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Qual o papel político e social da polirritmia, de viver e experimentar intensamente essa

multiplicidade formas de tempo e espaço, como forma de combate ao racismo [CLACSO 2018]

Antirracista, postura política e epistemológica que compreenda e não duvide das experiências dos
negros.

Racismo inferioriza, desumaniza, incapacita. Está nas estruturas e nas mentes, e precisamos
descolonizar nossas mentes, em relação às relações de poder.

[Boaventura]: não adianta lutar contra as desigualdades socioeconômicas, mas quando chega as
relações internas, de trabalho, etc. não podemos reproduzir o racismo, clacismo ou desigualdade de
gêneros.

Precisamos dar visibilidade aos corpos negros em espaços de poder, de toma de decisões, e de
prestígio.

Cuerpo y cultura. Las músicas “mulatas” y la subversión del baile, Ángel G. Quintero Rivera

Musicalizando la raza: la racialización en Puerto Rico a través de la música,


Bárbara Abadía Rexach

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Nos enfrentamos a una ficción que la historia ha tornado en una durísima realidad. Entre todos los
elementos de nuestra biología que los humanos compartimos como especie, el sistema cardiovascular,
el sistema nervioso, el sistema endocrino y un largo etcétera, las diferencias epidérmicas –
adaptaciones a diversos ambientes a través de los siglos – resultan francamente insignificantes como
han confirmado biólogos y epidemiólogos, pero en la medida en que aparecen visibles – precisamente
por su carácter epidérmico – han servido como una de las formas modernas fundamentales de definir
la otredad, sobretodo en la expansión europea mundial en sus aspiraciones de dominio colonial. La
ficción de que existen entre los humanos razas, adquiere realidad social en la colonialidad y sus
herencias y séquelas a través del racismo. Ahora bien, así como todos los seres vivientes, los humanos
vamos interactuando con la naturaleza – de la cual somos parte – y esa intensa interacción va
marcando nuestros cambios, modificaciones y transformaciones a través de los siglos, porque ante las
variadísimas conformaciones ecológicas del planeta no se han desarrollado entre los humanos
variaciones significativas para distinguir conductas diversas que pudieran definir unas “razas”? Ello
porque en la muy larga duración de nuestra existencia en el planeta, la humanidad se ha caracterizado
por su movilidad y sus mezclas. Se ha podido seguir el rastro de extensas migraciones masivas, y la
hibridez ha marcado muy importantes mitos culturales, como el tabú del incesto, el rapto de las
sabinas o la guerra de Troya, por mencionar algunas de las más conocidas en esta parte del mundo.
Procesos previamente de siglos se han intensificado a partir del llamado descubrimiento de América,
y dramáticamente en los siglos XX y XXI, generando la antinomia de por un lado, como señalamos, el
racismo, y por otro la teorización, sobre todo desde el caribe – espero que Alejandro esté de acuerdo
conmigo – de la valoración de la movilidad y la creolité. Lo mejor del liberalismo y del humanismo
incluyente alcanzaron a aceptar y respetar las migraciones y la diversidad. Pero nuestra creolité, como
a nivel popular el jazz y la salsa, los valoran con una visión histórica ecológica de la utopía posible, o
sea, una cosa es aceptar y respetar, y otra cosa es valorar, que es mucho más. Además de las necesarias
luchas contra el “racismo racista”, digamos, debemos estar atentos de un tipo de racismo encubierto,
que es muy fuerte en nuestras sociedades, que el joven sociólogo puertorriqueño Eduardo Bonilla Silva
ha llamado un “racismo sin racistas” – además del “racismo con racistas”, claro está. Pero el racismo
este no es dirigido directamente a los sujetos, sino que definiría como una valoración-desvaloración
de saberes en su experiencia de movilidad y de hibridez. Ello tiene múltiples dimensiones sobre las
cuales podríamos hablar largamente, solo que sé que andamos cortos de tiempo, concentraré en
algunas solo que voy a dejar el papel y mas bien concentrar en esas. Es común identificar a las músicas
afroamericanas o “mulatas”, como yo les llamo, que entrelazan tradiciones musicales de tradiciones
europeas e africanas, como fundamentales en los desarrollos musicales de los siglos XIX, XX y XXI. Pero
se desvaloriza esa aportación. Muchas veces se dice, ‘bueno, nosotros somos básicamente sociedades
hispanas o portuguesas y solamente tenemos una aportación africana en la música’. Y eso porque se
‘quetevoiza’ (???) la música dentro del ámbito del entretenimiento, cuando además de ser parte del
entretenimiento, las músicas nuestras, las músicas mulatas, son mucho más que entretenimiento […]
Y es que realmente nuestras músicas son, sobre todo las músicas que son sonoridad, canto y baile –
siempre en nuestras músicas afro tienen estos tres elementos, verdad? – son una manera de trabajar
estéticamente con el tiempo, que es una de las dimensiones fundamentales de la vida, y en su relación
con el baile, trabajar estéticamente con la relación entre tiempo y espacio. Eso es tan fundamental y
tan valioso que uno no puede dejarlo como si fuera meramente entretenimiento. Muchas veces se
habla de nuestras músicas como que son música con una gran riqueza rítmica, pero que significado
social y político tiene eso? Que significado social y político tiene que unas músicas sean riquísimas a
nivel rítmico, que se está trabajando con una multiplicidad de tiempos? Y eso es una idea filosófica
fundamental en un tiempo que se ve como si fuera un tiempo lineal y un solo tiempo, no? Trabajar
intensamente con esa riqueza polirritmica y con ese movimiento corporal polirritmico a través de esos
sonidos, es una manera es una manera también de trabajar en contra del racismo. Por eso el polirritmo
y el baile vienen siendo formas de luchar contra el racismo. Formas de luchar contra un racismo
encubierto, verdad? Y por eso, en un momento dado, en Puerto Rico, se hizo tremendamente política
una canción de hecho Argentina, que hablaba de que ‘yo quiero un pueblo que ría y que cante, yo
quiero un pueblo que baile en la calle’, y eso era una consigna política. La consigna del cuerpo y sus
voces, la consigna de la humanidad a través de su relación, y la consigna de que parte de lo de romper
con un racismo es también romper con una manera de encajonar, de una manera, la riqueza que
tenemos, del valor de nuestras relaciones corporales, nuestras relaciones entre los humanos como
parte de un cuerpo y una manera distinta de entender entonces, la realidad de las distintas maneras
de entender el tiempo y el espacio, no? Y sobre eso se puede hablar largamente, pero yo quiero
sobretodo oírle a ella, que tiene mucho más que decir que yo sobre estas luchas. Yo quería meramente
añadir que parte de estas luchas son unas luchas gozosas, unas luchas de goce.