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Rizartrosis: Generalidades.

Posted on 3 febrero, 2017 by Amaranto Terapia Ocupacional

La Rizartrosis es una alteración degenerativa de la articulación


trapeciometacarpiana (TMC) del primer dedo, que se caracteriza por un deterioro
progresivo de las superficies articulares y una formación ósea en las mismas
provocando un importante déficit funcional.

Su aparición se relaciona con trabajos con altos requerimientos de fuerza o con


traumatismos, pero no de manera concluyente por lo que ciertamente su origen no
está claro, aunque parece haber una relación con la inestabilidad de la articulación por
desgaste del cartílago.
Es un trastorno musculoesquelético muy común. Predomina
en mujeres posmenopáusicas.La mayoría de personas por encima de 55 años
tienen evidencia radiológica de rizartrosis en, al menos, una de sus manos.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS:
Dolor difuso en la base del pulgar: en la inserción del abductor largo del pulgar o en la
cara dorsal del ángulo que forman el primer y segundo metacarpiano.
Dolor irradiado hacia el antebrazo y causado por actividades cotidianas (uso de la
llaves, coser, escurrir paños), acompañado de pérdida progresiva de fuerza.
Dolor es espontáneo, sobre todo al realizar la pinza lateral.
Para medir el dolor se puede utilizar diferentes escalas. Una de ellas es la de Alnnot.
Otra técnica de exploración es dolor frente a las maniobras de tracción y compresión
axial en la que el evaluador coloca su pulgar e índice sobre ambos lados de la
articulación carpo-metacarpiana del pulgar; mientras sostiene el primer metacarpiano
con la otra mano, imprime una carga axial y realiza las maniobras.
Otros síntomas que pueden estar presentes son:
– Deformación con giba local por subluxación de la base del 1º metacarpiano.
– Crepitación y dolor frente a las maniobras de tracción y compresión axial.
– Dolor a la palpación del ángulo intermetacarpiano entre 1º y 2º.
– Pérdida de la fuerza de prehensión.

En estadios muy avanzados se ve limitada la movilidad con deformidad por


subluxación dorso-radial carpo-metacarpiana. La articulación metacarpo-falángica
compensará dicha pérdida realizando hiperextensión de la misma, dando lugar a la
deformidad de pulgar en zeta.
Por lo que los pacientes manifiestan debilidad para la prensión, dificultades o
incapacidad para la abducción del pulgar, dificultades para efectuar la pinza lateral; en
definitiva una importante limitación en la funcionalidad de la mano.
DIAGNÓSTICO:
Se lleva a cabo mediante las manifestaciones clínicas y evidencias radiológicas.
EXPLORACIÓN RADIOLÓGICA:
Se observan los signos habituales de la artrosis:
1-Pinzamiento de la interlínea articular.
2-Esclerosis del hueso subcondral.
3-Osteofitosis y geodas.
4-Calcificaciones.
5-Sub-luxaciones.
TRATAMIENTO:
Consiste en un abordaje multimodal: farmacológico, programas educativos y
preventivos, cirugía, órtesis y ferulaje, ayudas técnicas y programas de ejercicios.

Fuente de las imágenes:


https://www.fisioterapia-online.com/articulos/artrosis-del-pulgar-o-rizartrosis-que-es-
causas-y-tratamiento-en-fisioterapia
http://www.climba.com.ar/info_pacientes-artrosis-base-pulgar.php
http://www.institutferran.org/rizartrosis.htm
https://mejorconsalud.com/como-detectar-tratar-y-prevenir-la-rizartrosis/
https://mejorconsalud.com/como-detectar-tratar-y-prevenir-la-rizartrosis/

Rizartrosis: Objetivos y evaluación.


Posted on 12 febrero, 2017 by Amaranto Terapia Ocupacional

Como comentábamos en la entrada anterior (Rizartrosis: Generalidades) la


importancia de esta patología radica en el déficit funcional que ocasiona y en su
elevada incidencia.
Se producen una incapacidad para abducir el pulgar y realizar la pinza lateral (apretar,
coger o sujetar un objeto).
FASES
El protocolo de la rizartrosis se puede dividir en tres fases en función de su evolución:
1. Primera fase de dolor e inflamación: en la que se hace uso
de férulas, generalmente de reposo, con una adecuada alineación ósea y se
trata de disminuir la inflamación.
2. Segunda fase de tratamiento, en la que se concentran las actuaciones del
terapeuta a través de actividades terapéuticas. Esta fase cursa sin dolor ni
inflamación, por lo que pueden utilizarse férulas funcionales. Se realizan
programas de educación para generar conciencia de la importancia de realizar
estas actividades así como generalizar el tratamiento
3. Tercera fase de autotratamiento con control médico-terapeuta. El pacientes o
usuario es capaz de realizar su tratamiento y el terapeuta revisará las
actividades.
EVALUACIÓN
Se evalúa la presencia de:
 Dolor en la base del pulgar con el test de Grind. Esta prueba se utiliza para
valorar la afectación TMC. Se lleva a cabo rotando la base del primer
metacarpiano mientras se aplica una compresión axial. El test es positivo sí el
paciente describe dolor.
 Crepitación: se evalúa movilizando la articulación TMC y observando la
presencia de crepitaciones.
 Inflamación de la articulación TMC: por medio de la observación de la misma.
 Hipermovilidad/limitación de las articulaciones TMC-MCF-IF que se evalúa
mediante.
 Goniometría: o la observación de las Actividades de la Vida Diaria.
 Fuerza: valorando el movimiento contra resistencia.
 Resistencia: se mide la fatiga al realizar Actividades de la Vida Diaria
Básicas.
No hay que olvidar la valoración de Actividades de la Vida Diaria Básicas e
instrumentales.
OBJETIVOS
Primera fase del tratamiento:
 Desaparición y/o disminución del
 Estabilizar el arco de movimiento del pulgar.
 Enseñar estrategias que disminuyan el dolor y el deterioro articular.
Segunda fase del tratamiento
 Conservar/restaurar el movimiento.
 Estabilizar el arco de movimiento del pulgar y la fuerza de prensión.
 Prevenir.
Tercera fase del tratamiento:
 Brindar estrategias para evitar el dolor.
 Potenciar la generalidad de las actividades.
 Educar al usuario sobre su patología.
Test de Grind

http://www.amolca.com.co/images/stories/amolca/medicina/cirugia-plastica-
reconstructiva/cirugia-mano/pag1-mano.pdf
http://roderic.uv.es/bitstream/handle/10550/55991/TESIS%20DOCTORAL%20Cristina
%20Campos%20Villegas.pdf?sequence=1
Artrosis Trapeciometacarpiana: Evaluación funcional global de la mano. Vázquez
Alonso MF. 2011. Acta Ortopédica mexicana Vol.6. Pag. 372-375.
https://smar.org.es/wp-content/uploads/2015/01/Rizartrosis-Resumen-I.-Herraiz.pdf

Protocolo de intervención de Terapia


Ocupacional en rizartrosis.

Posted on 17 febrero, 2017 by Amaranto Terapia Ocupacional


Desde Terapia Ocupacional, diseñaremos diferentes actividades graduadas,
personalizando el protocolo de intervención o tratamiento en caso de Rizartrosis, y
teniendo en cuenta las necesidades de cada usuario, con el objetivo de brindar
estrategias para favorecer la autonomía e independencia.
⊕ PRIMERA FASE
 Reposo: consiste en educar al usuario en la necesidad de planificar las
actividades para poder dosificarlas en función de la presencia
de fatiga y/o dolor. Poder alternar actividades que impliquen mayor
esfuerzo con otro tipo de tareas de menor demanda y realizar tareas
que puedas ser interrumpidas en caso de exacerbación de los síntomas.
 Masajes y estiramientos: de índice y pulgar, siempre suaves, en sentido
longitudinal, para reducir el dolor y aumentar la circulación en la zona
para favorecer el drenaje de la misma.
 Uso de ortesis: utilización de una férula de reposo, moldeada en el
usuario, con adecuada alineación del pulgar y de carpo. También existen
férulas comerciales.

⊕ SEGUNDA FASE

◊ Actividades terapéuticas:

 Restauración del primer espacio inter-meta-carpiano: mediante un masaje


que puede realizar el propio usuario o paciente en los músculos aductores e
interóseos.
 Reeducación postural dinámica: estabilizando la articulación TMC.
 Movilización y tracción: se enseña al usario la movilización del pulgar afectado,
debe traccionar longitudinalmente y realizar rotaciones suaves del pulgar. Es
importante explicar que debe evitar el dolor.
 Fortalecimiento: de los músculos tenares a través de actividades.
 Apertura del primer espacio interdigital: de forma activa y con adecuada
alineación. Importante evitar hiperextensión de MCF e IF.
 Realizar pinzas: a través de actividades manipulativas.
 Distensión de la TMC evitando el dolor.
 Potenciar la eminencia tenar a través de actividades terapéuticas.
◊ Equipamiento ortésico: Utilización de férulas funcionales que permiten al usuario
realizar sus actividades cotidianas y disminuyen el dolor. Asimismo evitan la progresión
de deformidades, en este caso la aducción del primer meta y subluxación de la base.

◊ Termoterapia: se puede valorar el uso tanto de parafina como de hielo. A la hora de


emplear frío y/o calor hay que tener en cuenta varias consideraciones.

⊕ TERCERA FASE

 Control de actividades: consiste en reevaluar al usuario y revisar las


actividades que realizar para reforzar que se lleven a cabo las directrices del
tratamiento, como monitorizar la férula, valorar si ha experimentado mejoría,
existencia de dudas o inquietudes, etc.

 Educación al usuario sobre su enfermedad y como evitar posiciones de estrés o


aquellas que aumenten la deformidad; educación en normas de protección
articular y enseñanza de principios ergonómicos a la hora de realizar las AVD;
uso de productos de apoyo, adaptaciones o realización de modificaciones en el
entorno.

Manual de ortopedia y traumatología. Primera edición electrónica.