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Uno de los derechos laborales básicos es el derecho de irrenunciabilidad de los derechos mínimos,

derecho reconocido y protegido por la Constitución Política de la República de Guatemala, el cual


establece que los derechos otorgados a los trabajadores son irrenunciables por ellos, y cualquier renuncia
aun así sea expresa será nula.

Por otro lado, la prescripción es una forma de extinción de las obligaciones jurídicas puesto que es
entendida como la pérdida de un derecho por el no uso o inactividad del mismo durante un plazo
determinado en la ley. Como la prescripción opera por la inacción del acreedor durante un plazo
determinado, una corriente doctrinaria considera que la prescripción es una mera renuncia tácita a un
derecho por lo que la prescripción se vuelve prácticamente inaplicable en materia laboral. Es
precisamente por esto que la prescripción ha tenido un grave problema de aplicación en materia laboral
puesto que el acreedor de las obligaciones laborales es el trabajador, persona que por encontrarse en un
plano de subordinación frente a su deudor (patrono), según la doctrina no le resulta tan fácil el exigir el
cumplimiento de la obligación.

El criterio anterior si bien se sostuvo durante mucho tiempo, es un criterio que no es adoptado por
Guatemala ya que la institución jurídica de la prescripción existe en aras de un derecho superior e
inalienable como lo es la seguridad jurídica, pues se debe partir de la idea que ningún derecho es
absoluto y eterno, por lo que incluso los derechos laborales deben prescribir en aras de garantizar la
seguridad jurídica que todo Estado debe asegurar. Es por esto que el artículo 264 del Código de Trabajo,
regula que: “Salvo disposición en contrario, todos los derechos que provengan directamente de ese
Código, de sus reglamento o de las demás leyes de Trabajo y Previsión Social, prescriben en el término
de dos años. Este plazo corre desde el acaecimiento del hecho u omisión respectivos”.

Como dicho artículo lo regula, todas aquellas obligaciones que no tengan un término especial de
prescripción, prescriben en el plazo de dos años el cual empieza a correr desde el acaecimiento del hecho
o de la omisión, en otras palabras, comienza a correr desde que se es exigible la obligación.

A pesar de la claridad de dicho artículo, la Corte de Constitucionalidad en los expedientes 2150-2008;


505-2009; 3108-2009; 1268-2013; 3639-2013; 4475-2014; 98-2017; 4290-2016 y 4319-2016
(expedientes acumulados), que forman Doctrina Legal por ser más de tres fallos uniformes, continuos y
contestes, ha sostenido un criterio respecto de las prestaciones de tracto sucesivo (salarios ordinarios y
extraordinarios, bonificaciones, aguinaldos, etc) en el cual prácticamente reforma el artículo 264 del
Código de Trabajo, puesto que la Corte sostiene que el plazo de los dos años no empieza a correr desde
que la obligación es exigible (como lo establece expresamente el artículo 264), sino que este plazo
empieza a correr desde el momento que termina o cesa la relación laboral.

La Corte de Constitucionalidad se fundamenta en que el trabajador está indefenso puesto que no puede
realmente reclamar sus prestaciones de tracto sucesivo mientras está en la relación laboral, ya que tiene
temor a perder su trabajo, pues este tipo de reclamos podrían entenderse como atacar al patrono o un
acto de resistencia dando lugar a su inmediato despido.

Los patronos en Guatemala deben tomar especial atención a este criterio de la Corte ya que dicho criterio
prácticamente reforma el artículo 264 del Código de Trabajo. Esta doctrina legal ha dado lugar a que
trabajadores reclamen a sus patronos prestaciones de hace 5, 10, 20 o incluso más años, por lo que la
seguridad jurídica de los patronos está básicamente anulada ya que muchos de ellos, en confianza con lo
que establece el artículo 264, después de dos años atrás ya no llevan ningún registro de las prestaciones
pagadas a sus trabajadores de hace 5, 10 o más años. Lo más delicado de este criterio jurisprudencial es
que la Corte resuelve en contra del contenido del artículo 264 mediante sentencias de amparo pero en
ningún momento se ha declarado inconstitucional dicho artículo, por lo que dicho artículo sigue vigente,
pero inaplicable, dentro de nuestro ordenamiento jurídico-laboral.