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A INTRODUCCION Ex todo el mundo, los gobiernos dominan la escena econémica, Sus gastos determinan la existencia del pleno empleo; sus im. uestos influyen en incontables decisiones; su politica controla 1 comercio internacional, y sus regulaciones interiores inciden en casi todos Ios actos econsmicos. No obstante, el papel que el gobierno representa en el mundo de la teoria econmica no responde en absoluto a este dominio. Bs cierto que en las distintas ramas de la economfa los més recientes teGricos han centrado provechosamente su atencién en el impacto del gobierno en las decisiones privadas y en la partic ipacién pblica en las magnitudes econémicas globales, pero es Poco lo que se ha avanzado hacia la formulacién de wna regla general, y a la vez realista, de compartamionto racional dal go Bierno, semejante a las que tradicionalmente sirven para definit el comportamiento de consumidores y productores, De ahi que “0 se aya conseguido integrar el gobierno y los sujetos privados fn una teorfa general del equilibrio, Nuestro objetivo es descubrir dicha regla de comportamiento _ dl gobierno democritico y definir sus consecuencias. No preter, demos con ello resolver todos los problemas que han frustrado el andlisis en este campo, pero confiamos en que abriremos el famino hacia la solucién de algunos y en que encontraremos "lita salida razonable a otros que son intrinsecamente insolubles, 1. SIGNIFICADO DE LA RACIONALIDAD EN EL MODELO A) ConcePto DE RACIONALIDAD EN LA TEORIA ECONOMICA Los economistas tedricos casi siempre han considerado las ecisiones como fruto de mentes racionales. Este tipo de simpli- 3 ficacién es imprescindible para poder predecir el comportamiento, ya que las decisiones adoptadas al azar o sin relacién mutua alguna no se ajustan a ningtin patron. Ahora bien: solo pueden reverse las acciones humanas que se ajustan a algiin patron, ¥ Solo pueden someterse a andlisis las relaciones entre esta clase de acciones, De ahi que los economistas hayan de suponer la existencia de algin orden en el comportamiento. "A priori no hay raz6n para suponer que este orden sea racio- nal, e§ devit, razonablemente dirigido al logro de objetivos pre- fijados. No obstante, la teorfa econdmica se ha construido sobre el supuesto de prevalencia de la racionalidad conscients, a pesar de las céusticas afirmaciones en contra de autores como Thorstein Veblen y John Maurice Clark, Como nuestro modelo se basa por definicidn en el comportamiento racional, adoptamos el mismo supuesto ! En consecuencia, podemos aplicar a é1 los métodos tradicio- nales de previsién y andlisis. Si el tedrico conoce los objetivos el sujeto de decisién, puede prever qué acciones emprenderd para lograrlo, Para ello, 1) calcula Ta trayectoria més razonable para llegar a dichos objetivos; 2) supone que seguird esa trayec- toria por tratarse de un sujeto racional. TEI anélisia econémico consta, pues, de dos fases principales: €l descubrimiento de los objetivos que persigue el sujeto de devi- ‘ign y el anilisis de los medios més razonables para conseguirlos, es decir, de los que exigen menor empleo de recursos escasos, Dentro de la primera fase, los te6ricos han tratado en general de reducir a uno todos los objetivos del sujeto econémico con el fin de encontrar una manera més eficiente de conseguirlo. Si se mantiene la posibilidad de objetivos multiples, los medios ‘apropiados para tno de ellos pueden ser incompatibles con otros, por lo que no eabe determinar una sola trayectoria que necesaria- TVéase nota 3, pig. 5. Nuestra definicién de racionalidad incluye el supuesto de que los hombres persiguen sus intereses directameste y sin ‘uiraces, avo en un caso conereto que estudiamos en el exp. 3. Un ande {isis del tego ea ue los hombres racionales ocultan sus preferencias puede ‘cavontrarse. en KeNvetm J. ARKOW: Social Choice and Individual Values (Nueva York: John Wiley and Sons, Inc, 1951), pég. 7. Al igual ave Kirow, prescindimos de los aspectos de “placer del juego", que a veces itera consigo la edopelia de decisiones, con la excepeiéa de algunos co- mentarios ocasionales. 4 ‘mente seguiré el sujeto racional de decisién. Para evitar este calle- jon sin salida, los tedricos postulan que las empresas aspiran a ‘maximizar su beneficio y los consumidores su utilidad. Cual- quier otro objetivo se considera una desviacién que puede afectar la trayectoria racional hacia el objetivo principal. En nuestra exposicién, el término racional no califica los obj tivos del sujeto, sino solo sus medios?, Asi se desprende de la efinicién de racional como eficiente, es decir, que maximiza el producto con un insumo dado o que minimiza el insumo para tun producto dado. Asi, pues, cuando los economistas hablan del hombre racional» no se refieren a aquel cuyos procesos mentales consisten exclusivamente en proposiciones l6gicas, al que carece de prejuicios o al que no se guia por las emociones. En el uso vulgar, todos ellos podriamos considerarlos racionales, pero la definicién econémica incluye solamente al hombre que aspira a sus objetivos de tal manera que, de acuerdo con sus conocimien- tos, usa la menor cantidad posible de recursos escasos por unidad de producto. Para aclarar la definicién veamos un ejemplo de comporta- ‘miento racional exclusivamente econémico. Supongamos que un ‘monje-ha.elegido.deliberadamente como meta el logro de unesta- do de contemplacién mistica de Dios® Para conseguirlo ha de Purgar su mente de toda Wdgica y bésqueda connciente del obje- tivo. Desde el punto de vista econémico esta purgacién es per- fectamente racional, pero habria que calificarla de irracional, 0 2En todo este estudio suponemos que la mente del sujeto de decisién ‘puede distinguir entre los medios y los fines. Aun evando pueda objetarse due los fines serdn modicados por el proceso de su obtencién, es preciso | audmitircierta separacién entre medios y fines para que el comportamiento fo resulte desorganizado ¥ sin sentido. Suponemos, pues, que todos los Sujetos de decision evalian las alternativas con las que se enfrentan de feterdo con su rolacign con los propios fines, aunque estos sean transito- Hos o medios a su vez para alg fin iltimo. Un estudio de este problema puede verse en WuLtiaM J. BAUMOL: Welfare Economics and the Theory ofthe State (Londres: Longmans, Green snd Co, 1952), pas. 121, a 5 Los objetives seleccionados deliberadamente no necesitan ser: 1) cons- ‘antcmente conscicates durante su perseeuciSn, 0 2) elegidos con absoluta “Gibertad. EI primer pusto se demuestra con el ejemplo del texto. El se tgundo puede demostrarlo el hecho de que los hombres busean deliberada- “mense, comida, a pesar de que el deseo de comer les es connatural. Asi Dues, i seleccién consciente se limita a veces a dar curso a instintes fun- ‘damentalmente inconscientes. al menos de no racional, de acuerdo con las definiciones no econé- ‘micas de la racionalidad. ‘Veamos otra definicién formal de la racionalidad econémica. Es racional todo aquel que se comporta como sigue: 1)-e5-capaz de adoptar una decisién siempre'que se'enfrenta con cierta gama ‘de opciones; 2) ordena todas las opciones con que se enfrenta de acuerdo con sus preferencias, de modo que cada una de ellas «3 preferida, indiferente o inferior a las demés; 3) su orden de preferencias es transitive; 4) siempre elige entre las opciones la de orden superior dentro de su escala de preferencias: 5) adopta la misma decisién siempre que se enfrenta con las mismas opcic- snes *, Todos los sujetos racionales de decisién de nuestro modelo, incluidos los partidos politicos, los grupos de intereses y los gobiernos, actian de acuerdo con estos criterios 1a racionalidad asi definida se refiere a procesos de accién, no a sus objetivos 0 su éxito en alcanzarlos. Es bien sabido que Ia planificacién racional produce a veces resultados muy infer res a los obtenidos por simple azar. Légicamente, es de esperar que a largo. plazo el hombre racional consiga mejores resultados, ceteris paribus, que & itracionaly-puesto. que los factores aleato- rios se compensan entre s{-y-la-eficiencia triunfa. sobre. la inefi- tiencia..No obstante, como en nuestro modelo no es posible con- tractar el comportamiento con sus resultados, inicamente apli= ccamos os calificatives racional 0 irracional a los procesos de accién, es decir, a los medios. Por supuesto, ciertos objetivos intermedios constituyen a su vez medios para fines ultimos. Po- demos juzgar de la racionalidad de los primeros, pero la valora- cién de los segundos sobrepasa el dmbito de nuestro campo. 'B) CONCEPTO RESTRINGIDO DE RACIONALIDAD EN EL, PRESENTE ESTUDIO ‘Sin embargo, aun cuando no podamos saber si los objetivos de un sujeto de decisién son racionales, hemos de conocerlos antes de decidir qué comportamiento seria racional para él. Por otra parte, al referirnos a dichos objetivos hemos de evitar la conclu- sién tautolégica de que todos los, comportamientos del hombre “Estas condiciones las deducimos del andlisis contenido en. los capi- tulos 1 y 2 de Anno, op. cit. | $00 racionales: 1) porque este siempre aspira a algiin objetivo; porque a su juicio, el rendimiento deberd ser superior al coste \iera puesto en. préctica, | __ Para obviar esta dificultad vamos a centrar nuestra atencién Ainicamente en los objetivos econdmicos y politicos de los distin: "ts individuos o grupos del modelo. Es cierto que al aislar estos | Abjetivos de los muchos que los hombres persiguen, procedemos de manera completamente arbitraria. Ast, p. ej, es muy posible "ge ciertos ejecutivos trabajen tanto porque disfrutan con su | abajo como porque con ello ganan mayor poder adquisitivo; | considerar, pues, real tnicamente este iltimo motivo esa la vez _ etténeo y arbitrario. Ahora bien: nuestro estudio trata de racio- alidad.econémica y politica, no de psicologia. Por-tanto, aun | Feconociendo Ia legitimidad e importancia de las consideraciones - psicoligicas en las ciencias econémicas y Politicas, prescindimos " snteramente de ellas, salvo una breve mencién en el capitulo 2 | __ Nuestro enfoque de las elecciones puede permitirnos ver como | funciona este concepto restringido de la racionalidad. La funcién _ Politica:de tas elecciones.en las democracias consiste, suponemos, 4 sl-gobiemo. Por tanto, en relacién con las elecciones _ solamente es racional el comportamiento que apunta a este obje- " tivo.y.n0.a, otro. Supongamos que determinado ciudadano, pre+ | feiss] yaslido A por-razones. pollticas, pero que su mujer se © pone de mal humor si no vota por el partido B. Fs perfectamente | | Facional para él personalmente votar por el partido B si considera — " midsimportante evitar el enfado de su mujer que la victoria de A, No obstante, en nuestro modelo dicho comportamiento. se con: _ sidera irracional. por recurrit a medics. politicos para fines-no politicos. | _ ASI, pues, no tomamos en consideracién toda la personalidad de cada individuo al examinar cuél es su comportamiento racio- fal. Prescindimos de la gran variedad de objetivos que persiguen | ss.distintos. actos, de la complejidad de sus motivos, del modo Gomo cada parte de su vida esta intimamente ligada a sus nece- sidades emocionales..En cambio, tomamos de la teoria econémica Ja. idea del consumidor racional. Paralelamente al | desacreditado homo economicus, tan vilipendiado por Veblen y "otros autores, nuestro homo politicus es el shombre medio» det | electorado, adano racional» de nuestra democracia modelo. _ Sipensamos que este hombre politico carece de certeza acerca 7