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2013

Manual de Evaluación y
Tratamiento de los Trastornos
del Desarrollo Psicomotor

Klga. Hilda Cerro Hernández


Escuela de Kinesiología
Universidad Santo Tomás
Manual De Evaluación Y
Tratamiento De Los
Trastornos Del Desarrollo
Psicomotor.

Hilda Hernández Cerro.


Kinesióloga, Especialista en Neurokinesióloga.
Magíster en Neurociencias Universidad de Chile.

Manual De Evaluación y Tratamiento De Los Trastornos Del Desarrollo Psicomotor.


Hilda Hernández Cerro, Kinesióloga, Titulada de la Universidad De Chile el año 1999.
Especialista Neurokinesióloga, Magister en Neurociencias de la Universidad De Chile.
Miembro del Departamento Nacional de Kinesiólogos Especialistas (DENAKE).Profesora de
las asignaturas Neurofisiología, Neuroplasticidad, Control Motor Bajo los Conceptos
Bobath-Vojta y Fundamentos del Movimiento Humano en la Universidad Santo Tomás.

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Desarrollo infantil y ambiente
El desarrollo infantil es un proceso continuo a través del cual los niños satisfacen sus
necesidades, desarrollan competencias y forman redes sociales. Es un proceso
multidimensional que incluye cambios en el plano motor, intelectual, emocional, social y
sensorial (McAlister, 2000).

Posterior al nacimiento de un niño(a) sus experiencias y la genética dan forma a los


repertorios conductuales y a las capacidades cognitivas, en forma muy específica y en
ventanas temporales determinadas, constituyéndose las condiciones para desarrollar una
función cerebral específica (Avaria, 1999; Purves y cols. 2004). Este período crítico para el
desarrollo humano dura hasta los 6 años, siendo un periodo de gran inmadurez y
plasticidad cerebral (Doussoulin, 2003), crucial en la vida de una persona, ya que establece
la conformación emocional, cognitiva y social (Kotliarenco, 2009; Zuluaga, 2001).

En los niños la gran plasticidad cerebral permite que sean capaces de adquirir cualquier
tipo de competencia en forma más cabal y en menor tiempo que los adultos, presentando
un mayor costo beneficio o rendimiento frente a una intervención adecuada a sus
necesidades particulares (Kotliarenco, 2009).

En un adecuado desarrollo infantil inciden la interacción de dos factores, por una parte la
satisfacción de necesidades de cuidado y protección por parte de los padres y adultos a su
cargo, y por otro lado las condiciones materiales de su entorno más cercano (Alvarez,
2008). Siendo el apego entre madre e hijo una de las más importantes interacciones del
desarrollo (Moneta, 2009).

Como el desarrollo psicomotor sigue una secuencia establecida este se puede medir
acorde van ocurriendo los hitos motores (Doussoulin, 2003), lo que permite evaluar si el
desarrollo de un niño va acorde a lo esperado para su edad. Es así como identificar los
retrasos en el desarrollo infantil tempranamente y brindar un tratamiento oportuno está
entre las prioridades para esta población en nuestro país.

En el año 1992 el Gobierno


Gobierno decretó, en el marco de de las metas y líneas de acción,
acción, que un
gran objetivo país es favorecer el desarrollo integral y armónico de todos los niños
chilenos, acorde con la etapa de desarrollo infantil en que
que se encuentren, lo cual se viene
trabajando intensamente
intensamente desde esta fecha,
fe cha, donde el programa de mayor impacto es Chile
Crece Contigo.
La participación en un programa de intervención en la primera infancia, en los grupos
sociales de bajos ingresos, se asocia con mejores resultados educativos y sociales hasta la
edad de 20 años (Reynolds et al, 2004).

Los programas de intervención en la primera infancia son más eficiente mientras se


realicen en edades más tempranas (Reynolds et al, 2004).

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En Chile los niños(as) presentan una prevalencia para el rezago entre un 25 y 30% y entre
un 5 a 10% de retraso del desarrollo en los cinco primeros años de vida. El retraso y el
rezago en el desarrollo están significativamente relacionados con el nivel económico,
reflejando mayores niveles de alteraciones en el desarrollo en los quintiles de menores
ingresos (MINSAL, 2006). Esta situación ha llevado a fijar como objetivo estratégico del
Plan de Salud de la década 2011-2020, la recuperación del rezago del desarrollo en un
15%, es decir bajar la prevalencia desde un 25,2% a un 21,4%, cifra que orienta los
esfuerzos en salud para este grupo de niños(as) (MINSAL, Plan Nacional de Salud 2011-
2020).

El ambiente en que se desarrolla un niño, sobre todo su entorno cercano, van a influir en
él. Una de las teorías más aceptadas para explicar el impacto de la interacción entre el
niño(a) y su medio es la que se basa en el modelo ecológico de Bronfenbrenner, en el cual
el desarrollo es resultado de la acomodación mutua del niño o niña en proceso de
desarrollo y las propiedades cambiantes de los entornos inmediatos en los que este vive.
Durante la gestación y la primera infancia, los determinantes sociales actúan a través de la
familia y de cómo ésta e relaciona con el niño(a). La disminución de las tasas de pobreza,
el aumento de la escolaridad en los padres y madres, el aumento de las tasas de lactancia
materna exclusiva y las mejoras en equipamiento de los hogares, son avances importantes
pero no suficientes como para asegurar que todos los niños y niñas que nacen hoy en
Chile tengan las mismas oportunidades para su desarrollo (MINSAL, 2008).

El objetivo de este manual es facilitar a los estudiantes de Kinesiología la observación del


desarrollo psicomotor y ayudarlos en la identificación de los retraso en el desarrollo, para
así brindar una intervención precoz, oportuna y eficaz a los niños que presentan un rezago
o déficit en el desarrollo, o un desarrollo motor atípico, formando profesionales capaces
de responder a las necesidades que el país enfrenta y a las metas propuestas para el 2020.

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SUMARIO
I.- Alteraciones en el desarrollo psicomotor. Pág. 7
II. Desarrollo anormal o atípico. Pág. 8
III. Desarrollo psicomotor normal, identificación de los retrasos y déficits Pág. 12
del desarrollo y estimulación de un desarrollo normal.
1.- Descripción del desarrollo psicomotor normal del neonato. Pág. 12
Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación
para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
2.- Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de un mes Pág. 20
de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
3.- Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de dos Pág. 23
meses de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
4.- Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de tres Pág. 29
meses de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
5.- Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de cuatro Pág. 34
meses de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
6.- Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de cinco Pág. 37
meses de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
7.- Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de seis Pág. 40
meses de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
8.- Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de siete Pág. 44
meses de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
9.- Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de ocho Pág. 47
meses de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
10.- Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de nueve Pág. 53
meses de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
11.- Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de diez Pág. 58
meses de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrol lo.
12.- Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de once Pág. 61
meses de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
13.- Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de doce Pág. 63
meses de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
5
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
14.- 1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de 13 a 24 Pág. 68
meses de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
14.- 2 Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de Pág. 69
quince meses de edad. Estimulación para revertir los rezagos y déficits
del desarrollo.
14.- 4 Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de dieciocho Pág. 70
meses de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
14.- 7 Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de veintiún Pág. 70
meses de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del de sarrollo.
14.- 10 Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de Pág. 71
veinticuatro meses de edad. Identificación de los retrasos y déficits
del desarrollo. Estimulación para revertir los rezagos y déficits del
desarrollo.
15.- Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de dos a tres Pág. 72
años de edad. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
16.- Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño de cuatro a Pág. 73
cinco años. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo.
Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo.
IV. Bibliografía. Pág. 75

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I. Alteraciones en el desarrollo psicomotor.
Actualmente existe abundante evidencia sobre los beneficios de una detección y
tratamiento temprano de los retrasos del desarrollo infantil, esto hace necesario que los
profesionales del área de la salud conozcan el desarrollo psicomotor normal y manejen
distintas herramientas de evaluación, como son la observación directa, evaluación de
reflejos y aplicación de distintos test de desarrollo. Una vez determinada una alteración es
igualmente importante saber dirigir un correcto plan de tratamiento, donde es central que
sea individualizado para cada niño y por lo tanto responda a las necesidades de éste .

En edades muy tempranas el retraso se manifiesta en una pobre calidad del movimiento o
la persistencia de un control postural y del movimiento primitivo, es decir como en
periodo de recién nacido hasta los dos meses de edad (Bly, 1983).

Dentro de las alteraciones del desarrollo psicomotor encontramos los retrasos del
desarrollo, en donde el niño(a) presenta un desarrollo inferior al esperado para su edad.
Este retraso puede ser en un área específica (por ejemplo lenguaje), lo que se denomina
un rezago en el desarrollo, o en varias áreas del desarrollo (por ejemplo motor grueso,
coordinación, social, etc.), y es cuando nos referimos a un déficits (MINSAL, 2008).

Es importante destacar que un niño(a) puede estar retrasado en el desarrollo psicomotor


pero presentar componentes del movimiento normales (en cuanto a tono postural, rangos
de movimiento, secuencias de movimientos, etc) o presentar conductas sociales y de
 juego, de niño(a) más pequeño, pero normales para una edad de desarrollo menor. En
este caso, si no existe una condición neurológica de base podemos relacionar la conducta
observada con un deficiente manejo en su hogar, y en este caso después de pocas
semanas de intervención, donde se trabaja sobre los componentes del movimiento que
debiera haber adquirido para su edad, muestre avances y logre en un corto plazo adquirir
las destrezas que son esperadas a su edad cronológica. Debemos recordar que los
niños(as) se sienten fuertemente interesados por las personas y por la interacción humana
que logran con ésta, esto debe siempre ser considerado en la evaluación y tratamiento en
un niño(a), por lo tanto el o la tratante, independiente de su área de especialización,
deben siempre actuar considerando que la respuesta que el niño(a) genera en él o ella es
lo que al niño(a) más le interesa para sostener una comunicación y contacto con el otro.

De ninguna manera hay que dejar que un niño(a) con rezago del desarrollo, riesgo o
retraso no cuente con un seguimiento e intervención oportunos y eficaces, según cada
caso particular. La no intervención puede ocasionar que un niño(a) con rezago pase a
presentar retraso, y al contrario la adecuada intervención hacer que un niño pase de un
retraso a normalizar su desarrollo.

Los avances en neurociencias enfatizan cada día más la necesidad de dar oportunidades
de desarrollo a los niños(as) en edades muy tempranas. Los procesos normales de
maduración cerebral van generando ventanas de oportunidad que no deben ser
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desperdiciadas, donde es crítica la adquisición de una habilidad. Estas ventanas de
oportunidad permiten que las intervenciones en los niños(as) sean más costo efectivas, y
con mejores resultados a largo plazo (MINSAL, 2008).

 Ambientes adecuados estimulan en los niños la curiosidad e interés por explorar el ambiente, lo
que contribuye en distintos avances en el desarrollo psicomotor.

II. Desarrollo anormal o atípico

Por otra parte hay que distinguir un retraso del desarrollo de un desarrollo motor anormal
o atípico. En un desarrollo anormal encontramos niños(as) con marcada hipertonía o
hipotonía y una historia clínica que podemos relacionar con los déficits observados.
En los niños(as) con retraso del desarrollo o desarrollo motor anormal habitualmente se
presenta una calidad anormal de la actividad muscular extensora. Esto se puede explicar
debido a que la extensión axial es el primer componente antigravitatorio que se expresa
en el desarrollo normal, y la flexión antigravitatoria se desarrolla más lentamente, no
pudiendo en una primera etapa contrabalancear la extensión (Bly, 1983).

Las figuras muestran un niño que utiliza un patrón extensor anormal al girar y otro niño que lo
utiliza al bipedestar.

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Cuando la actividad muscular flexora no balancea la actividad extensora, o presenta un
tono postural bajo, el niño(a) no logra estabilizar una parte de su cuerpo para dar
movilidad a otra. Entonces el niño(a) buscará “fijarse” en algunas   articulaciones para
lograr estabilidad. El uso de esta compensación impide la normal adquisición de la
estabilidad-movilidad en distintos planos y movimientos (Bly, 1983).

En el desarrollo anormal podemos encontrar la hiperextensión atípica del cuello, esta


condición mantiene la mirada hacia arriba, con lo que se impide la adquisición de la
coordinación mano-mano, mano boca, la convergencia visual y visión binocular. Se
produce una elongación de la musculatura flexora de cabeza y cuello, los componentes de
flexión de cabeza y cuello no se desarrollan, el niño(a) no lleva su cabeza a la línea media,
no deprime su mentón, con lo que se pierde el control oral para la alimentación y
comunicación, los niños mantienen la boca abierta y babean constantemente. El niño(a)
elevará sus hombros para estabilizar su cabeza, lo que impide los movimientos normales
de cabeza y cuello, y bloquea la movilidad de escápula lo que impide el uso de la
extremidad superior (Bly, 1983).

Niño con un patrón anormal de hiperextensión en cabeza y cuello.

Cuando la asimetría postural (asimetría de cabeza y cuello) se mantiene más allá de los
dos meses de vida estamos frente a un desarrollo anormal. En el desarrollo normal la
simetría de la línea media de cabeza y cuello se adquiere a los tres meses de edad. En la
asimetría la cabeza se mantiene rotada siempre a un mismo lado, con esto los ojos se
dirigen hacia lateral, no pudiendo ir simétricos abajo, ni juntos. Las manos se mantienen
lejos del cuerpo y debido a la poca estimulación sensorial es posible encontrar una
hiperrespuesta en el sistema táctil en las manos. No se desarrollan los movimientos
simétricos de las extremidades superiores, usando de manera unilateral las extremidades.
Si la asimetría se mantiene en el tiempo genera escoliosis y subluxación (o luxación) de
caderas. La mirada hacia arriba estimula un aumento del tono extensor en el tronco (Bly,
1983).
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La figura muestra un niño con asimetría postural.

La estabilidad dinámica de la escápula se adquiere al cuarto mes de desarrollo postnatal,


el niño presenta una disociación escapulo humeral debido a una activación de la
musculatura que estabiliza la escapula, entre estos el serrato anterior. La activación
dinámica de la escapula permite el alcance de objetos estando el niño en prono, con
traslado del peso. Cuando no se adquiere esta habilidad (bloqueo de hombro) el control
del peso en los hombros es pobre y no son posibles los movimientos de rotación externa,
flexión y aducción horizontal en el brazo que alcanza. El niño compensará utilizando una
extensión primitiva, utilizando la aducción escapular para aumentar la extensión de
columna. Con una deficiente estabilidad dinámica de la escápula el niño presenta pobre
prensión y manipulación, carga de peso en extremidades superiores y alcance coordinado
(Bly, 1983).

La figura muestra un niño que utiliza la extensión anormal de cabeza y cuello para extender su
columna a pesar de utilizar esta compensación no logra función de manipulación.

Cuando la anteversión de pelvis, con flexión, abducción y rotación externa de cadera no


son balanceados con los componentes de la flexión antigravitatoria (bloqueo de cadera-
pelvis, inclinación anterior de pelvis), los abdominales no se desarrollan lo suficiente para
llevar la pelvis a posterior y balancear y elongar los extensores lumbares. Tampoco se
desarrolla la flexión antigravitatoria y aducción de cadera para balancear y elongar los
abductores de cadera. Los niños no desarrollan control de tronco bajo y pelvis. Con esto se
impide la traslación lateral de peso e interfiere con las reacciones de enderezamiento
lateral (Bly, 1983).

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Niño con un patrón anormal de caderas, una amplia abducción impide su movilidad.

El niño compensará con “patas de rana”, con lo cual logra alcanzar objetos sin
desplomarse.

Cuando el niño(a) presenta una extensión muy fuerte, la extensión lumbar es


acompañado por una fuerte extensión y adducción de caderas, tanto en supino como en
prono. El niño(a) no desarrolla actividades antigravitatorias estando los músculos
extensores muy tensos y no elongados. La movilidad de la cadera es muy limitada en los
movimientos de flexión y abducción, los músculos abdominales se encuentran muy
inactivos. En sedente el niño compensa la tensión en los extensores de cadera con flexión
de rodillas (Bly, 1983).

La figura muestra un niño con un patrón extensor.

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III. DESARROLLO PSICOMOTOR NORMAL, IDENTIFICACIÓN DE LOS RETRASOS Y DEFICITS
DEL DESARROLLO Y ESTIMULACIÓN DE UN DESARROLLO NORMAL

1) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) neonato. Identificación de


los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir los rezagos y déficits del
desarrollo.

1.1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del Neonato.


En el neonato muestra una postura flexora f isiológica en codos, caderas, rodillas y tobillos,
tanto en prono como en supino. El tronco también se observa flexionado y la pelvis en
anteversión. Los pies están evertidos (Bly, 1994).

Las figuras muestran a un niño neonato en supino y prono.

En supino el niño(a) presenta una flexión fisiológica en las extremidades, pero no está
presente un control de los flexores de cuello. Se observa la cabeza rotada, extendida e
inclinada. Cuando su cabeza está apoyada o un adulto ayuda al control cefálico el bebé se
orienta visualmente, siguiendo un objeto en movimiento o el rostro de una persona
ubicado a 20 centímetros de distancia. Tiene mejor visión lateral que en línea media. La
cabeza puede ir desde un lado a la línea media. En las extremidades superiores
encontramos los hombros elevados, aducidos y rotados interno, los codos flectados,
antebrazos pronados, manos flectadas, dedos flectados y pulgar incluido. En las
extremidades inferiores las caderas están flectadas, aducidas y rotadas externamente, las
rodillas flectadas, tobillos en dorsiflexión y pies en eversión(Bly, 1994).
Si se extienden pasivamente las extremidades superiores e inferiores, éstas vuelven
rápidamente a flexión. El tronco está inclinado con convexidad hacia el lado facial. La
cabeza rotada y el tronco inclinado generan una postura asimétrica (Bly, 1994).

Cuando está despierto el niño(a) patalea con un patrón recíproco y rítmico, tanto en
prono como en supino.

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Pataleo del niño neonato.

En prono esta postura flexora traslada el peso a la cara del niño, la cual se mantiene girada
a un lado. A pesar del peso que se mantiene en su cara, el niño logra girar su cabeza y
llevarla al lado opuesto. Este movimiento es influenciado por el sistema laberíntico que
estimula el enderezamiento de cabeza. Cuando el niño levanta su cabeza el peso lo lleva
hacia atrás de sus hombros, un pataleo de extremidad inferior usualmente acompaña esta
actividad (Bly, 1994).

Al traccionarse a sedente se observa una falta de control de cabeza y tronco. La cabeza


cuelga y el tronco está inactivo. En sedente también muestra una falta de control
muscular del tronco. Si se apoya levemente, él se inclina totalmente hacia adelante. Su
espalda está curvada y su cabeza cae hacia adelante. Pero puede momentáneamente
levantar su cabeza, la que cae de nuevo (Bly, 1994).

Tracción a sedente.

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En bipedestación muestra bipedestación primaria y marcha automática, actividades
reflejas que desaparecen gradualmente entre la cuarta a sexta semana post natal.

Bipedestación primaria.

Al ser traccionado a sedente, ubicándose el evaluador detrás del niño(a) (tracción


modificada por Vojta) la cabeza cae hacia atrás. Una vez sentado su espalda está
flexionada y su cabeza cae hacia adelante (Vojta, 2005).

Evaluación Refleja: Tracción modificada por Vojta. (Tomado de Alteraciones


motoras cerebrales infantiles. Václav Vojta. 2005).

Cuando el niño(a) es mantenido verticalmente por el tronco y se le realiza un giro


repentino hacia la posición horizontal (reacción postural de Vojta) se observa un abrazo
tipo Moro, siendo menor en el brazo de abajo, flexión de la pierna de arriba en cadera y
rodilla, con dorsiflexión del tobillo, pronación del pie y separación de los dedos, extensión
de la pierna de abajo con flexión dorsal del tobillo, supinación y flexión de los dedos. Esta
respuesta se observa hasta la décima semana (Vojta, 2005).

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Evaluación Refleja: Reacción postural de Vojta. (Tomado de Alteraciones
motoras cerebrales infantiles. Václav Vojta. 2005).

Si se toma al niño de las rodillas y se levanta a la vertical rápidamente con la cabeza hacia
abajo (reacción de suspensión vertical de Peiper-Isbert) se observa un abrazo tipo Moro
(Vojta, 2005).

Evaluación Refleja: Suspensión vertical de Peiper-Isbert. (Tomado de


 Alteraciones motoras cerebrales infantiles. Václav Vojta. 2005).

Cuando se sujeta al niño(a) por una rodilla y se lleva rápidamente a la vertical, con la
cabeza hacia abajo (reacción a la suspensión vertical de Collis) la pierna libre adopta una
flexión en cadera, rodilla y tobillo. Esta respuesta se observa hasta el séptimo mes (Vojta,
2005).

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Evaluación Refleja: Suspensión vertical de Collis. (Tomado de
 Alteraciones motoras cerebrales infantiles. Václav Vojta. 2005).

Si se eleva lateralmente el niño(a) por el brazo y muslo del mismo lado (reacción de
suspensión horizontal de Collis) en las primeras 6 semanas se observa abrazo tipo Moro
del brazo libre y flexión en la pierna libre, pudiéndose observar movimientos de pataleo
(Vojta, 2005).

Evaluación Refleja: Suspensión horizontal de Collis. (Tomado de


 Alteraciones motoras cerebrales infantiles. Václav Vojta. 2005).

Cuando se levanta al niño(a) en posición horizontal sujetándolo con las palmas de sus
manos por el abdomen (reacción de Landau) de la primera a 6ta semana la cabeza está
ligeramente inclinada hacia abajo, el tronco en leve flexión, los brazo y las piernas en
flexión relajada (Vojta, 2005).

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Evaluación Refleja: Reacción de Landau. (Tomado de Alteraciones
motoras cerebrales infantiles. Václav Vojta. 2005).

El niño(a) es mantenido desde el tronco, la cabeza hacia arriba (reacción de suspensión


axilar) desde la primera semana hacia el final del primer trimestre las piernas están en
flexión (Vojta, 2005).

Evaluación Refleja: Suspensión axilar. (Tomado de Alteraciones


motoras cerebrales infantiles. Václav Vojta. 2005).

El reflejo de succión se presenta desde el nacimiento y desaparece después de los 3


meses. Los reflejos primitivos como moro, bipedestación primaria, marcha automática, de
prensión palmar y Babinsky están presentes. Los reflejos extensores a evaluar en un niño
de esta edad son el suprapúbico, de extensión cruzada y talón plantar (Vojta, 2005).

Un niño(a) en esta etapa no presenta actividad motriz voluntaria, si no que por el


contrario movimientos generales, holocinéticos, en masa, donde se puede identificar un
inicio y fin.
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En el área emocional le gusta que lo tomen en brazos, lo abracen, le hablen y lo acunen.

Los juegos y actividad sensorial consisten en la recolección de información desde el medio


que lo rodea, le gusta la cara de mamá, objetos con gran contraste visual, los toques y
movimientos al sostenerlo (Brazelton, 1994).

1.2 Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo en un neonato (Bly, 2000):
El niño(a) presenta una fuerte extensión y una flexión f isiológica mínima.
Cuando las extremidades son pasivamente extendidas no hay retroceso flexor.
Fuertes posturas asimétricas o se presenta un reflejo tónico cervical asimétrico.
El niño(a) presenta una marcada hipotonía.
Pobre seguimiento visual estando su cabeza está apoyada o un tercero le estabiliza su
cabeza.
No se observa pataleo con extremidades inferiores o es pobre.
Fuerte extensión en extremidades inferiores.
No hay carga de peso en posición bípeda
No hay marcha automática.

1.3 Estimulación para revertir los rezagos y déficits del desarrollo en un niño(a) neonato.
Cuando el niño(a) mantiene la cabeza girada siempre al mismo lado revisar la ubicación de
la cuna, móviles, cuadros, juguetes, ventana, puerta, o cualquier elemento que capture su
atención. Preste atención a donde el niño(a) orienta su cabeza, si se siente fuertemente
atraído por algún elemento puede ser necesario realizar cambios en la habitación, como
cambiar la ubicación de la cuna y con esto facilitar la rotación de su cabeza donde
habitualmente no lo hace (Finnie, 1976).

La fotografía muestra como la ubicación del mobiliario en la habitación del niño


 puede ser la causa de su orientación postural.

Observe la forma del cráneo del niño(a). Si está aplanada hacia en un lado, el niño(a) va
atender a mantener su cabeza hacia ese lado, por influencia de la gravedad. Si es así, gire
la cabeza del niño(a) al otro lado durante algunos momentos durante el día, esto permitirá
que su cráneo se desarrolle más simétrico.
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Estimular la fijación y seguimiento visual, preferentemente con rostros familiares como su
madre o con objetos de colores contrastantes (como blanco y negro) ubicados a unos 20
centímetros de la cara del niño(a).

Si se sospecha que el niño(a) no ve debe ser derivado a un especialista.

Deje las manos del niño(a) libres para que pueda sentirlas y acercarlas a su cara. Esto ya lo
ha realizado en el vientre de su madre y se sentirá calmado cuando sus manos toquen su
cara, y estará preparando llevarlas a su boca más adelante.

Facilitar el patrón flexor normal para esta edad colocando un cojín en forma de C o un
“nido” alrededor de él. Si el niño(a) presenta un pobre patrón flexor, marcada extensión o
hipotonía, este posicionamiento favorece su desarrollo normal.

El dibujo ilustra como la ayuda de cojines favorecen un mayor control flexor y alineación.

En caso de niños(as) muy rígidos dar posiciones y actividades que contribuyan al


estiramiento de los músculos. Por ejemplo si hay marcada extensión de cabeza y tronco
poner un cojín bajo su cabeza y otro bajo su pelvis y con esto lo llevara a una posición
flexora que elonga los extensores.

Cuando un adulto juega con el niño también puede llevarlo hacia la flexión.

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Cuando los niños(as) son muy hipotónicos se debe incrementar la actividad muscular
antigravitatoria, para ello utilice un cojín en forma de C, dele al niño un patrón flexor y
acerque las extremidades al cuerpo.

El niño(a) presenta movimientos generales, en rangos amplios, de gran variabilidad, por lo


cual la vestimenta no debe ser un impedimento a esta normal actividad.

2) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de un mes de edad.


Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir los
rezagos y déficits del desarrollo.

2. 1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del primer mes.


El niño(a) se observa más alerta, aumenta su fijación y seguimiento visual y se comienza a
adaptar al medio que lo rodea.

Niño de un mes en supino y prono.

El control activo motor cambia mínimamente respecto del neonato. En decúbito supino
está más extendido y se mueve más. La cabeza sigue levemente extendida, rotada e
inclinada. En codos, caderas y rodillas disminuyen el tono flexor. Al disminuir el tono en
hombros y caderas, permite que los hombros roten a externo y las caderas se extiendan,
por lo que las extremidades se alejan del cuerpo (Bly, 1994).
En decúbito prono presenta una flexión fisiológica menor que el neonato, mayor rotación
externa y abducción en extremidades superiores y una mayor extensión en caderas y
rodillas. Con las extremidades más lejos del cuerpo la columna está más extendida.
Están presentes los movimientos generales, movimientos aleatorios y globales.
En la reacción postural de Vojta, tracción modificada por Vojta, de Peiper-Isbert,
suspensión vertical de Collis, horizontal de Collis, de Landau y de suspensión axilar
(explicadas anteriormente) la respuesta es similar al niño neonato (Vojta, 2005).
Presenta reflejos primitivos como moro, bipedestación primaria, marcha automática, de
prensión palmar y Babinsky. La marcha automática disminuye entre la cuarta y sexta
semanas de nacido. La prensión palmar disminuye al cuarto mes de desarrollo. Babinsky
desaparece después del mes de nacido (Vojta, 2005).
Los juegos y actividad sensorial siguen en relación a la actividad perceptiva, frente al
rostro y voz de su madre, figuras con fuerte contraste, estimulación táctil y propioceptiva
al cargarlo y vestibular al mecerlo.

20
2.2 Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de un mes de
edad (Bly, 2000):
Los retrasos y déficits del desarrollo son similares a lo que encontramos en el recién
nacido.
El niño(a) presenta una fuerte extensión y una flexión f isiológica mínima.
Cuando las extremidades son pasivamente extendidas no hay retroceso flexor.
Fuertes posturas asimétricas o se presenta un reflejo tónico cervical asimétrico.
El niño(a) presenta una marcada hipotonía.
Pobre seguimiento visual estando la cabeza está apoyada o un tercero le estabiliza su
cabeza.
No se observa pataleo con extremidades inferiores o es pobre.
Fuerte extensión en extremidades inferiores.
No hay carga de peso en posición bípeda
No hay marcha automática.

Niño hipotónico en prono.

2.3 Estimulación para revertir los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de un
mes de edad.
Revisar ubicación de la cuna, móviles, cuadros, juguetes, ventana, puerta, o cualquier
elemento que capture la atención del niño(a) y se relacione con la cabeza mantenida
constantemente a un solo lado. Si el niño(a) se siente fuertemente atraído por algún
elemento puede ser necesario realizar cambios en la habitación, como cambiar la
ubicación de la cuna y con esto facilitar la rotación de su cabeza donde habitualmente no
lo hace (Finnie, 1976).

Observe la forma del cráneo del niño(a). Si está aplanada hacia en un lado, el niño(a) va
atender a mantener su cabeza hacia ese lado, por influencia de la gravedad. Si es así, gire
la cabeza del niño(a) al otro lado durante algunos momentos durante el día, esto permitirá
que su cráneo se desarrolle más simétrico.

21
Durante la lactancia se puede estimular a que el niño(a) oriente su cabeza hacia el lado
que habitualmente lo realiza menos.

Estimulación de la fijación y seguimiento visual, preferentemente con rostros familiares


como su madre o con objetos de colores contrastantes (como blanco y negro) ubicados a
unos 20 centímetros de la cara del niño(a).

Si se sospecha que el niño(a) no ve debe ser derivado a un especialista.

Deje las manos del niño(a) libres para que pueda sentirlas y acercarlas a su cara. Esto ya lo
ha realizado en el vientre de su madre y se sentirá calmado cuando sus manos toquen su
cara, y estará preparando el llevarlas a su boca más adelante.

Facilitar el patrón flexor normal para esta edad colocando un cojín en forma de C o un
“nido” alrededor de él. Si el niño presenta un pobre patrón flexor, marcada extensión o
hipotonía, este posicionamiento favorece su desarrollo normal.
En caso de niños(as) muy rígidos dar posiciones y actividades que contribuyan al
estiramiento de los músculos. Por ejemplo si hay marcada extensión de cabeza y tronco
poner un cojín bajo su cabeza y otro bajo su pelvis y con esto lo llevara a una posición
flexora que elonga los extensores.

El dibujo muestra como dar movilidad al tronco del niño(a).

22
Cuando los niños(as) son muy hipotónicos se debe incrementar la actividad muscular
antigravitatoria, para ello utilice un cojín en forma de C, dele al niño un patrón flexor y
acerque las extremidades al cuerpo.

El niño(a) presenta movimientos generales, en rangos amplios, de gran variabilidad, por lo


cual la vestimenta no debe impedir esta normal actividad.

3) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de dos meses de edad.
Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir los
rezagos y déficits del desarrollo.

3.3 Descripción del desarrollo psicomotor normal del segundo mes.


Se caracteriza por la hipotonía, la flexión disminuida, el aumento en la extensión y la
asimetría. El aumento de la actividad extensora no ha sido balanceada por un aumento en
la activación flexora. Por esto se observa la asimetría y se aprecia una semihipotonía y
desorganización. En las actividades motoras gruesas el niño parece tener menos control
que en el mes anterior (Bly, 1994).

Niño de dos meses de edad en supino y prono.

 Al sostenerlo en brazos muestra un mayor control cefálico.

23
En supino la rotación de la cabeza puede desencadenar una reacción tónico cervical
asimétrica (RTCA), donde se aumenta el tono extensor del lado facial y un aumento del
tono flexor del lado nucal. Esto permite que el niño perciba su mano, y trate de tocar
objetos cerca de esta. Puede fijar brevemente la vista en línea media. Comienza la visión
binocular. El aumento en la rotación de la cabeza causa anatómicamente rotación de
columna en la misma dirección que gira la cabeza. En supino las extremidades superiores
se mueven en rangos más amplios y variados, las extremidades inferiores adoptan
posturas y patrones de pataleo más variados (Bly, 1994).

Movimientos en rangos amplios de extremidades.

En prono las caderas están más extendidas y la pelvis se acerca más a la superficie. Esto
permite el levantamiento de la cabeza y orientación hacia un objeto, permaneciendo la
cabeza rotada. Puede levantar la cabeza 45 ⁰. El enderezamiento visual es el sistema más
importante para el inicio en levantar la cabeza. Los brazos están en flexión, estando el
codo detrás del hombro. Cuando está quieto las extremidades inferiores están extendidas,
pero cuando levanta la cabeza aumenta la flexión de cadera, esto disminuye la eficacia de
levantar la cabeza (Bly, 1994).

Enderezamiento en prono.

Cuando se tracciona a sedente intenta asistir con el levantamiento de la cabeza, debido a


la estimulación de los sistemas de enderezamiento ópticos y laberínticos, pero por falta de
control antigravitatorio de los flexores de cuello existe un retraso de la cabeza.
24
En sedente el niño(a) se observa flexionado.

En sedente el control de tronco está ausente y el niño(a) se observa muy flexionado.


A los dos meses cuando el niño es colocado en bipedestación acontece la Astasia-Abasia
(incoordinación motora y pobre orientación de lis pies). Lo que es concordante con la
ausencia de marcha automática (Bly, 1994).

Cuando se le tracciona a sedente hace intentos por levantar la cabeza, pero esta cae
totalmente hacia atrás. Cuando se le mantiene sentado el tronco está flexionado pero la
cabeza dura más levantada que en los meses anteriores. Desde la semana 7ª hasta el 6to
mes se observa flexión de la cabeza, tronco y piernas (Vojta, 2005).

Evaluación Refleja: Tracción modificada por Vojta (Tomado de Alteraciones


motoras cerebrales infantiles. Václav Vojta. 2005).

En la reacción de suspensión vertical de Peiper-Isbert de la semanas 7 a 12 siguientes se


produce abducción de los brazos, con manos abiertas, cuello extendido, pelvis flexionada
(Vojta, 2005).

25
Evaluación Refleja: Suspensión vertical de Peiper-Isbert. (Tomado de
 Alteraciones motoras cerebrales infantiles. Václav Vojta. 2005).

En la reacción a la suspensión horizontal de Collis de la 7ma a 8va semana se observa


abducción del brazo libre (Vojta, 2005).

Evaluación Refleja: Suspensión horizontal de Collis. (Tomado de Alteraciones motoras cerebrales


infantiles. Václav Vojta. 2005).

En la reacción de Landau desde la 7ma semana hasta el tercer mes se presenta una
extensión simétrica del cuello y leve flexión de tronco, las piernas y brazos en flexión
relajada (Vojta, 2005).

Evaluación Refleja: Reacción de Landau. (Tomado de Alteraciones motoras cerebrales infantiles.


Václav Vojta. 2005).

26
La bipedestación primaria y marcha automática no están presentes, no es capaz de
soportar el peso y los pies se orientan mal al hacer contacto con el suelo (Vojta, 2005).

3.2 Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de dos meses de
edad (Bly, 2000):
El niño(a) presenta un fuerte patrón extensor y una mínima flexión.
Fuertes posturas asimétricas no son balanceadas con posturas simétricas.
Permanente postura asimétrica en extremidades superiores.
Marcada hipotonía.
El niño(a) presenta un pobre seguimiento visual.
Presenta un rango de movimiento limitado en extremidades superiores.
Las extremidades inferiores permanecen fuertemente extendidas.
No presenta pataleo en supino.
No hay reconocimiento de cambios de posición de la cabeza cuando es traccionado a
sedente.
En sedente presenta una fuerte extensión en cabeza, tronco y caderas.

3.3 Estimulación para revertir los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de dos
meses de edad.
Revisar ubicación de la cuna, móviles, cuadros, juguetes, ventana, puerta, o cualquier
elemento que capture la atención del niño. Preste atención a donde el niño(a) orienta su
cabeza, si se siente fuertemente atraído por algún elemento puede ser necesario realizar
cambios en la habitación, como cambiar la ubicación de la cuna y con esto facilitar la
rotación de su cabeza donde habitualmente no lo hace.

Observe la forma del cráneo del niño. Si está aplanada hacia en un lado, el niño(a) va
atender a mantener su cabeza hacia ese lado, por influencia de la gravedad. Si es así, gire
la cabeza del niño(a) al otro lado durante algunos momentos durante el día, esto permitirá
que su cráneo se desarrolle más simétrico.

Estimulación la fijación y seguimiento visual, preferentemente con rostros familiares como


su madre o con objetos de colores contrastantes (como blanco y negro) ubicados a unos
20 centímetros de la cara del niño(a).

Si se sospecha que el niño(a) no ve debe ser derivado a un especialista.

Deje las manos del niño(a) libres para que pueda sentirlas y acercarlas a su cara. Esto ya lo
ha realizado en el vientre de su madre y se sentirá calmado cuando sus manos toquen su
cara, y estará preparando que las lleve a su boca más adelante.

Facilite la línea media, acerque las manos al cuerpo, atraiga su mirada en línea media y
abajo.
27
Durante el juego se puede estimular que el niño se oriente hacia la línea media.

Estimule la visión binocular.

Poner un juguete lateral al niño(a), ubicado a unos 20 centímetros, el niño gira su cabeza y
la mano va el dirección al juguete, con esto se trabaja la primeras coordinaciones ojo-
mano que aparecen en los meses posteriores.

En caso de niños(as) muy rígidos dar posiciones y actividades que contribuyan al


estiramiento de los músculos. Por ejemplo si hay marcada extensión de cabeza y tronco
poner un cojín bajo su cabeza y otro bajo su pelvis y con esto lo llevara a una posición
flexora que elonga los extensores.

Cuando los niños(as) son muy hipotónicos se debe incrementar la actividad muscular
antigravitatoria, para ello utilice un cojín en forma de C, oriéntelo hacia la línea media y
acerque las extremidades al cuerpo.

28
4) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de tres meses de edad.
Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir los
rezagos y déficits del desarrollo.

4.1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del tercer mes.


Este mes se caracteriza por el comienzo de la simetría. Comienza la orientación en línea
media de cabeza, ojos y manos. El control flexor antigravitatorio se observa en cabeza,
cuello y tronco superior (Bly, 1994).

Niño de tres meses de edad en supino y prono.

En supino la cabeza se encuentra en línea media la mayor parte del tiempo. Los ojos y
manos también inician su orientación en línea media. La flexión de cabeza y cuello hacen
que baje la vista, el mentón se retraiga, se estabilice la lengua y mandíbula. Al bajar la
vista se facilita la convergencia visual y visión binocular que venían desarrollándose el mes
anterior. Las manos están sobre su tórax y también se contactan (mano-mano). En las
extremidades inferiores encontramos una flexión de 90⁰ en caderas rodillas y tobillos (Bly,
1994).

En supino las manos están sobre su tórax y también contacta mano-mano.

En prono se apoya en ambos codos mas la sínfisis púbica, constituyendo una base
triangular (apoyo simétrico en codos). Extiende cabeza, cuello y tronco superior. Levanta
90⁰ la cabeza y la gira 180⁰. La columna está completamente extendida y la pelvis en
posición neutra (Vojta, 2011).

29
Niño en prono. En las extremidades inferiores se observan las caderas abducidas y rotadas
externamente, las rodillas flextadas y los pies se contactan.

En prono cuando las caderas son abducidas y rotadas externamente, las rodillas se flectan
y los pies se contactan. Este contacto pie-pie desensibiliza los pies, necesario en la futura
bipedestación.

Cuando se tracciona a sedente eleva los hombros para estabilizar la cabeza, y se observa
un retraso inicial de la cabeza al acompañar el movimiento.

Al sentarlo su tronco queda flexionado requiriendo del apoyo de un tercero para


controlarlo, eleva los hombros para estabilizar la cabeza (Alexander, 1993).

En bípedo soporta peso en sus piernas. La fase de astasia-abasia no está presente en este
mes. No hay marcha automática (Bly, 1994).

Niño de tres meses en bípedo asistido por un adulto.

30
4.2 Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de tres meses de
edad (Bly, 2000):
No se observa alineado en supino, como lo descrito para su edad, en una postura
simétrica.
No se apoya en codos en prono, como se describe para su edad, levantando la cabeza 90⁰
desde la superficie.
Presenta una fuerte extensión y una mínima flexión.
Presenta una marcada hipotonía.
Posturas asimétricas no son balanceadas con posturas simétricas.
Presenta postura asimétrica en extremidades superiores.
Seguimiento visual inconsistente, especialmente en supino.
Sin convergencia visual o fijación de la mirada hacia abajo en supino.
Rango de movimiento limitado en extremidades superiores.
Sin exploración de manos y cuerpo en supino.
Sin pataleo con extremidades inferiores en supino.
Extremidades inferiores fuertemente extendidas.
Fuerte extensión de la cabeza, tronco y caderas en sedente.
No logra levantar la cabeza cuando es traccionado a sedente.

4.3 Estimulación para revertir los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de tres
meses de edad.
Estimular la simetría y línea media, tanto en prono como supino.

Cuando se le pone un juguete en línea media y abajo se le está solicitando al niño(a)


aumentar la activación de la m usculatura flexora.

Dentro de los cuidados diarios oriente al niño(a) hacia la línea media. Por ejemplo al
cargarlo, alimentarlo, mudarlo, bañarlo, jugar, etc.

31
Orientación en línea media en el juego.

Se puede entregar alineación al cargar al niño(a).

Durante el vestuario y alimentación también son momentos para dar alineación.


32
Estimule la musculatura flexora en supino y prono.

Se pueden activar los músculos flexores del niño(a) al tocar su abdomen.

Estimular la convergencia y fijación visual.


Estimule coordinación mano-mano.
Estimular la visión binocular.

En prono facilite el apoyo en codos. Entregue información táctil y propioceptiva en


hombros y tronco para facilitar esta actividad. Si estima conveniente con utilice un rollito
bajo las axilas.

Distintas formas que favorecen la carga de peso en los brazos del niño(a).

33
5) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de cuatro meses de edad.
Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir los
rezagos y déficits del desarrollo.

5.1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del cuarto mes.


Este mes se caracteriza por un importante aumento de la simetría, flexión, extensión y
enderezamiento óptico y laberíntico (Bly, 1994).

En supino la cabeza y tronco están en línea media. Se observa un buen control de cabeza.
Existe un mayor dominio ocular, la estabilidad cervical y el control en línea media
permiten la disociación de los movimientos oculares de los de cabeza (también en prono),
la flexión capital permite que la visión comience a ir hacia abajo. En supino puede tocar
sus rodillas, y desde ahí caer accidentalmente y quedar en decúbito lateral. Se inician los
movimientos controlados y con propósito, observados en el agarre de objetos. Se
observan movimientos simétricos y bilaterales de extremidades. Comienza prensión de los
objetos por lateral con mano con desviación cubital y se inicia la coordinación ojo mano.
Todo lo anterior permite el comienzo del traslado lateral del peso (Bly, 1994).

En supino el niño(a) de cuatro meses puede extender sus caderas y tronco levantando la pelvis.

 Agarre lateral de objetos.

En prono la extensión llega hasta la columna lumbar, es capaz de despegar el pecho de


la superficie. Puede ir a un patrón de extensión total. En prono se inicia la reacción de
Landau, es decir, extensión espinal con elevación de la cabeza junto a aducción escapular
que refuerza la extensión. Al jugar con esta reacción va mejorando la transferencia de
peso hacia los antebrazos, aquí también puede caer y quedar en decúbito lateral (Bly,
1994).

34
 A los cuatro meses el niño(a) puede extender su tronco, levantar la cabeza, aduciendo las
escápulas.

El decúbito lateral (posición a la que llega accidentalmente), proporciona un importante


feedback visual, táctil y propioceptivo asimétrico, y es precursor de la flexión lateral,
dando inicio al enderezamiento lateral de la cabeza(Bly, 1994).

Niño en decúbito lateral, posición a la que llegó accidentalmente.

La extensión es balanceada por la flexión antigravitatoria, lo que se puede observar en el


apoyo en codos y en el control flexo extensor de la cabeza. Es este control de cabeza lo
que permite la emergencia de la flexión lateral antigravitatoria

En la tracción a sedente mantiene su cabeza alineada con el tronco, eleva los hombros lo
que aumenta la estabilidad de la cabeza y flexiona l as extremidades superiores para asistir
en la actividad, los abdominales y flexores de extremidades inferiores también participan.
Una vez en sedente el niño(a) presenta una columna flexionada (Alexander, 1993).

En bípedo soporta la mayor parte de su peso (Bly, 1994).

5.2 Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de cuatro meses
de edad (Bly, 2000):
Fuerte extensión y mínima flexión.
Marcada hipotonía con marcada abducción y rotación e xterna de extremidades superiores
e inferiores sin aducción balanceada.
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Fuertes posturas asimétricas de la cabeza y tronco no balanceadas con posturas
simétricas.
Pobre orientación en la línea media de la cabeza y manos.
Pobre seguimiento visual.
Sin convergencia visual o mirada fija hacia abajo en supino.
Rango de movimiento limitado en extremidades superiores.
Sin exploración de manos y cuerpo en supino.
No alcanza manos a rodillas flectadas en supino
Alcance unilateral en vez de uso bilateral de extremid ades superiores.
Posturas asimétricas obligatorias de extremidades superiores (RTCA)
Extremidades inferiores fuertemente extendidas, con mínima flexión de extremidades
inferiores.
No hay alternancia entre flexión y extensión de extremidades inferiores.
Habilidad limitada de levantar la cabeza o sostener la cabeza levantada en prono.
No asume carga de peso en antebrazos en prono.
Los codos están detrás de los hombros en prono.
Prolongado mantenimiento de la postura en piernas de rana sin balanceo de cadera y
extensión de rodillas.
Fuerte extensión de extremidades inferiores sin flexión alternada.
No logra levantar la cabeza cuando es traccionado a sedente
La cabeza cae cuando es traccionado a sedente.
Fuerte extensión de la cabeza, tronco y piernas en sedente.
No soporta peso en bípedo.
Extensión marcada de extremidades inferiores en bípedo.
No contacta los talones con suelo en bípedo.

5.3 Estimulación para revertir los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de
cuatro meses de edad.
Fomentar flexión de caderas, utilizando cascabeles en los pies que le motiven a elevar las
extremidades inferiores.
Estimular orientación de la cabeza en la línea media a través de objetos de colores
llamativos que capturen la atención del menor y luego movilización hacia lateral hasta
alcanzar los 180 grados.
Hablar al rostro al bebe y esperar respuesta.
Estimular seguimiento de objetos tanto visual como con extremidades superiores.
Estimular el agarre lateral de objetos.
Estimular el traslado lateral del peso.

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Las figuras ilustran como facilitar el traslado lateral del peso y con esto trabajar el plano frontal.

6) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de cinco meses de edad.
Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir los
rezagos y déficits del desarrollo.

6.1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del quinto mes.


Logra el traslado de peso a lateral y surgen reacciones de enderezamiento lateral en
cabeza y columna. Se presenta el enderezamiento del cuerpo sobre la cabeza en prono y
las reacciones de equilibrio también se inician en prono (Bly, 1994).

La extensión antigravitatoria sigue aumentando lo que se observa como una mayor


extensión en el tronco y las caderas cuando el niño(a) está en prono, así como la flexión
antigravitatoria que se observa cuando el niño está en supino y ll eva sus pies muy cerca de
su cara o incluso a la boca. Este mayor equilibrio en el plano sagital permite
permite que el niño
realice flexión lateral antigravitatoria con la cabeza, cuello y tronco, movimiento realizado
en un plano frontal (Bly, 1994).

En prono el niño puede soportar el peso con brazos extendidos y también liberar una mano para
alcanzar un objeto.

En supino el control proximal en tronco y cinturón escapular permite que el niño dirija sus
brazos en extensión hacia un objeto, y también se observe un cruce de la línea media.
Puede sostener, sacudir o golpear juguetes pequeños como un cascabel.
Las extremidades inferiores pueden adoptar posiciones más disociadas.
El niño(a) puede rodar de decúbito supino a decúbito lateral, iniciando la actividad con
flexión simétrica en su cabeza, cuello y tronco (Bly, 1994).

37
En prono puede soportar el peso en los brazos extendidos, también puede pivotear en
prono con lo que parece “nadar”. Puede llevar el peso a los antebrazos y luego liberar la
mano del lado facial, cargando el peso en el codo del lado nucal, para alcanzar un objeto
(apoyo asimétrico en codos) (Vojta, 2011). Con esto traslada el peso, la pelvis y cinturón
escapular se disocian juntamente con las extremidades inferiores. En esta actividad de
traslado del peso el niño puede girar del decúbito prono al supino, en esta etapa
usualmente accidental e incontroladamente.

Con el enderezamiento sobre uno de los brazos, y con el movimiento de avance de la


pierna contralateral, la pelvis se inclina levemente en el plano frontal(Vojta,
frontal (Vojta, 2011).

En la tracción a sentado el niño(a) flecta y levanta activamente la cabeza, los flexores de


codo ayudan en la tracción, los abdominales se contraen estabilizando el tronco, y se
flectan las caderas, rodillas y tobillos. Sentado las extremidades inferiores están en círculo
y su tronco en flexión, inclinado hacia delante de las caderas. Por escasos segundo se logra
mantener sentado por sí mismo (Alexander 1993).

Cuando se le pone de pie soporta casi todo el peso en las extremidades inferiores,
observándose más alineada la cabeza, el tronco y las piernas (Bly, 1994).

6.2 Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de cinco meses
de edad.
El niño presenta una fuerte extensión o marcada hipotonía.
No orienta su cabeza y manos a la línea media.
No balancea las posturas asimétricas con las simétricas y se mantiene en una constante
asimetría postural.
Pobre fijación y seguimiento visual.
Presenta un rango limitado en extremidades superiores, por ejemplo en actividades de
alcance en supino y prono.
No extiende su cabeza en prono.
No se apoya en extremidades superiores en prono. No soporta peso con extremidades
extendidas.
Solo uso unilateral en extremidades superiores, en vez de combinar con actividades
bilateralales.
No lleva el pie cerca de la cara o a la boca, mostrando déficits en la flexión.
No rueda del decúbito supino al decúbito lateral.
El niño siempre rueda del supino al decúbito lateral con patrón extensor, mostrando
déficits en el desarrollo de los músculos flexores.
No alterna la flexión y extensión en extremidades inferiores, se mantienen extendidas o
flectadas.
No realiza flexión lateral, en cabeza ni tronco.
No tracciona a sedente.
La cabeza queda atrás en la tracción a sedente.
Marcada extensión en cabeza, tronco y extremidades en sedente asistido.
38
No soporta peso cuando se le pone de pie.

6.3 Estimulación para revertir los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de cinco
meses de edad.
Orientar su cabeza y manos hacia la línea media, con objetos llamativos en colores o
sonido.
Favorecer un patrón flexor, posicionado con cojines o rollos de tela.
Estimular el trabajo de grupos musculares flexores.
Combinar actividades simétricas con asimétricas, de modo que pueda experimentar
distintas posiciones y actividades.
Dar experiencias de movilidad en rangos amplios.
Proporcionar experiencias con gravedad para favorecer la activación de grupos
musculares.
Favorecer la descarga de peso en extremidades superiores.
Proveer estabilidad en cinturón escapular para que se pueda enderezar en prono.
Entregar experiencias en prono con distintos planos de inclinación.
En prono favorecer la extensión en caderas y pelvis, de modo que sea más fácil levantar la
cabeza y apoyarse en extremidades superiores.
En prono favorecer la descarga de peso a lateral, utilizando un plano frontal, para ello
captar la atención del niño(a) con un objeto que quiera alcanzar o utilizar algún
implemento que favorezca el traslado lateral del peso como por ejemplo un balón.
Aumentar el control flexor y extensor para favorecer el logro del decúbito lateral.
Jugar en decúbito lateral.
Favorecer los enderezamientos en decúbito lateral.

Favoreciendo un patrón flexor con cojines o rollo de tela.

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Favoreciendo los traslados de peso a lateral con uso de un balón medicinal.

Estimulando la descarga de peso en extremidades superiores.

7) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de seis meses de edad.
Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir los
rezagos y déficits del desarrollo.

7.1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del sexto mes.


Aumenta el control extensor antigravitatorio lo que se observa en la mayor extensión en
caderas y extremidades inferiores en prono. Un mayor control flexor antigravitatorio,
cuándo el niño está en supino se observa en la mayor retroversión pélvica. Este control
antigravitatorio contribuye al mejor control en decúbito lateral (Bly, 1994).
La reacción de Landau está madura y están comenzando las reacciones de equilibrio en
supino.

Niño de seis meses en supino y en prono.

40
Logra girar del supino al prono con movimientos de rotación, usando el plano transversal.
Este movimiento se inicia con flexión de cabeza o de piernas, dominando la acción los
componentes flexores. Desde el decúbito lateral y hasta el prono la extensión pasa a ser el
componente principal en el giro (Vojta, 2011).

En prono carga el peso en manos con codos extendidos, pudiendo pivotear en círculos,
llegando cerca de los objetos para alcanzarlos. Aparece la reacción protectora de
paracaídas cunando se le lleva bruscamente hacia adelante.

Las extremidades inferiores están más activas y tienen movimientos más disociados.
Puede llegar a una posición en cuatro apoyos gracias al empuje en prono y disociación de
las extremidades inferiores.

Hay un balance en el plano sagital, con lo que el niño se flexta y extiende con la misma
habilidad. El manejo del plano sagital está totalmente logrado.

El decúbito lateral es una posición más funcional en el uso de las extremidades superiores.
En tracción a sedente extiende las rodillas permaneciendo las caderas flextadas. Puede
traccionarse del evaluador y llegar a pararse por sí solo.

Se mantiene sentado sin ayuda con leve flexión del tronco, presenta apoyo anterior en las
manos y las extremidades inferiores permanecen en círculo. Su sedente es con mayor
control flexo-extensor no desplazándose hacia adelante como en meses anteriores.

De pie apoya todo el peso en las piernas, las que adoptan una posición de abducción. En
bípedo comienza a rebotar flextando y extendiendo las rodillas (Bly, 1994).

7.2 Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de seis meses de
edad (Bly, 2000):
El niño muestra un fuerte patrón extensor y un mínimo patrón flexor.
Se observa una marcada hipotonía.
No se mueve en la línea media, orientando su cabeza en línea media o llevando sus manos
en contacto.
Se observa una marcada postura asimétrica en cabeza, tronco y extremidades, lo que no
se balancea con posturas simétricas.
Presenta pobre fijación y seguimiento visual.
Mueve en rangos limitados las extremidades.
Usa unilateralmente las extremidades superiores.
En supino no se toca las rodillas, los pies, ni acerca los pies a su cara, lo que muestra un
pobre manejo de la flexión en el plano sagital.
No gira del supino al prono.
Gira mostrando siempre un marcado patrón extensor. Inicia y continúa el giro con
extensión.
No muestra enderezamiento en decúbito lateral.
41
No se observa mayor extensión en caderas, tronco y extremidades superiores cuando el
niño está en prono.
En sedente se observa un tronco flexionado y un muy mal equilibrio, no logrando
mantener la postura por sí solo.
No carga peso en bípedo.

7.3 Estimulación para revertir los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de seis
meses de edad.
Orientar su cabeza y manos hacia la línea media, con objetos llamativos en colores, formas
o sonido.
Favorecer un patrón flexor, posicionado con cojines o rollos de tela.
Combinar actividades simétricas con asimétricas, de modo que pueda experimentar
distintas posiciones y actividades.
Dar experiencias de movilidad en rangos amplios.
Si se presenta hipotonía dar experiencias con gravedad para favorecer la activación de
grupos musculares.
Favorecer la descarga de peso en extremidades superiores, dar experiencias en prono con
distintos planos de inclinación.
Favorecer la extensión en caderas y pelvis, de modo que sea más fácil levantar la cabeza y
apoyarse en extremidades superiores.
Dar estabilidad en cinturón escapular para que se pueda enderezar en prono.
Favorecer la descarga de peso a lateral, utilizando un plano frontal, para ello capte la
atención del niño con un objeto que él quiera alcanzar o utilice un implemento.
Ayudar al niño(a) a llegar a una posición en cuatro apoyos por pocos minutos.
Aumentar el control flexor y extensor para favorecer el logro del decúbito lateral.
Jugar en decúbito lateral.
Favorecer distintos enderezamientos.

Estimulación de los músculos flexores, de la línea media, la fijación y seguimiento visual, la


coordinación mano-pie, etc.

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Ejercicios terapéuticos con uso de balón para activar la musculatura extensora y flexora, el control
de cabeza y tronco, la carga de peso y enderezamiento en extremidad superior, la disociación de
extremidades inferiores, etc.

Ejercicios sobre las piernas del terapeuta para favorecer la adquisición del plano transverso, el
traslado y carga de peso, el control de tronco.

Ejercicio sobre un rollo con el objetivo de aumentar el control de cabeza y tronco, también facilitar
el traslado y carga de peso en extremidades.

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Sobre las piernas del terapeuta para aumentar el control de cabeza y tronco, y facilitar la carga de
 peso en extremidades superiores con codo extendido.

8) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de siete meses de edad.
Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir los
rezagos y déficits del desarrollo.

8.1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del séptimo mes.


En supino juega con los pies y con juguetes pequeños. Del supino rueda al prono, que es
su posición preferida, y por esto no se le observa mucho tiempo en decúbito supino. En
prono soporta el peso con los brazos extendidos, y puede levantar el vientre, enderezarse
sobre las rodillas y adoptar una posición en cuatro apoyos, movimientos de balanceo
adelante y en diagonal en esta posición le entregan información vestibular y propioceptiva
(Alexander, 1993).

Las reacciones de equilibrio se encuentran presentes en supino y comienzan a


desarrollarse en sedente (Bly, 1994).

Secuencia para adoptar el cuatro apoyos.

En prono puede pivotear alrededor de un círculo con movimientos simétricos de las


extremidades superiores y también arrastrarse sobre su vientre con movimientos
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asimétricos de extremidades. Desde el prono también puede pasar a sedente, con
traslado lateral del peso.

Del prono gira al decúbito lateral, posición en la que juega mientras se sostiene en un
codo. De esta posición puede apoyarse en la mano y luego realizar una sedestación
oblicua, el enderezamiento lateral adquirido hasta esa edad lo permite(Vojta, 2011).

Del decúbito lateral puede pasar a apoyarse en un codo y luego en la mano, para realizar una
sedestación oblicua.

Se mantiene sentado por sí solo con tronco erguido y extremidades inferiores extendidas
y alineadas. Las reacciones extensoras de protección lateral están habitualmente
presentes. Las reacciones de equilibrio comienzan en esta posición, lo que junto al mayor
control de troco permiten que el niño(a) no use las extremidades inferiores para
estabilidad, sin necesidad de realizar esta actividad las extremidades inferiores comienzan
a desarrollar diversos movimientos. Puede rotar su tronco, pero si lo realiza muy rápido
cae al lado que rota (Bly, 1994).

 Al séptimo mes el niño(a) puede rotar su tronco en sedente.

El mayor control visual y manual le permite aprender de los objetos y juguetes, a los
niños(as) de esta edad le gusta de los juguetes que cambian y dejar caer los objetos es una
actividad preferida.

45
Cuando un adulto lo posiciona en bípedo las extremidades inferiores soportan su peso
pero se ayuda de las extremidades superiores para darse estabilidad.

8.2 Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de siete meses de
edad (Bly, 2000):
El niño presenta una fuerte extensión y un mínimo control flexor.
Se observa una marcada hipotonía.
Pobre orientación de la cabeza y manos hacia la línea media.
Pobre fijación y seguimiento visual.
Posturas asimétricas no son balanceadas con posturas simétricas.
Prefiere estar en supino antes que otras posturas.
No gira del supino al prono.
Gira usando solo un patrón extensor.
No asume en prono peso con extremidades superiores extendidas.
No balancea la flexión y extensión en las extremidades.
No muestra flexión lateral del tronco en decúbito lateral.
No mantiene el sedente independiente.
No soporta peso en bípedo.

8.3 Estimulación para revertir los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de siete
meses de edad.
En supino realizar juegos y actividades que estimulen el control flexor. Mostrar al niño sus
pies. Dejar que los toque.
En Prono facilitar la descarga de peso en extremidades superiores, dar experiencias con
distintos planos de inclinación.
En prono favorecer la extensión en caderas y pelvis, de modo que sea más fácil levantar la
cabeza y apoyarse en extremidades superiores.
En cinturón escapular dar estabilidad, para que se pueda enderezar en prono.
Facilitar la descarga de peso a lateral, utilizando un plano frontal, para ello capte la
atención del niño con un objeto que él quiera alcanzar.
Ayudarlo a lograr y/o mantener una posición en cuatro apoyos por pocos minutos.
Trabajar el balance flexor-extensor.
Facilitar la adquisición del sedente.
Estimular el control de tronco en sedente.
Dar experiencias con gravedad.

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9) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de ocho meses de edad.
Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir los
rezagos y déficits del desarrollo.

9.1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del octavo mes.


En este mes el niño es muy activo, explora el entorno, adopta distintas posturas y no se
queda mucho tiempo en ninguna de éstas, es la edad de las transiciones. En su interés de
explorar va cada vez más a una posición bípeda (Bly, 1994).
Se siente muy interesado por objetos pequeños, los que manipula, explora con la vista,
tacto y lleva a su boca.
No le gusta estar en decúbito supino. Cuando se les coloca de espalda para actividades de
vestuario o muda, intentan girar al prono para llegar a una postura más funcional como
sedente. El sedente es su posición favorita.
En decúbito prono pasa rápidamente a cuadrúpedo para llegar a gatear o sentarse.
En sedente se estabiliza con la articulación de cadera y tronco inferior, utiliza una gran
variabilidad de posiciones de las extremidades inferiores. Con las extremidades en círculo,
donde utiliza flexión, rotación externa y abducción de caderas, flexión de rodillas y
dorsiflexión de tobillos, consigue mayor estabilidad, lo que le permite realizar tareas finas.
Los dedos de los pies los extiende o flexiona ante mayores requerimientos del control
postural (Alexander, 1993).
A medida que el niño aumenta su control postural en sedente las extremidades inferiores
se observan más extendidas, las caderas se aducen, y extienden las rodillas. Puede
combinar una extremidad inferior en flexión con la otra en extensión.
Cuando ya no necesita las piernas para lograr control postural, estabilidad, estas se
empiezan a ocupar para dar orientación postural, orientando el cuerpo hacia las personas
o juguetes.
En sedente el niño utiliza el plano transversal al rotar el tronco, esta actividad es
controlada por la activa rotación externa y abducción de cadera del lado facial del giro.
El mayor control de tronco y de pelvicofemoral le permite al niño el alcance con sus
miembros superiores en distintas direcciones. Opone el dedo pulgar al resto de los dedos.
También aduce el pulgar hacia el costado del dedo índice que está flextado (prensión en
tijeras) y así coge objetos pequeños, la que utilizará para alimentarse. Puede tomar dos
objetos a la vez y sacudirlos a la vez, lo que indica que el niño asocia objetos. A través de
la información visual y táctil el niño aumenta la información que obtiene del objeto, color,
forma, textura, con esto perfecciona su control manual (Bly, 1994).
Practica activamente supinación y pronación de antebrazos. Ya no se observa que realice
aducción de húmero para lograr estabilidad de este, se la entrega ahora la estabilidad
dinámica escapular.
De sedente va a la cuadrupedia, enderezándose sobre la pierna que queda bajo el cuerpo,
moviendo la pelvis y tronco sobre esta pierna, hacia adelante. Esto requiere movilidad
coxofemoral. Cuando el centro de gravedad va hacia adelante y arriba el peso se soporta
también en los brazos lo que permite orientar las piernas para el gateo.

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Desde cuadrúpedo puede volver al sedente, trasladando el peso lateral, la cadera de ese
lado se abduce, flexta y rota externo, el pie se apoya en el piso, el tronco y pelvis van hacia
atrás.
En el gateo utiliza movimientos recíprocos de las extremidades, lo que requiere control
diagonal, y de contrarrotación en el tronco, lo que permite que las extremidades opuestas
se muevan al mismo tiempo. Gana velocidad y distancia a medida que aumenta su control
de esta actividad (Vojta, 2011).
Se tracciona de un mueble con sus extremidades superiores para ponerse de pie. En su
inicio se estabiliza con una sinergia flexora en cadera, rodillas y dorsiflextores de tobillos,
la pelvis va hacia una inclinación anterior. Luego extiende simétricamente las
extremidades inferiores. En pocas semanas avanza hacia una tracción con asimetría en
extremidades inferiores, donde una se encuentra apoyada en la rodilla y la otra en el pie,
esto va acompañado de diferenciación de extremidades, combinación flexión y extensión
en distintas articulaciones, los extensores de tronco y cadera más los abdominales dan
estabilidad en esta posición.
De pie abduce las caderas para estabilizar la postura, con esto puede liberar los brazos
para el alcance y manipulación, pero también ocupa las extremidades superiores para
conseguir mayor estabilidad postural. Realiza sus primeros intentos para rotar el tronco,
rotando el tronco sobre el fémur del lado facial, se desplaza el peso a la extremidad
inferior del lado del giro de la cabeza, la que adopta una posición en rotación externa y
aducción de cadera, con inversión del pie.
Comienza a caminar lateralmente, pocos pasos a un lado y otro, con apoyo en los
muebles.
Durante el bípedo y marcha lateral puede que eleve sus hombros para aumentar el
control postural.
Para ir de desde bípedo al suelo se contraen excéntricamente los cuádriceps, y cae cuando
está más cerca del suelo.
Si se le toma desde las manos da pasos, con incoordinación y pobre control de tronco, la
pelvis se inclina a anterior.

El niño(a) de ocho meses de edad presenta un mayor control de tronco en sedente.

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Cuando alcanza un juguete lejos de su cuerpo puede apoyar una mano anteriormente, si necesita
aumentar su estabilidad la aducción escapular le provee el control que necesita, sus miembros
superiores en sedente son parte de su control postural.

Secuencia para transicionar desde el sedente al cuatro apoyos, enderezándose sobre la pierna que
queda bajo el cuerpo.

9.2 Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de ocho meses de
edad (Bly, 2000):
El niño(a) no puede sentarse por sí solo. Es posible que el niño use excesivamente la
extensión de cabeza, tronco y cadera, o presente un tono muscular bajo, donde el niño(a)
se inclina hacia adelante y afirma en sus manos.
No controla la posición sedente. En sedente solo utiliza las extremidades inferiores en
círculo, o presenta pobre variación de las extremidades inferiores en sedente. Esto indica
deficiente control de tronco inferior y de la articulación de cadera.
Se observa inclinación pélvica posterior con flexión de tronco cuando el niño(a) se sienta
con piernas extendidas, lo que indica aumento de la tensión de la musculatura del muslo.
El niño(a) no rota el tronco en sedente ni en otras posturas, no se ha desarrollado la
musculatura diagonal del tronco, específicamente la musculatura abdominal oblicua, lo
que impide los movimientos recíprocos de las extremidades inferiores, a usar más
adelante en la marcha.

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No manipula con oposición del pulgar a la yema de los otros dedos, esto puede indicar un
deficiente control de tronco lo que está retrasando el desarrollo de la manipulación.
No presenta movilidad coxofemoral o estabilidad tronco y pelvis para transicionar de
sedente a cuadrúpedo.
No soporta peso en las extremidades para ir a cuadrúpedo.
No hay control coxofemoral activo para ir desde cuadrúpedo a sedente.
No hay gateo. No presenta suficiente control de tronco para esta actividad.
No logra posición de rodillas para llegar al bípedo, esto indica deficiente control de tronco
y pelvicofemoral, o prevalece un tono flexor.
En el gateo no hay suficiente control o es pobre en el uso diagonal y contrarotación de los
hemicuerpos, traslado del peso, desplazamiento, enderezamiento en las extremidades o
coordinación.
Se observa un gateo homolateral lo que indica un desarrollo atípico.
No tracciona para ponerse de pie.
No rota su tronco en bípedo.

9.3 Estimulación del desarrollo para revertir los rezagos y déficits del desarrollo en un
niño(a) de ocho meses de edad.
Estimular el sedente. Estimular que el niño(a) logre sentarse por sí solo(a).
Trabajar sobre el control postural en sedente para que el niño(a) pueda usar sus
extremidades superiores en manipulación.

Un adulto estimula la musculatura extensora y flexora del tronco del niño(a) para que mejore
su control en sedente.

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Un adulto le da mayor información propioceptiva al tronco del niño(a) y entrega una sinergia
normal y con esto se consigue una mayor activación de la musculatura flexora.

Si el niño(a) presenta un tono postural alto o bajo dar alineación, información


propioceptiva, adecuada estabilidad, modificar la base de sustentación, trabajar con
objetos y actividades que sean de interés del niño(a) y con esto facilitar la orientación
postural.

Trabajar el control de tronco en distintos planos junto con el control y disociación coxofemoral.

Trabajar el plano transverso para favorecer el control de tronco, las actividades en


diagonal, enderezamiento, traslados de peso y transiciones.

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El uso de un rollo permite que el niño(a) realice traslado del peso, rote el tronco, active la
musculatura de tronco, disocie las extremidades inferiores.

Estimular las transiciones. Ir de sedente a cuadrúpedo, de cuadrúpedo a sedente, de


cuadrúpedo a de rodillas, de rodillas a bípedo, de bípedo a sedente. Considere los planos
de movimiento, secuencias, puntos de enderezamiento, que requieren las distintas
transiciones.
Dar carga y transferencia de peso en las extremidades.
Elongar musculatura tensa, por ejemplo isquiotibiales que inclinan la pelvis posterior en
sedente.
Si el niño no ha adquirido el giro estimularlo, realizar una secuencia en la que pase a prono
y luego vaya a posiciones como cuadrúpedo.
Estimular una secuencia en la que del prono el niño(a) vaya a sentarse, a cuadrúpedo y a
gatear.
Facilitar que el niño(a) logre sentarse por sí mismo.
Trabajar el control de tronco y coxofemoral.
Facilitar el uso de variabilidad en el sedente.
Evitar que el niño(a) se fije en un sedente con patrón flexor.
Evitar que el sedente el niño(a) se fije en un patrón extensor.
Dar alineación en sedente, en todos los planos.
Trabajar el plano frontal y transverso en sedente, traslados de peso y enderezamiento.
Trabajar los alcances adelante y laterales.
Facilitar la transición de sedente a cuadrúpedo. Trabajar la secuencia del movimiento.
Elongar musculatura tensa que impida la transición.
Para el desarrollo de la manipulación estimular el control de tronco y esto apoyará esta
actividad.
En sedente estimular los alcances laterales y anteriores, el uso de planos de movimiento,
la transferencia de peso, los enderezamientos.
Trabajar con distintos objetos en la manipulación, que den distinta información sobre el
color, forma, textura.
Para facilitar el gateo trabajar la transición de sedente a cuadrúpedo, las cargas y
trasferencias de peso en extremidades, la disociación coxofemoral y control de tronco, los
planos frontal y transverso y la secuencia de movimiento recíproco.
Para facilitar el bípedo trabajar el control de tronco, la disociación de extremidades
inferiores, la secuencia desde rodillas a bípedo, la carga de peso en extremidades
inferiores.
Para facilitar la marcha trabajar el control de tronco y la carga de peso en extremidades
inferiores.

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Trabajo en balón para aumentar el control de tronco, las transferencias de peso, los
enderezamientos, el uso de planos de movimiento, etc..

Facilitando la transición de sedente a cuatro apoyos. El terapeuta debe seguir la secuencia normal
 para esta actividad y los componentes necesarios.

10) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de nueve meses de edad.
Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir los
rezagos y déficits del desarrollo.

10.1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del noveno mes.


El niño(a) está practicando y mejorando sus habilidades motoras finas y gruesas, explora
activamente el medio ambiente que lo rodea, tanto sensitiva como espacialmente. El
niño(a) aprende de alturas, distancias y espacios.
El gateo es su medio más usado para trasladarse. Le gusta estar de pie y caminar
lateralmente afirmado de muebles.
El sedente es funcional, las piernas adoptan posiciones variadas en círculo, extendidas, de
lado (donde una rota externo y la otra a interno). Es una posición transitoria desde la cual
sale a explorar el ambiente.
En sedente el tronco es más estable dinámicamente en comparación con los meses
anteriores, los miembros superiores ya no participan del control postural por lo cual hay
mayor movilidad en hombros y antebrazos. Puede extenderse para alcanzar objetos más

53
alejados, incluso sobre su cabeza, utilizando los planos frontal y transverso, esto implica
un mayor control de la postura y movimiento.
Durante las transiciones puede mantener objetos en sus manos o empujarlos, esto
también se debe a que los brazos no son parte del control postural, sino que el tronco
cumple cabalmente esta función.
Comienza a aparecer la pinza entre el pulgar en aducción y el índice.
En la posición sedente con piernas extendidas hay una mayor extensión, lo que elonga la
músculos isquiotibiales y gastronemios. La pelvis está neutra. Cuando se extiende hacia
anterior para alcanzar un objeto la pelvis se mueve sobre la articulación coxofemoral, el
tronco va hacia adelante extendido, es posible observar una flexión en rodillas cuando el
tronco va hacia adelante.
Puede realizar en sedente una inclinación activa de pelvis hacia anterior y posterior.
También utiliza una activamente una flexión, abducción y rotación externa de una
coxofemoral para orientar su cuerpo hacia el alcance o para pasar a la cuadrupedia.
Como el control de tronco es mayor, incluyendo el control pélvico, la pierna hacia la cual
se traslada el peso puede estar en rotación externa o interna.
Es hábil en el gateo, aumenta la velocidad y el control, mostrando un tronco más estable.
Puede transportar objetos en sus manos cuando gatea. Cuando va del gateo al sedente
también es más controlado, por esto no suelta el objeto que l leva en sus manos.
Puede jugar en posición de rodillas tronco erguido y de rodillas con apoyo en una pierna.
El niño(a) es capaz de trepar escalones y muebles, a través de esta actividad es capaz de
explorar el entorno, practicar nuevas habilidades y en su exploración encuentra resolución
de problemas. Esta habilidad es el resultado de su mayor control de pelvis y cadera, lo que
hace posible que el niño se detenga en distintas fases de transición, como rodillas con
apoyo en una o ambas piernas.
El ambiente le plantea desafíos, por ejemplo sentarse en una silla, el niño debe adquirir
nuevas combinaciones distintas de rodillas a bípedo o trepar.

Transición desde el cuatro apoyos a de rodillas y luego a bípedo.

54
Logra ir del suelo a bípedo para tomar un objeto de su interés, el ambiente le proporciona
 problemas para resolver.

En bípedo soporta todo el peso en los pies, con una mano sobre un mueble obtiene
estabilidad. Puede rotar su tronco y recoger objetos desde el suelo.

El niño de nueve meses puede estabilizarse con una mano y recoger un objeto con la otra.
En la marcha lateral, afirmado en un mueble, muestra más control de las extremidades
inferiores en el plano frontal. Es mayor el manejo del plano sagital y frontal que en meses
anteriores.

Marcha lateral afirmado(a) de un mueble.

Cuando se le sostiene para caminar no presenta suficiente control, por esto utiliza una
aducción escapular lo que aumenta la extensión de tronco e inclina la pelvis hacia
anterior.

55
 Al caminar el niño(a) de nueve meses todavía no presenta suficiente control.

10.2 Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de nueve meses
de edad (Bly, 2000):
No se sienta por sí solo(a).
Se sienta en “W”, ya que presenta insuficiente control de tronco y pelvicofemoral, o un
tono postural bajo.
Solo se sienta con piernas en círculo, con aumentada rotación externa, flexión y abducción
de caderas. Indica un pobre control de tronco y pelvicofemoral.
No sale del sedente activamente.
Las posturas en sedente son estereotipadas.
Presenta un aumento de la tensión de los músculos de extremidades inferiores, lo que
impide un sedente con piernas extendidas.
Presenta pobres traslados de peso lateral en sedente.
No gatea, por pobre control de tronco y disociación de extremidades inferiores.
No adopta ni juega en posición de rodillas tronco erguido.
No es capaz de trepar, puede ser debido a que no traslada y soporta peso en las
extremidades o no logra sentarse o ir a cuadrúpedo.
No logra ponerse de pie por sí solo.
De pie no realiza adecuados ajustes posturales posterior a los traslados de peso al rotar o
marchar lateral, perdiendo el equilibrio.

10.3 Estimulación del desarrollo para revertir los rezagos y déficits del desarrollo en un
niño(a) de nueve meses
Estimular el sedente. Estimular que el niño logre sentarse por sí solo.
Evitar que el niño se fije en sedente en un patrón anormal, como en flexión.
Trabajar sobre el control postural en sedente para que el niño pueda usar sus
extremidades superiores en manipulación.

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Estimulando un sedente activo, uso de los planos, traslados de peso, enderezamientos, alcance,
uso funcional de las extremidades superiores, etc.
Facilitar la variabilidad en el sedente.
Si el niño(a) presenta un tono postural alto o bajo dar alineación, información
propioceptiva, adecuada estabilidad, modificar la base de sustentación, trabajar con
objetos y actividades que sean de interés del niño y con esto facilitar la orientación
postural.
Estimular el control de tronco en distintos planos junto con el control y disociación
coxofemoral.
Trabajar el plano transverso para favorecer el control de tronco, las actividades en
diagonal, enderezamiento, traslados de peso y transiciones.

Uso del plano transverso para adquirir un m ayor control de tronco.

Estimular las transiciones. Ir de sedente a cuadrúpedo, de cuadrúpedo a sedente, de


cuadrúpedo a de rodillas, de rodillas a bípedo, de bípedo a sedente. Considere los planos
de movimiento, secuencias, puntos de enderezamiento, que requieren las distintas
transiciones.
Aumentar el control de tronco y pelvicofemoral.
Trabajar posturas intermedias y también las altas. Ir desde sedente a cuatro puntos, a de
rodillas y bípedo.
Si el niño todavía no ha adquirido el giro estimularlo, que pase a prono y luego vaya a
posiciones como cuadrúpedo.
El aumento en el control de tronco favorecerá la manipulación. Trabajar con distintos
objetos que den distinta información sobre el color, forma, textura.
En el gateo trabajar el movimientos recíprocos, para esto estimular el uso de los planos, la
disociación coxofemoral, etc.
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En bípedo facilitar el control de tronco, la disociación de extremidades, el lograr el bípedo
desde rodillas, la carga de peso en extremidades inferiores, etc.
Estimular la marcha lateral.

11) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de diez meses de edad.
Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir los
rezagos y déficits del desarrollo.

11.1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del décimo mes.


El niño de diez meses siempre está muy ocupado, le gustan los juguetes y disfruta
explorarlos. El gateo es su principal medio de locomoción (Bly, 1994).
Está sentado solo para comer o manipular objetos, ya que la mayor parte del tiempo entra
y sale del sedente, llevando juguetes a una nueva ubicación.
Puede sentarse con las piernas estiradas y alineadas con el cuerpo, en esta posición puede
rotar el tronco. También puede mover el tronco hacia adelante sobre una pierna, para
alcanzar juguetes o ir a la cuadrupedia. Otra posición utilizada es con una extremidad
inferior rotada interno y la otra a externo, esto da una base estable y amplia que le
permite jugar con sus miembros superiores. Estas distintas alineaciones en sedente son
posibles gracias a un tronco estable y la aumentada movilidad pelvicofemoral (Bly, 1994).
En las extremidades superiores se comienza a observar extensión de muñeca en el
alcance. Usa actividad digital para manipular y explorar los objetos. Puede usar una
prensión de pinza para objetos muy pequeños, o de tres dedos, con el dedo pulgar, índice
y medio, que utiliza para alimentarse. Usa su dedo indice para apuntar o introducirlo
dentro de pequeños agujeros. Tiene mayor habilidad y disfruta sacando juguetes de un
recipiente, coordina las dos manos pudiendo afirmar el recipiente con una mano y sacar
los objetos con la otra. También puede golpear dos juguetes y traspasarlos de una mano a
otra.
Gatea y trepa para explorar el ambiente. Gatea alrededor, a traves o sobre obstaculos de
diferentes alturas anchos y estabilidades, que pueden obstaculizarle el paso a un juguete
u objeto que le interesa, mostrando planificacion motora y habilidad para resolver
problemas. Muestra conciencia perceptual, por ejemplo, al bajar escaleras (Alexander,
1993).
Se arrodilla sin apoyo externo, pero va la pelvis a anterior, lo que muestra que en esta
posición todavía no logra completo control. Puede con facilidad pasar a de rodillas con
apoyo unilateral (apoyo en una rodilla y pie del otro lado), esto muestra el mayor control
en la disociación de extremidades inferiores, de esta posición puede pasar a sedente
cargando el peso en la pierna que esta apoyada en la rodilla.
Se para desde la postura de rodillas con apoyo unilateral, afirmándose en un mueble,
descarga peso en la pierna que apoya el pie, las extremidades superiores se usan para
mantener el equilibrio. Una vez de pie, usa el apoyo en extremidades superiores para
ajustar la postura de las piernas, luego usa los musculos de las piernas y una minima
asistencia de una mano para controlar la postura.

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Un niño(a) de diez meses de edad logra el bípedo con mayor uso de sus miembros inferiores.

De pie puede ir al suelo flexionando sus extremidades inferiores simétricamente mientras


se estabiliza con miembros superiores. También puede ir de forma asimétrica cuando
intenta recoger un objeto del suelo, una pierna va más flexionada y rotada externo y la
otra más extendida y rotada interno, con una mano se sostiene y con la otra va al alcance.
Durante la marcha lateral puede que el niño se vuelva en dirección del objeto que quiere
ir a tomar lo que ocasiona que camine hacia adelante sosteniéndose con una mano.
Cuando un adulto lo sostiene de sus manos el niño camina con aduccion escapular
simetrica, extension de tronco y anteversion pelvica. Aumenta la extensión torácica y con
esto aumenta la longitud del paso (Bly, 1994).

11.2 Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de diez meses
de edad (Bly, 2000):
El niño(a) utiliza un patrón extensor en distintas actividades, como girar, ir a de pie, etc.
El niño(a) presenta hipotonia.
Hay restriccion de la movilidad de alguna articulación de los miembros superiores o
inferiores.
No alcanza la postura de sedente de manera independientemente.
No realiza la transición de prono a cuadrupedo.
No gatea disociando brazos y piernas.
No trepa sobre muebles o escaleras.
Solo puede mantenerse sentado independientemente cuando las piernas estan en
posturas de anillo o de W.
No utiliza distintos sedentes.
No logra entrar o salir desde la posicion sedente.
No mueve el tronco ni la pelvis sobre la articulación de cadera cuando se mueve en
sedente.
No traslada el peso a los miembros inferiores en la transición a bipedo.
No logra ir a de pie disociando los miembros inferiores.
No logra desde una posición de pie ir al suelo flexionando sus extremidades inferiores
simétricamente.
En bipedo presenta una marcada extension en extremidades inferiores.
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En bipedo no apoya los talones.
En bipedo se estabiliza con las extremidades superiores, las extremidades inferiores no
son capaces de soportar todo su peso.
En bipedo sostenido en un mueble no puede tener sus manos libres para alcanzar y
manipular juguetes.
No intenta ni logra caminar hacia delante cuando un adulto lo sostiene de las manos.

11.3 Estimulación del desarrollo para revertir los rezagos y déficits del desarrollo en un
niño(a) de diez meses de edad.
Trabajar sobre el control postural en sedente para que el niño(a) pueda usar sus
extremidades superiores en manipulación.
Si el niño(a) presenta un tono postural alto o bajo dar alineación, información
propioceptiva, adecuada estabilidad, modificar la base de sustentación, trabajar con
objetos y actividades que sean de interés del niño y con esto facilitar la orientación
postural.
Trabajar el control de tronco en distintos planos junto con el control y disociación
coxofemoral.
Trabajar el plano transverso para favorecer el control de tronco, las actividades en
diagonal, enderezamiento, traslados de peso y transiciones.
Estimular las transiciones. Ir de sedente a cuadrúpedo, de cuadrúpedo a sedente, de
cuadrúpedo a de rodillas, de rodillas a bípedo, de bípedo a sedente. Considere los planos
de movimiento, secuencias, puntos de enderezamiento, que requieren las distintas
transiciones.
Estimular el ir desde rodillas a de pie disociando las extremidades inferiores.
Estimular el ir desde bípedo al suelo flexionando simétricamente las extremidades
inferiores.
Aumentar el control de tronco y pelvicofemoral en distintos planos y actividades. Trabajar
posturas intermedias y también las altas. Ir desde sedente a cuatro puntos, a de rodillas y
bípedo.

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12) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de once meses de edad.
Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir los
rezagos y déficits del desarrollo.

12. 1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del decimo primer mes.
El niño de once meses practica y perfecciona las habilidades adquiridas los meses
anteriores. Gatea sin problemas de una habitación a otra, por sí solo llega a ponerse de
pie, trepa muebles y camina alrededor de ellos. Estando de pie apoyado en un mueble
manipula objetos con ambas manos. En el juego explora activamente su entorno,
aumentando la planificación motora, percepción y esquema corporal. Ayuda cuando lo
visten o desvisten (Bly, 1994).
En posición sedente adopta muchas posturas diferentes, con piernas extendidas, sedente
lateral, con piernas en círculo, etc. La rotación de tronco es mayor que en los meses
anteriores, alcanzado objetos a los lados y detrás de él. En sedente lateral la base es
pequeña permitiendo una mayor flexión lateral del tronco. La estabilidad dinámica
adquirida en el tronco permite rangos amplios de movilidad en extremidades superiores,
alcanzando objetos muy altos y muy lejos. Se observan rangos amplios en extensión,
flexión y abducción en hombros, en flexión y extensión en codos, pronación y supinación
en antebrazos. Si la tarea motora es más dificultosa el niño vuelve a buscar una mayor
estabilidad, con una aducción de los brazos.
Esta todo el tiempo pasando de sedente a cuadrúpedo y a gatear, solo se queda cortos
periodos sentado explorando un objeto, el gato es al igual que en el mes anterior su
principal forma de locomoción. Durante el gateo puede transportar juguetes cuando
gatea.
Puede llegar y mantenerse de rodillas sin apoyo de las extremidades superiores,
observándose una pelvis anterior (Alexander, 1993).
Le gusta trepar los muebles, utiliza los miembros superiores para impulsarse. Está
desarrollando habilidades para bajar del mobiliario, y es posible que esta actividad se le
deba enseñar al niño, ya que moverse hacia atrás no está en sus instintos. Cuando el niño
practica el trepar en distintas superficies desarrolla habilidades para solucionar
problemas, si esta actividad el niño no la practica se le dificulta posteriormente subir y
bajar de cualquier superficie. Esta debe ser una actividad supervisada por un adulto.
Puede ponerse de pie desde una postura de rodillas con apoyo unilateral, luego puede
bajar a una posición de cuclillas y levantarse de nuevo sin dificultad.
Cuando se interesan por un juguete y lo explora con ambas manos se puede mantener de
pie sin apoyarse en un mueble, con una amplia base.
En la marcha es más rápido, afirmado con una mano en un mueble en la marcha lateral
como tomado de una mano por un adulto, debido a los ajustes posturales automáticos
que presenta y al mayor traslado de peso en extremidades inferiores.
En sus primeros intentos por caminar de forma independiente adopta una amplia base de
sustentación, abduce brazos y flexta codos, con esto el niño limita los agrados de libertad
para aumentar su control postural. La marcha es muy rápida para caer en los brazos de
sus padres o cuidadores (Vojta, 2011).
61
12.2 Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de once meses
de edad (Bly, 2000):
El niño muestra un fuerte patrón extensor y muestra escaso manejo flexor.
Muestra tensión cuando se le movilizan brazos y piernas.
Presenta posturas mantenidas en extremidades.
El niño se observa hipotónico, con tendencia a una postura con abducción y rotación
externa de las extremidades.
Presenta constante asimetría postural en cabeza y tronco.
Presenta pobre exploración visual.
No se sienta por sí solo.
No se mantiene sentado.
El niño no usa distintos sedentes, sino que utiliza constantemente un sedente que le da
mayor estabilidad, como con las piernas en anillo.
No transiciona dentro y fuera del sedente.
No gatea.
Gatea con pobre disociación de hemicuerpos.
No trepa sobre muebles o escalones.
No resuelve problemas, como sobrepasar un obstáculo.
No desciende desde los muebles.
No carga peso en sus piernas cuando uno le pone de pie.
Presenta una marcada extensión en sus piernas cuando uno lo pone de pie.
Se pone de pie con uso de los miembros superiores, no los inferiores.
Estando de pie no libera los miembros superiores para tomar objetos.
No camina afirmado de los muebles.
No logra caminar cuando un adulto lo toma de las manos.

12.3 Estimulación del desarrollo para revertir los rezagos y déficits del desarrollo en un
niño(a) de once meses de edad.
Si el niño muestra un patrón extensor activar la musculatura flexora sacando al niño de la
extensión y posicionándolo en un patrón flexor, con flexión de cabeza y tronco.
Si se observa tensión cuando se le movilizan brazos y piernas dar movilidad en rangos
articulares amplios, movilizar de forma lenta y suave. También la tensión disminuye
cuando se le da carga de peso a las extremidades.
Si el niño se observa hipotónico, dar estimulo de gravedad con posturas como el sedente
con tronco alineado.
Si el niño constantemente se observa en sedente abducción y rotación externa de las
extremidades dar variabilidad en el sedente, para esto puede necesitar aumentar la
movilidad coxofemoral.
Si el niño presenta asimetría postural dar alineación en distintas posturas. Orientar
cabeza, tronco y extremidades hacia la línea media.
Favorecer la exploración visual.
62
Si el niño no se sienta por sí solo facilitar el sedente desde el prono, utilizando el plano
frontal.
Si el niño no se mantiene sentado por sí solo dar alineación, una base de sustentación y
puntos de enderezamiento.
Cuando el niño use siempre el mismo patrón postural en el sedente dar experiencias con
las extremidades inferiores en distintas posiciones, dar alineación, traslados de pesos y
uso de los planos.
Si no sale del sedente al cuatro apoyos facilitar el traslado del peso, uso del plano frontal y
transverso y el apoyo en palmas de mano y rodillas.
Si no gatea trabajar la transición desde sedente a cuatro apoyos. Una vez en cuatro
apoyos facilite el traslado del peso ya sea desde el cinturón escapular o pélvico, también
se puede facilitar desde las extremidades usando un patrón alterno.
Si el niño gatea con pobre disociación de hemicuerpos trabajar el control de tronco y uso
de los planos de movimientos.
Enseñar a trepar sobre muebles o escalones.
Modificar el ambiente para que el niño pueda tener la oportunidad de resolver problemas,
como sobrepasar un obstáculo.
Mostrar y enseñar al niño a descender desde los muebles.
Dar carga peso en bípedo, facilitar la alineación y extensión en miembros inferiores.
Si se observa una marcada extensión en sus piernas cuando uno lo pone de pie dar mayor
información de carga de peso y separarle sus piernas para aumentar la base de
sustentación.
Facilitar la diferenciación en miembros inferiores para que el niño se ponga de pie con
mayor uso de las piernas que de los brazos.
De pie trabajar con los planos de movimiento y transferencias de peso para que pueda
liberar los miembros superiores.
Facilitar los traslados de peso y uso del plano frontal para que el niño logre caminar
afirmado de los muebles.

13) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de doce meses de edad.
Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir los
rezagos y déficits del desarrollo.

13.1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del decimo segundo mes.
El niño de doce meses es muy activo e independiente y ya adquirió todas las habilidades
motoras básicas. Los objetos y muebles nuevos capturan su atención y se convierten en
un desafío para él. Disfruta al imitar actividades cotidianas, como vestirse o cocinar, y por
esto se interesa por jugar con objetos domésticos, como ollas, escobas, etc.
El sedente le sirve al niño para explorar las propiedades de sus juguetes. Todavía disfruta
metiendo y sacando objetos de un recipiente. Las manos desarrollan actividades
complementarias y asimétricas, por ejemplo con una mano toma un teléfono de juguete y
con la otra marca los números. Toma los objetos con pinza fina, utilizando la punta del
dedo índice y el pulgar (Bly, 1994).

63
Uso de la pinza entre la punta del dedo índice y pulgar.

El niño(a) utiliza distintos tipos de sedente, esta variabilidad es un rasgo característico en niños con
un desarrollo normal.

Con facilidad utiliza las transiciones, desde sedente va a cuadrúpedo, a de rodillas, a


cuclillas y de pie. En sedente a cuadrúpedo utiliza una amplia rotación de tronco, dado un
mayor control de tronco, la pierna es estabilizada para que rote el tronco y pelvis sobre el
fémur (Alexander, 1993).
Adopta una cuadrupedia con disociación de extremidades inferiores, a partir de esta
posición va a rodillas con apoyo unilateral o a cuclillas.
El gateo es todavía su principal medio de locomoción, y está comenzando a reemplazarlo
por la marcha.
Todavía le gusta trepar cualquier mueble u objeto que considere explorable, y cada vez
que realiza esta actividad su sistema motor y de percepción son aumentados.
Muestra destrezas cada vez mayores en planificación, organización y ejecución de tareas
motoras complejas, como bajar de un mueble o entrar a un espacio físico restringido por
la presencia de muebles.
Llega a pararse desde la cuadrupedia sin apoyarse en un mueble. Desde el cuadrúpedo
adelanta un pie, mantiene el peso en las extremidades superiores, luego desplaza el peso
al tronco inferior que está sobre el pie y adelanta la pierna de atrás, de modo que el peso
pasa a estar sobre las manos y pies. Luego desplaza el peso a posterior, quitándoselo a
loas manos y estabiliza el centro de gravedad. Levanta el tronco hasta que quede recto y
después extiende ambas rodillas y caderas (Bly, 1994).

64
Incorporándose a bípedo.

La mayoría de los niños caminan independiente al duodécimo mes, esta marcha es rápida,
de corta longitud, cadencia alta, fase de balanceo corto, amplia base de apoyo y no
presenta balanceo recíproco de los brazos.

Marcha independiente, los brazos entregan estabilidad postural.

13.2 Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo en un niño(a) de doce meses
de edad (Bly, 1994):
El niño muestra un fuerte patrón extensor y muestra escaso manejo flexor.
Muestra tensión cuando se le movilizan brazos y piernas.
Presenta posturas mantenidas en extremidades.
El niño se observa hipotónico, con tendencia a una postura con abducción y rotación
externa de las extremidades.
Presenta constante asimetría postural en cabeza y tronco.
Presenta pobre exploración visual.
No se sienta por sí solo.
No se mantiene sentado.

65
El niño no usa distintos sedentes, sino que utiliza constantemente un sedente que le da
mayor estabilidad, como con las piernas en anillo.
No transiciona dentro y fuera del sedente.
No gatea.
Gatea con pobre disociación de hemicuerpos.
No trepa sobre muebles o escalones.
No resuelve problemas, como sobrepasar un obstáculo.
No desciende desde los muebles.
No carga peso en sus piernas cuando uno le pone de pi e.
Presenta una marcada extensión en sus piernas cuando uno lo pone de pie.
Se pone de pie con uso de los miembros superiores, no los inferiores.
Estando de pie no libera los miembros superiores para tomar objetos.
No camina afirmado de los muebles.
No logra caminar cuando un adulto lo toma de las manos.

13.3 Estimulación del desarrollo para revertir los rezagos y déficits del desarrollo en un
niño(a) de doce meses de edad.
Si el niño(a) muestra un patrón extensor activar la musculatura flexora sacando al niño de
la extensión y posicionándolo en un patrón flexor, con flexión de cabeza y tronco.
Si se observa tensión cuando se le movilizan brazos y piernas dar movilidad en rangos
articulares amplios, movilizar de forma lenta y suave. También la tensión disminuye
cuando se le da carga de peso a las extremidades.
Si el niño(a) se observa hipotónico, dar estimulo de gravedad con posturas como el
sedente con tronco alineado.
Si el niño(a) constantemente se observa en sedente abducción y rotación externa de las
extremidades dar variabilidad en el sedente, para esto puede necesitar aumentar la
movilidad coxofemoral.
Si el niño(a) presenta asimetría postural dar alineación en distintas posturas. Orientar
cabeza, tronco y extremidades hacia la línea media.
Favorecer la exploración visual.
Si el niño(a) no se sienta por sí solo facilitar el sedente desde el prono, utilizando el plano
frontal.
Si el niño(a) no se mantiene sentado por sí solo dar alineación, una base de sustentación y
puntos de enderezamiento.
Cuando el niño(a) use siempre el mismo patrón postural en el sedente dar experiencias
con las extremidades inferiores en distintas posiciones, dar alineación, traslados de pesos
y uso de los planos.
Si no sale del sedente al cuatro apoyos facilitar el traslado del peso, uso del plano frontal y
transverso y el apoyo en palmas de mano y rodillas.
Si no gatea trabajar la transición desde sedente a cuatro apoyos. Una vez en cuatro
apoyos facilite el traslado del peso ya sea desde el cinturón escapular o pélvico, también
se puede facilitar desde las extremidades usando un patrón alterno.

66
Si el niño(a) gatea con pobre disociación de hemicuerpos trabajar el control de tronco y
uso de los planos de movimientos.
Enseñar a trepar sobre muebles o escalones.
Modificar el ambiente para que el niño(a) pueda tener la oportunidad de resolver
problemas, como sobrepasar un obstáculo.
Mostrar y enseñar al niño(a) a descender desde los muebles.
Dar carga peso en bípedo, facilitar la alineación y extensión en miembros inferiores.

Durante el tratamiento se facilita la carga de peso, alineación y el control flexor-extensor.

Si se observa una marcada extensión en sus piernas cuando uno lo pone de pie dar mayor
información de carga de peso y separarle sus piernas para aumentar la base de
sustentación.
Facilitar la diferenciación en miembros inferiores para que el niño se ponga de pie con
mayor uso de las piernas que de los brazos.
De pie trabajar con los planos de movimiento y transferencias de peso para que pueda
liberar los miembros superiores.
Facilitar los traslados de peso y uso del plano frontal para que el niño logre caminar
afirmado de los muebles.

67
14) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de 13 meses de edad a 24
meses. Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir
los rezagos y déficits del desarrollo.

14. 1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) entre los 13 a 24 meses
de edad.
A esta edad se espera un desarrollo armónico, en donde interactúan los factores físicos,
intelectuales y emocionales, considerando el movimiento como el medio que permite la
mejor utilización de las capacidades psíquicas del niño(a) (Brunet Lezine, 1965).
Es un periodo de afianzamiento de las destrezas en desplazamiento, exploración del
medio e interacción social, acompañado de una explosión del lenguaje.
La marcha suele aparecer entre los 11 a 18 meses, con mayor frecuencia se observan los
primeros pasos entre los 12 y 16 meses. Dependiendo del momento del logro de la
marcha libre será la evolución de esta, en relación al control postural y sus ajustes
automáticos, destrezas motrices como variaciones de la velocidad, cambios de dirección,
actividades motrices sobre el desplazamiento como lanzar, empujar un balón o patearlo,
traccionar un objeto, subir y bajar escaleras, etc.
El desarrollo del lenguaje va desde el uso de palabras sueltas a combinación de ellas y
finalmente la realización de oraciones simples.
Socialmente el niño es capaz de interactuar con uno o más adultos significativos para él,
esta iniciando las relaciones con otros menores y el juego toma un rol preponderante en
el desarrollo del niño.
Desde la interacción del niño con el medio a través del juego entre los 12 y 15 meses
además de realizar un juego interactivo y de investigación se agrega el juego simbólico
interactuando con otros, lo que estimula la imaginación y creatividad. Al mismo tiempo la
interacción con un adulto significativo le impulsa el desarrollo del lenguaje.
Desde los 15 a los 24 meses el tipo de juegos anteriormente descrito se mantiene,
aumentando su complejidad debido a las mayores destrezas adquiridas en el control
corporal, coordinación oculomanual, experiencias previas variadas, mayor desarrollo del
lenguaje e interacción social (Gessell, 1992).

La marcha del niño(a) se diferencia de la del adulto en que presenta pasos irregulares, con
una pequeña longitud (un pie cae a la mitad del otro), lo que va a evolucionar entre el año
y los 4 años, el apoyo de planta es completa, se presenta un aumento en la base de
sustentación, la fase ase de apoyo unipodal es corta, la fase oscilante es con exagerada
flexión de rodilla y cadera, no presenta contra-rotación de tronco, después de los 2 años y
medio se observa la liberación del tronco superior para la contra-rotación.

A lo 15 meses debiéramos esperar que un niño(a) en motricidad gruesa esté iniciando la


marcha libre y suba escaleras gateando. En motricidad fina que construya una torre con 2
cubos, llene una taza de cubos, encaje un círculo y garabatee en una hoja. En área
lenguaje diga 5 palabras. En área social señale con el dedo lo que desea y utilice un vaso
(Brunet y Lezine, 1965).

68
Niños de 15 meses de edad muestran el desarrollo motriz fino y grueso alcanzado.

14.2 Identificación del retraso o déficit del desarrollo psicomotor en un niño(a) de 15


meses de edad.

En el área de motricidad gruesa presenta dificultad para ajustar postura y equilibrio en


posiciones altas, presenta una pobre variabilidad en los movimientos.
En motricidad fina presenta ajustes posturales pobres, un cinturón escapular débil con
centraje deficiente, puede estar presente una respuesta sensorial táctil adversa. Escasa
diferenciación y variabilidad de movimientos finos de la extremidad superior.
En lenguaje un pobre o ausente contacto visual, auditivo y/o atención. Retraso en los
estadios anteriores del desarrollo del lenguaje. Es un signo de alarma el no lograr
establecer comunicación con el niño(a).
En el área social la presencia de un pobre o ausente contacto visual, auditivo y/o atención.
Retraso en los estadios anteriores del desarrollo del lenguaje.

14.3 Estimulación del desarrollo para revertir los rezagos y déficits del desarrollo en un
niño(a) de 15 meses de edad.
En motricidad gruesa dejar al niño libre en el piso para experimentar con su cuerpo en los
desplazamientos. Colocar ropa que le permita moverse libremente. Brindar elementos
interesantes y seguros para la exploración, que le permitan: trepar, empujar traccionar,
lanzar, etc.
En motricidad fina permitir que el niño(a) experimente con variados materiales (texturas,
formas, colores, pesos y temperaturas). Reforzar la praxis en la exploración. Dar
experiencias en posturas iniciales de trabajo variadas.
En lenguaje evaluar la visión y audición, y si corresponde derivar a un especialista del área.
Permitir experiencias comunicativas variadas desde lo corporal, expresión y comprensión.
Experimentar juego con un adulto y otros niños.
En el área social permitirle al niño(a) experiencias de autovalencia y comunicación.
Reforzar la interacción con el adulto a su cargo.

69
14. 4 Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de 18 meses de edad.
En el área de motricidad gruesa es capaz de empujar una pelota con el pie, sube escaleras
de pie tomado de la mano (Brunet Lezine, 1965).
En motricidad fina construye torre de 3 cubos, hojea un libro y saca una pastilla de un
frasco.
En lenguaje dice 8 palabras.
En el área social utiliza la cuchara.

14.5 Identificación del retraso o déficit del desarrollo psicomotor en un niño(a) de 18


meses de edad.
En el área motora gruesa el niño(a) presenta un déficit en el control postural y muestra
una pobre variabilidad y calidad de los movimientos.
En motricidad fina se observa un deficiente control postural y un retraso en el desarrollo
oculomanual.
En el área de lenguaje un pobre o ausente contacto visual, auditivo y/o atención. Un
retraso en los estadios anteriores del desarrollo del lenguaje. Es un signo de alarma el no
lograr una comunicación con el niño(a).
En el área social un pobre o ausente contacto visual, auditivo y/o atención. Un retraso en
los estadios anteriores.

14.6 Estimulación del desarrollo para revertir los rezagos y déficits del desarrollo en un
niño(a) de 18 meses de edad.
En motricidad gruesa trabajar destrezas en la marcha. Brindar elementos interesantes y
seguros para la exploración, que le permitan trepar, empujar traccionar, lanzar, etc.
En área de motricidad fina entregar experiencias variadas oculomanuales en diferentes
posiciones iniciales y con distintos materiales (texturas, formas, colores, pesos y
temperaturas). Reforzar la praxis en la exploración.
En lenguaje evaluar la visión y audición, y si corresponde derivar a especialista. Permitirle
al niño(a) experiencias comunicativas variadas desde lo corporal, expresión y
comprensión. Potenciar el juego con el adulto a su cargo.
En el área social dar experiencias variadas oculomanuales. Experimentar con alimentación
independiente (manos, vaso, cuchara).

14.7 Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de 21 meses de edad.
En el área de motricidad gruesa es capaz de patear una pelota y bajar una escalera
tomado de la mano.
En motricidad fina construye una torre de 5 cubos, logra realizar una fila de cubos (como
un tren). Es capaz de encajar el círculo y el cuadrado.
En el área lenguaje asocia 2 palabras. Pide beber y comer.
En el área social imita acciones sencillas del adulto (juego de imitación) (Brunet Lezine,
1965).

70
14.8 Identificación del retraso o déficit del desarrollo psicomotor en un niño(a) de 21
meses de edad.
En el área motora gruesa presenta un déficit en el control postural, y/o pobreza en la
variabilidad y pobre calidad de secuencias de movimientos.
En motricidad fina puede existir un deficiente control postural y un desarrollo
oculomanual retrasado.
El lenguaje es pobre, presenta un deficiente o ausente contacto visual o auditivo. Esta
afectada la atención. Presenta un retraso en los estadios anteriores del desarrollo del
lenguaje. Es un signo de alarma a esta edad el no lograr establecer comunicación con el
niño(a).
En lo social presenta un obre o ausente contacto visual, auditivo y/o atención. Presenta un
retraso en los estadios anteriores.

14.9 Estimulación del desarrollo para revertir los rezagos y déficits del desarrollo en un
niño(a) de 21 meses de edad.
En el área motora gruesa estimular destrezas en la marcha. Variadas experiencias
sensoriomotoras en diferentes posiciones iniciales variando las secuencias motoras,
planos de movimiento y orientación espacial.
En motricidad fina entregar experiencias variadas oculomanuales en diferentes posiciones
iniciales y materiales (texturas, formas, colores, pesos y temperaturas). Reforzar la praxis
en la exploración.
En lenguaje evaluar la visión y audición, si corresponde derivar a especialista. Permitir
experiencias comunicativas variadas desde lo corporal, comprensión y expresión. Reforzar
el juego con el adulto a su cargo.
En el área social derivar a especialista si no se logra establecer contacto visual con el
menor. Experimentar con el niño(a) en el juego interactivo, de investigación y simbólico
posteriormente.

14.10 Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de 24 meses de edad.
En motricidad gruesa sube y baja solo las escaleras (Brunet Lezine, 1965).
En motricidad fina construye torre de 6 o mas cubos.
En el área lenguaje construye oraciones de al menos de 3 palabras.
En el área social ayuda a ordenar sus juguetes.

14.11 Identificación del retraso o déficit del desarrollo psicomotor en un niño(a) de 24


meses de edad.
En el área motora gruesa presenta un déficit en el control postural, y una pobreza en la
variabilidad y pobre calidad de secuencias de movimiento.
En motricidad fina se observa un desarrollo oculomanual retrasado.
En lenguaje presenta un pobre o ausente contacto visual, auditivo y/o atención. Retraso
en los estadios anteriores del desarrollo del lenguaje. Es un signo de alarma el que no
podamos establecer un contacto comunicativo con el niño(a).
En el área social un pobre o ausente contacto visual, auditivo y/o atención. Retraso en los
estadios anteriores.
71
14.12 Estimulación del desarrollo para revertir los rezagos y déficits del desarrollo en un
niño(a) de 24 meses de edad.

En el área motriz gruesa entregar variadas experiencias sensoriomotoras. Trabajar


destrezas sobre la marcha.
En el área motriz fina entregar variadas experiencias oculomanuales en diferentes
posiciones iniciales y con distintos materiales (texturas, formas, colores, pesos y
temperaturas). Reforzar la praxis en la exploración.
En lenguaje evaluar la visión y audición, y si corresponde derivar a un especialista. Permitir
experiencias comunicativas variadas desde lo corporal, expresión y comprensión. Reforzar
el juego con el adulto a su cargo.
En el ámbito social interactuar con el menor para establecer su atención. Experimentar
con la manipulación y desplazamientos con un objetivo concreto.

15) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de 2 a 3 años de edad.
Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir los
rezagos y déficits del desarrollo.

15.1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de 2 a 3 años de edad.
En el área motriz gruesa en niño(a) corre, se para en un pie por un segundo, sube
escaleras alternando pies y patea un balón (Conde y Viciana, 2001).
En el área motriz fina construye torre de 6 o más cubos, y un puente de cubos, 3 cubos a
los dos y medio años, y de 5 cubos a los tres años. A los 3 años inicia el dibujo de la figura
humana con un ovalo y líneas (1 a 2 que descienden como extremidades). Encaja figuras
geométricas simples (triángulo, círculo, cuadrado). Copia un círculo.
En lenguaje comprende casi todas las órdenes que se le dan. Maneja más de 50 palabras.
Construye oraciones al menos de 2 a 3 palabras. Utiliza su nombre. Conoce nociones
espaciales tales como arriba, abajo y adentro.
En el área social comienza a compartir con sus pares. Lava y seca sus manos. Utiliza bien la
cuchara, come solito(a). Ayuda en el vestuario, a los 3 años intenta abrochar botones.
Ayuda a ordenar sus juguetes. Controla esfínter.

15.2 Identificación del retraso o déficit del desarrollo psicomotor en un niño(a) de 2 a 3


años de edad.
En el área motriz gruesa el niño(a) muestra un deficiente control postural. Sus
movimientos son pobres en variabilidad y calidad, por ejemplo en los cambios de
dirección en los desplazamientos y destrezas sobre la marcha. Es un signo de alarma que
el niño(a) evite experiencias motoras que involucran estimulo vestibular, presente
hiperactividad e irritabilidad frente a experiencias cutáneas, muestre una búsqueda de
experiencias propioceptivas intensas. Se observa torpeza motora.
En motricidad fina se observa un déficit en el control postural y diferenciación de la
función hombro-codo-muñeca y dedos. El desarrollo oculomanual se encuentra retrasado.

72
Desarrollo lento o deficiente en praxias motrices finas. Es un signo de alarma en esta edad
la dificultad en la mantención de periodos de atención, retraso o rechazo de conductas
manipulativas.
En lenguaje encontramos un pobre o ausente contacto visual, auditivo y/o atención.
Retraso en los niveles comprensivos y expresivos del desarrollo del lenguaje. Retraso y
dificultad en la incorporación de la alimentación entera (debe instaurarse entre lo 12 y 24
meses). Es un signo de alarma el no lograr establecer instancias comunicativas con el
niño(a). El lenguaje expresivo y/o expresivo está retrasado.
En el área social hay un pobre o ausente contacto visual, auditivo y/o atención. Presenta
pequeños periodos de atención. Rechaza actividades que entregan experiencias de tipo
cutáneas o vestibulares. Muestra una deficiente integración con sus pares.

15.3 Estimulación del desarrollo para revertir los rezagos y déficits del desarrollo en un
niño(a) de 2 a 3 años de edad.
En el área motriz gruesa estimular destrezas sobre la marcha. Entregar experiencias con
variados estímulos sensoriales que implican esperar una respuesta adaptativa, es decir,
una respuesta adecuada al estimulo entregado.
En el área motriz fina dar variadas oculomanuales, en diferentes posiciones iniciales y
materiales (texturas, formas, colores, pesos y temperaturas). Reforzar la praxis en la
exploración. Trabajando la ideación, planificación y ejecución de la actividad planteada
por el niño(a).
En lenguaje permitir experiencias comunicativas variadas desde lo corporal, expresión y
comprensión. Reforzar el juego con el adulto a su cuidado.
En el área social interactuar con el menor para establecer su atención. Experimentar con
la manipulación y desplazamientos con un objetivo concreto. Estimular independencia en
actividades de la vida diaria (vestuario, higiene, alimentación).

16) Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de los 4 a 5 años de vida.
Identificación de los retrasos y déficits del desarrollo. Estimulación para revertir los
rezagos y déficits del desarrollo.

16.1 Descripción del desarrollo psicomotor normal del niño(a) de 4 a 5 años de edad.
En el área motriz gruesa camina en punta de pies. Salta a pies juntos sobre una cuerda.
Camina sobre una línea. Salta sobre un pie. Sube y baja escaleras alternando pies.
Presenta una carrera madura (Llorca y cols, 2002).
En el área motriz fina construye una torre de 6 o más cubos, y una barrera de 5 cubos.
Copia un cuadrado a los 4 años y a los 5 un triángulo (Gessell 1979). Comienza a
representar objetos en sus construcciones. Colorea. Muestra una lateralidad marcada, a
los 6 años la lateralidad debe estar definida. El dibujo de figura humana ha progresado
apareciendo ojos, nariz y boca en la cara, ojos en la cabeza o bajo ella, tronco como otro
circulo bajo la cabeza
En lenguaje maneja aproximadamente 1000 palabras, con un 80% de inteligibilidad.
Presenta errores sintácticos menores en variedad, sistemáticos y predecibles. Conoce
nociones espaciales tales como arriba, abajo, adentro, atrás, delante.
73
En el área social ayuda a ordenar sus juguetes. Se alimenta solo. Ayuda en el vestuario.
Establece interacción con sus pares.

16.2 Identificación del retraso o déficit del desarrollo psicomotor en un niño(a) de 4 a 5


años de edad.
En el área motriz gruesa muestra un déficit en el control postural, pobreza en la
variabilidad y pobre calidad de secuencias de movimiento. Poca exploración motora.
Es un signo de alarma que el niño(a) rechace experiencias motoras que involucren
estimulo vestibular, muestre hiperactividad e irritabilidad frente a experiencias cutáneas,
busque de experiencias propioceptivas intensas.
En el área motriz fina se encuentra un desarrollo oculomanual retrasado. Desarrollo lento
o deficiente en praxias motrices finas. Es un signo de alarma la dificultad en la
manutención de periodos de atención, retraso o rechazo en las conductas manipulativas.
En lenguaje encontramos un pobre o ausente contacto visual, auditivo y/o atención.
Retraso en los estadios anteriores del desarrollo del lenguaje. Nos debe alarmar el no
lograr establecer una instancia comunicativa con el menor.
En el área social hay un pobre o ausente contacto visual, auditivo y/o atención. Retraso en
los estadios anteriores.

16.3 Estimulación del desarrollo para revertir los rezagos y déficits del desarrollo en un
niño(a) de 4 a 5 años de edad.
En el área motriz gruesa estimular destrezas sobre la marcha. Experimentar con variados
estímulos sensoriales que implican esperar una respuesta adaptativa, es decir, adecuada
al estimulo percibido.
En el área motriz fina dar experiencias variadas oculomanuales en diferentes posiciones
iniciales y materiales (texturas, formas, colores, pesos y temperaturas).
Reforzar la praxis en la exploración. Trabajar la ideación, planificación y ejecución de la
actividad planteada por el niño(a).
En lenguaje permitir experiencias comunicativas variadas desde lo corporal, expresión y
comprensión. Reforzar el juego con el adulto a su cargo.
En el área social interactuar con el menor para establecer su atención. Experimentar con
la manipulación y desplazamientos con un objetivo concreto. Estimular independencia en
actividades de la vida diaria.

74
IV. Bibliografía.

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and Prevention University of Texas-Houston, School of Public Health. Disponible en:
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