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ALBERT O.

HIRSCHMAN
Traducción de l---\IR
,
ToMÁS SEGOV lA ( t

RETÓRICAS DE LA
INTRi-\NSIGENCIA

FONDO DE CULTURA ECONÓMICA


MÉX ICO

.j
.,
J,
Primera edición en inglés, 1991
Primera edi ción en español, 1991

A Sarah,
mi primera lectora y crítica
durante cincuenta años

:1

Título origi nal:


'í h ,· Rhetoric ofReactio ri
; ·,'! \'e l'.\IIY, Fu tility; Jeop ardy

Copyright © 1991 by the President a nd Fellow of Harvard College


D_R. © 1991, F ONDO DE C ULTURA ECONÓMICA, S.A. DE C.V.
Av . de 13 Universida d 975; 03100 México, D .F.
ISBN : 968 -16 .35 6 1 'J

Impreso en México
PREFACIO
"¿CÓMO puede alguien llegar a ser así?" En un cuento de
Jamaica Kincaid, publicado en el New Yorker (26 de junio
de 1989, pp. 32-38), una joven mujer del Caribe se hace
repetidamente esa pregunta referida a su patrona, Ma-
riah, estadunidense efusiva, en exceso amistosa y algo
insoportable, madre de cuatro hijos. En el contexto, la s
diferencias de trasfondo social y racial proporcionan gran
parte de la respuesta. Sin embargo, al leer el cuento me
pareció claro que la pregunta de Kincaíd -una pr eocu-
pación por la masiva, obstinada y exasperante otredad de
los otros - está en el meollo del presente libro.
La inquietante experiencia de verse excluí do , no sólo
de las opiniones sino de toda la experiencia vit al de ll i )
gran número de nuestros contemporáneos, es en efecto
característica de las sociedades democráticas modernas.
En estos días de celebración universal del modelo demo-
crático puede parecer mezquino explayarse en las defi-
ciencias del funcionamiento de las democracias
occidentales. Pero es precisamente el derrumbe especta-
cular y regocijante de ciertos muros lo que llama la aten-
ción respecto a los que siguen intactos o a las brechas que
se profundizan. Hay uno entre ellos que puede encontrar-
se a menudo en las democracias más avanzadas: la s is te-
mática falta de comunicación entre grupos de ciudadanos,
como liberales y conservadores, progresistas y reaccio-
narios. La consecuente separación mutua entre esos
grandes grupos me parece más preocupante que el
aislamiento de individuos an órnicos en la "sociedad de
masas" al que tanto bombo han dado los sociólogos.
Curiosamente, la estabilidad misma y el funcionamieri-
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1 (1 R ETÓR TCAS DE LA INTRANSIGENCIA

to adecuado de una socie dad democrática depende de que


ciudad» nos se organic en en unos pOCOS grupos impor-
tantes (ide almente do s) , definidos de manera clara, que 1. DOSCIENTOS AÑos DE RETÓRICA
sos tcn grm opiniones diferentes en cuestiones centrales de REACCIONARIA
p olítica . Pu ede suceder que esos grupos se amurallen unos
frente a otros; en este sentido, la democracia genera de
modo continuo sus propios muros. Como el proceso se EN 1985, poco después de la reelección de Ronald Rea-
ali menta de sí mismo, cada grupo , en algún momento, gan, la Fundación Ford lanzó una ambiciosa empresa.
se preguntará a propósito del otro, con asombro ya veces Motivada sin duda po r la preocupación acerca de las
con mutua aversión: " écómo han llegado a ser así?" crecientes críticas neoconservadoras de la seguridad so-
A mediados de la déc ada de los ochenta, cuando empe- cial y otros programas de bienestar social, la Fundación
zó este estudio, es a era sin duda la manera en que muchos decidió reunir a un grupo de ciudadanos que, desp u és de
liberales en los E stados Unidos, incluyéndome a mí, mi- la debida deliberación e inspe cción de la m ejor investiga-
raban al ascendente y triunfante movimiento conservador ción disponible, adoptarían una declaración autorizada de
y neocon servador. Una reacción ante esa situación fue las cuestiones que se discutían en aquel momento con el
exami nar la mentali dad O la personalidad conservadora. marbete de "La crisis del Estado b enefactor".'
Pero esta clase de at aque frontal y supuestamente a pro- En un a magistral declara ción inaugural Ralf Dahren-
fundidad me parecía poco prometedor: ensancharía las dorf (miembro, como yo, del grupo que había sido reuni-
b rech as y llevaría además a una indebida fascinación fren- do) situó el asunto que habría de ser terna de nuestras
te a un ad versario demonizado. De ahí mi decisión de discusiones en su contexto hi stórico al re cordar una famo-
intentar un examen "imparcial" de algunos fenómenos sa conferencia dada en 1949 por el sociólogo inglés T. H.
superficiales: discurso, argumentos, retórica, considerados Marshall acerca del " desarrollo de la ciudadanía" en Oc-
de manera his tórica y analítica. Durante el proceso, resultaría cídente.' Marshall distinguía entre las dim ensi ones civil,
que el discurso está configurado no tanto por rasgos funda- - de la ciudadanía, y proce-día después a
mentales de personalidad, sino sencillamente por los impe- explicar, muy en el espíritu de la interpretación whig de la
rativos de la argumentación , casi sin tener en cuenta los histori a, cómo las sociedades humanas más ilu stradas ha-
des eos, el carácter o las convicciones de lo s p articipantes. - bían confrontado un a tras otra estas dimensiones. Según
Exponer estos nexos puede ayudar efectivamente a suavizar- el esquema de Marshall, que convenientemente asignaba
las, a modificar así el discurso y a restaurar la comunicación. casi un siglo a cada una de esas tareas, el siglo XVIII fue
Q ue el procedimiento que he seguido posee tales virtu- testigo de las más importantes batallas por la institución
des, es cosa que queda acaso demostrada por la manera 1 E l informe del grupo fue publicado má s larde con e l lft ulo d e Th e cornm on.good:
e n que mi análisis de la "ret óric a re accionaria " gira sobre Social welfare an d th e American future; P olicy re comm endati on s of ihe Ex eculive Panel,
N ueva York, Fo rd F ou ndauo n, 1989 .
sí mismo, h acia el final del libro, para abarcar la variedad 2 T . H. Marsha ll, " C ilizensh jp a nd so cial class", conferen cia de l ciclo A1fre d Ma r-

liberal o progresista. En cierto modo para sorpresa mía. sha Il dad a en la Universidad de Ca mbridge en 1949, reim presa e n Ma rs ha ll, Clas s,
citizenship, an d social deve lop ment, Nueva York, D o uutcd ay, 1965 , cap. 4.

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12 R ETÓRI CAS Di : Li\ INTRANSIGENCIA
DOSCIENTOS AÑos D E R ETORI CA 13
de la civil: de la libe rt ad de expresión, desde b eraciones, Tras alguna reflexión, me pareció s in embargo
y religión, hasta el derecho a la justicia equi-
que Dahrendorf no había ido suficientemente lejos en su
tanva y otros aspectos de la libertad individu al o en
. ' crítica.
termmo s generales, los "Derechos d el hombre" de la
¿No es cierto que no sólo el último, sino cada uno de
doctrina natural del derecho y de las r evolu cion es estadu-
los tres movimientos progresivos de M ars hall, h an sido
nid ense y fran ces a. En el transcurso del siglo XIX fue el
seguidos por movimientos ideológicos contrarios de fue r-
aspecto político de la ciudad anía, es decir el derecho de
za extraordinaria? Y es os movimientos Zn o han es ta do e n
l?s p articipar en el ejercicio del poder polí- el origen de luchas sociales y políticas convul sivas que con
tICO, el que dIO Important es pasos, a medida que el dere-
frecuencia han producido retrocesos en los programas
al voto e?,tendía a grupos cada vez mayores. Por -pretendidamente p rogresistas - , así co mo mucho sufri-
últ imo, el nacim íento del Estado benefactor en el siglo xx
miento y miseria humanos? La resaca que ha expe rim e n-
exten dió el concepto de ciudadanía ha sta la esfera de lo
tado hasta ahora el Estado benefa ct or tal ve z es en
social .Y _ec,onóm ico , reconociendo que condiciones míni-
realidad bastante benigna en comparación con las matan -
mas de educación, salu d, bienestar económico y seguridad
zas y los conflictos que siguieron a la afirm ación de las
so n fundamentales para la vida de un ser civilizado así
libertades indi viduales en el siglo XVIII o <1 b am p liaci ón
como para el ejercicio significativo de los atribu tos civiles
de la participación política en el XIX.
y políticos de la ciudadanía.
Una vez que hemos considerado este vaivén prolonga-
Cuando Marshall pintó este magnífico y confiado cua-
do y peligroso de acción y reacción, nos inclinamos a
dro ?,e progreso por la tercera batalla por la afir- apreciar más que nunca la profunda sabiduría de la cono-
ma cion de los derechos ciudadanos, la que se libraba en cida y analizada observación de Alfred N . Whiteh ead:
el terreno social y econ ómico, parecía bien encaminada
"Los principales avances de la civili zación son procesos
victoria, particularmente en la Inglaterra d e la que casi arruin an a las sociedades don de tie nen lugar ".' Es "
posguerra, por el partido laborista y sin dud a esta afirmación, más que cu alqui e r ot ra des cri p-
consciente de la segun dad social. Treintaicinco años des-
ción de un progreso suave e incesante, la q ue cap ta la
pués Dahrendorf podía señalar que M arshall había sido esencia de una manera profunda y amb ivale nte de esa
sobre el particular y que la idea historia tan difusamente bautizada " desarrollo de la ciu-
de la dimensi ón socioeconórnica de la ciudad anía como
dadanía". En la actualidad uno se pregun ta si en realid ad
complemento natural y deseable de las dimensiones civil
Whitehead, al escribir en un tono tan som b río en los años
y política había trop ezado con considerables dificulta-
veinte, no se gu ía siendo d emas iad o optim ist a: p ara al-
des y oposición, y ahora necesitaba ser sustancialmente
gunas sociedades, y no las menos, su fr ase estaría m ás
reconsiderada.
cerca de la verdad, podría argüirse, si se omitiera en
El triple esquema trisecular de Marshall confería una
cambio el "casi".
persR ectiva histórica augusta a la tare a del grupo y pro-
3 Véase Alfred N. Whiteh ead , Symbolism , Nueva York, Ca pricorn , reimpr. .1959,
p orcionaba un excelente punto de arr anque p ara su s deli- página 88 .
I . '-'" RETÓRICAS DE LA INTRANSJGENCIA DOSCIENTOS AÑos DE RETÓRICA 15

TRES REACCIONES Y IRES TESIS REACCIONARIAS orgullosos . De este modo se convirtió en una corriente
intelectual fundamental, echando los cimientos de gran
H ay pu es buenas razones para centrarse en las reacciones parte dé' la posición conservadora moderna.
ante los su cesiv os movimientos hacia adelante. Para em- La segunda ola reaccionaria - que se oponía al sufragio
pezar, declararé de manera sucinta lo que entiendo por universal- era de manera consciente mucho menos con-
"tr es reacciones", u olas reaccionarias, particularmente trarrevolucionaria o, en esta coyuntura, contrarreformista
ten ie ndo en cuenta que bien podrían ser más diversas y que la primera. Pocos autores proclamaron de manera
difusa s qu e la tríada bastante contundente de Marshall. específica el objetivo de desandar los avances de la parti-
. La primera reacción es el movimiento de ideas que cipación popular en la política que se habían logrado
sigue (y se opone) a la afirma ción de la igualdad ante la mediante extensiones de los derechos políticos (y aumen-
ley y de lo s derechos civiles en general: el componente tando el poder de las cámaras "bajas" del parlamento) en
civil de la ciudadanía de Marshall. Hay una importante el transcurso del siglo XIX. En muchos países el avance
dificulta d para aislar este movimiento: la más ostentosa hacia el sufragio universal (sólo para los varones hasta el
afirmac ión de esos derechos tuvo lugar en las etapas ini- siglo xx) fue algo gradual, de modo que los críticos encon-
ciales de la Revoluci ón francesa y como resultado de ella, traron difícil tomar una posición unificada. A dem ás, sen-
de m odo que la reacción contemporánea contra ellos cillamente no había ningún punto de interrupción para el
venía entrelazada con la oposición a la Revolución y a avance de la democracia política una vez que las distincio-
todas sus ob ras . Sin duda la oposición a la Declaración de nes tradicionales entre nobleza, clero y gente común ha-
los Derechos del Hombre y del Ciudadano estaba motiva- bían sido suprimidas. Podemos sin embargo interpretar
da más por los acontecimientos que llevaron a que se un movimiento ideológico contrario a partir de varias
publicara la Declaración que por el texto mismo. Pero el corrientes influyentes que nacieron alrededor de la époc a
discurso contrarrevolucionario radical que pronto surgió en que tuvieron lugar los hitos más importantes en la lucha
se negó a distinguir entre los aspectos positivos y negativos por la extensión de los derechos civiles. Desde el último
de la Revolución francesa o a aceptar que los hubiera tercio del siglo XIX hasta la primera Guerra Mundial y más
positivos. Anticipando lo que habría de convertirse más allá, una vasta y difusa bibliografía que abarcaba la filo so-
tarde en una consigna de la izquierda (la Révolution est un fía, la psicología, la política y las letras acumuló todos los
bloc) , los primeros adversarios de la Revolución la consi- argumentos imaginables para despreciar a las "masas", a
deraro n como un todo coherente. De manera significativa, la mayoría, al régimen parlamentario y al gob ierno dem o-
la p rimera conden a general, las Reflections on the Revolu- crático. Aunque hizo poc as propuestas de instituciones
tion in France (1790) de Edmund Burke, comenzó con una optativas, gran parte de esta bibliografía advertía explícita
sosten ida polémica contra la Declaración de los Derechos o implícitamente contra los tenebrosos pe ligros qu e ame -
del H ombre. T ornando en serio la ideología de la Revo- nazaban a la socie da d como resultado de la tendencia a la
lución, el discurso contrarrevolucionario abarcaba el re- democratización. Con las ve ntajas de la perspectiva es
chazo del texto del qu e los revolucionarios estaban más fácil hacer responsahl es en p arte a tales escritos de la
1(, R ETÓ RICAS DE LA IN TRANSI G EN CI A AÑos D E RET ÓRICA
DOS CIENTOS 17
destrucción de la democracia en Italia y Alemania duran te de argumento o de retórica, y pondré así el acc nt o en las
el periodo entre guerras, y tal vez también del giro antide- principales posturas y maniobras polémicas que proba-
mocrático que tomó la Revolución rusa, como argumentaré blemente adoptarán los que se proponen desbancar y
al final del capítulo 5. Tal vez hay pues que dar crédito, si derrocar las políticas y los movimientos de ideas "progre-
es que ese es el término adecuado, a la segunda reacción, sistas". En segundo lugar, no me vaya embarcar en una
por haber producido el ejemplo más impresionante y vasta y ociosa rexposición de las sucesivas reformas y
des astroso en la historia de la profecía autocumplida. contrarreformas, tesis y contratesis, desde la Revolución
Curiosamente, la re acción que menos se propuso de ma- francesa. En lugar de eso, me centraré en unos pocos
nera conscíe nte invertir las tendencias o las reform as en argumentos comunes o típicos que utiliza infaliblem ente
m arch a se convirtió en la que tuvo - o en la que más tarde cada uno de los tres movimientos de reacción que acab o
h abría de ser acus ada de tener - el efecto más destructivo. de señalar. Esos argumentos constituirán las subdivisiones
Llegamos ahora a la tercera ola reacionaria: la crítica básicas de mi texto. Será en conjunción con cada uno de
contemporánea al E stado benefactor y las tentativas de los argumentos como se abordarán las " tres reacciones",
deshacer o "reformar" algunas de sus medidas. Pero estos para examinar la forma específica que ha tomado el argu-
temas tal vez no deban revisarse ampliamente aquí. Como mento en diversos contextos históricos.
observadores directos y cotidianos de este movimiento, ZCuáles son los argumentos y cuántos hay? Debo tener
tenemos cie rta comprensión de sentido común de lo que una tendencia innata a la simetría. Al esbazar las maneras
implican. Al mismo tiempo, aunque muchísimos escritos principales de criticar, atacar y ridiculizar los tres impulsos
hayan criticado a estas alturas cada uno de los aspectos del "progresistas" sucesivos del relato de Marshall he caído
Estado benefactor desde los puntos de vista económico y en otra tríada: es decir, en tres tesis reactivo-reaccionarias
político, y a pesar de los decididos ataques a los programas principales, a las que llamo la tesis de la perversidad O del
e instituciones de seguridad social por parte de diversas y efecto perverso, la tesis de la futilidad y la tesis del riesgo.
poderosas fuerzas políticas, aún es demasiado pronto para Según la tesis de la perversidad toda acción deliberad a
valorar el resultado de la nueva ola reaccionaria. para mejorar algún rasgodel orden político, social o eco-
Como se verá por esta breve descripción, la extensión nómico sólo sirve para exacerbar la condición que se desea
de mi tema es enorme; al tratar de abarcarlo tengo que ser remediar. La tesis de lafutilidad sostiene que las tentativas
sumamente selectivo. Es útil por consiguiente señalar de transformación social serári inválidas, qu e simplem en-
desde el principio lo que no intento hacer aquí. En primer te no logran "hacer mella". Finalmente la tesis del riesgo
lugar, no escribiré un volumen ni analizaré más acerca de arguye que el costo del cambio o reform a propuesto C :J
la naturaleza y las raíces históricas del pensamiento con-
Ch ica go , R egnery, 1960; Karí M annh ei m , Conservatism , Londres , Rouiledge & Kcg an
servador.' Mi meta es m ás bien delinear los tipos formales P aul, 1986; M ich ael Oakeshott, Rationalism in poli tics, and other essays, L ondres ,
Methucn, 19 62; e n particular el ensayo que da título al libro , " O n being conse rvative";
4 Una breve list a d e títul os peru ncntes: F ra ncoís B ourricaud, Le rctour de la droite , Anthony Q uin to n, Tite politics of imperfection , Londres , F abcr Se F aber, 1978; R oger
P a rís, Calmann- Lévy , 1986; J acques G odechot, L a contre-révolutlon, París, Prcsses Scruton, Thc m eaning 01 conservatism , Londres, MaeMillan , 1980, y P et e r St einfels,
Un iversitai r es de Franco, 1961 ; Russ c ll Kirk . TITe conservative mi nd, fro rn Burke /O Eliot , The neoconservatlves, Nu eva York, Simon & Schuster, 19 79 ,
18 R E T Ó RI CAS D E LA INTRANSIGENCIA DOSCiENTOS AÑos DE RETÓRICA 19
demasi ado alt o, dad o que pone en p eli gr o algún logro ces prestigiosa de la mecánica, los dos conceptos se des-
p revio y ap re ciado. bordaron hasta otros terrenos y se usaron ampliamente en
E stos argumentos no son, por supuesto, propiedad ex- el análisis de la sociedad y de la historia durante el siglo
clus iva de los "reaccionarios" . Pueden ser invocados por XVIII. Montesquieu escribía por ejemplo: "Sucede con las
cu alquier grupo que se opone o hace críticas a nuevas partes de un Estado lo mismo que con las partes de este
p ro p osiciones de p olít ica o a polfticas recién adoptadas. universo, eternamente relacionadas por la acción de unas
Siem p re que los conserv adores o reaccionarios se encuen- y la reacción de las otras.:" De manera semejante, J ohn
tran en el p oder y están en situ ació n de proponer y llevar Adams invocaba la tercera ley de Newton para justificar
a cab o sus p rop ios progr arnas y políticas, pueden ser ata- un congreso de dos cámaras en el debate en torno de la
cados a su vez p o r los llam ados liberales o progresistas C onstitución de los Estados Unidos."
según la línea de las tesis de la perversidad, la futilidad y No se atribuía sin embargo al principio ningún sentido
el riesgo. despectivo al término "reacción". La inclusión de ese
Sin embargo, los argumentos son en especial típicos de sentido notablemente durad er o tuvo lugar du rante la Re-
los ataques conservadores contra las políticas progresistas volución fr ance sa, específicamente después de su gran
existen tes o propuestas, y sus principales protagonistas han aluvión, los acontecimientos de Terrnidor." Puede obser-
sido pensadores conservadores, como se verá en los capí- varse ya en elpanfleto juvenil de Benjamin Constant: D es
tu los 2 a 5. El capítulo 6 trata de lo s argumentos corres- réactionspolitiques, escrito en 1797 ex profeso para denun-
p ondie ntes en el lado progresista oponente; se relacionan ciar lo que a sus ojos era un nuevo capítulo de la Revolu-
mu ch o con las tesis reaccionarias, p ero toman formas muy ción en el que las reacciones contra los excesos de lo s
difere ntes . jacobinos podrían engendrar a su vez excesos peores. Este
Los tres cap ítulos siguie nte s de este libro tratan de cada pensamiento puede haber contribuido al sentido desp ec-
una de estas tesis de modo sucesivo. Sin embargo, antes tivo que surgi ó, pero el texto de Constant ofrece una clave
d e sum irme en la p erv ersidad, será útil revisar brevemen- más. De manera algo sorp r en de nte, la penúltima frase de
te la h istoria de los termines " r eacción " y "reaccionario" . ese panfleto es tin panegírico no reconstruido al p ro gr eso:
" D esde qu e elesp íritu del hombre emprendió su mar-
NOTA ACER CA D E L TÉRMINO "RE ACCIÓN" cha... no hayínvasíón de bárbaros ni coalición de opre- '!r
sores ni evocación de prejuicios qu e p u ed a h acerl e
La pareja "acción" y "reacción" se hizo de uso corriente retroceder."? '.
como resultado de la tercera ley del movimiento de New- 6 Citado en Srarobinski, vie et les ave ntures du mo t ' réa ctio ri' '' , p. xxiii.
ton, que declaraba que " a toda acción se opone siemp r e 7 J. Bernard Cohen, "The N ewt oni an scie ntific r evol u tio n an d its in tel lectu aí sig-
niflcan ce", Bu lletln 'oj ih e A merican A cademy 01Arts and Sciences, 41, d iciem bre de
u na reacción igual ".' Distinguidos así en la ciencia enton- 1 987 ,1 6. .
8 Fer d inand B runot, H istoire de la langue franca ise des origines a 1900 , París, A.
S Véase Jean Starobi nsk i, "La vie e l les ave ntu res du m ot 'r éact io n' " , Mo de rn Co lín, 192 2-19 53 , vo l. 9, parte 2, p. 844 .
Langu age R eview, 70, 19 75 , xxii-xxxi; también Bronislaw B aczko , Comment sonir de la
9 Benjamín Co ns tant, Ecrits et discourspolitiques, O . Pozzo di Borgo (c o rnp. ) , París,
terreur: Th crm idor ella Re vo tu uo n, Pa rís, Galli rnard , 1989, pp. 328-336. J ean -Jac q ues Pau vert, 1 964, vol. 1, pp . 84 -85,

,1
20 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA

El espíritu de la Ilustración, con su fe en la marcha de


la historia, había sobrevivido en apariencia a la Revolu-
ción, incluso entre sus críticos, a pesar del te rror y otras 2. LA TESIS DE LA PERVERSIDAD
desventuras. Podía uno deplorar los "excesos" de la Re-
volución, como los deploraba Constant, y sin embargo
seguir creyendo tanto en el designio fundamentalmente LA EXPLORACIÓN de la semántica del término "r eacción"
progresista de la historia como en que la Revolución era apunta de inmediato a una importante característica del
parte de él. Tal debe haber sido la actitud contemporánea pensamiento "reaccionario". Debido al temperamento
dominante. De otro modo sería difícil explicar por qué los tercamente progresista de la era moderna los "reacciona-
que "reaccionaban" frente a la Revolución de una manera rios" viven en u n mundo hostil. Es tán en contra de un
predominantemente negativa llegaron a ser mirados y ambiente intelectual que atribuye un valor positivo a cu al-
denunciados corno "reaccionarios" que querían "hacer quier objetivo elevado puesto en el programa social por
marchar hacia atrás el r eloj". De paso , aquí tenemos otro los autodeclarados "progresistas". Dada esta situación de
término qu e muestra hasta qué punto nuestro lenguaje la opinión pública probablemente los reaccionarios no
está influido por la creencia en el progreso: imp lica que el lanzarán un ataque total contra ese objetivo. Más bien lo
mero despliegue del tiempo trae la mejoría del hombre, apoyarán, sinceramente o no, pero intentarán después
de modo que todo retorno a un periodo anterior se ría una demostrar que la acción propuesta o emprendida está m al
calamidad. concebida; en realidad, en el caso más típico, exclamarán
Desde el punto de vista de mi investigación, la implica- que esa acción producirá, por intermedio de una cadena
ción negativa de los términos "reacción" y "reaccionario" de consecuencias imprevistas, exactamente lo contrario del
es desafortunada, puesto que me gustarí a poder usarlos objetivo que se procl ama y persigue,
sin aplicar constantemente un juicio de valor. Por eso Es ésta, a primera vista, una maniobra intelectual
recurro en ocasiones a otros términos más neutrales tales audaz. La estructura del argumento es admirablemente
como "contraimpulso", "reactivo", etcétera. La mayoría sencilla, mientras que la pretensión expresada es bastante
de las veces adopto sin embargo el uso más común, aunque extrema. No sólo se afirma que un movimiento o una
llego a usar las comillas para señalar que no pretendo política errará su meta o provocará costos inesperados o
escribir de manera vituperante. efectos secundarios negativos: más bien, según este argu-
mento.zc tentativa de empujar a la sociedad en determina-
da dirección resultará, en efecto, en un movimiento, pero en
la dirección opuesta. Sencillo, sugestivo y devastador, el
argumento ha resultado popular entre gen e racio nes de
"r eaccion arios" a la vez que bastante efectivo entre el
público en general. En los debates actuales se le evoca a
m enudo como el efecto contraintuitivo, contra pro ducen-
21
22 R ETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA
LA TESIS DE LA PERVERSIDAD 23
te , o, m ás pertinentemente, perverso de alguna política juraba también el espectá culo de las intervenciones mili-
públ ica "progresista" o " b ie n i.ue ncionada".' Las ten- tares durante los diversos desórdenes civiles, y exclamaba:
tati vas de alcanzar la libertad harán que la sociedad se "iMatanza, tortura, ahorcamiento! ¡Esos son vuestros de-
hu n da en la esclavitud, la búsqueda de la democracia rechos del hornbref '"
producirá oligarquía y tiranía, y los programas de segu- El historiador inglés Alfred Cobban comentaba aquella
ridad social crearán más y no menos pobreza. Todo es ocasión que esa "precisa predicción del curso que tomaría
con trap rodu cente. la Revolución... es una reivindicación de la virtud de la
teoría justa".' Fuese cual fuese la teoría "justa" o correcta
L A R EVOLUCIÓN FRANCESA Y LA PROCLAMACIÓN que había detrás del análisis de Burke, much os de sus
D EL EFECTO PERVERSO contemporáneos quedaron impresionados no sólo por la
Como muchos otros elementos clave de la retórica reac- fuerza de su elocuencia, sino por la seguridad de su visión.
cionaria, este argumento fue proclamado como un princi- El argumento arraigó y habría de repetirse y generalizar-
se, particularmente entre observadores extranjeros que
pio cardinal en la estela de la Revolución francesa y puede
trataban de sacar "lecciones" prácticas para sus países de
encontrarse ya en las Reflections on the R evolution in
France de Edmund Burke. En realidad no se necesitaba 10 que estaba sucediendo O había sucedido en Francia. Así,
Schiller escribía en 1793:
mucho genio inventivo: puesto que liberté, égalité, frater-
nité se convertían en la dictadura del Comité du Salut La tentativa del pueblo francés de instalar los sagrados derechos
Pub lic (y m ás tarde en la de Bonaparte), la idea de que del hombre y de conquistar la libertad política no ha hech o sino
sacar a luz su impotencia e invalidez a este respecto ; el resultado ha
ciertas tentativas de alcanzar la libertad están condenadas sido que no sólo ese d esdichado pueblo, sino a su lado una parte
a llevar en cambio a la tiranía se imponía casi por sí mism a considerable de Europa y el siglo entero han cafdo de vuelta en la
en el esp íritu de uno. Son además un a observación y un barbarie y la servidumbre."
argumento antiguos que la democracia degenera fácil-
Podría realizarse una formulación particularmente
mente en tiranía. Lo ..en los escritos de Burke eS1 arrolladora, aunque burda, como la que proclamó el sin-
en primer lugar,que.pre.decía semejante desenlace ya gular economista político romántico alem án Adam Mü-
de sde 1790, y en segundo lugar, que sus observaciones Iler, íntimo amigo y p rotegido de Friedrich van G entz,
dispersas acerca, del tema se convirtieron pronto en una
ayudante de Metternich que había traducido en su juven-
visión pretendidamente fund am ent al de la dinámica so- tud las Reflections de Burke al alemán. Cu ando la Revo-
cial. Burke pronosticó que "una oligarquía innoble, fun-
dada en la destrucción de la corona, la iglesia, la nobl eza 2 Edmund Burke, Reflections on the Revolution in Fran ce, Cono r Cruise O'Brien
y el pueblo [acab ar ía] con todos los sueños y visiones (co mp . e intr.j , Mid d lesex, P engu ín Cla ssics, 1986, pp. 313, 345.
3 Alfred Cobban, Edmund Burke and th e revolt againsi (he E ighu:enth Centu ry;
eng añ osos de igu ald ad y de derechos del hombre". Con- Londres , AJlen & U nwin, 1929, p . 123 .
•j F rie d ri ch Sch iJfer a H erzog Fl'i ed rích C hristia n van Au gu stenbu rg, ] 3 de j ulio de
1 Se' enc o n trar á u na vasta revisión de los e fectos perversos por un sociólogo en R .
1793 , Schitter » Briefe , Fri tz J on as (comp .), Stu((gar1, Dc utsche Ver iagsan st ;¡lr, I SY2.
Bo u do n. Effets p ava s et ordre social, París , Presses Universitaires de France, 1977. 1896 , vol. 3, p . 333.
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24 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DE LA PERVERSIDAD 25

lución y su resaca napoleónica habían recorrido su cami- Goethe definía a su Mefisto como "parte de esa fuerza que
no, Müller proclamaba: siempre quiere el mal, pero síempre acarrea el bien".
De este modo, el terreno íntelectual estaba bien prepa-
La historia de la Revolución francesa constituye una prueba, ad-
ministrada continuamente durante tr einta años, de que el hombre, rado para argüir que en ocasiones puede suceder lo opues-
actuando por sí mismo y sin religión, es incapaz de romper to. Esto es exactamente lo que hizo Burke cuando se
cua lesq uiera cadenas que lo opriman sin precipitarse durante el enfrentó a la tentativa sin precedentes de la Revolución
proceso en una esclavitud más profunda aún.' francesa de reconstruir la sociedad: hizo que el bien y el
Aquí las conjeturas de Burke se han convertido en una mal intercambiaran sus lugares en la declaraci ón de Me-
rígida ley histórica que podría servir de apoyo ideológico fisto y afirmó que el resultado social del esfuerzo de los
a la Europa de la Santa Alianza. revolucionarios en pro del bien público sería malo, cala-
La astuta habilidad de Burke para prever el curso de la mitoso y enteramente contrario a las metas y esperanzas
Revolución francesa se ha atribuido a la fuerza misma de que profesaban.
su apasionado compromiso con ella." Pero podría sugerir- Desde un punto de vista, la proposición de Burke pare-
se que su formulación del efecto perverso tiene también ce pues (y pudo parecerle a él) una variación menor de un
un origen intelectual: estaba empapado del pensamiento tema bien conocido del siglo XVIII. Desde ot ro punto de
de la Ilustración escocesa, que había subrayado la impor- vista, era una desviación ideológica radical de la Ilustra-
tancia de los efectos involuntarios de la acción humana. ción al romanticismo y del optimismo sobre el progreso al
La aplica ci ón más conocida de esta idea era la doctrina pesimismo. Algu nos cambios ideológicos en gran escala y
de la Mano Invisible de Adam Smith, con cuyos puntos de en apariencia ab ruptos pueden ocurrir precisamente de
vista económicos Burke había expresado un acuerdo esta manera. De manera'formal requieren sólo una ligera
total. modificación de esquemas de pensamiento familiares,
Smith, Mandeville y otros (como P ascal y Vico) antes pero la nueva variante tiene una afinidad con creencias y
de él, había mostrado cómo las acciones individuales mo- proposiciones muy diferentes y queda incrustada en ellas
tivadas por la codicia y el deseo de lujo (los "vicios priva- para formar una configuración del todo nueva, de modo
dos " de Mandeville) o, en términos menos insultantes, por que al final la íntima conexión entre lo viejo y lo nuevo es
el interés propio, pueden tener un resultado social positi- casi irreconocible.
vo en forma de una comunidad más próspera. Expresando En nuestro caso el punto de partida de esta clase de
estas ideas con enjundia poética hacia fines del siglo, transformación fue la lenta aparición de una nueva espe-
ranza en el orden mundial. A partir del siglo XV I se ace p-
s Adam Müller, Schriften zur Staatsphilosophie, Rudolf Kohler (cornp.), Munich,
Theatiner-Vcrlag, 1923, p. 232. El pasaje es del ensayo de Mül1cr de 1819 "Van dcr
taba en general que no podía confiarse en el precepto
Notwendigkeit einer theologischen Grundlage der gesamten Staatswissenschaften und religioso y el mandamiento moral para refrenar y dar
der Staatswirtschaft insbesond er e" (So bre la necesidad de una base teleológica para las
ciencias so cia les y para la economía política en particular); se le cita prominente-
forma a la naturaleza humana a fin de garantizar el orden
mente en Carl Schmitt, Politische Romamik; 2a. ed ., Munich, Duncker & Humblot, social y el bienestar económico. Con el desarrollo del
1925, p. 170.
6 Por Conor Crulse O'B rien en SU introdu cción a Bu rke , R eflections, pp. 70-7 3.
comercio y la industria en los siglos XVII y xvur, ciertas
:26 R E T Ó RI C AS DE LA INTRAN SI G EN CI A LA TES IS D ELA PERVERSID AD 27

voces influyent es propusieron que algu nos de los "vicios" habrían de alimentar un siglo más tard e y
no erradicables del hombre, como el egoísmo propio, Nietzsche.
, podían producir , bien canal izados, una socie dad mínima- El pensamiento ace rca de los resultados n o delib erados
mente viable y quizá incluso progresista. Para Pascal, Vico de la acci ón humana r e cibió un nu evo impulso con los
y Goeth e, este proceso paradójico sugería la intervención acontecimientos de la Revolución francesa. Como las
de un a Providencia que es notablemente benigna, amiga luchas por la libertad terminar on en el terror y la tiranía,
del perd ón y servicial p uesto que transmuta el m al en bien. los críticos de la Revolución percibieron una nueva e
El mensaje optimista de esta interpretación se intensificó impresionante disparidad entre las intenciones individua-
cuand o la busca del interés propio por medio del comercio les y los resultados sociales. Se apremió a la Divina Provi-
y la indust ria p erdió su est igma y recibió en cambio pres- dencia a qu e regresara al servicio activo, pero con una
soci a l Es posible que este desarrollo se produjer a forma que est ab a lejos de ser benigna : su t area era ahora
co mo res ul i.id o de a lguna in evit able contamin a ción de los frustrar lo s designios de los hombres, cuyas pretension es
fi ne s a los m ed ios. Si el r esultado de algú n p roceso es de construir una sociedad ideal habrían de exp onerse
odi . h U , a la larga result a difícil mantener qu e lo s motivos como ingenuas y ab su rda s, si es qu e no como criminal es y
y activid ades que lle van a él son del todo recomendables. blasfemas. Der Me n.sch in seinem Wahn (el hombre en su
L o contrario es tambié n verdad: cuando es benigno, el engaño), el "más terrible de los terrores", según expresó
result ado está destinado a refl ejarse finalmen te en las Schil1er en uno de su s poemas m ás conocid os a la vez que
act ividades que sub yacen. P ero una vez que dejó de haber uno de lo s más sorprendentemente conservadores (D as
un contraste nítido entre los medios y lo s fines, o entre el Lied van der Glocke), tenía qu e ap render una lección
proceso y el resultado, la necesidad de la intervención saludable aunque severa.
mágica de la Divina Providencia se torna menos obligato- Joseph de Maistre en particular dota a la Divina Provi-
ria - de hecho Ada m Smith le permitió apenas sobrevivir, dencia - que él ve en acción a lo largo de la Revolución -
secula riza da y un tanto anémica, según la forma de la de una refinada crueldad. En sus Consid érations sur la
Mano I nvisible ." En otras p alabras, para la m entalidad del France (1797) considera providencial para la Revolución
"ig l() ,'o'. 'm la soci edad seguía en pie y fun cionando bastan- que haya generado sus propios conflictos in testinos; por-
te bien a p esar de que le iba faltando poco a poco el ap oyo que, arguye, si hubiese habido una contrarrevolución exi-
de Dios - u na visión del universo social sin Di os mucho tosa, los revolucionarios hubieran tenid o que ser juzgados
men os tr ágica, podríam os señalar de p aso , qu e la que en tribunales oficial es y entonces sucedería una de dos
- En s us co nferencias de 1966 sob re Th e role of Prov idence in lite social arde r,
cosas: o bien la opinión pública hubiera considerado ex-
F lladelfia, Am erican P h ílos ophica l Socíety, ] 972 , yen particular e n la tercera co n fere n - cesivos los veredictos, o bien, no habrían hecho plena
:'i;;: "La Mano Invisible y el hom br e ec on ómico", J acob Viner dem ostró el co ns ta nte
,h ll11i nio q ue el pe nsan u cnto Ideológico tuvo en Ad am S mil h. Es significa tivo si n
ju sticia al1im itars e a algu nos grandes cri mina les (quelques
e mba rgo qu e Smith introdujera e l con cepto ' secular de " la Man o Invisibl e " co mo grands coupables) . De M aistre proclama: "Esto es preci-
su stitu to de la Divina Provide ncia, q ue ha bía sid o invoca da ha bitualm ente e n la rnayorta samente lo que la Providencia no quería", y p or eso arre-
de los escri tos iniciales q ue expresaba n una visió n tc leológica del o rden de la na tura leza
y de la sociedad. gló astutame nt e las cosas de tal m anera qu e un núm e ro

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28 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA
LA TESIS D E LA PERVERSIDAD 29
mucho mayor de culpables tuvo que "caer bajo los golpes manas, que es el opuesto exacto de las intenciones huma-
de sus cómplices". *
nas, nos recuerda a ciertos padres que, tan pro nto han
Por último, casi al final de su libro, De Maistre sale con observado la conducta adversa de su hijo o hija, tienen la
una formulación extravagante de la tesis de la perversidad ocurrencia de decirle que haga exactamente lo contrario
como la esencia misma de la Divina Providencia. Al ima- de lo que desean que haga. La mayoría de los padres, por
ginar cómo se producirán en la realidad la contrarrevolu- supuesto, pronto se dan cuenta de que la idea es menos
ción y la restauración de la monarquía tan confiadamente brillante de lo que parecía.
esperadas, declara primero que la "multitud... no obtiene La interpretación que hace De Maistre de la Divina
nun ca lo que quiere", y después lleva este pensamiento Providencia es sin duda excepcional en su elaborado espí-
hasta el límite:
ritu vengativo y en su inconsútil invocación del efecto
Puede observarse incluso una afectación de la Providencia perverso. Pero el rasgo fundamental de la tesis de la
(permítaseme usar esta expresión) : los esfuerzos del pueblo por sidad ha permanecido igual: el hombre queda en ridículo
alcanzar un cierto objetivo son pr ecisamente el medio que ella
emplea para alejarlo de él... Si quiere uno saber el resultado pro-
ante la Divina Providencia y ante aquellos analistas so cia-
bable de la Revolución francesa, basta examinar los puntos en qu e les privilegiados que han comprendido sus designios, pues
han coincidido todas las facciones: todas han querido ... la al lanzarse a mejorar radicalmente el mund o . el ho mbre
destrucción del cri stianismo universal y de la monarquía; de donde se extravía radicalmente. ¿Qué mejor manera de mo strarlo
se sigue que todos sus esfue rzos no resultarán sino en la exaltación como medio tonto y medio criminal que probar qu e está
del cristianismo y de la monarquía. Todos los hombres que han
escrito o meditado acerca de la historia han admirado esa fuerza
logrando exactamente lo contrario de lo que está proclaman-
secreta que se burla de los propósitos hum anos." * do como su objetivo? ZOué mejor argumento, además, con-
tra unapolítica que uno aborrece pero cuya meta declarada
N O puede pedirse una declaración más extrema. La no se atreve uno a atacar de frente?
convicción total de De Maistre de que la Providencia
dispone infaliblemente un resultado de las acciones hu-
EL SUFRAGIO UNIVERSAL Y SUS EfE CTOS
"Considerations sur la France, Jean-Lou is Darcel, Ginebra, Slatkine, 1980, pp . SUPUESTAMENTE PERVERSOS
74-75. El grado a que De M aistre llevó sus extra ñas especulaciones de be haberle
parecido, al reflexionar, excesivo incluso a él mismo, pues e liminó el sigui ente pasaje Desde all í u na línea de razonamiento idéntica sur ge de
rela cionado con e llas en s u texto definitivo: " [La Divina Providencia] pronuncia sus
sen ten cias y los culpa bles que sucumben matándose unos a otros no hacen sino cumplir- nuevo a la superficie durante nuestro próximo epis odi o.
las. Tal vez deje de lado a uno ti otro para la justicia humana, pero cuando ésta recupere el ensanchamiento del derecho político en el trans en rso
otra vez sus derechos, al menos no se verá ob staculizada por el gran número d e
culpables." (p . 75). (En la edici6n original de este libro las traducciones de citas son en del siglo XIX. Las emergentes ciencias sociales ad el anta-
principio del autor; para esta edición en español se han traducido directamente de la ban ahora nuevas razones para afirmar la ínevitabilidad del
lengua original, excepto las del alemán, para las que nos hemos guiado por la versión
inglesa dada por el autor.) (N. del T.) resultado perverso de ese proceso. Para apreciar el ambiente
"'* Ibid, pp, 156 -157 . Subrayado e n el original. Por medio de los diversos subrayados de opinión en que surgieron esos argumentos, es útil tener
y de la cláusula entre paréntesis, De Maistre revela su emoción al alcanzar aquí una
visión profunda y audaz. Acerca de la estrecha conexión del pensamiento de De Maistre en cuenta las actitudes contemporáneas hacia las m asas y
con un o de los as pec tos d el mi to de Ed ipo, véas e ca p. 4. hacia la participación de las masas en la política.
30 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA L A 'ns srs D E L A P E R VERSIDAD 3J

D ebido a los frecuentes estallidos de lucha civil de una la rebeldía, era desprecio profundo y un sentimien to de
y otr a clase en la historia reciente, suele darse por supues- total separación, incluso de franca repulsión física , de
ro que exist e lJ 11;] estre ch a relación entre ta les estallidos y manera muy parecida a la de las socie da de s de cast as. Ese
la fue rza con la que los grupos opuestos de la ciudadanía talante se prolongó en el siglo XIX y no pudo sino refor-
sostie nen creencias e n conflicto. Puesto que en los Esta- zarse por la migración hacia las ciudades de personas
dos Unidos se libró una larga y sangrienta guerra civil en rurales empobrecidas que llegaban con la industrializa-
torno de la cuestión de la esclavitud, todo el mundo está ción. Pronto se mezclaría con el miedo, a medida que los
convencido de que la división de la opinión ante ese "miserables" de Burke se entregaban a brotes de violencia
asunto era marcada y profunda. In versamente, en la _ política, en particular en la década de 1840. Después de
dida en que la extensi ón de los derechos políticosen la uno de estos episodios, en 1845, en la cercana Lucerna, el
Europa Occidental en el transcurso del siglo XIX 'Se logro joven Jacob Burckhardt escribía desde Basilea:
de manera bastante gradual y pacífica, es tentador pensar Las condi cion es en Suiza - tan repugnantes y bárbaras - lo h an
qu e la op osición a tal proceso no era en particular intensa. echado a perder todo para mí , y me expatriaré tan p ro nto como m e
Nad a m ás alej ado de la ve ruud . Después de todo, Europa sea posible... L a palab ra libertad suena rica y hermosa , per o no . I
había sido durante mucho tiempo una sociedad muy es- debería hablar de ella nadie qu e no haya visto y exp erimentado la
tratificada donde las clases inferiores eran vistas con el esclavitud bajo las masas voci ferantes llamadas el "pueblo", que no
haya visto es o con su s propios ojos y soportado el des asosiego civil .
mayor desp recio tanto por la clase alta como po r Ia cla se Sé demasiada historia para esperar nada del despotismo d e las
media. Debe recordarse por ejemplo que una persona masas, salvo una funñ'a tiranía, que significará el final d e la h ist ori a ."
ilustrada y no particularmente aristocrática como Burke
escribía en las Reflections: "L a ocupación de un peluque- Sería fácil reunir má s pruebas de hasta qué punto deb e
haber parecido aberrante y potencialmente desastro sa a
ro, o del obrero de una velería, no puede ser asunto de
un buena parte de las élites europeas la idea de la partici-
honor para ninguna persona... para no hablar de muchos
pación de las masas en la política, incluso según la forma
.otro s e mnle os más serviles... El Estado sufre opresión si a
personas como ésas ... se les permite gobernar." Más ade- diluida del sufragio universal. Era ésta una de las b étes
lante comenta de paso las "innumerables ocupaciones naires favoritas de frecuente blanco de su ap a-
serviles, degradantes, indecorosas, infrahumanas y casi sion ado odio a la estupidez humana. Con pesada ironía, el
sie mp re extre m ada mente insanas y pestilentes a las que sufragio universal figura en su Dictionnaire des id ées recues
es tán condenados tantos miserables por la economía como la "última palabra de la ciencia política". E n :o. US
soc ial ."? cartas declaró qu e era 0,:;1 hum ano "
y que era igual (o peor) que otras nociones ab surdas taJes
Semeja nte s ob servaciones, hechas con desenfado, su-
gie ren que la emoción primaria de Burke ante los "órde- como el derecho divino de los reyes o la in falibilidad del
papa. La base de estos juicios era la convicción de que el
nes inferiores", más que antagonismo de clase y temor a
8 The letters 01 Jacob Burckhardt, A. Dru (cornp. ), Londres, Routledge & Kegan
7 B urk e, Rcflections , op . cit., pp. 138, 271. Paul, 1955, p. 93.

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32 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DE LA PERVERSIDAD 33

"pueblo", la "masa", es siempre estúpido (idiot), inepto, XVIII:la exigencia de democracia política por un lado, con
"menor de edad"," En general Flaubert reservaba sus derechos iguales para todos los ciudadanos, y por otro lado
mayores sarcasmos para la b étise de la burguesía, pero, la existencia y el estatuto especial, privilegiado, de unos
generoso como era en sus antipatías, no tenía empacho en "pocos individuos aislados" (Ibsen apunta aquí evidente-
manifestar hacia las masas sentimientos igualmente nega- mente .a1genio, otro concepto elaborado plenamente por
tivos; en un punto logra incluso congruencia entre esas primera vez durante la Ilustración, por m anos de Díderot,
actitudes cuando escribe burlonamente acerca de "el sue- Helvétius y otros.)"
ño [de algunos] de elevar al proletariado al nivel de estu- Esto en cuanto al ambiente de opinión que rodea a la
pidez de la burguesía" .10 segunda ola progresista de T. H. Marshall, el advenimien-
En otros lugares de Europa prevalecían sentimientos to de la igualdad política por la vía de los derechos pclíti-
similares. Cuanto más se extendía a lo largo de Europa el coso A diferencia de la idea del libre comercio, esa p arti-
auge del sufragio universal, más estridentes se hacían las cular encarnación del "progreso" no alcanzó nunca nada
voces de la élite que estaban o pasaban a estar en oposición parecido a una hegemonía ideológica, ni siquiera durante
irreconciliable con él. Para Nietzsche las elecciones popu- una o dos décadas por lo menos en el siglo XIX. Por el
lares eran la expresión última del "instinto gregario", contrario, el avance indudable de las formas políticas
término expresivo que acu ñó para denigrar todas las ten- democráticas en la segunda mitad del siglo se produjo en
dencias hacia la política democrática. Hasta el mismo medio de un estado de ánimo difuso de escepticism o y
Ibsen, reconocido y aclamado en sus tiempos como crítico hostilidad. Después, hacia el final del siglo, ese estado de
progresista de la sociedad, atacó muy duro a la mayoría y ánimo encontró una expresión más refinada en las teorías
al gobierno de la mayoría. En Un enemigo del pueblo sociales científicas, pues los descubrimientos médicos y
(1882), el héroe de la pieza (el doctor Stockmann) procla- psicológicos mostraban que el comportamiento humano
ma de manera atronadora: está motivado por fuerzas irracionales en mucho mayor
é Ouién forma la mayoría en cualquier país? ¡Creo que tendremos medida de lo que se había aceptado hasta entonces. La
que estar todos de acuerdo en que los tontos están en abrumadora idea de basar el mando político en el sufragio universal
y terrible mayoría en todo el mundo! Pero en nombre de Dios lno podía exhibirse desde ese momento corno un producto
puede ser justo que los tontos gobiernen a los sabiosl ... La mayoría tardío, en realidad como un vestigio obsoleto de la Ilus-
tiene el poder, desgraciadamente... pero ila mayoría no tiene razón! tración con su pertinaz creencia en la racionalidad. Esa
iLos que tienen razón son unos pocos individuos aislados como yo!
i La minoría siempre tiene razón!"
creencia se exhibiría ahora no sólo como "superficial",
que era la crítica romántica habitual, sino como simple-
Tenemos aquí un interesante punto de inter sección-co- mente equivocada.
lisión de dos líneas de pensamiento, origina das en el siglo Entre las varias ideas políticas que pueden considerarse
9 Gustave Flaubert, Correspondance. l' a rís, Coriard, 1930, vol. 6, páginas 33, 228, de esta manera como reacciones a los avances de Jos
282,287.
10 tua, p.287. 12 Hcrbert D ieckmann, "Diderot's conceptíon oí gcnius" , Joum al o/ Historv of
11 Hen rik Ibsen, Un en emigo del pueblo , act o 4. I de as , 2, a b ri l de 1941 , pp . 151 -182.
34 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA T ESIS DE LA PERVERSIDAD 35
derech os p olíticos y de la democracia en general, una de de estallidos anórnicos por "muchedumbres criminales",
las más prominentes e influyentes fue articulada por Gus- o bien de movimientos de masa hipnóticos organizados
-tave LeBon en su leidísima Psychologié des Joules, publi- por líderes demagogos (meneurs, no chefs) que sab en
cada por prim era vez en 1895. Ejemplifica una vez más la cómo esclavizar a la muchedumbre siguiendo unas pocas
.uracci ó» d e los pensador es reaccionarios por el efecto (1 reglas amablemente ofrecidas por LeBon.
p erve rso. En la Europa de fin de siglo la teoría de LeBon tenía
El principal argumento de LeBon desafía a la compren- obvias implicaciones políticas. Veía bastante sombrías las
sió n de sentido común a la manera de lo que los econo- expectativas del orden nacional e internacional : con la
mistas conocen como la falacia de la composicián; __u na difusión de los derechos p olíticos, las muchedumbres irra-
- proposición que se aplícaál individuo. no .es necesaria- cionales de LeBon se instalaban como actores importan-
mente verdadera para el grupo, . mucho menos para .la tes en un número cada vez mayor de países. Además, los
multitud. Impresionado por algunos descubrimientos re- dos últimos capítulos del libro, "Las muchedumbres el ec-
cientes de la investigación médica sobre la infección, la torales" y "Las asambleas parlamentarias", ofrecen argu-
contaminación y la hipnosis, y desconociendo el trabajo mentos específicos contra la moderna democracia basada
simu ltán eam en te en marcha de Freud que pronto mostra- en las masas. Aquí LeBon no argumenta directamente
ría a los propios individuos como sujetos a toda clase de contra el sufragio universal; más bien, como Flaubert,
impulsos inconscientes, LeBon basó su teoría en una mar- habla de él como de un dogma absurdo que está destinado
cada dicotomía entre el individuo y la muchedumbre: el desgraciadamente a causar mucho daño, como lo causa-
indi vidu o es racional, tal vez refinado y calculador; la ron antes las creencias supersticiosas. "Sólo el tiempo
muchedumbre es irracional, fácil de dominar, incapaz de actúa contra ellos", escribe, tomando la postura de un
sopesar los pros y los contras, dada a entusiasmos irrefle- resignado cronista de la locura humana. Tampoco propo-
xivos, y así sucesivamente. * Aunque a veces se concede a ne LeBon mejorar el sistema regr esando a las restriccio-
la muchedumbre algunos puntos buenos por su capacidad nes del derecho de voto. Siendo su principio básico qu e la
para emprender actos de abnegación desinteresada (sol- muchedumbre está siempre embrutecida, lo aplica con
dados en batalla), sin duda LeBon considera a la muche- notable congruencia cualesquiera que sean los constitu-
dumbre como una forma de vida inferior, aunque yentes de la muchedumbre o sus características como
peligrosamente vigorosa: "Poco apta para el razonamien- individuos: "el sufragio de cuarenta académicos no es
to, la muchedumbre es por el contrario muy apta para la mejor que el de cuarenta aguadores", escribe, arreglándo-
acci ón"." Esa acción adopta típicamente la forma ya sea selas con eso para insultar de paso a la Academia Francesa
°Ex r, ., ¡Ü n lCJI( l:, cuando F reud se remilió al pr oblema de la psicologfa de masas con sus cuarenta miembros, cuerpo de élite del que se
despu és de la primera Guerra Mundial, no se percató de que, desde el punto de vista de
su pr opi a teoría, había sin dud a un a distinci ón muy exagerada entre el ind ividuo y la
sentía rencorosamente excluido."
mu chedumbre por parte de LeBon . Véase sus comentarios en general apreciativos Esta posición no reformista permite a LeBon esbozar
acerca d e LeBon y la Psychoiogie des j oules en Group psychology and the analysis ofthe
ego ( 1921), en F re ud, Works, Londres, Ho gart h, 1955, vol. 18, pp . 72-81.
- Ü Gu st ave LeBon, Psychologie des Joules, París, Félix Alean, 1895 , p.4.
14 lb u, p. 169 .

_ 5 J:::z _ 3 _ .4. ,. "f."' ) . _ _ "'_"_ ' -__ ..,,- , _


36 RETÓRICAS DE LA INTRANSIG ENCfA LA TESIS DE LA PERVERSlDAD 37

fríamente las consecuencias desastrosas del sufragio uni- dores del mundo), que dejan al mundo en un estado peor
versal: adelantándose a nuestros teóricos contemporá- de lo que estaba antes de que se hubiera instituido cual-
neos de la "elección pública", demuestra primero cómo la quier "reforma". Además, debe mostrarse que el empeo-
democracia parlamentaria alimenta una tendencia hacia ramiento tiene lugar en la dimensión misma donde se
un gasto público cada v e z mayor como respuesta a presio- suponía que se iba a mejorar. -
:r:es de intereses sectoriales. Al efecto perverso se apela al
final, argumento que corona el libro: lajactanciosa demo-
LAS LE Y ES DE POBRES Y EL ESTADO BENEFACTOR
cracia se convertirá cada vez más en el gobierno de la
democracia por medio de las numerosas leyes y reglamen- Esta clase de argumento habría de alcanzar una importan-
tos que se están aprobando con "la ilusión de que al cia especial durante la tercera fase reaccionaria, que élbor-
multiplicar las leyes la igualdad y la libertad están mejor daré ahora: el ataque de nuestros días contra las políticas
salvaguardadas"." En apoyo de estas tesis cita The man económicas y sociales que constituyen el moderno E stad o
versus the State (1844), recopilación de los últimos ensayos benefactor.
de Herbert Spencer. Había allí una figura científica con- En economía, más que en las otras ciencias sociales y
temporánea llena de autoridad que había tomado una políticas, la doctrina del efecto perverso está ligada estre-
actitud fuer temente conservadora. También Spencer ha- chamente con un dogma central de la disciplina: la idea
bía escogido el efecto perverso como su leitmotiv en de un mercado autorregulado. En la medida en que esta
particular en el ensayo titulado "Los pecados de los idea es dominante, toda política pública que apunte a
ladores", donde hace una formulación extravagantemente cambiar los resultados del mercado, tales como los precios
general: "los legisladores ignorantes han acrecentado o los salarios, se convierte automáticamente en una nociva
continuamente en el pasado el sufrimiento humano en sus interferencia en los benéficos procesos equílibradores.
esfuerzos p or mitigarlo" .16 Incluso los economistas que son favorables a algunas m e-
Así pues, una vez más un grupo de analistas sociales se didas de redistribución del ingreso y de la riqueza su elen
veía irresistiblemente inclinado a ridiculizar a los que considerar las medidas más obviamente "populistas" de
aspiran a mejorar al mundo. Y no basta mostrar que esos esa índole como contraproducentes.
ingenuos Weltverbesserer "se caen de bruces: debe probar- Con frecuencia se ha alegado el efecto perverso de las
se que son en realidad, si se me permite acuñar el término interferencias específicas rastreando las reacciones de la
alemán correspondiente, Weltverschlechterer (empeora- demanda y la oferta a tales medidas. Como resultado,
digamos, de un precio tope para el pan, se muestra cómo
15 Ib id ., p . 187.
16 H erbert Spencer, The man versus the State, Caldwell , Idaho, Caxton Printers,
la harina se desviará hacia otros usos finales y cómo cierta
1940, págin a 86. cantidad de pan se venderá a precios de mercado negro,
' El términ o Weltverbesserer tiene un significado sarcásti co en alemán, probable.
ment e co mo res ultado de la reacción en particular violerua de los alemanes contra toda
de modo que el precio promedio del pan puede subir en
ca usa qu e p uedo denunciarse de man era habitual como la "s uperficia l" Ilustración lugar de bajar como se intentaba que sucediera. D e m a-
(sei chie A ujk,nl1 l/1g) .
nera similar, cuando se establece o se sube un salario
'"!

38 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TI , 45
mínim o , e s fácil mostrar cómo probablemente se reducirá algunos miembros! U'" 'vtado benefactor entra
el empleo, de modo que el ingreso agregado de los traba- escala de los ingre g suposición de que
jadores puede caer en lugar de subir. Tal como 10 expresa efectos perversos !;; §. caer sobre
t:::
Milton Friedrnan con el supremo aplomo que le es habi- ra vez durante Ir ..g ',..., t::::. . . :u,. Uno se
tual: "Las leyes del salario mínimo son tal vez el caso más en Inglaterra. 1.J Ctr 25 ": quejas ,dos
claro que pueda darse de una medida cuyos efectos son
precisamente lo contrario de los que se proponen los
Burke y desde T !! :: 8..
<U • ( j [$ "J ....... ;:"·oCJ
.cornp le-
la idea de que -::: a "J
.

hombres de buena.voluntad que lo apoyan.''" "red de segur ;¡ E 25 $ g..;


En realidad no hay nada seguro en cuanto a esos efectos favor de los e t:)., !3.. ¿ "'"
perversos, particularmente en el caso de un parámetro selo, en la C2 '-" 'c;,::;' 'L a
t7< Cl., , -
económico tan básico como el salario. Una vez que se "proclividar
introduce un salario mínimo las curvas subyacentes de Mandeville), ...
demanda y oferta de mano de obra pueden desplazarse; reacciones de la oferta, los 1"_
además, el alza de las remuneraciones impuesta oficial- arreglo: la disponibilidad de la asistenc.c,
ment e puede tener un efecto positivo en la productividad como un aliento positivo a la "pereza" y a
de l trabajo y por consiguiente en el empleo. Una expecta- ción", y produce así pobreza en lugar de aliviarla. He aquí
tiva de tales efectos es en realidad la principal justificación una formulación típica de ese punto por un ensayista
lógica para establecer un salario mínimo realista. Más inglés de principios del siglo XIX:
como resultado de la implícita persuasión moral y del Las Leyes de Pobres se proponen acabar con los mendigos; han
establecimiento de una norma pública de justicia que hecho de la mendicidad una profesión legal; se establecieron con el
gracias a la amenaza de penalizaciones, la proclamación espíritu de una provisión noble y sublime, que contenía toda la
de un salario mínimo puede tener un efecto real en las teoría de la virtud; han producido todas las consecuencias del vicio...
condiciones en que los trabajadores ofrecen su mano de Las Leyes de Pobres, hechas para aliviar a los miserables, han sido
archicreadoras de miseria."
obra y los empleadores ofrecen precios por ella. Pero la
certe ra posibilidad Je un resu ltado perverso proporciona Siglo y medio más tarde, en el más difundido de los
un excelente punto de debate que está destinado a blan- ataques al Estado benefactor que se ha publicado en los
dirse en toda polémica. Estados Unidos, ground, de , Charles Murray
La prolongada discusión acerca de los problemas de la (1984), se lee: "Tratamos de dar más a los pobres y pro-
asistencia social a los pobres ofrece un amplio ejemplo de dujimos en cambio más pobres. Intentamos suprimir las
estos diversos argumentos. Esa asistencia es reconocida, barreras para escapar de la pobreza e inadvertidamente
construimos una trarnpa.''"
y muchas veces conscientemente, como una franca inter-
18 Edward Bulwer-Lytton, England and the English , Nueva York, Harper, 1833 , vo l.
ferencia en los "resultados del mercado" que asignan a 1, p. 129 . Parte de este pasaje se cita en Gertrude H írnmelfarb, The idea o[ p o veTlY:
England in me early industrial age, Nueva York, Knopf, 1984, p. 1 n.
17 Milton Friedman, Capitalism and freedom, Chicago, Universiiy of Chicago Press,
19 Charles Murray, Losing ground: America's social policy, 1950-1980, NuevaYork,
1962 , p. 180.
Basic Books, 1984, p. 9.
.,

r-I
I
l.
40 RETÓRICAS DE LA INTRANSIG ENCIA LA TESIS DE LA PERVERSIDAD 41
Salvo por el tono un poco más apagado, la melodía es generoso, la asistencia de los hospicios se organizó ahora
exactamente Ia misma del siglo XIX. El efecto perverso para que se suprimiera de una vez por todas cualquier efecto
parecería funcionar sin descanso lo mismo con el capita- perverso concebible. Para lograr este fin, las nuevas disposi-
lismo tardío que con el temprano. ciones pretendían impedir que los pobres recurrieran a la
N o es que el escenario ideológico haya permanecido asistencia pública y estigmatizar a los que lo hicieran " encar-
igual durante estos últimos 150 años. El éxito del libro de celándo[los] enhospicios, obligándolos a llevar ropa especial,
Murray debe mucho en realidad a la visión bastante fresca separándolos de sus familias, aislándolos de la comunicación
de su asunto principal, resumido eh su título: casi cual- con los pobres del exterior y, cuando morían, permitiendo
quier idea que no ha estado a la vista por algún tiempo que se dispusiera de sus cadáveres para la disección"."
tienen buenas probabilidades de tomarse erróneamente No pasó mucho tiempo sin que este nuevo régimen
por una visión original. Lo que ha sucedido realmente es suscitara a su vez violentas críticas. Ya desde 1837 Disraeli
que la idea quedó oculta, por razones que son de algún prorrumpía en invectivas contra él en su campaña ele cto-
interés para nuestro relato. ral: "Considero que esa ley ha deshonrado al país más qu e
ninguna otra de que se tenga noticia. Crimen moral a la
Como lo mostró memorablemente Karl Polanyi en The vez que dislate político, anuncia al mundo que en Inglate-
"
great (1944), las Leyes de Pobres inglesas, rra la pobreza es un delíto.'?'
en especial en su forma complementada y reforzada por Los críticos de la ley procedían de un amplio espectro
la Ley de Speenhamland de. 1795, representaron una ten- de opinión y de grupos sociales. Una condena particular-
tati:a final de refrenar, por medio de la asistencia pública, mente poderosa e influyente fue la novela de Dickens,
el libre mercado del trabajo y sus efectos en los estratos Oliver Twist, publicada en 1837-1838. Se suscitó un pode-
más pobres de la sociedad. Al complementar los bajos róso movirnientoanti Ley de Pobres, con todo Y manifes-
salarios, particularmente en la agricultura, el nuevo plan taciones y motines, durante la década que siguió a su
fue una ayuda pa ra asegur ar la paz social y mantener la aprobación; el resultado fue que las medidas de la ley no
producción nacional de alimentos durante la época de las se aplicaron todo en el norte, centro a
guerras napoleónicas. la vez de la oposición Y' efe la industria textil." Se hizo
Pero una vez pasado el peligro, las desventajas acumu- incómodamente claro que había muchos males - pérdida

j
;
ladas del sistema de combinar la ayuda y los salarios de comunidad, abandono de la decencia común y luchas
,
, I
: fueron objeto de duros ataques. Apoyada por la creencia internas - que podían ser peores que la supuesta "promo-
en las nuevas "leyes" de economía política de Bentharn, ción de la pereza" cuya eliminación se h a1; h pers eguido
Malthus y Ricardo, la reacción contra la Ley Speenham-
land se hizo tan fuerte que en 1834 la Ley de Enmienda 20Éste es el resumen que da Himmelfarb de la re pe tida co ndena {le W illia m Cob bett
a la Nueva Ley de Pobres en su pantletoA legacy lo labourers, Londres, 1834, véase The
de la Ley de Pobres (o "Nueva Ley de Pobres") transfor- idea of poverty,op. cit., p. 21l.
21 Citado en H immelfarb, Thc idea of p overty, op. cit., página 182.
mó el hospicio en el instrumento exclusivo de la asistencia 22 V éase N icholas C. EdsalI, The anti-poor law m ovcm ent, 1834·44, Manchestcr,
social. En respuesta a las críticas al sistema anterior, más Manches tcr University Press, 1971.
42 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DE LA PERVERSIDAD -+ ,

con una mentalidad tan estrecha en el estatuto de 1834. "sistemas complejos y sumamente interactuantes", con
Según el juicio retrospectivo de E. P. Thompson, "la Ley disposiciones sociales que "pertenecen a la clase de los
de 1834... era tal vez la tentativa más sostenida de imponer llamados sistemas multiloop no lineales de realimentación
un dogma ideológico, en desafío a la evidencia de las y con otros arcanos "sistemas dinámicos" parecidos que
necesidades humanas, en la historia inglesa"." "la mente humana no está adaptada para interpretar".
La experiencia de la Nueva Ley de Pobres fue tan Sólo el especialista en computación profundamente en-
agotadora, que el argumento que había presidido su adop- trenado puede desentrañar esos misterios. Y Zcon qué
ción - esencialmente el efecto perverso de la asistencia revelaciones nos sale Forrester? "iA veces los programas
al bienestar social - cayó en descrédito durante mucho causan exactamente lo opuesto de los resultados desea-
tiempo. De hecho, esta es tal vez una de las razones del dos!" Por ejemplo, la mayoría de las políticas urbanas,
surgimiento fácil, aunque lento, de la legislación del bie- desde la creación de empleos hasta el alojamiento barato,
nestar en Inglaterra durante el final del siglo XIX y los "van de 10 ineficiente a lo dañino, juzgadas ya sea por el
comienzos del xx. efecto en la salud económica de la ciudad, o por su efecto
Por último reapareció el argumento, notablemente en de largo plazo en la población de bajos ingresos". En otras
los Estados Unidos. Pero incluso en este país no se mani- palabras, la vengativa Divina Providencia de J osepb de
festó al principio en forma cruda, como en la declaración Maistre ha vuelto al escenario disfrazada de la dinámica
citada de Losing ground de Murray. Más bien parece que defeedback-loop de Forrester, y el resultado es idéntico:
para reintroducirse en la buena sociedad el anticuado toda tentativa de mejorar la sociedad no hace sino dejar
efecto perverso necesitara algún atavío especial y refina- peor las cosas.
do. Así, uno de los primeros ataques generales contra la Despojado de su lenguaje de alta tecnología, el artículo
política del bienestar social en ese país llevaba el descon- refleja el desencanto generalizado que siguió a la Gran
certante título de "Counterintuitive behavíor of soci al Sociedad de Lyndon J ohnson. Como sucede a menudo, las
systerns"." Escrito por Jay W. Forrester, precursor de la promesas exageradas de ese programa llevaron a afirmacio-
simulación de los procesos sociales por medio de modelos nes igualmente exageradas de fracaso total, actitud intelec-
en computadora y asesor de un grupo por entonces muy tual que describí con amplitud por primera vez en un libro
influyente de notables conocido coma el Club de Roma, sobre la elaboración de políticas en América Latina. *
el artículo es un buen ejemplo de ]0 que los franceses En u n persuasivo artículo, escrito también en 1971 y
llaman terrorismo intelectual. De entrada se advierte a los titulado "The limits oí social policy", Nathan Glazer se '1
lectores que tienen muy pocas posibilidades de entender sumó a Forrester en la invocación del efecto perverso. El
cómo funciona la sociedad, pues estamos tratando con artículo arranca de manera ominosa: "Existe el sentimien-
• EnJoumeys towardprogress (Nueva York, Twentieth Century Fund, 1963), estudié
23E. P. Thompson, The making of the Engiisn working class, Nueva York, Vintage, la proyección de los tres problemas de línea polftica en tres paises latinoamericanos.
1963, p, 267, Uno de ellos era el proceso de reforma de la tenencia de la tierra en Colombia; un
24 Jay W , Forrester, "CounLerintuitive bchavior of social syslems". Technology episodio importante de ese proceso fue una ley de reforma agraria ("Ley 200")
Revicw, 73, enero de 1971. de 1936 que se proponia convertir a los arrendatarios en propietarios y mejorar

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44 RETÓRICAS DE LA INTR ANSIGENCIA LA TESIS DE LA PERVERSIDAD 45
to general de que nos enfrentamos a una cnsis en la nales en el momento en que el Estado benefactor entra
política social", y no malgasta mucho tiempo antes de en escena, así como de la exactitud de la suposición de que
proclamar, en términos bastante generales: "Nuestros es- esos residuos pronto se desintegrarán dejando caer sobre
fuerzos por enfrentarnos a la miseria acrecientan ellos el Estado un peso mayor del que se esperaba. Uno se
mismos la miseria.'?" pregunta si no hay de veras alguna manera de que las dos
Al argumentar en favor de esta desalentadora conclu- fuentes de asistencia puedan coexistir y acaso cornple-
sión, Glazer no apeló a los modelos de computadora, sino mentarse."
algunas simples razones sociológicas. Las En todo caso, el razonamiento de Glazer era muy tibia-
políticas del Estado benefactor, argumentó, se proponen mente "sociológico" para el talante conservador más duro
enfrentarse a una miseria de la que se ocupaban antes que se puso de moda durante la década de los ochenta. La
estructuras tradicionales corno la familia, la iglesia o la formulación de Charles Murray del efecto perverso de la
comunidad local. Cuando esas estructuras se desploman política del bienestar social volvió al razonamiento burdo
el Estado interviene para hacerse cargo de sus funciones. de los defensores de la reforma de la Ley de Pobres en la
En ese proceso el Estado provoca un mayor debilitamiento Inglaterra de principios del siglo XIX. Inspirado como ellos
de lo que queda de las estructuras tradicionales. De ahí surge en las más sencillas obviedades económicas, argumentaba
una :?ayor de asistencia pública que la que se que la asistencia pública a los pobres, tal como se da en
previo y la situación se hace peor en lugar de mejorar. los Estados Unidos, actúa corno incentivo irresistible para
Se asignan límites bastante estrechos al daño que puede los que trabajan efectiva o potencialmente con bajos sala-
causar el efecto perverso tal como lo formula Glazer. rios (sus famosos "Harold" y "Phyllis"), haciéndolos aba-
Todo depende de lo que quede de las estructuras tradicío- lanzarse a las listas de asistencia y no moverse de allí
las condiciones de [os habitantes rurales de varias otras maneras. Según las descripciones
-para quedar por siempre "atrapados" en la pereza y la
más locales, los efectos de la por completo perversos: la adopción de la pobreza. Si esto fuera verdad, el efecto perverso "creador
ley provoco que los ten:atementes des al ojaran a sus arrendatarios de las tierras que de pobreza" de la asistencia a los pobres en los Estados
hablan arrendado, convirtiéndolos así en campesinos sin tierra . Entré en sospechas
acerca la manera automática como movimiento reflejo con que tales afirmaciones de Unidos tornaría por supuesto proporciones enormes y
perversidad las descripciones históricas , los artículos de periódico y los desastrosas.
discursos pollr icos tanto de los escritores conservadores como de los "radicales". Tras
en I?s registros históricos quedé convencido que la Ley 200 había 'Sido
Injustamente difamada y que tenía en su crédito una diversidad de l0í!ros útiles (véase
Journeys, pp. 107 -113). Resulta que he com ba tid o las pretensiones de la tesis de la REFLEXIONES SOBRE LA TESTS DE LA PERVER SlDAD
desde hace much os años. Este trat o y otros similares con la manera que se
asimila las expenencias de política pública y se escribe la historia en América Latina me Del mismo modo que no disputé antes con Burke o con
Ileva;on a suge.rir (pp. 240-246) que el análisis y la historiograffa de los programas LeBon, tampoco aquí tengo la intención de refutar la
pOlflICOS es.lán Impregnados en esa región de algún "complejo d e fracaso" profunda-
mente arraigado, y más tarde acuñé y usé el término "fracasoman ía" para den ota r ese sustancia de los diversos argumentos contra las políticas
rasgo. Me doy cuenta ahora de que esa interpretación cultural era demasiado estrecha. de bienestar social en los Estados Unidos o en cualquier
Argüir según la tesis de la perversidad, como lo hicieron tan insistentemente los
comentaristas colombianos de la Ley 200, es cosa que tiene al parecer mucho atractivo
para gente que no está necesariamente afectada de fracasomanía , 26 Se encontrará una apreciación no catastrofista en Mary Jo Ban , "Is the Wclfare
Z5 Nathan Glazer, "Th e limits ofsocial po licy", Commentary, 52 , septie m bre de 1971 . Siate replacing the farnily?", Public Interest, 70, invierno de 1983 , pp. 91-10 t .
46 RETÓRICAS D E LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DE LA PERVERSIDAD 47
otro lugar. Lo que he tratado de mostrar es cómo los él. De Maistre dijo ingenuamente eso cuando exclamó en
protagonistas de este episodio "reaccionario", lo mismo su estrafalario capítulo sobre la prevalencia de la guerra
que los de los anteriores, se han visto profundamente en la historia humana: "Es dulce sondear el designio de la
;atraídos una y otra vez por la misma forma de razonamien- Divinidad en medio del cataclismo general. "27
to, es decir la afirmación del efecto perverso. Debo ofre- Pero la dulzura misma y el autohalago de esta situación
cer disculpas por la monotonía de mi relato; pero era debería poner en guardia a los analistas del efecto perver-
deliberada, pues en ella reside la demostración de mi idea so; comotarnbíén al resto de nosotros: Zno estarán abra-
. de que la invocación de la tesis de la perversidad es una zando el efecto perverso con el propósito -.expreso .de
e característica básica de la retórica reaccionaria. Esta rei- sentirse bien? ¿No son indebidamente arrogantes cuando
teración del argumento puede haber tenido el desdichado retratan a los humanos ordinarios como seres que van a
efecto de dar la ' impresión de que las situaciones que tientas en la oscuridad, mientras que ellos mismos, por
delatan esa perversidad son de hecho ubicuas. En realidad contraste, se presentan como tan notablemente perspica-
mi intención es desbrozar dos proposiciones de igual peso: ces? Y, por último, Zno están facilitando demasiado su
, . i) el efecto perverso es algo a lo que apela ampliamente tarea al centrarse en un solo resultado privilegiado y
el pensamiento reacci on ario, y ii) es improbable que exista simplista de un programa o una política: el opuesto del
"allá afuera" con la extensión que se pretende. Hablaré que se intenta lograr? Pues se puede argüir que el efecto
ahora, mucho más brevemente, de la segunda proposición. perverso, que parece ser una mera variante del concepto
Una de las grandes aportaciones de la ciencia de la de las consecuencias no deseadas, es en un aspecto impor- . I

socíedad - que se encuentra ya en Vico y en Mandeville, tante su negación e incluso una traición a él. Así pues, el
magistralmente elaborada durante la Ilustración esco- concepto de las consecuencias no deseadas fntrodujo en
cesa - es la observación de que, debido a la imperfec- principio la incertidumbre y la idea de desenlace abierto
ción de las previsiones, las acciones humanas están sujetas en el pensamiento social, pero, escapando de su nueva
a tener consecuencias involuntarias de considerable al- libertad, los abastecedores del efecto perverso retor-
cance. El reconocimiento y la descripción sistemática de nan otra vez a la visión de un universo social del todo
tales consecuencias involuntarias han sido desde entonces predecible.
una tarea importante, si no es que la razón de ser, de la Es t.entador llevar más lejos la especulación acerca de
cie ncia social. la genealogía del efecto perverso. Como ya hemos obser-
El efecto perverso es un caso especial y extremo de la vado, su formulación especifica por De Maistre, Müller y
consecuencia involuntaria. Aquí el fracaso en la previsión otros recibió considerable impulso gracias a la secuencia
de los actores humanos ordinarios es casi total, ya que se de acontecimientos que se produjeron durante la Revolu-
muestra que sus acciones producen exactamente lo con- ción francesa, pero su influencia en nuestra manera de
trario de lo que se intentaba; los científicos sociales que pensar bien podría tener raíces más antiguas.
analizan el efecto perverso experimentan por otra parte
27 Joseph de Maistre, Considérations sur la Frunce , Jean-Louis Darcel (comp.),
un fuerte sentimiento de superioridad y se regocijan con Ginebra, SIalkine, 1980, p. 95 .
48 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DE LA PERVERSIDAD 49

: U na historia subyacente nos es familiar por la mitología acción social deliberada tenga a veces efecto s perversos.
! gri ega. El hombre emprende una acción y tiene éxito en Al prevenir que el efecto se invocará tal vez por razones
I un principio, pero el éxito conduce a la arrogancia y, a su que tienen poco que ver con su intrínseco valor de verdad,
J debido tiempo, al fracaso, a la derrota, al desastre. Es la me proponía meramente plantear algunas dudas acerca de
fam osa Los dioses reparten su ocurrencia con la frecuencia que se afirma. Ahora
los castigos a la arrogancia, así como a la ambición pre- reforzaré estas dudas de una manera más declarada sugi-
suntuosa de los hombres porque tienen envidia o porque riendo que el efecto perverso no es en ab soluto la única
son los guardianes del orden existente con sus sagrados variedad concebible de consecuencias invo luntarias y
misterios . efectos colaterales.
En este antiguo mito, el resultado desastroso de las Estos dos términos no son de hecho muy afortunados,
aspiraciones humanas al cambio se asienta en la premisa pues han contribuido a estrechar el campo de nuestr a
de la intervención divina. Hobbes siguió esta concepción visión. En el pasaje de La riqueza de las naciones donde
cuando escribió que aquellos que pretenden "no hacer Adam Smith introduce la Mano Invisible, habla de un
otra cosa sino reformar la nación encontrarán que con ello individuo que, al actuar en su propio interés, "pr omu eve
la destruyen... Ese deseo de cambio es como la transgre- un fin que no formaba parte de su intención" (subrayado
sión del primero de los Mandamientos de Dios.'?" Al mío). En el contexto ese fin era por supuesto bueno: un
contrario de Hobbes, la época de la Ilustración tenía una acrecentamiento 'del ' "producto anual" de Ta sociedad,
el evada idea de la capacidad del hombre para cambiar y Pero una vez que el concepto de Smith se hizo famoso y
mejorar la sociedad; además, no veía sino superstición en evolucionó hasta el de consecuencias "imprevistas" o "in-
los viejos mitos e historias de la intervención divina. Así, voluntarias", pronto adquirió una connotación predomi-
si la idea de Hubris seguida de Némesis había de sobrevi- nantemente negativa, ya que "involun tar io" se de sliza con
vir, tenía que ser secularizada y racionalizada. Esa tarea facilidad hacia "no deseado" y de ahí a " inde seable". " L a
fue cumplida con perfección por la idea de fines del siglo historia del término "efecto colateral" es menos compli-
XVIII de que las acciones humanas dan pie a efectos no cada. Ha conservado la connotación despe ctiva qu e. tenía
deseados en particular si la perversidad era el resultado en su terreno original la ciencia médica, y en p art icular la
final. Con esta nueva visión "sociológica", el recurso al farmacéutica. El efecto colateral de ' un medicamento es
argumento metafísico ya no era necesario, aun cuando el prácticamente siempre algo dañino que debe considerar-
lenguaje de la Divina Providencia siguiera siendo usado se contra la efectividad directa del medicamento para
por figuras tales corno De Maistre. curar una afección específica. Ambos términos han adquí -
El efecto perverso tiene por consiguiente muchos atrac- rido pues connotaciones negativas que los convierten en
tivos intelectuales y está respaldado por mitos profunda- "" . • Este deslizamiento tuvo lugar a pesar de la advertencia de Robert Merton de q ue
mente arraigados. Nada de esto apunta a negar que la " las consecuencias imprevistas no deben identificarse con consecuencias qu e so n
necesariamente ind eseables ". Véase su artículo clásico "The un an tic ipated con seq ucn -
ces of purposive social action", American Sociological Revicw, 1, d iciembre de ) 936 , p.
2F Thornas H o bb es, L eviathan , JI, cap . 30 . [Existe versi ón en español del FCE. ] 895. Subrayad o en el original.

¡ "
so RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA L A TESIS D IO LA PERVERSIDAD 51

parientes cercanos, aunque no en sinónimos del efecto pero con el tiempo se vio que esos informes eran muy
perverso. exagerados."
¡ : En realidad, es obvio que hay muchas consecuencias y luego hay casos en que la "acción social deliberada"
involuntarias o efectos colaterales de las acciones huma- -para usar la frase de Robert Merton- tiene a la vez
" nas que son bienvenidos más que 10 contrario, aparte de efectos involuntarios favorables y no favorables, cuyo ba-
la señalada por Adam Smith. Un ejemplo que es familiar lance es bastante dudoso. Pero en estas situaciones, el
a los estudiosos de la historia económica y social de Euro- sesgo que favorece la percepción de los efectos colateral es
pa es el efecto positivo en la alfabetización del servicio negativos alienta la precipitación de los juicios) con lo cual
militar uníveral. De manera similar, la institución de la la perversidad es la sentencia a la que suele llegarsé por
educación pública obligatoria hizo posible para muchas costumbre.
mujeres tomar empleos -un desarrollo ciertamente im- La discusión en torno de pretendidos efectos perversos
previsto y presuntamente en gran medida positivo. En tal de las políticas del Estado benefactor en los Estados
circunstancia no hemos puesto mucha atención en esos Unidos pueden servir de ejemplo de este sesgo: El seguro
imprevistos efectos favorables, puesto que no plantean de desempleo da a un trabajador que ha sido despedido la
problemas que tengan que abordarse y "resolverse" con posibilidad de esperar antes de tomar otro trabajo. En
urgencia. algunos casos esa posibilidad de esperar puede inducir a
Al considerar todo el espectro de posibilidades, debe- la "pereza", en el sentido de que no se lleva a cabo una
mos tener en cuenta también aquellas acciones, líneas búsqueda intensa de un nuevo trabajo durante algún tiem -
políticas o invenciones que están comparativamente des- po, pero el seguro de desempleo permite también a un
provistas de consecuencias involuntarias, bienvenidas o- trabajador no aceptar "trabajo en cualquier empleo, por
no. Tendemos a desatender por completo esas situacio- duros que sean sus términ os", " y hasta cierto punto es ésta
nes. Por ejemplo, quienes subrayan los incentivos perver- una consecuencia favorable. Este efecto colateral puede
sos incluidos en los beneficios por desempleo o en los incluso haber entrado en la intención de los legisladores
pagos de bienestar no mencionan nunca el hecho de que y elaboradores de líneas políticas, en cuyo caso eran me-
amplias áreas de la asistencia social son bastante imper- nos miopes de como suele describírseles. De manera pa-
meables a la "respuesta de la oferta" que está en el fondo recida, la posibilidad de beneficios para madres no
de cualquier efecto perverso que opere allí: es poco pro- trabajadoras con hijos pequeños con el programa de bie-
bable que la gente se saque los ojos por calificarse para los nestar conocido como AFDC (Aid to Families with De-
beneficios de seguridad social o de impuestos correspon- pendent Children) ha sido ampliamente atacada porque
diente s. Cuando se introdujo por primera vez el seguro de 29 Ans on Rabin ach, "Knowledge, fatigue and the polltics of industrial accidents",
accidente industrial en los principales países industriales Socialkn owledge arul the origins of m odem socialp olicy, Dietrich RueschemeyeryTheda
Skocpol (comp.) (de próxima publicación).
de Europa hacia fines del siglo XIX, hubo muchas protestas 30 Fred Block y Frances Fox Píven, "The contemporary relíef debate", Fred Block
por parte de los patronos y de diversos «expertos" en el y otros, TIte mean season: TIte attack on the Welfare State, Nueva York, Pantheon , 1987,
página 96 .
sentido de que los obreros se estaban mutilando adrede,

. . ...... ,- . , 5 4 . -. . . _ _" " . _ a _e.L _t' -.nce:::J.e::u::::::o.""3'".>::t&JtL•.. •-\ e::::::e._.. *2!!S!!IZ322Ji t Sll .¡;;;¡;z:s;;:.o.;.;- ,¡ "'- = -= : & ::S::Z:SX:C'S:::8!t .......... =u.
52 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA
LA TESIS DE L A PERVERSlDAD 53
no sólo asiste a familias ya deshechas, sino que en ciertas agrícola en los trópicos tienen muchos efectos colaterales
situaciones tiende a alentar la ruptura familiar. Aquí, una negativos, que van desde un mayor riesgo a la esquisto-
vez más, bien podría hacerse la pregunta de si ese parti- miasis de la población local hasta la pérdida final de las
cular efecto colateral, suponiendo que exista, es siempre áreas irrigadas por anegamiento, para no hablar del incre-
perverso. Como se señalaba en un estudio de 1987, la mento .irnaginable de las tensiones sociales en torno del
disponibilidad del AF DC da a las mujeres pobres la posibi- acceso al agua ya la distribución de tierras recién regadas.
lidad de escapar de matrimonios en que son brutalizadas Esta potencialidad de daño físico, deterioro material y
o maltratadas de otras maneras." De este modo, la asis- conflicto social es probable que reduzca las ganancias
tencia de bienestar y la muy vilipendiada " dep en dencia" brutas que se añaden con el riego, pero generalme nte no
que acarrea puede contraponerse a otra clase de depen- los borran ni hacen que produzcan una pérdida neta.
dencia y vulnerabilidad: la que resulta de arreglos familia- Hasta cierto punto, tales efectos colaterales dañinos pue-
res opresivos. den evitarse mediante líneas políticas preventivas. Un
Por último, regresamos hacia las situaciones donde los ejemplo final, muy discutido por los economistas, es la
efectos secundarios o colaterales es seguro que traban el devaluación de la moneda. Destinada a mejorar la b alanza
efecto deseado de alguna acción deliberada. Estas situa- de pagos, la devaluación será más o eficaz, depen-
ciones son sin duda frecuentes e importantes, y con ellas diendo hasta qué punto los efectos POSItIVOS de pnmer
nos acercamos al caso perverso. Pero el resultado típico orden de la devaluación sean contrarrestados por su efec-
es aquí un resultado donde algún margen positivo sobre- to inflacionario, y otros de segundo orden imaginables.
vive a
la matanza del efecto colateral negativo. Unos Pero por regla general es poco probable, una vez más, que
pocos ejemplos serán de utilidad. Los límites de velocidad tales efectos superen a los de primer orden.
y la introducción y el uso obligatorio de los cinturones de A menudo hay de hecho algo intrínsecamente pr obable
seguridad provocan que algunos automovilistas aminoren en este tipo de resultado. Así es por lo menos en la medida
su vigil ancia o conduzcan con mayor imprudencia, Ese en que la adopción de políticas es una actividad rep etitiva
"comportamiento compensador" puede explicar ciertos e incremental: en tales condiciones, las experiencias de
accidentes, sobre todo entre los peatones y los ciclistas, ayer se incorporan continuamente a las decisiones de hoy,
que de otra man era n o hubi eran ocurrido. Pero p ar ece de modo que las tend c r cias a 1'-\ perversidad tienen buenas
improbable que el número total de accidentes suba en probabilidades de ser detectadas y corregidas.
lugar de disminuir cuando se introduce ese reglamento. =1<

Los proyectos de riego destinados a aumentar el producto Hace casi dos siglos y medio V ol taire e scrib i ó su célebre
31iu«, pp. 96 -98 novela Cándido para burlar se (k la proposición de que el
• El efecto perverso de est e reglam ento acerca de la frecuenci a de los ac ciden tes es
lo arguye Sam P eltzrnan, "The effecrs of autornobile safe ty regulation ", Joumal of
Political Economy, 83 (agosto de 1975 ), pp. 677-726, pero las investígacionessubsiguien- que los coches de pasajeros son más seguros que hr ce .:-einte años. La mayor parte de
tes han cri t icad o su tes is. Aunque reco nociendo la re alid ad de cierto "comportamiento este mejoramiento tuvo lugar en los modelos de los anos 1966-1974 , precisam ente el
periodo en quese ap licó el, eglarnento federal de seguridad." Véase R obert W . Crand all
co mpensador", un est udio de la Broo kings de 1986 con cluía : " Poco pu ede dudarse de
y otros, Regulating 'h e automobile, W ashington, Brookings Institution, ) 968 .
54 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA

nuestro es "el mejor de los mundos posibles". Desde


e nto nce s nos h an adoctrinado a fondo sobre el poder y la
ubicuidad del efecto perverso en el universo social. Tal 3. LA TESIS DE LA FUTILIDAD
vez es hora de que un anti Cándido insinúe que tampoco
es éste el más perverso de los mundos posibles.
EL EFECTO perverso tiene muchos atr activos. E s perfecta-
mente adecuado para el militante ardiente listo para da r
la batalla con gran vigor contra un movimiento de id eas
ascendente o dominante h asta el momento y contra una
praxis que de algun a manera se ha vuelto vulnerable.
Tiene también cierto refinamiento elemental y u n a
paradójica cualidad que provoca el convencimiento de
quienes andan en busca de visiones instantáneas y cer-
tidumbres firmes.
El segundo argumento en importancia e n el arsenal
"reaccionario" es muy diferente. En lugar de ser cálido es
frío y su complicación es refinada más que elemental. La
característica que comparte con el efecto perverso es qu e
también él es desarmante por sencillo. T al como la definí
antes, la tesis de la perversidad afirma que "la tentativa dé"
empujar a la sociedad en cierta dirección tendrá come
resultado que se mueva efectivamente, p ero en la dire c-
ción opuesta". El argumento que hemos de explorar ahora
dice, de m anera bastante diferente, que la tentativa de
cambio es abortiva, que de una manera o de otra todo
p reten dido cambio es , fu e o será en gr an medid a d e
superficie, de fachada, co smético, y por tan to ilusorio ,
pues las estructuras "profundas" de la sociedad permane-
cen intactas. La llamaré la tesis de la fu ti lida d. E s signífi-"
cativo que es te argument o haya recibido su exn r exión
epigramática clásica, plus ca change plus c'est la m émc
chose, en la resaca de una revolución. El periodista fra nc és
Alphonse Karr (1808-1 890) la acuñó en e n e ro de 1849,-"
tras declarar que "desp ués de tantos trast ornos, tantos
55
LSESti.e.

56 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DE LA FUTILIDAD 57


cambios, sería hora de percatarse de una verdad elemen- tencia delstatu qua. No parece haber nada en el repertorio
tal".' En lugar de una "ley del movimiento" tenemos aquí de las ingeniosidades para burlarse del fenómeno opues-
una "ley de la inmovilidad". Al convertirla en una estrate- to, es decir de la ocasional derrota de las antiguas estruc-
gia para evitar el cambio, tenernos la conocida paradoja turas sociales, instituciones o actitudes mentales y su
del barón de Lampedusa en su novela El Gatopardo incapacidad sorprendente ya veces cárnica de resistir a las
(1959): "Si queremos que todo siga como está, es preciso fuerzas del cambio. Esta asimetría nos dice algo acerca de
que todo cambie"." Al igual que los conservadores o inclu- la asociación del conservadurismo con cierto ingenio de
so más, los revolucionarios han adoptado ansiosamente sentido práctico, en oposición a la pretendida severidad y
este aforismo de la sociedad siciliana como leitmotiv o falta de sentido del humor de los que creen en el progreso.
epígrafe de estudios que afirman el fracaso y la futilidad El sesgo conservador de los epigramas sirve pues para
de la reforma, particularmente en Latinoamérica. Pero no poder compensar el sesgo de lenguaje opuesto, con su
es s6lo la reforma la que queda convicta de fracaso en connotación despectiva de los términos "reacción" y
cuanto a aportar un cambio real: como acabamos de ob- "reaccionario" .
servar, la revuelta revolucionaria puede ser tildada de lo Es difícil, por supuesto, argüir a la vez que cierto moví-
m ismo. Este hech o queda ilustrado también por uno de miento 'en favor del cambio social será netamente contra-
los más conocidos (y mejores) chistes que salieron de la producente, según la línea de la tesis de la perversidad, y .
Europa Oriental después de la instalación allí de los regí- que no tendrá ningún efecto en absoluto, según la tesis de
menes comunistas en la estela de la segunda Guerra Mun- la futilidad. Por esta razón los dos argumentos provienen
dial: "i. Qué diferencia hay entre el capitalismo y el por lo general de diferentes críticos aunque no siempre
socialismo?" La respuesta es: "En el capitalismo el hom- sucede así. ..
bre explota al hombre; en el socialismo es al revés." Era Las proclamaciones de la tesis de la futilidad parecen
ésta una manera efectiva de afirmar que nada fundamen- más moderadas que las del efecto perverso, pero en reali-
tal había cambiado a pesar de la transformación total de dad son más insultantes para los "agentes del cambio".
las relaciones de propiedad. Finalmente, la frase prover- Mientras el mundo social se mueva en alguna medida en
bial de Lewis Carrol1 enAlicia en el país de las maravillas: respuesta a la acción humana en favor del cambio, aunque
"Aquí se necesita correr todo lo que puedas para quedarte sea en la dirección equivocada, sigue existiendo la espe-
en el mismo sitio", expresa otra faceta de la tesis de la ranza de que pueda de alguna manera orientarse correc-
futilidad, colocándola en un marco dinámico. tamente. Pero la demostración o el descubrimiento de que
Todas estas ingeniosas declaraciones ridiculizan o rue- tal acción es incapaz de "hacer mella" en absoluto deja a
gan las posibilidades de cambio y los esfuerzos en ese los promotores del cambio humillados, desmoralizados,
sentido, a la vez que subrayan o hasta celebran la persis- dudosos del significado y la verdadera motivaci ón de
1 Alphonse Karr, Les guépes, nueva edición, París, Calmann-Lévy, 1891, vol. 6, sus esfuerzos. *
página 305 .
2 Giuseppe Tomasi di Larnpedusa, JI Gauopardo ; Milán, Feltrinellí, 1959, p. 42. *Los argumentos de la perversidad y de la futilidad se comparan con mayor
extensión más adelante, en este mismo capítulo.
58 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA
LA TESIS DELA FUTILIDAD 59

C U ESTIO N:\.\ (I E NTO DE LA EXTENSIÓN DEL CAMBIO sado por lo general. Apoyándose en lo que entonces se
PRODUCIDO POR LA R EVOLUCIÓN FRANCESA:
consideraba una impresionante investigación de archivos,
TOCQ U EVILLE
demostró que muchas de las que se llamaban jactanciosa-
Las tesis de la perv ersid ad y de la futilidad aparecerán mente "conquistas" de la Revolución, desde la centraliza-
tal vez con diferentes intervalos de tiempo en relación con ción administrativa hasta la generalización de la
los cambios sociales o con los movimientos que glosan. El agricultura en pequeña escala hecha por los propietarios
argumento del efecto perverso puede manifestarse poco mismos, estaban en realidad funcionando antes de que
.después de que hayan sido introducidos esos cambios. ella estallara. Hasta los famosos "Derechos del hombr e
Pero cuando existen disturbios sociales o políticos con- y del ciudadano", según intentó mostrar, habían sido ya
side rab le s o prolongados suele necesitarse cierta distan- instituidos en parte por el Antiguo Régimen mucho an-
cia respec to a los a co n t e cim ie n t os antes de que alguien tes de que fueran solemnemente "declarados " en ago st o
salga con una interpretación según la cual los contempo- de 1789.
rán e os de esos acontecimiento s estuviesen muy lejos de Esta pasmosa tesis de la segunda parte del libro, más
la r e alidad cu and o lo s interpretaban como un cambio que las penetrantes observaciones de la tercera parte, fue
fun dame ntal. tomada generalmente, después de su publicación, como
La Revolución francesa es un ejemplo en particular su principal contribución original. Pues en esa época las
impresionante de este punto . Los contemporáneos, tanto crudas preguntas que los contemporáneos o casi contem-
en Francia como en otros lugares, la experimentaron co- poráneos de tales acontecimientos no pueden evitar ha-
mo un acontecimiento absolutamente cataclísmático ; cerse - Zpodrfa haberse evitado la Revolución? ¿fue algo
prueba de ello es la declaración de Burke al principio de bueno o algo malo? - estaban todavía demasiado some-
sus Rejlections : "T om an do en cuenta todas las circunstan- tidas a debate y habían adquirido una nueva actualidad,
cias, la Revolución francesa es lo más asombroso que ha puesto que Francia había vuelto a sucumbir re cientemen-
sucedid o hasta ahora en el mundo."? No es sorprendente te ante un Napoleón después de otra revolución sangrien-
por tanto que todo cuestionamiento del papel clave de la ta. En esas circunstancias, los hallazgos de Tocquevil1 e
Revolución en la configuración de la Francia moderna en acerca de las muchas zonas de continuidad entre el Anti-
todos sus aspectos tuviera que esperar a que hubiera guo Régimen y la Francia posrevolucionaria tenían sin
desaparecido la generación revolucionaria. Tal cuestiona- duda implicaciones políticas, que fueron señaladas tras la
miento se p ro dujo en lBS6 cuando T ocqueville, en L'an- publjcaciónen dos importantes reseñas del libro. Una era
cien r égime et la Révolution, estableció la tesis de que la de Ch arles de Ré musat, prominente escritor y político
Revolución representó una ruptura con respecto al Anti- liberal, la otra de lean Jacques Ampére, historiador, ami-
guo Régim en m ucho menos real de lo que se había pen- go cercano de Tocqueville y miembro de la Academia
francesa. Rémusat plantea la cuestión con sutileza: "Más
3 E dmund Burke, Refle ctions on the Revolution in France, edición e introducción de afectado por... lo cotidiano que por lo extraordinario y por
Co na r Cru ise O'Brien , Mid dlesex, Penguin Classics, 1986, p. 92.
la libertad civil que por la libertad política [Tocqueville]

I
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60 RETÓRICAS D E LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DE LA FUTILIDAD 61

emprende... sin ostentación y casi sin confesárselo a sí resultaban incluso desconcertantes y un poco ridículas en
mismo cierta rehabilitación del antiguo régimen. "4Amp e- retrospectiva puesto que se preguntaba uno a qué venia
re lo dice más explícitamente: todo aquel alboroto.
Al observar cómo la tradición historiográfica se ha
El asombro se apodera de nosotros al ver en el libro del señor
Tocquevíllc hasta qué punto casi todo lo que se mira como resul-
aferrado a la imagen de la Revolución como una ruptura
tados o, como suele decirse, conquistas de la Revolución existía en total (que era también la imagen que la Revolución tenia
el antiguo régimen: centralización administrativa, tutelaje ad- de sí misma), Francoís Furet plantea la cuestión de mane-
ministrativo, hábitos administrativos, garantías del funcionaría ... ra tajante:
extrema división de la tierra, todo esto es anterior a 1789 ... Al leer
estas cosas uno se pregunta qué es lo qu e la Revolución ha cambiado En este juego de espej os en que el historiador y la R evolución
y por qué se ha hecho.' aceptan cada uno la palabra del otro,.. Tocqueville introduce la
duda en el nivel más profundo: ¿y si no hubiera en ese discurso de
La segunda cita muestra con particular evidencia que, la ruptura sino la ilusión del cambio?"
además de sus muchas otras (y más importantes) glorias,
Tocqueville puede considerarse como el autor de la tesis Tocqueville proponía varias ingeniosas soluciones al
de la futilidad. La futilidad ha tomado aquí una forma rompecabezas que había formado, como la de su famosa
especial "progresista". Tocqueville no se proponía negar idea, en la tercera parte del libro, de que las revoluciones
que en Francia se habían llevado a cabo efectivamente estallan casi siempre allí donde el cambio y la reforma
muchos cambios sociales fundamentales a fines del siglo están ya vigorosamente en marcha. Ésas son las secciones
XVIII; más bien, admitiendo que esos cambios habían te- más interesantes del libro para el lector moderno, pero en
rudo lugar, alegaba que eso había ocurrido en gran parte su tiempo eran quizá demasiado sutiles para que se las
antes de la Revolución. Considerando la inmensa obra de aceptara como una explicación por completo satisfactoria
la Revolución, esa postura era, lo repetimos, más hiriente de la paradoja.
e insultante para la opini ón prorrevolucionaria que los Las observaciones anteriores pueden ayudar a reso lver
ataques directos de un Burke, un De Maistre o un Bonald. otro enigma menos importante: Zpor qué la considerable
Estos autores daban por lo menos crédito a la Revolución contribución de Tocqueville a la historiografía de la Re-
por haber acarreado cambios y logros en gran escala, volución francesa ha sido tan desatendida en Francia, a
aunque perversos y desastrosos. Con el análisis de Toe- pesar del éxito editorial inicial del libro? D e hecho, sólo
queville, las luchas titánicas y las inmensas convulsiones recientemente ha prestado atención a su obra un historia-
de la Revolución quedaban extrañamente desinfladas, dor importante, en p articular Furet. La razón de est e
.1 Charles de R érnusat , " 'L' An cíen R égime et la R évoluti on' pa r Alexis de Toe-
extraño descuido no puede ser sólo la de que durante
qu eville", Revue des Deux Mondes , 4, 185 6, p. 656 . mucho tiempo Tocqueville fue considerado en Francia
5J .J. Ampére, Mélanges d 'histoire Iiueraire, París, 1877, vol. 2, pp. 320-323. El pasaje
citado aquí está reproducido de un a reseña escrita en 1856. Vé ase también Richard
6 Francois Furet, Penser la Révolution francaise, París, 1978, p. 3 l.
Herr, Tocqueville and th« O/d R egime , P rinc eton, Princeton University Press, 1962,
Subrayad o mío.
páginas 108-109.
(,'2 R ETÓRICAS D E LA INTRAN SIGENCIA LA T ES¡S DE LA FI''flLI DAD

como conservador o reaccionario por un medio cuyas CUESTIONAMIENTO DE LA IMPORTANCIA DEL CAMBIO
QUE SEGUIRÁ PROBABLEMENTE AL SUFRAGIO
simpatías estaban predominantemente con la Revolución UNIVER SAL: MO SCA y P ARET O
y con la izquierda. La postura de Taine era bastante más
hostil hacia la Revolución que la de Tocqueville, y sin Debido a que la Revolución francesa fue u n ac on -
erobargo su Origines de la France contemporaine fue toma- tecimiento tan espectacular, t enía que asen tars e el polvo
do completamente en serio por Alphonse Aulard y otros antes de que pudiera emprenderse un eje r cicio d e
practicantes del oficio. Tal vez fue la adopción por Toe- desinfiación o de denigración como el de Tocquevíll e .
queville de la tesis de, la futilidad la responsable de esto: Muy diferente es la circunstancia para la sigu ie n t e
lo s historiadores posteriores nunca le perdonaron del aparición de la tesis de la futilidad, en reacción a la
tod o el habe r plan te ad o dud as acerca del carácter pivotal difusión de los derechos políticos y la consecuente
de la Revolución francesa -fenómeno al que después de participación de las masas en la política durante la segun-
todo estab an consagrando sus vidas. da mitad del siglo XIX. Esa difusión se produjo de manera
La contribución de Tocqueville a la tesis de la futilidad gradual, de sigual y más bien poco espectacular entre los
tomó una for ma b as tante compleja, que, podríamos aña- diversos p aíses europeos y duró casi un siglo si empezamos.
dir, lo exime en gran parte de las críticas que se harán a contar desde la Ley de Reforma inglesa de 1832. No
con tra la t esis más adelante en este capítulo. Puede en- hubo ningún punto de descanso visibl e en la m archa del
contr arse también una formulación más sencilla esi L'an- sufragio universal, que a los obs ervadores contemporáneos
cien régime et la Révolution. Cerca del final del libro, pronto les pareció un resultado inevitable del proceso. En
Tocqueville habla de las diversas tentativas, desde 1789, esas circunstancias dicha tendencia fue sometida a crí ticas
de restaurar las instituciones libres en Francia (está pen- mucho antes de que hubiera recorrido su curso, y apareció
sando presuntamente en las revoluciones de 1830 y 1848) toda una banda de detractores. Algunos, tales como los
Yexplica de manera impresionante por qué esas tentativas analistas de la multitud, y en particular LeBon, predijeron
h an sido infructu osas: "Todas las veces que se ha querido el puro y simple desastre; otros, de nuevo de la clase más
[desde la R evolu ción] de rribar el poder absoluto, no se ha "fría" y acerba, optaron por la tesis de la futilidad: exhi-
hecho sino poner la cabeza de la libertad sobre el cuerpo bieron y ridiculizaron las ilusiones que los progresistas,
de un esclavo" .' Esto equivale a decir (para usar una eternamente ingenuos, alimentaban en cuanto a los
m e t áfo r a contemporánea muy diferente) que los cambios profundos y benéfico s cambios que se su p on ía que
que se introduj eron eran "m eram ente cosméticos" y de- derramaría el sufragio universal y sostenían que, por el
jab an intacta la esencia de las cosas. Esta rotunda tesis de contrario, el sufragio universal cambiaría muy poco, si es
la futilidad no fue desarrollada con alguna extensión por que algo cambiaba.
T ocqueville. Pero la encontraremos copiosamente de Como la tesis de Tocqueville acerca de la Revolución
ahora en adelante. francesa, esta posición parece difícil de sostener. C ómo
é

era posible que la introducción del sufragio universal en


7 Véa se AJexis de Tocqueville,L 'Ancien Régim e et la Révolution , 4a. ed . , París, 1860,
pá glna 333 .
sociedades todavía profundamente jerárquicas no tuvi era
64 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TES IS DE LA FUTI L ID AD 65

consecuencias considerables? Únicamente alegando que como escribió el edit or en inglé s de Mosca en una
los reformadores pasaban por alto alguna "ley" o "hecho introducción a su obra m ás conocida -s " se ap licó después
científico" que hacía que los arreglos sociales básicos a muchos usos doctrinales y p olé mi co s imp ort antes .
fueran impermeables al cambio político. Ésa fue la famosa En primer lugar, Mosca alegaba con fru ición que los
máxima, expresada de diferentes maneras por Gaetano principales filósofos políticos, desde Aristóteles hasta M a-
Mosca (1858-1941) y Vilfredo Pareto (1848-1923), de que quiavelo y Montesquieu, se habían cen trado tan sólo en
cualquier sociedad, independientemente de su organiza- características superficiales de los regímenes políticos
ción política "sup erficial", está siempre dividida entre los cuando hicieron esas rancias distinciones entre diferentes
gobernantes y los gobernados (Mosca) o entre la élite y la formas de gobierno, tales como 'm on arquías y repúblicas
no élite (Pareto). La proposición estaba hecha a la medida o aristocracias y democracias. Mostraba qu e todas estas
para probar la futilida d de todo movimiento hacia la formas están sujet as a la dicotomía mucho más fun damen -
verdadera "ciudadanía política" por la vía de los derechos tal de gobernantes y gobernados. Para constituir p or fin
políticos. una verdadera ciencia de la política, h ab ía que entender
Partiendo de premisas diferentes, Mosca y Pareto ha- cómo la "clase política" se recluta a sí misma, se mantiene
bían llegado más o menos independientemente a la misma en el poder y se legitima por m edio de id eolog ías que
conclusión hacia fines del siglo XIX. En el caso de Mos ca , Mosca llamaba "fórmulas políticas", tales co mo "la V o-
los "datos sensoriales" inmediatos que lo rodearan duran- luntad D ivina", " el Mandato del Puebl o" y ot ras tr ansp a-
te su juventud en Sicilia hicieron tal vez que le resultara rentes maniobras de este tipo.
p alpable que la mera exten sión del derecho al voto que- H ab iendo desbancado a sus ilustres predecesores, Mos-
daría reducida a algo inocuo y sin sentido por los te- ca procedía a enfren tarse con sus contemporáneos y sus
rratenient es de la isla poderosamente atrincherados y div ersas propuestas para el mejoramiento de la so cie?ad .
otros dueños del poder. Fue tal vez la aparente incon- El poder de su nueva herramienta conceptual queda Ilus-
gruencia de introducir algo que era una reforma impor- trado de manera impresionante en su análisis del socia-
tada en un medio totalmente inhóspito lo que le llevó a su lismo. Empieza con esta frase aparentemente inocua:
punto fundam en tal, expresado por primera vez cuando " Las socie da des comunistas y colectivistas se rán adrninis-
tenía veintiséis años en Teorica dei govemi e govemo p ar- tradas sin duda alguna por funcion ari os ." Como observa
lamentare] libro que habría de relaborar, engrosar y a sarcásticamente Mosca, los socialistas h an olvidado con-
veces suavizar durante el resto de su larga vida. La idea venientemente es te "detalle", qu e es decisivo para un a
central era la observación simple y casi obvia de que todas valoración correcta de los arreglos sociales p ropuestos : en
las sociedades organizad as consisten en una vast a mayoría conjunción con 1,1 proscripción de la s act ivid ades ec o-
sin ningún poder político y una pequeña minoría de pode- nómicas y profesionales in dep endientes, el gobierno de
rosos , la " clase política", término usado todavía hoy en esos poderosos funcionarios está destinado a ser un Esta-
Italia con el significado que le dio Mosca. Esa visión 8 Gaet ano Mosca , T he ruling class (Elemmti di sclenza po litiea) , edición e
- "un a llave de oro de los arcanos de la historia humana", introd ucción de Arthur Living ston, Nueva Y o rk. McGraw-Hil l, 1939. p. x.
66 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA
LA TESIS DE LA FUTILIDAD 67
do donde una "tiranía única, aplastante, que todo lo ab-
sistema político, que admite la representación de las gran-
sor be , pesará sobre todos"."
des masas populares determinada por las elecciones, es
El interés principal de Mosca era su propio país y sus una mentira:"
perspectivas políticas. Después de un breve entusiasmo
El alegato de Mosca contra las instituciones democrá-
por el Risorgimento, las clases intelectual y profesional
ticas emergentes es notablemente distinto del de su con-
italianas estaban muy desilusionadas de la política clien-
temporáneo Gustave LeBon. Mosca ve esas instituciones
telista que había emergido en la recién unificada nación,
como impotentes, como ejercicios de futilidad y de hipo-
particularmente en el sur. Armado con su nueva visión
cresía; su actitud hacia ellas y sus defensores es de ridicu-
'Y dada su preocupación especial con esa región, Mosca se
lización y desprecio. LeBon, por el contrario, ve en el
propuso probar de una vez por todas que las institucio-
surgimiento del sufragio y de las instituciones democráti-
nes d emocráticas , todavía demasiado imperfectas, que cas algo ominoso y riesgoso porque aumentarán el poder
Italia se había dado no eran sino un simulacro. He aquí su de la multitud, con su falta de razón y su propensión a se r
explicación: presa de los demagogos. M osca ridiculiza el sufragio por
Que el diputado es elegido por la mayoría de los electores es un su incapacidad para efectuar el cambio, por su fatal impo-
sup uesto leg al qu e, aunque forme la base de nuestro sistema de sibilidad de estar a la altura de sus promesas y de dar al
gobierno , aunque sea ciegamente aceptada por muchos, está sin
embargo en p erfecta contradicción con el hecho real. E sta verdad pueblo más voz; LeBon lo critica por todos los desastres que
es t á al alcance de todo el mundo. Quienquiera que haya asistido a amenazan con derribar al Estado si se cumple esa promesa.
unas ele ccion es sabe perfectamente [benissimo] que no son los Sin embargo las dos tesis no son del todo diferentes.
electores los que eligen al diputado, sino que en general es el diputado Después de alegar que los derechos políticos serían inca-
el que se hace elegirpor los electores: si esta manera de decirlo resulta paces de producir los cambios positivos que sus ingenuos
desagradable, podemos sustituirla con esta otra: que son sus amigos
quienes lo hacen elegir. En todo caso, una candidatura es siempre
defensores dan por descontados, Mosca se las arregla para
obra de un grup o de personas unidas para un propósito común, de aducir varias razones por la cual es podrían en realidad
una minoría organizada que, como siempre, fatal e inevitablemente empeorar las cosas; en otras palabras, se desliza de la tesis
se impone a la mayoría desorganízada.l" de la futilidad a la de la perversidad. Las prácticas viciosas
N O podría expresarse más claramente la tesis de la que vienen con la manipulación de las elecciones por
futil idad. El sufragi o no pued e cambiar nada de la estruc- parte de la "clase política" invalidarían la ca lidad de los
tura de poder existente en la sociedad. "El que tenga ojos candidatos a los puestos públicos y desalentarían así el
para ver" una de las expresiones favoritas de Mosca se deseo de los ciudadanos con más elevadas aspiraciones de
dará cuenta de qu e "la base legal o racional de todo interesarse en los asuntos públicos." Además, en numero-
sos artículos periodísticos escritos en la década anterior a
9 tua, pp. 284-285. la primera Guerra Mundial, Mosca se opuso a la abolición
10 Gae ta noMosca , "Teórica dei govemi e govemo parlamentare", en Scritti politici,
Giogi o Sola (co m p.) , Turín, VTE T, 1982, vol. 1, p. 476 ; la trad. ingl. está adaptada de
11 Mosca, "Teorica", p. 478 . Subrayado en el original.
James H . Meisel, Themyrh ofth e ruling class, Ann Arbor, University ofMichigan Press,
12 Richard Belfamy, Modem Itaiian social theory, Stanford, Stanford University
1958, p . 106. Subrayado en el original. Press , 1987 , pp. 40-41.
,.
68 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DE LA FUTILIDAD 69

de la prueba de alfabetización como condición del dere- del pueblo como cualquier otro régimen. Citando el ejem-
cho al vo:o por la razón táctica de que los principales plo de la ciudad de Nueva York, es probable sobre la base
de Iletrados se encuentran entre los campesinos sin de artículos acerca del sistema político estadunidense
tierra del sur, y que darle s el voto no haría sino acrecentar escritos por el científico político ruso Moisei Ostrogorski
el poder de los grandes terratenientes Y Parece como si y publicados (en francés) a fines de la década de 1880,16
hubier.a tomado sencillamente, de una vezpor todas, una Pareto observa que el método con que se recluta la clase
repulsión a las elecciones, al voto y a los derechos políti- gobernante o "expoliadora" no tiene nada que ver con el
cos, y usara cualquier argumento que le quedara a mano hecho o el grado de la expoliación misma. Sugiere en
para desahogar suemocíón y afirmarse en ella. realidad que cuando el reclutamiento de la élite procede
La teoría de dominio de la élite corno cons- por medio de elecciones democrátícas y no por herencia
de la historia está cerca de la de Mosca, tanto en su O por cooptación, las probabilidades de expoliación de la
análisis como en los usos polémicos a los que se aplica. masa bien pod rían ser mayores."
ya plenamente formulada en el Cours d'économie Según Pareto, el advenimiento del sufragio universal y
(1896-1897); el muy posterior Traité de so ciologie de las elecciones democráticas no podrían traer por tanto
ge.r;erale (1915) añade en principio la teoría de la circula- ningún cambio social o político real. Tal vez no se ha
cion de las élites, El lenguaje de Pareto en el Cours suena observado bastante que esta posición casa notablemente
al principio curiosamente - acaso de manera conscien- con su obra acerca de la distribución del ingreso, que lo
te -, com? el comunista: "La lucha que ern- hizo famoso instantáneamente entre los economistas
CIertos individuos para apropiarse de la riqueza cuando la publicó por primera vez en 1896, a la par, por
por otros es el gran hecho que domina toda la 'sep arado y en el Cours." Poco después de ocup ar su
historia de Pero en el mismo párrafo cátedra en Lausana en 1893, Pareto había reunido datos
, ;: P.areto se aleja del marxismo usando el término "expolia- de la distribución de frecuencias de ingresos ind ividuales
1"
1; ción" en lugar de "explotación" o "plusvalía" y dejando en varios países en diferentes épocas y se propuso demos-
claro que la expoliación se debe a que las clases dominan- trar que todas esas distribuciones seguían bastante de
el control del Estado, al que llama máquina <;1 e t6 Moisci Ostrogorski pu blicó su obra precursora en dos VOIÚill CII C>. j _u democrotie
El resultado decisivo, que suena a Mosca se el les panis poliuques, París, Calmann-Lévy, En 1903 según el pr ef ac io , vo :' 1, p. x, s us
hallazgos acerca del sistema político estadunidense se publi caro n ya e n 1888·1889 en
srgue de "Poco importa que la clase Annales des Sciences Politiques y es posible por lo tanto que hubieran recibido ya la
te sea una oligarquía, una plutocracia, una democracia"." atención de Pareto para la época en que escribió el Cours, Al rastrear la influ encia de
la obra de Moi sei Ostrogorski en los científicos so ciales contemporáneos, Seyrno ur
La cuestlón. que apunta realmente aquí Pareto es que Martín Lipset da erróneamente la [echa de esa publicación como "principios de los años
una democracia puede ser tan " exp oliadora" de la masa 1890". Véase el a rtículo , por lo demás muy instructi vo , de Lipset, " Moisei Ostrogo rsk í
and the analyti cal approach to the comparative study of political parti es" en Lipsci,
13 G aetano Mosca, JI tramonto dello stato libcrale, edición de Antonio Lombardi
Revolution. and coun terrevolution , Nu eva York, Basic Books, 19G8 , p . 366,
Catania, Bonanno, 1971, pp . 82 -88, 123-141- . , 17 Pareto, Cours , párr. 1056,
. 14 Pareto, Cours d'économie politique, edición de G. H. Bousquet y Giova • 18 ViJfredo ParC10, " La courbe de la r épartition d e la r ichc ssc " (1 896 ) , zcdi ta.} ("11
11l Husmo, GInebra, Droz, 1964, parr. 1054. n Pareto, Ecrits sur la courbc de la repartition de la richcssc , edició n", i nt r- "'!l CC 1( \l 1 uc
15 tu«, p árr. 1055, Gio vanni Bus ino , Ginebra , Droz, 1965, pp . 1-15 ; Co urs , párrafos 950-968.
70 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DE LA FUTILIDAD 71

cerca una expresión matemática sencilla que relaciona el da, era fútil (en el mejor de los casos) intentar cambiar un
número de receptores de ingresos por encima de un in- aspectotan básico e invariable de la economía como la
greso dado con ese ingreso. Además, el principal paráme- distribución del ingreso, ya fuera por medio 'de la 'exp ro-
tro (el alfa de Pareta) de esa expresión resultó tener piación, la gravación fiscal o la legislación de.seguridad
valores numéricos muy similares para todas las distribu- social. La única manera de mejorar la posición ec onómica
ciones que se habían reunido. Estos resultados sugerían de las clases más pobres era aumentar la riqueza total."
tanto para Pareto como para sus contemporáneos que El principal uso polémico de la nueva ley consistía
había descubierto una.ley natural - Pareto escribió efec- probablemente en oponerse a los socialistas, cuyas fortu -
tivamente: "Estamos aquí en presencia de una ley natu- nas electorales empezaban a subir entonces en muchos
ral" - 19 Y sus hallazgos pasaron a ser conocidos como la países. Como comenta el editor de las obras completas
L ey de Pareto. La respetada enciclopedia de economía de Pareto:
contemporánea Palgrave's Dictionary of Politica! Eco-
El odio [de Pareto] al socialismo le infundió un ardor extraor-
nomy" llevaba una entrada con ese título, escrito por el dinario: Iqué estupendo desafío el de demostrar, con los documen-
renombrado economista de Cambridge, F. Y. Edgewortb, tos en la mano, que la distribución del ingreso está gobernada por
que había participado en las discusiones científicas acerca fuerzas fundamentales... ! Si se lograra, las soluciones defendidas
de los hallazgos de Pareto. por el socialismo quedarían clasificadas definitivamente entre las
Pronto fue emulado el éxito de Pareto. En 1911 el utoptas.é'
sociólogo Roberto Michels, que había sido considerable- Al mismo tiempo, los hallazgos de Pareta acerca de la
mente influido tanto por Mosca como por Pareto, procla- distribución del ingreso planteaban considerables dudas
mó una Ley de Hierro de la Oligarquía en su importante
acerca de si una política reformista democrática basada en
libro Political porties?' Según esta ley los partidos po- el sufragio universal sería capaz de alcanzar obje tivos
líticos, los sindicatos y otras organizaciones de masas están
mucho más modestos, tales como la reducción d e diferen-
gobernados invariablemente por oligarquías en gran parte
cias de ingresos. De esta manera la ley de Pareto acerca
al servicio de sí mismas y autoperpetuadoras, que desafían
de la distribución del ingreso llevaba a las mismas conclu-
las tentativas de controlo participación democráticos.
siones que sus ideas del Estado como una permanente
U na vez que Pareto había elevado sus hallazgos estadís-
"máquina de expoliación": tanto en la esfera política co-
ticos acer ca de la distribución del ingreso al estatuto de mo en la económica las aspiraciones democráticas están
ley natural, se seguían importantes implicaciones de polí-
condenadas a la futilidad, ya que van contra el orden
tica. Podía proclamarse ahora que, lo mismo que en el inmanente de las cosas . La insistencia polémica recae en
caso de la interferencia con la ley de la oferta y la dernan-
\ .....
la ingenuidad de los que desean cambiar lo que está dado
HU courbe", p. 3.
con una introducci6n, por Seymour Martin Lipser , con el t ítulo Politicol parties. Nueva
20 Palgr u ve '» Dietum ary of 'P olitic al Economy, Londres, MacMilJan. ed . de 1926,
York, Free Press, 1962.
21 Publicad o po r prirncr a Yo, en Ginebra con el tftulo de Zur S oztotogie des Par-
22 Pareto, Cours, parr, 965.
teiwesens in der modcmen Demokratie , Lelpzig, Klinkh a rdt, 1911 y traducido al inglés ,
ZJ Pareto, Ecrits sur la courbe, p. x,
72 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DE LA FUTILIDAD 73
como invariable por naturaleza. Pero una vez más, como el meollo de la obra de Mosca, así como también en la falta
en Jos análisis de Mosca, el argumento es enriquecido por de creencia correspondiente en la capacidad ilimitada de
un grano de efecto perverso. Ir contra el orden de las cosas la estructura de poder existente para absorber y cooptar
no es sólo inútil; pues, como dice Pareto en un artículo los cambios.
escrito para el público general, "Los esfuerzos que hace Pero Italia no puede pretender tener el monopolio de
el socialísmo de Estado por cambiar artificialmente esta esta clase de razonamiento. De manera bastante extraña,
distribución [del ingreso] tienen como primer efecto una la tesis de la futilidad puede encontrarse también en la
destrucción de riqueza. Desembocan pues precisamente Inglaterra del siglo XIX, atalaya entonces de la modernidad
en una meta opuesta a la que se pers igue: empeoran las económica y de la democratización paulatina de Europa:
condiciones de la clase pobre en lugar de mejorarlas. "24 Legislad como se os antoje, estableced el sufragio uni vcr sal. ¿ como
Al parecer, los autores de la tesis de la futilidad no están una ley que no puede nunca violarse, Seguís estando tan lejo s com o
del todo a gusto con su propio argumento, por más claro siempre de la igualdad. El poder político .ha cambiado su forma
que parezca haberse expresado: siempre que es posible pero no su naturaleza... El hombre más fuerte de una man era o de
recurren al efecto perverso en busca de refuerzo, de ador- otra gobernará siempre... En una democracia pura los hombres
gobernantes serán los que mu even los hilos y sus amigos... Los
no y de colofón. Incluso Lampedusa, maestro estratega de hombres dirigentes en un sindicato son tan superiores y gobernantes
la inmovilidad social, predice hacia el final de su novela de los miembros del cuerpo en general... como la cabeza el e una
que la inmovilidad irá seguida con el tiempo por el dete- familia o el jefe de una fábrica es el gobernante y superior de sus
rioro. "Después será diferente, pero peor. Nosotros fui- criados o sus obreros.
mos los leopardos, los leones: quienes nos sustituirán Mosca y Michels quedan aquí netamente envuelt os el
serán los chacalillos, las hienas "." uno en el otro, bastantes años antes de que expresaran sus
La contribución de la ciencia social italiana a la tesis de notables afirmaciones similares. La cita es de Liberty,
la futilidad es prominente. Agrupados generalmente con equality.fraternity, deJames Fitzjames Stephen, publicado
la etiqueta de "teóricos de la élite", Mosca, Pareto y Mi- por primera vez en 1873, amplia crítica del ensayo de J ohn
chels la desarrollaron sistemáticamente en muchas direc- Stuart Mill On liberty (1859).26 Pudo haberse inspirado en
ciones." Como ya observamos, el arraigado atraso social la experiencia de que la considerable extensión de los
y político de Sicilia explica que fuera tentador para Mosca derechos polítícos, alcanzada gracias a la Ley de Reforma
afirmar que la introducción del sufragio universal sería de 1867, no había acarreado hasta entonces muchos cam-
incapaz de modificar las formas existentes de dominio. bios la manera en que era gobernada Inglaterra, a pesar
Este descreimiento en la posibilidad del cambio estaba en
26 James F itzja rnes Stephen, Liberty, equality, fraternuy; R . J . Whit e (cornp.),
24 Ibld. , p. 17. Cambridge, Cambridge Unlversity Press, 1967 , p. 211. Véase también James A. Co-
25 Lampedusa, Ji Gattopardo, p. 21 '). laíaco, James Fltzjames Stephcn and the crisis of the Victoria thought, Nueva Yo rk , SI.
'" En su libro Political porties (p.355). Mi chels cita con aprobación la expresión Martin's Press, 1983, p. 154. James Fitzjarnes Stephen era hermano del más liberal y más
italian a "Si cambia it maestro di cappeli a IMa la musica esempre quelia (Se cambia de conocido Leslie Stephen, que había colaborado con un elocuente art Icu lo (' 11 favor de la
maestro de capilla (pero la música sigue siendo la misma.) Es éste un eq uivale n te exacto reforma el ectoral en los Essays on reform, reditado en 1967 con el t ü ulo de A plea [o r
de "Plus f a challge plus c 'c,tr la mémc ch ose" co n el a fiad ido de la n ma. demo cracy, Véase también capítulo 6, nota 2 .
74 R ET ÓR IC /\ S DE LA INTRANSIGENCIA LA TESTS DE LA F UT ILIDAD 75
de todas la aprensiones sobre el famoso "salto en la oscu- Sin embargo, para que ese efecto se ponga en marcha,
ridad" (capítulo 4). Pero por muy impresionante que sea el Estado benefactor tiene que contar por lo menos con
a l] LlÍ la convergencia con las ideas de los teóricos italianos, un logro previo en su crédito: generar los pagos de trans-
el pasaje no se integra bien con la principal objeción que ferencia y hacer que lleguen en realidad a los pobres. Sólo
Stephen oponía al sufragio universal sobre la base mucho después que esto se cumpla pueden efectivamente desple-
más tradicional de que "tiende a invertir 10 que yo hubiera garse las desdichadas consecuencias (de vagancia, de-
consid erado como la relación verdadera y natural entre la pendencia y esas cosas). En este punto surge el esbozo de
sabiduría y la locura. _Creo que los hombres sabios y otra posible crítica. ¿ Qué tal silos Rfigos transferiq9 s no
buenos deberían gobernar a los que son locos y malos"." llegan nunca a los supuestos beneficiarios, sino que se
E st a clase de afi rm aci ón , muy común en esa época entre desvían, tal vez no del todo pero sí en gran parte, hacia
lus oposito res a la Ley de Reforma de 1867 y al sufragio otros grupos sociales con más fuerza?
universal en general, implica más bien que la introducción El argumento tiene mucho en común con la denuncia
de la de m ocracia sería activamente dañina y no que deja- de Mosca-Pareto de las elecciones democráticas como
ría las cos as intactas (que es la esencia de la t esis de la simulacro sin sentido (en contraste con el argumento de
futilidad) . LeBon acerca de los peligros extraordinarios de desenca-
denar a las masas). Tiene la "insultante" cualidad que
CU ESTIONAMIENTO DEL GRADO EN QUE EL ESTADO
señalamos antes como rasgo carac terístico de la tesis de la
BENE FACTOR "ENT REGA LOS BIENES " A LOS POBRES futilidad, Cuando puede mostrarse que un plan de bienes-
tar beneficia a la clase m edia en luga r 'de llegar a los
La crítica conservadora al Estado ben efactor se funda en . pobres, sus promotores no son sólo señalados como ing e-
principi o en e] razo nam iento económico tradicional de lo s
nuamente inconscie mes de los efectos perversos colatera-
mercados, las propiedades equilibradoras de los resul- les concebibles; más bien caerán bajo la sospecha de
tados del mercado y las consecuencias perniciosas de trabajar en beneficio propio, ya sea promoviendo desde el
interferir en esos resultados. La crítica ha apuntado a los comienzo el plan con la in tención de "arrimar el ascua a
diversos efect os desafortunados y contraproducentes que su sardina", ya sea, de manera un poco más caritativa,
seguirántal vez a la transferencia de pagos alas desempleados, aprendiendo cómo desviar parte de los fondos, una vez que
los desfavorecidos y los pobres en general. Por bieninten- están disponibles, hacia sus propios bolsillos.
cionad os qu e sean esos pagos, se alega que alientan "la En la medida en que esta clase de argumento pudo
vagancia y la depravación", que alimentan la dependencia, haberse cond ucido con cierto grado de plausibilidad, cla-
que destruyen otros sistemas de apoyo más constructivos ramente hubiera sido devastador. Las disputas en favor
y que empantanan a lo s pobres en su pobreza. Tal es el del Estado benefactor se hubieran revelado fraudulent as
efecto perverso de las interferencias en el mercado. y hubieran sido sus críticos quienes, más que parecer
carentes de compasión, habrían pasado por ser los verda-

.I
St cphen, L ioerty, equaliiy, fra ternlty , p. 21 2. deros defensores de los pobres contra los ávidos y p ara sí-

. _-u" _. - ' - "-"- - • u .' . . . ... 4t' w::a: .. ..


.
76 R ETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS D E LA FUTILID AD 77
tarios intereses particulares. Por atractivo que pueda re- del argumento de la desviación, son en realidad muy
sultar para los oponentes de la legislación del' Estado vulnerables a é l. Su administración implica un trabajo más
benefactor invocar este argumento, la extensión con que intensivo que los programas explícitos, del tip o del Se 6'LH O ,
se ha usado efectivamente en los años recientes es limita- donde la calificación se adquiere automát icamente gra-
da. Hay dos razones principales para ello. Ante todo, esta cias a acontecimientos o criterios muy claros y distintos,
vez es obvio que la tesis de la futilidad ' es demasiado tales corno la edad, el despido, el accidente, la enfc rme dad
incompatible con el argumento del efecto perverso. Se o la muerte.
necesitan especiales dotes de sofistería para alegar al La tesis de la futilidad, en la forma del argumento de la
mismo tiempo que los pagos del bienestar tienen los tan desviación que acabamos de señalar, se ha expresado
cacareado s efectos perversos e n los pa tro nes de compor- ocasionalmente como crítica general al E stado benefac-
tamiento de los p ob res y que no llegan a esos mismos tor. Un ejemplo inicial es un breve pero influyente artículo
pobres. La segunda razón es específica del debate en los de 1970 de George Stigler, economista de Chicago galar-
Estados Unidos. El principal debate acerca de la reforma donado con el Premiü -Nobel. Llevaba el título un tanto
del bienestar ha incumbido en ese país a aqu ellos progra- misterioso d e "Director 's law of public income re-
mas -primordialmente el AFDC- cuyos beneficiarios distribution" (Ley de Director de la redistribuci ón del
tienen que pasar por una prueba de medios económicos; ingreso público)." Resulta que "Director" es el n ombre
en ausencia de malversación o corrupción en gran escala, de un colega economista de Chicago (Aaron D: ;
la probabilidad de que tales programas se desvíen hacia cuñado de Milton Friedman), a quien Stigler atribuye la
otros que no sean los pobres son muy reducidas. En con- enunciación de una "ley" probablemente en una conver-
secuencia, el peso principal del alegato económico y polí- sación, ya que no se da ninguna referencia ni puede en-
tico contra el Estado benefactor debe apoyarse en otros contrársela en los escritos publicados de Director. Según
,1

"
argumentos. Stigler, Director sostenía que "los público? se hacen
El argumento de la futilidad o de la "desviación" ha primariamente para beneñciodélas clases medias y se
desempeñado sin embargo un importante papel subsidia- financian con impuestos soportan en una parte con-
rio en el debate. Esto era en particular evidente en los días siderable los pobres y los ricos". Sin'emb argo, muy pronto
de la Gran Sociedad de Lyndon J ohnson, en los que se oía en su artículo Stigler echa en olvido el papel de los ricos y
a menudo la acusación de que muchos de los programas alega ante todo que los gastos públicos para fines t a le s
,
1, de bienestar social más nuevos servían ante todo para dar como la educación, el alojamiento y la seguridad social
empleo a un amplio grupo de administradores, trabajado- representan, si se los considera en conjunto con los im-
i I
res sociales y diversos profesionales a los que se pintaba puestos que los financian, transferencias de ingreso im-
como burócratas sedientos de poder dispuestos a expandir puestas por el Estado de las clases pobres a las clases
sus oficinas y sus emolumentos. Los programas de bienes- medias. ¿Cómo puede producirse tal situación en una
tar basados en un examen de ingresos, cuyos desembolsos
28 Gcorgc Stigler, "Director's law of public in come di stribu tion " , Journal 01 La",
a lo s pobres de berían escapar normalmente a las censuras an d E conomics , 13 , a bril de 1970, pp. 1-10.

1,
1:'
,,

78 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DE LA FUTILIDAD 79


democracia? La explicación de Stigler es sencilla. La clase La "Ley de Director" de Stigler habría de ser invocada
media manipula primero el sistema electoral de modo que a menudo, con o sin el debido reconocimiento, en los años
reduzca la participación de los pobres por medio de 'la subsiguientes de creciente ataque al Estado benefactor.
alfabetización, los registro y cosas as'í; una --¡ Én .197.9 publicaron Free to choo-
vez controlado el poderpolíticomoldea 'ef sistema fiscal ,) ¡ se, que contenía un capítulo intitulado "Cradle to grave".
de modo que convenga a sus intereses de corporación. Se \.. Escribieron allí, entre otros numerosos argumentos con-
citan algunas pruebas empíricas: laeducación superior, en tra el Estado benefactor:
California y en otros lugares es subsidiada por el Estado Muchos programas tienden a beneficiar a los grupos de ingresos
con el ingreso general, pero los beneficios del sistema univer- medios y altos más que a los pobres, a quienes se supone qu e se
sitaria- recaen sobre todo en los hijos de las clases medias y dirigen. Los pobres tienden a carecer no sólo de las capaci dades
las superiores; del mismo modo, la protección policiaca sirve valoradas en el mercado, sino también de las capacidades re-
principalmente a las clases poseedoras; etcétera. qu eridas para tener éxito en la rebatiña política por los fondos. En
realidad su desventaja en el mercado político es probablemente
Esta clase de argumento es por supuesto familiar gra- mayor que en el económico. Una vez que los reformadores
cias a la tradición marxista, que por lo menos en su versión bienintencionados que puedan haber contribuido a que se adopte
más primitiva o "vulgar", mira al Estado como el "Comité una medida de bienestar han pasado a su siguiente reforma, los
'eje cutivo de la burguesía" y denuncia como hipocresía pobres se quedan solos para pel ear por sí mismos y casi siempre
serán derrotados."
toda afirmación de que puede concebirse que sirva al
interés generala público. Resulta un poco sorprendente Gordon Tullock dio al mismo argumento un tratamien-
encontrar un razonamiento tan "subversivo" entre ciertos to en forma de libro unos pocos años después. El título del
pilares del sistema de la "libre empresa". Pero no es ésta libro, Welfare for the well-to-do no dejaba nada a la
la primera vez que los odios compartidos forjan extrañas imaginación. No parece haber tenido mucha repercusión,
camaraderías. El odio que se comparte en este caso se tal vez por esa misma razón o tal vez porque alineaba
dirige contra la tentativa de reformar algunos rasgos des- menos datos aún que el artículo de diez páginas de Stigler.
dichados o injustos del sistema capitalista por medio de 1.....0 mismo puede decirse del tratamiento ampliado que
intervenciones y programas públicos. En la extrema iz- ofreció Tullock en su Economics ofincome redistributianl!
quierda se critican tales programas porque se teme que El único apoyo empírico del argumento era la afirmación
cualquier éxito que puedan alcanzar reduciría el celo de que en Inglaterra la tasa de mortalidad de los pobres
revolucionario. En la derecha, o entre los economistas subió en lugar de bajar después de la introducción del
más ortodoxos, se les somete a críticas y a burlas porque Servicio Nacional de Salud: 3Z una vez más un proponente
cualqu i er intervención del Estado, en particular cualquier
29 Milton Friedman & Rose Friedman, Free to choose , Nu eva York, A v on Books,
aumento de los gastos públicos para fines que no sean la 1979, p. 109.
ley, el orden y tal vez la defensa, se considera una interfe- 30 Gordon Tullock, Welfare for the well-to-do, Dalias, Fisher Institute, 1983.
31 Gordon Tullock, Economics 01 income redistribution, Hingham, Mass., Kluwer
re ncia nociva o fútil en un sistema que se supone es Nijhoff, 1983.
autoequilibrador. 32 Ibid., p.100-101.

1 _ ._ ...... ...±,-- - . , ? 5= ti ::S::C:: o.-J.' , ... - •. ...._ . •_ _ .... _._


80 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA \1 L A TES IS D E LA F UT ILID AD 81

del argumento de la futilidad sentía la necesidad de añadir \


I ntentan do explicar estos extraños e in quiet antes ha-
una gota de efecto perverso para mayor efecto retórico. llazgo s estadísticos, Feldstein sugirió que los pobres:
Si una estadística aislada como la que acabamos de cí tar ...tien en más p robabilidad es de tr abajar en empleos sin cob ertura,
es por supuesto incapaz de probar algo, un estudio serio d e hab e r tr ab aj ado d e m asi ad o poco p ar a calificar se como
bene ficia rios o d e h a bc t abandonado su último emp leo [en lugar d e
de uno de los mayores programas de bienestar de los arre glárselas para se r despedidos]... Par el contrario, las p erson as
Estados Unidos sí despertó gran preocupación sobre una de ingresos medios y altos tienen más probabilidades de tr abaj ar en
parte considerable de la transferencia de pagos patro- em pleo con cob ertura y de hab er g anado lo su ficient e para
cinada por el Estado b enefactor que acababa en manos de calificarse para 1os b ene fici l ClOS d e duracion
. , maxima.
/.' 36

grupos de ingreso medio o incluso alto para los que difí- En general, los receptores de ingresos medios y altos están
cilmente pudo pensarse. Martín Feldstein - que m ás preparados, naturalmente, para sacar t odos los
habría de convertirse más tarde en asesor económico del b eneficio s accesibles en el sistema . Además, con un im-
arguyó que esto podría ser así en el p uesto sobre la renta progresivo, la exen ción.de impues tos
caso de la ca mpensac íón por de sempleo. Al comienzo del sobre la renta de los beneficios por desempleo que es taba
artí cu lo' d ice que es crib e para exorcizar u n "p ernicioso vigente cuando se escribió el artículo era mucho m ás
mito": a saber, " qu e los que cobran una compensación de valiosa para los receptores de ingresos al to s que p a ra los
desempleo son p obres o serían pobres si no la cobraran" .33 de ingresos bajos. Esta particular ven taja para los re cep -
Las "m uy sorprendentes" estadísticas expuestas en el ar- tores de ingresos altos era claramente una consecuencia
tículo mostraban que "el número de familias que reciben involuntaria: la exen ción provenía de 1938, época en que
compensación de desempleo y el valor de los beneficios los impuestos eran bastante b ajos y sólo se ap licaban 31
recibidos se distribuye entre los .niveles de ingreso apro- 4 % de la población. La exención siguió vigente durant e
ximadárríen t é é n proporción que la población en mucho tiempo p or pura inercia. D espués , a fines de la
su conjunto....La mitad de los beneficios van a las familias década de los setenta, se e mp ezó a limi tarla poco a p oco,
situadas en la mitad superior de la distribución de ingre- en parte según el efecto del artículo de Feldstein ; final-
SOS".34 ¡Peor aún -proseguía mostrando Feldstein-: si se
mente, en 19861a nueva ley de reforma fisc al incluyó todos
comparanlos receptores de ingresos más altos y más baj os, los beneficios por des empleo en el in greso gravab le y con
la distribución de la compensación por desempleo es fran- e 110 puso fin a una desigualdad particularmente conspicua
camente regresiva! (Cálculos más completos, referidos en e n la administración de este programa específico de
una n ota subs iguien te, corregían esta "an om alía" p articu- bienestar.
lar y eran en general mucho menos "sorp ren den tes:" )" Este episodio muestra sin duda una considerable "inje-
33 M artín Feldstein, " U ncmployme n l com pensa tio n: Advers e mcenu v c- an d dis - r en cia benéfica de los no pobres en la operación del
trí bu tion at an o rna lies", N ational Tax Journal, 27 d e j unio de 19 74, pp . 231-244 ; cita e n E stado benefactor", para usar la feliz expres ión de u na
la pági na 23 L
34 Jbid. , p. 237 .
p ub licació n ingle sa que analiza y critica el fe nó m e no des-
35M artin F el dst e in , " N ew evidencc 0 11 the d ls tribut to n of u ne m p loym e n l in su ran ce
be nefi ts" . Na tional Tax Jo um al , 30 d e j unio de 1977, pp. 219 ·222. 36 Felds te in, " U nem ployrnen t cornpen sau on", op. cit ., p. 2 57.
82 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DE LA FUTILIDAD 83
ti
de la izquierda." Pero el modo en que se desarrolla la organismos de vivienda p atrocinaban lo que se llamó
historia en el caso del seguro de desempleo se aparta programas de lotes y servicios: la oferta y la financiación
significativamente del esquema de Director-Stigler. Una públicas se limitaban a hacer accesibles los servicios bási- ¡Ii
interpretación más caritativa de 10 que podría estar suce- cos en lotes adecuadamente subdivididos dond e se dejab a
t ,

diendo la sugiere también un programa de bienestar qu e a los ocupantes cons truir sus casas con su pro pio esfuerzo, . "1

ha sido prominente en los países en desarrollo. Finalmente, acabó por considerarse que la asistencia pública
En vista de la reciente afluencia de población rural más útil al alojamiento era la que se centraba en ofrece r
h acia las ciudades en el Tercer Mundo, particularmente transporte público y se rvicios b á ;; ICOS a vecindad es ya
en Latinoamérica, a partir de la década de los cincuenta construidas,"de muy bajo estándar" y listas para el bulldozer
en muchos países se iniciaron programas de vivienda pú- ante los ojos de los observadores de clase media. "
"
blica o subsidiada. Al principio las unidades habitacionales Aquí vienen a cuento varías observaciones. En el caso
construidas por esos programas en casi todas partes eran de la compensación por desempleo, la inclusión en los
demasiado caras para las familias más pobres cuyas nece- beneficios de los que no son pobres tenía un componente
sidades de alojamiento se suponía que debían satisfacer. importante -la exención del impuesto progresivo sobre
E n consecu encia, esos alojamientos resultaron accesibles la renta- que surgía impensadamente como resultado de
ante todo para la clase media o la clase media baja. Una desarrollos ocurridos después de establecerse el esquema :1
varie dad de factores contribuía a ese resultado: el deseo, de compensaciones. En el caso de la vivienda barata, debe ti
ti
por parte de los p olíticos, de mostrarse "entregando una decirse ante todo que incluso la que era inadecuada para 1

casa bonita"; la ignorancia de los planeadores y de los los P( I bres cumplía un genuino propósito social puesto qu e 'il,
1

1
arquitectos en cuanto al tipo de vivienda que la gente llevaba alivio a la agobiada clase media de las ciudades ¡
pobre podía permitirse; la falta de disponibilidad de ma- latinoamericanas. En segundo lugar, construir viviendas
teriales y métodos de construcción baratos; y en particular baratas y ser criticados por sus inconvenientes se convirtió
en la zona tropical, la opción que se abría ante los pobres en una valiosa experiencia educativa para los funcionarios
de construir sus propias casas con su propio trabajo y con públicos y los organismos de vivienda. Les ayudó a visua-
una diversidad de materiales muy baratos, desechados lizar las dimensiones reales de la pobreza urb un a. Final-
o " encon t rados ", en terrenos "libre s" (conseguidos me- mente, las imágenes tradicionales de las "s olu ciones" al
diante la invasión, 10 que en inglés llaman squatting y "problema habitacional" en gran parte importadas de
en algunos países de lengua española "paracaidismo"). países más adelantados fueron re1aboradas, y se crearon
Los programas subs iguien tes para ayudar a los pobres métodos de intervención pública que tenían más proba-
en sus necesidades de vivienda aprendieron de esta expe- bilidades de llegar a los elusivos "más pobres entre los
riencia y lograron llegar mejor a los verdaderamente po- pobres".
bres. Por ejemplo, las autoridades municipales o los Resulta por muchos motivos que la historia de la inclu-
sión de los no-tan-pobres en 10"5 beneficiosdeunos pro-
37 Roben E. Go odin y Julian LeGrand, No I only the poor: The middle classes and
rhe Welfa re State , Londres, Alí en & U nwin, 1987. gramas dirigidos a los pobres es a la vez mas-compleja y ,
"

1". .'J
84 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DE LA FUTILI DAD 85
menos cínica de lo que da a entender la versión que ca de las políticas del Estado benefactor por pa rte de
atribuye por compl eto la desviación de fondos a la mayor Stigler y sus seguidores. >i< ·En ambos casos se muestra qu e
fuerza O al mayor "poder'de los 'm ás ' las tentativas de cambio político o económico no llegan a
desahogados. En particular, ei análisis crítico de los re sul- nada porque desatienden alguna "ley" cuya existencia se
tados alcanzados y de las "anomalías" (término de Felds- pretende que ha sido establecida por la ciencia .social. La
tein) con que tropezaban los fu ncionarios, los científicos ambición de democratizar el poder en la SOCIedad por
sociales y otros observadores puede desempeñar un papel medio del establecimiento del sufragio unive rsal es risible
correctivo significativo en un proceso continu o de elab o- a los ojos de Pareto, quien había inve stigado la distribución
ración de políticas. del ingre so y la riqueza y había encontrad o qu e en to das
partes sigue invariable un patrón muy desigual qu e vino a
conocerse com o Ley de Pareto. Dado qu e el ingreso se
R EFLEX IONES E N TORN O DE LA TESIS
distribuía de esta m anera sujeta a ley, y qu e las antiguas
DE LA F U TILI D A D
jerarquías habían quedado desmanteladas por la era de la
L a fu tilida d comparada con la p erversidad burguesía, para Pareto resultaba obvio qu e la sociedad
mo derna era en realidad una plutocracia - térmi no fav o-
Durante cada uno de nuestros tres episodios la tesis de rito suyo, junto con " expoliación". La alab ad a no
la futilidad ha quedado incorp orada en razonamientos de era otra cosa que una máscara que ocultaba la realidad de la
formas bastante diferentes. En este asp ecto se dis tingue plutocracia. A su vez, la Ley de Hierro de la Oligarquía de
del alegato de la p erversidad, po r cuya enunciación mo- Roberto Michels estaba modelada estrechamente con las
nóton a y casi automática he ofr ecido ya disculpas. Sin ideas de Mosca y Pareto, y la Ley de Director, tal como la
embargo el argumento de la futilidad equivalía cada vez a enuncia Stigler, puede considerarse igual mente com? des-
¡\I una denegación o a un rebajam iento del cambio frente a cendient e directa de las construcciones de P areto y Mi chels.
il¡ movimientos memorables ap arentenemente enormes ta- P are to y Michels no tenían ninguna duda al
les como la Revolución francesa, la tendencia al sufragio carácter de ley de las regularid ades qu e hab ían descub ier-
universal y a las instituciones democráticas du r ante la to, y Pareto en particular obviamente se enorgu llecía de
\' última parte del siglo X IX, o la su bsiguiente emergencia y
'.
.. qu e su nombre quedara unido a ellas. Sól o en este aspe cto
.1:, exp ansión del Estado benefactor. El atractivo del argu- hubo algún cambio durante la subsiguiente manifest aci ón
mento consiste en gran parte en el notable hecho de que de la tesis de la futi lida d. Cuando Stigler escogió a su vez
contradice, a menudo con obvio regocijo, el entendimien- proclamar una regularidad con aspecto de ley natural que
to de sentido común de es os acontecimientos, que los ve norma el campo socioeconómico y aplasta invariablemen-
i:i llenos de trastorno, cambio o reforma real.
,.
., Aparece en p articular una considerable similitud de ' E l rest o de es te ca pítu lo se cent ra en esas dos en carn acion es de la tesis de la
razonamiento entre dos de nuestros episodios: la crítica fut ilidad . Comparten un a preocupación por la reform a po lítica y social e l presente,
W mientras qu e la contribución de Tocqueville era una nuev a int erpre tació n de acon-
de la democracia en m anos de Mosca y P ar eto, y la cr ít i- tecimientos pasados.
t •

1\'
RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DE LA FUTILIDAD 87
86
te las tentativas de redistribución del ingreso, prefirió notablemente volátil, con movimientos que llevan siem-
darle el nombre de un colega mayor y un tanto oscuro. La pre de manera inmediata a una diversidad de movimien-
humildad que demostró así Stigler se explica tal vez por tos contrarios insospechados; los abogados de la futilidad,
su deseo de aumentar la autoridad de la "ley" al no procla- por el contrario, ven ese mundo como sumamente estruc-
marla como propia. O bien puede haber deseado poner turado y desenvolviéndose según leyes inmanentes, que
alguna distancia entre él mismo y la regularidad que anun- las acciones humanas son ridículamente impotentes para
ciaba: después de todo, en los setenta años que habían modificar. La comparativa suavidad de la pretensión de la
transcurrido desde que Pareto descubrió su ley, la fama de la tesis de la futilidad - que las acciones humanas que per-
cie ncia social como capaz de aportar "leyes" verda- siguen un fin determinado quedan anuladas en lugar de
deramente válidas había sufrido considerable menoscabo. lograr lo exactamente opuesto - es pues más que com-
En cualquier caso, la tesis de la futilidad se adelantaba de pensada por lo que llamé antes su carácter insultante, por
forrn-a'qué
nu evo esencialmenté-;;ri-la -tan bien había servido el despectivo rechazo que opone a toda sugerencia de que
a Pareto y a Michels: la que gobierna elmundo. el mundo social podría abrirse al cambio progresivo.
social, recientemente descubierta por la ciencia social y que No es sorprendente pues que ambas tesis tengan afini-
actúa como barrera Insuperable para la Ingeniería social. dades ideológicas muy diferentes. En la formulación clá-
En este punto se manifiesta una diferencia mucho más sica de De Maistre del efecto perverso es la Divina
considerab le entre b tesis de la perversidad y la tesis de Providencia la que frustra a los actores humanos. Al pro-
. I
la futilidad. A primera vista puede haber parecido que la ducir un resultado que es exactamente el opuesto de las
tesis de la futilidad, lo mismo que el efecto perverso, se intenciones humanas, casi parece tomarse un interés y un
basa en la noción de las consecuencias imprevistas de la deleite personales en la "dulce venganza" y en la demos-
acción humana. Salvo que cuando se invoca la futilidad en tración de la impotencia humana. Cuando se trata de la
lugar 'Cle los efectos colaterales no desea- tesis de la futilidad las acciones quedan burladas y frustra-
dos borran sólo la acción original, en lugar de ir tan lejos das sin esta clase de pique personal: se muestra que no
como para producir un resultado que es el opuesto del que tienen pertinencia puesto que chocan con alguna ma-
se b uscaba. Pero la tesis de la futilidad no está construida jestuosa ley que gobierna impersonalmente. De esta ma-
en ab solut o de esta manera, como si fuera sencillamente nera el efecto perverso tiene una afinidad con el mito y la
u na versión suavizada de la tesis de la perversidadvBn su religión y con la creencia en una intervencion sobrenatu-
argumento, las acciones o las intenciones humanas se ral directa en los asuntos humanos, mientras que el argu-
frustran no porque desencadenen una serie de -'efectos mento de la futilidad está más ligado a la creencia
colaterales, sino porque pretenden cambiar 10 incambia- subsiguiente en la autoridad de la ciencia yen particular
, ble, porque ignoran las estructuras básicas de la sociedad. a la aspiración del siglo XIX de cons truir una ciencia social
'Las' dos tesis se basan por consiguiente en visiones casi con leyes tan sólidas como las que se creía entonces que
opuestas la acción social y humana gobernaban el universo físico. Mientras el efecto perverso
intencional. El efecto perverso mira el mundo social como tiene fuertes conexiones con el romanticismo, los argu-
88 R ETÓRICAS DE LA lNTRA"l51G E N CIA LA TESIS D E LA F UTILID AD 89
mentos de la futilidad de Mosca, Pareto y Michels invoca- son conocidas con las etiqu etas de "m onetarism o" y en
ban a la ciencia y estaban idealmente adaptados para dar particular de "nu eva economía clásica" o "exp ectativas
la batalla a la marea creciente del marxismo y a las pre- racionales" , Desde nuestro punto de vista, el he cho inte-
tensiones científicas de ese movimiento. resante en esos ataques al sistema y a las p olíti cas keyne-
La diferencia entre las pretensiones de la perversidad y sianos es que se formulaban según los lineamientos de la
de la futilidad queda bien esclarecida por algunos desa- f utilidad más bien que de la perversid ad . E n otras pala-
rrollos muy recientes de la economía. En el capítulo ante- bras, los nuevos críticos no alegaban que las políticas
rior señalé que e l efecto perverso es familiar a los monetarias o fiscales keynesianas profundizarían una re-
economistas porque surge de los dogmas más elementales cesión o aumentarían el des emple o; más bien se m ostrab a
de su disciplina: cómo la demanda y la oferta determinan cómo las políticas keynesianas activistas llevarían , sobre
el precio en un mercado autorregulado. Las interferencias todo si se anticipaban mucho, a exp ectativas o consigu ien-
en el mercado, tales corno los controles de la renta o 1a tes comportamientos por parte de los operadores e conó-
legislación del sa lar io mínimo, so n ejemplos ac a démicos micos tales que anularian las políticas oficial es, las h arían
bien conocidos de acciones humanas contraproducentes, inoperantes, ociosas: fútiles, Una vez m ás, esta clase de
es decir del efecto perverso. La mayoría de los economis- argumento es en apariencia menos extremoso, pero a fin
tas están de acuerdo en que, en ausencia de argumentos de cuentas mucho más irritante. *
incontrovertibles en sentido contrario (y la legislación del Una distinción p arecida entre la tesis de la perversidad
salario mínimo es un caso pertinente), la política econó- y la tesis de la futilidad se relaciona con el grado de eficacia
mica debe evitar regular la cantidad o el precio de los (o impotencia) de la acción humana. A primera vista, una
mercados individuales debido a la probabilid ad del efecto vez más, la declaración de perversid ad p;we ce m ás seria
perverso. Aunque participando en este consenso acerca que la de futilidad: cuando una ac ción dirigida a una meta
" de la microeconomía, Keynes y los keynesianos argumen- deseable es activamente contraproducente, el resultado
taron en favor de una política macroeconómica in terven- es más nocivo que sila acción fu era meramente ínefectiva.
"
l' cionísta sobre la base de que la economía en su conjunto Esto no deja de ser cierto, pero desde el punto de vista de
puede caer en una inmovilidad no desead a en algún punto la evaluación d e las posi bilidades de éxito de una acción
j.
en que haya un desempleo masivo, junto con una excesiva humana in tencional, la tesis de la futilidad es más devas-
capacidad de la maquinaria y otros factore s de la producción. tadora que la tesis de la perversidad. Un mundo donde el
Esta doctrina logró autoridad intelectual y política en efecto perverso es desenfrenado sigue siendo acc esible a
las primeras décadas de alto crecimiento de la posguerra, la intervención humana o so ciaL Si resulta que la devalua-
pero empezó a ser impugnada en la década de los setenta, ción del tipo de cambio deteriora la b al anza de p agos en
con la inquietante experiencia de la creciente inflación
*Un eje mplo: en una entrevista en la qu e discute la leo n a de las expecta tivas
acompañada de estancamiento económico y de desem- raciona les, Franco Modigliani utilíza repetidamente términ os co mo "a bsurdo ", "ofen-
pleo relativamente alto. Las doctrinas contrarias que al- sivo", " dis pa ra ta do"; para un a persona que es en gen eral re primida y ed ucada has ta el
exceso, es és te sin duda un len guaje fue rt e. V éa se tam bi én Arj o Klam er , Con versations
"
canzaro n mayor éxit o dentro de la profesión económica witti ccon omists , Toto wa, N . J ., R owman & A lIanhcld, 1983, pp , 123-124.

¡i
RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DE LA FUTILIDAD 91
90
lugar de mejorarla, Zpor qué no experimentar con una han visto así frustradas. Para expresar esa idea utilizan de
re valu aci ón de ese tipo? Del mismo modo, si se encuentra manera amplia y condescendiente términos como "bien-
que la utilización de los cinturones de seguridad y los intencionados" y "de buena voluntad". Quienes iniciaron
límites de velocidad aumentan en realidad el índice de la cadena de acontecimientos que llevó al resultado per-
accidentes, es concebible que las cosas puedan orientarse verso son presentados como faltos, de manera ridícula y a
en la buena dirección prohibiendo los cinturones de segu- veces culpable, del entendimiento elemental de las com-
ridad y obligando a los automovilistas a circular a veloci- plejas interacciones de las fuerzas sociales y económicas.
dades mínimas en lugar de máximas. En cambio, en la Pero por lo menos no se impugna su buena fe - al contra- , :!
medida en que la declaración de futilidad es válida, no hay rio, funciona como la contraparte necesaria de su incura- ti

esperanza de que ninguna intervención u orientación re- ble ingenuidad, que es la misión de los lúcidos científicos ::í
sulte exitosa o efectiva, para no hablar de cualquier "afina- sociales exponer. I

ción". Se muestra que las políticas económicas o sociales no Con la tesis de la futilidad hay un cambio considerable. I

Una vez más se muestra típicamente que las políticas que ::1
tienen en absoluto contacto con la realidad, que está gober-
nada, para bien o para mal, debido a "leyes" que por su pretenden dar poder a los desprovistos de poder (por (
Iji
naturaleza no pueden ser afectadas por la acción humana. medio de las elecciones democráticas) o mejorar la suerte 1

Además, semejante acción será probablemente costosa, Y de los pobres (por medio de las disposiciones del Estado I

siendo un ejercicio fútil será sin duda desmoralizadora. Sólo benefactor) no logran nada de eso sino que más bien ¡1
r:

una conclusión puede sacarse: la más extrema abstención es mantienen y -consolidan las distribuciones de poder y de '1
Iji
. 1,
lo recomendable en lo que se refiere a todo plan político riqueza existentes. Pero en la medida en que los respon- ' ¡;

sables de las políticas se cuentan justamente entre los


remedi ador, y allí donde se aplique el argumento de la
futilidad, las autoridades harán siempre bien en atarse a beneficiarios, se suscita la sospecha de que no son en fl, 1
sí mismas, tal vez mediante reglas constitucionales, para absoluto inocentes ni bienintencionados. Su buena fe se
resistir al vano y nocivo impulso de "hacer algo" . pone en entredicho, y se sugiere que la justicia social y lit
Finalmente, los abogados de las declaraciones de per- otros fines parecidos que sirven de justificación a las ;ii
versidad y de futilidad tienen maneras más bien diferentes políticas perseguidas no son sino cortinas de humo que 1'1
,1'
:,1
de enfren tarl as con sus antagonistas. Los analistas que ocultan los motivos más egoístas. De ahí algunos títulos
,;1
tropiezan con un efecto perverso quedan por lo general como Welfare for the well-to-do, y ciertos aforismos como
¡II
tan impresionados por su descubrimiento y tan deseosos los del barón de Lampedusa citados al comienzo de este 'í

de proclamarlo como una visión original y corno un acon- capítulo. Lejos de ser ingenuos y llenos de ilusiones, los :1
:!tj
tecimiento imprevisto e indeseado por todo el mundo, que responsables políticos "progresistas" de pronto se presen-
se sienten inclinados a considerar a los responsables polí- tan como astutos intrigantes y malvados hipócritas.
ticos cuyas acciones han llevado a esas consecuencias Sin embargo, la situación no es tan clara como la he :;
r.
desfavorables como inocentes de los desastres que han descrito. La proclamación de perversidad, asociada du- :'
:1
p rovocado, y por tanto llenos de buenas intenciones que se rante mucho tiempo con el punto de vista que consideraba ,i"
I

.'
92 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TES IS D E LA FUTILIDAD 93

a los responsables políticos intervencionistas como equi- bles políticos se da por sentado que carecen por co:-nplcto
vocados pero "bien intencionados", se ha contaminado de la capacidad de emprender ur:a se
últimamente con el juicio opuesto, que ve a esos respon- supone también que tienen una d.e
sables políticos como motivados por la "búsqueda de tolerar lo que se llama por lo comun hipocresía, es .... c cir
rentas", es decir por el deseo de expoliar (como diría la incongruencia entre los valores proclamados y la p r ác-
Pareto) a sus conciudadanos gracias a la creación de posi- tica efectiva.
ciones de monopolio que se prestan a la extracción de La principal crítica a la tesis de la futilida? ten?rá. que \
beneficios monetarios u otr05. 38 Inversamente, los promo- ser pueslade que no se toma e.n seno a Si ;
tores de la proclamación de futilidad que "desenmasca- ya sus propios efectos en los acontecimientos, La historia
ran" a los reformadores como motivados en realidad por relativa a un abismo cada vez más profundo entre las
hábiles conveniencias personales, siguen reprendiéndolos metas proclamadas y los s? ciales no
por su enorme aunque "bien intencionada" ingenuidad. puede de ningún modo terml.nar A medida que.
asimilada por los oyentes, la historia instaura
La complicación de la futilidad y activa una dinámica que o bien se cumple por st misma,
o bien se refuta por sí misma. La dinámica es de autocurn-
Sean o no ingenuos o egoístamente hábiles los aboga-
plimiento puesto que las afirmaciones sobre la de
dos de las políticas "progresistas", la tesis de la futilidad
sentido de los cambios y reformas propuestos la
medra "desenmascarando" o "exponiendo", demostran-
resistencia a su ulterior emasculación- y a su deci dido
do la incongruencia entre los propósitos proclamados
abandono: en este sentido, puede decirse qu e y
(establecimiento de instituciones democráticas o de
Pareto contribuyeron al ascenso del fascismo en Italia,
programas de redistribución de la riqueza) y la práctica
precipitando en el ridículo y el a,
efectiva (continuación del gobierno oligárquico o de la
instituciones democráticas. A su vez, la dinámica sera de
pobreza de las masas). Lo que complica el argumento es que
autorrefutación puesto que la tensión misma suscitada por
la futilidad se proclama demasiado pronto. Se abalanza
;' la proclamación de futilidad lleva a nuevos esfuerzos,
sobre la primera prueba de que un programa no funciona
determinados y mejor informados, para lograr un cambio
de la manera anunciada o de seada, de que está siendo
real. La tesis de la futilidad sufre con ello una notable
obstruido o desviado por las estructuras y los intereses
:i; transformación: se torna notablemente activista, siendo
I existentes. Hay una precipitación en el juicio y no se deja
que su actitud inicial es la de un observador frí? y burlón
margen al aprendizaje social o a las decisiones políticas en
de la locura y el autoengaño humanos; y cualqu ier verdad
aumento y correctivas. Muy al contrario que el admirable
que revele la tesis resu1ta efímera, cuando estaba tan
y reflexivo científico social, las sociedades y sus responsa-
segura de que sus pronunciamientos basaban en algu-
38 Véase Anne O, Krueger, " Th e polítical economy of the rent-seeking society", nas "leyes" inalterables del mundo socIal.. , .
1:' American E conomic Review, 64, mayo .de 1974, pp . 291-303; YJames M. Buchanan y Debido a su actitud despectiva y denunciadora hacia los
otros (comps.), Towarda theoryofrherem-seekingsociety, CollegeStatíon , Tex as, A&M
University Press, 1980. "pretendidos" cambio y progreso, la tesis de la futilidad
94 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA T ESIS D E LA FUTILIDAD 95
pertenece de plano al ámbito conservador. Es en efecto A esos críticos no parece ocurrírseles nunca que la
una de las armas principales del arsenal reaccionario. Sin tensión entre las metas anunciadas de un programa social
emb a rgo, como tal vez se haya notado ya, tiene un a estre- y su efectividad real pide una historia más compleja que
cha afinidad con ciertos argumentos que vienen del otro la que configura el contraste entre máscara y realidad. La
extremo del espectro polítíco. La conjunción de argumen- relación que está implícita en esta trillada metáfora puede
tos radicales y reaccionarios es una característíca especial cambiar ocasionalmente de manera drástica, según la dia-
de la tesis de la futilidad. léctica que algunos de los críticos profesan admirar: la
Mientras que el argumento del efecto perverso adopta llamada máscara puede arreglárselas para subvertir la
un punto de vista extremadamente serio ante las líneas realidad en lugar de ocultarla y pervertirla. Como lo ex-
políticas, sociales y económicas que considera contrapro- presé en otra ocasión, la metáfora más apropiada, sugeri-
ducentes, la tesis de la futilidad ridiculiza más bien esas da originalmente p or Leszek Kolakowski, es en ese caso
tentativas de cambio por ineptas o algo peor. Se muestra la de la túnica de Nesos de la antigüedad, que quema al
que el orden social existente es experto en reproducirse a que se la pone." De hecho, por medio de sus denuncias
sí m ismo : en ese p roceso derrota o coopta muchas tenta- del abismo que separa los objetivos anunciados de una '1
tivas de introducir cambios o progreso. Este es el punto línea política y la realidad, nuestros críticos conservadores
donde el argumento muestra un notable aire de familia o radicales lo que hacen es tejer con aplicación preci-
con el razonamiento radical. Este último ha tomado mu- samente ese ropaje. Pero tal vez sea mejor en conjunto .1

chas veces a los progresistas o reformadores por ignorar qu e no se den cuenta de esa función; de otro modo sus t:'
las " estru cturas" básicas del sistema social y alimentar y reprimendas podrían perder parte de su eficacia para
propalar ilusiones acerca de la posibilidad de introducir, incitar a la acción.
sin cambios previos "fundamentales" en esas estructuras, Le gustaría a uno verlos de vez en cuando un poco'--, ji
tal o cual mejora' "parcial", corno por ejemplo un modo menos desengañados y amargos, acaso con una gota de esa Ir'
más democrático de gobernar o una educación primaria ingenuidad que son tan dados a denunciar, abriéndose un !J
t/I
universal o ciertos programas de bienestar social. Si algu- poco a lo inesperado, a lo posible...
nos de esos rasgos son efectivamente legislados, el paso
siguiente consiste en alegar que el patrón de dominación :ill
prexistente no ha cambiado en realidad: únicamente se ha
hecho m ás difícil imaginar su intrincado funcionamiento, 1:[

a pesar, o acaso debido a los cambios. En este punto se


utilizan muchas metáforas como "máscara", "velo" y"dis-
fraz", y los analistas sociales, como sus contrapartidas
conservadoras, ofrecen amablemente el servicio de arran- ,

car la máscara, de levantar el velo y de hacernos ver a 39Véase Albert O . H irschman , "Ideology : Mask or Nessus shirt?", Comparison of
econornic systems, Al exa nder Ecksteín (corn p) , Berkel ey, Un ive rsi ty o f Ca 1iforn ia P ress,
tr avés del disfraz. 1971, p. 295.

'1
¡;-
, ,

4. L A T ESIS DEL RIESGO

Los ARGUM E NT OS de l e fec to pe rverso y de la te sis de la


fu tilidad proceden según líneas muy di fer en tes pero
tienen algo en común: ambos son notabl em ente sencillos
y escuetos ; es natural qu e en eso consista gran par te de su
atractivo. En ambos casos se muestra cóm o las acciones
e mp rendid as pa ra alcanzar cierto objetivo fra casan
miserab lemente : o bien no se produce nin gú n cambio en
absoluto, o bi en la acción de semboca en un re sultado qu e
es el op uesto del qu e se deseaba. Es sorprend ent e en
re alidad que haya podido dar cuenta de una amplia e
imp ortan te parte de los argumentos reaccionarios co n
esas do s cat egorías ext remas . P ues hay una tercera manera
de argumentar, más de sentido común y moderada, contra
un cambio qu e, debido al estado preva lecient e de la
opinión pública, uno no tiene inconveniente en at acar de
frente (e sta es, he afirm ad o, la marca característi ca de la
re tó ric a " reaccionaria"): afirma que elcarnb ío propu esto ,
1.11
aunqu e . acaso deseable en- sí- rillsmo, implica costos o
consecuencias de uno u otro tipo in acep tables.
Hay varias man eras ge néricas de ar gu mentar segú n
11
est as líne as. Algunas de ellas fuero n p arodiadas con pe ri-
cia, a principios de este siglo , por F . M. Corn fo rd, conoci-
.r,
,!'',1 do erudito clásico de la U niversidad de Cambridge, en un
!I,
folleto titul ado Microcosmographia academica. * Pre-
"Publicado por primera vez e n 1908, el Iolleto alcanzó co nsidera ble notoriedad en
los circulos u nive rsit ari os in gleses y se ha re edita do a men ud o . Cu and o da ba co nfer en -
ci as en diversos m ed ios académ icos de par tes del presen te l ibro , los mi embros del
pú blic o qu e t en ían un a fo r m aci ón de Oxbr idge me r emiHan in fa liblement e al en sayo de
Co rnfo rd . Es toy agra deci do a esas personas , en part icul ar a Joh n E llio t, q ue me pres to
su eje mplar de la segu nda edición (Camb ridge , Bow es & Bowes, 1922) . Co rníord parece
" , ser e l ú nico e ntre lo s a nalis tas d el con servadurism o qu e com pa r t e mi in te r és en la

1 :" 97
,'
1"
YK R E T ÓR ICAS D E LA INT R ANS IG E N CI A LA T ES IS D EL RIESG O 99

sentand o su ensayo como u na "Guía del joven político (intrínse camente correcta o justa). Lo que Cornford llama
académico" . Co rn ford p re te ndía ofre cer consejos ace rca e l p rinci pi o de la cuii.ase conoce tal vez más a menudo hoy
de la mejo r mane ra de ganar amigos e influencia oponién- como "el borde delgad o de la cuii.a" y está implícito en .
dose a cualquier cambio en los procedimientos académicos, varias metáforas relacionad as con ésta: un movi mi ento
fingiendo a la vez estar de acuerdo "en principio" con los propuesto no es nada más que "un pi e en la rendija de la
reform ad ores. E n este proces o, Cornford distinguía en tre p ue rta", o "la pu nta del ice berg", o "la nariz del camello
dos principales "argum en tos políticos": el p rincipio de la asomando en la tienda". La riqueza de metáforas da fe de
cuii.a y el pri ncipio de l p reced ente riesgoso. He aquí sus la popularidad de los argumentos contra una acción sobre
cap richosas definiciones: la base de que, aunqu e inatacable en sí misma, tendrá
."-"'-<
; ' 1 jEustl principio consiste e n que no debe usted actuar co n
de la cwla
icia aho ra .po r tem or a despe rta r expecta tivas de que podría
consecuencias desdichadas.
Aunque las categorías de Cornford son penetrantes,
r uste d ac tu a r con mayor justicia aun en el futuro - expe ctativas que seguiré aqu í una forma de argumentación diferente, basa-
"r ": tem e u-:"d no ten er el val or de satisfacer.., E l p rinc ipio del p rece-
d ente riesgoso en que no deb e usted rea lizar ahora una
da en la estru ctura de l material hist órico qu e estoy trat an-
acción confesada me nte justa p or tem or a no ten er el valor de actuar do. Como sa be mo s, T. H . Marshall utilizó ese material
" co n jus ticia en algún caso futuro que, ex hypothesi, es en es e nci a par a contar una edificante historia de expansión progresi-
diferente, pe ro supe rficialme nte se pa rec e al caso pre sente (páginas va de los dere chos ciu dad anos a lo largo de los dos o tres
30-31) .* pasad os siglos, desde la dimensión civil a la política y p or
En realid ad los dos principios están estrechamente úl tim o a la socioeconómica. Pero esa historia de progreso
relacionados . sucesivo y acumulativo invita virtualmen te al ataque y a la
Quienes argu mentan segú n estos lineamientos no argu- subversión so bre la ba se de que el paso de una et ap a a la
yen qu e la reforma p rop ues ta se a mala en sí mi sma; más siguiente no tiene nad a de fácil. D e he cho, como se ha
bien p roclaman que llevará a una secuencia de aconteci- argumentado muchas veces, el progreso en las sociedades
m ientos tales que sería riesgoso, im p rud en te o simple- humanas es tan problemático, que todo "movimiento ha-
men te ind eseable moverse en la dirección propuesta cia ade lante" propuesto ocasionará graves daños a uno o
a varios logros previos.
retórica de la oposición a la reforma más que en la filosoffa subyacente o We1
E s éste un poderoso argumento contra toda nueva re-
4

tans cñauu ng. D ifiero de él en que por mi parte estoy convencido de que el tema merecía
más que 1..1/1 simple tratamiento joc oso. U na tentativa anteri or y más difusa de catalogar form a. Cua ndo un a propues ta se recono ce corno deseable
los argumentos contra el cambio o la ref orma aparece en el Handbook of political
fal lacies de Jeremy Bentham, publicado por primera vez en una traducción francesa en
e n sí misma, po r lo general hay una importante dificultad
18 16, después en inglés en 1824 y de nuevo en 1952, editado por H . A. La rabee par a ata carla persuasivamente arguyendo que sus cost os
( Balt imor c , Jo hns H opkins Press). Pero Bc nt ha m estaba más interes ado en re futar
cie rtos argu me ntos que ha bía reunido a lo largo de los años que en examinar sus
o sus conse cuencias desdichadas so n excesivos en re lació n
propiedades formales. con sus beneficio s. Tal afirma ción impli ca una compara-
"Com ford menciona brevemente: o tra razón común para oponerse a las propuestas
. de reforma: la reform a, aunque intrínsecamente buena o justa, no debe adoptarse
ció n fuertemente subjet iva entre un os costos y unos bene-
1 porqu e "105 t iemp os no están maduros", A este princi pio se le bautiza encan tado - ficios heterogéneos. Pero sí pue de dem ostrarse que dos
ra mentc como el principio del tiempo inmaduro (p . 32) .
reformas son en algún sentido excluyentes, de modo que la

.... - - - - - -- -......... .---. e Ah: b . $ _ & ! i J L Q ; .......;J( _2 1.....


r
10 0 R E T Ó R ICAS D E LA L A TESIS D E L RIE SG O 10 1

más antigua qu e dará amen azada por la más nueva, enton- ella, los opone ntes a esta s m edidas po dían desp legar u n
ces entra en el argu m ento un elem en to de comparabilidad argu men to de doble ti ro.BlEstado benefactor, ar gumen-
y la valoración pue de p roceder util izan do u na "moneda ta rán algunos, po ndrá p rob ablem ente en riesgo lo , ade-
de progr eso" vag amente común: ¿tiene acas o sentido sa- lanto s anteriores resp ecto de los derech os individuales (la
crificar el ant iguo progreso en nombre del nuevo? Ade- p ri mera dimensión de la ciu dadanía deMarshall). h ab r á
m ás, con este argumento el reaccionari o r eviste una vez también tentativas de mostrar cómo el E st ado b enefactor
más los ropajes progresistas, argumenta como si el progre- es una amenaza a la gobernaci ón dem ocrática (la segu nda
so nu evo y el an tiguo fu e ran ambos deseables, y mu estra dimensión de Marshall). Más a menudo se combinar án los
entonces por lo común cóm o una nu eva reforma, e n caso dos argumentos.
de re alizar se, p ondr á m ort almente en riesgo la antigu a, E l esquema de Marshall arroja así de inm e diato do s
muy apreciada, que ade má s tal vez se haya pu esto en obra tipos distintos de po sibl es argu men to s del riesgo: i) la
sólo recientem ente. Las viej as conquistas o logros con- de mocracia pone en ri esgo la lib ertad, y ii) el E stado
quistados a alt o p recio no pueden darse por descontados benefactor pone en riesgo la lib ertad o la democracia o
y serán amenazados por el nuevo p ro gr ama. A este ar gu- ambas cos as. Las dos afirmaciones han sid o en re alidad
mento lo llamarem os la tesis del riesgo; tendrá qu e implicar plan teadas, y en esa me dida se confirmará la V 8 lidez his-
una argumentación más co mpleja que las otras dos, y tórica y la utilidad del esquema de Marshall. Pero, como
fundarla his tóricamen te . era de esperarse, cie rtos paí.c., s result arán territorios pri-
Según el esquema tripartito de Marshalllas dimensio- vilegiados para el desp liegue de las d ive rsas tesis. La
nes civil, política y económ ica de la ciudadanía se estable- razón, natu ralmente, es que el esquema secuencia l de
cieronsecuencialmente en e l transcurso de los tres pasados M arshall fue concebido en los térm inos de la histor ia
"
siglos. E n la m edida en que esta construcción capta la británica y es por consiguie nte m enos aplicable a los
realidad histórica no s vemos llevados de inmediato a es- países do nde el pro greso de los derechos desde lo civil a
ir p erar la aparición de varias clases de tesis del riesgo en
m ed io de esos im pulsos hacia adelante nítid amente suce-
lo político y a lo socioeconómico fue m enos firme, sec uen-
cial u "ordenado". Pero las va riantes del argu m ento del
11:'
sivos. POLJ?jemplo, una excelente oportunidad de argu- riesgo resultantes serán en sí mismas instru ctivas,
mentarsegú n esos'line amientos se presentó cua ndo, en e l E n otro s a,;._,:ctos, de l mismo modo, nuestra pesquisa
p
transcurso del siglo X IX, se propuso ampliar el sufragi o y no só lo confirmará la persist ente utilida d de i esquem a de
;.' el gobierno democrático e n países donde los derechos y Marshall, sino que po ndr á también más en tela de juicio
libertades civiles esta ban ya fir m emente estab lecidos. Po- sus simplific aci ones. M arsha ll o mitió mencio nar la s p ode
11 dí a esperarse entonces qu e los oponentes al sufragio con- rosas oleadas "re acciona rias" q ue se precipita ron u na tras
j ur aran la even tualida d de que esos der echos y libertades o tra p ara bloquear e incluso invert ir las qi'.'("', , '· extcn -
¡¡ se perdieran com o resultado del proyectado avance de la siones del concepto de ciuda da nía; pasó por alto tambi én
l' de m ocra cia. Desp ués, cu and o se introdujo la segu ri da d la posibili dad de qu e esas extensiones pudieran se r mutua-
so cial y la legislación de bienestar social relacionada con me!' .e confl ictivas de diversas maner as. E l proceso hi st ó-
1:

,l'
102 R E T ÓR IC AS D E LA IN T RANSI GEN CIA LA TES IS D EL R IE SG O 103
rico que él visualizaba era puramente incremental - un fue vigorosa mente planteada por Tocqueville en su Demo-
asp ecto o dimensión de la ciudadanía y del progr eso des- cracy in Amelica, las múltiples tensiones entre las dos
pués de otro qu edaría establecido, sin plantear ningún aspiraciones han sido descritas a fondo.
problema de cohab itaci ón con el aspecto o los aspectos En segundo lugar, el propio concepto de libertad ha
p revios, En la me dida en que el discurso re acci onario en resul ta do se r tan rico (y tan amb iguo) qu e se de mostró qu e
torno de la tesis del riesgo saca a luz algunos problemas de abriga significados disti ntos y antagóni cos. Un famo so
este tipo, nuestra reseña servi rá de correctivo al op timismo ejemplo es la le cción inaugu ral de Isaiah B erl in en 1958
de Marshall y llamará la atención acerca de dilemas y con- e n Oxford, "D os co ncepto s de Ia lib er tad", en laque op uso
flictos que son O podrían haber sido bastante reales. una lib ertad "negativa" a u na liberta d " positiva".' La li-
bertad negat iva se definía allí corn o la que hace qu e el
individuo esté "l ibre de" ciertas interferencias por parte
LA DEMO CRACIA COMO AM ENAZA A LA LIBERTAD
de los otro s individuos o las auto , idad es, mien tras que la
No es precisam e n te a lgo nuevo cuestionar la co m- libertad positiva co nsistía en ser "libre de " ejercer la tra-
patibilidad de la democratización, es decir de los avances dicional virtud republicana por med io de la participación
en la participación política por la vía del sufragio u niver- en los asu ntos pú b licos y en la vida política de la co-
sal, con el m antenimien to de las libertades individ ua les , m unidad. Una vez más hay un claro traslape entre los
los fa mosos "dere chos nat urales a la vid a, la lib ertad y la concep tos de Berlin y los de Marshall: la dimensión civil ':1
p rop ied ad" del siglo XVIII . La distinción de T. H. Marshall de la ciudadan ía tiene mucho en co mún co n la libertad 11i
ent re los asp ectos civil y po lític o de la ciu da danía tiene riegatíva, como la dimensión política de la ciud adanía con :'!l
afinidad ca n varias otras dicotom ías qu e, a diferencia de la libert ad positiva. Las interrelaciones y los p osibl es con- ,
la de M arshall, se ha n juzgado durante mucho tiempo en flictos entré la libe rtad positiva y la negati va han da do I" "

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términos ant agón icos. E n primer lugar est á la distinción lugar a una vivaz discu sión entre los filósofos políticos.'
entre la libertad y la igu aldad; se parece estrechamente a ,¡"I
Otra fam osa distinción dentro del concepto de libert ad ' 11
la pareja de Marsh all si, como es el caso a menudo, se es la disti nc ión entre la libertad de los an tiguos y la liber-
entie nde la libertad como la seguridad dad a a cada tad de los m odernos, que fue expresad a mu cho antes (en
ciud adano de sus "derech os natu ra les", mientras que la 1819) por Benjam ín Co nst an t.' Segú n Constant, la libertad
igualdad se supone que ha de realizarse por medio de la
institución del sufragio universal. Aunqu e es ésta una 1 Isaiah Bert¡n, "T wo co nce p rs o f Iibcrty", reim preso en Be r f¡n, Four essays on liberty,
Oxford, Oxfor d Univcrs ity Prcss , 1969, cap. 3. Berlin no me ncio na ni a T . H . Marshall
con cepción muy limitada de la igualda d, su capacidad de ni a Benja mín Const am . ."
entrar en conflicto con la lib ertad de los lib erales es 2 V éase O uen tln Skinne r, "T hc paradoxes of polltíc al liberty ", The Tann er L cctur es
on Hum an Values, Salt La kc City, Unl versi ty of U tah Prcss, 1986, vol. 7, pp.
considerable, y esa capacid ad queda aumentad a si se da a Es te excelen te trabajo co ntiene ext ensas referencias .
1'1

la igu alda d un sign ificado m ás amplio. D esd e qu e la J Be njamín Co nst ant , "De la liberté des An c iens co m pa r ée a cc He des Mo derncs",
en Co ns ta nt, D e la liberte ches les M odemes, Maree! Ga uche l (co mp.), París, Le LiH I..'
Revolu ción fra ncesa prometió a la vez la libertad y la igual- de Poche, 1980, pp. 491 -51 8. La dis tinción de Cons tnn t e ntre Jos dos co nce p tos de
dad, y más aún desde que la cuestión de la compatibil idad liber tad puede rast rearse más atrás has ta madame de Sta él, hasta Emma nueJ Sieyes y 'ii
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104 R ETÓ RI CAS D E LA INT RAN SIG E N CIA LA T E SIS DEL R IE SG O 105
de lo s antiguos era la intensa particip ación de los ciuda- advertencias en contra o a los lame ntos sob re la base de que
dan os de la p ol is griega en los asuntos públicos, mien tras pondrían en riesgo la "libe rtad" en sus diversas form as.
que la lib ertad de los modernos era, por el contrario, el E l caso ejem plar en cuanto al pleno despliegu e del a
derecho de los ciu dadanos a u n amplio espacio p rivad o tesis d el riesgo será el de la G ran B re tañ a durante el siglo
dentro de l cual pudieran pra cticar sus religiones y llevar XIX. Allí, al final de las Guerras Napoleónicas se hallaba
adelan te sus p ensamientos, ac tividades y asuntos co mer- un país con una larga tra dición de libertades ganadas y
ciales. La similitud con las dimensiones p olítica y civil de consolidadas su cesivam en te a lo la rgo de los siglos: la
la ciudadanía según Marshall es una vez más palmaria. Carta Magna, el habeas corp us , la Ley de D e re chos, el
Pero en gran medida Constant veía sus dos clas es de de recho de petición, la libertad de pre nsa, y así sucesiva-
libertad como mutuamente excluyen tes: só lo así podía m ente ; al mismo tiempo, el país tenía una tradició n igu al-
cri ticar a R ousseau (y a los revolu cio narios jacobinos mente fuerte de gobierno de y p or la nobleza. Entonces.
influidos por el pensamien to de R ousseau ) por tomar hacia e l fin al del primer tercio y hacia el final del segundo
com o p aradigma la libertad de los antiguos y por persegu ir tercio del siglo se libraron prolongadas y fieras batallas e n
consiguienteme nt e objetivos anacró nicos y utóp icos , con el parlamento, entre la opinión púb lica y ocasionalmen te
desastrosas conse cu en cias. en las calles, p or la extensión de l os derech os políticos,
E sta breve res eña de las dicotomías que se relacion an qu e resulta ron en las dos gr andes leyes de Reforma de
con la disti nci ón de Marshall entre los co mpon en tes civil 1832 y 1867. Corno esas batallas tenían lugar co ntra e l
y político de la ciudadanía da algu na idea de la riqueza y trasfondo de lib ertades estable cidas desde ha cía mu cho y
la complejidad de l tema qu e estamos a punto de abordar. m uy apreciadas, la tes is del riesgo se mostraría de hech o
Presenta ta mb ién la promesa de un a copios a cos echa de en el pi náculo e nt re los argumentos reu nidos por los
te sis del ri esgo. oponent es a la reforma en una y otra oc asión.
li Debido a la vast edad del tema, me re ferir é a ciertas
ocasion es impor tantes en las qu e el argumen to del ri esgo fnglaterra: las grandes leyes de Reforma de 1832 y 1867
se ha expresado en un contexto histórico específico . En
La Ley de Reforma de 1832 proponía extender el dere-
otras palabras, en luga r de entrar en la dis cusión general
cho al voto a to dos los jefes de fa milia varones qu e vivi eran
acerca de los mér ito s compar ativos y las perspectiva s
en alojamientos urbanos (borough ) gravados con im p ues-
de coexist encia de la demo cracia y la libertad, trataré de
tos anuales de diez libras esterlinas o m ás. Esta y otras
mostrar cómo los movimientos en la dirección del go-
m edidas seguían tod avía excluye ndo a un b uen 90 % de la
bierno dem ocr ári.. o se han enfr entado a la oposición , a las
p obla ció n adu lta, p ero p or primera vez concedían el voto
aun hasta Rousse au. V éase "Madame de Sta él" (de Marccl Gauche t) en Fran co¡s Fu ret a las clase s superiores ind ustri ales, comerciales y p rofesio-
y Mon a Oz ouf,Diclionn aire cririquede JaRévolution!ran f0ise, Parfs, Flarnmarion .1 988, nales . E l nu evo p atrón monetario int roducía también un
pp- 214-228; R ou ssenu, a qu ien Co nsta nt critica por ignorar esa distinción, fue
ocasionalme nte bastante consciente de ella, por ejemplo en sus Leures ecrites de la cr it eri o unive r sa l ista q u e d ejaba atrás e l sis tema
moTltagne, como se o bse rva en mis Shifting ínvolvemcnts, Princc ton , Prince ton U n íver- tra dicional basado en la famili a, el clan y el uso an tiguo, a
sity Press, 1982, p. 98 . [Existe edició n en españ ol del FCE.] menu do su mamente caprichoso.
106 RETÓRICAS D E LA INTRA NS IG EN CIA LA T E SI S DEL R IIiSGO . 107
El ra sgo n otable e n la adopción fina l de la Ley de ú nicam ente e l pueblo inglés es probable qu e se marchita-
Re for ma fue que los aristocráticos whigs y sus ali ado s, que ría n y m orirían. Muc hos panfletos contra la R efo rma po-
la favore cían, eran tan h ostiles a una mayor extensión de l nían la cu estión en esos términos au toelogiosos. Uno de
sufragio a las " m asas" co mo los recalc itrantes to ries que se ell os, po r ejemplo, cit a un d iscu rso del e loc uente y liberal
oponían a la ley. A mb os grupos consideraban con horror G e orge Canning (presuntamente p ronunciado en alguna
esa perspectiva; impl icaba la " de m ocracia" -té rmin o otra ocasió n, pues había mu e rto e n 1827):
ampl iam e nte utilizado como espantapájaros en lugar de Seamo s se nsibles a las ventajas que tenem os la d icha d e gozar.
"sufra gio universal" -, que so na ba progresista. E n su Gu ardemos con piad osa gratitud la llama d e la ge nu ina liber tad, ese
monografía clásica acerca de la Le y de Reforma de 1832, fuego del ciel o, d e la que nu estra co ns titución es el sagrad o depó-
J .R. M. Butler observaba en 1914: sito, y no mancille mos, por la eventualidad de hac e rla más intensa
y más radiante, su pureza, ni nos arriesguem os a que se extinga."
La palab ra de mocraci a e n 183 1 ocupaba la posición qu e la pa lab ra
socialismo oc upa hoy en un contexto similar. Se e ntendía en el se ntido Co mo los whigs y o tros defensores de la Ley de Refor-
de alg o vaga me n te te rribl e q ue po d ría " llegar" y " llegaría" si las m a en la Cá mara de los Comunes compartían esas preo-
clases respe tables no se mante nían unida s... algo cataclísmático e
cupaciones, así co mo la ave rsión genera l de la "clase
invasor. Si llegara la de mocracia el rey de los lords desa pa rece ría,
y Jos viej os límit es de todas cla ses se r ían barridos:' educada" a tod a exte nsión sus tanci al de los derechos p o-
líticos, la única manera en que p odían j us tific ar la leyera
E sta clase de uso ge ne ralizado de l argumento del riesgo afirm ar, convenciéndose a sí mis mos, qu e las restriccione s
que dab a facilita da por el " culto a la constitución británi- estipuladas par a el sufragio serían un elemento p erm a -
ca" qu e se había desp ertado en Inglater ra en e l siglo X VlII .' nente del orden constitucio nal, E n las últi mas etapas del
Co n los disturb ios revolucionarios en la ve cina Francia y debate en la Cámara de los Co mu nes, lord John Russe ll
ri
los vigorosos escritos de E dmu n d Burke ese cul to resu ltó p rodujo de bi damente una "declaración que pronto se h izo
considerab lemente int en sificad o. U no de sus principales famosa afirma ndo qu e los ministros con sid eraban la Ley
el em entos consistía en celebrar el delicado equilibrio qu e com o una medida 'fina l' "? U nos años de sp ués , u n obser- ,Ji
Inglat erra, se decía, había alca nz ado al m ez clar elementos vador co ntempo ráneo (Francis P lace) ob .,., r-aba sarcásti-
de la rcalczu, la aristocracia y la democra cia. Los opo- camente : "Lord Grey y sus colegas... se h an pers uadido ek
nentes a la Ley de Reform a subrayaban el riesgo de que alguna man e ra inc on cebibl e de qu e la reforma de la Cá -
la exte nsión del sufragio destruyera ese equ ilibrio. Más en mar a de los Comunes podría se r, y ta l como ellos lo
ge ne ral, se alegaba que p recisame nte porqu e la "constitu- tr amaron, sería 'una medida fina l' .'"
ció n" no h a b ía sido creada por el intelecto humano, n o El extra ño autoe rigañ o a que se so metiero n los defen-
debía se r cu estion ad a ni piso teada por los humanos, pues sores de la ley debe ta l vez algo al cri terio monetario
de lo co ntrario los p rivilegios de libertad de qu e goz ab a
6 Ci t. en "Thc rea l cna ractc r a nd rcn dcncy oC [he pr o poscd rcfonn ", pan fl et o
.1.l.R.M . Bu tler, 111c possing o/ ,IJ e great Refo n n 1JilI, Nu eva Yor k, A ugus tus M. anónim o , Lo ndres , R o akc & Varty, 1831, pagin a 2 1.
Kd ley, 1965. pp. 240 ·2 4 1. 7 Asa Briggs, Thc age of ímprovcment, L ondr es, Longm ans, G rccns, 1959 , p. 258.
' /hid. , p. 237. 8 Ci t. en But ler, Ref orm Bill , op.cit., p.257.

1,'
"
lOS R ETÓR IC AS D E L A INTRANSIG E N C IA
LA TES IS DEL R IE SG O 109

específico del dere cho político al que se habían aferrado. Mientras el argumento en favor de la reform a se des- \.
L a cifra clave de diez libras esterli na s para los jefes de pl egab a de esa manera, la retórica de los oponentes a la ":
familia de las ciudades ten ía e ntre otras posibles cifras la r eform a seg uía firme menteancl ada en la tesis del riesgo. .
clase de "prom inencia o conspicu idad" que hacía conc e- De hecho, el uso de esta tesis se hizo cad a vez m ás fre-
bihle qu e la lín e a se m antuviera allí contr a futuras intru- cuente a m edida que ava nzaba la dem ocratización duran-
sio nes de la " de mocracia".' ¿No pod ría esa cifr a adquirir te el último tercio del siglo, por lo m en os ha sta qu e resultó
con el tiemp o la auto ridad que investía a otros elementos b ast ante obvio qu e la exte nsión del voto a los sectores
de la sagrada constitución brit ánica? p opulares no era fatal, después de todo, para las "antiguas
No hab ría de ser así, por supu esto. Treintaicinco años libertad es" de Inglaterra. En la Cámara el p rincipal e ne-
más tarde, en 1867, después de m eses de arduo deb ate y migo de la legislación era Robert L owe, político liberal
de muchos cambi os so rprende ntes de posición, la Cámara que había serv id o de manera dest ac ad a en la admi-
de los Comunes ap ro bó la segunda Ley de R eform a, qu e nistració n de Aus tra lia y tenía gran in fluencia m ediante
se convirtió en el paso decisivo para ab ri r la puerta a la sus frecuentes colabora ciones de art ículos de fondo en el
temida "democracia ". Extendía el sufragio masculino a la Times. Rompiend o co n la dirección de los whigs, se opuso
clase media e incluso a partes de la clas e trabaj adora, a la aprobaci ón de la Ley de Reforma en varios discursos
puest o que se concedió el vot o a todos los jefes de familia muy comentados, de los qu e el más elocuent e es ta l vez e l
que hubieran sido reside ntes de su ciudad durante u n año que p ro nu nció el 26 de abril de 1866. Su molinete fina l
, o más. Siguió habi endo rest ricciones monetarias b ásicas dice así:
p ara los inquilinos y los hab itantes de distritos rurales, y He trazado aq uí, Se ñor, lo mejor qu e he podid o, lo qu c creo q ue
Disraeli aleg aba todavía ocasio nalmente qu e la ley se ría serán los r esultados nat ur ales de una m edida que...está calculada .,.
un "atalaya contra la de mocracia"." P ero con todo, él y sus para destruir una tras otra esas instituciones que han asegurado a
aliados no se molestaron esta vez en afirmar que las restric- Inglaterra un a suma de felicidad y prosperida d que ningún país ha
ciones restantes al sufragio universal fue ran cosa "final"; por alcanzad o n u nca ni alcanza rá probablem en te . Con segur id ad el
he roico trabajo d e tantos siglos, los logros sin paralelo d e ta n tas
el contrario, el conservador lord Derby, en su famoso discur- cab ezas sabias y manos fuertes merec en una co nsumación más noble
so justo ant es del voto decisivo, confesó francamente qu e al qu e la d e se r sacrificados en el altar d e lapasi ón revo lucionar ia.io
votar por la ap robación el parl amento y el país daban "un del se nsiblero entusiasmo p or la humanidad. Pero si caemos,
salto en la oscuridad"." deb emos cae r merecidamen te. Sin c:,;(a r acosados por un e nemigo
exte rior, sin estar abrumados po r alguna calamidad interna, sino en
9 Th o mas C. Sche lling, Tñ e Sl rateCj 01 conf lict, Cam bridge, Cambridge U nivcrs ity la plét ora d e nu est ra riqu eza y en el exc eso d e nuestra p ro speridad
Press , 19 60 , p. 57. demasiado exuberante, estamos a punto de d err u m ba r sobre
10 E B. Smith , The m aking of tñe second Reform Bil/, Camb ridge, Ca mbridge U niver-
sity Prcss, 196 6, p. 233.
nuestras p ropi as ca bezas el templo venerable d e nues tra liber tad )'
11 Véas e Briggs, Agc of improvement, p. 513. El último capítulo, so bre la Ley de nuestra glo ria ."
R efonna de 1867, se intitula "Th e lea p in the dark". La frase se ha rastreado hasta
1:. Ma caulay y uno de discursos en favor de la Ley de R eform a de 1832 , pero la hizo
1Z 'The Right Hon. Roben Lowc, M.P. ,Spccc /¡csa!ld ieuerson refonn, Londres,l Slí7,
famosa lo rd Derb y e n 1867 . Véase Gc rt rude H immelfarb, Victorian minds, Nu eva Yo rk,
Knop f 1968, p. 383. página 170.
110 R ET Ó RI C A S DE LA IN T R ANS IG E N C IA L A T ES IS DE L R IES G O 11 I

Es te desah ogo trae a las mientes el fam oso grito de mucho que estoy conven cido de qu e las in stitu ciones pu-
ma dame Roland: " iO h lib ertad ! [Qu é de crímenes se ra men te democráticas habrán de destru ir tarde o tempra-
com eten e n tu nombre!" Para ser un comentario adecua- n o la lib ertad, o la civilización, o arribas cosas". " E l
do al discurso de Lowe ya muchos argumentos del riesgo argumen to era dobl e : el saqueo de los ri cos consigu ient e
simi la res, sólo h abría que mod ificarlo lige ramente para al sufragio universal con stituiría en sí mismo una vuln era-
que dij era: " iO h lib erta d! ¡C uántas reformas se obstruyen ció n de una lib ertad básica, la de p oseer propiedades;
en tu nombre !" además, la tentativa de expoliar a los ricos llevaría p ro -
E l lirismo de Lowe evocando la libertad, desastrosa- b ablemente a la intervención m ilitar o al go b ierno dict a-
m ente some tida en n omb re de la exten sión de los dere- torial, con la consigu ien te muerte de la libertad. Como
ch os al voto, e ra ap ropi ado para elgrand f inale, pero en el confirmaci ón de esta ú ltima clase de secuel a, Macau lay
cuapo ej e: su discurso ofrecía en realidad ra zonamientos di o m uch a imp ort ancia a la manera en qu e la institución
más detallad os acerca del daño específico que tal vez del su fra gio universal en F rancia después de la revolu ció n
res ultaría de la leg isla ción p ro pu esta. El pu nto b ásico no de 1848 fu e segui da p oco de sp u és por el régimen de Lu is
es inesp erado: la extensió n del derecho al vo to a la clase N apoleón con su "despotismo, u na tribun a silenciosa y
tr ab ajadora y a los pobres se creía a m enu do que llevaría u na prensa es clavizad a",II
con el tiempo a una mayo ría y a un gobi e rn o que expro- M ás all á de la preocup ación por los derec hos de la
piarí a a los ricos, di rectamen te o por medio de impuestos propiedad, el temor en cu anto a la es ta bilidad de las
expoliadores: violaría así un a liber tad básica, co mo el instituciones parlamentari as de Inglaterra y el manteni-
derech o a poseer y a acumular propiedades. Lowe lo di ce miento de sus liber tades civiles fue probablemente una
sin ambages: objeción importante al voto en favor de la refo rma, y en
" Porq ue so y un liber aL..con sidero co mo uno de los riesgos más general a la "democracia". E l hecho de qu e las preo-
grandes... una propue sta... de tr ansferir el p od er de las manos de la cupacio nes similares de los oponentes a la ley de 1832 se
propiedad y la inteligencia, y colocarlo en las manos de hombres hubieran mostrado infundadas duran te las décad as subsi-
cuya vida est á tod a necesariamente oc upada en las luch as co tidianas gui entes n o imp edía a los pensadores conservad ores argu-
po r la existe ncia." m entar qu e, au nque to do había ido bastante bien h asta
E n ot ro lugar Lowe invoca hábilmente la co nside rab le entonces, es ta vez la re forma traería consecuencias desas-
autoridad de M ac au lay, que había sido uno de los artesa- trosas. E l histori ador W. E. H . Lecky dio u n paso m ás y en
nos y de los m ás vigorosos ab ogados de la Ley de R eform a la década de 1890 pergeñó una e dad de oro, demarcada
de 1832, p e ro que se op onía violentamente al sufragio por las fec has de las do s leyes de R eforma, en la que
universal sob re la base de que no p od ría sino llevar al Ing late rra hab ía p ermanec ido de masiad o poco tiempo y
"saqu eo" de los rico s. En un a famosa carta a un co- 14 Th e Ieuers of Tho mas BabblngtonMacautay , Tbom as Pin ney (co mp.) , Cam bri dge ,
rresponsal estaduniden se, Macaulay h ab ía escrito : "Hace Cam br idge U n ivcrsi ty Press, 198 1, vo l. 6, p. 94. E n su ca rt a M acaul ay se anticipa a la
tes is de fro nt e ra d e F rederic k Jackso n Turner, segú n el cua l la (mo tera estadunid ense
act úa como una vá lvula d e seg ur idad del co nflicto social.
13 iu« , p. 61. 15 Ibid:

..........- _" , .. -.-- ,-." "


112 R E T ÓRI CAS DE LA l NTRANSI GENCIA L A T E SIS D EL R IES G O 113

que después había abandonado es túpidamente: "No me ( ,COlJ qu é ojo s la miran las democracias" ?" ,,;guc una
pare ce qu e el mundo haya visto nunca una Constitu ción de tallad a d escri pción d e las p olí ticas pro te ccionistas
mejor que la que Inglaterra disfrutó en tre la Ley de Re- ad op tad as en todos los países COIl el sufr agio u nivers al,
form a de 1832 y la Ley de Reforma de 1867".16 desde e l Canadá hasta Vic toria y la Nueva G a i,', de l Sur
La hostilidad al sufra gio sob re la base de que pondría en Aus tralia, y princip almente hasta "América" , que "so-
e n riesgo el buen gobierno y la "libertad" la compartían , b repro tege la p rotección".
en las últim as dé cadas del siglo XIX , pensadores co nserva- Esta forma particular de la tesis del rie sgo -la democracia
dores ta les com o J ames Fitzjames Stephen, sir Henry pondrá en riesgo el progreso económico - fue después muy
Maine y H erb ert Spencer. Sus puntos de vista son repe ti- subrayada por sir Henry Maine en su libro Popular govem -
tivos y sería tedioso extende rs e en ellos. La mayoría de sus ment (1886), que era militantemente antidemocrático:
argum entos fue articulada por R obert Lo we en el fr agor Q ue [toda p ersona co m pe te nte me nte instruid a] repase e n su
de la bat alla en torno de la segunda L ey de Reform a. espíritu las grande s épocas de inven ción científica y cambio social
Produciendo numerosas varian tes de la tesis del riesgo, durante los dos últimos siglos, y co nsidere 10 que habría o c u n rclo si
Lowe argumentab a que la "democ raci a" m ina las institu- se hu b iera estab lecid o el sufragi o universal e n cualq uie ra d e ellos,
ciones intermedias, ame naza la independencia del poder E l sufragio universal, qu e excluye hoy el lib re mercad o de los Estad o-
Unidos, cie rta me nte habría prohibido la máqui na dc hiJ ary el tel ar d e
judicia l y au m enta el ri esgo de que el país se ve a comp ro - mot or; seg uramente habría excluido 1<1 m á qui na tri üa d oru .'?
metido en guerras ."
U na fa ceta en particular in te resan te de la tesis del Maine es taba tan embelesado con est e argum e nto qu e
ri esgo es su despliegue en la are na e co nó m ica. Uno de lo embelleció en ot ro ensayo incluido en el mi sm o lib ro :
los princip ales advers ari os de Lowe en la Cám ara de los Todo lo qu e ha h ech o famosa a I nglaterra, y todo lo que h a h ec ho
I
Co mu nes era su colega liberal J ohn Brigh t, qu e había rica a Inglat erra, ha sido obra de minorías, a veces de minorías mu y
conocido su m ayor momento de triunfo ve inte años an tes pequeñas. Me parece bastante ind udab le que, si d ura nt e cu at ro
1
1
, siglos hu b iera habi d o u nos de re cho s p olí ticos amp lia mente exten-
l "'
con el re chazo de las Ley es de l Grano y qu e, siempre di d os y un cuerpo elec to ra l muy grande e n' es t e país, no hab ría
il reform ador, es tab a ahora en la prim era lín ea de batalla e n
l' h abido ninguna reforma de la religión, ningún cambio de dinastia,
favor de 1a extensión de lo s de rech os políticos. En el ninguna tolerancia del disentim iento, ni siqui era Wl calendario exacto .
!i
i: transcurs o de su discurso del 26 de abril de 1866 Lowe La m áquina trilladora, el telar de motor, la máquina de hilar y
recordó a Brigh t e l riesgo a que la ante rior co nquista del p osiblem ente la m áquina de vap or, hu bieran sidoprohibidos. I nclus o
!I e n nue stros dí as la vacuna est á en extre mo pel igro, y po de mos dccit....
m er cado libre qu edaría expuest a un a vez que e l derecho e n general que el es tableci mie nto gra dua l de las masas e n el pode r 1 I

j
al voto se extendiera a las lla madas m asas : " Mire al mer- es un p resagio de lo más n egro p ar a toda la leg islación fund ada en i
, cado libre. Si tenemos una joya en el mundo , es nu estra la opinió n clc nt ífica."
1: política de lib re merca do. L o ha sido tod o pa ra noso tro s.
,1
18tu«, p, 149 ,
19 Sir Henry Summer M aine, Pop ular govemmeflt: Four essays, Nueva Y ork , Hcn ry
16 W.E.H. Lecky , D cmocracy an d tiberty, Londr es, Longmans, 1896 , vo l. 1, p. 18.
Ip 17 Lowe, Spe cches, op. c ír., pp. 158 , 16] , 147 Y ss,
Ho ll , 1886, pp, 35- 36.
l' 20 l b íd. , pp. 97 .98. Subrayado mío.
114 RETÓRI CAS D E LA INTRANSIG EN CIA
LA TESIS D EL R IE SGO 115
D e m anera b astante interesante, el mismo argu mento
habría de ser u tiliza do unos die z años más tarde por ese La promulgación de la Ley de Reforma de 1867 fue u na
otro a nalista anti democrático que nos es ya conocido, hazañ a extraordinaria de "tráfico de reformas", qu e supe-
Gustave LeBon: ra tal ve z el logro más famoso de la reforma del voto de
1832.· E n su biografía de G ladsto ne, John Morley llam ó
Si las democracias hubieran poseído el poder que tienen hoy en la
époc a en que se inven taron los telares mecánicos, el vapor y los
a ese asunto "uno de los más curiosos de nuestra historia
ferro carr iles, el logro de esos inve ntos hubiera sido imposible o sólo parlamen taria". " U na para doja import ante fue la manera
hubier a podi do ocurrir a l precio de r evol ucio nes y matanzas en que un go bierno conservador forma do recientem ente
r epetidas. Es afortunado para el progreso de la civilización q ue el con la guía de lord Derby y Disraeli, alcanzó finalm ente la
po de r de las masas empezara a expa ndirse só lo cu ando Jo s g ran- aprobación de la ley, y no los liberales de G ladstone que
d es d escub rimien tos d e la ciencia y la industri a se h abían cum- habían introdu cido original mente u na ley de reforma más
plido ya."
suave. Si p or últ imo los conservadores to maro n ellideraz-
E ntre lo s aspectos po sitivos de la experiencia del siglo go de la reforma ele cto ra l, es de sup oner que muchos de
XI X el p ro greso económico y las nu m erosas innovaciones ellos no creían en las profecías qu e R obert Lowe y sus
técnicas que hicieron época eran sin duda los más im por- amigos habían hecho, sigu iendo las lín eas de la tes is del
tantes. Para la segu nda mitad del siglo el mundo y la ries go, acerca de las tenebrosas consecue ncias de conce-
existen cia cotidian a se transform aban visiblemen te gra- de r derechos políticos a u na parte considerable de las
cias al ferrocarril y otros ade lantos . Los que buscaban clases inferio res y me dias . En re alidad el propio Lowe
argu mentos efectivos co ntra las propuest as de cambio confesó aquí y allá que era la mayo ría lib eral en la Cámar a
social o político se sentían te nta dos por consiguien te a de los Comu nes y no la "l ibertad" la qu e probablem en te
alegar que tal cambio sería pernicioso para el futuro p ro- se encontra ría e n ap uros si hubiera de aprobarse la ley.
gres o técnico. E ra difícil argüi r, como e n el caso de la Di rigiéndose a sus compañ eros libe rales, en uno de sus
"liber tad", que la "democracia" destru iría realm en te los d iscurs os advirtió que "g ra n número de esos nuevos elec-
ad el antos técnicos que estaban ya establecidos. De m odo tores son adictos a las op iniones conservadoras. Creo de
que la mejor form a después de ésa que tomó el argum ento veras que la co ncesión de derechos p olíticos por el gobier-
del riesgo fue ésta: con el sufragio u niversal no hab rá más no, si se lleva a cabo , des plazará a cierto número de
p ro greso técnic o. Tanto M aine como L eB on exp resaron excelen tísimos caballe ro s hacia este lado [el liberal] y los
esa p rop osición de manera bastante in dependiente duran- sustitui rá con un núm ero igual de caball eros de l otro la do
te las dos últimas décadas de l siglo. La convergencia es [el co nservador] de la C áma ra"." Una vez ap ro bada la ley
tant o m ás significativa - en el sentido de qu e da fe de la ésa fue en efecto la explicación que se dio a veces del pap el
compulsió n a argumentar segú n ciertas líne as id é nt icas -
" In troduje el término "tráfico de reformas" [reformmon gering] en mi lib ro Journeys
cuanto qu e el argumento mis mo era palmariamen te ab - toward progress (Nu eva York, Twe ntleth Century Fu nd, 1963) para designar ciert os
surdo y casi inmediatamen te se probó que lo era. procesos de ca mbio so cial que so n intermedios e ntre las imágenes dico tóm icas co n.
vcn cion ales de la "reforma pacífica " y la "vio lenta revol ución ".
21 Gus tave LeBon, Psychologie d es Joules , París, Félix Ale an, 1895, p. 44 . 22Cito en H immclfarb, Victorían minds, op. cit., p.334.
2J Lowe, Sp eechcs, op . etc, p. 76 .

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116 R ET ÓR ICAS DE LA INTRANSIGENC IA LA TES IS D EL R IESGO 117

qu e habían desempeñad o los co nse rvadores. Tal como lo fensores de la ley. A los riesgos de la acción sie mp re es
expresó un oponen te a la ley: posible oponer los riesgos de la ina cci ón. Una de las
formas que tomó este argumento típi cam en te "progresis-
E l fant asma de una democracia conse rvadora era un a realidad para
muchos hombres de ind udable indep en dencia y vigo r es pirituales . ta" consistió en afirmar qu e en ausencia de la reform a la
U na vaga idea de que cuanto más pobres son los hombres, más gente recurriría a tip os de acción que serían infinitament e
fác ilmente so n influidos por los ric os... de q ue los tip os más ru dos más riesgosas p ara la socie dad es tab le cida qu e el voto.
de espíritu serían más sensibles a las emo ciones tr adicionales... E st e importan te argumento fue desarrollad o por Leslie
todos estos argum entos... co ncurrían a formar la clara convicción Stephen, el hermano liberal de J ames Fi tzjarnes cita do
de la masa del partido couscr va do r.I"
antes como expone nte de la tesis de la futilidad. Step hen
Fue precisam ente ac erca de tales fu ndamentos que argumentaba en favor del voto co mo medio de dirigir las
Mo sca habría de oponerse más tarde a la ext ensión del energías populares por vías co mparativam ente ino cuas y
sufragio universa l en I talia: argü ía, como he mos visto, qu e de deslegitimar las fo rmas m ás riesgosas de protesta
la abolición de los exámenes de alfabe tizació n daría p ri- popular, tales como las huelg as y los motines." Segú n este
mariame nte dere chos po líticos a las masas rurales del Sur, argumento, el no aprobar la Ley de R eforma, y no su
cuyo voto sería de sp ué s comprado o dicta do de alg un a adopción, sería lo que representaría un ri esgo para la ley,
otra manera por los p odero sos sernifeudales. D e m od o el orden y la libe rtad.
que si algú n e fecto hu biera de tener, el sufragio universal
reforzaría el p oder de los grupos gobern antes. Francia y A lem ania: del riesgo a la incomp atibilidad
E n la Inglate rra de la seg unda mit ad del siglo XIX las La batalla por la segunda Ley de Reforma es el caso
condiciones era n muy diferentes de las del m ezzogiorno paradigmático del pl eno despl iegue d e la tesis del rie sgo
económica y p olíticamente atrasado. P er o tal vez e ra pre- en reacción frente a la difusión de los de re chos políticos.
11
cisamente porque las lib ertades individuales habían arrai- P ara la década de 1860, segú n u n vasto consenso de la
gado de manera sólida m ientras que del pueblo se pensa ba opinión pública, en Inglaterra se habían realizado ade lan-
1, que era, como le gustaba de cir a Walt er Bagehot, " defe- tos conside rab le s hacia una socieda d bi en ordenada,
re n te" a la vez que "ob tuso", por lo qu e la realidad de los económicamente progresista y razonable mente " libre ",
rie sgos conju rados por Lowe no encon tró eco. Como ob- en especial p or comparación con ot ras so ciedades euro-
servamos en el último capítulo, ha sta co nservad o re s como peas. Por eso no era sino natural preocuparse porque la
James F ítzjarnes Stephe n criticaba n ocasionalmente la proyectada democrat izaci ón del voto pu diera poner en
extensión del sufragio seg ún las lín eas de la futilida d m ás peligro esos logros tan apreciados .
que las de la p erve rsida d o de l riesgo. E n otros países la sit ua ció n era m uy di ferente, y el
A demás , el señalamiento de los riesgos de la libertad a progreso desde la dimensión "civil" de la ciud ad an ía de
1; que recurrían los op one ntes a la reforma podían neut rali- Marshall hasta su dime n s í ón "p olí tic a ", mu ch o m enos
zarse por otro s riesgos hi p ot é ticos evocad os po r los de-
25 W .L. Gutt s man (co mp)., A pica for democracy. pp. 72 -92; )' Hirschma n, Shifting
11 24 Q uarteriy R cv íew , 127 (1 869) . 54 1-542 , cito en Himmeltarb, op . c ít., pp. 357 -358. ínvolvemcnts , op , cls.; pp. 115 -116.

118 R ETÓR ICAS D E LA INTRANS IG EN C IA LA T ESIS D E L R IE SG O 119
ordenado. El caso de Francia es de particular interés. E l facio a la recopilación de sus discursos contra la reform a
país pasó por varias revoluciones, r eacciones y cambios de en la Cámara de los Comunes.
régimen dur ante gran parte de l siglo X IX, d e m o d o qu e Como resultado de estas circunstancias histó ricas la
las lih e n ad es in dividua les es tab an le jos de haber que- tesis del rie sgo te ndió a tomar en Francia un a form a
d ad o as enta das con seguridad. Como consecuencia de bastante radical : se convirtió en la afirmació n de qu e la
ello la tesis del ri esgo no t enía credibilidad : es d ifícil de mocracia y la " libe rta d" son de plan o incompatibl es.
argü ir que alg o pu ed a estar amenaza do cuand o e n r e a- U no de los orígenes de est a do ctri na es probablemente la
lid ad n o está allí. fa mosa distinció n d e Benjam in Consta n t, m encion ada
Además, cuan do el sufragio universal de los varones a n tes, entre la libertad d e los an tiguos - la libertad (y
llegó a F rancia, no fue d espués de un largo de bate exp lí- la obligación) de participar en los asuntos públi cos - y la
cito com o en Ingla terra. M ás bien prácticamente de la liberta d de los mode rnos - el de rec ho a una amplia esfera
n oche a la maña na el sufragio sustituyó el siste ma censi- donde la vida privada y lo s negocios de cada uno pueden
taire de la Monarquía de julio, durante los primeros exal- llevarse a cabo sin interferencia o intrusión por parte de l
tados días de la revoluc ión de 1848 . A partir de ento nces E stado .
el sufragio universal nu nca fu e abolido form almente. Tras Au nque Constan t mis m o estaba p le n am en te cons-
tomar el poder en 185 1, Luis Napoleón eliminó efecti- ciente de la necesidad de combinar esas dos libertades, la
vamen te algu nas res tri cciones de r esidencia y ot ras pare- distinción que estableció favoreció la id e a de dos dom i-
eid us que se habían im p ue sto en 1850 para impedir que ni os de la libertad en te ramen te sep arados, cuya confusió n
vo taran los estratos más po bres. A lo largo de su régimen (por Rousse au en p rimer lugar, y después, siguie ndo sus
represivo organizó plebiscitos sobre la b ase de un sufragio pasos, p or los jacobinos ) se decía qu e había produ cido
u niversal sin atenu antes, acreditando así la idea de que el re sultados h ist ór ico s desastrosos . Casi medio siglo m ás
sufrag i o unive rsa l, al que e n t o n c e s s e ll amab a tarde, la se paració n y la incompatibilidad de los dos con-
" democracia", no sólo no va de la m ano con la "libertad", ceptos era reafirmada, sin nin gun a de las suti les califi ca-
sino que puede muy bien ser su antítes is.
cio nes y reservas de Constan t (y sin ninguna referencia a
R efiriéndose al cier re de un p eriódico para el qu e
su ens ayo seminal) por el historiador conservador Fustel
escribía, el prominente liberal de la época M. Pr évost-Pa-
de Coulanges en su influyente obra L a cité antique, publi -
radol exp res ó sin ambages el asunto: "El progreso de la
cada por primera vez e n 1864. Ob ra erudita y en muchos
democra cia no tiene nad a que ver con el de la libertad, y
asp ectos in augural de rei nterp retaci ón de la re ligión y las
u na soci edad puede hacerse cada vez más democrática sin
instituciones de los gr iegos y los ro mano s, F us tel dej a
tener ni la m ás remota idea de lo qu e es u n E stado lib re"."
cla ro desde sus primeras páginas que es cribió el libro con
No es de extrañar que esta frase se citar a destacadamente
el prop ósito expreso de presentar la socieda d antigua en
(au nque fuera de contexto) por Robe rt Lowe, e n el pre-
gene ral, y la libe rtad an tigua en p art icul ar , como algo
26 L.A Prévost-Parado J, Quelqucs pagcs d 'histoire contemporaine, serie 4, París, totalmente ajeno a l en tend imie n to y la sensib ilida d
Mic he l Lévy, 1867 . p. vi. m o dern os:
120 R ET ÓR ICAS D E L A INT RANSI G E N C IA L A T ES iS D E L R IESG O 121
T r ata rem os so br e todo de hacer resaltar las d iferencias radicales y que la famosa democracia de la antigü e dad implicaba una
esenciales que dis tinguen para siemp re a aquellos p ueblos antiguos
de las sociedades mod ernas... ya que los errores en es ta materia no total ause nci a de lib ertad, tal como se entiende m o dern a-
dejan de ser riesgosos, La idea q ue los modernos se han formado mente es te término. Pensa r de otra manera era " un error
de G r ecia y R oma con fr ecue ncia los ha desor ientado. Por haber singular entre todos los errores humanos". La lección
observado mal las institucio nes de lfl. ciudad antigua, se ha pre ten- implícita de la historia segu ía muy de ce rca las líneas de la
did o revivirlas entre nosotros. Se ha alimentado una acerca
de la libertad ent re los antiguos, y esta es la razón p or la cu al la
tesis del riesgo : im itad a la ciudad-E stado griega, intro-
libertad entre los modernos h a quedado en riesgo [mise en p éri/]. L os duci d la gestión de mocráti ca, y pe rderéis la parte de liber-
úl timo s oche nta años de la hist oria de n uestro p afs han mo strado tad qu e habéis penosamente ganado. E sta posición por
cla ramente qu e un a de las grandes dificultade s q ue se opone n a la sup uesto ib a mucho más lejos qu e lo q ue haya podido
marcha de la sociedad moderna es s u hábito de tener siempre ante quere r de cir Benjamín Constan t,
los oj os la antig üedad griega y la ro ma na.27
La idea de que la demo cra cia e s inco mpat ible con el
A diferencia de B enjam in Constant, F ustel no acepta ya m an tenimiento de las libertades individu ales pe rdió su
qu e los an tiguos hay an desa rro llado y p ra cticado en abso- cred ibilidad en I nglaterra una vez que se hizo evide nt e,
luto ningu na varie dad import an te de liber tad. E n un capí- después de la aprobación de la segunda Ley de Reform a
tulo ulteri or habla de spe ctivamente de los log ro s políticos de 1867, que la parti cipaci ón de las m asas en las elecciones
de la demo cracia ateniens e: "T ene r derechos políticos, populares no causaba nin gún daño visible al bi en estable-
vo tar, no mb rar magistr ado s, poder se r arcont e, eso era lo cid o siste ma de lib ertades civiles del país. Pero ¿qué
que se llamaba la libertad; pe ro el hombre no po r ello suc edía en otros p aíses? A llí podía tal vez rescatarse esa
estab a m enos som etido al Es tado"." ide a, pa rticularmente si el argumento del riesgo se pl an-
Ident ifica ndo la "verdadera libertad" con la "lib erta d teara de un a manera más ge neral, tal como: la de mo cracia
in dividual", Fustel sostenía qu e la libertad era inexiste nt e es inc ompatible con algun a herencia p revia, por ejemplo
en tre los an tigu os: "no hab ían concebido siquiera la id e a" con una caracte rística nac ional amada.
de tal concep to. Ideas de esta clase pu eden efe ctivamente ras trearse en
L os an tigu os no conocían pu es ni la libe rta d de la vida privada ni la varios escritos de observa do res tan to ingle ses como de
libertad de la ed ucación ni la liber tad religiosa. La person a co ntaba otros países. Su punto de partida es una preocupación por
bi en p oc o fre nt e a aquell a auto ridad santa y casi divina q ue lo qu e hoy llamaríamos la fundación de la de mocracia en
llamaban la pat ria o el Est ad o... La vida de un ho mbre no estaba la perso na lidad. ¿H ay algú n tipo de personalidad hu ma na
garant izada en cua nto se tratase del int er és de la ciuda d. La funest a que haga posible la gestió n democrática y algún otro que
máxi ma de que el bien del E stado es la ley su prem a fue form ulada
p or la antigüedad. '" la impi da , de mod o qu e cie rto s rasgos de carácter tend rían
i que abandon arse en nombr e de la democraci a ? 0 , puesto
l' E l a rgu m e n to explíci to d e F uste l era, en u na pal abr a,
I que los diferen tes países tienen dife rentes "caracte res
! n Fus tel de Coula uges. Lc cue aruique, Parfs, Ha cheu c, 1885 , pp. Subr..ayado mío .
naci onales", ¿hay algun os cuyos ciu dadanos te ngan m enos
1: 2.fI l bid, p. ap titud para la demo cracia, mi entr as que está n quizá m ás
» iu«, pp. 26 8.269 .
I
dot ados, digamos, en e l terreno artístico? Las esp e cula-
\!
L A r ES IS DEL R IE S G O 12 3
122 RETÓ R ICAS D E LA INT R A NS IG E N CI A

ciones de esta clase se hicieron en particular atractivas p olítica civilizada de su país, a la vez que conmove doras
cuando, después de la Reforma y m ás aú n con la R e- debilidades. No se ne cesita m ás qu e un ligero cambio de
volución francesa, los caminos y las experiencias políticas p ercep ción, sin e mba rgo, para verlos como u na des-
de países europeos descollan tes tal es como I nglat erra o \ ventaja, o más bien co mo u n precio qu e hay que pagar por
m antener una so ciedad lib re. Es te paso estuvo a punto de
F rancia divergían básicamente y al parecer de manera
duradera." Se hicieron esfue rzo s por explicar esas dife - darl o Walter Bage ho t que, un os sesen ta años despu és de
rencias apelando a los caracteres co ntras tantes de ingleses Burke, comparó un a vez m ás el sistema político y e l carác-
y franceses. Burke se entregó a este género cuando escri- ter ingles es con los franceses, esta vez en ocasión de o tra
bió b rillantemente en 1791, en una car ta abi ert a a un "convulsión" en el p aís vecino, la se cuencia de la R evolu-
correspo ns al fran cés : ción de febrero, las matanzas de junio y el golpe de Estado
de 1848-1 851. E l aná lisis de Bageh ot de la diferencia en tre
La so ciedad no puede existir a menos que se co loq ue en algún lugar franceses e ingleses es similar al de Burke, con la diferen-
un p oder de co ntro l sobre la voluntad y el apetito, y cu anto men os cia de que, por medio de sus formulaciones paradójicas,
haya de ntro , más ha b rá fue ra. E st á ordena do en la eterna co ns-
titución de las cos as que los hombres de espí ritu intemp erante no
hace ap arecer a los ingleses bastante m enos atractivos de
p ueden se r libr es . Sus pasio nes fo rjan sus caden as. E sta se nte ncia , lo qu e Burke lo hizo. Habla así de "mucha estupid ez"
la parte prevaleciente de vuestros conciudad an os la ejec uta so b re co mo de "algo que concibo como m ás o menos la cualidad
sf mi sma.U m ental esencial de u n pueblo libre" y proclama, p arafra-
seando casi a Burke, que "las naciones, lo mis mo que los
Burke exp resa aquí una teoría cultural, racial y culmi- individuos, pueden ser demasiado listas para ser prácticas
nant e que atribuye la aus encia endé m ica de libert ad en y no bastante lerd as para ser libres"."
Francia al car ácter ardie nte de sus ciud adan os. E n las U n comentador reciente ha observa do hu m orística-
R eflections Burke hab ía subrayado ciertos rasgos curi osos men te que algunos de los pasajes m ás esca nda losos de
de los bri tá nicos: "nuestra hosc a re sistencia a la innova- Bageho t, tales como los que a ca t.a rnos de cita r, "deberían
ción" y "el frío flematismo de nuestro cará cte r nacional", llevar un asterisco co n la observación pas devant les do-
así como el hecho de qu e "en lugar de desh acern os de mestiques"." E n realidad podría haber sido más importante
nu estro s viejos prej uicios, nos encariñamos co n ellos por- ocultar de algun a maner a esos pasajes a los ob servadores
qu e so n p rejuicios"." extranje ro s no simpatizan tes, y en p articular señala rl os
Para Burke estos diversos rasgos (en p arti cular la famo-
sa "flema" británica) son ingredientes esenciales de la vida 33 Walter Bagehot. "Leuer e n the new Co nstitut ion of France and the a ptltud e of
the French character for nat io nal Ireedo m" (2 0 de enero de 1852) ; repr oducida en
N o rman S1. J oh n -S tcva s , Walter Bagehot : A study of his life and thougiu togcthcr with a
30 F ra ncois Furct su braya este pun to en "Bu rk c ou la fin d'un e sculc histoi rc d e selection from ñisp ol ítical writings, Bloomi ngton, Indiana Universi ty Press , 19 59 , p áglua s
I'Europe", Le D éb at , 39 , marzo-mayo de 19 86 , pp . 56-66. 424. 426 .
31Edmund Burke, "Let te r lo a mem ber of the Frenc h National Assem bly in answer 34 Stefa n Co llini, D o nald Winch y John Burrow, That nob le scien ce of p ot íticsi A stu dy
to sorne obj ections lo his book on French arratrs'', e n B urke , Works , B as tan , Little, in Nineteauh-Ccntury iruellectual history , Cambridge , Ca mbridge U nivers ity P ress. 1983,
B rown, 1839, vo l. 3, p. 326. p. 175. [Exist e ve rsión e n español de l FCE.]Sc:gún el prefacio de es te excelen te estudio,
n Edmu nd Bu rke, R efíectío ns 011 the Rcvo lution il1 Franco, Co nor Cruise O'B r ie n el capítulo sobre B ageh ot del que lom o la cita fue escrito por Burro w.
(com p. e intr.) , Mi ddlcscx. P enguin Classtcs, 1986, pp. 125-126.

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124 R ET Ó R ICAS DE LA INT RA NSIG E NCIA LA T ES IS DEL RI E SGO 125
con la indicación p as devant les allem ands. O tros sesenta notable ca pacidad... de promover m etas colec tivas" tie n en
años después, y durante otra convulsión, la de la primera una co nt rapartid a negativa en u n "relati vo parroquialis-
Guerra Mundial, un prominente sociólogo alemán, el m o, estrech ez in telectual y falta de se nt im iento por la
generalmen te astuto Max Scheler, reanudó el mismo de- lib e rtad del intelecto in dividual tan ori gin al, y en u n con-
bate y arguyó que algunos de los co rrelatos de la demo- ve ncionalismo... incon ceb ibl e para nosotros los alema-
cra cia en la personalidad, descritos como' en can tadoras nes". Según Scheler, estos diversos asp ectos nega tivos
rarezas p or Bu rke y como parad ójicas ventajas p or Ba- están íntima e inevitabl emente rel acion ados con los posi-
ge h ot, eran en realidad defe ctos graves y fu ndamentales. tivos; además, el peculiar nex o entre características po-
La comparación era aho ra en tre los ingleses y los alema- sitivas y negativas, o entre virtudes y vicios, de los siste m as
nes y en tre las respectivas aptitudes para la de mocra cia de inglés y alem án no se romperá nunca, por lo me nos "mien-
esos do s pueb los. tras siga existiendo u n a ca ra cterísti ca esp iritual unitaria
En u n ensayo publicado por primera vez en 1916, Sche- d e eso que llamarnos 'el pueblo (Volk) alem án'. ':"
le r se dispuso a impug na r la p re te nsión de los ali ados La idea de incompatibilidad -sólo se puede te ner u na
según la cu al la gue rra oponía a las " dem ocracias" y a las clase de lib ertad al costo de la otra - qued a form ulada
"au tocra cias" ; afirm ó, por el co ntrario, que tod as las aquí de manera extrema. A diferenci a de R ob ert Lo wc,
"gran des naciones" han desa rrollado sus propios tipos qu e argumentaba según esos lineam ien tos para oponerse
muy diferen tes de formas democráti cas." Al contrastar los a la introducción de un a nueva clase de libe rtad (la exten-
1, tipos ing lés y alemán, Sch eler señala una " trágica ley de la sión del de recho al vo to), Scheler im aginaba que las dife-
11::
", na tu raleza humana" según la cual la "libertad espi rit ual" re ntes naciones escoge n, como si dij éramos, e ntre varias
del individuo está ne cesariamente en relación in versa con combi na ciones d isponibles de libertades y servidumbr es,
,. la libertad política: en Al em ania el "magnífico sentimi en- cada una según su p ropio ge nio volklsch :* Esta estrafalaria
:1 to (Sinn ) por la liber tad esp iritual, el ali ento esp iri tual, y construcción de suma cero ilu mi na, como señalaré m ás
l'!I
por la desconexión del Esta do respecto a la m ás íntima ad el ante, un componente co ncep tua l básico (y tambi én
esfe ra de la personalidad " va de la m ano co n la "subordi- muy dud oso) de la tesis del riesgo - y opera , en el proceso,
nación con frecu enc ia demasiado gustosa [del individu o] co mo una especie de reductio ad absurdum de la tes is en
11:'1 a la autoridad del Estado ... e incluso con cie rta tend encia su forma má s viru le nta . E l argum ento m ismo era evi-
:1
i1
al servilism o p olítico", mi e ntras que en Ingla terra el d e n te m e n t e frut o d el a p asionado co m prom iso n a-
1
l''1 ' :; "acen to en la libertad política ..., el tradici onal recelo en cionalist a d e Sch el e r d uran te la gu e rr a. D e h ech o,
1: ! cuanto a las interferencias del poder est atal y hasta la in mediata mente después de la guerra Sche le r de spedazó,
,!i!1 como perniciosa "enfermedad alemana", la co mbinaci ón
1i 3S Max Schele r, "Dcr Geist und die ideell en GrundJagen de r D e ruokra u eri dcr
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grossen N at io ncn" (El esp ír itu y las bases idcac iona les de las dem ocracias de [as grandes 36 Sche ler, "D er G eist", pp. 182-183.
naciones), reimpreso en Sche ler, Schriften zur Sozio logie und Weítanschouungslehre , Za. • Es te g énero tien e ante cede ntes ilustres: en s u poema "An d ie D c uts ch cn " (A los
ed., Bem , Fra ncke, 1963 , Gesam m elte Wcrke, vol. 6, pp. 158·18 6. V éase tam bién los ale manes) , Hóld ertin caracte rizaba a sus compatriotas, co n 1" frase famosa (y que
interesantes coment arios sobre este ensayo en Ad olph Lcwe, Has freedom a futuret , pro n to seña famosamen te inadecu ada): I OU!I1a nn un d gedan kenvo t í (vpo brcs de act os y
11' Nueva Yo rk, Pr acger, 1988 , pp. 68 -73.
1,"!
ricos de pen samiento").
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126 R ETÓR ICAS DE LA I NT R AN SIG E N C IA LA T E SIS DEL R IE SG O 127


misma de Innerlich keit (intensa vida interi or) y servilismo Londres durante la segunda Gue rra Mundial. " Que el
ant e la autoridad que tres años antes había presentado corno nuevo argu men to del riesgo na ciera una vez m ás en
u na "ley de la na turaleza humana" y corno característica Inglaterra no es en efecto algo tan fortuito como p odría
ind eleble de la variedad alemana de la democracia." parecer. Corno en la dé cada de 1860 las libertades indivi-
dua les (así corno la gesti ón ya pa ra entonces demo crática)
gozaban de bue na salud en la Inglaterra de la década de
EL ESTADO BENEFACTOR COMO AM ENAZA A LA
LIBER T A D Y A LA DEMO CRACIA
1930, una vez más se les podía describir corno amenaza-
das, porque estaban presentes y porque reciente m ente
E l argume n to de que los movimientos hacia la democracia habían que dad o ahogadas en otro importante país "avan-
pone n en riesgo las libertades individuales fue art icu lado zado", en este caso Ale mania-Austria. y así corno en la
de la manera más plena en Inglaterra durante la segunda Inglate rra de la décad a de 1860 habían surgido fuert es
mitad del siglo XIX. Como ya sugeri rnos, la razón radica en de mandas por exte nder de m anera considerable los de-
el desarro llo desigual de la "libertad" y la "igualda d" (en rechos políticos, la experiencia de la Gran Depresión e n
el sentido de igua ldad de derechos al voto para los va- la década de 1930 en Inglaterra había llevado a fue rt es
ron es) entre los E sta dos europeos más gra ndes: sólo en demandas de u n pap el más activo del Estado en la econo-
Inglaterra estaban es table cidas las lib ertades individuales m _ía,
. mismas que tenían ta mbién, . en pa rte por la influencia
y podían po r co nsiguien te - con cie rta ayu da de los dis- de Keynes, un nuevo poder de p e rs uasi ón. En este p unt o
turbios de Francia - presentar se corn o vu lne ra bles en una Hayek, co n la autoridad de qu ien, dad o su trasfondo aus-
época e n qu e pode ro sas fuerzas políticas levantab an su tri aco, conocía perfectam ente la natural eza p recaria de la
clamor en favo r de la extensión de un dere cho político aún libertad, emi tió su elocuente adve rtencia de que la inte r-
enton ces bastante restri ngido . fere ncia gubern amental en e l "mercado" se ría destructiva
para la libert ad .
P aso ah o ra a u na en carn ación su bsigui ente de la tesis
defriesgo. La p re tensión ' m ás contemporánea y por lo Hay un capítu lo en el libro (capítulo 9) que, co n el
tanto más familiar esquéesel Es tado benefactor el que encabezado de "Seguridad y libertad", tr at a en esp e cífico
po ne en riesgo las libertad es individuales así como la
de asuntos de política soci al. Los
'i1'e'oc onse rvador es de hoy
se escandalizaría n co n su lectura, pues H a) ek va sorpren-
ge st ión democrática : Curios'amente, los primeros ru-
dentem en te lej os en ap oyar lo que más tarde se llamaría
mores de es te argum ento se origi na ron también en I ngla-
Estado benefactor. Sale en defensa de "la cert idu mbre de
terra, donde la acusación fue esbozada en la famosa Th e
un m ínimo dado de sostén para to dos", es de cir, de "un
road to serfdom de Frie drich Hayek (1944), esc rita en
m ínimo de alimentos, techo y ves tido suficientes para
37 Véase el ensayo de Scheler de 1919 "Vo n zwei d eutscb cn Kr ankheu en " (Sob re preserva r la salud y la capacidad de trabajar", así como de
dos e nferm ed ades ale ma na s), e n Schriften Ztlr Soziologi e, op. cti., pp. 204-219. E n 1923
Sche ler put-H có a mbos tra ba jo s en un a r ecopil a ci6 n ti tu lad a N ot íon and Wel- 38F ric dric h A . Hayek, Th e ro ad to serfdom , C hica go, U nivc rsi ty c f Chicago Press,
tanscno uung '111 hacer nlnti llJl:¡ referenci a en su prefacio a la co r urnd tcció n en tre el red ición, 1976 .
t:lIsa)'l l de 1'J ro Y el d e 191Y .

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128 R ETÓR ICAS DE LA INTR A NS IG EN C IA LA T E SI S D EL RI ES G O 129

un segur o asisti do por el Es tado co ntra la enfermed ad, los diversos campos de la po lítica económica, pero el argu-
accidentes y los de sastres naturales . Critica, ciara, cierto mento se expresaba en términos tan gene rales que aún era
tipo de "p lane ación de la seg uridad qu e tie ne un efecto e minen temente útil cuando las medidas del b ie nestar
tan insidioso en la lib ertad" y previene tamb ié n que "las so cial encabezaro n la agenda de los re form ad ores.
políticas que se siguen aho ra por todas partes, que ofrecen La estructur a bás ica del argum ento era no tablemente
el privilegio de la segu ridad ora a tal grupo ora a tal otro, sencilla: toda tendencia a la expansión del radio de l go-
están... creand o rápidamente co ndiciones e n que la lucha bierno está destinada a amenazar la liberta d. Esta afirma-
por la seguridad tiende a hacerse más fuerte que el amor ción se basaba en e l sigu iente ra zonamien to: i ) la gente
a la libertad"." Pero e n aq uel tiempo, la crítica de Hayek generalmente no pu ed e ponerse de acuerd o m ás que en
a las políticas de bienesta r social era notable mente res- unas pocas tar eas comu nes; ii) para ser democrático el
trin gida en una obra por lo de más tan m ilita nte . Tal vez gobierno tiene qu e ser co nsensual; iii) el gobierno demo-
no pudo e l itar compartir , o no quiso ofende r, el abru ma- crát ico sólo es posible por co nsigui ente.cuando el gobier-
dor sentimiento de solidarid ad y comunidad qu e era tan no confina sus actividades a las pocas so bre las que la ge n te
caracte rístico de la Inglaterra de los tiempos de gue rra y puede pone rse de acuerdo, y iv) de ahí qu e cuando el
qu e se reflejaba en el ap oyo virtua lmen te unánime de la Estado aspira a emprender imp ortan tes func iones ad i-
l. opinión pública al Info rm e Beveridge, esa Carta Magna cionales, encontrará qu e sólo puede hacerlo por coerción, /
¡ y ta nto la libert ad como la demo craci a serán destru idas. ¡
del E sta do benefacto r, cuando se publicó a fines de 1942,
! sólo u n añ o m ás o menos antes de Th e road to serfdom :" "El pre cio que te nemos que pagar por un sistem a demo-
¡ Com o pronto se verá, Hayek pasó a un a p osición mucho crático es la restricci ón de la acción del E stado en aquellos
11 más crítica una vez qu e los sent imientos de tiempos de terrenos dond e pue de obtenerse el ac uerdo ." Esta es la
guerra se hab ían aplacadoy las disposiciones del tipo d el manera en qu e Hayek exp resó la cuestión fund am ental ya
11 I1 E stado benefactor se h ab ían expandido efectiva mente en en 1938 en u n trabajo qu e menciona en su prefacio a The
muchos países durante la primera década de la posguerra. road lo serfdom, diciendo que contiene e l "argum ento
Con todo y sus restricciones, Th e road to serfdom dio sin central" de su libro." E n otras pa labras, la propensión a la
embargo un amplio fundam ento par a infe rir qu e el E sta do "servidumbre" de cualquier país es una funci ón dire cta,
benefactor amenaza la libertad y la democracia. E l libro m onót onamente creciente, del "radio" del go bi erno. E ste
fu e escr ito ante todo como una polémica contra la "p la- argumento simplista es aún el pu nt al p rincipal d e la tes is
neación" o con tra lo qu e a Hayek le pa re cía u na tendencia, del rie sgo aplicada al Es tado benefactor.
1
'1 o unas presione s, hacia un pap .. ' m ás activo de l Estado en El p ropio Hayek pasó a un ataque explí cito co nt ra el
I Estado benefactor según esa lín ea en su siguiente publi-
"/bid., pp . 120-121. 122, 128 . caci ón importan te,7h e constitution of liberty (19 60). O cu-
I! 4<l Véase Jos é Hanis, "Einige Aspckt e d er britl schcn Sozlalpollti kw áhrc nd des Z wciten
Welt kti egs" (Algunos as pec tos de la pol ítica so cial brit án ica du ran te la segunda G uerra
I 41 Fri ed r ich 1\. H ayek . "Frccd nm a nd lhe economic systcm ", Con tem porary Review,
M undial ), D ie Erusteñung des Wohlfahnsstaats in Grossbritanníen und Dcutsch land, 1850-
I 1950 (El d esarrollo del E stado be nefac to r en Gra n Bre taña y Al em ania, 1850- 1950), de
153, ab ril de 1938; reim pre so e n for ma am pliada en Pubíí c Policy Pamphlcc 29, de H .O .
Gideonse, (comp.), Chicago, U nlvcrs ity o f Cbrcago Press , 1938. p. 28 .
,ii W o lfgan g J . Mo mmsen (com p.), St uttga rt, Kleu -Con a, 1982 , pp . 255-270.

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130 R E T ÓR IC AS D E L A INTRANSIG EN C IA L A T E SIS D EL R IESG O 131

pa la to talidad de la te rce ra parte (cap ítulos 17-24) de esa proporcionar cier tos servicios - poder que, a fin de lograr
ob ra, titulada "La lib ertad en el E stado benefactor". E n su propósito, tiene que usar para la coerción discrecional
el cap ítul o in icial de esa sección, "L a de clin aci ón del de los individuos"."
sociali smo y el na cimiento del Estado benefactor", H ayek La afirm ación de que el Estado b enefacto r es una ame-
parece casi lamentar retrosp ectivamente h ab er esta do naza a la libertad y a la democraci a no era particularmen te
la dran do a quien no debía en Th e Toad to serfdom: por una creíble cuando H ayek la hizo en 1960. Durante la s dos
diversidad de ideas que expone, sus blancos principales en primeras déc adas de la posguerra la opinión pública en
aq uel libro, la "planeación" y e l so cialismo en su versión Occidente hab ía quedado básicamente convencida de que
ortodoxa m arxist a, han perdido gran parte de su atractivo la legislación de bienestar público expandida, en la mayo-
ta nto par a los obre ro s como p ara los intelectuales en el ría de los países después de la guerra, había contribuido
periodo de la po sgu erra. Pero lejos de que tod o ande b ien de m anera im portante no sólo al crecimiento econ óm ico
hay todavía amen azas de que p recaverse : son en re alidad ya la suavizaci ón del ciclo de los negocios, sino también a
tan to más graves por ser más insidiosas, mientras que los la paz social y al fortalecimiento de la democraci a. Las
ex plan eadores y ex socialistas siguen apuntando a una mismas conferencias de 1950 de T. H. MarshaIl a cerca de
" distrihuci ón de los ingresos [qu e] se hará coincidir con su "La ciudadanía y la clase social" que hemos mencionado
concepción de la jus ticia so cial... en consecuencia, aunqu e aquí de manera tan prominente, consagraban al Estado
el soc ialismo ha sido en ge n era l abandonado como meta benefactor como el logro que coro naba la socied ad oc-
po r la cual luc har deliberadamente, no es cierto en m odo cid en tal, puest o qu e comple m enta las libertades indivi-
alguno que n o h ayamos de estab le cerlo todavía, au n cua n- du ales y la p articip ación democrática con un conjunto de
do inde libe radam en te " ." adquisiciones sociales y e conómicas. El co nsenso en torno
D esde esta persp ectiva, es el E sta do benefacto r lo que de es ta idea que da bien descrito por Richar d Titmuss, qu e
se mu estra aho ra como el nuevo riesgo principal par a la en 1958 escribía:
lib er tad. Au n qu e algun as de las prudentes formulaciones Desde [1948] sucesivos gobiernos, co nse rvad ores y laborist as, se
de Th e road to serfdom están en un as pocas páginas inicia- han atareado en la operació n más efe ctiva de los diverso s se rvicios,
les del capítu lo acerca de la seg ur idad so cial, Hayek des - con extensio nes aq uíy ajustes allá, y amb os partid os, dentro y fuer,
pli ega en efec to una crít ica detallada, exh austiva, e n su de su gestión, han p roclamado el mantenimiento del "E stado
ben efactor " como artícul o de fe."
extenso tra ta mien to sub siguie nte . Así, se denunci a la
seg urida d so cial en términ os bastante ge nerales porque la E n la m ayoría de los p aíses industrialmente avanzad os
redistr ibució n del in greso es ahora "su meta efectiva y prevalecía una situació n parecida. La abrumadora apro-
confesada en tod as partes". Y el tema principal es una y bación y la popularidad en que se complacía el Estado
otra vez el del riesgo: "La libertad está críti camente am e - ben efactor durante la larg a luna de mi el de la posguerra
nazad a cua n do se da al gob ie rno el pode r exclu sivo de
, l tnd., pp. 2$1)-290 .
42 F rie d ric h A . Hayek, The const ítutio n o/ Ilberty, C hica go, U niversiry cr Chic ag o 44 R ichard Titmu ss, Essays Oll the " Weifare State" , Lon dres, AlIen & U nwin, 1958,
página 34 .
P ress. 1960, p. 256. ,1
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132 R E TÓ R ICAS D E LA ¡ ,<T R ANSI G EN C IA LA TES ¡S D E L RIESGO 133

contrasta marcad ame nte co n la generalización de la hos- mi ento económico y actuaban a su vez co mo los famo sos
tilidad con q ue, como obs ervam os en el capítulo 2, tropezó "estabilizadores incorporados" (built-in ) qu e soste ndrían
la expansión del derech o al voto en el siglo X IX . H abía por la demanda d e los consumidores en cualquier recesión.
supuesto voces disc ordantes, co mo la de H ayek, pero e n Esta particular Harmonielehre (doctrina de la armonía)
co mp ara ción con aqu ella época anterio r, se logró un no- fue impugnada implícitamente a co mienzos de los años
table conse nso: el pu nto de vista dom inante er a que la sete nta por J a mes O 'Connor e n su ar tícul o "The fiscal
ges tión democrática, la gestión m acro económica keyn e- crisis of the State,i: ampliado después en form a de libro
siana qu e aseguraba la estabilidad y el crecimiento económi- con el mism o título." Allí donde otro s habían visto armo-
cos, y el E stado benefactor, no sólo son compatibles, sino que nía, O'Connor formulaba la impresio nant e te sis de ljue el
se refuerzan uno a otro casi provi dencia lme nte. Todo esto Estado capi talista moderno estaba dedicado a " dos fu n-
cambió ra dicalmen te con los acontecimientos - revueltas cio nes básicas y con frecuencia mu tu am ente contradi cto-
estudiant iles, Vietnam, golpes petroleros, estanflación - de rias" : p rimero, e l Estado deb e asegur arse de que tenga
fines de los años sesenta y comienzos de los set en ta. El lugar una inversión neta continua, una formaci ó n de capi-
resultado fue un renovado grupo de tesis del riesgo que tal , o, en términos m arxistas, una acumul ación por los
pronto hizo su aparición con refuerzos mutuos. cap italistas: ésta era la " función acumul ativa" de l Estado;
E l al egato inmediat o no era qu e el Estado benefacto r en segun do luga r, el Es tado debe preocuparse por rua n te-
pusiera en riesgo la de mocracia o la lib ertad, sino qu e no ner su p ro pia legitimidad propo rcionando a la población
casab a con el cre cimiento económico. Así como Rob ert p atrones de co nsu mo, salud y educación apropiados: esta
i Lowe y otro s op osito re s b ritánicos a la reforma del vot o es la "función de legitimación" del Estado."
hab ían adve rtido en la seg unda mi ta d del siglo X IX que la ¿P o r qué habr ían de ser cont ra dicto ria s es tas dos
\i! extensión de los dere chos políticos minaría el progreso fun ciones, es deci r coartarse una a otra pro duc iendo una
té cnico y el lib re m ercad o, orgullosísimos logros de la "crisis"? En con traste co n el nítido silogism o de la p ropo -
ji
\! épo ca qu e acababa de te rminar , así se alega ría aho ra qu e sició n de Hayek que re lac ionab a el cre c.c .ue " radio" de
l' el Estado benefactor po ndría en riesgo el consp icuo éxito la actividad estatal con la ru ina de la libertad, O ' Ca nnor
1,:· económ ico del periodo de po sguerra , es decir e l crec i- nun ca no, l o dice del todo, aunque insiste much o .e n
miento dinámi co, el baj o desempleo y los ciclo s de nego- cuántas te ndencias al presu p uesto dc ucitar io, la m íluci óu
II y la rebeldía ante e l im pu esto pudo docum enta r e n esa
cios lindamente "su avizad os".
Se dio una primera voz de alert a desde la izqui e rda, época como resul tado de la expan sión de lo qu e él lla maba
\!
sie mp re ate n ta a las " contradicciones" emergentes del the warfare-welfa re state . E ste té rmino hab ía sido creado,
capitalismo. El pe nsa m ie nto keynesiano, do mi na nt e por por sup ues to, para criticar al Es tado benefactor desde la
en tonces, m iraba el crecimien to y la es tabilidad eco n orn i-
cos, por un a pa rte, y los gas to s del Es ta do benefactor, po r 4S Jame s O'Connor, The físc al crisís ofthestate, Nueva York, St. Marti n's Prcss, 1972;
el artículo del mismo título apareció en Soc ialíst Revolution, 1, enero-febrero de 1970,
11I la otra, co mo mutuam en te sos tenidos: los " pagos de tran s- páginas 12-54 .
fe re ncia " expandi dos se hacían posibles gr acias al cre ci- 46 O'Conu o r. Fiscal crisis . p. 6 .
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134 R E T Ó R ICAS D E LA IN T R A N S IG E N C IA LA TESIS D EL R. IESGO 135

izqui e rda. E n va rios asp ectos sin embargo el ataque de dentales a m ediados de la década de los setenta le dieron
O 'Co nno r tie n e mu cho en común co n algunas críticas ah or a una cre dibi lidad de que ca re cía cu ando H ayek ha-
de sde el lado opu es to del espectro políti co, co m o p ued e bía apelad o a e lla qu ince años antes. La inestabilidad
verse por la siguie nte frase que es tal vez lo m ás cercana p olítica intensificada o el m ales tar de varios países occi -
a u na ex plicaci ó n d e su sup u e st a contradicción : "La de ntales clave tenía e n realidad orígenes m uy diversos: e l
ac umul aci ón de capi ta l so cial y gas tos soci ales [p ara la escá ndalo W at e rgate e n los Es tados U nid os, la debilidad
sal ud, la educaci ó n y el bi enestar] es un proc eso irracional de los gobi e rn os ta nto co nse rvadores como lab ori stas en
de sde el punto de vista de la coherencia ad ministrativ a, la la G ran Bre tañ a, la brusca es cal ada de l te rro rism o en la
estabilida d fis cal y la acu mulación de capital potencial- A le m a ni a Occide ntal y las in cer tidumbres de la F ran cia
m en te provech osa.":" posgau llist a . Sin e m ba rgo, muchos a nalistas políticos ten-
En medio de los numerosos desconte ntos de los años di e ro n a h ab lar de una general " crisis de go bernab iJida d
se te nta, la noticia de que un a contradicción hasta entonce s (o ingobernabilidad) de las democracias" como si fuera una
no di agnost icada de l capitalism o se había desc ub ie rto en aflicción uniforme. Hubo también mucha pa lab rería acerca
los Estado s U ni dos se di vulgó ráp idam ente, por muy va - de la "sob re car ga gube rn amental", térmi no qu e insinuab a el
cilante s qu e fu e ran los fund amentos de la proposi ción. comie nzo de un di agnóst ico de la " crisis" señ ala ndo con
D esde la izquierda, una vez m ás, J ürgen H abermas hizo de dedo acusador varias e mpr esas n o n om b ra da s del E sta do.
ella u n uso extenso e n su influyentelibro L egitim ationspro - E stas p reocup acio nes es tab an tan difu ndidas qu e fue -
bleme im Sp atk ap italism us (P ro ble mas de legitimación e n ron es cogidas como campo de estu dio por la Co mis ión
el capi talism o ini cial) (1973), qu e se publ icó e n E sta dos T rilate ral, grup o de ciudadanos promin e nt es de E uropa
Unidos con el título m ás viv az y arm onioso de L egitima- Occidental, J apó n y E stados Uni dos qu e se había co ns ti-
tion crisis." Pero a su ve z la opinión co nservado ra se dio tuido en 1'J73 para consider ar prob le m as co mu nes. Un
cuenta b as tante pro nto de su propia afinidad con la tesis informe de la Co misió n fue esbozado por tres prom ine n-
de O'Connor. Só lo qu e en lugar de ver los gas tos e n tes científicos sociales y p ub licado e n 1975 con el llam ati-
aumento del Estado benefac to r como algo qu e minab a el vo títu lo de Th e crisis ofdemocracy:" E l capítu lo acerca de
capitalism o, tr ansfo rmó el a rgum en to y p rocla m ó qu e eso s los E stados U n id os, escr ito p or Samuel H untin gto n, se
gastos, co n sus consecue ncias inflacio na rias y de o tras co nvirtió e n un a cl ecl aración am p liam e nte le ída y m uy
maneras desestabi liza doras, era n un a grave amen aza a la influyen te . M a nifes taba u n nu evo argu mento te nd ie nte a
gestión dem ocrática. ha cer a la recie nte expa nsi ó n del gast o e n bi e nest a r res-
Según es a form a la t esis del ri esgo fue invocada de po ns ab le de la llama da crisis de gobernabi lidad de la
m odo rem ozado contra el Es tado benefactor, y los p roble- democracia estadu nid e nse. E l razon amie nto de H u ntin g-
mas de gesti ón q ue h ab ían brotado en vario s países occí- ton es bas tante fran co, au nq ue no de sprovisto de orna- .
47/bid., p. 10. <19 El lfLulo co mp leto es Th e crisis of dcmocracy. Rep on 0 11 the govemability of
48 J ürgen H aber mas , L egit ímat íonsp ro blem e im Sp iitkap ítolismus , F ran cfo rt, dcmocracies l o thc Trilatcral Conuníssion, de Miche l J. Crozler, Samuel P. H unungt on
Suhrkamp, 1973, y L egitim alion crisis, Boston, Bcacon Press, 197 5 . y Joji Wata nuk i, N ueva York, Ncw Yor k Un lversity Prcss. 1975.

_-_._._._- - - - - """""""- - - - - --- - - - - - - - - - - - -


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136 R ETÓ R ICAS DE LA INTR M <S IG EN CIA LA T E SiS D EL R IESGO 13;\


mento retórico. U na primera sección a ce rca d e los te , en sus conclusiones H u nt íngton no retorna al Estado
acontecimientos de la década de los sesenta parece cele- benefactor qu e había identificad o anterio rme nte como el
brar inicialment e la "vitalidad" de la de mocracia esta du- culpable origi nal de la "crisis de la dem ocrac ia", y aboga
nidense expresad a en el "renovad o compromiso con la simplement e por u na ma yo r m ode ración y menos "credo
idea de igualdad " para las minorías, las mujeres y los apasionado" de la ciudad anía como remedi os a los m ales
pobres. Pero pronto el lad o oscuro de este impulso en de la democracia. No obstante, tod o lecto r at en to al e nsa-
ap ariencia excelen te, el costo de ese "brote de mocrático", yo en su conjunto saca de esa lectura la sensació n de qu e,
se des nuda en una frase lap idari a: "La vitalidad de la en toda lógica, hay qu e hacer algo co n el paso al bienestar
democracia en los Estados Unidos en la déca da de los si es que la de mocra cia estadunide nse ha de re cobrar su
sesenta p rodujo un aumento considerable de actividad fuerz a y su auto rida d.
gubernamental y una disminución considerable de la auto- Huntington no ha ce re ferencia a Hayek,? aunq ue com-
ridad gub ernamental " ." La dism inu ción de la au toridad parte con él'el punto de vista básico de que la libertad y la
está a su vez en e l fo ndo de la "crisis de gobe rnab ilid ad". democracia están amenazadas por la nueva intrusión del
¿ Cuál era pues la naturaleza del aumento de ac tividad Estado en el amplio te rr en o del bienestar so cial. Pero las
gubernamental, o "s ob recarga", qu e estaba tan íntima- razones aducidas para la eme rgen cia de la ame naza so n
mente ligada a ese so mbrío resultado ? E n la segunda bastante diferent es. Para Hayek el consenso democrático
m itad de su ensay o H u nti ngton co n testa a esta pregu n ta no puede ya alca nzarse pues to qu e el Estado insiste c n
señalando el aume nt o ab so lut o y re lat ivo de varios gas tos tomar para sí nuevas actividad es, de manera qu e se ha ce
para la salud, la educa ción y el bienesta r social en la ne ces aria la coerció n. Es te esquema ha bía sido confeccio-
década de los sesenta. Ll am a a esta expa nsión e l " paso al na do origi na lmen te por Hayek par a demos trar qu e lo que
1: bienestar" (We lfare Shift) , en contraste co n el "paso a la él llamaba pian eación eco nómica colectivist a es o impo-
1
I
defensa" tDefense Shift) mu cho m ás limitado qu e siguió a sible o totali taria o ambas cosas. E n rea lidad las nuevas
1
1
la guerra de Co re a en la décad a de los cincue nta. A quí activid ad es soci ales de bi enest ar e mprendidas por varios
menciona dcs tacadamen te a O'Connor y su tesis neornar- esta dos occiden tales e n el per iodo de posguerra, y luego
;'
xista, que ve también en la expansión del gas to en bie nes - de nuevo en los años ses e nta y setenta, resu ltaban p reci-
I tar una fue nte de "crisis", y cri tica sólo a O'Conno r por samente de ese co nse nso nacional qu e Hayek hab ía de-
haber in te rp re taJ o errón eamente la crisis co mo de l capi- cre ta do de an te ma no como inco ncebible . H unt ington
talismo - es decir, como eco nómica, en lugar de ese ncial- reconocía ple na mente la realidad de ese "ímpe tu demo-
mente política p or su na tura leza ." crático", pero proclamab a despu és qu e el debi litamient o
Ii El resto del ensayo se dedica a una vívida descripción de la au to rida d y la crisis de la dem ocracia e ra n sus con-
de la erosión de la autoridad gu bernamental du ran te los secuencias involuntarias, imp revistas e ine vitab les.
l-i,
"
últim os años sesent a y los primeros se tent a. Extra ña rne n-
'-
-, 52N i tampoco lo hace Hu nt ingt o n e n su siguien te o bra de mayor a li c ll l o ,A mcricGJI
i' . 50Ibi d., p . 64. Subrayado en e l or iginal. polines: Th e promise ofdisha r-mony, Ca m bri dge, Ma ss., H a rva rd Unívcrsit y Press. 1981,
tu« , p . 73 . q ue desarr o lla much os de los lemas de su e nsayo e n Th e crisis of dernoc racy,
138 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS D E L RI ESG O 139

E l argu m ento era en realidad una aplicación a los Esta- las políticas de bienestar social corno contraproducentes
dos U n id o s una tesis anterior del tipo tesis del riesgo y mal orientadas, siguiendo las líneas de la tesis de la
que h abía sido muy útil a Huntington en su análisis de la perversidad y la tesis de la futilidad.
políti ca de las sociedades de bajos ingresos. E n varias
publicaciones qu e lo defi niero n corno un científico políti-
co innovador, hab ía arg u men tado que el desarrollo eco- R E FLEXIONES E N TORNO D E LA T ES IS D E L R IESGO
nómic o en e sa s so cie d a d e s, más q u e contribuir al El riesgo y sus m itos asociados
"desarrollo político ", es decir al progreso hacia la demo-
cracia y los de rech os humanos, está aportand o demandas "Ceci tuera cela" (esto matará a aquello) es el títu lo de
y pre siones creciente s que pesan sobre las estructuras un famoso capítulo de la novela de Victor Hugo: Notre-
po liu cas existentes y poco institucionalizadas, dando como Dam e de Paris. Allí, ceci se refería a la imprenta y al libro
resu ltado el " de caimie nto político" y los golpes militares." qu e, con la invención de los tipos móviles, tomaría el lugar,
La confirmación parcial de su tesis por las crisis y los según explicaba Victor H ugo, de cela, es decir d e las
levantamientos políticos experimentados por numerosos catedrales y demás arquitectura monumental como expre-
paíse s latinoam ericanos y africanos durante los años se- sión p ri ncip al de la cultura occidental. M u ch o más recien-
senta y set enta alentaron tal vez a Huntington a intentar temente se anunció un derrumbe similar para el libro
ap licarla al "Norte ", en particular a los Estados U nidos . mismo: según Marshall McLuhan, la impresión y edición
Pero aquí la prueba de que hay que pagar un precio "lineal" estaban destinadas a su vez a ser obsoletas, ya que
te mible -- en libertad y en democracia - por echarle en- "el circuito eléctrico" en general y la televisión en par-
cim a al Estado nu evas tareas que eran en el m ejor de los ticular se impondrían.
casos ambiguas. L os Es tados Unidos y otras democracias Podrían reunirse muchas profecías parecidas de seme-
oc cid en tal es qu e a mediados de los añ os sete nta habían jantes surgimientos-y-caídas conjuntos, pero pasaré direc-
decla ra do a menu do que eran "ingob ern ab les " y que es- tamente a hacer dos observaciones generales: i) tales
taban dobl egadas, si es que no aplastadas por la "sobre- p rofe cías resultan absolutamente correctas - excepto
carga", seguían sus re spectivos caminos sin grandes cuando no lo son, y ii) corno la frecuencia con que se
accidentes o derrumbes. Y el terna de la " crisis de gober- hacen tales declaraciones es considerablemente mayor
nabilidad" desapareció del discurso común tan repentina- que lo que ocurre "en la naturaleza", debe haber algún
mente corno había hecho su aparición. atractivo intelectual inherente a su formulación.
No es que la discusión en torno del Estado benefactor E ste atractivo se debe en parte, sin duda alguna, a la
se apl acara . Por el contrario, pronto se montaron ataques promesa warhol iana de esa celebridad de quin ce minuto s
más violen tos, pero éstos ahora impugnaban directamente que tales predicciones ofrecen a sus auto res . Por ejemplo,
cuando un nuevo material (digamos el nylon) empieza a
53 Véase Samuet P. H u nti ng jo n, "Poli tical dev clopment and pc liti ca l decay", World
Polit ícs, 17, abril de 19 65, YPolid eal arder in ch angingsocieties , N ew H aven ,
entrar al mercado de otro más antiguo (la se da), no sólo
Yale University Press. 1968. es más fácil , sino también más impresionante anunciar

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140 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA LA TESIS DEL RIESGO 141

que el proceso ocas io nar á la total desaparición de este La tesis del ri esgo sa ca una fuerza considerable de sus
último, que explorar las maneras en que ambos podrían conexiones con estos div e rsos mitos y es te reo ti pos. El
finalmente coexistir y llegar a ocupar sitios en el mercado argumento de que un nuevo adelanto pondrá en peligro
bien definidos. otro más viejo es de alguna manera inmediat am ente pr o-
Más en general, el frecuente recurso a las declaraciones bable, como lo es la idea de que una antigua libe rta d ha
del tipo ceci-tuera-cela puede interpretarse como arraiga- de ser más valiosa o fundamental que una nueva (o "no-
do en una terca "mentalidad suma cero". Eljuego de suma vedosa") . Reunidos, estos dos argumentos forman un po-
cero, donde las ganancias del vencedor son matemática- deroso alegato contra todo cambio en elstatu qu a. Tal vez
mente iguales a las pérdidas del perdedor, es por supuesto sea por su apoyo a esas fáciles conexiones automáticas de
predominante en el mundo de los juegos y tiene una la tesis del riesgo con imágenes mentales fuertemente
poderosa impronta en nuestra imaginación estratégica. arraigadas, por lo que sus protagonistas se han conforma-
Hace algunos añ os el antropól ogo George Foster propuso do con argumentos bastante endebles. '
un término cu lt uralmente más significativo, la imagen del Al disponerme a examinar los principales episodi os
bi e n lim itado, para designar esa mentalid ad. Sus estudios intelectuales en que se invocaba la t esis de l riesgo, espe-
de las comunidades cam p esinas indígenas de México le raba confiadament e top arme con los más r efin ados e ntre
sugi rie ron la existe ncia de una difusa creencia en que toda los diversos argu m entos "reaccionarios" con que tend ría
ganancia fortuita en una dirección, para un individuo o que vérmelas en mi panorama. Esa expectativa ha qu eda-
p a r a un gru po , está conde nada a se r equilibrada, y por do frustrada. En lugar de la rica argumentació n h istó rica
11 tan to de hecho borrada por una pérdida equivalente e n que me esperaba, los proveedores de proclamacio nes de
"
1
otra dirección." riesgo, desde Robert Lowe hasta Samuel Huntington, se
1 Mirando más de cerca, uno encuentra a menudo que las han conformado a menudo con simples afirm aciones de l
I afirmaciones del tipo ceci-tuera-cela apuntan a un resulta- tipo ceci-tuera-cela. En el caso de Huntington, por ej e m -
I! do negativo más que de suma cero: perdemos y ganamos, plo, el lazo primario que se establece entre el paso al
pero lo que perdemos es más preciado que lo que gana- bienestar y la creciente "ingobernabilidad" de los E stados
'1 m os . Es lo que se llama un paso adelan te y dos atrás: lo Unidos es el hecho de que estuvieran ap ro p ia damente
i
!! qu e al principio parece un progreso n o sólo es ilusorio, sincronizados, y que el paso precediera al brote d e ingo-
ji sino francament e empobrec edor. Esas situaciones son bernabilidad en la democracia estadunidense a mediados
semejantes una vez más en la secue n cia Hubris-Nérnesis, de los años setenta - brote que después resultó se r de
111
donde los diose s castigan al hom b re por aspirar a un corta duración. Es como si pudiéramos prescind ir de la
conocimiento prohibido o por hacerse demasiado pode- demostración de cualquier nexo ca u sal m ás persu asivo
li l roso, rico y exitoso; al final éste queda peor de lo qu e una vez que podemos señalar una secuencia de eme r-
,1
!' es ta ba antes (si no es qu e mu e rto ). gencia-y-caída tan b ie n sincronizada: hab rá un sal to colec-
li1 tivo a la conclusi ón de que los dos está n íntima m e nt e
54 George M . Foste r, Tsiruzuruzan: M exican pe asants in a changing world, Boston ,
Linle, Brown, 1967, cap . 6. [Traducido al español por e! Fondo de Cultura Econó m ica.] relacionados.
til'
i:
,1,
!

142 RETÓ R ICAS D E LA INTRANS IGENCIA


I
LA TES IS DEL RIESGO 143
El riesgo versus el apoyo mutuo
I
I Y sin embargo es difíci l creer que los críticos del E stado
La tesis del riesgo no es la única man era de establecer benefactor que exp re saro n la proclamación de riesgo e
conexiones entre do s intent os sucesivos de cambio so cial hicieron con ello un argu me nto hist6rico hu bieran olvida-
o de reforma. Es fáci l visualizar la línea de razonamien to do por completo las anteriores proclamaciones de arm o-
opues ta: qu e un a reforma o institución ya establecida A
sería forta lecida y no de bi lita da (co mo en la proclamaci ón I
J
nía y mutu o apoyo. Si ellos te nían ra zón demostr arían,
de spués de to ci o, que los analistas an teriores es taban
de riesgo) por una ins titución proyecta da o re forma B; que rad ica lmente de sorientados: las p olíticas de bienestar so-
se requie re la adopció n de B pa ra dar fuerza y significado cia l, en lugar de ap un talar el cap italismo y dar soportes a
a A; qu e B es necesaria com o co mplem ento de A. Este la democracia, estaban efe ctivamen te minando esas for-
argum en to de la complementa riedad, la armonía , la siner- maciones. Para generaliza r un poco : Un curso de acción
gía o e l ap oyo mutu o sue le formu larse bastante tie mp o adoptado exp resamente para prevenir un suceso temido
antes que la proclamación de ri esgo , pues será expresada resulta qu e ayuda a provocarlo. Sería sin duda una delicia
p or los primero s abog a dos "pro gr esis tas" d e B mucho pa ra los pensadores conservadores exponer esa clas e de
ante s de qu e B haya llegado a se r una realidad inminente secuenci a, qu e se las arregla p ara introd ucir la perv ersida d
o efe ctiva qu e mo vilizará entonces a los re accion ari os y p or encima del riesgo , ya que se muestra una acció n qu e
sus argume ntos . Es te in te rvalo entre los m om entos en resu lta en lo op uesto de lo que se proponía. D e hech o, la
que em ergen los dos a rgu me ntos opuestos hace conce- se cuencia pinta la acc ión hu m ana y la planeación "deli be -
bible que nunca se e n fre n te n e l uno a l otro. radas" en su más lamentab le impo te ncia - de manera
E l debate sobre las políticas de bienestar so cial es tal muy semejante a la historia de E dipo, dond e el activism o
vez un caso pertinente. Cua ndo esas po líticas empezaron mismo d el rey -padre , su tent ativa de esquivar el destino
a ser defendidas y adop ta das, un argumento importante anunciad o (ordenando la muerte de l niño E dipo) es u n
en su favo r e ra que fuero n ind ispensabl es para sal var al eslabón importante en la secuencia de acontecimientos
cap italismo de las consecue ncias de sus excesos (desem - que hacen qu e se cumpla la p ro fe cía divin a. Muy cons-
pleo, migración m asiva y desintegración de la co mu nidad ciente y bastante e nca n tado de esa clase de se cuencia,
y de los siste mas familiares exte nso s) y para asegurar que J osep h de M aistre la cara cteri zó como una "afectación"
los derechos políticos nu evament e instituidos o ampliados especial de la P rov ide ncia en su not ab le form ulació n del
no cayera n en el ab uso debido a la existenci a de grandes efecto perverso citada e n e l capítulo 2.
can tidades de vo tan te s in ed ucados, insalubres y emp ob re- Inst igados po r un m ito más, algunos partidarios de la
cid os. E sos p rem aturo s argumen tos en aparie nciarazon a- tesis del riesgo pueden sen tirse así con fiados en sus creen-
bies e incluso poderosos e n favor de las medidas de cias cuando ana lizan el argu mento del mutu o apoyo y el
h ienes tar so cial fueron to talme n te sos layados por quienes gra do asombroso, p ara ellos re confortan te, en qu e los
más tarde su brayaron las diversas maneras en que el Es - homb res pu eden caer en el error. Pero otro s lleg ará n a
tado benefacto r entra e n co nfli cto co n el cap ita lismo, la percibir que, re unid as, las dos te sis opuesta s definen u na
libertad o la es tabilidad de la democracia. rica zona dep osibilidades interm edias que con tiene la m a-
,--

144 R ET Ó RI C AS D E LA INT R A NSI G E N CI A L A T E SI S DEL R IESG O 145

yor part e de las situaciones históricamente pertine ntes . de circunstanci as específicas que de las car acterísticas
U na vez que el riesgo y el m utuo apoyo se ven como dos intrínse cas de las reformas .
cas os lím ites e igual me nte irreales , es posible por cie rto E n vista de tales co mplicaciones del " mundo re al", no
conceb ir un a amplia variedad de maneras co mpuestas e n es so rprendente que las discusiones ace rca de la inte rac-
las que una nueva reforma puede interactuar co n una más ción en tre progresos pasado s y progresos plane ad os para
anti gu a qu e es tá ya estableci da ." el futu ro se hay an limitado en gran parte a dos casos
U na posibilidad evide nt e es qu e los p artid ari os del extrem os. E ncontra r combin aciones factibl es de lo nu evo
apoyo mutu o y los del riesgo tengan ambos razón, pe ro y lo viejo sin trabajar con las ilusiones del apoyo mutuo , a la
opcionalmente: u na nu eva reform a fort ale ce una vieja vez qu e se está alerta de los peligros que ame naz an, es de
durante algún tie mpo, pero e ntra en conflicto con ella manera esencial u na cuestión de invención histórica práctica.
después cu and o la nu eva re forma sobrepasa cierto punto .
O tomemos la se cue ncia opuesta: la lucha por un a nu eva R iesgo ve rsus estanca miento
!'.1 re forma crea un alto grado de tensión e inestabilida d y de
ese modo pone en riesgo ins tituciones qu e encarnan e l A pe sa r de su estrecha relación con pat ron es de p ensa-
logro anteri or de algú n "p rog res o" ; pero finalmente tant o mi ento familiares - surgimi en to y declinación, suma ce ro ,
la nueva reform a co mo las viejas in sti tuciones se asie n tan ceci tuera cela, y otros parecidos - la zona de la tesis del
y en el p ro ceso sacan fuerza la una de la otra. Tales riesgo es más restringida que las de los ar gume ntos de la
es que mas, con el riesgo y la arm onía domin and o e n n ítida perversid ad y la futilidad. P ues la tesis del riesgo requier e
alternancia, son tod avía mu y p rimitivos. Sit uaciones más com o trasfondo u n pa norama Y una sit uación históricos
complejas no só lo so n co ncebibles , sino que pueden pre- específicos: cuando se defiende o se pone en m ar cha una
tender ser m ás realistas. Po r eje mplo, todo nu evo programa acción "p rogresista" e n una comunid ad o una nación,
de reformas o de movimiento "progresista" tendrá probable- debe existi r la m em oria viva de una reform a, institu ción o
mente vari os aspectos, actividades y efectos, algu nos de los logro anterior tan apreciados que pue da argüirse que e l ,
cuales pu eden se r ú tiles para fortalecer un a reforma o ins- nuevo movimiento amenaza. No tie ne que ser ésta una
titución establecid a, mientras que otros obra n con fines estipulación gravemente limitadora, Pero algunas socieda-
divergentes de ella y ot ro s m ás no suponen ni utilid ad ni des son sencill ame nte más conscien tes que otras de que sil
daño. A de más de qu e si la reforma tiene esos efectcs historia social y política ha pasado sin extravíos por un a ser ie
positivos, negativos o neutros, y hasta qué punto, en rela- ordenada de etapas de progreso. Es com o si por esta concep-
ción con la antigua, es algo que bien p ue de depende r más ción tuvier an qu e pagar un precio: se convier te en el pr incipal
1:
escenario para el despliegue de la tesis de l riesgo.
55 Este tema se relaciona con un inter és anterio r mío: en Ioum eys to ward p rogrcss
E l asu nto se re lac iona con u n tema de "desarr ollo po lí-
( N ueva York , T we nriet b Ccn tury F un d , 1963) , ana licé va rias pos ibilidades de progreso tico" muy discutido en una ép oca. En la Europa Occidental,
po r medi o de co n tub ernios, cambios de alianza . y as pec tos semeja ntes en dos cuestiones según varios autores, las distintas"tareas"o "re quisit os"de la
Ir de reform a que se presen ta n para la acció n más o menos de man era sim ultá nea . V éase
"Digrcssion: Mod els o f Rc form rnongcring", e n el cap. 5, pp. 285·297 . constru cción nacional - el estable cimien to de la id cn ti-
II
146 R E T Ó R ICAS D E L A IN T I<I\ N SlG E N CIA L I\ TESIS D E L RIES GO 14 7

dad nacional, el aseguram iento de la autoridad sobre el in stit uciones de E stado benefactor, no se rá p osible com-
ter ritorio, el enlist amien to y m an ejo de la participación de batir este adelanto e n el nombre de p rese rvar una tr adi-
las m asas - se emprendieron u no tras otro durante siglos, ción de de mocracia o de libertades individuales, pues esa
mientras qu e las "nuevas naciones" del T ercer Mundo se tradición ap en as existe. E n otras palabra s, la te sis de l
enfrenta ro n con todo s ellos a la vez." De modo parecido, riesgo no puede invocarse e n tales caso s.
la historia marshalliana - del p ro greso de sde los derechos La ventaja "ret órica" que ha ce así m ás fácil la vida para
civiles hasta la participación de las m asas en la política por los ab ogados del Esta do benefact or en los países zague ros
medio del sufragio universal y hasta las medi das socioeco- puede dar mínimo consu elo en comp aración co n la des-
nómicas - procedió de una mane ra mucho más pausad a ve ntaja "real" -la ne cesid ad de re solve r va rios proble-
y " orde nada" en la G ran Bretaña que en lo s otros países mas de la construcció n nacional de una vez - en la que se
eu rop e os importante s, par a no ha blar de l resto del mun- dice que trabajan las sociedades zagueras. Pero esa des-
do. E sta es la razón, naturalmente, de que la tesis del ven taja parece menos formidable una vez que se pone en
riesgo se haya inv ocado princ ipalm ente en In gla terra y en cuestión el argumento subyacen te.
los E sta dos U nidos: co n excepción de la esc lavitu d, la Par" e mpezar, no es ver dad qu e los países ade lan tados
consolidación de la s libertades individuales y de las ins ti- disfruten siempre del lujo de una soluci ón secuencia l de
tuciones de mocráticas y el de sar ro llo de las po líticas de los p ro blem as, mi entras que los recién llegados est én
bienesta r so cial sigui eron también allí un a vía se cuencial u niformemente obligado> a un a ope ra ción casi simu ltá-
bi en de line ada. nea. To memos las et apas de la industrialización: no se ha
E n el deb ate acerca del llamado desarro llo político, la obs ervado mucho - probablemente debido a la falta de
distinción entre los pocos países que fueron capaces de comunicación entre economistas y científicos políticos -
resolve r sus p roblemas u no por uno a lo lar go de un qu e es la relaci ón inversa la que rige aqu í. Puest o qu e los
prolon gad o periodo, y aqu ellos otros (presuntamente me- bienes de cap ital y los bienes inte rme dios son accesibles
nos afortunados) p ara los que ese periodo quedó muy en el extranjero, los recién llegad os son los qu e, por un a .;
comp rimido, servía a u n fin evide nte : demostrar qu e los vez, han podido avanzar p ausada ment e, según un a di- ,

qu e llegan ta rde se enfren tan a una tarea desalen tadora; nám ica de enlace haci a atrás, de sd e las últimas e tapas de
trasm itir u na ap reciación de las dificultades esp eciales de la pro ducció n hasta las p rimeras y en la pro ducción de
la construcción de una nación en el siglo xx. A cep temos bi enes de capital (si es que llegan tan lej os), mientras qu e
de m omen to este argumen to. Los países qu e llegan tar de los p aíses industriales precu rsores tuvieron mu chas vec es
parece entonces que tienen p or lo menos una ventaja de que p roduci r de m an era simultánea to dos los insu mas
su lad o: cuando se trata de proporciona rle s, digamos, necesarios, incl uyendo sus propios bienes de capital, au n-
56 V éase Hu ntingto n, Politica í arder, cap. 2; y Stel n Rokk a n, "Dimension s of state
que sólo por métodos artesanales . E n este caso, sin em-
fo rm atio n and nati on-bui ldi ng ", The fo rmati on of states in )Vcs/em Europ e, Charles T illy bargo, la obligación en qu e se encontraro n dichos p aíses
(comp.) , Prlnceton , Prínceton Unlv erslty Pre ss, 1975, pp. 562· 600. Se explo ran varios
caminos s ecue ncia les en D ankwart RUS10W, A world of nations , Washi ngto n, Brook-
pre cursores de oc upar tod as las e tapas de la p ro ducción
ings Instit ut ion , 1967 , cap. 4. de un a vez se ha co nside rado como una ventaja (desde el

.1

148 RETÓRICAS DE L A INTRANSI GEN CIA L A TES IS D E L R IE S GO 149

punto de vista de la dinámica de la industrialización), incompatibles. P ero hay una diferencia: los qu e se deses-
mientras que la naturaleza secuencial del proceso de in- peran con el riesgo de quedar va rados miran la segun da
dustrialización entre los industrializadores tardíos se ha etapa com o una consumació n su mam ente dcse ab le, inelu-
visto de manera correspondiente como un impedimento, so esencial, mientras que los que invocan el p eligro del
debido al riesgo de quedar varados en el estadio de los riesgo están en verdad mucho más entusia smados con los
bienes de consumo terminados. E sos riesgos son reales: logros de la etapa anterior.
como expliqué en otro momento, "el industrial que ha La comparación de las do s din ámicas p er mite una con-
trabajado hasta ahora con materiales importados será a clusión más importante. La solución de problemas pausa-
menudo hostil al establecimiento de industrias internas da y secuencial no es siempre una pura bendición, como
que produzcan esos materiales" y, más en general, "aun- se ha argumentado de manera tan convincente en la bi-
que los primeros pasos [de la etapa de industrialización] bliografía sob re el desarrollo político.' La solución se-
son en sí mismos fáciles de dar, pueden hacer difícil dar cuencial de problemas trae consigo el ri esgo de quedar
r •
varados, y este riesgo puede aplicarse n o sólo a la se -
I! los sigu ie nt es" ."
Comp arar las dinámicas de la industriali zación y del cuencia de la p ro ducción, desde la de bienes de co nsumo
desarrollo político parece conducir al principio a sólo una hasta la de maquinaria y bien es in te rm edios, sin o, de
I
generalización bastante desconcertante: lo mism o si las manera diferente, al complejo progreso marsha lliano des-
" tareas a que se enfrentan los países avanzados pueden de las libertades individuales hasta el sufragio unive rs al y
1"
" abarcarse secuen cialmente o si deben resolverse de una hasta el Estado b enefactor. No necesita u n o creer en la
11' vez, esos países tienen siempre la mejor parte del trato. Pero tesis del riesgo (en la for ma, por ejemp lo, de u na absoluta
difícilmente puede sorprendernos eso: es una de las muchas incompatibilidad entre lo s programas del E stad o b enefac-
razones entrelazadas por las qu e esos países son avanzados. tor y la salvaguardia de las libertades in dividuales) para
11 E l argumento tie n e sin embargo su utilidad. Primero, reconocer que una sociedad que ha sido precursor a en
ii pone de manifiesto un punto formal: subrayar el peligro asegurar estas libertades experimentará probablemen te
dificultades especiales al establecer de mod o subsiguien te
de que dar varados en la primera etapa o en una etap a
,i inicial de algún proceso, de no alcanzar nun ca las subsi- políticas comprensivas de b ienestar so cial. L os val ores
guientes, es la im agen prototípica de la tesis del riesgo, es mismos que sirven bi en a semejante so ciedad en u n a fase
:1 decir la insistencia en el riesgo de dañar un logro an te rior -la creencia en el su pr em o valor de la in dividualidad , la
1
ins ist e n cia en la re aliza ci ón y la r es p on sabi lid a d
"

rl:: con alguna nueva acción. E n ambos casos los exponen tes
de esas preocupaciones opuestas piensan en términos de individuales - puede n ser una especie de trab a más tar-
\I ir dos etapas sucesivas que se p retende so n conflictivas o "Co n respect o al de sa rrol lo eco nómico, su br ayé las pos ibili da des y ventajas de la
sol ución secuencial d e proble mas (" crec imien Lo no equ ilibrado") en ]11C SlI ¡J IC,....,. ,/
[, 57 Hlrschm a n, Thc str at cgy of ccon om ic de velop m en t, N ew Havcn , Yal e Unívc rsit y economíc dcvelopmcnt (New Have n, Ya k U nive rsüy P r css, 195 8). Aquí me pr eo cu pa
P r ess, 1958, pp. 118-11 9. E l te rna está tratado más extensamente e n mi artículo de 1968 más bien el riesgo d e quedar varad o qu e vien e co n la d ispo nibili dad de soluciones
"The poli tical economy oí írnport-s ubs titutl ng indust rializ ario n in Latín America", secuenciales. La relación entre estas d os posicion es s e exp lo r a e n mi artícu lo "The
re impreso en Hlrschm a n, A bias for llap e: Essays Oll dcvelopmcru and Latín Americe. case against 'One t hing al a time' ", WorldDevclop m ellt, 18 , agosto d e 1990, pág inas
N cw Haven, Ya 1e Un iversity Press, 1971 , pp. 91-96 . [Am bas obras trad ucid as por el s c a.] 1119·11 22 .
l:i
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150 R ETÓR ICAS D E LA IN T RANS IG E N CI A

de, cuando se necesita insistir en un ethos co mu nita rio y


so lid ario.
T a l ve z és ta sea la razón básica de qu e en las p olíticas 5. COMPARACIÓN y COMBI NACIÓN
de bi enes tar social fuera precurso ra la Alemani a de Bis-
marck, país singularmente poco arraigado a una fuerte
D E LAS TRES T ESIS
tradición liberal. De modo p arec ido, e l más re cien te ata-
que retórico contra el E sta do benefa ctor en Occidente no MI TAREA p rincipal ha terminado. H e demostrado cóm o
ha sido ni por mu ch o tan vigo roso y so sten ido en la E u rop a tres tip os distinto s de crí ticas, los argum en tos de la per-
Occidental continental como en In glaterra y en los E sta- versi dad, de la fu tilid ad y del riesgo, se h an lev antado
do s Unidos. Nada de eso im plica qu e en países con una infaliblemente, aun que en múltiples va riantes, an te tr es
fuerte tradición lib eral sea imposible estab lecer un con- importa ntes movimien tos " revoluciona rios", "pr ogresis-
junto glob al de políticas de bi enestar social. Pero es allí ta s" o "reformista s" de los p asados doscientos años. Será
donde su introducción parece requerir la concurrenc ia de útil u na sinopsis del argum ento en for ma de cuadro .
circunstan cias exce p cionales, tales como las p resiones
creadas p or la depresión o la guerra, así como hazañas
CUADRO SINÓPTICO
especiales de ingeniería social, polftica e ideológica. Ad e-
m ás, u na vez introducidas, las medidas del Estado benefactor E l cuad ro sigue el orden adoptado en mi texto , excepto
caerán de nu evo en el ataqu e a la p rim era oportu nid ad. que el "riesgo" precede a la "perversidad" y a la "futilidad"
L a tensión entre la tr adición liberal y el nuevo ethos de la en lugar de seguirlas. En el cu adro es conveni ente que el
"
soli daridad qu edará sin solución durante mucho tiempo; tiem p o fluya de izquierda a derecha y de arriba abajo . No ,
la tesis del ri esgo será invocada con p re decib le regu la ridad hay du da acerca de cóm o orden ar la dirección horizontal:
y en contrará sie mp re Un audito rio re cep tivo . com o e n el texto , las tr es extension es de Marsh all del
conce p to de ci u d a d a n ía se enum e r a n e n su orden
histórico " norm al" (es decir e l orden en qu e ap arecieron
en Inglat erra): del asp e cto civil de la ciu dadanía al político
y al socioeconómico . E n cam b io, cuál será el o rden te rn-
p oral ap rop iad o en la direcció n vert ical depe nde de la
secuencia en la qu e h ayan te ndido a hace r su apari ción los
tres argum ento s re accionarios . H ay m otivo para pensar,
ante todo, qu e el riesgo se invocará en gene ral antes que
la p erversid ad. La denuncia del riesgo pue de h acerse tan
p ro nto como se prop one o se adop ta de m an era oficial una
nu eva p olític a, mientras que el argum en to de la perver-
sid ad surgirá normalm ente sólo desp ués de que se hayan
151

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CO MPAR A CIÓN D E L AS TR ES TES IS 153

-... acumul ad o algunas experie ncias desdi chadas con 'a nueva
política, E n lo que concierne al argumento de la futilid ad ,
0 "0" es p rob ab le qu e teng a una apari ció n aún más tard ía : como
e, se señaló al principio de l capítulo 3, se ne cesita cie rt a
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distancia respecto a los aconte cimie nto s para qu e alguie n


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154 RET Ó R ICAS DE LA INTR A NS IGENC IA CO M PAR AC iÓ N D E LAS T RES T ESt S 155

se em p re nde una p olü ica pública o un a "reform a" y ésta éE n qué m edida se han minado un os a otros los diversos
entr a así en p robl emas o algunos críticos la miran como argumentos, o, por el contrario, cuándo han sido apoyos
fra casada, esa apreciación negativa sólo puede atrib uirse mutuos? ¿Cuá l ha sido la se cu encia temporal efectiva,
de hecho a do s razones básicas : i ) se considera qu e la disti nguida de la secuencia "lógica", en qu e han he cho su
reforma no ha cu mplido su misión: la perversidad y la apa rició n los argumentos? Estas p re guntas han surgido ya
futilidad son dos ver siones estilizadas de este giro de los oca sion almente en el trans curso de los capítul os previos,
acon tecimien tos, y ii) los cos tos en qu e incu rre la reforma pero aquí se in tentará una p res entación más siste m ática
y las con secuencias qu e desencadena se considera que aunqu e bastante breve .
superan a los beneficios: una buen a p arte de este vasto
te rritorio está cub iert o po r el ar gu men to del riesgo, co mo INFL UENC IA CO M PAR ATIV A D E LAS T E S IS
se ña la rn o s al pr incipio de l capítulo 4.
E n ot ras palabras, p ued e esperarse después de tod o que Tomemos primero la cuestión de los pe sos o influencias
las tres tesis d ar án cuenta de l o m ás ese ncial de los ata ques compara tivos qu e han de atribuirse a las dive rsas tesis. La s
re tóricos qu e me he propuesto ana lizar. El cuadro da fe respuest as sólo pueden fundarse enjuicias muy subjetivos,
de este he cho. Constituye e l último premio a mi esfu erzo y los míos están implícitos en el tratamiento previo. Al
de poner ord en en el difuso mundo de la retórica re accio- re cordarl os emp iezo co n el epi sodio más re cien te, qu e se
nori a y de mostrar cómo esa retórica se reproduce de u n refi ere al ataque con tra lo que en otro tiempo fueron
episod io al siguien te. Confieso qu e recibo una con sidera- disposiciones públicas para los pobres y ahora se conocen
ble e íntima satisfacció n al observar el cuadro. F elizm ente, co n el nomb re de Estado benefactor. E l argumen to m ás .
tie ne también otros usos: es timula y faci lita la indagación in fluyente aqu í ha sido la afirm aci ón de qu e la asistencia .
en numer osas interacciones e inte rrela ciones e ntre los a los pobres sirve só lo par a gene rar más p obreza: la
diversos pu ntos de v ista qu e se han comentado, en gran acusación de pe rversidad. Es in te resante que se a la m ás
pa rte aislad os unos de otros . vieja ya la vez la más reciente línea de ataqu e, qu e incluye
E xplo rar esas interacci ones es la principal tarea de las desde Mandeville y Defoe ha sta el recie nte best-seller de
páginas siguientes. H asta aquí el cuadro se ha expl icado Charles Murray. U n valioso pap el auxilia r, pero sin du da.
en la dire cción horizontal y cada te sis se ha seguido me- sub sidiario, lo ha desempeñado la proclamación de futilidad ,
diante los tre s episodios e n una tentativa por entender sus segú n la cual grand es proporciones de los fondos des-
varie dade s, su evolución y su natu raleza. Puesto qu e el tinados ostensible mente a aliviar la pobreza se canalizan
cua dro puede leerse ta mbién en la direcc ión ve rtical, es e n re alidad ha cia los bo lsillos de la clase media.
tentador enfocar ah ora cada u no de los impulsos o episo- D e manera so rp rendente, el argum en to m enos efe cti vo
dio s progresistas a la luz de las crít icas muy diferentes que contra e l E stado be nefa cto r ha sido probablemente la
se han adelantado. Hecho es to, se plante a u na se rie de tesis de l riesgo, que arguye que las disposicio nes del Es -
pregunta s se ncillas: ¿cuá l argum e nto ha tenido más peso tad o benefacto r co nstituyen un peligro para las libertades
durant e cada episodio y, fina lmen te , en su conjunto ? ind ividuale s y p ara un a sociedad democrática que funci o-

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156 R E T ÓRI CAS D E LA INTRANSI G ENCIA CO M PA R AC iÓ N DE LAS T R ES T ES IS 157

n e como es debid o. E n las democraci as occiden tales m ás estructuras prexistentes, qu e literal mente no hubo tie m po
sólidamente establecidas este argumento no ha alcanzado para determina r si había algo que valiera la p ena salva r
credibilidad, excepto en algunos periodos "como p or del antiguo régimen.
ejemplo los años se te n ta" en qu e las instituciones demo- Aquí reside una diferencia básica resp ecto al episo dio
crá ticas en varios p aíses importantes parecían estar atra- que nos queda por comentar. E n el impuls o h ac ia el
vesa ndo una crisis convergente. sufragio'universal y la gestión democrática du rante el siglo
é Ocup a el efecto perverso una posición igu al men te xrx, elpeso comparativo de los tres argum ento s es muy .
p ro minente en los otros dos ep isodios ? T al es el caso en diferente. La dis cusión básicagiró durante mu cho tiem po ':
lo qu e resp ecta a la R evolució n francesa y a la proclama- en .torno de la p retendida-i ncompatibilidad de' la derno -
ció n de los Derechos del H ombre. E n gran p arte a causa crac ia .con la libertad y del temor de qu e los nuevos
de la dinámica espectacular de la Revolución, la idea de derechos políticos dañaran los logros p asados, com o lo
qu e las tentativas radicales de reorganizar la sociedad muestran los debates acerca de las dos leyes de R efor ma
están condenadas a sacar el tiro por la culata ha estado de 1832 y 1867 en Inglat e rra. Más en general, las preocu-
desde entonces profundamente grabada en el inconscien- paciones reales o imaginarias en cuanto a la " tiranía de la
te colectivo. La demostración de Tocqueville de que la mayoría" mantuvo vivo el argumento del riesgo incluso
Revolución no logró ni por mucho todo el cambio que después de que la batalla por el su fragio universal había
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, p ro clamaba (y qu e en general se le ha ac reditado) y, en sid o ganada decisivamente. La te sis de la p erversidad , por
co nsecuen cia, su afirmaci ón de que mu chos cambios so- otra parte, no ocupa un lugar en particular p rominente en
ciales y políticos significativos estaban produciéndose ya los ataques contra la democracia. El argu mento de LeBon
I con la monarquía era una manera mucho más su til de de qu e la dem ocracia se convierte en tiránica burocracia
¡ minar el prestigio y la popularidad de la Revolución. Su s tiene mucho m enos mord ente que el at aqu e de M osca y
espe cu la cion es son fasc inant es para el m ode rn o hi s- Pareto contra la democracia Como una -farsa, co m o una
to riador social y económico, aunque sólo sea porque plan- pantalla para la pl utocracia ypara un 'nuevo género de
teó la pregunta "contrafactual" de si Francia se habría gobierno de la élite . E n o tras palabras, la tesis de la futili-
convertido en una nación moderna sin la Revolución. Sin dad desempeñó efectivamente un papel importante e n la
em b argo só lo últimamente su ob ra h a rec ibido el recono- discu sión según las líneas del argumento del ri esgo. D ebf-
cimiento que m erece, e incluso hoy la R evolución sigue lit ó el apoyo a la democracia, sobre tod o en aqu ello s países '
discutiéndose sobre todo (y de manera aburrida) en tér- - Italia y Alemania, pero también Fra ncia - dond e las
mi nos maniqueos tradicionales, con poca at ención a las lib ertades in dividuales no estaban establecidas con firm e-
cuestiones p lantead as po r Tocqueville. za antes del ad venimiento del sufragio y donde e l ar gu-
Por úl tim o, el argumento del riesgo no se desplegó mento del riesgo no e ra por lo tanto p articul armente
nu nca p or co mpleto en cu anto a la R evolu ción fran cesa, aplicable o persuasivo.
y la ra zón es sencilla: los acontecimientos revolucionarios E n su m a, cada una de las tres tesi s tiene su prop io
llega ron con tal ce leridad y barriero n tan p or completo las terreno de influencia especia!. Ir más lejos y estab lece r un
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iss R ET Ó R ICAS DE 1.<\ INT R ..\ NSIG E NC1A COM PA RA C IÓN D E LA S T RES T ES iS 159

rango de conju nto e ntre ellas e n térm ino s de impo rtan cia lo largo de sus dimensiones horizontales al rel atar la
históri ca no es u n ejercicio en particular significativo. Si h isto ria de las su cesivas encarn acione s de cada una de las
hub iéram os de lleva rl o a cabo, la proclamación de perver- tres tesis.
sidad probablemente sería declarada " ven ce do ra " como E l grad o en que la p re sent ación de un argu mento dad o
el arma individu al m ás popular y efectiva en los an ales de durante un episodio h istórico es útil p ara el m ismo argu -
la re tór ica reaccionaria. mento ta l como se despliega durante u na fase u lterior '
El argu men to p recedent e ha comp arado la in fluen cia dependerá en gran parte del prestigio que el argu me nto
política de estas tres tesis. Si en cambio fuer an juzgadas h aya con segu ido como resultado de su uso p revio. El
por los té rmin os de su m érito intelectual, su agudeza o su efecto perverso, por ejemp lo, fue formulad o y el aborad o
refinam ien to , la clasificación p robab lem ente se rí a por extensamente en la est ela de la Revoluci ón fra ncesa, tal
comple to difere nte. E n el tex to prece dente me h e metido como se muestra en el cap ítulo 2. La naturaleza esp ecta-
a veces en tale s comp araciones, como cua nd o dije que la cular e imponente de los aco nte cim ientos de los qu e se
tesis de 1:.1 fu tilid ad constituye una crítica m ás insu ltan te a destiló el efecto perverso do tó a este argumento de con-
la re for m a que la te sis de la perversidad. P ero no veo siderab le auto ridad, y lle gó a aplicarse a un gran número
much o in terés en celeb rar un concurso de belleza form al, de ep isodios subs e cu entes en la adopción de lín eas políti-
deinteligenci a ') malevolencia. cas, desde la exte nsión de los derechos polít icos (LeBon)
hasta la construcción de casas baratas (F orrester) y ha sta
el uso ob liga torio de cinturones de seguridad (Pe ltz man) .
ALG UNAS I NTE R A CCI O N E S SE NCILLAS
Pero aquí el argumen to de la perversid ad fu ncionó a
La sigu ie nt e cues tión qu e hemos de expl orar con alguna menudo much o menos bie n, ya que las circun stancias de
ay ud a d el cuadro sin óp tico es la de la mu tu a com- la adopci ón de líneas políticas eran muy distintas de las
patibi lidad de los diferentes ar gumentos. La atención que prevalecían durante la Revolución.
p rincip al apunt ar á un a vez más a las columnas más bien Esta experiencia propo rciona sucesivos ejempl os de
qu e a los renglones del cu adro : es de interés p reguntarse dos m áxim as con trad icto rias. Al principio, ap licada la tesis
si, cuan do u n o de los tres argu m e n tos es blandido, de la perversid ad a un ampl io co njunto de experiencias de
digam os, con tra el Es tado benefactor, resulta reforzado o políticas, parece que "nad a tiene más éxito que el éxito".
recortad o (o no afectado) p or el uso p revio de cualquiera Pero fin almente , a m edida qu e la aplicaci ón mecánica de
de los ot ro s dos argumentos. P ero primero permítase m e la tesis rin de cuentas cad a vez m eno s sa tisfacto rias d e la
exa min ar de manera breve los renglones teniendo en realidad, parece ser aplicabl e al dicho "nada fracas a como
me nte un a preg unta similar: ¿en qué medida qu ed a for- el éxito": la p ro clama ció n de riesgo pasa de se r u na visión
ta le cido o debilita do cada argu me nto por el hecho de que fre sca a un reflejo automático qu e bl oquea la comp ren-
u no simila r haya sid o usad o ya durante un ep iso dio sión . R ecuerda uno la famosa observación de Marx en El
político p re vio? La s re spuest as deberían ser clar as gr acias dieciocho brumario de L uis Bonaparte: cu ando la histo ria
a los tr es p rimeros cap ítu los, qu e ha seguido el cuad ro a se repite, lo que al prin cipio toma la forma de la trage dia

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160 R ET ÓRI CAS D E LA INTRANS IGENC IA COM P ARA C i ÓN D E LAS TRES TES IS 161

ap arecerá la sigui en te vez como u na farsa.' La implicación dida im p ortante durante el deb ate acerca de la siguiente
es aquí d oble: i ) e l segundo acontecim iento debe mucho ley de reform a en 1884. E ra ne cesario un "intervalo de-
al hecho de que la bre cha haya sido abie rta p or el primero, cente" p ara qu e el argu mento se invocara de nuevo: cas i
y ii) su carácter imitativo, derivado y epigónico explica su ochenta años separan las solemnes auvertencias de R o-
naturaleza de "farsa ":'·E s probab le qu e esta regularidad se bert Lowe acerca de la inmi nente pérdid a de la libertad
en con tra rá de m anera m ás c6Iiriab le en la historia de las durante las discusiones de 1866 en torno de la segunda ley
ideas qu e en la h isto ria de los hech os. Está bi e n desp lega- de reforma, de los toques de alarma similares de H ayek
da en nuestras h isto rias, po r ejem plo por la manera en que en The road to serfdom (1944).
la Ley de D ire ctor, tal co mo la expresa G e orge Stig ler, Paso ah ora a lo que deberían ser las interaccion es más
des ciende, en m ás de u n sentido, de la Ley de Pareto, qu e interesantes: las que tienen lugar a lo la rgo de las co lu m -
tenía efectivamente genuino derecho a ser tom ad a en nas en lu gar de a lo largo de los renglones del cu adro , entre
serio como p roposición científica. * diferentes argu mentos. E l ejemplo más impresionante de
D ejemos ya las situaciones en que una tesis h a lograd o estas interacciones, la incom p atibilidad lógica sin m en os-
pres tigio como resu ltado de su primera aparici ón y su cab o del atrac tivo m utuo de lo s argu m entos de la p erver-
en cu entro con u na realidad so cial. ¿Q ué sucede en cam- sidad y la futilidad, ha sido ya p ro fusa m en te comen tada en
bio cuando a u na tes is "reaccionaria" n o le va particula r- el cap ítulo 3. Sól o queda p or se ñalar un punto general: la
mente bien la prim era vez que es enun ciada? Un eje mplo incompatibilidad lógica entre dos argum entos que ata can
es la tesis del riesgo , que fue afirmada con vigor durante la misma política o la m isma reform a n o significa que no
la discusión en torno de las leyes de Reforma inglesas de se usen ambos en el transcurso de algún deb at e, a veces
1832 y 1867. La s leyes fuero n adop tadas y e l desa stre incluso por la misma p ersona o el mismo grup o.
ampliamente anunciado - la muerte de la liber ta d en Los dos otros p ares de argum ento s, riesgo-p erversidad
In glaterra- no ocurrió . Com o resultado, esperaría uno y riesgo-futilidad, so n tolerablemente compatibles y po-
qu e el argumen to del riesgo que dara u n tanto desacre di- drían compaginarse de m anera fácil y tal vez eficaz en el
ta do po r u n tiempo, y ta l parece hab e r sido en efecto el combate contra algú n movimiento " pro gresista" . Es pues
cas o, pues e l argu me nto no fue utilizado en ninguna me- un poco sorprendent e qu e tales co mb in aciones n o ocu-
rran con cierta frecuen cia o regularidad, por lo men os
1Respect o al tra sfo nd o d e la afi rmaci ó n de M arx, vé ase Br uce Ma zli s h, "T hc
lrag ic farce of Marx, He gel , and E ng e ls : A not e ", Hiscory an d Theory, 11 , 19 72 ,
hasta donde lo indica mi reseña. T al vez sea esto resultado
pági nas de la cuestión ya señalada de la secu e ncia te mp o ral: el
.. Es la segunda ve z que encu en tre que una ge neralización o aforismo bien co no cido argum en to de l riesgo es susceptible de expresa rse mu cho
ace rca de la histo ria de los hechos es más co rrec ta cuando se aplica a la histo ria de las
ide as. La primera vez fuc co n respec to al famoso dic tamen de Santayana de que los q ue tiempo antes que los otros dos. Así, los argumentos del
no aprenden de la his toria están co ndenad os a repe tirla. Generali za ndo so bre la firme
base de esta muestra de dos caso s, me sie nto tentado a form u lar- una "m etaíey": las
tipo del riesgo de Hayek y despu és de H untingto n cont ra
"leyes " históricas q ue se supo ne que dan visiones de la histo ria de los hechos es t án en el Estado b e nefacto r precedie ro n a la más re ciente anda-
ve rdad en su terreno e n la historia de las ideas. D oy algunas razones d e po r qué ha de
ser así cuando me refie ro al aforismo de Santayana en The p ass íon s and (he intercsts
nad a de Murray, qu e se basaba por co mp leto en la
( Princeto n, P rin cet o n U nivcr sity Press, 1986 . p. 133). proclamación de perve rsidad .
162 RETÓR ICAS D E LA INTRANSIG E N C IA COMPARACIÓN DE L AS TRES T ESIS 163
Hay otras explicaciones de la aparente falta de la invo- Antes de enfocar un caso de éstos, qu iero re cord ar
cación conjunta de dos argum entos que son compatibles brevemente la interacción por completo inusu al dentro de
y podrían ser co mbin ad os por los críticos de algu na polí- la m isma colu mna que encontramos en el capítulo 4.
tica o reforma. Los ab ogados de uno y o tro d e estos Hacia el final de mi comentario a la Ley de Reforma de
argum en tos pueden tene r sencillam ente las m an os ocu- 1867, señalaba que el argu mento del riesgo contra la
padas con su alegato según los lineamientos o bien del extensión de los derechos políticos - es decir el argumen-
riesgo o bien de la p erve rsid ad-futilidad. Pued en ade más to de que el sufragio universal significaría el fin de la
sentir que de bilitarían su a legato en lugar de forta lecerlo "libertad" - fue minado por el sentimiento ampliamente
al ap e lar a demasiados argumento s - del m ismo modo comparti do entre las élites gob ernantes de que nada cam-
qu e un sospe choso debe abs tenerse de invocar demasia- biaría mucho en la política inglesa si llegara a aprobarse
das coartadas. la Ley de Reforma. Hubo incluso qui enes - Disraeli entre
Nuestro breve comentario conduce a una interesan te ellos - pensaron qu e un ele ctorado expandido in clin aría
paradoja: cu ando dos argu mentos son compatibles es po- a la política en dirección conservadora . E n otras palabras,
co probabl e qu e se les compagine juntos. Cuando son la amenaza de l riesgo, tal co m o la invocaba Robert L owe,
incompatibles, por el contrario, pueden p erfectamente no fue tomada en serio por muchos de los actore s porque
us arse ambos - acaso p or la dificultad , el desafío y lo estaban ya con la influ encia de la tesis de la futi lidad y su
puramente escan daloso del asunto. argum en to de qu e el muy cacare ad o y temido advenimien-
to de la "democ racia" sería probabl e mente un no aconte-
cimiento. Como señalamos en el capítul o 3, James Fitzjames
U N A INT E R A CCI Ó N M ÁS COMPLEJA
Stephen expresó es te se ntimient o en 1873, anticipándose
H asta ahora mi pesquisa se ha confinad o a las in terac- así a los teóricos italianos de la élite fi n de si écle y a su
ciones den tro de líneas individu ales del cuadro (por despliegue m ás sistemático de la tesis de la futili dad .
ejemplo, el argume nto de la perversid ad de De Maistre Desde el punto de vista for mal, un rasgo interesan te de
re specto a la Revolución francesa se co mparó co n el de esta in te racció n entre el riesgo y la fu tili dad es que los dos
F orrester resp e cto al E stado benefactor) o a las in- argum ento s en conjunto, en lugar de prestarse mu tu o
teracciones dentro de cada colu mna (para las discusiones apoyo en sus respe ctivos ata ques al sufr agio, se debilitan
en torn o del Estado benefacto r, el argumento de perver- mutuam en te : la tesis de la futi lidad, que muestra que la
sidad de Murray enfrentó al argumento de fu tilidad de dem ocracia es en gran p arte un simulac ro, hace imp osible
Stigler). Quiero examinar ahora esta pregunta: Les con- tomar en serio la tesis del riesgo, que ve a la democracia
cebible que un argumento expresado durante un episodio co mo una terrible amenaza a la "libert ad".
afecte la mane ra en que otro argu mento se despliega U n resul tado similar se ob tiene si ce ntramos ah ora la
durante un episodio diferente? O , en los términos del ate nción en la inte racción entre la misma tesis de la futi-
.1
cu ad ro , ¿hay in teracciones int eresant es entre celdillas lidad - que se burla de la demo cracia - y la siguiente tesis
que p ertenecen a renglones y columnas diferentes? del riesgo, que pinta el E sta do benefactor co mo una ame-

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, 164 RETÓRI CA S DE LA IN T RANSIG E N C IA COM PARAC IÓ N D E LAS TRES TES IS 165
naza a la de mocracia y a la libertad. E s fác il ver có m o u na do b enefactor. Irónicam ente, tal constelación puede faci-
vez m ás el argumento de la futilidad sabo tea las tentati vas litar la e merge ncia de u na nueva reforma. E s notable que
de p roclamar el ri esgo . Esta situación es en par ticular en A lemania el E sta do benefactor, que dio sus vigorosos
visib le en la E uropa continen tal , donde la segu nda y la primeros pasos ya desde la década de 1880 con las leyes
tercera fas es de Marshall (el establecim ie nto del sufragio de seguridad social de Bis marck, sólo haya encontrado
, u niversal y la construcción del Estado benefacto r) se tras- ciertos crít icos que seguían las líneas del argumento del
::1 laparon en gra n medida. En otras palabras, e l ataque riesgo hacia m ediad os del siglo xx, con figur as neolib era-
ide ológico contra la democracia estaba en pleno auge les tales como H ayek y Wi lhelm Ró pke,
cuando se introdujeron las primeras medidas de seguridad H asta ah ora tal parece que la interacción entre el argu-
so cial y bienestar social. E n estas circunstancias, los "re- mento de la futilidad en un episodio (co nsolidación de la
accionarios", qu e estaban básicamente de acuerd o con los democracia) y el argumento del riesgo en el sigui ente
argumentos contra la de mocracia, encontra ro n difíc il y "a (establecimiento del Estado be ne facto r) ha sid o notable-
co ntrapelo" argum en tar cont ra el Estad o benefacto r mente benigna. La aceptación por parte de la opinión
emergente seg ún las líneas de la tesis del riesgo cuando pública del argum ento de la futilida d dirigid o contra la
., ésta exaltaba la democracia y prevenía de los peligros a democracia pued e desalojar la pode ro sa oposición al Es -
que el Estado benefacto r la exp ondría. tado benefactor qu e po dría haberse fundad o en el argu-
l'': Su ge rí más arriba qu e en algu nos países tales co mo m ento del riesgo. Pero esta constelación ideológica misma
i,. Al emania la emergencia del Es tado benefactor fue facili- alberga también un a dinámica muy diferente. E l a rgu -
I1I tada por el hecho de qu e el argu mento del riesgo no podía i m ento de la futilidad contra la democracia puede prod ucir
11!
, articularse fuerte ment e por cuanto ni las lib erta des indi- I no sólo la no articulació n de la tesis del riesgo cuando el
viduales ni las formas p olíticas democrát icas estaban pre- I p rogr eso soci al está en la agenda, sino la activa articu la-
sentes o se ha bían con solidado para la época en qu e ción de u n argum en to qu e es el inverso de la tesis del
fueron intro ducidas las primeras me didas de bie ne star riesgo : si hay conflicto entre la democracia y el progr eso
social. E ste pun to p uede fortalecerse ah ora. Aun cuando soci al, ap resuremos el progres o social sin preocuparnos
ya existían algunas formas de mo cráti cas de gobierno, es de lo que le suceda en el proceso a la democ racia, que de
posible qu e la tesi s del riesgo no se invocara en algunos todos modos es un simulacro y una trampa. Con la excep-
países contra las p rop uestas de un Es ta do benefactor ción de la época de Gorbachov, ésta ha sido por supuesto
po rque la democracia no gozó nu nca en ellos de un pres- durante mucho tiempo la posición comunista desde el
1: tigio no co ntrovert ido, da dos los at aques contempo rá neos entusiasta apoyo de Lenin a la "dict ad ura del p ro-
contra ella acerca de fu ndame nto s de p ervers idad y e n letariado" en su p anfleto de 1917, Estado y revolución.
li particular de fu tilidad. De este mod o, un ar gumento reac- E sa fra se se remo nta sin duda a M arx y a su "Crítica de l
cio na rio (la fut ilidad), exp resad o e n la disc usi ón en torno Programa de G o tha" de 1875, pero fue en re alidad Le nin
de la democracia, esto rb a o impide el uso de otro (e l qu ien le dio prominencia y proclamó fidelida d a ella como
riesgo) durante el debate casi simultáneo acerca del E sta- p ru eba de orto doxia b olc heviqu e. Al hacer esto tal ve z
11

'1
/1
166 RETÓ RI CAS DE LA INTRANSIGENCIA

estaba influido no sólo por Marx, sino por el descrédito en


que habían puesto a la democracia "plutocrática" o "bur-
guesa" o "for mal" algunos contemporáneos prestigiosos,
tales com o G e orges Sorel, Pareto, Michels y muchos ot ro s 6. DE LA RET ÓRICA REACCION AR IA
detractores de la democracia y practicantes del argumento A LA RETÓRICA PROGRESISTA
d e la futilidad.*
La interacción entre el argumento de la futilidad en Los "REACCIONARIOS" n o ti en en el m onopolio de la retó-
cuanto que se dirige contra la democracia, y la tesis del rica simplista, perentoria e in transigen te. Es p rob abl e q llC
ri esgo en sus diversas formas (in cluyen do su inversión) ha sus contrapartes "progresist as" no tengan nada que envi-
sido pues profundamente ambivalente: ha facilitado la diarles a este respecto, y podría tal vez es cribirse un libro
emergencia del Estado benefactor en algunos países; en parecido a éste acerca de los principales argumentos y
otro s, ha contribuido a la creencia de que la pérdida de la posiciones retóricas que ha tomado esa gente a lo largo de
demo cracia existente es un precio insignificante que pagar los dos pasados siglos más o menos para defender su
por el p ro greso social. alegato. No es éste el libro que me dispuse a escribi r, p ero
es probable que una gran parte del repertorio d e la retó-
rica progresista o liberal pueda generarse a partir de las
diversas tesis reaccionarias examinadas aquí dándoles la
vuelta, poniéndolas patas arriba o mediante trucos pareci-
dos. Trataré ahora de cosechar esta clase de grano caído
a partir de mi pesquisa anterior.

LA ILUSIÓN SINERGISTA y LA TESIS


DEL RIESGO INMINENTE
h ab id o un la rgo de bate a ce rca de los o rfgenes del pensamiento de Lenin, y el
pro pio u nir. est a ble ció los térm in os de ese debate al proclamar que era un fiel y estricto Es probable que el éxito de la operación var íe de un a tesis
seg uido r d e M a rx.. Lo s qu e se ne garo n a tomarle la pa labra en eso trataron entonces d e
de mo st rar q ue, sin qu e él mismo 10 sup iera, estaba en realidad ligado a otras tradiciones a otra. Parece que la mayor promesa será la que ofrece la
inte le c tu ales más remotas pero poderosas. Tal como lo expresó por ejemplo Nicolas tesis del riesgo, cuya aptitud para las metamorfosis se ha
Bcrcyacv e n The origins of R ussían Communism (Nueva Y ork. Scribner's, 1937), el
co m unismo ruso no es si no una "transformación y defo rmaci ón de la, vieja idea puesto ya de. manifiesto, tanto en el capítulo 4, donde
mesiáni ca rusa" (p. 228) . Véase también David W. Leven, From Marx to Len ín mostré que es el opuesto de un argumento que demuestra
( Ca mbri dge , Cambridge Universíty Press, 1984, pp. 12-14). Junto al debate que se
.tcspli c ga e nt re estos dos polos, que ambos apuntan a unas influencias del pasado, se cómo las reformas sucesivas se reforzaron unas a otras, y
ha des c uidado por co mp leto una tercera posibilidad: Lenin, que durante mucho tiempo nuevamente en las últimas páginas, donde una forma
vivió en S UW i y e n o tros luga res de la E ur o pa Occidental, bien pudo ha ber recibido la
in flue ncia de la at mósfera intelectual e uropea contemporánea , con su hostilidad vir ulen - específica de la proclamación del riesgo se trasmutó súbi-
ta y visceral ha cia la democra cia. E sa atm ósfera , tal como la ejemplifican los escritos tamente en un argumento en favor de la dictadura del
de Pareto, Sore l y muchos o tr os , co n frecuen cia se ha co nside ra do resp onsable del
su r gimie n to del fascismo . M erece ta l vez mayor cr édi to.
proletariado. P ero esta trasmutación se b asaba en una
167

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DE LA R EACCIONARIA A LA PROGRESI STA 169


168 R ET ÓRI CAS DE LA IN1RANSIGE NCIA

inversión completa de los valores subyacentes. La premisa interacción feliz y positiva o apoyo mutuo, como la llama-
del argu ment o del riesgo, en cuanto que se le utiliza para ré, es una de las marcas peculiares de l te mpera mento
impugnar las disposiciones de l Estado benefactor, es el progresista. Los progresistas están etername nte conven- .
alto valor atribuido a la libertad ya la democracia. Mien- cidos de que "todo lo bueno viene junto",' en contraste .
tras prevalezca este valor, cualquier argumento convin- con la.mentalidad de suma cero, de ceci-tuera-cela de los
cente en el sentido de que la libertad o la democracia están reaccionarios. Detrás de sus distintas mentalidades, progre-
en peligro debido a alguna reforma social o económica sistas y reaccionarios sost ienen a menudo, por supuesto,
re cién propuesta tiene posibilidades de se r de peso. U na valores muy difer entes. Pe ro, ya sabemos, los reacciona-
vez que lo s valores básicos cambian radicalmente (a con- rios argumentan mu chas veces como si estuvie ran básica-
secuencia, digamos, de la crítica corrosiva de la democracia mente de acuerdo con los elevad os objetivos de los
prod ucida por la tesi s de la futilidad), no es sorpre ndente progresistas; "simplemente" señalan que "por desgracia" las
que la preo cup ació n po r el riesgo qued e sup erada p or algo cosas no irán tal vez tan bien como sus "ingenuos" adversa-
muy diferente: en este caso el alegat o en favor de la rios dan po r sentado qu e irán.
dictadura del prolet ar iad o con el propósito de lograr u n H emos mostrado que las proclamacio nes de riesgo y de
cambio social radical. apoyo mutuo son "dos casos límites e igualmente poco
Este alegato es pues la imagen característica de la tesis del realistas" de las múltiples maneras en que una nueva
riesgo: el supuesto común de ambas posiciones es la incom- reforma interactuará probablemente con u na más vieja.
patibilidad de la libertad y la democracia, por una parte, y Los reaccionarios exageran el daño para la reforma más
algún adelanto social po r la otra. Los ab ogados de la tesis del viej a que provendrá de toda nueva acción o intervención,
riesgo sie nten que el adelanto social debería abandona rse mientras que los progresistas son en exceso confiado s en'
p ara preservar la libertad, mientras que los partidarios de la que todas las reform as son mutuamente apoyadoras gracias
dictadura del proletari ado hacen la elección opuesta. a lo que les gusta llamar el principio de sinergismo. Po dría
U na transform ación muy diferente de la tesis del riesgo u no efectivamente designar la tendencia de los pro gresistas
resulta cuando el supuesto de incomp atibilidad se aban- a exagerar según estas líneas la "ilusión sinergista".
dona y se sustituye por la idea más regocijante no sólo de No es que los progresistas no nos advie rtan nunca .de
la compatibili dad sino del mutuo apoyo. algún problema. Pero de modo típico pe rcib en los peli-
La consiguiente antítesis de la tes is del riesgo se an alizó gros de la inacción más que los de la acción. Aparece aquí
con cierta extens ión en el capítulo 4. Mostramos allí cómo, el esbozo de otra transformación de la tesis del riesgo. E l
m ie ntras los ab ogado s de la tesis del riesgo husmean todo argumento del riesgo subraya los riesgos de la acción y la
pos ible conflicto entre una reforma recién propuesta y
• Robert A . Pac kcnh am subraya el papel de es te concepto en el pensa miento libe ral
mejoras o logr os anteriores, los observadores progresistas del desarrollo económico y poHtico en Libera/ Ameríc a and me Third World ( Princeton
se centrarán en las razon es por las que una reforma nu eva University Pr ess, 1973). Es por supuesto una idea antigua, ras trca ble e n part icular hasta
los grie gos, que hay erm cn ra e incluso identidad entre dive rsas cu alid ades desea bles
y otra vieja in teractuarán de ma nera posi tiva y no nega tiva. co mo lo bueno, lo bell o y 10 verdade ro. Un a famosa expr esi ón de la ide a es la frase , en
U na propen sión a arg um entar en favor de esa clase de la "O da a un a urna griega" de Ke ats: "Beauty is truth beauty, 1l1lf h beauty".
170 R ETÓR ICAS D E LA INTRANSI G ENCIA DE LA R E A CCI ONARIA A LA PR OGRE SIST A 171
amenaza para los logros pasados que esa acción acarrea. Una E ste argumento, que podría llamarse la tesis del riesgo
manera opuesta de preocuparse por el futuro sería percibir inm inente,' tie ne dos importantes característic as en co-
to da clase de amenazas y riesgos cerniéndos e en el hori- mún con su op uesto, la tesis del riesgo. Ante todo, ambas
zonte, y aconsejar un a firme acción para poder prevenirlos. miran sólo a una cat egoría de peligros o riesgos cuando se
Por ejemplo, al tomar la defensa de la Ley de R eforma discute un nuevo programa: el campo del riesgo co njurará
de 1867, Leslie Stephen alegó que en ausen cia de reforma exclusivamente los riesgos de la acción, mientras qu e los
las masas re currirían a tipos de protesta infinit am ente m ás partidarios del riesgo inminente se centrar án po r completo
amenazadores para la .so cie dad establecida que el voto. en los rie sgos de la inacción .** En segundo lugar, ambos
Como se señaló en el capítulo 4, veía e l voto co mo un campos presentan sus resp ec tivos libretos - e l mal q ue
medio d e dirigir la s ene rgías pop ular es por canales en vendrá de la acción o de la inacción - como si fu eran
comparación inocuos y de deslegit imar las form as m ás enteramente se guros é inescapables.
riesgosas de la protesta popular tales co mo las hu elgas y De esas exageraciones e ilusiones comu nes a la retóri ca
los mot ines.' Así, la tesis del riesgo qu edaba netame nte al re accionaria y a la progresista es posible deduci r, en con-
revés: era la Jalta de aprobación de la Ley de R eform a y traste co n ambas, dos ingredientes de lo qu e puede llamar-
no su adop ción lo que se presentaba co mo riesgoso para se una posición "madura": i ) hay peligros y riesgos tanto
la ley, el orde n y la libertad. e n la acción como en la inacción; los riesgos de una y otra
D e ma ner a semejante, las amenazas de disolución so- de ben esb oza rse y valorarse, y hay que guard arse de ellos
cial o de radicalizació n de las masas co n frecuenc ia se ha n en la medida de lo posible; y ii) las co nsecuencias benéfi-
citado como argu mentos incontrovertibles en favor de cas tanto de la acción co mo de la inacción no pue den
instituir disposiciones de Estado benefactor. E n el te rreno conocerse nunca con la certidumbre qu e afectan los dos
de la redistribu ción internacional del ingreso y la ri queza, tipos de gritos de ala rma de las Cas an dras a que est amos
la "inminente" amenaza del comunism o se ha invocad o a acostu mbrados. Cu and o se trata de preve nir desgr acias o
menudo desde la segunda G uerra Mundial para contra- desastres inminentes,val e la pena recordar e l refránLe pire
po nerle el alegato en favo r de la transferencia de recursos n 'est pas toujours sur (lo pe or no siempre es seguro) .' "
de los países m ás ri cos a los m ás p obres. E n todas estas • En un co ntexto rel acionado con éste, escribí antes acerca de la "visión so m br ía
situ acio nes los ab ogados de cierta política sentían qu e no que empuja a la acción ", Véa scA biasforhope: Essayson devdopmentandLalinAmerica
( N eo.v Have n, Vale Univ ersity Press, 197 1, pp. 28 4, 350-353) . [Existe traducción del FCE.)
bastab a argu mentar en su favor sobre la bas e de qu e era ... ... Posa ndo com o un co ns ervad or obsesionado por tos riesgos de la acción, CornCo rd
justa; para obtener un m ayor efecto retó rico insistían en iro niza enca ntad or ame nt e ace rca de la elega nte mane ra en que semejante perso na es tá
d is pues ta a ec har a UIl lado el riesgo op uesto: "Es una mera paradoja de teórico deci r
que esa políti ca era imperativam ente necesaria par a po- que no hacer nada tiene ta nt as co nsecuencias como hacer alg o. Es o bvio que la inacción
ner coto a algú n des astre amenazado r. no pued e tener ninguna consec uencia."D cA-ficrocosmographia aco demica (Ca mbridge,
Bo wes & Bow es, 2a. ed ., p. 29).
..... Es ta expresión es el subtítulo de la obra de teatro de Pau l C laudel Le sou lier de
1 Lesli c Stcphen, "On the choice of re prese nta tlves by pop ular co nsrituenc lcs", A satín t que le sirvió para añ rmar la posibilidad de la salvació n de manera tan d isc reta
plea fo r democracy, W. L G ut tsma n (comp . e intr.), Londres , MacGibbon & Kee, 1967, com o tuera posible. CJaudcl la tom ó sin duda de l español No siemp re lo peor es cierto ,
pp. 72-92. Co mento este argumento en Sh if tíng inv olvcmcnts, Prin ceton, Prt nce to n t üu lo de una comedia de Calderón de la B arca. La frase se usa mucho en Fran cia y a
Uníversity Press, 1981 , pp.15-116.ITraducido al es pañol por el FeE.] estas alturas se ha hecho "proverbial".
r ,-
I

172 R ETÓRICAS DE LA INTRANSIG E NCIA


D E LA R E A CCIONAR IA A LA PR O GR E SIST A 173

D es de qu e las ciencias naturales salieron con leyes qu e


"TENER L A HISTORIA DE N U ESTRA PARTE"
gobiernan el universo físico , los pensadores qu e se ocu pa n
La s transformaciones de la tesis del riesgo nos han entre- de la soci edad humana se han lanzado a descubri r leyes
gado dos típicas posiciones "progresistas": la falacia siner- gene rales qu e gobiernen el mundo social. Eso que los
gista acerca de la relación siempre armoniosa y de mutuo economist as, por una vez según la influencia de Freud.
ap oyo entre las nuevas y las viejas reformas,'y el argumen- han dad o últi mamente en llam ar la "envidia de la física"
to del riesgo inminente sobre la necesidad de proceder a en su discip lina ha sido desde hace mu cho una caracterís-
la aprob ació n de las nuevas reformas debido a los peligros tica de to das las ciencias sociales. Esa aspiracion encontró
,:
que su aus encia acarrearía. una expresión inicial en la afirmación de que el concep to
.'
Retro cediendo en nuestro texto precede nte, le toc a de "inte rés" ofrece una clave unificada pa ra la comp re n-
I ah o ra el tu rno a la tesis de la fut ilid ad generar una actitud sión y la pred icción del comportami ento social human o.
progresista correspondiente . La esencia de esa tesis era la Esta convicción estaba ya muy divulgad a en el siglo XVI I y
afirmación de que ciertas tentativas humanas de efectuar pas ó al siglo XVIII, cuando H elvétius escribió triunfalmente:
cambios es tá n destinad as a fracasa r est repitosamente por- "Si el universo físico estásometido a las leyes del m ovímiento,
j" que van contra lo que Burke llamó "la constitución e terna el universo moral no lo está menos a las del interés'V
de las cosas" o, en el lenguaje del siglo XIX, contra las El paradigma del interés enc ontró su aplicación más
"leyes", o mejor aún, las "leyes de hierro" que gobiernan elab orada y fructífera en la constru cció n de la nueva cien-
el mundo social y que sencillamente no es posible piso- cia ec onó mica. Aqu í se le usó tanto p ara elucidar los
tear : en nuestra visión, los autores o descubridores de tales principios virtualmente intemporales que subyacen a los
il leyes van desde Pareto a Michels y a Stigler-Director. proceso s econó micos b ásicos del inte rca mb io, la pro-
I! Las llamad as leyes que apuntalan la tes is de la futilidad du cción, e l consumo y la distr ibución , como p ara entender
I!I tienen una característica común: reve lan alguna regulari- los cambios econó m icos y sociales específicos qu e opera-
1:1
da d antes encubierta que "gobierna" el mundo social y le ban de manera visible durante la segu nda mitad del siglo
!i! imp arte estabilidad. Tales leyes parecen hech as a la medi- XVIII. Las dos tareas coexisti ero n pacíficamente durante
da para burlarse de quienes quieren cambia r el o rden algún tiempo. Por ejemplo en L a riqueza de las naciones
11
' existen te. ZQu é pasaría si se descubrieran ot ros tipos de de Ad am Sm ith, el libro 3, orientado históricamente hacia
1" leyes que apoyaran el deseo de cambio? Serían leyes del el "progreso y opulencia diferentes en diferentes naciones"
m ovim iento que acogerían a los científicos sociales pro- seguía sin brusquedad a los dos primeros libros, cuyo amp lio
gresistas con la seguridad de que el mundo se mueve análisis de los procesos económicos, aunque nu nca del tod o
11
1I
"irrevocablemente" en alguna dirección por la que ellos abstracto, estaba mucho menos ligado al tiempo.
abogan. La historia de la ciencia social pod ría escribirse D espués, e n el siglo XIX, apareció cierta división de l
1I
efectivam ente en los términos de la búsqu eda de esas trabajo entre los científicos sociales bus cadores de leyes.
dos clases de leyes. Bastará aquí un esbozo hecho a gr an-
11 des rasgos. 2 Hclv étl us, D e l 'esprit, París , 1758, p. 53 .
174 RETÓRICAS DE LA INTRANSIGENCIA D E LA R EAC CIONARIA A LA PR OGR ESISTA 175
Al hacerse cada ve z más espectacular en la Europa Occi- invariables de lo que Marx había visto. Es ta pretensión se
de ntal el camb io so cial, algunos se especializaron, por les revirtió a los marxistas: de pronto eran ellos los
decir, en buscar las leyes de esos procesos dinámicos. Tal pensadores superficiales con su cree ncia ingenu a, a la
ve z p ara lanz arse a esa empresa se sintieran alentados y manera de la Ilustración, en la maleab ilidad de la sociedad
encandil ados por el lugar excepcionalmente prestigioso en la estela de los acontecimientos "de superficie", ya
que la me cánica de Newton había ocupado durante mucho fueran reformas o incluso revoluciones.
tiempo en las ciencias naturales. Helvétíus p or lo menos El propósito de la breve incursión precedente en la
se refería obviamente a esas "leyes del movimiento" y las historia intelectual habrá quedado claro ah ora. Si la esen-
destacab a como si fue ran las únicas entre los logros cien- cia de la " re accionaria" tesis de la futilidad es la invarian -
tíficos de la época qu e fueran dignas de notarse en general cía a la manera de una ley natural de ciert os fenómenos
y de ser em uladas por los pensadores que se ocupaban del socioeconómicos, entonces su contrapartida "progresis-
"universo moral" en particular. Un sigl o más tarde ese ta" es la afir ma ció n de un movimiento hacia adelante, o
llamado fue atendido. La mayor pretensión de Marx -y progreso, igualmente en f onna de ley. El marxismo es sólo
la exp resó en su mejor momento en el prefacio de El el cuerpo de pensamiento que ha proclamado con mayor
cap ital - es la de que en efecto había "topado con las aplomo el carácter semejante a una le y, inevitable, de una
huellas" de lo qu e llam aría precisamente "la ley del movi- forma especial de movimi ento hacia ad elante en la histo-
mi e nto económico (Bewegungsgesetz) de la sociedad mo- ria humana. Pero muchas otras doctrinas han pretendido
de rn a", designándose así como el Newton d e las ciencias del mismo modo haber encontrado las huellas de talo cu al
sociales . ley histórica del desarrollo. Toda posición en el sentido de
Pronto ap arece rían las re acciones frent e a es a preten - que las soci edades hum anas pasan necesariamente por un
sión. Se ha mostrado muchas veces cómo, en la segunda número finito e idéntico de etapas ascendentes es pariente
m i ia d del siglo XIX, el descubrimiento por Jevons, Menger ce rcan a de lo que se ha descrito aquí como la tesis reac-
y Wal ras del rn arginalisrno como nueva fu nd ación del cionaria de la futilida d.
análisis econ ómico según lineamientos muy generales de La afini da d b ásica entre las dos teorías en apariencia
una nat uraleza humana físio-psicológica, pueden conside- op uestas se de muestra por la manera en que el lenguaje
rarse como una respuesta al esfuerzo de Marx por rela- de la futilidad es común a ambas. M arx es aqu í un exce-
tiviza r el conocimiento económico, por restringir la lente testigo. Inmediatamente después de haber procla-
validez de cualquier conjunto de "leyes" económicas a una mad o su descubrimi ento de la "ley del movimiento",
"etapa" particular de las "relaciones de producci óri", Otro escribe en su prefacio que la sociedad moderna "no puede
ataque a la pretensión marxista de haber descubierto las saltar por encima de las fases naturales (naturgemiisse) de
"leyes del movimiento" de la sociedad contemporánea se desarrollo, ni abolirlas por decreto". La futilidad, tal como
p rodujo con Mosca y Pareto y su afirmación de que había la expone el científico social que tiene un conocimiento
cie rtas es tru ctu ras sociales y económicas "p ro fu n das" (la privilegiado de las llamadas leyes del m ovim iento, consis-
d istr ibu ción del ingreso y del poder) que eran mucho más te aquí en la tentativa de cambiar o estorbar su operación,

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DE LA R EA CCIO NAR IA A LA PROGRES ISTA 177


176 R ET ÓRI CAS DE LA INTRANS IGE N CIA
C ONTRAPAR T ES D E LA TESIS DE L A P E R VERS IDAD
mientras qu e en P are to y en Stigler la fu tilidad brota por
tanto del vano esfuerzo por pisote ar alguna constante T an to en la tesis de l riesgo co mo en la tesis de la fu tilída d,
básica. la transformaci ón de la retórica reaccionaria en su o pue s-
U na de las obj eci ones más fre cuen tes al sistema mar- to resultó en tipos (o estere otipos) de re tórica progrc-sista
xista y a otras id e as parecidas de progreso inevitable, - desde la ilusión sinergista h asta la creencia de que la
-pues a este respecto el m arxismo no es sirio el herede ro historia est á de nuestro lado - que, au nque no so n del
de la Ilustración - es que p arecen dejar poco m argen a la to do extraños, en rique cen sin embargo nuestro enten di-
acción humana. E n la m edida en que la transform ación miento co mún de lo qu e está implícito en la retór ica. Es
futura de la so ciedad burguesa es ya segura, ¿qu é caso lícito plante arse hasta cierto pu nto si esa hazaña puede
tiene p ara usted o para m í poner efectivamente el hombro repetirse en el caso de la tesis de la perversidad. E l efe cto
en la tarea? Tenem os aquí una forma in icial de lo qu e más perverso ocupa un luga r ta n central en el mu ndo de la
tard e se hizo famoso com o el problema d ei "jinete libre" retórica reaccionaria, que es p robable que su inverso nos
y, lo mi smo que ese otro argumen to apenas más re finado, lleve dire ctam ente de vu el ta a lo qu e todo el mu ndo ya
no es ni mucho menos tan p roblemática com o parece. sabía acerca de la mentalidad progresista típica. La mejor
M arx mi smo se anticipó al argu mento señalando, u na vez manera de demostrar este pu nto es en conju nción con
m ás en el prefacio a El cap ital, que trabajar po r la revolu- diversos discursos acerca del aco ntecimiento progresista pa-
ció n "inevitable" ayuda ría a acelerar su ad venimiento y a rad igmático de la historia moderna: la Revolución francesa,
re ducir su costo. Más en general, la gente se regocija y se La p osi ción reaccionaria consiste en pro clam ar la in-
siente forta lecida con la confi anz a, por vaga qu e sea, de cidenc ia generaliza da del efec to pe rve rso. L os reaccio-
que "tienen a la historia de su lado". E ste concep to fue el n a ri os re comiendan por co ns iguiente u n a extrem a
sucesor típico del siglo XI X de la anterior seguridad, muy precaución al modificar las instituciones existe ntes y al
buscada por todos los combatientes, de que Dios es taba persegui r po líticas innovadoras. La contrap arte p ro gresis-
de su lado. Nadie ha sug erid o nunca, que yo sepa, que esa ta de est a po sición es ec har en saco roto esa p recau ción,
seguridad debilitaría el espíritu combativo de alguien. E l soslayar no sólo la tradición sino el concep to entero de las
activismo era estimulado del mismo mo do por la idea de co nsecue ncias involu nt arias de la acción hu m ana, resul te
que los actores contaban co n el apoyo de una ley del o no efectivamente en un a perversi ón: los p rogre sistas
movimiento histórico, y ta l era en efecto la in tención de están siemp re listos para moldear y rernold e ar la soci edad
los prop on entes de es ta co nstrucción. A su co ntraparte a vo lun tad y no tiene n du da s acerca de su capacidad de
reaccionaria , el argumento de la futilidad, se aplica u na contro lar los aco ntecimientos. Esta propensión a la ing e-
historia correspondiente: si lo to m am os a pecho, su argu- ni ería social e n gran escala fue en efecto uno de los rasgos
m ento desalienta de modo radical la acción hu m ana, y una imp resionantes de la Revolución francesa. Sa ludada por
vez m ás eso es exactamente lo que sus exponentes se el joven Hegel co mo una "aurora magnífica", la pret en-
pr oponen lograr. sión de la R evolu ci ón de cons truir un nu evo orden so cial
[78 R ET Ó R ICAS D E LA INTRANSIGENCI A D E LA R EAC CIO NAR IA A LA P R O G R E SISTA 179
(1<- .icu e r d o con p rincipios "raciona le s" pronto habría de revolucionaria y progresist a. U n componente esencial del
ser de nu nciada como desastrosa por los críticos contem- pensamient o de Burke era su afirmación, fundada an te
poráneos que invocaban el argum ento de la perve rsidad. todo en la exp erie ncia histórica inglesa, de que si las
M ás tarde T ocqueville adoptó un tono más bien b urlón al instituci ones exi ste nt es incorp ora ban gran parte d e la
co mparar la emp resa revolucionaria con una ten tativa de sabi duría col ectiva evolucionaría y que eran ad em ás
mo ld ear la realidad según esque mas librescos inventados m uy capaces de cambiar gradualment e. Si est a objeción
por las gens de lettres de la Ilustració n. conservad ora funda me n tal al camb io radi cal había d e
Cuando estudia uno la historia de nuestra revolu ción se da cue nta ser supe r ada, se hacía en to nces neces ario al egar que la
que fue llevada a cabo con el mismo espíritu que hizo escribir tanto s hi stori a inglesa era muy especial y privile gi ada, que hay
lib -os abs tracto s ace rc a d el g obierno . La mism a atracción hacia la s paíse s sin ninguna tr adici ón de liber ta d y do nde las
te orías ge nerales, los sistemas completos de le gislación y la exacta
simet ría de las leyes; e l mism o despre cio por los he chos exi ste n tes;
in st itucion es existentes están podrid as de ca bo a rab o.
la mism a confi anza en la teoría; el mismo gusto por lo o riginal, lo En tales condiciones n o hay op ción a la d e m ol ici ón de
ingenios o y lo nuevo en las instituciones; las misma s ganas de lo viejo combinada con un a reconstrucción glo bal de la

I
rehace r a la vez la constitución e nte ra segú n las reglas d e la lógica sociedad política y el orde n económico, por muy azaro sa
y eJi: acuerdo co n un plan único, en lugar de tratar de enmendarla que sea la emp resa en cuan to al desencad enamiento de
en xus parles. .A ic rrador es pect ácu lo! '
efectos perversos. Burke fue criticado según esta s lín e as
La afirmación de la necesidad de reconstruir la socie- ya desde 1853 por el escritor liberal francés Charles de
da d desde sus cimientos según los dictados de la "razón"
(es decir de acuerdo con la idea que se hace alguien de lo que
la "razón" ordena) es pues la tesis contra la que surgió el
argu mento de la perversidad como su antítesis. Pero en
R é musat:
Si la fa tal id ad de los a con tecim ien to s ha hecho q ue un p ueblo no
encuentr e, O no sepa e nco ntrar sus título s [litres] en sus anales, y si
ninguna é poca de su historia le ha dejado un bu en recue rdo
I
conside rable y sorprendente medida, la tesis sobrevivió a la nac ional, toda la m or al y toda la a rq ueol ogía del mun d o no le d ar án
antítesis. De hecho, no ha habido nunca un a explicación la fe q ue le falta y las co stumbres q ue esa fe le ha b ría d ad o ... Si pa ra
se r libre hay q ue haberlo sido antes, si p ar a do ta rse de un bue n
satisfactoria de po r qué el pensamiento utópico tuvo que go bierno h ay q ue haberl o te nid o, o si p or lo m enos hay que
florecer de ma nera tan abundante y extravagante como flo- im aginarse esas do s cosas , e nto nces es e pu e blo está inmovi lizado
reció en el siglo X IX después de las ulcerantes expe riencias por sus antece de ntes, su porvenir es fat al , y hay naciones co n-
de la Revolución francesa y de la consiguiente formul ación denadas a la desesperación .'
explícita de la tesis de la perversidad.' E n este notable pasaje, R ému sat dice no sólo que hay
Lo que en realidad sucedió fue que la crítica de Burke situaciones y pa íses donde la re ve rencia de Burke por el
a la Revolución fra ncesa llev ó a una escalada de retórica pasado está por complet o fuera de lugar; de mayor interés
;\ Al exis de Toc qucvillc, L 'Ancien JUgimc: el la R evotution, 4a. ed ., París, 18 60,
pñginas 238-239. s Charles de R ému sa t, "B ur ke: S 3 vic et ses écrits", Revue des Deu x Mondes (1853 ),
4 Es ta profusió n queda impresion ant ement e de mostrada e n Paul Bé nicho u, L e p. 453. Subrayado mío. E s te notable text o se cita en Fran co is F uret, "Bu r ke o u la fin

'/
1.
WlIpS des prophétcs: D octrines de I'dge rom aruique, París, Gallimard, 1977. [Existe
traducció n 31españo l del Fea ]
d' unc seute histolre de J'Europe" , Le D ebot, 39, marzo-mayo 1986, página 65 . F urct da
a Pierre R osanvalJon el crédito de su descu brimien to.
- '_ . _ .&. I ,.. ..
180 R ETÓRI CA ' " 1" I.A INIRANS IGE NCIA
D E LA R EA CCIONARI A A LA PR O GR F;S IST A 181
es su idea de que la validez de la crítica de Burke depende cia involuntaria de la crítica conservad ora de Burke a la
en gran m e dida de la comprensión y la imaginación del Revolu ción fra ncesa. Al insistir en la perfe ctibilidad de las
pueblo respe cto a su condición. En otras palab ras, la instituciones existentes como argumento con tra e l camb io
crítica burkeana qu e incluía la afirmació n del e fecto pe r- radical, sus R eflections pueden haber contribuido a un
verso hacía imperat ivo para los abogados del cambio ra- largo linaje de es critos radicales que pintan la situación de
dical cultivar " el se ntido de estar en u n predicam ento éste o aqué l país como radicalmente más allá de to do
des esperado"," así como lo que llamé la fracasomanía (el remiendo, reforma o mejoramiento.
complejo del fracaso) en mis estudios anteri ores acerca de Este es el fin de nuestr a digresión por la re tó rica pr og re-
la adopción de lín eas políticas en Latinoamérica; es de cir sista. Como su contrapartida reaccionaria, resulta ser m ás
la convicción de que todas las tentativas de resolver los r ica en maniobras, en su mayor parte de exage ración y
problemas de la nación han desembocado en fracas o ra- ofuscación, de lo que generalmente se su pone.
dical. Allí donde prevalecen tales actitudes, la insistencia
¡ de Burke en la posibili dad de un cambio gradual y en la
perfectibilidad de las instituciones existentes queda efec-
1:

! tivamente contrarrestada y desviada. Al invocar e l predi-


l. cam en to desesperado en que está atrapad o un pueblo, así
com o el fracas o de anteriores tentativas de reform a, se
alega implícita o explícitamente que el viejo orden tiene
que ser aplastado y uno nuevo reconstruido desde la nada
sin tener en cu enta ninguna conse cuencia contraprodu cen-
te que pueda derivarse de ello. La invocación del predi-
camento desesperado puede mirarse por con sigui ente
como un a maniobra retórica de escalada di rigida a ne u-
tralizar o supera r el argumento del efecto perverso.'
Buscando una contrapartida no obvia del argumento de
la perversidad, me he topado con una curiosa consecuen-

6 Robert C. Tuckcr, " T hc rheory oCcharis mati c leadcrship", Da edalus, 97 , ve rano


de 1968, p. 75 .
• No pretendo qu e e l argumento del predica mento desesperad o no fuer a utilizado
a ntes de la Revolu ción francesa. Se ria diCfcil superar la siguien te declaración de E m-
manue l Sfeyes . al final de su "Essa i sur les privileges " (1788): "Ve ndrá un tiempo e n
que nuestros indignados nietos quedarán estupefa ctos alicer nuestra histori a, y darán
a la más in co nce bi ble de me ncia los nombres que merece". En Stcyes, Q u 'cst-ce que le
TíersEtac? (Par ís, Prcsscs Univers itaires d e F ra nce. j saz, p. 24). Mi tesi s es qu e la crítica
bur keana hizo aume ntar la pro babilidad y la inciden cia de est a clase de pronun ciami en -
tos extre mista s.

"

I
7. MÁS ALLÁ DE LA INT R A N SI GEN CI/\

¿ UN VU ELCO D E L AR GUM E NT O?

AL PASAR en el capítulo ante rior de los "reaccionarios " a


los "progresistas" y a algunos de los argumentos típico s y los
Ii
1j¡

puntos de debate de estos últimos, es posibl e que haya "


perdido algunos de los amigos que pude haber ganado en
el transcurs o de los tres prim eros capítul os, dond e
exponían varios tip os de retó rica reaccionaria. Me
ap resuro a tranquili zarlos recordando breveme nte m i
tema y mi tarea principales. E l p ro pósito fund amental de
este libro ha sido rastre ar algunas te sis reactivo-reac-
cionarias clave por medi o de los debates de los pasad os
do scientos años y demos trar cóm o los protagonista s
seguían ciertas constantes en la argu m en tación y en la
retórica. Mostrar cómo los abogados de las causas rea c-
cionarias están atados p or r eflejos invencible s y avanzan
¡".
de manera pred ecible por m edio d e movimientos y
m an iobras fijos no equivale a refutar los argumentos, por
supuesto, pero tiene una se rie de consecuencias b ast ante
corrosivas.
Empezaré por u na menor. Como resu ltado de mi p ro-
cedimi ento, algunos "pensadore s p ro fundos" qu e hab ían
presentado invariabl ement e sus ideas como apo rtaciones
origin ales y brillantes resultan te ner un aspecto mu cho
menos impresionant e y a veces incl uso có mico . E ste e fec-
to no era intencion al al princip io, pe ro no deja de ser
bienvenido. Ha habid o cierta falta de e quilib rio en los
debat es recurrentes entre progresist as y conservadores:
en el uso efectivo de la poderosa arm a de la ironía los
183
184 R ETÓRI CAS D E LA INTRANS IG ENC IA MÁS A LLP. D E LA INTR AN SIG EN CIA 185

ccnservadores se han llevad o ciara mente la p alma. Y a la toria y muy general: han existido cierta men te situaciones
crítica de Tocqueville al proye cto revoluci onario, tal com o en que la "acción soci al deliberad a" emprendida con bue -
se manifiesta en el p asaje citad o en el capítulo 6, utiliza un nas inte n ciones ha tenid o efe ctos perversos, o tras en que
tono sarcástico. En sus manos ese proye cto empieza a ha sido en esencia fútil , y otras m ás en que ha puesto en
parecer ingen uo y absu rdo m ás que infame o sacrílego riesgo.los beneficios debidos a algún adelanto anterior. Mi
- caract erizaci ón p redom inante expresada por los críti- asunto es que mu chas veces los argumen tos que he iden-
cos anteri ores tal es como D e Maistre y Bonald. E ste tificad o y revisado son intelectualm ent e sospechosos por
aspecto de la actitud conservadora frente a sus oponentes varios conceptos.
se reflejaba también en el término alemán Weltverbcsserer Una sospecha general de uso excesivo de los argumen-
(mejorador del mundo), qu e evoca a alguie n que tiene tos surge co n la demostración de que se les invoca una y
demasiadas responsab ilidades y que está des tinad o a te r- otra vez de manera habitual para cub rir un a amp lia varie-
minar en un ri dículo fracaso. (La expresión american a dad de situaciones reales. La sospecha se refuerza cuando
do -gooder tiene connotaciones despectivas similares, en p uede mostrarse, com o he tratad o de hacer en las páginas
cuanto a que los p royecto s de ést e tiend en a se r menos precede n tes, que los arg umen to s tie ne n un con sidc ra b!c
ambiciosos que los del Weltverbesserer.y E n general, u na atractivo intrínseco porque se relacionan co n poderosos
actitud escéptica y burlona ante los esfue rzos progresistas mitos (Hubris-N érnes ís, D ivina Providencia, E dipo) y con
y sus probables logros es un componente integral y muy fórmulas in terpr etat ivas influyent.es (ceci tuera cela, suma
efectivo de la actitud cons ervadora modern a. cero, etcét era) o porque arroj an un a luz halagadora acer ca
En contraste con esto, los progresistas han quedado de sus autores y realzan su ego. E n vista de esto s atractivos
empantanados en la serie dad . La mayoría de ellos han sido ext.ernos, resulta probable que las tesis re accionarias co-
p ródigos en indignación moral y parcos en iro n ía.' E l munes se adopten a m enud o independiente mente de su
p resente volum e n lleva tal vez la inte nción de corr egi r ese adecuació n.
de se quilib ri o. Lejos d e diluir mi argumentación, el capítulo p re ceden-
Pero difícilme nte po d ría ser esto u na just ificaci ón de la te acerca de la retórica progresista for tale ce más este
ta re a de: este lib ro. Ha habido ciertamen te una te nta tiva p unto. Al dem ost rar que cada uno d e los argu men to s
más básica: establecer alguna presunción, gracias a la re accionarios tiene una o más contrapartidas p ro gre sistas,
de m ostración de la repetición de los argumentos básicos, he generado parejas contrastadas de declaraciones reac-
de que el razonamiento "reaccionario" típico, tal como se cionarias y progresistas acerca de la acción social. Para
exhibe aquí, es a m enud o defe ctuoso. E l hecho de que un recordar algunas de ellas:
'argu m en to se use repetidamente no prueba, sin dud a, qu e
esté equivoc ad" en u n caso pa rticu lar. Así lo he d icho ya R eaccio naria : La acción prevista traerá co nsecuencias de-
aquí y allá, per u vale la I' C na repetirlo de manera peren- sas trosas.
.. Hay que hacer eviden tem en te una exce pció n co n el s iempre Ingenl oso F. M .
Progresista : No llevar a cabo la acción prevista traer á conse-
C orn fo rd . cuencias desastrosas.
186 R ETÓ R ICAS D E L A IN TRAN S IG E NCI A MÁS A L LÁ D E L A INT R AN SIG E N C IA 187

Reaccionaria: La nu eva reforma pondrá en riesgo la ante- nes, dijo, son " dos impe rtinencias iguales".' E ste término
rio r. es tambié n adecua do para caracterizar los argumentos
Progresista : La nueva y la vieja reformas se reforzarán paralelos que acabamos de formul ar.
mutuamente. Sin emba rgo mi propósito no es " llevar la cal amidad a
Reaccionaria: La acción prevista intenta cambiar u nas las casas de ambos". E s más bien empuj ar el discurso
ca ra cter ísticas es tru ctu rales ("leyes") del orden so cia l; público más allá de posturas extremas e intransigentes de
está destinada por consigui ente a ser enteramente in e- u na y otra clase, con la esperanza de que en el p roceso
fect iva, fú til. nuestros d eb ates se tornen m ás "amistosos con la dem o-
Progresista: La acció n previst a está respaldada por po- cracia" ." Es éste un te rna muy amplio que no pue d o
derosas fue rzas h istóricas qu e están ya "en m archa"; abo rdar aq uí ade cu adam en te . Baste un pensamiento p a-
oponerse a ellas sería p rofundamente fú til. ra co nclu ir.
Las reflexiones recientes en re lació n con la democracia
U na vez demostrada la existencia de estas parejas de han dad o como fruto do s vali osas visiones : una histórica
argumento s, las tesis reaccionarias se de gradan, por decir- de los orígenes de las democracias pluralistas y una teóri ca
lo así: se tornan, junto con sus contrapartidas progresistas, de las cond iciones a largo plazo de la estabilid ad y I¡¡
en sim ples afirm aciones extr emas de una se rie d e debates legi timidad de es os regímenes. Los modernos regím enes
imagina rios muy polarizados. D e esta m anera que dan pluralistas apare ciero n típicamente, según se reconoce
efectivam ente expuestas como casos límite, que necesitan cada vez más, no debido a algún amplio consenso p re-
a fondo , en la mayoría de las circunstancias, ser calificados. xistente de los "valores básicos", sino más bien debid o a
mitigados o enmendados de alguna otra m aner a. que diversos grupos qu e habían est ad o aga rr ánd os e
mu tu am en te e l p escu ezo durante u n periodo prolonga-
do tuvieron que reconocer su mu tu a incapacid ad de
C ÓM O NO AR G Ü IR E N UNA D E M O CRACIA
d ominar. La tolerancia y la acepta ción d el plu ralismo
U na vez justificad a la utilidad del capítul o 6 desde el pu nto resultaro n d e un emp ate entre grupos op uestos acerb a-
de vista mismo qu e presidió la concepción origina l de este mente hos tiles.'
libro , p uedo decl arar aho ra que la re da cción d e ese
1 G us tave Fl a ubert a su so brina Ca rol ine, marzo de 1868 , en Fl a ube rt, Co rrespon -
capítulo me hizo visualizar un papel más ampli o del ejer- dance, París, Co nard, 1929, v 01. S, p. 36 7. Co mentando la disputa ñl os óflca acerca de
cicio en su conju nto. Lo que he acabado por hace r ha sido la pri macía de la materia o del es píritu, Flaub crt co ncluye : "Brcf, je trouve le
Mat ériali sm e el le Spiritualismc dcux impertine nces égales" . (E n resume n, encuen tro
en efecto diagramar la retórica de la intransigencia tal que el materia lismo y el espi rituallsrn o so n dos impertinencias igua les.) Véase también
como la ha n practicad o durante mucho tiemp o tanto lo s J acques D errida, "U ne idé e de Fl a ub ert", en su reco pilació n PsycJu!, París, G ali léc,
1987, pp. 305·325 .
reaccio na rios como los progresistas. • Término acuña do por analogra co n el ahora [recue nte "amistos o con el usuario "
F laub e rt u tilizó una vez una frase maravillosa para (usa lri cnd/y ) o co n el alemán umweltfreundlích (am istoso con el medio ambien te).
1 Be m a rd Crick (co mp. y rev.), In de/ ella 01 polítics, Baltimore, Pc nguin Boo ks,
aplastar a las es cuelas con trarias de filósofos qu e afirm an 1964 , cap. 1; y Dankwart Ru st ow, "Transi tio ns to de mocracy", Comparativo Politics, 2 ,
qu e to do es pura m ateria o puro espíritu: tales afirmacio- abri l de 1970, pp. 337-36 4.
MÁS ALLÁ D E LA INT RAN SI GENC IA 189
188 R ETÓRI CAS DE LA INTRANSIGENCIA
longación y ' sustituto de la guerra civil. Incluso en las
Este pu nto de partida histórico de la democracia no democracias más "avanzadas" muchos debat es son, para
vati cina nada bueno para la estabilidad de esos reg ímenes. parafrasear a Clausewitz, una "continuación de la guerr a
El asunto es obvio, pero lo es todavía más cuando se le civil con otros medios". Tales debates, donde cada par tido
pone en contacto con la proclamación te órica de que u n anda en busca de argumentos que devasten, no son sino
régim en democrático alcanza la legitimidad en la m e di da demasiado familiares en la política democrática us ual.
en que sus decisiones resultan de una deliberación plena Queda pues por re correr un largo y difícil camino desde
y abierta entre sus principales grupos, cuerpos y repre- el tradicional discurso encarnizado e intransigente hasta
sentantes. La deliberación se co ncibe aquí como un pro- una clase de diálogo más "amistoso con la de mocracia" .
ceso de formación de opinión: los participantes no han de P ara quienes deseen emprender esa expedición tendrá
tener inicialmente opiniones plena o definitivamente for- valor el conocimiento de señales de riesgo, como por
madas; se es pera que se entreguen a discusio ne s significa- ejemplo argumentos que so n en efecto invenciones he -
tivas, lo cua l quiere decir que deben estar listos para chas específicamente para hacer imposible el diál ogo y la
modificar opiniones sostenidas con anterioridad a la luz deliberación. He intentado aquí proporcionar un panora-
de los argumen tos de los otros participantes y también ma sistemático e históricamente informado d e eso s
como re sultado de la nueva información que se haga argumentos en un lado de la división t radicional en tre
accesible en el transcurso del debate! "progresistas" y "conservadores" -y he añadido des pués,
Si esto es lo que se necesita para que el proceso dem o- mu cho más brevemente, un panorama similar en el otro
cráti co resulte so stenido por sí mismo y adquiera estabili- lado. En comparación con mi plan original de expone r
dad y legitimidad a largo plazo, entonces el abismo que sólo las simplezas de la retórica reaccionaria, me encuen-
separa a tal estado de los regím en es democr átíco- plura- tro al fin y al cabo con una contrib uci ón más ecuánim e:
listas, tal como emergen de manera histórica de la lu cha y una contribución que en último término podría se rvir a u n
la gu erra civil, es in quietan te y peligrosamen te profundo. propósi to más ambici oso.
Un pueblo que apenas ayer estaba entregado a luchas
fratricidas no es probable que se avenga de la n oche a la
mañana al toma y daca de esas deliberaciones constructi-
vas. Es mucho más probable que primero se ponga de
acuerdo en estar en desacu erdo, pero sin tentativas de
aplastar los puntos de vista opuestos -- tal es efectivamen-
te la naturaleza de la to lerancia rel igiosa. O bien, si hay
discusión, será u n upico "diálogo de sordos" -un diálogo
que en realidad funcionará mucho tiempo como pro-

3 Est e punt o está argumentado de manera persuasiva en Bcrnard Man in, "On
legir i macy and po litical detiber3lion",PoliticaJ 17¡e0'Y, 15, agosto de 1987, pp.

,«ai S¡IlQSía'p-'S2JiM .. '


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AGRADECIMIE NTOS

Como señalé en el eapítulo 1, la idea de este libro tomó form a como


resulta do de mi parti cipa ción e n la mesa ejecutiva que reunió la Ford
Found ation en 1985 para asesorar acerca de políticas de bi en estar e n
lo s Estado s Unidos , y más esp ecialmente cu and o reflexioné resp e clo
a las ob servaciones introductorias de Ralf Dahrendorf e n la prim e ra
reunión. Una influencia generadora más remota había sido la rehabi-
lita ción de D onald M cCloskey de la retórica corno ram a de inves tiga -
ción legítima para los economistas y los científico s sociales .
Durante la redacción del lib ro , recibí ayuda y aliento de q uienes
ley eron los borradores de los capítulos preliminares. Entre ell os quiero
dest acar en particular a William Ewald, J oseph Frank, L uca M eldolesi,
Nicoletta Stame, Fritz Stcrn y M arg arct Weir. La co rres pondencia co n
David Bromwich, Isaac Kramnick, J crry Muller y Edmund Phelps me
ayu dó a aclarar numerosos puntos y perplejidades. Pierre Andlcr,
trad uc tor de este libro al francés, y Rebecca Scott le di eron al manus-
crito una lectura final y discriminadora. En el tr an scu rso de un a lar ga
busca para el títul o preciso, P et er Railton y Emma R othschild hicie ro n
co ntribuciones de gran importanci a.
Los amigos y le ctores que dirigen a un aut or hacia textos es pecí fic os
que le permitan reforzar o ad ornar su argum en to tie n en un com po rta-
mien to altruista de una clase e speci al. Es el que mo straro n Waltcr
H inde rer, Stephen Holmes, obispo Pi etro Rossano y Quentin Skinner,
llam ando mi atención en pasajes recomendables de las obras de SchilIer,
De Mai stre, Lampcdusa y Hobbes, respectivamente. D ennis Th ompson
me dio valiosos con sejos bibliográficos en relación con mi investigación
respecto a la Le y de Reforma del Voto de 1867 en Inglaterra.
Por último, es un placer rec onocer una importante deuda int electual
y personal con Be rn ard M an in. Sus escritos acer ca de la teoría de-
mocrática han sido fuente de constante estímulo, y comentó con genero-
sidad y con su agudeza habitual mi manuscr ito en proceso cuando nos
enco ntramos durante varios veranos sucesivos e n los Alpes franceses.

P artes de es te libro se han presentado com o co nferencias públicas y


e n reunione s científicas. U na ve rsión abreviada del capítulo 2 se leyó
como confere ncia e n la se rie Ta nne r Le cture en la Unive rsidad de
l

- ---- - - - - - - - - - -
J
,.,.
'" '" __ . s_ """c._ w L " _ h U__ - .- -
192 R ETÓ RICAS DE LA INT R A NSIG E N C IA

Michigan en abril de 1988 y posteriormente en el Cen tre Raymo nd


A ro n de Pa rís y en el Sicmensstiftung d e M u nich . Se publicó en Th e
Tanncr L ectures in Hu man Vttlucs, vol. 10 (Salt Lake Ci ty, Un ive rsity ÍND ICES
of Utah P ress, 1989) y, en un for mato to d avía más reducid o, en el
Atlan tic d e mayo de 1989. E n A nn Arbo r aproveché las críticas d e J o hn
D iggins, Stephen Holrnes y C har les TilI y. El ca pítulo 3 se expuso , u na
ve z más en vers ión abreviarla, e n una conferen cia acerca de la Sociedad
Civil ilcvad a a cabo en agosto de 1989 en Cas telgandolfo con los aus picios
del Vicnna Ins titut für die Wi ssenschaften vom Mensche n, y en feb re ro
de 1990 en un Lion el T rilling Seminar en la Universidad de Colum bia en
Nueva Y ork. E n esta última ocas ión Stanley H c ffmann yStephen H olrnes
aportaron incisivos comentarios. E l ca pítulo 4 se prese ntó co mo trabajo
de discusión en una confe rencia d e la filosofía de la elección social
ce leb rada en Varsovia en junio de 1990 y auspiciad a por la Acad emi a
Polaca d e Ciencias y el Ameri can Council of Lcarned Societies.
De 1985 a 1989, el procesamiento d e mis bo rrado res fue hecho con
inte lige nc ia, habilidad y buen án imo por Lynda Emery. T ras su partida
de Pri nceto n, Lucille Alisen y Rose M arie Malarkey continuaro n el
trabajo y cuidaro n co mpete ntemente el manuscrito en sus últimas
etapas. Marcia T ucker, de la b iblioteca del Institu te for A dvanced
Study me prop orcionó una valiosa asistencia b ibliográfica.

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1,

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¡i,
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r-

ÍND ICE ANALÍTICO

A c ción, 18, 24, 169-170. Véasetam - crisis de go be r nabilida d, 135,


bién oonsecuencias, reacción, 138; desarroll o d el, 12; dificul-
efectos secundarios. tad de logr arlo , 145-150; efect o
Adams, J ohn , 19 perverso del , 37-45, 51-52, 79-
Alemania: d emocr acia en, 16, 124- 80, 154- 156, 161- 162; Y futili-
126; políticas d e bienestar social d ad d e las mej oras, 74-84,
en, 150, 164, 165 85-86, 91-92, 155-1 56 ; en lo s
A licia en el pals de las maravillas paíse s de desarroll o tardío,
(Carroll) , 56 146-150; rea cci ón a l desarr o-
A méric a L atina: afirm an la futi li- llo d el, 16; ri esgo cau sa d o
dad de la re forma e n, 56; com- p or , 101, 126-139, 155, 160-161
plejo de fracaso (fracas om anía ) Bism a rck , atto von, 150, 165
en, 44n, 180; programa habita- Bonald, Vi comte L ouis-Gabriel-
cion al en , 82, 83 Ambroise d e, 60, 184
A m p ére , J ea n J acqu es, 59 B right, J oh n, 112
Ancien r égime el la R évolution, L ' Burckhardt, Jacob , 31
(Tocqueville ), 58, 62 Burke, E d mund : 45, 153n; a c uer-
A rgumento d el apoyo mutuo, do con los criterios econ ómi -
142, 145, 168, 172 co s de A dam Sm íth, 24 ; ac erc a
A rgumento d el p red icament o de- de las dife re nc ias d e clase, 30-
ses pera do, 180 31 ; crítica de las Ley es dl..' los
A ris tó tel es , 65 P obres, 38-39; y culto a la cons-
A u lard, Al p h on se, 62 titución britán ica, 106; y e fect o
Ayuda a fam ilias co n hijos d e- perverso, 21-26, 172; Y funda -
p endientes (AFDC) , 51-52, 76 mento d e p ersonalid ad d e la
dem o cracia en Francia, 121-
Bagehot, Walter, 116, 123, 124 124; Y reacción a la Revolu-
Bentham, J ererny, 40, 98n ció n fran cesa, 14, 24-25 , 58 ,
B e rdyaev, Nicholas, 166n 60-6 1, 178 -179, l RO, 181
Berlín, Is a iah, 103 Burrow, J ohn, 123n
Bias JO' hope; A (Hirschman, 1971), Butler, J .R.M ., 106
148n,171n
Bi en limitad o , Image n d e l, 140 Calderón de la Ba rc a, Pe d ro,
Bie ne star so cia l: a p oyo público 171n
para el , 131-132; Y arg umento Cándido (V oltai re) , 53
del apo yo mutuo, 142, 143; Y Canning, George , 107 ';1
il ':'¡

195
¡¡'""F' ryU -5 _ I _W = --

INDIC EANAL ITl CO 19 7


196 INDlCE ANALfTICO
Derechos p olíticos: desarrollo de to del apoyo mutuo, 141-J43; y
Capital, El (Marx), 174, 175 Cou rs d' écono m ie politique (Pa- 105, 12-13; efecto perverso d e crisis de gobe rnab ilidad , 135-
Carroll Lewis, 56 r eto, 1896-1 897) , 68 los, 30-37; futilidad de los 139; d ificultad de logr arlo ,
Carta Magna, 105 Cran da ll, R obert , 530 cambios en los, 62-74, 84-85 , 144- 150 ; efec to perve rso del,
"Case against 'One thing al a ti- Crisis d e gobernabilidad, 136- 91-92; reacción al d esarroll o 37, 39·40, 41-45, 79-80 , 154-
me', The" (Hirsch m an, 1990), 138, 141 de los, 14-15. Véase tambi én 156, 160-162; Y futilid ad de las
I 149n Crisis of dem ocracy, The (Comi- sufragio universal mej or as, 73-84, 84-85, 91-92,
Cité antique, La (Fuste! d e Cou- sión Trilateral, 1975), 135 Des r éactions politiques (Co ns- 155-156; en los pa íses de desa-
,\'
"
langes, 1864), 119
Claudel, Paul, 171n Dahrendorf, Ralf, 11-13
tant, 1797), 19
Desarrollo político, secuencia del,
rroll o tardío, 145-149; re troce-
so del, 13,16-17 ; riesgo causado
Ciausewitz, Carl va n, 189 Declaración de los D erech os del 145-149 por, 100-101, 126-139, 155-156,
Club de Roma, 42 H ombre y del Ciudadano, 14,59 Dickens, Charles, 41 162; surgim ie nto d el, 12
Cobban, Alfred, 23 D efoe, Daniel , 39, 155 Dictlonnaire des idée recues (Flau- Estado y revolu cíon (Lenin, 1917) ,
Colombia, reforma d e la tenen- D cmocracia,dcmocrati:zación: ame- bert),31 165
cia de la tierra, 43-44n nazada por cl Estad o benefactor, Diderot, Denis, 33
Comisión Trilateral, 135 126-139, 163-166, 168, 167-168; Dieciocho brurnario de Luis Bo- Falacia d ela co mp osición, 34
Compensación p or desempleo, como medio d e evita r hu elgas y naparte, El (M ar x), 159 Feldstein, M art in, ¡(O-81, 84
distinción de cla ses en la, 80- motines, 117, 170; Y delibera- Diferencias d e clase: en la com- Fisca l crisis o[ the state, Th c (Ja-
81, 82 -84 ció n, 187-1 88; efecto perverso pensación del bienest ar , 80- mes O 'Connm , 1972) , 133
Co mpo rtamiento compensador, 52 de,31-37, 66 -68, 157, 159;fun- 81, 82-83; Y futilid ad de la Fla ube rt, G ustave, 30-31, 35, 86
Consecuencias involuntarias: ba- d am en to d e personalida d d e reforma d el bi enestar, 75-76, Forrester, l ay W ., 42, 43, J59, 162
11· lan ce en tre las favorab les y las la democracia, 120-126; futili- 77.78,79, 82-83; y fut ilidad d el Fosrcr, G eorge, 140
i\ desfavorables, 51-52; bi env e- dad de, 62-74, 84-85, 90- 91, sufragio uni versal, 63-64, 67- Fracaso , explicaci ones para el,
nidas, 50-52; desarroll o del 156-158, 163; reacción co ntra 69, 85-86; en It alia, 65-66; en 153-154 . Véase tam bién íraca-
concepto de, 46-49; no desea- la, 15-16, 106; riesgo d e la li- las oligarquías, 70-71, 85-86; en soman ía
\1 das, 49-51, 97, 99-100 , 185- be rta d, 101-126, 157; surgimien- el so cialismo, 65-66; tradición Fra casom a nía (c omplejo de fra-
,\
186; desprovistas d e, 50-51; y to de, 187-188; usado como europea de, 30-31,106-108 ca so) ,44n, 180
futilidad del cambio, 86- 87, espantapájaros, 106. Véase tam- Director, Aaron, 77, 82, 172 F ra ncia, demo craci a en, 118-119,
89-92, 94-95, 97, 185-186; Y bién derechos po líticos ; sufra- Disraeli, Benjamin, 41,108,115,163 122-124, 156-157
gobernantes de buena volun- gio universal Doctrina de la ley natural , 12 Free lo choose (Friedman y Frie d-
tad, 90-92; r elación co n el Democracy in A m erica (T ocq ue- Doctrina d e la M ano I nvisible, man, 1979) ,79
mito de Edip o, 143 , 144 . ville) , 103 24,26,49 F re ud , Sigmund, 34, 173
V
, éas e tamb ién efe ctos secun - Derby, Lord. Véase tambi én Stan- Dostoievski, F iador, 27 Friedman, Milto n, 38, 77, 79
darios ley, E.G.G.S. F rie d ma n, R ose, 79
Considérations "'lI' la Fran ce (Mais- D e recho de ha beas COrpIlS , 105 Economics of income redistribu- Fu ndació n Fo rd , 11
tre, 1797),27 Derechos civiles : desarroll o de, tion (Tullock, 1983), 79 F ure t, F ra ncois, 6 J, 122n
Constant, Benj amín, 19, 103, 104, 12-13; reacción al d esarrollo Edgewoth. F.Y., 70 F uste l d e Coula nges, Numa De-
119-121 de, 14,21-23 Efectos secundarios, 48-50, 52-54 nis, 119- 121
Constitution of liberty, The (Ha- D erechos econó micos : de sarro- Elliott, J ohn, 97n
yek, 1960), 129 llo de, 12; efect o perverso d e, Enemigo del pueblo, Un (Ibsen, Gatop ardo, El (Lampedusa, 1959),
"
Cornford, F .M.,97-99, 171n, 184n 37-39; reacción al desarrollo 1882),32 56, 72
II "Counterintuitive behavior of so -
cia! systems" (J ay W . F orres -
de, 16. Véas e tambi én distri-
bución del ingres o ; p obreza;
Estado benefactor: apoyo públi- Genio y democracia, 33
co para el, 130-132; y argumen- Gentz, F ried rich van, 23
ter, 1971), 42 E stado benefactor
1:
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::.
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198 íNDI CE ANALfTICO fND ICE ANAL ITI CO 199 ,
G ladston e, Wi llia m Ewart, 115 Juego suma cero, 140 Li be rta d, d el ind ivid uo: ame na- col ogía de m asas; y d er ech os
J
;j
G lazcr, N atha n, 43-45 zada por el Estado benefac- p olíticos
Goe the, Jo ha nn W ol fga ng von, Karr, Alphonse, 55 tor, 126- 139: de los a ntiguos y M cL uha n, M a rshall, 139
25, 26 Kcat s, J oh n, 169n los modernos, 103-104, 119- Menger, Carl von , 174
G orbachov, M ijail, 165 K eynes, J ohn M aynard, 88, 127 , U J: y dem ocracia, 101-126: po - Me rcados: a utor regula d ores, 37,
Great transform ation, 77Je (Pe lan- 132 sitivay nega tiva, 102-103 38, .n te rfc rc ncia co n, 3
yi, 1944) , 40 Kolakowski, L esze k, 95 Liberty, equality, fra temity (Ste p- Merto n, Robe rt, 49 n, 51
G rey, lord Charle s, 107 loen, 1873), 73-74 M etternich, Kle men s ve n, 23
Group p sychology an d the ana/y- L a rnped usa, G iuseppe Tomasi di, " Li m its of social policy, The" Mi che ls R oberto: y futilid ad de
sis of the ego (Freud, 34n 56,72,91 (G lnz er, 1971),43 la d em ocrati zación, 70, 72, 73,
L eB on, Gust av: 45, 153n : oposi- Losingground (Murray, 1984),39,42 86,88, 166,172
H abermas, J ürg en, 134 ción a la política de igualdad, L ow e, R obert: oposici ón a la Ley Microsmographia académica (Com - "
H an db ook, of p otitical fa l/acies 34-37,63,67, 75 , 114,157, 159 de Reforma de 1867, 109-110, I
ford, 1908), 97-98, 1710
(Benth am, 1816) , 98n L ecky, W.E.H., 111 112, 114, 115, 116, 119, 125, Mili, J ohn Stuart, 73
Hayek, Fried rich: 153n ; E stad o L egitimasion crisis, 134 126 , 131, 132, 140, 141, 160, Mito d e Edipo, 28n, 143, 185
bene factor, a menaza a la li- L enin, Vla d imir Il ich, 165-166 161, 163 Mod iglia n i, Franco, 89n
be rtad , 126-131, 132, 133, 134, L ey d e D erech os, 105 M onet arismo, 89
136 -138, 160-165 Ley de Director de la redistribu- Mac ulay, Th omas Babbington, 108, M ontesquieu, barón de la Bréd e
Hegel, G eo rge Wil helm Frie - ció n d el ingreso , 67-68, 79, 85, 110-111 y de, 19, 65
arich,l77 160, 172 M aine, sir H enry, 112, 113, 114 M o rley, J ohn, 115
Helv étius, Claud e-A dri en, 33, 172- Ley de Hierro d e la Oligarquía, Maistr e, J oseph d e: 47, 153n, M osca, Gaeta no: anál isis d el so-
173, 174 70, 85 162; crítica d e la R evo lució n cia lismo por, 65: Y efecto per-
H obbes, T h omas, 48 L ey d e la oferta y la demanda, fra ncesa, 60-61 , 183-184; Y la ve rso de la democratización ,
H óld e rlin, F rie d rich, 125n 70-71, 88 cr ue l d eidad ( la Divina P rovi- 67·68: Y futilidad del sufragio
Huntington , Sa muel P. , 135-139, L ey de Pareto, 70, 71, 85, 86, 160, d e n cia), 27-29, 43, 47, 48, "'7- unive rsal, 63 -68 , 71 , 72, 73, 74,
141, 161 172 88,143-144, 185 75,84,85, 87-88, 116, 157, 174, .,
Ib sen , H e nrik J oh a n, 32-33
Ley d e Reforma d e 1832, ingle-
sa, 63, 105-1 08, 111, 112-115, .
Man versus the state, Th e (Spen -
ce r, 1884) , 36
175: influencia en Roberto M i-
chels, 70, 85 ,
I lusi ón sinc rgista, 142, 167-170 157, 160 , M an deviUe, Bernard, 24, 39, 46, 155 M uc he d um b re. Véase p sicolog ía
Il ustración es co ces a, 24, 46 L ey de Reforma de 1867, ingle- Manifiesto com unista , 68 de masas
Tnforrne Bcveridge, 128 sa, 73, 105, 108-112, 115, 121, M a lthus, Thom as Rober t, 39, 40 Mujeres, voto para las, 15
Ins tinto grega ri o, 32 157, 160, 163, 170 M aquiavel o, N icolás, 65 Müller, Adarn, 23, 47
Ironía, uso reaccionario de la, Ley de Sp eenham land de 1795, M arshall, T.H.: ac erca del desa- Murray, Charles: 153n: oposición
183 40 rrollo d e la ciud ad an ía, 11-13, al Es tado benefactor, 39, 42,
Irracio nalid ad, de la mu ch edum- L eyes de Pobres, inglesas, 38-39, 14, 17, 33 , 99-102, 103, 117, 44 -46, 155-156, 160-162
bre, 33-35 40-42, 44-45 118, 146, 149, 150, 151, 164: y
It alia, d e mocr acia e n, 16, 63-65, L eyes del G ra no, 112 el Estado Benefa ctor, 130, 131: Na p oleón I (Napoleón Bonapa r-
66, 72-73, 116, 157 L eyes del sala ri o míni mo , 37-39, y la libe rtad , 102, 103 te) , 22
87-88 M arx, Ka rl, 159, 160n, 165, 166, N a poleón III (Luis-Nap oleón) , 59,
J evons, W illiam Stanley, 174 Li be rtad de ex p re sión, 12 174, 175, 176 111,118
J ohnson, Lyndo n B ., 43, 76 Libe rtad de pen samiento, 12 Marxism o, 68, 78, 88, 130, 174, 175 N ue va L ey de P obres. Véase L e-
Jou m eys toward progress (Hirs-
ch ma n, 1963), 43n, 115n , 144n
Li berta d d e prensa, 105
Libertad d e religión , 12
I M asas (el pueblo). Véase d emo-
cracia , dem ocratización ; psi-
yes d e P obres, ing lesas
N cwton, sir Isaac, 18, 174

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I
202 íNDICE ANALfTI CO

I d ad del ca mbio, 172 -176; y la


Revolución francesa , 57-63,
156; Y tesis de la fut ilid ad,
161, 163-166; )' tesis d e la per-
84; Y tesis de la perver sidad, versidad, 161;
57, 67-68, 72, 79..80, 84-92, Tesis d el riesgo inminente, 167,
161; Y tesis d el riesgo, 161, 169-171,172
ÍNDICE GENERAL
163-166 Thom pson. E .P ., 42
T esis de la perversidad: antigüe- Tiempo y progreso , 19,20
dad de, 48-49; y bienestar so- Titmuss, Richard, 131
cial, 37-46, 51-52, 79-80, 155-156, Tocqucville, Al exis de: crítica d e Prefacio 9
161-162; cronología de, 153; de- las Leyes d e Pob res, 39; d es-
finici ón de , 17, 21-22, 55, 94 :y cui d o d e, 61, 156; Y futilidad 11
distribución d el ingreso , 71; y d el ca mbio durante la Revo- L Doscientos años de retórica reaccionaria
la igualdad política, 29-37, 67- luci ón france sa, 58-59 , 60, 61, Tres reacciones y tres tesis reaccionarias 14
68, 157, 159; Y la Revolu ción 62, 63 , 85n, 156-157, 177; so- N ota acerca del término "reacción" 18
frances a, 22-29, 156, 159, 177, b rc la libertad y la d emo cra-
178; Y teor ía progresi sta, 177- cia individu al, 102; uso d e la
181; Y te sis d e la futilidad, ir onía, 183 2_ La tesis de la perversidad' 21
57, 67-68, 72, 79-80, 83-92, 161; Trait é de sociologie gén érale (Pa-
Y tesis d el riesgo , 161-16 2; reto, 1915) , 68 La Revolución francesa y la proclamación del efec to
ub icuidad y popularidad de, Tráfico d e reformas, 115 perver so 22 ·
45- 54, 55, 158, 159-160, 176, Tullock, Go rd on, 79 El sufragio universal y sus efectos sup ues ta mente
177 T urncr, Frc dc rick J ackson. l 11n perversos 29
T esis del riesgo: y apoyo mutuo, L as leyes de pobres y el E stado benefactor 37
142-145, 168-16 9, 172; crono- Vico, G iambatt ista, 24, 26 R eflexiones sob re la tesis de la perv ersid ad 45
¡i logía de, 153; definición de, Victor Ti ugo, 139
17,97-102; y d emocratización, Vin er, Jacob, 26 n
1,
102-126, 157; d es crédito de, V ohaire, Francois- M ario Arouet, 53 3. L a tesis de lafutilidad 55
ji
159, 160-161 ; en el E stado be-
nefactor, 101, 126-139, 155, 'N airas, Léon, 174 Cucstionamiento de la ext ensión del cambio producido por la
R evolución francesa: Tocqueville 58
161; limitaci on es de, 145-150; Welfare for the well-to-do {Tu-
mitos asociados con, 13'r-141; 1I0ck, 1983), 79, 91 Cuestion amiento de la importancia del cambio qu e seg uirá
y la ret órica progresista, 167- Weltverbesserer, 36 , 184 probablemente al sufragio universal: Mosca y Pareto 63
169; Y la Revoluc ió n francesa, Whitehcad, Al frcd North, 13 Cuestionamiento d el grado en que el Estado ben efactor
1= "entrega los bienes" a los pobr es 74
"
Reflexiones en torno de la tesis de la futilidad 84

I 4. La tesis del riesgo 97


l'
.1!
La de mocrac ia como amenaza a la libertad . 102
E l Estado benefactor como amenaza a la libertad y a la
democracia .126
'I¡ Reflexion es en torno d e la tesis del riesgo . 139
203
204 INDlCE GENERAL

5. Comp aración y com binación de las tres tesis 151


Cua dro sinó ptico 152
Influencia comparativa de las tesis 155
Algunas in te racciones sencillas 158
U na interacción más compleja 162
Este libro, Retóricas de la intransigencia,
6. De la retórica reaccionaria a la retórica progre- se terminó de imprimir en JEM, S. de
R.L., Osa Menor 84, Prado Churubusco,
sista 167 México, D . F. el 30 de junio de 1991. Se
tirar on 2 ()()() ejemplares y en su composición
La: ilusión sinergista y la tesis del riesgo inminente 167 se utilizaro n tipos Dutch de 14/12, 10111 Y
"Tener la historia de nuestra parte" 172 7/8. E l cuidado de la edición estuvo al
Co ntrapartes de la tesis de la perversidad 177 cargo de Leticia Picazo y Mercedes Paredes.

7. Más allá de la intransigencia 183


¿ Un vuelco del argumento? 183
Cómo no argüir en una democracia 186

Agradecim ientos 191

Índice analítico 195

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