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Agrocombustibles: “no vemos posturas alternativas fuertes de


gobiernos latinoamericanos”
Existe una “gran fascinación” por parte de los gobiernos
03/07/2007 | Entrevistas
“desarrollistas y progresistas” de América Latina por la producción de
agrocombustibles, lo que facilita la “apropiación de los recursos naturales por parte de
las transnacionales” del sector, alerta el especialista argentino en materia energética
Pablo Bertinat.

“Lamentablemente no vemos posturas alternativas fuertes de gobiernos de la región”,


agregó en entrevista cedida a Radio Mundo Real. Bertinat es integrante de la organización
Taller Ecologista de Rosario y trabaja en el programa Conosur Sustentable.

El ambientalista participó la semana pasada en un encuentro en la capital ecuatoriana, Quito,


en el que organizaciones latinoamericanas que trabajan la temática de agrocombustibles
intercambiaron experiencias y discutieron sobre los impactos del desarrollo de estos
productos y las estrategias para enfrentarlo. También participaron en el encuentro
representantes de organizaciones africanas y asiáticas.

Bertinat se refirió a lo conversado en Quito con respecto a Brasil y Argentina, los principales
impulsores de los agrocombustibles en la región. Explicó que el caso brasileño es diferente al
del resto de los países latinoamericanos, porque allí es el propio gobierno el principal
interesado en la producción de alimentos con fines energéticos.

“Hay una aspiración por parte del gobierno brasileño de convertir al país en un proveedor
mundial de agrocombustibles en los próximos años. Brasil hoy es uno de los productores más
importantes de etanol y empieza a serlo en biodiesel”, dijo Bertinat. El etanol brasileño se
produce principalmente a partir de caña de azúcar y para el biodiesel Brasil usa como
materia prima los cultivos de soja, al tiempo que la palma africana producida en la zona de
la Amazonia gana cada vez más espacio en el sector.

En Argentina, y también en Brasil, el impulso a los agrocombustibles tiene fines de


exportación, principalmente al mercado europeo, Estados Unidos y Japón. Lo que hay en
Argentina “es una profundización de lo que ya existe con el modelo de sojización”, aclaró
Bertinat. Casi el 100 por ciento de la soja plantada en Argentina, que se usa entre otras
cosas para la producción de biodiesel, es transgénica.

“El peligro es muy grande” en ese país, alertó Bertinat. “Hay de 4 a 7 millones de hectáreas
probables para ser desmontadas y deforestadas para poner soja. Por un lado no se avanza
en la Ley de Desmonte que está en el Senado en discusión (y que busca controlar la
deforestación), y por otro lado se ve esta intención de producción de biocombustibles que
ejerce una presión sobre los territorios muy grande”, agregó el ambientalista.

Bertinat manifestó que en países como Colombia y Ecuador, que tienen el clima tropical en la
zona de la Amazonia, preocupa mucho el “levantamiento” de la selva para plantar palma
africana a fin de producir biodiesel. “Esto representa uno de los mayores peligros en los
países tropicales, ya que se sustituye selva tropical por un cultivo, con toda la pédida de
biodiversidad que esto significa”, explicó Bertinat.

Con respecto a Uruguay, el ambientalista dijo que en ese país hay algunos proyectos de
producción de etanol a partir de caña de azúcar. “El objetivo allí es suplantar la importación
de petróleo”, aclaró. Manifestó que es necesario “poder discutir en cada caso cuál es la
viabilidad del proyecto, la sustentabilidad, y buscar cuáles pueden ser las alternativas”.

Finalmente, Bertinat ratificó que “la celulosa puede ser una fuente de producción de
biocombustibles”, por lo que el avance de la forestación y la producción de pasta de celulosa
en Uruguay y Argentina preocupa especialmente, al igual que la experimentación con árboles
transgénicos en Brasil.