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martes, 20 de septiembre de 2016

RESUMEN CUENTO "LA CAMA MAGICA DE BARTOLO"


A continuación un resumen de este hermoso cuento. Puedes encontrar la versión completa en Internet en
versión PDF, tiene alrededor de 29 hojas, pero lo he resumido en 4 páginas aproximadamente. Espero les
guste. Al final también encontrarán la Evaluación para aplicar en clases.

Resumen cuento "La Cama Mágica de Bartolo", lo puedes utilizar para niños del primer ciclo de educación,
tercero o cuarto básico:

Autor: Mauricio Paredes.

El cuento trata de un niño llamado Bartolo, que tenía una cama, la cual de pronto comenzó a volar. Bartolo
nunca imaginó que su cama lo llevaría hasta la cordillera de Los Andes, hacia una ciudad secreta y
maravillosa donde conoció a algunos amigos: Oliverio, el zorro; quien hablaba graciosamente; a Pascual, el
conejo; Valentín el Puma y una niña llamada Sofía.

Bartolo era un niño como todos, iba a la escuela, jugaba, subía en las ramas de los árboles para cazar
lagartijas, corría, etc., volvía a su casa cansado, muy sucio y aunque a su mamá le molestaba, a él no le
importaba porque decía que si un día llegara limpio a casa a su mamá le podía dar un ataque y eso no le
gustaba porque quería verla saludable.

Una de las noches en que Bartolo se fue a acostar muy agotado, miraba el techo de su habitación y pensaba
mucho en las tantas cosas que le gustaría realizar, pero decía que para poder lograrlas tendría que vivir miles
de años, imaginaba también sus proyectos, lo malo, acotaba, es que de esa manera no sacaría nada, mejor se
puso a mirar fijamente el techo sin pensar ni parpadear por alrededor de algunos minutos, hasta que sus ojos
se irritaron. De repente, su cama comenzó a moverse, a ascender lentamente y en el cielo de la pieza aparecía
un agujero, al comienzo Bartolo se asustó al ver todo esto, pero después se puso muy feliz y se divertía
mirando la intemperie, hasta que pudo salir por ahí con su cama, volando como un cohete alejándose cada vez
más de su casa.

Bartolo se fue volando en su cama que lo llevó por las montañas, hasta aterrizar en la nieve, no podía creer lo
que estaba viviendo, estaba en la misma cordillera de Los Andes!!Bartolo tenía tanto frío que no quiso bajar
de la cama en ese momento, por lo que prefirió cobijarse y esperar un rato, hasta que se quedó dormido. Más
tarde, Bartolo despertó de un gran ruido, aún medio dormido pensó que había soñado. Cuando bajó de la cama
se dio cuenta que no fue un sueño, muy sorprendido no lo podía creer, era verdad!! -dijo-, estaba feliz, bailaba
y cantaba , todo era hermoso, más de lo que imaginó. Cuando sintió hambre, decidió ir a buscar comida y
subir a un cerro para observar. Grande fue su sorpresa cuando vio que al otro lado de la colina había una
ciudad fantástica, cesped, ríos y lagos; autos de colores, árboles con distintos frutos a la vez, las casas con
forma de reloj de arena y los habitantes eran conejos y zorros.
Bartolo bajó inmediatamente a la ciudad que lo dejó maravillado, en busca de comida. Paseaba por allí,
cuando de pronto, se le atravesó un zorro en motocicleta, tan rápido que lo pasó a llevar, dándose una vuelta
de carnero. El zorro le pidió disculpas por haberlo "trompetillado" con su "motosilueta" , así hablaba el zorro
de una manera extraña pero a la vez divertida, se presentó como el gran "Mermeladuque Roelzo", pero en
realidad se llamaba Oliverio. Fue así que mientras hablaba con Bartolo, el zorro lo tomó raudamente de un
brazo y lo llevó en su motocicleta, advirtiéndole que se sujetara muy bien. Siguieron conversando, hasta llegar
a una de las casas con forma de reloj de arena que además, eran transparentes, lo que le llamó mucho la
atención. En la casa vivían muchos conejitos: mamá coneja; papá conejo e hijos conejos, los que recibieron
muy amables a Bartolo. Fue allí que conoció al conejo Pascual (papá conejo) y contó lo que le había sucedido.
Posteriormente, Pascual recordó a Oliverio que debían salir rápido e invitó también a Bartolo, quien en un
comienzo no quería ir porque estaba preocupado por volver a casa y por su cama que ya no volaba, al parecer,
decía, estaba agotada, pero Pascual insistió diciendo que donde iban había una niña humana como él. Pascual
estaba intranquilo, le contó a Bartolo que tenían un gran problema y era que el sol ya no saldría al día
siguiente y nunca más, por eso necesitaban ayuda también de la niña llamada Sofía.

La aventura comienza primeramente, cuando van los tres, Pascual, Oliverio y Bartolo, apresuradamente en la
motocicleta, hasta llegar a un lago. Posteriormente el conejo Pascual pregunta a Bartolo si sabe hacer surf,
quien respondió que no, pero le hizo empeño, se dio cuenta que las olas no llegaban a la playa, sino que iban
al revés. Partieron rumbo al cometido, cada uno en una tabla de surf, al comienzo fue difícil para Bartolo,
pero luego se divirtió mucho, hasta que llegaron a una ciudad parecida a la que recién había conocido.
Llegaron a una casa, llamaron a la puerta pero no salió nadie. Justo cuando Bartolo se había desilusionado un
poco, sale una niña a saludar a Pascual y a Oliverio, entonces, todos se presentaron, ella se llamaba Sofía,
quien les dio a cada uno, leche y galletas para que se recuperaran del viaje. Enseguida, Pascual explicó a Sofía
que necesitaban de su ayuda, porque así como estaban las cosas, el sol no saldría a la mañana siguiente, lo que
a ella le pareció horrible y la dejaba muy nerviosa, pero decidida en resolver el problema, les dijo que primero
debían pedir ayuda a Valentín (el puma) y fueron en busca de él al fondo del Lagosinfondo. Mientras iban
nadando, Bartolo preguntaba a Sofía, cómo había llegado hasta ese lugar, le contestó que en avión, el cual se
cayó y no recuerda mucho, sólo que vio a su mamá abrazarla y luego despertó en la casa de Pascual, así, Sofía
fue contando su historia y Bartolo la escuchaba atentamente mientras se dirigían al fondo del lago.

Dejaron de nadar porque ya se aproximaban, todos debían zambullirse, Bartolo tenía miedo porque pensaba
que se iba a ahogar, Sofía le pidió que confiara en ellos, que respirara profundo y se sumergiera, que el
oxígeno no era necesario allí y que no le pasaría nada. Fue así que, efectivamente Bartolo quedó sorprendido
al comprobar que sí podía respirar y pronto llegaron a la ciudad, era como las otras que habían visto, pero
solamente la habitaban pumas, Bartolo no dejaba de asombrarse al mirar todo a su alrededor. Más tarde,
Pascual les dijo que debían buscar a Valentín y lo encontraron sentado en la Plaza principal de ese lugar,
conversando muy contento con otros pumas, al verlos los saludó muy gustoso, se fijó también en Bartolo,
pero Sofía se lo presentó diciendo que era su amigo, el puma contestó que si era amigo de ella también lo era
de él. Sofía explicó al puma todo lo que estaba pasando, le contó que la cosa andaba mal, porque el sol no
saldría el día de mañana y pidió su ayuda, ya que él era muy vigoroso y de gran carácter, Valentín le
respondió que como se iba a negar ante un ángel como ella, Bartolo se quedó pensando en lo que había dicho
el puma y estaba muy de acuerdo en que Sofía parecía un ángel. Mientras conversaban, el zorro comía y
comía junto a otros pumas, de tanto comer no se podía su cuerpo, tuvieron que amarrarle globos para que
subiera a la superficie, así, se fueron todos nadando, mientras Valentín ayudaba remolcando a Oliverio.

El momento de cumplir la misión se acercaba. También, se aproximaba la ocasión en que Bartolo sabría por
qué el sol no saldría mañana y debían salvar al planeta de quedarse sin este astro para siempre. Se prepararon,
Sofía, Valentín, Oliverio, Pascual y por supuesto Bartolo, todos vestidos con equipos de montaña, llevaban
morrales, linternas, zapatos especiales, etc. y comenzaron su caminata por los cerros. Cuando llegaron a la
cima de colina, Bartolo se sorprendió al ver que han llegado al lugar exacto por donde sale el sol todas las
mañanas y justo allí había un cráter gigantezco, se quedó mirando boquiabierto el tremendo orificio donde
había caído el meteorito. Así, enterándose del problema, Valentín los instó a resolver el dilema, fue entonces
que todos se propusieron empujar y tratar de sacar al meteoro que estaba entorpeciendo la salida del sol.
Comenzaron a empujar y empujar por todos lados, opinaban cómo podrían hacerlo, empujaron hasta quedar
muy agotados, pero la gran roca no se movía por nada. Pascual estaba muy preocupado y pensaba, cuando de
pronto, se le ocurrió que debían mover el meteorito desde el otro lado de la tierra, ya que el cráter era la salida
de un inmenso túnel que pasa por el centro del planeta y debían ir hasta allá para sacar al meteorito, pero la
cosa estaba muy difícil, una de las razones era que no alcanzarían a llegar antes que saliera el sol, a no ser que
fueran volando, en ese momento, a Bartolo se le ocurrió que podrían ir en su cama mágica, fue así que todos
contentos estuvieron de acuerdo en que era una excelente idea.

Ocurrido lo anterior, todos los amigos se dirigieron al lugar en donde había aterrizado la cama mágica de
Bartolo y subieron, Pascual el conejo; Valentín el puma; Sofía, la niña y el mismo Bartolo, pero Oliverio, el
zorro, no quería subir sin su casco y corrió a buscarlo, esto puso muy nerviosos a todos, al punto en que
pensaron dejarlo abajo si no se apresuraba. Bartolo intentaba concentrado hacer volar su cama, pero no
resultaba, sólo luego de rogar un buen rato y con eso dar tiempo para que llegara Oliverio de vuelta, quien
justamente llegó corriendo con la lengua afuera y de un gran salto subió a la cama. Bartolo volvió a
concentrarse junto a los demás amigos que también imploraban para que la famosa cama se moviera. Bartolo
con la angustia se preguntaba, ¿Qué pasaría si el sol no saliera jamás?, ¿Dormiríamos toda la vida?. Aburrido
de rogar tanto a su cama para que partiera, es que decidió hablarle bien fuerte, hasta que al fin salió volando
raudamente como un cohete. Todos se agarraron firmemente a la cama, miraban y miraban hacia todos lados
desde arriba, la ciudad y el mar. Valentín, el puma, observaba con mucha atención el horizonte en busca del
agujero en el océano, porque ya era tarde y el sol estaba a punto de ocultarse, de pronto advirtió, ¡¡Ahí está!!,
¡apurémonos!, luego, bajaron de piquero hacia la entrada del túnel que era un inmenso remolino en el centro
del mar, por suerte alcanzaron a entrar antes que el sol se pusiera, pero a medida que avanzaban, se tornaba
más oscuro el túnel y tuvieron que usar sus linternas, hasta llegar al otro lado donde estaba trabado el
meteorito. Aterrizaron suavemente, debían actuar rápido antes que fuera tarde para salvar al mundo, entonces
fue Valentín quien les dijo a todos que debían ponerse a trabajar para sacar al meteorito, empujaron mucho
pero ni siquiera se movió el bólido, después Oliverio les dijo que tenía una "mermelomática idea", quiso
decir, una gran idea!!, pero Pascual replicó, -ahora no-. Todos pensaban y daban ideas, Bartolo propuso
utilizar estalactitas (columnas con formas de conos, formados por residuos o soluciones químicas del
meteorito) para empujar, buena idea dijo Valentín y todos empujaron e hicieron palanca con las estalactitas
para tratar de sacar o correr al meteoro atascado, sin embargo nada pasó, sólo se quebraban las columnas,
viendo esto, Oliverio insistió con su idea diciendo que lo podía sacar en un santiamén. Nuevamente no le
hicieron caso al zorro y el puma, muy enojado le dijo, -no ves que estamos ocupados-, hasta Sofía un poco
nerviosa le pidió que no interrumpiera porque estaban apurados.

El sol otra vez estaba entrando por el túnel y el calor se hacía más cada vez. Sólo les quedaban diez minutos
para lograrlo antes que amaneciera. Así, con la desesperación, todos comenzaron a empujar nuevamente,
cansados y acalorados, cayeron rendidos. Bartolo estaba decepcionado y nunca pensó que todo sería así, hasta
quiso darle un abrazo a Sofía, pero no se atrevió. Luego, Oliverio como suplicando, insistió en que escucharan
su idea. Valentín y Pascual miraron un poco resignados y finalmente accedieron a la idea de Oliverio. El zorro
emocionado se acercó al conejo y al oído le contó su plan, lo encontró un poco disparatado, pero había que
intentarlo, era la única esperanza que tenían, de lo contrario, morirían derretidos y quemados por el sol en
pocos minutos. La idea era tomar la cola del puma y estirarla al máximo a una columna, de tal forma que
pareciera un elástico. Posteriormente, Oliverio se puso su casco y Sofía, Pascual y Bartolo, lo tomaron y
pusieron como si Valentín fuera una onda con elástico y Oliverio, una piedra o una gran bola, lo tiraron con
toda la fuerza hacia atrás para luego soltarlo, salió disparado directo al meteorito, el impacto fue estruendoso,
tanto que finalmente se despejó la salida del sol.

Todos corrieron a ver al pobre zorro que quedó enterrado en el meteorito. Luego de ayudar a Olivierio que se
repusiera del golpe, Bartolo inmediatamente lo felicitó por haber salvado al mundo, Sofía le dio un gran
abrazo, que lo hizo sonrojar, Pascual y Valentín también lo felicitaron. La niña Sofía contenta le dijo a
Bartolo que él también era un héroe y le dio un beso en la mejilla que lo dejó helado y pálido, no pudo decir
nada.

De esta manera, estos amiguitos volvieron a la ciudad en donde los habitantes se enteraron de la tremenda
hazaña y con gran emoción los esperaron con los brazos abiertos, especialmente se lanzaron sobre Oliverio
para felicitarlo, realizaron una linda fiesta en honor a los cinco aventureros héroes, había orquesta, postres, de
todo a lo largo del pueblo para el festejo; Pascual y Valentín contaban los detalles del viaje, los escuchaban
con mucha atención. Todo era alegría, hasta que llegó la hora en que Bartolo debía irse a su casa porque ya
llevaba dos días fuera de ésta. Aunque sus amigos le pidieron que se quedara, Bartolo no pudo hacerlo, luego
se despidieron, Sofía le dio una canasta con comida para el viaje, Bartolo la miró y le pidió que se fuera con
él, pero ella le respondió que no porque su familia era Oliverio, Pascual, Valentín y el resto de las personas
que allí vivían. Entonces, con mucha pena se despidió de sus amigos con un gran abrazo, subió a su cama y
emprendió viaje.

Bartolo abrió los ojos y ya estaba en casa, escuchó a su mamá, quien se acercó dándole un fuerte abrazo como
solo una madre lo puede dar, pero luego le dice que ya es hora de ir a la escuela y debía vestirse para ir a
clases, a la vuelta, ambos tendrían una larga conversación, entonces, partió corriendo al colegio, pensando en
su gran aventura, pero a la vez, sentía furia de pensar que nadie le creería. Al llegar a la escuela, se dio cuenta
que con tanto apuro, se le habían quedado los cuadernos en la casa, por lo que buscó y buscó en su pupitre
para ver si encontraba algo, pero no halló nada, estaba centrado en eso, cuando escuchó a su maestra decir que
había llegado una nueva compañera y se integraría a clases a partir de ese mismo día. Bartolo levantó
lentamente la cabeza y antes de que la profesora dijese su nombre, Bartolo exclama, -¡¡Sofía!!, casi se le sale
el corazón al verla. sí era ella, pensaba y se preguntaba, pero cómo, por qué y cuándo...pero eso ya era otro
cuento....Colorín colorado..

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