subjetivas de sus protagonistas.
vida, y por nuestra cultura. Es la dimensión vital más extraordinaria que se revela a la
conciencia como un don; sin embargo, de lo que hagamos y dejamos de hacer, es decir, de La vida cotidiana nos ofrece permanentemente enseñanzas, por eso mismo,
nuestra manera de existir y de vivir, depende en gran medida lo que nos suceda. Es nuestro las anécdotas de esas situaciones tan comunes, que le pueden pasar a cualquiera, se
universo creativo. Nuestra obra es nuestra existencia. convierten en relatos que se cuentan para aprender a vivir. A Jesús le gustaba
mucho contar historias con situaciones de la vida de todos los días y a la gente le
[...] El espacio más directamente ligado a las mujeres es la casa, concebida simbólica y
materialmente como espacio femenino. La casa es el territorio más próximo a las
gustaba mucho escuchar esas historias porque podían reflejarse fácilmente en ellas.
responsabilidades de las mujeres, y para muchas constituye un espacio de retiro, un
claustro, un cautiverio. No es que habiten su casa: están recluidas en ella. Para otras, la Las parábolas son así, relatos sencillos llenos de sabiduría, en los cuales
casa es un espacio confiable y no es de reclusión. Hay quienes trabajan, comen, duermen, podemos entrar y salir como si fuera nuestra propia historia. Como tantas veces
aman y transcurren en su casa, y quienes apenas aterrizan en ellas para dormir. Unas ponen ocurre, también estas historias están llenas de paradojas, de desafíos, de
gran parte de su autoestima en su casa, sobre todo quienes se autodefinen como amas de resistencias, de contrastes, de polaridades, de deseos de presencias y de ausencias.
casa y, de manera constante, la arreglan, la limpian, la acomodan, la embellecen; a otras les La parábola juega con esos elementos, haciendo que el lector/a quede atrapado/a
importa de una manera utilitaria y manifiestan poco interés de autoestima en ella. Hay esperando el desenlace de las tensiones.
quienes, sincréticas, añoran tener condiciones, tiempo, energía y dinero para mejorar su Paradójicamente, en esos claroscuros vamos descubriendo el misterio del Reino de
casa, pero no pueden hacerlo, lo que no solo les incomoda sino que por ello se sienten Dios en medio de nuestra propia historia.
desvalorizadas por las carencias caseras. La propaganda del consumo refleja la relación
mujer-casa, casa-espacio femenino, a la vez que a contribuido mucho más, al grado de no
diferenciarse de casa y mujer. En condiciones de cautiverio, las mujeres consagradas a su Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una,
casa viven el espejismo de tener un sitio propio. En realidad nada ahí les pertenece. ¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa
y busca con cuidado hasta encontrarla?
Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas,
y les dice: “Alégrense conmigo,
1LAGARDE Y DE LOS RÍOS, Claves feministas para la autoestima de las mujeres. Horas
porque encontré la dracma que se me había perdido”
y horas, la Editorial. Madrid, 2000. Pág. 151-154.
Esta parábola es parte de un grupo de tres relatos donde perder, buscar,  Una mujer que pierde una dracma
y la alegría de encontrar son tres experiencias humanas que marcan la vida ¿En qué medida nos damos lugar para escuchar nuestros malestares,
de las personas. Para comunicar el misterio del amor de Dios presente en la vacíos, deseos?
historia, Jesús contempla la experiencias de las mujeres representada en  Enciende una lámpara
aquella que despierta y se pone en búsqueda hasta encontrar su dracma. ¿Qué situaciones de nuestra vida necesitan ser iluminadas? ¿Qué luces
Como ella, también el pastor que pierde una oveja, sale a buscarla hasta encendemos?
encontrarla, y así también el padre misericordioso que pierde al hijo que se  Barre la casa
aleja y lo recibe con alegría. ¿Qué cosas necesitamos quitar, reordenar, limpiar?
 Busca cuidadosamente hasta que encuentra
La casa, la dracma y la lámpara son tres símbolos que nos permiten ¿Qué actitudes podríamos tener para buscar cuidadosamente lo
abrir el sentido del relato. La casa es el espacio de la vida cotidiana donde perdido?
transcurre nuestra historia personal y familiar. Es el lugar donde  Convoca a amigas y vecinas
atesoramos, tal vez, las cosas más queridas. Pero puede ser también el sitio ¿Con quiénes contamos para celebrar nuestras búsquedas y nuestros
donde las perdemos. La dracma representa una de las diez monedas que las hallazgos?
mujeres conservaban como parte de la dote. Una mujer pobre solo
alcanzaba a poseer no más de diez dracmas. ……………………………………………………………………………
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Cuando lo perdido es muy valioso es preciso buscarlo hasta en los rincones ……………………………………………………………………………
más insólitos. En la búsqueda será preciso abrirnos a lo impensado, a lo ……………………………………………………………………………
inesperado, recurriendo a lo que sea necesario y esté a nuestro alcance, tan ……………………………………………………………………………
sencillo como una escoba o una lámpara. ……………………………………………………………………………
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Una mujer atareada en los quehaceres domésticos, en el cuidado de los ……………………………………………………………………………
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suyos, en la lucha por la sobrevivencia, en los trabajos fuera de su casa sin
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embargo no debe renunciar a oírse a sí misma, a reconocer sus malestares, ……………………………………………………………………………
a permitirse la queja, a despertar y hacer posible otro orden para su vida y ……………………………………………………………………………
la de sus seres queridos. ……………………………………………………………………………
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La rutina, los problemas, la soledad, la enfermedad, los dolores pero ……………………………………………………………………………
también los buenos momentos, los logros y trabajos creativos pueden ser ……………………………………………………………………………
vividos como en un estado de somnolencia que puede hacer perder a una ……………………………………………………………………………
mujer la concentración en lo que para ella es lo más valioso y postergar su ……………………………………………………………………………
búsqueda. ……………………………………………………………………………
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