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¿Qué cosas estás ignorando?

Cuando compré mi loro lo hice sabiendo que hablaría, porque sé que los loros pueden hablar,
me lo contaron y tuve la experiencia de tener uno y oírlo.
Supongamos que nadie me hubiera informado esa condición de loro, paso por una pajarería
para comprar un canario y veo este “canario” grande, verde, raro; me gusta y le pregunto al
vendedor si canta como un canario, pero como el señor es extranjero no entiendo lo que me
contesta; lo compro igual porque me gustan sus colores.
Lo llevo a casa, pasan los días y una mañana atiendo el teléfono como de costumbre y
escucho que el pajarraco dice: “¡Holaaa!” ¡No lo puedo creer! ¡Dijo Holaaa! ¡Habló! ¡El loro
habló! Lo voy a llevar a lo de Susana Giménez.
Muy entusiasmada, comienzo a hablarle y con el tiempo el bicharraco dice: “¿Cómo te va?”, me
llama por mi nombre y me pide la papa ¡¿No es increíble?!
¡No! Es lógico, es natural, solo que yo lo ignoraba.
¿Cuántas cosas estaremos ignorando para nuestro futuro asombro?
Te invito a que lo meditemos...
Publicado por Silvia Freire en 20:46