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Alejandro Joos

El realismo mágico en El otro y La peste del insomnio

Los cuentos El Otro de Jorge Luis Borges y La peste del insomnio, fragmento de Cien

años de soledad, de Gabriel García Márquez pertenecen al género bautizado con el nombre de

realismo mágico. Para realizar esta afirmación, me baso en la presencia de elementos mágicos,

maravillosos, que a menudo simbolizan elementos o personas de la realidad. Este recurso era

utilizado como una forma de crítica como protesta ante contextos de opresión y censura. A

continuación, identificaré estos recursos y observaré puntos en común y diferencias entre

ambas historias.

En el caso de García Márquez, la acción se desarrolla en la ciudad de Macondo,

vinculada por algunos su ciudad natal Aracataca. No obstante, esta ciudad ficticia podría

comprenderse como cualquier ciudad latinoamericana en la que existiese la situación social

antes descripta. En cambio, Borges recurre a sitios reales como Cambridge y Ginebra pero los

personajes se encuentran en ambos lugares y en uno mismo al mismo tiempo. Esta bilocación

es un recurso propio de este género. Asimismo, éste último se presenta a sí mismo como

narrador protagonista acompañado de otro personaje descripto como él mismo pero más

joven, sumándose al fenómeno anterior una coexistencia temporal de dos individuos

presentes en un momento anacrónico.

Ambas narraciones poseen un tema común y es el del olvido o, presentado de otra

forma, la relación de los personajes con el pasado y el presente. En el relato del argentino, hay

un deseo de olvidar la situación referida y, con ello, a ese Borges del pasado. Hay una tensión

entre el joven que no quiere ser como el adulto y viceversa. Mientras tanto, en La peste del

insomnio, el escenario es opuesto. Inicialmente, soñar despiertos parece atractivo, pero con la

llegada del olvido se despierta la lucha. No obstante, debido al cansancio y la comodidad,

acaban cediendo ante él, ilustrando un panorama consternador.


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En la resolución del conflicto, parecen coindidir. El colombiano cuenta el regreso de

Melquíades, quien les devuelve la memoria con una sustancia misteriosa y se encuentran con

una realidad y un presente ridículos de los que no se sienten parte. En El Otro, descubre un

error en la conversación con su alter ego y esto habilita una reivindicación del yo presente, que

no reconoce tan malo como había soñado entonces.

Pensando en la dimensión crítica de este tipo de literatura, Jorge Luis Borges

aprovecha la conversación entre los personajes para deslizar, como por casualidad, punzantes

ironías dirigidas a la religión cristiana, a Juan Domingo Perón (sin nombrarlo), a Rusia, a la falta

de decisión de Estados Unidos y demuestra desprecio por las culturas de ciertos pueblos

originarios americanos. En este fragmento de Cien años de soledad, por su parte, el mensaje es

más simbólico y puedo distinguir dos tipos de interpretaciones aplicables a los tiempos en que

el cuento fue escrito. Una de ellas, que podría ser más probable y predecible, presenta a la

opresión como algo que primeramente aparenta ser bueno. Pese al descubrimiento de este

sometimiento, con el tiempo, se cae en su naturalización. La resistencia ofrecida resulta

sofocada y solo es posible librarse del mismo a través de la venida de un salvador. Otra lectura

alternativa sería significar al insomnio como despertar frente a la opresión. Éste no consigue

perdurar y acaba cediendo a las presiones y rindiéndose a la sumisión, para luego volver a

despertar por medio de una asistencia externa.

En cuanto a otros elementos que aparecen propios del realismo mágico, encontramos

la confusión entre sueño y realidad en El Otro, lo sobrenatural (ojos alumbrados), cosas

ficticias con referentes reales cargados de significación simbólica (la peste del insomnio, el

soñar despiertos) y lo ridículo (el cuento del gallo capón, nombre del yunque, hipérbole frente

a la epidemia del olvido) en García Márquez.

A partir de los aspectos observados, puedo concluir en que, a pesar de poseer distintos

estilos y emplear distintos medios, ambos autores pueden ser pensados dentro del realismo
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mágico como género dado que cuentan con las características atribuidas a esta categoría

literaria.