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UNIVERSIDAD NACIONAL PEDRO RUIZ GALLO

FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS,


ADMINISTRATIVAS Y CONTABLES
ESCUELA PROFESIONAL DE ADMINISTRACIÓN

COMPORTAMIENTO ORGANIZACIONAL

DOCENTE

SAAVEDRA OBANDO, Rosa

ALUMNA

SALAZAR CALDERÓN, Rocío Azucena

VIII CICLO

SETIEMBRE DEL 2017


CONTENIDO

1.INDIVIDUALISMO ............................................................................................................. 3

1.1. DEFINICIÓN DE INDIVIDUALISMO ................................................................... 3

1.2. LAS CAUSAS DEL INDIVIDUALISMO ............................................................... 3

2.TEORIA DE LA MOTIVACION ......................................................................................... 5

2.1. ¿QUÉ ES MOTIVAR? .............................................................................................. 5

3.TEORIA DEL HOMBRE ECONOMICO ............................................................................ 9

4.PENSAMIENTO RACIONAL ........................................................................................... 10

4.1. DEFINICIONES ..................................................................................................... 10

4.2. ALGUNAS CUESTIONES SOBRE LA RACIONALIDAD ................................. 10

4.3. CARACTERÍSTICAS DEL PENSAMIENTO RACIONAL: ................................ 13

Referencias ............................................................................................................................. 14
1. INDIVIDUALISMO
DEFINICIÓN DE INDIVIDUALISMO

El Individualismo es un conjunto de creencias, valores y prácticas culturales en el que los objetivos

individuales predominan sobre los grupales. De forma opuesta, el Colectivismo como síndrome

cultural, se asocia a una dependencia de las personas con respecto a los grupos. (Morales, Lopez, &

Vega, 1992)

Los sentimientos y la búsqueda del placer individual son elementos importantes del bienestar en las

culturas individualistas, mientras que en las colectivistas lo es el cumplimiento de los deberes sociales.

Las culturas colectivistas se caracterizan por relaciones sociales más rígidas y la persona pertenece a

grupos adscritos que la protegen a cambio de su lealtad. Las culturas individualistas se caracterizan

por relaciones sociales más laxas (Hofstede, 1984)

“Un individualismo que se mueve por egoísmo codicioso, un repliegue en uno mismo que

cierra el sepulcro de la solidaridad y la fraternidad, una violencia que se manifiesta tanto en

los brotes de terrorismo como en la trivialización de la delincuencia y la criminalidad, una

democracia sin fervor cívico, un mercado que lo gobierna todo, derechos humanos

desatendidos: el malestar cultural y ético también crece, hipertrofiado a la medida de un

mundo híper en el que el individuo, cuanto más tiene, incluso cuando tiene demasiado, acaba

preguntándose si tiene lo mejor” (DE VEGA ALONSO, 2011)

LAS CAUSAS DEL INDIVIDUALISMO

Los factores causales o antecedentes del Individualismo que se han postulado son:

una estructura productiva industrial y mercantil, el desarrollo económico, la pertenencia a

clases altas, la migración, la urbanización, la complejidad cultural y el paso de la familia

extensa a la nuclear. Todos estos procesos tienen en común que aumentan los recursos, la

capacidad de elección o alternativas de la persona, y facilitan la autonomía de los grupos

adscritos de pertenencia, como la familia (Hofstede, 1984)


Otras causas clásicas del Individualismo son las religiones de salvación individual, como el

Protestantismo - que Weber argumentó como una de las causas de desarrollo del capitalismo-

y la tradición democrática republicana de respeto de los derechos

individuales. También el tipo de estructura productiva: sociedades de cazadores

recolectores, pastores e industriales capitalistas individualistas frente a agricultores

colectivistas. Las sociedades agrícolas que implican un trabajo coordinado y un estado

autocrático producen una cultura subjetiva colectivista. El sentido de obligación de grupo y

la subordinación de la persona a éste en la cultura colectivista tradicional japonesa han sido

explicados en parte por los imperativos de una cultura arrocera que dependía de la

cooperación comunal para la irrigación y el mantenimiento de las fuentes de agua, así como

por la tradición feudal de sumisión a los señores (Inglehart, 1991). las culturas cazadoras

recolectoras refuerzan más la autonomía y la decisión individual que las culturas agrícolas.

Sin embargo, estos resultados son menos claros cuando se compara a cazadores-recolectores

con pastores, quienes también se caracterizan por un mayor individualismo que los

agricultores . El trabajo agrícola que implica mucha mano de obra y coordinación se asociará

al colectivismo, mientras que el pastoreo y el trabajo agrícola con poca mano de obra

(pequeña granja), se asociará al individualismo.

En las sociedades complejas, a mayor desarrollo industrial y menor importancia de la

agricultura, mayor individualismo. El porcentaje de agricultores, plantadores, asalariados

agrícolas y granjeros en 1900 correlacionaba con un indicador de colectivismo al nivel estatal

en EEUU. (Páez & Zubieta, 2004)


2. TEORIA DE LA MOTIVACION
¿QUÉ ES MOTIVAR?

De acuerdo con Urcola, motivar es provocar en otros una energía que les mueva hacia un

destino determinado y cuya fuerza o raíz está fuera (motivación extrínseca), o dentro de ellos

(motivación intrínseca o trascendente —la motivación trascendente es aquella que en su

realización produce beneficios en otras personas—)… Motivar es dar o tener un motivo para

la acción… Motivar es buscar que una persona haga lo que debe hacer porque ella misma

quiera, no porque tenga una recompensa o un castigo (motivación ideal)… Para motivar es

fundamental conocer las necesidades y apetencias de los sujetos a quienes queremos motivar,

saber qué es lo que les mueve. (Urcola Tellería, 2008)

Desde el punto de vista etimológico, la palabra Motivación está compuesta por el latín

Motivus (movimiento) y el sufijo -ción (acción y efecto).

La motivación es un conjunto de factores internos o externos que determinan en parte las

acciones de una persona. (Real Academia Española)

La motivación es un aspecto de enorme relevancia en las diversas áreas de la vida, entre

ellas la educativa y la laboral, por cuanto orienta las acciones y se conforma así en un

elemento central que conduce lo que la persona realiza y hacia qué objetivos se dirige. De

acuerdo con (Santrock, 2002) la motivación es “el conjunto de razones por las que las

personas se comportan de las formas en que lo hacen. El comportamiento motivado es

vigoroso, dirigido y sostenido”

La motivación debe ser entendida como la trama que sostiene el desarrollo de aquellas

actividades que son significativas para la persona y en las que esta toma parte. En el plano

educativo, la motivación debe ser considerada como la disposición positiva para aprender y

continuar haciéndolo de una forma autónoma. (Ajello, 2003)


Etimológicamente, el término motivación procede del latín motus, que se relaciona con

aquello que moviliza a la persona para ejecutar una actividad. De esta manera, se puede

definir la motivación como el proceso por el cual el sujeto se plantea un objetivo, utiliza los

recursos adecuados y mantiene una determinada conducta, con el propósito de lograr una

meta. (Trechera, 2005)

Según (Bisquerra, 2000) La motivación es un constructo teórico-hipotético que designa un

proceso complejo que causa la conducta. En la motivación intervienen múltiples variables

(biológicas y adquiridas) que influyen en la activación, direccionalidad, intensidad y

coordinación del comportamiento encaminado a lograr determinadas metas

(Herrera, Ramírez, & Roa y Herrera, 2004) indican que la motivación es una de las claves

explicativas más importantes de la conducta humana con respecto al porqué del

comportamiento. Es decir, la motivación representa lo que originariamente determina que la

persona inicie una acción (activación), se dirija hacia un objetivo (dirección) y persista en

alcanzarlo (mantenimiento). Estos autores, luego de recopilar las opiniones de muchos otros,

formulan la siguiente definición de motivación: podríamos entenderla como proceso que

explica el inicio, dirección, intensidad y perseverancia de la conducta encaminada hacia el

logro de una meta, modulado por las percepciones que los sujetos tienen de sí mismos y por

las tareas a las que se tienen que enfrentar.

Entrando en el aspecto psicológico del concepto una de las definiciones más básicas, pero

a la vez más completas, de motivación es: La motivación digamos que son las ganas o el

entusiasmo que tiene una persona, el énfasis que pone para conseguir un objetivo.

"Es el señalamiento o énfasis que se descubre en una persona hacia un determinado medio

de satisfacer una necesidad, creando o aumentando con ello el impulso necesario para que
ponga en obra ese medio o acción, o bien para que deje de hacerlo. La motivación es un

estado interno que activa, dirige y mantiene la conducta". (Woolfolk, 2006)

Para (Vroom, 1964) la motivación es el resultado de tres variables: valencia, expectativas

e instrumentalidad. La valencia se refiere al valor que la persona aporta a cierta actividad, el

deseo o interés que tiene en realizarla. Las expectativas se definen como las creencias sobre la

probabilidad de que un acto irá seguido de un determinado resultado. La instrumentalidad se

refiere a la consideración que la persona hace respecto de que si logra un determinado

resultado, este servirá de algo. De acuerdo con lo anterior, si una persona no se siente capaz,

piensa que el esfuerzo realizado no va a tener repercusión o no tiene interés por la tarea, no

tendrá motivación para llevarla a cabo.

Bajo otra perspectiva (Ardila, 1986) la motivación es concebida como una variable

intermedia (del comportamiento), es decir que no se observa la motivación en sí, sino que se

observa el comportamiento motivado y de él se infiere la existencia de la motivación.

De acuerdo con (Luis Gonzales López, 2001) existen cinco principios motivacionales, a

saber:

1. Principio de la predisposición: Cuando estamos predispuestos positivamente hacia una

tarea, su ejecución resulta casi siempre agradable. Cuando cambiamos el «¿por qué?» por el

«¿por qué no?», o el «esto es inaguantable» por el «¿qué estoy aprendiendo de esta

situación?», o «estoy enfadado porque…» por el «me pregunto por qué me estoy enfadando

ante este hecho» (es decir, cambio la ira por la curiosidad), estamos aplicando este principio.

2. Principio de la consecuencia: Tenemos tendencia a reproducir las experiencias que

tienen consecuencias agradables y a no repetir las que tienen consecuencias desagradables.

Cuando obtenemos una consecuencia igual o mejor de la prevista nos sentimos


recompensados y guardamos, a nivel consciente o inconsciente, ese agradable recuerdo por lo

que tendemos a repetir esa estrategia.

3. Principio de la repetición: Cuando un estímulo provoca una reacción determinada

positiva, el lazo que une el estímulo con la respuesta puede reforzarse con el ejercicio o

repetición. Así la maestría en la ejecución de una tarea vendrá dada, entre otros aspectos, por

la repetición que se ve reforzada por un modelaje hacia la excelencia.

4. Principio de la novedad: En igualdad de condiciones, las novedades controladas suelen

ser más atractivas y motiva¬doras que aquello ya conocido. Este principio es cierto siempre

que se aborde con un cierto control y con una dosis elevada de seguridad personal ya que, en

caso contrario, puede aparecer el fenómeno de la resistencia al cambio.

5. Principio de la vivencia: Relacionar una vivencia que nos haya resultado agradable con

lo que pretendíamos alcanzar puede ser muy motivador, esa vivencia puede referirse tanto a

alguna experiencia vivida anteriormente como a alguna experiencia novedosa que podamos

llevar a cabo gestionándola sensorialmente.

De acuerdo con (Santrock, 2002) existen tres perspectivas fundamentales respecto de la

motivación: la conductista, la humanista y la cognitiva. La conductista subraya el papel de las

recompensas en la motivación, la humanista en las capacidades del ser humano para

desarrollarse y la cognitiva enfatiza en el poder del pensamiento.

La perspectiva conductual señala que las recompensas externas y los castigos son centrales

en la determinación de la motivación de las personas La perspectiva humanista enfatiza en la

capacidad de la persona para lograr su crecimiento, sus características positivas y la libertad

para elegir su destino. (Santrock, 2002) La perspectiva cognitiva nos dice que las teorías

cognitivas enfatizan que lo que la persona piensa sobre lo que puede ocurrir es importante

para determinar lo que efectivamente sucede. (Ajello, 2003)


De acuerdo con (Garcia, 2008) una de las teorías más conocidas sobre la motivación es la

de la Jerarquía de las necesidades propuesta por Abraham H. Maslow, quien concibió las

necesidades humanas ordenadas según una jerarquía donde unas son prioritarias y solo

cuando estas están cubiertas, se puede ascender a necesidades de orden superior. Una vez

satisfechas una serie de necesidades, estas dejan de fungir como motivadores

3. TEORIA DEL HOMBRE ECONOMICO


Homo economicus es una expresión latina que se refiere a un modelo de comportamiento

del ser humano utilizado en economía: el hombre económico es una persona racional, que

maximiza su utilizad, tratando de obtener los mayores beneficios con un esfuerzo mínimo.

Es decir, el concepto de Homo economicus, que fue utilizado por primera vez en el siglo

XIX por el economista John Stuart Mill, es el que explica para ciertos enfoques de economía

los comportamientos que se dan en la sociedad humana.

El homo económicus es el átomo constitutivo del sistema de la ciencia económica.

Entiéndase átomo como un agentes o unidad de decisión en la vida económica, como son: los

consumidores y productores, que pueden ser individuales, o colectivos, en última instancia

también una colectividad se divide en agentes individuales (átomos) como último componente

simple e indivisible. La economía neoclásica busca deducir los fenómenos del

comportamiento económico a partir del comportamiento simple de cada agente (átomo). Sin

embargo, como visión objetiva, el homo economicus es una teoría económica que modeliza el

comportamiento humano, y presenta al hombre como aquel que máxima su utilidad o

ganancias, obteniendo mayores beneficios, empleando el menor esfuerzo posible. (Gonzalez

Fabre, articulo “Ética y Economía”)

“Durante la mayor parte de los dos siglos pasados, el pensamiento económico estuvo

dominado por el concepto del homo economicus. El hipotético hombre económico sabe lo que
quiere; sus preferencias pueden expresarse matemáticamente mediante una función de

utilidad, y sus decisiones están guiadas por cálculos racionales acerca de cómo maximizar esa

función: ya sean los consumidores al decidir entre cereales normales o cereales integrales para

el desayuno, o los inversores que deciden entre acciones y bonos, se supone que esas

decisiones se basan en comparaciones de la utilidad marginal, o del beneficio añadido que el

comprador obtendría al adquirir una pequeña cantidad de las alternativas disponibles”. (Paul

Krugman economista norteamericano)

(Lévy, 2000) llega a suponer que en una sociedad de la información el auténtico

«economicus» será el «homo academicus» que pondrá su conocimento en el mercado y

establecerá nuevos tipos de relación social basados en la “cooperación competitiva” de las

ideas. La competición económica, que exige a la vez colaboración empresarial, se deslizaría

así, sin romper con la lógica de la eficacia del mercado, hacia una competición en el

conocimiento.

4. PENSAMIENTO RACIONAL
DEFINICIONES

El pensamiento racional es el pensamiento propio del ser humano y de su evolución.

Aunque no siempre es necesario ni ventajoso pensar de forma racional, en la mayoría de los

casos va a marcar la diferencia entre conseguir lo que quiero o lo que necesito y no

conseguirlo (Mendieta Martínez, 2013)

ALGUNAS CUESTIONES SOBRE LA RACIONALIDAD

Quizá es más fácil comenzar con las cuestiones acerca de qué lugar ocupan la razón y la

racionalidad en el inventario del mundo y por qué estas nociones son importantes. Es obvio

que la noción de racionalidad derivada de nuestra facultad de razón y su uso en la formación

de creencias y como guía para la acción es esencial en nuestra visión del mundo. En efecto, la
concepción tradicional es que lo característico de los hombres reside en su capacidad para la

deliberación racional acerca de qué aceptar como verdadero, o verosímil, o adecuado, qué

asumir como fines y qué hacer en determinadas circunstancias.

Decir que el hombre es un ser racional implica también afirmar que es capaz de planear su

futuro, y esto parece ser exclusivamente humano. El hombre es el único animal con una

mente o alma estructurada de manera que las leyes superiores de la razón y el entendimiento

limitan la satisfacción de los instintos y deseos inferiores, esto es, de los instintos animales.

Esto no debería tomarse como un axioma de la antropología, porque una razón flexible, en

principio, es posible para los miembros de otras especies (tales como artefactos o marcianos).

De la misma manera, no debería implicar que todo el mundo es racional todo el tiempo, ni

siquiera que la mayoría de la gente es racional la mayoría del tiempo. Más bien, ya sea una

capacidad o una propiedad disposicional, la racionalidad pertenece a la manera como

normalmente nos describimos a nosotros mismos o a otros (pertenece al aparato conceptual

usado para describir las acciones humanas). La racionalidad no es sólo una noción

profundamente enraizada en nuestra imagen de nosotros mismos, sino que también constituye

un importante principio en las ciencias humanas.

Este principio –denominado el Principio de Racionalidad– opera no sólo en filosofía

(incluyendo la ética y la filosofía social), sino también en psicología, sociología, antropología

y algunos sectores de la arqueología, historia, educación, literatura y otras

áreas de las humanidades y de las ciencias sociales. Y, por supuesto, las ciencias sociales,

en el sentido relevante, incluyen también las ciencias jurídicas. Uno de los debates en la

filosofía de las ciencias sociales de este siglo es el estatus de este principio. ¿Es una

observación empírica o una generalización sobre los miembros del homo sapiens? ¿O es un

principio metodológico que guía toda interpretación y formación de hipótesis en las


ciencias del hombre? ¿O un principio normativo o a priori que constituye una condición

para percibir a los demás como seres humanos, o para la posibilidad de una ciencia del

hombre?

El relato que he presentado al comienzo muestra también que la racionalidad es a la vez

importante para la teoría y para la práctica. No es sólo una clave central en el entramado de

conceptos que usamos para describir y explicar la conducta individual y las instituciones

sociales, sino una noción con una dimensión práctica. Una de las formas en las que esto se

manifiesta es en el conflicto potencial entre la racionalidad individual y la colectiva: existe un

paradigma de racionalidad individual, en el que la racionalidad se refiere a acciones (en

concreto, decisiones) que conducen a la máxima satisfacción de los deseos del agente. Pero

hay ejemplos –como el dilema de los prisioneros– en los que los individuos racionales que

persiguen sus objetivos no pueden conseguir el resultado óptimo (el mejor para todos). El

dilema de los prisioneros y otros problemas de racionalidad colectiva son teóricamente

interesantes porque nos conducen al siguiente rompecabezas:

¿Cómo son posibles los patrones de conducta cooperativos desinteresados? Si

perseguimos nuestros fines individuales y maximizar nuestro bienestar (cualquiera que sea su

definición), la conducta egoísta y parasitaria debería constituir la norma. ¿Cómo es posible,

entonces, el altruismo? Un análisis de las condiciones en las que este dilema se plantea es de

una enorme relevancia práctica para la teoría económica, la política social y, por supuesto,

para las políticas internacionales y el Derecho. Basta recordar el reciente encuentro de alto

nivel sobre política medioambiental en Niza para persuadirse de que es necesario ser capaces

de identificar y evitar situaciones en las que la racionalidad individual y el interés colectivo

entran en conflicto. En este encuentro, cuidadosamente preparado, todos los estados y

representantes estaban de acuerdo en que combatir el efecto invernadero llevaría a un

resultado que sería mejor para todos. Pero, por razones que vale la pena analizar usando la
teoría de los juegos y modelos de decisión, podría tomarse una decisión distinta a la que

intuitivamente sería la mejor y más racional. (Sintonen, 2012)

CARACTERÍSTICAS DEL PENSAMIENTO RACIONAL:

a. El acontecer universal deja de interpretarse como algo arbitrario. La idea de naturaleza

va unida a la idea de necesidad va unida, a su vez a la idea de ley: la tarea de la razón,

es estudiar y conocer.

b. La aceptabilidad de las explicaciones racionales se basa en argumentos y razones.


Referencias
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DE VEGA ALONSO, E. (2011). EL INDIVIDUALISMO:¿PARADIGMA DEL HOMBRE CONTEMPORÁNEO?


MADRID 2.

Entrepreneur. (s.f.). ¿Cómo trabaja una incubadora de negocios? Obtenido de


https://www.entrepreneur.com/article/268323

Hofstede, G. (1984). Culture´s consequences:international differences in work related values. beverly


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http://www.sunat.gob.pe/. (s.f.).

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EMPRESA. Obtenido de
http://www.mintra.gob.pe/contenidos/archivos/prodlab/legislacion/LEY_28015.pdf

Mendieta Martínez, J. (2013). www.gabinetedepsicologia.com. Obtenido de Pensamiento racional vs.


pensamiento irracional.

Morales, J. F., Lopez, M., & Vega, L. (1992). Individualismo, colectivismo e identidad social. Revista de
Psicologia social,.

National Business Incubation Association. (2008).

Organización Internacional del Trabajo . (2007).

Páez, D., & Zubieta, E. (2004). DIMENSIONES CULTURALES INDIVIDUALISMO-COLECTIVISMO COMO


SÍNDROME CULTURAL.

Revista de consultoria . (2016). Beneficios Laborales de los Trabajadores de la Micro y Pequeña


Empresa.

Sintonen, M. (2012). La racionalidad en el pensamiento y en la acción.