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ODONTOLOGÍA

º UNIVERSIDAD JOSE CARLOS MARIATEGUI


FACULTAD CIENCIAS DE LA SALUD
CARRERA: ODONTOLOGÍA

TRANSTORNO CIRCADIANO

PRESENTADO POR:

CURSO:

DOCENTE:

CICLO:

MOQUEGUA – PERÚ
Trastorno circadiano 2018 1
ODONTOLOGÍA

INTRODUCCIÓN

Los profesionales de la salud son a menudo consultados a causa de una


perturbacioó n del suenñ o y todo meó dico, en su experiencia clíónica, descubre la
necesidad de conocer acerca de los trastornos del ritmo circadiano con cierta dosis
de desasosiego, ante un proceso difíócil desde que se intenta definir, hasta cuando se
aproxima a sus mecanismos bioloó gicos o fisioloó gicos imprescindibles para
entender sus alteraciones y decidir la conducta maó s adecuada a seguir.

Otros elementos de intereó s son las marcadas diferencias individuales y los aspectos
que se relacionan directamente con las edades, asíó como las fantaó sticas paradojas
que siguen fascinando a muchos, a pesar de la conviccioó n racional que confiere el
conocimiento cientíófico, en cuanto al “mundo de los suenñ os”, el cual puede
afirmarse ha influido en la conducta de todas las etapas del desarrollo de la
humanidad, seguó n lo atestiguan la Historia, la Religioó n y la Literatura, en sus
recopilaciones de temas oníóricos.

Entonces, resulta atinado intentar una puesta al díóa en asuntos relativos al suenñ o y
sus alteraciones maó s frecuentes, con el propoó sito de ayudar a quienes tienen que
enfrentar estos padecimientos en el primer nivel de atencioó n sanitaria.

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CONTENIDO

INTRODUCCIÓN.....................................................................................................................2
CAPITULO I............................................................................................................................4
TRANSTORNOS DEL RITMO CIRCADIANO........................................................................4
1.1. El Sueño......................................................................................................................4
1.2. Fases del sueño.........................................................................................................4
1.3. La actividad Onirica..................................................................................................5
1.4. Trastornos del sueño...............................................................................................7
1.4.1. Hipersomnias....................................................................................................7
1.4.2. Insomnio............................................................................................................9
1.4.3. Parasomnias....................................................................................................13
1.5. La regulación de los ritmos circadianos.............................................................13
CONCLUSIONES....................................................................................................................16
BIBLIOGRAFÍA.....................................................................................................................17

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CAPITULO I

TRANSTORNOS DEL RITMO CIRCADIANO

1.1. El Sueño
Asarinsky, Klaitman y Dement, descubrieron en el anñ o 1960 que el suenñ o se
lleva a cabo en ciclos de 90 minutos, en los que se desarrolla el llamado
suenñ o MOR o REM (Movimientos Oculares Raó pidos o Rapid Eyes Moviment
en su sigla en ingles).

1.2. Fases del sueño


Seguó n P. J. CAÑÑ OÑES GARZOÓ Ñ; J. AIZPIRI DIÓAZ; J. A. BARBADO ALOÑSO y
OTROS (2003) en su libro “Trastornos del suenñ o”, nos indica que existen dos
tipos principales de suenñ o: el REM o paradoó jico y el Ño-REM. EÓ ste uó ltimo se
divide en suenñ o superficial (fases 1 y 2) y suenñ o profundo (fases 3 y 4),
tambieó n llamado suenñ o delta o de ondas lentas. Se las presenta a
continuacioó n:

1: El suenñ o comienza por la fase 1, que es realmente un periodo de


adormecimiento que dura entre 1 y 7 minutos.

2: La fase 2, en la que se presenta lo que generalmente se llama “suenñ o


superficial”, se caracteriza por un enlentecimiento del ritmo cerebral, que se
refleja en el electroencefalograma (EEG) por un ritmo generalizado de
ondas alfa y desaparicioó n de las ondas beta (que son habituales durante la
vigilia). Puede aparecer alguna onda delta, pero no supera en ninguó n caso el
20% del trazado. Se produce, ademaó s, un estado de relajacioó n muscular
generalizada y una disminucioó n del ritmo cardiaco y respiratorio.

3. y 4: A medida que el suenñ o avanza, se pasa a las fases 3 y 4, que


constituyen el suenñ o profundo o suenñ o de ondas delta. En estas fases el tono
muscular es auó n menor y en el EEG se observan ondas delta. La diferencia

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entre ambas es uó nicamente cuantitativa: se habla de fase 3 si las ondas delta


suponen maó s del 20% pero menos del 50% en una unidad de medida
temporal del suenñ o (en los registros de suenñ o se toma como unidad míónima
de medida 30 segundos, aunque tambieó n pueden darse los porcentajes por
cada minuto); la fase 4 se caracteriza por un predominio de las ondas delta,
que representan maó s del 50% del suenñ o en una unidad de tiempo (medio
minuto, al menos).

1.3. La actividad Onírica

Seguó n GOÑZAÓ LEZ DE RIVERA, Joseó Luis (1993) en su libro “Psicopatologíóa


del suenñ o” detalla que la actividad mental durante el suenñ o ha sido objeto
de gran intereó s desde los tiempos primitivos, habieó ndosele atribuido en
muchas culturas un caraó cter maó gico y profeó tico. Ademaó s de producirse
preponderantemente durante la fase REM, la capacidad de sonñ ar estaó
claramente relacionada con un aumento de la actividad de la
neurotransmisioó n colineó rgica, siendo eó ste probablemente el mecanismo
principal por el que las sustancias anticolineó rgicas inhiben la actividad
oníórica. En cuanto a la estructuracioó n de su contenido especíófico, los suenñ os
pueden clasificarse en dos grandes grupos:

 Tipo 1: Suenñ os elaborados, en los que de manera simboó lica se


resuelve o se intenta resolver alguó n problema, conflicto o
contradiccioó n que el sujeto se plantea de manera maó s o menos
consciente, es decir, problemas de su vida cotidiana. En general el
trabajo oníórico tiende a la resolucioó n de problemas, desde los de
organizacioó n cotidiana maó s banal hasta los relacionados con la
creatividad artíóstica o la investigacioó n cientíófica. Las reglas cognitivas
que regulan el desarrollo de suenñ os de tipo 1 siguen una pauta
bastante universal. En líóneas generales, los aspectos formales del
contenido mental durante el suenñ o corresponden a un modo
cognitivo denominado "proceso primario", raramente utilizado en la

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vida vigil por los adultos normales, pero comuó n en el pensamiento


de los ninñ os pequenñ os, algunos psicoó ticos, y, de manera controlada,
en las personalidades creativas. Sin embargo, el simbolismo concreto
de los contenidos especíóficos es difíócilmente generalizable, y el
anaó lisis de su significado requiere un estudio individualizado,
dependiendo de sus influencias culturales como de sus experiencias
vitales, recientes y remotas. Los suenñ os luó cidos son una categoríóa
especial de suenñ os tipo 1, en cuyo desarrollo el sujeto reporta poder
darse cuenta de que estaó sonñ ando, e incluso ser capaz de intervenir e
influir voluntariamente en su desarrollo, sin llegar a despertarse ni
interrumpir la actividad oníórica. Los suenñ os luó cidos se producen en
fase REM, pero se corresponden con un contenido de ondas alfa muy
superior a lo habitual en esta fase. Aunque ciertos sujetos parecen
tener una mayor capacidad natural para el suenñ o luó cido, esta
habilidad puede desarrollarse mediante la praó ctica de teó cnicas
apropiadas. El significado, la utilidad y los riesgos del suenñ o luó cido
son poco conocidos.

 Tipo 2: Suenñ os simples, sin elaboracioó n y con escaso simbolismo,


que reproducen elementos de la actividad diurna de manera casi
directa. Los sujetos normales (es decir, sin ninguna enfermedad
psíóquica) presentan estos suenñ os, generalmente de manera
angustiosa, cuando han experimentado un fuerte trauma psíóquico,
por lo que se considera que este fenoó meno probablemente
representa el fracaso de los mecanismos de elaboracioó n oníórica.
Espontaó neamente, o por la influencia de un tratamiento apropiado,
estos suenñ os traumaó ticos suelen evolucionar hacia los de tipo 1. Por
otra parte, otros sujetos, como los que presentan una personalidad
alexitíómica, padecen una inhibicioó n de la capacidad de elaboracioó n
oníórica de manera maó s o menos sistemaó tica. La insuficiencia del
suenñ o y de la fantasíóa para neutralizar experiencias traumaó ticas en
los enfermos psicosomaó ticos es notoria, asíó como su tendencia a
presentar suenñ os simples, carentes de elaboracioó n simboó lica.

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En su primera parte, el libro El Ñegocio del Siglo 21 explica por queó , en la


era de la informacioó n, ya no funciona el antiguo meó todo para tener eó xito
financiero: “obtener una buena educacioó n, encontrar un buen trabajo,
trabajar duro durante cuarenta anñ os, jubilarse y en el mejor de los casos,
invertir en acciones y bienes inmuebles”. La segunda mitad del libro explica
queó es el Ñetwork Marketing (tambieó n explica lo que no es) y por queó es la
mejor opcioó n para crear seguridad y estabilidad en los ingresos personales,
es decir: solidez financiera.

1.4. Trastornos del sueño

Desde el punto de vista epidemioloó gico, los trastornos del suenñ o afectan
aproximadamente al 20% de la poblacioó n adulta, cifra que parece ser algo
maó s elevada entre la poblacioó n infantil. Aunque en ocasiones constituyen
por si mismos un síóndrome independiente, los trastornos del suenñ o se
presentan con frecuencia asociados a alteraciones mentales y/o meó dicas, y
constituyen uno de los síóntomas maó s frecuentes en patologíóa psiquiaó trica y
psicosomaó tica. (CAÑOÑES GARZON y OTROS, 2003.)

Por lo tanto, los trastornos del suenñ o son una condicioó n que involucra
dificultades relacionadas con el suenñ o, incluyendo conciliarlo o permanecer
dormido, quedarse dormido en momentos inapropiados, provocar lapsos de
tiempo de suenñ o excesivos o conductas anormales relacionadas con el
suenñ o. Se han identificado maó s de cien trastornos diferentes del ciclo
suenñ o/vigilia. Para el presente trabajo se escogieron los maó s frecuentes:

1.4.1. Hipersomnias

 Síndrome de apnea del sueño: Se trata de episodios de apnea


que tienen una duracioó n superior a 10 segundos y se repiten al
menos 30 veces cada noche. Habitualmente se diferencian dos
entidades: el síóndrome de apnea del suenñ o y la actividad apneica.

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En el primero aparecen al menos 30 episodios de apnea de maó s


de 10 segundos de duracioó n a lo largo del suenñ o nocturno. La
actividad apneica del suenñ o es un trastorno de grado maó s leve y
se caracteriza por maó s de 10 pero menos de 30 apneas
nocturnas.

Las apneas pueden ser centrales (ausencia de movimientos


respiratorios), obstructivas (persistencia de tales movimientos) o
mixtas. Las maó s habituales son las obstructivas; su duracioó n y
frecuencia pueden ser causa de hipoxia e hipercapnia. Este
síóndrome afecta sobre todo a varones roncadores, de mediana
edad y obesos. Es menos frecuente en mujeres y muy raro en
ninñ os. Son tíópicos la somnolencia diurna y los accesos
intempestivos de suenñ o diurno. A veces se acompanñ an de
defectos de concentracioó n, peó rdida de memoria, irritabilidad,
crisis de angustia e, incluso, estados depresivos, todo lo cual
puede complicar el diagnoó stico.

El tratamiento incluye la peó rdida de peso, retirada de otros


factores facilitadores (alcohol, tabaco, benzodiacepinas...). En la
mayoríóa de las ocasiones el tratamiento de fondo consiste en la
oxigenoterapia a presioó n positiva, que suele ser mal tolerada en
el 30% de los casos en los primeros 18 meses de implantacioó n.

 Narcolepsia: Es una afeccioó n rara y aparece en adultos joó venes y


se acompanñ a de accesos irrefrenables de suenñ o diurno de corta
duracioó n, atoníóa muscular parcial o completa (incluso cataplejíóa),
alucinaciones hipnagoó gicas (visuales, auditivas) y despertares
nocturnos frecuentes. Tambieó n llamada enfermedad de Geó lineau,
se trata de una afeccioó n de origen multifactorial con cierta
predisposicioó n geneó tica. El diagnoó stico soó lo puede efectuarse por
el estudio poligraó fico diurno, capaz de evidenciar la somnolencia
excesiva. La aparicioó n de episodios de SOREM en registros

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nocturnos (inicio del suenñ o en fase REM) es tambieó n muy


sugestiva de la existencia de este trastorno. El tratamiento reside
en el empleo de antidepresivos tricíóclicos y psicoestimulantes.
Con ambos tratamientos se reduce el nuó mero de ataques de
suenñ o inesperados, la somnolencia y la cataplejíóa. A veces es
necesario pautar siestas regulares para limitar los accesos de
suenñ o y los riesgos que de ellos se derivan.

 Otras patologías: La hipersomnia idiopaó tica consiste en una


prolongacioó n anoó mala del suenñ o nocturno con despertar
sumamente difíócil, asociada a episodios prolongados de suenñ o
diurno poco reparadores. El síóndrome de Kleine-Levin es propio
de adultos joó venes y asocia accesos de hipersomnia y
desinhibicioó n sexual y agresiva. Es faó cil confundirlo con otros
trastornos psíóquicos, ya que a menudo aparecen otros síóntomas
en los inicios del trastorno; son especialmente frecuentes los
cambios de humor. Se debe pensar en este trastorno en
adolescentes o adultos joó venes con síóntomas depresivos que se
acompanñ en de somnolencia, episodios de hiperfagia y actividad
sexual compulsiva.

Las hipersomnias sintomaó ticas de enfermedades sisteó micas se


distinguen difíócilmente de trastornos de conciencia que aparecen
en el marco de afecciones neuroloó gicas, endocrinas o
metaboó licas. Las hipersomnias psicoó genas son menos frecuentes.

Son manifestaciones posibles en los neuroó ticos y en algunos


depresivos. Aproximadamente, en un 15% de las depresiones
aparece hipersomnia. En otras ocasiones, las hipersomnias
pueden ser la consecuencia de una intoxicacioó n medicamentosa.

1.4.2. Insomnio

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E ESCOBAR, Franklin; ECHEVERRY CHABUR, Jorge (2006) en su libro


“Implicaciones ocupacionales del Insomnio” EÑ: Avances en psiquiatríóa
bioloó gica. Vol. 7. Define el insomnio como la incapacidad para iniciar el
suenñ o, para mantenerlo, la mala calidad en el dormir o la poca cantidad de
tiempo para dormir. La falta de suenñ o se refleja al díóa siguiente en una
jornada diurna de mala calidad, se estaó de mal genio o irritable, con dolor de
cabeza y dificultad para concentrarse y recordar cosas sencillas.

El 40% de las mujeres sufre de insomnio y entre los hombres el 30%. Si se


evaluó an personas mayores de 65 anñ os el 50% se queja de insomnio y una
tercera parte de los adultos tiene insomnio croó nico. Esto es bastante
importante ya que un 10% presenta un insomnio de tipo grave que
requeriríóa de una valoracioó n en un Centro de Suenñ o.

El insomnio se clasifica seguó n la causa, duracioó n, gravedad y naturaleza.


Habitualmente se toma en cuenta la duracioó n. Si se habla de un insomnio de
pocos díóas se llama ocasional. Si dura algunas semanas, hasta maó ximo
cuatro, se habla de transitorio. Cuando dura maó s de cuatro semanas se trata
de un insomnio croó nico. El insomnio croó nico se divide a su vez en insomnio
primario y secundario, seguó n se conozca o no la etiologíóa.

Tambieó n se clasifica seguó n la causa; si se conoce, es secundario, si no se


conoce es primario. Por la gravedad puede ser leve, moderado o severo. De
acuerdo con la naturaleza, si se presenta al inicio del dormir, se denomina
insomnio de conciliacioó n, si ocurren despertares durante la noche, se llama
insomnio de despertares muó ltiples, si ocurre en horas de la madrugada,
antes del despertar normal, se llama insomnio de despertar temprano.
Puede ser tambieó n global o parcial, frecuente o intermitente seguó n la
ocurrencia y duracioó n.

El insomnio afecta la calidad de vida del individuo, inclusive baja la


inmunidad celular y aparecen enfermedades de tipo infeccioso. Si se
comparan cifras de díóas de incapacidad laboral producidos por gripe y díóas

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de incapacidad dados por insomnio, en los Estados Unidos, el insomnio


produce maó s díóas laborales perdidos que los estados gripales. Sin embargo,
este problema no se reconoce ni se diagnostica tanto como la gripe.
 Insomnio Ocasional: El insomnio transitorio u ocasional es el de
mayor consulta. Los pacientes duran dos o tres noches sin poder
dormir. Con frecuencia se encuentran factores desencadenantes
como situaciones de estreó s emocional agudo o ambientales como la
presencia de ruido insoportable o excesivo calor. Las personas que
habitan cerca de aeropuertos o discotecas duermen poco, sufren de
insomnio de conciliacioó n o de despertares muó ltiples. Cuando se viaja
de climas fríóos a climas caó lidos los primeros díóas son difíóciles para
dormir. De igual forma cuando se viaja raó pidamente y se cruzan
varios husos horarios se produce el conocido síóndrome del "Jet Lag".
Tambieó n ocurre cuando se aumenta la altitud de manera raó pida y se
trata de dormir en grandes alturas. El tratamiento en estos casos
requiere del uso de hipnoó ticos durante algunas noches nada maó s.

 Insomnio de Corta Duración: El insomnio de corta duracioó n dura


alrededor de tres semanas o menos. Con frecuencia los factores
desencadenantes son el estreó s emocional agudo y la presencia de
enfermedad meó dica general. Algunos estudios demuestran una
prevalencia alta, cercana al 80%, en pacientes hospitalizados. Se ha
demostrado que los pacientes con insomnio alargan las estancias
hospitalarias. La complicacioó n frecuente de este tipo de insomnio es
evolucionar a un insomnio croó nico condicionado. El tratamiento
inicial consiste en suministrar hipnoó ticos por un corto periodo de
tiempo. Se pueden usar hipnoó ticos de tercera generacioó n o la dosis
efectiva míónima de un hipnoó tico benzodiacepíónico (BZD) de accioó n
ultracorta o corta.

 Insomnio Crónico: Se define como aquel que tiene una duracioó n de


semanas a meses e incluso anñ os. Los pacientes en general consultan
a los centros de suenñ o luego de haber solicitado ayuda a otros

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servicios de salud. En Europa un 10 a 20% de los pacientes con


insomnio presentan un cuadro severo. El factor desencadenante es
el estreó s emocional croó nico.

La etiologíóa maó s frecuente en estos casos estaó dada por


enfermedades psiquiaó tricas. El 50% de los pacientes presentan
ansiedad, depresioó n o consumen sustancias psicoactivas. Por otro
lado, el 50% restante son personas con trastornos especíóficos del
suenñ o como Síóndrome de Movimientos Perioó dicos de la
Extremidades, Síóndrome de las Piernas Inquietas, Síóndrome de
Apnea / Hipopnea Obstructiva del Suenñ o u otras alteraciones
meó dicas. El tratamiento general consiste en administrar hipnoó ticos
de tercera generacioó n asociados a antidepresivos sedantes.

El insomnio croó nico puede ser primario o secundario. El insomnio


primario se presenta hasta en un 12% de las consultas de suenñ o en
centros especializados. El Insomnio Psicofisioloó gico ocurre en
personas cuya uó nica queja es que no duermen. Si se examinan
cuidadosamente parecen estar ansiosos, no tienen ninguna
alteracioó n neuroloó gica ni psiquiaó trica. Otra clase de insomnio
primario es el conocido como Pseudoinsomnio o Mala Percepcioó n del
Dormir en el que no hay ninguó n hallazgo polisomnograó fico objetivo y
por lo general ocurre en personas que se quejan croó nicamente de
falta de suenñ o.

En pacientes con insomnio secundario, una causa importante es la


mala higiene del suenñ o. Los meó dicos que hacen turnos de 36 y 48
horas continuas durante anñ os, a largo plazo, sufren un insomnio
croó nico por insuficiencia de suenñ o. Pacientes con abstinencia al
alcohol tardan hasta dos anñ os en resincronizar los mecanismos que
controlan el ciclo de vigilia suenñ o. Las enfermedades meó dicas que
producen dolor en las noches hacen que los pacientes tengan
dificultad en mantener el suenñ o. En otros casos, como en la

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Enfermedad de Parkinson, el síóntoma inicial puede ser insomnio


hasta en un 25% de los pacientes.

1.4.3. Parasomnias

Son trastornos del suenñ o especialmente frecuentes en la edad infantil.

 Pesadillas o sueños de angustia: Su aparicioó n es algo maó s


frecuente en la segunda mitad de la noche y presentan fuerte
componente ansioso. Suelen aparecer durante las fases 3 y 4 de
suenñ o Ño-REM (suenñ o de ondas lentas), aunque tambieó n pueden
hacerlo en fase REM. Los episodios aislados son la norma y carecen
de trascendencia psicopatoloó gica; en cambio, los reiterados deben
poner sobre la pista de alguó n tipo de conflicto psíóquico. En los
adultos pueden ser yatrogeó nicos (síóndrome de abstinencia
farmacoloó gico) o toó xicos (alcohol), aunque tambieó n es frecuente su
aparicioó n en individuos con trastornos de personalidad.

 Terror nocturno: Son episodios maó s llamativos que las pesadillas.


Un grito de paó nico suele acompanñ ar al despertar brusco del paciente.
Hay ansiedad intensa con importante cortejo neurovegetativo y
amnesia posterior referida a todo lo sucedido. La diferencia entre
terror nocturno y pesadilla se lleva a cabo tras la actitud del sujeto
en el momento de despertar: si los padres, por ejemplo, calman a un
ninñ o con pesadillas, eó ste suele reconocer raó pidamente su entorno; en
cambio, durante un episodio de terror nocturno, el paciente continuó a
gritando, aunque abra los ojos y no reconoce su entorno (ni la
habitacioó n ni los familiares) durante varios minutos. Si persiste maó s
allaó de los 7 anñ os conviene estudiar maó s detalladamente el cuadro y
derivar al especialista.

1.5. La regulación de los ritmos circadianos

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La expresioó n de los ritmos circadianos tiene tres componentes: las víóas de


entrada que ajustan el reloj circadiano, este oscilador central que genera y
coordina los ritmos bioloó gicos y las víóas de salida que llevan informacioó n a
todo el organismo, regulando la actividad de diversas funciones fíósicas y
cognitivas (Hofman et al; 2005, Ohdo; 2010, Haus et al; 2006).

La periodicidad circadiana, como la del ritmo vigilia-suenñ o, estaó mediada


geneó ticamente, tiene un control y estaó sincronizada al ciclo regular de 24
horas de luz-oscuridad ambiental por los osciladores internos, y por uó ltimo
estaó modulada por influencias ambientales que permiten su adaptacioó n a
las condiciones variables del entorno [Adaó n; 2004, Aschoff; 1967, Chiesa et
al; 1999, Haus et al; 2006]:

 La determinación genética: En las ceó lulas del organismo (en


cerebro y tejidos perifeó ricos), el mantenimiento de la ritmicidad
circadiana depende de algunos genes que hay en su nuó cleo, “genes
del reloj” o “genes circadianos”, que componen la maquinaria
molecular del reloj circadiano [Haus; 2009, Hofman et al; 2005]. Se
expresan mediados por senñ ales humorales y neuronales, como la
melatonina, que parten de los osciladores internos [Haus et al;
2006,Hofman et al; 2005].

Las líóneas de investigacioó n geneó tica han tratado de identificar los


polimorfismos y mutaciones que sufren estos genes y se asocian al
cronotipo de una persona (medido por el Cuestionario de
matutinidad-vespertinidad de Horne y OÖ stberg), determinados TSRC
en algunas familias, adicciones (a drogas y alcohol) y otras
enfermedades (diabetes, enfermedades cardiovasculares, caó ncer,
etc.) [Bechtold et al; 2010,Eismann et al; 2010,Rosenwasser;
2010,Sack et al; 2007b].

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 Osciladores o sincronizadores internos: El reloj, oscilador o


marcapasos central (ÑSQ) y los osciladores perifeó ricos (localizados
en oó rganos y tejidos) tienen una periodicidad endoó gena propia, es
decir, permiten que persistan los ritmos circadianos sin recibir
influencias temporales ambientales [Adaó n; 2004,Bechtold et al;
2010,Haus et al; 2006, Peraita-Adrados; 2005].
El ÑSQ estaó formado por un grupo de neuronas localizadas cerca de
la líónea media por encima del quiasma oó ptico, en el hipotaó lamo
medial. Es el marcapasos circadiano que, en respuesta a la luz-
oscuridad ambiental, es responsable de que la informacioó n temporal
se imparta a todo el organismo, regulando ritmos circadianos y en
definitiva numerosas funciones y mecanismos bioloó gicos [Bechtold
et al; 2010,Hofman et al; 2005,Ohdo; 2010,Turner et al; 2010].

Cuando la exposicioó n a la luz ambiental no sucede en el momento


adecuado o lo hace con una intensidad deficiente, la disfuncioó n del
ÑSQ y asíó de las senñ ales ríótmicas que envíóa, repercutiraó en el control
de estos ritmos fisioloó gicos y hormonales que de eó l dependen
[Turner et al; 2010].

 Influencias o sincronizadores ambientales: En cualquier ser


humano el reloj endoó geno central (ÑSQ) y asíó los ritmos circadianos
(de temperatura corporal, secrecioó n de cortisol, secrecioó n de
melatonina, etc.) que tienen periodos ligeramente superiores a 24
horas, deben ajustarse de forma regular y diaria, con el adelanto de
su fase, al ciclo de 24 horas de luz-oscuridad ambiental. Esto se
consigue gracias a la exposicioó n a referentes, marcadores o senñ ales
temporales ambientales (zeitgebers o dadores de tiempo en alemaó n):
factores socioculturales (horarios de comidas, escolares, laborales,
etc.), actividad fíósica, luz ambiental, etc. Como esta uó ltima es el
zeitgeber maó s importante, se ha obtenido una curva de fase de
respuesta humana a la luz que ha impulsado la fototerapia como una
de las medidas terapeó uticas en los TSRC. Lo ideal es personalizar la

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hora, intensidad y duracioó n de la exposicioó n al estíómulo luminoso.


Pero en general la exposicioó n por la manñ ana (antes de despertar
aunque ya despueó s del nivel míónimo de temperatura corporal
central) induce el adelanto de fase del ritmo circadiano y por la tarde
(mucho antes de este míónimo) induce el retraso de fase. [Bjorvatn et
al; 2009,Haus; 2009, ,Montagnese et al; 2009,Okawa et al; 2007,Sack
et al; 2007].

CONCLUSIONES

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BIBLIOGRAFÍA

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ESCOBAR, Franklin; ECHEVERRY CHABUR, Jorge (2006) “Implicaciones


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Trastorno circadiano 17
ODONTOLOGÍA

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