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Instalac·ones el ificio

y cumplimiento el elE

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Antonio Manuel Reyes Rodríguez
Manual Imprescindible de

CYPE 2010 .

Instalaciones del edificio


y cumplimiento del CTE

Antonio Manuel Reyes Rodríguez


Edición española:
© EDICIONES ANAYA MULTIMEDIA (GRUPO ANAYA, S.A.), 2010
Juan Ignacio Luca de Tena, 15. 28027 Madrid
Depósito legal: M. 42.104-2009
ISBN: 978-84-415-2660-0
A Javier, Carmen y Eva,
en agradecimiento a sus besos.
6 Agradecimientos

Agradecimientos
Éste es el momento más dulce de la escritura del libro porque, con estas pocas
palabras, puedo vaciar parte de los sentimientos de agradecimientos que hoy
me inundan.
Profesionalmente tengo que agradecer el apoyo de Anaya Multimedia en las
personas de Eugenio Tuya y Lorena Ortiz. No es un cumplido. Este libro ha
salido gracias a la confianza que han depositado en mí y a los esfuerzos que
han hecho para que pudiera escribir esta primera fase de la trilogía de CYPE.
Gracias a ellos, a este libro le seguirá inminentemente otro dedicado al cál-
culo de estructuras metálicas y un tercero dedicado al cálculo de estructuras
de hormigón. Muchas gracias por su confianza, su esfuerzo y su admirable
amabilidad.
En CYPE también me han ayudado mucho, en especial el equipo directivo,
su presidente, Vicente, su director técnico y gerente, Carlos y Ángel, coman-
dando un elenco de grandísimos profesionales y excepcionales personas.
Especialmente han contribuido a que este libro goce de mucho más rigor
y contenido, el propio Ángel y los mejores ingenieros en sus respectivas
especialidades, Benjamín, Eugenio, Paulo, Víctor y David. Pero lo mejor de
todo es la gentileza, la elegancia, la confianza y la cortesía con la que siempre
me tratan en CYPE, desde el primero hasta el último. Son extraordinarios a
todos los niveles.
Pero este libro no es sólo mío. En su corrección ha participado mi amigo Álvaro
de Fuentes, un sabio en esto de CYPE, con una amplísima experiencia profe-
sional como consultor de estructuras e instalaciones y con una abrumadora
experiencia didáctica en cursos de CYPE prácticamente por toda España.
No sólo me ha corregido multitud de datos, criterios, erratas y estilos, sino
que realmente hay párrafos en el libro literales de los comentarios que me
ha hecho. Con su trabajo tengo la absoluta certeza de que este libro no le
defraudará, tenga el nivel que tenga. Además de su capacidad de trabajo,
de sus conocimjentos y de su simpatía, Álvaro es un amigo fenomenal y un
socio de lujo en nuestro incipiente proyecto de formación en los programas
de CYPE. Entre los dos acabamos de fundar ODISEOS (www.odiseos.es). Con
total seguridad, es ya la más completa y mejor formación presencial de CYPE
de España. Es un proyecto sin grandes ambiciones, casi artesanal, donde el
alumno es un amigo y todos disfrutamos enseñando y aprendiendo los unos
de los otros, y todos de Álvaro. Muchas gracias amigo.
También mis agradecimientos al Centro Universitario de Mérida, a la
Escuela de Ingenjerías Industriales de Badajoz y a todo el Departamento de
Expresión Gráfica de la Universidad de Extremadura. Una mención especial
Agradecimientos 7

a mis alumnos de 2° curso de Ingeniería Técnica en Diseño Ind ustrial y a mis


alumnos de 3'" curso de Ingeniería Técnica Mecánica, Eléctrica y Electrónica.
Todos ellos me demuestran cada año el valor del esfuerzo y de la ilusión con
sus espectaculares prácticas.
También ha colaborado la arquitecta y amiga Elena Gil Femández, ayudán-
dome puliendo detalles arquitectónicos y con los planos, desde aquí mis
agradecimientos.
Pero me reconforta aún más agradecer todo lo que me da mi familia: mi mujer,
mi hijo, mi hija, mi madre, mis hermanas, mis hermanos y mis amigos.
Un agradecimiento especial a mi padre, que fue un ejemplo inolvidable por
su enorme capacidad para querernos tanto a todos.
A todos ellos muchas, muchísimas gracias.

Sobre el autor
Antonio Manuel Reyes Rodríguez es Ingeniero
Técnico Industrial e Ingeniero Industrial. Trabaja
desde 1999 en la Universidad de Extremadura,
como Profesor Titular en el Departamento de
Expresión Gráfica. Concretamente impartiendo
Diseño Asistido por Ordenador en la Escuela de
Ingenierías Industriales de Badajoz.
Es autor de más de trescientos proyectos de inge-
niería y ha colaborado trabajando con multitud de
empresas y organismos oficiales. Como complemento a ambas vocaciones lleva
escribiendo libros de AutoCAD desde la versión 13. Además, recientemente ha
publicado cuatro libros de diseño y cálculo de estructuras por ordenador con
los programas de CYPE Ingenieros. Ésta es su vigésimo primera publicación.
En la actualidad está realizando la tesis doctoral acerca de la relación entre
las construcciones rurales y el paisaje de su Extremadura natal.
,
Indice
de contenidos

Cómo usar este libro 15


Éste es un libro eminentemente práctico 16
Se ha escrito para que disfrute aprendiendo 16
Estructura del libro 17
Convenios que emplea este libro 18

Introducción 19

Capítulo 1. Nuestro objetivo y nuestra herramienta 21


El Código Técnico, sus proyectos y CYPE 22
Elaboración de un proyecto según el CTE 23
Planos de nuestro edificio 25
Resumen .36

Capítulo 2. Nuestra herramienta 37


El programa de Instalaciones del edificio 38
Datos generales de la obra 42
El entorno de trabajo .50
Introducción de plantillas 51
Criterios para la elaboración de plantillas de dibujo .56
Navegación por los distintos niveles del edificio 58
Resumen .58
10 índice de contenidos

Capítulo 3. Introducción del edificio (1) •••....•.........•.•...........•..... 61


Muros de sótano 62
Tabiquería 68
Puertas 75
Solera 77
Resumen 79

Capítulo 4. Introducción del edificio (11) ......•.......•.•..•.••..•.....•••. 81


Cerramientos 82
Tabiquería y puertas 86
Ventanas 87
Forjados y huecos en forjados 95
Edición de elementos constructivos 97
Resumen 100

Capítulo 5. Introducción del edificio (I1I) 103


Primera planta 104
Segunda y tercera planta 112
Cuarta planta 113
Planta bajo cubierta 115
Cubierta 116
Edificios vecinos 119
Resumen 122

Capítulo 6. Recintos y unidades de uso 123


Concepto y necesidad del recinto 124
Recintos del sótano 124
Recintos de la planta baja 129
Recintos de las plantas de viviendas .............................•.................................. 134
Recintos del bajo cubierta 140
Concepto y asignación de unidades de uso 141
Resumen 144

Capítulo 7. Seguridad en caso de incendio 145


CTE DB-SI Seguridad en caso de incendios 146
CTE DB-SI 1 Propagación interior 146
CTE DB SI 2 Propagación exterior.. 147
CTE DB SI 3 Evacuación de ocupantes 149
CTE DB SI 4 Detección, control y extinción del incendio .150
índice de contenidos 11

CTE DB 515 Intervención de los bomberos 150


CTE DB SI 6 Resistencia al fuego de la estructura 150
Sectores de incendios 151
Vías de evacuación 157
Instalaciones de detección, control y extinción de incendios 163
Señalización de las vías de evacuación 171
Resultados 173
Resumen 173
Capítulo 8. Cumplimiento del CTE DB-HR 175
Introducción 176
El CTE DB HR 177
Pestaña Aislamiento del programa Instalaciones del Edificio 181
Estudio y soluciones de las incidencias del cálculo en la planta baja 183
Estudio y soluciones de las incidencias del cálculo en las plantas
de viviendas 187
Información de aristas 191
Tiempo de reverberación 193
Impresión de resultados 194
Resumen 195

Capítulo 9. Salubridad (1) 197


CTE DB-HS 1 198
Datos generales referidos al CTE DB-HS 1.. 199
Resultados de la justificación del CTE DB-HS 1.. 201
Listados de la justificación del CTE DB-HS 1 203
CTE DB-HS 2 203
Resultados de la justificación del CTE DB-HS 2 204
CTE DB-HS 3 210
Datos generales del CTE DB-HS 3 211
Justificación del CTE DB-HS 3 en viviendas 213
Justificación del CTE DB-HS 3 en garaje, trasteros y almacén de residuos 220
Listados y planos de la justificación del CTE DB-HS 3 223
Resumen 223

Capítulo 10. Salubridad (11) 225


Nociones del CTE DB-HS 4. Datos generales 226
Instalación general de fontanería 231
Instalaciones particulares de fontanería 234
Cálculo de la instalación de fontanería 240
12 índice de contenidos

Nociones del CTE DB-HS 5. Datos generales 242


Red de aguas residuales 244
Red de aguas pluviales 249
Cálculo, listados y planos 251
Resumen 252

Capítulo 11. Cumplimiento del CTE DB-HE 1.. 253


Introducción 254
CTE DB HE 1 254
Cálculo de la limitación de la demanda energética por
la opción simplificada 255
Cálculo de la limitación de la demanda energética por la opción general 261
LlDER .261
EnergyPlus™ .266
Resumen 266

Capítulo 12. Contribución solar al agua caliente sanitaria 269


Conceptos previos .270
Datos generales 272
Diseño de la instalación 277
Cálculo e impresión de resultados 286
Resumen .288

Capítulo 13. Climatización y calificación energética 291


Introducción .292
Conjunto de recintos 293
Oimatización por radiadores y splits 294
Instalación de radiadores 294
Sistemas de expansión directa sin conducciones 299
Suelo radiante y refrescante .304
Distribución de la climatización por conductos .308
Climatización por bomba de calor aire-agua y fan-coils 312
Cálculo y resultados 319
Exportación a Calener VYP 322
Resumen 324

Capítulo 14. Pararrayos e iluminación 325


Introducción 326
Necesidad de disponer pararrayos 326
índice de contenidos 13

Instalación de pararrayos .327


La iluminación en el Código Técnico .330
Datos generales para el cálculo de la iluminación .331
Resumen 340

Capítulo 15. Instalación de gas canalizado 341


Introducción .342
Datos generales de la instalación .342
Componentes de la instalación canalizada de gas .345
Cálculo e impresión de resultados .349
Resu men .....................................................................................................•........ .350

Capítulo 16. Instalación eléctrica 353


Introducción .354
Datos generales para la instalación eléctrica 354
Instalaciones de enlace .356
Insta laciones interiores .358
Iluminación ..................................................•..................................................359
Fuerza .361
Instalaciones comunes .364
Cálculo e impresión de resultados...............•....................................................365
Resumen .368

Capítulo 17. Infraestructura Común


de Telecomunicaciones 369
Introducción .370
Datos generales .370
Trazado de la red colectiva .374
Canalización principal .374
Red de dispersión .378
Instalación de usuario .379
Cálculo e impresión de resultados .381
Resumen .382

Capítulo 18. Elaboración del proyecto del edificio 385


Contenido del proyecto .386
Memoria .387
Anejos a la memoria 390
Planos .390
14 índice de contenidos

Pliego de condiciones, Mediciones y Presupuestos 390


Resumen .................................................................................................•.............391

Apéndice A. Instalación 393


Preámbulos de la instalación .394
Instalación de los programas de CYPE .396
Instalación en red .396
Instalación monopuesto 397
Instalación de las conexiones con programas de CAD .398
Ejecución de cualquier programa de CYPE .399

Apéndice B. Propiedades de recintos predefinidos .401


Recintos interiores de la vivienda 402
Salón/ Comedor 402
Dormitorio 402
Baño / Aseo 403
Cocina 403
Galería 404
Pasillo / Distribuidor 404
Resto de recintos no interiores de la vivienda .404
Zaguán 405
Zona de circulación 406
Aseo de planta .406
Escaleras 406
Cuarto técnico .407
Trastero 407
Vestíbulo de independencia 407
Garaje 408
Cuarto de contadores 409
Sala de máquinas 409
Almacén de contenedores 409
Centro de transformación 410
Hueco de ascensor 410
Oficina .410
Local comercial vacío 411
,
Indice alfabético 413
Cómo usar
este libro
16 Cómo usar este libro
,
Este es un libro eminentemente práctico
Este libro se ha escrito con la intención de que sea útil tanto a los usuarios
que desconozcan totalmente el uso del programa, como a aquellos usuarios
experimentados que deseen conocer cómo hacen otros las cosas. Seguro que
todos encontrarán innumerables consejos y trucos con los que podrán aprender
cómodamente o mejorar su rendimiento.
Está escrito para todos, indepenclientemente del nivel en el diseño y cálculo de
instalaciones. No obstante, es preferible que tengamos algunos conocimientos
de estas artes.
No es un libro para leerlo en la cama. Está hecho para leer y practicar si-
multáneamente con el programa. Es la mejor y creo que la única manera de
aprender realmente a usarlo.
Es un libro muy compacto, porque empieza desde cero en todo y terminamos
calculando absolutamente todas las instalaciones de un edificio de viviendas
y oficinas. Esto significa que el libro está plagado de conceptos, alusiones a las
normas vigentes y datos que requieren de toda nuestra atención para sacarle
el máximo provecho.
Es un libro que requiere más trabajo con el programa que con el propio
libro. Es la única manera de aprender, usando el programa. Sin él se podrán
adquirir muchísimos conceptos normativos y trucos, pero no aprenderemos
a implementar estas instalaciones en el programa.
A pesar de que este libro no es un fascículo de nada, sí pertenece a una trilogía
de libros dedicados a CYPE, que se compone de un libro de cálculo de estruc-
turas metálicas con Nuevo Metal 3D y otro libro dedicado al diseño y cálculo
de estructuras de hormigón con CYPECAD. Los ejemplos que se siguen en
este libro y en el de CYPECAD son los mismos, lo que significa que con esos
dos libros tenemos el proyecto del edificio completo. El autor y la editorial
son también los mismos.

Se ha escrito para que


disfrute aprendiendo
Este libro se escribe para enseñar a diseñar y calcular las instalaciones propias
de un edificio de una manera relajada, sin grandes tecnicismos, con lenguaje
bastante coloquial y sin pretender que sea una guía de referencia. Se trata
sencillamente de que cualquier persona, sea cual sea su nivel intelectual, de
conocimientos técnicos e incluso de conocimientos de esta materia, le saque el
Cómo usar este libro 17

jugo suficiente como para poder defenderse muy honrosamente en cualquier


trabajo para la calle o para la universidad.
El temario se expone con un lenguaje amigable, coloquial, desenfadado y, a
veces, hasta divertido para que la asimilación del contenido sea inmediata y
la lectura sea grata. Además, el texto va apoyándose continuamente en figuras
que aclararán cualquier duda. A veces podrá parecer que se avanza muy len-
tamente, pero de cada frase, de cada palabra, de cada figura se puede extraer
mucha información. Hay que leer el libro muy atentamente para deducir de
su rigor toda la información que contiene.
Durante su escritura siempre se ha tenido presente que el objetivo último no era
el de exponer conceptos sino el que usted aprenda cómo tenemos que usar el
programa para llevar a cabo unas instalaciones que nos las podemos encontrar
mañana en la calle. Continuamente se insertan referencias a las normativas
vigentes para recordar por qué hacemos cada cosa. Se buscan continuamente
métodos, prácticas y trucos para ir descubriendo el uso profesional de este
excepcional programa que usted necesita dominar. Por esto mismo, este
libro resulta una herramienta excelente para servir de temario de cualquier
curso de instalaciones o hasta sobre el Código Técnico de la Edificación, casi
independientemente de su duración y de su nivel.

Estructura del libro


A grandes rasgos podemos decir que:
• Los seis primeros capítulos se invierten en presentar el programa, el edificio
que nos va a servir de ejemplo, y en combinar ambas cosas, es decir, en
introducir el edificio en el programa con todo lujo de detalles.
• El capítulo 7 se dedica a hacer cumplir el CTE DB-SI en nuestro edificio, que
es lo primero que se nos pide para la elaboración del proyecto básico.
• El octavo capítulo lo dedicamos estudiar la acústica del edificio según el
CTEDB-HR.
• Los capítulos centrales del libro, el 9 y ellO, disponen las instalaciones
y los elementos necesarios para que nuestro edificio satisfaga las cinco
exigencias básicas de que consta la salubridad, el CTE DB-HS, entre ellas
la fontanería y el saneamiento.
• Los siguientes tres capítu los se dedican a estudiar tres de las cinco exigen-
cias básicas del CTE DB-HE, todas las que le son de aplicación menos una.
La que falta se ve en el capítulo siguiente, junto con otras relacionada con
ella, pero ya pertenecientes al CTE DB-SU.
18 Cómo usar este libro

• Los siguientes tres capítulos se refieren al cumplimiento de tres regla-


mentos externos al CTE, pero de aplicación a nuestro edificio. Son los
reglamentos de gas, de baja tensión y de telecomunicaciones
• Finalizaremos nuestro trabajo imprimiendo el proyecto completo del
edificio, con todas las justificaciones, todas las instalaciones y todos los
reglamentos que le afectan.
En la página Web de Anaya Multimedia puede encontrar material relacio-
nado con el libro, http://www.anayamultimedia.es. Puede descar-
garlo del menú Soporte técnico>Complementos. A continuación introduzca
el código 2311204.

Convenios que emplea este libro


Las combinaciones de teclas aparecen relacionadas con un guión e impresas
en negrita, por ejemplo, Control-N.
Los nombres de botones, herramientas, fichas y combinaciones de teclas apa-
recen en negrita para facilitar su identificación; por ejemplo, el botón Línea.
Los nombres de comandos, cuadros de diálogo, menús y submenús aparecen
con otro tipo de letra para facilitar su identificación, como el comando Linea.
Las entradas de suhmenús desplegables aparecen separadas por el signo
mayor que (» y en el orden de la selección, como Archivo>Guardar como.
En el1ibro aparecen con frecuencia una serie de textos especiales, que están
caracterizados por su contenido mediante su título. Son:

Nota:
Comentarios o noticias a tener muy en cuenta.

Advertencia:
Señal de peligro. Bajo este título se engloban todos los comentarios
destinados a que e/lector no se encuentre con desagradables sorpresas
duran te su trabajo con CYP E.

Truco:
Consejos y artimañas para facilitar nuestro trabajo o conseguir me-
jores resultados. Son muy abundantes a lo largo de todo e/libro.
Introducción
20 Introducción

CYPE 2010 supone una fantástica revisión del programa líder en España,
Portugal e Iberoamérica de instalaciones de edificios y cálculo de estructuras
(metálicas y de hormjgón).
Los programas de CYPE son punto de rewüón de ingenieros, arqllitectos, de-
lineantes, promotores, constructores, empresarios, instaladores y estudiantes.
Es sinónimo de trabajo cualificado y también de puesto de trabajo. Es, en
definitiva, un programa muy especial que nos está esperando para ofrecernos
todo lo que necesitamos.
En este libro se parte desde un nivel nulo con el fin de que cualquiera pueda
aprender a diseñar y a calcular con CYPE, sin necesidad de recurri r a otros
libros o manuales. No obstante, se entiende que debemos atesorar las normas
vigentes para estos trabajos, aunque no hace falta dominarlas, ya se encarga
el libro de citar los illstintos articulados que tenemos que conocer y por qué,
dónde influyen en el cálculo.
Este libro está escrito con rigor, pero en un tono extraordinariamente disten-
dido y, a veces, hasta divertido. Creo que yo soy así, así me gusta leer y por
tanto así tengo que escribir.
El orden de los capítu los y sus contenidos es fruto de la concepción eminen-
temente didáctica de este libro y está avalado por los numerosos cursos que
hemos dado, tanto yo como Álvaro, el magnífico corrector técnico del libro.
Por todo ello, este libro proporciona un temario muy adecuado para cualqllier
nivel (Universidad, cursos para trabajadores, desempleados o perfecciona-
oliento) y para cualqwer duración del curso. Además, los ejercicios propuestos
y resueltos son un gran complemento en cualquier clase y una gran ayuda
para el profesor. Está todo preparado, tanto para aprender disfrutando como
para disfrutar aprendiendo.
En todo momento he procurado escribir el libro que a mí me hubiera gustado
leer en su momento.
Capítulo 1

Nuestro objetivo
y nuestra
herramienta

En este cap1ñtlo ap
• Identificar las c acidades del programa.
• Planificar royecto, desde el diseño hasta la redacción del documento.
• LocaIiz a normativa aplicable a su proyecto.
• Situ e en el proyecto de edificio que nos ocupará durante el libro.
22 Capitulo 1

El Código Técnico, sus proyectos y CYPE


El Código Técnico de la Edificación (R.o. 314/2006) ha venido a revolucionar
el proceso del proyecto de edificación en España. Ya antes se tenían que hacer
cumplir numerosas normativas al respecto, pero en general, menos exigentes
y, sobretodo, mucho más simples de aplicar.
Este Código Técnico de la Edificación, en adelante CTE, ha sufrido desde su
aparición muchas correcciones y alguna ampliación, pero puede decirse que
a día de hoyes, en toda su extensión, de cumplimiento obligatorio en todo
su ámbito geográfico de aplicación, que es España.
La complejidad de esta normativa hace imprescindible el uso del ordena-
dor para aplicarla, mucho más si se quiere aplicar con rigor. Abundan hojas
de cálculo, tablas para rellenar y un sinfín de atajos para intentar satisfacer-
lo, pero sin duda, la mejor herramienta para este propósito es el programa
Instalaciones del edificio de la empresa CYPE Jngenieros.
Cuando el lector termine de leer el libro no le quedará ninguna duda de esta
afirmación tan tajante. A lo largo de estas páginas demostraremos inequívo-
camente que estamos ante un programa que ayuda a diseñar el edificio para
que éste satisfaga el CTE en su totalidad, además de otras muchas exigencias
normativas relacionadas. No sólo es un programa que testea si la solución
propuesta cumple o no cumple. Es todo un programa de diseño de edificios
y de sus instalaciones que propone soluciones, ayuda a optimizar, calcula las
instalaciones interiores y hasta saca el proyecto completo del edificio, tanto el
proyecto básico como el de ejecución. Cuando haya disfrutado de sus capaci-
dades no podrá prescindir de este programa para el diseño de sus proyectos
y la elaboración de estos.
El programa usa una ingente cantidad de materiales entre los que podemos
elegir para definir constructiva mente nuestro edificio y componer nuestras
instalaciones. A través del cálculo de las instalaciones propondrá aquellos
materiales cuyas características técnicas satisfagan las necesidades que las
distintas instalaciones requieran (tuberías, válvulas, equipos, cables, extin-
tores, aislamientos, etcétera). Todos estos materiales tienen asociadas sus
características técnicas, sus precios y hasta su pliego de condiciones técnicas
particulares, para proponerle en cada caso los más eficientes para sus necesi-
dades y poder componer el proyecto más ajustado a la solución conseguida.
Simplemente espectacular.
Por otra parte, es un programa con una interfaz muy optimizada, limpio, efi-
ciente y elegante, en el que trabajar parecerá casi un juego. Como dirían los
más jóvenes, es un programa que "engancha". Vamos a descubrirlo.
Nuestro objetivo y nuestra herramienta 23

Elaboración de un proyecto
según el CTE
Para satisfacer el reto que supone hoy firmar un proyecto de edificación, te-
nemos que atender inexcusablemente al CTE. En su Anejo 1 de la Parte 1 se
recoge un índice con los contenidos mínimos que deben tener todos los pro-
yectos de edificación. De este índice hay algunas entradas que están marcadas
con un asterisco (*), que son los contenidos que, al menos, debemos cumpli-
mentar en el Proyecto Básico.
En el bloque 1. Memoria encontramos al capítulo 3. Cumplimiento del CTE,
que se compone de seis puntos. De estos seis epígrafes sólo uno hay que jus-
tificarlo ya desde el Proyecto Básico. Se trata del punto 1.3.2. Seguridad en
caso de incendio.
Una vez comprobado que el diseño del edificio es consistente frente a los
requerimientos que propone el CTE desde el punto de vista de la seguridad
en caso de incendios, ya puede visarse este Proyecto Básico. Mientras nues-
tro edificio supera este "trámite" podemos ir completando el Proyecto de
Ejecución, haciendo cumplir el resto de contenidos, entre los que destacamos
la seguridad de utilización, la salubridad, la protección contra el ruido o el
ahorro de energía.

Nota:
También tenemos que satisfacer el punto [.3.1, que es la Seguridad
Estructural, pero esto queda fuera del objeto de este libro. No
obstante, podemos encontrar esta otra justificación en otros dos
volúmenes, que conforman una trilogía con este libro para el tra-
bajo con los programas de CYPE lnge¡¡ieros. Se trata del Cálculo
de Estructuras de Hormigón con CYPECAD y del Cálculo de
Estructuras Metálicas con Metal 3D, los dos con CYPE 2010, del
mismo autor y editorial. Concretamente, el edificio que nos va a
servir de ejemplo durante todo este libro es el mismo que se calcula
en el libro de CYPECAD, para que tengamos todo el proyecto
completo de este edificio.

Este orden de trabajo propone el índice de contenidos de este libro, que


comenzará por evaluar el edificio desde el punto de vista de su compor-
tamiento en caso de incendio. Más adelante ya abordará el resto de sus
prestaciones.
24 Capitulo 1

Otro posible índice podría haber sido el resul tante de ir recorriendo orde-
nadamente las distintas pestañas del programa, que están ordenadas en un
orden lógico, y por tanto, bastante similar al que seguiremos.
Otro podría haberse centrado primero en las características del edificio y ya
después en sus dotaciones y equipamientos.
y podríamos haber utilizado algunos otros criterios distintos para configurar
otros tantos índices, pero hemos preferido invertir las primeras páginas en
poder obtener inicialmente el Proyecto Básico. Después abordaremos el resto
siguiendo un orden lógico según el estudio normal del proyecto, centrándo-
nos inicialmente en las características del edificio y después en sus distin-
tas instalaciones. Este recorrido será, como hemos adelantado, muy similar
al orden que tienen las pestañas del programa lnstalaciones del edificio de
CYPE lngenieros.
El capítulo 3. Cumplimiento del CTE se consigue atendiendo a los distintos
Documentos Básicos (DB), de los que se compone este CTE. A su vez estos
Documen tos Básicos se desglosan en exigencias básicas y cada una de ellas
tiene, en general, su ámbito de aplicación al comienzo de sus respectivos ar-
ticulados.
Decirnos esto porque es muy importante estudiar antes de nada si a nuestro
edificio le es de aplicación o no cada una de estas exigencias básicas.
Sería muy fácil centrarnos para cada exigencia básica en un ejemplo espe-
cialmente amañado para que todo entrara a la primera. Pero no. Vamos a
trabajar siempre con el mismo edificio, para hacer que cumpla todas estas
exigencias básicas simultáneamente y para dotarlo de todas las instalacio-
nes que CYPE tiene implementadas, las que afectan al CTE y otras más. Ya
hemos dicho que este edificio es también el mismo que se calcula estruc-
turalmente en el libro de CYPECAD 2010. Todo para llegar a nuestro pro-
pósito final, que es obtener el proyecto completo de un edificio usando los
programas de CYPE.
Además tras cumplir con el CTE, satisfaremos multitud de normativas
adicionales que iremos descubriendo cuando procedan, pero ya desta-
can el Reglamento de lnstalaciones de Protección contra Incendios (RO.
1942/1993), el Reglamento de las Instalaciones Térmicas en los Edificios (R.O.
1027/2007) (aunque este reglamento es el HE-2, la segunda exigencia básica del
Documento Básico de Ahorro de Energía, HE), el Procedimiento Básico para
la Certificación de Eficiencia Energética de Edificios de Nueva Construcción
(RO. 47/2007), el Reglamento Técnico de Distribución y Utilización de
Combustibles Gaseosos (RO. 919/2006), el Reglamento Electrotécnico de Baja
Tensión (R.o. 842/2002) o el Reglamento regulador de las Infraestructuras
Comunes de Telecomunicaciones (RO. 401/2003).
Nuestro objetivo y nuestra herramienta 25

Preferimos complicarnos la vida para mostrar un ejemplo completo, que


puede ser su problema de mañana o incluso el que ya tenga hoy mismo. Lo
único que no va a cumplir es que lo ubicaremos en mi pueblo, donde no se
permiten edilicios de tanta altura.

Planos de nuestro edificio


El edilicio a calcular se trata de un bloque con cuatro plantas de viviendas,
con su planta baja dedicada a los servicios comunes y a un local comercial
y con su sótano destinado a aparcamientos y trastero. La cubierta tiene una
parte a dos aguas y otra parte resuelta como azotea transitable.
El edilicio es medianero. Una de sus fachadas da directamente a una caJJe y
desde la otra se accede a una plazoleta privada que hace las veces de patio ex-
terior. Este patio está 0.35 m. por debajo de la planta baja del edificio. Las figu-
ras de 1.1 a 1.15 muestran respectivamente un par de perspectivas del edificio,
cada una de sus plantas, las secciones necesarias y los alzados. Ciertamente nos
hacen falta muchos datos además de estos planos, pero los iremos dando poco
a poco según nos vayan haciendo falta.
De ese modo, no aburriremos con una avalancha de datos, pero además, así
conseguiremos ir vinculando los datos necesarios a las fases del cálculo en la
que se hacen imprescindibles.

Nota:
Todos estos planos, así como todos los archivos referidos en este libro
puede y debe descargárselos gratuitamente desde la web de Anaya
Multimedia (http://www.anayamultimedia.com). en la
sección Soporte Técnico>Complementos. A continuación deberá
introducir el código de siete dígitos que aparece en la contracubierta
del libro.

Nota:
Con los planos delante, que aconsejo encarecidamente imprimir a una
escala mínima de 1:100 para analizar mejor el edificio, ya podemos
empezar a estudiarlo desde el punto de vista de su satisfacción del
CTE y a dotarlo de las instalaciones necesarias.
26 Capítulo 1

Figura 1.1. Vista del edificio desde la calle principal.

Figura 1.2. Perspectiva del edificio desde la calle con el patio.


Nuestro objetivo y nuestra herramienta 27

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Figura 1.3. Planta sótano.


28 Capítulo 1

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Figura 1.4. Planta baja.


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Figura 1.5. Planta primera.
30 Capítulo 1

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Figura 1.6. Planta tipo, segunda y tercera.


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Figura 1.7. Planta cuarta.
32 Capítulo 1

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Figura 1.9. Planta de cubiertas.

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Figura 1.10. Sección por la rampa de garaje.


34 Capítulo 1

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Figura 1.12. Sección por la caja del ascensor


Nuestro objetivo y nuestra herramienta 35

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Figura 1.13. Alzado desde patio.

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Figura 1.14. Alzado desde calle principal.


36 Capítulo 1

Resumen
En este primer capítulo hemos sentado someramente las bases normativas
de un proyecto adaptado al CTE, aunque el desarrollo de estas bases bien
podrían ser suficientes para un libro entero.
Todo este fundamento técnico regulado nos lo va a ir implementando el pro-
grama de Instalaciones del edificio casi sin que nos demos cuenta. Incluso ni
tenemos que conocerlo, porque el programa nos va a ir guiando para hacer
cumplir todas las exigencias de la norma competente.
Evidentemente, cuanto mejor conozcamos la norma, más sencillo nos va a ser
hacer cumplir con ella y más eficiente va a ser la instalación.
Si somos expertos en instalaciones y en sus normativas, más disfrutaremos con
el programa, porque continuamente nos va a ir informando de qué artículos
estamos cumpliendo y cuáles no. Además, dispondremos de unos excelentes
listados y planos bien referenciados a esta normativa vigente.
Para poner en práctica todo lo que vamos a aprender calcularemos paso a
paso un edificio típico de cualquier ciudad.
Recordaremos que todos los planos, plantillas de la obra, cálculos por capítulo
y listados y planos finales los puede y los debe descargar gratuita y libremente
cuantas veces quiera desde la web de Anaya Multimedia.
Los planos están grabados con el formato de la versión 2010 de AutoCAD,
pero también se adjuntan sendos archivos con todos los planos con los for-
matos de las versiones 2007 y 2004.
Capítulo 2

Nuestra
herramienta

partes del entorno del programa.


udar de plantillas de dibujo.
ar por las distintas plantas de la obra.
ntar el edificio con respecto al norte.
38 Capítulo 2

El programa de Instalaciones del edificio


Pues no tenemos mucho más tiempo para presentaciones. Éste es un libro
que, por sus grandes objetivos y por su limitado tamaño, tiene que ser ne-
cesariamente muy denso, por lo que no tendrán cabida excesivas florituras,
tenemos que ir al grano.
De modo que vamos a empezar a trabajar desde ya. Después de la instalación
de CYPE (véase el Apéndice A), aparece en nuestro escritorio el icono de ac-
ceso rápido a los programas de CYPE. Al hacer doble die sobre él nos emerge
el menú de estos programas, que puede observarse en la figura 2.1.

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Figura 2.1. Menú de los programas de CYPE.

En nuestro caso, el programa que nos interesa es el señalado en la figura 2.1,


el programa de Instalaciones del edificio, que es, con diferencia, el programa
del ramo más completo del mercado, líder en España y otros países europeos
e iberoamericanos. Basta seleccionarlo para que se nos abra el programa.
Si es la primera vez que lo utilizamos se nos abrirá el programa vacío, sin nin-
guna obra. Si no es la primera vez que entramos, directamente se nos abre el
programa con la última obra con la que hemos trabajado. Esto es estupendo,
porque la mayoría de las veces trabajaremos con la misma obra en varias se-
siones, con 10 que nos ahorramos tener que abrirla sucesivas veces.
Nuestra herramienta 39

En cualquier caso, siempre podernos acceder a la ventana Gestión archivos


con el primer icono de la primera barra de herramientas lá' . Desde esta ven-
tana, mostrada en la figura 2.2, podernos abrir archivos, crear nuevas obras,
borrarlas, copiarlas y manejar otras utilidades adicionales. En ella tenernos a
la izquierda el árbol de carpetas de nuestro ordenador y en la ventana dere-
cha tendremos una lista de los archivos de cálculo que tenernos en la carpeta
en curso.

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Figura 2.2. Ventana de gestión de los archivos de CYPE.

En la parte superior disponernos de una barra de herramientas cuyo pri-


mer icono serviría evidentemente para abrir el archivo seleccionado en la
\-entana de archivos. Es con el segundo icono, denominado Nuevo, con el
que podremos crear nuestra obra. Si hacernos dic sobre él nos emergerá
una ventana en la que introduciremos el nombre del archivo y una breve
descripción. Esto es lo que se está haciendo en la figura 2.3. Los archivos
creados con el programa de Instalaciones del edificio tienen extensión ies
y su nombre se escribe en el campo que precede a la extensión. Podernos
poner nombres bastante largos a nuestros archivos, pero no es necesario
para identificarlos, porque estos archivos llevan también una descripción
\'isible en este cuadro de gestión de archivos. Esta descripción suele aludir
al peticionario, a las características de lo calculado, a su ubicación o a lo que
ea más sencillo para identificarlo. Pero aunque suene a broma no debernos
escribir descripciones corno:
• La obra del ceporro de mi primo, o
• El chalecito del cabezón de mi vecino.
40 Capítulo 2

Porque esa descripción sale después en todos los listados y planos y no que-
dará elegante desde el punto de vista de mi cliente, aunque sea nuestro que-
rido primo o nuestro amable vecino.
Por ejemplo, podemos denominar a la obra odiseosOl y escribir una des-
cripción de la obra tal como "Instalaciones de la obra del libro de Anaya
Multimedia".

Nota:
Aunque tenga una obra que le gustaría calcular, incluso, aunque
tenga una obra que tenga que calcular lo antes posible, me permito
aconsejarle que empiece reproduciendo al pie de la letra la obra que
explicamos en este libro. De arriba abajo, hasta el último detalle, por
mínimo que parezca. Una vez adquiera soltura y conocimientos ya
podrá enfrentarse a la obra que quiera, pero use ésta para aprender,
que ya va a suponer suficiente esfuerzo. Si no puede esperar, por lo
menos haga primero ésta capítulo a capítulo y después desarrolle
la suya igual, capítulo a capítulo, pero tras haber resuelto antes lo
descrito en cada capítulo para la obra del libro. Sinceramente creo
que así será mucho mejor.

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Figura 2.3. Creación de una nueva obra.

Una vez validada esta ventana accedemos a un asistente inicial, que puede
verse en la figura 2.4. En él tenemos dos opciones de entrar en el programa:
• Obra vacía: Con esta opción, que es la que está por defecto, accedemos
directamente al programa desprovistos de cualquier ayuda. Tenemos que
empezar a trabajar absolutamente desde cero. Como a nosotros no nos da
miedo de nada, será la opción que escojamos.
• Introducción automática. Importación de modelos de CAD/BIM: Se trata
de apoyarse en ficheros IFC (Industry Foundation Classes), que es un estándar
de datos gráficos y de propiedades que pueden ser abiertos, editados y
creados por los programas BIM (Building Information Modeling). En este
caso se trata de usar un programa de diseño más avanzado para generar el
Nuestra herramienta 41

edificio tridimensionalmente. Para entendemos, los ficheros !FC son a los


DXF lo que los programas BIM son a los programas CAD. En este diseño
los elementos que lo constituyen llevan asociadas sus características técnicas
(pesos, aislamientos, precios, especificaciones comerciales y cualquier
otro dato más que se nos ocurra). Es en sí una base de datos gráfica. Los
programas capaces de generarnos este tipo de ficheros desde su diseño son
Revit, AlI Plan o Archicad. Pues bien, si disponemos de nuestro edificio en
este formato, podemos importarlo con esta opción. Eso hace que la geome-
tría se cargue automáticamente, pero claro, la hemos tenido que definir en
otro programa. Debe quedar claro que a día de hoy sólo cargamos eso, la
geometría, ni siquiera la base de datos de los elementos constructivos.

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Figura 2.4. Asistente de entrada al programa.

De entre estas dos opciones mantenemos la que está por defecto activada
. pulsamos el botón Aceptar, que está en la esquina inferior izquierda de
este cuadro.

Nota:
Quizás serta más intuitivo que este botón estuviera a la derecha, junto
al de Cancelar, porque los occidentales, cuando pensamos avanzar,
intuitivamente seguimos el orden de escritura, que es de izquierda a
derecha y este botón nos hace retroceder la mirada. En este caso no tiene
mucha importancia, pero es un error bastante frecuente salir de los
cuadros pulsando el botón Cancelar, en vez del de Aceptar, con lo que
nuestro trabajo en dicho cuadro queda lógicamente sin efecto. Recuerde
esto, alguna vez puede pasarle y no comprenderá qué ha sucedido.
42 Capitulo 2

Datos generales de la obra


Al crear una obra desde cero tenemos que pasar por un asistente que nos
va a solicitar algunos datos de nuestro proyecto. Algunos se los introduci-
remos explícitamente, pero en un gran porcentaje, se asumirán implícita-
mente, facilitándonos mucho el trabajo. Los pasos de estos datos generales
de la obra son:
• Tipo de proyecto: A través de un catálogo gráfico de tipos de proyecto
podemos decantarnos por un edificio residencial vivienda, residencial
terciario, docente, de servicios o incluso industrial. El programa está per-
fectamente vertebrado para asumir completamente la mayoría de estos
usos, pero hay que reconocer que aún le falta pulir algunos flecos a nivel
de edificios docentes, hospitalarios o industriales, por ejemplo. En nuestro
caso se trata de un edificio plurifamiliar, por lo que avanzamos pulsando
en Siguiente, asumiendo como buena la opción que se nos marca por
defecto, como puede observarse en la figura 2.5.

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Figura 2.5. Tipo de proyecto.

• Tipo de instalación: Ya hemos comentado que en un único programa


vamos a poder diseñar el edificio y sus diferentes instalaciones. También
hemos comentado que a 10 largo del libro abordaremos absolutamente
todas estas instalaciones, pero por alguna tenemos que comenzar. En
esta pantalla tenemos que decir eso, con qué tipo de instalación que-
remos comenzar a trabajar. Por defecto está el aislamiento, para iniciar
satisfaciendo la exigencia básica eTE DB-HE-l (Limitación de demanda
energética) y el documento básico eTE DB-HR (Protección frente al
ruido). No obstante, según hemos justificado anteriormente nos decan-
Nuestra herramienta 43

taremos por comenzar justificando el CTE DB-SI (Seguridad en caso de


incendios). Ésta es la selección que se está haciendo en el momento de
la captura de la figura 2.6.

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Figura 2.6. Tipo de instalación.

• Emplazamiento: Se refiere a la localización de la provincia en la que se


emplaza la obra, en nuestro caso en la provincia de Badajoz (ver figura
2.7). En función de esta localización se usará el banco de precios que haya
disponible en la zona. Si no contamos con un banco de precios de entre las
que se ofrecen, podemos usar la opción por defecto, que es el Generador
de precios.
• Término municipal: Como estaría feo que nuestra obra cumpliera toda la
normativa, vamos a ubicarla en mi pueblo, la ilustre villa de Los Santos de
Maimona (ver figura 2.8), un bonito y tranquilo pueblo del centro-sur de
la provincia de Badajoz donde, con buen criterio, no se permiten edificios
de más de tres alturas, por lo que estaríamos fuera de norma con nuestra
obra. En eso no vamos a cumplir. Este emplazamiento en Extremadura
44 Capítulo 2

propone condiciones climáticas muy adversas que exigirán soluciones


contundentes, como sucede en todo el centro y el norte de España. También
hubiera sido muy fácil cumplir todo en una localización con un clima casi
tropical, como la costa mediterránea o Canarias.

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Figura 2.7. Emplazamiento y banco de precios a usar.

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Figura 2.8. Mi pueblo y el del emplazamiento de nuestra obra.


Nuestra herramienta 45

• Configuración de precios: Los presupuestos que vamos a obtener son


tan precisos que incluso podemos afectar a las partidas constituyentes
de coeficientes que ponderen características del emplazamiento, como la
accesibilidad a la parcela, su topografía y la situación del mercado inmo-
biliario de la zona. Aceptamos como buenos los valores propuestos en la
figura 2.9.

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Figura 2.9. Ponderación de precios.

• Unidades de uso: Según los planos de la obra, de las 16 viviendas que


consta el edificio, podemos distinguir tres tipos diferentes de pisos en
función de sus dotaciones. Cada uno de ellos constituye una unidad de
uso. Por tanto, marcamos el radio botón 3 en la parte superior. Esto nos
habilita tres pestañas, una para cada tipo.
Las viviendas tipo A serán las 8 de la derecha, por dotaciones hay dos iguales
en cada planta, la que da a la fachada Norte (parte baja del plano) y la de la
fachada Sur. Constan de tres dormitorios dobles y dos baños completos. Su
configuración puede comprobarse en la parte superior de la figura 2.10.
Las viviendas tipo B son las de la izquierda de las tres plantas residenciales
inferiores (primera, segunda y tercera planta). Por tanto son 6 viviendas,
según planos y según se ha dispuesto en la casilla correspondiente de
la captura central de la figura 2.10. Estas viviendas se componen de dos
habitaciones dobles con un solo baño completo.
Sólo hay dos viviendas tipo C, en la zona izquierda de la cuarta planta. Se
componen de una habitación doble y un baño completo. Su configuración
puede observarse en la parte baja de la figura 2.10.
En esta misma imagen puede observarse por triplicado que en este edificio
hay un local, el de la planta baja, que va a destinarse a oficina. Por lo que
marcamos la casilla Oficina.

Nota:
Un aseo lo pueden componer como máximo inodoro, lavabo y plato
de ducha. Si tenemos bidé o bañera ya se considera un baño.
46 Capítulo 2

Nota:
Antes de seguir, debemos asegurarnos que tenemos en nuestro orde-
nador exactamente los mismos valores que refleja la figura 2.10. Es muy
determinante para lo sucesivo, aunque siempre podríamos corregirlo.

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Figura 2.10. Declaración y caracterización de las unidades de uso del edificio.


Nuestra herramienta 47

• Plantas/Grupos: Por defecto el programa nos ofrece lo númmo para


que una construcción sea un edificio, una planta baja y una cubierta. No
obstante, según los planos, nuestra obra se compone de una planta bajo
cubierta, que es el sótano, de la planta baja y de cinco niveles más antes de
llegar a la cubierta. Los niveles sobre rasante se introducen con el primero
de los dos iconos de este cuadro y las plantas bajo rasantes se introducen
con el segundo de estos iconos. Por tanto, tenemos que ir planta a planta
introduciendo cada una de ellas. Inicialmente crearemos todas con la altura
por defecto. El programa permite a través del mismo cuadro de creación
de plantas crear lo que se denomina un grupo, que es un conjunto de
plantas absolutamente gemelas entre sí. En nuestro caso, las plantas 2 y 3
son efectivamente absolutamente iguales, pero no nos va a merecer mucho
la pena agruparlas entre sí porque para introducir todas las instalaciones
tendríamos después que desagruparlas. Introduciremos por tanto, todas
las plantas independientes unas de otras. En la figura 2.11 se muestra un
instante de este proceso en el que se está insertando la última planta que
queda por meter, el sótano.
Una vez declaradas todas las plantas, podemos seleccionar la opción
Editar ~ de cada una de ellas para cambiarles el nombre y adaptar las
alturas según planos, en el bien entendido que esta altura es el espacio que
hay desde el forjado terminado de la planta en edición hasta el forjado
terminado de su planta superior. Al hablar de forjado terminado nos
estamos refiriendo a la cara superior del forjado en bruto. Por ejemplo,
para la planta primera tenemos que poner la diferencia de cotas entre el
suelo de la primera planta y el de la planta segunda, pero descontando
todo lo que no sea forjado, capa de nivelación, aislantes, suelos y todo
lo que pueda llevar.
La altura de la planta baja es la distancia que hay entre la cota de la cara
superior de la solera y la cota superior del forjado de la planta baja. Si
medimos en los planos tenemos que dicha altura es 3.65 m., pero es evi-
dente que esa no es la altura libre del garaje. Estas alturas y los nombres
definitivos que vamos a darles a estas plantas se pueden contrastar en la
figura 2.12.

Advertencia:
No tiene nada que ver esta altura de planta con la altura libre de dicha
planta. Para que quede claro, la altura entre plantas es la diferencia
de cotas entre forjados terminados.
48 Capítulo 2

Nota:
Para la altura de cubierta hemos marcado su cota máxima, ya regula-
remos sus aleros inclinados. Hubiera dado lo mismo tomar otra altura
más baja y después levantar los aleros. Lo importante es que al final
esta geometría quede unívocamente resuelta.

Nota:
Al editar la planta baja podemos indicar un nivel de esta planta sobre la
rasante, que será nuestra cota O. En nuestro ejemplo tenemos que esta
planta está a ras de suelo en la calle principal y 35 cm. más baja por la
zona del patio exterior, de la fachada sur. Como no es mucho desnivel,
desestimaremos este extremo y dispondremos toda la planta baja a
la misma cota O. Si quisiéramos o tuviéramos que ser más precisos
tendríamos que introducir un nuevo grupo para ese desnivel.

Nota
Con la última opción de cada fila de la lista de plantas, Borrar li'I ,
podemos eliminarlas.

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Figura 2.11. Introducción del sótano.


Nuestra herramienta 49

Nota:
En este cuadro también contamos, encima de la lista de plantas, a la
derecha, con dos iconos de flechas azules que sirven respectivamente
para subir una planta o bajarla con respecto a sus adyacentes

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Figura 2.12. Plantas definitivamente configuradas.

• Parámetros de cálculo: Con el último paso de este asistente para la intro-


ducción de los datos generales de la obra se nos solicita que ratifiquemos
si desearnos comprobar la satisfacción del CTE DB-SI para la obra que
vamos a introducir. Además, marquemos el material predominante de
la estructura del edificio, en nuestro caso hormigón. Evidentemente, este
último paso es diferente según el tipo de instalación con la que deseemos
comenzar a trabajar en esta obra. Podemos verlo a continuación, en la
figura 2.13.

~ ..........
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'1_ cIol fd>or<I {~I odIotoI01 : : J.•,
''5' - 'SiS*itM.,.,.,,:lttt"

Figura 2.13. Parámetros de cálculo para el estudio del CTE DB SI.

Tras concluir la introducción de los datos generales se nos invita a introdu-


cir las plantillas de la obra, cuestión que desestimamos en estos instantes. Lo
haremos muy pronto, pero ya tenernos demasiadas ganas de descubrir el en-
torno de este fantástico programa.
50 Capitulo 2

El entorno de trabajo
En realidad el entorno del programa Instalaciones del edificio es muy pare-
cido al de cualquier programa que funcione en entorno Windows.
Tenemos los típicos menús desplegables, las barras de herramientas, un área
gráfica con su rosa de los vientos y a la izquierda un panel de herramientas
interesantísimo. Pero lo más destacable es el conjunto de fichas o pestañas
que se sitúan bajo el área gráfica. Dependiendo de cuál esté abierta en cada
momento, el contenido de las barras de herramientas y del panel izquierdo
cambia para adaptarse a la instalación en estudio. Tendremos que ir reco-
rriendo todas a lo largo de nuestro cálculo. El orden que sigamos ya hemos
anunciado que será muy parecido al de estas pestañas, pero hemos preferido
hacer prevalecer el orden en la redacción del proyecto.
No vamos a invertir muchas páginas en referenciar qué hace cada icono por-
que es muy aburrido, tenemos ya ganas de empezar a meter datos y no sirve
para mucho didácticamente hablando, creo que es mejor ir viendo cada icono
y cada menú justo cuando nos vaya haciendo falta.
Sólo decir que con el primer icono de la primera barra de herramientas ac-
cedemos al cuadro Gestión archivos, desde donde ya hemos visto que po-
demos crear obras nuevas, borrar otras que no estén en curso o copiar obras
con otros nombres.
También es digno de reseñar el primer icono de la pequeña barra de herra-
mientas que tenemos a la derecha, el globo terráqueo i/-. Con este botón de-
nominado Configuración general se despliegan una serie de opciones, como
muestra la figura 2.14, con las que podemos por ejemplo cambiar el color de
fondo del área gráfica, configurar el estilo de salida de los documentos o es-
tablecer otro sistema de unidades.

. ¡;jca. • . - ~

~PIonoo
fjOd_

~--­
!OI"*,,.~

Figura 2.14. Configuración general.

Concretamente vamos a asegurarnos que no tenemos por defecto, el MKS, de


metro-kilo-segundo. Debemos tener el sistema internacional (metro- ewton-
Nuestra herramienta 51

segundo). Quizás pueda suponer un pequeño esfuerzo, pero las normas vie-
nen ya referenciadas a este sistema.
Para cambiar el sistema de unidades optamos por el botón homónimo de los
que se despliegan al hacer dic en el botón Configuración general. Esto nos
conduce al cuadro de la figura 2.15, donde simplemente optamos por el sis-
¡ema internacional de unidades y aceptamos.

ª S,~tomld. de umd"des
S~de~
~

OS'*mo~~MIlS
o 5ill_.. de unidadea; SlIle.>a lntemacional
O SiMr.e de lri»des. Unodadef!~M
I~" I
Figura 2.15. Selección de unidades de trabajo.

Introducción de plantillas
'ormalmente introduciremos el edificio basándonos en unas plantillas creadas
n cualquier programa CAD. Si tenemos las plantas hechas con AutoCAD
-:-odemos importarlas directamente en formato DWG y si hemos usado cual-
:uier otro programa las podemos importar en formato DXF, que es el están-
= de intercambio vectorial.

Nota:
Hasta la versión 201O.c, que es con la que se ha terminado de escribir
el libro, no se podía importar una plantilla en formato de AutoCAD
2010. No obstante, esto será implementado en breve.

Cuando terminamos de introducir los datos generales de esta obra, se nos


freció introducir en ese momento las plantillas. En ese momento desecha-
mos la cortés invitación porque temamos verdaderas ansias de conocer el
entorno del programa que nos va a acompañar durante todo el libro. Ahora
:a lo conocemos y, antes de hacer nada más, insertaremos estas plantillas de
apoyo a nuestro edificio.
El proceso no es difícil. Todo empieza al hacer dic sobre el tercer botón de
barra de herramientas principal @J, denominado Editar plantillas, a través
del que accedemos al cuadro Gestión de vistas de plantillas, mostrado en la
figura 2.16.
52 Capítulo 2

iIl Ii!llD • • " .. iliI lB liI


rvd. T..... PIriIo NOIIOe

Figura 2.16. Gestión de las plantillas de dibujo.

El primer botón de la barra de herramientas de este cuadro sirve para intro-


ducir un nuevo elemento a la lista. Este mismo botón lo veremos en otros mu-
chos cuadros de diálogos y siempre quiere decir lo mismo, añadir un nuevo
elemento. En este caso el elemento a añadir es un archivo de dibujo, pero otras
veces serán cualquier suerte de equipos.
Hacemos dic en él para acceder al cuadro de diálogo típico de gestión de
archivos, desde donde seleccionamos todas las plantillas a cargar en nues-
tra obra.

Truco:
La selecci6n de todas estas plantillas puede hacerse una a u.na o todas
de una vez si las vamos seleccionado mientras mantenemos la tecla
CTRL pulsada.

Nota:
Todas las plantillas de nuestra obra podemos y debemos descargarlas
gratuita y libremente de la webde AnayaMultimedia (http://www .
anayamul timedia. com), y debemos grabarlas en una carpeta de
nuestro pe, desde donde las buscaremos para este fin.

Las plantillas se cargan en la obra y muestra de ello es que se nos abre el cua-
dro de diálogo mostrado en la figura 2.17, titulado Ficheros disponibles.
Nuestra herramienta 53

-o. F.o..de"""';" T........ lillts<l


--
c.~ .... s-,g_\f'I.ru_"
l\Ill0Ag;l2OJJ 11156
u.ml0Ago2Dl!l11}5fI """
'""'
C~_~'l'llrtla>MI.<IoosI u..l0A¡p2lll!l11l5i n...
C.~I"" \fIIriade~<twg lu>10.llgo2lXl!l1115li
C.~nls.tll.. 'I'\orLa_il~ l\Ill0Ago2009 11l5!l "'"
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\1!lQ(
t.'IDocuMnb .... S__ \J'Ioru-'''''' u..l0A¡p2009 10:55
..
c.~ 'J'\orII.~,-... doog :u...l0Ago2lDS ltl.5!l 11"68

I
~

Figura 2.17. Ficheros de dibujo cargados.

de este cuadro de diálogo podemos cargar nuevas plantillas, borrarlas


a una o incluso borrarlas todas a la vez.
ero los botones más importantes son los dos grandes que presiden dicho
:uadro. El segundo sirve para recargar los ficheros de plantillas, por si han
·;Ifrido cambios desde la última vez que se leyeron.
- primero de estos botones, denominado Gestión de capas, nos conduce a
o cuadro de diálogo, que se recoge en la figura 2.18, con el que podemos
• activar algunas capas, cambiarles el color, indicar con qué grosor de plu-
"lilla se imprimiría, si queremos visualizar los textos de cada capa concreta
i vamos a permitir que el programa detecte los puntos singulares de las
tidades de esa capa, es decir, si el programa identificará, por ejemplo, los
tremos de las líneas de esa capa o los centros de arcos y círculos.

... •
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1-1 Ir...e8Ir]

Figura 2.18. Gestión de capas del fichero marcado en el cuadro de la figura 2.17.

Como reza el pie de la figura 2.18, todos estos cambios se los estaríamos ha-
endo al fichero que estuviera seleccionado en el cuadro de la figura 2.17.
. ·0 obstante, lo mejor es hacer bien las plantillas desde el programa específi-
co de diseño e importarlas ya perfectamente preparadas para que nos sirvan
e plantilla.
54 Capítulo 2

Truco:
Si en el cuadro de la figura 2.18 hacemos dic sobre el encabezado de la
tabla de capas, se nos abren utilidades para la gestión masiva de estas
propiedades en lodas las capas. Se usa mucho hacer dic en Color para
disponer un mismo color a todas las entidades de cualquier capa del ar-
chivo. Normalmente se elige el blanco desde la vistosa lista de colores que
se nos dispone en la paleta flotante que se recoge en la figura 2.19.

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g 'Ill< Slllft -', -¡¡j. ál<'> .¡i:ll'li",!
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C2iJ 1~1

Figura 2.19. Cambio a blanco para el color de todas las capas.

Estos cambios pueden realizarse en cualquier momento del cálculo y son ló-
gicamente reversibles, por lo que de momento probaremos cómo nos va con
la plantilla en su estado original, sin hacer estos cambios.
Tras aceptar estos cuadros retrocedemos de nuevo al que se mostró en la figu-
ra 2.16, que ya recoge todos los datos de cada archivo. Basta ir seleccionando
cada plantilla para previsualizarla en la ventana de la esquina inferior derecha
y su lista de capas en la zona inferior izquierda. Desde aqtú también podemos
modificar si las capas se ven o no, o si queremos que se vean tenuemente.
Nuestra herramienta 55

En este cuadro de gestión de vistas de plantillas también tenemos herra-


'entas para escalarlas, desplazarlas y, en definitiva, adaptarlas a nuestras
esidades, pero entiendo muy preferible prepararlas correctamente desde
programa de diseño.
que podemos y debemos hacer desde aqui es decirle al programa qué
- tilla de todas ellas quiero ver cuando visite cada grupo. Para ello hare-
dic en el botón 1;1 de la barra de herramientas del cuadro Gestión de
las de plantilla. Eso nos abre el cuadro Vistas de los grupos, que se recoge
la figura 2.20.

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Figura 2.20. Vistas de los grupos


justo antes de asignar a vistas.

- funcionamiento de este cuadro es muy sencillo. Se trata de hacer una


rrespondencia entre los elementos del conjunto de la ventana izquierda,
• tulada Grupo, y los del conjunto de la derecha, titulada Vista. Para ello
arcamos en la izquierda el grupo "Sótano" yen la columna central acti-
amos la casilla de la fila "Sótano". Esto cambia el icono de ese grupo, para
dicar que ya tiene asociada una vista. Continuamos la correspondencia
arcando el grupo "Planta baja" con "Planta baja". Hacemos lo mismo
on la "Planta 1" Y después con "Planta 2" y "Planta 3". A estas dos les
corresponde la misma plantilla "Plantas segunda y tercera". Finalmente
ociamos la "Planta 4" y las dos plantas de cubiertas, cada grupo con su
ista homónima.
.-\ceptamos toda esta anidación de cuadros de diálogo y accedemos así al
área gráfica, que ahora muestra la plantilla "Sótano", como puede verse en
la figura 2.21.
Ya lo tenemos todo preparado para introducir el edificio, pero nos hemos
aprovechado de unas plantillas que nos hemos encontrado hechas. Sin em-
bargo, el hacer las plantillas bien es un trabajo que tenemos que hacer con
dedicación y cuidado.
56 Capítulo 2

LLLLLL

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Figura 2.21. Plantillas visualizándose en el área gráfica.

Criterios para la elaboración


de plantillas de dibujo
Para que nuestras plantillas nos den satisfacciones y no problemas debemos
seguir las siguientes recomendaciones:
• La unidad de dibujo en AutoCAD será el metro: Si tenemos nuestros
planos en centímetros podemos adaptarlos escalando todo 0.01 veces y
si los tuviéramos en milímetros lo escalaríamos 0.001 veces para pasarlo
a metros.
• Cada plantilla estará en un fichero distinto en el que no hay nada más:
Antes de grabar definitivamente haga un zoom extensión para ver si queda
alguna entidad perdida. Si ese zoom no le adapta la planta al área gráfica
y no ve ningún objeto descarriado, es muy probable que el/los objetos
que le están dando problemas estén en una capa desactivada. Limpie de
Nuestra herramienta 57

la plantilla todo aquello que no le vaya a servir, como cotas, sombreados,


bloques, cajetines, márgenes y textos.
• Todas las plantillas tienen que estar en el mismo sitio: Las plantillas
van a apilarse, haciendo corresponder el 0,0 de AutoCAD con el 0,0 de
Instalaciones del edificio. Por eso, las plantillas deben estar colocadas en
un mismo punto de referencia. Por ejemplo, en nuestro caso, todas las
plantillas tienen la esquina inferior izquierda del pilar situada a su vez
en la esquina inferior izquierda de la planta en el 0,0. Manteniendo esta
referencia en todas las plantillas las disfrutaremos perfectamente apiladas
y podremos dedicarnos a la estructura, no a editar el dibujito.
• Los pilares deben estar en una capa independiente: Para poder desactivarla
si nos estorban o activarla si la necesitamos.
pesar de que hemos abogado por hacer un fichero para cada plantilla,
bién puede hacerse todo en un solo fichero, muy bien estructurado en
as. En ese caso, ese único fichero sería el que se viera en todos los gru-
y sólo tendríamos que estar pendientes de qué capas queremos ver en
'é grupos. No obstante, parece más rápido e inequívoco el procedimiento
puesto.
por cualquier motivo, cuando visitemos un grupo, queremos ver una plan-
distinta de la que está visualizándose podemos hacer dic en el botón
ditar vistas para que se nos abra el cuadro Selección de vistas, mostrado en
figura 2.22, en el que únicamente tenemos que activar o desactivar lo que
interese ver o no ver respectivamente.

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o
o
~
-
-
....
do """'"
PIaru polfI(I.~'---Jb
PIria.et-
n-.-

I.bP4J

Figura 2.22. Selección de las vistas a ver.

Truco:
Si en cualquier momento queremos conmutar la visualización de
las plantillas en la pantalla, basta con pulsar F4. Funciona como
un interruptor. Seguidamente, observe que el icono que acabamos
de estudiar Editar vistas, se enciende y se apaga según el estado
mandado por F4.
58 Capítulo 2

Navegación por los distintos niveles del edificio


Para saber en qué grupo estarnos trabajando en cada momento, nos podernos
fijar en la esquina inferior derecha, donde debernos acusar un esquema de las
plantas del edificio con el nombre de la planta en edición justo detrás, corno
puede verse en la figura 2.21.
Para navegar por las distintas plantas o grupos de la obra disponemos en la
barra de herramientas principal de tres opciones, Subir grupo, Ir a grupo y
Bajar grupo. Tanto los nombres como los iconos de estos comandos son muy
intuitivos, ya que nos sirven para ascender al grupo superior, descender de
grupo o acceder a un grupo determinado sin pasar por los demás, designán-
dolos desde el cuadro con la lista de plantas que emerge al hacer dic en el
comando Ir a grupo, que 10 recoge la figura 2.23.

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o ~

o
o •,
o ,
o ,
o ...
05_
~le-l

Figura 2.23. Cuadro de selección del grupo a visitar.

Podemos ir subiendo y bajando de grupo comprobando cómo en cada uno


de ellos tenernos la plantilla correspondiente.
y ya que hablamos metafóricamente de navegar, tenernos que ajustar un dato
que los navegantes siempre tienen muy en cuenta, la dirección del norte. Por
defecto está hacia arriba, según puede apreciarse en la rosa de los vientos que
se ubica discretamente en la esquina inferior izquierda del área gráfica. No obs-
tante, en nuestro caso está justo al revés, el norte debe apuntar hacia abajo.
Este problema lo subsanamos muy rápida y cómodamente desde el menú
Obra>Orientación. Una vez ejecutado este comando sólo resta marcar en el
área gráfica dos puntos que definan implícitamente la dirección del norte,
como se está haciendo en la figura 2.24.

Resumen
Con la ventana Gestión archivos podemos conseguir un orden para nuestras
obras de una manera muy cómoda y eficiente. De momento hemos aprendido
a seleccionar la carpeta donde querernos crear nuestras obras, a crear una obra
Nuestra herramienta 59

eva, a borrar obras y hemos visto que también tenemos la opción de copiar
obra con otro nombre, para hacer pruebas con dicha copia. Bastaría con
aa:eder a la gestión de archivos y escoger la opción de Copiar.

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n
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Figura 2.24. Orientación de la rosa de los vientos.

crear una obra nueva, el programa Instalaciones del edificio nos recibe con
espectacular cuadro de diálogo Datos generales, desde donde tenemos ac-
- a configurar un sinHn de opciones y parámetros que pueden influimos
el cálculo. Sin que hayamos declarado explícitamente esos datos, el pro-
= a ya conoce, por ejemplo, las necesidades de agua caliente sanitaria del
éificio, las temperaturas del emplazamiento, la pluviosidad, la humedad, la
aua de coronación, la altura topográfica y otros muchísimos valores que se
extraído de las bases de datos del programa a partir de los pocos datos
e hemos determinado.
planos de los usos de las plantas del edificio pueden servirnos estupen-
ente como plantillas donde "calcar" nuestra obra. Adaptar estos planos
-ta que de ellos salgan las plantillas perfectas es una pequeña ciencia, que
-.viríamos llamar plantillatécnica.
o obstante, hemos sentado las bases de esta ciencia con un elenco de crite-
que merece la pena observar cuidadosamente.
r supuesto, hemos aprendido también cómo hacer que cada plantilla in-
ada se vea justo en el grupo en el que se necesita.
.emos recorrido las distintas plantas del edificio comprobando que en cada
a se ve su plantilla correspondiente y hemos reorientado el edificio con
pecto al norte.
Capítulo 3

Introducción
del edificio (I)

apll'!Jl'íl.erá a:
eII~""os diferentes elementos constructivos.
de herramientas del programa.
il!c:iaJfAa importancia de las líneas verdes.
cir con precisión los elementos constructivos.
erar toda la información geométrica y técrúca del sótano.
62 Capítulo 3

Nota:
Vamos a definir el edificio en la pestaña Incendio, pero idénticamente
podríamos definirlo en cualquier otra pestaña del programa.

Muros de sótano
Los primeros elementos constructivos que vamos a implementar en la de-
finición geométrica y técnica de nuestro edificio son los muros de sótano.
Evidentemente, estos elementos se dispondrán en la planta más baja de nuestro
edificio, concretamente en el sótano. Pero además, son los primeros elementos
que vamos a introducir porque, en cada planta, es habitual introducir primero
los elementos verticales y después los suelos, forjados o cubiertas.
Podríamos empezar instruyendo sobre cada detalle de cada problema que nos
vamos a encontrar, pero preferiremos resolverlos a medida que salgan. De
modo que vamos a abrír ya la barra de herramientas Elementos constructivos,
que emerge desde Elementos constructivos>Nuevo. La podemos observar en
su disposición vertical en la figura 3.1.

Nota:
Con el triangulito rojo del extremo izquierdo de la barra de herra-
mienta, que es un esquema del logotipo de la marca CYPE, podemos
conmutar la disposición de las distintas barras de herramientas, de
vertical a horizontal o viceversa. En los primeros momentos es mejor
tener todo el texto de cada icono, luego ya resulta tan grande que
empieza a estorbar y suele disponerse horizontalmente.

.Lo FCfIOdD oriooo 0 _


IilUode .....
Ef poooo.

.. c . _
83:"' ....
QT
~" .
[ijP-.6n_
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...-
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~ ...-
11 --
aE1 ....
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,f! ~ .. kWlIdOO

Figura 3.1. Elenco de elementos constructivos disponibles.


Introducción del edificio (1) 63

Nota:
En esta imagen pueden apreciarse activos todos los elementos, pero
esto no es lo normal. En cada momento sólo estará activo aquello
que proceda. La figura 3.1 es un montaje. Con carácter general
procederemos así, mostraremos habilitados todos los iconos, indepen-
dientemente de que pueda haber algunos desactivados por resultar
improcedentes en el momento de la captura de la imagen.

Una vez estemos seguros de que estamos en el grupo "Sótano" (Ver esquina
inferior derecha de la pantalla), escogeremos inicialmente el icono Muro de
sótano iI¡¡¡, 10 que nos abre el cuadro de diálogo de la figura 3.2. En esta figura
ya aparece seleccionado el muro con referencia "Muro H. con Imperm. Ex!.",
que es el que vamos a disponer en nuestra obra. En este caso hemos elegido
uno de los muros tipificados, por tanto, sus características técnicas ya las co-
noce el programa. Es justo lo que nos está listando en la ficha de la derecha
del esquema de la sección del muro. Evidentemente, podemos editar este
muro, crearnos otro diferente y trabajar con él de varias formas más, pero de
momento lo que nos interesa es insertarlo ya.

arad Simple
I·MfaltO 1 cm
1- Hormigón armado 2)00 ~ d ~ 2500: 30 cm
O 3- Enlucido d. yeso 1000 < d < 1300, 1.5 cm
Espesortotal 32.5 cm
HE 1: limitación de demanda energética
Ut u.BB W/(m'K)
(Par¡¡ una pmfurHMad z ::: -3 m)
O HS 1. Protección frente a la humedad
Tipo de muro Flexorresistente
TIPO de Impermeabilización. Exterior

,
I '.onceIoo I

Figura 3.2. Elección del muro de sótano a insertar.

Una vez aceptado el cuadro, con el botón de la esquina inferior izquierda, el


programa queda esperando la selección de dos puntos en el área gráfica entre
los que va a disponerse el primer tramo del muro. Los podemos meter a ojo,
fijándonos en la plantilla, poco fallo cometeríamos. N o se trata de que cinco
64 Capítulo 3

centímetros más O menos hagan que el edificio cumpla o no cumpla. Todas


estas normas hay que interpretarlas con la lógica que propone la razón.
La otra opción es ser lo más escrupuloso posible en la introducción de estos
datos. Será la que escojamos, porque así satisfaremos a los más rigurosos e
implícitamente conformaremos a los más pragmáticos, ya que siempre po-
drán introducir sus obras como quieran.
Esta no es una disyuntiva baladí. Muy distinguidos usuarios, que evidente-
mente conocen perfectamente estas dos formas de abordar el problema, dis-
crepan en los beneficios e inconvenientes de una y otra. Cada uno defiende a
capa y espada sus argumentos y, ciertamente, no me atrevería a decantarme
definitivamente por ninguna.
Personalmente opino que los proyectos para la calle deben ir lo más ajustados
posibles, porque ante un determinado problema un técnico puede discrepar,
pero un juez no entiende de estas cosas y puede tomar una entrada a "ojíme-
tro" como la punta del iceberg de una chapuza. Además, como la entrada de
estos datos es tan entretenida y gratificante, merece la pena intentar abordar
la perfección máxima.
Por tanto, introduciremos nuestra obra de la manera más exacta que poda-
mos. Para ello vamos a solicitar la ayuda que suponen las capturas de los
puntos singulares de la plantilla. Mientras el programa espera pacientemente
a que insertemos el primer punto de nuestro muro, seleccionaremo el icono
Capturas a plantilla lnl para acceder al cuadro marcado en la figura 3.3.

ElAt:li'Ilr~~"!nl
~o~ 80~¡pedo
00[_ XEl~
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QDcoo ZOM.il~

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Figura 3.3. Capturas a plantilla.

En este cuadro marcaremos la casilla de selección Activar capturas y, entre


todas las disponibles optaremos, por ejemplo, por Intersección, ya que en las
cuatro esquinas del muro tenemos intersecciones de las líneas que delimitan
el perímetro exterior del sótano. Igualmente podríamos haber optado por
Extremo, en este caso daría igual.

Truco:
Las capturas a plantillas pueden activarse o desactivarse con f3.
Introducción del edificio (1) 65

Con el programa rastreando en las cercanías del cursor cualquier punto de


intersección de los elementos que definen las plantillas, nos acercaremos a la
esquina inferior izquierda para ver todo mucho mejor. Para ello disponernos
de las típicas herramientas de visualización, recaladas todas en la parte cen-
tral de la barra de herramientas principal, corno muestra la figura 3.4. Estas
mismas herramientas las hemos tenido ya disponibles para navegar por el
área gráfica de la figura 3.2 y van a ser una constante en todos los entornos
gráficos del programa.

I~(a@l.¡¿@..-e¡¡¡ ~I
Figura 3.4. Controles de visualización.

De izquierda a derecha son:


• Ventana anterior: Muestra la visualización inmediatamente anterior a la
que tenemos. Sólo memoriza la última visualización anterior a la actual,
o sea, que no podemos ir recorriendo las visualizaciones anteriores suce-
sivamente. Además, no sería demasiado lógico hacer esto, es mejor hacer
uso de otros comandos.
• Ventana completa: Este botón muestra nuestra estructura en la mínima
ventana en la que cabe entera, es decir, la visualizaremos completa lo más
grande posible.
• Ventana doble: En este caso se muestra la estructura en una ventana doble
a la anterior, vernos la estructura reducida a la mitad.
• Redibujar: Es como si pasara a limpio toda la información.
• Zoom marcando sobre la pantalla: En la pantalla marcamos dos puntos
que definen la diagonal del rectángulo cuyo interior pasa a visualizarse.
No hace falta pulsar y arrastrar, que es un defecto muy generalizado, basta
con seleccionar sucesivamente ambos puntos.
• Mover imagen: Encuadramos el contenido de la ventana. Este efecto sigue
activado hasta que lo deseleccionemos.
• Imprimir la vista actual: El nombre del botón describe inequívocamente la
acción de este comando, que sirve para inmortalizar el estado actual de
la ventana activa
• Visualizar el mapa: Con este comando activamos una pequeña ventana donde
se contempla toda la estructura. Además esta ventana tiene la particularidad
de que cuando el cursor entra en ella se transforma en una lupa simbolizando
que podernos realizar un zoom ventana directamente en este mapa de la
estructura. Puede sernos muy útil en estructuras muy extensas.
66 Capítulo 3

Una vez tengamos un zoom que nos permita ver bien la zona de trabajo, acu-
saremos que el cursor tiene un círculo asociado. Este círculo tiene el mismo
diámetro que el espesor del elemento constructivo a introducir, en nuestro
caso, el muro. Además, este círculo se justifica con respecto a nuestro cursor
por arriba, centrado o por debajo en función de la justificación que nosotros
propongamos para el muro. Y es que, como hemos dicho ya, el muro se dis-
pondrá entre dos puntos que vamos a marcar inminentemente, pero podemos
configurar si queremos que el grosor del muro se disponga a la izquierda de
la línea que marquen estos dos puntos, a la derecha de dicha línea o centrado
con ella, como está por defecto.
Nosotros vamos a recorrer el perímetro del edificio apoyándonos en los vérti-
ces exteriores de la plantilla y en sentido trigonométrico, es decir, antihorario.
Por tanto, a nosotros nos interesa que el muro quede justificado a izquierdas
de las líneas que trazaremos, hacia dentro según este sentido. Esta selección
la tomaremos desde el ú] timo icono de la barra de herramientas vertical que
separa a los paneles del área gráfica @J. Al seleccionarlo notaremos que el
circulito queda ahora por encima del cursor, como tiene que quedar el muro
con respecto a la línea que vamos a definir.
Ya tenemos todo perfectamente preparado para insertar este primer tramo
de muro, el de la fachada norte. Para ello nos acercamos a la esquina inferior
izquierda de la plantilla hasta que se nos marque el punto de esa intersec-
ción, como muestra la figura 3.5. En este momento ya podemos hacer c1ic con
el botón izquierdo del ratón para anclar en dicho punto el primer vértice de
nuestro primer elemento constructivo.
Ahora, con los comandos de visualización nos vamos a la esquina inferior
derecha y hacemos dic en el vértice exterior. Con eso ya queda insertado de-
finitivamente el primer tramo de muro. Podemos hacer dic en el botón dere-
cho del ratón para terminar el proceso o aprovechar que sigue cargado este
muro para recorrer todo el perímetro hasta terminar en el primer punto que
marcamos. Entonces sí cancelamos esta introducción, porque ya no necesita-
mos más tramos de muro.
Nos ha costado, pero es nuestro primer pasito y en él hemos sentado las bases
de todo el trabajo.
Habremos apreciado que al llegar al punto de partida, además del aspa testi-
go de la intersección de líneas en plantilla, también se nos mostraba un cua-
drado de contornos gruesos, en color marrón. Este icono es el acuse de que
se ha encontrado un extremo de un elemento constructivo, en nuestro caso,
el extremo del muro que habíamos empezado en dicho punto.
Es como si tuviéramos una doble referencia a puntos singulares, los de las
plantillas, que se conmutan con F3 o desde el icono del imán y los de los
Introducción del edificio (1) 67

elementos introducidos en el programa, cuyas referencias se solicitan en la


parte Capturas, en la parte superior del panel vertical de la izquierda, que
puede verse, por ejemplo en la figura 3.5.

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Figura 3.5. Todo preparado para la definición del primer vértice del muro.

Tenemos que llevar siempre un cierto control de qué herramientas estamos


solicitando, para que siempre nos hagamos ayudar de las que verdaderamen-
te necesitamos en cada momento y desechemos las que nos puedan estorbar.
Esto ya 10 hacemos en la vida cotidiana. Todos manejamos con cierta frecuencia
martillos, alicates y destornilladores, pero pocos van por la calle con ellos en el
bolsillo, porque molestan más de lo que pueden ayudar. Pues esto que decidi-
mos intuitivamente en el día a día, es lo que tenemos que interiorizar cuanto
antes para llevarnos bien con el programa. Otra cosa muy digna de destacar es
que el muro se nos ha replanteado sobre nuestra plantilla con su grosor y con
un código de colores que también aportan información. En nuestro caso el muro
se cierra con una línea marrón, indicativa de que es un muro de sótano, pero
exteriormente, recorriendo el perúnetro que hemos marcado, tenemos una línea
más fina, verde, aunque mucho más importante; es de hecho trascendental.
68 Capitulo 3

En el programa Instalaciones del edificio trabajamos con los grosores reales


de los elementos constructivos, lo que nos permite reproducir fidedigna-
mente la obra, pero internamente el programa calcula todo con respecto a
la geometría que define esta línea verde. Por ejemplo, con el muro, el pro-
grama ha levantado internamente cuatro láminas verticales de espesor nulo,
cuyas proyecciones en el plano son estas líneas verdes, con las que calculará
todo. Los grosores son para disfrutar del entorno gráfico tan potente que el
programa nos ofrece, pero lo importante es la disposición de estas láminas
verticales definidas por estas líneas verdes. Por tanto, a partir de ahora vi-
gilaremos la geometría en cada momento priorizando la perfecta conexión
de estas líneas verdes sobre la reproducción al centímetro de la planta ob-
servada en plantilla.

Tabiquería
En el interior de nuestras plantas tendremos las tabiquerías que comparti-
mentarán las distintas estancias. Estos elementos suelen ser de una hoja, pero
también podemos disponer tabiques de dos hojas, con cámara interior. Esto no
es 10 que distingue a un tabique de un cerramiento, la diferencia entre estos
dos elementos constructivos lo da la posición con respecto al edificio, siendo
cerramiento todo 10 exterior y tabique todo lo interior, independientemente
de las capas constituyentes de uno y otro elemento.
En nuestra obra, al igual que en la mayoría de las obras, vamos a tener mu-
chos tabiques. Podemos cargar tantos tipos de tabiques como queramos, pero
debemos limitar nuestro catálogo a uno, dos o, como mucho, tres tipos de
tabiques, en función de sus distintos cometidos. De hecho, inicialmente, lo
mejor es que dispongamos los mínimos tipos posibles, para tener el edificio
lo más homogéneo posible y disfrutar de un mejor control de qué elementos
cumplen y cuáles no cumplen cada aspecto de la norma en vigor. Una vez
conocido esto ya decidiremos cómo hacemos cada cosa.
En nuestro caso vamos a disponer inicialmente de dos tipos de tabiques y
ambos los usaremos en la planta en la que nos encontramos, el sótano. Con
carácter general, inicialmente dispondremos el tabique más básico en aque-
Has compartimentaciones que no se estimen problemáticas y usaremos uno
más aislado térmica y acústicamente para las compartimentaciones más
exigentes.
Por ejemplo, para cerrar la caja de escaleras del sótano usaremos el referen-
ciado como "Pl.l LH70 YPYL" Y para el resto de compartimentaciones dis-
pondremos el tipificado con la referencia "Pl.l LH70".
Introducción del edificio (1) 69

Comenzaremos siempre, como criterio, de lo más general a lo más superfluo.


Además, si algo se repite en distintas plantas, para que las líneas verdes coin-
cidan y se generen estas láminas perfectamente coplanarias, será lo primero
que generemos.

Nota:
Tanta servidumbre a estas líneas verdes no sólo es para evitar
problemas o minimizarlos, el programa está preparado para asumir
automáticamente ciertas tolerancias. Si hacemos las cosas bien, le
evitaremos al programa pequeños planos y aristas que multiplican
los cálculos, ralentizan el resultado y pueden provocar errores.

Por todo ello, vamos a introducir la caja de las escaleras. Aunque ninguna de las
estancias que este tabique separa son habitables, sí que tendremos que guardar
ciertos niveles de aislamiento térmico y acústico, además de garantizar una cierta
resistencia al fuego. Por ello, dispondremos un tabique "P1.I LH7ü y PYL".
Para disponer estos tabiques seleccionamos el correspondiente icono desde la
barra de herramientas mostrada en la figura 3.Ir;¡¡ y seleccionamos el tabique
con la referencia citada en la lista desplegable Referencia. Si no nos saliera por
defecto lo tendríamos que cargar desde este mismo cuadro de la biblioteca,
en Gestión de biblioteca>lmportar datos predefinidos.
En este cuadro, sólo tenemos que destacar que, en su parte inferior, tenemos
que decir si este tabique es un separador entre estancias de un mismo usuario
o compartimenta espacios entre distintos usuarios. En nuestro caso este tabi-
que separa zonas comunes, por lo que mantenemos la opción por defecto, que
es la disposición Tabiqueria. Aceptamos y llegamos de nuevo al área gráfica,
donde todo lo que dijimos para el muro es aplicable a los tabiques.
En este caso, la introducción de datos es algo más enredosa, lo que nos invi-
tará a descubrir nuevas herramientas. Y es que en esta zona, la plantilla no
es rigurosa con la anchura de los muros, lo que no permite capturar directa-
mente extremos ni intersecciones a plantilla. Tendremos que ingeniárnosla
para ser rigurosos sin estas herramientas.
El punto inicial de estas cuatro paredes puede ser el extremo inferior de la línea
vertical que sale del pilar que está junto a la escalera. Como vamos a dirigirnos
hacia arriba y nos apoyamos en un punto del exterior de esta pared, tenemos que
justificar el muro a derechas de la línea que implícitamente vamos a trazar.
Pero no sabemos hasta dónde llevar este primer tramo de muro. Muy aproxi-
madamente, aprovechándonos de la forma del cursor, podemos colocar el
segundo punto sobre la vertical que traemos, pero en la horizontal de la cara
70 Capítulo 3

interior de los trasteros 1 y 2. Prácticamente lo haríamos perfecto, y en cual-


quier caso, suficientemente bien, pero corno perseguimos la perfección nos
apoyaremos en la introducción por coordenadas. Esta herramienta la pode-
mos encontrar en el último icono de la barra de herramientas principal .¡L . El
funcionamiento es muy simple y podría resumirse en los siguientes pasos:
o Cargarnos la actuación a realizar. En nuestro caso ya está cargada esta
actuación, estarnos en pleno proceso de introducir un tabique, de hecho
ya dimos el primero de sus extremos.
o Activamos la introducción por coordenadas haciendo clic en el icono co-
rrespondiente con el botón izquierdo del ratón. Esto nos abrirá el cuadro
de diálogo mostrado en la figura 3.6.

' - - - 1iI!1!I. :: l' L: e r:


ul 5Kl5.1&15) el 5~1J..2lll)
d<V1 OlJ(l lG711 lr;:;;¡ ... ~

Figura 3.6. Introducción por coordenadas.

o Por los planos del proyecto conocernos que la medida de esta pared
medida por fuera de la caja de escaleras es de 5.55 m. Para acceder a este
punto podemos solicitar la introducción de un punto determinado por la
distancia en Y desde el último punto marcado C. Este icono nos abre una
calculadora, mostrada en la figura 3.7. En ella sencillamente escribiremos
5.55 y validaremos con Intro. Al validar queda anclado el tabique a su
sitio exacto.

00080@~J
000 0
000000.J
@J0B
00800~_

Figura 3.7. Calculadora para la introducción de valores.

Truco:
Si no conocemos esta distancia, pero sabemos las distancias en X !J
en y del punto al que queremos llegar desde otro punto cualquiera
que tengamos accesible a través de las capturas a plantillas o a otros
elementos, podemos tomar ese otro punto intermedio como último
Introducción del edificio (1) 71

punto marcado seleccionando el icono l' y después marcándolo.


Desde ese punto el proceso ya es común al descrito, designando el
punto buscado a través de una distancia en X y/o en y.

El cuadro de la figura 3.6 contiene información que nos es bastante útil, por
ejemplo, la casilla Incremento nos ofrece la sensibilidad del cursor al pasear
por la obra. Por defecto está a 0.005 m., un valor muy apropiado para el trabajo
en la obra. No obstante, podemos hacerlo más sensible o insensible, haciendo
por ejemplo que el cursor vaya ocupando puntos de coordenadas múltiplos
de otros valores mayores.
El icono siguiente corunuta la visibilidad de una rejilla sobre el área gráfica
:;;. No obstante, dicha rejilla sólo la veremos si la densidad de puntos per-
mite un trabajo cómodo, en caso contrario no se visualiza. Por tanto, para
verla o nos acercamos lo suficiente o cambiamos la resolución en la casilla
Incremento.
El resto de iconos de este cuadro de herramientas es perfectamente deducible
de lo que ya se ha expuesto y usado. Sólo resta estudiar el significado de las
celdas de datos de la parte inferior.
Aparte de la ya conocida U tenemos la denominada e (probablemente del
inglés Current, que es actual). Pues eso, esta casilla nos marca las coordenadas
que tenga en cada momento nuestro cursor. Las celdas inferiores nos marcan
las distancias entre los puntos e y U, tanto en coordenadas incrementales
como en polares.

Truco:
Esta herramienta se usa muyfrecuentemente para medir directamente
en nuestra obra, sin necesidad de tener que abrir los ficheros de plan-
tilla en el programa de CAD.

El siguiente tramo se dispone perfectamente horizontal y tiene una longitud


de 3.25 m. Lo haremos exactamente igual que antes, con la única diferencia
que antes sabíamos la desviación en Y con respecto al último punto marcado
y ahora conocemos su distancia en X.
Bajaremos con otro tramo vertical de las mismas medidas, que hay que in-
troducirlo afectado del correspondiente signo negativo, porque ya no vamos
hacia arriba, sino hacia abajo.
Para terminar de cerrar la caja trazaremos el último tramo desde la esqui-
na inferior izquierda hasta la inferior derecha, manteniendo la justificación,
72 Capítulo 3

para que quede el muro por debajo de la cara interior de la caja de la escale-
ra. Jugaremos con todas estas medidas, justificaciones, herramientas y pun-
tos hasta que el resultado sea satisfactorio. Si nos equivocamos deshacemos
cuantas veces haga falta, pero al final tenemos que tener la caja de escaleras
cerrada tal y como recoge la figura 3.8.

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Figura 3.8. Caja de escaleras cerrada.

El resto de los tabiques de esta planta, a excepción de la ruidosa caja del as-
censor, los dispondremos del tipo más simple, el referenciado como "P1.1
LH7D". Podemos ir apoyándonos en los puntos singulares de la plantilla y
en las referencias a los elementos ya introducidos. Trazaremos los tabiques
con la máxima de no incurrir en geometrías complejas cuya comprobación
resulte inútil para el cumplimiento de las normas. Por ejemplo, los trasteros
1 y 2 tienen una forma irregular que perfectamente pueden asemejarse a rec-
tángulos perfectos.
La referencia Más cercano resulta especialmente interesante combinada del
modo ortogonal de introducir elementos. Este modo lo conmutamos con el
Introducción del edificio (1) 73

icono ~ y simplemente sirve para disponer elementos constructivos perfec-


tamente paralelos a los ejes principales.
Otra ayuda muy interesante es la rueda del ratón, que funciona acercándonos
o alejándonos al edificio. Si la pulsamos y la mantenemos pulsada funciona
como un encuadre dinámico.

Nota:
Para llegar con un tabique a otro oal muro de sótano, podemos llegar
hasta el borde interior del elemento, él solo prolonga el elemento hasta
que las líneas verdes se intersequen.

En general, en cada paso usaremos más las referencias a elementos del pro-
grama e iremos prescindiendo paulatinamente de las capturas a plantilla.
De hecho, llegará el momento en el que prescindiremos hasta de la plantilla.
No obstante, si queremos ser escrupulosamente perfectos en la introduc-
ción de datos, nos convendrá tenerlo en cuenta a la hora de crearnos estas
plan tillas.
Además de las capturas de los puntos singulares de los elementos construc-
tivos, tenemos a nuestra disposición tres herramientas adicionales relacio-
nadas. Son Prolongación, Perpendicular y Ortogonal. La primera muestra
el recorrido natural que seguiría un determinado elemento constructivo si
fuera más largo, para ello nos acercamos al extremo de dicho elemento cons-
tructivo y movemos el ratón en su dirección. Una línea de puntos parte del
extremo de dicho elemento constructivo hasta nuestro cursor siempre que
éste esté en el recorrido natural del elemento. Las herramientas Perpendicular
y Ortogonal muestran trayectorias que nacen en un extremo de un elemen-
to constructivo. Estas trayectorias pueden ser perpendiculares al elemento
o paralelas a los ejes principales respectivamente. Son unas herramientas
muy útiles a la hora de generar la geometría del edificio y también para sus
instalaciones.
La figura 3.9 muestra la geometría sobre la plantilla y en la 3.10 se ha des-
activado temporalmente la visualización de esta plantilla, con F4. En esta
última figura puede apreciarse lo simplificada que resulta la entrada con
respecto a lo complicada que parecía a priori, con tanta estancia técnica
y tanto trastero. No hemos cometido imperfecciones relevantes ni burdas
aproximaciones, sólo hemos cuidado que la introducción de datos fuera
lo más sencilla posible dentro de una fidedigna representación de la geo-
metría real.
74 Capítulo 3

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Figura 3.9. Tabiqueria sobre la plantilla.

.....
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Figura 3.10. Tabiqueria sin plantilla ni complicaciones a.bs<..cas.


Introducción del edificio (1) 75

Nota:
La estancia que está sobre el trastero 16 se ha dejado sin cerrar,
asignando su superficie al sótano. También podríamos haber hecho
ese trastero de tal manera que abarcara a dicha estancia, que es lo que
probablemente pase en la realidad, que ese espacio bajo la rampa de
garaje se le venda al propietario del trastero 16 como extra.

Puertas
Nuestras estancias no son estancas, requieren puertas. Pero esta tarea va a ser
facilísima y rapidísima. Todo comienza designando el icono correspondiente
~ desde la barra de herramientas Elementos constructivos. Esto nos abre el
cuadro de diálogo que se recoge en la figura 3.11 .

• o..._
o Z!l3IliZ-!;,.
02ltkl2.5_
O<ma2.s ..
o.....
OS<fto¡Mno

'l1ot.. i.oI
00.......... Ololol'" OOeetnlal 06riJc<>

QCorlah... !1O

Figura 3.11. Configuración de puertas.

La parte superior del cuadro está dedicada a las dimensiones de esta puerta.
Bajo esta zona tenemos que determinar el material de esta carpintería. En la
parte inferior podemos especificar los valores de sus características acústicas
o de resistencia al fuego. Si no las conocemos, no hace falta, ya nos dirá el
programa qué características especiales tiene que tener cada puerta. Por eso,
podemos decir, que el programa es una perfecta herramienta de diseño, por-
que nos va a decir conforme a normas qué tenemos que poner.
En cuanto a las dimensiones de las puertas de nuestro ejercicio tenemos que
todas serán de 203x72.5 cm. excepto la del ascensor, que será de 203x82.5
cm. y la de entrada y salida del vestlbulo de independencia, que serán de
203 x 92.5 cm.
76 Capítulo 3

Dispondremos inicialmente la primera medida para introducir todas las puer-


tas de los trasteros, el RITI (Recinto Interior de Telecomunicaciones Inferior)
y la estancia para los aljibes y el grupo de presión. Todas ellas serán metálicas
y de características absolutamente ignoradas.
Una vez configurados estos parámetros aceptarnos para llegar al área gráfica,
donde vamos a disponer cada una de las puertas. Para ello es absolutamente
imprescindible tener la caprura a elementos Más cercano activada, para que
el programa localice sobre qué tabique vamos a alojar la puerta. También es
aconsejable, aunque en este caso no imprescindible, tener la caprura a planti-
llas Intersección o Extremo, para que el programa vea los puntos singulares
de estas puertas en la plantilla. Con todos estos mimbres ya es trivial intro-
ducir puertas, basta acercarse a una de ellas y caprurar el punto del tabique
que a la vez es el comienzo de la hoja de la puerta según la plantilla, corno se
muestra en la primera imagen de la figura 3.12. Una vez marcado este punto
nos alejarnos de él a 10 largo del tabique, en el sentido en el que se despliega.
Cualquiera de los puntos de ese tabique sirve para determinar unívocamente a
la puerta, porque el programa ya sabe su ancho. Esto es 10 que se está haciendo
en la imagen central de la figura 3.12. La imagen final reproduce la puerta ya
definitivamente colocada. Repetirnos el proceso con cada una de las puertas
de esta planta, a excepción de los accesos al vesabulo de independencia.

I
• %
'1 -nI % ,e •
Figura 3.12. Proceso de colocación de puertas.

La puerta del ascensor va a ser metálica de 82.5 m. de anchura, y las dos puertas
de este vesabuJo de independencia tienen una hoja no tipificada en el cuadro
de diálogo, por 10 que optaremos por Genérico. Esto nos abre las casillas edi-
tables para configurar las medidas de nuestras puertas, que también serán me-
tálicas. Según la norma, a estas puertas se les va a exigir una cierta resistencia
al fuego, aunque nos hacemos los despistados y dejamos estas características
corno desconocidas. Ya llorará el programa cuando calculemos.
Estas puertas genéricas se introducen exactamente igual que las otras. Las únicas
que se meterían diferentes serían las Por plano, que requieren un punto inicial
y un punto final de la plantilla. La anchura de esta puerta se mide directamen-
te sobre estos puntos. A los patinillos no le pondremos puertas. No hace falta.
Introducción del edificio (1) 77

Truco:
Si tenemos una puerta de cristal podemos ponerla como eso, como
puerta de cristal o como ventana. Tal vez así simulemos mejor el
comportamiento térmico y acústico de una puerta balconera.

La figura 3.13 muestra un detalle del sótano, con sus puertas, pero sin la plan-
tilla, para que se vea mejor.

f,t 10''''''''01''1>< "". ed,hclo le \. \t>dlW1l~Ol j~'J ... /"1Jr;]@l'<::


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Figura 3.13. Algunas puertas del sótano.



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Solera
Pues aunque parezca mentira, para concluir esta planta sólo nos queda el suelo,
la solera. El icono de este elemento constructivo es el primero de la lista.l., con
él accedemos al cuadro de diálogo de la figura 3.14, desde donde escogemos
una humilde solera de hormjgón de 15 cm., como viene en planos.
78 Capítulo 3

Nota:
El aislamiento perimetral al que se alude en este cuadro se puede
disponer en horizontal o en vertical, según la figura E.l del Apéndice
E del CTE DB-HE 1. En nuestro caso, como el sótano no es un recinto
habitable, podemos prescindir de él.

Solera
O 1 - Horm¡~ón armado d > 2500: 15 cm
Esoesortolal: 15.0 cm
HE 1 Limitación de demanda energética
O Uso O82 W/(m"K)
(Para una solera apOYada, con lonllltud característica B' =5 m

Ef~perimoU.,¡ ... ~aler "",*".Io~;ooomi:~<le~<le"""""""'.""Z_~MlM<¡UI!e1


Ií~ ~ l.,-,1op.!ia 011" _ <fel f""_0 CMJof'llla 18 .....'a en sl es ,oI.olrolemem. ~
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Figura 3.14. Solera a disponer bajo toda la superficie.

Una vez aceptado el cuadro, para disponer esta solera basta con hacer clie
consecutivamente en cada una de las cuatro esquinas del sótano. Como en
estas esquinas ya tenemos los nodos que sirvieron para definir los muros de
sótano, ya no necesitamos ninguna captura a plantilla. Ni siquiera precisamos
la captura a elementos Más cercano, nos basta con la captura a Extremo. Esto
se configura inmediatamente en el panel de la izquierda y siempre debemos
pensar cuál de todas las herramientas nos conviene en cada momento y cuá-
les pueden estorbarnos.
Tras cerrar el paño, hacemos clic con el botón derecho del ratón para concluir
la definición de este elemento.
Notaremos que está bien introducido porque un sombreado a 45° se dispone
por toda la superficie.
Pues ya hemos terminado el sótano. Nos merecemos un premio, un buen
premio. Para cobrarlo basta ejecutar Obra>Vistas 3D. El resultado se mues-
tra en la figura 3.15.
Introducción del edificio (1) 79

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Figura 3.15. Aspecto tridimensional del edificio.

Nota:
No tiene que importarnos que los tabiques se vean como si "atrave-
saran" el muro. Esto se debe a que los elementos constructivos se
muestran según sus líneas verdes y como las llevamos hasta la parte
exterior del muro, se ven desde este punto. La vista 3D no es más
que las "láminas verdes" del edificios engrosadas según el espesor de
cada elemen too

Resumen
Parece que este capítulo nos ha cundido poco. Sólo hemos hecho el sótano.
Pero no es así, en él hemos sentado las bases de la introducción de elemen-
• constructivos, desde los muros de sótano hasta la solera, pasando por la
tabiquería y las puertas.
El resto del edificio será igual, sólo que irán apareciendo nuevos elementos cons-
tructivos que iremos descubriendo y con los que seguiremos aprendiendo.
Capítulo 4

Introducción
del edificio (II)

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82 Capitulo 4

Cerramientos
Con el sótano recién terminado nos subimos a la planta baja, ya sobre el nivel
de la rasante. Por tanto, el perímetro exterior del edificio no será ya muro de
sótano, sino que será cerramiento exterior.

Nota:
Serta conveniente recordar la diferencia entre tabiquerta y cerramiento
que anotábamos en el capttulo anterior.

Nota:
Cada vez que cambiamos de planta o de pestaña de trabajo, el programa
graba los cambios automáticamente.

Ya sabemos que para movernos por los distintos grupos del edificio tenemos
los controles en la barra de herramientas principal del programa y que en la
esquina inferior derecha tenemos la información de qué grupo estamos vi-
sitando. También recordaremos que en nuestro edificio cada grupo es una
planta, porque no tenemos plantas agrupadas entre sí.
Una vez en esta planta baja, en el panel Capas, a la izquierda del área gráfica,
podemos activar la visualización de la planta inferior, en la casilla del mismo
nombre. Esto hace que el perímetro de los muros y I o de los forjados del sóta-
no, se marquen con líneas discontinuas, para que sepamos por dónde iban en
esa planta y procuremos respetar la verticalidad de esos muros siempre que
se pueda. Además de esta ventaja, también tenemos la posibilidad de apoyar-
nos en los nodos que se crearon en esta planta, lo que favorece notablemente
las posibilidades de hacer las cosas bien, rápidas y cómodas.
Pues vamos allá. Vamos a insertar el primer cerramiento, que va a ser el de
la fachada norte. Desde la barra de herramientas Elementos constructivos
optamos por el icono Cerramiento 1, que nos conduce al cuadro de diálogo
de la figura 4.1.
Hemos elegido el denominado "cv y, pie y trasd. PD_2" que corno puede
verse en la ficha es un cerramiento compuesto por una cara vista de Y, pie de
ladrillo perforado, enfoscado por el interior con 1.5 cm. de mortero. La cá-
mara de aire es de 7 cm., en los cuales se aloja contra la hoja interior con una
capa de 5 cm. de lana mineral. La hoja interior se compone de una placa de
cartón yeso de 13 mm. Entre la capa aislante y la de cartón yeso se dispone
Introducción del edificio (11) 83

un papel de aluminio que funciona perfectamente como barrera al vapor de


agua. Si no tenemos este elemento lo importamos desde la biblioteca, ya sa-
bemos, Gestión de biblioteca>lmportar datos predefinidos.

Pared doble
1- "1 p.e L.M memco o aIl:aIMI40 mm"' ü" 50 mm 11.:1 cm
2 - Mortero de cemento o cal para llIbMilerla ypara revocol~ 1250 ., d" 1450" 15 cm
3 - CMnafll de aire ligela"leIlte ventilada: 2 cm
<4 - t.fIII Lana mineral (O 04 Wl(rri<)J 5 cm
O 5 - Aluminio. O1 cm
6 - Placa de yeso laminado [PYL)150 < d., 900 1.3 cm
Espesor 101211: 21.4 cm
HE 1: Limitación de demanda energética
Um (Fachada): 0.60 WI(m'K)
Um (Medianerla): 0.57 WI(m"K)
HR: Protecci6n frente al ruido
Masa superficial: 285.22 kghn"
O Indice global de reduccIón acustica, ponderado A. por ensayo: 60.0 dBA
HS 1: Protección frente a la humedad
Grado de Impermeabilidad alcanzado: 5
Solución adoptada: 83+C1

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Figura 4.1. Cerramiento de fachadas.

Nota:
La medida de esta lámina de aluminio es de 1 mm., pero en realidad es
mucho más fina, poco más gruesa que el papel de cocina. No obstante,
en CYPE figura 0.1 cm., porque en todo momento nuestra obra tiene
que ser compatible con la opción general del cálculo del aislamiento,
con el programa LÍDER. Y este programa oficial no admite láminas
de menor espesor. La mínima es de este mm. que le ponen en CYPE
a esta barrera de vapor.

En este cuadro de diálogo es muy importante designar la posición de este ce-


rramiento, que puede ser para Fachada o para Medianeria. La diferencia es que
en posición fachada se reciben directamente las inclemencias meteorológicas,
84 Capitulo 4

mientras que si está en posición medianera, este cerramiento está más pro-
tegido. Corno nosotros vamos a trazar en primer lugar la fachada norte, nos
decantaremos por la primera opción.
También influye el color exterior de la pared, en especial para el cálcu lo de
las cargas térmicas en verano. De todos es sabido que los colores oscuros ab-
sorben más el calor que los colores claros, por lo que en los sitios calurosos,
como es el de la localización de nuestra obra, lo sensato es disponer colores
claros. En estas latitudes abunda el encalado de las fachadas, hasta el punto
que mi pueblo, que es donde localizamos este edificio, es conocido como el
piropo blanco de Extremadura. Esto no es otra cosa que la arquitectura bio-
climática más ancestral.
A pesar de eso, como el cerramiento es de ladrillo cara vista, pondremos que
tiene un color intermedio.
Además de estos datos, en el cálculo de las cargas térmicas influyen otros
dos factores:
• Porcentaje de sombras: Mediante un valor porcentual podemos indicar
qué fracción de la superficie de ese cerramiento recibe sólo radiación
difusa. Es decir, a qué parte de este cerramiento no le da el sol en ningún
momento. Evidentemente, este cerramiento está al norte y sobre él nunca
va a incidir el sol, pero eso el programa ya lo calcula exactamente para cada
día del año y para cada cerramiento y no hace falta que nosotros estemos
pendientes de esto. Tampoco hace falta que consideremos las sombras
arrojadas por otros edificios, porque tenemos la posibilidad de levantar
los edificios colindantes y el programa analizará automáticamente las
sombras que arrojan sobre el nuestro. Si eliminamos estas dos casuísticas
comentadas, los motivos que pueden inducirnos a aplicar un cierto por-
centaje de sombras van a ser muy particulares y rara vez se estiman. Pero
puede suponer un as en nuestra manga a la hora de pulir resultados.
• Coeficiente de reflexión de los alrededores: Puede ser otro dato importante
a tener en cuenta. En un entorno tan blanco, la radiación difusa que emiten
los edificios colindantes puede suponer una considerable fracción de la
radiación total. En esta localización, a la una de la tarde en verano, casi
merece la pena salir con gafas de soldador en vez de con gafas de sol. El
incremento de la carga térmica del edificio que supondría este coeficiente
lo suponemos compensado por las sombras que tampoco hemos puesto,
que pueden venir de árboles, toldos, rótulos O cualquier tipo de mobiliario
urbano. Por tanto, dejamos desactivadas estas dos casillas.
Una vez configurado nuestro cerramiento lo introduciremos como ya sabe-
mos, haciéndonos ayudar en cada momento de cualquiera de las herramientas
Introducción del edificio (11) 85

a
conocidas ustificaciones, capturas a plantillas, orto, capas, capturas a elementos
constructivos, prolongaciones y proyecciones, etcétera). Análogamente introdu-
cimos el cerramiento de la fachada sur, que será de las mismas características.
Como el edificio es medianero por ambos laterales, dispondremos para esos
cerramientos este y oeste la misma configuración, pero en este caso dispuesta
en posición Medianeria en toda su longitud, ya que suponemos que lo que te-
nemos a los lados son edificios gemelos al que nos ocupa. Por sentido común,
al disponer medianero un cerramiento, se desactiva la posibilidad de incorpo-
rar sombras o reflexiones. Nuestro edificio con los cerramientos introducidos
tiene que mostrar el aspecto que recoge la figura 4.2.

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Figura 4.2. Planta baja cerrada.

Nota:
Tenemos siempre que asegurarnos que las líneas verdes están per-
fectamente conectadas. En este caso, los cerramientos en posición
Fachada se distinguen por una línea amarilla y los dispuestos como
Medianería la tienen azul.
86 Capítulo 4

Tabiquería y puertas
Todos los tabiques de la planta baja los dispondremo del tipo "Pl.l LH70 Y
PYL" a excepción de un nuevo tipo que vamos a incorporar, que será el úl-
timo, el "Pl.l LH70 Y doble PYL", que dispondremos en la separación de la
oficina. Deben estar en posición Divisoria.
Las alineaciones se hacen siempre procurando mantener lo planos de cerra-
miento ya definidos en plantas inferiores, yendo siempre de lo que se repite
a 10 nuevo, para que lo que ya existe quede bien colocado y lo nuevo sea lo
que pueda sufrir alguna breve desviación sobre los planos. En nuestro caso
debemos afinar el trabajo en el conjunto de patinillos, escaleras y ascensor,
que es el que se va a repetir hasta arriba, además de los cerramientos, que ya
los tenemos.
Si el diseño hubiera tenido esto en cuenta y las plantillas estuvieran perfecta-
mente hechas, los espesores coincidirían y todo quedaría perfecto, pero no es
así y pocas veces nos lo encontraremos así. De modo que seguiremos apren-
diendo a navegar en aguas turbulentas. Si alguna vez en la vida nos encon-
tramos las aguas en calma no nos costará adaptarnos.
La figura 4.3 muestra la planta baja con su tabiquería interior. En esta imagen
también se ha prescindido de la plantilla, pero gracias al control de capas se
están visualizando los elementos de la planta inferior.
En esta planta también tenemos puertas. Todas las entraremos sin especificar
ni su aislamiento acústico ni su resistencia al fuego. Que nos diga el progra-
ma qué hace falta y dónde. Incluso podría pasar que tuviéramos que cerrar
alguna de estas puertas, modificando así el diseño original.
Las dos de entrada al edificio van a ser de cristal y las introduciremos de 203
cm. de altura libre y con la opción Sobre plano. Como ya adelantamos, basta
dar los dos puntos en planta entre los que se aloja la puerta. Recordaremos
que es imprescindible la captura Más cercano y, en este caso más que nunca,
es muy aconsejable ayudarse simultáneamente de las capturas a plantillas,
por ejemplo intersección. Con esta herramienta podremos colocar muy exac-
tamente las puertas norte y sur del edificio.
También tenemos la puerta del ascensor, como la pusimos en la planta de
abajo y como la pondremos en el resto de plantas, metálica de 82.5x203 cm.
El resto de puertas que encontramos en el zaguán de acceso van a ser de ma-
dera, por estética. Todas de 72.5 cm. de ancho.
El acceso a la rampa del garaje la haremos con una puerta metálica dispuesta
también "calcándola" de la plantilla, sobre plano. La salida a la calle del alma-
cén de residuos también tendrá una puerta metálica medida sobre plano.
Introducción del edificio (11) 87

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Figura 4.3. Planta baja con su tabiqueria.

Truco:
Si cuando buscamos los puntos que delimitan las puertas y la captura
a plantilla "no los ven", basta acercarse o alejarse un poco con la
rueda del ratón.

Al local comercial también le vamos a poner puertas, aunque no vengan dibu-


jadas. Serán de cristal, de 82.5 cm. de ancho y las pondremos en cada fachada al
lado derecho del pilar que divide su fachadas en dos partes aproximadamente
iguaJes. La figura 4.4 muestra la posición de las puertas de la planta baja.

Ventanas
Como ya estamos en una planta sobre rasante, es normal y preceptivo tener
ventanas. En esta planta baja lo que vamos a tener realmente son escapara-
tes, los del local comercial. Cuatro grandes ventanales, dos en cada fachada,
a cada lado de las puertas.
88 Capítulo 4

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Figura 4.4. Puertas de la planta baja.

Las ventanas tienen muchos más detalles técnicos que las puertas, porque los
puentes térmicos que generan a su alrededor y en ellas mismas puede ser de
muy distintas características. Podemos predeterminar el tipo o los tipos de
ventanas que tenemos en la obra desde el menú Elementos constructivos>Tipos
de ventana. Si no tenemos definidos estos tipos de ventanas todavía, como es
el caso, a través de esta entrada llegamos al mismo cuadro de diálogo que si
ejecutamos directamente el icono Ventana EEI desde la barra de herramientas
Elementos constructivos. Es decir, que si nos disponemos a introducir ven-
tanas sin haber definido sus tipos, el programa nos obliga a definirlos antes.
Sea como fuere, accedemos a un completo cuadro de diálogo compartimenta-
do en seis pestañas. El aspecto de este cuadro con la primera de las pestañas
abiertas es el que muestra la figura 4.5.
En esta planta baja sólo tenemos los escaparates, pero en las demás plantas
del edificio tendremos un tipo diferente de carpintería exterior que, eso sí, se
mantiene constante ya para el resto de la obra.
Por tanto, diremos que en nuestra obra hay dos tipos de ventanas diferen-
tes. Al optar por este radio botón se nos incorpora otra fila de pestañas, con
Introducción del edificio (11) 89

los textos "Tipo 1" y "Tipo 2". Las ventanas Tipo 1 serán los escaparates y las
ventanas propiamente dichas de la obra serán las del Tipo 2.

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Figura 4.5. Tipos de ventanas de la obra y descripción del cristal.

Con cuidado de no equivocarnos iremos describiendo paralelamente las ca-


racterísticas de ambos tipos de ventanas, así ya tenernos el trabajo hecho para
las ventanas de las plantas superiores. Comenzaremos por la ficha Cristal. Los
cristales de la ventana Tipo 1. Escogemos el cristal de tipo Genérico, porque
los escaparates los vamos a dotar de un doble cristal de 6 mm., para que com-
pongan un cristal de seguridad. En principio aceptamos los valores del factor
solar y la transmitancia. Al espesor le ponemos 12 mm.
La línea inferior se dedica al índice de aislamiento acústico y los índices
de reducción para ruido rosa y para el tránsito de vehículos y aeronaves.
Aceptamos estos valores de referencia porque no tenemos los del fabricante,
pero si los tuviéramos los introduciríamos para ver si cumplen o no. El hecho
de aceptar estos no tiene la menor importancia, porque el mismo programa
nos va a decir si estos cristales son suficientes o no desde el punto de vista
acústico y qué cristales nos hacen falta en cada caso. Con estas prescripcio-
nes elegimos el cristal definitivo. Es otra de las facetas del programa como
herramienta de diseño.
90 Capitulo 4

La gama de colores de la derecha, aparte de ser muy \istosa, tiene cierta tras-
cendencia, ya que sirve para filtrar parte del espectro de la luz y, por consi-
guiente, reducir la radiación que entra en el edilicio. Dejaremos los valores
por defecto.
Para las ventanas Tipo 2 dispondremos un buen Acristalamiento doble con
cámara de aire 6+12+6 mm. de color normal.
Entramos ya a configurar la ficha Marco de las ventanas TIpo 1, a través del
cuadro de la figura 4.6, que ya recoge los valores que vamos a configurar para
estos escaparates.

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Figura 4.6. Marco de los escaparates.

Suponemos que los escaparates tienen un marco perimetral Metálico con rotura
de puente térmico de 5 cm., en el bien entendido que esta medida es el espacio
que puede medirse en el plano del cerramiento entre la pared y el cristal. En
este caso no tenemos montante central porque el escaparate es diáfano.
El color del marco es claro y la carpintería será de la calidad más estanca po-
sible, la de Clase 4.
No se nos debe olvidar decir que, esta ventana es No practicable, batiente u
oscílobatiente, dato que influye decisivamente en el aislamiento acústico del
vano. En este caso es para bien, en detrimento de las Ventanas deslizantes,
Introducción del edificio (11) 91

que tienen un peor comportamiento acústico, como se nos informa en los tex-
tos inferiores de este mismo cuadro.
Los marcos de las ventanas Tipo 2 se diferencian en que van a tener un marco
perimetral más ancho, de 10 cm. con un montante también de 10 cm. Serán
de PVC, con dos huecos, de color blancas y de clase 2, pero tampoco serán
deslizantes.

Nota:
El artículo 3.2.4 del CrE DB-HE 1 exige una clase mínima para
huecos y lucernarios en función de la zona climática del emplaza-
miento. Para la zona C (estamos en la C3) ya no valen las ventanas
de la clase 1, tienen que ser mejores.

En la pestaña Accesorios de las ventanas Tipo 1 dispondremos una Cortina


interior de malla Tipo Intermedia y de Color Claro, que funcionan muy bien
para reducir las cargas térmicas debidas a la radiación solar. Esta configura-
ción puede apreciarse en la figura 4.7.

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Figura 4.7. Filtro para las radiaciones de los escaparates.


92 Capitulo 4

Sin embargo, para las ventanas Tipo 2 dispondremos una Persiana exterior
de Color Claro, como es típico en estas latitudes.
En la pestaña de Sombras no vamos a disponer ningún elemento exterior
que reduzca las radiaciones solares incidentes, ni en los escaparates ni en las
ventanas de las viviendas.
Ya en la pestaña de P.T. lineal, que mostramos configurada para ambos tipos
de ventanas en la figura 4.8, configuraremos cómo va a transmitirse el calor
a través de los acuerdos perimetrales entre la carpintería y el cerramiento en
el que se alojan. Estos son los llamados puentes térmicos lineales y podemos
usar datos conocidos y contrastados o, mucho mejor aún, los predefinidos
por el programa LÍDER, que es la opción general que nos ofrece el eTE para
evaluar la demanda energética del edificio.
En nuestro caso tenemos que el aislamiento de los cerramientos está entre
las dos hojas y que la carpintería se sitúa emasada con la cara interior de
éste. El aislamiento se interrumpe antes de llegar a la carpintería, macizán-
dose ese acuerdo con fábrica. Esta configuración es la que se muestra a con-
tinuación, en la figura 4.8 y será común, como hemos adelantado, a ambos
tipos de ventanas.

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Figura 4.8. Puentes térmicos lineales.


Introducción del edificio (11) 93

Nota:
Es muy aconsejable leer toda esta información que se da en esto
cuadros, porque completan técnicamente lo que aquí sólo podemos
esbozar.

La última ficha de este cuadro es la dedicada a los puentes térmicos planos,


que podemos determinarlos de una forma simplificada o detalladamente
para cada uno de los planos, vistos en alzado, a través de los que pueden
producirse estos puentes térmicos. Entendiendo que un puente térmico es
cada recorrido que puede seguir la transmisión del calor entre el interior de
la vivienda y el exterior.
Con la forma detallada tendríamos que configurar las capas de la sección
constructiva que adoptáramos para el dintel sobre el vano, la caja de la per-
siana, las jambas, el alféizar y la hornacina para el radiador. Claro, cada
elemento lo configuramos si nuestras ventanas lo tienen, si no, ese puen-
te térmico no existe. Pero tenemos que ser rigurosos con lo que se vaya a
poner en obra, porque los puentes térmicos planos que no activemos en
este cuadro es como si no existieran y esto puede suponer quedar del lado
de la inseguridad.
Estos puentes térmicos planos se croquizan inequívocamente en la figura 4.9,
que recoge la ficha P.T. planos con la opción Detallada seleccionado.
Pero en nuestro caso no nos podemos parar a ser tan exquisitos con estos puen-
tes, optaremos por la Descripción Simplificada, en la que para ambos tipos de
carpintería exterior dispondremos un puente térmico perimetral de 10 cm. de
anchura con una transmitancia de 1 W (m2K. Para hacernos una idea de esta
magnitud, es como decir que por cada 10 metros de perímetro de esas venta-
nas pasa 1 W de calor por cada grado de diferencia de temperatura que haya
entre el interior y el exterior. Decimos 10 m de perímetro porque esos 10 m.
por la franja de 0.1 m. de anchura declarada del puente térmico da 1 m 2, que
es lo que tenemos en el denominador de la expresión de esta transmitancia o
Coeficiente de transmisión (U).

Advertencia:
Si queremos estar seguros de estar del lado de la seguridad, es mejor
que pongamos 2W(m 2K en las obras reales. Pero tenemos que saber
que los puentes térmicos planos sólo afectan al cálculo de la demanda
energética del edificio según la opción simplificada. Para la opción
general, con LÍDER, sólo afectan los puentes térmicos lineales.
94 Capitulo 4

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' ..... 1
Figura 4.9. Puentes térmicos planos a detallar.

Bien, pues configuramos estos puentes térmicos planos simplificados para


ambos tipos de ventanas y aceptamos ya definitivamente este cuadro, que
vamos a poner las ventanas ahora mismo.
Para poder insertar estas ventanas seleccionamos el icono correspondien-
te desde la barra de herramientas Elementos constructivos. Una vez con-
figuradas las ventanas, ya nos aparecerá un pequeño cuadro de diálogo,
mostrado en la figura 4.10, donde determinamos la altura de cada vano, es
decir, la altura que tendrá cada hueco del cerramiento para alojar la venta-
na a introd ucir y la altura del alféizar sobre el suelo. En la parte inferior de
este cuadro tenemos que elegir a cuál de los dos tipos pertenece la ventana
a introducir. En vez de ofrecernos los tipos como "Tipo 1" Y "Tipo 2", nos
los muestra a través del tipo de cristal, que suele ser suficiente para iden-
tificarlos y, en cualquier caso, siempre será más significativo que los tipos
por números.
En nuestro caso dispondremos unos escaparates de 2.30 m. de altura levan-
tados 20 cm. del suelo, esta carpintería es la que tenía un cristal genérico.
Todos estos datos son los que están ya configurados en el cuadro que recoge
la figura 4.10.
Introducción del edificio (11) 95

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o TiJ>:> 2: ¡\.a~ rloJlje """""""', !le ,",e{6f12~ mTij.
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Figura 4.10. Datos para la inserción de una ventana.

Una vez aceptado el cuadro accedemos al área gráfica, preparados para dispo-
ner nuestros escaparates. Las ventanas se insertan exactamente igual que las
puertas tipo Sobre plano, es decir, basta con marcar los dos puntos entre las que
se despliegan. También merece la pena recordar que es imprescindible tener
la captura al punto Más cercano del elemento constructivo activa y que puede
venirnos bien tener también las capturas a plantilla, aunque en este caso esto
último es inútil, porque estos escaparates no están dibujados en la plantilla.
Como no tenemos los escaparates dibujados en plantilla, los disponemos en
ambas fachadas a ojo, en todo el espacio disponible, como en la figura 4.11.

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CüNTI-DQRES "'.
l 1'3

GAS


CONTMlORES
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ELECTRICiDAD
15\1
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~

Figura 4.11. Escaparates de la fachada norte colocados.

Advertencia:
Tenemos que dejar sitio para la ventana con su puente térmico plano,
es decir, que tenemos que contar con que nuestros escaparates tienen
que llevar a cada lado una zona de 10 cm. para su puente térmico, si
no, el programa se queja, porque sería una incoherencia de datos.

Forjados y huecos en forjados


Si en la planta inferior introdujimos una solera, en ésta tendremos que meter
un forjado. Para ello haremos uso del icono correspondiente E, que, como
ya es habitual, nos abre un cuadro de diálogo, que también mostramos, esta
vez en la figura 4.12.
96 Capítulo 4

0-0DDD DDDD
Forjado unidireccional
1• For¡ado umdl~cci(mal (t:lemento resistente) 3{) cm
Espesor lotal: 30.0 cm
O
HE 1: Limitación de demanda energética
U (nuJo descendente): 1.81 Wl(rnZK)
U (nujo ascendente): 2.43 W/(mlK)
(foMado 8xouesto a llllntemDerle, U: 2.85 Wl(m'K))
HR: Protección frente al ruido
O Masa superficial: 372.00 kghn'
Indlce global de reducción acuslica, ponderado A: 55.3 dBA
Ntvel alobal de presión de ruido de \mDletas normalizado: 77.7 dB

Figura 4.12. Elección de un forjado entre pisos.

Como puede verse en la figura 4.12, hemos escogido el forjado referenciado


como "FU 25+5", que es un humilde forjado unidireccional cuyas bovedillas
miden 25 cm. de altura y su capa de compresión otros 5 cm.
Disponemos este forjado exactamente igual que vertimos la solera en el sóta-
no, a través de sus cuatro vértices, sólo recordar que el forjado no sólo llega a
la fachada sur, sino que tenemos que cubrir todo el patio. Para este cometido
nos vendrá muy bien tener la capa de la planta inferior activa.
Bien, ya tenemos la planta baja terminada. Guardaremos los cambios en pre-
visión del amplio elenco de casuísticas catastróficas que pueden sucedemos
cuando el ordenador detecta que hemos terminado de hacer algo bien.
Pero nuestro forjado no es continuo, tiene huecos, para los patinillos, para el
ascensor, para la escalera, para la rampa de garaje y hasta para la ventilación
del sótano.
El programa nos permite abrir todos estos huecos en forjado de una manera muy
cómoda, a través de los vértices de esos huecos, como si estuviéramos restando
forjados. Basta hacer uso del comando Huecos en forjados ~, que está también
en la barra de herramientas que nos lleva ocupando ya dos capítulos.
Introducción del edificio (11) 97

Si hiciéramos todos estos huecos en el forjado, la vista 3D de nuestro edificio


mostrará ya el imponente aspecto que recoge la figura 4.13. Pero no los hare-
mos, porque no son necesarios, son puramente gráficos y nos pueden acarrear
problemas si tenemos que llevamos esta obra a LÍDER. En este otro programa,
de entorno mucho más austero y limitado, será necesario que cada recinto tenga
un mínimo de superficie forjada, no valdría que el recinto fuera entero una zona
sin suelo, que sería lo que pasaría, por ejemplo, en el hueco del ascensor.

Figura 4.13. Vista 3D de las dos plantas ya levantadas.

Edición de elementos constructivos


Si queremos introducir estos huecos no tenemos que tener miedo, siempre po-
demos después borrarlos. En general cualquier elemento constructivo puede
meterse donde se quiera sin miedo a nada, porque puede editarse muy ver-
sátilmente y, en última instancia, borrarse.
Comenzaremos por esto último. Para borrar cualquier elemento constructivo
podemos optar por el comando Borrar, que lo podemos encontrar en la barra
98 Capitulo 4

de herramientas secundaria JZ. Este comando no tiene nada de insensible,


porque nos abre un cuadro de diálogo, mostrado en la figura 4.14, en el que
podemos seleccionar los tipos de elementos a tratar. Esto hace que tengamos
una herramienta de tratamiento selectivo, por una parte, porque el cuadro sólo
muestra lo que es susceptible de tratarse en cada momento, en cada planta. Y
por otra, porque podemos estar seguros de qué estamos tratando, porque lo
configuramos en este pequeño cuadro de trabajo de este comando.

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D-
o-
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8"- .. laIOdOS
I ...-.p. ) 1 CY>celor I

Figura 4.14. Preselección de los elementos a borrar.

En este cuadro, ahora sólo tenemos la categoría Elementos constructivos, pero


cuando incorporemos las instalaciones también podremos optar por éstas y
sus subcategorías (Tuberías, conductos, nudos, ...)
Pero además de borrar, también contamos con otra gran cantidad de elemen-
tos de edición, entre los que destacamos:
• Editar,J : Con este comando accedemos al área gráfica, desde donde po-
demos designar a cualquier elemento o instalación para editarlo a través
de los mismos cuadros de diálogo que sirvieron para describirlo.

Truco:
Si editamos, por ejemplo, un tabique y mantenemos la referencia sin
hacer una copia de die/lO tipo de tabique, lo que estamos modificando
son las características de esta referencia. Por tanto, estas mismas
características se las estamos cambiando a todos los tabiques que
compartan dicha referencia. Esto, más que un problema en sí, puede
ser una excelente herramienta para cambiar todos los tabiques de
tipo o todos los forjados, sin tener que ir designándolos uno a uno.
No obstante, tendremos que estar vigilantes siempre de los efectos de
nuestros actos en el edificio.

• Mover .:.: Con esta instrucción desplazaremos cualquier elemento entre


dos puntos a determinar en el área gráfica. Hay que tener en cuenta que
no movemos los extremos de un elemento, sino que movemos todo el ele-
Introducción del edificio (11) 99

mento a la vez, por lo que no distorsionaremos el elemento estirándolo en


ningún momento. Suele usarse para mover equipamientos, no elementos
constructivos.
o Girar (>: Su uso es muy extraño, pero ahí está, por si necesitamos usarlo
alguna vez. A través de un polo de giro y un ángulo, se gira el elemento
designado.
o Simetria (mover) '¡ir: Tampoco se usa mucho, porque normalmente colo-
caremos las cosas directamente en su sitio, pero conviene saber que este
comando crea una imagen especular de aquellos elementos constructivos
o instalaciones que designemos. Para ello tenemos que indicar un eje de
simetría a través de dos puntos y tenemos que tener en cuenta que los
elementos originales se eliminarán.
o Simetría (copiar) 'ir: Este comando puede ahorrarnos mucho porque con él
podemos hacer simetrías en las que los elementos originales se mantengan.
Imagínese la típica unifamiliar pareada...
o Copiar ,.6': No hay que pasarse los veranos en Oxford repasando para
intuir ni el cometido ni el funcionamiento de este comando. Ciertamente
es una herramienta que puede resultamos muy útil., aunque más para las
instalaciones que para los elementos constructivos.
o Ajustar,;::: Por el contrario, ésta sí que es una herramienta especialmente
diseñada para tratar elementos constructivos. Con ella cambiamos la justi-
ficación del cerramiento o tabique con respecto a su línea verde, aunque es
importante considerar que ésta se mantiene siempre entre los puntos que
sirvieron para determinarla. Es decir, es como si hubiéramos creado dicho
elemento con otra de las justificaciones. Así, por ejemplo, secuencialmente
podemos ir comprobando cómo quedaría cada elemento si lo hubiéramos
justificado a izquierdas, centrado o a derechas. Basta con ir designando
sucesivas veces al elemento cuya justificación deseemos cambiar.
Pero a veces no es fácil designar al elemento requerido, porque estos coman-
dos de edición no son todos selectivos, como el de Borrar. En estos casos más
rebeldes tenemos a nuestra disposición los submenús desplegables Elementos
constructivos>Muros y partíciones, Elementos constructivos>Forjados,
Elementos constructivos>Huecos y Elementos constructivos>Edificios próxi-
mos y otros obstáculos.
Cada uno de ellos contiene las herramientas de edición que proceden en cada
caso, pero atienden exclusivamente a los elementos aludidos en el título del
submenú. Así, si deseamos editar un cerramiento, en vez de usar el coman-
do general de la barra de herramientas secundaria, podemos invocar dicha
100 Capítulo 4

acción desde Elementos constructivos>Muros y partícíones>Edítar. De esta


manera estamos desechando de plano cualquier posibilidad de seleccionar
sin querer el forjado, que seguramente comparte el mismo perúnetro descrito
por el cerramiento.
Otra opción de hacer esto mismo con seguridad es desactivar las capas de
los elementos que no deseemos designar, en el ejemplo la de Forjados. Cada
capa del panel de la izquierda lleva asociados dos iconos, el primero activa o
desactiva la visualización de dicha capa y el segundo la muestra, pero tenue-
mente, para que su visualización no moleste mucho.

Nota:
A medida que trabajamos con los distintos elementos constructivos
podemos observar que estos iconos de las capas muestran además
un candado. Esto significa que la capa está bloqueada y sólo ocurre
cuando sería improcedente que esta capa no se viera, probablemente
porque estemos trabajando con sus elementos. Claro, no tendría
sentido que apagáramos la capa Muros cuando estamos insertando
tabiques, muros, cerramientos o puertas y ventanas. Si queremos que
se desbloquee, basta con cancelar el comando en uso.

La figura 4.15 muestra la disposición de los comandos de edición específica


de muros. Como tenemos activa la inserción de ventanas, según se aprecia
en la barra de herramientas Elementos constructívos, se acusan los iconos de
control de la capa Muros bloqueados. Es una figura que no lleva a nada, pero
que resume gráficamente la esencia de este epígrafe.

Resumen
Este ha sido el segundo capítulo dedicado a la introducción de la geometría.
En él hemos descubierto otras muchas herramientas mientras resolvíamos
todos los elementos constructivos de la planta baja del edificio.
Entre estos elementos han destacado los cerramientos y, sobre todo, las ven-
tanas, cuya presencia requiere unos laboriosos cálculos que usarán un sinfín
de parámetros técnicos. Pero estos datos técnicos a nosotros se nos han soli-
citado en un entorno muy dulce, que contrasta con los amargos desarrollos
matemáticos que nuestras decisiones llevan implícitas. Ésta es otra de las ca-
racterísticas del programa, que mientras que introducimos datos más o menos
Introducción del edificio (11) 101

triviales, que podría introducir cualquier aficionado, estamos incorporando


a nuestros cálculos una gran cantidad de información técnica que asustaría
al más técnico de los ingenieros.

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Figura 4.15. Submenú desplegable de edición de muros abierto


en un momento en el que el programa espera que se inserte una ventana.
Capítulo 5

Introducción
del edificio (111)

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':~J¡U "s elementos constructivos.
~" '
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~~.,....",,<iU ficios vecinos.

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mientas de grupo.
:~ .~" ar con su edificio terminado.
104 Capítulo 5

Primera planta
En este capítulo vamos a ir tan rápidos que no serán los distintos elementos
constructivos los que marquen los epígrafes, sino las plantas. Comenzamos en
la planta primera, a donde nos dirigimos subiendo de grupo desde la planta
baja. En ella introduciremos los mismos cerramientos que en la planta baja,
considerando que los cerramientos que dan a los patios interiores tienen que
estar en posición Fachada y que irán por las paredes exteriores de las coci-
nas, no consideraremos las paredes exteriores de los lavaderos porque son
recintos abiertos.
Con el tabique medio ("Pl.l LH7ü y PYL") en posición Divisoria copiamos el
núcleo de la caja de escaleras, calcándolo desde la planta inferior, gracias a que
podemos trabajar con la capa Planta inferior activa. Lo ponemos en posición
divisoria porque en algunos casos separan estancias de distintos usuarios, en
este caso entre un usuario y las zonas comunes.

Nota:
Los tabiques en posición Divisoria se distinguen de los cerra-
mientos de Fachada (amarillo) o Medianería (azul) por marcarse
en verde.

Nota:
Las separaciones entre lavaderos las podemos introducir como cual-
quier tabique básico, aunque si quisiéramos las podr(amos obviar.
Estos tabiques no influyen para nada, están en un recinto exterior, es
como si estuvieran en la calle. La única repercusión que van a tener es
su capacidad de generar sombras, lo que será bienvenido en el cálculo
de la demanda energética del edificio según la opción general (LÍDER)
yen su calificación energética.

En este instante, nuestra planta primera tiene que estar como se aprecia en
la figura S.l.
Puede ocurrirnos, y nos ocurrirá, que en alguna ocasión nos interese no llegar
hasta la famosa línea verde. Ya sabemos que no tiene que pasar nada, pero
que sería preferible ir siempre buscándola. Si en algún caso decidimos no
llegar hasta ella tenemos que cerciorarnos de que, por lo menos, el programa
ha conseguido conectar las líneas verdes de los elementos constructivos que
en la realidad van contiguos. Esta conexión automática la marca el programa
Introducción del edificio (111) 105

con una línea verde discontinua que conecta ambos elementos constructivos,
como puede verse en la figura 5.2.

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Figura 5.1. Cerramientos y núcleo de escaleras.

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Figura 5.2. Conexión automática que se ha dispuesto
en diagonal entre un cerramiento y un tabique.
106 Capítulo 5

Nota:
La situación que sí tenemos que evitar a toda costa es que se nos forma-
lice en una determinada unión un triángulo de líneas verdes discon-
tinuas. Este triángulo genera internamente un nuevo recinto, como
si fuera una estancia más, lo que evidentemente puede ocasionarnos
serios problemas. El programa tiene ciertas tolerancias para evitar
esta circunstancia, pero puede pasarnos si el programa piensa que
ciertamente es nuestro deseo crear un recinto de estas características.
Este problema lo podemos observar en la figura 5.3, donde acusamos
la señal y el texto del aviso. A pesar del consejo que se propone en la
información del aviso, personalmente estimo mejor borrar el elemento
perturbador y rehacerlo. (Esto de elemento perturbador me recuerda
a mi época de niño, porque es como me denominaba alguna maestra
en la escuela; no obstante, ya no soy tan travieso).

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Figura 5.3. Aviso de conexión incorrecta.

Seguirnos con la introducción de elementos constructivos, Usaremos el tabi-


que doblemente trasdosado, el mismo que utilizarnos para separar el local
comercial, concretamente el "P1.1 LH70 Y doble PYL", para trazar las sepa-
raciones entre las cuatro viviendas entre sí y entre éstas y el pasillo. En este
caso, estos tabiques irán evidentemente en posición Divisoria.
El siguiente paso es tabicar los interiores, ya en posición Tabiquería. Lo ha-
remos con el peor de los tabiques que ya hemos usado, el "P1.1 LH70".

Truco:
Para los tabiques, excepto en casos muy evidentes, suele ser más que
suficiente trabajar a ojo y a eje. No obstante, siempre iremos de las
líneas más claras, largas y determinantes a los pequeños tabiques del
detalle. Por supuesto, los armarios empotrados no los reproducimos,
forman parte de la habitación en la que se encuentren.
Introducción del edificio (111) 107

A continuación, la figura 5.4 nos muestra todos los muros que hemos diseña-
do para esta primera planta.

&(tWwo Q.tJt. ow-~ ~ ~do_ lr"ot_ l2iWl.IutI/¡r¡óofQdodore< ~do ..... ~ ¡.,<tl:o"dorandoo (d<iln ~ A~
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Figura 5.4. Cerramientos y tabiques de la primera planta.

Ahora pondremos las puertas. La primera, para que no se nos olvide, la del
ascensor, metálica de 82.5 cm. El resto de las puertas las podemos ir midien-
do una a una, pero es más rápido y cómodo meterlas todas Sobre plano. Ya
sabemos que la captura Más cercano debe estar imperativamente activada
y que podemos ayudarnos simultáneamente de las capturas a plantilla, por
ejemplo, Intersección.

Truco:
Las puertas de acceso a balcones y a lavaderos las introduciremos
como ventanas. Lo podemos hacer así porque ciertamente se harán
de la misma carpintería exterior y porque ninguna de estas puertas
encierra sin salida a ningún recinto, es decir, que no tendrían que ser
puertas para que el edificio funcionara, que podrían ser perfectamente
ventanas. Si no fuera así, esta estrategia sería inviable.
108 Capítulo 5

Disponemos todas las ventanas, del tipo 2, todas tienen una altura de 1.20
m. y su alféizar aLOa m. del suelo, excepto las puertas de los balcones y
los lavaderos, que tendrán un peldaño a 0.1 m. de altura y una altura libre
de 2.00 m.
Finalmente tenemos que disponer un forjado bajo toda la planta, incluidos los
lavaderos y patios interiores a ambos lados. Pero si nos paramos a estudiar
cómo van a ejecutarse estos forjados, nos daremos cuenta de que los patios
y lavaderos deberán llevar una impermeabilización superior y los cuerpos
volados de las fachadas deberán estar aislados térmica y acústicamente por
debajo, porque esa zona queda a la intemperie. Por tanto, este forjado tene-
mos que hacerlo por partes.
En una primera fase dispondremos nuestro "FU 25+5" bajo toda la superficie
interior de la planta, descontando los voladizos de fachada y las entradas de
ambas fachadas. Para hacer esto bien y rápido es mejor tener habilitada la
capa de los cerramientos de la planta inferior. La figura 5.5 recoge el último
instante de la introducción de este forjado.

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Figura 5.5. Introducción del forjado interior.


Introducción del edificio (111) 109

En segundo lugar dispondremos bajo estos cuerpos volados de ambas fa-


chadas un forjado de las mismas características anteriores, pero marcando la
casilla inferior del cuadro, Paramento inferior expuesto a la intemperie. Lo
pondremos de color claro y sin marcar la reflexión del entorno.
La última fase consiste en disponer los forjados de los patios y lavaderos, que
estructuralmente son el mismo forjado que los anteriores, pero que tiene una
impermeabilización por estar en el exterior del edificio. Estos forjados son en
sí una cubierta transitable, por lo que ejecutaremos el icono Azotea ::il de la
barra de herramientas de Elementos constructivos.
Escogeremos una cubierta convencional transitable sobre una base de un
forjado unidireccional 25+5. Tendrá color intermedio y no especificaremos
ni atenuaciones por sombras ni repercusión de la radiación difusa de su en-
torno, aunque si quisiéramos afinar, aquí sí que podríamos poner la sombra
que el cierre de los lavaderos genera, que se prevé sea con una celosía de
lamas de aluminio.
La figura 5.6 muestra esta configuración para estas "azoteas".

~CorwFU25
~Comlo",20
(;,a... Conv FU 25
6,,,,,,,, C_ L"", 20
G,,,,, lrwF1J25
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l,omi;obIol""FU25
,,""'¡;_I.... l.oü 20
T,,,,,,,_L,,,,o20

~ODDO ODDO.
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o: Transnable, eatonal con solado fi'o
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1· ........ --.. ••lIIpon_.yp.. .......--'1!iO'4·'''''''' .....
6·.. . _0_ ",'"
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O 1 · - . . . _ _ .,.,_ _ ~ ~ d ' 4 X l , ' D ...

~"""
t:cal 50,0<:111
HE 1: üm~.c¡ón de demanda ene, ética
Uc ,.~ 0.37 W:l::m'I()
Uc celol-=ciólt 0.38
HR: Protección frente al ruido
/M,._ficiol
_ •.....-<IoI........ob!ose;
S71_1ll'~
~.!íO~

r.:.c" ~ do r~ oco:..tJca, jlO/'l(Ierlldo />," 595 <f3.&..


O ~ ~ e..... dO~de- os "",""""adO: 735 <lB
HS 1: Protección flent~ a l. humedad
TiPOIleatlerto. T,.... _.~,con_Jf>
fOfmocoónde _ _ _: ~Io}trocoo ",cIoo~

~ _oeiórrMol_hoII~o~_
"
CáIel¡Ip jIe earg"'¡""'_J
Co""Oo",o elnl~'.edio QOocuo
O~","""wr<bo
O Coo( telIe>ión ............
I e....." J
Figura 5.6. Forjado impermeabilizado y aislado para nuestros patios.
110 Capitulo 5

Nota:
Las cubiertas invertidas son las que tienen dispuesto el aislamiento
más externamente que la impermeabilización. Evidentemente, estos
aislamientos deben ser algo más especiales, a pesar de que se protegen
con un geotextil y muy frecuentemente también con grava.

Sólo nos resta introducir los forjados que conforman los balcones curvos de
las fachadas. No tienen más importancia que la sombra que arrojan, porque
no influyen para nada más en nuestros cálculos. Pero aunque sea por esta
sombra y por la ilusión que nos hace verlos colocados, seguidamente, vamos
a entrados.
En este caso se tratan de losas macizas de hormigón de 15 cm. de espesor,
pero cuando buscamos este tipo de forjado nos damos cuenta de que no los
tenemos entre los tipificados.
Por tanto, tenemos que creárnoslo con el botón @, situado a la derecha de la
lista desplegable de referencias tipificadas de forjados. Esto nos conduce al
cuadro de diálogo mostrado en la figura 5.7, donde ya le hemos puesto nombre
(referencia), le hemos aplicado una descripción y hemos detallado que es una
losa maciza de 15 cm. Los valores de aislamiento acústico de este elemento ni
los sabemos ni nos importan, porque no compartimenta nada, para nuestra
obra es más un recurso gráfico que un elemento constructivo.

Of<><ÍolÓO .......""ciorIoI
OFo<.,&o¡elJaloI

Of"'~~I(:aC/lPO»
"OS~odo~.w.ror>DB HE 11

Figura 5.7. Creación de un forjado de losa maciza para los balcones.


Introducción del edificio (111) 111

Tampoco va a influir en nada, pero si queremos podemos decir que este for-
jado va a tener también el paramento inferior expuesto a la intemperie y será
blanco inmaculado.
La introducción es como siempre, pero ahora no podemos reproducir con
total exactitud la curva de los balcones porque esta herramienta no está im-
plementada en el programa. No pasa nada, poligonalizamos el tramo curvo
con tres o cuatro nudos intermedios. Es más que suficiente. Para indicar los
puntos del arco cómoda y exactamente es interesante tener la captura a plan-
tilla Más cercano e Intersección activada.
Repetimos la introducción para los otros tres balcones.
Este tema de los forjados ha dado tanto de sí en este capítulo que merece la
pena que dediquemos una figura a la djsposición definüiva de cada tipo en
nuestra planta. Es lo que se hace en la figura 5.8.

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Figura 5.8. TIpos de forjados en la planta primera.

Con esto queda terminada otra planta. La figura 5.9 muestra lo elegante que
nos ha quedado.
112 Capítulo 5

Figura 5.9. Vista 3D de la primera planta.

Segunda y tercera planta


Nos subimos a la planta segunda, que estará desoladamente vacía. Pero será
por poco tiempo, porque ahora no vamos a calcar nada de la planta inferior,
directamente vamos a copiarla entera. Para ello, una vez estemos en esta se-
gunda planta ejecutamos Obra>Copíar grupo, lo que nos abre el cuadro de
diálogo mostrado en la figura 5.10. En él decimos en la parte superior de qué
planta deseamos copiar y en la parte inferior qué cosas queremos copiar de
esa planta. En nuestro caso copiaremos todo lo de la planta primera. Muy
fácil, muy rápido y, sobre todo, muy espectacular.
Después de esto, a esta planta sólo le quedan algunos retoques, como rectificar
la medida de los patios laterales, que ahora son exclusivamente lavaderos.
También tenemos que incorporar los voladizos de las fachadas al cuerpo prin-
cipal del forjado, porque ahora, su parte inferior queda sobre las viviendas
de la planta primera y ya no están a la intemperie. Podríamos editar forjados,
pero lo más rápido y cómodo es borrarlos y volverlos a meter, a excepción de
Introducción del edificio (111) 113

las losas de los balcones, que es mucho mejor no borrarlas. Introduciremos


el forjado principal como un "FU 25+5", pero el de los lavaderos los introdu-
ciremos como una azotea de cubierta convencional sobre forjado unidirec-
cional 25+5.

5elooccioooo.

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Figura 5.10. Cuadro de gestión de la fantástica herramienta Copiar grupo.

Advertencia:
Los forjados de los patios para el programa son Cubiertas, por tanto,
este elemento debe estar designado en el cuadro de diálogo para el
borrado selectivo.

Una vez concluida esta planta la copiamos íntegra y exactamente en la ter-


cera planta.

Nota:
De hecho, estas dos plantas podrían haber conformado perfectamente
un grupo, pero en el capítulo siguiente demostraremos por qué no lo
hemos hecho así. De momento, ha quedado demostrado que supone
muy poca incomodidad copiar el contenido de una planta en otra.

Cuarta planta
Subidos en la expedita cuarta planta nos copiamos en ella la planta segunda
o la tercera, porque ambas son idénticas.
114 Capitulo 5

En esta planta sólo tenernos que modificar los tabiques interiores, las puertas
y las ventanas de las viviendas de la izquierda, que son las que varían con
respecto a las plantas inferiores. Lo haremos con cuidado, borrando todo lo
que haya que cambiar y rehaciéndolo como siempre.

Truco:
Para no destrozar excesivamente la tabiquería de esta planta po-
demos usar comandos como Elementos constructivos>Muros
y particiones>Dividir o Elementos constructivos>Muros y
particiones>Mover.

Nota:
Cuidado al borrar tabiques, que eliminamos también sus puertas. Lo
mismo nos pasaría con las ventanas en el caso de los cerramientos o
con los huecos de forjados al borrar forjados.

Hemos dado un salto de gigante, como demuestra la vista 3D de la figura 5.11.


Figura 5.11. Estado actual del edificio.
Introducción del edificio (111) 115

Planta bajo cubierta


En este caso ni merece la pena copiar nada de ninguna planta. El perímetro
exterior lo dispondremos como un cerramiento en posición Fachada. Toda la
tabiquería interior la realizaremos con nuestro tabique trasdosado a un lado.
La puerta de salida a la azotea la pondremos metálica, al igual que la que da
acceso al RITS (Recinto Interior de Telecomunicaciones Superior) y a la sala
de máquinas del ascensor, que estará donde antes estaba el hueco del ascen-
sor. Las ventanas las pondremos Tipo 2.
En esta planta tenernos un forjado normal en toda la zona cubierta, excepto
en una banda a la derecha del casetón o castillete, que por quedar sobre los
lavaderos de la planta cuarta, tienen que definirse con el paramento inferior
expuesto a la intemperie. En esta planta también tenernos una cubierta transi-
table corno la que hemos dispuesto anteriormente en lo que verdaderamente
es una azotea. Merece la pena advertir que esta azotea se prolonga a ambos
lados del casetón de la escalera y ascensor, para cubrir los lavaderos de la
planta cuarta.

Truco:
Si queremos ahorrarnos introducir 105 balcones, podemos copiar desde
la planta de viviendas inferior sólo 105 forjados. Después borramos el
forjado entre pisos y mantenemos 105 balcones, que son más laboriosos
de introducir.

Truco:
En la barra de herramientas vertical disponemos de dos iconos que
revocan el último punto marcado -"- o todos 105 puntos de la intro-
ducción en curso .... respectivamente. Esto nos ahorrará muchas veces
tener que borrar y después volver a 501 ici tar la entrada del elemen to
constructivo que sea.

Finalmente, también dispondremos los balcones curvos, que van a favorecer


el aspecto estético del conjunto y, sobre todo, van a dar sombra a los balcones
de la planta inferior.
A continuación, la figura 5.12 nos muestra una vista 3D exclusivamente de
esta planta.
116 Capítulo 5

Figura 5.12. Vista tridimensional de la planta bajo cubierta.

Nota:
Esta planta se ve tan desproporcionadamente alta porque, de mo-
mento, el programa piensa que la cubierta de la última planta es
plana y está a los 5 m. que le pusimos. Pero esto lo arreglaremos en
el epígrafe siguiente.

Cubierta
El único elemento constructivo que vamos a tener en esta planta es el faldón
de cubierta ..,. Este icono nos conduce al cuadro de diálogo mostrado en la
figura 5.13. Se ha seleccionado la referencia "c.l. Teja FU aisl", que es un alero
de forjado unidireccional de 25 cm., sobre el que se coloca una lana mineral
protegida a ambas caras por una lámina impermeabilizante. El conjunto se
remata con teja. El color va a ser intermedio y no vamos a aplicarle ninguna
corrección a la radiación que recibe.
Introducción del edificio (111) 117

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HE 1 Llffill8C11m de demanda energética
ue I'l!fngeraco6n 0.1 : ~
tk: ule!a<:ci6n: 0.41 W.
t-R ProtscoónlTeme al rudo
Mmsup~ ~~' ~uk~
tola» 'lJfI.rkIal del .It......cG b"1 30.50 klJ"m'
O Indict ~ de redoo::oón aciltlCl. DOI'Iditnodo A SI 1 dBA
HS 1. PrOl.ecdón frenl9 a la tunedad
TlpOde~.: Faldóntonn.do ~:"'l- de .......
TtPo de npe.'Il'If!abililOoClÓft. ~ ..... blI'-"'WIO$OI"lI~~madiIiIl:ado

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OCool _

Figura 5.13. Configuración de los faldones de cubierta.

Dispondremos los dos aleros por separado y para ello nos vendrá muy bien
apoyarnos en las líneas de los cerramientos de la planta inferior. La figura
5.14 muestra los aleros ya introducidos.
Como adelanta el pie de la figura 5.14, estos aleros son aún perfectamente
horizontales y tenemos que inclinarlos al 30%. Esta inclinación la vamos a
conseguir implícitamente aplicando desniveles a los distintos puntos de cada
alero y para ello usaremos el comando Introducir desniveles en tejado I::;..
Comenzaremos por el alero norte, que es mucho más trivial. Ejecutamos
el referido comando y seleccionamos cualquiera de los dos extremos de la
cumbrera o clave del edificio. Esto nos abre el pequeño cuadro de diálogo
mostrado en la figura 5.15, donde ratificamos que para cada uno de estos dos
extremos, el desnivel es 0.00 m.
A continuación, designamos sucesivamente los vértices inferiores de este
mismo alero y en este caso le aplicamos a ambos un Desnivel introducido de
-1.536 m. Este valor es el resultado de multiplicar la longitud del alero (5.12
m.) por la pendiente (0.30), expresión que nos da el desnivel de estos puntos
con respecto a los de la cumbrera.
118 Capítulo 5

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Figura 5.14. Aleros de cubierta antes de inclinarse.


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Figura 5.15. Introducción de desniveles en cubierta.
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Introducción del edificio (111) 119

Nota:
Aunque el programa redondee las cotas a dos decimales, nosotros
no lo haremos, especificaremos el tercer decimal, para que todo nos
cuadre bien.

Nota:
Durante este proceso es normal que nos salga un círculo rojo indi-
cándonos incongruencia de datos. Es normal, porque al dar tres de
los cuatro vértices el programa piensa que el alero está alabeado. Todo
debe arreglarse automáticamente al dar el cuarto desnivel.

Una vez aplicados estos desniveles, el rayado de este alero cambia de direc-
ción y aparece una flecha indicando el sentido de las aguas.
El alero sur es bastante más complejo, porque tendríamos que ir dando los
desniveles a cada uno de los vértices y aún así, el programa probablemente
no aplique correctamente esta inclinación.
Para que nos sea más fácil, a nosotros y al programa, vamos a parafrasear a
Napoleón diciendo eso de "Divide y vencerás", que en esto de la informática ad-
quiere tintes de lema. Vamos a romper el forjado irregular en tres rectángulos.
Para ello usaremos el comando Elementos constructivos>Forjados>Dividir.
El funcionamiento es sencillo, simplemente tenemos que marcar los dos vérti-
ces por el que queremos cortar y validar. La figura 5.15 muestra cómo hemos
decidido cortar este forjado.
Ahora tenemos tres aleros, uno de 3.88 m, el mayor de 8.12 m. y el último de
1.26 m. Por tanto, a los puntos de cada una de estas tres cotas les correspon-
den unos desniveles de -1.164 m., -3.600 m. y -3.978 m. respectivamente con
respecto al O, que sigue estando en la cumbrera.
Con estos valores vamos aplicando desniveles a estos 16 vértices y cuando
terminemos, las vistas 3D del edificio tienen que ser tan espectaculares como
las mostradas en las figuras 5.16 y 5.17.

Edificios vecinos
Desde el punto de vista de las cargas térmicas, es muy importante considerar
los edificios vecinos, que nos arroparán con sus cálidas paredes en invierno y
nos evitarán los rayos del sol directos en verano. Suponemos que nuestro edi-
ficio está en una calle y que a ambos lados tiene otros edificios gemelos a él.
120 Capítulo 5

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Figura 5.15. División del alero sur y del problema.

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Figura 5.16. Vista 3D noroeste del edificio terminado.
Introducción del edificio (111) 121


Figura 5.17. Vista 3D sureste del edificio terminado.

Para introducir estos parapetos de las inclemencias meteorológicas basta


con seleccionar el comando Edificios próximos y otros obstáculos 1'2J¡¡, lo que
nos abre un escueto cuadro de diálogo en el que indicaremos que los edifi-
cios que vamos a introducir son de 20.73 m., de la mjsma cota máxima que
nuestro edificio, que por cierto, puede consultarse gráficamente ejecutando
Obras>Plantas/grupos. Una vez declarada la altura del edificio vecino lo
trazamos en planta, primero a su izquierda y después a su derecha. Podernos
usar la introducción por coordenadas, pero aqw sí que ciertamente no mere-
ce la pena. Lo podemos trazar a ojo con la misma forma de H a ambos lados
de nuestro edificio principal, para lo cual es una excelente ayuda estar en
una planta donde ya se aprecie esta forma de H de nuestro edificio y usar
la herramienta de captura por proyección Ortogonal.

Truco:
Lo que sí podemos hacer es introducir el primero y después copiarlo
al otro lado.
122 Capítulo 5

A continuación, la figura 5.18 muestra estos nuevos elementos confinando a


nuestro edificio.

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Figura 5.18. El barrio va cogiendo ambiente.

Resumen
Con este capítulo cerramos la introducción del edificio. Ha sido muy labo-
rioso, pero muy divertido a la vez, Cada vez hemos tenido que ir explicando
menos cosas, porque cada vez tenemos más interiorizado el funcionamiento
del programa y cada vez sabemos más.
Ciertamente tenemos que estar muy orgullosos de nuestros avances.
Capítulo 6

Recintos y
unidades de uso

En este capítulo ap erá a:


• Indicar el con to de recinto.
• Configurar da recinto del edificio.
• Aplicar herramientas de grupo a los recintos.
• el concepto de unidades de uso.
• "gnar las unidades de uso del edificio.
124 Capítulo 6

Concepto y necesidad del recinto


Ya tenemos totalmente introducido el edificio. El programa ya tiene todas
las características técnicas necesarias para comprobar su funcionamiento. No
obstante, falta decirle al programa qué actividad se va a desarrollar en cada
estancia. Claro, por ejemplo, acústicamente no es 10 mismo que los dormi-
torios estén en un sitio que en otro. Ni será 10 mismo a la hora de computar
riesgos de incendjo que el local comercial sea una oficina o una tienda de ar-
tículos pirotécnicos.
Por tanto, tenemos que asignar recintos, es decir, tenemos que indicar las
características técnicas que se requieren en cada estancia y, ya de paso, po-
demos especificar los acabados de cada uno de estos recintos, tanto en sus
suelos como en sus techos.
En realidad tenemos que dar adicionalmente una gran cantidad de informa-
ción, pero como siempre, la vamos a poder introducir cómoda y rápidamente,
casi sin darnos cuenta. Además, gran parte de esta información la aplicare-
mos implícitamente, con datos muy básicos. Es el programa el que estima en,
función de criterios normalizados, el elenco de características técnkas conse-
cuentes a estos datos básicos.

Recintos del sótano


Pues comenzaremos desde abajo a declarar estos recintos. Nos vamos por
tanto al sótano y ejecutamos Recinto>Nuevo ~ lo que nos lleva al cuadro de
diálogo de la figura 6.l.
El primer paso de este asistente se refiere a la Descripción de la actividad
a desarrollar en la estancia. En el panel de actividades de la figura 6.1 po-
demos encontrar todas las referentes al interior de las viviendas, pero en
nuestro caso estamos en el sótano. Por tanto, optaremos por la casilla Resto
de recintos, lo que hace que el panel tome ahora el aspecto mostrado en la
figura 6.2.
Puede sorprendernos tener tantos tipos de recintos exteriores a las viviendas,
pero de esto tiene la culpa el CTE DB SI 1 Propagación interior, que contempla
innumerables casuísticas asociadas a las ilistintas actividades. Ya lo veremos
en el próximo capítulo.
Empezaremos por ejemplo por asignar la zona de garaje. Al designar la celda
correspondiente, en la parte inferior se nos abre una casilla pidiéndonos el
número de plazas del garaje a asignar. En nuestro caso son 18 plazas.
Recintos y unidades de uso 125

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Figura 6.1. Asistente para la descripción de recintos.

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Figura 6.2. Catálogo de recintos externos a viviendas.
126 Capítulo 6

Nota:
El programa compara este dato con su ratio interno de 1 plaza por
cada 30 m' de garaje, aunque lo normal es cada 25 m'. De entre estos
dos valores se queda con el mayor. Con esto evitamos que por error
tipográfico u omisión introduzcamos un valor incorrecto.

Tras declarar la actividad, haremos clic en el botón Siguiente, con lo que


pasamos a describir el revestimiento del suelo, como puede apreciarse en la
figura 6.3.

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Figura 6.3. Acabado del suelo sobre la solera.

En el caso del garaje desactivamos la casilla Con revestimiento. Esta actuación


hace cambiar el contenido del cuadro, ofreciéndonos un aislamiento térmico,
nosotros lo desechamos igualmente, desactivando la casilla Con aislamiento
térmico.
Pasamos al último paso de este asistente de configuración del recinto del
garaje con el botón Siguiente. Este último paso quedará configurado como
recoge la figura 6.4, que es lo que el programa ofrece por defecto. Este enlu-
cido de yeso nos viene bien porque ya veremos que todo forjado que cubra
un garaje, tiene que tener una determinada resistencia al fuego y con el yeso
conseguimos aumentar mucho esta resistencia.
Recintos y unidades de uso 127

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Figura 6.4. Configuración del techo de nuestro recinto.

Con el botón Terminar accedemos al área gráfica. Parece que no hemos hecho
nada, pero el programa está esperando que introduzcamos un punto dentro
del recinto que deseamos declarar como garaje. Hacemos dic en un punto
interior, más o menos centrado. Esto hace que nos emerja un pequeño cua-
dro para que introduzcamos la referencia que deseamos dar a este garaje, su
nombre. La mayoría de las veces, esta referencia parece absurda, pero ima-
ginemos que en este sótano tenemos dos garajes, uno para el edificio y otro
para el local. En ese caso, tendríamos que diferenciar ambos recintos por su
referencia, porque por lo demás podrían ser perfectamente iguales. Esto mismo
nos va a pasar con los trasteros, que tendremos que enumerarlos para poder
distinguirlos en los listados.
A nuestro garaje le llamaremos "Garaje", que tampoco conviene ser siempre
muy creativo. Escribimos la referencia y aceptamos. Ya debe apreciarse un
nudo al que se asocia el tipo de actividad y su referencia. El programa queda
esperando que designemos más recintos con las mismas características, pero
de momento no nos interesa, por lo que hacemos dic con el botón derecho
del ratón. Esto hace que nos emerja un pequeño menú contextua! donde po-
demos cambiar cualquiera de las tres características que definen a un recinto.
Puede verse en la figura 6.5.
128 Capítulo 6

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TH Tec~
tL·5a1i1
Figura 6.5. Menú fiotante para editar alguna característíca.

Podemos salir de esta asignación de recintos o podemos aprovechar este menú


contextual para cambiar la Descripción y seguir asignando recintos con una
nueva actividad, pero con los mismos acabados por arriba y por abajo.
Si hemos salido, volveremos a ejecutar Recinto>Nuevo, pero si continuarnos
con el menú flotante en la pantalla "cargaremos" ahora la actividad "Trastero",
manteniendo suelo y techo. Como ya adelantamos antes, al primer trastero le
llamaremos "Trastero 1". El recinto sigue cargado y podemos ir sucesivamente
designando por orden todos los trasteros. El programa automáticamente irá
enumerando correlativamente cada uno de estos recintos.
La figura 6.6 recoge este proceso, en el que puede apreciarse el distinto color
de los recintos ya asignados, del recinto detectado en el punto que marca el
cursor y de los recintos aún sin asignar. Merece la pena reseñar que con las
ayudas de prolongación Ortogonal (del panel Capturas), es muy cómodo co-
locar alineados todos estos puntos.
Cuando terminemos con todos los trasteros saldremos del comando.
El RITI Yel recinto para el aljibe y el grupo de presión se tipificarán como cuar-
tos técnicos y también tendrán los mismos acabados por abajo y por arriba que
el resto del sótano. Sus referencias bien pueden ser estos mismos nombres.
En esta planta sólo nos quedan las zonas nobles, el veshbulo de independen-
cia, que tiene dedicada una descripción específica, la caja del ascensor y las
escaleras.
Para estas tres zonas dispondremos un revestimiento en el suelo de piedra
natural (sin capas intermedias) y un enlucido de yeso en sus techos. Disponer
acabados para el hueco del ascensor es absurdo, es como si no lo metiéramos,
pero es más cómodo meter lo que tengamos en ese momento cargado que no
meter nada.
La caja de escaleras la describiremos como "Escaleras". En este tipo de re-
cintos nos aparece en la parte inferior la posibilidad de declarar este nivel
de escaleras como planta de desembarco para una evacuación ascendente o
descendente. Se está refiriendo a que indiquemos si ante un eventual fuego,
los ocupantes tienen este piso de escaleras como destino último para aban-
donar el edificio. Yen caso afirmativo si el flujo a este piso viene desde abajo
o desde arriba, es decir, si la gente llegará subiendo o bajando a este nivel de
Recintos y unidades de uso 129

evacuación. Evidentemente éste no es un nivel de evacuación, los ocupantes


tienen su espacio exterior seguro sahendo por la planta baja. Es en este nivel,
en la planta baja, en el que las escaleras son planta de desembarco de los flu-
jos de ocupantes que ascienden desde el sótano y del de los ocupantes que
bajan de sus viviendas. Por tanto, para las escaleras del sótano dejamos estas
dos casillas desactivadas.

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Figura 6.6. Asignación correlativa de trasteros.

Los patinillos no los declaramos como recintos.

Recintos de la planta baja


Como terminamos en las escaleras en el sótano, comenzaremos por ellas en
la planta baja. Podríamos definir este recinto que atraviesa de norte a sur el
edificio como una escalera con desembarco ascendente y descendente, pero
por el contrario, definiremos todo este recinto como un zaguán. Es más de-
terminante que sea el acceso a la vivienda que el que tenga escaleras. A parte,
130 Capítulo 6

por el hecho de ser zaguán, el programa ya asigna automáticamente los flujos


de evacuación del edificio.
Éste y todos los recintos de esta planta, excepto la rampa de garaje, ten-
drán un suelo de piedra natural, en principio sin capas intermedias. Todos
los techos tendrán un enlucido de yeso, incluido el local comercial. Esto no
quita que adicionalmente, por motivos constructivos de ocultación de ins-
talaciones, también se le coloque el típico falso techo desmontable de placas
de escayola.
Después de describir el zaguán nos centraremos en el local comercial, que tene-
mos que escoger la celda Otros. Esta celda nos habilita debajo tres casillas:
• Condiciones interiores para climatización: Activamos esta casilla para
que el programa nos evalúe este recinto desde el punto de vista de su
climatización. Eso dispone a la derecha una lista desplegable de otros
recintos tipificados entre los que escogemos Oficinas. En cualquier
momento podemos editar las características de este recinto con el botón
Editar 19. Esto nos despliega un completo cuadro de diálogo estratifi-
cado en solapas, la primera de ellas se muestra en la figura 6.7 y trata de
las condiciones de confort a considerar en este recinto. Evidentemente
pueden modificarse, pero estos datos no están puestos al azar, están
también tipificados.
En la ficha Ocupación, se está suponiendo una persona por cada 9 m2 • Este
dato lo podemos dar por superficie o imponer como número fijo, pero este
dato también es un criterio admitido. La ocupación del recinto influye en
la carga térmica que las personas generamos dentro de la estancia en la
que estamos. Al hilo de esto, destaca en esta ficha, entre lo técnico y lo
humorístico, las casillas Porcentaje de mujeres y Porcentaje de niños. Y
es que, según las normas, las mujeres y los niños emiten menos calor que
los hombres. Que cada uno saque sus propias conclusiones.
La tercera ficha se dedica a la iluminación, que es otro sumando impor-
tante de la carga térmica del recinto. Ya hablaremos de la iluminación,
pero si queremos satisfacer el CTE DB-HE 3 Eficiencia Energética de las
Instalaciones de Iluminación tendremos que iluminar prescindiendo al
máximo de la incandescencia.
En la figura 6.8 se muestra la cuarta ficha de este cuadro de edición de
las características energéticas de este recinto. En este caso se trata de la
ventilación de aire en el recinto y lo rige el CTE DB-HE 2 Rendimiento de
las instalaciones térmicas. Esta exigencia básica nos remite directamente
al Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios, más conocido
como "el RITE". Para nuestras oficinas aceptaremos la calidad de aire
Recintos y unidades de uso 131

interior que se nos propone IDA 2, según el cuadro superpuesto en esta


misma figura. Tanto influye la calidad de aire a conseguir como el grado
de contaminación del aire extraído en el retorno.
La última ficha se dedica a la incorporación de otras cargas térmicas aso-
ciadas al recinto, que en el caso de las oficinas podrían ser ordenadores,
impresoras o fotocopiadoras.

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Figura 6.7. Condiciones de climatización en oficinas.

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Figura 6.8. Condiciones de ventilación del recinto.

• Comprobaciones de aislamiento acústico (HR): Si activamos esta casilla se


nos considerarán las comprobaciones acústicas referentes a este recinto.
Para ello, tenemos que determinar su tipo de actividad y sus exigencias
acústicas en el cuadro de diálogo que nos emerge, que se muestra adaptado
ya a nuestros propósitos en la figura 6.9.
132 Capítulo 6

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Figura 6.9. Edición de caracteristicas acústicas del recínto.

• Comprobaciones de iluminación (SU4, HE3): Según el ámbito de apli-


cación del CTE DB-HE 3 Eficiencia Energética de las Instalaciones de
Iluminación, estarnos obligados a optimizar la cantidad de luz artificial de
este recinto para oficinas en relación a su consumo. Este recinto de oficinas
puede considerarse como zona de representación o no (Art. 2.1.2 del CTE
DB-HE 3). Nosotros estimaremos que esta oficina merece ser una zona de
representación, por tanto, el cuadro de diálogo para la consideración de
la iluminación quedará como recoge la figura 6.10.

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Figura 6.10. Criterios para la iluminación.

Ya tenemos este recinto, tipificado como Otros, coniigurado y adaptado a


nuestros criterios para funcionar como oficina. Ahora podemos pasar a es-
pecificar su suelo y su techo, que ya hemos dicho que será de piedra natural
Recintos y unidades de uso 133

y de enlucido de yeso respectivamente. Con eso terminamos de declarar


este recinto.

Nota:
Todos estos criterios son los que el programa introduce particular y
automáticamente a cada recinto de los tipificados, por eso decíamos
que introduciremos muy cómodamente una ingente cantidad de datos
y de criterios de evaluación. No tenemos que tener miedo de que el
programa considere nada incorrecto, siempre se hace conforme a la
norma vigente. Además, siempre nos queda la opción de editarlos para
conocer y/o modificar hasta el último detalle que supone el programa.
Es un programa muy abierto para quien lo sepa aprovechar al máximo
ya la vez muy dócil para los principiantes.

Los recintos de contadores de agua y gas serán cuartos técnicos con los mis-
mos acabados que el resto de la planta. El ascensor lo introducimos como
en el sótano, con el recinto tipificado como "Hueco de ascensor". Para el
cuadro de contadores eléctricos tenemos tipificado un recinto específico,
al igual que para el denominado en plantilla "RESERVA RESIDUOS", que
será del tipo "Almacén de contenedores". Ya hablaremos de este cuarto de-
tenidamente.

Nota:
En el momento de escribir este libro, el análisis de la rampa de garaje
no está suficientemente cerrado en el programa. Para obtener por
lo menos unos resultados acústicos aproximados, definiremos este
recinto, con las consideraciones más aproximadas. Pero, por ejemplo,
para el cálculo del cumplimiento del eTE DB-SI obtendremos resul-
tados absurdos que tendremos que corregir en el proyecto. Tras pasar
el cálculo acústico, bien podríamos eliminar este recinto que ahora
mIsmo vamos a crear.

La rampa del garaje la definiremos como Otros. En las condiciones de climati-


zación lo pondremos como Local sin climatizar yen las condiciones acústicas
declararemos que es un Recinto de actividad. Pero desecharemos el cálculo
del cumplimiento del erE DB-HS 4 y erE DB-HE 3 porque para calcularlo
convenientemente tendríamos que trazar el plano inclinado de la rampa yeso
no se puede hacer en el programa a día de hoy.
134 Capitulo 6

Nota:
Si pudiéramos hacerlo algún d(a, para la eficiencia de la iluminación
es una zona como la del aparcamiento, que según la tabla 2.1 del CTE
DB-HE 3 es del Grupo 1: Zonas de no representación. Como la
rampa de garaje no está disponible entre las opciones del cuadro de
diálogo, buscaremos una tipificación que, según esta misma tabla
referida, coincida en la exigencia del valor del VEEI, que ya veremos
qué es. Por ejemplo, para el cómputo de la eficiencia de la iluminación
podemos decir al programa en este cuadro que este recinto de la rampa
del garaje se comporta como sifuera un almacén. A este suelo lo dejamos
sin revestir y sin aislar térmicamente, aunque al techo lo protegemos
con el enlucido de yeso. Las figuras 6.11 y 6.12 recuerdan los criterios
escogidos para este recinto, con el que terminamos la planta baja.

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Figura 6.11. Criterios de climatización para la rampa del garaje.

Recintos de las plantas de viviendas


Para las siguientes cuatro plantas hay poco que decir. Todas las estancias in-
teriores de viviendas están tipificadas dentro de la descripción Interior de la
vivienda, mientras que las zonas comunes son sólo escaleras o ascensor, que
ya sabemos introducirlas.
Recintos y unidades de uso 135

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Figura 6.12. Criterios acústicos para la rampa del garaje,

Lo que sí conviene tener en cuenta es que a todos los recintos de la primera


planta vamos a ponerles un suelo con un aislante térmico y acústico de lana
mineral de 60 mm. de espesor. Por una parte, para aislar convenientemente las
zonas climatizables de la primera planta de los espacios comunes sin climati-
zar de la planta baja y, por otra parte, para evitar la transmisión de ruido de
impacto al espacio protegido que supone la oficina (Anejo A. Terminología,
en sus definiciones de Espacio habitable y Espacio protegido).
Este aislante descansará sobre el forjado bien nivelado y sobre él, como si de
un sándwich se tratara, se dispondrá una capa de 5 cm. de mortero que servi-
rá de base al solado. Es acústicamente importantísimo que el sándwich capa
rígida-muelle-capa rígida se ejecute con total continuidad, evitando siempre
la conexión entre las dos capas rígidas. En caso contrario, este costoso siste-
ma no vale de mucho. La definición de estos suelos la tenemos ilustrada en
la figura 6.13.
En los suelos de las demás plantas de vivienda, como comunican espacios ha-
bitables entre sí, el aislamiento ya puede ser menor, por lo que sólo pondremos
20 mm. de esta lana de roca. El cometido de este aislante en el resto de planta
es principalmente el de minimizar la transmisión del ruido de impacto.
Todos los techos serán enlucidos con yeso, excepto los de los pasillos, los dis-
tribuidores, las cocinas y los baños de cada vivienda. Todos ellos llevarán un
falso techo de placas de yeso laminado de 15 mm., con una cámara de aire de
30 cm. de altura y una capa de aislante sobre el falso techo de 20 mm. de lana
mineral. Este falso techo es para albergar las instalaciones y sus conductos y
el aislante para que estas instalaciones no interfieran en el confort acústico.
La definición de estos techos la recogemos en la figura 6.14.
136 Capitulo 6

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Figura 6.13. Suelos de la primera planta.

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Figura 6.14. Techos en cocinas, baños, pasillos y distribuidores.


Recintos y unidades de uso 137

Para introducir todos estos recintos con orden, con rapidez y comodidad, lo
mejor es que vayamos por plantas y, en cada planta, primero introduzcamos
todos los salones, luego todos los dormitorios, después todos los baños y así
sucesivamente. Así no tendremos que ir cambiando continuamente de tipos
de recintos. Los suelos y los techos se quedan cargados, por lo que sólo ten-
dremos que modificarlos cuando cambien.
Las referencias de tanta estancia deben aludir a la vivienda en la que esté
CA, B, e o D). Así, tomaremos como viviendas A las de la esquina inferior
izquierda, las B son las de la abajo a la derecha, las e son las de arriba a la
izquierda y las de la esquina superior izquierda serán las D. La figura 6.15
muestra los recintos del ala norte de la planta primera. Para esta figura
hemos replegado el panel de la izquierda con el botón superior de la barra
de herramientas vertica1.

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Figura 6.15. Referencias de recintos del ala norte de la primera planta.

Pues bien, ya tenemos todos los criterios, ejemplos y datos necesarios para
definir los recintos de la planta primera. Soltemos unos minutos el libro y
entretengámonos en definir todos los recintos de esta planta.
138 Capítulo 6

Una vez hayamos terminado y estemos seguros de que todo lo tenemos


correcto, subimos a la segunda planta y desde allí usaremos el comando
Obra>Copiar grupo para copiarnos de la planta iníerior sólo los recintos. Por
tanto, en el cuadro de diálogo de este comando desactivarnos todos los ele-
mentos y hacernos un copiado exclusivo de los recintos de la planta primera
a los de la planta segunda.
En esta planta solamente tenernos que quitar 40 mm. del aislamiento del
suelo flotante en cada uno de los recin tos y cambiar las referencias de las
viviendas.
Lo primero es rápido, editarnos un recinto, le cambiarnos la capa de aislante
y copiarnos este suelo a todos los demás recintos de la planta. Este copiado
selectivo del suelo lo haremos con el comando Recintos>Copiar, que tras
designar el recinto cuyas propiedades querernos copiar nos abre un cuadro
en el que dejarnos activado sólo lo que deseemos copiar, para que lo demás
no se nos sobrescriba. En vez de asignar recinto por recinto para que vayan
adquiriendo el suelo patrón, podernos abrir un rectángulo de captura para
designar a todos los recintos de la planta simultáneamente. Un colorido y
elocuente código de colores nos lleva el control de los recintos que ya tienen
asignadas las mismas características
La segunda operación es bastante más tediosa, tenernos que ir recinto por re-
cinto editando las referencias. Esto nos lo podríamos haber evitado si en vez
de poner por ejemplo "Salón lA" hubiéramos puesto únicamente "Salón A",
pero bueno, de esta otra manera queda bastante mejor.
Una vez seguros de haber repasado bien las referencias de todos los recintos,
incluidas escaleras y ascensor, pasarnos a la planta tercera, donde copiarnos
otra vez todos los recintos de la planta segunda. A estos recintos ya no hay
que cambiarles el suelo, sólo las referencias. Pues nada, otra vez nos armarnos
de paciencia para completar todas estas ediciones.

Truco:
Podemos copiar recintos incluso entre plantas que no sean perfecta-
mente idénticas. Lo que copiamos son los puntos en los que hemos
definido los recintos y en cada planta, cada punto busca el recinto
en el que está, es decir, busca el recinto que lo confina. Siempre que
lo encuentre, cada punto se asociará a la superficie en la que esté
encerrado, independientemente de que esta área sea distinta de la
que tiene el punto homólogo en la planta de donde fue copiado. Si nos
sucede que en la planta destino tenemos un recinto duplicado, basta
con eliminar una de sus definiciones.
Recintos y unidades de uso 139

Este truco nos llega justo a tiempo, porque la planta cuarta es muy parecida
a las demás, pero las viviendas de la izquierda difieren en sus dotaciones. No
obstante, vamos a copiar los recintos de la planta tercera a ver qué pasa. El
resultado lo muestra la figura 6.16.

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Figura 6.16. Efecto de la copia de los recintos de la planta 3 en la 4.

Sólo se ven dos fallos en cada vivienda del ala izquierda (este) del edificio. Si
nos acercamos por ejemplo a la vivienda 4A, observaremos que en el dormi-
torio principal tenemos dos recintos declarados, el de la habitación propia-
mente dicha y el del baño. Podríamos borrar el baño y nos desaparecerían
momentáneamente estos errores, pero no estaría bien, porque esta vivienda
tiene que tener algún baño. El programa lo sabe y lo comprobará, porque se
lo dimos en los datos generales.
Para arreglar este desajuste bien, lo que tenemos que hacer es borrar el recinto
que está en la plantilla sobre el baño de esta vivienda, que es otro dormito-
rio. Después de borrar este recinto, desplazamos el recinto del baño desde el
dormitorio principal hasta su sitio, que es el baño. Así queda todo perfecta-
mente solucionado.
140 Capítulo 6

Igualmente tenernos que arreglar el mismo problema en la vivienda 4D.


Para que esta planta quede definitivamente declarada s6lo resta adaptar las
referencias de todos estos recintos, para que se identifiquen corno pertene-
cientes a esta cuarta planta.

Recintos del bajo cubierta


Evidentemente, para los cuatro recintos que nos quedan en la obra, no vamos a
copiar desde la planta inferior. Comenzaremos en esta planta quinta definiendo
las escaleras y la caja del ascensor, que ya no es "Hueco del ascensor". En este
recinto se aloja el motor de este aparato y, por tanto, tiene que definirse corno
"Sala de máquinas". El RITS se define corno el RITI, es decir, corno "Cuarto téc-
nico". Estos tres recintos llevan el mismo aislante en el suelo que el que dispu-
simos en los recintos de la primera planta, es decir, 60 mm. de lana mineral. Por
otra parte, los techos de todos los recintos bajo cubierta llevan un enlucido de
yeso. El recinto más particular de esta planta es el espacio abuhardillado que
queda bajo la cubierta. Evidentemente tiene que definirse corno Otros y en sus
consideraciones específicas diremos que es un espacio no habitable, corno esta-
rnos haciendo en la figura 6.17 y que en él no se requieren condiciones acústicas
específicas, como se aprecia que hacernos en la figura 6.18.

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Figura 6.17. Declaración de espacio no habitable


desde el punto de vista de su climatización.
Recintos y unidades de uso 141

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Figura 6.18. Declinación de exigencias acústicas a este recinto.

El suelo de este recinto lo dispondremos sin revestir, pero con una capa de 80
mm. de lana mineral como aislamiento térmico. En este caso se presume ne-
cesario tanto aislante por los mismos motivos que para el resto de recintos de
esta planta, porque sus suelos son separadores de zonas climatizables (planta
inferior) con recintos no habitables. También son los mismos motivos que por
lo que aumentamos tanto el aislamiento del suelo de la primera planta.
El techo como siempre, con un humilde enlucido de yeso.

Concepto y asignación de unidades de uso


Con la descripción de cada recinto del edificio el programa ha adquirido mu-
chísimos datos y ya casi los tiene todos para empezar a calcular verificaciones
de normativas y a pedir las instalaciones correspondientes. Pero lo que aún no
sabe el programa es qué recintos pertenecen a cada vivienda, no sabe si un de-
terminado dormitorio pertenece a una vivienda u otra. Nosotros sí lo sabemos,
e incluso lo tenemos explícitamente recogido en el nombre de cada recinto.
Además de agrupar recintos en unidades de ocupación, como en los datos gene-
rales declaramos cuántos dormitorios dobles, cuántos sencillos y cuántos baños
y aseos había en cada vivienda tipo, el programa llevará el control de todos estos
datos. Además, implícitamente estamos dando la ocupación de cada vivienda,
lo que es fundamental para estudiar la evacuación del edificio.
Por todo esto, tenemos que asignar cada recinto a una de las unidades de uso
declaradas en los datos generales. Estos conjuntos de recintos es a lo que se
denominan unidades de uso.
142 Capítulo 6

De modo que tenemos que darle otro repaso al edificio, desde la planta baja
hasta el bajo cubierta, para decir a qué unidad de uso corresponde cada re-
cinto. Pero no tenemos que desesperarnos, esto será muy rápido y divertido,
será como matar marcianitos.
Nos iremos a la planta baja y ejecutaremos Unidades de uso>Asignar recintos
esto nos catapulta al cuadro de diálogo de la figura 6.19.

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Figura 6.19. Asignación de recintos a las unidades de usos.

En este cuadro tenemos que identificar a cada unidad de uso con una refe-
rencia, que lo lógico es que sean lA, 2A, ...,40. Para cada referencia tenemos
que decir si vamos a asignar una vivienda tipo A, B o e, según los criterios
establecidos en los datos generales.
En la parte inferior tenemos una tabla que nos va a servir de ayuda, porque
nos informa de cuántas unidades de uso hay de cada tipo y cuántas llevamos
asignadas y la diferencia, cuántas quedan por asignar.
Antes de comenzar a asignar recintos a unidades de uso convendrá recordar
que las viviendas de la derecha eran todas tipo A, las de la izquierda de las
tres primeras plantas eran las del tipo B y en la cuarta planta, las de la iz-
quierda, eran las dos del tipo C. Existe una decimoséptima unidad de uso,
que es la oficina.
Precisamente, será por la oficina por donde empecemos, ya que es el único re-
cinto asignable a una unidad de uso en la planta baja. Para ello le pondremos
en la casilla Referencia "Oficina", por aquello de no sorprender siempre por
la creatividad. Bajo la referencia escogemos el radio botón correspondiente a
la unidad de uso a asignar y aceptamos el cuadro. Ya en el área gráfica sólo
tenemos que designar este recinto y validar con el botón derecho del ratón.
Nos subimos a la primera planta y creamos la referencia lA para la vivien-
da de la esquina inferior izquierda, que es de tipo B. Aceptamos el cuadro y
designamos cada uno de los 7 recintos de que consta esta vivienda, como se
aprecia en la figura 6.20.
Recintos y unidades de uso 143

Nota:
A partir del momento en el que asignemos una unidad de uso, nos
aparecerá un mensaje de error diciendo que faltan unidades de uso
sin asignar. Evidentemente no tiene importancia, ya lo sabemos y lo
vamos a arreglar instantáneamente. No hay definidas viviendas tipo
A, ni B, ni C, eso es justo lo que íbamos a hacer ahora mismo.

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Figura 6.20. Recintos de la unidad de uso 1A,
correspondiente a una vivienda tipo B.

Pues análogamente procedemos con el resto de las viviendas, con cuidado, sin
emocionarnos matando marcianitos porque podemos equivocarnos. No obs-
tante, siempre contamos con el socorrido comando Deshacer o con Unidades
de uso>Eliminar asignación a recintos, que es un comando expresamente de-
dicado para revivir marcianitos.
Las unidades de uso van distinguiéndose coloreándose automáticamente en
distintos tonos pasteles, para que con un simple vistazo contrastemos qué
recintos pertenecen a qué unidades de uso. Estos colores contrastan con los
tristes grises de los recintos sin asignar a ninguna unidad de uso.
144 Capítulo 6

Nota:
Una vez introducida la primera unidad de uso, el cuadro de diálogo
de la figura 6.20 incorpora en su cabecera la casilla Unidades de
uso disponibles, que es una información más para llevar un mejor
control de lo que hacemos.

Truco:
Podemos abrir una ventana para capturar a todos los recintos de
cada unidad de uso, en vez de ir designándolos uno a uno. Por otra
parte, si atrapamos sin querer a un recinto improcedente, basta
designarlo de nuevo para sacarlo de la designación. Claro, siempre
antes de validar.

Una vez concluida la tarea de asignar recintos hasta gastar las unidades de uso
declaradas en los datos generales que introdujimos en el capítulo 2, tenemos
totalmente concluida la información que el programa necesita para calcular
ya muchas cosas. Pero eso tendrá que ser ya en los capítulos siguientes.

Resumen
En este capítulo hemos analizados los conceptos de recinto y de unidades de
uso y hemos visto cómo se relacionan entre sí.
Es muy importante comprender que en la descripción de un recinto, que
en la mayoría de los casos bastará con elegir una celda u otra del cuadro de
diálogo, va asociada una gran cantidad de información. Concretamente esta
información se refiere al comportamiento ante la climatización, ante las exi-
gencias acústicas y ante la iluminación que requiere.
Con los recintos tipificados todos estos datos se aplican automáticamente,
pero podemos crearnos un recinto de cualquier tipo y con las especificacio-
nes que queramos.
Finalmente recordar la importancia que tiene asignar estos recintos correcta-
mente a sus unidades de uso.
En el apéndice B. Propiedades de los recintos se recogen todos los datos
que implícitamente adopta el programa para cada tipo de recinto. En él se
listan para cada uno todas las propiedades que requieren y toda la relación
con cada exigencia básica del CTE.
Capítulo 7

Seguridad en caso
de incendio

En este capítulo ap erá:


• Unos concept ásicos de la normativa a aplicar.
• .ID proceso a evaluación del edificio ante esta norma con el programa.
• A reforz la resistencia al fuego de los elementos necesarios.
• A 0l!' izar los dispositivos de detección, control y extinción.
• . primir los resultados.
146 Capítulo 7

elE 08-51 5eguridad


en caso de incendios
En este capítulo vamos a hacer que nuestro edificio satisfaga la normativa
vigente de seguridad en caso de incendios, que en España es el CTE DB-Sr.
Dedicaremos inicialmente unas líneas a hacer un resumen de esta normativa
y después ya veremos cómo el programa Instalaciones del edificio de CYPE
nos ayuda a satisfacerla.
Para poder empezar, tenemos que saber que este documento básico se com-
pone de seis exigencias básicas, cinco de ellas intervienen directamente en
el diseño del edificio y otra, la CTE DB-SI 4, es dotacional, es decir, dice de
qué equipos e instalaciones tiene que estar dotado el edificio. También tene-
mos a día de hoy en vigor el RIPCI 93, que es el Reglamento de Instalaciones
de Protección Contra Incendios (R.O. 1942/1993), aunque se lleva anun-
ciando desde hace años una renovación de este reglamento. Si el CTE
y el Reglamento de Seguridad contra Incendios en los Establecimientos
Industriales dicen qué dotaciones tenemos que tener, el RIPCI dice cómo
tienen que ponerse.

elE DS-SI 1 Propagación interior


La exigencia básica SI 1 Propagación interior requiere la limitación del riesgo
de propagación del incendio por el interior del edificio.
Los edificios se deben compartimentar en sectores de incendio dependien-
do de la zona de uso y el uso previsto del edificio o establecimiento según
la tabla 1.1 del CTE DB-SI 1. La tabla 1.2 determina la resistencia al fuego de
paredes, techos y puertas que delimitan los distintos sectores de incendio del
edificio. A estas resistencias al fuego se les denomina El xx, donde el número
es la cantidad de minutos que debe aguantar esta compartimentación ante
un incendio.

Nota:
Cuando esta resistencia al fuego se pide a un elemento estructural
hablamos de R xx y si, además de ser un elemen to estructural, tiene
también carácter compartimentador 'lOS referiremos a su RE! xx.
Sería el caso de los forjados o los muros y pantallas.
Seguridad en caso de incendio 147

Dentro de un sector de incendios podemos tener locales de riesgo especial,


que se clasificarán como de riesgo bajo, medio o alto en función de la tabla
2.1 de esta exigencia básica. Con esta clasificación obtenemos en la tabla 2.2
las condiciones que deben reunir estas zonas.
La compartimentación contra incendios de los espacios ocupables debe tener
continuidad en los espacios ocultos, tales como patinillos, cámaras, falsos te-
chos, suelos elevados, puntos donde las instalaciones atraviesan la compar-
timentación, etc.
Los elementos constructivos que delimitan sectores de incendio se clasifican
de la siguiente manera:
• Paredes y techos: Las paredes y techos que separan al sector considerado
del resto del edificio, precisan una resistencia al fuego determinada por
la altura de evacuación del edificio.
• Puertas de paso: La resistencia al fuego de las puertas de paso entre sec-
tores de incendio depende del tiempo de resistencia al fuego requerido a
la pared en la que se encuentran.

eTE DB SI 2 Propagación exterior


La exigencia básica SI 2 Propagación exterior requiere la limitación del ries-
go de incendio por el exterior, tanto en el edificio considerado como en otros
edificios. Esta propagación puede darse por medianerías o fachadas y por
cubiertas.
Con carácter general, las medianerías o muros colindantes con otros edificios
deben tener una resistencia al fuego El 120 como mínimo.
Si tenemos vanos en las fachadas y el cierre de dichos vanos no llega al menos
a El 60, debemos observar unas distancias mínimas en planta entre dichos
vanos, bien sea entre dos sectores de incendio, una zona de riesgo especial
alto y otras zonas, o hacia una escalera protegida o pasillo protegido desde
otras zonas. Estas distancias mínimas en planta en función de la disposición
de estas fachadas son las que se recogen en la figura 7.1, que aglutina a las
figuras 1.1 a 1.6 de esta misma exigencia básica.
Cuando los edificios son diferentes y colindantes, la fachada del edificio con-
siderado cumplirá el 50% de esta distancia hasta la bisectriz del ángulo for-
mado por ambas fachadas.
Pero la propagación del fuego también puede darse en vertical, de hecho, es
lo más frecuente. Por eso, la norma también contempla la mínima distancia
entre vanos en vertical. Podemos observarlas en la figura 7.2, que aúna las
figuras 1.7 y 1.8 de esta exigencia básica.
148 Capítulo 7

-
-

-
6
-_,,"1~.:.,""--
Figura 7.1. Distancias minimas en planta entre vanos de fachada.

-, -,••
_. J.,
_. -l
-
- -
Figura 7.2. Encuentros forjado-fachada sin y con saliente.

La cubierta tendrá una resistencia al fuego RE! 60, como mínimo, en una
franja de 0,50 m de anchura medida desde el edifido colindante, así como en
una franja de 1,00 m de anchura situada sobre el encuentro con la cubierta de
todo elemento compartimentador de un sector de incendio o de un local de
riesgo espedal alto. Como alternativa a la condición anterior podemos optar
por prolongar la medianería o el elemento compartimentador 0,60 m. por en-
cima del acabado de la cubierta.
En el caso de que tengamos acuerdos entre cubiertas y fachadas de sectores
de incendios o edifidos diferentes, la altura mínima sobre la cubierta a la
que estará todo vano con EI<60 en paramentos dependerá de la distancia en
planta a la que tengamos vanos (Jucernarios, claraboyas u otros elementos de
ilurninadón y ventiladón) en la cubierta medida desde la pared. La figura 7.3
ilustra estas cotas y bajo ella se recoge la tabla de distandas mínimas.
Seguridad en caso de incendio 149

.....

d 1m) >2,50 2,00 1,75 1,50 1,25 1,00 0,75 0,50 O


h 1m) O 1,00 1,50 2,00 2,50 3,00 3,50 4,00 5,00
Figura 7.3. Encuentros entre cubiertas y fachadas,

CTE DB SI 3 Evacuación de ocupantes


La exigencia básica SI 3 Evacuación de ocupantes requiere la disposición
de los medios de evacuación adecuados para que los ocupantes del edificio
puedan abandonarlo o alcanzar un lugar seguro dentro del mismo en condi-
ciones de seguridad,
El dimensionado de los elementos de evacuación se realiza en función de la
ocupación del sector de incendio y la altura de evacuación, teniendo en cuen-
ta la superficie útil y la densidad de ocupación de cada zona. Por tanto, se
debe especificar previamente el régimen de actividad y de uso previsto para
el edificio, que ya lo hicimos implícitamente en los datos generales.
Las características de los elementos de evacuación, la protección de las escale-
ras, la disposición de un sistema de control de humo de incendio y el núme-
ro de salidas de planta o salidas de recinto que debe haber en las respectivas
plantas o recintos, dependen del número de personas que se encuentran en
ellos.
También tenemos que especificar la altura de evacuación, puesto que el núme-
ro de salidas de planta o salidas de recinto que debe haber en las respectivas
plantas o recintos, la protección de las escaleras y la anchura de los elementos
de evacuación, dependen de este valor,
La longitud de los recorridos de evacuación hasta alguna salida del recinto se
limita en función del uso de los edificios y de su ocupación (Tabla 3,1 del CTE
DB-Sl 3). Cuando los sectores de incendios estén protegidos con una instala-
ción automática de extinción, la longitud de estos recorridos de evacuación
se puede aumentar un 25% sobre los valores preestablecidos,
Los medios de evacuación se deben señalizar convenientemente (Art. 7,1 del
CTE DB-Sl 3) y ser perfectamente visibles desde cualquier punto de las vías
de evacuación.
150 Capitulo 7

En los casos recogidos en el Art. 8.1 de esta exigencia básica CTE DB-SI 3, se
debe instalar un sistema de control de humos del incendio que garantice una
segura evacuación de los ocupantes.

CTE DB 51 4 Detec~ión, control


y extinción del incendio
Casi toda esta exigencia básica la compone su tabla 1.1, que recoge las do-
taciones de detección, control y extinción de incendios con que debe contar
cada edificio o establecimiento en función de su uso previsto.
De toda esta tabla a nosotros nos afectan directamente las prescripciones
generales, las dedicadas a residencial vivienda, a usos administrativos y a
aparcamiento.
El Art. 2 de esta exigencia básica determina la señalización de las instalacio-
nes manuales de protección.
Por supuesto, tanto las dotaciones necesarias como su señalización son eva-
luadas por el programa.

CTE DB 51 5 Intervención de los bomberos


La exigencia básica SI 5 Intervención de bomberos requiere que se facilite la
intervención de los equipos de rescate y de extinción de incendios.
Esta exigencia básica no puede ser controlada por el programa, porque para
ello tendríamos que definir el entorno del edificio y esto, al día de hoy no
está implementado.
No obstante, el programa sí incluye en los listados las condiciones de los
accesos que esta exigencia básica pide a nuestro edificio y comprueba que
se cumplan las condiciones de accesibilidad por fachada para el equipo de
extinción.

CTE DB 51 6 Resistencia
al fuego de la estructura
La exigencia básica SI 6 Resistencia al fuego de la estructura determina la
resistencia al fuego de la estructura portante durante el tiempo necesario
para que puedan cumplirse el resto de exigencias básicas en condiciones
de seguridad.
Seguridad en caso de incendio 151

En este Documento Básico se indican ÚIÚcamente métodos simplificados de


cálculo aproximados, los cuales recogen el estudio de la resistencia al fuego
de los elementos estructurales individuales ante la curva normalizada tiempo-
temperatura. Si se utilizan estos métodos de cálculo, no es necesario tener en
cuenta las acciones indirectas derivadas del incendio como consecuencia de
las deformaciones de los elementos.
Existen otros métodos (basados en las curvas paramétricas, en dinámica de
fluidos de incendio, fuegos localizados, etc.) para el estudio de edificios sin-
gulares o para el tratamiento global o parcial de la estructura.
El tiempo equivalente de exposición al fuego que puede soportar la estructura
y, por tanto, su resistencia al fuego varía en función de la altura de evacuación
del edificio, pudiendo distinguirse tres situaciones:
• Edificios con altura de evacuación descendente de más de 28 m o ascen-
dente de más de una planta.
• Edificios con altura de evacuación descendente entre 15 y 28 m o ascendente
hasta 2,8 m. Aparcamientos bajo otros usos.
• Edificios con altura de evacuación descendente de menos de 15 m.
Podemos disponer medidas activas voluntarias que permitan reducir el tiem-
po equivalente de exposición al fuego y, por tanto, la resistencia al fuego de
la estructura. Pueden ser:
• Detección automática.
• Alarma automática a bomberos.
• Extinción automática.

Sectores de incendios
Lo lógico sería que en este momento compartimentáramos en sectores de incen-
dio el edificio, en función de lo establecido enla tabla 1.1 del CTE DB-SI 1. Por
supuesto, podemos hacerlo manualmente con Sectores de incendios>Asignar,
pero es mucho más rápido y cómodo dejar que el programa 10 haga automá-
ticamente. Podemos instar a que efectúe dicha sectorización con el comando
Sectores de incendios>Asignación automática de sectores. No obstante, ni
siquiera esto haría falta, porque si calculamos sin haber sectorizado, el progra-
ma nos lo comentaría y nos propondría hacer esta sectorización automática.
Definitivamente optamos por ejecutar Sectores de incendios>Asignación
automática de sectores, lo que nos abre el cuadro de diálogo mostrado en
la figura 7.4. Aceptamos el cuadro y, tras unos instantes de cómputo, queda
sectorizado el edificio.
152 Capítulo 7

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0A90_'...,......

Figura 7.4. Invitación a sectorizar automáticamente el edificio.

En este proceso de sectorización, el programa nos advierte que tenemos avi-


sos en la planta baja. El contenido de esta advertencia nos emerge al posi-
cionar el cursor sobre dicho aviso, en la señal que nos aparece en la esquina
derecha del área gráfica, que en este caso nos informa de algún problema en
la planta baja.
Si no estamos en esta planta nos dirigimos a ella, donde apreciamos en el for-
jado de la plaza que nos aparece sobre cada trastero y sobre el garaje el co-
mentario de que hemos introducido dicho forjado como si fuera entre pisos
y el programa detecta que no tenemos recintos sobre él, por tanto, debería
ser una azotea.
Lleva toda la razón del mundo. En el capítulo 4 introdujimos el forjado como
un rectángulo perfecto y realmente el forjado entre pisos debe ser sólo aquella
zona sobre la que hayan recintos. Tanto la plazoleta exterior como la pequeña
entrada del edificio por el acceso norte, deben definirse como azoteas.
Hacer estos cambios en este elemento constructivo es para nosotros a estas
alturas pan comido. Basta con borrar el forjado, volverlo a meter recorrien-
do el perímetro de los cerramientos y cerrar la entrada norte y el patio con la
entrada sur como una azotea transitable del tipo que hemos venido usando
("Transitable Conv. FU25"). Por su puesto, también podríamos usar el comando
Elementos constructivos>Forjados>Dividir para delimitar los distintos forja-
dos que vamos a tener. Después sólo tendríamos que editarlos para cambiar
su tipología.

Nota:
Una vez solucionado el problema nos olvidamos de él. El aviso
seguirá ahí hasta que el programa rehaga sus cálculos, pero después
desaparecerá. Aunque pueda parecer un poco incómodo, tenemos que
acostumbrarnos a convivir con estos avisos y mensajes de error. Es
parte del proceso y, muchas veces, terminaremos con ellos ahí.
Seguridad en caso de incendio 153

Una vez sectorizado el edilicio, podemos consultar cómo ha realizado el pro-


grama esta sectorización de una manera gráfica, paseando por las distintas
plantas del edificio. Notaremos como los recintos se han coloreado en tonos
pasteles diferentes, distinguiéndose tres sectores:
• Zona residencial,
• Oficina y
• Garaje.
Además de estos sectores, tenemos dos espacios, el vesnbulo de independen-
cia y la caja del ascensor, que no pertenecen a ninguno de estos tres secto-
res, por eso aparecen en ese gris neutra!. Pero esta sectorización la podemos
contrastar aún más cómoda y eficientemente con el comando Sectores de
incendio>Vistas 3D, que nos devuelve el gráfico de la figura 7.5, que aparece
deslucido por la falta de color, pero que en su programa resultará muy colo-
rido y representativo.

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,..-
Sc_"'-_.1
SC_R.......... v-.d.o_l
.X_'
........


Figura 7.S. Vista tridimensional de la sectorización
que el programa ha realizado automáticamente.
154 Capítulo 7

Nota:
A la derecha de esta vista 3D figuran los nombres de los sectores que
el programa ha creado. Ni que decir tiene que si no nos gustan los
nombres o la sectorizaci6n propuesta, podemos modificarla a nuestro
gusto, aunque el nombre es lo de menos y la sectorizaci6n, por lo general,
es infalible. Cuando únicamente tenemos que actuar es cuando hay
dos o más escaleras en el edificio, que tenemos que dividir los flujos de
ocupantes manualmente para cada escalera, porque el algoritmo interno
de sectorizaci6n automática "no ve" las puertas, sólo los recintos.

Nota:
Esta primera sectorización no es en absoluto definitiva, es una primera
aproximación, porque en ella no se han tenido en cuenta muchos datos
que sólo entrarán a participar cuando calculemos.

Nota:
Las oficinas, si son de menos de sao m', podrían estar incluidas en
el mismo sector de incendios del edificio, pero preferimos dejarlo así,
por si mmiana tiene otro uso este local comercial.

Para quitar un recinto de un sector y llevarlo a otro, ejecutarnos Sectores de


incendio>Eliminar asignación y después Sectores de incendios>Asignar.
Una vez conformes con la sectorízación, dados los edificios vecinos y con las
resistencias al fuego declaradas implícitas y explícitamente, el programa ya
puede evaluar el cumplimiento de las dos primeras exigencias básicas. Por
tanto, vamos a comenzar el proceso de cálculo y centraremos ahora nuestro
análisis en la satisfacción de las exigencias básicas orientadas a evitar la pro-
pagación interior y exterior de un eventual incendio.
Directamente ejecutamos Resultados>Calcular .¡. El resultado es catastrófico,
todo nuestro edificio está lleno de advertencia y errores y parecen demasiados
para conseguir nuestro propósito. Pero no tenemos que amilanarnos, iremos
estudiando poco a poco qué pasa en cada sitio y al final llegaremos antes de
lo que nos podemos imaginar a la solución buscada.

Nota:
Al calcular, también se comprueba que todos los recintos están
asignados a un sector de incendios, excepto ascensores y vesUbulos
de independencia.
Seguridad en caso de incendio 155

Lo primero que vamos a hacer es dividir los problemas. Para ello vamos a
configurar el panel Errores, abajo a la izquierda, tal y como muestra segui-
damente, la figura 7.6.

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MollJar
_ _ Iof_
........ _ . ~

,. w..._bo.q.... _
"'~
';;o,S1I~_
OSlJEv""","""",.~
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Figura 7.6. Panel de errores con información selectiva.

Lo que estamos haciendo es preocuparnos inicialmente de lo que afecta a la


propagación del incendio. Cuando tengamos esto resuelto ya estudiaremos
qué pasa con las vías de evacuación y finalmente dotaremos a nuestro edifi-
cio de todo lo necesario para satisfacer el CTE DB-SI 4.
Ahora la cosa no está tan fea. Ya no aparecen tantos errores como antes. Vamos
a empezar a estudiar cada uno de ellos. Como norma, y toda vez que los fue-
gos se propagan hacia arriba, comenzaremos estudiando los problemas desde
abajo para terminar en la última planta.
En el sótano sólo tenemos tres errores, en las tres puertas del veshbulo de
independencia. Estos errores se marcan con un círculo rojo veneno y al posi-
cionarnos sobre ellos se nos informa del problema en cuestión. En este caso
está claro, las puertas de los veshbulos de independencia tienen que ser como
mínimo El, 30. Por tanto, editamos estas tres puertas para aplicarles el El, 30
requerido. Calculamos y hacemos nuestro filtro de errores para comprobar
que ya no tenemos errores de este tipo en esta planta.

Nota:
Una vez que el vestíbulo de independencia tiene sus puertas con la
resistencia al fuego requerida, el análisis relativo al cumplimiento
del erE DB-SI 1 hace que se redistribuyan las superficies y los
usos por sectores y, en consecuencia, se reconsideren los requisitos
de cada recinto.

Con el sótano solucionado desde el punto de vista de la propagación de incen-


dios, subimos a la planta primera, donde tenemos problemas con las puertas
de los dos recintos de riesgo especial. Para la del cuadro de contadores eléc-
tricos nos pide, según las tablas que el mismo programa refiere en su infor-
mación, puertas El, 45. Esto ya sabemos arreglarlo.
156 Capítulo 7

El problema con el almacén de contenedores es más grave. En este caso, por


ser este local de riesgo especial medio, ya que tiene una superficie construida
de entre 15 y 30 m' (tabla 2.1 del Art. 2 del CTE-DB-Sl 1), tenemos que dotarlo
de un vesbbulo de independencia según la tabla 2.2 del mismo artículo.
En este caso no nos vale reforzar la resistencia al fuego de la puerta, tenemos
que afectar al diseño del edificio en ese punto. Tenemos tres soluciones:
• Disponer un pequeño vestíbulo de independencia con su doble puerta
de El, 30.
• Achicar este almacén de contenedores. Esta solución tiene que contrastarse
con lo que nos exige al respecto el CTE DB-HS 2 Recogida y evacuación
de residuos, que lo estudiaremos en un par de capítulos.
• Eliminar la puerta de tránsito entre el zaguán y este almacén de residuos.
En principio, la tercera solución es indiscutiblemente la más barata y no com-
promete el confort del edificio, más bien al contrario, porque a través de esa
puerta podrían filtrarse malos olores. Por tanto, eliminamos esa puerta y, con
ella, el problema. Otra vez más, el programa nos ha ayudado directamente
al diseño del edificio.
Recalculamos y nos vamos al siguiente error del edificio referido a la propa-
gación de incendios, que ya tenemos que buscarlo en la planta bajo cubierta,
en la puerta de la sala de máquinas del ascensor, que tiene que ser también
El, 45. La arreglamos y volvernos a calcular. El único resquicio de problema
que nos queda está en el recinto definido para la rampa de garaje, que corno
no está tipificado, el programa no sabe su riesgo de incendio y lo asemeja al
del resto de recintos de su sector, que es el de la vivienda.
Esto no es del todo correcto, sería mejor que este recinto estuviera en el sector
"Sc_Aparcarníento_1". Por tanto, le eliminarnos su asignación automática y lo
asignamos al sector "Sc_Aparcamiento_1". Cuando recalculemos el aviso se
mantendrá, pero ya sabemos que el programa le va a aplicar el mismo riesgo
de incendio que al garaje, que es bastante más correcto que la consideración
anterior.
La figura 7.7 muestra la sectorización definitiva, con el reseñado de los locales
de riesgo especial. Debemos comparar esta figura con la sectorización inicial,
que se mostró en la figura 7.5

Nota:
Los colores de la sectorización hablan por sí solos, rojo para los locales
de riesgo, verde para los espacios seguros (escalera del sótano y vestí-
bulo de independencia) y azul para la comunicación (ascensores).
Seguridad en caso de incendio 157

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Figura 7.7. Sectorización definitiva.

Con esto terminaríamos el cumplimiento de nuestro edificio para la propaga-


ción de incendios, tanto interior como exterior, aunque en el control de erro-
res sólo se refiera la SI 1. Si queremos asegurarnos de este comentario, basta
con que cambiemos la forma de los edificios vecinos y los hagamos perfecta-
mente perpendiculares, sin sus patios. Dejaremos de cumplir las distancias
mínimas a la bisectriz entre los paramentos en las ventanas extremas que dan
a los patios interiores. Pruébelo.

Vías de evacuación
Las vías de evacuación son los recorridos que tienen que seguir los ocupan-
tes de un edificio ante una situación de emergencia. Evidentemente estos re-
corridos tienen que tener unas determinadas características, que se detallan
pormenorizadamente en el CTE DB-SI 3.
Lo más destacable es que las escaleras de nuestro edificio forman parte de las
vías de evacuación y que, en función de la altura que salvan y del número de
158 Capitulo 7

ocupantes que sirven, es posible que tuviéramos que disponer esta escalera
como protegida (Art. 5 CTE DB-SI 3).
En nuestro caso, los recintos habitualmente ocupados a más altura son las
viviendas de la cuarta planta, que tienen su suelo a 12.60 m. Como es menor
de 14 m., no se nos exige que esta escalera sea protegida.

Nota:
Si tuviéramos que disponer nuestra escalera como protegida, ten-
dríamos que !lacer en planta baja una partición física del zaguán y
disponer como escaleras de desembarco ascendente y descendente un
recinto expresamente dedicado a estefin. A ambos lados de este nuevo
recinto quedarían un zaguán norte y otro zaguán sur. Pero en nuestro
caso, todo esto no !lace falta.

El programa va a ser capaz de asignar automáticamente a la vía de evacuación


que pase por cada puerta de cada unidad de uso el número de posibles usua-
rios de esa vía. Desde cada puerta de cada vivienda busca la vía que pasa más
cerca y a dicha vía asigna los ocupantes lógicos de esa vivienda en función de
sus camas. De esta manera va cargando la vía de ocupantes y en cada tramo
va comprobando si el ancho de la vía necesario cabe por las puertas, pasillos
y escaleras, tomando la anchura de ésta última como la de la vía de evacua-
ción del zaguán (para los cálculos de capacidad y el aporte de ocupantes al
desembarco, con un valor límite de 160 x Aútil). También se comprueba si
el recorrido que tiene que hacer cada ocupante satisface en longitud el valor
máximo, establecido en la tabla 3.1. del Art. 3 del CTE DB-SI 3 y si necesita
o no más de una salida. Tenemos que habilitar una vía de evacuación desde
todo origen de evacuación del edificio, cuya definición, según el Anejo A.
Terminología la transcribimos textualmente por su extremo interés:
"Es todo punto ocupable de un edificio, exceptuando los del interior de las
viviendas y los de todo recinto o conjunto de ellos comunicados entre sí, en
los que la densidad de ocupación no exceda de 1 persona/lO-m2 y cuya su-
perficie total no exceda de 50 m 2, como pueden ser las habitaciones de hotel,
residencia u hospital, los despachos de oficinas, etc.
Los puntos ocupables de todos los locales de riesgo especial y los de las zonas
de ocupación nula cuya superficie exceda de 50 m 2, se consideran origen de
evacuación y deben cumplir los límites que se establecen para la longitud de
los recorridos de evacuación hasta las salidas de dichos espacios, cuando se
trate de zonas de riesgo especial, y, en todo caso, hasta las salidas de planta,
pero no es preciso tomarlos en consideración a efectos de determinar la altura
de evacuación de un edificio o el número de ocupantes."
Seguridad en caso de incendio 159

Con estos preámbulos vamos a trazar los distintos recorridos de evacuación


desde cada punto ocupable. Con carácter general, en los casos descritos en el
primer párrafo de la definición de origen de evacuación, bastará con que una
vía de evacuación pase cerca de su puerta (a menos de 3 m., que es la gene-
rosa tolerancia del programa). Para los casos descritos en el segundo párrafo
de esta definición, la vía debe nacer en el punto más lejano en el que sea po-
sible que algún ocupante esté y debería ir trazando el recorrido natural que
dicho ocupante haría, salvando máquinas, muebles e instalaciones, aunque
para ello la vía fuera zigzagueando.
Comenzaremos como siempre con el sótano y como una imagen vale más
que mil palabras, mostramos la figura 7.8 con los distintos trazados que te-
nemos que reproducir en nuestra obra. Para ello basta con ejecutar Vias de
evacuación>Nueva. Cada tramo de vía se justifica a eje de los dos puntos que lo
definen y, muy importante, mantiene el sentido de introducción de estos extre-
mos, es decir, cada tramo es como si fuera un vector. Para conectar distintas vías
entre sí, es muy interesante usar la captura a elementos Más cercano, además
de las proyecciones ortogonales. Estas vías quedarán más elegantes si tenemos
el Ortogonal activado y también puede venimos bien desactivar la visualización
de las plantillas (F4), ya nos conocemos sobradamente bien el edificio.

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Figura 7.8. Trazado de las vías de evacuación en el sótano.
160 Capítulo 7

Nota:
Como la mayoría de las puertas son de 82.5 cm. de hoja, pondremos todas
las vías de 80 cm. Ya nos dirá el programa si en algún sitio necesitamos
una vía más ancha o si la vía no cabe por alguna de las puertas.

En la planta baja hacemos lo mismo, según puede verse en la figura 7.9, pero
aquí, la vía que sale de la escalera y se dirige hacia ambas puertas la haremos
de 1 m. de anchura, aunque el resto siga siendo de 0.80 m.

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Figura 7.9. Trazado de las vías de evacuación en la planta baja.

No tenemos que temer salir mucho del edificio con estos recorridos. El pro-
grama sabe qué partes computan como longitud y cuáles no.
Para las oficinas hemos puesto una única salida, aunque tenemos dos dispo-
nibles que dividirían este recorrido de evacuación. Si nos da problemas lo
cambiaremos.
Ya que estamos, también reproducimos una de las cuatro plantas residen-
ciales a modo de ejemplo y la planta bajo cubierta. Respectivamente en las
figuras 7.10 y 7.11.
Seguridad en caso de incendio 161

Advertencia:
Las instalaciones también pueden copiarse de grupo a grupo. En
concreto, podemos trazar las vías de evacuación de la primera planta
y copiarlas a las demás plantas, por ser información perteneciente a
la categoría Incendios. Pero cuidado, tenemos que desactivar el resto
de categorías, ya que de lo contrario sobrescribiríamos geometrías,
recintos, unidades de uso, en fin, una catástrofe. A mí me ha pasado
y por poco no se me sale el corazón del susto. Menos mal que he
utilizado el comando Deshacer a tiempo.

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Figura 7.10. Trazado de las vías de evacuación en la planta primera.

Una vez introducidas las vías de evacuación en todas las plantas, calculamos y
filtramos errores, esta vez despreciando sólo los referentes al CTE DB-SI 4.
Con estas vías de evacuación sólo tenemos errores en cuatro puertas, la del RITS,
la del cuarto de contadores eléctricos y las dos que se aprecian en la figura 7.12,
que están en el sótano. Todas ellas son de 72.5 cm. y deben tener al menos 80
cm. Por tanto, editamos las cuatro y las ponemos todas de 82.5, respetando la
resistencia al fuego que tuvieran cada una, que esto ya estaba bien.
162 Capítulo 7

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Figura 7.11. Trazado de las vías de evacuación en el bajo cubierta.


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Figura 7.12. Incoherencia entre anchos de puertas y de vías de evacuación.
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Seguridad en caso de incendio 163

Calculamos de nuevo y ya no nos queda más remedio que dejar vistos todos
los errores, porque sólo nos resta justificar el CTE DB-Sr 4.

Instalaciones de detección,
control y extinción de incendios
Por primera vez en el libro, vamos a introducir equipamiento, instalaciones.
Hasta ahora el programa "sólo" nos había servido para evaluar el cumpli-
miento de la normativa y proponernos cambios en su diseño geométrico o
de sus elementos constructivos, pero en este epígrafe descubriremos el uso
dotacional tan potente de este programa.
Para dotar al edificio de sus instalaciones, ya da igual ir de arriba abajo que
de abajo arriba, pero mantendremos el criterio de empezar desde abajo, para
adquirir buenos hábitos.
El aspecto del sótano vuelve a ser desastroso. Cada 0.5 m. de vía de evacua-
ción tenemos un círculo rojo de error. Pero todos ellos nos dicen lo mismo,
que desde ese punto de la vía de evacuación no tenemos ningún extintor a
menos de 15 m., como se exige en la tabla 1.1 del CTE DB-Sr 4.
Pues vamos a poner extintores. Ejecutaremos Instalación>Equipamiento -=-,
lo que nos abre la barra de herramientas que se recoge en la figura 7.13.

Truco:
Si hacemos dic sobre el triángulo rojo de la izquierda de la barra de
herramientas se nos dispone en posición vertical y nos muestra el
título de cada icono, lo que puede ser una buena ayuda hasta que nos
acostumbremos al contenido de estos botones.

Ejecutamos el primero de los iconos de esta barra de herramientas, que no


puede ser más elocuente, y con él accedemos al cuadro de diálogo de confi-
guración de los extintores a usar en el edificio, que se muestra en la 7.14. En
nuestro caso, y mientras no se nos pida lo contrario, diremos que todos los
extintores de la obra son del mismo tipo, concretamente del tipo que se nos
164 Capítulo 7

ofrece por defecto. Éste es un extintor genérico, de ninguna casa comercial


concreta, portátil, de polvo químico ABC polivalente y de eficacia 21A-113-
B-C, que es lo mínimo que se despacha.

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Figura 7.14. Tipo de extintor a
disponer en nuestra obra.

Una vez aceptado el cuadro, que llevaba detrás otra solapa para la señaliza-
ción que todo extintor debe tener, accedemos al área gráfica, donde tenemos
que colocar estos equipos. No se trata de poner extintores a diestro y siniestro,
hay que poner los rrúnimos que hagan falta para cumplir la norma, porque
no los regalan.
El sistema de colocación de estos equipos podría ser situarse en el origen de
cada vía de evacuación, ir recorriéndola durante aproximadamente 15 m. y
disponer uno en las inmediaciones, donde por la construcción estorbe menos,
pero se vea mejor. De esta manera iríamos cubriendo todos los puntos de
estas vías.
Con los tres extintores reseñados en la figura 7.15 resolvemos todo el sótano.
Llama la atención que en el recinto para el aljibe y el grupo de presión no
hemos puesto ningún extintor, a pesar de ser cuarto técnico. Le vale el que
hemos puesto en el RITI en virtud de la nota 1 a pie de tabla 1.1 del Art. 1 del
CTE DB-SI 4).
Seguridad en caso de incendio 165

Advertencia:
Los extintores deben estar cerca de las puertas de salida del recinto o,
en cualquier caso, en el trayecto de la evacuación. El objetivo de las
normas de protección contra incendios es, con carácter general, el de
proteger a las personas, no al edificio ni a su contenido. Por tanto, los
equipos de extinción deben ser una alternativa para el ocupante que
ya se encuentra seguro cerca de la puerta, no para que nadie vaya a
un rincón a por un extintor y quede atrapado.

Nota:
Cuando insertamos un extintor o cualquier otro equipamiento, dis-
ponemos de una biela verde que sirve para orientar dicho equipo. Si
queremos modificar su disposición original, hacemos dic con el botón
izquierdo del ratón en esta palanca, soltamos este botón y orientamos.
No se trata de arrastrar, basta con seleccionar la biela para entrar en
el modo de giro.

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Figura 7.15. Extintores necesarios en el sótano.

En la planta baja han hecho falta ocho extintores, que se han dispuesto según
se marca en la figura 7.16. No obstante, podemos eliminar tres de ellos, los dos
de la rampa de garaje, que estamos dotando como si de un garaje se tratara
166 Capítulo 7

y el del cuarto de contadores de electricidad, que puede abastecerse del que


tiene por fuera de su puerta, en la salida norte del bloque. Si queremos, po-
demos sustituir el del cuadro de contadores por uno de CO,.

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Figura 7.16. Extintores necesarios en planta baja.

Nota:
Es muy habitual querer proteger la aparamenta de los cuadros eléc-
tricos con un extintor de CO" ya que el de polvo la deja inservible.
Si queremos lo podemos poner, podemos habilitar un segundo tipo de
extintores en la obra que sea un extintor portátil de CO" pero como
esto no es exigido por la norma no lo pondremos en nuestra obra.

Nota:
El programa busca desde todos los puntos de las vías de evacuación
un extintor a menos de 15 m. en su recinto o en uno adyacente en la
dirección del recorrido de evacuación. Si este recinto adyacentefuera un
vestíbulo de independencia, excepcionalmente busca en el siguiente.
Seguridad en caso de incendio 167

En las plantas de viviendas basta con colocar uno en cada descansillo, cerca
del primer peldaño de bajada, que es el punto por el que todo ocupante tiene
que pasar.
En la planta bajo cubierta hacen falta dos extintores, uno por dentro y otro
por fuera de la sala de máquinas del ascensor, pero corno antes, por cercanía,
podernos eliminar el de dentro amparados por el reglamento.
Ya no tenernos ningún problema local, sin embargo, el programa sigue
mostrando en la esquina inferior derecha mensajes de advertencia y error.
Concretamente, los mensajes de error nos dicen que en los aparcamientos se
requieren bocas de incendio equipadas (BIEs), tanto en el sótano corno en la
rampa de garaje. Las BIEs en la rampa de garaje no tienen demasiado sentido,
pero el programa no ve que esto es una rampa que comunica estos recintos y
que en ella no se estacionan vehículos. Si no hubiéramos definido este recinto
no tendríamos este problema.

Nota:
Si alguna vez tenemos que usar la rampa del garaje como vía de
evacuación, tenemos que saber que sólo es posible en viviendas uni-
familiares y se nos exige que tenga una puerta peatonal integrada y
que la pendiente no supere el 16%.

No obstante, para que nos cumpla todo la pondremos, aunque en proyecto


la quitemos justificándolo según hemos argumentado. Otra posible solución
es hacer una copia de la obra, en una no definirnos recinto y calculamos todo
y en la otra ponernos el recinto corno lo tenernos puesto y en ella sólo calcu-
lamos la acústica. Aunque quizás, la mejor solución definido todas sea hacer
cumplir la acústica del edificio con el recinto de la rampa de garaje y después,
una vez calculados los requisitos constructivos para el cumplimiento acústico,
eliminarnos el recinto y con él todo lo que hubiera.
Desde la barra de herramientas Equipamiento, tornaremos una BlE de 25 mm.
Las de 45 mm., debido al tremendo golpe de ariete, requieren de personal bien
entrenado y bien fuerte para su funcionamiento. Esto nos abre un cuadro que
nos informa de cómo van a estimarse las presiones de entrada del agua en cada
tipo de BlE. Nosotros nos dejarnos recomendar por el programa y aceptamos
que estas presiones se calculen según la norma UNE-EN 671.
Dispondremos una única BlE en el sótano, junto al extintor que pusimos en
la pared del trastero 2, pero no tan a la esquina, porque tiene que llegar hasta
el último rincón del aljibe y el grupo de presión. Calcularnos y acusaremos
entusiasmados que con esta BIE llegamos a todos los puntos del sótano.
168 Capítulo 7

Nota:
El programa calcula si llegamos a todos los puntos considerando
que la manguera de la BIE, de 20 m. de longitud, es flexible y puede
zigzaguear, pero que el chorro, estimado en 5 m., no puede obviamente
ir esquivando las paredes, tienen que ir necesariamente recto.

En la planta baja colocaremos otra BIE cerca de la salida, aunque ya hemos


dicho y repetimos que podríamos prescindir de ella en proyecto.
Para alimentar a estas BIEs con autonomia, independientemente de cómo esté
el suministro de agua de la calle en caudal y presión, tenemos que disponer
de un aljibe y de un grupo de presión. Ya le teníamos hecho sitio a estos ele-
mentos. Con el programa sólo introduciremos el grupo de presión, que lo to-
mamos de la barra de herramientas Equipamiento y lo insertamos en el centro
del recin to que lo espera.
Desde esta misma barra de herramientas escogemos la opción Tubería para
conectar el grupo de presión con la BIE del sótano. El trazado lo haremos
según nos parezca oportuno, tratando siempre de que sea lo más corto posi-
ble por aquello de las pérdidas de carga.
Una vez conectada la BIE del sótano, tenemos que conectar a este mismo grupo
de presión la BIE que hemos colocado en la rampa del garaje, en la planta baja.
Para ello colocaremos un montante, que no es más que una tubería vertical
para conexión de instalaciones en varias plantas. Para colocar este montante
justo sobre la tubería, es esencial que la captura Más cercano esté activada,
para que enganchemos el montante justo sobre la tubería.
Una vez colocado el montante, si subimos a la planta baja, ya lo veremos, con
un botón rojo encima indicando que no está conectado a nada. Sólo restaría
unir el montante y la BIE con otra tubería.
Cuando calculemos, el programa detectará si está todo bien conectado y efec-
tuará el cálculo hidráulico de estas tuberías y montantes, como demuestra la
figura 7.17.

Nota:
El cálculo hidráulico se activa sólo si se detecta algúll tramo de
tubería en la instalacióll, pero el programa admite que las dejemos
si 11 conectar.

A pesar de haber puesto ya extintores y BIEs y de tener todo bien calculado,


aún tenemos avisos de error. En este caso, se nos dice que, según la tabla 1.1
del CTE DB-SI 4, nos hace falta un sistema de detección de incendios.
Seguridad en caso de incendio 169

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Figura 7.17. Cálculo hidráulico del abastecimiento de las BIEs.

Nota:
También podríamos calcular una instalación de rociadores y conec-
tarla a otro grupo de presión en paralelo, pero eso no cabe ya en este
libro. La instalación de rociadores lleva asociada la ventaja de que
podemos aumentar los recorridos de evacuación en un 25% (nota 1
a pie de tabla 3.1 del Art. 3 del CTE DB-SI3).

Para solucionar esto dispondremos de unos detectores ópticos de humos,


porque los iónicos en zonas de aparcamiento de vehiculos pueden dar falsas
alarmas por los gases de combustión de los coches.

Truco:
Inicialmente es buena idea poner uno solo y calcular, para que gráfi-
camente tengamos la superficie abarcada por cada detector. Cuando
ya sepamos el alcance, podremos realizar una distribución de ellos.
170 Capítulo 7

En la figura 7.18 hemos dispuesto un solo detector y, según la distribución


de errores, hemos podido trazar un círculo de abarque que tiene que ser pa-
recido a la zona cubierta eficientemente por el detector.
En esta figura también se aprecia que el programa pide una central de alarmas
siempre que haya al menos un detector. Luego la pondremos, por ejemplo,
en el hueco de la escalera del sótano.

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Figura 7.18. Campo de visión estimado del detector.

En total, muy ajustado, pueden llegar a disponerse 10 detectores ópticos de


humos para cubrir toda la superficie. Mientras más regular sea la disposición,
más eficientemente cubriremos toda la superficie. Pero para que desaparez-
can los errores tenemos que colocar la Central de detección automática de
incendios, que en principio puede ir dispuesta en la pared del fondo de la
caja de escaleras.
Una vez que hayamos realizado el cálculo correspondiente, apreciaremos un
error en la central de detección, que no tiene alarma asociada a la que emitir
sus emergencias. Por tanto, junto a la misma central, podemos insertar una
Sirena acústica interior.
Seguridad en caso de incendio 171

Ya tenemos definitivamente la planta sótano resuelta, aunque está plagada


de avisos recomendando poner detectores de humos en todos los trasteros y
cuartos técnicos. Por economía declinaremos la recomendación.
En la planta baja también tenemos que poner detectores, nos lo pide en la
rampa del garaje. Bastará con tres elementos.
Calculamos y ... ipor fin eliminamos todos los errores!
No obstante, tenemos que considerar que el programa cuenta, según exige
el Art. 8.1 del CTE DB-SI 4 para un aparcamiento cerrado, que tenemos que
dotar a la instalación de un sistema de control de humos de incendio. Este
aspecto 10 recordaremos en el primer capítulo dedicado a la salubridad,
que será el 9.

Señalización de las vías de evacuación


El programa no nos ha pedido ninguna señalización, pero en cuanto en-
tremos la primera señal para los medios de evacuación en cada planta, el
programa considera que deseamos calcular el cumplimiento del Art. 7 del
CTE DB-SI 4. En ese caso el programa se asegura de que desde todo punto
del recorrido de evacuación se vea geométricamente una de estas señales
y que tiene el tamaño suficiente para que desde esa distancia se vea sufi-
cientemente bien.
Para disponer esta señales abrimos la barra de herramientas Equipamiento y
seleccionamos Señalización (medios de evacuación). Esto nos abre el cuadro
de diálogo de la figura 7.19, donde optamos por un solo tipo de señales para
estos medios de evacuación, pero en vez de 21Ox21O mm. las pondremos de
420x420 mm, que se ven desde 20 m., como se aprecia en la parte inferior de
este cuadro.

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Figura 7.19. Tipo de las señales para las vias de evacuación.


172 Capitulo 7

El criterio para poner estas señales es parecido al de los extintores. Nos ima-
ginamos en cada origen de la vía de evacuación y pensamos dónde podemos
poner una de estas señales a menos de 20 m. para que se vea desde donde es-
tamos. En el sótano bastan tres, una sobre la puerta de acceso al vesbbulo de
independencia, otra alIado de la puerta del trastero 2, para que se vea desde
el fondo del garaje y otra en la pared lateral del trastero 3, para que la vean
los ocupantes que collÚenzan su huída desde el trastero 16.
En planta baja tenemos que poner una sobre cada puerta exterior que sirve de
evacuación y una última que podríamos poner en la oficina, sobre la puerta
que no hemos considerado para la evacuación.
En cada una de las plantas de viviendas dispondremos una señal alIado de
cada extintor y en el bajo cubierta igual.

Nota:
Si en cualquier momento necesitamos incluir un nuevo extintor de
otro tipo distinto a los elegidos o una nueva señalo cualquier otro
tipo de equipamiento no usado, podemos ir a buscarlo al cuadro de
diálogo Obra>Datos generales, que ahora se ha completado con
todo nuestro equipamiento elegido, como se aprecia en el cuadro de
diálogo 7.20. Basta designar cualquier botón de estos equipamientos
para acceder al cuadro de diálogo correspondiente, donde podemos
cambiar, añadir o quitar elementos de cada tipo.

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Figura 7.20. Nuevo aspecto del cuadro de datos


generales de la obra referente a incendios.
Seguridad en caso de incendio 173

Con esto, definitivamente queda resuelta la instalación contra incendios y, en


consecuencia, queda concluido el estudio al respecto. El resto de exigencias
básicas se nos ofrecen en los listados, que es lo que veremos en el siguiente
epígrafe, que ya es el último de este maratoniano capítulo. Sólo observar que
en la línea inferior del programa hemos tenido continuamente actualizándose
el presupuesto de la instalación, que en nuestro caso roza los 10.000 €.

Resultados
Con Archivo>lmprimir>Listados de la obra tenemos la posibilidad de obtener
las justificaciones de cada una de las seis exigencias básicas de las que consta
el documento básico Seguridad en caso de incendios. Además, podemos listar
los cálculos hidráulicos del grupo de presión con las tuberías y el montante.
Como factor común a los listados de todas las instalaciones, podemos impri-
mir el cuadro de materiales de la obra o todas las mediciones y presupuestos.
Espectacular.
Todos estos listados pueden imprimirse directamente o exportarse a archivos
PDF o Word, para que los insertemos cómodamente en nuestro proyecto.
Por si fuera poco, también podernos imprimir los planos de esta instalación.
Desde Archivo>lmprimir>Planos de la obra. Aunque el funcionamiento es ex-
traordinariamente intuitivo, en otro capítulo dedicaremos más espacio a la
impresión de planos y, en cualquier momento, podernos regresar a esta ficha
para obtener los planos de nuestra instalación contra incendios

Resumen
En este extenuante capítulo hemos contrastado el cumplimiento de nuestro
edificio con el CTE DB-SI, aunque para ello ha habido que hacer alguna pe-
queña modificación sobre el diseño original. En todo momento, el programa
nos ha ayudado a que nuestro diseño satisfaga esta normativa.
Ha cobrado especial emoción el capítulo de las dotaciones, en el que el progra-
ma nos ha ido guiando por las instalaciones de detección, control y extinción de
incendios que han ido precisándose para atender rigurosamente a la norma.
Se ha dejado abierto el debate sobre qué hacernos con la rampa de garaje y se
ha dejado intuir que la mejor solución es no definir ese recinto.
Finalmente hemos podido listar todo lo que nos hemos ganado a pulso en este
capítulo. Pero si hemos hecho este capítulo en primer lugar es para imprimir
el proyecto básico, que podernos hacerlo ya concretamente, podernos hacerlo
desde el programa Memorias, que se explica en el capítulo 18.
Capítulo 8

Cumplimiento
del CTE DB-HR

En este capítulo a lierá a:


• Asimilar unas ciones básicas sobre este documento básico.
• Identificar l problemas que al respecto tiene nuestra obra.
• Dispon oluciones para resolver dichos problemas.
176 Capítulo 8

Introducción
En capítulos atrás ya introdujimos nuestra obra en el programa Instalaciones
del edificio yeso supuso ir decidiendo cómo iban a ser los paramentos, los
forjados, las cubiertas, las puertas y ventanas y los suelos, entre otros mu-
chos datos, por ejemplo los usos de los recintos y las unidades de ocupa-
ción. Por defecto no aplicamos elementos con atenuación acústica relevante
en ningún momento, preferimos que el programa nos vaya pidiendo lo que
necesitamos en cada sitio.
Si en algún sitio no cumplimos, que serán muchos, el programa nos informará
de dónde no estamos conformes a la norma, por qué y por cuánto. Toda esta
información nos ayuda en el propio proceso de diseño del edificio, ratifican-
do otra vez lo que venimos demostrando casi en cada página, que esto no es
sólo un test al edificio, sino que es otra fase más de su diseño.
En este capítulo de título tan sobrecogedor trataremos de dotar a la envol-
vente del edificio, y a sus separadores entre los distintos usos, del suficiente
aislamiento acústico para proponer un uso confortable en cualquier punto
del inmueble.
Este confort acústico debe llegar hasta el punto de satisfacer a la exigente nor-
mativa vigente, el CTE DB-HR, yeso que en su última aparición hasta la fecha
laxó considerablemente algunas de sus exigencias. Por ejemplo, se eliminó la
limitación del tiempo de reverberación en las zonas comunes del residencial
vivienda, porque era casi imposible de cumplir con los elementos constructi-
vos normales. También se permite desde ese día hacer los ensayos acústicos
con los aireadores cerrados.
Esta última versión de la norma salió el 23 de abril de 2009, justo un día antes
de que su uso fuera definitivamente obligatorio, tras alguna moratoria en su
última fecha de aplicación obligada. Este tortuoso camino que ha seguido
la norma nos da una idea de lo conflictiva que ha resultado, especialmente
para arquitectos. En el epígrafe siguiente vamos a ver unas nociones básicas
del temido CTE DB HR Y tras este capítulo veremos que no es para tanto su
truculenta leyenda, especialmente, si tenemos a CYPE.
Normalmente el HR va a ser muy condicionante para los elementos cons-
tructivos del edificio, pero en lugares de temperaturas extremas, como en la
localización de nuestro edificio, puede ser aún más difícil satisfacer el HE.
Para complicar más el tema, las mejoras en algunas de estas normas pueden
ser absolutamente inútiles para las demás.
Por tanto, iremos haciendo cumplir cada una de ellas y vigilando tras cada ac-
tuación que lo que hagamos para cada una de estas solicitaciones normativas
Cumplimiento del CTE DB-HR 177

no afecte negativamente ni a las otras normas ni al bolsillo del promotor, que


es otro condicionante muy conflictivo.
Claro, sería muy sencillo solucionar todo haciendo paredes de medio metro
de anchura muy bien ejecutadas con toda suerte de detalles constructivos.
Pero esto sería extraordinariamente costoso desde el punto de vista de la
construcción y desde el punto de vista de la superficie útil que ocupamos y
que deja de ser vendible.
En este tema, CYPE se distancia notablemente de otros muchos programitas
aficionados, ya que el programa Instalaciones del edificio justifica el HR cal-
culando la opción general del reglamento.
Esto contrasta de plano con esos otros muchos programas y hojas de cál-
culo, gratuitos y comerciales, que sólo obtienen las fichas según la opción
simplificada. Es decir, sin calcular transmisiones marginales ni tener en
cuenta la geometría real de las estancias, comparando únicamente el aisla-
miento de cada elemento contra los lfmites tan excesivos que se proponen
en el reglamento.
Esta opción simplificada es "matar moscas a cañonazos" y el cumplimiento
de los mínimos propuestos en ella, ni siquiera garantiza que las medidas to-
madas in situ cumplan la exigencia, por ejemplo, en recintos pequeños o de
geometría compleja.
Por eso lo interesante es calcular, en base a normas de reconocido prestigio y
sancionada por la práctica como es la familia de las EN 12354, en las que se
basa la opción general que procesa el programa.

El CTE DB HR
Este DB va a ser uno de los más exigentes en nuestras obras, siendo normal-
mente el más restrictivo para muchos de nuestros elementos constructivos.
Además, no vale con prometer resultados de aislamientos, normalmente hay
que medirlos en obra una vez terminados, permitiéndose una tolerancia de
3 dBA entre lo justificado analfticamente y lo conseguido.
Este DB ofrece una nueva filosofía de cálculo de ruidos. Si normas anteriores
exigían un aislamiento mínimo a cada elemento constructivo, el CTE solicita
un aislamiento mínimo al recinto en sí, no a sus elementos constituyentes.
Evidentemente, el aislamiento del recinto va a depender decisivamente del
aislamiento de sus elementos constituyentes, pero lo que tenemos que conse-
guir son las condiciones mínimas de confort acústico en cada recinto.
El índice de reducción acústica aparente, R'A' es el aislamiento acústico (medido
en dBA) de un elemento constructivo incluyendo las transmisiones indirectas.
178 Capitulo 8

Pero este código no limita este valor, sino el DnT,A, que es la diferencia de
niveles estandarizada, ponderada A, entre recintos interiores (éstas y todas
las definiciones de este DB y del resto de documentos las tenemos en el Anejo
A Terminología de cada Documento Básico). Para pasar de uno al otro valor
influyen la superficie en contacto entre ambas zonas y el volumen del recinto
receptor. Lo idóneo es que en la medida in situ del aislamiento a ruido aéreo
obtuviéramos los valores calculados de DnT,A"

Nota:
La ponderación A es una entelequia matemática que traduce los
valores acústicos a cómo oye el ser humano. No es en principio muy
importante en la norma preocuparse de ondas de presión inaudibles
por el ser humano.

Nota:
El CTE DB-HR no trabaja en banda de octavas. Trabajaremos con
ponderaciones globales (designadas con el subíndice) calculadas
según la adaptación espectral conforme a la norma UNE EN ISO
717-1.

Nuestro objetivo, que es alcanzar condiciones acústicas de confort (Art. 2.1


del CTE DB-HR) dependen de si el recinto es habitable o no y dentro de los
recintos habitables si es protegido.
En el anejo A Terminología viene perfectamente definidos ambos recintos,
pero someramente podemos decir que un espacio habitable es todo aquél
en el que con cierta frecuencia haya personas y estén en dicho recinto un
cierto tiempo, que no estén de paso. Los recintos protegidos son salones,
dormitorios, despachos, etc; es decir, habitables con mejores características
acústicas. Los habitables, pero no protegidos serían pasillos, cocinas, baños
o escaleras.
En este Art. 2.1 del CTE DB HR, dependiendo del recinto y de su entorno,
puede limitar el ruido aéreo DnT,A Ytambién el ruido de impactos L'nT.W'
Además, en aulas o salas de conferencias de menos de 350 m', en comedores y
restaurantes, se limita el tiempo de reverberación (Art. 2.2 del CTE DB-HR).
Nuestro programa clasificará automáticamente a cada recinto y evaluará el
confort acústico de cada uno en función de un sinfín de parámetros, entre los
que destacan el aislamiento de los elementos constructivos, la geometría del
propio recinto y la de los recintos y espacios colindantes.
Cumplimiento del CTE DB-HR 179

De estos preámbulos se deriva la necesidad de estudiar la transmisión acústica


desde cada recinto o espacio emisor a cada recinto receptor. Como esta trans-
misión acústica puede seguirdistintos recorridos, tenemos que evaluar cada
uno de ellos y de estos trayectos nace la definición del flanco, que podríamos
definirlo como los trayectos no directos que puede seguir la onda sonora.
Tal y como esquematiza la figura 8.1, que es la 3.5 de la norma, podemos
tener lo siguiente:
• Transmisión directa de emisor a receptor (Dd). En mayúsculas pondremos
el inicio del recorrido del ruido (en este caso Directa) y en minúsculas
cómo llega este ruido al destino (en este caso directamente).
• Transmisión Directa-flanco (Df)
• Transmisión Flanco-directa (Fd)
• Transmisión Flanco-flanco (Ff)
• Transmisión por aireadores u otros elementos constructivos pequeños

F f
~, \,
/ j-¡> Fd
O ~ Dd

r
~e

~ -/
\\ II

Figura 8.1. Posibles trayectos entre recintos,


en planta o alzado, de la transmisión acústica.

Si el recinto da a la calle, los distintos recorridos de la transmisión acústica los


recoge la figura 8.2, que está copiada de la figura 3.6 de la norma.

F I
f ±
DI

D d Dd
Fd

f ~
F I
Figura 8.2. Posibles trayectos para la transmisión
acústica desde el exterior a un recinto.
180 Capítulo 8

Para el ruido de impactos entre recintos limítrofes, aunque sólo sea por una
arista común, los recorridos de la transmisión acústica los recoge la figura 8.3,
que también está extraída de la norma.

b o

),
F ,
~
...p-
I

Recintos con una ansta honzontal comun

Figura 8.3. Posibles trayectos para la transmisión


acústica desde el exterior a un recinto.

En definitiva, cada transmisión acústica incorpora un nuevo término al nivel


de recepción de cada recinto y esto hay que repetirlo para cada flanco del re-
cinto, tanto los medidos en planta como en cualquiera de las secciones.
Por ejemplo, de una pared a otra tenemos hasta 13 caminos distintos por los
que traspasa el ruido, uno directo, de Emisor a receptor (Dd), y doce indirec-
tos, tres por cada lado de esta pared rectangular (Fd, Ff YDf).
Toda la espeluznante formulación matemática para estos cálculos está reco-
gida en el capítulo 3, sólo apto para valientes, para los muy valientes. Todo
esto es una locura de tal envergadura que sería imposible calcular a mano
el confort acústico de la caseta del perro. Ni pensar en un edificio como el
nuestro.

Nota:
lA mayoría de las soluciones informáticas contemplan aproximaciones
geométricas a la disposición real de las estancias, pero CYPE va a
evaluar pormenorizadamente la transmisión a cada recinto con total
precisión, porque ya tiene la geometría exacta que introducimos y
todos los datos acústicos de los elementos constructivos, incluyendo
las conexiones rígidas o elásticas entre paredes y techos o suelos.
Cumplimiento del CTE DB-HR 181

Además, por supuesto tiene los valores máximos permitidos para cada
estancia y los valores de los emisores. De esta manera obtenemos un
cálculo absolutamente irrefutable con el menor esfuerzo.

Para mi humilde entender, uno de los epígrafes más importantes de esta


norma es el Art. 5.1, que nos aconseja cómo debemos ejecutar la obra desde
el punto de vista de que el aislamiento definitivo de la misma sea en cada
recinto lo más parecida posible a lo previsto en cálculo. Merece la pena una
lectura atenta de este artículo.

Pestaña Aislamiento del programa


Instalaciones del Edificio
La mayoría de los usuarios inician el trabajo en la pestaña Aislamiento, in-
troduciendo desde ella el edificio y testando inicialmente el CTE DB-HR Yel
CTE DB-HE. Nosotros comenzamos por la de Incendios para poder impri-
mir el proyecto básico del edificio. Este proyecto ya puede estar visándose
en el Colegio correspondiente mientras que nosotros seguimos optimizando
nuestro edificio y sus instalaciones. En cualquier caso, podemos comenzar
por donde queramos, la introducción del edificio es absolutamente idéntica
la hagamos desde donde la hagamos.
Nos vamos por tanto a la pestaña Aislamiento, en la parte inferior izquierda
de la pantalla, donde tenemos nuestro edificio obviamente tal y como lo de-
jamos en la ficha de la que venimos.
Siempre que cambiemos de pestaña para comenzar el trabajo en ella, lo pri-
mero que haremos será especificar los datos generales referentes a dicha so-
lapa, como siempre, en Obra>Datos generales. En esta pestaña, este cuadro
es tan simple como el mostrado a continuación, en la figura 8.4, en el que
momentáneamente sólo dejamos activada la casilla CTE DB-HR Protección
frente al ruido.

v..;r...... el ~o dr.
Dt:!tM±!p..l:!!!.«i6n.__ • ... ~

Figura 8.4. Normativas disponibles para evaluar


el aislamiento de nuestro edificio.
182 Capitulo 8

Nota:
Al desactivar las otras dos comprobaciones disponibles, nuestra única
opción habilitada se atenúa impidiendo desactivarla. Claro, no tendría
sentido dejar todas desactivadas.

Nota:
El cumplimiento de la NBE CA-SS es para la norma que el HR deroga.
¡Con todo lo que nos metimos con ella y todo lo que la echamos ahora
de menos!

Con el botón de edición que hay tras la normativa en estudio, accedemos al


cuadro mostrado en la figura 8.5, en el que indicaremos el índice de ruido dia
(Ld) de la localización del edificio y el tipo de ruido exterior dominante.

~ P'0!"CcIQn Imnt... I, ,,,do p'(¡,adonle del ".te,(u. ~,


lndil:e "" rwdo alo, u {dllAt
Ola(a!ill 0611<LoH.&5 o (,S < t<lh70 0111< Ld<o 15 Oub1'5
El ..... <I!lltdoe <lo .... dIlo,.ld. ....... IJ ........ t dIII ReooI o - 1513l2lXlS.de l'<lo
_.delo_............ __
........ ~ . . . _ _ _ _ dt . .
~ ~ .. a._..,.,...~ •
e-.x. ,",O8 ~ . . . . . . . . . . . . . del ..... doIltwb do...", d;"ld, oel'JOdo ............. lilI
<EA poi. 01""'. . .......,. ""'"'-. _
do loIoilono " " " ' . . - do ....... do ....
~P •• eI_do __ «Ú<lJCeO...~Io~...... _ ~ d o
""......,doltl.eyJ7J2OO),dol1""~doIRoM
.. I o _•• ~ ~ _
~dou6clo<l~ __

T_ ... . . - ....... .....--.::


0'_ e", ',-- 0_
I u~doI ...... _ _ _ .. oIod1ia>n\we ............ doll'l'""hooc>6rl~ I
.... cObJodol ........ -*>-.m _ _ ~do ........... do~...,.""..

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"" loo írdcto< 00...0- ............ do k>o ~ de -"",,-,,o"'diWts~_
~_""lo"""'doo:á.~e1od16> .. ",.,;,,_"""-_eldo ..._
"ab<lo-'o..,.:m;.",.Mi>"';'"" obl_ ... lolOtllo2.1 (DBt!R1.~ ..... 4<EA.
..

lk_l It:.Ir<:M]

Figura 8.5. Criterios de cálculo para el cumplimiento del HR.

Para el índice de ruido día hay prometido desde hace tiempo un mapa de
ruidos para cada ciudad y de momento muy pocas lo tienen. Ante la falta de
datos aceptaremos el propuesto.
El tipo de ruido exterior dominante es importante porque se distribuyen res-
pectivamente en curvas espectrales muy distintas. En la mayoría de los casos
será el debido a los automóviles, pero podría ser cualquiera de los otros dos.
Si bien, en este emplazamiento tan particular que hemos escogido aún domi-
nan, por suerte, los "ruidos" de los niños jugando en la calle y el de pájaros,
grillos y cigarras. ¡Un paraíso!
Aceptamos así este cuadro, validando los valores que se nos ofrecen por de-
fecto. También aceptamos el cuadro Datos generales con esta norma como
la única a evaluar ahora.
Cumplimiento del CTE DB-HR 183

De regreso al área gráfica nos damos cuenta de que ya lo tenemos todo hecho,
sólo queda calcular para ver cómo se comporta nuestro edificio. Ya sabemos
dónde se calcula, porque en el capítulo anterior lo tuvimos que hacer más de
una vez, en cualquier caso lo repetiremos, Resultados>Calcular.

Estudio y soluciones de las incidencias


del cálculo en la planta baja
El estudio se reduce a las cuatro plantas residenciales y a la planta baja, por-
que sólo se exigen calidades acústicas en recintos habitables y protegidos
(Art. 2.1 del CTE DB-HR).
En la planta baja ya nos encontramos los primeros errores. No cumplimos ni
en el zaguán (espacio habitable), ni en la oficina (recinto protegido).
En el zaguán no cumplirnos por el ruido de impacto que nos transmite la
rampa de garaje, como puede observarse en la figura 8.6 en el bocadillo que
sale asociado a este recinto. El zaguán es un recinto habitable y a estos recin-
tos sólo hay que protegerlos ante el ruido de impactos generado en recintos
de instalaciones o de actividad, como es la rampa del garaje. Sin embargo, a
los recintos protegidos también hay que estudiar el ruido de impactos que le
llega desde otras unidades de uso (Art. 2.1.2 del CTE DB-HR).
Pero la rampa del garaje en la realidad no esta conectada físicamente con el
forjado que hace de suelo del zaguán. Si queremos ser estrictos deberíamos
desconectar esta rampa del forjado del zaguán, abriendo un estrecho hueco
en el forjado entre ambos. En el montaje de la misma figura 8.6 se aprecia esta
desconexión entre suelos, que la hacemos desde el cuarto de contadores de
agua, porque desde ese punto ya sí que puede entenderse con todo rigor que
los forjados no son coplanarios, de hecho es que es un hueco. Esto es suficiente
para evitar este error, que comprobamos calculando de nuevo.
En la oficina también tenemos problemas. Para empezar, esto es una estancia
protegida, es decir, que sus características acústicas deben ser aún más estric-
tas que para un espacio habitable (Art. 2.1.1 del CTE DB HR).
Este recinto está en contacto con tantas estancias que el bocadillo con la in-
formación no cabe en pantalla.

Nota:
Para cada estancia, sus recintos emisores se consideran aquellos
colindantes con él que son recintos de actividad (garaje, otros locales
comerciales), recintos de instalaciones o recintos de otras unidades
de uso del edificio.
184 Capítulo 8

éfdWo g". ~-.c."l:_ ~ ~dolo_ ~ ~_ A~

liJ ~~~ª=n--;;-· .. ..
~ ~Q@ .•,Ul\~iD 1HI.t.:[q/
ma I:==é~ ¡J .:. (> "Jva.lZ.'; tt.¡ ~
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VOlumen_.1TH9 ....
.l--rlN.lJf1lillrt 2 e1 m
CTE08·HR /
TIpo d' ...,lnlll: HiDltitlll (Zona tCffiÚlll /
Ruklo Nre<l ,"",110I
/ o"r (Nmacéndet~...).5JdBA (&lglcIo 4SdElAl !"
o..r (Flampagan¡e¡-UdSA. ~ 4~~"'"
o.r (OMajIt)~S1dM (ElIgldg •• t.-.~acmlk"<_¡~"'''~no
O"r (RITl)"e:)dB,I, t&I\IIdO •• ~,"~~i"""'¡lír'"""
~de ~s --.co .ws:t<odo1 ñ .... 2-'~TE OBHI<)
_"r..• (NmXI!oldee_onos).SOdll (&lgIOo-6QdIl') 11

<

_~

/
~--I"lli"""":.

/.
!lE
. /
".
rE> •

.
<'ll(;'
/
/

o.
• ••

Figura 8.6. Error en el zaguán evitándose mediante separación física de forjados.

Esta circunstancia nos da pie a introducir otra fuente de información que


tiene el programa, esta vez mucho más pormenorizada. Si hacemos dic sobre
el punto que define el recinto "Oficina", accedemos a una completísima in-
formación estructurada en cinco fichas. En la figura 8.7 se recoge a modo de
muestra parte de lo que nos interesa ahora, que es la solapa Ruido de impac-
tos, donde tenemos los problemas con esta oficina.
De entre todas las comprobaciones de la oficina con los recintos limítrofes,
donde únicamente no cumplimos es con el zaguán, que es la que se muestra
en rojo en la figura 8.7.

Truco:
El ruido de impactos se transmite cuando tenemos elementos rígidos
comunes entre dos recintos y se limita sólo cuando el recinto receptor
es protegido y en los recintos habitables respecto a recintos de actividad
o instalaciones. Por tanto, la manera de evitar este ruido, el típico de la
canica rebotando incansablemente en el piso de arriba en una mañana
Cumplimiento del CTE DB-HR 185

de resaca, es disponer un elemento elástico rompiendo este recorrido


de transmisión. Además, recordamos que tenemos que disponer los
detalles correspondientes correctamente. Este elemento elástico bien
puede ser el suelo flotante, que se hace prácticamente imprescindible
para combatir este efecto.

ver 9106af de: présJón de. roldo" e !mpa<:~ "e.~ndariza~$L;"i vi '


i o de recinto rece ton Oficina Ollanas PrOle Ido
Ti o de recinto emisor: Z uárl O Za uán Rednto fuera de le lJf'l1dad de uso Zona común

Área total del elemento excitado, Ss: 73.9 m'


Volumen del recinto receptor, 1/: 636.2 m 3

Lf.,~:i 1)"';;';'1Oli.l$(0C0J:2' V).=66 dBA 565 d6A' 3U.


... P' m H " ' n" Ir '". ~

OlOg(f.100.,1,,~ J'" 78.7 dM


L '.,. '" 1
'o,
Datos de entrada para el célculo:

Elemento exdtado a ruido de impactos

Elemento estructural básico m L",w RA Suelo &.o..... Revestimiento ~,w SI


(kg/m')(dB)(dM)recinto emisor (dB) recinto receptor (dB) (m2)
fU 25+5 467 74.158.9 S,P O O 6.34
FU 25+5 467 74,158.9S,P O O 16.09
FU 25+5 467 74.158.9S,P O O 22.60
FU 25+5 467 74.158.9 S,P O O 6,29
fU 25+5 467 74,158.9 S,P O O 22,60

Elementos de flanco

Elemento estructural basíeo m RIl. Revestimiento &.o,.. . ll.Rf,A Lf S, Uniones


(k Im1 (dM) (dB) dBA (m)(m 1 )
Di FU 25+5 467 58.9 $,P O ~
fl FU 25+5 467 58.9 $,P O 3,5 6.3 "'I:r"
D2 fU 25+5 467 58.9 $,P O --- ~ r r ~ t:J%¡

Figura 8.7. Lista detallada de la evaluación del ruido de impactos en la oficina.

En nuestro caso concreto, el ruido de impactos entre el zaguán y la oficina se


transmite por el forjado, por lo que presumiblemente bastará con disponer
un suelo flotante en cualquiera de estos recintos. Lo pondremos en la ofici-
na y, ya que estamos, le pondremos una elegante moqueta, como muestra la
edición del suelo de este recinto que proponemos en la figura 8.8.
En esta planta, sólo nos falta aplicar una determinada calidad acústica a ambas
puertas de la oficina, que las introdujimos sin determinar y ahora nos pide
que tengan cierto aislamiento acústico. Por tanto, las editamos y activamos
esta casilla en su cuadro de edición.
En principio aceptamos los valores que nos ofrece el programa por defecto
para este aislamiento acústico de puertas. No obstante, cuando calculemos,
186 Capitulo 8

acusaremos que las puertas ya no dan problemas porque ya hemos dicho lo


que aíslan, pero ahora es la oficina la que sufre un exceso de ruido aéreo ex-
terior debido a la mala calidad acústica de las puertas.

.é. $11010 (Dhoona) • " njfXj

et_
_.
capa....
os.,__
0e-~ ... __
O_oo-=-

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05_1IuI_
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5 ". 0a.-_ollM\tll
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~ gIoboldo~dt""""'do_ dobda b.-:Jlo1l
*",.doIlrdoe~""~-'" po:r<B....... dobdo _
r•• kwIIdoo """-.. ~ "" _ _ • 35ll\:Wll' 1 ,
{.~l

Figura 8.8. Edición del suelo del recinto "Oficina".

Este aislamiento acústico a ruido aéreo tan bajo se debe siempre al elemento
más débil. Demasiado hemos conseguido para el valor de la diferencia de ni-
veles estandarizada, Ponderada A, D'm.nT.Att (31 dB). Casi llegamos a los 32 dB
exi&idos. Tenemos que considerar que el valor de D lm•nT.A ., se obtiene a partir
del Indice global de reducción acústica aparente, Ponderado A, R'A' Si hacemos
dic en el botón rojo del recinto para acceder a los listados y abrimos la solapa
Ruido aéreo exterior, veremos que este valor se ha quedado en 29.7 dBA.

Nota:
Lo que en esta nota vamos a contar, más que una nota es un principio
básico a tener siempre muy en cuenta. Yes que, el aislamiento acústico
a ruido aéreo de un elemento compuesto (por ejemplo las fachadas de
la oficina) se calcula en función del aislamiento de cada uno de sus
componentes y van en escala logarítmica en base 10. Por tanto, el valor
de la reducción acústica conseguido por el elemento compuesto va a
depender muy directamente del elemento más débil, no pudiéndose
nunca conseguir, por motivos matemáticos, alcanzar un aislamiento
mayor de 10 dB sobre lo que aisla el elemento más débil. A nuestras
puertas les pusimos 21 dB Y hemos llegado a 29.7, todo un éxito debido
a la escasa superficie de estas puertas en sus respectivas fachadas.

Por tanto, no tenemos más remedio que subir el aislamiento de estas puertas,
nos hacen falta 5 dB. más en cada puerta y de estas características tenemos
Cumplimiento del CTE DB-HR 187

que comprarlas. Por tanto, el cuadro de diálogo de edición de estas puertas


quedará como muestra la figura 8.9.

-
02ll3l<S2.Sao
Om.n.SC81
o 2DJd2.5 ca
o~
0 .... _

00........ OMelálico 0De eriotal 06""""""

Ele... ,,¡.I~""'nl" ""¡tücO """""..."


A.. [Sl dl e(J}dl ClrOdl
DCoolJ..... gv

Figura 8.9. Configuración definitiva de las puertas de la oficina de la planta baja.

Las tres casillas referentes a la configuración acústica de este elemento son


respectivamente:
• R w : Índice global de reducción acústica. Es lo que se mide en laboratorio
que aisla esta puerta.
• C: Coeficiente que adapta el índice anterior a! comportamiento de la puerta
frente al espectro de frecuencias del ruido rosa. Para que nos hagamos
una idea, el ruido rosa es muy parecido al que hace la televisión analógica
cuando desconectamos la antena.
• C.: Coeficiente que adapta el índice anterior a! comportamiento de la puerta
frente al espectro de frecuencias del ruido de automóviles y aviones.

Estudio y soluciones de las incidencias


del cálculo en las plantas de viviendas
Una vez resueltos los problemas en la planta baja, subimos a la primera, donde
tenernos un verdadero sarampión de puntos rojos. No nos entra nada. Corno
siempre actuaremos con tranquilidad, sin agobiarse, si hace falta nos torna-
mos una tila, pero nunca desfalleceremos.
Para empezar, dividiremos los problemas por cuatro, porque en cada una de
las cuatro viviendas tendremos problemas muy similares. Vamos a fijarnos
por ejemplo en la vivienda lA.
188 Capítulo 8

Por ejemplo, en el Dormitorio 1, el de la esquina inferior izquierda, tenemos


problemas de ruido aéreo interior y exterior, como puede observarse en la
figura 8.10.

f,11n;I"I~tlOhl'$ d~1 ~dl1jdo 1<.,;\, 'wdl~eosOl lc~l ff]-J~IXI


ei~ g,r. ~~ ~ \I'Ododesclruso ~ B,esWdos A\'IIda

~" ti 1( '" i111ln ~~ • ~. ~ ~J~.:1 !§l. '" ¡¡¡ ilJ·~my ¡¡¡. Ql Ol ojI.jl'i,'il
VIIlB 1~'1""'-'" .:. C' '" \'15'4" 'l; .¡~.!ci ,~
e-_
'!:OE_ • / / /I r I •
OaPl.ria_
~b._
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..- 11 / -,. ~"


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UnIdad dt "110' lA .. I)
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tp Supefttle comlllllda 1U m"

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Volumen )J 35 ro' /
/ Mura »b.1 .nlr. ro~.do$ 2.85 m
// Volumen neto" 31 54 m"
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Mur. "b" Hll m

Jt
PIionIa inI......
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,- 01.... intt""""'" CTEO&HR
Tipo oa retinto: Protegido (DormitoriO) -¡¡;-
OOcthl<:ó:::lO .........
d 1Co*.. _lDt""",.. d o ~
r_...____ I /
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/( RuHlu 111..0 txttrlO.
(h,.~T "" ~ 35llE1A.
RuldG aéreo 8tl me<!llneries
E::i~.oo J7diW ,
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2J ...... Ir>doo .... _
~..T""' •• 6dBo' (ElIIgIllo .0 ~
í Ruido aéreo ...rIof
o._a""_'"0+ ,~53ca.o. ,~O>~ 55dB1"
/ o",... O'lablW=S2dB1<
~"'mo:K"$
L'o... lHM 1 W. 4!ldB
(ElIigIillClSO~

(EI6gldo 6SdIl) /
"
-
Lb L.... (Ilñ W. U ll8
L.lob (pasito w-
45 dB
(EJ6gIdo ISdIl)
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L'o,...(HilllW_UdB
~
" '"
(&igldo e~dBl

/ /
@ o.
""'"-<o
Redaob . Cob..W
_. -
f < "
- -
'-An.ol
>

Figura 8.10. Resultados de cálculo para el recinto "Hab. 1 1A""

Para el ruido aéreo exterior, podemos ver en los listados que la ventana que
hemos propuesto, que ya es suficientemente buena aisla s610 32 dB, mientras
que el cerramiento aisla 48.6 dB.
O mejoramos el aislamiento de un elemento, del otro o de los dos. No nos
queda más remedio.
Como máxima, ya sabemos que mejorando el elemento más débil vamos a
ganar aislamiento mucho más eficientemente. En este caso, los 32 dB de la
ventana ya están muy cerca de los 35 que tenemos en toda la fachada y de los
37 que tenemos que conseguir.
Por otra parte, si mejoramos este tipo de ventanas, estaremos mejorando el
aislamiento en el resto de estancias del edificio, con lo que presumiblemente
evitaremos muchos más errores en otros recintos.
Cumplimiento del CTE DB-HR 189

Ejecutamos Elementos constructivos>Tipos de ventana y para el tipo 2 esco-


gemos un acristalamiento genérico de espesor medio 12 mm. y con un índice
global de reducción acústica de 34 dB. Con esto solucionamos el problema
de ruido aéreo exterior en éste y en muchos recintos más.

Nota:
Ya sabemos que para comprobar el efecto de cada arreglo que hagamos
tenemos que recalcular.

El otro problema que tenemos en este dormitorio es el ruido aéreo interior


que nos viene de la rampa de garaje. Para solucionarlo no tiene mucho sen-
tido que aumentemos el espesor de lana de roca en el suelo flotante de este
recinto. Es mucho más eficiente bajar a la planta baja para disponer otro techo
a esta rampa de garaje y al almacén de contenedores. Les dispondremos un
falso techo de placas de yeso laminado de 15 mm., con una cámara de aire de
30 cm. y con una capa aislante sobre el falso techo de 20 mm. de lana mineral
(MW=Mineral Wool). Con esto es suficiente para corregir los problemas de
este recinto. Vamos a por otro.
El salón de todas las viviendas tampoco nos entra en cálculos, en esta ocasión
por el ruido aéreo interior que nos llega del salón del vecino. ¿Quién no ha
vivido aliado de un vecino sordo que pone las películas al mismo volumen
que en el cine?
Ciertamente hemos sido muy rácanos y bastante ingenuos compartimentan-
do las viviendas con un tabique de 7 cm. con aislante a un solo lado. Vamos
a editar esta separación entre viviendas y dispondremos en todas un nuevo
tabique, el referenciado como "P1.4 LP115 Ydoble PYL" (ver figura 8.11). Este
tabique tiene un elemento central de Y, pie de ladrillo perforado, aislado a
ambos lados con 5 cm. de lana mineral y acabado a ambos lados con una placa
de yeso laminado. Cambiaremos todos los tabiques compartimentadores de
las distintas unidades de uso, en esta planta y en las otras tres de arriba, para
ello basta con editarlos.
Este cambio le ha sentado estupendamente a nuestra obra. Sólo nos quedan
algunas marcas de este sarampión en las puertas de entrada, que se han de-
finido sin características acústicas y tienen que tener un índice de aislamien-
to global de reducción acústica mínimo de 21 dB. Así, al restarle el decibelio
para su adaptación al espectro del ruido rosa, el término C, quedará en los
20 dB exigidos por el Arl. 2.1.1. de este CTE DB-HR, que a estas alturas ya
no asusta tanto.
190 Capítulo 8

Oc-.... í,li0t __ ía IiO ...... do ..._ etOP--''''''''


~ !illI;"'~#§!'4

Pared simple
1 . Placa de yeso laminado IPYLJ 750 < d < ~u: 1 5 cm
2 - MW Lana mineral 1004 WIlmK]~ 5 cm
3 ~ SeparaciOn 1 cm
4 _ In pte LP m~o o tatalao 60 mm< G., 80 mm 115 cm
O 5 - Separación: 1 cm
6· MW lMIa tr*'IeI'aIlO 04 WJ(~~ 5 cm
7 _ Plata de yeso lan*Iado [PVL]750 < a" 900 1 5 cm
Espesor tttat: 26 5 cm
HE 1: Limitación de demanda energética
'-'" 30 WI(ITI'K)
HR: Protección frente al ruido
Masa supeJfloal. 14605 kQ'rT'f
O Masa s~emclal del elemento base 11730 kg1r'n2
Indica global de reduCClon acústica, pOnderado A 394 dBA
Mejora del Íldice global de reduCCIón acllslIca, pondElfado A, del reveSbmlento 225 dBA
SI 1: Seguridad en caso de incendio
Resistencia al fuego' I 40

........
O l_._.ia 00......-o¡_ooci6n _ . áotn--m¡

Figura 8.11. Tabique elegido para la


separación entre las viviendas.

Nota:

Cuando tenemos puertas de paso entre espacios habitables de distintas


wlidades de uso ya no podemos hablar de la distancia de niveles estan-
darizada O, ni calcular transmisiones marginales, cuyo cálculo tiene
poca razón de ser, ya que, existiendo huecos, es por ellos por donde
entrará el sonido, principalmente. En estos casos, el reglamento nos
obliga a controlar cada elemento por separado, según su comporta-
miento en laboratorio, como antiguamente en la NBE-CA-SS, por lo
que sólo hablamos a nivel de índice global de reducción acústica de
elemento R. En este caso, según el Art. 2.1.1, tendremos que se exigen
20 dB si la puerta comunica dos espacios habitables entre distintas
unidades de uso (Escaleras y zaguán de cada vivienda) o 30 dB si
uno de los recintos es protegidos (por ejemplo si la puerta de entrada
accediera directamente al salón).
Cumplimiento del CTE DB-HR 191

Aplicando este índice de aislamiento mínimo a las 16 puertas de entrada que


se encuentran en las 16 viviendas de este edificio queda definitivamente re-
suelto su cumplimiento del CTE DB-HR. Así pues, da gusto ver que ya no
nos quedan errores.

Nota:
El Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja tiene
publicado un catálogo de elementos constructivos con sus aislamientos
acústicos.

Truco:
Podemos insertar tabiquerías autoportantes de yeso laminado, cuyo
aislamiento acústico ya viene con los valores ensayados por "el
Torroja", como familiarmente se denomina en esta jerga al Instituto
referido en la nota anterior.

Información de aristas
Tanta información se calcula con el programa y tantos resultados tenemos,
que podernos observarlos de muy diversas formas. Ya hemos visto que posi-
cionándonos sobre cada definición de recinto obtenernos un resumen de los
niveles conseguidos para cada exigencia que proceda, según su uso.
Si hacernos die en esta definición de un recinto accedernos a unos listados por-
menorizados donde podernos entretenernos unas semanas en repasar todos
los cálculos que hace. Pero en esto del ruido han adquirido tanta importancia
los flancos, las aristas, que teníamos que tener una herramienta para observar
resumidamente sus cálculos.
La manera de mostrar estos resultados no puede ser más ingeniosa. Por ejem-
plo, vamos a fijarnos en el recinto ''Hab 1 lA" Y vamos a solicitar el comando
Resultados>lnformación de aristas ~. Tras unos instantes, el programa nos
muestra sobre cada recinto unas líneas que parecen misteriosas, pero que
ahora mismo entenderemos. El resultado se muestra a continuación, en la
figura 8.12.
Lo primero que tenernos que saber es que estos cálculos son selectivos, se
realizan sólo donde hacen falta. Por ejemplo, entre las paredes de una misma
vivienda no tienen que calcularse.
192 Capítulo 8

Estas líneas muestran el recinto como si lo estuviéramos viendo en perspec-


tiva cónica desde arriba. Así, las líneas más exteriores, las rojas, simbolizan
el recorrido indirecto que sigue el ruido que entra en este dormitorio por la
arista del techo desde el dormitorio superior. Las aristas naranjas simbolizan
las paredes. De ellas, la más exterior, muy cercana a la arista roja, también
simboliza el recorrido indirecto que sigue el ruido que entra en este dormi-
torio por la arista del techo, pero en este caso desde la calle.

é-lmlolou.nes ~t ~d,f",u f(.\. \,..h...<><OUe.¡ ~~

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fl.....ucloo·~._
,
• -
Figura 8.12. Información de flancos en recinto.
...,"
,•

Lo mismo tenemos por abajo, con las líneas más interiores del recinto. Ellas
simbolizan el recorrido indirecto del ruido podríamos decir que a través del
rodapié, pero mientras que la naranja nos habla del ruido que entra por aIú
desde el exterior, la marrón nos da lo que llega del garaje.
Las aristas en las bisectrices nos informan sobre el ruido que se transmite por
las aristas verticales de nuestro recinto. Las de un lado por una pared y las
del otro por la otra.
La información asociada que da el programa es también muy intuitiva y puede
apreciarse también en la figura 8.12.
Cumplimiento del CTE DB-HR 193

Truco:
El programa también permite editar el tipo de uniones entre cada
cara, haciéndolas flexibles o rígidas según el CTE DB-HR, pero como
no suelen formalizarse bien en obra y no nos hacen falta en nuestro
edificio, no las aplicaremos. Tenemos todo un anejo en la norma, el
Anejo D. Cálculo del índice de reducción de vibraciones en uniones
de elementos constructivos, para conseguir el índice de reducción de
vibraciones K. Queda propuesto como una vía para profundizar.

Tiempo de reverberación
El tiempo de reverberación de un recinto se acepta que es el tiempo necesario
para que la intensidad disminuya hasta una millonésima de su valor inicial,
o para que el nivel de intensidad disminuya en 60 dB. En el CTE DB HR se
limita en el Art, 2.2 Yen este artículo también se detalla en qué recintos debe
justificarse un valor límite.
En el caso de aulas y salas de conferencias tienen que tener volumen menor
de 350 m3, a partir del cual dicho espacio ya queda fuera del ámbito de apli-
cación del CTE DB HR.
La reverberación también se limita, por ejemplo, en hoteles, ya disponibles en
el programa desde el parche c de la versión 2010. A los elementos construc-
tivos, revestimientos y acabados superficiales de los pasillos que sirven a ha-
bitaciones de hotel que no tengan un vestíbulo cerrado antes del dormitorio,
se les exige que tengan una determinada absorción acústica. Esta absorción
acústica debe ser tal que el área de absorción acústica equivalente, A, sea al
menos 0,2 m' por cada metro cúbico del volumen del recinto.
A estas habitaciones de hospitales y hoteles, además de exigirles un tiem-
po de reverberación máximo, por el Art. 2.1.1. se le exige para las puertas
30 dB Y para las paredes 50 dB. Sin embargo, si formalizamos un pequeño
veshbulo, ya no tenemos que justificar el tiempo de reverberación máximo
y las puertas ya pueden ser de 20 dB. En cualquier caso estas solicitaciones
simplificadas constituyen el típico ejemplo de "matar moscas a cañonazos"
y, además, no garantizan que al medir satisfagamos los niveles pedidos en
el recinto a proteger.
No obstante, para ruido aéreo, según el reglamento, en esos recintos de entra-
da a una vivienda, por ejemplo, no te pueden exigir que compares los valores
de la DnT,A. Basta con usar una solución constructiva cuya R de laboratorio,
esté en estos valores, como se hacía en la NBE-CA-88.
194 Capítulo 8

El tiempo de reverberación puede calcularse según la fórmula de Sabine


(T=0.16 V/ A), donde V es el volumen del local y A el área de absorción acús-
tica equivalente. Por tanto, como el HR pide que como mínimo A>=0.2, el
tiempo de reverberación depende directamente del volumen del recinto a
través del coeficiente 0.16/0.2.

Nota:
Para el cálculo del área de absorción acústica concreto del elemento
constructivo interviene el coeficiente 0m' cuyos valores están en la
biblioteca de materiales del programa y se han tomado de los ensayados
en el Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja. Sin
embargo, para materiales no tipificados en la biblioteca del programa,
el programa estima por defecto en 0.01. Este valor es equivalente a
una superficie muy lisa, es decir, con poca capacidad de absorción de
las ondas sonoras.

Truco:
En la reverberación tampoco hay varitas mágicas para solucionar los
problemas. No obstante, en espacios donde deseemos o tengamos que
disminuir el tiempo de reverberación, es muy interesante disponer un
suelo de moqueta, que absorbe muy eficientemente las ondas sonoras.
También tenemos en la biblioteca del programa techos absorbentes
acústicos, que consiguen triplicar el efecto beneficioso de la moqueta
en este tema.

Impresión de resultados
Una vez satisfechas todas las exigencias acústicas podemos listar los resulta-
dos como siempre, con Archivo>lmprimir>Listados de la obra. En el pequeño
cuadro de diálogo al que accedemos, seleccionamos listar el cumplimiento
de la norma que nos ocupa.
En unos instantes tenemos una ficha justificativa de este cumplimiento, lista
para insertarla en nuestro proyecto. La estructura de este listado es la propues-
ta en la familia de normas UNE EN 12354, partes 1, 2 Y3. Sin embargo, en la
parte baja de este listado tenemos una última tabla que es una incorporación
ajena a esta normativa. Es una aportación exclusiva de CYPE y recoge la locali-
zación exacta de los recintos que han originado los valores pésimos reflejados
en la ficha oficial. Es la interesante tabla que se recoge en la figura 8.13.
Cumplimiento del CTE DB-HR 195

A YO\!" p,elm"... , @:~


,., M

S"''''''- "•• "


CV 1/2 pie y ftibrica_1
<ll- .tl __ ~""e-

~. '0_ l'fotegdo(Donntono) Tramitable conv FU25 - TOl.MW 0_..... = 37dBA > 37dBA
..."",
Tipo 2

La tabla siguiente recoge la situ8clón exact:zt en el edificio de ClIdo!l recinto receptor, para los valores más
desf/llYo~bles de aislamiento ac.ústico ClIlculados {D.T..... L·. T.... Y Ohn,.oT....J, mostrados en
fichas ,.,
justificativas del cumplimiento de los valores límite de aIslamiento acústico impuestos en el Documento
Básico CTE DB HR, calculados mediante la opción geneml.

Recinto receptor
Tipo de ctilaJlo Emisor
Tipo Planta Nombre del rednto
Ruido aéreo interior Rtonto tuera de la unidad de uso Protegido Planta 4 S,,16n 4C (Sal6n I Comedor)
entre elementos de separllaón Rednto fuera de la unidad de uso Planta 1 Hall 10 (PaslUo I Distribuidor)
vert:lcales De Inst61<lCiofles H"~table Plant3 baja Zaguán O (Zaguán)
De actlvldad F1llnta bala Za9uán O (Za9uM1)
RuicIo a~reo interior entre Reonto fuera de la l.Jl"IIdad de uso F'tanta 1 Hab 3 16 (DormitorIO)
elementos de separaOÓ<1 De instaladones Protegido ""'~ , H&b 1 10 (DorrnItono)
,
--
hottzontales De actlvldad ""'~ Hab 2 lA (DormitOliO)
Reonto fuef-a de la lS1Idad de uso f'lMlta 1 p~ le (Paslllo IDlsUibuicior)
De instaladones ""'~ , PolISIIo lA (Pasllo I Drstribulclor-)

Do """''''' ""'~ , PasIo lA (PolI'!>lIol Drsllibuidor)

"""....,
--
RUIdo de mpaaos en elementos Recrlto n.-d de la lndad de uso Ftanta ba}oll 01\ona (01\ona$)
de separación hocizontales Do~_ ""'~, Hab 3 4C (Dormtolio)
Rl.IÓO aéreo exteñoc en medIarleroll'!> ""'~, B.Jf\o 2 4C (a.'io I Aseo)
Ruido aereo exterior en flKtl<Klas, Cl.JbIertas '1 suelos en contacto con ellllre Prote'Qido ~taba}oll 01\ona (ol\onas)
exttt10r Prote<;Jldo """~ , H8b 2 48 (DorrnItono)

<
- Figura 8.13. Vista preliminar de la última tabla de
-... >

los listados, exclusiva de los cálculos con CYPE.

Resumen
Pues ha quedado visto el intimidante capítulo del ruido. Realmente, con CYPE
no es para tanto. Tenemos una gran exactitud en los cálculos y en esto el pro-
grama Instalaciones del edificio es incomparable con ninguna otra solución
comercial que conozca.
Como siempre, el programa se sabe muy bien la norma en vigor y nos va
guiando por ella para que adaptemos los elementos constructivos que no
entran en cálculos.
Como máxima tenemos que tener presente que el aislamiento de un elemento
compuesto va a ser muy parecido al de su componente más débil.
Capítulo 9

Salubridad (I)

En este QPftaIo erá:


• Unas nociones lCas sobre las primeras tres exigencias básicas de sa-
lubridad.
• Cómo se 'ta la humedad en sótano, suelos, fachadas y cubiertas.
• Cómo' tificamos con CYPE este aspecto de la salubridad del edificio.
• calcula y justifica el programa el espacio de reserva para residuos.
• mo calcula CYPE la ventilación en nuestro edificio.
Cómo justificaremos esta ventilación con nuestro programa Instalaciones
del edificio.
198 Capitulo 9

CTE DB-H5 1
La exigencia básica H5 1 Protección frente a la humedad limita el riesgo
previsible de presencia inadecuada de agua o humedad en el interior de los
edificios y en sus cerramientos como consecuencia del agua procedente de
precipitaciones atmosféricas, de escorrentías, del terreno o de condensaciones.
Para ello dispone medios que impidan su penetración o, en su caso, permi-
tan su evacuación sin producción de daños en los materiales constructivos
del edificio.
Tenemos que limitar la humedad en muros de sótano, suelos, fachadas y
cubiertas. Para cada caso tendremos unos valores de partida en función de
determinados criterios y disfrutaremos de distintas soluciones posibles. El
programa comprueba estas necesidades y si nuestros elementos constructivos
están incursos en alguna de estas soluciones propuestas.
El grado de impermeabilidad mínimo exigido a los muros depende del coefi-
ciente de permeabilidad del terreno K, y del nivel de presencia de agua en el
exterior, es decir, del nivel freático, (Tabla 2.1 del Art. 2.1.1 del CTE DB-H5
1). Con este valor, y en función del tipo de muro, la tabla 2.2 del Art. 2.1.2 nos
aporta la solución que debemos aplicar.

Truco:
El coeficiente de permeabilidad del terreno K, nos lo tiene que dar el
preceptivo estudio geotécnico, pero puede estimarse según el tipo de
terreno según la tabla 0.28 del Anejo O del CTE OB-SE C (Seguridad
Estructural, Cimientos).

La solución que la tabla 2.2 nos da para los muros la compone una clave de
sumandos alfanuméricos cuyos significados se explican bajo dicha tabla.
Análogamente, procederíamos para justificar la satisfacción de esta exigen-
cia básica en suelos, pero en esta ocasión utilizaríamos las tablas 2.3 y 2.4 del
CTE DB-H5 1 respectivamente.
Para calcular el grado de impermeabilidad mínimo exigido a las fachadas
influyen la zona pluviométrica (Figura 2.4 del CTE DB-H5 1), la clase del
entorno del edificio (Art. 2.3.1.1.b), la zona eólica (Figura 2.5) y el grado de
exposición al viento (Tabla 2.6).
Con este valor y en función de si nuestros cerramientos tienen o no revesti-
miento exterior, según la tabla 2.7, podemos tener hasta cuatro soluciones po-
sibles para justificar el cumplimiento en fachadas de esta exigencia básica.
Salubridad (1) 199

Para justificar el cumplimento en cubiertas debemos atender a lo establecido


en los Artículos 2.4.2, 2.4.3 Y 2.4.4. Hay que considerar que los suelos de te-
rrazas y balcones se consideran cubiertas.

Datos generales referidos al eTE DB-HS 1


Ya hemos comentado que lo primero que tenemos que hacer siempre al cam-
biar de pestaña de trabajo, por sistema, es ejecutar Obra>Datos generales.
Esto nos abre el cuadro de diálogo de la figura 9.1, donde, para empezar, de-
jaremos sólo activada la comprobación del cumplimiento del H5 1. A medida
que vayamos resolviendo las distintas exigencias básicas de este documento
básico, iremos activando correlativamente cada una de las cinco casillas.

DHS ¡' Recogodo, evllCWCl/ln de.....a.o.


OHS:i~doI __

OHSols.--de_
DHs!iEv....-dt~

l~1

Figura 9.1. Exigencias básicas a estudiar.

Los datos generales de salubridad, pero particulares de cada exigencia bá-


sica, podemos configurarlos en el botón que se aprecia a la derecha de cada
requisito básico, en el mismo cuadro mostrado en la figura 9.1. Los referidos
a la protección frente a la humedad se m uestran ya configurados para nues-
tra obra en las figuras 9.2 Y9.3.

Oe>-. 0__ o~ 0 _ _• Oflcutllooocl.t


0_...... o.............
o_ot.u O_t:Wdo O""",,"<ba
~ ... ,. "'_601_
0 I..... -1
bpoI ... - ' •
Ov .-.-.-----.,¡

tipe de ""ay,""""",
Os...,.,.. o~ GSininllllYetlCi6n

Figura 9.2. Descripción del terreno.


200 Capítulo 9

Suponemos que trabajamos en un suelo de arcilla semidura al que no le reali-


zamos ninguna intervención. Con estos valores el programa calcula el grado
de impermeabilidad mínimo exigido a los muros y con dicho grado deduce,
de la tabla ya comentada en el epígrafe anterior, las condiciones de las solu-
ciones de muros y suelos.

;~doI.... E.......,deIdOo
'--'
Oaadodol"""QlooocqnZDnll~do*P'.,,·Io~doI_do.,...........,.;n"""""'''5'''''
~ .- rr
OTom:no ..oIl.lnom _ _ ni .. _ d o ~
OZtno .... ~" .... _ .... _ - . I.... <>lllII>_"~ ..,,~ ·1
01i~ .. llana. incluttriaI o 10l"'~
() CorJ:ro. do noogot1O <109'_' CIUdod&I. OCII\ llIo1\.101éndo ...........,.0&

~ -
I e-.&or I
Figura 9.3. Entorno del edificio.

La segunda de las solapas que nos encontramos en este cuadro de diálogo


nos solicita que determinemos el entorno del edificio. De las cinco descrip-
ciones que nos ofrece, tenemos que quedarnos con la primera de ellas que
sirva para describir este entorno, aunque hubiera en esta lista una segun-
da que también pudiera definirlo. En nuestro caso suponemos que nuestro
edificio está en una zona urbana.

Nota:
Las tres primeras definiciones corresponden a una clase de entorno
EO y las dos últimas del cuadro de diálogo, grupo en el que nos
encontramos, se tipifican como clase de entorno El (Art. 2.3.1. del
erE DB-H5 1).

El programa ya sabe la localización exacta del edificio, porque se lo dijimos


en los datos generales de la primera pestaña con la que trabajamos. Por tanto,
puede deducir la zona eólica a que pertenece según la figura 2.5.
Con ese valor (Zona eólica B), la altura máxima del edificio (20.73 m.) y la
clase de entorno (EO), según podemos ver en la tabla 2.6, obtenemos un grado
de exposición al viento V2. Por otra parte, como nos encontramos en la zona
Salubridad (1) 201

pluviométrica de promedio (ID) según la Figura 2.4, obtenemos, según la


tabla 2.5, que a nuestras fachadas se le exige un grado de impermeabilidad
mínimo 3.
Todas estas tablas y figuras anteriores se referían al ya citado Art. 2.3.1. del
ere DB-HS 1 y las tiene implementadas el programa para que no tengamos
ni que saber que existen. No obstante, lo idóneo es siempre saber el porqué
de las cosas, por eso las contamos.
Aceptamos estos cuadros y accedemos de nuevo al área gráfica, donde sólo
nos resta calcular.

Nota:
Llama la atención que, en el panel Salubridad, alojado en la zona
izquierda de paneles, aparecen atenuadas las cuatro exigencias
básicas siguientes, porque hemos desestimado momentáneamente su
participación.

Resultados de la justificación
del CTE DB-HS 1
Con Resullados>Calcular el programa pasa a comprobar cada elemento cons-
tructivo para que, según su posición, se compruebe si satisface las condiciones
requeridas por este código.
En nuestra obra no tenemos ningún problema, ni en muros, ni en suelos, ni
en cerramientos ni en cubiertas.
Por ejemplo, la figura 9.4 muestra la edición de un cerramiento que aporta una
humilde solución Bl+Cl+Jl+Nl, con la que llega a un nivel de impermeabi-
lidad 2. Pero nosotros necesitamos, como mínimo, un grado 3.
Evidentemente, el que tengamos fallo en una sola fachada no quiere decir
que sólo ésta está mal. Están mal todas las que no lleguen a ese grado de im-
permeabilidad 3.
Si hubiéramos diseñado así nuestro edificio, el programa nos ofrecería todas
las soluciones que nos propone la tabla 2.7 del CTE DB-HS 1 y nos diría qué le
falta a nuestra fachada para satisfacer cada una de estas posibles soluciones.
Para ello basta con llevar el cursor al botón de error de la fachada señalada.
La figura 9.5 muestra estas alternativas.
Pero como ya decíamos, nuestro cerramiento no nos da ningún problema, por
lo que, de momento, no tenemos que hacer nada.
202 Capítulo 9

f:l:"'''''''''~''''''''''' ? f61f>(

"- ;df·;."lil:an:~r,g·

Pared doble
1 - 112 ~ LP mtlnCO o e ~< < ~ ~
2- Mortero De cemenll o clll pwa alOa'\iIeliilY pon 1'e'I'OC()'!ftI,I!;IOO 12SU '" d < 1450. 111 =
3· _Lana mneraI [O1l4 Wl[mKJI. 6 cm
4·_01tm
O 5_ Cimano De.e . . ~!) cm
6_ T3b<tln de Ui lXltIIe (60 rrm cE.!IO .... ~ 9 cm
1· ErU:ldo oe~ 1000 <11 < ISl10 1 San
Espesor lo(aI 34 6 cm
HE 1: lriación de demanda ener etica
Unl ad'ladal. ,:,.u WI('~lT\1
un (MedianertaJ 0 ..1 WIlrn"K1
HR: Protección frente al ruido
O Masa ~Cl1tl ;¡.. ~ tiU Iq)'m"
IndiCEI '"
.~ 1: Protección frente i1. la l'1umeda
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- Figura 9.4. Edición un cerramiento no válido para nuestro edificio.

. -'g \Si' r.G=n·' .. }: ... ~O;@.~@..eW fii~..b..V' ~~<H't~·¡P;Jt¡!l


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/ fI3 11= J'I é I!<:' -r.@. p',~CI."-"t!,,.0<1:"--:;.cJIi<,.; ~1!,-..........·¡;"J"~"".;,·_-,~:..:.<'i,,'I',,,"fJ '5C"o.""lI-...:'""ó"- ""'1

--_o.

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,,-----
--
--
-_ -
. __
... -
...
------
-----.- @• -
Figura 9.5. Posibles soluciones a nuestro problema en fachadas.
Salubridad (1) 203

Listados de la justificación
del CTE DB-H5 1
Con Archivo>lmprimir>Listados accedemos a un cuadro que nos permite obte-
ner hasta ocho documentos relacionados con la salubridad del edificio, cinco
fichas justificativas, una por cada exigencia básica y tres proyectos parciales,
los referidos a los tres últimos requisitos de este documento básico.
Como nosotros, por ahora, sólo tenemos justificado el cumplimiento del CTE
DB-HS 1, nos limitaremos a seleccionar esta primera casilla.
El programa nos devuelve la ficha justificativa de la protección frente a la hu-
medad de nuestro edificio. en ella se nos detallan los requisitos que tenemos
que cumplir en suelos, muros y cubiertas, porque esto no lo comprueba, se
limita a informarnos en este listado de lo que tiene que cumplir.

CTE DB-H5 2
Como dice mi amigo Paulo, de CYPE, esta escueta exigencia básica se com-
prende en el momento en el que entendamos su Art. 2.1.1, que transcribimos
literalmente para su posterior interpretación:
"Cada edificio debe disponer como mínimo de un almacén de contenedores
de edificio para las fracciones de los residuos que tengan recogida puerta a
puerta, y, para las fracciones que tengan recogida centralizada con contene-
dores de calle de superficie, debe disponer de un espacio de reserva en el que
pueda construirse un almacén de contenedores cuando alguna de estas frac-
ciones pase a tener recogida puerta a puerta."
La cosa es sencilla. Nuestro edificio tiene que contar con un almacén de con-
tenedores de residuos siempre que tengamos recogida de residuos puerta a
puerta de cualquiera de las fracciones de residuos (envases ligeros, materia or-
gánica, papel y cartón, vidrio y varios (ver tabla A.3 del Anejo A. Terminología
del CTE DB-HS 2)).
Si no tenemos recogida puerta a puerta de ninguno de estos tipos (fracciones)
de residuos, tenemos que contar con un espacio reservado a un futuro alma-
cén de contenedores, por si alguna vez, por cualquier motivo, tuviéramos esa
recogida puerta a puerta.
Este párrafo, y en general toda esta exigencia básica, parece indicar que, en
un futuro, todas las fincas estarán obligadas a recoger todas sus fracciones
de residuos puerta a puerta y almacenarlas en este almacén de contenedores
hasta que pasen los servicios de basuras a recogerlos de allí.
204 Capítulo 9

El resto de esta exigencia básica se limita a determinar el área necesaria de


estos espacios y a especificar sus condiciones de salubridad y seguridad.

Resultados de la justificación
del CTE DB-HS 2
Para comprobar cómo se comporta nuestro edificio ante esta exigencia básica
procederemos como siempre, lo primero Obra>Datos generales. En este caso
activamos el CTE DB-H5 2 Ycon el botón de la derecha accedemos al cuadro
de diálogo mostrado en la figura 9.6.

f..,.,.... u...."---"¡",,,
p... ',.....
t .. do~Of'l-.._ 0~

h .._ ......
TIIlO .. ....,.,gdo OPUWa¡ulltlo 0e..t.__

M"'_~
T.. do~ OPUollla¡:uota 0e-....

V.... io
TIPO cloltCO\llllo OFYeotu....... 0Cen1l..had.o

Vo_
11PO. recogdo OF\>ert... ¡:uorlb 0e-rlOlirlldoo

s.-_d!l/~dllea""_
[ S<-"'" doI
... QOO'"
do _ _ • 2Cl.J1 '"
~

l~l

Figura 9.6. Datos de recogida de basuras en el edificio.

En principio suponemos que ninguna fracción de residuos se recoge puerta


a puerta, como es 10 más habitual en edificios de este tipo. Eso hace que en
este mismo cuadro, en su parte inferior, se nos informe que el programa in-
tentará encontrar un espacio de reserva de 20.37 m'. Como nada se recoge
Salubridad (1) 205

puerta a puerta no se exige almacén de contenedores. Pero como nosotros ya


tenemos habilitado un almacén de contenedores, no nos pedirá espacio de
reserva para constituir un almacén de contenedores, porque ya lo tenemos
construido. Eso sí, este almacén debe tener como mínimo la superficie solici-
tada para el espacio de reserva.

Nota:
En una obra real no tenernos que suponer nada, debernos pedir estos
datos al servicio de recogida de residuos de la localidad.

En nuestro caso, el almacén de contenedores mide aproximadamente 23 m',


por lo que cumplimos holgados esta limitación. Incluso nos hubiera dado
para hacer el veshbulo de independencia que se nos pedía en el cumplimien-
to del CTE DB-Sr.
La segunda ficha de este extenso cuadro de diálogo se refiere al tipo de ilu-
minación que vamos a disponer en este almacén de contenedores y puede
verse en la figura 9.7.

'r¡occico1e. L~~",,",","

0 i!.!!!iUli..' ~c i.o.!...d:!..!!oIoo...... ~~~


.

()f.o.tm do< iIpo<'do ~ ... Io obr.


Oe>iol..,
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OCaclo
..,.dt~""IoGb.
_"'_de~
1
1 I

t-.... 1(»3I>~.
0E>l;ro" O_~b;li"""""'lllI
OOedl..& . 0E~lHfJ
. o~"* 0n--fnNl....... """*-"otT51

Figura 9.7. Único tipo de luminaria escogido para el almacén de contenedores.


206 Capítulo 9

El tema no es nimio, porque se nos exige en el punto menos iluminado un


mínimo de 100 lux, más que suficiente para extraerle una piedra de la vesí-
cula a una mariposa.
El problema no es iluminar mucho, eso se arregla estrujando el bolsillo del
promotor. El problema es que tenemos simultáneamente que iluminar mucho,
sin gastar mucha energía y sin que esta iluminación produzca deslumbra-
mientos (CTE DB-HE 3 Y CTE DB-SU 4).
Como principio básico de este rompecabezas diremos que la lámpara debe
ser una T5 (fluorescente lineal de alto rendimiento) con encendido HF (elec-
trónico). Si bajamos en el cuadro, con el botón deslizante de la derecha, tene-
mos varias combinaciones posibles de dimensiones y de lámparas. La mejor
manera de evitar el deslumbramiento es iluminar lo más uniformemente
posible, por lo que optaremos por la pantalla más pequeña con una sola lám-
para de 28 W.
Para su correcta distribución en nuestro almacén, debemos estudiar cómo co-
locarla yeso va a depender directamente de sus curvas fotométricas. Podemos
consultarlas desde este mismo cuadro en 2 y en 3D. Las figuras 9.8 y 9.9 re-
cogen respectivamente estas gráficas.

PlANO co - CIao
, .

,
14

Figura 9.8. Curva fotométrica de la sección vertical 0-180° de la luminaria,


de 1294x11 Ox113 mm para 1 lámpara fluorescente T5 de 28 W con difusor
de polimetacrilato de metilo (PMMA) resistente a la radiación UV, cuerpo
de poliéster reforzado con fibra de vidrio, reflector de chapa de acero
galvanizado pintada en color blanco, balasto electrónico y protección IP 65.

En la curva tridimensional se aprecia claramente que la mayor luz la vamos


a obtener a ambos lados de la lámpara, no debajo ni en la dirección al tubo,
sino perpendicularmente a él. Esto tenemos que considerarlo a la hora de dis-
poner estas luminarias en nuestro almacén de contenedores.
Salubridad (1) 207

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,

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Figura 9.9. Curva fotométrica tridimensional de la misma luminaria.Aceptamos
todos estos cuadros y nos vamos a la planta baja, al almacén de contenedores.

Como viene siendo habitual, nos haremos los tontos y calcularemos sin meter
nada, a ver qué nos pide el programa. El resultado puede verse a continua-
ción en la figura 9.10.

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Figura 9.10. Lamentos del programa ante nuestra


torpeza de no equipar el almacén de contenedores.
208 Capitulo 9

Las dotaciones de este espacio las tenernos disponibles en el menú


Instalación>Almacén de contenedores (HS 2), que nos abre la barra de he-
rramientas homónima que recoge la figura 9.11.

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Figura 9.11. Instalaciones disponibles para nuestro almacén de contenedores.

Para satisfacer el Art. 2.1.3.1 del CTE DB- H52, lo primero que haremos es deste-
rrarel error poniendo una base de enchufe fija 16A2p+T según UNE 20.315:1994.
Escogemos el icono correspondiente y lo colocarnos aliado de cualquier pared,
como puede verse en la figura 9.12. Lo de los 100 lux, que también se especifica
en este mismo artículo va a ser más dificil de hacer cumplir. Inserte luminarias
con el icono correspondiente, orientándolas pensando en su curva fotométrica,
a ver cuántas necesita para cubrir este nivel de iluminación mínimo.

Nota:
Al insertar una luminaria, el programa nos pide la altura de ins-
talación desde el suelo. Como la altura de la planta es de 3.15 m. y
perdemos 30 cm. por el forjado y otros 30 por el falso techo que le
hemos puesto a este recinto, nos quedan 2.55 m.
Salubridad (1) 209

La figura 9.12 ilustra una posible solución a nuestro problema, pero en abso-
luto nos atreveríamos a decir que sea la óptima. Además, ya hemos dicho que
tendremos que hacer cumplir también el CTE DB-HE 3 Yel CTE DB-SU 4.

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Salubridad
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A1maten d€ contenedores
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Figura 9.12. Instalaciones suficientes para nuestro almacén de contenedores

Nota:
Según este mismo artículo 2.1.3.1, también necesitamos una toma de
agua dotada de válvula de cierre y un sumidero sifónico antimúridos
(anti ratones) en el suelo. Además, los suelos deben cumplir una
determinada resbalicidad según el CTE DB-SU 1. Ninguna de estas
cosas las comprueba el programa, aunque te informa de todas ellas
en los listados.

Cuando llevemos a cabo el cálculo, obtendremos un cromograma con los va-


lores lumínicos calculados. Si no tenemos ningún aviso, tenemos justificado
el CTE DB-HS 2, pero debemos intentar obtener áreas que estén muy difumi-
nadas con pasos suaves entre colores, que significa que no tenemos grandes
210 Capitulo 9

contrastes de luz, lo que a su vez reducirá las posibilidades de errores por


deslumbramiento. La figura 9.13 muestra el resultado del cronograma que
hemos obtenido.

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Figura 9.13. Cálculo lumínico en nuestro almacén de contenedores.

Con la segunda opción ofertada en Archivo>lmprimir>Listados obtenemos la


ficha justificativa de esta exigencia básica

CTE DB-H5 3
La exigencia básica H5 3 CaHdad del aire interior requiere la disposición de
medios para que los recintos de los edificios se puedan ventilar adecuadamen-
te, eHminando los contaminantes que se produzcan de forma habitual durante
el uso normal de los edificios, de forma que se aporte un caudal suficiente de
aire exterior y se garantice la extracción y expulsión del aire viciado por los
contaminantes. Además, para limitar el riesgo de contaminación del aire inte-
rior de los edificios y del entorno exterior en fachadas y patios, la evacuación
Salubridad (1) 211

de productos de combustión de las instalaciones térmicas se producirá, con


carácter general, por la cubierta del edificio, con independencia del tipo de
combustible y del aparato que se utilice, de acuerdo con la reglamentación
específica sobre instalaciones térmicas.
El dato básico para comenzar a diseñar la instalación son los caudales de ven-
tilación mínimos exigidos a cada estancia, que pueden obtenerse de la tabla
2.1 del Art. 2 del CTE DB-H5 3 Y dependen básicamente de la superficie útil
o del número de ocupantes de cada recinto.
La norma reconoce tres sistemas de ventilación:
• Ventilación natural: La renovación del aire se produce exclusivamente por
la acción del viento o por la existencia de un gradiente de temperaturas
entre el punto de entrada y el de salida.
• Ventilación mecánica: La renovación de aire se produce por el funcio-
namiento de aparatos electromecánicos dispuestos a tal efecto. A su vez
pueden ser de admisión mecánica, extracción mecánica o equilibrados.
• Ventilación híbrida: Ventilación en la que, cuando las condiciones de
presión y de temperaturas son favorables, la renovación del aire se produce
de forma natural y, cuando son desfavorable, actúan medios electrome-
cánicos, como en la ventilación mecánica.
La tabla 9.1 muestra los tipos de ventilación permitidos por esta norma según
el tipo de recintos.

Tabla 9.1. Ventilaciones permitidas.


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Viviendas NO sí sí
Alm. residuos si sí sí
Trasteros si sí si
Garajes si sí NO

Datos generales del eTE DB-HS 3


Con el programa, como siempre, nos vamos al comando Obra>Datos ge-
nerales con objeto de habilitar la norma que tenemos que justificar y para
editar sus condiciones. En esta ocasión accedemos así a un cuadro de diá-
logo que es una ventana a otro de los programas de CYPE, el Generador
212 Capítulo 9

de Precios, del que hablaremos más adelante. En la figura 9.14 se muestra


este cuadro, pero en él ya se ha seleccionado el botón Tipo de aberturas de
admisión en viviendas.

Figura 9.14. Admisión en viviendas.

En viviendas el flujo del aire de renovación va desde las zonas secas (salón
y dormitorio) a las húmedas (cocina y baño), por eso, en este cuadro se pide
que detallemos cómo vamos a dejar pasar el aire a nuestras zonas secas para
que recorra la vivienda saliendo por las húmedas y arrastrando olores, aires
viciados por uso habitual de la vivienda.
Para nuestra obra nos decantamos por la opción por defecto ofrecida para
salón y dormitorios, que consiste en un paso horizontal habilitado en el din-
tel de la carpintería.

Nota:
Normalmente se prefiere este sistema para satisfacer la condición
de que esta admisión tiene que estar a más de 1.S0 m. de altura. Las
rejillas en las ventanas suelen no cumplir dicha condición.

En este mismo cuadro de diálogo seleccionaremos Aberturas de paso en vi-


viendas para llegar a la situación que muestra la figura 9.15. Vamos a acep-
tar también todas las opciones que se nos ofrecen por defecto, que consisten
Salubridad (1) 213

en disponer una rejilla en la puerta de la cocina y dejar habilitado un espacio


para la aireación en el resto de puertas de paso. Realmente, estamos confi-
gurando el recorrido que hace el aire que entra por las ventanas de salón y
dormitorios para salir por cocinas y baños.

Figura 9.15. Admisión en pasos interiores.

Aceptamos todos estos cuadros y llegamos al área gráfica, donde sólo nos
falta calcular.

Justificación del
CTE DB-HS 3 en viviendas
Nota:
Si se nos hubiera olvidado introducir alguna ventana en algún recinto,
lo primero que hace el programa es detectarlo. Todos los dormitorios,
salones y cocinas tienen necesariamente que ser exteriores.

Como siempre, tenemos nuestros errores, para no aburrirnos. Y como siem-


pre también, no nos amilanamos y los atacamos decididamente, inasequibles
al desaliento.
214 Capítulo 9

En esta ocasión comenzaremos a trabajar por las viviendas, donde tenemos


errores en todos los baños, todas las cocinas y un sinfín de advertencias, que
no son errores.
En muchas ventanas el programa ha calculado que el caudal de admisión
que proporciona el aireador que tenemos sobre ellas es insuficiente, por lo
que ha dispuesto dos en vez de uno. Nos lo advierte por si queremos cam-
biar el sistema de aireación, pero si no, ya están bien resueltas con la solución
que le ha dado el programa. En muchas puertas de paso también advierte
de que el caudal de paso calculado es insuficiente con respecto al requerido.
Personalmen te me parece absurdo poner rejillas en las puertas de salones y
dormitorios.

Nota:
El caudal de paso que calcula el programa lo hace estimando una
holgura total de 1 cm. de altura entre las puertas de paso y el suelo.
Ciertamente ésta es mucha holgura, pero este criterio no solamente
estima este paso de aire, sino que también incluye las permeabili-
dades en los laterales de las puertas y además por arriba. Por tanto,
se estima la superficie de paso por una puerta como el área que
conforma un rectángulo del largo de la hoja de la puerta por 1 cm.
de anchura, lo que no quiere decir que tengamos que formalizar esa
holgura por debajo.

Vamos a solucionar los errores que tenemos en cocinas y baños. En ambas


estancias estamos incumpliendo el Art. 3.1.1, donde se nos obliga a disponer
aberturas de extracción en los locales húmedos, como lo son los baños y las
cocinas. Lo explicaremos para la vivienda del lOA y análogamente realizare-
mos las mismas operaciones para las otras 15 viviendas.
Para insertar este equipamiento abriremos la barra de herramientas Instalación>
Ventilación (HS3), que se muestra desplegada en la figura 9.16 en la siguien-
te página.
El primero que se nos ofrece es precisamente Abertura de extracción a través
de conducto. Lo seleccionarnos para insertar estas rejillas, una en la cocina y
otra en el baño.
Como el propio nombre de estos elementos sugiere, tenemos que conectar estas
rejillas a sus respectivos conductos. Podemos disponer un mismo conducto
vertical para todas las estancias. El de la cocina lo meteremos en el patinillo
norte y el del baño junto al pilar que queda junto a la puerta de la terraza. El
montaje de la figura 9.17 muestra estos elementos ya conectados.
Salubridad (1) 215

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dJE><Itscto<p5"~ióo:1~«lC~
MI c....de """~p&'''VMl~mee~
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íl A'fI"w lIV«&coónhfbn40
¡a ~bdo< "~ lllicion5en , _
'1IlI A~rieria d!I"""~
~ Ae;laht..iQI de-~
~'VerdQ:o de 9"IilI5 por.. emacciQn. ~,.;, 00 ¡;, zoo" .k,~
P' Vet'Jila<b do oar""' ...."""'acción ~ 1I1.!>~ "'":'iI!<QO
~ veraaoo de ~"¡'I>OI" ~
¡gr.
AejiI.> e>cl.n:v de """~
:t§IR.lI>t!lllirxd!l~

tr Úlrdoolo cicWr

~ CooóJcto cicWI
@ Caidoeto I~
ID '"""""_
í!V Cor.d.oc!o foon.odo p;1Illic_~ef~

Figura 9.16. Elementos para conseguir nuestra ventilación.

Nota:
En viviendas sólo podemos usar conductos de sección circular. No
por capricho, sino porque es difícil encontrarlos rectangulares para
estos usos.

Nota:
Los montantes tienen que introducirse siempre desde la planta más
baja y su altura se acota automáticamente según en qué planta le
pongamos el aspirador de cubierta.

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Figura 9.17. Aberturas de extracción en locales húmedos
conectadas a sus respectivos conductos circulares verticales.
216 Capitulo 9

Ya dijimos que en viviendas podríamos hacer una ventilación mecánica o


lubrida, lo que no está permitido es disponer simultáneamente las dos para
una misma vivienda. Por otra parte, la ventilación híbrida, por capacidad,
está limitada a un par de cocinas prácticamente.

Nota:
La ventilación hlvrida también está limitada porque no se permiten
conductos horizontales, que es lo que impUcitamente se dice en el Art.
3.2.3. No obstante, el programa permite un tramo de un máximo de
0.5 m. para simular las conexiones entre la abertura y el conducto
vertical. Siempre tenemos que poner un mínimo conducto horizontal
para conectar una rejilla a un montante.

Por todo ello, para las viviendas tipo A y B (todas excepto e14°A y el 4°0)
dispondremos una ventilación mecánica y para las dos viviendas tipo C usa-
remos una lubrida, por probar ambas.
Esto lo decidimos implícitamente colocando un aspirador mecánico o uno
lubrido a la salida de estos conductos verticales. Para dar salida a estas venti-
laciones tenemos que irnos al grupo "Bajo cubierta", para disponer el aparato
extractor correspondiente. En esta planta acusaremos la proyección vertical
de nuestro conducto de salida, tanto para los baños como para las cocinas,
pero las cocinas se coronarán en la planta de cubierta, no en esta.
Para el caso que nos ocupa en este ejercicio, haremos dic en el comando
Aspirador para ventilación mecánica, que insertamos sobre cada columna de
ventilación, una en cada planta. Para los baños en el bajo cubierta y para las
cocinas en la cubierta.
Por otra parte, las cocinas, en virtud del Art. 3.1.1.3 del CTE OB H5 3, tienen
que tener, adicionalmente al sistema de ventilación general de la vivienda,
un sistema de extracción mecánica específico para los vapores y los contami-
nantes de la cocción. Es decir, tenemos que dotar a todas las cocinas de una
campana extractora o elemento similar. Al seleccionar este icono en la barra
de herramientas Ventilación (H83), accedemos al cuadro de diálogo para la
selección de este aparato, que se muestra en la figura 9.18.
El conducto de estas campanas, que puede configurarse también en este
mismo cuadro de diálogo, lo llevaremos horizontalmente también hasta el
patinillo, donde lo conectaremos a otro conducto vertical que coronaremos
en la cubierta con su correspondiente Aspirador para ventilación adicional en
cocinas. La figura 9.19 muestra el cuadro de diálogo para la elección de este
tipo de aparato.
Salubridad (1) 217

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Figura 9.18. Selección de una campana extractora genérica.

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Figura 9.19. Selección de un aspirador de marca


genérica especifico para la ventilación adicional de cocinas.
218 Capítulo 9

Procedemos de forma análoga para las otras tres viviendas de esta planta.
Una vez terminada la primera planta, subimos a la segunda para repetir la
operación.

Truco:
Una vez terminada la primera planta, resulta muy rápido copiar las
instalaciones entre unas plantas y otras, pero tenemos que tener la
precaución de desactivar todas las capas menos la de salubridad. De
esta manera, todos los baños van cada uno a su montante, al igual
que pasa con los dos tipos de ventilaciones de las cocinas.

Incluso, podemos copiar la instalación de la planta 3" en la 4". Así nos apro-
vechamos de las instalaciones completas de las viviendas B y C. Las instala-
ciones de las dos viviendas de la izquierda las borramos para introducirlas
correctamente. Pero cuidado al borrar, que hay que desactivar el borrado a
elementos constructivos y a conductos verticales. Si los borramos dejaríamos
el resto de viviendas sin conectar a ningún conducto vertical.

Nota:
La sección en cm' de los conductos se calcula multiplicando por 2.5
el caudal de aire, expresado en l/s. Esto equivale a una velocidad del
aire de 4 mis, que no llega a superar el nivel de los 30 dBA. (Art.
4.2.2 del CTE DB-H5 3).

Estas dos viviendas tipo C van a tener una ventilación lubrida y, por tanto,
no pueden compartir los montantes de aspiración mecánica del resto de vi-
viendas, que son aspiradas por ventilación mecánica.
La instalación es absolutamente idéntica, diferenciándose sólo en el aspirador
de coronación, que ahora es para una ventilación lubrida. La figura 9.20 mues-
tra una bonita vista 3D de las cubiertas del edificio, con sus aspiradores.
Con esta instalación, el programa ya sólo dará errores en la planta sótano. Los
resultados en una de las viviendas son muy espectaculares, como puede verse
en la figura 9.21. El programa compensa los flujos de aire entre espacios secos
y húmedos en función de su proximidad. Este nivel de cálculo puede hacer-
lo porque tenemos toda la vivienda introducida, con todas las características
de esta instalación de ventilación. Por tanto, los cálculos serán infinitamente
más exactos que los que pueda proporcionar cualquiera de las muchas hojas
de cálculo que hacemos a estos efecto para auto engañarnos.
Salubridad (1) 219

Figura 9.20. Aspiradores de las viviendas en las cubiertas del edificio.

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Figura 9.21. Algunos resultados gráficos para la vivienda 4°A.
220 Capítulo 9

Nota:
Parafomentar la claridad de la instalación, hemos llenado el edificio de
montantes y extractores en cubierta, pero en una instalación real, esta
obra podría simplificarse significativamente haciendo compartir los
montantes para extracción mecánica por una parte y para la extracción
hlvrida por otra. Ya que tenemos extracción mecánica en la mayoría
de las viviendas, nos ahorraríamos los extractores hlvridos si dispu-
siéramos las viviendas tipo e también con extracción mecánica.

Justificación del CTE DB-HS 3 en garaje,


trasteros y almacén de residuos
Para el sótano, como es cerrado, hay que disponer un sistema de ventilación
mecánica. Podemos hacer una ventilación de simple flujo, con extracción for-
zada y admisión natural, o una ventilación de doble flujo, como en garajes
grandes, como éste. Esta ventilación tiene extracción y admisión mecánica.
En la esquina superior derecha nos encontramos con que tenemos habilitada
una abertura en forjado para disponer por ella la admjsión de aire. Pondremos
los ventiladores de admisión en la plazoleta de la planta baja, en una caseta
abierta construida a tal fin, como puede observarse en los planos del edificio,
allá en el capítulo 1. Por otra parte, el Art. 3.1.4.2.2 nos pide una rejilla de ex-
tracción y otra de admisión por cada 100 m' como máximo y que las rejillas
de extracción disten menos de 10 m. entre sí.
La tabla 3.1. del Art. 3.1.4.2 nos dice que por tener más de 15 plazas nuestro ga-
raje, necesitamos un mínimo de dos redes de cond uctos de extracción, extremo
que comprueba el programa. En la tabla 2.1 del Art. 2 del erE DB-HS 3 se nos
piden 120 1/ s por cada plaza de garaje. Esto contrasta con el erE DB SI, que
para la admisión sí pide este valor, pero para la extracción exjge 150 1/ s por cada
plaza de aparcamiento. Pues vamos a ventilar el garaje con las redes conforme
se disponen en la figura 9.22. Para hacer esto sólo hay que tener en cuenta que
cada circuito de extracción se compone de Rejilla interior de extracción ~ colo-
cada sobre Conducto rectangular horizontal @ que desemboca en patinillo en
un Conducto rectangular vertical 1iI que a su vez se corona en cubierta con un
Ventilador de garaje para extracción, exterior a la zona de riesgo ~.
Por otra parte, cada circuito de admisión consta de Rejilla interior de admi-
sión ¡;jJ colocada sobre Conducto rectangular horizontal @ que desemboca
en patinillo en un Conducto rectangular vertical 1iI que a su vez se corona en
el patio de la planta baja con un Ventilador de garaje para admisión lIil.
Salubridad (1) 221

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Figura 9.22. Redes dobles de extracción y admisión.

Nota:
Para el garaje hemos dispuesto conductos rectangulares, pero también
los podíamos haber elegido circulares.

En la figura 9.21, las dos redes que van a los dos patinillos son las de extrac·
ción y se coronan en cubierta con su correspondiente ventilador. Las dos redes
que van al hueco de forjado de la esquina superior derecha son las de admi-
sión y tienen en la cabeza de su montante, en la plazoleta del edificio, sendos
ventiladores de admisión. Siempre escogemos el genérico.
Para disponer los conductos horizontales podemos fijar el ancho o el alto, pero
si no fijamos nada, el ancho del conducto se adapta al de las rejillas que en él
haya. Con este dato ya deducido, el alto se calcula en función del caudal de
aire y de la velocidad máxima permitida al paso del aire por ellos.
Si solicitamos una vista 3D de la planta baja acusaremos que los ventiladores
de admisión están en el aire, a la altura del techo de la planta baja. Esto es
así porque, por defecto, se colocan a la altura del techo, pero en nuestro caso
están a ras de suelo. Para solucionar este detalle borraremos estos ventiladores
222 Capitulo 9

y los conductos verticales. Volveremos a disponer unos nuevos montantes,


desde el sótano y en la planta baja sus respectivas cabezas sendos tramos
horizontales pequeños, asignándole el nivel del suelo desde el panel Alzado.
Finalmente volveremos a instalar los ventiladores para la admisión, ahora en
los extremos de estos pequeños conductos.

Truco:
Las rejillas pueden ponerse a eje del conducto horizontal o a cada lado.
En el primer caso el programa supone que quedan por la cara inferior y
en el segundo se estima que se insertan en los laterales del conducto.

Replanteamos estos circuitos de ventilación y calculamos. Si todo ha ido bien


ya no deben quedarnos errores en el cumplimiento del CTE DB-HS 3.

Nota:
Si tenemos un garaje en sótano, pero con salida de vehículos directa al
exterior, este paramento debe definirse como cerramiento, no como muro
de sótano. En caso contrario no podremos insertar la puerta.

Del almacén de residuos y de los trasteros no hemos dicho ni hecho nada, y


según la norma se tienen igualmente que ventilar, los trasteros a razón de 0.7
1/ s por m' útiles y el almacén de residuos a 10 1/ s por m' útiles. Esta ventila-
ción podía ser de cualquiera de las tres maneras posibles.
El programa ha detectado que el almacén de contenedores puede ventilarse na-
turalmente, porque da al exterior. Por eso, se ha dedicado a calcular el caudal
que debe pasar por las correspondientes rejillas de extracción y admisión, según
puede verse en la figura 9.23. Por su parte, la ventilación de los trasteros se ha
resuelto también automáticamente. En este caso avalada por la fe de erratas
del 23 de abril del 2009, en la que se permite ya, en contra de lo que se estable-
cía hasta entonces, usar la misma ventilación del garaje, siempre que estén en
la misma planta. Es decir, los trasteros los ventilamos al garaje y cargamos su
caudal de aire de ventilación al del garaje. De esta manera, en la puerta de cada
trastero tenemos una caja informativa que nos indica también el caudal necesa-
rio para la ventilación natural de cada trastero al garaje. Todos estos caudales
se traducen en áreas para las rejillas de ventilación en los listados.
Antes de dar por terminado nuestro trabajo en el CTE DB-HS 3, y con carácter
general cada vez que terminemos cada instalación, debemos regresar al cuad ro
Datos generales, donde acusaremos que se ha ido completando con cada uno
Salubridad (1) 223

de los equipos que hemos usado en la obra. Desde aquí podemos modificar
la selección de cada uno de ellos o editar sus características permitidas.

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C....,..". ",,,,,,<*lá><Io ~111O.

Almacén 00 cOlteoedores
{Ai'nocén de cOft8oodores I ~5POCIO de reserva (08 HS 2))

Figura 9.23. Cálculo de la ventilación del almacén de residuos.

Listados y planos de
la justificación del elE DB-H5 3
Tenemos dos tipos de listados disponjbles para el CTE DB-H5 3, un listado
justificativo, que debe ir como anejo al proyecto, y todo el proyecto específico
de la Instalación para la calidad del aire interior.
Vamos a obtener directamente el proyecto, pero antes debemos cumplimen-
tar el cuadro de diálogo mostrado en la figura 9.24, al que llegamos desde
Obra>Datos del proyecto. Estos datos nos servirán para todos los proyectos
parciales que vamos a obtener a partir de ahora, por lo que merece la pena
completarlo lo mejor posible.
Una vez satisfechos estos datos podemos obtener los listados como siempre. El
proyecto completo incluye la ficha justificativa, por lo que podemos illsfrutar
obteniendo con un solo clic todo el proyecto de esta instalación, con memoria,
anejos, pliego de conillciones, meillciones, presupuestos y carátula de planos.
Los planos también se obtienen como siempre y, entre ellos destaca una vista
3D de toda la instalación, que mostramos en la figura 9.25.

Resumen
Otro extenso capítulo que ha puesto a prueba al edificio y a nosotros mismos.
En este caso el CTE DB H5 1 nos ha respaldado en la elección de los cerramien-
tos del edificio y el H5 2 Yel H5 3 nos han exigido disponer las instalaciones
correspondientes para su satisfacción.
224 Capítulo 9

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Figura 9.24. Datos generales para los proyectos parciales .


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Figura 9.25. Plano tridimensional de la instalación listo para imprimirse.


Capítulo 10

Salubridad (11)

En este capítulo apren4


• Unas nociones b cas sobre las dos últimas exigencias básicas de
salubridad.
• A distinguiJ: s distintos esquemas de abastecimientos de aguas.
• A distin r y colocar todos los elementos de nuestra obra referido a
fon la.
• A e ectar los desagües de los distintos aparatos.
• separar las conducciones de aguas residuales de las pluviales.
A distinguir y colocar todos los elementos de nuestra obra referido a
saneamiento.
226 Capítulo 10

Nota:
El programa tiene dos pestañas Fontanería y Saneamiento, que
son resquicios de los cálculos que anteriormente hacía. Siguen ahí
momentáneamente, pero desde la pestafia Salubridad va a ser más
sencillo introducir estas dos instalaciones, que además se conectarán
COrl otras instalaciorles relaciorladas del edificio y con el Generador
de Precios. Esto suporle ni más ni merlos que el programa será capaz
de crear el proyecto completo de ambas instalaciones.

Nociones del CTE DB-H5 4. Datos generales


La exigencia básica HS 4 Suministro de agua requiere la disposición de me-
dios adecuados para suministrar al equipamiento higiénico, agua apta para
el consumo de forma sostenible, aportando caudales suficientes para su fun-
cionamiento, sin alteración de las propiedades de aptitud para el consumo e
impidiendo los posibles retomas que puedan contaminar la red, incorporando
medios que permitan el ahorro y el control de agua.
El abastecimiento a los distintos elementos consumidores de nuestro edificio
podemos diseñarlo según los siguientes esquemas:
• Alimentación directa: Cuando el caudal y la presión que nos ofrece la
compañía suministradora en nuestra acometida es suficiente para abastecer
a todos los puntos del edificio usaremos este esquema, porque es el más
económico de instalar y de mantener.
• Alimentación directa con grupo de presión: La usaremos cuando ten-
gamos en la acometida suficiente caudal para no tener que almacenar
agua, pero poca presión, por lo que tenemos que conectar un grupo de
presión en la instalación general del edificio.
• Alimentación indirecta con grupo de presión y depósito: Si a nuestra
acometida no llega ni suficiente presión ni suficiente caudal, tenemos que
alimentar al grupo de presión desde un aljibe que sirva de amortiguador
entre el caudal del consumo interior y el que nos dé el abastecimiento
exterior.

Nota:
Estos tres primeros tipos de alimerltación son los que pueden usarse
en viviendas unifamiliares.
Salubridad (11) 227

• Alimentación directa con grupo de presión y by-pass (Con y sin aljibe):


En este caso tenemos la misma instalación que en el segundo tipo de
alimentación, pero además, tenemos un by-pass, es decir, un camino alter-
nativo para que el grupo de presión no entre en funcionamiento cuando no
sea estrictamente necesario. De esta manera ahorramos la energía de este
bombeo siempre que el agua pueda ir por el by-pass. Pero esta instalación
es problemática, porque podemos tener largos periodos en los que no
tenga que entrar el grupo de presión y mientras, el agua del aljibe puede
perder su potabilidad. Ahorrar energía está muy bien, pero no hasta el
punto de poner en peligro la salud. De hecho, la norma UNE 149201:2008
ya no menciona el by-pass. Por esta reflexión, CYPE no permite este tipo
de alimentación y, gracias a los cálculos que puede hacer, nos propone
ahorrar esta energía de otra manera. Consiste en abastecer directamente
a todos los suministros posibles y, a los que no llegue la alimentación
directa, por falta de presión y / o de caudal, los alimentamos con su grupo
depresión, con o sin aljibe delante.
La figura 10.1 recoge a la izquierda las soluciones con by-pass permitidas en el
CTE DB-H5 4 Ya la derecha las soluciones respectivas que propone CYPE.

Figura 10.1. Alternativas a la alimentación con by-pass.

Nota:
Estas combinaciones de alimentación y distribución son informativas,
el programa permite y calcula la instalación que diseñemos, por
extraña que sea.

Ya en el programa procederemos como siempre, activamos la comprobación


de esta exigencia básica en el cuadro Datos generales y accedemos en este
caso a un asistente para la introducción de los datos necesarios referidos al
CTEDB-H54.
228 Capitulo 1O

El primer paso de este asistente nos 10 ahorrarnos porque ya le sonará, pre-


cisamente recoge los sistemas de alimentación permitidos por el programa
Instalaciones del edificio.
En la segunda ficha, mostrada en la figura 10.2, ya decirnos que la acometi-
da va a ser enterrada y de polietileno. En la pestaña tapada de este cuadro
dejaremos el valor por defecto, es decir, que la arqueta va a ser prefabricada
de polipropileno. .

Nota:
Los materiales que indiquemos llevan asociados en el programa el
coeficiente de rugosidad. Además, aunque los dispongamos empo-
trados, si no cabe en el elemento constructivo, el programa lo saca
automáticamente y lo dispone superficialmente. Todo esto lo podremos
comprobar en los listados.

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Figura 10.2. Descripción de acometida y arqueta.

El tercer paso de este asistente es el referente a los montantes. Los dispondre-


mos de polietileno reticulado colocados superficialmente. En la parte baja de
Salubridad (11) 229

este enorme cuadro tenemos el tipo de llave de corte a usar, que aceptamos
sin más. En la solapa oculta de este paso se nos ofrece dotarlos adicionalmen-
te de un sistema compuesto por válvula de retención (antirretorno), llave de
corte y grifo de comprobación. Aceptamos este ofrecimiento, activando la
correspondiente casilla. La figura 10.3 muestra esta fase de la introducción
de los datos generales referidos al CTE DB-H5 4.

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Figura 10.3. Descripción de montantes y accesorios relacionados.

La cuarta fase de este asistente ya se refiere a la instalación interior, donde


ya pondremos las tuberías empotradas en paramentos y decimos que estas
tuberías interiores van a seguir siendo de polietileno reticulado, que les en-
canta a los fontaneros por su flexibilidad. En la parte baja de este cuadro con-
figuraremos la llave de paso interior, tal y como se nos propone por defecto.
Por 10 didáctica que resulta, no podemos resistirnos sin mostrar también una
captura de esta cuarta fase. Está en la figura IDA.
La última ficha de este asistente se dedica a la configuración del nivel de con-
fort exigido a esta instalación. Este nivel de confort que aporta la instalación
al usuario interviene en los cálculos a nivel del cálculo de los coeficientes de
230 Capítulo 10

simultaneidad, de las presiones y velocidades máximas y mínimas conside-


radas. En principio, para no predimensionar mucho, optaremos por un nivel
de confort Básico, que es aquél dimensionado con las prescripciones de esta
norma, 10 que ya es bastante normalmente.

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Figura 10.4. Descripción de la instalación interior de fontaneria.

Nota:
Las distintas velocidades y presiones para cada nivel de confort
pueden observarse en la parte baja de este mismo cuadro sin más que
ir intercambiando estos niveles.

En esta ficha también tenemos que decantarnos por instar al programa a que
calcule el máximo caudal simultáneo según la norma UNE 149201 o mediante
una expresión matemática muy sencilla. Optaremos por la opción recomen-
dada, pero esta fórmula tan simple nos sirve para hacernos a la idea de los
valores por los que nos vamos a mover.
Salubridad (11) 231

La última parte de esta última ficha nos pide que determinemos si el agua
caliente sanitaria (ACS) la vamos generar colectiva o individualmente. En
nuestro caso, para que los vecinos riñan lo menos posible, la generaremos con
una caldera individual por vivienda, aunque la captación y el almacenamiento
de la energía solar para el ACS sea colectiva. Ya lo explicaremos mucho más
detalladamente, pero de momento aceptamos la opción por defecto, que es la
producción de ACS individual, como puede verse en la figura 10.5.

Nivel .. conlon
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"'i...... PO'.a-,~ 15.00 ...c.& ............l\beIr.-a:-
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'm""
J'Ioodul:cDo" ,,-cs.
0-0~
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Figura 10.5. Configuración del nivel de confort, el tipo
de cálculo para la simultaneidad y la producción de ACS.

Instalación general de fontanería


Aceptamos este asistente y el cuadro de Datos generales para acceder al área
gráfica. En Instalación>Suministro de agua (HS 4) tenemos ya disponible la
barra de herramientas que nos va a acompañar durante el diseño del abasteci-
miento, distribución y suministro de agua a nuestro edificio. En esta barra de
herramientas aparecen desactivados los iconos que no proceden según los datos
generales que acabamos de introducir. Podemos observarla en la figura 10.6.
Usando los distintos iconos de esta barra iremos definiendo la instalación de
fuera a dentro, aprovechando que los diferentes iconos también vienen or-
denados con este criterio.

Nota:
Damos por supuesto que la instalación de suministro tiene que ser
ramificada, nunca mallada.
232 Capítulo 10

• ¡;¡;:¡¡ lom/I~""'a~Ol)Itade~~"ledde~o
~ ProNlolocióll de o;orIIoo;loI

... Ua.... <lo eooe._."""" de l!!p<>piel&l

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!!GlW'do .. ~

~ B.>l~f5 <S. <:ot'1",*""" ~


Qu.ve""'~
Q' u.ve de oboriado pa'~AC.S.

Figura 10.6. Barra de herramientas Suministro de agua (HS 4).

Comenzaremos disponiendo la Toma y llave de corte de acometida a la red de


suministro, que al designarlo se nos abre un cuadro para determinar la presión
y el caudal de suministro. Este caudal está muy relacionado con el diámetro de
la red pública a la que acometemos y pueden importarse esos valores relacio-
nados con el botón ~ del mismo cuadro de diálogo de configuración de estos
parámetros. En la figura 10.7 se ve cómo estamos indjcando que la red de su-
ministro pública es de 100 mm., lo que aporta un caudal de 42.41 m 3 /h.
_ .40 $ $Jw M __ *'*'*** '*
o!fdwo ~IM ~~ !lI'<rt<» ~do= ~ tJi>oó>sdo,~{DMi5Z) I!t_de ........... tdí:.... ~odoo A",p.

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Figura 10.7. Asignación del caudal a través del diámetro de la red.
Salubridad (11) 233

Para la presión pondremos 42 m.c.a. Éste es un dato que en teoría nos lo tie-
nen que dar en la compañía suministradora, pero en la práctica te dan antes
la clave de su caja fuerte que un papel donde se comprometan a asegurarte
ninguna presión.
Insertaremos esta acometida con su llave de corte en el acerado, a la izquier-
da de la entrada norte.
El siguiente elemento que vamos a instalar es la Llave de corte general dentro
de la propiedad. La colocaremos ya dentro del cuadro de contadores de agua
y la conectaremos con una tubería de polietileno reticulado colocada super-
ficialmente, como se está indicando en la figura 10.8.

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Figura 10.8. Configuración de la llave de corte general de la propiedad.

En este mismo cuarto de contadores metemos eso, los contadores divisionarios,


es decir, los de cada propiedad. Los pondremos suficientemente separados
de la llave general, por si tenemos que instalar grupo de presión o aljibe más
grupo. De momento vamos a ver si los parámetros de suministro de la red
son suficientes para abastecer a todas las unidades de uso. Si tras el cálculo
vemos que no es así, ya instalaremos los elementos requeridos, pero sólo para
las viviendas a las que no lleguemos con la alimentación directa.
234 Capítulo 10

Con Instalación>Tuberías -: abrimos una barra de herramientas en la que opta-


remos por una tubería horizontal, no un bus de tuberías horizontales, y tomamos
el tipo Agua fría desde el pequeño cuadro de diálogo que se nos abre. Con esta
tubería conectarnos todos los elementos que tenemos en serie y desde el último,
los contadores divisionarios, sacamos otra tubería que llegue al patinillo norte.
Desde cualquier punto de esa tubería derivamos otra hasta el patinillo sur. En
cada uno de estos extremos insertamos un montante de agua fría. Todo esto lo
explica mejor gráficamente la figura 10.9. En esta figura también pueden verse
tanto la barra de herramientas Tuberías como los tipos disponibles.

Contadores agua
(Cuarto tecnico)
o

t .J

_. • ••
-
Figura 10.9. Conexión hasta contadores divisionarios y subida por
patinillos. (Incluye a otra escala un detalle del cuadro de contadores).

Instalaciones particulares de fontanería


Ya en la planta primera, nos fijaremos en elloA, nuestro piso piloto. Podemos
sacar del montante del patinillo norte un ramal hacia la izquierda con una tu-
bería horizontal de agua fría. Simbólicamente llegará justo hasta la puerta del
Salubridad (11) 235

lavadero. En ese punto insertamos una llave de abonado, que asignamos a la


unidad de uso lA (Vivienda tipo B). En la realidad no estará justo ahí, estará
pegando a la pared, pero por claridad la simbolizamos en ese punto.

Truco:
En el panel Planos podemos atenuar la visión de los conductos y
elementos del resto de instalaciones ya vistas en el capaulo ante-
rior. Además, tenemos la casilla En color, que sirve para aplicar
distintos colores a los elementos de las distintas exigencias básicas
del erE DB-HS. De esta manera, a veces se distinguen mejor
algunos elementos.

Desde la llave de abonado tenemos que alimentar a la caldera de apoyo al


ACS, que vendrá de la instalación de energía solar que vamos a disponer en
un par de capítulos. o obstante, primero colocaremos la caldera y después
esta tubería hasta conectarla a la entrada del agua fría de la caldera, como
puede verse en la figura 10.11.
La caldera la obtenemos desde la barra de herramientas Instalación>Producción
de A.C.S. O. Tomaremos el último elemento de la barra de herramientas, una
caldera a gas para calefacción y AeS.
La selección se lleva unos instantes porque el programa está accediendo a
la ingente base de datos del Generador de Precios, pero en unos segundos
tenemos el cuadro de diálogo para elegir esta caldera. Optaremos por una
caldera genérica de condensación, que tienen un rendimiento mayor de 1
porque recuperan parte del calor del vapor de agua obtenido en la combus-
tión del gas. Como el rendimiento de estos aparatos se mide según el PCI
(Poder Calorífico Inferior) del combustible y con la condensación de parte de
los gases de escape estamos obteniendo calor del tramo entre el PCS (Poder
Calorífico Superior) y el PCI, podemos decir que tenemos un rendimiento
mayor de la unidad.
Concretamente las características de la caldera que vamos a escoger para
todas las viviendas son las que pueden observarse más adelante en la figura
10.10. Tenemos que reproducir al pie de la letra esta selección para obtener
los mismos resultados.
Aceptamos la configuración de la caldera y conectamos su toma de agua fría
de la red (flecha azul) a la llave de abonado, tal y como se muestra más ade-
lante en la figu ra 10.11.
Esta caldera tiene cuatro tomas, simbolizadas por cuatro flechas, comenzan-
do por la azul son:
236 Capitulo 10

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o E _ . . lipoo do ...... do go-. Io oboa
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Figura 10.10. Caldera de condensación escogida para todas nuestras viviendas.

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Figura 10.11. Alimentación del secundario
de la caldera desde la llave de abonado.

• Agua fría: Por alú entra el agua de la ca]]e para calentarse y ser servida
por la última flecha, la roja de salida.
• Entrada de agua caliente desde el depósito comunitario de agua calentada
por energía solar: Cuando abrirnos el grifo del agua caliente tomarnos el
Salubridad (11) 237

agua que entra por aquí y si no está suficientemente caliente se enciende


la caldera para proporcionar el salto térmico final requerido.
• Entrada de retorno de agua caliente: El circuito de retorno de agua ca-
liente hace que siempre tengamos en el punto de consumo agua caliente
instantánea, evitando derrochar toda el agua fría que pueda quedar entre
el equipo productor y el grifo. Este circuito es obligatorio si el punto de
consumo está a más de 15 m. del equipo productor de calor (Art. 3.2.2.1.3
del CTE DB-HS 4). El programa mide esta distancia y nos dirá si tenemos
que habilitar este otro circuito.
• Salida de agua caliente: Es por donde servimos a nuestra instalación.
De la salida de agua caliente del secundario de la caldera vamos a trazar un
bus de tuberías paralelas que aproximadamente recorra el lateral izquierdo de
la cocina, gire antes de salir de la cocina 90° a la derecha hasta llegar al pilar y
ahí salga recorriendo el lateral derecho del baño, hasta pasar la bañera.
y ahora disponemos a lo largo de estas tuberías, en el mismo orden, pero aún
sin conectar el fregadero, el lavavajillas, el inodoro, el bidé, el lavabo y una
bañera de más de 1.40 m. Todos estos elementos los tenemos disponibles en
la barra de herramientas Instalación>Cuarto húmedo (doméstico) Lo y los
vemos ya insertados en la figura 10.12, junto con la configuración utilizada
del bus de tuberías. Los aparatos tenemos que disponerlos lo más cerca de la
pared posible, aún más que como se muestran en la figura 10.12, en la que se
han dispuesto así para mostrarlos con más claridad.
Lo que nos queda es conectar con tuberías simples calientes y frías cada apa-
rato al bus. Para ello tenemos que asegurarnos de tener la opción Más cercano
activada. En la zona de la bañera, los extremos no usados los borramos para
recortar las tuberías a su longitud más real. También tenemos que disponer
una lavadora, aquí no hay la costumbre inglesa de llevar la colada a la lavan-
dería. Está a la derecha del lavavajillas, una vez salvado el pilar. Primero in-
sertamos el elemento y luego conectamos sus tuberías.
Finalmente borramos el trozo de tubería de agua fría que sale al lavadero y se
pasa de la línea que marca la tubería que sale de la llave de abonado. En esta
tubería es donde tiene que terminar la que recortamos, para que se conecte a
ella y abastezca a todos los elementos.
Finalmente disponemos Llave de local húmedo, desde la barra de herramientas
Suministro de agua (HS 4). Colocaremos una pareja a la entrada de la cocina
(una en la tubería de agua fría y otra en la de caliente). En esta vivienda no
podemos poner otro par a la entrada del baño porque no deben conectarse
en serie, pero en el resto de viviendas, donde se pueda porque supongan una
rama, colocaremos una llave de éstas en cada tubería.
238 Capítulo 10

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Figura 10.12. Configuración usada para el bus


de tuberías y aparatos aún sin conectar a él.

Advertencia:
La toma de agua del inodoro está a su izquierda en el lateral de la
cisterna. Si queremos que el saneamiento de los inodoros quede en
su sitio, tenemos que considerar est~ para llevar la toma de agua a
su sitio, no centrada en estos inodoros. En las figuras puede verse
en algún momento colocados sin estimar esta advertencia, circuns-
tancia que puede resolverse cómoda y rápidamente desplazando el
aparato.

Truco:
Si borramos un elemento nos queda el nudo en la tubería en el que se
insertó dicho equipo. Podemos "soldar" tuberías para eliminar estos
nodos con Instalación>Unir. Esto es importante para simplificar la
obra, no redundar en información innecesaria y conseguir una mayor
claridad en los planos.
Salubridad (11) 239

i que decir tiene que todos estos elementos los estima el programa, ya me-
didos, con sus características en las pestañas donde afecten. Por ejemplo, los
consumos se verán en el saneamiento y las calderas en gas, climatización y en
energía solar. Lo único que no se vería sería un consumo genérico, de la barra
de herramienta Instalación>Cuarto húmedo (otros consumos). Tiene que ser
así porque este consumo podría ser cualquier toma que no necesite desagüe,
por ejemplo, una boca de riego. Ya insertaremos también un consumo gené-
rico en algún momento de nuestro periplo por el programa.
Con esto terminamos la primera vivienda. Ya se imagina lo que viene ahora
¿verdad? , haciendo uso de las herramientas vistas en éste y en capítulos ante-
riores y con mucha paciencia, tenemos que ser capaces de abastecer a las otras
15 viviendas y a diseñar su instalación interior. La figura 10.13 recoge una cap-
tura de la introducción que se ha realizado en el ala sur de la primera planta.

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Figura 10.13. Instalación de fontaneria en las viviendas 1°C y 1°0.

Truco:
Podemos hacer una copia entre grupos, pero tenemos que tener en
cuenta dos cosas. La primera es que se copiarán todas las instalaciones
de salubridad, sobrescribiendo lo que hubiera. En nuestro caso, las
240 Capítulo 10

plantas primera, segunda y tercera comparten geometría e instala-


ciones, por lo que podemos hacerlas así. Pero la cuarta no, porque sus
viviendas de la izquierda son diferentes a las de cualquier planta. Esta
planta hay que hacerla desde cero.
La otra cosa que tenemos que tener en cuenta es que al copiar las llaves
de abonado va a haber conflicto entre la asignación de viviendas, por lo
que tenemos que editar cada llave de abonado de la segunda y la tercera
planta para adaptarlas a sus correspondientes unidades de uso.

También tenemos que sacar una llave de abonado para la unidad de uso
"Oficina", a la que le pondremos donde queramos una instalación de fon-
tanería mínima formada por la caldera, que abastece a un lavabo. También
dispondremos un inodoro. Esta instalación mínima puede observarse en la
figura 10.15.
Por último, ya dijimos en el capítulo anterior que estamos obligados a dispo-
ner una toma de agua en el almacén de contenedores. Desde el giro de 90° a
la derecha que hace la línea de tuberías que va al patinillo sur, justo antes de
entrar en él, sacamos una tubería de agua fría que entre en el almacén de con-
tenedores. En su extremo pondremos un Grifo en garaje que podemos tomar
desde la barra de herramientas Instalación>Cuarto húmedo (otros consumos)
y lo protegeremos con la correspondiente Llave de local húmedo. Para este
elemento y todos los que podamos disponer para dotar a los servicios gene-
rales del edificio, hace falta disponer otro contador independiente de las 17
unidades de uso. Para que el programa se percate de este extremo tenemos
que disponer una Llave de servicios generales, desde la barra de herramíentas
que fue mostrada en la figura 10.6. La colocaremos en la derivación a nuestro
cuarto de basuras. Entre este elemento y la llave de cuarto húmedo dispone-
mos un montante de agua fría para colocar otro grifo en el sótano, que pro-
tegeremos también con su llave.
El montaje de la figura 10.14 muestra esta instalación en el almacén de con-
tenedores y en el garaje respectivamente.

Cálculo de la instalación de fontanería


Una vez terminada la distribución interior de la red de suministro de agua
procederemos a calcular. Tras unos segundos notaremos como tenemos múl-
tiples errores por falta de presión en muchas de las viviendas. Es decir, como
mínimo nos hace falta un grupo de presión.
Salubridad (11) 241

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llave de local húmedo T
IU<r de loc:al húmedo

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Trastero 1
(Trastero)

Mo tante
Montan
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llave de ervi ''Os-ge'neTole-s-

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Figura 10.14. Servicios generales del edificio.

Vamos a dividir el edificio en dos desde el punto de vista del suministro de


agua. Las viviendas servidas desde el patinillo sur y los servicios generales
las vamos a servir con un grupo de presión y las del patinillo norte y la ofici-
na las seguiremos suministrando directamente. La figura 10.15 muestra esta
instalación en nuestro cuarto de contadores de agua.

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Figura 10.15. Compartimentación de las viviendas en una batería de contadores
divisionarios alimentada directamente y otra a través de un grupo de presión.

Con esta instalación rediseñada calculamos de nuevo. Ahora tenemos un


aviso de que ha habido que disponer una llave limitadora de presión para
242 Capitulo 10

los servicios generales. Es normal, estamos alimentando el sótano a través de


un grupo de presión.
Con estos cálculos ya podemos obtener los listados justificativos, los planos
y el proyecto parcial completo de la instalación de suministro de agua.
Pero vamos a abundar en el estudio de los resultados. Hemos dispuesto un
nivel de confort básico para nuestra instalación, con tuberías plásticas (polie-
tileno y polietileno reticulado). La norma permite para estas tuberías una ve-
locidad de paso del agua de 3.5 mi s, mucho más que para tuberías metálicas
(2 mi s), que ya es mucho. Eso permite tuberías muy finas. Entre lo finas que
son y la velocidad del agua, nos generan una gran pérdida de carga. Destaca
que sean las viviendas más lejos de la acometida las que más lo notan, por
encima incluso de las más altas. Esto nos ha hecho que tengamos que dispo-
ner un grupo de presión para la mitad de la instalación, lo que encarece no-
tablemente dicha instalación.
Muchas veces es mejor y más económico servir con un nivel de confort Medio.
Esto limita la velocidad de paso de las tuberías y en consecuencia salen de
mayor diámetro. Estas tuberías más grandes generan menos pérdidas de
carga. Tanto que a veces podemos reducir o incluso prescindir del grupo de
presión, con lo que compensaríamos sobradamente el encarecimiento de estas
tuberías mayores. Pruébelo.

Nociones del CTE DB-HS 5.


Datos generales
La exigencia básica HS 5 requiere la disposición de medios adecuados para
extraer las aguas residuales generadas en ellos de forma independiente o con-
junta con las precipitaciones atmosféricas y con las escorrentías.
La instalación de evacuación de aguas puede realizarse de forma separativa
(utilizando para ello un sistema de evacuación de aguas residuales y otro
de evacuación de aguas pluviales) o mixta (mediante un sistema conjunto
de evacuación), en función de las características de la red de alcantarillado
público:
• Cuando exista una única red de alcantarillado público puede disponerse
un sistema mixto o un sistema separativo con una conexión final de las
aguas pluviales y las residuales, antes de su salida a la red exterior.
• Cuando existan dos redes de alcantarillado público, una de aguas pluviales
y otra de aguas residuales debe disponerse un sistema separativo y cada
Salubridad (11) 243

red de canalizaciones debe conectarse de forma independiente con la


exterior correspondiente.

El procedimiento de dimensionado de los sistemas en el programa Instalaciones


del edificio se realiza para un sistema separativo, independientemente del sis-
tema de evacuación utilizado, es decir, debe dimensionarse la red de aguas
residuales por un lado y la red de aguas pluviales por otro, de forma separa-
da e independiente, y posteriormente mediante las oportunas conversiones,
dimensionar un sistema mixto.
La instalación de evacuación de aguas residuales se dimensiona en función
del número de unidades de desagüe de los distintos aparatos y equipos del
equipallÚento higiénico que componen los edificios de viviendas (lavabo,
ducha, bañera, bidé, inodoro, fregadero, lavavajillas, lavadora, etc.).
Para realizar la evacuación de aguas pluviales se utilizan sumideros (en redes
de pequeña evacuación de agua), canalones, bajantes o colectores, cuyos
diámetros dependen de la cantidad de agua a evacuar, que se deternilna en
función de la superficie de cubierta en proyección horizontal o la superficie
proyectada a la que sirve y de la zona pluviométrica en la que se encuentra
el edificio.
Además de los sistemas de evacuación de aguas, deben disponerse subsis-
temas de ventilación tanto en las redes de aguas residuales como en las plu-
viales, para la evacuación del aire en las bajantes y evitar sobrepresiones y
subpresiones durante su funcionamiento. El tipo de subsistemas de ventila-
ción (primaria, secundaria, terciaria y con válvulas de aireación-ventilación)
depende del número de plantas existentes en el edificio.
En el programa, como siempre, tenemos que configurar los datos generales.
En este caso también se hace en el entorno del Generador de Precios y lo único
que tenemos que determinar manualmente es la isoyeta en la que se sitúa
el emplazamiento. Podemos obtener este valor de la figura B.1 del Anejo B.
Obtención de la intensidad pluviométrica del CfE DB-H5 5. A nuestro em-
plazamiento le corresponde una isoyeta de 30. Con el valor de esta curva de
precipitaciones constantes y en función de la zona pluviométrica en la que
estamos (B), obtenemos, según la tabla B.1 de este mismo Anejo una intensi-
dad pluviométrica de 70 mm/h. Dato con el que se calculará la red de eva-
cuación de aguas pluviales.
Una vez configurada la isoyeta, retornamos al área gráfica, donde acusamos de
nuevo que nuestra obra ha vuelto a coger el sarampión. No es para preocupar-
se, es más, es para alegrarse, porque significa que el programa ha detectado la
presencia de los aparatos sanitarios y de cocina de toda la obra. Sólo tenemos
que conectarlos entre sí en la red de saneamiento de aguas residuales.
244 Capítulo 10

Nota:
A las aguas residuales se les denominan también aguas negras, pero
entre ellas tenemos que diferenciar las del inodoro de las del resto de
aparatos, que conforman las llamadas aguas grises. Algunas comu-
nidades autónomas ya exigen que lleven redes distintas para que las
aguas grises se recirculen y alimenten las cisternas. Esto supone un
considerable ahorro de aguas sin que el usuario final lo note. Sólo
tiene que poner un sistema específico que se compone esencialmente
de un pequeño aljibe con sistema de cloración, una pequeña bomba
de recirculación y una válvula de tres vías, por si no tuviéramos
aguas grises almacenadas y se tuviera que alimentar la cisterna de
agua nueva.

Red de aguas residuales


Para interconectar el equipamiento que tenemos usaremos la barra de herra-
mientas Instalación>Evacuación de aguas (HS 5), que se muestra desplegada
en la figura 10.16.

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Figura 10.16. Barra de herramíentas EvacuaGÍón de aguas (HS 5).

Simplemente tenemos que interconeJcionar las aguas grises de los baños a un


bote sifónico. La coneJción tiene que ser en estrella, de cada aparato al bote, no
se permiten conexiones en serie. Para la elección del punto en el que colocar
cada bote sifónico tenemos que tener en cuenta que, según el Art. 3.3.1.2.d
del eTE DB-HS 5, la longitud de cada derivación al bote sif6nico no debe ser
mayor de 2.5 m. Esto, evidentemente, lo mide el programa y te marca una
advertencia si no lo cumplimos.
Salubridad (11) 245

Del bote sifónico tenemos que ir o al bajante directamen te o embocar en el


manguetón del inodoro. El manguetón lo llevaremos directamente al ba-
jante (Tubería vertical). También nos advierte el programa si mide un man-
guetón mayor de 1 m., ya que iríamos en contra de lo preconizado en el Art.
3.3.1.2.e.iii del CTE DB-H5 5. Es decir, entre el inodoro y el bajante no debe
haber más de 1 m.
En las cocinas, las derivaciones de cada elemento generador de aguas resi-
duales van directamente al bajante. Tampoco pueden conectarse en serie. No
obstante, podemos llevar una tubería desde el elemento más lejano hasta el
bajante y conectar a esa tubería el resto de aparatos de la cocina. Tenemos
que tener en cuenta que la máxima distancia de estas derivaciones hasta el
bajante, no debe superar los 4 m. (Art. 3.3.1.2.e.i del CTE DB-H5 5).
Pues con estos criterios y con la paciencia que ya se le supone por llegar hasta
aquí, iremos disponiendo todas estas conexiones en cada una de las 16 vi-
viendas y en la oficina.
La figura 10.17 a continuación nos muestra la instalación que hemos realiza-
do en la vivienda lOA.

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Figura 10.17. Conexión de los aparatos en eI1°A.
246 Capítulo 10

En el ejercicio ejemplo hemos creado muchos bajantes, podrían reducirse para


no tener que agujerear tanto el forjado. En cualquier caso, estos bajantes nos
llegan hasta la planta baja, donde debemos conectarlos entre sí con tuberías
horizontales hasta una Arqueta que vamos a disponer en el cuarto de basu-
ras. Esta interconexión tampoco podemos hacerla directamente, no podemos
conectarlos en serie.
La arqueta tiene 4 caras por las que podemos conectar estas tuberías, pero la
que queda orientada al sur tenemos que dejarla libre porque por ahí será por
donde saquemos las aguas hacia la calle.

Nota:
Las arquetas no sólo se dimensionan según el colector de salida, sino
que también se considera su profundidad para aplicarles unas medidas
que permitan registrarla con cierta comodidad, incluso calcula la
modulación de los ladrillos necesarios para construirla.
El programa considera que acometemos a ella a 40 cm. del suelo, para
permitir la caída guiada y formalizar el sifón. Para el cálculo de los
caudales se considera la UNE-EN 12056.

Trazamos el recorrido desde algunos bajantes hasta la arqueta y en puntos


de este recorrido vamos pinchando las tuberías horizontales que vienen de
nuestro bajante.
En cada bajante, en planta baja, también insertaremos un Regístro de IImpíe-
za, que no es más que un acceso previsto en la base del bajante para un even-
tual desatasco. Y a cada bajante, en la planta donde muera (Bajo cubierta o
cubierta) tenemos que coronarlo con un Termínal de aíreacíón, que es lo que
va a proporcionar la ventilación necesaria ya comentada.

Nota:
El conexionado de los bajantes lo haremos en la planta baja, como
si estuvieran en el suelo de esta planta. El programa ya sabe que
realmente van bajo este forjado. No obstante, en obras con locales
comerciales muy altos, podemos hacer estas conexiones bajo el forjado
de la primera planta. De esta manera llegamos a la planta baja con
un solo bajante, queda más limpia la obra en el sótano y no perdemos
altura útil en él.

De la arqueta que hemos puesto en el almacén de contenedores sacaremos


un colector en dirección sur hasta atravesar toda la plaza, donde instalamos
Salubridad (11) 247

un Pozo de registro a una cota de -0.35 m., porque en los planos de sección se
aprecia que la plazoleta se sitúa a esta distancia por debajo del forjado de la
planta baja del edificio. Este pozo de registro lo construiremos con elementos
prefabricados y terminado con obra de ladrillos.
Tenernos que considerar que la longitud de cada tramo de este colector de
salida, entre arquetas consecutivas o entre la última arqueta y el pozo de re-
gistro, está limitada a 15 m. Como el pozo no lo podernos acercar más porque
tiene que estar en la calle, tenernos que acercar la arqueta a la cara sur del
edificio, ya que estarnos cerca de superar esta limitación. Otra solución sería
disponer otra arqueta intermedia.

Nota:
La pendiente entre arquetas enterradas será como mínimo de un 2%,
pero entre arquetas colgadas podemos llegar al 1%, por su mejor
accesibilidad para el mantenimiento y para no perder mucha altura
en sótanos.

Del pozo de registro sacarnos un último tramo de un par de metros aproxi-


madamente, que llegaría hasta el punto donde coloquemos la Conexión con
la red general de saneamiento.
A continuación, en el montaje de la figura 10.18 se aprecian estos elementos
con sus coneXIOnes.
Nuestra instalación de aguas residuales se completa con un Sumidero sifóni-
ca en el almacén de contenedores y con la instalación en sótano, que merece
la pena detallarla.
En sótanos, lo normal es disponer un Sumidero sifónico por cada 30 m' de
sótano, por lo que aproximadamente repartiremos 12 estratégicamente dis-
tribuidos.

Nota:
Uno de los sumideros sifónicos lo pondremos en el espacio para el
cuarto donde está el aljibe y el grupo de presión. Por cierto, esta
disposición para el grupo de presión es muy arriesgada, sería mejor
que estuviera sobre rasante. Si alguna vez se produjera un fuego en
este edificio y se quisiera hacer uso de las BIEs, y en consecuencia del
grupo de presión, éste, que probablemente llevaría muchos años sin
estrenarse, es muy posible que en ese momento no funcionase, con
lo que no serviría de nada. Y nadie debería meterse en el lugar más
248 Capítulo 10

recóndito del edificio a ver qué le pasa a este grupo mientras el fuego
crece a su alrededor, sería un suicidio. Sin embargo, si el grupo tiene
acceso directo desde la calle no habría mucho peligro en intentarlo y,
en cualquier caso, los bomberos podrían aprovechar como mínimo el
agua del aljibe.

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Figura 10.18. Interconexión de bajantes y otros elementos en la planta baja.

También es habitual disponer un rnírúmo de dos arquetas de bombeo, más con


estas dimensiones. Las arquetas de bombeo se disponen como las normales
y ya el programa detecta que vierten en un nivel por encima y, por tanto, tie-
nen que tener un grupo de bombeo. Dispondremos dos arquetas de bombeo
una en cada patinillo y a cada una le conectaremos seis de los 12 sumideros
Salubridad (11) 249

sifónicos. El montante se dispone justo encima de sus laterales, en cualquiera


de los cuatro puntos de conexión de la arqueta que esté vacío, directamente,
sin ningún tramo horizontal previo. En la planta baja ya asoman los montan-
tes presurizados que vienen de las arquetas de bombeo. Los conectaremos a
la red de aguas residuales del edificio. Estos montantes, por ser de bombeo,
no requieren ventilación.

Red de aguas pluviales


Una vez que el programa ya conoce la intensidad pluviométrica del lugar,
para calcular el caudal de las aguas a evacuar sólo hay que decirle cuanta su-
perficie tiene que cubrir cada bajante que dispongamos.
Va a ser muy sencillo. Subamos a la planta bajo cubierta, donde las superfi-
cies de esta azotea y los sumideros están marcados en plantilla. Con Areas
de pluviales>Nuevo trazamos un rectángulo en cualquiera de las comparti-
mentaciones de la azotea. De esta manera tan simple, el programa ya sabe
cuánta agua tiene que evacuar de esa área. Ahora le diremos por dónde tiene
que evacuarla y será por un Sumidero sifónico. Tomaremos el genérico que
nos ofrece por defecto.
Finalmente, de este sumidero vamos con un tramo de Tubería horizontal a un
bajante, que puede ser compartido para varios sumideros. Eso sí, el bajante
tiene imperativamente que ser específico para aguas pluviales, no podemos
aprovechar uno que recoja aguas residuales, por muy cerca que esté y por
muy bien que nos venga. La figura 10.19 muestra un detalle de los sumideros,
el bajante y sus conexiones.

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Figura 10.19. Detalle de la evacuación de pluviales en el bajo cubierta.

La cubierta inclinada que tenemos en el último grupo del edificio la sectori-


zaremos en áreas de pluviales. Se propone la compartimentación de aguas
que puede verse en la figura 10.20. Evidentemente, en la cubierta inclinada
250 Capítulo 10

no vamos a poner un sumidero en cubierta, dispondremos un canalón.


Tomaremos un circular de PVC con 250 mm. de desarrollo. Funciona como
si fuera una tubería horizontal más, basta decirle de dónde a dónde va a ir.
Para hacer bien las cosas tenemos que llevar el canalón de punta a punta del
área a cubrir y justo por la cota más baja del plano inclinado que cubra. Para
evacuar esta agua tenemos que disponer en cada área de pluviales un bajante,
pero el programa Instalaciones del edilicio es capaz de reconocer y presupues-
tar todas las piezas especiales necesarias para tomar las aguas del canalón y
llevarlas al punto en el que nos interese poner el bajan te.
Para ello, en la planta en la que nos interese insertarnos los bajantes en la po-
sición que nos convenga. Estos bajantes se verán en cubierta desplazados con
respecto al canalón, lo que nos obliga a disponer otros bajantes en los puntos
de desagües de nuestro canalones. En la planta inferior ya podemos conec-
tar los bajantes que salen de los canalones con los que conducirán sus aguas
abajo. Esta conexión la haremos simplemente con una tubería horizontal. Este
grupo puede observarse con sus elementos ya dispuestos en la figura 10.20
a continuación.

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Figura 10.20. Evacuación de pluviales en cubierta.


Salubridad (11) 251

Todos estos bajantes los conectamos, ya en planta baja a una red indepen-
diente de la de las aguas residuales. Así podremos verter esta agua a una
red de saneamiento específico para aguas pluviales, siempre que la locali-
dad disponga de redes separadas. Pero aunque el municipio no tenga aún
esta red específica de pluviales, nosotros nos acostumbraremos a llegar con
una red independiente de pluviales hasta la última arqueta o incluso hasta
el pozo de registro, así sería muy sencillo desdoblar estas redes en un futuro,
sin tener que afectar al edificio. En España llevamos también mucho retraso
en esto, por ejemplo, nuestros vecinos portugueses tienen que disponer en
sus edificios una arqueta independiente de pluviales desde hace ya 14 años,
concretamente para dar cumplimiento a su Decreto Regulamenta123/1995
de 23 de agosto. En España, mientras, seguimos sobreexplotando a las depu-
radoras de aguas residuales, con el consiguiente coste económico, energético
y medioambiental.

Cálculo, listados y planos


Con esta instalación diseñada según los criterios que hemos establecido, tras
calcular, no debemos tener más problemas que algunos avisos de incumpli-
miento de estas distancias mínimas en algunos sitios. Si la cosa es por pocos
centímetros no le daremos mayor importancia. Ahora bien, si estos avisos
denotan un error de diseño de los cuartos húmedos deberíamos replantear-
nos su distribución.
Antes de imprimir los resultados y de dar definitivamente por bueno el cálcu-
lo, es muy buena costumbre retornar a los datos generales de la obra, donde
encontraremos todo el equipamiento que hemos introducido y, desde ahí,
podemos editarlos para intentar optimizar mejor los recursos. El proceso pa-
saría por editar lo que quisiéramos y comprobar sus efectos calculando pos-
teriormente. Así hasta que estemos satisfechos con nuestro cálculo.
Con la obra felizmente calculada podemos como siempre obtener la ficha
justificativa y los planos de la instalación, pero además, tenemos disponible
un fantástico proyecto parcial de esta instalación que incluye la memoria, los
anejos de cálculo, pliego de condiciones y las mediciones y presupuestos. Sólo
hay que solicitarlo donde siempre, En Archivo>lmprimir>Listados.
No obstante, en esta pestaña merece la pena que destaquemos la enorme
calidad de los planos que podemos obtener, a los que podemos incluirles
muchos detalles constructivos de tal calidad que no habrá que incorporar
nada más por nuestra cuenta. Merece la pena pararse a estudiarlos, son
muy espectaculares.
252 Capítulo 10

Resumen
Con lo largo y lo laborioso que ha sido este capítulo, no estamos para muchos
resúmenes. En este caso lo vamos a sustituir por una vista tridimensional de
todas las instalaciones de salubridad del edificio, puede observarse en la figura
10.21. Es espectacular lo complicada que puede resultar una única instalación
para un edificio tan normalito. Por eso hemos tenido que invertir tanto tiem-
po, porque hemos hecho mucho. Es para estar muy satisfechos.


Figura 10.21. Vista 3D de un edificio salubre.
Capítulo 11

Cumplimiento
del CTE DB-HE 1

ámetros que influyen en el cumplimiento del erE

soluciones necesarias para cumplir esta exigencia básica.


• cer las distintas vías que tenernos para justificar esta norma.
• ortar a LíDER y contrastar allí sus resultados.
xportar a EnergyPlus™,
254 Capítulo 11

Introducción
Puede sorprender que una exigencia básica tan trascendente no la veamos
hasta este capítulo. El primer motivo es que el orden es relativo, en tanto que
tenemos que ver todas y que sus cumplimientos son independientes entre sí,
aunque están íntimamente relacionadas. El segundo motivo es el orden; con
este capítulo iniciamos un grupo de cuatro consecutivos dedícados cada uno
a distintos aspectos del ahorro de energía.
No obstante, debe quedar claro que incluso podríamos haber empezado por
aquí. De hecho, en el primer cuadro de datos generales que abrimos al ini-
ciar la obra, allá por el capítu lo 2, en su figura 2.6 podemos apreciar que, por
defecto, se ofrece comenzar por Aislamiento.

CTE DB HE 1
La exigencia básíca HE 1 Limitación de demanda energética exige una envol-
vente térmica del edificio que limite adecuadamente la demanda energética
necesaria para alcanzar el bienestar térmico en función del clima, del uso del
edificio y del régimen de verano y de invierno, reduciendo el riesgo de apa-
rición de condensaciones superficiales e intersticiales que puedan perjudicar
las características de los cerramientos y tratando debidamente los puentes
térmicos para limitar las pérdidas o ganancias de calor. La contribución de
los cerramientos a la demanda energética del edificio depende de sus carac-
terísticas de aislamiento e inercia, permeabilidad al aire y exposición a la ra-
diación solar.
Es decir, que por ejemplo, no podremos poner los obsoletos ventanales de
acero con un simple cristal de 4 mm., porque para que en ese recinto se esté
calentito en invierno se requeriría una gran cantidad de energía. De esta
forma, el CTE impone que los edificios sean energéticamente más eficientes,
lo que repercute en que la curva de la demanda energética del país aplaque
su descontrolada e insostenible tendencia alcista.
Existen dos procedimientos para comprobar el cumplimiento de esta exigen-
cia básica:
• Opción simplificada: Se basa en el control indirecto de la demanda
energética mediante la limitación de los parámetros característicos de los
cerramientos y particiones interiores que componen la envolvente térmica.
La comprobación se realiza a través de la comparación de los valores
obtenidos en el cálculo con los valores límite permitidos y la justificación
Cumplimiento del CTE DS-HE 1 255

se realiza mediante una tabla comparativa cuyo formato está recogido en


el Anejo H de esta exigencia básica.
• Opción general: Se basa en la evaluación de la demanda energética de
los edificios mediante la comparación de ésta con la correspondiente a un
edificio de referencia, utilizando para ello el programa LIDER.

Advertencia:
Para poder utilizar la opción simplificada, la superficie de huecos
en cada fachada debe ser inferior al 60% de su superficie y la de
lucemarios debe ser menor del 5% de la superficie total de cubierta.
Se exceptúan los edificios con cerramientos formados por soluciones
constructivas no convencionales y aquellos edificios con huecos
superiores al 60% en fachadas que suponen un porcentaje inferior al
10% del área total de las fachadas del edificio.

En la norma se establecen 12 zonas climáticas donde se encuentran las distin-


tas localidades españolas. Estas zonas se clasifican en función de la severidad
climática de invierno (mediante una letra) y de verano (mediante un número).
Nuestro edificio pertenece a la zona C3, según la tabla 0.1 del Anejo O del
CTE OB HE 1, ya que está a una altura topográfica de 520 m. sobre el nivel
del mar, está en la provincia de Badajoz y Badajoz capital está a 168 m. Por
tanto, la diferencia de alturas topográficas está entre 200 y 400 m.
Por otra parte, los espacios interiores se clasifican en habitables y no habita-
bles, definiéndose la envolvente térmica del edificio como la compuesta de
todos los cerramientos que limitan espacios habitables con el ambiente exterior
(aire, terreno u otro edificio) y por todas las particiones interiores que limitan
los espacios habitables con los espacios no habitables que a su vez están en
contacto con el ambiente exterior.
La figura 11.1 grafica perfectamente esta definición. Esta figura es copia de
la 3.2 de esta exigencia básica.

Cálculo de la limitación de la demanda


energética por la opción simplificada
Pues nos vamos al programa, concretamente a su pestaña Aislamiento y,
como siempre, antes de entrar llamamos a la puerta. Eso en el programa de
Instalaciones del edificio significa abrir el cuadro de datos generales, donde
256 Capítulo 11

en este caso activamos la casilla CTE DB-HEl. Esto nos abre el cuadro de diá-
logo mostrado en la figura 11.2.

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Figura 11.1. Concepto gráfico de envolvente térmica del edificio.

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Figura 11.2. Criterios para la comprobación del CTE DB-HE 1.

Antes de aceptar este cuadro sin más, es muy aconsejable leer atentamente
cada uno de los dos criterios disponibles. No merece la pena transcribirlos al
libro porque están muy claros y bien argumentados, pero debemos leerlos y
atenderlos. Algunas veces las obras no satisfacen los cálculos y nos obsesio-
namos con hacerlas entrar, cuando realmente esos cálculos pueden no apli-
carse según las directrices de los articulas del documento aludidos en este
cuadro.
Cumplimiento del CTE DB-HE 1 257

Nosotros, en principio, desactivaremos la primera, porque no prevemos gran


creación de vapor de agua en ningún recinto. Aceptamos estos datos genera-
les para acceder ya a la obra.

Truco:
Independientemente de que después volvamos aquípara activarla, está
bien comenzar con ella desactivada. Así, nos centramos inicialmente en
los valores de transmisión de calor. Una vez solventados los problemas
al respecto que pudiéramos tener, si estamos obligados o si queremos,
regresamos a los datos generales y activamos la casilla. Entonces ya
abordaremos sólo problemas de condensaciones superficiales

Antes de calcular tenemos que saber que el programa por defecto estima au-
tomáticamente los puentes térmicos debidos a los pilares para la exportación a
LIDER (considerando uno por cada 4.5 m. de fachada). También ha calculado
otros muchos puentes térmicos con valores por defecto, pero podemos editar
algunos de ellos desde Elementos constructivos>Puentes térmicos lineales.
Esta entrada nos conduce al cuadro de diálogo mostrado en la figura 11.3,
donde tenemos una larga serie de puentes térmicos configurables. Por ejem-
plo, en la figura 11.4 se ha editado el puente térmico entre forjados y pueden
observarse las opciones disponibles.
En cada caso se trata de describir cómo tenemos pensado ejecutar la obra,
no cómo engañar al programa para que nos entren los cálculos. Esto último
puede darnos más problemas que beneficios. Con carácter general, los puen-
tes térmicos por defecto responden al modo más habitual de construir, por lo
que rara vez tenemos que cambiarlos, pero ahí están, por si acaso.
Una vez configurados o aceptados los puentes térmicos que se nos proponen
por defecto, ya podemos calcular.
El cálculo nos informa de algunos problemas en la obra. En concreto, los
problemas relativos a la transmisión de calor en nuestra obra vienen todos
derivados de la falta de aislamiento en el suelo de dos recintos habitables, el
zaguán y la oficina, como se demuestra en la figura 11.3.

Truco:
La planta más problemática suele ser la primera con espacios habita-
bles. Es la que tenemos que aislar más eficazmente. También es muy
determinante la última, por el mismo motivo,forman parte importante
de la envolvente térmica del edificio.
258 Capítulo 11

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Figura 11.3. Edición de puentes térmicos lineales en forjados.

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Figura 11.4. Autopista para el paso del


calor del sótano a la planta baja y viceversa.
Cumplimiento del CTE DB-HE 1 259

Estos problemas se arreglan colocando un suelo flotante bajo estos suelos


con 50 mm. de aislante de lana mineral. Lo podemos hacer muy cómoda y
rápidamente desde Recintos>Suelo, seguro que lo recuerda. Calculamos y
acusaremos que ya cumplirnos. Otra vez más, el programa nos ha ayudado
en el diseño de los elementos constructivos de nuestro edificio.
Una vez satisfechas las comprobaciones de transmisión de calor particulari-
zadas para cada elemento constructivo de la envolvente térmica del edificio y
sus condensaciones, podemos volver al cuadro de datos generales para acti-
var la casilla de comprobación de condensaciones en las particiones interiores
en contacto con espacios no habitables. De nuevo tenemos que calcular, para
ver cómo le ha sentado esta comprobación adicional a nuestro edilicio. Yle ha
sentado fatal. Prácticamente tenemos condensaciones superficiales en todas
las particiones entre tabiques y forjados que separan espacios habitables de los
no habitables. Ya hemos comentado que si no prevemos que se genere gran
cantidad de vapor de agua en estos recintos no habitables, en virtud del Art.
3.2.3.1.6 del CTE DB-HE 1, podemos desestimar esta comprobación y dejar el
edificio como está. Pero para los más puristas decir que esto lo solucionamos
cambiando el tipo de tabique de estas particiones problemáticas. Los pasa-
ríamos del "PU LH70 y PYL" al "PU LH70 y doble PYL".

Nota:
Las condensaciones intersticiales se calculan para la temperatura y
la humedad del emplazamiento en el mes de enero. La explicación es
sencilla, se producen cuando hay una cierta presión de vapor en el
espacio no habitable, que está muy frío y húmedo, y al otro lado de la
pared tenemos un local habitable calentito. En esas circunstancias po-
demos tener que alguna de las capas de la pared esté lo suficientemente
fría como para llegar al pun to de rocío de ese vapor y se condense en
ella. Es como cuando sacamos una latita de cerveza bien fresquita del
frigorífico, que en seguida se llena de gotitas de agua porque está a una
temperatura inferior a la del vapor de agua que hay en el ambiente.
No es un efecto milagroso de la publicidad, es física. Este vapor de
agua, además de generar una situación insalubre, puede deteriorar
el aislamiento, al igual que se deterioraría una servilleta de papel
que envolviera a la lata de cerveza. Tenemos que considerar que en
muchos sitios de España, entre ellos en nuestro emplazamiento, hay
en enero temperaturas más frías que en el interior de los frigoríficos
normales. No obstante, más correcto sería si se calculara el balance
hídrico anual de paredes, techos y suelos, asíveríamos si esa humedad
vamos a mantenerla, reducirla o ampliarla a lo largo del año.
260 Capitulo 11

Las particiones que siguen sin cumplimos ya no son las verticales. Ahora son
los forjados los que siguen dando lata. Para solucionar los problemas en los for-
jados que limitan espacios habitables con los no habitables (planta baja y bajo
cubierta) podemos editar el techo del recinto "Sótano" y sustituir el enlucido de
yeso por una placa continua de yeso laminado de 15 mm., dejando 10 cm. de
cámara de aire y protegiéndola con una manta de lana de roca de 20 mm.
Los problemas en el forjado bajo cubierta nos informan de que se dan entre
la primera y segunda capa, es decir entre la piedra y la capa de mortero que
va sobre el aislamiento. Esto se debe a que la piedra natural tiene una baja
resistencia al paso del vapor de agua. Bastará disponer en esta última planta
un bonito mosaico cerámico sobre un suelo flotante de 30 mm. de espesor.
Eso sí, el gres que sea imitación piedra.
Además tenemos problemas en el forjado del patinillo sur, que realmente eso es
un hueco. La manera más sencilla de solucionarlo es formalizar ese hueco en el
forjado, ya sabemos, desde la barra de herramientas Elementos constructivos.

Nota:
Estas correosas condensaciones intersticiales se calculan mediante el
Art. 2.2 del Anejo G Condensaciones del CTE DB HE 1. También me-
rece la pena recordar que las condensaciones superficiales tienen que
comprobarse siempre desde el exterior a los espacios habitables, pero
es opcional hacer lo que hemos hecho. Es decir, que la capa de aislante
y de placas de yeso laminado que hemos añadido no serían necesarios
si justificáramos que en los recintos no habitables en contacto con los
habitables no se prevé mucha generación de vapor.

Al calcular ya no debemos encontrar más fallos.


Con estos deberes ya hechos, podemos listar el Apéndice H de este CTE DB-HE
1, que es ni más ni menos que la ficha justificativa que podemos meter en el
proyecto de ejecución como justificación de esta exigencia básica en su modelo
simplificado. Esto lo haremos como siempre, Archivo>lmprimir>Listados de
la obra>Cumplimiento del CTE DB HE 1: Limitación de demanda energética.
La figura 11.5 muestra parte de este listado.
De este listado sólo reseñar que en su ficha 3, las referidas a condensaciones, se
alude en algunos elementos a que están exentos de esta comprobación según
el Art. 3.2.3.2.4 del CTE DB-HE 1. En este apartado se dice que efectivamen-
te se eximen de la comprobación aquellos elementos que tengan barrera de
vapor en la parte caliente del cerramiento. Nuestra barrera de vapor ha sido
el papel de aluminio que dispusimos tras la placa de yeso laminado, que evi-
dentemente es el interior del edificio.
Cumplimiento del CTE DB-HE 1 261

<l1 (XK.ElfCIA !lASO Ht 1 lllJfTAOOH (I( O[¡';JJ-cA rrU'Rc.{TKA - ~~


~ VIQ P"*- ~ Ci>rfv.a'«JÓft I;j ' - - "8oAU1 . . . §E_-

I Z(),'\IA CLIMÁnCA 031 Zona de baja carga intema • Zona de alta carga interna O I
!celTamientos y particiones interiores de la envolvente t~rmiea Umt!iKf< ro .etu1(1) Urna ..
("

os de fachada 0.60 W/mlK'S 0.95 W/m;o,(


mer metro del rimetro de suelos ..... ... <
arooones I1tenores en oorltaeto con e
, ""'" rnlSOS en COfltaetCl con el terreno
s no habrtables
~

0.50 W/mZKs O.95W/mZK


0.54 W/m11¡(S 065 W/m2K
0.95 W/m'l<

!.bertas 0.38 W/m2Ks 0.53 W/m2J(


, marcos de huecos '-.no, 2.80 W/mZKs 4.40 W!m2\(
, 0.57 W!m2Ks 1.00Wlm2K

IPartioones interiores (edifidos de vlvlendas)(J) I 0.51 W¡m2KS 1.20 W/rn1l<1

Muros de fachada
U Mm
(., U MlIm ("
Huecos
UH,n
(., U H1im (" F Hm
(., F H1im ("

~
0.62 W/m2K S 0.73 W/m' 2.57 W/m 2 K S 340 W/m'K
O 49W/m2K S 0.73 W/m' 2.46 W/m'K $ 4.40 W/m2t< ........... ; St'......_;

~ O.60Wjm2K S
0.60 Wjm lJ< .s
073 Wjm 2
0.73 Wjml\o
2A9W/m2'J<.s
2.57 WjmlJ<.s
4.40 W!m2f( o:::::::::::;
4.40Wjm2K ':::::::::.::
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(1) U"".(_ _l wrrl!'5PDOdo! al nvror~" de ~ tr~sl'l'lUna.;;o de los cem.t1'11entos o I l _ S II"Itl!nDn!s ~ en el QtOJe<tO.

( .... 1 o.-

Figura 11.5. Justificación simplificada de la


limitación de la demanda energética del edificio.

Nota:
En este mismo cuadro, también tenemos disponible listar una des-
cripción detallada de todos los materiales y elementos constructivos
que hemos usado en nuestra obra_

Cálculo de la limitación de la demanda


energética por la opción general

L1DER
El método general pasa por evaluar la obra con LIDER. El programa LIDER
es gratuito y puede descargarse libremente desde la página web WWW.co-
digotecnico. org. Desde la cabecera Documentos se accede a una página
262 Capítulo 11

desde la que nos podemos descargar todo el CTE actualizado y en la parte


inferior, tenemos los vínculos para descargarnos este programa.
La instalación es rápida y trivial, tan trivial que para nada advierte de su pos-
terior dificultad de uso. Pero a nosotros no nos hace falta conocer del progra-
ma más que un par de botones.

Nota:
Con el programa LIDER instalado podemos constituirnos elementos
constructivos nuevos compuestos con capas de cualquier material ti-
pificado por el programa y, en consecuencia, por el CTE. Con el uso de
nuevos materiales de LIDER tenemos que tener muy presente que no
podemos tener en la lista de materiales del programa de Instalaciones
del edificio referencias a materiales con el mismo nombre. Es un error
muy frecuente tomar de LIDER dos veces el mismo material.

Una vez instalado el programa en nuestro ordenador ya podemos proceder


a justificar nuestro edificio según la opción general. Para ello basta con eje-
cutar Archivo>Exportar>L1DER. De esta manera, nuestro programa recalcula
la obra completa. Durante el proceso nos preguntará si queremos considerar
también la eficiencia de la iluminación, cosa que aún no hemos estudiado,
por lo que desactivamos la casilla correspondiente.
En este proceso también llegará un momento en el que nos informará que
nuestro edificio está compuesto por 182 recintos y tendremos que decantarnos
por hacer una exportación simplificada o completa. El mismo programa nos
aconseja oficialmente que hagamos una exportación simplificada para poder
terminar este mes el cálculo. A partir de 100 recintos es casi obligatorio optar
por la exportación simplificada, a no ser que queramos vengarnos de nuestro
ordenador por cualquier motivo y no tengamos prisa.
Con esta opción simplificada vamos a eliminar en LIDER las compartimen-
taciones interiores de cada unidad de uso, como si fuera un edificio de lofts.
Además de esta simplificación geométrica, también estimará una media de la
demanda horaria de cada recinto. Estas dos simplificaciones descargan muy
notablemente al programa LIDER y podremos obtener los resultados en un
tiempo aproximado de una hora con un ordenador convencional, pero con-
vencional de este año.
Una vez tomada esta sencilla decisión aceptamos el cuadro y LIDER empieza
a hacer de las suyas. Ahora nos sorprende con el aviso que recoge la figura
11.6, donde se resalta en qué criterio nos excedemos de los límites aconseja-
dos del programa.
Cumplimiento del CTE DS-HE 1 263

1) E1 ..... mero "" espaoos no d«>e WPel"Il< el ~m11e de 100 (~~fioo que!l9 inrroduock> ecnstll de 43 espaaos);

2) El rojmero de ~m~to$ (cerramientos del e<J,~oo. .nduyendo los ntenorM Y"" "'""tM>IIs) no debe superar el ~m,le de
SOO (~e';'!ioo QI)e ha ""Tcduddo tiene ¡¡W;m;,,_),

--
S< 1t~PQ<tII este edhOo, "'lO ~ que, al c*lW.." UDOl., ~lCO un error gr~ de ntroducc>ó<'l de doItos

=
Figura 11.6. Aviso de que no todas las cosas tienen por qué salir bien en L1DER.

Nosotros decidimos probar suerte, el no ya lo tenemos. Decimos por tanto que


sí queremos continuar. El siguiente cuadro ya es normal. En él se nos pide que
digamos dónde vamos a guardar el archivo que va a crearse y cómo se deno-
minará. Se llamará como nuestro archivo, pero la extensión será ahora cte. En
la parte más inferior de este cuadro se nos invita a abrir automáticamente el
programa LIDER una vez se haya exportado la obra. La mantendremos acti-
vada, porque estamos deseando ver nuestra obra en este otro programa.
Aceptamos y ... ahí está, con toda su parafernalia oficial de entrada. La figura
11.7 inmortaliza este inolvidable momento

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Figura 11.7. Vista cenital de nuestro edificio y sus vecinos en la interfaz de L1DER.
264 Capítulo 11

Con los cuatro iconos de la barra de herramientas de visualización flIl(!l.Fl ~


podemos conseguir imágenes mucho más elocuentes, como la que muestra la
figura 11.S. En ella también se acusa la estructura arbórea de nuestro edificio,
con todos sus elementos constructivos y sus recintos.

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E_ ~

x'¡.¿¡~ Y,!-10Ul if5.i2


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H3 P!l<..EIl5)::2{EL"
lE POZ,.E'1U:<lELV01
lE P02..Et'U"1ELI'tI2
E-Iil P02..ElrU<IlEJ
lE POUO!U:4(ElP
lE pOUOU:'¡[ELI'Ol
lE f'02..E'J!U:<l(ELI'II1
Iil f'02..EOU~EI
.fW..E~Qlo)
• PC2P6_SuoIo(I)
~ PCUIlUlICI>ol([]
-~ @POl
c.;l:SlroUOUIl
i slil roUIlCC1IEI
III PO:U01_C1fELII
F Iil p(t;tUrU:61EI
Efl PIlJ..[OU;6lELV
¡.- lIil PUJ..[01_C1lEI
EIl PllJ..[OU1lELV
S al POUOU;ln:t'1
EEl PllU01_Cl((ElV
y Bil POUlll_C11tr)
mPllU01_Cll!ELV
é Iil PUtElJU1<R:1
EIl PIlUlll_C12lELV
51 POU01_SueO>5fEJ
!!! p(lUOU:~)
--.n:dol~di.""",-

Figura 11.8. Perspectiva de nuestro edificio con su


estructura jerárquica de recintos y elementos constructivos.

Pero lo que ahora nos interesa es testear el edificio para ver si solicitará menos
energía que el que creará el programa como referencia. En ese caso podemos
adjuntar también los listados de este programa a nuestro proyecto, como
complemento a la ficha justificativa que nos ha cumplimentado CYPE. Sin
embargo, si nuestro edificio solicitase más energía para alcanzar el grado de
confort exigido que el edificio patrón que genera LIDER, no cumpliríamos
con la opción general. En ese caso sólo podríamos justificar a nuestro edificio
con la opción simplificada.
Para disolver esta disyuntiva basta con hacer dic en el icono Calcular ~ El
habemus papam ya anunciamos que no llegará, en el mejor de los casos, hasta
dentro de una hora, pero es espectacular la cara de satisfacción que se nos
queda cuando sale el informe de la figura 11.9.
Cumplimiento del CTE DB-HE 1 265

--
~ ?

--
"'''Io_doFWo-ot
""-""'_.ctIoIooo:i>n.........
....-
~
-
rtU
r--au r---w

Figura 11.9. Resultados de la evaluación


de nuestro edificio según el método general.

Nota:
Por ejemplo, podemos tener un edificio con una cubierta con una
transmitancia superior a la del edificio de referencia que él calcula. El
edificio seguirfa siendo válido siempre que en su conjunto demandara
menos energfa que dicho edificio patrón. Aunque para ello tuviera
que tener unas fachadas y un suelo tan aislados que compensaran la
pérdida de calor que tenemos en cubierta.

En esta pantalla de resultados se nos informa que casi un 90% de la energía


necesaria para alcanzar en el edificio las condiciones de confort, serán para
calentarlo y, apenas un 10% se invertirá en refrigeración. Personalmente, que
vivo en la localización del edificio, no comparto estos resultados, pero bueno,
son cosas mías, será por aquello que decía el CTE de que los hombres emi-
tíamos más calor.
Con el icono PDF !, imprimimos los resultados completos en un fichero de
este formato. Desde ahí lo imprimiremos en papel o lo incluiremos en el ar-
cmva del proyecto de ejecución para su visado electrónico.
266 Capítulo 11

EnergyPlus™
Como hemos visto, LIDER es un programa con muy buen motor de cálculo,
pero con algunas carencias que a veces pueden complicarnos mucho la vida.
Por ejemplo, resulta casi paradójico que no admita soluciones biodimáticas,
como las cubiertas ajardinadas.
Leyendo entre líneas esta exigencia básica, podemos encontrarnos con que en
su Art. 3.3.1.2.1 se deja implícitamente la puerta abierta al uso de otros pro-
gramas de simulación "al uso". Y qué mejor programa de simulación que el
que comparte motor de cálculo con LIDER, el EnergyPlus™.
Este programa se usa en todo el mundo, con lo que tiene una amplísima co-
munidad internacional de usuarios y es el programa mundial de referencia,
eso sí, está en un perfecto inglés. No es que CYPE sea también compatible
con él y podamos exportar obras a él, es que está dentro de CYPE. La única
desventaja es que es aún más lento que LIDER.
Podemos exportar la obra a EnergyPlus™ como siempre, con
Archivo>Exportar>EnergyPlus™. El proceso es absolutamente análogo al
que desarrollamos con LIDER y cuando nos abre el programa, en el seno de
nuestro programa Instalaciones del edificio disfrutamos de una interfaz que
podemos observar en la figura 11.10.
Para calcular sólo tenemos que seleccionar el icono Resultados oR."""'1 y se-
guidamente, en la pestaña a la que accedemos, el botón Calcular.
Los resultados tras hora y media no son menos bonitos que los de LIDER.
Pueden verse en la figura 11.11, donde destaca la disparidad de las propor-
ciones de calefacción y refrigeración (68/32) con respecto a los resultados del
LIDER. Con estos estoy más de acuerdo y más hoy, una sofocante noche de
verano con 32 oC a las 11.30 de la noche.
Con los botones Listado de demandas y CTE DB HE 1 Opción general po-
demos obtener listados perfectamente válidos para justificar esta exigencia
básica en nuestro proyecto de ejecución.
Para retornar a la pestaña de Aislamiento haremos dic en el botón Salir, en
la esquina superior derecha.

Resumen
La idea principal de este capítulo es que con el programa Instalaciones del
edificio podemos justificar que la demanda energética de nuestro edificio está
en orden a lo establecido en la exigencia básica CTE DB-HE 1 Limitación de
demanda energética.
Cumplimiento del CTE DB-HE 1 267

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Figura 11.10. Entorno del EnergyPlus™

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Figura 11.11. Resultados del EnergyPlus™


268 Capítulo 11

La justificación que conseguimos con el programa puede ser según la opción


simplificada o según la opción general. Cumpliendo cualquiera de las dos el
edificio es válido, aunque si cumple las dos, mejor.
Con la opción simplificada, siempre que podamos aplicarla según las con-
diciones del Art. 3.2.1.2 de este requisito básico, lo que el programa hace es
rellenarnos automáticamente la ficha justificativa normalizada en el Anejo H
de esta norma.
Para justificar la opción general podemos escoger dos carninos, exportar a LIDER
o a EnergyPlus™ con cualquiera de los dos, a poco que el edificio sea media-
no, tendremos que armamos de mucha paciencia, pero en ambos programas
lo único que tenemos que hacer es calcular e imprimir los resultados.
Capítulo 12

Contribución solar
al agua caliente
sanitaria
270 Capítulo 12

Conceptos previos
La exigencia básica HE 4 Contribución solar mínima de agua caliente sanita-
ria requiere que una parte de las necesidades energéticas térrrlicas derivadas
de la demanda de agua caliente sanitaria se cubra mediante la incorporación
de sistemas de captación, almacenamiento y utilización de energía solar de
baja temperatura, adecuada a la radiación solar global de su emplazamiento
ya la demanda de agua caliente del edificio.
Es decir, que no se le puede exigir la rrlisma contribución solar al ACS a nues-
tro edificio en el sur de Extremadura que a uno exactamente igual en Oviedo,
porque la instalación en otro emplazarrliento más frío y nuboso encarecería
muchísimo la instalación.
En función de la orientación de los paneles solares y de su inclinación, obten-
dremos más o menos rendimiento. En este rendimiento también influyen las
sombras que la trayectoria del sol pueda provocar con otros edificios veci-
nos o con los elementos constructivos del mismo edificio. Incluso los paneles
pueden arrojar sombras unos sobre otros.
En cualquier caso, para conseguir un buen rendimiento global de la insta-
lación se procurarán orientaciones al Sur e inclinaciones iguales o mayores
a la latitud del emplazamiento. Más en concreto, podemos inclinar hasta
un total de 10° más los paneles con respecto a la latitud (Art. 2.1.11 del CTE
DE-HE 4). De esta manera, en invierno, que el Sol está más bajo, incide más
perpendicularmente en el panel, aumentando el rendirrllento justo cuando
más hace falta. Con esta inclinación mayor que la latitud, en verano, que el
Sol está más alto, obtendremos un peor funcionamiento de la instalación,
pero en este caso no nos hace tanta falta, porque la demanda de ACS cae
bastante.
La instalación de energía solar para una vivienda aislada consta normalmente
de un equipo compacto, que cuenta con una o dos placas de captación con un
depósito encima. En este caso no necesitamos bomba de recirculación, porque
el agua caliente sube al depósito solita por tener menos densidad que el agua
fría. De esta manera, el agua caliente de la vivienda se toma directamente del
depósito exterior, que evidentemente está muy bien aislado. Al consumir el
agua de ahí, tenemos que rellenar el circuito con agua fría de la red, que entra
por la parte inferior del sistema de captación. De esta manera, el agua entra
por la presión de la red al dejar sitio la caliente que tomamos en el depósito.
Este sistema se conoce como termosifón.
La instalación de energía solar para un edificio de viviendas plurifamiliar
puede responder a varios esquemas. Concretamente, el programa Instalaciones
de edificios soporta tres tipos de instalación:
Contribución solar al agua caliente sanitaria 271

o Acumulación individual: Es la más simple y es muy usada porque no precisa


la instalación de contadores para el agua caliente que consume cada usuario.
Se trata de un circuito primario compuesto por los captadores solares y una
red de tuberías que lleva el calor de ese fluido a la puerta de cada casa. Se
requiere una bomba para recircular dicho fluido. En cada casa se clispone
un interacumulador, que es en sí un intercambiador de calor. Es un depó-
sito cerrado por donde el agua caliente que viene de los colectores solares
entra en un serpentín interior cediendo su calor al fluido que lo rodea. Del
serpentín sale de vuelta a los captadores, donde vuelve a calentarse.
En cada casa está el circuito secundario, el del agua potable. En él la tu-
bería de suministro de agua entra en el interacumulador, se calienta por
el contacto con el serpentín y la tenemos disponible para su consumo, ya
como ACS. Si cuando se precise no está aún a la temperatura deseada pasa
previamente por un productor del calor que le falte.
o Interacumulador colectivo: En este caso no hay un interacumulador
pequeño en cada vivienda, hay uno mucho más grande en algún sitio
comunitario del edilicio desde donde se sirve directamente el ACS hasta
el equipo productor de calor de cada vivienda, por si el ACS que llegue no
está suficientemente caliente. En este caso, lo que llega a cada vivienda es
ya agua caliente desde la comunidad, por lo que se requiere un contador
en cada vivienda que mida cuánta agua caliente consume cada unidad
de uso, para que se pague proporcionalmente a su consumo. Lo idóneo y
más justo sería un contador entálpico, es decir, un contador que mide el
consumo de agua y la energía de esa agua. Y es que no parece justo que
el que se levante para trabajar a las 6 de la mañana en invierno, tome el
agua fría y tenga que calentarla con su equipo productor de calor casi
íntegramente. Mientras, el que se despierta a la 1 de la tarde y se ducha
para ir a sellar el paro, toma esta agua ya bien caliente y no necesite poner
en marcha su equipo particular productor de calor. No obstante, estos
contadores entálpicos no se colocan frecuentemente porque son muy caros,
además, de momento, CYPE no los tiene implementados.
• Acumulador colectivo: Muy parecido al caso anterior se diferencia de
aquél en que ahora el intercambio de calor entre el circuito primario
(agua glicolada) y el secundario (agua potable) se realiza en el exterior
del depósito de agua caliente comunitaria, a través de un intercambiador
de placas, no de serpentín.
Las ventajas de la acumulación individual son la sencillez del sistema, no se
requieren contadores entálpicos, sólo se necesita una bomba de circulación,
no se requiere espacio en el bajo cubierta y el mantenimiento es más barato.
272 Capítulo 12

Por el contrario, los inconvenientes que presenta es que el cobre es muy caro
y tenemos que servir a todas las vivienda con el primario, que tiene que ser
de cobre. También tiene el inconveniente del espacio adicional requerido en
cada vivienda y, sobre todo, el peor rendimiento de la instalación.

Nota:
En un futuro inminente, tal vez incluso antes de que este libro vea
la luz, estará implementado un sistema con caldera colectiva, que
ya enviaría el agua definitivamente caliente a las instalaciones de
cada vivienda.

Nota:
El agua del primario, la que va por los captadores solares es agua con
anticongelante, valdría cualquiera, pero suele ser agua con glicol,
propilenglicol o etilenglicol.

Datos generales
La manera de comenzar a trabajar en el programa es la de siempre, Obra>Datos
generales, que en esta ocasión nos lleva al cuadro de diálogo que se ilustra a
continuación en la figura 12.1.

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Figura 12.1. Datos generales para la instalación de energía solar.
Contribución solar al agua caliente sanitaria 273

Lo primero que encontramos en este cuadro es el tipo de instalación que vamos


a disponer para nuestro edificio. En nuestro caso escogeremos el esquema
central, que consiste como ya dijimos en un gran interacurnulador que sirve
a las viviendas el ACS.
Con el botón r[-a"""""":-:-c::-'' ' =""""'-,----...-.c-_="C"·-_:-:-C"I accedemos al cuadro de diálogo mos-
trado en la figura 12.2.

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Figura 12.2. Configuración de los captadores de energía solar.

Dispondremos nuestros captadores en una superficie inclinada y estarán su-


perpuestos en las tejas de la cubierta, no integrado en ella. Como siempre,
optaremos por un captador genérico, aún a sabiendas que el programa tomará
unas características técnicas demasiado humildes, en especial del rendimiento
óptico. Sin embargo, si tomamos cualquiera de nuestro particular catálogo,
traerá asociadas sus características exactas.
Aceptamos el cuadro de configuración de captadores y pasamos al botón
siguiente I I ""*" - ~ ya en el cuadro Datos generales. Este
otro botón nos envía al cuadro de configuración del control de nuestro siste-
ma, del cerebro de esta instalación. En este cuadro de diálogo escogeremos
274 Capítulo 12

también un control genérico. En esencia, este aparatito lo que hace es abrir y


cerrar electroválvulas. Se trata de que cuando el agua del primario empiece
a estar más fría que la que hay en el secundario, se cierre el paso, para que
no nos enfríe el ACS del interacumulador, por ejemplo, por la noche. Y, por
supuesto, cuando el sol empiece a calentar el primario y éste supere la tempe-
ratura del secundario, le abra el paso para fomentar el intercambio de calor.
Realmente estos equipos hacen más cosas y son más complejos, pero ésta es
su tarea fundamental.
De vuelta al cuadro principal, acusaremos que el botón 10.'.............- - 1
aparece atenuado, inhábil. Es lógico, según el tipo de instalación escogida, no
proceden estos equipos, que recordamos son interacumuladores particulares
para cada vivienda, que toman el primario de la instalación para calentar su
propia agua caliente y luego retornar el agua del primario, en circuito cerra-
do, de nuevo a los captadores.
Lo que sí procede configurar, tanto del primario como del secundario son las
tuberías. Con el botón 1- 1....'M""""'.....11 pasamos a un cuadro de diálogo bastante
desangelado donde lo que interesa es lo que se muestra en la figura 12.3.

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Figura 12.3. Configuración de las tuberías del primario.

Las tuberías sólo pueden ser de cobre, aunque el Art. 3.4.5.2 permite tam-
bién el acero inoxidable y algún tipo de tubería plástica homologada por la
compaí'iía de sumirustro de agua de la localidad. Tampoco creo que tuvie-
ran problemas si pusiéramos la tubería de oro, o de plata o platino iridiado.
Bromeamos con esto porque el cobre ya es lo suficientemente caro como para
pensar en ponerlas de acero inoxidable. Por eso, CYPE sólo admite cobre. De
modo que aceptamos este cuadro sin más.
Para configurar las tuberías del secundario seleccionaremos obviamente el
botón E ,.... '"1""""........1 con el que pasamos al cuadro de diálogo de la figura
12.4, mucho más entretenido que el anterior. En este caso escogeremos tube-
rías de polietileno reticulado.
El siguiente paso que tenemos que dar es el de declarar el tipo de energía
auxiliar que vamos a utilizar complementariamente para aportar a nuestra
ACS el calor que no seamos capaces de obtener del sol. En nuestro caso es
gas natural, porque tenemos en cada vivienda una caldera de gas. Lo más
Contribución solar al agua caliente sanitaria 275

importante al respecto es si usamos energía complementaria por efecto Joule


o no, ya que esto puede influir determinantemente en el grado de cobertura
solar a instalar, según el Art. 2.1 del CrE DB-HE 4.

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Figura 12.4. Configuración de las tuberías del secundario.

Nota:
Debemos informarnos bien de este extremo. En algunos sitios, el
gas canalizado que llega al edificio no trae gas natural, sino que trae
propano canalizado.

Con la casilla Cobertura solar podemos especificar qué tanto por ciento de la
energía de nuestra ACS la vamos a tomar del Sol. Esto nos permite elevar la
capacidad de la instalación por encima de lo exigido en el CrE DB-HE 4 Yen
las normas autonómicas y locales que procedan y estén implementadas en el
programa. En nuestro caso, la media anual de la cobertura solar la podemos
obtener de la tabla 2.1 del Art. 2.1 del CrE DB-HE 4 en función de la zona
climática del emplazamiento (zona V) y del consumo estimado del edificio,
276 Capítulo 12

aunque este dato para los soleados emplazamientos de la zona V es indiferente.


Por tanto, tenemos que disponer una instalación que sea capaz de suministrar
de promedio en un año el 70% de la energía del ACS utilizada en el edificio.
Por ejemplo, a este mismo edificio, en Oviedo sólo le pediría el CTE un 30%,
aunque para conseguir este porcentaje en Oviedo se requieran más o menos
los mismos captadores que en Los Santos de Maimona (Badajoz).

Nota:
Este porcentaje de cobertura anual promedio también depende de cómo
sea la fuente energética de apoyo a este ACS, castigándose el uso de
productores de calor por efecto Joule, es decir, por el calor que se genera
al pasar la electricidad por una resistencia eléctrica. No obstante, con
estos equipos, el mayor castigo vendrá luego, con la factura de la luz.

Como ya tenemos que aportar el 70% y queremos que se vean las tejas de
nuestra cubierta entre los colectores solares, dejaremos desactivada la casilla
Cobertura solar, no obstante, si pusiéramos un valor iníerior al 70% el pro-
grama lo desecharía y tomaría el valor que obliga esta tabla 2.1.
Nos hemos dejado atrás un botón fundamental, que debe ser el último que
pulsemos antes de salir del cuadro. Se trata del botón ~ que nos conduce al
cuadro de diálogo mostrado en la figura 12.5.

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Figura 12.5. Estimación del número y propuesta de la distribución de captadores.

En este cuadro, en función de la orientación de los captadores, se nos propo-


nen unas combinaciones de soluciones para satisfacer la demanda de nuestro
edificio. Nuestro edificio está muy bien alineado, con una fantástica cubíerta
inclinada al sur que lucirá preciosa con sus baterías de captadores solares.
Si no podemos orientarlos al sur, serán preferibles las orientaciones al SSE.
Después tenemos respectivamente al SSO, SE y SO, cada vez con menos ren-
dimiento. Fuera de estas alineaciones esta instalación sería muy ineficaz.
Contribución solar al agua caliente sanitaria 277

Cuando hablamos de baterías de captadores nos referimos a conjuntos de cap-


tadores conectados en paralelo entre sí, es decir, que funcionan como un único
captador de una superficie equivalente a la de cada elemento multiplicado
por el número de captadores de la batería. Con esta conexión conseguirnos
buenos caudales de agua calentados a baja temperatura, que normalmente es
10 ideal para conseguir los agradables 38 oC de la ducha en invierno.
También podríamos conectar estos captadores en serie, donde el fluido calen-
tado pasa a otro colector en el que el mismo caudal adquiere más temperatura.
No obstante, las conexiones en serie están limitadas por el Art. 3.3.2.2.3 del
CTE DB-HS 4 en función de la zona climática. Es lógico, no se trata de pro-
ducir vapor de agua para turbinarlo, basta con calentarlo lo suficiente como
para suministrar el agua a la temperatura que se requiere.
Nosotros escogeremos la solución que se encuentra formada por 2 baterías
de 7 módulos cada una, es decir, dispondremos inicialmente 29.40 m' de cap-
tadores solares.

Nota:
En el Art. 3.3.2.2.3 del CTE DB-H5 4 también se específica que el
número máximo de captadores conectados en paraleLo a una batería
tiene que ser conforme con las recomendaciones del fabricante de
dichos captadores.

Nota:
EL cálculo de la superficie de captación necesaria se calcula según el
consagrado método de estimación de La cobertura soLar y deL rendi-
miento de La instaLación F-Chart.

Aceptarnos definitivamente este cuadro y el de Datos generales para acceder


al área gráfica, donde se nos espera para diseñar la instalación.

Diseño de la instalación
La instalación va a ser más fácil de lo que pudiera parecer. Comenzaremos
abriendo la barra de herramientas mostrada en la figura 12.6. Como viene
siendo habitual, en cada caso tendrá apagados los botones que no procedan
según el tipo de instalación previamente escogida en el cuadro de diálogo de
Datos generales.
278 Capítulo 12

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Figura 12.6. Barra de herramientas de los equipamientos disponibles.

Vamos a recorrer esta barra de arriba abajo para ir insertando en el orden que
se nos propone el equipamiento.
El primer icono que tenemos disponible es para insertar los captadores sola-
res. Por tanto, subimos a cubierta y seleccionamos dicho icono. Esto hace que
de nuestro cursor "cuelgue" la primera batería de siete captadores genéricos,
que insertamos en la zona central de la cubierta sur, más bien en la parte más
alta para que nuestros vecinos no nos arrojen sombras.
La figura 12.7 muestra estas baterías ya insertadas, en este paso es importante
la orientación del conjunto, ya que es mejor alimentar con el retorno del pri-
mario por la parte más baja y salir al interacumulador colectivo por la parte
más alta de estos captadores. Cuando decimos parte baja de la cubierta o alta
nos estamos refiriendo a la cota en el edificio, no a la posición en pantalla, que
sería en este caso justo al revés.
Si nos fijamos, en la batería de captadores hay en las placas extremas unas
flechitas que indican por dónde tienen la impulsión y por dónde el retorno.
En la parte más baja de la cubierta deben quedar las flechas que entran en la
batería, que es el retorno. Probablemente tengamos que girar la primera ba-
tería 1800 con respecto a la disposición que trae por defecto.
Al insertar la primera batería se nos pide la inclinación del equipo, pero en
nuestro caso no la precisaremos, para que tome automáticamente la inclina-
ción de la cubierta.
Colocaremos la segunda de ellas por encima o por debajo de la que acaba-
mos de insertar, dependiendo de cómo nos quede mejor. Pero tenemos que
dejar un espacio entre ambas baterías para un eventual mantenimiento. La
segunda batería toma los mismos valores de inclinación y orientación que la
pnmera.
El segundo equipamiento que tenemos disponible es el interacumulador
colectivo. Lo vamos a insertar en el bajo cubierta, junto al RlTS, tal y como
muestra la figura 12.8.
En su colocación sólo hay que cuidar que sus tomas queden orientadas de
forma que nos faciliten su conexión con el resto de equipos y que facilite su
mantenimiento.
Contribución solar al agua caliente sanitaria 279

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Figura 12.7. Captadores solares de nuestro edificio.

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Figura 12.8. Ubicación y orientación del interacumulador colectivo.


280 Capitulo 12

Advertencia:
En los planos del proyecto no viene especificada ninguna ubicación
para este aparato y en la planta baja, en el cuadro de contadores ya
no nos queda mucho espacio con tanto armario para contadores y
con el grupo de presión. Por tan to, desde la escalera del bajo cubierta
dejaremos dispuesto un registro en la pared para el mantenimiento
de este equipo. Pero lo más importante es su afección a la estructura.
Éste es un gran depósito que, lleno de agua, es muy pesado y puede
comprometer la seguridad estructural del edificio. Esto hay que consi-
derarlo porque podemos terminar con el interacumulador en el sótano.
Hay que pensar que por cada metro de altura del interacumulador
generamos una sobrecarga de 1000 kg/m'. Muy por encima de los
valores habituales de cálculo.

Este equipo tiene cuatro tomas, que básicamente son la entrada y salida del
primario y la entrada y salida del secundario. Enseguida lo conectaremos,
pero antes vamos a introducir la llave de abonado en cada una de las 17 uni-
dades de uso declaradas en el edificio.
Lo haremos desde el correspondiente icono de la barra de herramientas
Equipamiento, que es el tercero disponible para la instalación elegida.
Comenzaremos en la planta baja por la oficina y cuando la insertamos accede-
mos al cuadro de diálogo de la figura 12.9, donde pueden verse las unidades
de uso disponibles para asociar a esta llave de abonado. Basta con escoger la
que nos interese en cada momento. Es exactamente igual que lo que hicimos
con el CTE DB-HS 4, en la pestaña de Salubridad.
En la planta baja tomaremos la unidad de uso "Oficina" y como ya está usada,
no nos aparecerá como disponible cuando insertemos más llaves de abonado
para el agua caliente proveniente de la instalación de energía solar. Tras aceptar
el cuadro, el programa nos permite girar esta llave con la típica piruleta verde,
De esta manera iremos disponiendo todas las llaves de abonado, una en cada
vivienda, siempre cerca del correspondiente equipo auxiliar, que en nuestro
caso son calderas de condensación. La asignación correcta de las unidades de
uso es fundamental, porque en ella va implícito el número de ocupantes pre-
visibles en cada vivienda y atendiendo a esto se calcula la instalación.
Sólo resta conectar todo este equipo con las correspondientes tuberías. Para no
equivocarnos tenemos que considerar para cada tubería tres precauciones:
• ¿El tramo de la tubería es del primario o del secundario de la instalación?:
Del primario sólo será lo que vaya desde el interacumulador colectivo
hasta los captadores, en la cubierta. El resto es secundario.
Contribución solar al agua caliente sanitaria 281

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Figura 12.9. Asignación de unidad de uso a una llave de abonado.

• ¿El tramo de tubería es impulsión o retorno?: La impulsión es siempre lo


que sale del equipo productor de calor.
• ¿Estamos conectando bien las tuberías?: Es una garantía trabajar con las
capturas al punto Más cercano y Perpendicular pero pueden jugamos una
mala pasada los tres métodos de trackings posibles, es decir, de búsquedas
de trayectorias (Prolongación, Perpendicular y Ortogonal). Si en algún caso
nos surge la duda es mejor desactivarlos. Es preferible que la instalación no
quede perfectamente ortogonal y paralela a que no quede bien conectada
en un punto.
Comenzaremos por el primario y lo primero que colocaremos serán los mon-
tantes de comunicación entre el bajo cubierta y la cubierta, para orientarnos
en las posiciones de los elementos del primario.
Desde el comando Montantes>Nuevo accedemos al cuadro de diálogo que se
recoge más adelante en la figura 12.10 de la siguiente página, en el que pode-
mos indicar si la tubería vertical que vamos a insertar va a ser de impulsión
o de retorno. En este mismo cuadro se nos dice que si no marcamos ninguna
de las dos casillas, será el programa el que asigne la dirección en función de
a donde se conecte.
282 Capítulo 12

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Figura 12.10. Declaración de la dirección del montante.

En nuestro caso no marcaremos ninguna, confiando en el inefable algorit-


mo de asignación automática. Lo insertaremos entre el interacumulador y la
pared del patinillo, a medio camino, pero más bien a la izquierda, en la línea
del final del patinillo, tal y como puede verse en la figura 12.11.
Ahora, con Tuberías>Nuevo, también sin especificar si serán de impulsión o
de retorno, hacemos la conexión que se muestra en la figura 12.11.

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Figura 12.11. Instalación del primario en el bajo cubierta.

En esta conexión, el tramo de tubería que sale de la flecha derecha del intera-
cumulador es de impulsión, por ahí llega el agua que viene de los captadores.
El tramo que sale de la flecha central es de retorno, por ahí vuelve el fluido a
los captadores. El resto de tuberías, tanto la horizontal como el montante, lo
conforman un par de tuberías (aunque sólo se muestre una línea), una para
la impulsión y otra para el retorno. Subimos a la cubierta, donde ya vemos el
montante, o para ser más precisos el montante de impulsión y el de retorno,
que se simbolizan en un solo punto. Los captadores deben conectarse entre sí
Contribución solar al agua caliente sanitaria 283

en paralelo, por tanto sus tuberías de retorno se conectarán entre sí por un lado
y las de impulsión entre sí por el otro, como se aprecia en la figura 12.12.

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Figura 12.12. Conexión en paralelo de las baterías de captadores solares.

Sólo queda unir estas conexiones con el montante. Para ello hay que tener en
cuenta que lo idóneo es que la suma de los recorridos de impulsión y retorno
debe ser lo más parecida posible para todas las baterías que tengamos. De esta
manera equilibramos las condiciones de trabajo (caudal, presión y tempera-
tura) de las dos baterías, aunque para ello tengamos que hacer un recorrido
más largo con la consiguiente pérdida de carga.

Nota:
En el programa no debemos poner muy cerca las tuberías de las
baterías de condensadores. El motivo es que, tras el cálculo, puede
pedir ampliar el número de elementos de estas baterías. En este caso
el programa cambiaría gráficamente el número de módulos, aunque
para ello tenga que pasar por encima de las tuberías si estuvieran
muy cerca, lo que queda muy feo.
284 Capítulo 12

Nos quedaba un último equipamiento por incluir, la Bomba de circulación.


No lo pusimos porque se coloca sobre la tubería, preferentemente en el re-
torno. En la figura 12.13 ya puede verse toda la instalación de la cubierta, con
su bomba de circulación y su distribución para igualar los recorridos para
ambas ba terías.

Nota:
La orientación de la bomba de retorno sólo tiene sentido desde el punto
de vista gráfico. El programa la orienta automáticamente para llevar
agua a las placas si la colocamos en el retorno o al interacumulador
si la colocamos en la impulsión.

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Figura 12.13. Instalación de cubierta terminada.

La instalación del secundario es, si cabe, aún más simple. Lo primero que ha-
remos será introducir un montante en la planta más baja que tengamos que
servir. Lo haremos en la planta baja, aproximadamente centrado en el patinillo
sur. Ya que estamos en este grupo conectaremos el montante con la llave de
abonado de la unidad de uso "Oficina" a través de una tubería "automática"
Contribución solar al agua caliente sanitaria 285

Nota:
En realidad, el agua caliente que llega a la última planta se retorna
al interacumulador para que en todo el recorrido, el agua de dentro
de la tubería esté igual de caliente en todas las llaves de abonado. El
montante que hemos metido se compone, por tanto, de una tubería
que baja de impulsión y otra que sube con el retorno. Ese retorno
tenemos que devolverlo al interacumulador. El cálculo del caudal de
retorno se hace por el Art. 4.4.2. del CTE DB-HS 4, sí, sí, el HS, no
el HE. Esencialmente en este artículo se pide que en el último punto
no hayamos perdido por el camino más de 3 oC de temperatura desde
el interacumulador en este caso. Además, este caudal será como
mínimo de 250 l/h.

En las plantas de viviendas conectamos cada llave de abonado al montante.


En estos ramales ya no hace falta llevar retorno, lo haremos sólo en el mon-
tante. La conexión en estas plantas podría ser como la que se muestra en la
figura 12.14.

• -Ir-,

Figura 12.14. Alimentación de las llaves de abonado en vivienda.


286 Capítulo 12

Sólo nos queda conectar en el bajo cubierta este montante de suministro y


retorno de ACS a las respectivas tomas del interacumulador. En este circujto
secundario también tenemos que poner una bomba de circulación en el retor-
no. En esta planta todo debe quedar como muestra la figura 12.15.

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~

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Figura 12.15. Conexión del secundario


en el interacumulador y bomba del secundario.

Cálculo e impresión de resultados


El cálculo de la instalación nos dimensiona todo. Por supuesto, diámetros de
tuberías, caudal de las bombas, pérdidas de carga en todos los tramos y ele-
mentos, vaso de expansión, capacidad del interacumulador, etc.

Nota:
Puede ser que la estimación inicial del número de captadores no sea la
quefinalmente ha resultado una vez que hemos empleado los cálculos
más rigurosos. En ese caso, el programa nos propone el número final
de captadores de cada batería. Para cambiar automáticamente el
número de elementos de una batería basta con sustituir ese número
en el cuadro Datos generales y aceptar. Después recalculamos
para ver si todo está correcto.
Contribución solar al agua caliente sanitaria 287

En nuestro caso tenemos avisos de comprobación y es que superamos la


fracción solar máxima a un mes y a tres meses. Es decir, la instalación debe
diseñarse para que en ningún mes nos sobre más de un 10% de la energía
que aprovecha el sistema del sol. Además, tampoco debemos sobrepasar en
tres meses el valor teórico de la demanda energética para el ACS del edi-
ficio. Todo esto conforme el Art. 2.1.3 del CTE DB-HE 4. En nuestro caso
estamos en el 116 y el 111% respectivamente, como ilustra a continuación
la figura 12.16.

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Figura 12.16. Cálculo de los elementos en cubierta.
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Pero en estas latitudes es difícil conseguir todo, porque con temperaturas


tan extremas de frío y de calor, si queremos abastecer el 70% de la energía
del ACS con energía solar térmica tendremos que poner muchos captadores
porque los inviernos son muy fríos. Por otra parte, tanto captador nos sobra
en veranos de tanto calor continuado.
Si tenemos que cumplir algo, preferimos que sea el valor mínimo exigido
para el parámetro, porque para evacuar el calor de esta agua en verano hay
otros métodos.
288 Capítulo 12

Nota:
En este momento deberíamos retomar la pestaña de salubridad para
poner en este punto una toma de agua tipo Consumo genérico (agua
fría). Pero antes recalcularemos y llevaremos el cursor al tramo de
tubería que impulsa el agua del interacumulador a cada una de las
viviendas. En el primer tramo de esta tubería, antes de la primera
bifurcación, aparece el caudal total, que es el valor que tenemos que
solicitarle a este consumo genérico. También tenemos que poner la
llave de cuarto húmedo y conectarlo a la red de servicios genera/es
del edificio.

Una vez que hayamos completado el cálculo de la obra podemos imprimir los
listados y los planos, como siempre. Pero si lo que queremos es algo contun-
dente, podemos listar directamente el proyecto completo de la instalación de
energía solar. Como es habitual lo buscaremos en Archivo>lmprimir>Listados
de la obra>Cumplimiento del CTE DS-HE 4: Proyecto de instalación de ener-
gía solar térmica.
Durante el proceso de elaboración de este espectacular documento se nos
enseñan los planos correspondientes de la instalación, que podemos revisar
o aceptarlos directamente. La figura 12.17 en la siguiente página recoge un
detalle de esos planos que nos propone, concretamente es el esquema de la
instalación. En esta figura se aprecia el cursor sobre el icono que hace mostrar
el contenido de todos los planos.

Resumen
Esta instalación ha resultado ser sencilla y muy entretenida. Puede probar a
resolverla también con las otras dos soluciones que admite CYFE. En defi-
nitiva el resultado es siempre igual. De las placas vamos a donde esté el in-
tercambio de calor y de ahí tomamos el agua caliente, ya sea en un modelo
centralizado o individual.
Lo de la impresión del proyecto parcial de la instalación de energía solar tér-
mica es simplemente espectacular, por la automatización del proceso y por
lo completo que resulta. Con este proyecto parcial y los tres de salubridad ya
son cuatro tipos de proyectos más que podemos acometer nosotros, sin sa-
carlo de nuestra oficina técnica y manteniendo un total control sobre lo que
hacemos. Una gran ventaja económica y de funcionamiento interno. Pero esto
no acaba aqui, nos espera mucho más.
Contribución solar al agua caliente sanitaria 289

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Figura 12.17. Cuadro de gestión de planos.
Capítulo 13

Climatización
y calificación
energética

En este capítulo ap é1erá a:


• Reconocer los . os de instalación de climatización disponibles.
• Crear gro de recintos.
• Dispo gunas de estas soluciones en nuestro edificio.
• Ob r la justificación del CTE DB-HE 2.
• O ener la calificación energética del edificio, con CALENER VYP.
292 Capitulo 13

Introducción
La pestaña de climatización del programa de edificios está en un nivel muy
avanzado, permitiendo equipos simples y múltiples de expansión directa (splits
y multi-splits), bombas de calor reversibles aire-agua de 2 y de 4 tubos, roof-
tops, unidades de tratamiento de aire, fan-coils, radiadores, toalleros, emisores
eléctricos, calderas de múltiples tipos, suelo radiante y refrescante, etc.
Todos los elementos que introduzcamos, tanto los equipos como sus conexio-
nes van a tomarse del Generador de Precios, que ya comentamos que es una
gran base de datos para la construcción. De cada equipo se tomarán las ca-
racterísticas que tiene en este Generador de Precios, desde el propio precio
hasta el pliego de condiciones para su instalación. Se trata de que el usuario
no se preocupe de si lo que está poniendo es una solución comercial o no. Si
está en el programa es porque está en el Generador de Precios yeso induda-
blemente es porque es comercial. Esa es la filosofía de aplicación de equipos
en esta pestaña y en todas las demás con las que hemos venido trabajando.
Otra de las máximas que tenemos que tener presentes es que en estas instala-
ciones, como en todas las demás, se procurarán las canalizaciones más céntri-
cas y cortas posibles. Al final todo es siempre pérdidas de carga, bien sea de
aires, de aguas o de líquido refrigerante y estas pérdidas se reducen cuanto
más corta es la instalación, siempre. Por supuesto, toda la instalación se com-
prueba y se calcula para la plena satisfacción de la normativa vigente, que
es el CTE DB-HE 2, Pero esta exigencia está vacía, sólo se refiere a que para
satisfacerla tenemos que cumplir el RITE 2007 (Reglamento de Instalaciones
Térmicas en los Edificios, R.o. 1027/2007 de 20 de julio).
Por último, calificaremos energéticamente a nuestro edificio como si de una
máquina se tratara, como le hubiera gustado escuchar a Le Corbusier. Al igual
que cuando compramos una bombilla, un frigorífico o un coche, nuestro edi-
ficio tiene que tener una nota energética (A, B, ... ) que debe estar muy visible
en cualquier publicidad que hagamos de él. Lo veremos más detenidamente,
pero en esta calificación energética influye la envolvente térmica del edificio y
también sus instalaciones, desde la climatización hasta la fontanería, pasando
por ejemplo por la energía solar térmica. Y es que realmente el edificio es una
máquina, sólo hay que ver el gran número de tuberías, herrajes y equipos que
tiene, bastante más complicado que el primer coche que tuvo mi padre.
Como siempre comenzaremos configurando los datos generales, que en este
caso se limita a pedir si queremos realizar un cálculo de calefacción, refrige-
ración o climatización (que es la suma de los dos anteriores). En la derecha
del cuadro de diálogo, mostrado en la figura 13.1, se nos informa de las duras
condiciones climáticas del emplazamiento.
Climatización y calificación energética 293

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Figura 13.1. Datos generales de la obra.

Como ya tenemos insertadas las calderas de condensación, nos aparece en


la parte inferior su icono. Este cuadro, se va a ir completando a medida que
vayamos incorporando nuevos equipos y conducciones a la obra.

Conjunto de recintos
Lo primero que debemos hacer, antes de introducir las instalaciones es crear lo
que se denomina conjunto de recintos, que no es más que el grupo de recintos
que van a clirnatizarse independientemente del resto. En la mayoría de los casos,
el grupo de recintos coincide con el concepto ya visto y usado de las unidades
de uso. De hecho, pronto no tendremos que construir estos conjuntos de recin-
tos, porque automáticamente se adaptarán a las unidades de uso.
Pero mientras llega esa novedad, no nos queda más remedio que hacer esta
asignación manualmente. Eso sí, va a ser muy fácil y rápido.
En Conjunto de recintos>Asignar podemos crearnos cada uno de los 17 con-
juntos de recintos de los que va a constar la obra, la oficina y las 16 vivien-
das. Iremos creando y bautizando a cada uno con los mismos nombres de sus
unidades de uso, nombres a los que ya estamos acostumbrados. Cada uno
toma un color automáticamente y podemos asignar recintos a dicho conjunto
aceptando el cuadro que se ve en la figura 13.2 y designando a los recintos
que deseemos pertenezcan al conjunto que estuviera designado en este cua-
dro. Muy similar a lo que hicimos con las unidades de uso.

Nota:
Podemos designar recintos con una ventana, pero cuidado con correr
mucho que ya sabemos lo que pasa.
294 Capitulo 13

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Figura 13.2. Asignación de recintos.

Climatización por radiadores y splits


Las viviendas tipo A y B de nuestro edificio las vamos a calefactar con los tra-
dicionales radiadores alimentados desde la caldera de gas (que pusimos una
caldera de condensación en el HS 4). Para el verano dispondremos algunos
equipos de expansión directa, los típicos splits que anuncian tanto en la tele
y que ya casi te salen de regalo con los paquetes de magdalenas.

Instalación de radiadores
En este caso, como ya tenemos instalada la caldera tenemos un pequeño pro-
blema, porque tenemos que terminar la instalación completamente antes de
calcular. Pero en otra ocasión, antes de introducir el equipo productor de ACS,
podemos venir a la pestaña Climatización para colocar radiadores y toalleros
y calcular cómo tienen que ser de grandes estos radiadores para desplazarlos
y trabajarlos antes de conectarlos.
Pero bueno, no supone mayor inconveniente, porque ya sabemos que cual-
quier cambio puede hacerse rápidamente en cualquier momento.
Para disponer los radiadores nos vamos a la planta primera y ejecutamos
Instalación>Calderas y emisores para calefacción, lo que nos abre la barra
de herramientas homónima, que recogemos en la figura 13.3.

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Figura 13.3. Barra de herramientas de calderas y radiadores.


Climatización y calificación energética 295

Los dos primeros bloques de este cuadro de diálogo se refieren a las calderas,
que ya las tenemos insertadas, nos centraremos en los dos bloques finales. En
el primero de ellos tenemos:

• Radiador: Lo vamos a usar inmediatamente.


• Panel de chapa de acero: No es más que otro diseño de radiador.
• Toallero: También es un simple radiador, pero con una forma más bonita
y práctica para que en los cuartos de baño tengamos las toallas calentitas
para cuando salgamos de la ducha. Los hay de muchos tipos, pero ahora
los veremos.

Nota:
Tenemos que intentar prescindir en lo posible de los Emisores
eléctricos, al final de esta misma barra de herramientas, porque
van a castigar la calificación energética del edificio por emitir calor
basándose en el efecto Joule, es decir, por el calor que genera una
corriente eléctrica al pasar por una resistencia.

Pues como hemos adelantado vamos a dotar de radiadores a esta primera


planta, seleccionamos el icono correspondiente y accedemos al cuadro de
diálogo mostrado en la figura 13.4.

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Figura 13.4. Configuración de radiadores.

En este cuadro de diálogo optaremos por un solo tipo de radiadores para


todo el edificio de aluminio inyectado La figura del cuadro de diálogo en
296 Capítulo 13

el programa muestra el radiador de frontal plano, pero escogeremos el que


tiene aberturas, que es el que puede verse en la fotografía superpuesta de la
figura 13.4. Para obtener esta figura hemos tenido que hacer dic en el icono
con la cámara fotográfica que hay en cada opción. Tomaremos un radiador
bastante plano, de 82 mm. para que no moleste mucho, por el contrario, bus-
caremos radiadores altos, para que no tengan que ser muy anchos, escogere-
mos los de 671 mm.
La casilla que nos falta por comentar es la del ancho del elemento, que es obli-
gatoriamente de 80 mm. Y es que los radiadores se componen de elementos
verticales que se conectan uno junto a otro, conformando un radiador de 6
elementos, de 8 o de la elementos, como el de la figura 13.4. Por tanto,. lo que
el programa va a calcular es el número de elementos de cada radiador, en
función de la carga térmica de su recinto.
Aceptamos el cuadro y en la ventana que nos emerge no fijamos el número
de elementos, que nos lo calcule el programa. Para colocar estos radiadores
obligatoriamente activamos la captura a elementos Más cercano, los demás
es mejor dejarlos desactivados. Así, cuando nos acerquemos a una pared
el programa la detectará y podremos disponer el radiador perfectamente
alineado a ella. Lo colocaremos como si de una ventana se tratase, entre
dos puntos. Estos puntos marcarán los límites entre los cuales el programa
calculará si cabe el radiador que dicho recinto precisa. Por ejemplo, en la
figura 13.5 se aprecia que estamos habilitando todo el espacio bajo la venta-
na para el radiador. A razón de 80 mm. el elemento, aquí cabe un radiador
monstruoso, de casi 18 módulos, pero con la altura que tienen los módulos,
saldrá mucho menor.
De esta misma manera podemos disponer el radiador en el otro dormitorio
y en el salón, donde colocaremos dos por ser muy grande, para distribuir
mejor el calor.

Nota:
Los radiadores suelen disponerse bajo la ventana, donde no suele
haber muebles y donde funcionan contrarrestando el puente térmico
que suponen. El otro radiador del salón lo podemos poner cerca de la
puerta del pasillo, en la pared que lo separa del baño, como se ve en
la figura 13.7.

En el baño dispondremos también un radiador, pero no tan convencional.


Escogeremos un toallero de gama media, como muestra en la siguiente pá-
gina la figura 13.6.
Climatización y calificación energética 297

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Figura 13.5, Habilitación del espacio disponible para el radiador.

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Figura 13,6. Configuración del radiador-toallero.

Los toalleros suelen disponerse sobre el bidé, que es otra zona inhábil, para
que no moleste o cerca de la bañera. Además, en este caso tenemos la suerte
de que cae de espaldas al segundo radiador del salón, lo que nos facilitará la
canalización.
298 Capítulo 13

La distribución de radiadores del lOA queda definitivamente corno muestra


a continuación la figura 13.7.

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Figura 13.7. Distribución de radiadores y del toallero.

Nota:
Por supuesto, podríamos disponer otros radiadores en el pasillo,
cocina y hall, pero en nuestro caso no lo pondremos por no complicar
mucho la instalación. El programa nos avisará de que en estos puntos
no llegamos a la potencia de calefacción requerida, pero asumiremos
la bronca.

Para cerrar la instalación sólo tenernos que al ímentar ramificadamente a estos


elementos. Desde Instalación>Sistemas de conducción de aguas accedernos
a la barra de herramientas del mismo nombre, cuyo primer icono es el de
tuberías horizontales. Estos elementos tambíén pueden configurarse, pero
10 único que vamos a cambiar es que no van a ir colocadas superficialmente,
sino empotradas, corno recoge la figura 13.8.
La conexión la haremos con este tipo de tubería inteligente, que sabe cuando
tiene que ser de impulsión, de retomo o doble. En nuestro caso será doble
hasta la entrada de la caldera, donde se bi furcará para entrar en ella por sus
dos tomas libres. Una posible distribución puede ser la que se muestra en la
figura 13.9.
Climatización y calificación energética 299

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Figura 13.8. Configuración de las tuberías de toda la obra .

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Figura 13.9. Red de distribución de agua para radiadores y toalleros.

Nota:
Los toalleros tienen que conectarse en sus dos extremos, pero los
radiadores sólo se conectan a la tubería en uno de sus extremos, por
ahí le entra la impulsión y el retorno.

Sistemas de expansión directa sin conducciones


La refrigeración de estos pisos la vamos a hacer con los típicos splits. Estos
aparatos tienen un ciclo frigorífico que consiguen, al hacer circular un líqui-
do refrigerante, evacuar calor del recinto al exterior. Es decir, toman energía
300 Capítulo 13

del interior y la echan al exterior. La mayoría de ellos, si no todos ya, son re-
versibles, es decir, que también son capaces de calentar el interior.

Nota:
Estos sistemas son una excelente solución energética con un rendi-
miento de 3 o 4, frente al rendimiento 1 que da cualquier radiador
eléctrico de aceite, por mucha pantal/ita azul que tenga. Las máquinas
que trabajan por ciclo frigorífico invierten del orden de cuatro veces
menos energía que cualquier radiador que venden como de "alto ren-
dimiento ". Es decir, que tener la casa calentita con el/o nos supone un
muy considerable ahorro en la factura de la luz. Podríamos entrar a
explicar esto minuciosamente, pero no es el objetivo del libro y, además,
no cabe. Pero básicamente podemos decir que los ciclos frigoríficos
son un sistema abierto, donde el sumidero energético es el exterior,
el universo. Por otra parte, termodinámicamente, los radiadores que
se enchufan son un sistema cerrado, que por el primer principio de
la termodinámica tienen rendimiento =1.

Estos equipos se componen, como todos sabemos, de una unidad condensa-


dora del líquido refrigerante y de una unidad evaporadora, donde el refrige-
rante se expande, absorbiendo calor. Es como cuando nos quemamos al sol y
nos echamos alcohol, que sentimos un agradable frescor instantáneo porque
el alcohol toma calor de nuestra achicharrada espalda para evaporarse. Este
remedio casero de la abuela no es médicamente una buena praxis porque
deshidrata más aún la piel, pero termodinámicamente es estupendo para ex-
traer calor de algo. Esto mismo es también la base técnica del funcionamien-
to del frigorífico. Se les denominan sistemas de expansión directa porque la
evaporación se hace en el mismo recinto que se quiere enfriar. Más adelante
veremos otros sistemas que no funcionan así.
Bien, pues queda claro que tenernos que insertar una unidad compresora en
el exterior y una unidad evaporadora en el interior del recinto a climatizar.
Entre estas unidades dispond remos las correspondientes tuberías, pero en
este caso no de agua, sino de refrigerante. Vamos a hacerlo en elloA.
Todo lo haremos desde la barra de herramientas de Instalación>Sistemas de
expansión directa, que se muestra en la figura 13.10.
Tenemos disponibles muchos iconos, pero en realidad son los mismos para dos
grupos distintos, los splits simples, con una unidad condensadora y otra evapo-
radora, y los multi-splits, que constan de una única unidad compresora capaz
de condensar el refrigerante expandido en varias unidades evaporadoras.
Climatización y calificación energética 301

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Figura 13.10. Barra de herramientas Sistemas de expansión directa.

Tomaremos la Unidad exterior de aire acondicionado multi-split, que nos abre


el cuadro de diálogo mostrado en la figura 13.11. En este caso diremos que
tenemos tres tipos diferentes de unidades exteriores en la obra. Una por cada
tipo de vivienda. Seguiremos la correlación alfanumérica. Así, para las ocho
viviendas tipo A, las de la derecha, usaremos la unidad exterior Tipo 1, para
el que escogeremos una para cuatro unidades interiores (salón y dos dor-
mitorios. De entre los disponibles, de momento sólo de la marca comercial
Mitsubitshi Heavy Jndustries LID, escogeremos el único modelo permitido,
de 8 kW de potencia nominal frigorífica.
Para las viviendas tipo B usaremos la unidad Tipo 2, que configuraremos para
tres unidades interiores (salón y dos dormitorios) y escogeremos el modelo
medio, el de 6 kW de potencia nominal frigorífica.
y finalmente, para las viviendas tipo C, las dos de la izquierda de la cuarta
planta, escogeremos un aparato que sirva a dos unidades interiores (salón y
dormitorio) y estimamos su potencia en 4.8. KW frigoríficos (él programa ya
calculará si es o no suficiente o está muy sobrado).
Para e11°A escogeremos una máquina Tipo 2, porque es una vivienda tipo
B. Este aparato lo insertaremos en el patio interior, sobre la ventana de la
habitación. Notaremos una línea discontinua que marca el espacio para que
pueda intercambiar calor con el aire exterior eficazmente y para el manteni-
miento del equipo.
Ahora pondremos las unidades interiores, escogeremos las multi-split di-
recto mural, que nos lleva al cuadro de diálogo de la figura 13.12, en el que
configuraremos dos tipos de unidades interiores, una para todos los salones
y la otra para todos los dormitorios. Todas estas unidades irán colocadas a
2.20 m. del suelo. Para el Tipo 1, que dedicaremos a los salones probaremos
con la de 2.5 kW, mientras que para los dormitorios es previsible que entre
el modelo de 2 kW.
302 Capítulo 13

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Figura 13.11. Elección de las unidades exteriores para las ocho viviendas tipo A.

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Figura 13.12. Elección de las unidades interiores para los salones.


Climatización y calificación energética 303

Truco:
Para estimar las potencias frigoríficas y caloríficas podemos pensar en
que en una vivienda convenientemente aislada aproximadamente se
requieren 60 W/m' en refrigeración y SO W/m' en calefacción según
la zona climática.

Insertar las unidades interiores va a ser también muy fácil, basta con elegir el
Tipo (1 para salones y 2 para dormitorios) e ingresar la máquina en una pared
o sobre una ventana, ayudándose de la opción Más cercano.
Cuidado con no poner todos uno detrás de otro, a cada uno lo tenemos que
poner de su Tipo. Si nos equivocamos siempre podemos editarlos.
De este modo, colocaremos en el lOA las tres unidades evaporadoras que
atiende la unidad condensadora multi-split Tipo 2.
Sólo queda conectar las unidades interiores a la exterior con las tuberías ver-
des, que son tuberías para refrigerante. El icono de estas tuberías verdes de
impulsión y retorno es suficientemente elocuente y no le costará trabajo en-
contrarlo en la barra de herramientas Sistemas de expansión directa. En este
caso la conexión es independiente para cada aparato, no podemos conectar
las tuberías entre sí, como hacíamos con las de agua. La figura 13.13 muestra
las unidades evaporadoras de los dormitorios (Tipo 2) conectadas a la con-
densadora multi-split del patio interior.

Advertencia:
Cuidado con solapar las tuberías frigoríficas con las de agua.

Nota:
La tubería de impulsión lleva líquido y es más fina que la de retorno,
que lleva gas. Por supuesto, ambas tienen que ir bien aisladas. En
el programa, las tuberías frigoríficas se consideran siempre que van
juntas (impulsión con retorno).

Con esto queda resuelta la instalación de climatización del lOA. Ahora ya se


imagina lo que viene, tenemos que hacer esto mismo para el resto del edifi-
cio. Pero 10 haremos considerando siempre el tipo de unidad exterior que le
corresponde a cada vivienda y el tipo de unidad interior que le corresponde
a cada recinto.
304 Capítulo 13

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Figura 13.13. Instalación de aire acondicionado en el 1CA.

Haremos todas las viviendas tipo A y tipo B, pero no las tipo C, que son más
exclusivas y vamos a climatizarlas de otra manera diferente que veremos in-
mediatamente.

Truco:
Recuerde las herramientas que 110S pueden hacer más cómodo y rápido
este trabajo, pero recuerde también sus peligros. Muchas veces es
mejor ir más despacio que correr mucho. En cualquier caso, siempre
es muy aconsejable ir haciendo copias de seguridad de tu archivo.
Recuerda que al cambiar de pestaña o de grupo el programa graba
automáticamente los cambios.

Suelo radiante y refrescante


Cada día es más común dotar a las viviendas de esta nueva forma de clima-
tización, que simplemente consiste en lograr que el suelo esté caliente o frío,
calentando o enfriando así todo el ambiente. Tiene la ventaja de que no te-
nemos el estorbo de ningún equipo a la vista y la principal desventaja de la
inercia térmica. Es decir, que para conseguir calentar el ambiente tenemos que
calefactar el suelo durante bastantes minutos, pero a su vez ese suelo sigue
cediendo calor al ambiente durante muchas horas.
De este modo, por ejemplo, en una mañana fría y nubosa de febrero inver-
timos gran cantidad de energía en nuestro suelo radiante, pero a las 12 del
día se despeja la niebla y sale un precioso sol que hace innecesaria la calefac-
ción, pero el suelo está caliente y seguirá estando gran parte del dja. No sería
Climatización y calificación energética 30S

la primera vez que se tienen que abrir las ventanas para evacuar el calor del
suelo radiante.
Por eso, este tipo de calefacción es más típico de zonas muy frías, donde tiene
que estar día y noche funcionando durante muchos meses seguidos.
Un suelo radiante es un circuito de una tubería que recorre todo el recinto en
espiral o zizagueando y que se conecta a un colector distribuidor que suele
colocarse en los pasillos. Este colector lo alimentaremos desde nuestra calde-
ra de gas, aunque más frecuentemente se dispone asociado a una bomba de
calor aire-agua. Con este sistema, que lo veremos luego, podemos calefactar
y refrigerar desde el suelo, consiguiendo lo que se denomina respectivamente
suelo radiante y suelo refrescante.

Nota:
Para que en el suelo refrescante no se produzca la condensación de
la humedad, debe estar a una temperatura baja, pero por encima del
punto de rocío de ese vapor de agua en el ambiente. Dicho punto de
rocío, en verano, suele estar en unos 11 0.

Nota:
Los cálculos del suelo radiante se hacen atendiendo esencialmente a
dos normas, la UNE EN 1264-1,2,3,4 Y el proyecto de norma PR
EN 15377.

En la figura 13.14 se aprecia la barra de herramientas que se abre con


Instalación>Suelo radiante.

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Figura 13.14. Herramientas para instalar un suelo radiante y refrescante.

Para disponer nuestro suelo radiante en la habitación y en el salón de nuestras


dos viviendas tipo C, comenzaremos delimitando las áreas con circuito de
suelo radiante. El proceso es idéntico a como definíamos las áreas de pluviales
en el CTE DB-H5 5. En esta fase no hace falta ser muy preciso, dan lo mismo
10 cm. más que menos, sin embargo, no está de más que veamos la plantilla,
para no calefactar bajo los dos armarios empotrados del dormitorio.
306 Capítulo 13

Una vez delimitado el área dentro de cada recinto a cubrir con las mangueras
del suelo radiante, llega el momento de insertar el Cuadro de colectores, que
lo configuraremos con dos tornas en el cuadro de diálogo 13.15 y 10 inserta-
remos en el lateral del pasillo más cerca de la fachada de cada vivienda.

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Figura 13.15. Configuración de un cuadro de contadores de latón con dos tomas.

En esta figura, la 13.15, se puede apreciar un detalle de una manguera for-


mando este circuito. La manguera se distribuye sobre un panel plástico
que tiene unas espigas o tetones para facil itar el trazado elegido en cada
área. Todo esto puede verse en la parte inferior de este cuadro, que tiene
mucha más información que puede observarse detalladamente para apren-
der más.
El paso siguiente consiste en conectar el cuadro de colectores con la calde-
ra. Podernos hacer dos tuberías paralelas o sólo una, a la que conectamos
la otra salida de ambos equipos en las cercanías de caldera y del cuadro
de colectores respectivamente. El paso siguiente es ya el esperado, el del
trazado del suelo radiante en cada una de las dos áreas de nuestros apar-
tamentos tipo C.
Climatización y calificación energética 307

No hace falta ser sobrino de Einstein para intuir el icono de la barra de he-
rramientas Suelo radiante que va a permitirnos confeccionar esta distribu-
ción. Simplemente lo designamos y metemos seguidamente el cursor en
una de las áreas a cubrir. o haremos die en esta área hasta que las puntas
de estas mangueras estén orientadas de forma que faciliten su conexión al
cuadro de contadores.
A continuación, en la figura 13.16 puede verse el instante antes de proceder
a esta inserción definitiva. En esta figura también se acusa el cuadro de co-
lectores y la alimentación y el retorno que salen de este cuadro de colectores
hacia la caldera.

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Figura 13.16. Orientación de las conexiones del suelo radiante en el dormitorio.


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Las conexiones de estas puntas de mangueras con las tomas del cuadro de
colectores tienen que hacerse con el icono correspondiente de la barra de he-
rramientas Suelo radiante, pero con la precaución de que no se corten. Por
eso es fundamental pensar dónde vamos a alimentar a cada área. La figura
13.17 muestra un detalle de estas conexiones ya hechas. Hacemos Jo mismo
en el 4°0.
308 Capítulo 13

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Pasillo 4A
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Figura 13.17. Conexionado de dos redes
de suelo radiante al colector de dos tomas.

Distribución de la climatización
por conductos
En estas viviendas ya tenemos calefacción por suelo radiante, pero también
deben refrigerarse. Para ello vamos a usar un split conducido. Es una única
unidad condensadora y una única unidad evaporadora interior, colocada en
el falso techo normalmente del baño. Pero en este caso, en vez de descargar
directamente a los recintos que sirve, lo hace a través de unos conductos que
abastecen a dichos recintos a través de rejillas.
El aparato exterior en cuestión es el primer icono de la barra de herramientas
Sistemas de expansión directa. Es como una caja que podemos colocar en el
mismo lugar que tienen las unidades exteriores en pisos inferiores. El otro
elemento es la unidad interior, que es un Split conducido, el segundo icono
de esta misma barra. Escogeremos el recogido en la figura 13.18, pero en la
parte inferior del cuadro nos aseguraremos de que tenemos la velocidad del
ventilador baja.
Colocaremos este split en el baño y lo orientaremos para que sus flechas azules
apunten al dormitorio. Estas flechas son la impulsión y el retorno, pero en las
viviendas el retorno no suele ir conducido, se hace por plenum. Es decir, el
aire de retorno se torna del espacio que hay en el falso techo, pero claro, para
que pueda haber circulación tenernos que poner unas rejillas en dicho falso
techo, para que la sobrepresión que genera la impulsión lleve aire por estas
rejillas al falso techo y de ahí se alimente el retorno del split.
Lo primero que haremos será conectar la flecha negra del split con la unidad
exterior, con una línea de refrigerante, que en realidad será un doble tubo del
llamado cobre frigorífico convenientemente aislados.
Climatización y calificación energética 309

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Figura 13.18. Split conducido escogido.

Con Instalación>Sistemas de conducción de aire se nos abre la barra de herra-


mientas mostrada en la figura 13.19, que contiene toda suerte de conductos
rectangulares y circulares, además de todas las rejillas que se nos puedan ocu-
rrir. Nosotros vamos a hacer una solución simple y rápida, pero eficiente.

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Figura 13.19. Conductos y accesorios para la conducción del aire.


310 Capitulo 13

De esta barra de herramientas tornarnos el primer icono, el de conducto rec-


tangular horizontal y configuramos el típico de fibra de vidrio de 25 mm. de
grosor, corno muestra la figura 13.20.

Figura 13.20. Configuración del conducto que vamos a usar.

Una vez aceptado el cuadro accedemos a otro pequeño cuadro en el que se


nos permite fijar el largo o el alto del conducto, para que se dimensione con
ese parámetro constante y se juegue con la otra magnitud.
En nuestro caso fijaremos el alto a los 300 mm. que mide el falso techo, de
ahí no podernos pasarnos. Si no fijarnos ningún valor el programa calcula el
conducto óptimo desde el punto de vista del paso del aire y siempre respeta
un margen para el montaje mínimo de 3 cm. desde el falso techo.
Con este valor limitado trazamos el recorrido del tubo desde la boca de im-
pulsión del split, justo en vertical hasta el armario empotrado de la habitación,
donde girará 90° hasta llegar al medio del salón. En ese punto volverá a girar
hacia el exterior, más o menos hasta donde termina el tramo recto central de
la espiral del suelo radiante.
En este conducto, que se encuentra embebido dentro del falso techo, tenernos
que disponer las oportunas rejillas de impulsión de aire corno corresponda.
Corno ya hemos comentado alguna vez, las podemos poner en el eje del con-
ducto o en sus laterales. En cada caso las rejillas estarán en la base del con-
ducto O en un lateral de éste.
Climatización y calificación energética 311

En la misma barra de herramientas Sistemas de conducción de aire encon-


tramos el icono Rejilla de impulsión, que nos lleva otra vez más a un cuadro
de configuración en el que aceptamos directamente la primera rejilla que nos
proponga por defecto. Ahora, ayudándose de Más cercano, disponemos una
rejilla en el lateral del tubo, en el frente del armario y otra en la base del tubo,
sobre la puerta.
Las rejillas de impulsión del salón van a ser difusores circulares, por lo que
optamos por el icono Difusor, que nos conduce como siempre a un cuadro de
configuración, en el que también escogeremos el primer difusOr circular que
se nos proponga por defecto.
Estos difusores los colocaremos en la esquina que hace el tubo en el salón y,
con la opción Extremo activada, justo al final del conducto, sin dejar "fondo
de saco" en este caso.
Ni que decir tiene que también podríamos climatizar toda la casa disponien-
do rejillas en todas las habitaciones, pero de momento nos conformaremos
con este planteamiento.
Pero la instalación no está terminada, falta el retorno, que ya adelantamos
que lo haríamos por plenum. Para ello escogeremos la rejilla que el progra-
ma nos propone por defecto en el cuadro de diálogo al que accedemos con el
icono Rejilla de retorno por plenum. En este caso sólo tenemos que disponer
rejillas en el falso techo, excepto en la cocina y en el baño, para que no se nos
impulsen los vapores y los olores de estos recintos, unos más sufribles que los
otros. Nos limitaremos a disponer una rejilla en cada espacio con impulsión.
La del salón la dispondremos entre las dos impulsiones, pero pegando a la
pared del vecino, entre la mesita de comedor y el sofá de dos plazas. La rejilla
de retorno por plenum del dormitorio podemos ponerla alIado del armario
empotrado que separa el dormitorio del salón, pero pegando a la fachada.
Para disponer estos elementos siempre se trata de que queden 10 más lejos
posible de la impulsión, para que el aire tenga que reCOrrer todo el recinto,
climatizándolo así uniformemente.
Los conductos nos saldrán rectos o telescópicos, nunca obtendremos un tramo
aguas abajo mayor que el que tenemos aguas arriba, pero esto no sería téc-
nicamente descabellado, porque nos puede interesar bajar la velocidad del
aire en el último tramo para que no pase tan rápido por las rejillas y haga
menos ruido.
Las velocidades de paso por los conductos y rejillas, además de otros muchos
valores, pueden configurarse desde Obra>Opciones.
Ahora sí hemos terminado, la instalación debe habernos quedado muy similar
a la que recogemos a continuación en la figura 13.21. Ya podemos climatizar
análogamente eI4°D.
312 Capítulo 13

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Figura 13.21. Climatización en los apartamentos (viviendas tipo C)

Climatización por bomba


de calor aire-agua y fan-coils
Este sistema de climatización lo vamos a implementar en la oficina de la planta
baja. Pero antes, tenemos ahí una caldera de condensación, que es un equi-
po con una gran capacidad de generación de calor, bastante costoso y muy
eficiente, que tenemos desaprovechado, de momento sólo está para abaste-
cer a un lavabo. Independientemente de que después dotemos a esta ofici-
na de una climatización por fan-coils, tenemos que aprovechar esta caldera.
Dispondremos por ambos laterales de este recinto una red de radiadores de
las mismas características que los que hemos puesto en las viviendas. Estos
radiadores quedarán lógicamente conectados a la caldera por sus respectivas
tuberías de impulsión y retorno. De la caldera bifurcamos la instalación en
dos circuitos. Haremos un circuito por la pared izquierda de cua tro radiado-
res y otro, de otros cuatro radiadores, por la pared derecha.
Climatización y calificación energética 313

Volviendo a lo que concierne al título del epígrafe, una bomba de calor aire-
agua es un aparato que hace esencialmente el mismo ciclo frigorífico que un
split, pero en vez de tener el evaporador en contacto directo con el recinto a
refrigerar, lo tiene en contacto con un circuito primario cerrado de agua. De
esta manera, esta máquina enfría o calienta agua con un rendimiento de entre
3 y 4, es decir, muy eficientemente.
Las hay de dos tubos, es decir, una impulsión y un retorno de agua fría o ca-
liente, según estemos en verano o en invierno respectivamente. Pero también
las hay de cuatro tubos, son más grandes aún y más eficientes todavía, porque
pueden generar frío y calor simultáneamente. Por dos tubos manda y recibe
el agua fría y por los otros dos envía y retorna agua caliente. Estos equipos se
reservan para edificios grandes, normalmente colegios, hoteles y hospitales.
Nosotros vamos a instalar en cubierta una bomba no reversible, es decir, una
enfriadora, porque la calefacción nos la van a proporcionar los radiadores
conectados a la caldera.
Con el agua fría que esta bomba genera abasteceremos a unas unidades inte-
riores que hacen pasar esta agua por un intercambiador de calor a modo de
radiador de coche. Estos aparatos son los fan-coils. A estos fan-coils les llega-
rá en nuestro caso agua fría, que pasará por su intercambiador de calor y un
ventilador provoca que el aire del recinto en el que está el fan-coil se enfríe
al pasar por este radiador de coche con agua fría circulando por él. Es decir,
tenemos refrigeración.

Nota:
Si dispusiéramos un equipo reversible, estos mismosJan-coils podrían
generarnos calor de la misma manera, porque en vez de pasar agua
fría, por este intercambiador de calor pasaría agua caliente.

Además, esta agua caliente y esta agua fría que nos genera una bomba de
calor reversible la podemos hacer pasar por una instalación de suelo radiante
y refrescante, por lo que no necesitamos fan-coils para calentar o refrigerar.
Estas instalaciones están especialmente destinadas para grandes consumos,
disponiéndose de una amplia gama de potencias. A un pisito de este edificio,
una instalación de este tipo le viene muy grande, pero a la oficina, de aproxi-
madamente 250 m', no.
Vamos a instalar la bomba de calor en la azotea del bajo cubierta. Una vez
allí, abrimos la barra de herramientas Instalación>Unidades centralizadas de
climatización, que puede verse desplegada a continuación en la figura 13.22
de la siguiente página.
314 Capítulo 13

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Figura 13.22. Barra de herramientas Unidades centralizadas de climatización.

Nota:
l.Jls unidades roof-top son bombas de calor aire-aire, es decir, que no
calientan ni enfrían agua, sino aire. Este aire tiene que ser conducido
para descargar directamente, sin máquina adicional en el recinto a cli-
matizar.l.Jl traducción de su nombre es "encima de la cubierta" y es que
están pensados para eso, para colocarlas en cubierta y que descarguen
hacia abajo, directamente bajo el forjado de cubierta. Se disponen en
grandes áreas, como hipermercados, locales comerciales, etc.

Escogeremos el tercer icono, para disponer una enfriadora de exterior. Esto


nos lleva al cuadro de diálogo de la figura 13.23, que ya recoge el modelo que
vamos a probar.

Nota:
En las bombas de calor reversibles, la temperatura de salida del agua
en el ciclo de calefacción es aproximadamente de 45 oC, relativamente
baja para la temperatura que nos da la caldera, entre 60 y SO oc. No
obstante, esta baja temperatura es suficiente para calentar, siempre
que la ventilación sea forzada, no natural. Por eso, los fan-coils tienen
ventiladores, para favorecer el paso del aire por el agua caliente o fría
y acelerar la transmisión de calor. Por otra parte, la temperatura de
salida del agua en el ciclo de refrigeración es de 7 oc. Para los fan-coils
está muy bien, pero para el suelo refrigerante es muy baja, tendríamos
que subirla a 11 o 12 oC para que no se nos condensase el agua en el
suelo por bajar de la temperatura de rocío.

Aceptamos el cuadro y colocarnos este aparato en la parte de la azotea que


queda cerca del patio interior derecho, luego conectamos sus tornas con sen-
das tuberías de agua que llevamos hasta cerca de la esquina de este patio con
el vecino, corno se aprecia en la figura 13.24.
Climatización y calificación energética 315

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Figura 13.23. Selección de la unidad centralizada de refrigeración para la oficina.

Figura 13.24. Unidad exterior conectada.

Para llevar el agua climatizada a la oficina dispondremos un montante, que


está ya configurado en la figura 13.25. Lo llevaremos del bajo cubierta a la
planta baja.
Ya cuando nos encontremos situados en la planta baja veremos este montan-
te en la oficina, justo en la proyección de su posición en el bajo cubierta. En
esta planta insertaremos dos fan-coils en el falso techo y desde cada uno de
ellos sacaremos también un conducto de impulsión y a cada uno llegará un
316 Capitulo 13

conducto de retorno. En estos conductos insertaremos rejillas para que por


los de impulsión salga el aire refrigerado y por los de retorno entre el aire a
climatizarse.


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Figura 13.25. Configuración de un montante para agua climatizada.

Para insertar unfan-coil abriremos la barra de herramientas Instalación>Unidades


no autónoma para climatización (fancoils), mostrada a continuación en la fi-
gura 13.26

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Figura 13.26. Tipos de fan-coils disponibles.

De entre todos ellos optaremos por el primero, por un fan-coil para falso techo
con distribución por conductos rectangulares. Con este icono accedemos al
correspondiente cuadro de diálogo, como siempre, que en esta ocasión mos-
tramos en la figura 13.27.
El potencial que nos ofrecen estos fan-coils depende directamente del cau-
dal de su ventilador, es decir, de su caudal, como tenemos una unidad ex-
terior que aproximadamente da 18 kW frigoríficos que va a alimentar a dos
fan-coils, escogeremos el mayor de la serie por defecto, que da 9.9 kW, pero
que con el ventilador a Velocidad I da sólo 7.11 kW, como se puede leer en
la esquina inferior izquierda del cuadro. Calcularemos la instalación para
la velocidad más baja porque prácticamente no se escucha y se gana mucho
en confort.
Climatización y calificación energética 317

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