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Mesa Redonda Plenaria: La construcción semiótica de la historia

UNA APROXIMACIÓN SEMIÓTICA DE LAS PROPUESTAS EXPOSITIVAS


DE AYER Y DE HOY EN EL MUSEO DE LA PLATA

Autores: Carlos Federico González Pérez (1); María Marta Reca (2)

(1) CONICET; Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, Universidad Nacional de Jujuy.


Correo electrónico: carlosfgonzalezp@yahoo.com.ar
(2) Coordinadora de la Unidad de Conservación y Exhibición del Museo de La Plata – Universidad
Nacional de La Plata
Correo electrónico: mmreca@fcnym.unlp.edu.ar

1. INTRODUCCIÓN

El análisis de los objetos de museo, desde la semiótica, implica hacer foco en una serie de
conocimientos y operaciones que permitan pensar en la significación que éstos producen. Es decir,
la atención se centra, principalmente, en los objetos exhibidos. Es por esta razón que el trabajo se
encuadra desde la perspectiva de la Semiótica Indicial peirceana 1 , para el estudio de dos salas del
Museo de La Plata, que depende de la Facultad de Ciencias Naturales y de la Universidad Nacional
de La Plata (la ciudad es la capital de la Provincia de Buenos Aires, Argentina).
Lo que se intenta en este trabajo es analizar las formas expositivas de este Museo, tanto las
actuales como las pasadas, para determinar qué modalidades de lenguaje, gramáticas, semiosis,
disposiciones se mantienen y cuáles se han transformado, y qué interpretante intérprete queda
implícito en la propuesta comunicacional desarrollada por el interpretante productor de las mismas.
Esta comparación es factible en este Museo, porque ha conservado una sala (la Sala XVI, de
Osteología Comparada, la última de tres salas que conforman el área de Zoología) tal como fue
concebida en los inicios de esta organización, a fines del Siglo XIX. Por otra parte, se analizará la
Sala III La Tierra. Una historia de cambios, la que incorpora una mirada transdisciplinaria en su
planificación, diseño y realización, y que desde el momento en que se realiza su descripción se
identifican grandes diferencias con la Sala XVI. Ambas conforman parte de la exhibición
permanente de este Museo.

1
En este trabajo no se ha avanzado sobre la interpretación de los visitantes en relación a las
salas propuestas. Aunque en algunos lugares se haga alusión a este momento interpretativo (en
relación a la apropiación), el foco del trabajo se encuentra puesto en la producción de las salas. En
términos rigurosamente semiótico-peirceanos, no se trabaja sobre el interpretante intérprete, ni
sobre el interpretante comunicacional, sino sobre el interpretante productor (Magariños, 2008): el
curador de la exhibición considerada, y el equipo de personas implicadas en su concreción. Se
intenta investigar cómo el productor ofrece un texto (o una multiplicidad textual – plurisemiosis)
con determinadas relaciones sintácticas, que son las que producirán determinada significación, en
cuanto propuesta comunicacional en relación a cada sala. Desde esta perspectiva el productor
“espera que su texto se transforme en el discurso que él desea” (Magariños, 2003: 45). Ese
interpretante productor, también puede ser considerado (en conjunto, y seguramente mereciendo un
análisis más profundo que el que se presenta aquí) como el Museo, es decir, su política de
exhibición en cuanto organización.
Tampoco se realiza un análisis del guiado (el texto simbólico previsto para acompañar el
recorrido del visitante por las salas) debido a que lo que interesa en este trabajo es lo que se muestra
en las dos salas.
El Museo de La Plata tiene una larga historia como organización, y sus inicios se encuentran
próximos a la propia fundación de la Ciudad. Se realizaron algunas aperturas previas, hasta la
apertura total al público en 1888 (Teruggi, 1994). Francisco Pascasio Moreno fue el impulsor de
esta iniciativa, y su primer Director (nombrado como tal con carácter Vitalicio), cargo que
desempeñó durante veintiséis años.
La disposición de las muestras en su inicio, y su diseño, se corresponden con el modelo
evolucionista de la época que marcó tendencias a nivel mundial en relación a las ciencias naturales.
Veintiuna salas conforman las exhibiciones permanentes de este Museo.
Su estilo arquitectónico es neoclásico, correspondiente a la época de su fundación. La planta
mide ciento treinta y cinco metros en su eje mayor, y setenta en el menor. Está conformado por un
rectángulo, con dos semicírculos en sus extremos. Consta de cuatro plantas y un entrepiso, con
espacios dedicados a la exhibición, laboratorios, oficinas, biblioteca, talleres, servicios auxiliares y
depósitos.

2. HACIA UNA DESCRIPCIÓN DE LAS SALAS. EL OBJETO EXHIBIDO

Los objetos a los que se refiere cuando se trabaja en relación a los que se exhiben en un
museo, son objetos semióticos, pero que adquieren su condición de semiosis sustituyentes al ser

2
exhibidos: es decir, están en representación de otra cosa. El objeto exhibido en el museo adquiere
“calidad representativa específica” (Magariños, 2008:336). Éste conforma el aspecto más
importante y el que se establece como básico para determinar su intervención desde la Semiótica
Indicial.
En relación a los dos grandes grupos en los que se dividen los Signos Indiciales, interesan,
por lo que se explica en el párrafo anterior, aquellos que “operan en una relación de sustitución
entre signo y objeto” con carácter “designativo” por la “eficacia del representamen, en cuanto
capacidad para actualizar, en la mente del intérprete, al (con independencia de cualquier relación
temporal) objeto ausente” (Magariños, 2008:366) 2 .
Tres variantes del signo indicial designativo, aparecen desde la semiótica peirceana
(Magariños, 2008: 376-378): objeto único: algo que aparece en un lugar representándose a sí mismo
(en cuanto forma, existente o valor); prototipo: algo que aparece en un lugar representando a los
restantes de su dominio (en cuanto formas, existentes o valores); réplica: algo que aparece en un
lugar representando a algunas de las posibilidades del sistema al que pertenece (en cuanto forma,
existente o valor). En las salas que interesan a este trabajo pueden encontrarse diferentes objetos
que reúnen alguna (o varias) de estas condiciones de signo indicial.
En relación a la comparación que se pretende realizar, es importante revisar los recursos que
están utilizados en ambas salas. Es decir, las semiosis que se utilizan para acompañar a los objetos
exhibidos en una y en otra, son diferentes, por lo tanto, hipotéticamente, se puede proponer que,
dado que las salas poseen diferentes recursos para la exhibición de objetos, cada una actualizará de
manera diferente las semiosis que resulten “indispensables o convenientes” para producir
significación.
Siguiendo a Magariños (2008: 333): “Todos estos recursos están destinados a actualizar, en
la mente del intérprete-visitante y de modo entre imperativo y sugerente, según la ideología del
curador del museo (o del diseñador de la vidriera/escaparate comercial), esas otras semiosis que
resultan indispensables o meramente convenientes o incluso originales para que el objeto exhibido
produzca determinado significado”.
Las salas a las que se hace referencia en este trabajo son la Sala III: La Tierra. Una historia
de cambios, y la Sala XVI Zoología / Osteología comparada (también nombrada y conocida como
la “Sala histórica” 3 ). Ambas conforman exhibiciones permanentes del Museo. Físicamente, se
encuentran ubicadas de manera enfrentada: la Sala III inicia el recorrido, hacia la derecha del hall
central del Museo, y la sala XVI lo finaliza, hacia la izquierda del mismo hall, ambas en planta baja.
Las dos salas se configuran en una situación de comunicación clara, ya que son montadas con
un objetivo, a partir de la propuesta de curadores, y con la participación de un equipo del Museo, ya

3
especializado en la actividad. Están destinadas a transmitir un mensaje que espera interpretación al
completarse (en cuanto conjunto complejo de signos) en los visitantes.
Los objetos, en cuanto signos indiciales, y en cuanto existentes, toman valor y capacidad
comunicativa del contexto. Juan Magariños propone que el conocimiento e identificación del
contexto debe constituir parte del fenómeno en estudio, y propone, para alejarse de la herencia
lingüística, utilizar la categoría de “disposición”, cuando se hace referencia a lo contextual en
relación a los signos indiciales. Para continuar con la línea que se viene proponiendo en este trabajo,
se respetará esta conceptualización, y se utilizará el término disposición “para designar el ámbito
en el que existen y adquieren o reproducen su significación los fenómenos indiciales” (Magariños,
2008:368).
Esto siempre que los signos pertenezcan a una misma semiosis, es decir que la disposición (o
contexto) de un signo indicial estará conformado por otros signos indiciales; el contexto de un signo
lingüístico, por otros también lingüísticos, y la configuración (o contexto) de un signo icónico,
estará conformada por otros signos icónicos. Cuando aparecen otros signos, que no pertenecen a la
semiosis específica que se estudia, se hace referencia a “co-texto” (Magariños, 2008: 343). Dado
que la interrelación entre esas diferentes semiosis es un factor semiótico importante en el estudio de
signos indiciales, también se tendrá en cuenta esta distinción.
La descripción de estas salas permitirá lograr un panorama más completo.

2.1. Sala XVI: Zoología / Osteología comparada

Se pueden considerar tres formas de organización principales de los objetos en esta sala:
1. Los objetos ubicados en el centro (esqueletos de animales cuadrúpedos grandes);
2. Los objetos que están pendiendo del techo de la sala: la mayoría se corresponden
con esqueletos de animales grandes acuáticos;
3. Y objetos exhibidos en vitrinas (con varios estantes cada una) en cada lado de la
sala (de formato rectangular).
Esta disposición deja margen a pocas alternativas para su recorrido: un circuito rectangular,
entre los esqueletos ubicados en el centro de la sala y las vitrinas de sus lados, pasando (durante
todo el recorrido) por debajo de los suspendidos de la estructura del techo.
En las vitrinas que se encuentran contra las paredes, se pueden identificar esqueletos
ordenados por especies, en los distintos estantes. Al llegar a la salida de la sala, una vitrina expone
los esqueletos de un ser humano y de primates.

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Los esqueletos se ubican uno al lado del otro, ordenados por especie, y por tamaño. Son
esqueletos que corresponden a mamíferos, y su proximidad permite la comparación casi directa a
los fines de su estudio. Se asocian entre sí por proximidad, guardando una conexión, que se basa en
la posibilidad de esa comparación para el estudio de la evolución de la vida en la Tierra.
El montaje de esta Sala refleja la tradición que dominaba en los museos en la época en la que
fue concebida, y explica la forma de exponer sus objetos: “La moda finisecular –que perdura en
muchos museos no modernizados– era la de acumular en las salas la mayor cantidad posible de
objetos, de modo que esos ambientes desempeñaban la doble función de lugar de exhibición y de
sitio de depósito” (Teruggi, 1994: 47-48). La disposición de los esqueletos en esta sala, se
corresponde con lo referido en la cita: acumulación de restos óseos.
Asimismo, los esqueletos entre sí (por “disposición”) también guardan una estrecha relación,
y es justamente esta disposición la que facilita (o invita a) la actividad que le otorga parte de su
nombre a la sala: la comparación.
La comparación como actividad científica y facilitada a partir de lo que en esta Sala se
exhibe, es reforzada desde dos soportes comunicacionales que aparecen en relación co-textual
(signos de otra naturaleza, icónico/simbólica en este caso): dos carteles infográficos ubicados en la
sala. Tanto el cartel pequeño (debajo del elefante africano) como el gran cartel (próximo a la puerta
de salida de la sala) hacen hincapié en esta cuestión, son de característica icónico-simbólica, y
tienen la función de anclaje de significaciones y completud.
Otros elementos que se encuentran en esta misma relación son: la señalización de la entrada
a la Sala: genera un anclaje en los lugares referenciados, y sugiere un recorrido específico para el
visitante; carteles identificatorios de los esqueletos exhibidos; imágenes materiales visuales
figurativas (dibujos) de algunos de esos animales vivos, enmarcadas y ubicadas arriba de las
vitrinas en varios lugares de la sala; cartel aclaratorio de la sala de Osteología Comparada
(ubicado debajo del esqueleto del Elefante africano: texto y una imagen); cartel grande de la sala
de Osteología Comparada (ubicado en la pared, próximo a la salida de la sala: texto y dos
imágenes); cartel de SALIDA: texto y flecha.

2.2. Sala III: La Tierra. Una historia de cambios

Las posibilidades descriptivas de la Sala III se tornan más complicadas (en comparación con
la sala XVI descripta en este trabajo) por una razón que resulta importante destacar: no se trata de
una sala en la que se encuentra una clase de signos cuya presencia sea dominante, sino que ha sido
diseñada y desarrollada a partir de una multiplicidad de semiosis indiciales, icónicas y simbólicas:

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imágenes, palabra escrita, objetos (que pueden verse y tocarse), maquetas, sonidos, imagen en
movimiento (pantalla de TV), tecnología interactiva.
La Sala aborda una problemática compleja, a través de diferentes temáticas relacionadas con
el origen de La Tierra, su interior, su evolución, y el desarrollo de la vida en ella. Diferentes áreas
de esta sala, a través de sus paneles y vitrinas, muestran la actividad del naturalista en el Siglo XIX,
la diversidad del pasado, la biodiversidad actual, la interacción de algunos organismos con el
ambiente, detallan los principales biomas en Argentina, entre otros temas. Paneles, maquetas,
imágenes con palabra escrita, computadoras con software de entretenimiento vinculados a las
temáticas exhibidas, entre otros objetos, se interrelacionan en las vitrinas dispuestas de forma
procesual, y se proponen al visitante de manera interactiva (pudiendo, por ejemplo, tocar un fósil de
una piña de araucaria de 195 millones de años de antigüedad, ubicado al lado de otra piña de
araucaria actual, ambas reales; o bien, interactuar en un juego vinculado al desplazamiento de las
placas en el planeta).
El espacio previsto para el desplazamiento de los visitantes no es recto, sino que presenta
varias curvas, y resulta sugerido por el mobiliario (paneles, vitrinas, soportes) que va dejando el
espacio previsto para avanzar.
La interrelación actúa como factor importante para producir la significación, no sólo a nivel
de disposición, sino, también, a nivel co-textual. Una de las vitrinas que explica el movimiento
tectónico de la Tierra, y muestra la evidencia fósil que permite sostener esta teoría, funciona, a nivel
de la producción de significación, en ese sentido: cada fósil ubicado en la vitrina se relaciona
contextualmente, en cuanto objetos indiciales (índices designativos que funcionan como prototipos:
designan a todos los de su especie), con los demás fósiles ubicados en ella; a su vez, se genera una
relación co-textual, con imágenes y texto escrito. A medida que la mirada se va alejando, los
contenidos de esta vitrina entran en relación con lo mostrado por las dos vitrinas ubicadas a cada
lado de ésta, que también trabajan sobre la misma temática.

2.3. De la naturaleza del signo indicial en cada sala

De acuerdo a la clasificación del signo indicial que se retoma en este trabajo, se puede
considerar que:
La Sala XVI de Osteología Comparada presenta, en su mayoría, objetos que pueden ser
identificados como índices en relación designativa en calidad de prototipos. Sin embargo, puede
identificarse una excepción: el esqueleto de la vaca que perteneció a Moreno, que presenta la
particularidad de una modificación en su masa ósea (mutación), por lo que se la identifica como la

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vaca ñata, ubicada en el centro de la sala, al iniciar el recorrido. Por tener esta particularidad, estos
restos óseos (objetos semióticos) que están exhibidos (semiosis sustituyentes) pueden ser
considerados representativos de ellos mismos, es decir, como objeto único. No deja de representar a
las demás vacas, pero al tener una particularidad (la mutación), pasa a ser representativa de ella
misma; igualmente, al estar exhibida al lado de un esqueleto de una vaca sin mutar, permite la
comparación directa de sus características óseas.
La Sala de la tierra, por otro lado, presenta una diversidad de objetos en cuanto signos
indiciales en calidad de: objetos únicos, prototipos y réplicas. Por ejemplo, el meteorito (recolectado
por el propio Moreno) puede considerarse objeto único (en tanto se representa a él mismo en cuanto
existente); las piezas en cerámica, las aves, las mariposas, las maquetas, pueden ser objetos
considerados como prototipos (en tanto representan a los restantes de su dominio); el conjunto de
objetos que conforman un escritorio de un naturalista de fin de Siglo XIX, una réplica, en tanto
representa las posibilidades del sistema al que pertenece la profesión del naturalista (el método, el
conocimiento, el objeto de estudio, etc.).

2.4. Reflexiones sobre las dos salas:

Para Teruggi, quien fuera director del Museo, “La forma de presentar los objetos en un
museo está afectada por modas” (1994:47), y al pasar el tiempo cambian las formas expositivas,
generándose, para él, un contraste entre exposiciones anacrónicas y otras nuevas. Lejos de pensar
que se trata de una moda, sí puede evidenciarse la cantidad de aspectos que diferencian las formas
expositivas entre las dos salas referidas. La naturaleza de lo que se exhibe en las Salas descriptas es
básicamente diferente. Lo mismo sucede con la forma de hacerlo.
El análisis del co-texto, es decir, los soportes que acompañan habitualmente a una exhibición
(textos escritos, imágenes fotográficas, audiovisuales, etc.), permite sostener que en la Sala III estos
elementos no sólo acompañan, sino que forman parte activa de la producción de significación, junto
a los objetos, de la exhibición.
En la sala de la tierra, la mayoría de los objetos son representaciones, maquetas, animaciones,
gráficos, etc. En la sala de Osteología Comparada, se encuentran principalmente esqueletos: materia
orgánica que fue parte de seres vivientes en algún momento. En cada caso, los objetos remiten a
circunstancias diferentes, a cuestiones diferentes.

3. EL MUNDO DESDE EL QUE SE PENSÓ CADA UNA DE LAS SALAS. LA HISTORIA


SEMIÓTICA EN LAS FORMAS EXPOSITIVAS

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De lo planteado en el análisis previo, se evidencian los cambios en las formas expositivas
desarrolladas por el Museo. Teruggi (1994:46) explica este cambio: “Con dificultades, lentamente,
la fisonomía expositiva del Museo de La Plata va cambiando para hacerse más atractiva y
educativa. El proceso se ha acelerado en 1987 y 1988.” Las diferencias pueden verse en cuestiones
que pasan por la cantidad de elementos exhibidos, su disposición, las relaciones gramáticas que se
establecen entre éstos (disposición) y las posibilidades de interacción (y relación) con otras semiosis
(co-texto), la multiplicidad temática abordada por cada sala (trasdisciplinaria en el caso de la Sala
III), el lenguaje utilizado, el recorrido sugerido, el intérprete implícito en la exhibición (proyectado
por el interpretante productor: curador) entre otras cuestiones que implican, más que hablar de una
moda, pensar en un modelo comunicacional totalmente diferente en cada caso.
Interesa, particularmente, el análisis que de las transformaciones de las semiosis implicadas
en las formas expositivas del Museo de La Plata se pueda realizar, a partir del esquema de la
Historia de los sistemas semióticos propuesto por Juan Magariños (2008:420-425), en relación a lo
que sucede en tres instancias: Pensamiento, Semiosis y Mundo. El momento que él sugiere como
más conveniente para iniciar la aplicación analítica del esquema es el que se representa a partir del
Pensamientot y que se vincula con la Semiosist mediante la intervención de un Sujeto Productort,
para su construcción transformadora, y la de un Sujeto Intérpretet, para su percepción e
interpretación.
Se tomará, en este trabajo, como Semiosist, a las semiosis propuestas por el Museo en la Sala
III, por considerarse que en cuanto propuesta comunicacional, refleja las posibilidades actuales de
una especificidad gramatical y sintáctica del Museo.
Se tomará como Semiosist-1, a las semiosis propuestas en la sala de Osteología Comparada,
no porque ella ya no exista más (ya que actualmente se exhibe), sino porque su especificidad
gramatical y sintáctica permite analizar esas posibilidades en relación a las formas expositivas de
los orígenes de este Museo.
Los contenidos y conceptos en relación a los tres ejes de análisis: Pensamiento, Semiosis,
Mundo, pueden desarrollarse de la siguiente manera:
Semiosis t-1: Sala de Osteología Comparada
Homogeneidad en las semiosis; Linealidad en la disposición de objetos; Linealidad en la
propuesta de recorrido: recorrido sugerido por la señalética (que no propone ver la sala en su
completud, sino sólo una parte); Organización monotemática; Información adicional escasa o
inexistente; No se puede tocar; Gran cantidad de objetos.

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Pensamiento t-1
Sujeto productor atravesado por el evolucionismo; Sujeto productor con una intención de
comunicación: unidireccional, sobrecarga de información, acumulación de objetos, etc.; Sujeto
intérprete implícito: especialista. Muestras pensadas “(…) de especialistas para especialistas”
(Teruggi, 1994: 48); Implica un sujeto intérprete: receptivo, pasivo. Evolucionismo: como la forma
de concebir la actividad museística a fines del S. XIX; Mirar si tocar.
Mundo t-1
Posibilidades tecnológicas limitadas (poco desarrolladas); Conocimiento reservado para
especialistas; “El museo de la primera época (…) exhibía mucho y explicaba poco, por lo que el
público quedaba admirado pero no entendía”. (Teruggi, 1994: 67)

Semiosist: Sala de la Tierra


Multiplicidad de semiosis; Disposición de objetos: de manera complementaria y en plena
relación e interacción contextual y co-textual (con otras semiosis); Recorridos procesuales:
igualmente sugeridos por los curadores de la muestra (espacios predefinidos para la circulación de
los visitantes); Organización multidisciplinar: la sala no aborda una especificidad de las ciencias
sociales, sino una problemática que se propone explicar desde diferentes áreas y saberes;
Distribución procesual; Abundante información adicional: audio, imágenes estáticas y en
movimiento, luces, textos escritos; Se puede tocar; Se seleccionan sólo objetos pertinentes para
integrar la muestra.
Pensamientot
Perspectiva constructivista, interpretativista; Sujeto productor que considera a la propuesta
comunicacional en cuanto proceso de transmisión, educación. Intención de comunicación:
multidireccional (aunque sigue siendo, aún, de un productor a un intérprete), multimedia, selección
de información, selección/organización/interrelación de lo que se exhibe; Sujeto intérprete
implícito: cualquier persona de la sociedad. Muestras pensadas para no especialistas. Interpretativo,
activo; Transdisciplinariedad; Mirar, escuchar, tocar.
Mundot
Mundo representado complejo; Utilización de diversas tecnologías: posibilidades de
construcción amplias. Multimedia; Selección de objetos, imágenes, palabras, sonidos que apuntan a
lograr no sólo la admiración, sino también la comprensión de lo que se exhibe.

4. REFLEXIONES A MODO DE CIERRE

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Las salas analizadas puestas en relación en la propuesta comunicacional amplia del Museo,
conforman el inicio del recorrido (Sala III) y el final (Sala XVI): se explican teorías vinculadas al
origen del Universo, la formación del Sistema Solar, la aparición de la vida, entre otros temas, para
terminar en una instancia de correspondencia de estructuras óseas de mamíferos en una sala cuya
última vitrina presenta, de derecha a izquierda, tres esqueletos de primates y uno de un ser humano.
El inicio y el final del recorrido de la planta baja del Museo pretenden representar un recorrido por
la historia del universo, y de los seres que habitan la tierra, desde las Ciencias Naturales.
El análisis semiótico de las salas muestra una construcción histórica inversa: la primera sala
está diseñada a partir de formas actuales de ver el mundo. La actualidad del museo, de sus formas
expositivas, de la propuesta cognitiva y de sus políticas de exhibición se encuentran en la Sala III y
los inicios de todo esto, las primeras consideraciones expositivas, las primeras formas de
organización gramática de los objetos, están representados en la Sala XVI. Es decir que las formas
de representar más novedosas, se han empleado en la comunicación de los orígenes del universo, y
las más antiguas, para los últimos momentos evolutivos de la vida (si es que sólo se considera la
planta baja, puesto que hay otras salas que han sido recientemente intervenidas en planta alta, en
una línea similar a la establecida por la Sala III).
La metáfora permite realizar la comparación entre los bordes del relato de la vida que se
presentan en el orden inverso a los bordes de las semiosis que se utilizan para este mismo propósito
en el Museo de La Plata (una sociedad determinada) en este momento determinado de esa
organización.
Estas formas de ordenamiento (sintácticas, gramaticales) de los objetos que se exhiben en un
museo implican diferencias de fondo, como se ha considerado en el punto anterior. Pero también
cuestionamientos 4 : ¿cuáles son más eficaces para la transmisión de un conocimiento en un museo?
¿Cuánto tiempo se detiene una persona en cada una de ellas, y en cuál de las dos más tiempo? Es
decir, ¿son las nuevas políticas de diseño de una exhibición, que incorporen nuevas tecnologías y
una multiplicidad de semiosis, más eficientes en la transmisión de un mensaje? ¿Por qué hoy sigue
apasionando para algunas personas caminar por salas “atiborradas de objetos” (Teruggi, 1994)
como la de Osteología Comparada que se trabajó aquí?
Estos cuestionamientos implicarían avanzar hacia otro nivel de estudio: el que representan los
objetos, para el visitante, el relacionado con el interpretante intérprete. El tema ha sido abordado por
Juan Magariños (2003 y 2008) (en, por ejemplo, la confrontación de los Mundos Semióticos
Posibles del curador y del visitante); Mirta Bialogorsky (2004); Irene Silin (2004). Nuevas
exploraciones en relación a las dos salas trabajadas aquí, y sus visitantes, podrían resultar de interés.

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Antes de avanzar sobre una propuesta como esa, y para recuperar una cuestión que aparenta
ser contribución de este trabajo (o por lo menos así lo pretende), es una reflexión en torno a la
cuestión de la interrelación e interacción que se genera entre los objetos en una y otra sala: las
disposiciones de los objetos, y la apoyatura de diferentes naturalezas de semiosis, en otras palabras
las relaciones que se establecen contextual y co-textualmente en una u otra sala, son radicalmente
diferentes, y son las que aportan valor diferencial a cada una, en relación a la gramática utilizada
para el diseño y montaje de las mismas. Su revisión, ha contribuido a ver cómo ha transcurrido la
historia semiótica en las formas de mostrar, exhibir y comunicar en el Museo de La Plata.

5. BIBLIOGRAFÍA

• BIALOGORSKY, Mirta; MAGARIÑOS DE MORENTÍN, Juan (2004). Las relaciones


posibles del objeto de museo. En: http://www.centro-de-semiotica.com.ar/OBJETO-
MUSEO.html
• Facultad de Ciencias Naturales y Museo: http://www.fcnym.unlp.edu.ar/
• MAGARIÑOS DE MORENTÍN, Juan (2003). Hacia una Semiótica Indicial. Acerca de la
interpretación de objetos y comportamientos. A Coruña (España): Ediciós do Castro
• MAGARIÑOS DE MORENTÍN, Juan (2008). La Semiótica de los Bordes. Córdoba:
Comunicarte.
• SILIN Irene (2004). Entre el recorrido y el entorno: el objeto en el Museo. En:
http://www.centro-de-semiotica.com.ar/SILIN-MUSEO.html
• TERUGGI, Mario E. (1994). Museo de La Plata 1888 1988. Una Centuria de Honra. La
Plata: Fundación Museo de La Plata.

Notas:
1
La Semiótica indicial como aquella que permite el estudio de objetos, comportamientos y recuerdos mnemónicos.
2
No interesan aquí aquellos con carácter “indicativo” que “operan en relación de contigüidad”, casos en los que “la
eficacia del representamen, en cuanto capacidad para actualizar, en la mente del intérprete, al (todavía o ya o
contemporáneamente) objeto ausente”
3
Ver el Sitio Web oficial del Museo de La Plata. La foto que se utiliza a modo de presentación muestra esta sala, y su
epígrafe la define como “Sala Histórica” (http://www.fcnym.unlp.edu.ar/, ingresando por el Botón MUSEO)
4
En este punto agradecemos los aportes del Dr. Jorge Kulemeyer, quien nos generó la suficiente inquietud como para
seguir interesados en considerar la problemática de la significación en las instancias de interpretación.

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