Você está na página 1de 2

Oratoria Religiosa :

Denominada «homilía» u oratoria «sacra”. Es el arte de elaborar y disertar sermones a partir de


la palabra de Dios, plasmada en la Biblia u otros libros religiosos. Trata sobre asuntos de fe y
religión. Usada por los predicadores, curas, pastores y misioneros

Oratoria sagrada es el subgénero de la oratoria que se utiliza por los predicadores. Se vincula
estrechamente con el género deliberativo o político.

En el cristianismo se denomina sermón u homilía al discurso de tema religioso, por lo general


pronunciado desde un lugar elevado, especialmente habilitado al efecto (el púlpito), por el
oficiante durante la misa o el ministro1 del servicio religioso de que se trate; pero también en
otras circunstancias o por otros clérigos o incluso seglares. Los predicadores solían llevar
preparado lo que iban a decir mientras que los más ejercitados improvisaban. En ocasiones,
algunos "notarios" copiaban los sermones valiéndose para ello de "notas" o abreviaturas.

Oratoria sagrada en las religiones abrahámicas

Los profetas aparecen en la Biblia pronunciando piezas discursivas de contenido moral y


religioso. Al siglo VIII a. C. (período asirio) se le considera "la época más floreciente de la oratoria
hebrea" o del judaísmo: Joel, Amós, Oseas, Isaías o Miqueas. En el periodo de la cautividad de
Babilonia (612-539 a. C.) destacó especialmente Jeremías, pero también Sofonías, Habacuc,
Ezequiel o Abdías.

Las Epístolas de los apóstoles y los escritos de los padres de la iglesia son, por lo menos en
cuanto a su objeto, verdaderos sermones. No obstante, hasta el siglo IV no nace este género
particular de elocuencia que los griegos llamaban homilía (de homilein, tener comunicación
verbal con otro). Orígenes distinguía entre logos (en latín sermo -sermón-) y homilia (en latín
tractatus -tratado-). En la iglesia primitiva sólo estaba permitida la predicación de los obispos.
Padres como Orígenes y San Agustín, no siendo más que simples sacerdotes, predicaron
igualmente, pero estos casos eran raros y se dieron principalmente en Occidente. Entre los
patriarcas orientales con más reconocida oratoria estuvo San Juan Crisóstomo ("boca de oro" en
griego).

En la cristiandad latina medieval la predicación se utilizó como un elemento fundamental en


todo tipo de luchas ideológicas (apologéticas en el contexto teológico); tanto entre los dos
poderes universales (papa y emperador), como entre la ortodoxia católica y las herejías, y contra
judaísmo e islam.11 La Orden de Predicadores (Santo Domingo de Guzmán) reforzó el poder
papal. San Francisco de Asís pronunció famosos sermones. A San Bernardo se le llamaba "doctor
melifluo" (comparando su elocuencia con la dulzura de la miel); a San Buenaventura, "doctor
seráfico". Destacaron por su oratoria Jean Gerson y San Vicente Ferrer.12 Este último destacó
por sus predicaciones antisemitas, como el arcediano de Écija. El decreto de Graciano prohibía a
las mujeres predicar, pero eso no fue obstáculo para que Hildegarda de Bingen realizara cuatro
campañas de predicaciones.