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Las enfermedades de transmisión sexual (ETS) son las afecciones más comunes de

cualquier sociedad. Casi la mitad de la población sexualmente activa está contagiada por
una o más de ellas. Algunas infecciones, aunque se adquieren a veces por contacto sexual,
también en ocasiones lo hacen por otros mecanismos, como ocurre con la hepatitis. Sin
embargo, en ausencia de relaciones sexuales, la infección por agentes exógenos (de origen
externo) ocurre sólo excepcionalmente.

Hay que destacar que muchas de las ETS se transmiten de modo más eficaz del hombre a la
mujer, y que ellas son más proclives a padecer las infecciones de forma asintomática (sin
manifestaciones clínicas), por lo que resulta más difícil su diagnóstico en las mujeres. Esto
implica una mayor tasa de complicaciones a largo plazo, ya que no son tratadas, y tienen
mayores secuelas posteriormente, incluyendo algunas graves como
infertilidad, complicaciones del embarazo, transmisión de la enfermedad al recién nacido,
etcétera.

Las ETS clásicas eran cinco: sífilis, gonorrea, chancroide, linfogranuloma venéreo y
granuloma inguinal. Actualmente la lista es más amplia, ya que se conocen hasta 25
microorganismos capaces de dar lugar a 50 síndromes. Dentro de los microorganismos
transmitidos sexualmente destacan: bacterias (gonorrea, clamidia, sífilis, estreptococo…),
virus (herpes, hepatitis, papiloma humano, sida, etcétera), hongos (candidiasis), protozoos
(trichomona, giardia…), ectoparásitos (causantes de ladillas…).

Una vez detectada una enfermedad de transmisión sexual hay que descartar que no haya
más, ya que a menudo se asocian varias a la vez.

Puesto que los principales factores de riesgo en la adquisición de ETS son el inicio precoz
de las relaciones sexuales, tener varias parejas sexuales y no utilizar métodos
anticonceptivos, su prevención debe ir encaminada a cambiar estas actitudes, resultando
fundamental la utilización de métodos anticonceptivos de barrera como el preservativo.

Las ETS son muchas y muy variadas, a continuación se describen las más características y
frecuentes.

¿Y que son las Infecciones de Transmisión Sexual?

Cómo su nombre lo indica son aquellas infecciones que se trasmiten fundamentalmente a


través de relaciones sexuales (oral, anal, vaginal) desprotegidas, otras por el contacto
directo con la piel y algunas también se transmiten de una madre infectada a su hijo durante
el embarazo, el parto y la lactancia.

¿Qué las causan?

Bacterias, Virus, Hongos y Parásitos.


¿Cuáles son los síntomas?

Muchas veces, estas infecciones no producen síntomas hasta que ya están muy avanzadas.
Por el aspecto físico nunca podremos saber si un chico o una chica, un hombre o una mujer,
pueden estar afectados y, a menudo, ellos mismos no saben que las tienen.

Hay algunas infecciones que dan síntomas como prurito, picores, aparición de flujo y
secreciones, cambio en la cantidad (por más o por menos) de flujo y, a veces, según cuál
sea la infección, puede provocar úlceras (llagas y heridas dolorosa) en los genitales.

¿Qué tengo que hacer si sospecho o presento síntomas de alguna ITS?

• Ir a un Centro de Salud, profesional médico o con una organización de la sociedad civil


especializada en el tema.
• Si indica tratamiento debes cumplirlo hasta el final, ya que de lo contrario se podría
generar una resistencia al mismo.
• Si tienes pareja o sabes con quien estuviste, debería también hacerse un chequeo médico.
• No se automedique ya que puede empeorar los síntomas.

¿Qué sucede si no asisto al médico o especialista?

La infección ira progresando y generará en la mayoría de los casos, problemas de salud que
atentarán contra su calidad de vida. Algunos tipos de VPH pueden causar cáncer cervical, la
sífilis puede causar ceguera y demencia, etc

La adolescencia y la juventud han sido definidas tradicionalmente como edades de


tránsito entre la niñez y la adultez. La adolescencia en particular, ha sido llamada
período de la pubertad, que se refiere a la edad en que aparece el vello viril o púbico.
Con esta denominación se enfatiza lo que distingue a la adolescencia como etapa del
ciclo vital, un conjunto de cambios biológicos que preparan al sujeto para la
procreación. En la actualidad existe consenso en considerar la adolescencia y la
juventud como momentos clave en el proceso de socialización del individuo.

"La adolescencia y la juventud constituyen edades psicológicas, al considerar el


desarrollo como una determinación histórica social", según Vigostky, creador del
enfoque histórico cultural sobre el desarrollo de las funciones psíquicas superiores. 1

La adolescencia es una etapa de transición de la niñez a la edad adulta, marcada por


profundos cambios físicos, emocionales, psicológicos y sociales. Dentro de los cambios
físicos se encuentran el desarrollo de los genitales externos, el desarrollo de los
caracteres sexuales secundarios, que identifican la masculinidad y femineidad, los que
se relacionan directamente con los cambios psicológicos que hacen sentir al joven que
ya no es un niño, que pueden asumir conductas sexuales impropias hasta este
momento, y que también se relacionan con cambios sociales ya que las personas del
entorno del adolescente perciben estos cambios y de alguna manera van aceptando la
entrada de sus jóvenes al mundo de los adultos. Es el período desde los 11 años de
edad hasta los 19 años, mientras que la juventud discurre entre 15 y 24 años. Por eso,
al tratar el tema de la adolescencia y la juventud, se incluye los sujetos que se
encuentran entre 11 y 24 años de edad.2,3

La OMS define la salud sexual, como el resultado de la experiencia de bienestar físico,


psicológico y socio-cultural, relacionada con la sexualidad, constatada mediante la
presencia de un grupo de atributos relativos a: capacidad de establecer y mantener
relaciones interpersonales respetuosas, enriquecedoras y constructivas que excluyan la
explotación y la manipulación con ambos géneros, con la familia y los grupos con que
interactúe; la capacidad de expresar amor e intimidad de manera apropiada; de
demostrar tolerancia hacia personas con diferentes orientaciones sexuales y estilos de
vida; evitar comportamientos que denoten prejuicios; identificarse y vivir conforme
con sus propios valores; asumir responsabilidad por sus propios actos; valorar su
propio cuerpo y tomar decisiones informadas; disfrutar su sexualidad y expresarla de
modo congruente con sus propios valores; capacidad de discriminar entre los
comportamientos sexuales enriquecedores y los dañinos para sí mismo y los otros. 4

Cada persona tiene una forma o manera de valorar la realidad, siente y expresa sus
necesidades, esperanzas y aspiraciones de acuerdo con estas percepciones.

La salud sexual se construye en el hogar y la sociedad y se individualiza en la


personalidad del individuo y en su actividad desde el hogar, desde el momento mismo
del nacimiento, transcurre a la par de la vida mediante las relaciones con amigos,
familiares en general, parejas y todo tipo de relación interpersonal.

El término ITS (infecciones de transmisión sexual) vino a sustituir en 1970 el de


enfermedades venéreas, incluye infecciones como sífilis, blenorragia, chancro blando,
linfogranuloma venéreo y granuloma inguinal, las producidas por el virus del papiloma
humano, el herpes genital, el VIH/sida, la hepatitis B, el citomegalovirus, el molusco
contagioso e infecciones por clamidias, entre otras. 5

Hace varios años la Organización Panamericana de la Salud y la Organización Mundial


de la Salud (OMS) definieron las ITS como infecciones que se adquieren por el
contacto personal íntimo o juego sexual, y que clasifican como curables e incurables.6
Dentro de las curables se encuentran: sífilis, blenorragia, chancro blando,
linfogranuloma venéreo, granuloma inguinal, uretritis no gonocócica, trichomoniasis,
escabiosis, pediculosis pubis, candidiasis, dermatomicosis, parasitismo intestinal y
vaginosis bacteriana. Dentro de las incurables: el VIH/sida, el herpes genital, las
verrugas genitales, la hepatitis B y el molusco contagioso.7

En el incremento observado en las ITS han influido diferentes factores, entre los que
se destacan, cambios en el comportamiento sexual y social debido a la urbanización,
industrialización y facilidades de viajes; lo cual no significa, según criterio de estos
investigadores, que estos factores pueden existir y no determinar directamente las
ITS, sino más bien que pueden ser factores influyentes. Cambios de conceptos con
respecto a la virginidad, la tendencia actual a una mayor precocidad y promiscuidad
sexual, aparejada a una menarquia cada vez más temprana, entre otros, también
constituyen factores que se consideran influyentes en este incremento.8
Se estima que la incidencia mundial de las ITS curables es de 333 millones de casos,
62 para la blenorragia, 89 para la clamidiasis, 12 para la sífilis y 170 la trichomoniasis.
En EE. UU. 15 millones de personas se infectan con una o más ITS anuales.9

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, las ITS son más frecuentes en
hombres y mujeres entre 15 y 49 años.10,11

En relación al virus de inmunodeficiencia humana (VIH), González Valcárcel refiere que


actualmente, en el mundo alrededor de 38,6 millones de personas lo padecen; de ellos
10,3 millones son jóvenes de 15 a 24 años, 42 % se infectaron recientemente. Por otra
parte, 50 % de las nuevas infecciones, casi 6 mil diarias, sucede en jóvenes. Si se
hace un análisis de género, se aprecia que infecta a un número cada vez mayor de
mujeres, y a edades significativamente más tempranas que en el caso de los
varones.12

En Cuba se notifican anualmente alrededor de 50 000 casos de ITS, con una tendencia
ascendente en los últimos años. Entre las más frecuentes se encuentran la blenorragia,
la sífilis, uretritis no gonocócica, el condiloma acuminado, trichomoniasis, herpes
simple genital y el VIH/sida.13

Dada la magnitud que representan las ITS como problema de salud en Cuba y el
mundo, nos propusimos como objetivo identificar los factores relacionados con la
adquisición de estas en la adolescencia.

MATERIAL Y MÉTODOS

Se realizó una revisión sobre las ITS, tratando de hallar posibles asociaciones entre la
incidencia de estas infecciones, haciendo énfasis en el período de la adolescencia,
donde estas son frecuentes. Más del 50 % de las bibliografías tomadas como
referencias, fueron de los últimos cinco años, de artículos electrónicos en bases de
datos a texto completo, además de la revisión textos impresos, libros y folletos, y se
realizaron intercambios con profesionales que han tenido experiencia de trabajo con
pacientes portadores de estas infecciones. Se tomaron como variables de estudio, la
familia, los sistemas de salud, el nivel y fuentes de información sobre ITS, el
reconocimiento de las ITS, el inicio de la actividad sexual, el número de parejas, el uso
del condón, las manifestaciones que aquejan los jóvenes y la abstinencia sexual como
método de prevención de infecciones de transmisión sexual. A partir de los resultados
hallados en la literatura revisada y lo referido por los expertos en relación con el tema
(binomio ITS/adolescencia) se pretendió realizar posibles asociaciones entre algunos
factores y el contagio con ITS.

ASPECTOS DE IMPORTANCIA EN LA RELACIÓN ITS/ADOLESCENCIA

En búsqueda realizada, tratando de hallar posibles asociaciones entre la incidencia de


las ITS en el período de la adolescencia, donde estas son frecuentes, consideramos
que los siguientes aspectos son los de mayor importancia en ese binomio:
La familia

Como célula de la arquitectura social, debe funcionar en un ambiente de amor,


comunicación y confianza entre sus miembros, con padres que actúen transmitiendo
experiencias y valores a los jóvenes, tradiciones y reglas de la vida familiar y social
que mantengan los principios ético morales de toda sociedad basada en ellos.

La familia puede en ocasiones comprometer la salud sexual del adolescente y


obstaculizar la información sobre las infecciones que pueden adquirir mediante la
práctica del sexo no protegido, favoreciendo la búsqueda de información fuera del
contexto familiar e incluso mediante la experiencia personal y con esto, la adquisición
de infecciones de transmisión sexual.14

En ese aspecto coincidimos con Ochoa Sot:14 consideramos que la familia puede en
ocasiones comprometer la salud sexual del adolescente y obstaculizar la información
sobre las infecciones, pues en un gran número de familias en Cuba persisten todavía
conceptos heredados de generaciones anteriores que consideran como tabú los temas
relacionados con la sexualidad y esto obliga a los adolescentes a buscar la información,
entre personas no adecuadas.

Los sistemas de salud

La deficiente oferta de servicios sanitarios y programas específicos de salud, y los


limitados recursos preventivos y asistenciales de los países pobres, contribuyen con la
adquisición de las ITS. Esta relación determina una mayor incidencia en estratos
socioeconómicos inferiores. En Cuba, aunque tiene servicios y programas de salud
específicos para el control y la prevención de ITS las estadísticas muestran cifras altas
en este sentido.

En nuestro país, el Programa Nacional de Prevención y Control de las Infecciones de


Transmisión Sexual y el VIH/sida, se inició desde 1986 con el objetivo fundamental de
evitar que el proceso de la infección/enfermedad se convirtiera en un problema de
salud para la población cubana.14

Según criterio de los autores de este artículo, la problemática que puede comprometer
la salud sexual de los adolescentes debe constituirse en una preocupación para todos
los profesionales de la salud, enmarcados prioritariamente en el nivel primario de
atención, tal es el caso de los promotores de salud, quienes crean y ejecutan
actividades de educación sexual desde la enseñanza primaria hasta la universitaria,
destacando la importancia del uso del condón como anticonceptivo y como prevención
contra las infecciones de transmisión sexual.

Los medios de comunicación de masas, han sido sustento de mensajes televisivos,


radiales y de la prensa plana dirigidos a los jóvenes, con información sobre la salud
sexual y las posibles causas que atentan contra ella.

Consideramos que en Cuba, entre las causas principales de las cifras altas en la
incidencia de las ITS, se encuentran por un lado, la falta de rigor en la ejecución de
actividades de educación sexual desde la enseñanza primaria hasta la universitaria,
entre ellas se destacan la importancia del uso del condón como anticonceptivo y como
prevención contra las ITS, y por otro lado, que la información a través de mensajes
televisivos, radiales y de la prensa plana dirigidos a los jóvenes, con información sobre
la salud sexual y las posibles causas que atentan contra ella no se estén realizando de
forma efectiva para que le llegue a los adolescentes. Según nuestro criterio, los
mensajes televisivos y radiales deben ser realizados por adolescentes y jóvenes, a fin
de que de aquellos a quienes van dirigidos estos se identifiquen con ellos, aunque que
sean conocidos como artistas o músicos.

Nivel y fuentes de información sobre ITS

En estudio de Díaz Curbelo y otros, los adolescentes no señalaron como primera fuente
de información sobre sexualidad y reproducción, a maestros, personal de salud,
medios de comunicación u otras. En todos los casos mencionaron los medios de
comunicación, en tercer o cuarto lugar. La escuela, es decir, alumnos, profesores y
trabajadores en general, fue señalada por un bajo porcentaje en cuarto lugar y el
personal de salud fue referido por aquellos adolescentes ya iniciados en la vida sexual,
en particular féminas que se embarazaron en alguna oportunidad.

En general, en el grupo de pares los adolescentes de la misma edad se ubicaron como


la primera fuente de información 55,7 %, seguida por el padre (19,2 %) y la madre
(18,6 %). Entre las hembras, el padre no figuró como principal fuente, pero en los
varones se ubicó en segundo lugar con 21,9 %, estos señalaron a la madre solo en 1,6
%. El 61,9 % de los entrevistados no tenía información adecuada. El sexo femenino se
consideró bien informado en 42,9 % y el masculino en 34,4 %.15,16

Un estudio en dos consultorios del "Policlínico Plaza" reveló que el nivel de información
de los adolescentes sobre las ITS, era alto para el VIH/sida (98,5 %), seguido de la
blenorragia (71,4 %) y de la sífilis (61,4 %). Después de una intervención se elevó el
conocimiento para el VIH/sida en un 100 %, blenorragia y sífilis 97,1 %, gardenella
78,5 %, pediculosis pubis 71,4 % y la moniliasis un 64,2 %. La fuente de obtención de
la información más reconocida por los adolescentes antes de la intervención, fue la
familia con 67,1 %, seguido por las revistas con 52,8 %. Después de la intervención se
elevó el reconocimiento de la familia como fuente principal de obtención de la
información 95,7 %, seguido de los medios de difusión masiva (75,7 %) y de las
revistas (71,4 %).5

Estudios brasileros han expresado que en sus adolescentes, el nivel de conocimientos


no siempre está en correspondencia con prácticas sexuales saludables, ni con la
modificación de aquellas que comprenden riesgos para la salud. De hecho, el
conocimiento adecuado sobre las ITS, sus métodos de prevención e importancia como
problema de salud pública, no siempre se asocian con la disminución de las conductas
de riesgo.17, 18

La OMS ha estipulado que el papel del profesor en la promoción de la salud debe


propiciar que sus alumnos aumenten su capacidad de tomar decisiones, esclarezcan
sus valores, los pongan en práctica y desarrollen aptitudes para enfrentarse a
diferentes situaciones que los ubiquen en riesgo.14

Un estudio cubano en jóvenes de la carrera de Medicina, reportó como fuentes de


información sobre sexualidad e ITS, en orden decreciente, los medios de difusión
masiva (televisión, radio y prensa), campañas de promoción, (campañas de
prevención, carrito por la vida, línea ayuda), materiales escritos (afiches, folletos), las
áreas de salud, (médicos, enfermeras, trabajo en la comunidad), grupos sociales
afines, (familiares, amigos, pareja) y profesores de la carrera.19 En el aspecto de la vía
de información coincidimos con algunos de los autores consultados en relación con el
bajo porcentaje que encontraron para la familia dentro de las más frecuentes, así
como lo planteado por Falcão Júnior17 y Lima Antunez18 que señalan que el
conocimiento adecuado sobre las ITS, sus métodos de prevención e importancia como
problema de salud pública, no siempre se asocian con la disminución de las conductas
sexuales de riesgo.

Consideramos que desde la escuela los adolescentes y jóvenes deben tener la


posibilidad de acceder a información concerniente a estas infecciones, a través de
charlas, que también puedan recibir a nivel de policlínico o cuadra, a fin de evitar que
las conozcan solo cuando la padezcan, a través del médico de la familia y/o la
enfermera entrevistadora-encuestadora o cuando los citen para iindicarles el
tratamiento.

Reconocimiento de las ITS

Un estudio de Díaz Curbelo revela que la incidencia de las distintas infecciones varía en
función del sexo y la preferencia sexual. Entre las hembras, las más frecuentes son, la
uretritis no gonocócica, los condilomas y la candidiasis. En varones heterosexuales,
ocupan los primeros lugares, los condilomas y la uretritis no gonocócica; y en los
homosexuales, la gonococia y los condilomas. También definió que el 61,9 % de los
adolescentes reconoció que existían riesgos para padecer de ITS, se centraron en el
VIH/sida, la sífilis, la blenorragia, candidiasis y condilomatosis. La totalidad de efebos
consideró al VIH/sida como riesgo de relaciones desprotegidas, siguiendo en orden
decreciente la blenorragia, identificada por 66,6 % y la sífilis con una gran diferencia,
por solo casi la tercera parte (39,3 %). Ningún entrevistado mencionó a la clamidiasis
ni a la hepatitis B, cuyas consecuencias pueden tener repercusiones graves sobre la
salud en general y en la reproductiva en particular, ambas a corto, mediano y largo
plazo. Entre los adolescentes no se percibe el riesgo de adquisición de estas
infecciones dentro de las de transmisión sexual.15

Un estudio en una escuela secundaria del Municipio Plaza, los adolescentes


identificaron la moniliasis como ITS, con un 15,70 %, la sífilis por un 83, 47 %, la
gardenella fue identificada por el 3,30 %, la pediculosis pubis por el 30,57 %, la
clamidiasis por 10,74 %, la hepatitis B por 16,52 %, trichomoniasis por 21,48 %,
gonorrea un 89,25 %; el VIH/sida por 95,86 %; el herpes simple por el 52,89 % y el
chancro blando por un 9,09 %.7

En investigación similar en escuelas de arte y deportes, con edad promedio de 16,7 ±


1,3 años, al indagar sobre la información que tienen en relación con los principales
signos y síntomas que indican la presencia de una ITS en mujeres y varones, se
constató la existencia de bajos niveles de información, y además, que los varones
resultaron estar más desinformados, algo similar a lo que ocurrió en torno a las
consecuencias que pudieran generar las ITS para varones y mujeres. Incluso algunos
confundían la leucorrea con secreciones que serían la resultante del orgasmo
femenino. De los 866 entrevistados que dijeron tener relaciones sexuales coitales, el
55,8 % dijo haber usado siempre el condón, mientras que el 37,1 % lo hizo solo
algunas veces.20

En relación con el reconocimiento de las ITS, si bien es cierto que en la mayoría de los
trabajos revisados los investigadores señalan como ITS más conocidas la sífilis, la
gonorrea y el VIH/sida, en nuestro criterio, en general no hay un buen conocimiento de
ellas, ya que en muchos de los estudios revisados ninguno de los entrevistados
mencionó a la clamidiasis ni a la hepatitis B, cuyas consecuencias pueden tener
repercusiones graves sobre la salud en general y en la reproductiva en particular,
ambas a corto, mediano y largo plazo. Entre los adolescentes no se percibe el riesgo
de adquisición de estas infecciones dentro de las de transmisión sexual, como señala
Díaz Curbelo y col,15 con los que coincidimos.

Inicio de la actividad sexual

Los investigadores de este trabajo opinan que el inicio de la actividad sexual precoz es
una conducta que compromete la salud sexual, puesto que a cortas edades, el
individuo no está preparado ni física ni psíquicamente para adentrarse en el mundo de
las relaciones sexuales, aspecto este de suma importancia que merece desarrollarse en
Cuba. En la mayoría de los casos los adolescentes no poseen, un conocimiento
adecuado, incluso de elementos indispensables como es la anatomía, y menos aún de
la fisiología del aparato reproductor. Muchos tampoco poseen a esas edades una
adecuada información sobre los síntomas y los signos que producen las ITS, puede
incluso llegar un joven a la universidad sin saberlo. Por eso demoran en referirle a los
padres lo que les ocurre, también tardan en asistir al médico, lo que implica
complicaciones tardías en el caso de algunas de las infecciones adquiridas por esta vía,
como es el caso de las inflamaciones pélvicas crónicas, la diseminación de las verrugas
genitales, la transformación de ellas en tumores malignos, la relación que tienen con el
cáncer cérvico uterino, y hasta de la infertilidad, que como complicación tardía, no es
tan infrecuente.

Martín Alfonso plantea que la actividad sexual precoz y sin protección no causa, en
general, morbilidad y mortalidad durante la adolescencia, que sus efectos y costos se
evidencian más tarde en la vida y pueden tener importantes repercusiones en el
desarrollo biológico, social y psicológico de la joven generación.21

Dos estudios cubanos y uno ecuatoriano han revelado que el mayor porcentaje de
adolescentes iniciaron sus relaciones sexuales antes de los 14 años, y que 18 % de los
adolescentes americanos han experimentado el sexo antes de los 15 años de edad. Las
causas argumentadas para el inicio temprano de las relaciones sexuales son, entre
otras, la precocidad del desarrollo sexual, la pobre educación sexual en cuanto a salud
sexual y reproductiva que poseen, así como otras características educacionales,
religiosas, sociales, culturales, económicas y psicológicas.22-24

Santana Pérez refiere que los adolescentes reconocen a las relaciones sexuales
tempranas como riesgo de contagio con una ITS, que su inicio resultó muy superior en
sus entrevistados, si se compara con estudios realizados en otras áreas de América
Latina y África, en que se estima que alrededor de 50 % de los adolescentes son
sexualmente activos, y en Norteamérica entre 40 % y 60 % de este grupo poblacional
ya ha iniciado las relaciones sexuales. En países desarrollados como Noruega este
porcentaje es mucho menor, y hace referencia a un estudio en Malawi donde de las
jovencitas creían que corrían poco riesgo al tener relaciones sexuales con un muchacho
cuya madre conocía su familia.25

Aunque estamos de acuerdo y consideramos válidas las causas argumentadas por


Torriente Barzaga y otros,22 Goicolea y otros,23 y Gómez y otros,24, en relación con el
inicio temprano de las relaciones sexuales; atendemos también al hecho de que en la
mayoría de los casos el grupo al que pertenecen adolescentes y jóvenes ejerce presión
sobre ellos para que imiten el comportamiento de sus integrantes. Según nuestro
criterio esta circunstancia constituye una motivación importante para el inicio
temprano de las relaciones sexuales de adolescentes.

Número de parejas

Díaz Curbelo y otros plantean que las ITS en muchos adolescentes suelen ser
consecuencia de que consideran las relaciones monógamas de corta duración como de
bajo riesgo y dejan entonces de protegerse.15

Otra investigación arrojó en sus resultados, que de las pacientes que han tenido más
de una pareja sexual en un año, en 70 % presentó algún tipo de ITS y no usó
preservativo, solo 22 % de ellas refirieron saber que estas enfermedades se contagian
por vía sexual y 62 % conocía que el preservativo es un método que protege de las
ITS.26

Cuando nos referimos al número de parejas en relación con la adquisición de una ITS,
consideramos que puede influir el hecho de que muchos adolescentes consideran que
por una sola relación sexual no se van a contagiar, y también estamos de acuerdo con
lo planteado por Diaz Curbelo y otros15 cuando refieren que las ITS en muchos
adolescentes suelen ser consecuencia de que estos consideran las relaciones
monógamas de corta duración como de bajo riesgo y dejan entonces de protegerse.

Uso del condón

En el estudio de Fadragas en la secundaria básica Arruñada del Municipio Plaza, los


adolescentes refirieron no conocer cómo usar de forma eficaz el condón (9,10 %).
Además, 33,07 % de los adolescentes dijo que las posibilidades de contagio de ITS a
través del sexo oral eran pequeñas, mientras que 42,14 % dijo que eran grandes; el
24,79 % manifestó que eran nulas las posibilidades de contagio por esta vía. 7

En estudio de Da Ros/Schmitt se obtuvo la declaración del uso del condón como


mecanismo de prevención de las ITS y/o del sida, solo en 12,8 % de las mujeres y en
el 38,9 % de los hombres.10

Al analizar los argumentos referidos por los adolescentes de los dos consultorios del
"Policlínico Plaza" sobre el uso del condón, el 97,14 % respondió que constituye un
método seguro para la prevención de las ITS, y que usarlo no constituye una barrera si
hay amor (75,71 %). Solo 4,28 % manifestó que inhibe el acto sexual y que usarlo es
cosa de viejos. Esos adolescentes conocían el condón, pero solo 58,4 % respondió
adecuadamente sobre cómo usarlo, lo cual es muy importante, si tenemos en cuenta
que muchos adolescentes lo usan, pero acuden a la consulta con frecuencia refiriendo
que se les rompió durante el coito, o no utilizaron la técnica adecuada a la hora de
manipularlo, por lo cual se disminuye su valor como medio de prevención.5

En relación con la forma de colocar el condón, estudiantes de Medicina refirieron que


se ponía correctamente al sacar el aire de su punta y desenrollarlo hasta la base con el
pene erecto. Otros del mismo grupo mostraron desconocimiento al referir que se
desenrolla y estira antes de su colocación, mientras que otra respuesta fue que el
condón puede colocarse por cualquiera de sus lados, con un lubricante a base de
aceites, cremas cosméticas, e incluso hubo alumnos que reconocieron que no sabían.19
En relación con este aspecto observamos en la mayoría de los trabajos revisados que
el porcentaje relativo al conocimiento y uso del condón eran bajos y muy pocos, con
más de 50 % aproximadamente de respuestas positivas. Consideramos estos
resultados acordes con lo que observamos en las consultas en que muchos jóvenes
refieren conocer que el condón protege de adquirir un ITS, pero no lo usan.

Manifestaciones que aquejan los jóvenes

En la consulta de Ginecología Infanto-Juvenil del Policlínico Docente "26 de Julio" en el


Municipio Playa, un estudio realizado reportó que dentro de los motivos de consulta en
adolescentes, la leucorrea ostentó el 17,6 % y la cervicitis el 9,1 %. Los gérmenes
causales fueron, en el caso de la leucorrea, la Candida albicans (52,0 %) seguido de la
Gardnerella vaginalis (20 %), y ocupó el tercer lugar la Trichomona vaginalis (16 %).
Del total estudiadas, 36,6 % tuvo sus primeras relaciones sexuales antes de los 15
años y ninguna usó anticonceptivo en su primera relación sexual.27

Desafortunadamente, a partir de la experiencia personal por haber padecido ITS, los


adolescentes son capaces de reconocer más y mejor las diferentes manifestaciones
clínicas de esas infecciones, y de esta manera, transmiten esos conocimientos a sus
congéneres.

Es por eso que insistimos en que los adolescentes y jóvenes deben adquirir
conocimiento de las manifestaciones clínicas elementales de las ITS desde la familia y
la escuela a fin de que puedan saber prevenirlas para que no adquieran esos
conocimientos a partir de la experiencia personal de haber adquirido una ITS.

Abstinencia sexual

La abstinencia sexual fue señalada por el 23,3 % de adolescentes en un estudio en el


Preuniversitario de Ciencias Exactas de Matanzas como medio de prevenir las ITS, y en
otro realizado en 2008, se encontró un resultado similar. Existe una tendencia cada
vez mayor hacia la abstinencia sexual como método para prevenir infecciones,
mientras no tengan una relación exclusiva con una sola persona.28, 29

Por la incidencia nacional e internacional de las ITS en adolescentes no concordamos


con lo planteado por Achiong Alemañy y otros,28 ni con González Varcácel y otros29 en
que existe una tendencia cada vez mayor hacia la abstinencia sexual como método
para prevenir las ITS mientras no tengan una relación monógama. Tampoco se debe
olvidar que muchos adolescentes, como se ha referido anteriormente, consideran que
las relaciones con una sola pareja son de bajo riesgo y por eso dejan de protegerse.

Los aspectos considerados en este trabajo son muy importantes en cuanto a la relación
ITS/adolescencia, binomio a tener muy en cuenta en una sociedad donde estas
infecciones mantienen su incidencia, e incluso en algunos casos aumenta. Por ejemplo,
en el año 2011, la blenorragia tuvo una incidencia de 5 190 casos y en 2012 hubo un
aumento a 5 380, lo cual ocurrió también con la sífilis, que ascendió en esos años de 1
662 a 2 636 nuevos casos. En cuanto al sida hubo un descenso en el mismo período,
de 687 a 346. El cáncer cérvico uterino, en el que se ha demostrado una estrecha
relación causal con el virus del papiloma humano, causante de las verrugas
anogenitales, mostró una diferencia de 746 982 casos diagnosticados en 2011 a 692
423 en el 2012.12
CONCLUSIONES

La familia juega un papel primordial en la formación de la personalidad futura del


adolescente, por ello las relaciones humanas familiares deben fluir en un ambiente de
amor y confianza. Ella debe constituir la fuente principal de información sobre los
aspectos de la vida sexual de los adolescentes, así como desempeñan un su papel
importante los sistemas de salud a partir de sus programas especializados, entre los se
encuentran los dirigidos al tratamiento y control de las ITS. A partir de los resultados
de esta investigación, consideramos que según la información y los conocimientos que
adquieran los jóvenes y adolescentes sobre la sexualidad, podrán reconocer mejor las
manifestaciones de las ITS. Se evitaría así, que ese conocimiento se derivara de la
experiencia infecciones propias. A través de la familia, la escuela, los niveles de
atención de salud deben obtener conocimientos necesarios para conducirse de manera
responsable al iniciar la vida sexual. Solo así estarán verdaderamente preparados
desde el punto de vista físico, psíquico, para comenzar una vida sexual basada en el
amor, el respeto, sin promiscuidad, con tendencia al uso del condón, aspectos que son
garantizan a una vida sexual saludable.

Las Infecciones de Transmisión Sexual (ITS), son un grupo de infecciones adquiridas


fundamentalmente por contacto sexual.

Cerca de un millón corresponden a infecciones por el virus de inmunodeficiencia humana


(VIH), el agente causal del SIDA. Su importancia y la necesidad de su control está no sólo
en las infecciones agudas que causan, sino también, en las complicaciones que las
caracterizan (como la enfermedad pélvica inflamatoria, el embarazo ectópico (embarazo
fuera del útero) o la infertilidad (incapacidad de tener un embarazo).

Se conocen más de 20 microorganismos transmisibles por contacto sexual, pero se puede


afirmar que las infecciones más comunes son seis: tres consideradas las ITS clásicas:

 Sífilis
 Gonorrea
 Chancro blando o chancroide
 Clamidia
 Herpes genital
 Infección por VIH
 Virus de Papiloma Humano
 Hepatitis B

Los principales "factores de riesgo" para adquirir una ITS es exponerse a ella.

Por eso los factores de riesgo son:

 Tener una pareja sexual infectada.


 El comportamiento sexual de la persona, ya que se relaciona con la probabilidad de
exposición y transmisión de las mismas.
 Tener relaciones coitales sin protección.
 Tener prácticas sexuales de riesgo como anal, vaginal, oral sin condón.
 Uso de alcohol y drogas que promuevan conductas sexuales de alto riesgo.
 Existen infecciones como el VIH y la infección por hepatitis b que se pueden adquirir con
material punzocortante mediante tatuajes y perforaciones y no son precisamente por
contacto sexual.
 Relaciones sexuales sin protección con personas desconocidas.
 Ser víctima de abuso sexual o violación por uno o varios agresores.

 Para descartar la presencia de ITS, deben examinarse los siguientes casos:

 La presencia de salida de flujo por la vagina (líquido que puede ser blanco,
amarillo/verdoso), dolor pélvico (dolor en abdomen bajo).
 Y en el hombre puede haber salida de líquido transparente o amarillo a través del pene
(llamada secreción).
 Dolor y ardor al orinar, tanto en hombres como en mujeres
 Todo (a) adolescente sexualmente activo(a)
 Todo (a) adolescente que se sospecha haya sido víctima de violación, abuso sexual o
incesto.
 Adolescentes embarazadas
 Adolescentes con antecedentes de varias parejas sexuales.
 Adolescentes sexoservidoras o bisexuales
 Adolescentes homosexuales
 Adolescentes que han tenido (o se sospecha que han tenido) contacto sexual con una
persona que tiene ITS o que hayan usado drogas aplicadas en las venas
 Que hayan practicado el coito anal sin protección
 Inicio de relaciones sexuales a temprana edad sin protección
 Falta de uso de condón
 Adolescentes presos
 Adolescentes varones con leucocituria (presencia de glóbulos blancos en la orina)
 Adolescentes con infecciones sexuales recurrentes
 Adolescentes drogadictos o que han compartido agujas

No es raro que una o más ITS se presenten y se repitan durante el periodo de la


adolescencia y la reinfección es la causa más frecuente. La existencia de dos o más
infecciones de transmisión sexual al mismo tiempo es común. Se debe hacer seguimiento
y estar alerta para detectar las secuelas (consecuencias) a largo plazo, tales como:

 Enfermedad inflamatoria pélvica (dolor abdominal bajo)


 Esterilidad
 Embarazo ectópico (embarazo fuera del útero).
 Orquitis, epididimitis y deferentitis (Inflamación de los testículos).
 Infecciones en el recién nacido de una madre infectada.
 Cáncer cérvicouterino (del cuello uterino).

Entre las causas se encuentran varios factores determinantes, de ellos destacan:


Factores Socioculturales

 El comienzo de las relaciones sexuales a edades más tempranas, que implica una mayor
posibilidad de contactos con distintas parejas sexuales.
 Uso inconstante del condón.
 El aumento de la actividad sexual, sólo con la protección de métodos anticonceptivos.
 La modificación de las costumbres (valores morales y familiares). Múltiples parejas
casuales.
 No tener una educación sexual formal.
 El consumo de drogas y alcohol asociados a conducta de riesgo sexual irresponsable.

Factores Médicos

 Resistencias de los gérmenes causales, es decir las bacterias, virus, hongos y otros crean
resistencia a los medicamentos debido a la automedicación y al uso incorrecto de los
antibióticos.
 Lo que contribuye a un aumento constante y continuo de las infecciones de transmisión
sexual.

NORMAS GENERALES DE TRATAMIENTO QUE DEBEN SEGUIR LOS/LAS


JÓVENES

Siempre que se sospeche o se sepa con certeza que se está frente a una infección de
transmisión sexual, se deben tener en cuenta una serie de normas antes de iniciar un
tratamiento adecuado.

Se debe pensar que el o la joven tiene una infección de transmisión sexual cuando presente
una lesión genital o bien, frente a una erupción cutánea de causa desconocida y
antecedentes de contacto sexual.

Cualquiera que mantenga relaciones sexuales con personas diferentes, puede contagiarse;
hay que olvidarse de los prejuicios sociales o personales.

Hay que llevar un tratamiento adecuado y administrar las dosis correctas, así como tratar a
la pareja ya que de ello depende el curso de la enfermedad.

Se debe recomendar la abstinencia sexual (no tener relaciones sexuales mientras exista la
infección de transmisión sexual) hasta comprobar la curación total de la infección de
transmisión sexual. Esta recomendación es válida tanto para el/la joven, como para las
posibles parejas sexuales, ya que si no ha sanado completamente, se facilita su
diseminación (se trasmite a otras personas).

A todo adolescente que se le ha diagnosticado una ITS, se le debe otorgar orientación-


consejería, asesoría y los recursos necesarios para el tratamiento, con la finalidad de
disminuir la posibilidad de adquirir nuevamente una ITS
COMPLICACIONES Y SECUELAS MÁS FRECUENTES DE LAS INFECCIONES
DE TRANSMISIÓN SEXUAL

Las ITS (infecciones de transmisión sexual) pueden dejar como secuela la infertilidad y
otras complicaciones en la capacidad reproductiva de la persona:

EN LA MUJER:

 La enfermedad inflamatoria pélvica


 El dolor pélvico crónico (dolor abdominal bajo)
 La infertilidad;
 El carcinoma cervicouterino, el cual puede ser consecuencia de la infección por algunos
tipos de virus de papiloma humano.

Son secuelas importantes de ITS, en particular las causadas por la chlamydia y el gonococo.
A su vez, la enfermedad inflamatoria pélvica mal atendida, por sus efectos sobre las
trompas de Falopio que conducen a cicatrización puede llevar a complicaciones como
infertilidad y embarazo ectópico (fuera del útero).

EN EL HOMBRE:

Está en riesgo de complicaciones como

 Epididimitis (inflamación del epidídimo que se encuentra dentro de los testículos),


 Estrechez uretral (significa que el conducto por donde sale la orina se hace estrecho),
 Orquitis (inflamación de los testículos)
 Esterilidad (que ya no puede fecundar a un óvulo y no puede embarazar a su pareja).

EN EL EMBARAZO:

Algunas infecciones transmitidas sexualmente, como la sífilis, el VIH, la gonorrea y la


clamidia, pueden pasar de la madre a su hijo durante el embarazo, al momento del
nacimiento o la lactancia; y ocasionar complicaciones al producto como infecciones
perinatales en ojos, sistema nervioso, tracto digestivo, así como otro tipo de afecciones.

CLASIFICACIÓN DE LAS INFECCIONES DE TRANSMISIÓN SEXUAL POR


SÍNDROMES

Los cuatro síndromes más comunes son:

SÍNDROME DE SECRECIÓN URETRAL

La secreción uretral es la molestia más frecuente en hombres con ITS. En estos casos se
observa la salida de secreción a través de la uretra, con frecuencia acompañada de disuria.
(Ardor al orinar). Los agentes más comunes que causan la enfermedad son en estos casos
Neisseria gonorrheae, Chlamydia trachomatis y Ureoplasma urealyticum .
Para fines prácticos la uretritis (inflamación del conducto por donde pasa la orina en el
hombre) se subdivide en gonocóccica (causada por Neisseria gonorrhoeae) y no
gonocóccica (causada por Chlamydia trachomatis y Ureoplasma uretriculum.

SÍNDROME DE FLUJO VAGINAL

Si bien la presencia de flujo vaginal es la afección ginecológica más común de las mujeres
sexualmente activas, no todos los casos son anormales, ni indican la presencia de una ITS.
La percepción de un flujo anormal depende de la paciente, es frecuente que exista como
parte de la molestia una mayor cantidad de secreción, un cambio en el aspecto u olor,
prurito (comezón), disuria (ardor al orinar), dolor abdominal bajo, dolor genital o al tener
relaciones sexuales. Existen microorganismos causantes del flujo vaginal que no son
necesariamente infecciones de transmisión sexual (candidiasis y vaginosis bacteriana).

El flujo vaginal que proviene del cérvix (cuello uterino) es, por lo general, causado por N.
gonorrheae y/o C. trachomatis; aquel que proviene directamente de las paredes vaginales es
debido a T. vaginalis, C. albicans o se trata de una vaginosis bacteriana.

Existen también vaginitis químicas por la aplicación de medicamentos, limpieza vaginal


con sustancias abrasivas o la introducción de cuerpos extraños. Es importante recordar que
la paciente con candidiasis vaginal (infección por hongos) recurrente, puede tener diabetes
mellitus o bien infección por VIH.

La elección del tratamiento debe tomar en cuenta la causa más probable, la posibilidad de
embarazo y la historia de contactos sexuales recientes de la o el paciente. Con excepción de
los casos de candidiasis (infección por hongos) y vaginosis bacteriana (infección vaginal
por bacterias) él o los contacto(s) sexual(es) deben incluirse en el tratamiento.

SÍNDROME DE ULCERACIÓN GENITAL

Los agentes que comúnmente producen úlceras genitales son Treponema pallidum (sífilis),
Heamophilus ducreyi (chancroide), Calmidobacterium granulomatis (danovanosis), los
virus del herpes simplex (HSV-1 y HSV-2) y las variedades de Chlamidia trachomatis que
causan el linfogranuloma venéreo (es una infección de transmisión sexual que afecta al
sistema linfático)

Hoy en día, la importancia de las úlceras genitales está en su capacidad para aumentar,
tanto la susceptibilidad de una persona no infectada al VIH durante una relación sexual con
una persona infectada, como el aumentar la inefectividad de una persona infectada por VIH
con úlcera genital. Por ello, el manejo oportuno y apropiado de la enfermedad ulcerativa
genital debe considerarse como una de las estrategias para el control de la epidemia del
SIDA.

Las úlceras genitales pueden ser dolorosas (chancroide) o sin dolor (sífilis) y, con
frecuencia, se acompañan de crecimiento de los ganglios de la ingle.
SÍNDROME DE DOLOR ABDOMINAL BAJO

Cuando una mujer se presenta con dolor abdominal bajo, es importante descartar que se
trate de alguna emergencia médica, debida a padecimientos como: obstrucción o
perforación intestinal, apendicitis aguda, embarazo ectópico o un aborto séptico. Una vez
excluidos estos diagnósticos, la causa más frecuente de dolor abdominal bajo en la mujer
sexualmente activa, es la enfermedad pélvica inflamatoria

INFECCIONES DE TRANSMISIÓN SEXUAL MÁS FRECUENTES

SÍFILIS

Las características que hacen que sea difícil el diagnóstico de la sífilis, son las siguientes:

 El chancro sifilítico se cura en forma espontánea, por consiguiente, el paciente puede no


darle importancia y no consulta al médico.
 En las mujeres la lesión inicial (en los labios menores de los genitales femeninos y/o
alrededor del ano), puede pasar inadvertida o puede estar oculta en el cérvix (cuello
uterino).
 Durante el período de latencia, la sífilis no presenta síntomas.
 La sífilis secundaria y tardía se puede parecer a (y confundir con) una gran variedad de
enfermedades.

La sífilis se presenta por lo general en una de las siguientes formas:

 Sífilis primaria (10 a 90 días después del contagio). Se caracteriza por la presencia de una
pápula (lesión tipo roncha) que evoluciona a una úlcera que no duele con bordes elevados
llamada chancro e inflamación de un ganglio regional.
 En la sífilis secundaria (seis o más semanas después de la infección), se presenta un
malestar, fiebre, cefalea, dolor de garganta, inflamación generalizada de los ganglios,
lesiones cutáneas (varias, por lo general simétricas, extensas y no producen comezón, a
menudo son superficiales y papuloescamosas; el eritema (coloración rojiza) es bastante
marcado en la palma de las manos y los pies; cuando se encuentra afectada toda la cara
las lesiones tienden a ser anulares), lesiones de la membrana mucosa (Condyloma latum),
hepatitis (inflamación del hígado).
 Sífilis tardía (toda enfermedad sifilítica que sigue a la fase secundaria). Las
manifestaciones más comunes son meningitis aguda, o subaguda, que puede ocurrir un
año después de la infección, accidentes cerebrovasculares (cinco años después de la
infección inicial pueden observarse accidentes cerebrovasculares debido a artritis
sifilíticas).
 Sífilis congénita tardía. Caracterizada por sordera, debido a la lesión del octavo par
craneano, queratitis intersticial, lesiones nasales (periostitis, que se manifiesta en un
hueso frontal prominente y una hendidura del dorso de la nariz), lesiones de la tibia
(periostitis, que se manifiesta en una curva exagerada en la tibia), artritis de la rodilla
(articulación de Clutton) anormalidades de la dentición permanente (dientes de
Hutchinson).
En toda adolescente embarazada, como parte importante del control prenatal (antes del
nacimiento del bebé), se debe realizar una prueba de VDRL(es una prueba de sangre para
detectar si hay infección de transmisión sexual) si pertenece a un grupo de alto riesgo de
contraer ITS, se debe efectuar un segundo análisis de sangre antes del parto. Cuando hay
dudas acerca del diagnóstico, la joven embarazada debe recibir tratamiento para prevenir
una posible enfermedad en el recién nacido. Este estudio es de bajo costo y se puede
realizar en un Centro de Salud o clínica que cuente con laboratorio de la Secretaría de
Salud.

GONORREA

La gonorrea está producida por el diplococo Neisseria gonorrhoeae, (Bacteria).

En la mujer regularmente los signos vulvares (aparecen en la vulva) son los primeros. La
paciente consulta por un edema (inflamación) doloroso de la vulva, acompañado de una
leucorrea verdosa (salida de líquido o flujo vaginal) aparecida entre dos y siete días
después de una relación sin protección (condón). La mayoría de las mujeres están lejos
de presentar este cuadro clínico ya que son casi asintomáticos. En los hombres, uno de los
síntomas iniciales es la disuria (ardor al orinar), así como aumento en la frecuencia de la
micción (orina frecuente) y descarga uretral purulenta (flujo a través de la uretra, es decir
por el pene).

Diagnóstico

El diagnóstico sólo puede establecerse con seguridad mediante examen vaginal o uretral en
el caso de los hombres.

Tratamiento

El tratamiento consiste en la administración intramuscular de 4.8 millones de unidades de


penicilina procaínica y 1 gr. de Probencid por vía oral.

CHLAMYDIA

Una de las razones de la diseminación rápida de la clamidiasis es que un grado importante


de la infección es desconocida. En la mujer las infecciones por Chlamydia se presentan en
endocérvix (tejido interno del cuello uterino) donde el microorganismo parasita el epitelio
columnar de transición. En el hombre, parasita el epitelio uretral (tejido interno de la uretra,
es decir por donde pasa la orina).

El microorganismo se aísla frecuentemente de mujeres cuyos compañeros sexuales padecen


uretritis inespecífica (inflamación de la uretra de causa desconocida). Algunos de los
hombres infectados son asintomáticos. Los que manifiestan sintomatología, presentan
síntomas urinarios como disuria (ardor al orinar), frecuencia urinaria aumentada (orina
frecuente) y descarga uretral de aspecto mucoide o purulento (flujo a través del pene).
El diagnóstico se hace a través de un examen de cultivo de secreción vaginal.

Tratamiento

Ambos grupos de pacientes requieren una sesión de 14 días de tetraciclina 500 mg. cada 6
horas o minociclina 100 mg. cada 12 horas. Al terminar el tratamiento y para asegurarse
que la infección ha sido erradicada, se repiten los cultivos. Cuando no se dispone para hacer
cultivos de chlamydia se iniciará un tratamiento empírico de 21 días. Las embarazadas
pueden tratarse con eritromicina 800 mg. c/6 horas, durante siete días.

HERPES GENITAL

El virus del herpes pertenece a un amplio grupo del cual cinco especies contaminan
habitualmente al ser humano. Hay que distinguir el herpes con manifestaciones en boca, de
transmisión bucofaríngea (a través del contacto de la boca), que puede dar lugar a lesiones
genitales y el Herpes 2, con manifestaciones en las vías urinarias y genitales.

El herpes del recién nacido es casi siempre de tipo 2, consecuencia de un herpes genital de
la madre. El interés de esta infección va en aumento debido a su papel en la etiología del
contagio del cuello uterino.

Los síntomas son vesículas únicas o múltiples, pruriginosas (que causan comezón) y
aparecen en cualquier lugar en los genitales. La lesión primaria puede persistir de tres a seis
semanas, mientras que los síntomas que reaparecen periódicamente, duran entre siete y diez
días. La infección primaria puede acompañarse de signos generales: fiebre, cefalea (dolor
de cabeza), y falta de apetito. Las lesiones se presentan a nivel de la vulva en la mujer l
(vestíbulo de los labios y de la zona del clítoris)

Diagnóstico

Debe sospecharse siempre un Herpes genital ante la presencia de vesículas y/o ulceraciones
genitales. El diagnóstico clínico es fácil en una infección primaria y complejo en casos de
recaídas. Deberá hacerse la identificación de las lesiones características por citología,
cultivo, o mediante la preparación de un frotis de Tzank con raspados de las lesiones.

Tratamiento

El tratamiento del adolescente con herpes genital es sintomático. La región genital debe
mantenerse limpia y seca. A veces, la aplicación de ungüento de xilocaína al 2% alivia las
molestias al producir analgesia local; también pueden administrarse analgésicos sistémicos
(medicamentos para el dolor). En los casos de disuria (ardor al orinar) severa se recomienda
a las pacientes orinar sentadas en una bañera.

Los mejores resultados se han logrado con acyclovir oral, que ha demostrado ser efectivo
para reducir la excreción del virus, acelerar la cura de las lesiones y disminuir la duración
del dolor.
Se sospecha una relación entre el herpes genital y el carcinoma del cuello uterino. La
adolescente infectada con herpes debe ser informada de esta relación y de que debe
someterse a la prueba de Papanicolaou una vez al año. Durante el primer trimestre del
embarazo el herpes genital puede provocar aborto espontáneo y posteriormente graves
problemas al recién nacido.

Los adolescentes con herpes genital requieren atención especial. La recurrencia


imprevisible de los ataques y el hecho de que la enfermedad es incurable pueden causar
gran ansiedad, pérdida de confianza en sí mismo y disfunción sexual. Por lo tanto, el
adolescente debe recibir apoyo psicológico y al mismo tiempo debe ser orientado en
relación con la responsabilidad que tiene por ser portador de virus herpético durante toda la
vida. Además, las lesiones abiertas facilitan la infección con el virus de la
inmunodeficiencia adquirida. Las relaciones sexuales monógamas (una sola pareja), el uso
de condones y la abstinencia sexual ayudan a prevenir nuevas infecciones.

VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO (CONDILOMA ACUMINADO)

La infección genital por el virus del papiloma humano, tiene un período de incubación de
pocas semanas a varios meses. La lesión más visible, el condiloma acuminado,
habitualmente es transmitido sexualmente y a menudo se encuentra asociado a otras
infecciones sexualmente transmisibles. En algunos países del mundo es actualmente la
infección de transmisión sexual más frecuente. Existe el potencial de la posible inducción
del cáncer con el pasar del tiempo, los tipos de papiloma humano 16 y 18 han sido
asociados a la neoplasia cervical intraepitelial (Cáncer del cuello uterino) l x.

Diagnóstico

La lesión de condiloma acuminado puede abarcar cualquier parte de la región genital,


incluyendo la vagina, la uretra, la vejiga y el recto y puede hallarse extremadamente
extendido. Las lesiones son más severas en aquellas pacientes que tienen secreción vaginal,
poca higiene personal o perspiración profusa, así como en pacientes embarazadas. Puede
haber lesiones planas e infección subclínica.

Tratamiento

No existe un tratamiento satisfactorio. Actualmente el tratamiento local con ácido


tricloracético (50-90%) tiene una buena acogida por tener menos toxicidad. Se aplica
semanalmente, no requiere lavado posterior y duele sólo los primeros 30 minutos.

Otra posibilidad es el uso de tintura de podofilina, que puede usarse en porcentajes que
oscilan entre el 3 y el 25%, aplicada en las lesiones, especialmente en casos en que el área
afectada es menos de 2 cm. Este tratamiento está contraindicado durante el embarazo. Se
debe usar vaselina para proteger los tejidos sanos circundantes y es importante lavar
cuidadosamente la región 2 a 4 horas después de la aplicación de podofilina. Las
aplicaciones pueden ser necesarias semanalmente y son más efectivas en aquellas lesiones
que son húmedas.
SINDROME DE INMUNODEFICIENCIA HUMANA

La persona infectada con el retrovirus humano VIH (virus de la inmunodeficiencia humana)


estará infectada por toda su vida. Inicialmente permanecerá asintomática (SIN
SINTOMAS), a veces por muchos años. Sin embargo, cuanto más tiempo dure la infección
más grave será el ataque al sistema inmunitario.

SÍNTOMAS DE VIH*

l Infección inicial.**

Asintomática en la mayoría de los pacientes***

Síndrome viral similar a la mononucleosis infecciosa: fiebre, debilidad y mialgia (dolor


muscular), dos a cinco semanas después de la inoculación

ll Portador asintomático. ***

Casi todas las personas infectadas

lll Complejo relacionado con SIDA

Linfadenopatía generalizada (inflamación de los ganglios) con o sin sudores nocturnos,


fiebre, diarrea, pérdida de peso, debilidad e infecciones inusuales (candidiasis oral,
candidiasis vaginal crónica, herpes zoster)

lV SIDA

La definición de SIDA requiere que se cumplan las cinco condiciones establecidas por el
CDC*

La enfermedad es crónica, progresiva, con periodos de recuperación y potencialmente fatal.

* Clasificación del Centro para el Control de Enfermedades (CDC).

** Se pueden detectar anticuerpos a las 8 semanas de iniciada la infección, aunque hay


pacientes que pueden demorar seis meses o más.

*** A pesar de NO TENER SÍNTOMAS y aparentemente sanos pueden transmitir el virus.

VÍAS DE TRANSMISIÓN

Aquellos adolescentes que son homosexuales, usan drogas endovenosas, sufren de


hemofilia o tienen relación sexual con alguien infectado con el virus, están en mayor riesgo.

Coito
 Homosexual, entre hombres.
 Heterosexual, del hombre a la mujer y de la mujer al hombre.

Inoculación de sangre

 Transfusión sanguínea y de productos de sangre.


 Agujas compartidas por los consumidores de drogas endovenosas.
 Pinchazo hipodérmico, herida, exposición de membranas mucosas (boca, ano, vagina) en
trabajadores de la salud.
 Inyección con agujas no esterilizadas.
 Perinatal.
 Intrauterino.

MANIFESTACIONES CLÍNICAS

Son muy variadas, van desde el paciente asintomático hasta el que presenta cuadros
febriles, sudores nocturnos, fatiga, cansancio, diarrea, pérdida de peso, linfoadenopatía
generalizada y candidiasis oral. Las infecciones sintomáticas habitualmente son crónicas.
Debe recordarse que las infecciones genitales ulcerosas (como el herpes y la sífilis),
facilitan la infección y también que la tuberculosis y la sífilis tienen un cuadro clínico más
severo en aquellos pacientes infectados con VIH.

DIAGNÓSTICO DEL SÍNDROME DE INMUNODEFICIENCIA ADQUIRIDA

Aunque la mayoría de los casos se ha detectado en adultos jóvenes, se ha observado un


incremento del número de adolescentes afectados. Muchos adultos jóvenes adquirieron la
infección durante la adolescencia. La infección debe sospecharse en todo adolescente que
tiene infecciones oportunistas, tales como: candidiasis recurrente, infecciones herpéticas
recurrentes u otros estados de enfermedad crónica con presencia de pérdida de peso, diarrea
y linfoadenopatía generalizada (GANGLIOS INFLAMADOS EN CUELLO, AXILAS,
INGLES, ETC).

La ceroconversión demora entre dos a cinco meses, por lo tanto, si no han pasado 3 meses
entre la fecha de probable infección y la de la prueba del VIH, el resultado no será
confiable. La incubación del SIDA es de dos años promedio en adultos y un año en niños y
jóvenes, pero puede ser más prolongada. Los modelos matemáticos han estimado que el
período de incubación puede ser de cinco años y a veces tan largo como 15 años.

PRONÓSTICO, TRATAMIENTO Y PREVENCIÓN DE LA INFECCIÓN POR VIH

Para los adolescentes que se infectan con VIH el pronóstico es grave, pero está mejorando.
A veces pasa mucho tiempo antes de que el paciente desarrolle SIDA y tal vez no todos lo
hagan.

La gente con SIDA actualmente vive más tiempo que al comienzo de la epidemia y su
calidad de vida ha mejorado. Hay varios factores que son responsables de este progreso:
Las infecciones oportunistas que matan a la mayoría de los pacientes con SIDA son
diagnosticadas y tratadas más rápidamente (con antibióticos apropiados, aerosol de
pentamidina, etc.); la terapia antiviral (sidovudina AZT) reduce la frecuencia y/o severidad
de dichas infecciones y finalmente, la calidad de los programas de atención médica y los
sistemas de apoyo han mejorado.

Actualmente se están introduciendo medidas de prevención de las complicaciones. La


prevención de la infección se basa en control de la inoculación de sangre (control de
transfusiones, no compartir agujas, precauciones universales) y la práctica del sexo
protegido y sexo seguro (IR A SEXO SEGURO Y SEXO PROTEGIDO).

HEPATITIS B

El virus de la hepatitis B es la única INFECCIÓN DE TRANSMISIÓN SEXUAL que se


puede prevenir con una vacuna.

Es muy contagioso y representa un peligro grave para la salud de las adolescentes que no
son vacunadas. En 1996 se publicó la recomendación de varias organizaciones médicas de
vacunar en forma universal contra la hepatitis B a cualquier adolescente no vacunado entre
11 y 12 años de edad, y a los mayores con riesgo.

Esta vacuna se administra en forma de varias inyecciones en el músculo deltoides (en el


brazo) y se repite entre un mes y dos meses después y entre cuatro y seis meses más tarde.
Después de tres dosis, más de 90% de las personas vacunadas posee una concentración
protectora de anticuerpos; la tercera dosis es especialmente importante para la inmunidad
prolongada. Si la serie se interrumpe después de la primera o segunda dosis, la faltante se
debe administrar tan pronto como sea posible, aunque no es necesario comenzar de nuevo
la serie. Cuando un (a) adolescente no VACUNADO tiene contacto el virus de la Hepatitis
B mediante relaciones sexuales sin protección o el contacto de líquidos corporales, se le
debe administrar profilaxis (tratamiento preventivo) con inmunoglobulina de hepatitis B, e
iniciar la serie de vacunas dentro de los primeros 14 días después de la exposición.

Después de la evaluación física se debe ofrecer tratamiento para prevenir ITS y embarazo.

Las recomendaciones actuales para la profilaxis médica (tratamiento preventivo) en la


violación reciente son las siguientes:

Gonorrea y Sífilis en incubación.- Ceftriaxano sódica 125 a 250 mg intramusculares, en


caso de ser alérgica a las cefalosporinas sustituir por Espectomicina, 2 g IM DU.

Clamidia.- Azitromicina, Ig por vía oral una sola dosis o Doxiciclina, 100 mg vía oral cada
12 hrs. durante 7 días.

Tricomoniasis y Vaginosis Bacteriana.- Metronidazol, 2g por vía oral una sola dosis

Virus de la Hepatitis B.- Vacuna contra hepatitis B; repetir la dosis entre uno y dos meses y
a los 4 y 6 meses después de la dosis inicial.
VIH.- No se recomienda un tratamiento profiláctico sistemático contra VIH, sino que se
individualiza con base en los riesgos potenciales; si el agresor es VIH positivo se utiliza la
profilaxis (previene de una its) con fármacos múltiples según las recomendaciones más
recientes para los casos de contacto de las mucosas.

Virus de Herpes Simple.- No se recomienda administrar profilaxis sistemática contra virus


de herpes simple; si el agresor posee una lesión genital la víctima debe recibir profilaxis
(tratamiento preventivo) durante 10 días con aciclovir, famciclovir o valaciclovir.

Virus de Papiloma Humano.- No se recomienda tratamiento preventivo para HPV

Silvia Martínez

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