Você está na página 1de 3

Marco de refercnia histortico

1) ¿CUÁL ES EL TRASFONDO HISTÓRICO DEL LIBRO?


La epístola general de Judas es una apelación a los cristianos a mantenerse
consistentes en su fe y su vida. Señala las penalidades de la inmoralidad y
termina con una bendición, señalando la verdad que solo Cristo puede guardar
al creyente de ceder a las tentaciones de la vida. Judas, hermano de Santiago,
por lo tanto medio hermano de Jesús, fue el autor de esta epístola.
BEI. Judas tenia que hacerse oír. Había pensado escribir una cosa, pero se vio
impulsado a escribir otra. A diferencia de su hermano Santiago, Judas no era
apóstol ni columna de la iglesia. Aunque Jesús era su medio hermano, Judas no
reclamaba para sí ninguna otra relación con Él salvo la de ser su siervo.
Al principio Judas no creía en Jesús (Jn7: 5), pero al final reconoció que su
hermano era el Hijo de Dios. Comprendió entonces que se había criado en
presencia de Aquel que vino a salvar a su pueblo de sus pecados (Mt 1:21). ¡Con
razón sintió la necesidad de escribir como lo hizo!
2) ¿SI ES UNA EPÍSTOLA CUANDO FUE FUNDADA LA IGLESIA? Posible en
Pentecostés, y visitados por Pablo en Asia menor

3) ¿DE QUIEN ESTA COMPUESTA LA IGLESIA? Judíos y gentiles

4) ¿CUALES SON SUS FUERZAS Y SUS DEBILIDADES? Por lo que se ve,


es una iglesia madura, en su fuerza. Y en debilidad se dejo contaminar, o que
crecieron herejías en medio de ellos. (eran varias iglesias en las casas)
Costmbre locales mas sobresalientes del momento en el que ocurrieron los
acontecimientos
En Judas 5-10, Judas da ejemplos que recuerdan a los Judios Cristianos su historia
empezando por el gran evento de el Éxodo que los definió como el pueblo "escojido"
por Dios y que los ha traído hasta la edad presente. Judas les dice a los lectores de esta
carta que es la totalidad de estas experiencias dadas a ellos como un ejemplo o lección,
en lo que se bebe evitar para vivir su fe. Cada ejemplo era claramente reconocido por
su audiencia: los Judios Cristianos por sus tradiciones y herencias y los Gentiles
Cristianos por la catequisación que habían recibido.
Vivenvias del autor
La tradición de sus "Hechos", dice que fue apóstol de los paganos en Mesopotamia
durante diez años y que volvió a Jerusalén para el llmado Concilio de los Apóstoles.
Luego se uniría a San Simón en Libia, donde ambos predicaron el Evangelio. Ambos
sufrieron martirio en Suanis, Persia, a San Judas le dieron muerte con un mazo y luego,
le cortaron la cabeza con un hacha (el mazo y el hacha son sus atributos iconográficos).
Otra leyenda, muy conocida, le pone llevando una imagen del rostro de Cristo al rey
Abgar de Persia, (otro de sus atributos iconográficos) pero esta es una leyenda aparte,
de otro "Tadeo", fundida con la del Apóstol. Una parte de sus huesos se veneran en la
Basílica de San Pedro y otra en la Basílica de San Saturnino de Tolosa (la autenticidad
de estas reliquias no es comprobable hoy día). Es Patrono de las causas difíciles y
desesperadas.

A;o de confeccion El libro de Judas está estrechamente relacionado con el libro


de 2 Pedro. La fecha de la escritura de Judas depende de si Judas utilizó el
contenido de 2 Pedro, o Pedro usó el contenido de Judas cuando escribió 2
Pedro. Entonces, el libro de Judas fue escrito en algún tiempo entre el 60 y el 80
d.C.
Propósito de la Escritura: El libro de Judas es un importante libro para
nosotros, porque está escrito para el final de los tiempos, para el final de la era
de la iglesia. La edad de la iglesia comenzó con el Día de Pentecostés. Judas es
el único libro dedicado totalmente a la gran apostasía. Judas escribe que las
malas obras son la evidencia de la apostasía. Él nos exhorta a contender por la
fe, porque hay cizaña entre el trigo. Los falsos profetas están en la iglesia y los
santos están en peligro. Judas es un libro pequeño pero muy importante y digno
de estudiarse, escrito para los cristianos de hoy en día.
Visión geográfica social y de la fe de los destinatarios
Las doctrinas de la fe cristiana, confiadas a los creyentes (vers. 3), son dignas
de defenderse. Este es el grito de guerra de la única carta del Nuevo Testamento
dedicada exclusivamente a la guerra contra la apostasía moral y espiritual
(vers. 3–4, 17–18). El enfoque no es tanto en el contenido de la enseñanza falsa,
aunque se menciona la negación de la deidad de Cristo (vers. 4), sino en el estilo
de vida de los malvados perpetradores (se menciona impíos seis veces en los
vers. 4, 15, 18). Los sentimientos del escritor son tan fuertes sobre este asunto
que deja a un lado su propósito original para tratar con ello (vers. 3).

El escritor dice que se llama Judas, un siervo de Jesucristo (vers. 1).


Santiago, el hermano de Jesús, era su hermano mayor (vers. 1; Mt 13:55; v.
Vista Panorámica de Santiago). Esto ayuda a identificar al escritor de esta carta,
porque Judas (así en gr.; “Judah” en heb.) era un nombre común en Israel. Judas
no se refiere a sí mismo como apóstol. Al contrario, deliberadamente él no se
incluye con los apóstoles (vers. 17–18). Como los otros hermanos de Jesús (Mt
13:55; Mr 6:3), Judas continuó siendo incrédulo durante gran parte del ministerio
público de Jesús (Jn 7:3–8). No fue sino hasta después de la resurrección del
Señor que él se encontraba entre los creyentes esperando la promesa del
Espíritu Santo (Hch 1:14). No se menciona desde dónde Judas escribió, aunque
es probable que su ministerio se haya centrado en Jerusalén.

Los lectores son descritos como llamados (vers. 1), amados (vers. 1, 17, 20)
y guardados (vers. 1). Es claro que ellos eran cristianos que oraban con eficacia
(vers. 20) y parece que tenían una comprensión madura de las Escrituras
(vers. 5; cp. vers. 3). No se especifica el destinatario de la carta, pero los
recipientes de Judas eran gente a quienes el Antiguo Testamento debió haberles
sido familiar, ya que se mencionan Satanás (vers. 6), Adán (vers. 14), Caín
(vers. 11), Enoc (vers. 14–15), Sodoma y Gomorra (vers. 7), el éxodo (vers. 5),
Moisés (vers. 9) y Balaam y Coré (vers. 11). Judas cita también literatura no
canónica conocida por sus lectores (vers. 14; cp. I de Enoc; vers. 9; cp. La
Asunción de Moisés). El apóstol Pablo emplea una táctica semejante en algunos
de sus mensajes y cartas (Hch 17:28; 1 Co 15:33; Tit 1:12).

Judas escribe de las condiciones que ya existían en aquellas iglesias


(vers. 4), mientras que el apóstol Pedro anticipó una apostasía que habría de
venir (2 P 2:1). Judas cita de 2 P 3:3 en los vers. 17–18.
Esta carta se escribió probablemente entre el 69 y el 75 d.C., aunque no se
menciona la destrucción de Jerusalén en el 70 d.C.

En los saludos iniciales Judas se presenta y desea para sus lectores


misericordia, paz, y amor (vers. 1–2). El enfoque en el cuerpo de su carta es
doble. Primero describe a los líderes impíos, de modo que puedan ser
identificados y confrontados (vers. 4–16). Su presencia en la comunidad cristiana
(vers. 4–8) era notoria por su sutileza (vers. 4), repetición de errores pasados
(vers. 5–7) y el desprecio por las cosas sagradas (vers. 8). Su actitud implica el
reproche del Señor (vers. 9) de que serán destruidos (vers. 10) y recibirán el
juicio de Dios (vers. 11). Sus características eran prometer lo incierto (vers. 12–
13), un estilo de vida corrupto (vers. 14–15) y ambiciones veladas (vers. 16).
Judas luego desafía a los creyentes a contrarrestar a estos líderes impíos
(vers. 3, 17–23). Les exhorta a contender por la fe (vers. 3) y a tener en cuenta
la advertencia de los apóstoles (vers. 17–18) como razones para hacerlo así.
Hay adversarios específicos contra quienes luchar (vers. 19). Las acciones que
deben tomarse se concentran en reavivar el fervor espiritual por la fe (vers. 20–
21) y rescatar a los que son presa de la impiedad (vers. 22–23). La doxología
final (vers. 24–25) es una de las más bellas en el Nuevo Testamento. Sus
palabras son apropiadas y alentadoras para los creyentes en cada generación
que son bombardeados por ideas y valores que le restan magnificencia a
Jesucristo el Señor.