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Daniel Alejandro Galeano Moreno

El sujeto inmaculado

Ante una sociedad humanizada, en el sentido de que nunca en la historia del


hombre se había presentado una época en donde las personas gozaran de tantos
derechos y garantías surge un fenómeno en donde la sociedad ha tomado la tarea
de purificar a cada individuo, sin embargo esto no lo hace de una manera forzada,
por lo menos no de una en la que el sujeto se sienta obligado por un externo a ser
“puro” sino que este individuo se ve empujado a actuar de tal manera en la que su
conducta no pueda ser reprochable, todo lo que no se considere positivo para la
sociedad en conjunto es visto como anormalidad y a eso es a lo que le teme el
sujeto inmaculado, a ser parte de esa extrañeza, este sujeto se siente cómodo en
la homogeneidad en lo indistinguible, en lo que no puede ser diferenciado, se siente
cómodo y protegido en la masa pues para él lo anormal no pertenece a una
‘manada’ si no que se trata más bien de un lobo solitario expuesto al resto del
mundo.

Este sujeto no solamente basa su accionar en lo positivo sino también su pensar, el


hecho de pensar cosas orientadas a lo negativo o a lo que lo pueda apartar de la
manada hace cuestionar su estabilidad emocional y su salud mental; al sujeto
inmaculado no se le aísla por una enfermedad viral que pueda exponer a la masa,
si no que se le deja a un lado por la amenaza de poder afectar la estabilidad mental
del resto de la manada pues puede poner en peligro la cohesión de la masa y ante
esto el sujeto inmaculado se ve obligado a ofrecer una completa claridad de su ser
y de su actuar, debe poder mostrar que es limpio al no ocultar nada, para él la
oscuridad es peligrosa pues no puede ser visto y puede ser visto como un cuerpo
extraño en la manada, por ello este sujeto se despoja de toda intimidad y
secretismo, no hay lugar alguno para el misticismo, él permanece a la luz de la
sociedad y el hecho de mostrarse más significa la reducción de la posibilidad de ser
tachado como un ente extraño, podría decirse que el sujeto inmaculado vive bajo el
totalitarismo de la luz.
Puede parecer que el sujeto inmaculado se ve forzado a actuar de cierta manera y
a mantener una conducta determinada por su manada, pero, no es así, él el libre en
su actuar, pero el mismo traza una línea en su actuar, el sujeto inmaculado es libre
de la represión externa, pero es esclavo de sí mismo, de su miedo y su falta de
autodeterminación y autonomía. Este sujeto mantiene un conflicto consigo mismo,
piensa lo que puede ser pensado, crea lo que puede ser creado, autocensura no
solo lo que dice o hace, sino también lo que piensa.

El sujeto inmaculado goza de sentirse libre de no lograr algo significante para la


sociedad pues el hecho de actuar de la forma que se considera correcta es
suficiente, su aporte a la masa es permanecer en ella, él no vive para ayudar a
mejorar su entorno, vive para mejorarse a sí mismo es egoísta en el sentido que el
hacer bien al resto no lo hace por ayudar, sino para sentirse bien consigo mismo, le
ayuda a alcanzar la pureza que el mismo se exige, se limpia y con ello consigue la
expiación de las acciones y pensamientos que ponen en duda su compromiso con
la pureza.

El sujeto inmaculado puede asociarse con la figura del judío errante, está
condenado a deambular por su vida buscando limpiarse de las impurezas que el
mismo se ha asignado, su Parusía en este caso no es otra que no estorbar, no ser
una roca en el camino de su manada, no quiere ser un cuerpo extraño, pues ahí es
donde se siente cómodo, las cadenas que lo someten no le son incomodas porque
el mismo se las ha puesto.