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LA COMUNION INTIMA CON DIOS

Salmos 25:14-15

Mucho hablamos los cristianos que amamos a Dios, y repetimos como periquitos
que lo amamos con todas nuestras fuerzas. Pero del diente al labio hay mucho
que ver.
Cuando usted quiere tener una conversación privada o muy íntima con alguien,
piensa mucho lo que va a decir, para no herir susceptibilidades, con el propósito
que la conversación sea amena, y porque no decirlo, que de dicha conversación
se obtenga alguna ganancia.
En la comunión que usted y yo buscamos tener con Dios, no solamente se trata de
una acción física temporal, de apartarnos para la oración. Es mucho más, porque
al igual que nosotros Dios busca una relación íntima con cada uno de nosotros. Y
ésta tiene un requisito muy importante, a saber: Sal 25:14

1- ¿Cumples con este requisito? ¿Qué es tener temor de Jehová?

- No es un simple respeto, como el respetar a iguales, ni significa tener


miedo de Dios o terror de Él. Más bien, temer del Señor es tener el
profundo respeto que es debido al Padre, a DIOS, al SEÑOR, al CREADOR
DE TODO.
- No hay temor de Dios sin hacer Su voluntad. En otras palabras, cualquiera
que tema a Dios también hace Su voluntad y cualquiera que no le tema,
sino que quiera satisfacer su carne, no la hace o la hace cuando quiere,
dependiendo de las circunstancias.

2- ¿Cuántas bendiciones vienen si temes a Jehová?

- Salmos 25:15, Salmos 112:1-2, Salmo 34:7,9, Salmo 128:1-4

Eclesiastés 12:13
“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y guarda sus
mandamientos; porque esto es el todo del hombre.”

QUE EL SEÑOR AÑADA BENDICION A SU PALABRA


AMEN
19 Octubre 2018
El temor del Señor
Me gustaría empezar este artículo de una manera
diferente que la acostumbrada y antes que nada daré
algunas de los muchísimas Escrituras que se refieren al
temor el Señor y las promesas de Dios que están
conectadas a ello. Por favor, lean con atención:

Salmos 34:9

“Temed a Jehová, vosotros sus santos, Pues nada falta a los


que le temen.”

Salmos 34:7

"El ángel de Jehová acampa alrededor de los que le temen,


Y los defiende.”

Salmos 112 1-2

“Bienaventurado el hombre que teme a Jehová, Y en sus


mandamientos se deleita en gran manera. Su descendencia
será poderosa en la tierra; La generación de los rectos será
bendita.”
Salmos 25:12

“¿Quién es el hombre que teme a Jehová? El le enseñará el


camino que ha de escoger.”

Salmos 25:14

“La comunión íntima de Jehová es con los que le temen, Y a


ellos hará conocer su pacto.”

Salmos 31:19
“¡Cuán grande es tu bondad, que has guardado para
los que te temen, Que has mostrado a los que esperan en
ti, delante de los hijos de los hombres!“

Salmos 33:18
“He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, Sobre los
que esperan en su misericordia,”

Salmos 85:9
“Ciertamente cercana está su salvación a los que le temen,
Para que habite la gloria en nuestra tierra.”

Salmos 103:11
“Porque como la altura de los cielos sobre la tierra,
Engrandeció su misericordia sobre los que le temen.”

Salmos 103:13
“Como el padre se compadece de sus hijos, Se compadece
Jehová de los que le temen.”
Salmos 103:17
“Mas la misericordia de Jehová es desde la eternidad y
hasta la eternidad sobre los que le temen, Y su justicia
sobre los hijos de los hijos;”

Salmos 111:4-5
“Ha hecho memorables sus maravillas; Ciertamente y
misericordioso e Jehová. Ha dado alimento a los que le
temen; Para siempre se acordará de su pacto.”

Salmo 115:13
Bendecirá a los que temen a Jehová, A pequeños y a
grandes.

Salmos 128: 1-4


“Bienaventurado todo aquel que teme a Jehová, Que anda
en sus caminos. Cuando comieres el trabajo de tus manos,
Bienaventurado serás, y te irá bien. Tu mujer será como vid
que lleva fruto a los lados de tu casa; Tus hijos como
plantas de olivo alrededor de tu mesa. He aquí que así será
bendecido el hombre Que teme a Jehová.”

Salmos 145:19
“Cumplirá el deseo de los que le temen; Oirá asimismo el
clamor de ellos, y los salvará.”

Proverbios 10:27
“El temor de Jehová aumentará los días”
Proverbios 14:26
“En el temor de Jehová está la fuerte confianza; Y
esperanza tendrán sus hijos.”

Proverbios 14:27
“El temor de Jehová es manantial de vida para apartarse de
los lazos de la muerte”

Proverbios 15:33
“El temor de Jehová es enseñanza de sabiduría; Y a la
honra precede la humildad.”

Proverbios 16:6
“Con misericordia y verdad se corrige el pecado, Y con
el temor de Jehová los hombres se apartan del mal.”

Proverbios 19:23
“El temor de Jehová es para vida, Y con él vivirá lleno de
reposo el hombre; No será visitado de mal.”

Proverbios 22:4
“Riquezas, honra y vida Son la remuneración de la
humildad y del temor de Jehová.”

Proverbios 23:17
“Antes persevera en el temor de Jehová todo el tiempo”

Eclesiastés 8:12-13
“Aunque el pecador haga mal cien veces, y prolongue sus
días, con todo yo también sé que les irá bien a los que a
Dios temen, los que temen ante su presencia; y que no le
irá bien al impío, ni le serán prolongados los días, que son
como sombra; por cuanto no teme delante de la presencia
de Dios.”

Eclesiastés 12:13
“El fin de todo el discurso oído es este: Teme a Dios, y
guarda sus mandamientos; porque esto es el todo del
hombre.”

Me parece que es obvio de todo lo anterior que aquí


estamos tratando con un tema muy importante. ¿Qué tiene
el temor del Señor que todos los que lo tengan son sujetos
de tantas promesas como las que leímos? ¿Qué significa
“temor del Señor? ¿Significa tener miedo o terror en la idea
que tenemos de Dios? ¿Podría ser que este tema del
“temor del Señor” ya no es válido hoy en día ya que ahora
somos hijos de Dios? Además, ¿acaso 1 de Juan no nos dice
que en el amor no hay temor? ¿Podrá ser entonces que
este “temor del Señor” es algo solamente del Antiguo
Testamento? El propósito de este artículo es aclarar esas
preguntas.

1. El temor del Señor: no es solo simple


respeto pero tampoco terror

Dependiendo del historial de alguien, están aquellos


que entienden el temor del Señor como un tipo de terror,
tener miedo de Dios. Otros lo entienden como un simple
respeto, como por ejemplo el respeto que les dan a sus
colegas o… no lo entienden para nada porque lo consideran
irrelevante para la presente era de la gracia. No creo que
alguna de estas opiniones sea correcta. Empezando con el
simple respeto: el respeto que pueda existir entre iguales
no es el mismo que con el Altísimo. En un reino, un súbdito
no respeta al rey del mismo modo que respeta a sus
compañeros. Incluso si tiene toda la confianza ante el
trono, como nosotros, a través de la sangre de Cristo
tenemos ante el trono de Dios, incluso si es un hijo del Rey,
como nosotros lo somos a través de la fe, sigue siendo un
súbdito ante el Rey. Y como a todo Rey, ni que decir del
Rey de Reyes, se le debe profundo respeto. En otras
palabras, el hecho que seamos hijos del Rey no anula el
temor, el profundo respeto que se le debe al Rey, al
Altísimo, ni lo convierte en un simple respeto, como el
respeto entre iguales.

Por otro lado, el hijo de un rey de ninguna manera se


acercaría al rey de la misma manera en que un extraño se
le acercaría. Un hijo no se le acercaría al rey con terror sino
con confianza, sabiendo que con quien está hablando es su
amoroso Padre. Al mismo tiempo y como ya dijimos antes,
el hijo también se le acercaría con profundo respeto
reconociendo que no se le está acercando a un colega sino
a su Padre, quien a su vez es el Altísimo, el Señor de
Señores y Rey de Reyes. En otras palabras, el hecho de que
seamos hijos del Rey también significa que el temor del
Señor no se debería de entender como un terror, como
tener miedo, del Rey. Más bien, se debería de entender
como un muy profundo y el más alto respeto que es debido
de hijos al más amoroso Padre, quien a su vez es el Creador
de todo, el Altísimo.

Habiendo aclarado lo anterior, vamos a ver algunos


pasajes que demuestran la majestad de Dios y que están
asociados con el Temor de Dios. Uso estos pasajes como
una indicación de la majestad y realeza de Dios y no para
decir que los cristianos deberían de tener miedo, terror de
Dios. Como ya dijimos, y como veremos más adelante
temer de Dios no significa tenerle miedo. Me parece que en
nuestra era, donde Jesucristo tendió un puente sobre el
espacio vacío que había entre Dios y el hombre, temer de
Dios significa acercársele de ambas formas, como Padre
(con confianza y sin tenerle miedo) y como al Altísimo
(con el más profundo respeto). Volviendo a los pasajes que
mencionamos, empecemos con Jeremías 10:6-7:

Jeremías 10:6-7
“No hay semejante a ti, oh Jehová; grande eres tú, y grande
tu nombre en poderío. ¿Quién no te temerá, oh Rey de las
naciones?”

Apocalipsis 15:4
“¿Quién no te temerá, oh Señor, y glorificará tu nombre?”

y Jeremías 5:22-24
“¿A mí no me temeréis? dice Jehová. ¿No os
amedrentaréis ante mí, que puse arena por término al mar,
por ordenación eterna la cual no quebrantará? Se
levantarán tempestades, mas no prevalecerán; bramarán
sus ondas, mas no lo pasarán. No obstante, este pueblo
tiene corazón falso y rebelde; se apartaron y se fueron. Y
no dijeron en su corazón: Temamos ahora a Jehová Dios
nuestro, que da lluvia temprana y tardía en su tiempo, y
nos guarda los tiempos establecidos de la siega.”

Salmos 33:6-9
"Por la palabra de Jehová fueron hechos los cielos, Y todo el
ejército de ellos por el aliento de su boca. Él junta como
montón las aguas del mar; Él pone en depósitos los
abismos. Tema a Jehová toda la tierra; Teman delante de
él todos los habitantes del mundo. Porque él dijo, y fue
hecho; El mandó, y existió."

DIOS NOS HIZO Y A TODO EL UNIVERSO, TODO, LO


VISIBLE O INVISIBLE, FUE HECHO POR SU PROPIA MANO. Él
es nuestro Padre y nuestro Señor. Es el Altísimo. El
conocimiento de las Escrituras sin temor, profundo respeto
de la majestad de Dios es solo conocimiento intelectual el
cual seguramente producirá orgullo (1 Corintios 8:1). Como
Proverbios nos dice:

Proverbios 2:1-5
“Hijo mío, si recibieres mis palabras, Y mis
mandamientos guardares dentro de ti, haciendo estar
atento tu oído a la sabiduría; Si inclinares tu corazón a la
prudencia, Si clamares a la inteligencia, Y a la prudencia
dieres tu voz; Si como a la plata la buscares, Y la
escudriñares como a tesoros,Entonces entenderás el
temor de Jehová, Y hallarás el conocimiento de Dios.”
Solo si la Palabra de Dios está almacenada en nosotros,
solo si se convierte en parte de nuestro corazón
entenderemos el temor del Señor. Si por lo cual no
tenemos profundo respeto por el Altísimo, entonces
cualquier conocimiento de la Escritura que podamos tener
es solo conocimiento intelectual, el cual, a menos que lo
almacenemos en nuestro corazón en vez de la cabeza, no
dará fruto y eventualmente conllevará a orgullo.

2. Confianza y el temor del Señor en el


Nuevo Testamento

Una opinión que algunos, implícita o explícitamente,


sostienen sobre el temor del Señor es que de algún modo
ha cesado con la obra del Señor Jesucristo. Pero no creo
que eso sea correcto. Aquí les presento algunos pasajes del
Nuevo Testamento que hablan sobre el temor de Dios:

Hechos 9:31
“Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y
Samaria; y eran edificadas, andando EN EL TEMOR DEL
SEÑOR, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu
Santo.”

1 de Pedro 2:17
“Honrad a todos. Amad a los hermanos. TEMED A DIOS.
Honrad al rey.”

2 Corintios 7:1
“Así que, amados, puesto que tenemos tales promesas,
limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu,
perfeccionando la santidad en el temor de Dios.”

Colosenses 3:22
“Siervos, obedeced en todo a vuestros amos terrenales, no
sirviendo al ojo, como los que quieren agradar a los
hombres, sino con corazón sincero, TEMIENDO A DIOS.”

Cornelio, el primer gentil a quien se le predicó el


evangelio, era un hombre temeroso de Dios. Como en
Hechos 10:1-2 dice:

Hechos 10:1-2
“Había en Cesarea un hombre llamado Cornelio, centurión
de la compañía llamada la Italiana, piadoso Y TEMEROSO
DE DIOS con toda su casa, y que hacía muchas limosnas al
pueblo, y oraba a Dios siempre.”

y como Pedro dijo en Hechos 10:34-35 o:


“Entonces Pedro, abriendo la boca, dijo: En verdad
comprendo que Dios no hace acepción de personas, SINO
QUE EN TODA NACIÓN SE AGRADA DEL QUE LE TEME Y
HACE JUSTICIA.”

Como vemos, el temor del Señor está también


presente en el Nuevo Testamento. Al mismo tiempo pienso
- y ya lo he mencionado- que hay una vasta diferencia entre
en Antiguo y el Nuevo Testamento. Eso se debe al hecho de
que ahora está disponible, debido a la obra del Señor
Jesucristo, una muy diferente relación con Dios. Esta
diferente relación también se debería de tomar en
consideración cuando tratamos de entender lo que significa
temer a Dios. Usando el ejemplo antes mencionado, hay
una vasta diferencia entre ciudadano de un reino que solo
están afuera y ciudadanos que son hijos del Rey. Los de
fuera y los hijos no se acercan al rey del mismo modo. Los
de afuera se acercan al rey tal vez con terror debido a Su
majestad y debido a la falta de alguna relación con Él. Pero
eso no aplica para los hijos. Los hijos se acercan al Padre
con confianza, sin tenerle miedo, como hijos que se
acercan a su amoroso Padre. Así es también como la
Escritura nos dice que nos acerquemos al trono:

Hebreos 4:14-16
“Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó
los cielos, Jesús el Hijo de Dios, retengamos nuestra
profesión. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no
pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que
fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin
pecado.Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de
la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el
oportuno socorro.”

Venimos al trono de la gracia confiadamente. Eso no


es por nosotros sino por el Señor Jesucristo, quien puso el
puente sobre el barranco que había entre nosotros y Dios e
hizo posible a aquellos que creen que Él es el Hijo de Dios
que fueran hijo de Dios (1 Juan 5:1). También en 1 de Juan
4:17-19:
1 Juan 4:17-19
“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa
fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De
donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor.
Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero.”

Si amamos a Dios no tendremos miedo de Él porque el


amor y el odio no van juntos. Al mismo tiempo repito que
esto no significa que es correcto acercarse a Dios del
mismo modo que acercarse a iguales, con tal vez algún
simple respeto y sin darse cuenta de la Altura de Aquel a
quien se están acercando. Pero de nuevo, esto no es un
terror ni es para que tengamos miedo de Él. Si es terror,
entonces no le amamos en verdad como deberíamos,
puesto que en el amor no hay temor. Más bien, como
dijimos: temer a Dios significa acercase de ambas formas al
Padre (con confianza y sin tenerle miedo) y como al
Altísimo (con el más profundo respeto).

3. Temer a Dios: hacer Su voluntad

Avanzando con lo anterior, de verdad no sé cómo


alguien camina en la voluntad de Dios si no tiene temor de
Él y cómo alguien teme de Dios si no hace Su voluntad.
Temer a Dios significa hacer Su voluntad. Significa dar el
paso de fe en lo que Dios nos ha dicho, incluso si no
entendemos cómo va a funcionar todo y no hemos visto
toda la imagen. Aquellos que temen del Señor querrán
hacer Su voluntad. Cualquier cosa que el Padre diga tiene
para ellos el significado más grande, y no es negociable
puesto que vino de la boca del Padre. El temor del Señor, el
profundo respeto por Él y Su voluntad así como la
obediencia y Su voluntad van de la mano. Porque imagínate
hijos desobedientes. ¿Te parecería que respetan a su
padre? Tal vez se acercan a su padre para obtener cosas,
pero no lo aman en verdad o respetan. Si lo amaran
atesorarían Su voluntad en sus corazones y la harían.
Desafortunadamente hay algunos cristianos que son así:
van a Dios solamente cuando están en gran necesidad y el
resto del tiempo viven como el mundo. Obviamente eso
tiene que cambiar. En vez de acercarse a Dios de esa
manera deberíamos profundizar nuestra relación,
buscando primeramente Su reino y Su justicia y todo lo
demás nos será añadido (Mateo 6:33). Como Filipenses 2:5-
11 dice sobre nuestro ejemplo: el Señor Jesucristo:

Filipenses 2:5-11
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en
Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el
ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se
despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho
semejante a los hombres; y estando en la condición de
hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta
la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le
exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo
nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda
rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo
de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el
Señor, para gloria de Dios Padre.”
Dejemos que la misma mente este en nosotros, dice la
Escritura, la que estaba en el Señor Jesucristo. ¿Cuál era esa
mente? Era la mente de obediencia, incluso hasta la
muerte. Era la mente de “no mi voluntad, sino la tuya”
(Lucas 22:42).

Lo que quiero decir con lo anterior es que no podemos


decir que tememos al Señor si no hacemos Su voluntad. De
hecho es lo mismo, como el amar al Señor. Como dijo:

Juan 14:23-24
“El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará,
y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me
ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído
no es mía, sino del Padre que me envió.”

No podemos decir que amamos al Señor si no hacemos


lo que Él dice. De igual modo, creo que no podemos decir
que tememos al Señor si no hacemos lo que sabemos que
es Su voluntad.

Para concluir esta sección, el temor del Señor significa


también obediencia al Señor. Significa atesorar al Señor y
Su voluntad no importa qué. Significa en una frase: estimar
grandemente a Dios y Su voluntad.

4. Conclusión

Empezamos este artículo demostrando la fuente de


bendición que es el temor del Señor. Es difícil encontrar
otro tema en la Escritura que contenga tantas promesas:
larga vida, prosperidad, liberación y muchas otras más que
acompañan a aquellos que le temen.

Entonces tratamos de definir el temor del Señor


poniendo en claro que no es un simple respeto, como el
respetar a iguales, ni significa tener miedo de Dios o terror
de Él. Más bien, temer del Señor es tener el profundo
respeto que es debido al Padre, a DIOS, al SEÑOR, al
CREADOR DE TODO.

Finalmente, aclaramos que no hay temor de Dios sin


hacer Su voluntad. En otras palabras, cualquiera que tema
a Dios también hace Su voluntad y cualquiera que no le
tema, sino que quiera satisfacer su carne, no la hace o la
hace cuando quiere, dependiendo de las circunstancias.

Cerrando este artículo, vamos a escuchar


cuidadosamente esta instrucción de Eclesiastés:

Eclesiastés 12:13-14

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