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ORIENTACIONES PARA LA IMPLEMENTACIÓN DEL ACOMPAÑAMIENTO

SOCIOLABORAL EN EL MARCO DE UN ACOMPAÑAMIENTO INTEGRAL

Marzo 2018

1.- Introducción

Si bien se ha avanzado respecto a las conceptualizaciones en torno a la situación de


pobreza para ampliar su comprensión más allá de la insuficiencia de ingresos, ésta
continúa siendo una dimensión significativa, en tanto se constituye en la principal fuente
de recursos de las personas y familias. Mediante ello, es posible acceder a un conjunto de
bienes y servicios, así como también, el llevar a cabo una actividad productiva o laboral
genera interacciones sociales que favorecen el desarrollo de capacidades y la
vinculación e inclusión social de las personas.

Desde esta perspectiva, reconocer y relevar la dimensión de “Trabajo y Seguridad Social”,


como el eje para la inclusión social y productiva de los integrantes de las familias más
vulnerables, se torna una tarea fundamental para los profesionales del programa.

El acompañamiento sociolaboral entonces se constituye como eje primordial de apoyo y


fortalecimiento de habilidades de empleabilidad para el desarrollo de estrategias en la
generación de ingreso y la inclusión social productiva.

2.- Aspectos centrales del Acompañamiento Integral

El acompañamiento es planteado de un modo integral puesto que se trata de un único


proceso que busca identificar, fortalecer y desarrollar capacidades para alcanzar
condiciones de bienestar en los ámbitos relevantes de la experiencia humana y, en
consecuencia, propiciar la inclusión social de los participantes; considerando también el
monitoreo permanente de los avances que las familias y personas van alcanzando
durante el proceso.

Se abordan de manera conjunta 5 dimensiones de bienestar con la familia: Trabajo y


Seguridad Social, Ingresos, Educación, Salud, y Vivienda y Entorno (Acompañamiento
Psicosocial), e igualmente, se hace un foco específico en la Dimensión Trabajo y
Seguridad Social, mediante una intervención individual con uno o dos integrantes
mayores de 18 años (Acompañamiento Sociolaboral) que manifiesten su interés en
integrarse al mercado laboral o en mejorar sus habilidades de empleabilidad.

Mediante la Matriz de Bienestar definida para el Programa Familias, el Apoyo Integral


aborda las cinco dimensiones con sus condiciones e indicadores de bienestar y se espera
que a través de este ejercicio y la elaboración de un Plan Familiar de Desarrollo, las
familias y sus integrantes fortalezcan y desarrollen conocimientos, competencias,
experiencias, se vinculen con redes de apoyo institucionales y comunitarias y con la
estructura de oportunidades del territorio.

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Comprender la pobreza como un fenómeno multidimensional significa visualizar a la
familia en un contexto relacional, que requiere de una mirada e intervenciones de
carácter integral; el desafío entonces del acompañamiento psicosocial y sociolaboral es
precisamente no perder de vista dicha mirada en el proceso de intervención.

3.- Énfasis del Acompañamiento Sociolaboral (ASL) por etapa de intervención.

a) Etapa 1: Ingreso al Programa

Corresponde a la invitación de las familias a participar, y constituye la puerta de entrada


al programa, entendiéndose que desde este encuentro se comienza a generar un vínculo
con el grupo familiar.

En esta etapa se realiza sólo una sesión familiar, en la que el/la profesional identifica en la
composición familiar a las/os potenciales participantes del ASL. Una vez identificados
todos los integrantes de la familia, el profesional debe promover e incentivar que la familia
participe en ambas trayectorias de acompañamiento, relevando el ejercicio de
acompañamiento sociolaboral cuando en ésta se encuentra 1 o 2 integrantes mayores
de edad y en condiciones de participar en ese proceso.

El profesional a cargo de esta etapa deberá promover la participación en esta


trayectoria entendiendo que entregará mayores herramientas a los participantes en
cuanto a sus condiciones de empleabilidad y a su capacidad generadora de ingresos.
Por ningún motivo es causa de exclusión de este acompañamiento el ser adulto mayor o
el encontrarse actualmente ocupado o trabajando.

Cabe señalar que el Acompañamiento Sociolaboral es posible realizarlo posterior a una


jornada laboral o incluso durante los días sábados, horarios que es importante comunicar
a los integrantes de la familia, pues a veces ello es causa de desmotivación para
participar de éste.

En caso que exista una familia que cuente con integrantes con características para
participar en el ASL, pero no tiene la posibilidad de participar en éste por razones
justificadas tales como: a) Discapacidad severa que impiden la participación laboral, b)
Adulto mayor que no está motivado en participar en acompañamiento sociolaboral a
pesar de explicarle que puede ser con el fin de desarrollar una actividad ocupacional y
no necesariamente remunerada, excepcionalmente, en el Plan de Intervención se podrá
comprometer tan sólo una trayectoria de intervención, la que correspondería a
trayectoria Acompañamiento Psicosocial.

b) Etapa 2: Construcción Planes Familiares de Desarrollo

En esta etapa se inicia el proceso de acompañamiento por parte del Apoyo Familiar, el
que debe relevar todas las dimensiones de bienestar, y organizar el proceso de acuerdo a

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los intereses y prioridades que la misma familia establezca. En el marco de la dimensión
“Trabajo y Seguridad Social”, como parte de la trayectoria APS, el profesional debe
trabajar todos los indicadores de esta dimensión con la familia (i1 a i11).

Respecto de las familias que definieron doble trayectoria en el Plan de Intervención, es en


esta etapa donde corresponde individualizar a los potenciales participantes del
acompañamiento sociolaboral, incentivando, propiciando y generando condiciones
para su participación en éste, particularmente aquellas personas que trabajan o poseen
alguna actividad fuera del hogar o jóvenes que no presentan interés en las sesiones
psicosociales; esto último responde a la necesidad e importancia de generar una
vinculación efectiva con ellos desde el inicio de la intervención.

Durante esta etapa, o al término de ella se deben confirmar las/os participantes que
iniciarán el acompañamiento sociolaboral, siendo fundamental que se les comuniquen los
objetivos y sentidos de las sesiones individuales, como así mismo, de la vinculación del Plan
Laboral con el Plan Familiar de Desarrollo, pues ambos impactan en el bienestar de la
familia como grupo social. Para ello, es necesario que los integrantes del grupo familiar
que sean mayores de 18 años, se incorporen a las sesiones, en específico aquellas donde
se aborde la Dimensión Trabajo y Seguridad Social, y que comprendan los alcances del
proceso de acompañamiento laboral, lo cual se materializa con un encuentro directo
entre el o los participantes y el Apoyo Familiar. Esta acción permitirá desarrollar una
estrategia, desde la profundización diagnostica, que tomara un carácter formal y
especifico al iniciar la trayectoria laboral en la siguiente etapa.

c) Etapa 3: Apoyo al Bienestar Familiar

Corresponde abordar el acompañamiento individual para las/os participantes que en la


etapa 2 confirmaron su interés en participar del ASL, llevando a cabo sesiones de
carácter individual y grupal.

Estas sesiones buscan, en su conjunto, fortalecer las capacidades del individuo para
incluirse socialmente a través del trabajo y participar activamente a través del desarrollo
de estrategias para la generación de ingresos. Durante la etapa de Apoyo al Bienestar
Familiar, se realizan 4 sesiones ASL individuales y 4 sesiones ASL grupales, las que se
articulan en una secuencialidad que dota de consistencia a la modalidad de
Acompañamiento Integral.

En el ASL se genera un proceso de intervención personalizado a los integrantes de la


familia que manifestaron su interés en participar de esta trayectoria. Las sesiones buscan
generar la definición de objetivos, recursos y compromisos de acción por parte del o los
participantes, organizando estos elementos en una estrategia que tiene como propósito
alcanzar mejores condiciones de empleabilidad y/o mayor capacidad generadora de
ingresos.

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Sesiones Individuales ASL.

En la primera sesión individual ASL se debe levantar la línea base de la Matriz de Bienestar
por Integrante, es decir, se abordan los indicadores i1 a i8 y se elabora el Plan Laboral por
cada uno de los integrantes de la familia que han confirmado su participación en este
acompañamiento. Mediante este Plan se determina el tipo de desenlaces del
participante, de acuerdo a sus intereses; es importante que esta decisión sea autónoma y
responda a un proceso de análisis y dialogo, que fue iniciado en la etapa de construcción
de planes familiares de desarrollo.

Si el participante que asume la trayectoria sociolaboral no estuvo presente en sesiones de


la etapa anterior “Construcción Planes de Desarrollo”, en esta sesión individual se deben
dar a conocer los objetivos del Programa en general y de este acompañamiento en
particular junto con el ajuste y nivelación de expectativas.

Las sesiones individuales, se orientan a generar un proceso de intervención personalizado


a los integrantes de la familia que participan del acompañamiento sociolaboral. Estas
sesiones buscan generar la definición de objetivos, recursos, vinculaciones y compromisos
de acción por parte del participante, identificando obstáculos y barreras, para
posteriormente, organizar estos elementos en una estrategia que tiene como propósito
alcanzar mejores condiciones de empleabilidad (Instrumento Plan Laboral).

Sumado a la identificación de los intereses de los participantes, sus habilidades y recursos


personales y familiares, se encuentra como acción fundamental, el diagnóstico que el
Apoyo Familiar y el Gestor Comunitario ha desarrollado de la estructura de oportunidades
en el territorio, pues permite reconocer el alcance real de la oferta disponible (pública y
privada), permitiendo organizar de mejor manera el Plan Laboral de cada participante y
las derivaciones y vinculaciones que se requiere llevar a cabo para su implementación. b)

Durante el desarrollo del ASL no hay que perder de vista la complementariedad que
debiese existir entre el Plan Laboral y el Plan Familiar de Desarrollo, pues ambos planes
debiesen fortalecerse mutuamente con acciones familiares e individuales según las metas
definidas.

Otro elemento relevante en el Acompañamiento Laboral es la flexibilidad al momento de


la construcción del Plan, y en virtud de ella, se debe considerar una segunda sesión si en
la primera no es posible concretar la construcción de un plan que sea pertinente y con
sentido para el participante, considerando las complejidades y características de su
entorno.

Una vez generado el Plan laboral, éste debe ser registrado en el Sistema en un plazo no
mayor a 5 días de manera de no retrasar las vinculaciones y derivaciones que se
requieran con la oferta presente en el territorio.

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Sesiones Grupales ASL

Las sesiones ASL grupales buscan visibilizar los recursos y las capacidades individuales y
territoriales, además de estimular la articulación de las familias con la estructura de
oportunidades y el entorno. El propósito es promover los procesos de enseñanza-
aprendizaje, promover apoyos mutuos y asociatividad, y aumentar los recursos, las
capacidades y competencias para mejorar las condiciones de empleabilidad de los
participantes.

Es muy importante que en la primera sesión grupal se dialogue sobre el sentido de


compartir los Planes Laborales individuales, de manera que los participantes agreguen
valor a las potencialidades que pueden emerger en relación a acciones colaborativas
asociativas entre ellos.

c) Etapa 4: Cierre del Acompañamiento

En la etapa de cierre del acompañamiento se considera una sesión ASL individual, la cual
busca dar término al proceso de acompañamiento laboral con el/los participante/s y
proponer algunos desafíos de manera autónoma.

En esta oportunidad, corresponde levantar la línea de salida de la Matriz de Bienestar por


integrante y, a partir de ella, establecer algunas proyecciones o futuras acciones frente a
aquellos indicadores que permanecieron en estado “a trabajar”; teniendo presente sí que
a partir de ese instante, la persona ya no contará con un acompañamiento
personalizado, aspecto fundamental de considerar al momento de conversar sobre
futuras acciones.

Es relevante reforzar a los participantes que ellos continúan perteneciendo al Subsistema


Seguridades y Oportunidades por un período posterior de 12 meses, lo que significa que
pueden continuar siendo sujetos de atención de la oferta programática que exista en el
territorio, en tanto cumplan con los requisitos establecidos por ésta. En esa línea, también
el reforzamiento de la realización de gestiones por sí mismos para vincularse con las redes
del entorno, resulta de relevante.

4.- Consideraciones para el Acompañamiento Sociolaboral

 El Acompañamiento Sociolaboral se propone para todas las familias que poseen,


al menos, un integrante en edad y condiciones para trabajar. Es deber de todos
los profesionales que desde el ingreso al programa se incentive y promueva la
participación de al menos 1 integrante mayor de 18 años en la trayectoria laboral.

 Hay que incentivar constantemente la participación en el ASL de aquellos


integrantes que confirmaron su participación en éste, a fin de evitar una renuncia
voluntaria. Se debe resguardar por parte de los profesionales, que los integrantes

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que inician acompañamiento sociolaboral comprendan el objetivo y sentido del
proceso, así como las acciones que se comprometen para acceder a servicios y
prestaciones sociales.

 En el Plan Laboral Individual, corresponde consignar actividades, compromisos y


desafíos de las personas, ejercicio fundamental para identificar requerimientos de
la oferta programática que existe en el territorio. Este instrumento debe ser claro y
preciso, pues se constituye en información técnica del acompañamiento.

 Es importante tener en cuenta que desde una intervención psicosocial integral, se


entienden como complementarios el Plan Familiar de Desarrollo y el Plan Laboral,
por tanto, es posible asociar o concadenar acciones entre uno y otro plan; y que
igualmente el seguimiento de éstos puede ir dándose en ambas instancias de
encuentro.

 Informar a los participantes (o potenciales participantes) de este


acompañamiento, sobre las transferencias monetarias que tienen relación con el
ámbito laboral y a las cuales podrían acceder en tanto cumplan los requisitos para
ello. Tales como: bono por egreso de enseñanza media, bono de formalización,
además orientar constantemente la gestión de bono empleo mujer y bono
empleo joven.

 Es importante tener presente que la confirmación para participar del


acompañamiento Sociolaboral se puede realizar hasta la 5 sesión de la Etapa
“Construcción de Planes de Desarrollo”, acción que no puede dejar de realizarse
en el Sistema de Registro, pues éste no permite avanzar en registro de sesiones
individuales y grupales de este acompañamiento si no se realiza dicha acción.
Por otra parte, si finalmente transcurridas las sesiones de la Etapa 2, ninguno de los
integrantes de la familia decide participar, en ese momento el Apoyo Familiar
debe hacer cambio de trayectoria de la familia, quedando sólo con trayectoria
psicosocial.

Lo anterior, es fundamental tenerlo en consideración si con posterioridad a la


Etapa 2 se incorpora un nuevo integrante, mayor de 18 años, a la composición
familiar, pues en ese caso, solo se abordaran aspectos de la dimensión trabajo y
seguridad social en el marco del acompañamiento psicosocial, redefiniendo el
Plan Familiar de Desarrollo.

 La figura del Gestor Sociocomunitario es fundamental para la articulación de


oferta y demanda en territorios específicos, pues las acciones de articulación con
la red intracomunal es clave para conocer y acceder a la oferta disponible a nivel
local.

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 Si la familia y su/s integrante/s decide/n renunciar al Acompañamiento
Sociolaboral, se debe justificar debidamente la/s razón/es y generar,
inmediatamente, los ajustes al Plan Familiar de Desarrollo.