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Filosofía y literatura - Diálogo recobrado, Manuscritos, Madrid, 2013.

(Fernando Calderón y
Pablo Javier Pérez López (eds)

La poesía como originariedad originante


Pablo Javier Pérez López

“[…] Der Wahrheit Freier –du? so höhnten sie–


Nein! nur ein Dichter!
ein Tier, ein listiges, raubendes, schleichendes,
das lügen muß,
das wissentlich, willentlich lügen muß,
nach Beute lüstern,
bunt verlarvt,
sich selbst zur Larve,
sich selbst zur Beute,
das –der Wahrheit Freier?...
Nur Narr! nur Dichter!
Nur Buntes redend,
aus Narrenlarven bunt herausredend,
herumsteigend auf lügnerischen Wortbrücken,
auf Lügen-Regenbogen
zwischen falschen Himmeln
herumschweifend, herumschleichend –
nur Narr! nur Dichter! […]”
Friedrich Nietzsche (Dionysos-dithyramben)[169]

El triunfo de la Voluntad de Verdad y la condena de la poesía (y con ello la


deslegitimación filosófica de la misma) nacen de un olvido, de un ocultamiento, de una verdad
esencial y originaria velada.
Se trata del olvido de la esencialidad fundacional y originaria del poeta como creador
de mundos en el mundo, como creador de creadores, como caminante que forja tras bucear
en la nada, lo nuevo, y haciendo equilibrismos entre el ser y el no-ser se decide a inaugurar
mundos, a naufragar, a hacerse niño, hombre primitivo que habitando poéticamente la tierra
vuelve a enfrentarse ensimismado con el mundo desnudo para decir, para contar, para parir
palabras nuevas y re-cordar otras viejas y olvidadas llenas de remiendos y orificios que
impedían capturar, al menos por un leve instante, la esencia buscada.

La deshumanización de la técnica y la ciencia, el triunfo del logos filosófico sobre el


logos poético, el triunfo de la violencia del concepto, el hambriento deseo huérfano del querer
saber, de la necesidad de satisfacer el instinto de representación, el impulso mimético, la
búsqueda metódica, unívoca, universalizadora que somete la realidad al yugo del concepto, el
buscar la verdad como deber esencial del animal humano mesuroso, omnisciente y apolíneo
tienen como origen este olvido, esta velada inauguración del mundo que supone la labor del
poeta y de la poesía, no sólo como tarea de éste, sino como realidad esencial del mundo en
cuanto por-venir, en cuanto de-venir de nov-edades ónticas.
El arte y más concretamente la poesía, tal como el tiempo, el amor o la verdad forma
parte de aquellas realidades casi indefinibles cuya realidad empírica, concreta y vivida nos lleva
a reconocerlas sin poder alcanzar a definirlas con precisión y solvencia. Estas realidades
amplias, profundas e ineludibles que forman las membranas primerizas y esenciales de la
existencia pueden intuirse o vivirse más que pensarse pero sin embargo a veces parece posible
decir, anunciar, pre-decir, aún provistos del gran juego de espejos rotos del lenguaje, algunas
de sus regiones principales.

Tal es la tarea de este breve escrito, vislumbrar las regiones esenciales del poetizar
comprendido como hacer esencial y originario y por ello mismo fundante. Ver la poesía como
originariedad originante supone saldar las cuentas con el olvido que llevó al poeta fuera de la
enunciación ontológica y de la fundamentalidad óntica y recuperar y re-conocer la presencia
ineludible de su labor para una refundación mítica de la existencia.

Este vislumbrar, este di-visar, este pre-ver, nos lleva a enunciar al menos una veintena
de regiones esenciales y fundacionales del mapa del poetizar. El crear, el hacer poético, el
poetizar puede comprenderse desde este mirar propuesto, como un reino compuesto por
varias regiones en diálogo, de cuyo hacer conjunto nace el hacer propio a toda ποίησις. Así
podríamos enunciar que todo crear, hacer poético, todo poetizar es (reside) en todas y en cada
una de estas regiones. Escribimos de este modo:

1. Todo crear poético es un inaugurar (Instaurar, fundar, parir)

2. Todo crear poético es un inventar (In-ventum, imaginar, soñar, fantasear)

3. Todo crear poético es un hallar (Encontrar, anunciar, hallazgo)

4. Todo crear poético es un des-cubrir (Des-velar, re-velar, des-ocultar)

5. Todo crear poético es un mentir (Fingir, fictio [amasar/modelar], enmascarar-se


[persona/máscara], construir)

6. Todo crear poético es un creer (Religare, misterio, enigma, sagrado, no querer


saber)

7. Todo crear poético es un habitar (Crear mundos en el mundo, aprender a habitar)

8. Todo crear poético es un sentir (Palpar)

9. Todo crear poético es un ver (Vislumbrar, intuir, ceguera)

10. Todo crear poético es un otrar (Crear-[criar-criatura(s)], diferenciar, alter-idad, otr-


edad, nov-edad)

11. Todo crear poético es un dialogar (Diálogo mismidad-unidad/ alteridad-pluralidad,


pensar-poetizar, contagiar)

12. Todo crear poético es un recordar-olvidar (Re-membrar, an-denken, con-memorar,


añorar, hacer presente lo ausente)
13. Todo crear poético es un cantar (Estado rítmico del pensar, ritmo, música)

14. Todo crear poético es un decir (Contar, narrar, nombrar, re-nombrar, trabajar con
metáforas: espejos rotos)

15. Todo crear poético es una fatalidad (amor fati)

16. Todo crear poético es un fragmento (in-acabamiento, horizonte, fragmentar)

17. Todo crear poético es un eternizar (supresión de tiempo y espacio)

18. Todo crear poético es un querer (Desear, cre[e]ar apasionado)

19. Todo crear poético es un delirar (Enloquecer, entusiasmo, éxtasis, posesión, manía,
locura…)

20. Todo crear poético es un pensar (pensar poético)

1. Inaugurar. “Pero lo que permanece lo instauran (fundan) los poetas” –Was


bleibet aber, stiften die Dichter– dice el recordado verso de Hörderlin. Los mundos, las
civilizaciones, las palabras, los mitos, las identidades, las lenguas y sobre todo el lenguaje que
habitamos lo fundan, lo instauran los poetas, sus tropos, sus metáforas, sus horizontes ónticos
y ontológicos.

Ellos dibujan, restauran, abren las puertas[170] de mundos y regiones del ser vedadas
o inexploradas. Y todo porque son ellos los que in-vocan lo nuevo, los que transitando por la
diferencia identifican nuevas especies para el zoológico de la realidad. Especies que tratan de
recubrir con palabras húmedas, porosas, pegajosas, con un juego de espejos y espejismos, con
redes de finísimos agujeros que parecen capturar una esencia hasta un futuro olvido o vaciado
de esa palabra (recipiente) elegida.

Se trata por tanto su hacer, su crear, su poetizar de un in-augurar, de un in-vocar[171],


de un decir primerizo, originario, y por originario originante, creador, donador de sentidos y
sendas. Un empalabrar des-cubridor, un decir inicial, un pre-decir[172] que irremediablemente
nos remite a un futuro nuevo. Fundar, instaurar, abrir mundos, inauguar mitos[173] con
palabras (nuevas) es el destino primario y fundacional del animal poético. Y todo porque
vivimos en un mundo hecho de palabras.

2. Inventar. La materia del hacer poético, su barro, son las imaginaciones, los
sueños, las fantasías… Construir mundos con sueños, habitar mundos y sentidos con fantasías,
poblar mitos con imaginaciones, vivir de ilusiones es el destino aceptado del poeta.

Nótese como el motivo esencial de la condenación de los poetas es precisamente el


trabajar con este material resbaladizo (el afirmarnos animales fantásticos –Das fantastische
Tier–, el afirmarnos shakesperianamente hechos de la materia de los sueños) y quizá el motivo
principal del olvido forzado de la esencialidad creadora del poetizar.
En buena medida este desprecio propio del racionalismo hacia el inventar, el no ver la
realidad[174], ha quedado marcado en el sedimento del decir popular y el haz negativo de las
palabras invento, imaginaciones, sueños, fantasías, ilusiones –vivir de ilusiones–. Todo poetizar
es por tanto un ocurrír-se-le al poeta, un acontecer de lo nuevo en la patria del poeta.

3. Hallar. Todo poetizar es un encontrar, un anunciar, un hallazgo. Frente al


buscar metódico propio del filosofar, del pensar, es el poetizar, el hacer poético encuentro,
don. En palabras de Zambrano, “el poeta tiene lo que no ha buscado y más que poseer se
siente poseído”[175]. Todo poetizar es asimismo un des-velar, un re-velar, un des-ocultar.

4. Des-cubrir. Todo poetizar es sacar de lo oculto, del no-ser, de la nada un ser,


un ente olvidado. Un retirar la sábana, la hojarasca que cubría un tesoro raro y olvidado.
Ocurre que en la mayoría de las ocasiones la sombra donde quedan estas regiones olvidadas
del ser es debida a la rigidez del lenguaje, a la violencia del concepto.

Mentir. Todo poetizar es un mentir (en el sentido no moral del término, aunque pueda
considerarse que la liberación de la máscara literaria supone una superación de la Voluntad de
Verdad y de la Voluntad de Virtud). Sólo el poeta que acepta el carácter esencialmente
apócrifo del mundo (Machado dixit), el que sabe que miente[176] puede descubrir, imaginar,
hallar, modelar, amasar, inventar la verdad[177].

5. El poeta así, animal mentiroso por excelencia, asume su oficio de fingidor[178], la


facultad del fingir heredada[179] de su estirpe, y rescata el lado olvidado de la ficción, de la
fictio, concebida como un hacer, un construir, un amasar, un modelar. Mentir para decir la
verdad es todo poetizar. Asumir la apariencia como apariencia[180], invertir el platonismo está
en la base del decir la verdad mintiendo del poetizar.

De este aceptar el mundo como ficción (quizá sin autor supremo)[181], de este mentir
consciente, asumido y lúcido nace la persona, la máscara que oculta nuestra verdadera alma.
Todo poetizar es por ello un en-mascararse y un decir profundo enmascarado pues “todo lo
que es profundo ama la máscara” (Nietzsche dixit).

6. Creer. Todo poetizar, comprendido como hacer originario, es un creer. Todo


crear originario es originante y por ello todo crear esencial (como todo decir esencial) inaugura
un creer (a veces olvidado), una fe, un diálogo, un viaje hacia lo sagrado, hacia los enigmas y
misterios del existir.

El poetizar y su parir está enraizado en un hacer primordial emparentado con lo


sagrado, con un seguir las huellas[182] de lo sagrado, por eso el poeta no puede asumir la
disolución del misterio[183] –meta aparente del querer saber del filósofo–. El poeta vive en
cierto querer no saber, en cierto saborear el misterio, en cierta afirmación de la imposibilidad
de que la Razón llegue al misterio. El poeta enseña la recuperación de una inocencia perdida,
es quien tiene en su sangre[184] los enigmas del uni-verso, quien cree en lo absurdo y lo
paradójico, quien inaugura una re-niñez.

El misticismo del poeta es el misticismo insospechado del niño[185], un no querer


saber que nos hace encontrar –conocer– el lado no transitado, la vereda no abierta de las
realidades primarias y enigmáticas del existir. El poeta alcanza las cumbres más altas para
contemplar y dialogar con lo sagrado y sus creaturas en las afueras de la realidad y re-velarlo
en su lenguaje esencial[186].

7. Habitar. “Poéticamente habita el hombre la tierra”, dice el celebrado verso de


Hölderlin remembrado por Heidegger. Y es que el habitar primerizo nace de un poetizar[187]
comprendido como originaria capacidad fundamental del construir. Y todo construir implica un
aprender a habitar el espacio creado, una poética del espacio. Así la raíz esencial que liga al
animal humano, fantástico, con el habitar es el poetizar, el crear mundos para sobre-vivir.
Todo poetizar es un habitar porque todo poetizar es un aprender a estar, a existir, a través de
la instauración de mitos esenciales que sirven de hogar.

8. Sentir. Del mismo modo cabe hablar del poetizar como un sentir, un palpar, un
pensar con la piel y los ojos. Un crear a través de una piel sensible y fina –casi inexistente–. El
poeta es esencialmente sensibilidad pensada. No es concebible un poetizar que no nazca de
una piel fina y repleta de heridas y cicatrices debido al roce con la realidad cruda, desnuda, aún
sin digerir.

9. Ver. Todo poetizar supone un ver esencial, un mirar esencial. El poeta es


esencialmente quien nos muestra una nueva manera de ver (mirar) el mundo. Todo inaugurar,
todo inventar, todo hallar, todo descubrir, todo mentir nace de una nueva forma de ver, de
unos ojos nuevos, infantiles que repararán en los recovecos inexplorados de la selva del
mundo. Recordemos aquí las palabras de Machado: “Siempre al mundo viejo –trabajo y fatiga–
el niño lo salva con sus ojos nuevos”.

Que los mejores poetas hayan sido ciegos en nada invalida esta proposición pues este
“ver esencial” del hacer poético es un ver que nada tiene que ver con los ojos del cuerpo sino
con un ver más profundo que es el “encontrar sentido”, el inaugurar / divisar sentido, con el
ver más alla[188].

10. Otrar. Así todo poetizar es un ver lo otro de lo que es. Un habitar la otredad
inaugurada (augurada). Es ésta, la alteridad, la región de indudable soberanía del poetizar.
Todo poetizar es un otrar, un quebrar la identidad, un conquistar la alteridad, un habitar
pluralmente una ficción instaurada, un aceptarse como teatro de máscaras.

Ésta es la esencia (ineludiblemente metafísica) que está en el origen de la tragedia y


del drama (pugna no resuelta entre unidad y pluralidad, identidad y alteridad, universalidad y
subjetividad). Todo poetizar asume este origen dramático-trágico (poblar todos los personajes
de un drama[189]) rompiendo la frontera entre identidad y diferencia (pues todo poetizar es
un pensar la diferencia). Todo ente será así esencialmente identidad, que a su vez es
diferencia[190].

El poeta no existe íntimamente, es un nadie[191], escenario vacío[192] por el que


transita lo otro y los otros. Existe exteriormente. Su yo es un tú esencial[193]. Todo poetizar es
un otrar, un estar fuera[194], un hacer excéntrico, un éxtasis, un extrañarse, un devenir (venir
a ser otro), un ser nadie para ser todos.
11. Dialogar. Precisamente por el tú esencial que oculta el yo poético, todo
poetizar es un diálogo, no solo entre identidad y alteridad, entre tú y yo, no sólo un hablar y un
escuchar entre identidad y pluralidad sino entre el que dice y el que escucha –lee– (el poema),
pero también entre el pensamiento y el sentimiento, por ello Hörderlin nos dice “desde que
somos un diálogo” –donde Heidegger remarca el un[195]– quizá porque nuestros dos grandes
instintos esenciales dialogan en nosotros comprendidos como individuos y como especie.

12. Recordar-Olvido. Todo poetizar es asimismo en cuanto “palabra esencial en el


tiempo” (Machado dixit) un recordar-olvidar, un re-membrar, un e-vocar, un con-memorar
(Andenken), un añorar, un ejercicio de nostalgia, un hacer presente lo ausente pasado y
futuro.

La nostalgia, el añorar es un conmemorar (trágico) la proximidad de lo lejano, de lo


ausente[196]. Un re-memorar es así un re-cobrar[197], un completar el yo con el otro
deseado.

Decir esencial en el tiempo y por tanto ejercicio de Memoria[198], pues somos tiempo
y por ello esencialmente memoria, pero también olvido, pues el olvido es otra forma de
memoria, un querer-no-recordar[199].

El poeta recuerda/olvida pero también nos recuerda o nos saca de un olvido. Re-cordar
es devolver al corazón a la memoria de una vivencia insospechadamente olvidada[200]. Toda
emoción verdaderamente poética tiene el sabor de un recuerdo.

Así el poeta que trabaja sobre la cuerda del tiempo mirando a sus dos extremos está
hecho de la misma sustancia que todo creador[201].

13. Cantar. Todo decir poético, originario, profundo, existencial es asimismo un


cantar. Un estado rítmico del pensar (Bernardo Soares dixit), un decir acunado por la música y
el ritmo concebidos como el medio catárquico, in-vocador, esencial que ayuda a destejer, a
des-cifrar[202] identidades y significados. El ritmo[203] devuelve al decir a su encuentro
original con la vida y con el decir sentido y vital, encarnado y universalmente subjetivo propio
del arte, expresión de lo sagrado a través de la música. Todo poetizar profundo es un canto de
(en) la existencia. “Canto es existencia (Gesang ist Dasein)”, dice Rilke, una vecindad
irrenunciable.[204]

14. Decir. Todo poetizar es un decir, un decir distinto y sobre lo distinto, sobre lo
nuevo. Se trata de un contar, de un narrar, de un nombrar (re-nombrar) de un decir lo
diferente a través del juego de espejos propio de la metáfora. La palabra poética, palabra
callada, que renuncia a decir especularmente, a decir directamente, sin intermediaciones de
imágenes, nos lleva a conocer a través de la metáfora. Por eso el decir poético es un decir
callado[205], pues trabaja en las cercanías del silencio. Es un decir callado que asume el
carácter metafórico del lenguaje, que conocer es simplemente “trabajar con la metáfora
favorita de uno”, en términos nietzscheanos, y que detrás del nombre siempre queda lo no-
nombrado[206].

Se trata de un poetizar distinto que inventa su propio lenguaje[207] que hace


consciente que cada palabra, cada poema, cada libro sólo es un conjunto de símbolos
muertos[208] si no se renacen a través de la voz. En definitiva, de un hacer “al servicio de una
callado decir distinto”, en términos de Heidegger.

15. Fatalidad. El poeta, como el rey, cumple su destino. Intermediario con lo


sagrado, con la región de lo que está por ser y por decir, su hacer es un hacer fatal[209]. Un
hacer que acepta su misión y que en buena medida nace en las cercanías de la experiencia de
la fatalidad. El poeta acepta el contagio propio de la poesía, incurable y sagrada
enfermedad[210], y por ello su hacer de Dios mortal crece en la aceptación de nuestra
limitación esencial.

16. Fragmento. Todo poetizar es un abrir inconcluso[211], un decir fragmentario,


inacabado, plural, múltiple. Un decir primitivo, callado, que abre las posibilidades del
acontecer y los fragmentos de lo posible, un horizonte diverso e inacabado, una pluralidad de
larvas de mundos. A este pre-decir propio del poeta llega el lector para acabar de decir a su
manera al re-crear el poema haciendo suyo un decir quizá nuevo.

17. Eternizar. La conciencia de la fatalidad propia de la poesía y su condición de decir


originario están enraizados en ser nosotros unos animales hechos de tiempo (recordemos de
nuevo el “palabra esencial en el tiempo” machadiano). Esperar[212] y des-esperar es nuestra
forma de ser, el tuétano de nuestro siendo, de nuestro existir. Y para salir de la des-esperación
y la des-esperanza, del dolor del tiempo está el poeta, quien es todo él una lucha agónica, un
luchar por matar el tiempo e “imponer la eternidad a la vida” (en feliz expresión de Juan
Ramón Jiménez).

Todo poetizar, como todo crear, es un querer salir del tiempo, un trascender el
tiempo, un eternizar. La universalidad subjetiva propia del arte, su dimensión de alteridad-
mismidad, de superación del yo, de la identidad, su carácter intemporal está íntimamente
ligado a este deseo de eternizar[213].

18. Querer. Sencillamente cabría decir que todo poetizar es un querer, un amar,
un desear, un dejar hablar a la Voluntad, un creer y un crear apasionado que conoce las dos
caras del pathos.

19. Delirar. En cuanto ver nuevo y por tanto ceguera vieja, todo poetizar supone
un desajuste con la realidad, ver lo que aún no es o no está, un enloquecer, una posesión,
μανία como decían los antiguos, un sagrado entusiasmo, ένθοσσιαμός, una posesión que
nunca calma, un salir de sí que trata de convertirse en decir equilibrado[214].

20. Pensar. Y finalmente, y en definitiva, todo poetizar es además de todo lo


anterior, un pensar, otra manera distinta de pensar, un pensar distinto, diferente, un pensar la
diferencia, un pensar lo diferente, lo otro. A este poetizar que piensa se le ha venido a llamar
pensar poético, sabiduría poética, conocimiento poético. Esta esencia pensante del poetizar
profundo y esencial ha sido velado y oscurecido por la Voluntad de Verdad pero es ésta una
época –la culminación de la caída de la filosofía moderna– clave en la recuperación de esta
verdad fundacional y del diálogo entre el poetizar y el pensar.
Vivimos una época propicia para desvelar[215] el carácter poético del
pensar y para aceptar que frente al aparente peligro inherente a la vecindad del poetizar, el
poetizar es aquél veneno que salva[216] al pensar huérfano y solitario. Y todo porque pensar y
poetizar están entretejidos desde el momento en que constatamos el carácter metafórico de
todo lenguaje. “Antes de que se piense ya tiene que haberse poetizado”[217] dice Nietzsche
en este sentido.

La lógica poética piensa la(s) diferencia(s)[218]. Su inventar, su descubrir, su inaugurar


es heterogeneizador[219], nace del contacto con lo otro frente al deseo homogeneizador del
filosofar que nace al abrigo de lo uno. La recuperación del diálogo entre pensamiento y
poesía[220] supone recuperar nuestra esencia y salvarnos de este olvido malicioso.

El arte es el lugar donde el ser y el lenguaje se separan, se destejen de nuevo por un


instante sin tiempo. El poeta desteje la symploké, el entretejimiento de palabras y esencias
(cosas) y convertido en el hombre –todos los hombres–, en nadie, como Ulises ante el cíclope
Polifemo, el yo que es el tú, el yo de todo un pueblo y una especie, se dispone a mirar, a ver, a
vislumbrar, de nuevo, lo originario, lo esencial, lo sagrado para tratar de dar(le) un nombre de
nuevo y así re-crearlo y re-creerlo, re-cordarlo y salvarnos de su añoranza, de su nostalgia.

Hace presente ese olvido, esa ausencia. La poesía es el lugar donde reina el poeta que
vacía de identidad al significado y al yo[221] y haciéndose ritmo, pare de nuevo la verdad del
ser, nuevos seres, nuevas alter-idades (nuevas edades, nuevas épocas, nuevos mundos),
nuevos entes (incluso a veces nuevos poetas, nuevos creadores de criaturas dentro de nuestro
yo –diálogo múltiple–).

El poeta así es el hombre que al mirar a lo sagrado descose las palabras esenciales
(cada palabra esencial es una cicatriz olvidada) y reblandeciendo esa herida (nacida de la
aceptación de la imposibilidad de adecuación de esencia y representación, de ser y lenguaje,
aceptando el carácter metafórico del lenguaje), invoca (canta) a través del ritmo y del juego de
espejos rotos del lenguaje una nueva realidad que llega de la nada[222], patria suprema del
poeta.

El poeta, criatura neumática y nefelibata, que asume la conciencia como fatalidad, la


locura de una esencia contradictoria (querer saber vs. querer no saber) acariciando (sintiendo)
las cicatrices y aprendiendo a ver como un animal, como un niño, como un hombre primitivo
bucea en la absoluta alteridad, en la otredad (quizá provisto del catalejo del Aleph borgiano).
Desde la alteridad, desde la absoluta heterogeneidad del ser, trae, halla, des-cubre, habita,
pre-dice, nombra una nueva id-entidad para el mundo como un partero del ser y su acontecer
originario.

Queda así esbozado y re-cordado el poetizar como el crear primario y originario de


todo crear.
Notas:

[169] “¿El pretendiente de la verdad? –¿Tú? así se


burlaban ellas–/No! ¡Sólo un poeta!/Un animal, un animal astuto, rapaz, furtivo,/ Que tiene
que mentir,/Que, sabiéndolo, queriéndolo, tiene que mentir:

Ávido de presa,/Enmascarado bajo muchos


colores,/Para sí mismo máscara,/Para sí mismo presa/Eso el pretendiente de la verdad?/¡No!
¡Sólo loco! ¡Sólo poeta!/Sólo alguien que pronuncia discursos abigarrados,/Que
abigarradamente grita desde máscaras de necio,/Que anda dando vueltas por engañosos
puentes de palabras./Por multicolores arcos iris,/Entre falsos cielos/Y falsas tierras, vagando,
flotando,/ ¡Sólo loco! ¡Sólo poeta!”, Friedrich Nietzsche, Poesía completa, Madrid, Trotta,
1998. p. 57.

[170] “El poeta (Dichter) parece estar abriendo


siempre puertas nuevas o mejores al conocimiento de la naturaleza y de las cosas humanas:
antes de que uno haya comprendido que lo que ahí con tanta excitación brilla es un fuego
fatuo, otro más que espejea engañando a los sentidos. Las comparaciones, las metáforas del
poeta, él no las propone como tales, sino como identidades nuevas, inauditas, mediante las
cuales parece abrirse el reino del conocimiento. Además cuanto menos firme sea lo que está
demostrado que es realmente verdadero en la naturaleza, tanto más fuerte será la influencia
que tenga el poeta, tanto más grande su arte de representar por el momento el papel de
investigador de los abismos de la naturaleza. La cuestión de hasta qué punto es verdadero lo
dicho por un poeta es una pedantería. Todo su valor reside en el hecho de que sólo por un
instante parece verdadero, y esto vale para todo lo que constituye su modo de ver el
mundo…”, Friedrich Nietzsche, Fragmentos póstumos, II, Madrid, Tecnos, 2008, p. 533.

V.O.: Der Dichter scheint fortwährend Zugänge zu einer


neuen oder besseren Erkenntniß von Natur und menschlichen Dingen zu eröffnen: bevor man
noch recht begriffen hat, daß was hier so aufregend winkt, ein Irrlicht ist, gaukelt schon wieder
ein anderes vor den Sinnen. Die Vergleichungen, die Metaphern des Dichters sind von ihm
durchaus nicht als solche gegeben, sondern als neue, bisher unerhörte Identitäten vermöge
deren ein Reich der Erkenntniß sich zu eröffnen scheint. Je weniger noch darüber fest steht,
was in der Natur wirklich wahr und erwiesen ist, um so stärker ist die Wirkung des Dichters,
um so größer seine Schauspielerkunst, zeitweilig den Ergründer der Natur zu repräsentiren. Die
Frage, wie weit etwas, das ein Dichter sagt, wahr ist, ist eine Pedanterie. Aller Werth liegt
gerade darin, daß es nur einen Augenblick wahr scheint, und dies gilt von seiner gesammten
Weltbetrachtung…”, NF, 1880, 3 [108] [Friedrich Nietzsche, Digital critical edition of the
complete works and letters, based on the critical text by G. Colli and M. Montinari, Berlin/New
York, de Gruyter 1967].
[171] “Desde esta superioridad, el poeta habla como
si invocara al ente por primera vez”, dice Heidegger en Introducción a la Metafísica (Barcelona,
Gedisa, 1995, p. 33).

V.O.: “Aus solcher Oberlegenheit spricht der Dichter


immer so, als werde das Seiende erstmals aus-und angesprochen”, Die Grundfrage der
Metaphysik, Vittorio Klostermann GmbH, Frankfurt am Main, 1983, p. 29.

[172] “El poetizar es el pre‐decir (die Vor‐sage), el


decir inicial, que acontece en propiedad como el favor de aquello que no es hecho y que no
puede ser calculado a partir de lo meramente presente y lo efectivo (Dichten ist die Vorg-sage,
die Vor-sage, die anfängliche Sage, die sich ereignet als die Gunst dessen, was nicht gemacht
und nicht aus Vorhandenem und Wirklichem je zu errechnen ist)”, Martin Heidegger, La
palabra, la significación de las palabras, en Das Wort / Die Bedeutung der Wörter”. Tomado de
Zur philosophischen Aktualität Heideggers, Bd. 3, “Im Spiegel der Welt: Sprache, Übersetzung,
Auseinandersetzung”, hsg. v. Dietrich Papenfuss u. Otto Pöggeler, Frankfurt/M: Klostermann,
1992, pp. 13‐16.

[173] “La invención del poeta puede convertirse en


un mito, si encuentra una fe generalizada (Die Dichter-Erfindung kann zum Mythus werden,
wenn sie verbreitet Glauben findet)”, Friedrich Nietzsche, Fragmentos Póstumos, II, op. cit., p.
412. NF 1878. 30 [57].

“Desejo ser um criador de mitos, que é o mistério mais


alto que pode obrar alguém da humanidade”. Fernando Pessoa, Páginas Íntimas e de Auto-
Interpretação, Georg Rudolf Lind y Jacinto do Prado Coelho (eds.), Lisboa, Ática, 1966, p. 100.

[174] “Lo característico de los poetas es no ver la


realidad. En vez de actuar, sueñan. Lo que ellos hacen son sólo imaginaciones. Al acto de
hacer se le llama en griego poíesis”, Martin Heidegger, Conferencias y artículos, Ediciones del
Serbal, Barcelona, 2001, p. 140.

V.O.: “Die Art der Dichter ist es, das Wirkliche


zuübersehen. Statt zu wirken, träumen sie. Was sie machen, ist nur eingebildet. Einbildungen
sind lediglich gemacht. Mache heißt griechisch Ποίησις”, en “...dichterisch wohnet der
Mensch...”, en Vorträge und Aufsätze, Vittorio Klostermann GmbH, Frankfurt am Main, 2000,
p. 192.

[175] “Por fidelidad a lo que ya tiene el poeta, desde


el comienzo no puede lanzarse hacia el invisible ser. Lo que él tiene, no ha precisado salir a
buscarlo, no se ha fatigado en su cacería, sino que se sintió cargado de algo que le angustia y le
colma, a la par. Posesión infinitamente azarante, como si excediera de las fuerzas humanas. Su
vivir no comienza por una búsqueda, sino por una embriagadora posesión. El poeta tiene lo
que no ha buscado y más que poseer, se siente poseído”, María Zambrano, Filosofía y Poesía,
FCE, Madrid, 2001. p. 41.

[176] “El poeta que sabe mentir, a sabiendas,


voluntariamente es el único que puede decir la verdad (Der Dichter, der lügen kann
wissentlich, willentlich, der kann allein in Wahrheit reden)”, Friedrich Nietzsche, Poesía
Completa, edición bilingüe, Madrid, Trotta, 2000, p. 146.

[177] “Se miente más de la cuenta/por falta de


fantasía/también la verdad se inventa”, Antonio Machado, Proverbios y Cantares, XLVI.

[178] “O poeta é um fingidor/Finge tão


completamente/Que chega a fingir que é dor/A dor que deveras sente”, Fernando Pessoa,
Poesias, Lisboa, Ática, 1942, p. 235

[179] “A herdada faculdade de fingir criou a Pessoa,


a figura atrás da qual nos escondemos, a figura que anda, pelo mundo, em mosso nome”,
Teixeira de Pascoaes, Verbo Escuro, París-Lisboa, Aillaud-Bertrand, , s/f, p. 40.

[180] “¡Cómo el arte es sólo posible como mentira!

Mi ojo, cerrado, ve en sí innumerables imágenes variables –éstas son producidas por la


fantasía y yo sé que no corresponden a la realidad–. Por lo tanto, creo en ellas sólo como
imágenes, no como realidades.

Formas superficiales. El arte contiene la alegría de


despertar una fe en virtud de las superficies: pero, ¿ciertamente somos engañados? Entonces,
¿cesaría el arte? El arte se funda en un engaño: ¿pero es que nosotros no somos engañados?
¿De dónde procede el placer por el engaño intentado, por la apariencia que siempre es
reconocida como apariencia? El arte trata, por lo tanto, la apariencia como apariencia, no
quiere propiamente engañar, es verdadero […]”, Friredrich Nietzsche, Fragmentos Póstumos, I,
Madrid, Tecnos, 2007, p. 463

V.O.: “Wie ist nur die Kunst als Lüge möglich!

Mein Auge, geschlossen, sieht in sich zahllose


wechselnde Bilder — diese producirt die Phantasie und ich weiss dass sie der Realität nicht
entsprechen. Also ich glaube ihnen nur als Bildern, nicht als Realitäten.
Oberflächen Formen. Kunst enthält die Freude, durch
Oberflächen Glauben zu erwecken: aber man wird ja nicht getäuscht? Dann hörte ja die Kunst
auf! Die Kunst legt es doch auf eine Täuschung ab — aber wir werden nicht getäuscht? Woher
die Lust an der versuchten Täuschung, an dem Schein, der immer als Schein erkannt wird?
Kunst behandelt also den Schein als Schein, will also gerade nicht täuschen, ist wahr” FN 1873
29 [17]

[181] “¿Por qué el mundo que nos concierne en algo


no iba a ser una ficción? Y a quien aquí pregunte: «¿es que de la ficción no forma parte un
autor?», ¿no sería lícito responderle francamente: por qué?”, Friedrich Nietzsche, Más allá del
bien y del mal, Madrid, Alianza, 2006, p. 64.

V.O.: “Warum dürfte die Welt, die uns etwas angeht —


, nicht eine Fiktion sein? Und wer da fragt: aber zur Fiktion gehört ein Urheber? — dürfte dem
nicht rund geantwortet werden: Warum?” Jenseits von Gut und Böse, p. 34.

[182] “Los poetas son aquellos mortales que,


cantando con seriedad al dios del vino, perciben la huella de los dioses huidos, siguen esa
huella y de esa manera trazan para sus congéneres mortales el camino hacia el cambio. Ahora
bien, el único éter donde los dioses son dioses, es su deidad, el elemento de este éter –en el
que aún está presente incluso la deidad– es lo sagrado”. Martin Heidegger, Para qué poetas,
México, UNAM, 2004, p. 18.

V.O.: “Dichter sind die Sterblichen, die mit Ernst den


Weingott singend, die Spur der entflohenen Götter spüren, auf deren Spur bleiben und so den
verwandten Sterblichen den Weg spuren zur Wende. Der Äther jedoch, worin die Götter allein
Götter sind, ist ihre Gottheit. Das Element dieses Äther, das, worin selbst die Gottheit noche
west, ist das Heilige”, Wozu Dichter, en Holzwege, Vittorio Klostermann GmbH· Frankfurt am
Main, 1950, p. 250.

[183] “El alma del poeta/se orienta hacia el


misterio./Sólo el poeta puede/mirar lo que está lejos,/dentro del alma, en turbio/y mago sol
envuelto”, Antonio Machado, Galerías, LXI.

“Destruir o mistério é com efeito a maior das


infâmias”, Mario de Sá-Carneiro, Cartas a Fernando Pessoa, vol. II, Ática, Lisboa, 1992, p. 154.

[184] “Tenho no sangue o enigma do universo”,


Fernando Pessoa, Fausto-Tragédia Subjectiva (texto establecido por Teresa Sobral Cunha;
prefacio de Eduardo Lourenço), Lisboa, Presença, 1988. p. 26.
[185] “El poeta es el que enseña a los hombres la
recuperación de la inocencia perdida” Vicente Fatone, Poesía y Filosofía, Buenos Aires,
Secretaría de Cultura de la Nación, Biblos, 1994, p. 38.

[186] “O poeta alcança os píncaros da Vida; e vem


depois contar, aos outros homens, a paisagem contemplada”, Teixeira de Pascoaes, Verbo
Escuro, París-Lisboa, Aillaud-Bertrand, s/f, p. 1.

“Porque los poetas son furtivos cazadores de hadas:


tienden en las afueras de la realidad redes de cristalinos hilos, que tejen para ellas una arañas
sentimentales”, José Ortega y Gasset, Espíritu de la Letra, Madrid, Alianza-Revista de
Occidente, 1986, p. 121.

[187] “El poetizar es la capacidad fundamental del


habitar humano”, Martin Heidegger, Conferencias y artículos, Ediciones del Serbal, Barcelona,
2001, p. 151.

V.O.: “Das Dichten ist das Grundvermögen des


menschlichen Wohnens.”, en “...dichterisch wohnet der Mensch...”, op. cit.,, p. 207.

[188] “Porque o poeta metaphysico é o que vê mais


Além n’um assumpto: o que do assumpto extrahe mais Além” Fernando Pessoa, BNP/ E3. pp.
151-72.

[189] Cf. “¿Pensáis que un hombre no puede llevar


dentro de sí más que un poeta? Lo difícil sería lo contrario que no llevase más de uno.”
Antonio Machado, Mairena, Madrid, Cátedra, vol. I, 1999, p. 190.

“Los grandes poetas tienen muchas personas dentro de


sí.” “Große Dichter haben viele Personen in sich.” Friedrich Nietzsche, “Vivir el yo como
universo es el secreto de los poetas”, “A-ţi trăi eul ca univers e secretul poeţilor” E.M Cioran,
Los poetas han hecho muchos poemas y muchos libros de poesías; pero no han intentado
hacer un libro de poetas Antonio Machado, O mais alto grau do sonho é quando criando um
quadro com personagens, vivemos todas elas ao mesmto tempo –somos todas essas almas
conjunta e interactivamente. Bernardo Soares.
[190] “Um ente qualquer é, pois, essencialmente
identidade que é distinção”, Fernando Pessoa, Textos Filosóficos, vol. I, Lisboa, Ática, 2006, p.
36.

[191] “Não sou nada/Nunca serei nada/Não posso


querer ser nada./À parte isso tenho em mim todos os sonhos do mundo, Fernando Pessoa,
Poesias de Álvaro de Campos, Lisboa, Ática, 1944 (1ª ed. 1993), p. 252.

[192] “Criei em mim várias personalidades. Crio


personalidades constantemente. Cada sonho meu é imediatamente, logo ao aparecer
sonhado, encarnado numa outra pessoa, que passa a sonhá-lo, e eu não. Para criar, destruí-
me; Tanto me exteriorizei dentro de mim, Que dentro de mim não existo senão exteriormente.
Sou a cena viva onde passam varios actores representando varias peças”, Bernardo Soares,
Livro do Desassossego, Lisboa, Assirio & Alvim, 2006, p. 256.

[193] “El Yo poético no es, como se suele creer, el Yo


del poeta, sino, casi siempre, ese yo común, de cada uno de nosotros […]. De ahí se desprende
también que, para el poeta, en todos sus libros Yo y Tú son la misma cosa, y es eso lo que se
debe buscar en los versos en los que el poeta habla del poeta”, H G, Gadamer, Poema y
diálogo, Gedisa, Barcelona, 1993, p. 51.

“No es el yo fundamental/eso que busca el poeta/sino


el tú esencial”, Antonio Machado, Proverbios y Cantares, Nuevos Cantares, XXXVI.

[194] “Todo arte requiere un «estar fuera de sí», un


έϰτασης: de aquí se pasa al drama, en la medida en que no volvemos a nosotros mismos, sino
que entramos en un ser extraño, en nuestro έϰτασης; actuando como si estuviésemos
encantados”, Friedrich Nietzsche, Fragmentos Póstumos, I, Madrid, Tecnos, 2007, p. 91.

V.O.: “Alle Kunst verlangt ein „außer sich sein“, eine


ἔκστασις; von hier aus geschieht der Schritt zum Drama, indem wir nicht in uns zurückkehren,
sondern in fremdes Sein einkehren, in unserer ἔκστασις; indem wir uns als Verzauberte
geberden” 1870 FN 2 [25].

[195] “Somos un diálogo significa siempre


igualmente que somos un diálogo”, Martin Heidegger, “Hörderlin y la esencia de la poesía”, en
Arte y Poesía, Madrid, FCE, 1999, p. 133-36.

V.O.: “Wir sind ein Gespräch, das bedeutet zugleich


immer: wir sind ein Gespräch”, Hörderlin und das Wesen der Dichtung, in Heidegger Lesebuch,
Vittorio Klostermann, Franfurkt am Main, 2007, p. 140.
[196] “La nostalgia [Sehnsucht] es el dolor de la
proximidad de lo lejano”, Martin Heidegger, “¿Quién es el Zaratustra de Nietzsche?”, en
Conferencias y artículos, Barcelona, Ediciones del Serbal, 1994.

V.O.: “Die Sehnsucht ist der Schmerz der Nähe des


Fernen”, “Wer ist Nietzsches Zarathustra?”, en Vorträge und Aufsätze, Vittorio Klostermann
GmbH, Frankfurt am Main, 2000, p. 107.

[197] “Donde quiera que haya nostalgia, se siente


una pérdida, pero también una sensación de otro tiempo a medias recobrada”, Friedrich
Nietzsche, Fragmentos Póstumos, vol. II, Madrid, Tecnos, 2008, p. 461. V.O.: “Überall wo
Wehmuth, wird ein Verlust empfunden, aber ein halbes Wiederfinden damaliger Empfindung”,
1879 FN 41 [25].

[198] “Somos nuestra memoria,/Somos ese


quimérico museo de formas inconstantes,/Ese montón de espejos rotos”, Jorge Luis Borges,
Elogio de la Sombra, en Obra poética, Buenos Aires, Emecé, 1989, p. 324.

[199] “… El olvido/es una de las formas de la


memoria, su vago sótano,/la otra cara secreta de la moneda”, ibid, p. 359.

[200] “Yo diría que el síntoma de un gran poeta es


contarnos algo que nadie nos había contado, pero que no es nuevo para nosotros. Tal es la
misteriosa paradoja que yace en el fondo de toda emoción literaria. Notamos que súbitamente
se nos descubre y revela algo, y, a la par, lo revelado y descubierto nos parece lo más sabio y
viejo del mundo. Con perfecta ingenuidad exclamamos: ¡Qué verdad es esto, sólo que yo no
me había fijado! Diríase que llevamos dentro, inadvertida, toda futura poesía y que el poeta, al
llegar, no hace más que subrayarnos, destacar a nuestros ojos lo que ya poseíamos. Ello es que
el descubrimiento lírico tiene para nosotros un sabor de reminiscencia, de cosa que supimos y
habíamos olvidado”, José Ortega y Gasset, op. cit., p. 121.

“La primera alegría que sentimos con un poeta es


cuando encontramos un pensamiento o una sensación que nosotros también tenemos…”,
Friedrich Nietzsche, Fragmentos Póstumos, II, Madrid, Tecnos, 2008, p. 745.

V.O.: “Unsere erste Freude bei einem Dichter ist,


einem Gedanken, einer Empfindung zu begegnen, die wir auch haben” FN 1881 10 [B25].

[201] “Los dioses no tuvieron más sustancia que la


que tengo yo. Yo tengo, como ellos, la sustancia de todo lo vivido y de todo lo por vivir. No soy
presente sólo, sino fuga raudal de cabo a fin. Y lo que veo a un lado y otro, en esta fuga (rosas,
restos de alas, sombra y luz) es sólo mío, recuerdo y ansia míos, presentimiento, olvido”, Juan
Ramón Jiménez, Conciencia sucesiva de lo hermoso. Antolojía, Junta de Andalucía, 2008, pp.
61-62.

[202] “La tragedia del poeta está en que ha sido


destinado a descifrar el mundo cantándolo”, Juan Ramón Jiménez, Obras Selectas, I,
Barcelona, RBA, 2005, p. 644.

[203] “Pensamientos en el poema. El poeta conduce


solemnemente sus pensamientos en el carro del ritmo:

habitualmente porque no pueden ir a pie”, Friedrich


Nietzsche, Humano demasiado humano, Akal, Madrid, 2001, p. 134.

V.O.: “Gedanken im Gedicht. Der Dichter führt seine


Gedanken festlich daher, auf dem Wagen des Rhythmus’: gewöhnlich desshalb, weil diese zu
Fuss nicht gehen können”, Jenseits von Gut und Böse [189].

[204] “Cantar y pensar son los troncos vecinos del


poetizar poetizar (Singen und Denken sind die nachbarlichen Stämme des Dichtens)”, Martin
Heidegger, Desde la experiencia del pensar/Aus der Erfahrung des Denkens, edición bilingüe,
Madrid, Adaba, 2005 pp. 36-37.

[205] “No sé con qué decirlo,/Porque aún no está


hecha/mi callada palabra”, Juan Ramón Jiménez, Segunda Antolojía Poética, Austral, Madrid,
1998, p. 339.

[206] “Detrás del nombre hay lo que no se nombra”,


Jorge Luis Borges, El otro, el mismo, en Obra poética, op.cit., p. 196.

[207] “El poeta verdadero inventa con las palabras


usuales un idioma distinto. Y es más verdadero cuanto más distinto sea su idioma, en verso y
en prosa”, Juan Ramón Jiménez, Obras Selectas I, op.cit., p. 645.

[208] “Un conjunto de símbolos muertos” en


términos borgianos, “una metáfora olvidada” en términos nietzscheanos.

[209] “No hay poeta más puro, es decir, auténtico,


que el poeta fatal”, Juan Ramón Jiménez, Obras Selectas I, op. cit., p. 641.

“El poeta fatal es el que cumple involuntaria y


voluntariamente su destino” Ibid, p. 643.

“Una poesía digna de ese nombre comienza por la


experiencia de la fatalidad”, Emile Cioran, Silogismos de la amargura, p. 30.
[210] “Y lo que sería peor, hacerse poeta, que según
dicen es enfermedad incurable y pegadiza”, Quijote, I, VI.

[211] “Pensamientos inconclusos. Así como no sólo


la edad adulta, sino también la juventud y la infancia tienen en sí un valor y en absoluto han de
estimarse solamente como pasos y puentes, así también tienen su valor los pensamientos
inconclusos. No se debe por tanto atormentar a un poeta con sutiles glosas, sino

contentarse con la incertidumbre de su horizonte,


como si el camino a diversos pensamientos estuviese aún abierto. Se está en el umbral, se
espera como cuando se desentierra un tesoro: es como si se estuviese a punto de hacer un
feliz hallazgo de profundo sentido. El poeta anticipa algo del placer del pensador ante

el hallazgo, de un pensamiento capital y nos hace tan


ávidos que nos precipitamos tras él; pero pasa revoloteando sobre nuestra cabeza y nos
muestra las bellísimas alas de la mariposa, y, sin embargo, se nos

escapa”, Friedrich Nietzsche, Humano demasiado


humano, op.cit., p. 139.

V.O.: “Nicht fertig gewordene Gedanken. Ebenso wie


nicht nur das Mannesalter, sondern auch Jugend und Kindheit einen Werth an sich haben und
gar nicht nur als Durchgänge und Brücken zu schätzen sind, so haben auch die nicht fertig
gewordenen Gedanken ihren Werth. Man muss desshalb einen Dichter nicht mit subtiler
Auslegung quälen und sich an der Unsicherheit seines Horizontes vergnügen, wie als ob der
Weg zu mehreren Gedanken noch offen sei. Man steht an der Schwelle; man wartet wie bei
der Ausgrabung eines Schatzes: es ist, als ob ein Glücksfund von Tiefsinn eben gemacht
werden sollte. Der Dichter nimmt Etwas von der Lust des Denkers beim Finden eines
Hauptgedankens vorweg und macht uns damit begehrlich, so dass wir nach diesem haschen;
der aber gaukelt an unserm Kopf vorüber und zeigt die schönsten Schmetterlingsflügel —und
doch entschlüpft er uns”, Menschliches, Allzumenschliches, 20

[212] “Porque, ¿cantaría el poeta sin la angustia del


tiempo, sin esa fatalidad de que las cosas no sean para nosotros, como para Dios, todas a la
par, sino dispuestas en serie y encartuchadas como balas de rifle, para dispararlas una tras
otra? Que hayamos de esperar a que se fría un huevo, a que se abra una puerta o a que
madure un pepino, es algo, señores, que merece nuestra reflexión. En cuanto nuestra vida
coincide con nuestra conciencia, es el tiempo la realidad última, rebelde al conjuro de la lógica,
irreductible, inevitable, fatal. Vivir es devorar tiempo: esperar; y por muy trascendente que
quiera ser nuestra espera, siempre ser| espera de seguir esperando”, Antonio Machado,
Mairena, I, op.cit, p.110.
[213] “La poesía es –decía Mairena– el diálogo del
hombre, de un hombre con su tiempo. Eso es lo que el poeta pretende eternizar, sacándolo
fuera del tiempo; labor difícil y que requiere mucho tiempo, casi todo el tiempo del que el
poeta dispone. El poeta es un pescador no de peces, sino de pescados vivos; entendámonos,
de peces que pueden vivir después de ser pescados”, Ibid, p. 121. Cf. “El poeta pretende, en
efecto, que su obra trascienda de los momentos psíquicos en que es producida. Pero no
olvidemos que es precisamente el tiempo (el tiempo vital del poeta con su propia vibración) lo
que el poeta pretende intemporalizar, digámoslo con toda pompa: eternizar. El poema que no
tenga muy marcado el acento temporal estará más cerca de la lógica que de la lírica”, Antonio
Machado, El Arte poética de Juan de Mairena en Obras Completas, vol I, Madrid, Espasa Calpe,
2005, p. 697.

[214] “A inpiraçao poetica é um delirio equilibrado


mas sempre um delirio”, Fernando Pessoa, Aforismos e afins, A & A. 2005, p 60.

“El jenio del poeta está en sostener esta exacerbación


de locura y dominarla al mismo tiempo con su razón” Juan Ramón Jiménez, Obras Selectas, I,
op. cit., p. 645.

[215] “Aún está velado el carácter poético del


pensar (Der Dichtungscharakter des Denkens ist noch verhüllt)”, Martin Heidegger, Desde la
experiencia del pensar/Aus der Erfahrung des Denkens. op.cit, pp. 22-23.

[216] “Tres peligros acechan al pensar: el peligro


bueno, y por ende saludable, es la vecindad del poeta cantor (Drei Gefahren drohen dem
Denken. Die gute und darum heilsame Gefahr ist in die Nachbarschaft des singenden
Dichters)”, Ibid p. 33.

“Pero donde está el peligro, crece también lo que salva


(wo aber Gefahr ist, wächst das Rettende auch)” dice el verso de Hörderlin.

[217] Cf. Friedrich Nietzsche, KGW VIII 10 [159].

[218] “Pensar es poetizar: la diferencia del


ser:/Poetizar en el comienzo la diferencia del ser/Es el pensar. El pensar, en cuanto hecho
propio del comienzo,/Es conmemorar;/Y el puro conmemorar/Es el pensar como/Pensar “de
la” diferencia del ser./Este pensar único es/La esencia del agradecimiento”, Martin Heidegger,
Pensamientos poéticos, Barcelona, Herder, 2010, p. 186.

V.O.: “Anfang und Andenken und Denken/Denken ist


Dichten das Seyn/Das anfängliche Dichten des Seyns/ist das Denken./Das Denken als an-
fängliches/Ist An-denken/das reine An-denken/ist das Denken als/Denken ‘des’ Seyns/Dieses
einzige Denken ist/Das Wesen des Dankes” Gesamtausgabe, Band 81, Gedachtes, Vittorio
Klostermann, Frankfurt am Main, 2007, p. 140.
[219] “Nuestra lógica pretende ser la de un pensar
poético, heterogeneizador, inventor o descubridor de la realidad”, Antonio Machado, Mairena,
II, op.cit, p. 207.

“El pensamiento poético que quiere ser creador, no


realiza ecuaciones, sino diferencias esenciales, irreductibles; sólo en contacto con el otro, real
o aparente, puede ser fecundo. Al pensamiento lógico o matemático que puede ser
homogeneizador […] se opone el pensamiento poético, esencialmente heterogeneizador”,
Antonio Machado, Mairena, I, op.cit, p. 145.

[220] “El diálogo entre pensamiento y poesía es


largo. Apenas ha comenzado (Die Zwiesprache des Denkens mit dem Dichten ist lang. Sie hat
kaum begonnen)”, Martin Heidegger, De camino al habla, p. 31.

“Tal es la hora conveniente destinada al diálogo (Das


ist die schickliche Stunde des Gesprächs)”, Desde la experiencia del Pensar/Aus der erfahrung
des denkens, op.cit, pp.18-19.

[221] Véase en este sentido la tesis básica de


Vattimo en Poesía y Ontología (Universidad de Valencia, 2003, p. 203 ss.) que anuncia el arte
como el lugar privilegiado de la negación de la identidad (y, por ello mismo, del acontecer de la
verdad) [ed. Italiana: Poesia e Ontologia, Milano, Mursia, 1967].

[222] “La realidad poética no es sólo la que hay, la


que es, sino la que no es, abarca el ser y el no ser en admirable justicia caritativa, pues todo
tiene derecho a ser, hasta lo que no ha podido ser jamás [...]. El poeta trabaja para que todo lo
que no hay llegue a ser. El poeta no teme a la nada”, María Zambrano, op. cit. pp. 22-23.

“Hablar de la nada se‐guirá siendo repulsivo y un sin-


sentido para la ciencia. En cambio, además del filósofo, puede hacerlo el poeta, y ciertamente
no porque en la poesía se trabaje con menos rigor —como cree el entendi-miento común—,
sino porque en la poesía (sólo me refiero a la auténtica y grandiosa) impera una esencial
superioridad del espíritu frente a toda mera ciencia. Desde esta superioridad, el poeta habla
siempre como si expresara e invocara al ente por primera vez”, Martin Heidegger, Introducción
a la Metafísica, Barcelona, Gedisa, 1995, p. 33.

V.O.: “Vom Nichts zu reden, bleibt für die Wissenschaft


allezeit ein Greuel und eine Sinnlosigkeit. Dagegen vermag dies auβer dem Philosophen der
Dichter -und zwar nicht deshalb, weil es in der Dichtung nach der Meinung des
Alltagsverstandes weniger streng zugeht, sondern weil in der Dichtung (gemeint ist nur die
echte und groβe) eine wesenhafte”, Die Grundfrage der Metaphysik, Vittorio Klostermann
GmbH, Frankfurt am Main, 1983 p. 29.