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Corrupción y reformismo, aliados de la antipatria

Socialismo y más socialismo contra el avance de la contrarrevolución


“No podemos permitir ni hoy, ni mañana, ni nunca la retrogradación de este proceso, no. No podemos
permitir la restauración del capitalismo, de la burguesía apátrida y del imperialismo en Venezuela, lo voy
a decir ya con Bolívar: “El impulso de esta Revolución ya está dado, nada ni nadie podrá detenerlo, lo
más que se podrá hacer es darle buena dirección (…) retrogradar sería el caos para todos...” Y termina
diciendo: “Debemos triunfar por el camino de la revolución, por ningún otro triunfaríamos...” Sólo por el
rumbo y el camino de la Revolución Bolivariana seguiremos triunfando, seguiremos venciendo, segui-
remos garantizando y construyendo la independencia nacional y el socialismo en Venezuela, y
convirtiendo nuestro país en una potencia para la vida, y contribuyendo a crear la gran potencia
Suramericana a Latinoamérica como una zona de paz”.

Hugo Chávez

En el marco del capitalismo no hay solución a los ingentes, urgentes y graves problemas
estructurales que históricamente han padecido los pueblos del mundo, los pobres, los
marginados, los excluidos: los proletarios, nuestro pueblo. Consciente como lo estaba de
ello, el Presidente y Comandante Insurgente Hugo Chávez en el año 2005 reivindica en
el Foro de Sao Paulo al socialismo como vía para la superación de los antagonismos
sociales y concretar la máxima bolivariana de lograr la mayor suma de felicidad posible.

En el año 2006, como candidato a la reelección presidencial, le plantea al pueblo que lo


reelija y apruebe su programa de gobierno, cuyo eje es la construcción del socialismo. El
pueblo lo acompaña. En el 2012, ya con mayor claridad, presenta ante los hijos de Bolívar
el Plan de la Patria como programa de transición socialista, como instrumento del No
Retorno a la restauración capitalista. Los pobres lo ratificamos: Nos resteamos con él.
Dos semanas después de nuestra victoria se produce el llamado Golpe de Timón, que no
es sino una profunda autocrítica a las deficiencias, incapacidades y desviaciones de la
gestión de gobierno que afectaban el avance del proceso revolucionario y exige a sus
ministros la corrección del rumbo, acelerar el desarrollo de la construcción del socialismo
mediante el impulso al poder popular. Al mismo tiempo ordena: “Nicolás, te encomiendo
esto como te encomendaría mi vida: las comunas, el estado social de derecho y de
justicia”. Esto, y no otra cosa, es lo que se le instruyó al camarada Maduro y a los jefes
del PSUV que hicieran.

Con el magnicidio de nuestro Líder y Comandante Insurgente Hugo Chávez, el


imperialismo decidió profundizar la agresión contra Venezuela y ejecutó un plan que solo
podía tener éxito sin su presencia -factor aglutinador y cohesionador de primerísimo
orden de los patriotas y revolucionarios-, en un momento de debilidad política y
emocional, en medio de un escenario de incertidumbre.

Pero ante el asesinato de nuestro Líder, los dirigentes de la revolución se hicieron los
Shakira, no cumplieron lo ordenado en el Golpe de Timón y en abril de 2013 comenzó el
desmantelamiento de la propuesta anticapitalista, pues los “chavistas” reaccionarios, la
derecha endógena, los del “nido de alacranes” advertido por el general Alberto Müller
Rojas, venían moviéndose en la sombra e impusieron la línea conciliadora: la burguesía
apátrida, encabezada por el trimaldito Lorenzo Mendoza, y la oposición política, entran
a Miraflores sin echar un tiro y en cadena nacional le dicen al Presidente Maduro lo que
tiene que hacer. Los muertos de la arrechera de Capriles se olvidaron. Lo mismo pasó con
los muertos del genocida Leopoldo López. No importa, lo importante es la paz. Los
enemigos del pueblo le ven la costura, la debilidad; arremeten. La burguesía se atrinchera
donde es más fuerte: el control y monopolio del aparato económico-financiero, industrial
y productivo, además de los sistemas de distribución. La agresión continúa.

Es a partir de ese dominio de la oligarquía de los medios de producción y distribución


privados y sus aliados a lo interno del Gobierno que se monta toda la estrategia imperial
de la guerra de agresión, diseñada por el Comando Sur en su Operación Freedom I y II.
Ésta se acentúa con el decreto injerencista de Obama y se acelera con la llegada al poder
del fascista-racista de Trump, claros representantes imperiales. Pero esta guerra no es solo
económica. También lo es mediática, diplomática, de cerco y saboteo económico
financiero y comercial; violencia de calle, terrorismo y sicariato político, control de
territorios; delincuencia y pranato. Enumerar todos los ataques al pueblo sería una
ociosidad. La lista es larga, el pueblo la conoce; más aún: la sufre, la resiste.

En fin, creer que nada más se trata de una guerra económica es ver de manera parcial, de
pocas miras, que estamos ante una verdad incontrovertible: Es una guerra
intervencionista, de agresión imperial, en pleno desarrollo, con sus niveles y escalas de
confrontación; es una guerra que pone en evidencia la contradicción imperio-Patria,
burguesía-movimiento obrero-popular-comunal, contrarrevolución-revolución socialista.

En vista de esto, denunciamos que la agresión del Pentágono y la oposición antinacional


contra Venezuela está causando un profundo daño en el pueblo: desasosiego,
desesperanza y una frustración que se acrecienta frente a la impunidad con la que actúan
todos los factores económico-comerciales negativos a los que nos enfrentamos a diario
en la calle. Todos ellos ligados directa e indirectamente a las grandes mafias
empresariales como Fedecámaras, Conindustria, Consecomercio, ANSA, Asociación de
Supermercados Chinos, narcotráfico, la dividida MUD-AN y sus operadores políticos,
altos y no tan altos oficiales de la FANB involucrados en esta guerra contra el pueblo. En
síntesis, cada sector, con sus niveles de corresponsabilidad criminal, tributan en favor de
la estrategia imperialista de aniquilar el legado de nuestro Líder, el Comandante
Insurgente Hugo Chávez.

A pesar de este escenario de guerra en curso, no se toman medidas que reconecten al


pueblo con la vía socialista. Al contrario, se buscó una alianza con una supuesta burguesía
honesta, productiva, no golpista. El gobierno bailó pegao en el fulano Consejo Nacional
de Economía -en esencia, conformado por factores económicos enemigos del movimiento
obrero y del socialismo- que presenta una Agenda Económica Bolivariana con 15 motores
que terminaron como el motor del derechista Allup. Se les financia y el resultado es el
mismo: la burguesía se apropia de las divisas del pueblo, no importa los alimentos ni las
medicinas: nada produce. Con las divisas solo hace dos cosas: 1. Genera fuga de capitales,
los migra a los bancos gringos y off-shore; y 2. Las revende al precio del dólar criminal.
Todo esto lo ejecuta en connivencia de funcionarios de Cadivi-Cencoex-Dicom, que,
corruptos, al fin y al cabo, se enriquecen de la noche a la mañana.

En el fondo de esto, ¿qué es lo que subyace? Pues bien, que los EE.UU., las burguesías
segundonas de Europa y Latinoamérica, sus criados y serviles nacionales, no descansarán
hasta alcanzar sus objetivos:

1. Someter a nuestro pueblo a las más miserables condiciones de vida;


2. Sembrar en el imaginario popular la idea de que la gesta independentista de
nuestros libertadores, héroes y heroínas, son solo ilusiones que pertenecen al
pasado.
3. Imponer la matriz de que el socialismo del siglo XXI es un fracaso; por tanto, la
Revolución Bolivariana de nuestro Líder y Comandante Insurgente Hugo Chávez
y de los hijos de Bolívar solo es un accidente histórico, de allí su fracaso.
4. Imponer su neocolonización, su hegemonía imperial, sin importar el costo en
sangre para nuestro pueblo, para adueñarse de las grandes riquezas materiales del
país (oro, petróleo, coltán, torio, agua, uranio, entre otros). Aplicación de la
doctrina imperialista de “América para los americanos”.

CÓMO ENFRENTA EL GOBIERNO BOLIVARIANO LA GUERRA DE


AGRESIÓN

El Presidente Maduro ha estado al frente del combate a la guerra económica. Ha hecho


notables esfuerzos, No detallaremos todo su accionar. Éste ha sido muy importante. Sin
embargo, la conclusión es clara: Nada resulta. ¿Cuál es la razón de ello? No se puede
derrotar al capitalismo con más capitalismo, ni con los burgueses amigos y bonachones,
ni con aumentos de salarios de 3.000 bolívares diarios (no alcanzan ni para pagar el
pasaje). La vida social la han bonificado. Todo lo que se crea tiene fines netamente
electoreros y de control social. Los CLAP fracasaron; las razones son conocidas. Los
consejos comunales son apartados y las UBCH junto al jefe de CLP pasan a ser aparatos
impuestos al pueblo, en su mayoría nombrados a dedo. La “democracia interna” es
sustituida por el dedo, el amiguismo y por el cuánto tienes o qué me das, de qué grupo
eres. La democracia participativa y protagónica se redujo a la cooptación. La crítica
militante es acusada de agente de la CÍA o de traidor (verbigracia, la acusación de Pedro
Carreño a Frasso y a Ana Rosa Ocando en Encendidos).

En medio de esto, se enarbola una política de protección al pueblo basada en aumento


salarial, bono de alimentación, tarjetas y bonos bonos bonos y más bonos de guerra
económica, pensiones, bolsas CLAP, chamba juvenil, carnet de la patria… ¡Bienvenida!
Consecuencia inmediata: los especuladores la vuelven polvo cósmico. Lo único que se
sostiene de pie es la GMVV, debido a que mantiene el mismo formato de ejecución
diseñado por nuestro Líder y Comandante Insurgente Hugo Chávez.

La política de protección social del Gobierno se parece al boxeador que, arrinconado por
su oponente en una esquina dándole una andanada de coñazos, solamente atina a lanzar
un golpe a ver si llega al final del round. En el lance, el golpe se convierte en un bono.
A la burguesía y sus bienes de capital, a la propiedad burguesa la han sacralizado, la
hicieron intocable.

Mientras tanto, Pascualina Cursio ha puesto al desnudo toda la trama de la “guerra


económica”, incluyendo el inagotable financiamiento al maldito burgués, explotador y
contrabandista Lorenzo Mendoza y sus empresas y a otros grandes bachaqueros
corporativos ligados a las transnacionales. Luis Enrique Gavazut tiene la lengua seca de
tanto explicar la dinámica monopolista de las industrias, economía y finanzas y cómo ésta
acciona contra el pueblo. Luis Britto García ha alertado sobre la involución del proceso y
los contrabandos ilegales en la CRBV y en la ANC que solo benefician a las
transnacionales. Julio Escalona prácticamente habla solo. Nadie les para en el Gobierno.

Detrás de todo esto se intenta montar una nueva leyenda urbana sobre la base de una
nueva épica en la creencia de que el Presidente Maduro ha enfrentado vainas más arrechas
que nuestro Comandante Insurgente Hugo Chávez. No lo creemos. Se abre el debate. De
lo que sí estamos seguros es que el socialismo en la nomenclatura del Gobierno y del
PSUV es solo retórica; que hoy más que nunca se ha instalado un modelo de liderazgo
que tutela al poder popular y al mismo tiempo lo niega; quieren convencernos de que no
se trata de una confrontación clasista, que el problema es el presidente de la Asamblea
Nacional de turno y el bodeguero y el bachaquero de la esquina que especulan, que no se
trata de un modelo de dominación-explotación, sino de un grupito de empresarios que no
quieren al pueblo. Ayer Obama, hoy Trump.

En síntesis, la actual dirección política del proceso bolivariano no está ganada para la
confrontación directa con el capital y sus representantes en aras de una revolución
socialista genuina. Tal cosa implicaría:

1. Renunciar a los privilegios que se han forjado de manera fraudulenta mediante la


apropiación de la renta petrolera, de las importaciones, del control absoluto de
Cadivi-Cencoex-Dicom y la financiación de empresas de maletín, de su retórica
acomodaticia, apartando a las y los camaradas que no se prestan a seguir
ciegamente líneas políticas a contravía del Legado de nuestro Comandante
Insurgente Hugo Chávez.
2. Confiscar, nacionalizar y socializar los bienes de los apátridas.
3. Hacer a un lado a los factores de la derecha más rancia que les sirven de espejo
para mantener un aparente enfrentamiento, que siempre es resuelto en sus mesas
de diálogo y de acuerdos.
4. Romper con los enroques y el nepotismo de funcionarios en los altos cargos de
gobierno, que no es sino el reciclaje de la ineficiencia y la compra de lealtades.
5. Tomar decisiones drásticas contra los corruptos civiles y militares.

En esa línea de acción oficial, el que siempre pierde es el pueblo, que pone las lágrimas
y los dolores, que pone los muertos y los heridos, el estómago y el bolsillo, que resiste,
que resiste porque lo aprendió con nuestro Líder y Comandante Insurgente Hugo Chávez,
porque lo heredó de Bolívar, Sucre y Zamora, porque se ha fraguado esa resistencia en
los combates que dio en los 40 años del bipartidismo servil; y desde 1999 en la calle, en
las reuniones, en las asambleas comunales, en las misiones, en las marchas, en todas las
emboscadas montadas por la burguesía, en el golpe y en el paro-sabotaje empresarial, en
la reforma constitucional (derrotada por la derecha endógena), la enmienda y el 7 de
octubre de 2012, así como venció el dolor de la pérdida de su jefe y guía revolucionario
una aciaga tarde de marzo, que resiste porque sabe que solo así derrotará esta cruel guerra
económica y hará que tirios y troyanos rindan cuentas en los tribunales que el pueblo
levantará para su vindicta pública.

VOLVAMOS A LENIN: ¿QUÉ HACER?

Llegados a este punto, creemos necesario establecer algunas premisas:

1. Lo que hoy ocurre en Venezuela es expresión de la crisis estructural del modelo


de acumulación capitalista, de la pugna de los poderes mundiales por el control
de los materiales, minerales y bienes estratégicos tangibles e intangibles, del
dominio territorial y de la disputa por la hegemonía global.
2. La agresión imperial yankee tiene como objetivo destruir la experiencia,
esperanza y modelo de resistencia y lucha del pueblo venezolano por alcanzar su
plena independencia y autodeterminación.
3. La actual coyuntura política va más allá del momento. Se trata de una coyuntura
histórica que tiene su génesis el 6 de diciembre de 1998 y aún no termina. Su
desenlace debe ser a favor del pueblo heroico de Venezuela.
4. La victoria de nuestro pueblo debe convertirse en un hito para los pueblos de
Nuestramérica y del mundo. Que su impacto solo sea comparable al triunfo de la
Revolución Rusa de 1917, a la Revolución Cubana el 1 de enero del 59 y a la
victoria de Vietnam sobre el imperialismo en 1975.
5. La organización del pueblo en comunas constituye la base socio-territorial y
política que servirá como instancia del poder popular para la construcción del
socialismo.

En el marco de estas premisas, planteamos al pueblo rebelde, insumiso y libertario de


Venezuela:

1. Todos los sectores populares, movimientos sociales, organizaciones


revolucionarias, los chavistas leales, los antiimperialistas, los cristianos
militantes, militares honestos y patriotas, tenemos el deber y la obligación moral
y política de dar pasos agigantados para lograr nuestra fusión en una sola fuerza,
con una tarea política-ideológica central: forjar en el mediano plazo una nueva
hegemonía política que tenga como guía rectora el Plan de la Patria Chavista, que
forje un nuevo liderazgo político-militar colectivo que conduzca al pueblo por
mejores derroteros, que derrote al imperialismo y sus lacayos, que todo su
quehacer concluya en el gran objetivo de la humanidad: Construir el socialismo.
2. Impulsar un conjunto de acciones que contribuyan a la remoralización de las
fuerzas revolucionarias y populares.
3. Trabajar en el diseño de una propuesta estratégica con dos vertientes: Guerra
Popular Insurreccional y la Guerra de Resistencia o Guerra de Todo el Pueblo.
4. Declaratoria de Emergencia Nacional del Poder Popular ante el avance de la
violencia económica (comunas no tuteladas, formación de unidades de defensa
integral del pueblo, resistencia con movilización, toma de portones, ocupación de
instituciones y empresas estatales y privadas vinculadas a los problemas
apremiantes del pueblo con participación directa de los trabajadores ganados para
la idea: gas, transporte, salud, alimentos, seguridad).
5. Construcción del autogobierno comunal y su parlamento como estructura de
Gobierno del territorio, autónomo, independiente, articulado en la estrategia de
Guerra Popular Insurreccional y de poder dual. Estado comunal.
6. Concretar el control territorial por el pueblo y las fuerzas revolucionarias a través
de la creación de una Milicia para la Defensa Integral del Pueblo: batallón, mando
estratégico o Comando Central, Estado Mayor de Defensa Integral, columnas,
unidades de defensa popular, fuerzas especiales propias.
7. Desarrollar desde la Comuna las unidades de producción agroalimentarias,
formación del hombre nuevo desde el microterritorio, su historia local y sus
formas de resistencia cultural. Impulso de la multiversidad. Socialismo comunal.
8. Desarrollar los consejos de trabajadores y el control obrero-comunal de las
empresas privadas industriales existentes, particularmente las de naturaleza
alimenticia, y accionar en el punto y círculo. A su vez proponer nuevas formas de
propiedad sobre los bienes “públicos” y privados, sistemas de producción y
distribución.
9. Promover la interpelación pública de los gerentes y responsables de la acción de
gobierno en las áreas antes señaladas. Rendición pública de cuentas y auditoría
popular.
10. Publicar en Aporrea.org, Rebelión, Voltaire.net y otros medios alternativos
populares del continente el documento y mantener una columna semanal de
análisis y propuestas.
11. Crear correo, Facebook y tuíter con nombre colectivo.
12. Plan de formación P-M: Arme y desarme, tácticas de combate urbano, toma de
espacios confinados, inteligencia operativa, combates escalonados, autodefensa
armada de las masas; barricadas, cortes de calle, organización de avanzada y
retirada, casas de seguridad, centros de abastecimientos logísticos, entre otros.
13. Establecer mecanismos de funcionamiento.
14. Campaña nacional en defensa de la Comuna El Maizal.
15. Identificar los factores políticos y económicos que predominan en la dirección del
Estado, Gobierno y sociedad con el fin de establecer la correlación de clases y del
poder.
16. Conformar un equipo político que estudie el momento histórico, sus escenarios,
prognosis y estrategias interventoras.
17. Procurar un acercamiento a sectores intelectuales de izquierda con fines de auxilio
teórico-metodológico e investigativo. Alianzas para el emplazamiento de
propuestas.