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Citas el concepto de la angustia, Alianza &&&

104- La Ética no se debe dejar perturbar por esa vana charlatanería que siempre está
diciendo que de nada sirve el que se exija lo imposible 48
104- Por lo tanto, el pecado solamente pertenece a la Ética en cuanto ésta llega a su
mismo concepto con la ayuda del arrepentimiento. 49
104- La idealidad de la Ética desaparecería 49-52??
105- Aquí vuelve a hallar la Ética nuevamente su puesto, en cuanto ciencia peculiar que
propone a la realidad como tarea la conciencia que la Dogmática tiene de la misma
realidad. Esta Ética no ignora el pecado, ni tampoco pone su idealidad en exigencias
ideales, sino que su idealidad consiste en la conciencia penetrante de la realidad, de la
realidad del pecado. (...) La Ética entra en acción tan pronto como el pecado se pone
realmente, y no deja de seguirle todos sus pasos. 54 y 57
106- La primera Ética encallaba en la pecaminosidad del individuo. Digamos que está
pecaminosidad –en tanto que el pecado del individuo se ensanchaba en el horizonte del
pecado de toda la raza- no podía explicarla la Ética, sino que las dificultades se hacían
mucho mayores y moralmente todavía más enigmáticas. En este punto interviene la
Dogmática y ayuda a la solución mediante el pecado original. La nueva Ética presupone la
Dogmática y con ella el pecado original; y gracias a ella ya puede explicar el pecado del
individuo, al mismo tiempo que propone la idealidad como tarea. Sin embargo, no hay
aquí un movimiento de arriba abajo, sino de abajo arriba. 54
106- La primera Ética ignora el pecado y la segunda Ética incluye en sus dominios la
realidad del pecado (...) 59
106- El pecado, una vez cometido, es una realidad injustificada. Es realidad y como tal es
incorporada por el individuo a la esfera de los remordimientos. Sin embargo, el
remordimiento no se torna libertad del individuo, sino que en relación con el pecado
queda reducido a mera posibilidad; con otras palabras, el remordimiento no puede abolir
el pecado, lo único que puede es entristecer se por el. El pecado avanza en el sentido de
su consciencia y los remordimientos le siguen paso a paso, pero siempre con un instante
de demora infranqueable. El remordimiento se impone a sí mismo la obligación de
contemplar lo que es horroroso de ver, pero a semejanza de aquel loco Rey Lear -«¡pieza
arruinada de la creación!»-, ha perdido las riendas del gobierno y solvente ha conservado
el poder de apesadumbrarse. 205-206
107- El arrepentimiento es la suprema contradicción ética; en parte porque la Ética, al no
exigir más que la idealidad, tiene que contentarse con constatar la llegada del
arrepentimiento; y, en parte, porque el arrepentimiento resulta dialécticamente ambiguo
con respecto a lo que tiene que suprimir. Esta ambigüedad sólo la suprime la Dogmática
por medio de la reconciliación , en la cual se esclarece el concepto del pecado original.
Además, el arrepentimiento retarda la acción, siendo esta última la propiamente
reclamada por la Ética. Por fin, el arrepentimiento no tiene más remedio que convertirse
en objeto de sí mismo, ya que el instante del arrepentimiento se convierte en un déficit de
la acción. 209
107- Por este motivo tenemos que considerar como auténtica explosión ética, llena de
energía y coraje, la de aquellas palabras del viejo Fichte cuando afirmaba que no había
tiempo para arrepentirse. 209
65- La esclavitud del pecado es una relación (...) forzada con el bien. 211
65- Porque lo demoniaco no se encierra en su clausura con alguna otra cosa que lo
acompañe allá dentro, sino que se encierra sólo; y en esto consiste la profundidad peculiar
de la existencia, a saber, en que la propia esclavitud se haga a sí misma prisionera. 220
65- Frente a los demonios inferiores y frente a los hombres de una naturaleza inferior -
que son los que no tienen intensamente desarrollado el conocimiento serio de Dios-,
siempre sale victorioso el que está herméticamente cerrado en sí mismo, y esto porque
los primeros no son capaces de resistir y porque los segundos están acostumbrados a vivir
inocentemente al día y con el corazón a flor de labio. Es increíble el poder que el
ensimismado puede llegar a ejercer sobre tales hombres, hasta hacer que al fin casi se
pongan de rodillas suplicándole una sola palabra que rompa el silencio agobiante. Pero
también indigna ver que se aplasta a los débiles de ese modo. 222
65- En cuanto se afirme lo eterno, empezará a ser lo presente una cosa distinta de lo que
quiere que sea. Se teme esta transmutación, y así es como le entran a uno angustias por el
bien. Un hombre puede negar lo eterno cuantas veces quiera, incluso en la misma hora de
la muerte, pero no logrará con ello quitarle totalmente su vida. 264
73-74- la seriedad, en cambio, es la originalidad adquirida del talante, su originalidad
defendida en la responsabilidad de la libertad (...) Esta originalidad del talante a través de
su desarrollo histórico manifiesta precisamente lo eterno de la seriedad, y es también la
razón de que la seriedad nunca pueda convertirse en hábito. (...) el hábito hace su
aparición en el mismo momento en que lo eterno desaparece de la repetición. Porque
siempre tendremos una sucesión y una repetición mientras se adquiera y se conserve la
originalidad propia de la seriedad; por el contrario, no tendremos más que un simple
hábito desde el momento en que falté la originalidad en la repetición. El hombre serio lo
es cabalmente por la originalidad con que se reincorpora a la repetición. (...) Un párroco
tiene que rezar todos los domingos y en voz alta las plegarias imperadas por la Iglesia (...)
más el fuego se irá extinguiendo poco a poco por este camino (...) Solamente la seriedad
es capaz de repetir lo mismo cada domingo de una manera regular y con la misma
originalidad. 259-260

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