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Diferentes periodizaciones en el análisis de la Historia:

Las periodizaciones son realizadas por estudiosos de la sociedad y de la historia que tratan
de reconstruir, desde el presente, lo que sucedió antes. Los historiadores tienen una forma
de analizar el pasado determinada por su formación científica y su ideología. Las
periodizaciones, por consiguiente, no son perfectas; son simplemente instrumentos de los
que se valen los investigadores para abordar mejor su objeto de estudio, con los
condicionamientos ideológicos o de formación que tengan esos profesionales. Es por ello
que debemos tener en cuenta desde dónde se hace la periodización, qué cultura o qué
historiador la realiza, porque, como ya dijimos, es producto de una conceptualización de la
historia.

Existen numerosas periodizaciones: desde la Antigüedad, la forma de periodizar siempre


tuvo que ver con la cosmovisión del mundo que se tenía. Tanto en Mesopotamia como en
Persia y en Grecia en el siglo VIII a.C. (tomado por Hesíodo) se dividía al pasado humano
en cuatro edades: la de oro, la de plata, la de bronce y la de hierro. Más tarde, con el
helenismo, se identificó los períodos del mundo con los grandes imperios: Asirio, Persa,
Macedonio.

En Argentina generalmente se usa la periodización europea tradicional, que denomina


Prehistoria a la historia del hombre antes de la aparición de la escritura, y divide la historia
en cuatro períodos, Edad Antigua, Media, Moderna y Contemporánea. Esta
periodización, que analizaremos en detalle más adelante, toma en cuenta para su análisis
hechos que influyeron directamente en la historia europea; es, por consiguiente, una
periodización eurocentrista que se impuso en el resto del mundo como si fuera
“universal”.

Hay quienes prefieren una periodización en base a la escritura para estudiar la historia de
la cultura: la escritura surgió en el momento en que las sociedades se organizaron en forma
más compleja y fue fruto de la necesidad de conservar intacta la memoria del pasado y del
presente; gracias a la misma se incrementó el patrimonio cultural de los pueblos y se
aceleró su progreso tecnológico. Según esta periodización, la primera etapa, desde la
aparición del hombre hasta que éste tuvo escritura, está comprendida por las culturas
ágrafas; las culturas manuscritas comienzan cuando los pueblos comenzaron a usar
escritura; con la creación de la imprenta comienza la era Gutenberg, ya que el
abaratamiento de los precios de los libros produjo una gran revolución cultural; finalmente,
la explosión de los medios masivos de comunicación transformó la cultura en este siglo,
por lo que surge lo que se denomina era audiovisual.

Para estudiar la historia de América se debe utilizar una periodización americana


específica, que analice las distintas sociedades desde que se comenzó a poblar, hasta que
llegaron los europeos para instalarse (América indígena o “Precolombina”); luego, con la
conquista, el sometimiento y la lucha de los indígenas, se produce el surgimiento de una
América mestiza y criolla (América colonial), que en el siglo pasado comienza un camino
hacia la autodeterminación (América independiente).

La ‘prehistoria’:

Para Europa, el objeto de estudio de la historia como ciencia estaba constituido por las
civilizaciones, caracterizadas como las culturas que han alcanzado la escritura. El
historiador privilegió durante mucho tiempo las fuentes escritas sobre las orales y las
materiales no escritas. De las orales se ocupaban más bien los antropólogos y los etnólogos,
y de los restos culturales los arqueólogos. Es por eso que denominó, despectivamente,
como si no entrara dentro de la historia humana ese extensísimo período de más de un
millón y medio de años, prehistoria
Por comodidad, y para utilizar una palabra en común para designar a este largo período de
la historia humana, generalmente se lo sigue llamando “prehistoria”.
Hay quienes prefieren denominarlo historia ágrafa (de los pueblos que no tenían
escritura), o simplemente se refieren a sus períodos por sus nombres (paleolítico,
mesolítico, neolítico).
La historia de esta época es reconstruida por la arqueología, que requiere además del
auxilio de otras ciencias. A través de los restos materiales es mucho más difícil conocer
los acontecimientos, por lo que, forzosamente, se periodiza teniendo en cuenta la evolución
en el desarrollo técnico.
La periodización que te ofrecemos a continuación es muy simple: los especialistas la
dividen en numerosos períodos, de acuerdo a las culturas locales o regionales que fueron
surgiendo. Hay que tener en cuenta que las fechas que ponemos son aproximadas, y
corresponden a las culturas más antiguas que aparecieron con esas características.
Muchos pueblos conservaban su memoria o entablaban relación con los dioses o con
fuerzas de la naturaleza por medio de la representación pictórica. Algunos especialistas
sostienen que estos sistemas pictóricos constituirían sistemas primitivos de escritura; otros
los consideran simples precedentes artísticos de la misma. La revolución agrícola, el
comienzo de la metalurgia, y con ellos el surgimiento de las primeras civilizaciones se da
en el cercano y medio oriente, en la región conocida como “la media luna de las tierras
fértiles” (sudoeste asiático y noreste africano: Mesopotamia, Líbano, Palestina, Egipto).

La periodización clásica europea:


La periodización europea, vigente en gran parte del mundo debido a la expansión de la
cultura occidental, proviene del Renacimiento y se consolida en el siglo XVII.
Los cuatro grandes períodos tradicionales de la historia europea son: Edad Antigua, Edad
Media, Edad Moderna y Edad Contemporánea. Si bien se realiza esta periodización en
base a fenómenos de larga duración, como características de la organización social y
política, desarrollo de las ciencias, artes y tecnología, los hitos que se utilizan como límites
entre una edad y otra son acontecimientos, que supuestamente cambiaron el devenir de esas
sociedades. Sin embargo, veremos que ningún acontecimiento por sí solo produce un
cambio tal; si existe esa transformación, es porque ya se venía dando un fenómeno, quizá
secular, de transición, de modificaciones en las mentalidades, de búsqueda de nuevos
paradigmas científicos, etc. La elección de tales fechas quedó a criterio de historiadores,
pero a muchos tal criterio les puede resultar arbitrario. Por ejemplo, para finalizar la Edad
Antigua y comenzar la Edad Media, se toma la caída de Roma bajo los bárbaros en el 476
d.C., sin embargo, la decadencia del Imperio Romano de Occidente había comenzado antes:
durante el siglo V Roma había sido jaqueada, tomada, saqueada e incendiada, y el poder de
sus emperadores se desmoronaba. Hay quienes opinan, entonces, que la Edad Media
comenzó a principios del siglo V. Un caso similar es el de la finalización de la Edad Media,
para la cual se toma generalmente la caída del Imperio Romano de Oriente bajo el poder de
los turcos (1453 d.C.), cuando para nosotros y para muchos países europeos fue un
acontecimiento más clave la llegada de Colón a América (1492), y muchos prefieren
mencionar esta última. Organizar la historia de la humanidad en base a la historia de la
civilización “occidental” (o sea teniendo en cuenta los acontecimientos que afectaron a
Europa), es un enfoque eurocentrista. Para ellos, los pueblos de los otros continentes
recién entraron a la historia propiamente dicha en el momento de la conquista y
colonización europea. Su historia, entonces, no está narrada desde el punto de vista de sus
propios habitantes sino desde la visión del conquistador.

(Adaptación del texto de: Eggers-Brass, Teresa Historia mundial contemporánea / Teresa
Eggers-Brass y Marisa Gallego. - 3a ed. - Ituzaingó: Maipue, 2010. Página 15 y siguientes)