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CAPÍTULO 1

INTRODUCCIÓN A LA
INVESTIGACIÓN SOCIAL
Cristino Pérez Meléndez
UNIVERSIDAD DE GRANADA
Antonio J. Rojas Tejada
Juan Sebastián Fernández Prados
UNIVERSIDAD DE ALMERÍA

0. INTRODUCCIÓN
1. METODOLOGÍA
1.1. Metodología
1.2. Métodos
2. TÁCTICAS O MÉTODOS
2.1. Experimental
2.2. Correlacional
2.3. Observacional
3. TÉCNICAS
4. ELECCIÓN DEL MÉTODO Y LAS TÉCNICAS
4.1. Criterios de selección del método y las técnicas
5. LAS TÉCNICAS EN SÍ MISMAS

0. INTRODUCCIÓN

Imaginemos a un investigador preocupado por conocer la realidad social de su entorno (léase barrio, ciudad,
provincia, comunidad autónoma, país, etc.). Ha escuchado hablar de la existencia de distintas 'formas de investigar'
y decide buscar en algunas librerías obras que hagan referencia a ese tema. Encuentra algunos textos que hablan de
estas formas de investigar:

- Metodología de las ciencias sociales.


- Métodos en las ciencias sociales.
- Técnicas de investigación social.
- Metodología de la investigación.
- Métodos y técnicas de investigación social.
- Métodos y técnicas de investigación para el análisis de la realidad social.
- Los métodos en sociología.

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En todos estos textos se habla de distintas 'formas de investigar', pero se confunde la terminología:
metodologías, métodos y técnicas. Podemos pensar que estas tres palabras son sinónimas, pero no lo son.
Una de las primeras lecciones que tiene que aprender este investigador es que debe dominar los conceptos
que se utilizan en su campo de estudio. Nada mejor para ello que presentar, de forma breve, qué se entiende por
metodología, qué se entiende por métodos y qué por técnicas, sin que esto indique que se trata de elementos
independientes, sino muy al contrario, ya que en el proceso científico dichos conceptos están íntimamente ligados.
Este primer capítulo introductorio intenta definir los términos básicos para una mejor ubicación y
desarrollo del tema que nos ocupa: la encuesta como técnica de investigación social. Aquí se delimitarán de los
conceptos de metodología, métodos y técnicas y se establecerán una serie de criterios que nos puedan guiar a la hora
de decidir por una determinada 'forma de investigar'.

1. METODOLOGÍA DE INVESTIGACIÓN

1.1. Metodología

La palabra metodología se utiliza habitualmente con dos acepciones o significados:

1. En un sentido amplio, definimos metodología como el estudio de los métodos. Etimológicamente: -logía proviene
del griego logos que significa palabra, discurso o tratado sobre... Por su parte método deriva de las raíces
griegas metá y odos: metá (hacia, a lo largo) es una preposición que da idea de movimiento y odos significa
camino.
2. En un sentido restringido, se aplica el concepto de metodología como la manera o conjunto de pasos que tenemos
a la hora de aplicar una determinada programación, proceso o técnica. Existen otras palabras y conceptos
más adecuados que metodología para referirse a esta idea como son método, planificación y/o diseño.

Atendiendo a la primera acepción, metodología sería el estudio de los métodos -su descripción, explicación
y justificación- y no los métodos en sí mismos. Su finalidad es comprender el proceso de la investigación y no los
resultados de la misma. Tenemos tantas metodologías como formas y maneras de adquisición del saber existen: saber
mítico, saber vulgar, saber científico... los cuales responden de una forma distinta a cada una de las preguntas y
cuestiones que se plantea la propia metodología. Pero es desde comienzos del siglo XVII cuando los problemas
metodológicos, o, para ser más precisos, las cuestiones concernientes a la metodología, comenzaron a adquirir
importancia. Es entonces, como consecuencia de la gran expansión y progreso de las ciencias modernas, cuando se
hizo necesario desarrollar nuevos procedimientos e instrumentos para hallar caminos de acceso a la realidad.
Actualmente los problemas metodológicos han ido adquiriendo un amplio desarrollo como fundamento
teórico de los métodos, esto es, como ciencia del método. La metodología adquiere su importancia ante la aparición
del saber denominado científico, con su método particular para conocer.
En el contexto del proceso de la producción de un conocimiento científico sobre una realidad concreta, es
necesaria la articulación de tres esferas fundamentales: a) el análisis teórico; b) la investigación tecnológica: y, c)
las investigaciones concretas que tratan de una realidad. Pues bien, este planteamiento, así como la articulación de
estas tres esferas son tratadas bajo el prisma de la metodología de cada área de estudio. Dicha metodología se
manifiesta, fundamentalmente, al resolver los problemas y las distintas condiciones que surgen, de acuerdo con las
características propias de los objetos de estudio correspondientes. Entre ellos podemos destacar: la clarificación de
los conceptos, la precisión de las observaciones, formas de medida, el paso de los hechos a los datos y, de ahí, a las

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interpretaciones, la formalización del razonamiento, la estructura de las teorías, las bases empíricas de las mismas,
y un largo etcétera. La toma de conciencia y resolución de cada uno de ellos nos permitirá no sólo conectar el trabajo
práctico con el teórico, y viceversa, sino un desmenuzamiento de los diferentes componentes de la investigación
(Musso, 1979a, 1979b). En consecuencia, según la manera en que se resuelvan dichas cuestiones, podremos
situarnos más cerca de la filosofía o de la metafísica o, por el contrario, más cerca de las ciencias naturales y exactas,
o como actividades muy particulares que no admiten comparación con otros campos de conocimiento.
La importancia de la metodología es tal que actualmente, en casi todos los campos del conocimiento
científico, existen áreas dedicadas a la metodología propia de las mismas. Así podemos encontrarnos con trabajos
con títulos como: Metodología de la Investigación en Sociología, Metodología de la Investigación en Psicología
Social, Metodología de la Investigación en Trabajo Social, Metodología de la Investigación en Educación, etc.,
donde sus diferencias fundamentales están en tener en cuenta las peculiaridades de cada una de estas áreas de
conocimiento.
De lo que no cabe duda es de que la preocupación metodológica en ‘ciencias’ tales como la Psicología,
Sociología,... más que estar en auge y presente para los investigadores de dichas disciplinas, se encuentra aislada
en una especie de ‘Santuario’ al que de manera poco frecuente peregrinan los científicos teóricos y, aún más
esporádicamente, los especialistas aplicados. Además, en cada visita buscan objetivos distintos: la primera, a la que
le conceden una importancia desproporcionada, está motivada por la necesidad de cumplimentar trámites académicos
o administrativos; y, en la segunda y última, el investigador un poco más veterano, trata de justificar el propio punto
de vista metodológico de sus investigaciones en curso. Después de ésta, el llamado investigador ‘medio’
contemporáneo debido a su pretendida y exigida especialización, propia del mundo moderno, termina justificando
su metodología adoptando las posiciones metodológicas diseñadas por los antecesores que trataron sus mismos temas
de investigación. Todos juntos conforman un grupo, relativamente amplio, fuera del cual será difícil aceptar o
entender sus posiciones metodológicas. Se trata de ‘burbujas aisladas’ más o menos voluminosas, en las que se
insertan aquellos que abordan un mismo tema y comparten una manera de proceder aunque, a veces, de forma
implícita. Esta razón hace que el diálogo metodológico entre investigadores pertenecientes a distintas ‘burbujas’,
se traduzca en unas descalificaciones mutuas sostenidas de manera afectiva e ideológica. Así, se posibilita que en
la actualidad se publiquen trabajos de investigación en revistas especializadas sin que por ello se pueda presuponer
que el autor de los mismos justifique, ni siquiera superficialmente, los criterios metodológicos y, en consecuencia,
las implicaciones, a los que le lleva el método adoptado.
Continuando con el ejemplo de los investigadores sociales, su metodología se consagra exclusivamente (y
no en todos los casos y con el suficiente rigor) a: 1º garantizar la precisión de sus observaciones. 2º asegurar la
precisión de sus instrumentos de medida, y 3º hacer corresponder sus ideas -a veces ni siquiera conceptos- con
pobres variables empíricas consideradas por él como expresión de la realidad (Castells y de Ipola, 1975).
Por último, debemos comentar que en este texto no vamos a utilizar el concepto metodología en sentido
restringido, como se ha utilizado con bastante frecuencia (Clemente, 1992), ya que los autores consideran más
adecuado el uso de la palabra metodología en su primera acepción, a saber: como el estudio de los métodos y no en
referencia a los métodos en sí mismos.

1.2. Métodos

Todo el planteamiento metodológico anterior, propio de la Filosofía de la Ciencia, persigue diferenciar el


conocimiento denominado ‘científico’ de otros tipos de conocimientos a los que denominaremos ordinarios (místico,
autoritario o lógico racional). Es decir, el objetivo es establecer unos criterios seguros que nos permitan distinguir
entre lo que es ciencia y lo que se presenta como científico sin serlo, y, con ello, poder fijar la superioridad

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epistemológica de la ciencia sobre otras formas de conocimiento.
El conocimiento científico ha sido definido de muchas maneras, y distintos autores han determinado, más
o menos exhaustivamente, unos criterios que lo caracterizan, de tal manera que el calificativo de científico, no se
le pueda aplicar a cualquier tipo de conocimiento. Pues bien, en opinión de los autores de este trabajo, el
conocimiento científico se caracteriza por el método adoptado y, no tanto por el objeto de estudio, de tal manera que
cuando el método adoptado por el investigador es el hipotético-deductivo (con todas sus implicaciones) se deslinda
con claridad entre ciencia y no-ciencia.
En dicho método (véase figura 1), se establecen una serie de momentos y reglas que deben seguirse en cada
caso. No obstante, cabría distinguir por un lado, un método general que sirve de guía a todas aquellas disciplinas
que aspiren a la categoría de científicas y, por otro, unos métodos particulares o tácticas diferenciadas en función

FORMALIZACIÓN DEDUCCIÓN HIPÓTESIS

ÓN
ACI
IG
EST
V
LEYES, IN
E
TEORIAS OSD VALIDACIÓN DE
CONTRASTE
OD
ÉT LA LEY, TEORÍA
M
INDUCCIÓN
CREATIVIDAD
INTUICIÓN
TÉCNICAS DE
RECOGIDA DE DATOS

EXPERIMENTOS
REALIDAD DATOS
OBSERVACIONES CIENTÍFICOS
CUESTIONARIOS, TESTS,

TRANSFORMACIÓN
Figura 1. Marco general de investigación científica.

del objeto y complejidad de estudio. Hay que indicar que ‘método’, en sentido propio, es aquel conjunto de
operaciones teóricas, lógico-epistemológicas y procedimentales que permiten validar o justificar las teorías
científicas.

La esencia del método general (hipotético-deductivo) reside en la posibilidad de anticipar los conocimientos
(aún aquellos más ocultos a la experiencia directa). Ésta es la función de las hipótesis formalmente deducidas de un
cuerpo teórico, que posteriormente se tratarán de confirmar o refutar con datos de la realidad. Cualquier otra
modalidad de conocimiento no deja de ser una matización más o menos empirista.
Los conocimientos así adquiridos (científicos, lo que llamamos ciencia,...) se distinguen porque se
manifiestan a dos niveles bien interconectados: por un lado, un conjunto de conocimientos presentados mediante
conceptos (elementos de las leyes y teorías) y, por otro, una integración lógica de dichos conceptos (teorías) que nos
conducen a conocimientos nuevos. La integración lógica aplicada a la totalidad de los conocimientos produce un

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sistema teórico que supera a la suma de conocimientos aislados. Dicho sistema, a su vez, permite sacar nuevas
conclusiones sobre la realidad. Éste sería el proceso y el producto de la aplicación del método científico. En este
párrafo se muestra la distinción entre ciencia como proceso y ciencia como producto, así como la integración entre
ambas.

De esta manera, el método hipotético-deductivo posibilita el ordenamiento coherente de conocimientos al


aplicar la racionalidad a los pasos lógicos que conducen a este objetivo. Aquí se sitúa todo el debate de la Filosofía
de la Ciencia, que trata los temas relativos a la inducción, la deducción, la verificación, las reglas de correspondencia
entre los conceptos y los hechos, las teorías o la explicación, entre otras.
En cuanto a los métodos particulares, cabría añadir, además de lo dicho para el método general, que se trata
de herramientas útiles que el investigador utiliza para elaborar hipótesis de investigación objetivas , deducidas desde
el esquema del método general. En este sentido, tanto la táctica experimental, como la selectiva, la observacional
y las distintas técnicas de recogida de información y procedimentales, también son objeto, al ser métodos y técnicas
de investigación, de la metodología, y su validez viene determinada en función del grado de adecuación de ambas
para someter a prueba las hipótesis formuladas. El uso de una táctica frente a otra, en sí misma no concede status
científico a los datos obtenidos por ella.
Resumiendo todo lo anterior, podríamos decir que una investigación y, como consecuencia, un
conocimiento, se considera científico cuando es posible, siguiendo las reglas del método, presentar los hechos en
forma de enunciados, conceptos o teorías explicativas, y a partir de éstas reglas, poder deducir unas consecuencias
(hipótesis) que su grado de comprobación lógica o empírica nos permiten consolidar o reformular las teorías de las
que se parte.
Para la comprobación empírica hay que poner en marcha una serie de métodos particulares que nos
determinen unos procedimientos de observación adecuados (tácticas de investigación) que hagan posible una
correcta recopilación de datos que, junto a la clasificación de los mismos -mediante análisis adecuados, estadísticos
o no- nos conduzcan a unas conclusiones. Éstas harán posible verificar o no aquellas consecuencias derivadas de
las teorías (hipótesis); de tal manera que cuando son verificadas dichas hipótesis pasan a ser consideradas como leyes
y se introducen en el sistema (teoría).
Por este mecanismo se puede decir que los conocimientos así adquiridos (conocimientos científicos)
trascienden al sujeto cognoscente: son aceptados por todos, independientemente de los gustos, valores, ideología,
etc., dado que pueden ser reproducidos por cualquiera y ser sometidos a la inspección pública. Igualmente son una
representación (pactada) de los objetos de la realidad que se estudian -el pacto de la operativización- y adquieren
el estado de ‘verdaderos’, aunque no de infalibles ni autosuficientes.
La fase de comprobación empírica de las hipótesis, exige, como ya se ha indicado anteriormente, una
adecuación de los procedimientos a seguir con los enunciados a verificar. Para que se dé esta adecuación han ido
surgiendo a lo largo de la historia de la ciencia diversas tácticas (métodos particulares) de investigación que hacen
posible la operativización de los enunciados deducidos de las teorías a verificar.
Estas tácticas de investigación son lo que se denomina en la mayoría de los textos especializados ‘métodos
de investigación’, aunque en su connotación más restringida: camino a seguir para salvar los obstáculos que nos
conduzcan a un fin determinado; en este caso, el fin no es otro que contrastar empíricamente las hipótesis deducidas.
Y serán las características de dichas hipótesis las que determinen el método de investigación a seguir, de tal manera
que uno de ellos no tiene por qué ser válido frente a cualquier hipótesis, es más, no será el tipo de táctica de
investigación la que determine el tipo de conocimiento (científico, no científico) obtenido, ya que ese estado viene
determinado por el planteamiento más general del método hipotético-deductivo, que para cualquier área de estudio,

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deberá cumplir las siguientes fases (Bunge, 1985):

1. Enunciar preguntas bien formuladas.


2. Establecer conjeturas, fundadas y contrastables con la experiencia, para dar respuesta a las preguntas (leyes y
teorías).
3. Derivar consecuencias lógicas de las conjeturas.
4. Arbitrar técnicas para someterlas a contrastación.
5. Someter, a su vez, las técnicas a prueba para comprobar su relevancia e idoneidad.
6. Llevar a cabo el contraste e interpretación de los resultados.
7. Estimar la verdad (sin declararla satisfactoriamente confirmada, y considerarla, en el mejor de los casos, como
parcialmente veraz).
8. Determinar los dominios en los que valen las conjeturas y las técnicas y formular los nuevos problemas originados
por la investigación.

En general, podemos decir que toda investigación parte de un problema a estudiar y que por una serie de
fases se llega a unos resultados relevantes para el problema inicialmente planteado, que se basa para ello en
contrastaciones empíricas. La forma de llegar a estos resultados es diversa, pero el proceso de investigación en sí
mismo es, desde un punto de vista lógico-formal, similar (Alvira, 1984).

2. TÁCTICAS

Como ya se ha indicado anteriormente, las tácticas de investigación son consideradas como métodos que
nos permiten operativizar no sólo hipótesis científicas sino también objetivos de investigación desconectados del
método científico, más o menos formalizados. Por ello, es conveniente enumerar las principales características de
cada una de las tres grandes tácticas de investigación y así, disponer de una guía que nos permita determinar cuál
de ellas adoptar de acuerdo con las características de los enunciados que se quieren someter a comprobación
empírica.
En Ciencias Sociales hay multitud de clasificaciones de los métodos de investigación existentes, pero una
de las más útiles, y por ello más empleada, es la siguiente (p.e. Arnau, Anguera, y Gómez, 1990; León y Montero,
1993, Delgado y Prieto, 1997):

- Táctica, Modalidad o Método Experimental (también llamada explicativa),


- Táctica, Modalidad o Método Correlacional (también llamada cuasi-experimental, selectiva, diferencial o
comparativa),
- Táctica, Modalidad o Método Observacional (también llamada natural, descriptiva, de campo, exploratoria).

Veamos cada uno de ellos brevemente.

2.1. Experimental

En esta táctica el punto central es la posibilidad de poner a prueba hipótesis que establecen relaciones
causales entre las variables sometidas a estudio. Las notas más cualitativas de este procedimiento serían las
siguientes (p.e. Arnau, Anguera, y Gómez, 1990; Clemente, 1992; León y Montero, 1993; Morales, 1981):

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- El procedimiento de operativización de variables está fuertemente sistematizado, exigiendo al investigador una
exhaustividad en el cumplimiento de sus fases y condiciones de aplicación.
- El investigador puede manipular directamente las variables antecedentes (independientes) para comprobar qué
efectos producen sobre las variables consecuentes (dependientes).
- Se puede determinar el tipo de relación causal existente entre las variables antecedentes y consecuentes.
- Permite controlar, bien directamente bien estadísticamente, las variables extrañas previa detección de las mismas
por el investigador.
- Generalmente, se aplica en ambientes muy controlados y muy artificiales.

Para determinar las relaciones causales entre variables, el procedimiento a seguir por el investigador en una
comprobación empírica de un enunciado, le obliga a manipular y variar de manera directa la/s variable/s
antecedente/s y, aún más, le obliga a hacerlo en todos los niveles en los que se manifiesta de manera significativa.
El paso inmediato, es el de determinar leyes explicativas o al menos predictivas de las mismas. De hecho, como
hemos dicho, ésta es la principal ventaja de esta táctica de investigación: establecer relaciones causales entre
variables. Los principales inconvenientes están en la dificultad de controlar todas las variables extrañas que pueden
influir en la investigación (que se hace mediante el control experimental expresado en el diseño de la investigación)
y en el alto grado de artificialidad que se produce en una situación tan controlada.

2.2. Correlacional

Hay que recordar, una vez más, que es el enunciado hipotético que se quiere someter a comprobación
empírica el que determina la táctica a seguir, de manera que serán las características de la táctica las que nos
permitirá adoptarla para un enunciado concreto. Así, la táctica correlacional es muy útil cuando los enunciados a
contrastar no permiten al investigador una manipulación directa de las variables sometidas a estudio. Esto determina
sus principales características (p.e. Arnau, Anguera, y Gómez, 1990; Clemente, 1992; León y Montero, 1993;
Morales, 1981):

- Se intenta descubrir la posible relación existente entre las variables que interesan en la investigación. Este método
nos permite establecer sólo relaciones de covarianza (no causales) entre las variables, ya que las variables
que constrastamos no permiten la manipulación directa.
- El investigador selecciona las variables que le interesan. En general, el investigador selecciona una variable
(antecedente, predictora o independiente) para conocer la relación que ejerce sobre otra variable
(consecuente, criterio o dependiente). No existe la posibilidad de controlar exhaustivamente las variables
que pueden influir en la variable predictora, tal y como se hace en el método experimental.
- Generalmente se aplica en ambientes más naturales que el experimental, aunque también impone un cierto grado
de control.

Este método se ha aplicado mucho en el campo de las Ciencias Sociales, ya que el tipo de hipótesis que se
desarrolla en estas ciencias están constituidas por variables que el investigador no tiene la posibilidad de alterar en
los sujetos (p.e. sexo, inteligencia, etc.). La estrategia básica que sigue esta táctica de investigación es la de
aprovechar las diferencias y semejanzas existentes entre los sujetos como un sistema para la clasificación de los
grupos. Por ello, es destacable el cuidado que hay que tener a la hora de seleccionar a los sujetos y asignarlos a los
grupos (diseño de la investigación). En gran medida, esto va a posibilitar el control, no sólo de variables extrañas
detectadas por el investigador, sino de todas aquellas de menor importancia que juntas pudieran contaminar los

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resultados.

2.3. Observacional

El tercer método que vamos a comentar brevemente es el método observacional. Éste se utiliza cuando el
problema estudiado no es objeto de una teoría. Se suele usar mucho en los primeros pasos de la investigación y para
obtener información destinada a estudios posteriores. Sus principales características son (p.e. Arnau, Anguera, y
Gómez, 1990; Clemente, 1992; León y Montero, 1993):

- No existe ni manipulación ni selección de variables por parte del investigador. El investigador juega un papel
pasivo, ya que se limita a registrar y describir las variables tal y como ocurren en la situación de
investigación. Ello hace que exista un menor grado de sistematización en el proceso de recogida de datos
que en tácticas como las dos anteriores.
- Pretende detectar las regularidades o diferencias o ambas de los fenómenos objeto de estudio.
- Generalmente se aplica en ambientes naturales, sin ningún grado de control/artificialidad.

Como hemos podido observar, los tres métodos de investigación vienen articulados en función del control
que ejerce el investigador sobre la situación investigada. Siguiendo a Arnau, Anguera y Gómez (1990) podemos
plasmar gráficamente esta relación en un continuum de naturalidad o control por parte del investigador:

M. OBSERVACIONAL M. CORRELACIONAL M. EXPERIMENTAL


/))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))))1
+ GRADO DE NATURALIDAD DE LA SITUACIÓN DE INVESTIGACIÓN -
- GRADO DE CONTROL DE LA SITUACIÓN DE INVESTIGACIÓN +

Sirva la siguiente tabla como resumen de lo dicho para los distintos métodos de investigación.

EXPERIMENTAL CORRELACIONAL OBSERVACIONAL

ARTIFICIALIDAD ALTA MEDIA BAJA

MANIPULACIÓN DIRECTA POR SELECCIÓN NO HAY


VARIABLES

TIPO DE RELACIÓN CAUSAL COVARIANTE REGULARIDADES

AMBIENTE LABORATORIO SEMI-NATURAL NATURAL


Tabla 1. Características de las tácticas o métodos de investigación.

3. TÉCNICAS

Por técnicas entendemos los procedimientos específicos que utiliza una determinada área científica, para

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la obtención de los datos de la investigación. Son procedimientos de actuación concretos y particulares (Sierra,
1982), relacionados con la táctica de investigación que estemos utilizando en nuestra investigación. Mientras las
técnicas tienen un carácter práctico y operativo, los métodos se diferencian de ellas por su carácter más global y de
coordinación de las operaciones. Las técnicas se engloban dentro de un método y, a la inversa, un método comporta
el uso de diferentes técnicas (Ander-Egg, 1995).
Las técnicas de investigación también suelen llamarse técnicas de recogida de datos, nombre que es mucho
más acertado, porque las circunscribe a una etapa concreta dentro del método o táctica de investigación que
utilizamos.
A pesar de la confusión existente entre técnica y método, provocada en parte por la proliferación de textos
que se usan en la enseñanza (con títulos como ‘Métodos de investigación en...’, cuyos contenidos responden
básicamente a técnicas de recogida y análisis de datos) para los autores está clara la diferencia entre ellos. Las
técnicas son un elemento del método, en virtud de lo cual se debe ir desechando la actitud de, todavía demasiados
investigadores, interesarse por problemas de investigación en función de la última de las técnicas aprendidas o
dominadas por él, o de aquellos otros que sólo confían en, por ejemplo, la encuesta y no quieren saber nada de la
observación o experimentación, y al contrario. Ante este problema, sería más correcto que el investigador que se
enfrenta a un tema se preguntara: ¿qué método debo seguir y qué técnicas de recogida de datos es la apropiada para
lo que pretendo? En este sentido, las técnicas se han de considerar como un aspecto del método que hacen posible
una recogida de datos acorde con el mismo; de ahí que tanto un experimento como un informe verbal sean
considerados por los autores de este texto como técnicas de investigación. En definitiva, se trata de ver las
observaciones como un encadenamiento lógico entre campo teórico, métodos y técnicas de investigación.
Debido al gran número de áreas que se pueden estudiar dentro del campo de las Ciencias Sociales, ha
habido una gran especialización y aumento de las técnicas de investigación que se aplican a cada una de estas áreas.
En parte por lo anterior, en parte por la diversidad de puntos de vista de los investigadores, no existe una
clasificación que sea universalmente aceptada de las técnicas de investigación en Ciencias Sociales (Visauta, 1989).
Por tanto, tenemos técnicas distintas que varían según el grado de simplicidad, según la información que
proporcionan, según las formas de utilización, según los datos a recoger, etc. Podemos citar entre otras:

- la observación,
- la entrevista,
- la encuesta,
- las historias de vida,
- los tests, cuestionarios y escalas,
- grupos de discusión,
- la experimentación,
- las medidas psicofisiológicas.

Todas las técnicas son, en definitiva, procedimientos o instrumentos para obtener datos, y por tanto, todas
deben tener aseguradas los criterios de calidad de dicha medida (nos referimos a su fiabilidad y validez), y, por lo
tanto, deben estar sometidas a criterios metodológicos.
Para terminar, aunque podemos decir que la utilización de una u otra técnica está relacionado con el método
de investigación que estemos utilizando en nuestro trabajo, existen técnicas que se aplican en los distintos métodos
(p.e. la técnica de observación podemos aplicarla a los tres métodos), y técnicas que se aplican a un solo método
(p.e. la experimentación como tal, sólo la podemos aplicar si utilizamos el método al que le da nombre: el

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experimental).

4. ELECCIÓN DEL MÉTODO Y LAS TÉCNICAS

En todos los manuales de metodología encontramos los distintos métodos que se pueden utilizar en la
investigación, además de un buen número de técnicas; pero la gran mayoría olvidan indicarnos qué criterios nos
pueden guiar a la hora de elegir el método y las técnicas que mejor se adecuen a la investigación que nos interesa
realizar. En este texto no queremos olvidarnos de ello, y por eso, mostramos algunas de las consideraciones que se
deben tener en cuenta antes de la elección de un determinado método y de una/s determinada/s técnica/s (Pons,
1993).

Primero: Para una investigación concreta normalmente no existe un sólo método, ni una técnica específica; de
hecho, es recomendable emplear a la vez técnicas distintas si es posible y se dispone de los medios
necesarios (Sierra, 1982).
Segundo: A priori, ningún método ni técnica puede ser considerado el mejor. Lo que define esta situación a favor
de un método u otro, o de una técnica frente a otra es 'depende de'.

Ahora podemos entender con conocimiento de causa, por qué razón muchos manuales no incluyen este
apartado entre sus capítulos: no existen recetas mágicas. Bajo este panorama, que pudiera parecer desolador, es
donde cobra especial importancia la labor previa de analizar y comparar los diversos métodos y técnicas teniendo
en cuenta sus ventajas e inconvenientes, y siempre comprobando si se pueden ajustar a nuestra investigación.
En cualquier caso, nos puede servir de guía atender a una serie de cuestiones que nos pueden dar la clave
a la hora de decidirnos por alguno en concreto. Estas cuestiones, entre otras, son las siguientes (p.e. Sierra, 1982;
Pons, 1993):

- El grado de adecuación a las características del objeto de estudio de nuestra investigación, y, más concretamente
a la hipótesis, cuando se trata de un objeto científico.
- El nivel de rigor y de calidad que nos proporcionarán.
- La posibilidad de llevarlas a cabo depende de, al menos, los siguientes aspectos:
.. La capacitación del personal participante en la investigación.
.. La acceso a las fuentes de información necesarias.
.. El tiempo.
.. Los recursos disponibles.
.. Los costes: humano, social y económico.
.. Los aspectos éticos.

Detengámosnos en ellos, aunque sea brevemente.

4.1. Criterios de selección del método y las técnicas

De igual forma que no existe ni un método ni una técnica mejor que otra, tampoco existe un criterio mejor
que otro, y ninguno es válido por sí solo (Pons, 1993). En cualquier caso, hay que tenerlos en cuenta todos, y el
investigador deberá decidir cuál de ellos es más importante en su investigación concreta.

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La exposición que a continuación realizaremos de los criterios no se hace con el ánimo de proporcionar un
recetario para obtener el método y la técnica que necesitamos, más bien se hace con el ánimo de tener una serie de
cuestiones para reflexionar y que además pueden condicionar nuestra decisión.

1. El grado de adecuación a las características del objeto de estudio de nuestra investigación. Parece un requisito
previo a la elección determinar si el método a utilizar y la/s técnica/s se puede/n ajustar a los objetivos y
al objeto de estudio de nuestra investigación concreta.
2. El nivel de rigor y de calidad que nos proporcionarán. Podemos decir que el rigor es una característica de toda
investigación científica, pero no todos los métodos y no todas las técnicas nos proporcionan igual grado
de rigor. Por tanto, es necesario determinar el grado mínimo aceptable teniendo en cuenta que los
estándares técnicos elaborados en el ámbito científico son en muchos casos simplemente orientativos (Pons,
1993). Debemos poner en una balanza los beneficios o perjuicios que pueden derivarse de utilizar un
determinado nivel de rigor. En todos los casos, las técnicas deben mostrar suficientes criterios de calidad,
en términos de validez, para poder hacer una utilización adecuada de los resultados que se obtendrán en
la investigación.
3. La capacitación del personal participante en la investigación. Un aspecto que se descuida en muchas ocasiones
es la formación del personal que interviene en la investigación. No todo el mundo está capacitado para
poner en práctica un determinado método de investigación o técnica, y no todas las técnicas o métodos
requieren un mismo grado de formación. Este tema es una cuestión de vital importancia en la investigación
mediante la técnica de encuestas.
4. La acceso a las fuentes de información necesarias. El acceso a la información es muy importante. A veces nos
hemos decidido por un método y justo cuando aplicamos la técnica para la recogida de datos, es cuando
caemos en la cuenta de que es prácticamente imposible el acceso a la información. Debemos evaluar este
aspecto antes de tomar una decisión.
5. El tiempo. En la sociedad actual el tiempo cobra cada vez más importancia, y no lo es menos en este contexto.
Normalmente, las investigaciones están sujetas a plazos que cumplir, por tanto, tendremos que descartar
aquellos métodos o técnicas que superen en su aplicación el tiempo de que disponemos para la realización
de la investigación.
6. Los recursos disponibles. El presupuesto económico, materiales y aparatos, personal, etc., son cuestiones que nos
determinan la elección de un método y/o técnica. En cualquier caso siempre tenderemos a maximizar los
beneficios con los mínimos recursos, recordando siempre que no debemos escatimar estos recursos si los
tenemos y si son imprescindibles para la realización de la investigación. A veces, nos quejamos de la falta
de ellos y luego nos sobran.
7. Los costes: humano, social y económico. No sólo tenemos que contar con los costes económicos que generará
la utilización de un método u otro o de una técnica u otra, sino que también debemos atender al esfuerzo
que deba realizar el equipo investigador, las molestias que se puedan causar a la población objeto de la
investigación, etc. Debemos conocer si los costes merecen la pena en función de las necesidades,
dimensiones y repercusiones que puede tener la investigación (Pons, 1993).
8. Los aspectos éticos. Hay que tener muy en cuenta aquellos métodos y/o técnicas que planteen problemas éticos
en su aplicación.

5. LAS TÉCNICAS EN SÍ MISMAS

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Cualquier método o táctica de investigación necesita, en última instancia, reducir constructos, conceptos,
ideas o hipótesis a datos. En este proceso de operativización entran de lleno las técnicas. Estas técnicas van a estar
muy relacionadas con todo aquello que tenga que ver con instrumentos y procedimientos para transformar hechos
concretos en datos significativos. Lo más genérico con lo que se puede caracterizar a las técnicas es con los
procedimientos de medida. De manera resumida; se trata de unas operaciones complejas consistentes en: a) obtener,
mediante su aplicación, una medida de una característica observable, que la reduce a una descripción numérica, y
transforma la característica en datos; b) controlar las variables que, por acción directa sobre la característica
observada o por acción del investigador, puedan confundir el valor de dicha característica; y, c) interpretar, a la luz
de las teorías, el significado del dato. En este sentido, las técnicas traducen la realidad caótica a datos reproducibles
y objetivos. Estos datos se filtran a partir de unas concepciones teóricas y unos instrumentos de recogida de
información. Sin embargo, por técnica, en muchas ocasiones sólo se entiende el modo en cómo se usa un
instrumento para obtener un dato, sin deseo de interpretarlo. En este otro sentido, los datos que se obtienen con ella,
son mejores o peores en función de la potencia de la técnica. Aunque ya hemos insinuado. La técnica por sí misma,
niega toda verdad definitiva. Todo lo conseguido por ella y, en consecuencia, por el sistema científico
contemporáneo es inseguro. A pesar de esto, la técnica pretende construir una segunda naturaleza, y de ahí, la
contradicción entre conocimiento científico y saber (conocimiento). El principio de manipulación de la naturaleza,
a través del método hipotético-deductivo, impone la primacía de la técnica, y la convierte por sí misma en la
auténtica herramienta de la creación científica.
Este principio de manipulación de la realidad es el que ha ido produciendo la primacía o solapamiento de
la técnica (como productora de datos e información) sobre la ciencia (como productora de un tipo de conocimiento).
La técnica se convierte, por sí misma, en herramienta de creación de conocimientos.
El citado científico ‘medio’ contemporáneo, se ocupa de temas muy particulares en espacios muy definidos
de investigación. Esto le hace perder el sentido global de la realidad y, por ello, se aleja del proceso general del
conocimiento. Muchas de sus actuaciones se concretan en el uso de técnicas en sí mismas y sin conexión con temas
de estudio determinados. Si a esto se le añade que participa del pacto de la operativización de los fenómenos y de
la aplicación y utilización del conocimiento científico -muy propio de la ciencia moderna-, la técnica se ha
confundido con la ciencia hasta hacerse, en algunos ambientes, sinónimos.
En este momento estamos en condiciones de comentar al lector que todo el texto que sigue está dedicado
a una técnica de uso cada vez más frecuente: la encuesta. Que ésta sea utilizada en el contexto de la investigación
científica (motivada teóricamente) incluida en la fase de recogida de datos de una determinada táctica, o bien sea
utilizada por el simple hecho de obtener información (saber) desconectado de cualquier teoría científica, es
responsabilidad de cada investigador. Lo que no ponen en duda los autores es que esta técnica se muestra muy
potente en ambos ámbitos.

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