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Universidad Nacional Autónoma de México

Facultad de filosofía y letras

Teoría de la historia

José Alfredo Zarate Zavala

Ensayo sobre el capítulo “Epistemología naturalizada y virtudes epistemicas”


del autor Carlos Pereda.

El capítulo sobre el cual se hará el trabajo, trata un tema de amplia relevancia


dentro del estudio de la historia como disciplina, ya que la epistemología es
parte fundamental del entendimiento de la historia, y nos ayuda a encaminar
nuestras investigaciones en la carrera y en el futuro al ejercer la profesión.

El texto comienza hablando de la búsqueda de un método con valores


definidos que sirva para llegar a la razón, cómo menciona el autor “la
epistemología como filosofía primera”, teniendo como base ese postulado, es
que Pereda se encamina a decir que un método como tal no puede ser
encontrado o aplicado de manera uniforme, creando así un dilema con
respecto a la epistemología, es de ese dilema de donde se desencadena lo que
resta del texto leído.

Para analizar la primera tesis que retomando al autor es: “La epistemología ha
sido y debe de ser una disciplina, por lo menos en parte, normativa”1 utiliza
principalmente a Quine, que propone naturalizar la epistemología. Básicamente
menciona que está epistemología sirve para justificar nuestras creencias, esto
se puede interpretar en un sentido normativo, también a esta versión de la
epistemología se le agrega el sentido de que debe de ser verdadera.

Continúa con la propuesta modificada que Quine hace después, en la cual


irrumpen los sentidos de la epistemología como tecnología de la búsqueda de
la verdad, y viceversa.

La segunda parte del texto busca explicar la segunda tesis general del capitulo,
que es el de las virtudes epistemicas. En esta parte el autor principal que sirve

1
Carlos Pereda, “Epistemología naturalizada y virtudes epistemicas, en La certeza, ¿Un mito?
Naturalismo, fabilismo y escepticismo, México, Instituto de investigaciones filológicas, 2002, p. 40.
para explicar en qué consiste esta parte, es Sosa, el cual señala que “el
conocimiento es el resultado no casual del operar de una virtud intelectual”.2

En esta parte encontramos muchas definiciones relativas a la virtud,


destacando la virtud epistemica personal como el rasgo fundamental dentro del
funcionamiento de una capacidad, entran aquí otras acepciones
complementarias, como la consistencia lógica, la interconexión, amplitud y
coherencia.

De mención aparte tiene que aparecer el conservadurismo, el cual como virtud


que engloba a algunas de las demás, choca con los conceptos anteriores ya
que como menciona el Pereda “Esta virtud necesariamente entrará en conflicto
con aquellas contrastaciones empíricas que pongan en entredicho o refuten
nuestras creencias actuales”.3

Para la parte tres entran los postulados de las anteriores partes y se empalman
para lograr una conceptualización más amplia y rica de lo que es la
epistemología, aquí se utilizan mayoritariamente ejemplos comunes para
explicar la unión de los conceptos complementarios visto anteriormente y se
agregan otros, como falibilidad, historicidad y gradualidad. La normativa se
vuelve importante en el momento de explicar lo dicho antes.

El cuarto apartado aborda la normatividad rígida, con su carácter a priori y su


carácter algorítmico.

Cómo podemos apreciar, el texto busca desenredar un concepto que esta muy
interiorizado dentro del campo de las humanidades, busca establecer una clara
separación entre dos teorías que permiten entender el término tradicional y las
nuevas características que se le atribuyen, y, a pesar de lo complejo y pesado
que se puede tornar la lectura del mismo, cumple adecuadamente si objetivo.

Es cierto que las ejemplificaciones pueden ser monótonas, pero también sirven
como método didáctico para asimilar mejor el texto. En conclusión, el texto
aborda un tema complejo, lo trata de sintetizar de la mejor manera posible, y
termina cumpliendo con lo que quería desarrollar.

2
Ibídem, p. 46.
3
Ibídem, p. 50.