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Cristianismo

El cristianismo es la religión más popular que podemos encontrar alrededor del mundo con más de 2 mil millones
de fieles. Es una de las tres religiones más grandes del mundo la cual es considerada como una
religión monoteísta. Sus grupos más grandes son la Iglesia Católica Romana, las iglesias Ortodoxas
Orientales y las iglesias protestantes

El cristianismo es una religión que surge con el nacimiento de Jesús de Nazareth en Judea. Una religión de
carácter monoteísta que se fundamenta únicamente en las enseñanzas y en la vida que dejó Jesucristo cuando
vino a la tierra a morir por los pecados.

Ubicación
Los grandes propulsores de la expansión del Cristianismo fueron los Apóstoles, obedientes al mandato de Cristo de anunciar el
Evangelio a todas las naciones. Su obra no agota, con todo, el cuadro de la expansión cristiana en el mundo antiguo. Es indudable que
las más de las veces serían hombres humildes y desconocidos —funcionarios, comerciantes, marinos, soldados, esclavos— los
portadores de las primicias del Evangelio.

Al sonar la hora de la libertad de la Iglesia, en el siglo IV, el Cristianismo había arraigado con fuerza en diversas regiones del Oriente
Próximo, como Siria, Asia Menor y Armenia; y en Occidente, en Roma y su comarca y en el África latina. La presencia del Evangelio
fue también considerable en el valle del Nilo y varias regiones de Italia, España y las Galias.

Catolicismo
El nombre de iglesia católica (o catolicismo) se ha utilizado para referirse a la "Iglesia Universal" desde
principios del siglo II, ya que consta la utilización del término por primera vez en las cartas de Ignacio de
Antioquía, quien según Juan Crisóstomo, habría sido ordenado por el propio Pedro.

En varias situaciones durante los tres primeros siglos del cristianismo, el obispo de Roma, considerado el
sucesor del apóstol Pedro, intervenía en las comunidades para ayudar a resolver conflictos, ejemplos
fueron los papas Clemente I, Víctor I y Calixto I. En los primeros tres siglos de su historia, la Iglesia se
organizaba en tres patriarcas, los obispos de Antioquía, con jurisdicción sobre Siria, y más tarde
sobre Asia Menor y Grecia, Alejandría de la jurisdicción de Egipto, y Roma de la jurisdicción
de Occidente. Más tarde los obispos de Constantinopla y Jerusalén se añadieron los patriarcas, por
razones administrativas. El Primer Concilio de Nicea en el año 325, consideró al obispo de Roma como el
"primus" (primero) entre los patriarcas, estableciéndolo así en sus cuartos, quintos y sextos cánones,
"siguiendo la tradición antigua", aunque muchos interpretan que este título como el "primus inter pares"
(primero entre iguales). Se consideró también que el patriarca de Roma poseía una autoridad especial
debido a su relación con san Pedro, que había muerto y sido sepultado en esta ciudad.