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Gregorio Enrique Molina García

MATRICULA: 101553

GRUPO: LH30

MATERIA: HISTORIA CONCEPTUAL E HISTORIA


CULTURAL
ASESOR: Dra. María Amparo Fernández López (Docente)

Actividad de aprendizaje 2: Historia Cultural


Chihuahua,Chih. 20/05/19
Johan Huizinga y la Historia de las Mentalidades

En los inicios de la historiografía, en la antigua Grecia, el oficio se centraba


en realizar una crónica de los eventos, es decir que describían principalmente
las guerras, los reinados, los acuerdos entre imperios, así como inventariar
los recursos implicados en estos sucesos por medio de la recolección de
testimonios que podrían o no ser verídicos en su totalidad. Se dejaba de lado
al hombre común y los efectos que los acontecimientos pudieran tener en la
sociedad. No es hasta la llegada del positivismo que el enfoque de la
historiografía se vuelve hacia las fuentes académicas para basar sus
investigaciones, con el paso de los años el método historiográfico va
evolucionando, desde una mera compilación de documentos históricos hasta
un estado multidisciplinario que incluya la metodología de otras ciencias y
aún más importante, la perspectiva de los individuo que conforman la
sociedad y dan forma a la cultura desde la que se originan los acontecimientos
que le dan forma, para sustentar las hipotesis surgidas de las investigaciones.
Este cambio de sujeto de estudio marca un importante antes y después, del
cual participan varios historiadores de la época, entre ellos las investigaciones
del holandés Johan Huizinga, este ensayo pretende abordar cual fue el papel
de Huizinga en el surgimiento de la historia de las mentalidades y en la
formación de la historiografía contemporánea respondiendo a las siguientes
interrogantes: ¿Cuál es el aporte del autor a la Historia cultural? ¿Cuál es el
enfoque metodológico desde el cual se está reconstruyendo el pasado?
¿Cuáles son los conceptos principales propuestos para entender el período
histórico estudiado? ¿Cuáles son los objetos-sujetos de investigación?

En su obra “El Otoño de la Edad Media” (1919) Huizinga estudia el Pathos de


la Edad Media, el Pathos es “lo que se siente”, “el sentimiento fundamental,
el modo de enfrentarse emocionalmente, es decir, por naturaleza, con la
realidad, el «estado del alma»” (1965, p. 285), por lo que considera que la
palabra “pasión” no es su significado primario. Como otros autores han
señalado, las pasiones griegas eran vistas como aquellas que padecemos,
que vivimos, en ese sentido son dadas por naturaleza. Mientras las pasiones
en el mundo moderno son interpretadas como fuerza, motor para hacer algo.
Por lo que el “pathos no depende de nosotros; al revés, somos nosotros
quienes, por lo menos en buena medida, dependemos de él, quienes nos
encontramos con él y en él” (1965, p. 286).

A diferencia de sus contemporáneos, Huizinga no realiza una cronología de


eventos, sino que realiza una investigación de los sistemas de símbolos que
originaban la cultura de la época y de los que se valían los artistas y escritores
de la Edad Media para representar la sociedad medieval, a pesar de que, de
acuerdo a la tesis del autor, esta representación difería completamente de la
realidad de la época. Este concepto de simulación es muy parecido al utilizado
por Baudrillard en su obra “Cultura y Simulacro”:

Cuando lo real ya no es lo que era, la nostalgia cobra todo su sentido.


Pujanza de los mitos del origen y de los signos de realidad. Pujanza de la
verdad, la objetividad y la autenticidad segundas. Escalada de lo verdadero,
de lo vivido, resurrección de lo figurativo allí donde el objeto y la sustancia
han desaparecido. Producción enloquecida de lo real y lo referencial, paralela
y superior al enloquecimiento de la producción material: así aparece la
simulación en la fase que nos concierne —una estrategia de lo real, de neo–
real y de hiperreal, doblando por doquier una estrategia de disuasión.
(Baudrillard, 1978, p.15)

La obra de Huizinga difiere de la tendencia de sus contemporáneos al prestar


atención a la formación de la cultura a partir del imaginario colectivo
enmarcado en un lugar, tiempo y circunstancias específicas. A mi parecer esa
es una de las principales aportaciones de Huizinga a la historia cultural, el
basar su investigación en la reconstrucción del pasado a partir de las obras
artísticas y literarias de la forma de vida en la Edad Media y la forma en que
la sociedad terminaba idealizando a través de estas, la realidad, al punto de
que generaban una cultura que a pesar de ser antagónica de la realidad de
la época servía como un faro para las expectativas y aspiraciones para la
continuidad de la misma. Serian estas mismas consideraciones que
posteriormente darán precedente a la historia de las mentalidades de la
escuela de Annales, que se basa en el estudio de los ideales e imaginarios
colectivos de las sociedades. El posicionar al hombre como origen de la
cultura y la historia y no a los eventos.
Huizinga desarrolla los conceptos de “Ideal Caballeresco” y “Amor Cortes”
como producto de tres conceptos principales para dar forma al proceso de la
idealización de la época en cuestión, el primero es el ascetismo o la negación
del mundo, la negación de los placeres mundanos a cambio de la promesa de
una vida mejor, esta primera parte tiene su origen en la interpretación
religiosa del trabajo que permeaba a la sociedad medieval, de esta manera
Huizinga reconoce el papel de la religión en la formación de la idiosincrasia
de la sociedad medieval, dentro de esta idiosincrasia se idealiza el papel del
caballero así como el papel de la guerra. El segundo es el perfeccionamiento
y mejoramiento del mundo para alcanzar la belleza, el cual está ausente en
el periodo de la Edad Media; el tercero al que llama “el país de los sueños”
que surge como un escape a la desesperación en donde se construye un
artificio accesible únicamente para las elites, es aquí donde los paralelismos
con el simulacro de Baudrillard toman más fuerza ya que según lo señala
Huizinga:

"Pero, ¿qué pasaba con la belleza cuando tiene contenido pecaminoso? La


divinización del cuerpo en el deporte caballeresco y en la moda cortesana, la
soberbia, la ambición de cargos y de honores, el engañoso e insondable
abismo del amor, como podría ennoblecerse y sublimarse todo eso, ¿que la
fe había condenado y repudiado? Aquí venia ese camino intermedio que
conduce al país de los sueños, revistiéndolo todo con la bella apariencia de
los antiguos ideales imaginarios. El intenso cultivo de la belleza de la vida en
las formas de un ideal heroico es el rasgo que enlaza la cultura franco-
caballeresca, desde el siglo XII con el Renacimiento". Huizinga (como se citó
en Ríos).

Es evidente que el objeto de estudio de Huizinga es la función de la cultura,


sus motivos, temas, símbolos, formas conceptuales, ideales, estilos y
sentimientos. El pathos y su papel en la formación de la cultura y como esta
a su vez afecta la formación del pathos, creando un circuito de símbolos que
son propios de una sociedad definida en un tiempo y un espacio únicos. Esto
con la finalidad de recrear de la manera más exacta la forma en que se
formaba la percepción del mundo de los individuos de una época especifica.

Así pues, a modo de conclusión, la obra de Huizinga nos lleva a los orígenes
de la Historia Cultural, en donde se le presta mayor atención a la idealización
que una sociedad tiene de sí misma dentro de su propio contexto espacial y
temporal, la importancia de estos temas se verá reflejada posteriormente en
la renovación de la historiografía como una ciencia social, enfocada cada vez
más en el papel de los individuos en la formación de la cultura y de su propia
historia, ideas que, de no ser por pioneros como Huizinga, habrían tardado
aún más tiempo en formar parte del repertorio epistemológico de la misma.

Bibliografía

Aranguren, J. L. L. (1965). Ética. Madrid: Revista de Occidente.

Baudrillard, J. (1978). Cultura y Simulacro. Barcelona, España: Editorial


Kairos

Ríos Espinosa, M. C (N/A). Johan Huizinga (1872-1945): Ideal Caballeresco,


Juego y Cultura