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El Arte

de la Educación Infantil
EDUCAR DESDE EL AMOR
Y EL RESPETO

David Miralles
Sara Hernández

NARCEA, S. A. DE EDICIONES
MADRID
Nota del Editor: En la presente publicación digital, se conserva la misma paginación que en la
edición impresa para facilitar la labor de cita y las referencias internas del texto. Se han supri-
mido las páginas en blanco para facilitar su lectura.

© NARCEA, S. A. DE EDICIONES
Avda. Dr. Federico Rubio y Galí, 9. 28039 Madrid. España

www.narceaediciones.es

Cubierta: Roser Bosch


ISBN (eBook): 978-84-277-1781-7
ISBN (Papel): 978-84-277-1644-5
Primera edición en eBook (Pdf): 2011
Impreso en España. Printed in Spain

Queda prohibida, salvo excepción prevista en la ley, cualquier forma de reproducción, distribución, co-
municación pública y transformación de esta obra sin contar con autorización de los titulares de propie-
dad intelectual. La infracción de los derechos mencionados puede ser constitutiva de delito contra la
propiedad intelectual (arts. 270 y sgts. Código Penal). El Centro Español de Derechos Reprográficos
(www.cedro.org) vela por el respeto de los citados derechos.
Dedicado a nuestro hijo, así como a las madres y padres
de nuestros alumnos y alumnas que nos han ayudado
a amar y valorar la profesión docente como
el trabajo más bonito que existe.

Dedicado también a una madre que siempre estará con


nosotros y que nos ha hecho entender a todos que
la bondad y el amor son los mejores instrumentos
para educar.
Loli Milán, siempre te recordaremos.
Índice

INTRODUCCIÓN.................................................................................... 9

1. LA RUTINA ....................................................................................... 13
Establecer correctos hábitos y rutinas. Ejemplo de rutina en clase.
Cuento de las mil y una rutinas (caso real). Tabla motivadora de
buenos hábitos. Elementos para ayudar a establecer las rutinas.
2. EL JUEGO......................................................................................... 27
Importancia del juego en la infancia. Historia para no dormir
(caso real). Cómo favorecer un juego de calidad. Posibilidades de
ocio y espacios para desarrollarlo: rincones y talleres.
3. ESTIMULACIÓN POSITIVA ............................................................. 41
Cuento de ser capaz (caso real). Tabla de frases negativas evita-
bles. Tabla de frases negativas convertidas en positivas. Importan-
cia de la estimulación positiva. La estimulación teniendo en cuenta
la coeducación.
4. MEJORAR LA AUTONOMÍA............................................................ 51
Cómo fomentar una mayor autonomía en los niños y niñas. Tabla
evaluadora del grado de autonomía. Cuento de terror (caso real).
La importancia de favorecer el aprendizaje de habilidades sociales.
Periodo de adaptación a la escuela. ¿Cómo llevar a cabo el perio-
do de adaptación?

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ÍNDICE

5. NORMAS DE COMPORTAMIENTO ................................................ 63


¿Cómo definir un buen y un mal comportamiento? Actitudes de
respuesta ante problemas de comportamiento. El cuento de nun-
ca acabar (caso real). Herramientas para trabajar las normas de
comportamiento. Cómo se puede fomentar un buen comporta-
miento.
6. POTENCIAR LA INTELIGENCIA ...................................................... 81
Influencia de las expectativas. Crónica de un final anunciado
(caso real). Instrumentos para estimular la inteligencia: el juego, la
musica, la poesía, la lectura y las nuevas tecnologías (TICs).
7. UN BUEN MODELO ......................................................................... 93
Cuento de mentiras arriesgadas (caso real). Tabla de actitudes
negativas y malos hábitos. Características que debe tener un buen
modelo.

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Introducción

«Los discípulos
son la biografía del maestro».
DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO

«Si das pescado a un hombre hambriento,


le nutres durante una jornada.
Si le enseñas a pescar,
le nutrirás toda su vida».
LAO-TSÉ

Es una constante en la vida que, prácticamente a diario, nos cruza-


mos en nuestro camino con esos grandes creadores y creadoras de
sonrisas y llantos que son los niños y las niñas. Resulta casi imposible
escapar a su onda de expansión. Queramos o no, siempre acabamos
ofreciendo una ligera sonrisa o bien una mueca ante sus mágicas mi-
radas: en el supermercado, en el ascensor o en la mesa de al lado en
un restaurante. Muchos hemos cometido el gran error de subestimar
sus respuestas y nos hemos quedado sin capacidad de reacción cuan-
do, con una amplia sonrisa, el pequeño señor nos obsequia con un
alarde de sinceridad afirmando: «tienes los dientes amarillos», «tu cara
es muy gorda» o directamente, «tú eres más feo que mi mami».
Tenemos que reconocer que, cuando nuestro niño llega al mundo,
queremos lo mejor para él, queremos que sea buen deportista, buen
estudiante, que sepa idiomas, que toque algún instrumento y si es po-
sible, claro está, que duerma de un tirón en su primer año de vida.
Queremos, queremos, y seguimos queriendo. A todos nos desborda la

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

alegría cuando nos regala la primera mirada, la primera sonrisa, la


primera vez que, probando en su guerra de balbuceos, dice «papá» o
«mamá» y nos ponemos como locos, histéricos de emoción, cuando
el niño o la niña dio con la tecla mágica en su pequeño instrumento
musical.
Después de los agotadores primeros meses de no dormir, no vivir,
no hablar, y no tener tiempo casi ni de ir al aseo, parece que llega un
momento en que las aguas vuelven a su cauce natural; pero, ahora
llega lo peor. El pequeño Juanillo ya tiene tres añitos y hemos ido ob-
servando que en muchas ocasiones ha dicho aquí estoy yo y después
de tantos mimos, cuidados y agasajos se ha convertido en el rey de la
casa y de todo su entorno. Observamos con asombro e impotencia
que nos cuesta una batalla acostarlo a una hora lógica por las noches,
que hay que pensárselo dos veces cuando queremos ir a un restauran-
te a comer puesto que Juanillo hoy quiere ensayar teatro dramático
cuando no le compras la tercera bola de juguete que hay en una mal-
dita maquinita situada a la entrada, o que intentas evitar las reuniones
con mucha gente ya que se dedica a deleitar a tus amistades con toda
clase de improperios. Todo lo intentamos, todo lo desechamos y des-
pués de mucho batallar llega la frase más escuchada a madres y pa-
dres a lo largo de la vida de un maestro: «es que ya no sé qué hacer
con mi hijo».
En numerosas ocasiones las madres de los alumnos y alumnas que
tengo en clase me preguntan cómo puedo soportar estar cinco horas
seguidas con tanto niño junto. Yo siempre les respondo que no tengo
que soportarlos, sino disfrutarlos. Los padres no suelen creerse que
desayunan solos, ordenan la clase de manera habitual o ayudan a lim-
piar su mesa si es necesario.
Cuando están en clase aprenden unas normas muy definidas en
muy poco tiempo. Esta realidad permite que desempeñen un rol que
les resulta conocido y que permite progresivamente su positiva adap-
tación al medio, así como su desarrollo en todos los sentidos.
En ocasiones mi trabajo no solo consiste en hacer creer a mis
alumnos y alumnas que pueden hacerlo, sino que además debo con-
vencer de ello a sus padres y madres.
Durante años he tenido la suerte de recopilar múltiples situaciones
y anécdotas que han tenido lugar tanto en mi relación con otros

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INTRODUCCIÓN

docentes, compañeros y compañeras mías, como en mi jornada labo-


ral en una clase de infantil y primaria. Estos hechos me han llevado a
sacar múltiples conclusiones y soluciones a problemas de comporta-
miento infantil que pueden darse en el ámbito familiar y que a veces
se han llegado a convertir en verdaderos dramas en casa.
Después de un análisis muy exhaustivo he querido trabajar bajo
unos patrones comunes que se van repitiendo en cada niño y niña y
que a mí me han ayudado mucho a la hora de organizar mi clase. Es
cierto que «la experiencia es la madre de todas las ciencias». Aunque
en el caso de la educación esta frase se complica ya que nuestra ex-
periencia se remonta desde que prácticamente tenemos consciencia e
influyen multitud de variables.
Si analizamos nuestra educación, podemos apreciar que no sola-
mente nuestros padres, abuelos y maestros han tenido clara repercu-
sión sobre ella. Si realmente queremos abarcar hasta el mínimo detalle
debemos ampliar mucho más nuestra vista y saber conscientemente
que un amigo, una película, un juego del tipo que sea, un ordenador y
una canción también pueden educar, bien o mal dependiendo del caso
concreto.
En realidad es bien sabido que absolutamente todo lo que nos ro-
dea, nos influye, y mucho más a un niño o a una niña. Ellos y ellas to-
davía no tienen formada su propia personalidad. Esta se irá forjando
en gran parte a lo largo de su infancia, adolescencia y juventud.
Sabiendo esto, es aún desgraciadamente muy común ver a niños
de tan solo cinco años jugando con videojuegos de un altísimo conte-
nido violento.
Es común también ver cómo un medio tan posiblemente educativo
como la televisión se ha convertido en una auténtica caja de bombas,
sobre todo y paradójicamente, en horario infantil. Solo tenemos que
echar un vistazo atrás y plantearnos hasta dónde vamos a llegar. Si
remontamos nuestra mente un par de décadas o tres hacia nuestro
pasado no tan lejano, cuando la gran mayoría de las nuevas madres y
los nuevos padres de hoy éramos menores, quizá podemos recordar
lo que emitían en la televisión. Muchos recordaremos con cariño lo
que veíamos: dibujos animados como «Heidi», «Marco» o programas
divertidos y educativos como «Barrio Sésamo» o «Los payasos del cir-
co». Hoy intentad hacer la prueba y poned la televisión a la hora del

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

café. No tardaremos en darnos cuenta de que el contenido con res-


pecto a algunos años es algo diferente. Es inevitable que el tiempo
pase y que hoy estemos como en otro mundo, respecto de unas po-
cas décadas.
Hay un momento en la vida en el que conviene plantearse la nece-
sidad de elegir un camino en la educación, guiado por el sentido co-
mún. Esta necesidad la obliga el hecho de tener a nuestro lado a ni-
ños y niñas que aprenderán a comerse el mundo, bien de un solo
bocado provocando la correspondiente náusea y posibles problemas
de digestión, o bien tomarán cada comida a su tiempo y en su lugar,
favoreciendo así un correcto y saludable desarrollo.
En definitiva, la idea de esta pequeña reflexión, que comparto con
el lector o lectora de este libro, es simplemente que, hablando de
educación, todo importa, todo influye, absolutamente todo.

¿Qué objetivos me he propuesto


al escribir estas páginas?
• Ofrecer una visión clara y estructurada de una correcta rutina
que ofrezca bienestar y felicidad a nuestros hijos e hijas o nues-
tros alumnos.
• Conseguir que sean cada día más autónomos y conocedores de
sus capacidades, ofreciendo diversas posibilidades de actuación
para mejorar estos aspectos.
• Orientar hacia una educación positiva y comprensiva.
• Brindar diversas posibilidades para potenciar la inteligencia me-
diante gran diversidad de formas de actuación.
• Enseñar variedad de herramientas para utilizar el juego de mane-
ra didáctica y educativa.
• Ayudar a elaborar un modelo de buen comportamiento llevándo-
lo a cabo de manera natural.
• Servir de guía a la hora de confeccionar la idea de un correcto
modelo que ayude e inspire seguridad y motivación a nuestros
niños y niñas.

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1. La rutina

Pasan los años y uno tras otro vemos crecer a tantos niños y niñas
a nuestro alrededor que casi parece inevitable pensar de manera
constante en la gran responsabilidad e importancia que recae sobre
nuestra misión como educadores.
Somos cada día más conscientes de que nuestros alumnos y alum-
nas son y serán siempre parte nuestra, ya que, en la mayoría de los
casos, han comenzado a recorrer el camino de la vida tanto en la fa-
milia como en la escuela, en la cual los maestros y maestras se con-
vierten en sus figuras de referencia.
Desde que entran por primera vez a clase, puedes notar en los
menores que la diversidad es una constante más que evidente. Unos
lloran más en el periodo de adaptación, otros menos y algunos, ab-
solutamente nada. Unos corren como las gacelas y otros, al tercer
paso, caen. Unos no paran de hablar y otros apenas abren la boca.
Unos desarrollan sus capacidades a la velocidad del trueno y otros
son más tardíos. En fin, esta diversidad es algo totalmente normal y
positivo.
Muchos pueden pensar en la rutina como algo que es pesado,
aburrido, negativo o agobiante pero todo dependerá de cómo la
planteemos.
Siempre se ha dicho que el hombre es un animal de rutinas y como
podremos imaginar el niño o la niña lo son aún más.
Las rutinas dan seguridad y bienestar a nuestros pequeños y peque-
ñas. Les permite saber qué va a ocurrir en cada momento del día, de

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

la tarde o de la noche. Un niño sin rutina es como un pingüino perdi-


do en el desierto.
El hábito evita la imposición. El menor capta sin problemas que lo
normal es lo que estamos realizando, debido a que todos los días ha-
cemos las mismas cosas.
Lo primero que se hace cuando un niño entra con tres años en cla-
se de Educación Infantil es el aprendizaje de hábitos y rutinas, las cua-
les se irán repitiendo a lo largo de los días y de las semanas. Esto les
ayudará a ganar en confianza y autonomía.

Elementos para establecer correctos hábitos y rutinas


Hay que tener en cuenta muchos detalles para establecer entre
los pequeños rutinas y hábitos que sean correctos y educativos. Se-
ñalamos las rutinas básicas que es necesario inculcar a los niños y
niñas.

Tener un horario muy bien definido

Cuanto más claro sea este horario, antes lo aprenderán y así po-
drán realizarlo solos, o casi sin que tengamos que intervenir. Aún así
siempre será conveniente que sea revisado por si existe algún despis-
te. Cuando estén acostumbrados a la misma secuenciación de activi-
dades se encontrarán en un marco que les dará seguridad y bienestar.

Evitar un tono de voz alto y agresivo

En muchas ocasiones nos podemos dar cuenta de que los niños y


niñas copian el tono de voz con que nosotros les hablamos, e incluso
a veces nuestro mismo vocabulario y expresiones. Utilizan lo que ven
y oyen, como suyo, casi al instante. Debido a esta clara interrelación
lo lógico es que intentemos cuidar las formas, ya que las irradiaremos
a nuestro alrededor y calentaremos todo lo que esté en nuestro radio
de acción o bien lo tranquilizaremos todo si adoptamos la paciencia y
la tranquilidad como instrumento.

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LA RUTINA

Mostrarnos pacientes y hablar siempre


con el máximo respeto

El respeto también se enseña. Muchos mayores piden el respeto de


sus peques cuando no lo ofrecen. Esta cuestión es muy, muy impor-
tante. En numerosas ocasiones se hace visible constantemente en cla-
se que cuando muestras interés y respeto por un menor, éste se acer-
ca más a ti ya que te suele pagar con la misma moneda. Lo más
preciado para ellos, en la mayoría de las ocasiones, es ganarse tu
atención y tu cariño.

Ofrecer posibilidades de ocio y espacios para


desarrollarlo (Rincones de juego)

Si el espacio es el adecuado para un menor, mejor se desenvolverá


éste en su rutina diaria. Trataremos con más detenimiento este punto
en el capítulo segundo para ofrecer más opciones tanto en clase,
como en casa.

Motivar cualquier tarea o actividad previamente

No es lo mismo darle un libro a un niño o a una niña y entregárse-


lo sin más, que antes haberle dado vida con una representación ma-
gistral. No es igual dar un muñeco a un menor para que se calle, que
contarle antes la historia de cómo ese muñeco sobrevivió a un hura-
cán y se convirtió en rey de Encantilandia. Observaremos que si rode-
amos los objetos de historias mágicas, serán tratados de forma dife-
rente.

Fomentar su autonomía progresivamente

Esto se logra permitiendo la posibilidad de realizar las máximas ac-


tividades posibles, y todas aquellas de las que sean capaces los niños,
confiando siempre en sus posibilidades.

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

Enseñar hábitos de orden y de cuidado de sí mismos

Hay muchos detalles que si no los mostramos, pueden quedar en


el tintero. Las normas han de ser siempre adecuadas a la edad y al
desarrollo del niño o la niña, deben estar muy claras.

Cuidar la organización, el orden y la limpieza

Una imagen vale más que mil palabras. Una clase o una casa que
siempre está ordenada y limpia enseñará a los menores que ésto debe
ser lo habitual. Si cada objeto tiene su lugar concreto, así lo apren-
derán.

Inculcar cierto grado de responsabilidad


en relación con sus actos

Si ha desordenado su cuarto, el menor debe ser consciente en todo


momento de que eso va a acarrear su posterior trabajo de recogida.
En clase, a la hora del juego en rincones, muchas veces puede pare-
cer que no tienen en cuenta las normas de orden pero debemos tam-
bién ser muy conscientes de la necesidad de darles libertad a la hora
de jugar y no agobiarles mientras realizan dicha acción tan importan-
te como el aire que respiran. Resulta muy agradable y curioso obser-
var que tardan muy poco en dejarlo todo igual, o incluso más ordena-
do que antes, cuando llega la hora de continuar con otra actividad.

Ofrecer siempre la misma respuesta ante un desvío


de la norma

De esta manera no dejaremos opción a escoger un camino diferente al


que queramos enseñar. No hay que olvidar que debemos tener muy en
cuenta las palabras: respeto y paciencia. No es ni necesario, ni positivo uti-
lizar una respuesta agresiva e irrespetuosa ante una situación no deseada.
Si mantenemos siempre la misma respuesta de manera clara y contunden-
te, sólo es cuestión de tiempo que adopten la norma de manera habitual.

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LA RUTINA

Ejemplo de rutinas
Con el objetivo de mostrar un ejemplo, entre otros posibles, de una
rutina determinada, en una clase en concreto, basta con observar el
cuadro que sigue a continuación.
EJEMPLO DE RUTINA EN CLASE
HORAS ACTIVIDADES

ENTRADA, SALUDO, Y COLOCACIÓN DE BABIS, MOCHILAS


9:00 a 9:15
Y ALUMNOS/AS EN SUS SITIOS

ASAMBLEA

Se conversa con los alumnos/as dejándoles expresar-


9:15 a 9:30 se en orden. Ellos y ellas son los protagonistas y tie-
nen la palabra. En estos primeros momentos se les
pregunta y se les habla sobre el concepto que tratare-
mos en el siguiente trabajo individual.
TRABAJO INDIVIDUAL Y JUEGO SIMBÓLICO
9:30 a 10:15 Ficha de conceptos básicos + Juego libre en rincones
de clase.
10:15 a 10:30 PSICOMOTRICIDAD

10:30 a 11:00 DESAYUNO

11:00 a 11:30 RECREO

RELAJACIÓN, JUEGOS DIRIGIDOS Y TRABAJO INDIVIDUAL


11:30 a 12:00 Juegos en grupo con diversos materiales de clase y fi-
cha de reconocimiento y trazo de un número.
RINCONES DE JUEGO Y TRABAJO INDIVIDUAL
12:00 a 12:30
Juegos guiados y ficha de conceptos en inglés.
INFORMÁTICA EDUCATIVA
12:30 a 13:00
Realizar actividades con cd o software interactivo (tic).
13:00 a 13:30 JUEGO SIMBÓLICO (RINCONES)

CUENTOS, AUDICIÓN DE CANCIONES, POESÍAS, RECOGIDA,


13:30 a 14:00
Y DESPEDIDA

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

Este es un ejemplo de rutina que se va repitiendo lógicamente te-


niendo en cuenta el cambio de actividades para que sigan siendo mo-
tivadoras. Dentro de unos horarios establecidos, lo realmente intere-
sante es conseguir la variedad, con actividades ricas en contenidos y
al mismo tiempo divertidas y motivadoras.
Al comienzo, siempre es costoso hacer que todos los alumnos y alum-
nas se adapten a este nuevo mundo de normas y rutinas, pero en cuan-
to lo hacen, es una auténtica maravilla ver cómo colocan las mochilitas
en su perchero; cómo abren sus zumos y tiran por si mismos el papeli-
to; cómo terminan de desayunar, limpian su mesa, saben dónde hay que
jugar y saben también qué hacer para no molestar a los compañeros;
cómo recogen los juguetes con una rapidez y precisión de profesionales
en cuanto el maestro o la maestra entona la canción de «Recogemos los
juguetes»; y, finalmente, cómo ordenan sus mesas después de realizar
un trabajo o cuando te recriminan si empiezan a hacer la primera ficha
del día si el maestro o la maestra ha olvidado poner la música clásica.
Cuando estamos con niños y niñas nos damos cuenta de lo realmen-
te fácil que puede ser la vida si se organiza bien, o por el contrario, la
pesadilla en la que pueden convertirse si no se tienen las rutinas claras.
Muchas madres siguen preguntando el porqué del buen comporta-
miento de su hijo o hija en clase cuando en casa es un huracán. Mu-
chas veces no nos creen cuando les afirmamos que su hija se ha co-
mido el desayuno sola o bien cuando repetimos una y otra vez que en
clase normalmente son ordenados y obedientes. A veces la respuesta
es bien fácil y clara. En el colegio están constantemente ocupados
con su rutina diaria, pero esto no significa aburridos.
Si somos capaces de enseñarles qué tienen que hacer después de
cada actividad que realizan, nos daremos cuenta de que no debemos
estar detrás de ellos constantemente ya que les habremos enseñado a
ser más autónomos y autosuficientes.
Esta idea también se puede aplicar en casa. Nos daremos cuenta de
que si instauramos una rutina bien clara en casa, estaremos ayudando,
primero a que no se aburra nuestro hijo o hija y segundo a que no nos
aburra a nosotros. No podemos olvidar que ciertos niños y niñas ne-
cesitan desalojar toda esa increíble cantidad de energía que tienen en
su interior; por eso, debemos ser consecuentes a la hora de programar
una rutina.

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LA RUTINA

Conviene recordar que rutina no debe ser igual a aburrimiento.


Dentro de ella tiene que haber tiempo para jugar, descansar, correr,
hablar, pintar, etc.; en fin, multitud de actividades, pero siempre será
importante que estén ordenadamente secuenciadas para que puedan
realizarlas sin tener que imponerlas nosotros diariamente. Los pri-
meros días sí tendremos que guiarlas, pero cuando aprendan la ruti-
na les habremos enseñado a ser más organizados en el tiempo y en
el espacio.
El hábito también tiene que ver con las cuestiones de orden, limpie-
za y cuidado de si mismo. El no permitir un relajamiento excesivo en
estas cuestiones y ser muy claro desde el principio, como hemos indi-
cado anteriormente, le enseñará lo que es normal y lo que no lo es.
Si sus principales modelos, los padres y educadores, no tienen unas
normas bien estructuradas de orden y limpieza, raramente la tendrán
sus pequeños aprendices. Si sus papis no leen en casa, difícilmente
Juanillo leerá un libro. Si cuando se va al aseo no se usa la cisterna,
éste no se preocupará de hacerlo tampoco. Aunque la escuela juega
un papel fundamental en este sentido, la familia debe ser el foco prin-
cipal que ilumine constantemente la vida de sus miembros.
En relación con todo lo hablado hasta ahora, son numerosas las ve-
ces que se pueden observar en el aula situaciones que son el resultado
claro de llevar a cabo de forma habitual una correcta rutina.
El cuento que a continuación vamos a mostrar, sacado de la vida
real, es un reflejo verídico de unos alumnos y alumnas con una co-
rrecta adaptación a las normas de clase.

CUENTO DE LAS MIL Y UNA RUTINAS

Llega la hora de desayunar en una clase de Infantil (3 años) y,


como de costumbre, todos los alumnos y alumnas se levantan, sacan
sus desayunos de las mochilas, se sientan de nuevo y comienzan a co-
mer. La maestra saca su naranja, le quita la cáscara y se dispone a co-
mérsela intentando ser lo más ordenada y limpia posible. Intenta, de
esta manera, dar ejemplo con su propia forma de actuar.
En ese momento entran dos madres pertenecientes al AMPA del
centro para dar unas papeletas a la maestra. Al dirigir su mirada hacia
los pequeños y pequeñas, una de ellas observa que todos y todas es-

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

tán desayunando sentaditos en sus sitios, escuchando música clásica y


en perfecto orden. Sin poder creerlo, esta sorprendida madre, afirma:
—No me lo puedo creer. Mira Mari, advierte a la otra madre, estos
niños sólo tienen 3 años y desayunan todos a la vez. ¡Qué bonicos! Te
lo juro que si no lo veo, no lo creo.
La maestra, muy orgullosa de sus peques, afirma a las madres con
alegría:
—Tengo una clase que es una auténtica maravilla y son todos muy
buenos y aplicados.
A continuación la madre continúa diciendo:
—Mira, yo tengo tres en casa y en mi vida he tenido una comida
en paz. Son unos auténticos remolinos. Se pelean y no comen de
nada. Y eso que ya son grandecitos. Sin embargo, mira Mari que pri-
mores. Seño, te voy a mandar a los míos un par de días para que
aprendan de los pequeñitos porque ya no sé que decirles. Ale, que
Dios os bendiga.
Las madres salen por la puerta hablando entre ellas mientras la
maestra felicita a sus alumnos y alumnas por el buen comportamiento
que tienen habitualmente y los motiva diciéndoles que cada día lo ha-
cen mejor.

Esta pequeña historia la podemos observar no solo en escuelas,


sino también en cualquier casa que tenga unos hábitos bien claros.
Lógicamente, no siempre ocurre así; pero es evidente que cuanto
más claras estén las rutinas, más paz y tranquilidad podremos respirar
en el ambiente ya que todo está dicho y aprendido a base de la conti-
nua y reiterada realización de actividades.
Esta historia es real como la vida misma y la moraleja está más que
clara.

Si enseñamos a los niños a andar por un camino,


solo es cuestión de tiempo el que lo hagan solos

* * *

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LA RUTINA

Y ahora proponemos un sincero y simple ejercicio mental. Invito al


lector a que reflexione sobre cuántos malos hábitos tenemos adquiri-
dos a lo largo de nuestra vida. Hacedlo de manera analítica e intentad
apuntad en una hoja todos los que podáis, cuantos más, mejor. Pen-
sad en lo que hacemos al llegar y entrar en casa, cuando conducimos,
cuando paseamos por la calle o cuando estamos comiendo en un res-
taurante. Haced esta prueba con vuestra pareja, vuestros padres, ami-
gos o compañeros.
Ciertamente podremos impresionarnos del resultado si realizamos
esta prueba de manera real y sincera. Todos, y digo todos, tenemos
algún mal hábito que corregir, a veces el mismo mal hábito que que-
remos corregir en nuestros niños. ¿Qué irónico, verdad? Lo más lógi-
co, antes de recriminar a nuestros pequeñines, es ponernos manos a
la obra en nosotros mismos. Es vital realizar un cambio de mentalidad
con respecto a nuestra vida anterior.
No hay nada que merezca más la pena en el mundo que ofrecer a
nuestros niños y niñas un entorno rico en buenos hábitos y hacerlo
además de la mejor manera: no con la palabra, sino con los hechos.

Tabla motivadora de buenos hábitos


A continuación vuelvo a animar reiterativamente en la idea anterior.
Antes de arreglar algo, tenemos que saber qué debemos arreglar. Para
ello apuntad en una tabla los malos hábitos adquiridos de vuestro hijo o
hija y en otra tabla paralela los buenos hábitos que hayan conquistado.
Esta tabla puede servir para motivarles positivamente de la siguiente
manera. Primero nos conviene tener algunos gomets o pegatinas que
sepamos que a ellos les gusten y a continuación ponemos las tablas de
sus buenos y malos hábitos para así poder explicarles que todos los
días por la tarde/noche en casa van a poner una pegatina por cada
buen hábito que hayan realizado durante todo el día o bien quitar una
pegatina por cada mal hábito que hayan realizado. A las pegatinas
buenas se le restan las malas. El número de pegatinas que se pongan
o quiten dependerán sólo se su comportamiento. Esta idea hay que
hacérsela entender claramente para que comprendan claramente la in-
terrelación que existe entre sus buenos actos y la recompensa.

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

Propongo a continuación un ejemplo de tabla de hábitos que os


puede servir de guía, aunque cada caso seguramente requerirá
unos hábitos diferentes.

BUENOS HÁBITOS MALOS HÁBITOS

• No hablar a gritos. X • Hablar a gritos.

• Sentarse bien. • Sentarse mal. X

• Ordenar los juguetes. • No ordenar los juguetes. X

• Ayudar a poner la mesa. X • No ayudar a poner la mesa.

• No tirar cosas al suelo. X • Tirar cosas al suelo.

• Comer correctamente. • No comer correctamente. X

• Respetar a los demás. X • No respetar a los demás.

Total de buenos hábitos Total de malos hábitos


realizados 4 realizados 3

Pegatinas

Las X pueden borrarse cada día para poder empezar de nuevo al


día siguiente, aunque dejemos las pegatinas. En este caso solo le da-
ríamos una pegatina al niño o niña ya que es el resultado de restar 4
hábitos buenos menos 3 hábitos malos.
Hay otras tablas que premian los hábitos buenos y no sancionan los
malos llegando a dar muchas pegatinas, aún realizando muchos hábi-
tos malos. No es muy aconsejable este caso porque los pequeños se
ven recompensados aunque sigan existiendo muchos malos hábitos.
Las pegatinas se colocan en la parte inferior. Estas pegatinas son
acumulables durante toda la semana. Los días que se porten peor irán
quitando pegatinas hasta poder quedarse a cero.

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LA RUTINA

Está en nuestra mano poder motivarlos con la manera de exponer


esta pequeña aventura. Así hay que plantearlo, como un juego atrac-
tivo mediante los gomets o pegatinas y nuestro constante seguimien-
to, alentando las buenas acciones y desaprobando las malas. Os
aconsejo que pongáis en acción esta práctica y veréis como en poco
tiempo se notarán los resultados.

Elementos para ayudar a establecer las rutinas


Utilización de elementos motivadores

Un elemento que nos puede ayudar a fortalecer las rutinas puede ser
la utilización de música, ya sea como fondo de alguna actividad concre-
ta o mediante canciones como símbolo de una acción concreta. En las
clases de educación infantil se utilizan canciones de manera constante:
para decir buenos días, para peinarnos y limpiarnos la cara, para reco-
ger los juguetes, para ponernos en fila o bien para guardar silencio.
También se suele utilizar música clásica de fondo en actividades
concretas, como ayuda para relajar a los alumnos y alumnas en mo-
mentos determinados o incluso en un periodo de tiempo bien deter-
minado para hacer que liberen energía con canciones de ritmo rápido
mediante bailes y actividades psicomotoras concretas.
Hay que tener mucho cuidado con el volumen de la música para
evitar un resultado contrario al que estamos buscando, teniendo en
cuenta siempre que sea el adecuado ya que si nos pasamos puede
crear malestar en el aula. La música siempre debe ser agradable y re-
confortante. Uno de los tipos de contaminación más desagradables
que puede haber para los sentidos es la música fuerte, puede incluso
provocar secuelas físicas como dolor de cabeza y problemas de oído.
No es la primera vez que en las fiestas de algún pueblo habremos te-
nido la oportunidad de ver a algún bebe, durmiendo en su capazo, a
lado de una mesa situada en frente de los altavoces de 12.000 watios
de la orquesta de turno, mientras los padres bailan al ritmo de la
rumba a pocos metros del pequeño desafortunado.
Está claro que el resultado que deseamos de la música no es el ex-
puesto anteriormente. La música es un placer que la vida nos ofrece,

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

aunque también es cierto que, dependiendo del tipo y de la intensi-


dad, puede llegar a ser un infierno.
Adentrándonos en el plano educativo, hacer hincapié en la música
clásica es inevitable. La experiencia ha demostrado una y mil veces
que esta música es la más adecuada para enriquecer el alma y la
mente de las personas. Resulta aún curioso que, pese al recelo que
al principio puede causar la música clásica, según los alumnos y
alumnas, cuando pasan unos días habituados a escucharla mientras
hacen tarea o desayunan, llegan incluso a solicitar del maestro el que
ponga esa música. Siempre hay alguno o alguna que dice: «¿Qué te
pasa hoy profe?, ¿se te ha olvidado la música clásica?» Incluso se
puede notar cierto malestar entre los pequeños, ya que nos hemos
saltado la rutina a la que ellos están acostumbrados. De vez en cuan-
do podemos utilizar este pequeño despiste para observar hasta qué
punto estamos teniendo éxito con la instauración de nuevos hábitos.
Cuando hemos conseguido una meta, resulta frustrante para ellos
volver atrás.
Una ayuda mágica es, como he nombrado antes, la utilización de
canciones o incluso también poesías para realizar una tarea determi-
nada. Podemos encontrar múltiples canciones infantiles en Internet
o en cualquier libro. Además de ayudarnos a crear hábitos, las cancio-
nes desarrollan en el niño multitud de capacidades como la memoria,
la afinación, el gusto por la música, el aprendizaje de vocabulario o la
mejora en la pronunciación de las palabras.
Y lo más importante: todo se va haciendo de forma lúdica y divertida.

Tener en cuenta la edad y el grado de desarrollo


del menor

Un punto de vital importancia y que será totalmente decisivo a la


hora de interactuar con niños y niñas será tener muy, muy en cuenta
su edad y grado de desarrollo, es decir, no es lo mismo tratar con un
niño de 3 años, que con uno de 5. Son mundos totalmente diferentes
ya que ambos tienen capacidades diferentes. Por ejemplo, el tiempo
de atención que puede prestar un niño de 3 años es muy inferior, en
términos generales, que el que puede prestar uno de 5 o de 6.

24 © narcea, s.a. de ediciones


LA RUTINA

Por ello con los más pequeños debemos siempre planificar un cam-
bio de actividad cada veinte minutos, cuando quizás para unos niños de
5 años, ese cambio puede aumentarse a treinta o cuarenta minutos.
El tiempo tampoco debe ser algo muy estricto ya que con estas eda-
des la flexibilidad es primordial. Los tiempos suelen ser relativos depen-
diendo de la actividad que estén realizando. Lo que sí es cierto es que
un niño de 2 años tiene constantemente la necesidad de cambiar de ac-
tividad ya que se aburre con mucha facilidad; sin embargo, con 5 o 6
años ya son mas selectivos y saben entretenerse durante más tiempo.

Los horarios deben ser claros

A la hora de establecer rutinas debemos tener muy en cuenta que


los horarios deben ser muy claros y deben respetarse, intentando que
el cambio de actividad se lleve a cabo de manera automática y sin
ningún tipo de duda. Si mostramos una actitud estable y segura du-
rante los primeros días de enseñanza de las rutinas, ayudaremos a
que sean aprendidas con mayor efectividad.

Ambiente lúdico y divertido

No debemos olvidar que el ambiente lúdico, divertido y distendido


tiene que inundar cada una de nuestras actividades, ya que estamos
hablando de niños y niñas de educación infantil, y como bien es sabi-
do, una de las características de estas edades es la necesidad constan-
te de juego, hecho que, en numerosas ocasiones, olvidamos para des-
gracia de nuestros menores.

Enseñarles reglas

Está también en manos del educador enseñarles reglas para esta-


blecer rutinas de orden a la hora de jugar ya que, a veces, explicándo-
les unas pocas normas a lo largo unos cuantos juegos, niños y niñas
las desarrollan de una manera creativa y curiosa. Cuantos más instru-
mentos les enseñemos a tocar, más bonita sonará la orquesta.

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2. El juego

Importancia del juego en la infancia


No sería muy lógico analizar, hablar y pensar tanto sobre el tema y olvi-
darnos de lo más importante que existe en la educación de un niño o una
niña: el juego. Éste debe ser nuestro instrumento primordial ya que es el
eje principal de su aprendizaje. Una correcta rutina solo se podrá enten-
der si en ella hay tiempo para jugar. El juego para los niños es como la
gasolina para un coche. Gran nivelador de agobios. Verdadero alimento
de la infancia. No hay que olvidar que a través del juego el niño va llevar a
cabo los aprendizajes más importantes, quizás, de toda su vida.
Casi a diario un maestro o maestra de infantil puede observar que,
a través de los diferentes rincones de juego que hay en clase, los
alumnos y alumnas disfrutan muchísimo al mismo tiempo que están
trabajando conceptos como números, letras, colores, palabras, for-
mas, tamaños, sumas, restas y una gran cantidad de conceptos bási-
cos que se convierten en parte activa e imprescindible del juego. Esta
realidad no solo tiene que pertenecer al mundo escolar. En casa tam-
bién se pueden adaptar espacios para que estos aprendizajes se pro-
duzcan. Lo veremos más adelante.
Un hecho que produce verdadera tristeza es ver cómo se pierde el
valioso y maravilloso tiempo de los niños y niñas en actividades que
no les producen ningún enriquecimiento. Es realmente penoso ver a
los pequeños y pequeñas «enganchados» literalmente a los programas
televisivos de cotilleo de la tarde sin control ninguno, llevando así a
una vida llena de valores nada aconsejables y sedentarios. Se llegan a

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

utilizar las consolas y los ordenadores como instrumentos para permi-


tir el descanso de los mayores, llegando a su consumición masiva y
totalmente descontrolada por parte de los menores de la casa. Es ya
habitual ver a los niños, niñas y adolescentes con las miradas perdidas
durante horas, clavadas en sus móviles, jugando o chateando con no
se sabe quién. Al mismo tiempo se encuentran tumbados en el sofá
con las piernas encima de los cojines mientras ven en la televisión
cómo dos hombres llevan más de media hora golpeándose el uno al
otro encima de un ring de lucha libre con todo tipo de objetos.
Muchas veces intentamos encontrar una razón que nos ayude a enten-
der tanta desgana. Estas situaciones no se forjan en un día. Realmente
ha costado tiempo crear y adoptar estos malos hábitos que sin duda se
han convertido en rutina si no aportamos la posibilidad de elegir entre
otras opciones. En algunos casos, no se es consciente de lo perjudicial
que este tipo de prácticas pueden resultar a corto, medio y largo plazo.
La falta de motivación hace mella en la voluntad y la carencia de relacio-
nes sociales, de una variedad de actividades atractivas y de un guía que
siempre esté ahí cuando realmente se necesite, hacen que en ocasiones
parece que estemos viendo a muertos vivientes en vez de a niños y niñas.
Hay situaciones en las que la lógica es golpeada sin remisión como
en la siguiente historia que se desarrolla en un aula de primaria y re-
sulta muy significativa y curiosa.

HISTORIA PARA NO DORMIR

Llega un nuevo día. En clase de 4º de primaria (9 años) se encuentran


todos sus miembros dispuestos a comenzar una nueva actividad relacio-
nada con los medios de comunicación. De repente, el maestro pregunta:
—A ver, ¿Cuál es vuestro programa de televisión favorito?
Como suele ser habitual todos los alumnos y alumnas comienzan a le-
vantar las manos y uno de ellos, mostrando especial interés, es señalado
por su maestro. Éste responde con una visible emoción, casi insostenible:
—A mi me gustan mucho los dibujos de South Park, profe. Son ge-
niales y me parto de risa con ellos.
El maestro, conocedor de dichos dibujos, con alto contenido se-
xual, violento, racista, y una interminable lista de adjetivos negativos
más, intenta averiguar a que hora emiten dichos dibujos ya que cree

28 © narcea, s.a. de ediciones


EL JUEGO

que se emiten bastante tarde. Con mucho mimo y sin dudar, el maes-
tro pregunta:
—¿No son esos los dibujos que ponen por la noche? No recuerdo
¿a qué hora eran?
El alumno ni corto, ni perezoso le responde:
—Son a las 2:30 de la noche. Es que tengo una tele en mi cuarto y
mi madre me deja verlos.
El maestro comienza a entender por qué este alumno se muestra
poco activo en el recreo y se duerme literalmente en clase, sobre todo
a última hora. Ya en varias ocasiones se ha dado cuenta que su piel es
más blanca de lo normal y su cara dista de parecer saludable. Unos
días más tarde, la madre es informada de la situación y ésta afirma
con una frase contradictoriamente inolvidable: ¡mi niño ya es adulto
para saber lo que tiene y no tiene que ver!
Normalmente el maestro suele cuidar desde el principio del curso el
que la relación con los padres y madres sea cordial debido a su carác-
ter amigable y entrañable. Estos adjetivos suelen producir un mayor
grado de cercanía y confianza, que utiliza el maestro para explicarle a
la madre la situación que está produciendo en su hijo la falta de sueño
y la influencia terriblemente negativa que, ya de hecho, ha producido
varios problemas de conducta en el centro.
Después de explicar a la madre estos episodios acaecidos reciente-
mente y de pedirle de la manera más afectuosa posible su ayuda y
apoyo por y para el bien del niño, se llega al acuerdo de controlar el
uso de la televisión en casa.

Esta historia es real, y la moraleja está más que clara:

La permisividad sin control, no sirve de nada

* * *

Cómo favorecer un juego de calidad educativa


Debemos dar importancia a la calidad del juego, entendiendo por
calidad el hecho de enriquecer el máximo posible su desarrollo global

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

adaptándonos a las características de cada uno. Repasaremos algunas


ideas importantes que permiten que el juego sea educativo y enrique-
cedor. Son las siguientes:
• Realizarlo en un marco que sea lo más seguro posible.
• Permitir el desarrollo de la creatividad sin poner frenos que no
tengan un sentido lógico.
• Evitar cualquier tipo de aprendizaje sexista, racista y una larga
lista de «-istas» más.
• Debe estar adaptado a la edad y al desarrollo físico y psíquico del
niño o la niña.
• Debe ser atractivo, divertido y significativo para el niño o la niña
que juega.
• Son especialmente enriquecedores para la evolución de la psicomo-
tricidad fina los juegos de construcción, puzzles, juegos de encajar o
ensartar y la manipulación de cualquier objeto adaptado y seguro.
• Será necesario tener en cuenta juegos en los que el movimiento
sea un eje importante ya que, aparte de la necesidad de utilizar
toda la energía que poseen los niños, ayuda tanto a controlar
mejor su cuerpo como a conocer sus posibilidades motrices.
• Valorar positivamente el juego en grupo con los iguales ya que
en él se desarrollan de manera importante las habilidades socia-
les, la creatividad, el vocabulario y la soltura a la hora de expre-
sarse y comunicarse.
• En el juego en grupo debemos fomentar las buenas relaciones
entre los participantes.
• Cuando el juego sea individual, dar varias opciones de actuación.
• Ofrecer libertad para realizar los juegos intentando evitar coartar-
los en su actividad sin una razón lógica.
• Eliminar de su entorno juegos que inciten a la violencia.
• No olvidar nunca que el mejor juego está en una buena compa-
ñía. Los papás y mamás, así como familiares y amigos pueden
resultar ser el juego más divertido y educativo para un niño o
una niña. La buena compañía no tiene precio.

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EL JUEGO

Es triste constatar que actualmente estamos inmersos en una sociedad


en la que los principales perjudicados suelen ser los menores de la casa.
Hoy, en las familias, existe una problemática que hace unas décadas no
existía. El modelo de sociedad en el que estamos hace que tanto el padre
como la madre trabajen fuera de casa para cubrir las necesidades básicas
de la familia. Problemas como la violencia de género se ha convertido
en una pesadilla de la cual no somos capaces de despertar. Una realidad
difícil de obviar es también el alto crecimiento en el número de divorcios,
llegando a superar el 50% de las parejas que se separan.
Es bien sabido que la falta de estabilidad siempre va a perjudicar al
que menos culpa tiene, al niño o la niña, llegando, en ocasiones, a
volver medio locos a los menores las peleas, enfrentamientos y falta
de responsabilidad de sus progenitores.
Nunca hay que olvidar que un menor no debe convertirse bajo nin-
gún concepto en un arma contra nadie. Un niño o niña siempre tiene
que estar por encima de absolutamente todo, y por y para ellos y
ellas hay que construir un camino estable que no se desmorone a
cada oportunidad.
Hoy es bastante frecuente escuchar la frase: «no tengo tiempo para
disfrutar de mis hijos». Es cierto que el tiempo es escaso, por eso es
sumamente importante que el tiempo sea de calidad.
Una vez, un buen amigo mío me dijo que su principal meta en la
vida era darles buenos recuerdos a sus hijos porque eso era, en reali-
dad, el único legado importante que iba a dejar en el mundo una vez
muerto. Nada le importaba más que ir ofreciendo a sus pequeños
cada día una razón más para que nunca le olvidaran. Qué mejor for-
ma que a través del juego en el cual él mismo sería, sin duda, una
parte muy importante.

Posibilidades de ocio y espacios para desarrollar


el juego: los Rincones y los Talleres
En este punto trataremos de ofrecer diversas posibilidades de ocio
y espacios preparados para desarrollarlo. Nos basaremos en algunos
rincones de juego y talleres que se suelen utilizar en clase, aunque se
pueden crear también en casa.

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

Rincones de Juego
Los rincones de juego se utilizan para dar a los niños y niñas diver-
sidad de posibilidades a la hora de jugar y así poder ofrecer un abani-
co más amplio de experiencias. Estos son simplemente espacios con
una temática concreta. A continuación vamos a realizar un repaso de
alguno de ellos.

RINCÓN DE LA MÚSICA RINCÓN DE LOS LIBROS


(BIBLIOTECA)
En el rincón de la música situa-
remos variedad de instrumentos Tendremos libros adaptados a
musicales sobre todo de percu- su edad, ricos en diferentes te-
sión. También podemos guardar máticas y atractivos.
en este rincón los CDs de música
que queramos enseñar en un mo-
mento determinado o incluso fi-
chas con fotos o dibujos de temá-
tica musical. Es un buen lugar
para archivar los CDs con la mú-
sica clásica que utilizamos en la
clase.

32 © narcea, s.a. de ediciones


EL JUEGO

RINCÓN LÓGICO-MATEMÁTICO RINCÓN DE INFORMÁTICA

Lo forman todo tipo de juegos Reservado para un ordenador


relacionados con los números, con juegos interactivos de carác-
juegos de encajar, puzzles etc. ter educativo.

RINCÓN DE AUDICIONES

Este rincón es simplemente un


lector de CDs con varios cascos
insertados a la salida mini jack
del aparato. Resulta curioso ver
lo que les llama la atención y les
gusta escuchar a través de los
cascos.
Es importante cuidar el vo-
lumen al que exponemos a
nuestros pequeños y pequeñas.
Podemos también utilizar un or-
denador, una televisión o un DVD
con salida de cascos.

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

RINCÓN DE LOS DISFRACES RINCÓN DE LA TIENDA

Contará con un baúl con va- Contará con variedad de obje-


riedad de trapos, gorras, telas, tos como una caja registradora
utensilios y ropas que puedan con dinero falso, frutas, vegeta-
utilizarse para disfrazarse. Es un les y todo tipo de alimentos.
rincón muy útil en fiestas y ce-
lebraciones de días especiales.
También se pueden utilizan en
dramatizaciones, teatrillos, etc.

RINCÓNDE LOS ANIMALES


Y LAS PLANTAS
(RINCÓN DE LA NATURALEZA)

Este puede tener alguna plan-


ta y animales de plástico o pelu-
che para que puedan manipular-
los así como láminas con fotos
variadas. Los mismos niños y ni-
ñas pueden ampliar al rincón
aportando sus pequeños jugue-
tes relacionados con temas de la
naturaleza.

34 © narcea, s.a. de ediciones


EL JUEGO

RINCÓN DE LOS MÉDICOS RINCÓN DE PELUQUERÍA

Se tendrá en cuenta que los Con unos cuantos peines, un


utensilios utilizados no tengan espejito y una muñeca se pueden
piezas muy pequeñas que pue- fabricar su propia peluquería.
dan ser tragadas con facilidad
por los niños.

RINCÓN DE LAS
CONSTRUCCIONES
Los juegos de construcción RINCÓN DE LAS LETRAS
son muy positivos para el des-
arrollo de la psicomotricidad fina Se pueden utilizar juegos de
y la creatividad, además de ser encajar letras, fichas con el abe-
muy divertidos. En el aula es uno cedario, una pequeña pizarra y
de los rincones preferidos por un largo etcétera. El estar rodea-
los alumnos y alumnas. do de letras ayudará a los peque-
ños a familiarizarse con ellas.

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

RINCÓN DE JUEGOS DE MESA

Este rincón es muy positivo para inculcar el uso de nuevas reglas y


el aprendizaje de nuevos conceptos de forma lúdica.

RINCÓN DE LOS MEDIOS DE TRANSPORTE


Resulta impresionante las histo-
rias que inventan los alumnos y
alumnas con unos cuantos coches
en la mano y una pequeña pista
encima de una mesa o en el suelo.
Inventan guiones merecedores de
un oscar por su contenido y gran
creatividad. Normalmente no nos
paramos a pensar, cuando le com-
pramos un coche a un niño o a
una niña, el mundo que se crea a
través de ese pequeño objeto. En
realidad cualquier juguete brinda
esta posibilidad de creación pero
los medios de transporte tienen
algo especial que les envuelve de
forma instantánea.
36 © narcea, s.a. de ediciones
EL JUEGO

Hasta aquí, tan solo unos cuantos ejemplos en un mundo de posi-


bilidades. Lógicamente en casa es muy difícil tener tanto espacio para
poder habilitar todos estos rincones. Debemos elegir los que creamos
que más van a motivar a nuestros peques. Incluso podemos quitar y
poner rincones conforme veamos que dejan de ser utilizados. No se
trata tampoco de llenar la casa de juguetes. Organizándolos en rinco-
nes podrán ordenarlos una vez terminada la actividad y podrán practi-
car buenos hábitos de manera constante a la vez que se juega. Esta
idea es primordial. Todo juego tiene sus reglas así que tendremos que
explicar que cuando se termina de jugar en un rincón, hay que orde-
narlo. Si trabajamos este aspecto con nuestros alumnos y alumnas o
con nuestros hijos o hijas, sin duda nos daremos enseguida cuenta de
la impresionante capacidad que tienen de ser limpios y ordenados.

Talleres
Mediante los talleres aprenderán una técnica determinada, a la vez
que se fomenta la comunicación y la adquisición de hábitos. Esta vez
será necesario una participación más activa por nuestra parte o bien
de algún familiar o amigo. Se trata de desarrollar una actividad elabo-
rada siguiendo unas instrucciones determinadas. En los rincones los
niños y niñas desarrollan su creatividad y en los talleres les enseña-
mos tareas concretas. Diferentes talleres pueden ser:

TALLER DE PSICOMOTRICIDAD

Les enseñamos actividades


concretas mediante el ejercicio
físico. No tiene por qué ser en
casa o en la escuela. Las po-
demos realizar en el parque,
en el campo, en unas pistas
deportivas o en cualquier sitio
en el que dispongamos de un
espacio más o menos amplio.

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

TALLER DE PLÁSTICA TALLER DE CUENTACUENTOS

Entre muchas actividades se


les puede enseñar diferentes téc-
nicas para pintar y colorear o la
realización de muñecos a través
de materiales moldeables como
la plastilina o la pasta DAS. Exis-
ten programas de televisión y
webs en Internet que ofrecen
múltiples ideas al respecto.

Llegó la hora de enviarles al


mundo de «Juan sin miedo»,
«Caperucita Roja», «Pinocho» y
«Los tres cerditos» por ejemplo.
De vez en cuando, es muy con-
veniente invitar a algún padre o
alguna madre para participar
TALLER DE COCINA en este taller contando un
cuento. El éxito es seguro. Este
Se pueden realizar recetas taller tiene un sin fin de posibi-
adaptadas a la edad y a los gus- lidades y realmente es de los
tos de cada uno. que más gusta. Al mismo tiem-
po que se fascinan con las his-
torias, les estamos inculcando
unos valores que normalmente
van inmersos en los cuentos
clásicos de toda la vida. Si ade-
más reforzamos la exposición
del cuento con imágenes, títe-
res o dramatizándolo nosotros
mismos, tendremos un resulta-
do absolutamente positivo.

38 © narcea, s.a. de ediciones


EL JUEGO

TALLER DE MÚSICA
Quizás sea complicado para algún padre, madre o maestra tocar un
instrumento concreto, podemos pedir ayuda a alguien conocido que sepa
hacerlo, para que en un día determinado actúe e impresione a esas
pequeñas grandes mentes con un poco de magia musical. En este ta-
ller también podemos realizar concursos, mediante el reconocimiento de
fragmentos de
audiciones mu-
sicales con sus
respectivos pre-
mios. Es seguro
que les entusias-
mará la idea.

TALLER DE INFORMÁTICA

¿Quién no tiene un ordenador en casa? Este puede ofrecernos un sin


fin de posibilidades. Muchas personas piensan de manera muy negativa
con respecto a la relación entre ordenadores y niños/as. Es comprensi-
ble. El ordenador puede ser nefasto si se utiliza incorrectamente, tanto
como la televisión o un lápiz, si lo utilizamos para dañar a un compañe-
ro. Si pensamos en el uso controlado de un ordenador con fines educati-
vos nos encontraremos con una herramienta altamente motivadora y
enriquecedora. Existen multitud de
programas para fomentar el apren-
dizaje de conceptos nuevos. En este
taller los podemos utilizar para ense-
ñarles a caminar de manera autóno-
ma por estos juegos. Conviene tener
en cuenta que esta actividad no debe
eternizarse en el tiempo. Será nece-
sario tener un tiempo establecido
previamente, y hay que cumplirlo.

© narcea, s.a. de ediciones 39


EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

Los talleres también se utilizan en clase para acercar a los padres y


las madres a las aulas, con el objetivo de crear lazos de colaboración
entre escuela y familia. De esta manera proporcionamos una mayor
variedad de aprendizajes a los alumnos y alumnas.
En la casa se puede utilizar para acercar también a los abuelos o a
los amigos para que entren a formar parte de forma activa y cons-
tructiva en la educación de nuestros hijos e hijas. Seguro que si inclui-
mos a más gente, los talleres aumentarán en número y calidad ya que
dos cabezas diferentes son dos mundos con cualidades personales, a
veces, muy interesantes.
Cuantas más actividades propongamos a los menores, mayor ri-
queza de aprendizajes conseguiremos y su desarrollo y conocimientos
se verán enriquecidos. Los aprendizajes no deben limitarse a unos
cuantos libros de texto. Aunque podemos utilizarlo de apoyo, no son
más que uno de entre los cientos de instrumentos que tenemos para
despertar en los niños y niñas el deseo de aprender.

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3. Estimulación positiva

Existen muchas maneras de estimular a nuestros niños y niñas. La


cuestión es bien sencilla. A más estimulación, mayor desarrollo. Nos
podemos dar cuenta de manera instantánea de la diferencia que hay
entre una niña a la que han estimulado mucho y entre una niña que
ha sido poco estimulada. Esa vieja idea de que un niño bueno es el
que no se mueve en todo el día y camina casi catatónico por la vida,
sin mediar palabra, no es muy lógica. Más bien parece la definición
de un enfermo. Debemos ser más reales cuando, en clase, pedimos a
cada instante silencio absoluto, quietud total o bien atención eterna.
Hay que tener en cuenta que nuestra energía, ilusión y necesidad de
juego constante no es la misma que la de ellos y ellas. El juego es su
manera de vivir y debemos respetarlo siempre teniendo en cuenta,
obviamente, las rutinas que hemos expuesto en el capitulo primero.
Hay ambientes familiares en los que se cuida especialmente el tema
del silencio. Es bien sabido que todos los extremos son malos, tanto
por exceso como por defecto. Y reitero esta idea, aunque algunos
piensen que en educación no hay termino medio. A veces intentamos
guardar un silencio sepulcral en casa para no molestar al bebé y un
par de años después rompe a llorar cuando escucha música en una
altavoz amplificado en el colegio o en las fiestas del pueblo. Se asusta
porque no esta acostumbrado a tal experiencia. Por otro lado, hay
ambientes donde la alta intensidad en los volúmenes es una constante
y puede llegar a causar problemas de audición y un perjuicio serio en
cuestión de hábitos saludables.

© narcea, s.a. de ediciones 41


EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

Existen diversas maneras de estimular. Podemos erróneamente op-


tar por la estimulación negativa, o bien, podemos realizar esta estimu-
lación de manera positiva. No hay nada más descorazonador que es-
cuchar a un niño que nos dice: «Maestro, no sé hacerlo porque mi
mami me ha dicho que soy un zoquete». O bien: «soy torpe, porque
me lo dicen mucho».
Aunque parezca imposible, a lo largo de toda la carrera un maes-
tro, tiene la oportunidad de escuchar auténticas barbaridades. Tam-
bién hay que ser consciente de que la mayoría de las etiquetas que
continuamente se ponen a los niños y niñas se hacen sin pensar en la
influencia posterior que tiene sobre ellos. Una de las mejores maes-
tras de infantil que conozco me dijo una vez: «los educadores tenemos
la capacidad de mejorar la vida de un niño o la posibilidad de hundirlo
para siempre». Estas palabras están grabadas en mi mente y desde
entonces procuro no olvidarlas nunca.
En este capítulo vamos incidir en la idea de que los pequeños deta-
lles también influyen. En las edades de la educación infantil, y sobre
todo en la etapa de 2 a 6 años, cualquier comentario despectivo, por
insignificante que sea, puede provocar una falta de confianza y auto-
estima que irá aumentando progresivamente a medida que los niños
se vayan haciendo mayores. Muchas veces cuando nos damos cuen-
ta, ya es demasiado tarde.
No debemos olvidar que es necesario adaptarse siempre a las posi-
bilidades de cada niño, sin menospreciarlas nunca. La idea de que to-
dos los niños deben desarrollarse de forma idéntica y en el mismo
tiempo lleva, en ocasiones, a herir psicológicamente al menor, cau-
sando un efecto contrario al que estamos buscando.
Más o menos a los 4 ó 5 años los niños y niñas comienzan a tener
un acercamiento un poco más constante a la lectura y a la escritura. Es
en estas edades cuando debemos tener especial cuidado con plantearle
estas cuestiones de una manera muy divertida y motivadora. Cada vez
que tomemos un libro para leer con el niño debe ser tratado como un
juego más. De nada sirve obligar al menor a realizar tareas intermina-
bles de manera automática y aburrida. Esto solo conseguirá que éste
adquiera una mayor aversión hacia todo lo que tenga que ver con un li-
bro y nos alejará de nuestra meta, que es acercarles a la lectura y a la
escritura de forma lúdica. Es esta una de las batallas constantes en la

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ESTIMULACIÓN POSITIVA

realidad diaria de maestros y maestras de educación infantil. Intentar


que los padres y madres no se desesperen y agobien, y mucho menos
que utilicen la lectura como un elemento de tortura en vez de un juego
entre ellos y sus hijos o hijas buscando no necesariamente mucha canti-
dad de tiempo, sino mucha calidad en el tiempo que se comparte con
ellos y ellas.
Al leer estas líneas, muchos pensarán: «yo sería incapaz de hacer eso
con mi hija». Ese pensamiento probablemente lo tenemos todos. La
cuestión está en que tenemos hábitos aprendidos que, a simple vista, no
merecen nuestra atención ya que los hemos adquirido como normales
dentro de nuestro entorno habitual. Hay que reconocer también que
realmente no siempre somos pacientes como para realizar este tipo de
actividades; en ese caso es preferible ausentarse de ellas para evitar el
nerviosismo y el comentario poco oportuno. Ni nadie es perfecto ni to-
dos los días son ideales; por esa razón debemos ser capaces de analizar
en que estado estamos para evitar situaciones injustas con nuestros me-
nores. Realmente la palabra injusto parece algo fuerte pero en verdad y
en muchas ocasiones es bastante cercana a la realidad.
En relación con este tema son habituales en el aula situaciones
como la que queda plasmada en este cuento.

CUENTO DE SER CAPAZ

Llega un nuevo día en la clase de 4 años. Los alumnos y alumnas


entran por la puerta de la clase con sus sonrisas perpetuas y su saludo
de buenos días.
Una vez que están sentados en sus sillas, el maestro les saluda y les
pregunta si hay alguien que se anime a dibujar en la pizarra el número
5, ya que supone el principio de un nuevo juego que van a realizar.
Todos levantan las manos con energía y se empiezan a escuchar las
voces de los niños y niñas que cada vez se hace más presentes.
El docente realiza un barrido panorámico sobre todas las manitas
cuando, de repente, se da cuenta de que hay una que no está levanta-
da, la misma mano que no se levanta ningún día para absolutamente
nada. Esa mano corresponde a una niña de carita angelical que mira a
su maestro con unos ojos que denotan cierto malestar. El maestro, sin
perder la sonrisa, dice:

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

—Bajad todos las manos; hoy va a salir a la pizarra María (nombre


inventado para la niña que no quiere salir a la pizarra).
A María le cambia la cara por completo y casi al instante la niña
afirma tajantemente:
—No, no, no. Yo no salgo profe.
El maestro con presteza exclama:
—Pero por qué no sales pequeña. Si tú eres muy lista y sabes ha-
cerlo muy bien.
La niña sigue moviendo la cabeza de un lado a otro y sin dar mues-
tras de que pueda animarse a realizar dicha actividad, sostiene:
—El numero 5 es muy grande y no se hacerlo.
Todos afirman al unísono: ¡¡¡¡¡¡¡ Profe, si sabe!!!!!!!
Una de sus amiguitas la anima:
—Venga sal a la pizarra, si es el número que tiene orejas y parece
un conejito.
La niña cede ante sus amiguitos y el maestro. Se decide a levantar-
se y a acercarse a la pizarra. Una vez allí toma una tiza de color verde
y realiza el número 5 de una manera realmente perfecta.
Todos comienzan a hacer palmas, como es normal en este tipo de
juegos cuando uno concluye bien la actividad que debía realizar, y Ma-
ría se sienta con una amplia sonrisa en la cara.
Esta es solo una de las muchas veces que la niña se niega a realizar
las tareas de clase alegando que no es capaz de hacerlas porque no
sabe. El maestro ya conoce que cada vez que se pone a leer con él,
María siente un rechazo inicial y le reitera que no sabe leer, añadiendo
también que en casa le han dicho que lee muy mal. La sorpresa es
que la niña va aprendiendo con total normalidad y reconoce la mayo-
ría de las letras llegando a realizar la lectura casi completa de las fi-
chas que propone el maestro. Ante la sorpresa del mismo, intenta
convencer a la niña asegurando:
—Pero si lees muy bien. Te voy a decir una cosa. Eres una niña
muy inteligente y estoy muy orgulloso de ti, pequeña. No quiero que
me vuelvas a decir que no sabes hacerlo y quiero que recuerdes siem-
pre que tú «eres muy capaz».

Esta historia es real como la vida misma y la moraleja está más que
clara.

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ESTIMULACIÓN POSITIVA

Si todos apoyamos el «sí», el «no» dejará de ser una opción

* * *

Es irreal pensar que este caso es lo más habitual. Día a día compro-
bamos que hay familias donde se cuida mucho este tipo de detalles e
incluso tengo el orgullo de afirmar tajantemente que de ellas aprendo
continuamente numerosos aspectos que voy adaptando a mi trabajo e
incluso a mi vida personal. A lo largo de los años he tenido la suerte
de encontrarme con padres y madres que son un verdadero tesoro,
no solamente por su calidad como personas, sino por su capacidad
de comprensión y perspicacia a la hora de educar a sus hijos.

Evitar conductas negativas


En ocasiones, no todo es tan bonito y si es verdad que los valores
y las formas no son las más correctas. Esto no quiere decir que se
quieran hacer las cosas mal por decisión, sino posiblemente por
costumbre o desconocimiento. Todos deberíamos meditar un poco
sobre los detalles que, quizás sin querer, pueden influir negativamen-
te en la voluntad de nuestros niños y niñas. Detalles que pueden ser
frases, palabras o actitudes concretas que hacen mella en lo más
profundo de esos cuerpecitos tan mágicos como influenciables.
Hay que evitar a toda costa las frases negativas. No enseñan abso-
lutamente nada. No tienen ninguna función y a la larga hacen más
daño de lo que a veces podemos imaginar. El problema es que los ni-
ños acaban por creérselo y actuar en consecuencia.
Invitamos desde aquí a que cuidéis el entorno general de vuestros
peques. Incluid a todas las personas que tengan relación directa con
ellos. Simplemente bastará exponer a los demás que es vuestro de-
seo cuidar esos pequeños detalles y para ello necesitáis su ayuda.
A continuación, en el cuadro que sigue ofrecemos ejemplos muy
elocuentes de cómo convertir alguna de esas frases negativas en posi-
bles frases motivadoras.

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

TABLA DE FRASES NEGATIVAS CONVERTIDAS EN POSITIVAS

«que malo eres» «pórtate bien, cariño»

«este niño va a ser un bicho» «este niño va a ser un deportista»

«mira lo que has hecho» «sé que lo has hecho sin querer»

«este niño es un desastre» «te enseñaré como se ordena esto»

«eres un vago» «tú puedes hacerlo»

«estoy harta de ti» «haz caso a mamá, que te quiere


mucho»

«cada día te aguanto menos» «cada día te quiero más»

«no sabes nada más que «aquí tienes tu espacio para jugar»
molestar»

«no tienes vergüenza» «dime: ¿qué te pasa?»

«hay que ver que guarro «todos tenemos accidentes, por eso
eres» debemos tener mas cuidado»

«no hay forma de hacer «me gustaría que hicieras esto


nada contigo» conmigo»

Ahora sólo tenemos que imaginar que todas esas frases negati-
vas dejarán de existir para siempre en nuestra vida. No debemos
permitir ni una sola. Las sustituiremos por frases positivas que di-
cen los mismo, pero siempre enriqueciendo el autoconcepto de los
niños y niñas. Además, inculcaremos esa actitud positiva en sus
propias frases incluyendo la aplicación de las mismas en su vida
diaria.

46 © narcea, s.a. de ediciones


ESTIMULACIÓN POSITIVA

Importancia de la estimulación positiva


En las tutorías, que semanalmente tenemos con las madres y pa-
dres de nuestros alumnos y alumnas, son numerosas las ocasiones en
las que hay que repetir la importancia de estimular siempre de mane-
ra positiva. Muchas veces el miedo a que nuestro hijo sea menos listo
que su compañero, lleva a no tener en cuenta que no todos desarro-
llan sus capacidades justo en el mismo momento. Unos leen antes que
otros sin que ello signifique que estos últimos no lo vayan a hacer. En
estos decisivos instantes es vital que mantengamos la calma y que siem-
pre los tratemos con el máximo respeto y la más absoluta paciencia.
Son muy numerosos los casos de menores realmente inteligentes que
son frenados en su normal desarrollo por un nefasto entorno de conti-
nuos estímulos negativos y poca valoración de sus capacidades. Tam-
bién, en muchos casos, tenemos la suerte de encontrar en nuestro ca-
mino a padres y madres que son un auténtico ejemplo.
Todos podemos hacer algo al respecto si realmente nos lo proponemos
y creamos nuestros propios hábitos positivos de respuesta. Tampoco con-
fundamos esto con estar continuamente agasajando al niño por todo, aun-
que tenga un mal comportamiento. Debemos hacerle entender que algo
nos ha gustado o que, por el contrario, nos ha disgustado. Podemos mos-
trarle nuestro enfado, pero para ello no es necesario faltarle al respeto.
Me gustaría incidir en la idea del respeto. Mostrando al menor
nuestro respeto hacia él estaremos, al mismo tiempo, inculcando ese
valor, que el niño después pondrá en práctica con los demás.
No hay que confundir educación con imposición sin más. Todo tie-
ne un por qué. El pequeño tiene que saber la razón por la que se ha-
cen las cosas. De esta manera conseguiremos una interiorización más
efectiva y un aprendizaje más significativo sobre las normas que nece-
sita una persona para realizar una correcta socialización y un buen
desarrollo de su propia autoestima y personalidad.

Estimular teniendo en cuenta la coeducación


Otro punto que se repite una y otra vez en nuestras aulas es la clara
diferencia en la manera de estimular a un niño o a una niña.

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

Si analizamos meticulosamente esta circunstancia, nos podemos


dar cuenta de que la diferencia es causada por un factor, en gran par-
te, educacional. Desde que nace, a un niño se le educa para que sea
fuerte y valiente. Se le potencian la capacidades físicas mucho más
que a las niñas. Disfrutamos apuntándolo a kárate, fútbol, baloncesto
y un sin fin de actividades físicas; incluso observamos las caras de sa-
tisfacción de los papis cuando ven a sus hijos con un balón debajo del
brazo.
Sin embargo, tiemblan de vergüenza cuando lo encuentran jugando
a las muñecas con su prima en la reunión familiar de los domingos.
Aunque siempre el papá utiliza la misma excusa de que ya está su hijo
mirando debajo de las faldas a las muñecas.
Es cierto también algún que otro caso en el cual una madre, preo-
cupada por su hija, le ha rajado de arriba a abajo el balón de cuero
que la niña se ha encontrado en la calle. La madre está muy preocu-
pada después de ver por la ventana, cada tarde, a su hija acercándose
a jugar al fútbol con sus amigos y realizar una jugada de alto riesgo,
ganándose el respeto y la admiración de sus compañeros al colar un
gol. Esa madre se pregunta una y otra vez: ¿qué habré hecho yo para
merecer esto?
La coeducación viene a significar la educación por igual a niños y
niñas huyendo de etiquetas y estereotipos sexistas. Muchos y muchas
intentamos coeducar teniendo esta palabra en cuenta hasta en la for-
ma de escribir. Seguramente lo habréis comprobado en el hecho de
siempre que utilizo un género masculino, el femenino no puede faltar
ya que existe. Si me quiero referir a «niños y niñas» lo más lógico es
que utilice los dos géneros y no generalice únicamente utilizando el
masculino «niños» para englobar también a las «niñas».
Este es sólo uno de tantos ejemplos que siempre hemos utilizado
sin darnos cuenta de que estamos imponiendo un género sobre el
otro. Está en nuestra mano no realizar separaciones, por ejemplo en
los juegos, teniendo en cuenta el sexo. Podemos ser más comprensi-
vos a la hora de respetar los gustos de nuestros menores, aunque ella
quiera un balón y él una cocina. Hay tantas ocasiones en las que po-
demos poner en práctica la coeducación que resulta penoso no apro-
vecharlas para instaurar en ellos y ellas un valor que, sin duda, enri-
quecerá su persona y fomentará el respeto hacia el sexo contrario.

48 © narcea, s.a. de ediciones


ESTIMULACIÓN POSITIVA

En relación a esta cuestión, vamos a recordar un experimento que


mostraron en la carrera de Educación Infantil en la Universidad de Al-
mería. El asunto, bien sencillo por cierto, despertó en los alumnos y
alumnas que estábamos allí un cierto revuelo. En una sala se introdu-
jeron a muchos bebés niños con vestidos de color rosa y bebés niñas
con vestidos azules. En la sala había también juguetes de todo tipo.
La investigación consistía en dejar entrar a una pareja por bebé des-
conocedora del detalle del vestido. Estas parejas debían escoger un ju-
guete para enseñárselo al bebé que les tocaba. Adivinad: ¿qué tipo de
juguetes utilizaron las parejas para los niños vestidos de rosa? Exacto,
las muñecas. ¿Y qué les dieron a las niñas vestidas de azul? ¡¡Bingo!!,
las pelotitas y los coches. Lo cual quiere decir que no educamos de la
misma manera a un niño que a una niña. Siglos y siglos de prejuicios
o de esquemas previos culturales aprendidos de generación en gene-
ración pueden tener la culpa.
¿Quién sabe? ¿No es quizás interesante para el desarrollo físico y
social de las niñas aprender a jugar al fútbol? ¿Es una locura que den-
tro de las maravillosas historias que inventan los niños con sus muñe-
cos, haya también muñecas? En fin, todas estas cuestiones son sim-
plemente clichés que aún se resisten a desaparecer. Y tanto se
resisten a desaparecer que más de uno al leer estas palabras seguirán
sin estar de acuerdo.
En mi clase observo todos los lunes y miércoles cómo en psicomo-
tricidad, las niñas son unas auténticas máquinas de colar goles. Les
encanta jugar al fútbol y realizar todo tipo de juegos deportivos. Son
cada día menos los casos en los que se escucha a un niño quejarse de
que las niñas jueguen a un determinado juego. Es en ese momento
cuando tenemos que dejar claro que todos juegan a todo sin distincio-
nes de ningún tipo.
Los niños y niñas nacen sin prejuicios. Sin duda se los enseñamos
nosotros mediante la educación que les ofrecemos. Un ejemplo claro
está cuando se observa el recreo de infantil. Conviven niños y niñas
de más de diez nacionalidades diferentes. Se mezclan todo tipo de co-
lores, razas y religiones y todos los menores juegan juntos, ríen juntos
e interactúan unos con otros con la mayor normalidad.
La transparencia y limpieza del corazón de un niño es el tesoro
más valioso del mundo. Aún nos queda mucho que aprender de ellos.

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4. Mejorar la autonomía

Evitar la sobreprotección
Y llegamos al talón de Aquiles de muchas mamás y papás del mun-
do entero. Intentaré exponer la idea principal muy, muy clara: la so-
breprotección es negativa.
Cuando las familias tienen solo uno o dos hijos, no tienen mucho
donde comparar. Imaginemos una clase de infantil, tenemos la opor-
tunidad de tratar normalmente a 20 a 25 niños y niñas por clase.
Aquí es donde se observa la falta o no de autonomía de cada alumno
o alumna. Todos amamos a nuestros menores. Todos intentamos que
tengan la mejor vida posible y que estén seguros, pero volvemos a
una idea muy antigua: todos los extremos son malos, tanto por exce-
so como por defecto, a pesar de lo que piensen algunos.
No hay que olvidar que no tiene la misma autonomía un niño de 3
años que uno de 5. Hay un avance impresionante. Cuando entran al
colegio con 3 añitos, en términos generales, demandan que se les
haga todo. Te piden que les limpies la nariz, que les des agua, que les
pongas el desayuno, que les abras la puerta y la tapa del váter, que les
busques la página que hay que pintar y un largo etcétera. Normal-
mente, los niños y niñas de 2 y 3 años, se caracteriza por una falta
real de autonomía, todavía bastante alta en comparación con 4 y 5
años. En una clase numerosa… es necesario organizarse. Esta orga-
nización se realizará con el objetivo de que niños y niñas sean, poco a
poco, más capaces de realizar sus propias tareas ellos solitos, aunque
siempre bajo la vigilancia de un adulto. Esta misma filosofía de apoyo

© narcea, s.a. de ediciones 51


EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

a la autonomía constante y programada se puede y se debe estable-


cer, no solo en clase, sino también fuera de ella. También en la casa,
una niña o un niño es capaz de ordenar sus cosas, lavarse las manos,
tirar las sobras del desayuno a la basura o recoger los juguetes, tanto
como en el aula. Depende de nosotros.
No debemos olvidar que la sobreprotección genera niños y niñas
con mayor inseguridad y más dependientes.

Cómo fomentar una mayor autonomía


en los niños y niñas
Esta cuestión es más simple de lo que parece. Únicamente tenemos
que dejar hacer. Mientras puedan realizar cualquier actividad, hay que
permitir que la realicen, teniendo en cuenta que cada logro es un avan-
ce más hacia un niño o una niña con más destrezas y capacidades.
No son raros los casos de las madres que, aún estando su hija en
6º curso de primaria, es decir con 10 ó 12 años, no le dejan ir nunca
a las excursiones que organiza el colegio alegando que se puede caer
y hacer daño.
Podemos observar también con cierta facilidad los casos en que los
mayores anulamos prácticamente todas las posibilidades de juego de
un pequeño que intenta divertirse un poco con cualquier cosa que cae
en su mano. Es muy importante que controlemos el que los objetos
con los que deben jugar nuestros menores sea seguros, pero si le qui-
tamos un objeto que creamos peligroso no debemos olvidar dar en
ese momento otra opción de juego para no estar siempre quitándole
todo lo que caiga en su mano. Además, así aprenderá con qué se
puede y con qué no se puede jugar.
Para forjar una correcta autonomía es importante organizar el tiem-
po y sobre todo los espacios de la clase o la casa con el objetivo de que
sepa dónde va y para qué sirve cada cosa, así como lo que se puede o
no se puede utilizar en cada momento. Todo debe estar perfectamente
estructurado y, si lo está, así lo aprenderán nuestros niños y niñas.
Los pequeños toman por norma aquello que nosotros les mostra-
mos de manera natural. Si antes de que el niño intente abrir el brik de
un batido, se lo abre el papá o el maestro, la próxima vez directamen-

52 © narcea, s.a. de ediciones


MEJORAR LA AUTONOMÍA

te acudirá a ellos para que lo hagan de la misma manera. Eliminamos


así la inquietud o iniciativa de hacerlo él mismo ya que así es como se
lo estamos enseñando.
Seguro que todos tenemos en nuesta mente algún caso concreto,
ya que esta circunstancia se repite con demasiada frecuencia. Lógica-
mente, todo es comprensible dependiendo del punto de vista. Si
adoptamos la manera de pensar tradicional, pensaremos: «pobrecitos,
tan pequeñitos y nadie les ayuda». Todos queremos el bien y lo mejor
para nuestros peques, así que siempre es factible buscar un término
medio que les enriquezca y al mismo tiempo les proteja y ayude. En
los quehaceres diarios podemos encontrar múltiples actividades que
nos pueden servir para mejorar la autonomía de un niño o una niña
de infantil. Solo tenemos que ser sensibles a este tipo de situaciones e
impulsarles y motivarles para que ellos y ellas realicen cada día más
tareas de manera autónoma.

Tabla evaluadora del grado de autonomía


Como hemos señalado en capítulos anteriores, antes de solucionar
un problema, tenemos que constatar que realmente existe. Para eso
podemos ayudarnos de la tabla de la página siguiente.
Podemos realizar una evaluación sobre el grado de autonomía de
nuestro hijo, hija o alumno/a. Es tan sencillo como señalar con una X
en la columna de la derecha de la tabla cada actividad que los niños y
niñas realicen sin ayuda. Dejaremos en blanco las que aún no hayan
conseguido de manera habitual.
Estos hábitos de autonomía personal los podemos ir introduciendo,
en pequeños pasos, a partir de los dos o tres años. Debemos tener
siempre en cuenta la maduración de cada uno ya que de esto depen-
de que hayan adquirido la capacidad para realizar una tarea. Cada
una de las actividades propuestas en esta tabla son hábitos que ayuda-
rán al niño o niña a desenvolverse mejor en un nuevo mundo del cual
deben formar parte cada vez más activa.
Para que todas estas actividades se vayan consiguiendo será nece-
sario contar con mucha paciencia y con una estimulación positiva
constante. No podemos pretender que lo hagan todo de la noche a la

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

mañana. Cada aprendizaje requiere un proceso en el que los nervios


y los agobios no tienen cabida y son totalmente contraproducentes.
Debemos tener en cuenta también, como hemos visto en el primer
capítulo, que todo este tipo de actividades están altamente determina-
das por nuestros propios hábitos y rutinas. El niño aprende viendo lo
que los demás realizan. No tiene mucha lógica impedirle realizar una
actividad que puede hacer sin problemas ni peligro. ¿Qué objetivo
educativo podemos obtener con esta opción?
Una de las mayores satisfacciones profesionales y personales para un
maestro es tener el privilegio de vivir en primera persona el mágico paso
de bebé a niño. Es una auténtico privilegio ver cómo llegan unos nuevos
alumnos y alumnas con solo 3 añitos a clase de Educación Infantil prácti-
camente partiendo de cero en autonomía y al poco tiempo comprobar
que se han convertido en dueños y señores de sus capacidades.
Los primeros días en la escuela se utilizan para adaptarlos al nuevo
medio y para enseñarles todo lo relacionado con las nuevas normas,
hábitos y rutinas que tendrán que llevar a cabo en adelante. Mediante
continuos ensayos van avanzando. Podemos decir que a los pocos
días ya tenemos un nuevo alumno o una nueva alumna con una
adaptación muy positiva.
Este proceso tendrá que verse reforzado también en casa si quere-
mos conseguir un avance realmente importante. Las primeras pau-
tas de comportamiento de los menores las adquieren en la familia y
para ello será necesario que todos sus miembros vayan por el mismo
camino. Esta tarea, que en principio puede parecer tan sencilla, en
ocasiones puede causar más de un problema familiar. Si tratamos de
involucrar en esta tarea a abuelos y abuelas, tíos y tías, amigos y
amigas y un sin fin de miembros más, la cosa se complica ya que
puede que las costumbres de unos no sean las mismas que la de los
otros y viceversa. Los padres y madres necesitan mucha paciencia
para encajar una y otra vez las advertencias y consejos de los demás.
No siempre la diplomacia y la prudencia son características de las
personas. Esto provoca, en ocasiones, que el mal ambiente se apo-
dere de lo que debería ser una ayuda entrañable de alguien querido.
Es importante recordar que una familia sin tensiones y en la que
predomine el dialogo, sin duda favorecerá el logro de unos correctos
modelos de conducta para los más pequeños.

54 © narcea, s.a. de ediciones


MEJORAR LA AUTONOMÍA

EVALUACIÓN DE LA AUTONOMÍA PERSONAL X


1. Vestirse. *
2. Ordenar su cuarto.
3. Recoger los juguetes.
4. Lavarse las manos, la cara y los dientes (asearse en general).
5. Cuando deshaga algo, tiene que volver a hacerlo. **
6. Desayunar, comer, merendar y cenar solo. Incluyendo la colocación
de los utensilios y el respectivo orden.
7. Resolver sus diferencias con los iguales (con amigos y amigas). ***
8. Ir al aseo y limpiarse sin ayuda. ****
9. Limpiarse la nariz.
10. Subir cremalleras, abrochar y desabrochar botones.
11. Abrir y cerrar cajas, botes, batidos, zumos etc…
12. Ayudar a poner la mesa y recogerla.
13. Ayudar a preparar la comida.
14. Ayudar a preparar el baño.
15. Pasar las hojas de un libro y buscar una página.
16. Intentar hacer la cama (para los mayores de infantil).
17. Ponerse los zapatos (sobre todo si son con velcro).
18. Hacer pequeños recados.
19. Usar punzones, tijeras y sacapuntas (con supervisión).
20. Conocer indicaciones peatonales.
TOTAL DE ACTIVIDADES QUE REALIZA

* Vestirse siempre en la medida de sus posibilidades. El hecho es apoyar las inicia-


tivas que vaya tomando y animar otras.
** Si desordena un juego de construcciones, debe dejarlo recogido una vez termi-
nado. Si se lo vamos recogiendo todo, querrá que sea siempre así y esto puede ser a
la larga un verdadero problema.
*** De este tema hablaremos más tarde ya que tiene bastante importancia y a ve-
ces problemática.
**** Siempre será interesante que supervisemos la actividad.

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

Un ejemplo de todo lo descrito anteriormente lo podemos encon-


trar en la siguiente situación que describimos mediante una narración.

CUENTO DE TERROR

Llega un nuevo día en una familia llena de alegría e ilusión por tener
al rey de la casa ya con tres añitos recién cumplidos.
Es la hora de ir de visita a casa de los abuelos como cada fin de se-
mana. Nada más entrar por la puerta, reciben al niño con la más calu-
rosa de las bienvenidas. Comienza el festival de gritos y besos cariño-
sos. Después de la fiesta inicial, mamá informa a los abuelitos de que el
niño ya ha aprendido a comer solito y que incluso le ayuda a mamá y a
papá tanto a poner la mesa como a recogerla. Al instante de escuchar
esta afirmación, la simpática abuelita exclama alarmada:
—Pobrecito mi niño. ¡Qué terror! Como es posible que tan peque-
ñito me lo tengáis de esclavo. No os da vergüenza. Si es sólo un bebé.
Los padres, conociendo ya las ocurrencias de la simpática abuela y
quitando importancia al asunto, se ríen y le explican que el rey de la
casa ya es mayorcito y que no es ningún bebé. Le informan de que la
maestra del niño está encantada con él y que en clase es muy valiente
porque es capaz de hacer todo de manera autónoma. También le di-
cen incluso que ha aprendido a ordenar su cuarto y a hacer su cama,
a su manera claro. La simpática abuela no puede creer lo que está es-
cuchando y opina:
—Entonces para qué estas tú, que eres su madre. ¿Cuál es tu traba-
jo entonces? Hija mía, estas cosas tan modernas no llevan a nada
bueno. Me muero de pena solo de pensarlo. Si el niño quiere que le
hagas tú las cosas, debes hacerlo como yo hice contigo.
La mamá comienza a inquietarse e intenta explicar a la abuelita
simpática que el niño no está realizando ninguna actividad perjudicial
para él. Con mucha paciencia intenta alegar que la sobreprotección
hace que los niños sean más inseguros y, como es lógico, no quiere
eso para su pequeño pero valiente rey de la casa.
La abuelita simpática retrocede diciendo:
—Bueno hija, yo solo quiero que mi niño sea feliz. Vosotros sa-
bréis. Ahora, ya que tanto trabaja tu hijo en casa, vete ahora mismo a
la cocina y lávame los platos que tú también eres hija mía y aquí no
has tocado un plato en tu vida.

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MEJORAR LA AUTONOMÍA

La mamá, con una sonrisa cariñosa, acepta con agrado la propues-


ta de la abuelita simpática y le replica:
—Mamá, si alguna de las muchas veces que lo intenté, me hubieras
dejado, te habría ayudado con gusto.

Esta historia es real como la vida misma y la moraleja está más que
clara.

La experiencia y la paciencia son la madre de todas las


ciencias

* * *

En cuanto a la mejora de la autonomía de nuestros menores pode-


mos sacar una conclusión muy sencilla: la protección no debe confun-
dirse con la sobreprotección.
La primera es totalmente lógica e imprescindible pero la segunda
genera niños inseguros y con menor desarrollo.
Cuando tengamos dudas de si estamos ejerciendo una u otra, sólo
tenemos que observar a nuestros hijos o a nuestras hijas y analizar su
reacción ante situaciones nuevas. Si vemos que son algo más asusta-
dizos de lo normal o no muestran una agilidad física o mental acorde
a su edad, podría darse la posibilidad, desechando otro tipo de pro-
blemas más serios, de que nos estemos excediendo y por lo tanto lle-
vando a cabo una sobreprotección. Aún así, no debemos caer en el
hecho de agobiarles con las comparaciones ya que como sabéis, cada
niño o niña es un mundo.
Otro punto de vital importancia y gran problemática tanto en cole-
gios como en casa es el tema de la resolución de conflictos entre ni-
ños y niñas. La lógica debe imponerse siempre en estas situaciones,
permitiendo el cuidado de la integridad física de los menores en los
casos en los cuales las formas se pierdan, pero hay que tener muy en
cuenta la importancia de permitir que ellos y ellas puedan solucionar
sus diferencias de manera autónoma y pacífica a través de la palabra.
Es lamentable ver a las madres peleándose por sus hijos cuando éstos

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

están jugando juntos en el parque sin saber muy bien qué está pasan-
do. La experiencia indica cuándo una situación es peligrosa y cuándo
sólo es cuestión de tiempo que los menores acaben riendo y jugando
a los pocos segundos de estar discutiendo. La paciencia y el saber es-
tar y actuar ante este tipo de casos forjarán también una mayor auto-
nomía en los pequeños y pequeñas.

Favorecer el aprendizaje de habilidades sociales


Las habilidades sociales son las destrezas que tiene un individuo
para adaptarse socialmente a un medio determinado. El aprendizaje
de dichas habilidades permitirá que los niños y niñas se socialicen de
una manera positiva.
Una habilidad social se puede fomentar desde la familia, por ejem-
plo, haciendo que los amigos del cole vayan a casa. Organizar este
tipo de visitas sirve para estrechar lazos de unión entre iguales e inclu-
so ayuda a mejorar las relaciones entre padres y madres de alumnos y
alumnas llegando a crear un ambiente enriquecedor y más diverso en
el que los menores desarrollen sus relaciones sociales. Las personas
nos enriquecemos mutuamente con nuestras interacciones. Una per-
sona capaz de hacer amigos, de respetar las diferencias de opiniones,
de no tener en cuenta prejuicios y capaz de mostrar siempre una son-
risa al que tiene en frente, tendrá por delante un camino mucho mas
llano que otro que muestre una continua inadaptación.
Para favorecer el aprendizaje de habilidades sociales es importante
evitar la estimulación negativa como anteriormente hemos visto ya
que esto minará su autoconcepto y, en definitiva, su autoconfianza.
Al mismo tiempo seguramente provocará una mayor inseguridad y di-
ficultad a la hora del desarrollo de habilidades sociales.
Es de vital relevancia tener en cuenta que para los menores la
amistad es un concepto en continua formación y de gran poder moti-
vador. Es bastante común ver en clase o fuera de ella como se for-
man amistades verdaderamente increíbles. La transparencia de sus
sentimientos puede llegar a resultarnos obsesiva y es que el sentirse
respondidos por sus amigos o amigas es algo que les provoca una fi-
delidad sin límites.

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MEJORAR LA AUTONOMÍA

Esta realidad debe ser respetada, admirada y fomentada por nos-


otros ya que este tipo de relaciones irán fortaleciendo y desarrollando
sus habilidades sociales. Sin interacción difícilmente se podrá llevar a
cabo este importante milagro.
Siempre se ha dicho que el conocimiento evita el prejuicio. Todos
hablamos, y hablamos sobre alguien o sobre algo, a veces, sin cono-
cer realmente lo que hay detrás, pero cuando nos acercamos y obser-
vamos con detenimiento el terreno, comprendemos mucho mejor la
situación y caminamos más cerca de la realidad. Los niños y niñas to-
davía no han aprendido esta dinámica de prejuicios que, desgraciada-
mente, verán en un futuro a su alrededor; por eso abren sus corazo-
nes con una gran facilidad y hacen amigos de manera espontánea e
inmediata. Está en nuestra mano favorecer todas esas situaciones
para que puedan interactuar y divertirse juntos.
Conviene no dejar pasar cualquier oportunidad como fiestas de
cumpleaños, excursiones organizadas, visitas a casas de amigos y
amigas, reuniones en el parque de papás y mamás con sus hijos y un
largo etcétera.
En muchas ocasiones he podido observar cómo de la amistad de dos
alumnos ha nacido otra entre padres y madres. Simplemente, de nuevo te-
nemos que aprender un poco más de nuestros menores, abrir nuestro
corazón a nuevas amistades y mirar más a través de los ojos de un niño.

El periodo de adaptación a la escuela


Atrás han quedado ya los primeros pasos, las primeras palabras y
en la mayoría de los casos los pañales y los chupetes. Nuestro peque-
ño o pequeña ya tiene tres añitos y por consiguiente hay que ir a la
escuela. Esta circunstancia puede llegar a convertirse en algo natural
o bien puede llegar a ser un trauma para alumnos, alumnas, papás y,
sobre todo, mamás. No es raro ver, a mediados de septiembre, las
puertas de las escuelas infantiles, en la que es fácil ver alguna que
otra mami empapada en llanto porque ha dejado a su pequeñita llo-
rando en su clase. Tampoco es extraño observar cómo la alumna al
cabo de unos días va adaptándose a su nuevo entorno y lo que antes
era desesperación ahora es diversión.

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

El éxito o fracaso de una buena adaptación en esta fase tan impor-


tante para el desarrollo de un niño o una niña está altamente influen-
ciado por los mayores que estén su lado. Esta idea debemos tenerla
muy clara a la hora de abordar un periodo de adaptación.

¿Cómo llevar a cabo el periodo de adaptación?


En la fase de adaptación, la estancia en clase de los alumnos y
alumnas debe durar en un principio poco tiempo, para ir aumentán-
dose progresivamente a lo largo de las primeras semanas de clase.
No debemos olvidar que la separación de la familia produce en los
pequeños y pequeñas una lógica ansiedad. Ésta irá desapareciendo
cuando tomen apego a su maestra o maestro y sobre todo cuando
vean que pasan los días y su mami, papi, familiar o canguro acude
puntualmente a recogerles al terminar la clase. Cuando aprendan su
nueva rutina todo volverá a la normalidad.
Podemos concretar un poco más en cuestión de tiempos: un perio-
do de adaptación podría comenzar permaneciendo en el colegio la
primera semana sólo de 9 a 11 de la mañana, la segunda semana de
9 a 12 y la tercera realizar el horario completo que en muchos casos
es de 9 a 2 de la tarde.
Es cierto que no hay dos clases iguales y que en ocasiones se han
dado casos en los que la primera semana la adaptación ya está reali-
zada, como también existen ocasiones en las que el llanto se prolonga
durante algunos meses. Para esto es importante que todos ayudemos
a que nuestros niños y niñas puedan ser felices lo antes posible.
A continuación veremos algunos consejos que pueden facilitar esta
fase de adaptación para que se realice con la menor problemática
posible.

Para padres y madres

• Informar en casa a los niños y niñas de lo que se van a encon-


trar en el colegio. En este punto hay que intentar detallar lo má-
ximo posible qué va a hacer el niño o la niña en la escuela.
60 © narcea, s.a. de ediciones
MEJORAR LA AUTONOMÍA

• Siempre que hablemos del colegio debemos hacerlo con ale-


gría. Hay que plantear la visita al centro como una actividad di-
vertida donde podrán jugar y tener muchos amigos.
• Estar tranquilos. Si nosotros estamos tranquilos, irradiaremos esa
calma a nuestros menores. Si nos despedimos de ellos con lágrimas
en los ojos y de manera nerviosa o desesperada, sin duda crearemos
en ellos un estado de inseguridad que acabará por explotar.
• Las despedidas deben ser cortas aunque en los primeros días
mamá o papá pueden acompañar a su hijo o hija al interior de
la clase para intentar que la separación sea menos traumáti-
ca. Hay que tener en cuenta que si nos entretenemos excesiva-
mente en las despedidas estaremos rompiendo en ritmo de la cla-
se en la que ya hay un profesional encargado de plantearles
actividades muy atractivas para que los primeros momentos sean
realmente divertidos.
• Actuar con decisión. Aunque nos cueste, es importante que nues-
tra determinación sea realmente influyente. Esto no sólo lo de-
bemos usar en esta ocasión, lo debemos poner en práctica para
múltiples situaciones en las que nosotros tenemos que ser el mo-
delo a seguir.
• No interrumpir nunca entrando en clase una vez que ésta haya
empezado, si no es realmente necesario. En los primeros días la
calma de la clase es muy vulnerable y puede romperse si ven
aparecer a algún familiar antes de tiempo. Hay que respetar la
rutina diaria.

Para maestros y maestras de Educación Infantil


• El maestro o maestra debe conocer todos y cada uno de los
nombres de los alumnos y alumnas. Con el objetivo de un ma-
yor control de la clase es vital conocerlos.
• El maestro o la maestra debe informar a los padres y madres de:
— Lo que supone para los niños la incorporación a la escuela
por primera vez y qué conductas suelen presentarse durante
este período.

© narcea, s.a. de ediciones 61


EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

— Debe ofrecerles ideas para su intervención como padres y


madres tanto en los días previos como en los de comienzo de
la escolarización.
— También debe informarles sobre el modelo educativo del cen-
tro y los objetivos a conseguir.
— Darles a conocer las instalaciones del centro y especialmente
los espacios en que van a estar su hijos.
— Cómo se ha planificado el período de adaptación y por qué
razones se ha hecho así.
— Insistirles en la conveniencia de una estrecha colaboración fa-
milia-escuela.
• Evitar palabras agresivas o comentarios negativos sobre los
alumnos y alumnas. Hay que tener en cuenta que somos extra-
ños para ellos y ellas. Debemos ser exquisitos en este sentido ya
que de esta manera favoreceremos una mayor toma de confian-
za y evitaremos muchos problemas.
• Organizar el espacio de manera que invite a determinadas ac-
ciones y facilite las relaciones e intercambio entre los niños y
niñas. Disponer de espacios individualizados para cada uno
como bolsas, perchas, carpetas señalizadas por ellos mismos
para que los identifiquen como propios.
• Decorar la clase para que sea realmente atractiva y contar
con variedad de rincones de juego aparte de la zona de traba-
jo individual y en grupo. Que el entorno sea adecuado nos per-
mitirá que los alumnos y alumnas se sientan atraídos y atraídas
por los diferentes espacios y objetos de la clase.
Aunque todas estas ideas y consejos nos pueden servir a la hora de
abordar un periodo de adaptación debemos tener presente siempre
nuestras dos palabras mágicas: cariño y respeto. Caminando por
ellas sólo es cuestión de tiempo que nos encontremos en un marco
que irradie bienestar y felicidad. Al fin y al cabo este es el principal
objetivo tanto de los padres y madres como de un auténtico educador.

62 © narcea, s.a. de ediciones


5. Normas de
comportamiento

Entran ahora en disputa los ancestrales conceptos del bien y el


mal. La eterna lucha entre ángeles y demonios. Desde que el hombre
es hombre y la mujer es mujer se han intentado etiquetar las cosas
como buenas o malas, aconsejables o deleznables, justas o injustas.
Eterna dualidad.
Hay personas que siempre ven el vaso de agua medio lleno y otras
que lo ven medio vacío. De nuevo en la Universidad de Almería, un
maestro de psicología nos repetía siempre una y otra vez: «nada es ver-
dad y nada es mentira, todo depende del cristal con que se mira». La idea
de que todo es relativo muchas veces asoma por la ventana de nuestras
casas y nos hace reflexionar y analizar todo desde otro punto de vista.
Pues bien, ahora llega el momento en el cual tenemos que decidir
dónde está el bien y dónde está el mal. Si nosotros no lo tenemos cla-
ro, ¿cómo queremos que lo tengan nuestros niños y niñas? Si no te-
nemos unas normas claras y bien establecidas de lo que debe ser un
comportamiento correcto, será imposible que nuestros menores pue-
dan adaptarse a él.
Lo que debemos entender es que hay unas normas básicas impues-
tas por el sentido común. Normas de respeto y educación que sirven
para lograr una correcta socialización y adaptación de los pequeños a
nuestra realidad diaria.
Hay muchísimas maneras de trabajar esto en los niños y niñas. A
lo largo de este capítulo las abordaremos intentando siempre que este
aprendizaje sea significativo y duradero.

© narcea, s.a. de ediciones 63


EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

¿Cómo definir un buen y un mal comportamiento?


Un buen comportamiento está paralelamente muy cercano a las nor-
mas básicas de convivencia y un mal comportamiento está constantemen-
te faltando a estas normas. Explicado así parece una obviedad pero ¿qué
hay de que todo es relativo? En definitiva, lo que para unos es un compor-
tamiento excelente, para otros puede parecer pésimo. Lo que para unos
son tonterías sin importancia, para otros son faltas imperdonables. Todo
esto viene determinado por la EDUCACIÓN que nos han dado.
Como os habréis dado cuenta, esta palabra esta escrita en mayúscu-
las y en negrita. El objetivo de toda educación es enseñar lo que nos
han enseñado. Pero…¿Y si lo que nos han enseñado…? En fin, no
será necesario terminar de realizar esta pregunta. A muchos nos gus-
taría pensar que la educación es más abierta y flexible y aprende cons-
tantemente con el objetivo de no crear etiquetas eternas que, a veces,
pueden estar equivocadas. Intentemos ser conscientes, a la hora de
tratar a un niño o a una niña, de que nuestro comportamiento será
imitado por él o ella. La responsabilidad es, por tanto, muy grande.
Algunas reglas deben ser cambiadas por nosotros a medida que va-
yan avanzando las destrezas y habilidades de los niños, ya que con el
tiempo podrá realizar tareas que antes eran impensables.
Un buen comportamiento, en definitiva, tiene como objetivo la pro-
pia felicidad de la persona. Sin embargo, un mal comportamiento ob-
tendrá, por norma general, respuestas negativas, con lo cual la felicidad
de la persona será bombardeada continuamente por diversos flancos.
En ocasiones me he encontrado con padres y madres o amigos y ami-
gas extremadamente estrictos en este punto. Resulta, a veces, incómodo
hablar de este tema. Siempre hay quién piensa que con un palo bien
dado, las palabras sobran. Seguramente por que lo han hecho antes con
él o ella. Todo se aprende y, a veces, se utiliza como bueno. En otras
ocasiones pasa lo contrario y el exceso se encuentra en la absoluta per-
misividad, sin prestar la menor importancia a ningún tipo de norma.
Siempre se ha dicho que el equilibrio está en un término medio en
el que no haga falta maltratar física ni psicológicamente a un menor y
en el que se le preste atención a no dejar de lado la educación en
toda su extensión. Cuando una persona agrede a otra es porque se le
han acabado las ideas.

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NORMAS DE COMPORTAMIENTO

A través de estas páginas queremos ofrecer ideas que se están utili-


zando por muchos profesionales de la educación; ideas que ofrecen he-
rramientas con la que poder hacer frente a situaciones, a veces, difíciles.
Cuando algo falla en el comportamiento de nuestra hija o nuestro
alumno, se puede percibir con cierta facilidad. Una vez que vemos
cuál es la falta, cabe la posibilidad de actuar de forma espontánea de-
jando al azar los resultados de nuestra actuación. Cabe también la po-
sibilidad de responder ante una situación problemática de manera
analítica y sistematizada.
Sólo por un momento, imaginad si una maestra o maestro de educa-
ción infantil actuara ante un problema de comportamiento de manera
espontánea con 25 niños de tres años, en una clase. No quiero ni ima-
ginar el resultado. Cuanto más claro tengamos el sistema a utilizar, me-
jor lo entenderán ellos. A continuación vamos a detenernos un poco
más en algunas actitudes de respuesta ante situaciones problemáticas.

Actitudes de respuesta ante problemas


de comportamiento
• Actitud tranquila. Nunca perder los nervios aunque nos cueste.
Nuestra actitud marcará el positivo desarrollo y resolución del
conflicto. La frialdad y el saber estar imponen a los pequeños y
pequeñas mucho más que los gritos y quejas constantes, a los
que acaban acostumbrándose.
• Hablar poco y de manera clara. Ante la pataleta de un niño de-
bemos ser tajantes, pero afectivos al mismo tiempo. El niño tiene
que comprender que su actitud no es la correcta y para eso no fa-
vorecerá un ambiente de nerviosismo y confusión. Cuando tene-
mos que repetir una cosa mil veces es que algo falla. Cuando en
mi clase quiero corregir algún mal comportamiento, llamo al
alumno o alumna a mi mesa y con pocas palabras y de manera
pausada advierto de ese comportamiento y de sus consecuencias.
• Actuar siempre de la misma manera ante un problema de com-
portamiento. De esta forma el niño o la niña sabrá siempre cual
es la respuesta a sus actos. Cuanto más claro tengamos las res-

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

puestas automáticas, menos confusiones. Confusión suele ser


igual a reiteración en el mal comportamiento.
• Hacer entender, no solo con palabras sino con hechos, que lo
que el niño quiere, no puede ser. No ceder. Si tenemos claro lo
que queremos, intentaremos conseguirlo sin posibilidad de retirada
por nuestra parte. Con unas pocas veces que cedamos, estaremos
perdidos. Mucha gente se da cuenta de esto cuando ya es tarde y
después es muy difícil la reeducación. Estamos hablando en este
punto de situaciones claramente graves, por ejemplo, cuando un
niño quiere romper un jarrón o subirse a una ventana.
• Tener en cuenta dónde estamos. Si hay gente delante, resultaría
interesante ir a otro sitio más tranquilo para no contagiarle nuestro
nerviosismo y negatividad. Esto ayuda tanto al adulto como al niño.
Todo esto será más sencillo si conseguimos hacer de ello una rutina.
Lógicamente, si cada vez que llevamos al pequeño a un centro co-
mercial, se le compra algún juguete, querrá tenerlo también el día que
dejemos de comprárselo. Es la rutina que le hemos enseñado.
Quien mucho consiente, mucho sufre a corto, medio y largo plazo.
Y la cosa se complica cuando entran en acción madres, padres, abue-
los, abuelas, tíos, tías, niñeras… cada uno con sus propias normas y
hábitos. A veces con tanta diversidad de información conseguimos
volver a los niños medio locos.
Ante esta situación los valores que deben establecerse como eje
principal son los de los padres. Para esto será necesario que no solo
se lo dejemos muy claros a los menores, sino también a los que estén
con ellos. No se trata de pelearnos con nadie e imponer de manera
dictatorial una idea de educación. Bastará con explicar que se han de-
cidido unas pautas de educación que nos encantaría que los demás
respetaran.
Conviene tener en cuenta que un niño de infantil es muy, muy inte-
ligente. Más de lo que normalmente nosotros creemos percibir. Ellos
y ellas se dan cuenta de con quién pueden y con quién no. Saben que
quizás la abuela les deje comerse una bolsa de golosinas antes de la
merienda, y conocen también que con mamá no lo conseguirán. Y
como éste, muchos más casos que a todos, quizás, nos vengan ense-
guida a la memoria.

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NORMAS DE COMPORTAMIENTO

También tenemos que tener la mente abierta a todo tipo de suge-


rencias ya que las abuelas y abuelos, además de ser grandes colabora-
dores de los padres, tienen a sus espaldas una experiencia que puede
ser de lo más enriquecedora. No hay que caer en el error de que todo
lo antiguo es malo. Hemos avanzado en muchos aspectos pero, sin
duda, también hemos retrocedido en otros.
No debemos caer en los extremismos. La educación depende de
todos y sólo se podrá llevar a cabo de manera positiva si todos vamos
por el mismo camino.
Sobre este tema podemos encontrar múltiples casos tanto en la fa-
milia como en el ambiente escolar. Uno muy común es el siguiente.

EL CUENTO DE NUNCA ACABAR

Llega un nuevo día y en la clase de 5 años se encuentran todos


sentaditos en sus sitios. De repente, el maestro pregunta:
—Respondedme a esta pregunta, ¿qué es lo que hay que hacer si
alguien nos molesta o nos pega en el cole?
Todos comienzan a levantar las manos y uno no puede aguantar las
ganas de hablar. Este se pone de pie casi de un salto y afirma tajante-
mente con esa sinceridad que sólo tienen los borrachos y los niños:
—Mi mami me ha dicho que si alguien me pega, que luego le pe-
gue yo, y luego le diga que yo soy más fuerte, y luego que es muy
malo, y luego que mi mami le va a pegar, y luego…
El maestro, alarmado, intenta sobreponerse ante este ataque de
sinceridad, tratando de conservar la calma, le dice al niño:
—Vale mi niño... Bueno, vamos a hacer una cosa. Si alguien os mo-
lesta u os pega, me lo decís a mí y yo me encargaré de ese niño o de
esa niña enseguida para que no os moleste nunca más. ¿O parece bien?
Todos afirman al unísono: ¡¡¡¡¡¡¡ Siiiiiiiii!!!!!!!
Más tarde el maestro cita a la madre a la hora de tutoría y propone
una forma en común de actuación ante estas situaciones. De repente
se encuentra con un muro infranqueable, la madre insiste, sin ningún
tipo de reparo:
—Pues si a mi hijo le pegan, que el pegue también que de tontos
está lleno el mundo.

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

Ante esto, el maestro, aunque en su interior está en total desacuerdo,


no pierde la sonrisa y pide a la madre que reconsidere esta posición ya
que si no será imposible llegar a un acuerdo. A medida que fluyen las
palabras el docente sigue explicando que para él este tipo de detalles
son relevantes. El ambiente se vuelve más afable y parece que la eterna
paciencia del maestro y su sincero cariño por el niño en cuestión, hacen
que la madre reconsidere su posición. Incluso al final de la conversa-
ción, muestra rasgos de un leve pero perceptible arrepentimiento.

Esta historia es real y la moraleja está más que clara.

Si todos vamos por el mismo camino, llegaremos


al mismo destino y obtendremos los mismos logros

* * *

Herramientas para trabajar las normas


de comportamiento
Son muchas las herramientas que podemos utilizar para fomentar
el uso de las normas de comportamiento y educación.
El primer objetivo será que se conozcan estas normas para a conti-
nuación realizar su puesta en práctica.
Posiblemente nos hayamos dado cuenta ya de la gran elasticidad y
capacidad de retención que tienen los niños y niñas en la edad de
Educación Infantil. A veces nos impresionamos muy positivamente
cuando descubrimos que son capaces de memorizar una poesía, un
texto o una canción con tanta o mayor rapidez que cualquier adulto.
Algunas herramientas muy eficaces que nos pueden ayudar tanto a
que interioricen las normas de comportamiento y educación como a fo-
mentar sus habilidades sociales pueden ser las expuestas a continuación.

La poesía

Una de las herramientas más atractivas y motivadoras es «la


poesía». Aunque os parezca extraño, la poesía puede ser una gran

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NORMAS DE COMPORTAMIENTO

ayuda para hacer que nuestros niños y niñas aprendan las princi-
pales normas de comportamiento y educación. Hace tiempo puse
en práctica esta idea en el aula y fue un auténtico éxito ya no sólo
por el resultado, sino por la motivación con la que siguieron la ac-
tividad.
Las poesías pueden estar apoyadas por dibujos para favorecer su
aprendizaje. La forma de actuación es muy simple. Cada vez que se
le enseña una ficha con el dibujo y el texto de la norma, simplemente
se lo recitamos al mismo tiempo.
El aprendizaje de todas las poesías no se suele realizar de manera
instantánea. Requiere de la repetición, no solo a lo largo de un día,
sino de varios.
Las siguientes poesías que propongo a continuación fueron aprendi-
das por mis alumnos en dos sesiones de 10 minutos diarias, durante
dos días. Este tiempo es muy relativo. Notareis que a tercer o cuarto
día, lógicamente, se lo sabrán mejor. Hay que tener en cuenta que lo
que pretendemos conseguir es que estás poesías sean el medio para
llegar a un fin. Y ese fin, en este caso, es la interiorización de ciertas
normas de manera lúdica. Además, estaremos desarrollando también
la capacidad de memoria, la pronunciación y el vocabulario. De las si-
guientes poesías, algunas están compuestas para el ambiente escolar
aunque otras se pueden utilizar también en casa. Aparte de estas poe-
sías animo al lector para que, adaptándose al contexto de sus alumnos
y alumnas, invente aquellas que le puedan ayudar a reforzar cualquier
norma que estime conveniente, según las necesidades de cada caso.
Las poesías que os proponemos son las siguientes:
• «La puerta hay que tocar
si en una habitación quieres entrar»
• «El que grita, a los demás irrita»
• «Mi mami siempre me dice
que soy una buen niño,
porque me porto muy bien
y le trato con cariño»
• «Quien bien se sienta hoy,
sana tendrá la espalda para mañana»

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

• «Cuando se estornuda o se tose


la mano siempre se pone»
• «Si eres amable tendrás más amigos,
que es el mejor tesoro que puede tener un niño»
• «Siempre en fila hay que estar,
cuando salgas y al entrar»
• «Cuando termines de jugar,
todo lo tienes que ordenar»
• «Si golpeas a tu amigo
ya no querrá jugar contigo»
• «Cuando tiro las cosas al suelo
el mundo se vuelve feo»
• «Si te quieres divertir
con amigos serás más feliz»
Estas pequeñas poesías se pueden reforzar, como antes he dicho,
con fichas como las siguientes u otras que el maestro o la maestra in-
venten:

En casa se puede utilizar como:


«La puerta hay que tocar si a una habitación quieres entrar.»

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NORMAS DE COMPORTAMIENTO

Esta poesía es de las más utilizadas en clase y de las más fáciles de aprender.

En casa podéis cambiar a profe por quien queráis.


«Mi papi siempre me dice que soy un buen niño, porque me porto
muy bien y le trato con cariño.»

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

Las posturas incorrectas a la hora de sentarse pueden producir caidas que,


a veces, son más peligrosas de lo que uno puede imaginar.

Al mismo tiempo que recitamos la poesía realizamos también la mímica


para reforzar el aprendizaje.

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NORMAS DE COMPORTAMIENTO

También se puede utilizar en otro tipo de rimas diciéndola así:


«Siempre en fila hay que estar y no te puedes colar»

La amabilidad es un concepto que también merece nuestra atención.


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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

Uno de los objetivos principales de debemos perseguir es la positiva


socialización de nuestros peques.

Con el tiempo podréis empezar a comprobar que con sólo enseñar


las fichas, el niño dirá la poesía que le corresponde de manera natural
e instantánea.

La dramatización o pequeño teatro

Otra herramienta para reforzar este tipo de aprendizajes es «la dra-


matización», pequeño teatro o «teatrillo». Se trata de realizar una corta
representación teatral de cualquier situación vivida por los niños. Pue-
de ser, a modo de ejemplo, que se ponen en fila de manera correcta o
incorrecta según se diga. Se puede pedir que un niño hable a otro gri-
tando y después se le pide que lo haga correctamente con un tono de
voz más adecuado. Se puede pedir también que un grupo de niños y
niñas se sienten de manera incorrecta para leer un libro y después de
manera correcta. Y otras situaciones que convengan en cada caso.

74 © narcea, s.a. de ediciones


NORMAS DE COMPORTAMIENTO

A veces podemos conseguir, con un poco de imaginación, momen-


tos realmente divertidos. Los niños son verdaderos actores, poetas,
cantantes o deportistas si cuentan con la motivación suficiente. Eso
precisamente es lo que brinda este tipo de actividades, tanto en el co-
legio como en casa: grandes dosis de motivación.

La música

Es muy habitual el uso de la música en las aulas, ya no sólo como


elemento para disfrutar, sino como ayuda para fomentar el aprendizaje
de hábitos y rutinas relacionadas también con las normas de compor-
tamiento y educación. A continuación pasaré a describir situaciones
en las cuales la música puede ser muy útil en relación a esta idea y
que constituyen recursos didácticos muy interesantes.
— Canciones que determinan una acción concreta. Cuando se
canta la canción de «Recogemos los juguetes», los alumnos y
alumnas los ordenan todos y se sientan en sus sillas antes de que
acabe. Cuando empezamos a cantar «Mi amigo el de delante, mi
amigo el de detrás», todos y todas se ponen en fila correctamen-
te y sin molestar a nadie. Podemos encontrar cientos de cancio-
nes que nos ayudarán a fomentar un mejor comportamiento de
forma lúdica en libros de editoriales educativas, Internet o cual-
quier otro soporte relacionado con el tema.
— Aprendizaje de canciones sobre normas de comportamiento.
Las letras de estas canciones tratan claramente una norma en
concreto que queramos fomentar.
— Música para relajar. Es de todos conocido el efecto relajante de
la música clásica. Tiene un efecto claramente tranquilizador y de
manera efectiva baja el tono de la clase hasta niveles muy favora-
bles para fomentar un buen comportamiento. Lógicamente tam-
bién tiene que acompañar en esta tarea nuestro tono de voz y
nuestro buen ejemplo, para no estropear ese mágico momento.
— Música como refuerzo ante una buena acción. A todos los ni-
ños y niñas de mis clases normalmente les suele gustar mucho la
música y en concreto algunas canciones. Éstas pueden ser utili-

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

zadas de refuerzo en un momento dado para estimular un com-


portamiento que podamos calificar como bueno. Esta práctica
se puede llevar a cabo tanto en el aula como en casa ya que tie-
ne un fuerte carácter motivador y divertido.

Cómo se puede fomentar un buen comportamiento


Los medios para fomentar y conseguir un buen comportamiento
no son ningún secreto. Son bastante lógicos y se estudian habitual-
mente en Educación Infantil. A continuación, vamos a concretar lo
más posible para sacar una idea más clara. Algunas formas para fo-
mentar un buen comportamiento son las siguientes.

Respetar su tiempo de juego

En ocasiones queremos que los niños estén todo el rato quietos.


Resulta muy importante saber respetar la necesidad de juego que tie-
nen estos. En cierta ocasión una de mis alumnas, que realizaba una
actividad sobre el día de la Constitución española, me preguntó que si
jugar estaba dentro de ese libro. Yo le respondí que era uno de los de-
rechos más importantes que tienen los niños y las niñas.
Un menor debe tener su tiempo para jugar a lo largo del día, siem-
pre teniendo en cuenta la secuencia de rutinas explicadas en el capí-
tulo primero. A lo largo del día hay tiempo para todo y eso hay que
hacérselo entender. También será muy motivador que le proporcione-
mos cosas interesantes para jugar ya que así evitaremos el aburri-
miento y el mal comportamiento.
Aunque parezca raro, los niños y niñas, a veces, pueden elegir
como divertido el objeto más insignificante. Cada día me sorprendo
cuando en un aula de Educación Infantil provista de todo tipo de ma-
terial motivador en múltiples rincones de juego, veo a los niños jugan-
do durante varios días con un simple cinturón de tela con un velcro
en sus puntas. Me pregunto y me vuelvo a preguntar, ¿qué le habrán
visto al cinturón del muñeco? El caso es que sus caras irradian alegría
cuando juegan con este curioso objeto. Esto nos indica claramente

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NORMAS DE COMPORTAMIENTO

que no siempre el juego más caro, más grande o con más colorido es
el que más les gusta o lo que más les atrae. Quién sabe lo que hay en
esas maravillosas mentes.

Crear reglas que sean razonables

Deberán estar en vigor de forma continua pero siempre teniendo


en cuenta las características y posibilidades de cada uno. No preten-
damos convertir nuestra escuela o nuestra casa en un cementerio
donde no se hable, no se cante o no se juegue por que «no es posi-
ble». Y si lo fuera, sería una desgracia ya que estaríais ante un niño in-
feliz o enfermo. Nunca debemos ofrecer un ambiente en el que no
haya posibilidad de, en tiempos de ocio, contar con diferentes opcio-
nes de juego.
Está en nuestras manos recordar que el juego representa el eje
principal de su desarrollo y aprendizaje.

Establecer un entorno seguro

El espacio en el que juegue un niño o una niña debe ser lo más se-
guro posible. Hay que prestar especial atención a los artículos peli-
grosos. Siempre deben permanecer fuera de su alcance, así como los
objetos de valor. Para nuestros pequeños cualquier jarrón, cenicero,
maceta o figura de porcelana es un juguete y manteniendo un entor-
no de juego seguro obtendremos como resultado un menor número
de accidentes.

Las reglas se flexibilizan a medida que el niño o la niña


va creciendo

Hay que tener en cuenta que las capacidades de un niño o niña


con tres años no son las mismas que con seis. A medida que van cre-
ciendo lo hacen también sus posibilidades de realizar actividades dife-
rentes que antes eran impensables.

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

Ofrecer diferentes opciones de juego

A los niños no siempre les apetece jugar al mismo juego. Normal-


mente, el cambio de juego suele ser constante. Hay veces en que no
saben a qué jugar y aún rodeados de juegos, se aburren. Nosotros po-
demos ofrecerles diferentes posibilidades de cómo se pueden divertir
con lo que tienen. El jugar es como aprender a montar en bicicleta,
nunca se olvida. Si además los adultos, ya sean los educadores o los
padres, dedicamos tiempo a jugar con ellos entonces la diversión está
asegurada.

Brindar un buen modelo

De esta forma de fomentar el buen comportamiento hablaremos


detenidamente en el capítulo 7 ya que esta idea es vital. De nosotros
depende ofrecer un modelo a seguir. Los niños y niñas de esta edad
suelen ser espejos más o menos nítidos de su entorno y sobre todo de
sus padres. Resulta curioso hasta qué punto nos encontramos en cla-
se verdaderos clones de las madres o de los padres. Cierto es también
que hay excepciones, pero son solamente eso, excepciones. Hay ca-
sos tan claros que casi nos asombran. Muchos hemos sido testigos de
cómo una madre, al mismo tiempo que golpeaba en la espalda a su
hijo, le decía literalmente: «te tengo dicho que no pegues más a tus
compañeros, cuando lleguemos a la casa te vas a enterar». Las bue-
nas intenciones de esa mami pueden ser ciertas, pero el resultado
queda claro en su actitud.

Ser constante a la hora de aplicar las normas

Si cedemos una vez, perderemos terreno. Si cedemos dos veces,


estamos perdidos. No podemos acostumbrar a un niño a que él es el
que tiene la última palabra en una cuestión tan importante como las
normas de comportamiento.
No hay que olvidar también que debemos darles tiempo de reac-
ción para que realicen lo que se quiere de ellos. Si han desordenado
su cuarto o los juguetes sin haberlos recogido después, hay que esta-

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NORMAS DE COMPORTAMIENTO

blecer esa rutina de recogida ofreciendo un espacio fijo donde deben


guardar o colocar cada cosa y un tiempo lógico para recoger y orde-
nar. Cuando unos niños o niñas entran con tres años en la escuela in-
fantil suelo observar que, al no conocer las rutinas de recogida, el aula
se convierte en un caos hasta que comienzan a dominar ese hábito de
orden.
Resulta muy curioso observarlos unas semanas después. El orden
general de la clase es mucho más visible ya que aprenden que cuando
se termina de jugar con un juguete determinado hay que guardarlo
antes de tener otro. También saben que cuando se entona la canción
de «Recogemos los juguetes» todos y todas deben recoger la clase y
sentarse. Probadlo en la casa siguiendo una rutina de recogida y or-
den que sea siempre la misma y notaréis que al cabo de poco tiempo
serán mucho más autónomos y ordenados.
A veces, más que en regañar, el secreto está en dar instrucciones lo
más claras posibles de cómo se deben hacer las cosas a la hora de ju-
gar. Puede ayudar a crear hábitos de orden el hecho de utilizar can-
ciones poesías, juegos o dramatizaciones que fomenten estos valores
en los menores.

Ser consciente de la importancia de prestar atención


al niño o a la niña

Cualquier juguete, no importa lo caro o grande que sea, puede ca-


recer de motivación si no lo compartimos en buena compañía. Sin
lugar a dudas la atención de mamá o papá es lo más importante que
existe para un niño o una niña. De ello depende, no solo su felicidad,
sino también la formación de un positivo autoconcepto. A veces, es
tan fácil hacerles felices que resulta triste no aprovechar ese regalo,
que bien podemos hacerles, y con muy poco esfuerzo.
Muchos niños y niñas eligen un mal comportamiento de forma
consciente, para llamar la atención de los mayores. Si prestamos
atención y dedicación de manera habitual, y al mismo tiempo enseña-
mos a esperar cuando tienen que hacerlo, estos problemas de com-
portamiento normalmente no existirán. Las reglas deben estar muy
claras para que así las aprendan y las lleven a cabo sin lugar a dudas.

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

Una gran ayuda la podemos encontrar en el cuadro motivador de


buenos hábitos del capítulo primero. Lo podemos utilizar también con
las normas de comportamiento, premiando al final del día con pegati-
nas al niño o a la niña según se haya portado. Este método ha sido
puesto en práctica en multitud de casos ayudando a motivar de forma
positiva los comportamientos de cientos de niños.
Y si no disponemos de pegatinas podemos hacer uso de la imagi-
nación y regalarles alimentos exóticos imaginarios que deberán co-
merse si consiguen realizar una tarea concreta. Este caso lo utilizo a
diario en el aula. Por ejemplo cuando repaso el abecedario regalo a
los alumnos y alumnas multitud de alimentos imaginarios cuando di-
cen las letras de manera correcta. El desatar la imaginación a la hora
de inventar comidas como el pastel de pollo frito con huevos o el
chocolate de fresa, hace que se vuelvan locos por realizar bien la acti-
vidad para ser recompensados.
¡Qué fácil es dibujar una sonrisa en la cara de un niño con un po-
quito de magia creativa e ilusión!

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6. Potenciar la inteligencia

Es muy común, en la realidad educativa de nuestros centros y de


las familias, la preocupación por esta cuestión de la potenciación de la
inteligencia. Se piensa también en la importancia que tiene que nues-
tros niños y niñas lleguen al instituto con un buen nivel. Para ello, en
ocasiones se potencia con más intensidad el nivel de educación pri-
maria que el nivel de educación infantil. Como maestro de Educa-
ción Infantil, siempre me ha resultado bastante llamativo el menos-
precio que se ha tenido y se tiene a nuestra etapa de cero a seis
años.
Múltiples estudios afirman tajantemente que el periodo en el que se
producen los más importantes aprendizajes de toda nuestra vida y en
el que se consigue el mayor desarrollo intelectual es precisamente en
los primeros años, más o menos hasta los siete u ocho aproximada-
mente. Observamos así que la Educación Infantil abarca la gran ma-
yoría de este periodo de tiempo. Será en los primeros años de nues-
tra vida cuando comenzaremos a formar nuestra personalidad, donde
desarrollaremos nuestras primeras destrezas, relaciones sociales y há-
bitos. Lo que forjemos en esta edad, durará para toda la vida, ya sea
positivo o negativo.
La elasticidad que la mente tiene en estas edades resulta impresio-
nante. En muy poco tiempo aprendemos un idioma con todos sus
conceptos básicos tan numerosos y a veces con difícil pronunciación.
Años más tarde muchos intentamos aprender otro idioma y no conse-
guimos el mismo resultado, y menos en tan poco tiempo.

© narcea, s.a. de ediciones 81


EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

Sobre el tema de la inteligencia existen muchas opiniones diferen-


tes. Unas dan más importancia a la cuestión genética y otras a la in-
fluencia del entorno en el que nos desarrollamos.
En más de una ocasión habremos tenido la oportunidad de escu-
char: «de donde no hay, no pretendas sacar». En cuestión de educa-
ción esta idea resulta algo desafortunada ya que, aunque sí es cierto
que todos no somos iguales y no tenemos exactamente las mismas
capacidades, éstas se desarrollarán más o menos dependiendo del
grado de estimulación que recibamos.
La herencia genética está ahí y también hay que tener en cuenta
que todos no partimos del mismo sitio en la carrera de la vida. A lo
largo de ésta unos corren más que otros, pero no necesariamente van
a ser los que lleguen antes a la meta. Hay que tener en cuenta, por
ejemplo, la capacidad de resistencia, la voluntad, la inteligencia a la
hora de ahorrar o utilizar los esfuerzos y muchos otros factores. En la
potenciación de la inteligencia ocurre lo mismo. No el que tiene me-
jores capacidades intelectuales innatas va a ser el que más éxito aca-
démico, social, afectivo o laboral tenga. Hay que trabajar esa inteli-
gencia para que siga desarrollándose a lo largo de toda la vida y nos
sirva para conseguir un objetivo concreto.

Influencia de las expectativas


Un punto muy importante y determinante en cuanto a la potencia-
ción de todas las capacidades de la persona está en las expectativas.
Cuantas veces nos hemos encontrado en nuestro camino con frases
como: «este niño no sirve para estudiar», «los libros no son lo tuyo» o
«en cuanto que tengas 16 años te pones a trabajar». Muchas veces no
nos paramos a pensar que las expectativas que unos padres fijan para
sus hijos los van a motivar positiva o negativamente para el desarrollo
de una larga y difícil carrera académica. Y no sólo influyen las expecta-
tivas para los estudios, sino también para todos los aspectos de la vida.
Unos padres con un nivel de expectativas muy alto, sin duda, mo-
tivarán más a sus hijos o hijas a vencer cualquier reto que se ponga
por delante y por el contrario unos padres que, en vez de animar,
anulen la voluntad de sus menores, sólo conseguirán desalentarles y

82 © narcea, s.a. de ediciones


POTENCIAR LA INTELIGENCIA

hacer que no se esfuercen por nada ya que sin motivación es más


difícil obtener un buen resultado ante cualquier reto. Con respecto a
esta idea, muy probablemente, todos nos estemos acordando en
este momento de algún caso en concreto que hayamos podido pre-
senciar y que pueda asemejarse a los descritos anteriormente.
A continuación vamos a ver un caso en el cual toda posibilidad de
futuro queda anulada por una falta de expectativas. Lo más triste es
que esta historia no es inventada.

CRÓNICA DE UN FINAL ANUNCIADO

Llega la hora del recreo en un colegio cualquiera de educación in-


fantil y primaria. Se encuentran todos los niños jugando, corriendo y
paseando a lo largo de todo el patio. Un maestro vigila a los alumnos
y alumnas realizando un reiterativo paseo cuando le para una alumna
de once años, de piel morenita:
—Maestro por favor, fírmeme en esta carpeta que ya se acaba el
curso y quiero tener un recuerdo de todos los profes de colegio.
El maestro, muy orgulloso, accede gustoso. Al mismo tiempo le
dice a la alumna:
—Bueno, ahora llega el momento de subir el siguiente escalón. Te
deseo mucha suerte en el instituto y espero que te vaya tan bien como
en el colegio.
La alumna, con voz suave, informa al maestro:
—Que va, maestro. En cuanto cumpla los 16 años mis padres me
sacan de estudiar.
El maestro, sin acabar de entender muy bien lo que acababa de es-
cuchar, le pregunta:
—¿Y eso por qué? Si tú eres una chica muy lista. Puedes llegar
muy lejos. Es una pena que no te formes ahora que puedes.
La morenita alumna, sin la más mínima duda, afirma:
—Yo ya tengo que ocuparme de la casa profe. Es lo que hacen las
mujeres. Yo dentro de poco ya soy una mujer y tengo que buscar no-
vio. Si no, ¿a ver que…?
El docente, unas horas más tarde, informa al tutor de la niña de ta-
les pensamientos. A éste último no le extraña nada ya que afirma ha-

© narcea, s.a. de ediciones 83


EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

ber hablado en varias ocasiones con los padres y no ha conseguido


que reconsideren esa postura que, en un futuro, traerá tantos proble-
mas y limitará tanto su porvenir.

Esta historia es real y la moraleja está más que clara.

Cuando las expectativas son bajas, las opciones


de futuro disminuyen o desaparecen

* * *

En la actualidad abundan los casos en los que son los propios res-
ponsables del niño o la niña quienes limitan sus posibilidades con un
nivel de expectativa que está muy por debajo del que, de hecho, me-
recen. Tampoco quiere decir que estos sean los únicos casos que se
dan. Existen también algunos casos en los cuales se fijan unas expec-
tativas que están muy por encima de las posibilidades y capacidades
de los niños y niñas, llegando a agobiarles hasta niveles insoportables.
El nivel de obsesión al que sometemos a nuestros menores es total-
mente contraproducente. Es necesario tener siempre muy en cuenta
las capacidades y posibilidades que un pequeño o una pequeña tiene,
para evaluar los resultados. Nunca debemos fijar una meta que sea
inalcanzable porque la frustración que esto provoca puede marcar al
niño o niña en su futuro. Todo no se consigue de repente y hay siem-
pre que fomentar la educación del esfuerzo dejando que ellos y ellas
se ganen las cosas con su tesón y perseverancia.
Un camino que ayuda a llegar antes a la meta es la potenciación de
la inteligencia desde un marco cercano y conocido por el menor. Para
eso tenemos que utilizar las diferentes maneras de estimularla sin olvi-
dar nunca las características de cada uno.
En realidad, hay tantas y tantas maneras de potenciar la inteligencia
que ni en cien libros podríamos abarcar un estudio pormenorizado. Lo
que sí es posible, y creo que positivo, es dar algunas ideas de las mane-
ras claras y estructuradas que tenemos en Educación Infantil para inten-
tar potenciar al máximo la inteligencia de nuestros alumnos y alumnas.

84 © narcea, s.a. de ediciones


POTENCIAR LA INTELIGENCIA

Instrumentos para estimular la inteligencia


Antes de ver algunos ejemplos debemos realizar un ejercicio de
análisis personal para elaborar un inventario de destrezas o cualidades
que nosotros tengamos ya adquiridas, para utilizarlas. A partir de ahí,
podemos construir nuestro plan de acción teniendo en cuenta que si
empleamos más elementos la estimulación será mucho mejor. Noso-
tros deberemos convertirnos en la principal y constante herramienta
para intentar potenciar al máximo su inteligencia. Siendo conscientes
de esta realidad ofrezco algunos elementos que se utilizan en las aulas
para estimular la inteligencia.

El juego como potenciador de la inteligencia

Como hemos visto en el capítulo segundo, el juego es el eje princi-


pal del desarrollo del niño y creador por excelencia de la motivación.
Teniendo en cuenta la necesidad constante de jugar que tienen los ni-
ños, podemos utilizarlo de manera consciente y dirigida para conse-
guir la estimulación de ciertos aspectos.
Una diferencia bastante notable que existe entre el ambiente esco-
lar y el de la casa es que en el aula se juega con materiales didácticos
muy variados, y en casa normalmente no tanto. Esto favorece el que
existan más posibilidades de juego, lo que incrementa en el niño el
deseo de experimentar. También hemos visto anteriormente que el
entorno en el que juegan tiene su importancia ya que puede estar ac-
tivando continuamente no solo sus aprendizajes, sino también su inte-
ligencia.
En cualquiera de las aulas en las que actualmente nos desenvolve-
mos los docentes solemos encontrar en las paredes o en los rincones
correspondientes:
— Fichas con todo tipo de conceptos
— Un abecedario
— Juegos de construcción
— Instrumentos musicales
— Cuentos adaptados a la edad de los niños

© narcea, s.a. de ediciones 85


EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

— Ordenador
— Equipo de música con varios cascos para audición
— Un mural evolutivo de las estaciones del año
— Puzzles y juegos de encajar
— Animales de juguete
— y un largo, largo etcétera.
En casa también podemos intentar tener un lugar de juegos que es-
timule al niño o a la niña. Lógicamente nuestra intervención para ex-
plicar y enseñar lo que hay en cada una de las partes del lugar de jue-
go, es vital.

La música estimula la inteligencia

Nuestra capacidad para escuchar y hacer música, sin duda, es uno


de los dones más especiales que tiene el ser humano. Mis alumnos y
alumnas siempre han mostrado un alto grado de interés y motivación
ante la música. Cantan, bailan, se relajan y trabajan habitualmente
con música de fondo.
En el aula se utilizan constantemente canciones para todo tipo de
actividades y de muy diversa temática. Las canciones en edad infantil
suelen ir acompañadas de mímica ya que de esta manera estaremos
también practicando movimientos que harán de la canción una activi-
dad mucho más completa.
Algunos estudios científicos afirman que la música clásica, más
concretamente la compuesta por Mozart, potencia la inteligencia
llegando incluso a estimular positivamente al feto antes del embara-
zo. Sobre este tema hay mucha controversia y diversos estudios
que aportan visiones diferentes, complementarias e incluso contra-
puestas.
Lo que si resulta innegable es que las experiencias positivas pueden
estimularnos y que la estimulación nos lleva al aprendizaje.
Como amante que soy de la música clásica, hace ya varios años
me propuse la inserción de ella en el aula con el objetivo de ver real-
mente qué tipo de respuesta obtenía. Desde prácticamente la prime-

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POTENCIAR LA INTELIGENCIA

ra semana la acogida fue muy positiva. Algunos me preguntaban al


principio: «¿Qué es esa música tan rara profe?» Si ahora se me ocu-
rre no ponerles música clásica mientras están sentados haciendo la
ficha de las diez de la mañana, puedo tener un problema. Realmente
les hace felices. Lo veo en sus caras sin ningún tipo de duda. Mu-
chas veces, en ese momento, me repito a mí mismo que tengo el
trabajo más bonito que existe en el mundo. Incluso a veces les doy
las gracias porque me hacen sentir realmente en el cielo y este es
precisamente el ambiente que provoca la música clásica, un bienes-
tar maravilloso.

La poesía

Como ya hemos visto anteriormente, la poesía ofrece múltiples po-


sibilidades. No solamente estimulamos la mente, sino que, entre otras
cosas, practicamos la entonación, aprendemos vocabulario, etc. Y lo
más importante, los pequeños disfrutan muchísimo.
Las temáticas que podemos abarcar son muy variadas adaptándose
a los gustos y necesidades de cada alumno o grupos de alumnos.
En esta ocasión veremos algunos ejemplos de poesía utilizadas en
el aula para potenciar el ejercicio mental. Son muy adecuadas para
celebrar o resaltar fechas importantes del curso escolar o efemérides,
días mundiales, etc.

POESÍA DEL COLEGIO

Me encanta mi colegio,
en él juego y aprendo
canciones y poesías
y mucho me divierto.
Tengo nuevos compañeros,
no me paro de reír
y estoy muy a gustito
de estar hoy aquí.

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EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

POESÍA DE CARNAVAL

Mundo de alegría,
mundo de ilusión.
Llega el carnaval
cantando una canción.
Todos disfrazamos
nuestro corazón
y nos divertimos
con imaginación.

POESÍA DE LA NATURALEZA

La primavera llegó
con su encanto y alegría.
En los prados de colores
las flores no se marchitan.
Las hojas verdes lucen
con más brillo cada día
y al campo yo me voy
a jugar con mi familia.

POESÍA DEL DÍA DE LA MADRE

A ti te debo mi vida
y toda mi felicidad.
Gracias por traerme al mundo
y ayudarme tanto mamá.
Como ya se acerca tu día
te voy a recordar
que lo que yo te quiero
nadie te querrá jamás.

88 © narcea, s.a. de ediciones


POTENCIAR LA INTELIGENCIA

POESÍA DE FIN DE CURSO

El colegio se acaba
y llegan las vacaciones.
Echaremos de menos
a los amigos y al profe.
Ya hemos aprendido
números, letras y colores,
a ordenar nuestras cosas
y a plantar muchas flores.
Lo hemos pasado en clase
tan bien y tan genial
que nunca en nuestra vida
lo vamos olvidar.
Ahora llega el verano
y nos vamos a la playa
Jugaremos en la arena
con el cubo y con la pala.
Aunque pensándolo bien
de lo que tengo más ganas
es de volver a mi cole,
para que el mundo se llene
de nuevo de mil colores.
Hasta el curso que viene.
Que os divirtáis mogollón.
Que yo durante el verano
os llevaré en mi corazón.

Estas son sólo unas cuantas poesías de las que normalmente se


utilizan en el aula. Siempre resultan un instrumento interesante para
activar esas pequeñas pero elásticas mentes. Normalmente, los
alumnos y alumnas suelen memorizar, en mis clases, de quince a
veinte poesías de este tipo en un solo curso y no se trata de niños
superdotados. Este hecho es bastante normal y no hace falta que
esta actividad sea continuada para conseguir los aprendizajes. Con

© narcea, s.a. de ediciones 89


EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

dos o tres sesiones de cinco a diez minutos ya sea en el mismo día o


en dos o tres días, será suficiente.

La lectura, potenciadora de la inteligencia

Aunque en Educación Infantil, la lectura en sí misma no es un objeti-


vo, si lo es la aproximación a esta destreza básica. Esta cuestión es obje-
to de controversia y discusión entre los propios maestros y maestras de
infantil. Unos piensan que es contraproducente enseñar a leer a niños
tan pequeños ya que se dice que todavía no están preparados y no han
alcanzado ciertas capacidades necesarias para realizar dicho aprendiza-
je. Otros pensamos que no se trata de agobiar a los alumnos, sino, más
bien, de no limitar las capacidades que los niños y niñas tengan. Es muy
frecuente ver a niños y niñas de infantil leyendo con solo cinco añitos e
incluso en casos más puntuales con cuatro añitos. Esto es una realidad.
Como es también una realidad que no todos desarrollan esa capacidad
tan pronto, lo que no quiere decir que sean menos inteligentes o capaces.
El obcecarse y empeñarse en la lectura en estas edades no resulta
muy lógico. Siempre depende de las características de cada niño. Se
tienen que dar unas condiciones determinadas y hacerlo de una for-
ma muy respetuosa y paciente para con el niño o la niña.
Toda actividad que realicemos, en la que intervenga la lectura, debe
ser muy lúdica y motivadora para no conseguir el efecto contrario, y
propiciar la aversión a esta acción. Está en nuestra mano y nuestra
pericia el realizar la presentación de los libros como algo mágico.
Cada vez que contemos un cuento debemos tener muy presente que
estamos intentando fomentar el interés por lo que hay dentro de los
libros. Si nosotros mostramos poco entusiasmo por ellos, contagiare-
mos esta actitud a los niños y niñas.
En clase se suelen realizar muchos juegos para fomentar el aprendi-
zaje de la lectura de forma lúdica. Se suele realizar el aprendizaje de la
lectura de forma escalonada empezando por lo más sencillo para poco
a poco ir subiendo la dificultad. La secuencia lógica es el aprendizaje
de las vocales, las consonantes, las sílabas, las palabras y las frases.
Un juego muy sencillo y claro es el de reconocimiento de letras en
un abecedario que está pegado en la pared. Para motivar este reco-

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POTENCIAR LA INTELIGENCIA

nocimiento suelo regalar pequeñas tarjetas de cartulina de varios colo-


res. Algo tan insignificante como un trocito de papel puede llegar a
motivarles enormemente, siempre dependiendo de cómo se lo pre-
sentemos. Con una regla o un puntero vamos señalando las letras de
una en una y el que sepa decirla, gana una tarjeta. Una actividad tan
sencilla como esta puede provocar maravillas en el aula.
El tema del hábito es de vital importancia. Del mismo modo que se
ponen delante del televisor, se puede también repasar el abecedario
en un momento determinado del día en forma de juego. Se debe con-
seguir que ellos formen parte activa, permitiéndoles que utilicen la re-
gla o el puntero para ir señalando las letras. Hay muchísimas posibili-
dades, lo decisivo es no limitar, sino fomentar.

Las TICs en el desarrollo de la inteligencia

Estamos en una nueva era de información y tecnología, la sociedad


del conocimiento. El avance en los últimos años ha cambiado la ma-
nera que tenemos de vivir y como no podía ser de otro modo, ha
cambiado también la manera que tenemos de enseñar y aprender. En
décadas pasadas se denominaba analfabeto a quien no sabía leer ni
escribir. Actualmente, ese concepto se suele ampliar para los que no
saben manejar un ordenador. El famoso ratón del ordenador ha pasa-
do a complementar al lápiz y los niños y niñas de infantil son capaces
de aprender con bastante destreza tanto el manejo de uno, como el
del otro. Con solo 3 añitos tengo la oportunidad de ver casi a diario
como mis alumnos y alumnas manejan el ordenador con una soltura
impresionante. No hay que olvidar que cualquier herramienta que po-
damos utilizar tiene la posibilidad de ser profundamente educativa o,
por el contrario, catastróficamente negativa.
La exposición a las TICs, los juegos de ordenador, internet, etc.,
cuando se utilizan sin control pueden ser un arma de doble filo. Tene-
mos que asegurarnos desde un principio de que los contenidos que
utilicen sean adecuados para su edad y desarrollo.
En cuestión de estimulación de la inteligencia debemos tener en
cuenta la gran diversidad de oportunidades que nos brinda un orde-
nador en casa. Existen muchos programas educativos que pode-

© narcea, s.a. de ediciones 91


EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

mos encontrar tanto en los comercios como en páginas legales en


Internet.
No debemos olvidar que, además de estos anteriores instrumentos
para estimular la inteligencia podemos aprovechar cualquier situa-
ción de la vida habitual de nuestros niños y niñas para sacar algo po-
sitivo de ella. La improvisación puede llegar a ser una de nuestras
mejores aliadas. Cualquier situación puede servir para jugar a las su-
mas, contar objetos, observar diferencias, reconocer letras, números
o colores, aprender el nombre de objetos nuevos, reconocer anima-
les, etc.
En cada momento pueden suceder circunstancias de lo más intere-
santes si tenemos los ojos bien abiertos y tenemos la sensibilidad de
reconocerlas.

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7. Un buen Modelo

Llegamos ahora a un punto determinante en la educación de un


niño o de una niña, «EL MODELO». No hay que olvidar que los seres
humanos aprendemos por imitación desde las edades más tempranas
hasta el fin de nuestros días. Esta circunstancia se puede apreciar en
cualquier momento tanto en casa, como en la calle o, como no podía
ser menos, dentro de un aula. Los niños lo imitan todo y es por esta
razón por la que debemos cuidar los modelos que les ofrecemos. ¿Po-
demos imaginar la cantidad de factores que al día pueden influir en
un niño o una niña? Cosas como la televisión, los juegos, la familia,
los amigos, las canciones, las películas, el maestro o maestra y sobre
todo los padres y las madres, principales responsables de la educa-
ción de sus hijos o hijas.
Estamos en una época en que no abundan buenos modelos en la
sociedad. Valores que en otro tiempo se tenían como buenos, ahora
son destruidos o puestos en duda sin ningún tipo de consideración.
Para constatar este hecho basta con ver la programación televisiva a
la hora del café. El respeto a la persona ha pasado a un segundo pla-
no, se alude a él pero no se pone en práctica. Un ejemplo claro lo te-
nemos también en el trato que se da a los docentes. Antes a un
maestro se le hablaba con mucho respeto y siempre se le daba un
gran apoyo en sus decisiones. Ahora se critica con mucha facilidad
todo cuando intentamos imponer un poco de disciplina en clase. La
valoración que hoy en día se le tiene a un maestro no es la que, nor-
malmente, merece. Proliferan en los colegios los casos de agresiones

© narcea, s.a. de ediciones 93


EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

tanto entre compañeros de clase como a los docentes. Incluso es no-


torio el grado de violencia que se da entre padres y madres de los
centros. Para mi era impensable ver en la puerta de un colegio a una
madre agrediendo físicamente a un padre por el hecho de que sus hi-
jos, íntimos amigos desde siempre, han reñido en el recreo. Si éste es
el ejemplo que debemos dar a nuestros pequeños y pequeñas, esta-
mos totalmente confundidos y perdidos.
Debemos ser conscientes de esta problemática y adoptar siempre
una actitud de serenidad y de diálogo si queremos fomentar en ellos y
en ellas un aprendizaje que educativamente sea positivo para su pre-
sente y su futuro.
En cierta ocasión una niña me preguntó en clase cuál era la dife-
rencia entre un adulto y un niño. Yo le respondí, entre otras cosas,
que un adulto piensa las cosas y después las hace y un niño primero
las hace y después las piensa. Quizás debamos reflexionar sobre el
tema y que cada uno saque sus propias conclusiones.
Muchas son las ocasiones en que algún amigo o amiga se me ha
acercado y me ha preguntado con preocupación qué puede hacer
para que su hijo lea más, recoja su cuarto cuando termina de jugar,
sea más ordenado a la hora de comer, y muchas más cuestiones. Yo
siempre les pregunto que si ellos leen, recogen sus cosas o si son
muy ordenados a la hora de comer. Muchas veces la respuesta vie-
ne precedida de un ligero silencio bastante significativo. Resulta
contradictorio pedir cosas que ni siquiera nosotros cumplimos. No
hay que olvidar nunca que la mejor manera de enseñar algo es pre-
dicando con el ejemplo y no solo esporádicamente, sino de manera
habitual.
Debemos tener en cuenta que la acción tiene más fuerza que la pa-
labra; y obrar en consecuencia. De nada nos servirá pedir una y otra
vez a nuestros niños y niñas, por ejemplo, que no mientan si nosotros
lo hacemos constantemente. Lamentablemente y en bastantes ocasio-
nes todos podemos recordar la expresión de algún padre pidiendo a
su hijo que pronuncie la frase: «no se lo digas a mamá, que nos re-
gaña».
A continuación veremos un ejemplo que argumenta y demuestra lo
dicho hasta ahora.

94 © narcea, s.a. de ediciones


UN BUEN MODELO

CUENTO DE MENTIRAS ARRIESGADAS

Llega un nuevo día y en la clase de 5 años se encuentran todos


sentaditos en sus sitios. De repente la maestra se dirige a sus alumnos
y alumnas con un tono alegre y divertido para decirles:
—Buenos días, ¿falta algún compañero por aquí o podemos empezar?
Entre las voces mezcladas de todos y todas se puede escuchar:
—¡Falta Juanillo! (nombre inventado) Señorita, el de siempre. Otra
vez llega tarde.
La maestra pide un poco de calma y silencio señalando a una alum-
na para cederle el turno de la palabra. Esta se levanta y afirma:
—Seño, seño. Juanillo es un mentiroso. Siempre se inventa histo-
rias porque no dice la verdad.
En ese momento, la puerta se abre y entra el famoso Juanillo con
una cara de sueño más que evidente y un paso más lento de lo normal.
La maestra, como en los últimos días, vuelve a preguntarle:
—¿Qué te ha pasado hoy campeón? ¿Cómo llegas tan tarde?
El pobrecito niño, con la gracia y simpatía que le caracteriza, le res-
ponde:
—Seño, mi madre me ha dicho que te diga que estoy malo y que no
he podido dormir.
La maestra, ya acostumbrada a una excusa nueva cada día, simple-
mente le pregunta.
—Pero, ¿es verdad que estás malito Juanillo?
El simpático alumno con voz más alegre y despreocupada responde
con rapidez:
—No, yo no estoy malo. Mi madre me ha dicho que te lo diga y yo
te lo digo. Es que se acuesta muy tarde, ya sabes seño.
En esa misma semana la maestra tiene una reunión con la madre,
con la cual guarda muy buena relación, y le describe la anterior si-
tuación, provocando en ella un claro sonrojo. La madre intenta excu-
sarse diciendo que está tomando unas pastillas que le provocan can-
sancio y que intentará que no vuelva a suceder. La maestra, con total
confianza, le informa que al llegar tarde, a veces, se pierde actividades
muy interesantes y que llegando a destiempo interrumpe el curso
normal de la clase. Pero también le asegura que eso no es lo que le
más le preocupa.

© narcea, s.a. de ediciones 95


EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

Le pide a la mamá que a partir de ahora no haga que Juanillo tenga


que decir excusas inciertas ya que a mentir también se aprende y después
vienen los problemas. La madre comprende perfectamente lo que la
maestra le dice y asegura que está muy de acuerdo con ella.

Esta historia es real y la moraleja está más que clara.

No hagamos nosotros hoy lo que no queremos


que hagan nuestros hijos en el futuro

* * *

Muy probablemente, algunos niños y niñas aprenden más hábitos


malos que buenos de sus seres más queridos y lo más curioso es que,
en la mayoría de las ocasiones, este hecho se produce sin que en ab-
soluto nos demos cuenta. Un acto concreto nuestro puede ser muy
dañino a corto, medio y largo plazo para ellos y ellas.
Normalmente cuando somos pequeños, nuestros mayores son
como dioses para nosotros. Son quienes nos cuidan, nos guían, nos
dan todo lo que tenemos. Se supone que tenemos que aprender de
los mayores y sobre todo de nuestros padres que, vuelvo a reiterar,
son los principales responsables de la educación de sus hijos e hijas.
Lo vuelvo a repetir e insisto de nuevo porque, en ocasiones, se suele
confundir esta importantísima idea. No es la primera vez que escucho
a una madre, cuyo hijo tiene problemas graves de conducta, decir:
«Es que en el colegio a mi hijo no lo están educando bien». Lo más
curioso de todo es que después de que varias personas intentaran ha-
cerle ver que era responsabilidad suya y de su padre, esta resolvió ex-
clamando: «Mi marido y yo estamos divorciados. Él no quiere saber
nada del niño y yo no puedo hacerme cargo de él porque estoy todo
el día trabajando así que, a ver, ¿quién está educando a mi hijo si no
es el colegio?».
Es obvio que algo está fallando en nuestra sociedad y un buen co-
mienzo para intentar cambiarla es reconocer los errores que todos
cometemos.

96 © narcea, s.a. de ediciones


UN BUEN MODELO

Actitudes negativas y malos hábitos


Como en algunos capítulos anteriores, a continuación vamos a rea-
lizar otro ejercicio de sinceridad para poder hacernos una idea de en
qué estamos fallando sin, seguramente, darnos cuenta. Para ello va-
mos a utilizar una tabla de actitudes negativas o, dicho de otra mane-

ACTITUDES NEGATIVAS Y MALOS HÁBITOS X


1. Ser egoísta.
2. Mostrar actitudes sexistas y machistas.
3. Ser racista.
4. Ser violento.
5. No saber escuchar.
6. Ser sucio y desordenado.
7. No respetar las diferencias de opiniones.
8. No mantener una rutina saludable.
9. Mostrar una actitud caprichosa.
10. No prestar atención a los demás.
11. No tener hábito de lectura.
12. Consumir televisión basura sin control.
13. Comer de manera poco saludable.
14. No respetar las normas de educación.
15. No dedicar el tiempo libre a los hijos o hijas.
16. No tener un correcto hábito de sueño.
17. Utilizar la mentira como algo habitual.
18. Poner la música excesivamente alta.
19. Mostrar actitudes de irresponsabilidad ante el peligro.
20. Ser desagradable y poco amigable con las personas.
TOTAL

© narcea, s.a. de ediciones 97


EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

ra, malos ejemplos para nuestros peques. Nadie es perfecto y este


sencillo ejercicio de autoevaluación nos va a servir para ser más cons-
cientes de qué actitudes o hábitos podemos mejorar padres y maes-
tros para transmitir un buen modelo a nuestros niños y niñas.
Estos son sólo algunos ejemplos que nos pueden ayudar a conocer de
qué punto partimos a la hora de afrontar la gran responsabilidad de la
educación de un niño o una niña. Os invito a que intentéis añadir más
frases a esta tabla y realicéis un ejercicio de sinceridad marcando las fra-
ses que creáis cercanas a vosotros. Intentadlo con vuestra familia y ami-
gos. El resultado puede servir para darnos cuenta de que nos puede resul-
tar difícil inculcar valores positivos y buenos hábitos en nuestros pequeños
y pequeñas si nosotros mismos no reconocemos que carecemos de ellos.
Llegado a este punto de la vida, el orgullo debe pasar a un segundo plano
para dejar paso a lo más importante que hay en el mundo, nuestros pe-
queños y pequeñas. Su educación merece nuestro esfuerzo y tesón.
A lo largo de los años he asistido a multitud de cursillos, charlas de
educadores eminentes sobre el tema de la educación, y también he vis-
to documentales, programas de televisión realizados por todo el mun-
do. Y es muy curioso observar que cuando hay un problema grave de
comportamiento en estos programas siempre suelen poner en trata-
miento a los padres antes que a los hijos. Estos papis lloran de impo-
tencia al no saber el por qué del nefasto comportamiento de sus hijos
e hijas. Llega la psicóloga o el psicólogo y al poco tiempo como por
arte de magia la situación empieza a mejorar.
Esta circunstancia no es ningún milagro. Se comienzan a imponer
ciertos hábitos saludables, unas cuantas normas, algo de sentido común
y poco a poco las cosas mejoran. El problema está en que el profesional
no está con nosotros en la vida diaria. La cuestión es bien sencilla. Si ac-
tuamos con lógica o de manera habitual, habremos conseguido mucho.
Si los principales modelos de la familia no tienen buenos hábitos educati-
vos, será casi un milagro que los hijos tengan una correcta educación.

Características que debe tener un buen modelo


Solemos creer que es bueno todo lo que ponemos en práctica con
nuestros menores. Sería muy oportuno cuestionar de vez en cuando

98 © narcea, s.a. de ediciones


UN BUEN MODELO

lo que nos han enseñado desde que éramos pequeños ya que puede
no ser lo más indicado. Por ejemplo, puede suceder que nuestro pa-
dre haya fumado siempre en casa y lo hayamos visto como algo nor-
mal; sin embargo, no tiene por qué ser los más saludable para nos-
otros o para nuestros menores.
En muchas casas, por ejemplo, es norma muy habitual el hecho
de que la atención a los bebés sea cosa de mujeres. También suele
ocurrir que se tenga la costumbre de golpear o insultar a los niños
ante cualquier pequeña cosa. No estaría de más que recordáramos el
siglo en el que estamos, y que nos demos cuenta de que muchos es-
tereotipos que en ocasiones se tienen adquiridos no tienen por qué
ser positivos.
Para llegar a convertirse en un buen modelo para nuestros niños y
niñas debemos cuidar ciertos aspectos como los que quedan refleja-
dos en la tabla que sigue:

PARA SER UN BUEN MODELO

Ser No podemos pretender que el comportamiento de


consecuente nuestro hijo o hija sea pulcro, si el nuestro deja mu-
cho que desear.
Ser tolerante Mostrando tolerancia, irradiamos este valor a nues-
tro alrededor y enseñamos que en el mundo hay ca-
bida para todo tipo de ideales aunque no necesaria-
mente coincidan con los nuestros.
Ser paciente La paciencia nos hace perseverantes y ayuda muy posi-
tivamente a conseguir las metas que se divisan a lo lejos.
Ser respetuoso En circunstancias normales, si muestras respeto,
conseguirás este mismo regalo a cambio.
Huir de los Todos los excesos son malos. Tanto es perjudicial
excesos permitir que prohibir todo.
Mostrar El mejor regalo es uno mismo. El momento más
dedicación aburrido se puede convertir en el más mágico con
buena compañía. (sigue→)

© narcea, s.a. de ediciones 99


EL ARTE DE LA EDUCACIÓN INFANTIL

PARA SER UN BUEN MODELO

Tener una Nuestros malos pensamientos y desconfianzas son


personalidad como un arma de destrucción masiva si los detona-
sana mos cerca de nuestros niños y niñas.
Tener un La dignidad debe de estar por encima de todo. Es la
comportamiento base de una vida en armonía y respeto de unos va-
digno lores que deben ser sagrados.
Ser buena Irradiar verdaderos y buenos sentimientos hace que
persona nuestra existencia y la de los que están a nuestro al-
rededor sea más agradable.
Saber escuchar A veces es más importante saber escuchar que sa-
ber hablar. Si sabemos escuchar a nuestros niños y
niñas se sentirán más respetados, los entenderemos
mejor y aprenderán también que el silencio puede
ser tan útil como la palabra.
Ser educado La máxima de toda educación, como ya hemos re-
petido en múltiples ocasiones, es predicar con el
ejemplo. Las buenas formas y una correcta manera
de saber tratar a las personas abren muchas puertas.
Ser tranquilo Este valor evita innumerables conflictos a lo largo
de la vida. Las personas tranquilas irradian a su al-
rededor una paz que resulta tan positiva como per-
suasiva en momentos difíciles. La tranquilidad deno-
ta control y saber estar.
Ser estable Toda persona con un patrón de conducta muy esta-
ble da seguridad a los demás. Siempre sabes lo que
vas a encontrar sin tener miedo a sorpresas des-
agradables. La estabilidad mental y psicológica es
una característica imprescindible para toda persona
que interactúe con un niño o una niña.
Tener una No podemos pensar que todo nos va a salir mal ya
actitud positiva que esta conducta podrá condicionar muy negativa-
mente el resultado de nuestras actividades. Ser opti-
mista ante la vida llenará de felicidad y positivismo la
visión que tienen nuestros menores de la realidad.

100 © narcea, s.a. de ediciones


UN BUEN MODELO

Junto a todo lo anterior, hay una palabra que resulta ser determinan-
te en todo proceso educativo. Esa corta pero vital palabra, es «AMOR».
Con amor, encontraremos la motivación y la guía para elegir el mejor
camino entre una verdadera vorágine de ideas y opiniones que se mez-
clan y chocan entre ellas. Si mostramos el valor del AMOR ante nues-
tros hijos e hijas y ante nuestros alumnos y alumnas, todo lo que parece
oscuro, se ilumina. Todo lo que parece imposible, se hace realidad.
En ocasiones, solemos pretender que los niños sean perfectos. Cri-
ticamos sus imperfecciones sin pararnos a pensar que están en pleno
proceso de aprendizaje de lo que es la vida, y precisamente no es un
sendero de fácil recorrido para ellos.
Perdemos los nervios con demasiada facilidad cuando lo que real-
mente hace falta para que alcancemos nuestro objetivo es ser pacien-
tes y mantener la tranquilidad. El control es poder y para mantenerlo
nunca podemos olvidarlo, ya que estaremos mostrando debilidad e in-
seguridad.
A lo largo de todas las épocas y civilizaciones siempre se ha repeti-
do una constante que podemos calificar de ley universal. Esta ley es
que los más pequeños aprenden de los mayores a desarrollarse en el
largo y complicado camino de la vida. El ejemplo que les ofrecemos
día a día es sin duda un escaparate de multitud de objetos que pueden
ser maravillosos, indiferentes o deleznables. Sólo nosotros podemos
elegir qué poner en él.
Cuando tenemos en cuenta que tantos detalles y tantas variables
pueden influir en la educación, podemos llegar a la conclusión de que
educar de manera correcta es un verdadero arte de difícil aprendizaje.
Podemos pensar que la consecución de esta tarea puede resultar utó-
pica o irreal. Si en algún momento nos asalta esta idea, sólo tenemos
que observar la mirada inocente y sincera de nuestros niños y niñas.
Cuando observo sus ojos de felicidad e ilusión, noto que realmente
merece la pena cualquier esfuerzo.

Nada es imposible si tenemos AMOR a nuestros niños


y niñas y si realmente sentimos que tenemos dentro algo
especial que mostrar. Ellos y ellas lo merecen todo ya que
son nuestro más preciado legado al mundo y a la historia

© narcea, s.a. de ediciones 101


COLECCIÓN «PRIMEROS AÑOS»

AGÜERA, I.: «Teatrillos». Con niños y niñas de Educación Infantil y Primaria.


— Más «Teatrillos». Con niños y niñas de 3, 4 y 5 años.
— Diálogos con mi nieto. Los «mayores» en la educación de los «pequeños».
— Chiquitines. Jugar y aprender hasta los 3 años.
ALPI, L. y otros: Adaptación a la escuela infantil.
AMIEL-TISON, C. y GOSSELIN, J.: Desarrollo neurológico de 0 a 6 años.
ANCÍN, M.ª T.: Cuerpo, espacio, lenguaje. Guías de trabajo.
BALABAN, N.: Niños apagados, niños independientes.
BARNES, B. A. y YORK, S. M.: El sentido común en la educación de los más
pequeños.
BARROS DE OLIVEIRA, V.: Evaluación psicopedagógica del niño de 0 a 6 años.
Observar, analizar e interpretar el comportamiento infantil.
BECKER, J. y otros: Un currículo abierto, flexible, creativo y divertido, para 3-
6 años.
BIGUET, M. N.: Descubrir las cosas con el tacto.
BORNANCIN, B. y M. y MOULARY, D.: Conocer el propio cuerpo. Actividades
científicas y pedagógicas.
BORRETTI, M. J. y COLLET, G.: ¡Qué rico está el pan! 16 Unidades didácticas
sobre el pan.
BOULE, F.: Manipular, organizar, representar. Iniciación a las Matemáticas.
BROWN, S. E.: Experimentos de Ciencias en Educación Infantil.
BRUEL, A. y otros: Juegos motores con niñas y niños de 2 y 3 años.
DUCHESNE, J. y JAUBERT, J. N.: La percepción del olor en Educación Infantil.
DUTILLEUL, B., GILABERT, H. y SAUSSOIS, N.: Los niños de 4 a 6 años en la
escuela infantil.
FELDMAN, J. R.: Autoestima. ¿Cómo desarrollarla? Juegos, actividades,
recursos, experiencias creativas…
FERLAND, F.: ¿Jugamos? El juego con niñas y niños de 0-6 años.
FRANCO, T.: Vida afectiva y educación infantil.
GERVILLA, A.: El currículo de Educación Infantil. Aspectos básicos.
GUIBERT, A., LEBEAUME, L. y MOUSSET, R.: Actividades geométricas para
Educación Infantil.
HERNÁNDEZ, M.ª C.: Educación sexual para niños y niñas de 0 a 6 años.
JULIEN, G.: La comunicación niños-adultos.
KOHL, M. A.: Arte Infantil. Actividades de Expresión Plástica para 3-6 años.
LAHORA, M. C.: Actividades matemáticas con niñas y niños de 0 a 6 años.
— La escolarización antes de los 3 años. Organización del aula y diez
Unidades Didácticas.
LAPORTE, D.: Autoimagen, autoestima y socialización. Guía práctica en niños
de 0 a 6 años.
LEHMANN, E.: Canta, toca, brinca, danza. Sugerencias para la educación musical.
— Una canción para cada nombre.
LURÇAT, L.: El niño y sus compañeros. Percepción y comportamiento en el
ámbito escolar.
LLOPIS, C. (Coord.): Los derechos humanos en Educación Infantil. Cuentos,
juegos y otras actividades.
MÉNDEZ, L.; MORENO, R. y RIPA, C.: Adaptaciones curriculares en Educación
Infantil.
MIR, V. y otros: Evaluación y postevaluación en Educación Infantil.
MIRALLES, D. y HERNÁNDEZ, S.: El arte de la Educación Infantil. Educar desde
el amor y el respeto.
OLLILA, LL.: ¿Enseñar a leer en Preescolar?
PULLAN, K. y DURANT, L.: Cómo trabajar con niños y familias afectados por las
drogas.
PUGMIRE-STOY, M. C.: El juego espontáneo. Vehículo de aprendizaje y comu-
nicación.
RENOULT, N. y B. y VIALARET, C.: Dramatización infantil. Expresarse a través
del teatro.
RODRÍGUEZ, M. y DE LA ROSA, M.: Talín, Tolón, se abre el telón… Maestras
“teatreras” en la Escuela Infantil.
ROFFEY, S. y O’REIRDAN, T.: El comportamiento de los más pequeños.
Necesidades, perspectivas y estrategias en Educación Infantil.
RUEDA, R.: La Biblioteca de aula infantil. El cuento y la poesía.
SANTOS, M. y GONSALES, J.: Talleres pedagógicos. Arte y magia de las
manualidades infantiles.
SANUY, C.: Cascabelea. Actividades de expresión oral, corporal, musical y
plástica.
SCHILLER, M. P. y ROSSANO, J.: 500 actividades para el currículo de Educación
Infantil.
SHERIDAN, M. D.: Desde el nacimiento hasta los 5 años. Proceso evolutivo,
desarrollo y progresos infantiles.
TOURTET, L.: Lenguaje y pensamiento preescolar.
TWOMBLY, E. y FINK, G.: Edades & Etapas. Actividades de aprendizaje para
0-5 años.
VIALA, J. P. y DESPLATS, P.: El rincón de audición para el aprendizaje de la
lengua.
ZABALZA, M. A.: Didáctica de la Educación Infantil.