Você está na página 1de 5

METAPSICOLOGÍA

Mediante este gesto simbólico, el creador del psicoanálisis Sigmund Freud toma una decisión de cierto modo
histórica: inventar una palabra –“metapsicología”– para darle un nombre a la teoría fundamental del
psicoanálisis. Así pues, es efectivamente de la “metapsicología freudiana” de lo que se va a tratar aquí.
El lector ignorante del vocabulario propiamente psicoanalítico podría creer encontrar detrás de este término una
muy distinta “mercancía”, algo como una “parapsicología” o una especie de psicología de resonancia
metafísica. En realidad, como se verá, el neologismo acuñado por Freud fue utilizado paralelamente dentro de
perspectivas no solamente diferentes sino incluso radicalmente ajenas a la “ciencia” de los “procesos
inconscientes” (infra, pp. 10-11). Este carácter equívoco del término ha afectado probablemente a su
inteligibilidad, e incluso a su reputación. “Metapsicología”, término que fue certificado en una carta del 13 de
febrero de 1896 a Wilhelm Fliess, es al mismo tiempo la “piedra de toque” teórica del psicoanálisis y objeto de
una especie de desconfianza reverente de los mismos psicoanalistas, que sólo la emplean con extremada
precaución.
Freud compromete en todo caso aquí su identidad teórica –la del “freudismo”. El creador del psicoanálisis es
indisociablemente el primer “metapsicólogo”, y eso seguramente se deriva de su propio deseo: “Otorgo también
un mayor valor a mis inicios en la metapsicología”, declara en la misma carta en la que anuncia su decepción
respecto a la “escena primordial”, el 21 de septiembre de 1897 (Los orígenes del psicoanálisis, O.C. I, p. 301).
La metapsicología es el “núcleo” teórico del psicoanálisis, es incluso su otro nombre, su denominación un tanto
cuanto “esotérica”, pero por lo mismo distintiva. El psicoanálisis es un método de investigación de los procesos
inconscientes, un modo de tratamiento de las perturbaciones neuróticas y una serie de concepciones
psicológicas que tienden a la categoría de “ciencia” (“Psicoanálisis” y “teoría de la libido”), la metapsicología
representa la superestructura teórica de este conjunto. Podría verse en ella a una especie de hijo bastardo de la
“metafísica” y de la “psicología”, en tanto que se mantiene indefectiblemente en el horizonte de la ciencia, al
mismo tiempo que intenta acoger favorablemente a una forma de “transobjetividad”, precisamente porque “el
inconsciente” es un “objeto” que rebasa a la psicología en el sentido corriente. Es debido a que el psicólogo es
“rebasado” por el inconsciente por lo que es preciso crear una metapsicología, apta para tomarlo en cuenta.
Disciplina árida, es cierto, pero, como conviene señalarlo desde un principio, la carne de la metapsicología es el
“material” clínico. La metapsicología no es otra cosa sino aquello que eleva la experiencia analítica a la altura
de un saber.
Aquí llegamos a la fecunda paradoja de esta noción: se trata sin duda del “corazón” mismo de la teoría
psicoanalítica. Todos los conceptos psicoanalíticos mayores –en la elaboración al mismo tiempo móvil y
rigurosa que de ellos hizo Freud– representan especies de ese tipo que es el concepto metapsicológico. Pero este
término, que ha servido de “nombramiento” a esta ambición, especie de ideal regulador de la teoría
psicoanalítica, no ha sido objeto de una síntesis acabada. Aún más: sus definiciones han ido en evolución, de
modo que es esencial, para penetrar en la metapsicología, proceder a una (re)construcción de su definición,
archivando las sucesivas formulaciones que Freud ofrece en el transcurso de la génesis de su obra
Dado que el “inconsciente” es esa “hipótesis” que conviene introducir en la psicología que, en su concepto
tradicional, la excluye, es preciso entender que la psicología del inconsciente no puede ser sino una meta-
psicología. Freud suele utilizar con regularidad la expresión “psicología de las profundidades” para subrayar
esta dimensión subterránea de la investigación de los procesos llamados inconscientes.
Decir que la metapsicología es “la psicología del inconsciente”, no significa decir que ella se ocupa únicamente
del inconsciente. Resulta fundamental subrayar que ésta tiene, en un sentido, el alcance de una “psicología de la
normalidad” (véase infra, p. 107): así, es igualmente fundamental la respuesta que se diera al problema de la
conciencia. Pero es efectivamente “la hipótesis del inconsciente” lo que renueva la posición psicológica, de
manera que la metapsicología es el conocimiento destinado a extraer todas las consecuencias de “la hipótesis
del inconsciente” para una concepción de la psique. Cosa que él resume claramente en una intervención oral:
“El psicoanálisis posee un particular tipo de pensamiento psicológico que podría ser calificado de
metapsicológico. Ésa sería una consideración tanto de lo psíquico como de algo objetivo, una vez liberados de
las restricciones impuestas por las formas del pensamiento consciente” (8 de noviembre de 1911, en Les
premier psychanalistes. Minutes de la Société psychanalytique de Vienne, t. III, pp. 299-300).
Hipótesis o Puntos de vista Metapsicológicas

1. Hipótesis Económica

En el organismo existe energía psíquica limitada y la naturaleza trata de administrarla bien, pues sabe que no lo
puede todo. Unas veces cede el protagonismo a los impulsos positivos y otras a los negativos. Hay un
mecanismo regulador que permite avanzar. Si ese mecanismo se rompe y se gasta más de los que se tiene viene
el desajuste, es decir la enfermedad mental. Ese juego de impulsos y contraimpulsos ("catexias" y
"contracatexias" en lenguaje de Freud) es decisivo para el equilibrio.

ECONOMICO (adjetivo): Califica todo lo relacionado con la hipótesis según la cual los procesos psíquicos
consisten en la circulación y distribución de una energía cuantificable (energía pulsional), es decir, susceptible
de aumento, de disminución y de equivalencias.

‘Económico’ es el adjetivo correspondiente al sustantivo ‘energía’. Los conceptos y formulaciones económicas


se refieren a la distribución de energía, libido, catexias dentro del aparato psíquico. Esta energía puede
incorporarse a una estructura (energía ligada o limitada), puede moverse de una estructura a otra (energía libre),
o puede ser descargada en la acción (descarga).

ENERGIA: Suponemos que en la vida mental hay alguna clase de energía trabajando, pero no tenemos datos
que nos permitan acercarnos a un conocimiento de ella por una analogía con otras formas de energía (Freud,
Esquema del Psicoanálisis).
El concepto de energía fue creado por Freud para aclarar cambios de atención, interés y compromiso de un
objeto a otro o de una actividad a otra.
A la teoría clásica parece interesarle más la cantidad que la calidad de la energía: no interesa tanto qué tipo de
energía circula en el psiquismo, sino cuánto circula (CUANTO o quantum), a pesar de que el psicoanálisis no
tiene medios para medirla en un nivel cuantitativo.
La teoría clásica postula la existencia de energía psíquica, que se genera en el ello, que están en condiciones de
ser descargadas en acción, y de estar ligadas (vinculadas) a esas estructuras mentales que constituyen el yo.
Esquemáticamente, podemos decir que la energía sigue una secuencia de tres etapas:
a) ingresa en el aparato psíquico,
b) es transportada por el mismo, y
c) es descargada para retornar al equilibrio inicial, lo cual es una situación bastante ideal porque la energía suele
quedar ligada dentro mismo del aparato psíquico, a la espera de una descarga ulterior. En otras palabras,
primero hay un aumento de energía (cuando entra), y luego una tendencia a disminuir esa cantidad (cuando es
evacuada).
En relación con cada una de estas etapas, hay varios términos técnicos que aclaramos a continuación. Respecto
de del ingreso de energía al aparato psíquico, encontramos las ideas de suma de excitación y estímulo.

SUMA DE EXCITACION: Uno de los términos usados por Freud para designar el factor cuantitativo cuyas
transformaciones constituyen el objeto de la hipótesis económica. El término pone el énfasis en el origen de este
factor: las excitaciones externas y, sobre todo, las internas (o pulsiones) Tales excitaciones externas e internas
funcionan como estímulos:

ESTIMULO: Los estímulos son tanto internos como externos, siendo los primeros impulsos instintivos que
vienen de adentro del organismo pero que violan [irrumpen en] el aparato psíquico, y los últimos, impresiones
sensoriales derivadas del ambiente (Rycroft, 54).
En relación con la segunda etapa, encontramos la idea de inervación:

INERVACION: Término usado por Freud en sus primeros trabajos para designar el hecho de que cierta
energía es transportada a una determinada parte del cuerpo, produciendo allí fenómenos motores o sensitivos.
La inervación, fenómeno fisiológico, podría producirse por conversión de energía psíquica en energía nerviosa.
DESCARGA: Término económico usado por Freud que designa la evacuación hacia el exterior de la energía
aportada al aparato psíquico por las excitaciones, sean estas de origen interno o externo. Esta descarga puede ser
total o parcial.
Ejemplos de descarga son, las descargas emocionales en general y las actividades instintivas. Un AFECTO DE
DESCARGA es una emoción que ocurre cuando un impulso está siendo descargado, en contraste con el
AFECTO DE TENSION, que acompaña a la represión de un impulso.
En relación con el punto de vista económico, examinemos por último los principios metapsicológicos.

2. Hipótesis Dinámica
En física, la dinámica estudia el movimiento de los cuerpos en relación a las fuerzas que lo producen. De aquí
deriva la concepción dinámica freudiana: en el psiquismo se supone que actúan fuerzas, siendo especialmente
importantes aquellas que se enfrentan u oponen entre sí, generando el llamado conflicto.
Desde esta perspectiva los fenómenos mentales son el resultado de fuerzas en conflicto. El conflicto surge de
una oposición entre las fuerzas instintivas, o deseos sexuales y agresivos inconscientes, las defensas, en gran
parte inconscientes, que son derivadas del Yo, y los principios normativos o morales del individuo conscientes e
inconscientes. El síntoma es una "solución de compromiso" para resolver ese conflicto, y el mismo está
contenido entre las tres fuerzas.

DINAMICO (adjetivo): califica un punto de vista que considera los fenómenos psíquicos como resultantes del
conflicto y de la composición de fuerzas que ejercen un determinado empuje siendo éstas, en último término, de
origen pulsional (Laplanche, 100).
En relación con el punto de vista dinámico, están los conceptos de ‘conflicto psíquico’ y ‘represión’.
CONFLICTO: Oposición entre fuerzas aparente o evidentemente incompatibles (Rycroft, 41). Los conflictos
pueden ser externos, cuando se oponen una fuerza exterior y una fuerza interna del sujeto, y pueden ser internos
o intrapsíquicos, cuando se oponen internamente dos fuerzas.
Estos últimos son de especial interés para el psicoanálisis, y pueden ser calificados indistintamente como
conflictos internos, psíquicos o intrapsíquicos:
CONFLICTO PSIQUICO (o intrapsíquico): en psicoanálisis se habla de conflicto cuando, en el sujeto,
se oponen exigencias internas contrarias. El conflicto puede ser manifiesto (por ejemplo entre un deseo y una
exigencia moral, o entre dos sentimientos contradictorios) o latente, pudiendo expresarse éste último de un
modo deformado en el conflicto manifiesto y traducirse especialmente por la formación de síntomas, trastornos
de la conducta, perturbaciones del carácter, etc.
El psicoanálisis considera al conflicto como constitutivo del ser humano y ello desde distintos puntos de vista:
entre el deseo y la defensa, entre los diferentes sistemas o instancias, entre las pulsiones, conflicto edípico, etc.
En este último caso no sólo se enfrentan deseos contrarios, sino que estos a su vez se enfrentan con lo
prohibido.
Los conflictos intrapsíquicos se refieren a los que tienen lugar entre dos partes de la misma mente, en contraste
con el conflicto entre personas (Ejemplos son el conflicto entre impulsos instintivos (por ejemplo libidinal y
agresivo), o entre estructuras (por ejemplo yo y ello).

3. Hipótesis Topográfica

La primera preocupación de Freud, dentro del campo del psiquismo humano, fue el estudio de la histeria, a
través del cual llegó a la conclusión de que los síntomas histéricos dependían de conflictos psíquicos internos
reprimidos. Esto le hizo proponer su teoría que explicara el aparato psíquico y por esto hace una formulación
topográfica del psiquismo e incluye en él tres sistemas:
• El inconsciente es la parte más primitiva y originaria del psiquismo y al mismo tiempo la parte más próxima, a
las fuentes de las pulsiones. Es gobernado por los procesos primarios (ilógicos e intemporales) que contiene los
recuerdos, imágenes, sentimientos y deseos no accesibles a la conciencia. La represión es el mecanismo que
hace que los contenidos del inconsciente permanezcan ocultos. Es un sistema en constante evolución y cargado
de energía psíquica. Aquí, Freud ubica nuestras energías, nuestros instintos, que son de tanta importancia en
nuestro comportamiento. Lo inconsciente nunca puede llegar a hacerse consciente salvo en contadas
excepciones como cuando se relaja como en los estados de sueño, o cuando se la engaña.

• El pre-consciente que intermedia entre el inconsciente y el consciente, donde pueden acceder ciertos
contenidos. Comprende los pensamientos y vivencias que en un momento dado no son conscientes, pero que
pueden convertirse en tales, mediante un esfuerzo de atención. El preconciente contiene, por una parte,
elementos procedentes del inconsciente que progresan hacia la conciencia y por otra parte, por impresiones
almacenadas procedentes del exterior. Cualquier información que llegue a nuestro sistema perceptivo, aunque
luego sea reprimido, dejará de estar en el campo de la conciencia para pasar al preconciente, al mismo tiempo
que contenidos del preconciente pueden pasar al consciente sin ningún esfuerzo. Una de las funciones del
subconsciente es mantener una barrera represiva, que «censura» anhelos y deseos, para evitar el desagrado,
retrasar la descarga instintiva y lograr que la energía mental concuerde con las demandas de la realidad exterior
y los principios o valores morales y éticos con que cuenta toda persona.

• El consciente trata la parte del aparato psíquico más próxima al mundo exterior y se encuentra entre este y la
memoria. Es gobernado por los procesos secundarios(lógicos y racionales), que se identifica en gran parte con
el Yo y con el principio de realidad(ajuste al entorno). La conciencia debe ser considerada como un órgano
sensorial situada en el límite de lo interno y lo externo, capaz de percibir procesos de una u otra naturaleza. El
estado de vigilia sería la superficie externa de la conciencia. La consciencia es, en términos generales, un hecho
subjetivo que puede comunicarse por el lenguaje y la conducta. Todo lo consciente es aceptado y reconocido
como propio por el sujeto en el momento presente.

La base de la terapia psicoanalítica esta en traer de alguna manera al sistema conciente, los traumas que
quedaron atrapados en inconsciente porque fueron reprimidos.

4. Hipótesis Estructural

Estimaba que el aparato mental tiene tres niveles horizontales o estratos de diferente accesibilidad de sus conte-
nidos al nivel de la conciencia o de "darse cuenta". En esa estructura se halla el id (el ello), que es ante todo
corporal, que actúa de acuerdo al principio primario de gratificación inmediata o "principio del placer".
Otro componente es el Ego (el yo); es el que define la personalidad, a mitad camino entre las demandas
libidinales del id (el ello), y los frenos del superego (superyo), regido por el entorno. El ego (o yo) opera de
acuerdo al proceso secundario o "principio de realidad".
El tercer componente es el "Superego" (o superyo), que es el lugar o ámbito que alberga figuras de autoridad,
normas, imposiciones, leyes. Hay elementos que configuran el "yo ideal", (ideales positivos aprendidos de los
padres) y el otro es la "conciencia", formada por prohibiciones que limitan y generan temor cuando se rompen o
violan. Son las que más perturban el subconsciente con sus ráfagas de culpabilidad.

5. Hipótesis Genética

Alude esta expresión al modo como se generan en cada etapa de la vida del individuo los elementos que
configuran su fuerza vital. No hay mucho lugar en el psicoanálisis para la herencia, al menos en la etapa
fundacional.
Se ocupa del desarrollo evolutivo del sujeto, en concreto de sus procesos inconscientes. A este proceso
evolutivo se le denomina desarrollo psicosexual que va progresando en fases; fases que pueden alterase por
exceso o defecto de gratificación (nociones de fijación o regresión a una fase). La fase inicial, que ocupa el
primer año es la "oral" relacionada con las actividades de succión y chupar y con la zona erógena de la boca:
Los comportamientos adultos de fumar, beber, etc. se relacionarían con ella. Le sigue la fase "anal", segundo
año, donde el centro de gratificación es la zona anal y las actividades de retención y expulsión de heces. La
fijación en esta fase produciría síntomas como el estreñimiento, enuresis, o rasgos de conducta como la avaricia
o el despilfarro. La tercera etapa, la "fálica", entre los tres y cinco años, se relaciona con la zona erógena de los
genitales, y la superación de la misma se relaciona con la resolución del "Complejo de Edipo". La última fase es
la fase "genital" que se relaciona con la capacidad orgásmica y actividades de recepción y expresión de
sensaciones sexuales y afectivas agradables.

Bibliografía
Laurent, P. (2002). La Metapsicología. México: Siglo veintiuno editores, s.a. de c.v.