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Anna Anderson (c.

1897-12 de febrero de 1984) fue la más conocida de


varias mujeres que afirmaron ser la gran duquesa Anastasia de Rusia,12 la hija más joven
del zar Nicolás II —último zar de la Rusia Imperialy su esposa, la zarina Alejandra, quienes
fueron asesinados por los bolcheviques el 17 de julio de 1918, en Ekaterimburgo—, pero la
localización de su cuerpo se desconocía.
Anderson había sido internada en un hospital psiquiátrico en 1920, después de que
intentara suicidarse en Berlín. Al principio fue registrada con el nombre Fräulein
Unbekannt —literalmente en alemán «señorita desconocida»— debido a que rechazó
revelar su identidad. Más tarde usaría el apellido Tschaikovsky y luego, Anderson. En
marzo de 1922, las declaraciones de que era una gran duquesa rusa atrajeron por primera
vez la atención pública. La mayor parte de los miembros de la familia de Anastasia y los
que la conocían, incluyendo al tutor de la corte Pierre Gilliard, dijeron que era una
impostora, pero otros estaban convencidos de que era Anastasia. Una investigación
privada financiada por el hermano de la zarina, Ernesto Luis de Hesse-Darmstadt, gran
duque de Hesse, realizada en 1927, la identificó como Franziska Schanzkowska, una
obrera polaca con un historial de enfermedades mentales. Después de un pleito legal que
se prolongó por varias décadas, los tribunales alemanes resolvieron que Anderson no
había logrado demostrar que era Anastasia. Sin embargo, su reclamación alcanzó
«notoriedad» debido a la amplia cobertura que recibió de los medios de comunicación.3
Entre 1922 y 1968, vivió en los Estados Unidos y Alemania con varios de sus partidarios,
además de permanecer ocasionalmente en sanatorios y asilos de ancianos. En 1968, viajó
de nuevo a Estados Unidos y poco antes del vencimiento de su visa se casó con Jack
Manahan, un profesor de Historia virginiano. Manahan fue calificado más adelante como
«probablemente el excéntrico más querido de Charlottesville».4 Tras su muerte en 1984, el
cuerpo de Anderson fue incinerado y sus cenizas fueron enterradas en el cementerio
del castillo de Seeon, en Alemania. Después de la caída del comunismo se descubrió la
ubicación de los cuerpos del zar, la zarina y sus cinco hijos, y múltiples laboratorios en
diferentes países confirmaron su identidad por medio de pruebas de ADN.15 Las pruebas
realizadas en una porción de su pelo y en muestras médicas de sus tejidos demostraron
que el ADN de Anderson no correspondía con los restos de los Romanov o de sus
parientes vivos.67 En cambio, su ADN mitocondrial coincidió con el de Karl Maucher, un
sobrino nieto de Schanzkowska.7 Científicos, historiadores y las principales agencias de
noticias aceptan que Anna Anderson era realmente Franziska Schanzkowska.1891011

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