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La conducta es la acción del organismo ante las condiciones del mundo exterior y nombra

las siguientes variables que afectan el condicionamiento: El nivel de motivación, la cantidad


de esfuerzo y la demora del esfuerzo.5

Watson es considerado el precursor del movimiento conductista, defendía que cualquier


conducta compleja, si la analizamos y descomponemos en todas sus partes, hallaremos que
está constituida por reflejos condicionados, y que el aprendizaje es un cambio en la
disposición o capacidad de un organismo y que se debe fundamentalmente a la influencia del
medio. La suya es una psicología de estímulos y respuestas, además establece los conceptos
de reforzamiento y extinción ligados a las respuestas condicionadas.6 Watson desarrolló el
conductismo, en su opinión, el análisis de la conducta y las relaciones, era el único método
objetivo para conseguir la penetración en las acciones humanas y extrapolar el método propio
de las ciencias naturales.3

Esta corriente se mantiene vigente la primera mitad del siglo XX y es una influencia
determinante para entender las conductas de enfermos y se aplica para reforzar conductas
positivas y tratar de extinguir conductas consideradas erróneas, así mismo es la base
científica para desarrollar modelos educativos aplicados en múltiples países.

Bandura (Albert) modifica la teoría del aprendizaje su teoría el aprendizaje vivario a pesar
de estar sólidamente basada en el conductismo se separa del incluyendo elementos mentales
que son afines a teorías posteriores. Afirma que el aprendizaje se produce mediante la
observación de un modelo y es este modelo el que se verá reforzado o castigado, no hace
falta realizar la conducta para aprenderla. El desarrollo de esta teoría da lugar a la inclusión
de variables cognitivas en el paradigma conductual como son el pensamiento y la memoria.
Puntualiza también los pasos que se suceden en el proceso de enseñanza: La atención, la
retención, la reproducción y la motivación, esta teoría hace evolucionar el modelo de
enseñanza—aprendizaje y establece su objetivo como la adquisición del conocimiento.7 El
aprendizaje es un proceso por medio del cual modificamos nuestro comportamiento, lo que
nos permite adaptarnos y modificar nuestro medio ambiente.

El conductismo tiene dentro de la historia de la Psicología un papel muy importante, sin el


empuje de los Psicólogos que se adhirieron a esta corriente no hubiera sido posible fortalecer
a la Psicología como una ciencia, lo que le permitió independizarse de la filosofía8 sus
experimentos y las leyes y principios que establecieron tienen un valor innegable para
entender la conducta, el aprendizaje, la formación de hábitos condicionamientos positivos y
negativos en el ser humano.

El conductismo toma del empirismo su objetividad experimental, llevando el estudio del


comportamiento animal y humano al laboratorio, donde controla los estímulos y las
respuestas inducidas por ellos, transformando los comportamientos en un hecho observable
y medible, aplicándole el método científico para darle credibilidad y validez. El desarrollo
de esta teoría coincide en el tiempo con el desarrollo de otras disciplinas científicas, los
grandes descubrimientos de la física, química, la medicina y el inicio de la tecnología.

A pesar de sus grandes éxitos en el entendimiento de la conducta animal y el aprendizaje


humano9, solo permite la comprensión del aprendizaje en los humanos en una forma limitada
y básica, ya que la esencia de éste es muy compleja, por lo tanto desde este punto de vista se
puede considerar una teoría muy conservadora y limitada.

Para Watson la Psicología humana era solo una extensión del aprendizaje animal y tenía la
certeza de que un profundo entendimiento de este nos daría la clave para comprender el
aprendizaje humano. En este punto de vista el aprendizaje se ve reducido a un pequeño
conjunto de premisas, que solo nos dan una explicación muy limitada de la conducta
humana.9

Los postulados conductistas, basados en la asociación estímulo—respuesta aplicados a


animales y personas, aunque se supone que algo debe de pasar dentro del cerebro para que
este fenómeno suceda, consideran que no hace falta estudiarlo ni teorizarlo.9

Las teorías conductistas revolucionaron la enseñanza en la primera mitad del siglo XX y


fueron la base para los modelos educativos por muchas décadas. Dichos modelos ponen
énfasis en la motivación externa: Notas, premios y castigos, como consecuencia, el estudio
no siempre representa pera el niño o el adolescente un medio que promueva la
autorrealización personal, ya que al concebirse el trabajo académico como un deber se genera
una actitud negativa hacia la educación formal. El alumno no aprende por interés propio,
siente las tareas y los exámenes como una imposición del adulto, no percibe una razón de ser
a sus vivencias dentro de le institución educativa y puede aburrirse. Este tipo de enseñanza
transmitiva tiende a producir lagunas de aprendizaje o le obliga a aprender cosas que no
entiende.

Los modelos educativos basados en el conductismo, solo ponen énfasis en el rendimiento


académico y desarrollan en los alumnos sentimientos egoístas, desde el punto de vista social,
no promueve un desarrollo integral de la personalidad de los alumnos.8

Los conductistas consideran importante el análisis de la formación de hábitos y como reforzar


o extinguir un determinado comportamiento, se preguntan a cuales motivaciones externas
responde mejor un estudiante, pero su visión, de que el proceso sea observable y medible
hace que en estos modelos se le reste importancia a sentimientos, actitudes y motivaciones
internas que influyen también en el proceso enseñanza—aprendizaje.

Por todas estas razones los modelos educativos de afiliación conductista han sido
abandonados en casi todos los países y los modelos actuales se basan en nuevas teorías que
promueven el desarrollo integral de la personalidad del alumno.

El conductismo ha despreciado las diferencias individuales. Es decir, todas las “tabulas” se


parecen. Esta equivalencia también se puede encontrar en otras ciencias, así se sostiene que
hay una cierta semejanza entre el comportamiento del consumidor del mercado por un
producto y el comportamiento individual para tomar un caso de las ciencias económicas.
Las teorías del procesamiento de información se concentran en la forma en que la gente presta
atención a los sucesos del medio, codifica la información que debe aprender y la relaciona
con el conocimiento que ya tiene, almacena la nueva información en la memoria y la recupera
cuando la necesita (Shuel, 1986).
Conductismo se centra en los procesos cognoscitivos y ha recibido la influencia de los
avances en las comunicaciones y de la tecnología de la informática.
El PI proporciona una concepción constructivista del ser humano. La idea constructivista (o
negación del principio de correspondencia del conductismo) se basa en la existencia de una
mente (sistema operativo) que mediante procesos dirigidos desde arriba hacia abajo (top
down) determina la forma en que la información será procesada y la naturaleza de las
representaciones construidas por el sujeto.
En la teoría organicista, la actividad es inherente al sistema. El sistema no es solo un
mecanismo, es ante todo un ser vivo, un organismo. Los organismos, por su propia
naturaleza, son mecanismos cambiantes y sobre todo deciden qué rumbo seguir.
La otra postura, se sustenta sobre el campo de la Gestalt y pertenece a la teoría cognoscitiva.
Los teóricos que se ubican dentro de este campo, conciben al aprendizaje como un proceso
interno en el cual el individuo adquiere su aprendizaje a través de unas estructuras innatas
que se van desarrollando durante su interacción con el medio social, cultural, afectivo y
psicológico. Dentro de estos teóricos se pueden mencionar los siguientes: Jean Rousseau
(1712- 1778), Jean Piaget (1896- 1980), David Ausubel, Jerome Bruner, entre otros.
Según Acosta y Sabatino (1986) como: Una secuencia de varios subprocesos. Uno cuando el
sujeto capta y percibe un evento del ambiente. Una vez dentro del sujeto ese evento es
procesado; bien asociado, bien analizado, bien categorizado, etc. Eventualmente es
exteriorizado en forma de conducta observable.
Los teóricos que se sustentan sobre la teoría cognoscitiva, los cuales conciben al aprendizaje
como un acto interno. Por ello, sus bases teóricas descansan sobre el precepto en el cual el
aprendizaje en los seres humanos se alcanza a través de unas estructuras cognitivas o de
insights que se van adquiriendo y desarrollando a medida que el individuo o persona que
aprende se interacciona con el medio ambiente que le rodea.
A concepción curricular tecnológica percibe al hombre o sujeto que aprende, desde las
siguientes perspectivas:
Perspectiva Epistemológica: conocimiento desde la base de lo real, de la experiencia
sensorial, tal como lo señala Naranjo (1992) concibe al conocimiento a través del
"razonamiento y del procesamiento de datos directamente relacionados con hechos sobre
esa(s) realidad(es)" Por lo tanto, para esta concepción, el conocimiento viene de afuera hacia
el observador, y en ello juegan un papel relevante las características presentes en los objetos
y los reflejos que los mismos producen en la mente del sujeto. De esta manera, en la relación
epistémica entre el sujeto que conoce y el mundo exterior, se lleva a cabo a través de un
proceso que va desde el exterior hacia el observador, en el cual el objeto cognoscible va al
sujeto cognoscente; no obstante, el sujeto que aprende no tiene una relación bidireccional
con el objeto a conocer. Lo que trae como consecuencia, un aprendizaje mecánico,
conductual y condicionado; carente de reflexiones subjetivas, con los cuales se exteriorice la
percepción interna de cada sujeto. Perspectiva Axiológica En relación a la perspectiva
axiológica, esta concepción curricular asume todos aquellos valores éticos y estéticos que
están relacionados directamente con los objetos, bien sea de manera individual, ligados o
separados. Y se asumen como una manifestación observable y medible, confiriéndole una
característica fundamental, la cual consiste en que todos los objetos valen por sí mismos,
aunque no exista el ente humano. Esto se debe a la concepción materialista asumida por esta
corriente hacia el mundo material y a todo aquello que ocupa un lugar en el espacio y que
puede ser medible y cuantificable.
El conductismo y el cognoscitivismo
En cuanto a la teoría cognoscitiva, por encontrarse dentro del campo de la Gestalt, la misma
percibirá ontológicamente a la persona que aprende como un ser de interrelación. Ya que esta
teoría se encuentra sustentada sobre la plataforma filosófica estructuralista cuya concepción
curricular es la sistémica. Esta concepción curricular percibe ontológicamente al hombre o
educando como un ser de interrelación. Por ello, Sabino (1988) la define como "Un ser o
identidad holística con relaciones internas o externas de carácter homo-estático (equilibrio
térmico) que lo llevan a desarrollarse de manera evolutiva". Por lo tanto, su andamiaje
epistémico se basa en un sistema de relaciones internas y estables con los cuales se
determinan las características esenciales del objeto. En consecuencia se construye un todo
orgánico en el cual cada elemento dependerá de los otros, causando de esta manera una
marcada y estrecha interrelación entre la persona que aprende y el cosmos que le circunda.
Esta forma de visualizar al mundo en un todo orgánico y en una constante interrelación es lo
que permite demarcar a la concepción curricular sistémica como la plataforma en la cual se
sustenta la teoría del aprendizaje cognoscitiva. Del mismo modo, cabe señalar que la
concepción curricular sistémica, percibe a la persona que aprende desde diferentes
perspectivas. Entre ellas se pueden mencionar: Perspectiva Epistemológica En relación a esta
perspectiva, la concepción sistémica sustenta su premisa en que existe una relación entre el
sujeto (cognoscente), el objeto (cognoscible) y la naturaleza de la realidad (lo conocible) que
lo circunda. (Afcha 2006). Por otra parte, el ser en esta concepción curricular se concibe
como una parte o estructura de un sistema que está en constante interrelación con el mundo
que le rodea. Por consiguiente, el sujeto cognoscente va al objeto cognoscible y éste va al
sujeto cognoscente. En esta interrelación es donde se produce la estructuración de nuevos
constructos cognitivos y la propiedad del individuo para realizar análisis críticos
concernientes a la realidad que lo circunda y a su propio mundo perceptual. Perspectiva
Axiológica Para esta concepción curricular, la axiología se deriva de la lógica inherente a la
estructuración del sujeto o educando que conoce y a su interrelación con las cualidades
concretas y abstractas del objeto que se conoce (Sabino, 1988). Los valores que se promueven
son tanto los valores estéticos, morales, consumatorios, éticos; así como también, todos
aquellos valores que tienen una estrecha relación con el equilibrio de los sistemas que
conforman al todo, entendiéndose a éste como el contexto social, cultural, afectivo,
psicológico y natural en el cual vive la persona o educando.