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Ética de Aristóteles

Aristóteles presenta una ética basada en la teoría de la acción humana en este mundo (real). La ética tiene por
objeto la formación de las personas y es un saber práctico, es decir, hacemos algo y sabemos por qué lo
hacemos. Ahora bien, la ética aristotélica es teleológica, pues posee un thelos, es decir, un fin, una tendencia al
logro de aquello para lo cual las cosas han sido creadas, el bien es hacia donde todas las cosas tienden. Entonces,
¿hacia dónde tiende el humano? ¿cuál es el fin de la vida humana? Para Aristóteles el fin es la felicidad
(eudaimonía) que se busca por sí mismo y no en vista de otros. Ser feliz significa algo que se debe buscar, es
algo como la paz mental, significa tener un buen daimos (suerte, carácter) es un estado permanente a
diferencia de lo que se considera la alegría y, la razón de ser el thelos humano es porque las otras actividades del
sujeto se subordinan a ella.
Aristóteles construye una teoría ética basada en la realidad humana, donde para lograr la felicidad debemos
considerar el término medio y evitar los extremos, de esta forma, la felicidad es la actividad del alma de
acuerdo con la virtud. Donde la virtud se considera un hábito selectivo y disposición que consiste en un
término medio relativo a nosotros determinado por la razón. Hay una dualidad respecto de la virtud, pues
existen virtudes dianoéticas – consideradas indispensables para la ética, pero que no lo son. Por ejemplo, las
virtudes intelectuales, la sabiduría y la prudencia entendida como la disposición practica (se adquieren por la
enseñanza) – y las virtudes éticas basadas en elegir el justo medio, el equilibrio que se adquiere mediante la
práctica, pues procede los hábitos. En este sentido, la virtud es algo que se consigue en comunidad con otros, así,
se le atribuye un carácter político al ser humano, donde la ética resultaría parte de la política donde el bien
individual solo se presenta en la medida que hay un bien común.

BIEN + VIRTUD + THELOS = ESENCIA (SER HUMANO)

Aristóteles – Victoria Camps


La ética para Aristóteles es una teoría de la acción humana en este mundo para sus imperfecciones que está
basada en la experiencia y centrada para el bien del hombre y, junto con ello el bien de la polis. El ser
humano es comprendido como un animal que posee logos, es decir, que habla y razona. Sin embargo, también es
considerado como un animal político, pues vive en la polis y su existencia es social.
La ética se presenta como aquella que tiene un contenido específico. Esta ética entonces es teleológica puesto
que se constituye a partir de fines. Es así como el bien es aquello hacia lo que todas las cosas tienden,
entonces, el fin que se le asigna al ser humano será su propio bien. Ese fin es la felicidad. El thelos de la vida
humana es un bien que hay que conseguir. Esta ética es realista, ya que es en este mundo donde se desenvuelve
la acción calificable como buena. Alcanzar el bien es cuestión de experiencia y práctica (praxis, actividad que se
valora por sí misma, distinta de la poiesis entendida como la actividad que se valora por el producto sin importar
el medio).
Buscar el bien es buscar la felicidad. Esta ética entonces es hedonista pues se construye mediante la felicidad.
Esta es eudaimonía, es tener daimon. El fin del hombre consiste en actuar bien para llegar a ser excelentes seres
humanos. No obstante, existen tres bienes, los exteriores, los del cuerpo y los del alma donde éste cobra mayor
énfasis ya que el hombre debe identificarse con la actividad del alma. Entonces, la función del hombre es la
actividad del alma de acuerdo con la virtud y en una vida entera. Para Aristóteles el alma y el cuerpo no son
opuestos como lo creía Platón, sino que el alma es la forma del cuerpo. De esta manera, el alma se compone de
la parte vegetativa – causa de nutrición y crecimiento – de la sensitiva que es irracional, pero participa de la razón
(la escucha y la obedece) y finalmente la racional.
Ahora, la virtud como termino medio es ARETÉ que significa la excelencia de una cosa o su manera de ser
específica. De esta manera, las virtudes humanas se traducen a una forma de vivir, de relacionarse con los otros,
de buscar la felicidad. Las virtudes son el modo de ser por la cual el hombre se hace bueno. Esta virtud como el
núcleo de la ética tiene a la educación pues a partir de ella uno adquiere los hábitos y las costumbres. Se hace
virtuoso en la medida que se aprende. En este sentido, la ética y las virtudes actúan sobre aquellos aspectos de la
existencia humana que son modificables. Así las palabras para entender las virtudes son la moderación y la
medida.
Como la ética forma parte del bien común, Aristóteles plantea términos consustanciales a la comunidad política:
la amistad y la justicia. La primera es entendida como algo acompañado de virtud, motivada por el bien moral, es
así como es el complemento de la vida virtuosa. El segundo, sería la experiencia legal del mandamiento, donde
se encuentra la justicia distributiva (distribuciones de los bienes al interior de la polis) y la correctiva
(correspondiente a la corrección de daños sufridos), los cuales cada uno corresponda a lo que se merece.

Anexo
El saber ético es aquella capacidad de deliberar de acuerdo a lo que es bueno y lo que es malo para el ser humano
en un sentido integral a fin de llevar una vida buena. Ahora, la moralidad humana proviene de la naturaleza, es
decir e la esencia humana. La virtud constituye al humano en lo que es.