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Comentario de texto “El instante, Newman.

En la comparación entre las obras de duchamp y las de newman, hablando sobre la


narratividad de las obras, en duchamp una instalación como Étant donnés permite la
observación, la interpretación del discurso, de los elementos, de los símbolos, de la
materialidad variada que aparece, de la escenificación de una “historia”, en cambio en
Newman todo lo que hay es lo que vés, como dice el autor: “¿qué decir que no esté dado?”,
el foco en este caso está en el sentir, en el efecto que hace en el espectador o “lo sublime”.
Duchamp retrata un paso del tiempo, Newman en cambio deja que el cuadro se presente,
sea.
Duchamp se plantea como el emisor de un mensaje, que envía al público, pero que el
público no quiere realmente ver, por lo que debe hacerse de “mil artimañas y paradojas”
para que el público cumpla su función de destinatario, esto hace que el destinatario tenga
que interpretar el mensaje, “adivina”.
Comparándolo con Newman, dice que en este caso el artista no es quien emite el mensaje,
el cuadro en este caso es el mensaje y el mensajero, el mensaje se forma en la unión de
cuadro y espectador, en el aquí y ahora. La obligación en la obra de Newman está en el
“mírame” la obligación de ver, pero realmente de sentir la pieza, que el autor termina
definiendo como un “escuchame” vinculado al tiempo y no al espacio, pero que también
podemos relacionar a un sentir, es necesario vivir la obra.
Las obras de Newman no son figurativas, no son relatos, ni alegorías, según Lyotard
“simbolizan acontecimientos” sugerido por los títulos, pero el hecho de que el título guíe el
simbolismo, ofrezca un camino de interpretación, da al espectador una idea de lo que el
artista buscaba (o encontraba) en la obra. Sin embargo, sin la pista que provee el nombre,
la obra no deja de portar información, no deja de representar en sí misma el acontecimiento,
ya que, como antes expresamos, el cuadro es el mensaje además del mensajero. “El
cuadro presenta la presencia, el ser se ofrece aquí y ahora”, con esta frase el autor define la
esencia de la obra de Newman, pero ¿no es acaso aplicable de igual modo al resto del
expresionismo abstracto? La diferencia recae justamente en el “tema”, pero no siendo éste
un tema narrativo o figurativo interpretable (aunque podría muy bien estar vinculado a las
interpretaciones que el autor presenta de parte de Thomas B. Hess), recae en esa conexión
que se genera, no porque el espectador “entienda” el cuadro, si no porque lo “siente” y más
allá de que no sea el artista el mensajero, de él depende ese sentir, ofreciendo los
diferentes artistas de este movimiento diferentes acontecimientos.
El acontecimiento que presenta la obra de Newman y otros artistas del expresionismo
abstracto se explica claramente en este segmento del texto. La frase levantada de Crítica
del Juicio de Kant explica que las Ideas puras no pueden ser presentadas en el espacio y
tiempo, únicamente pueden ser evocadas mediante una “presentación negativa” que el
autor interpreta como una anunciación del abstraccionismo. La temática, por lo tanto, de
éstas obras no es otra que la evocación de ideas demasiado puras, demasiado grandes,
demasiado abstractas para ser representadas figurativamente.
Newman toma los temas que son importantes para él y busca evocar esos sentimientos de
inicio, de ruptura, momento crucial del ser, de la presencia, del acontecimiento, de la
epifanía.
Respecto a esta última parte del texto, es aquí donde todo debe aclararse, y es con la
respuesta a la “pregunta original”: ¿Por qué me has abandonado?. El problema es que esta
no es una pregunta que pueda ser contestada, sólo se puede hallar la respuesta siendo.
Newman titula dos de los cuadros de su último tiempo Be I y Be II, este sé imperativo es lo
que marca toda su obra. El ser, más allá de tiempo y lugar, lo es todo, el origen, el momento
presente, la vida.

Comentario del texto “Algo así como: comunicación… sin comunicación”

El problema que plantea Lyotard en este texto es el de la comunicación del arte, para
abordarlo analiza principalmente el pensamiento de Kant al respecto, quién plantea que la
comunicación del arte debe darse sin la mediación del concepto. Lo que predomina es el
sentimiento universalmente comunicable que no puede ser enfrascado en conceptos y el
cual no aplica a las categorías de la comunicación (las cuales dependen del concepto). Si
se realiza un análisis pragmático de una obra (por concepto) se pierde el sentimiento
comunicable, el sentimiento estético, que hace a la obra arte. Al buscar descifrar este
sentimiento estético universalmente comunicable, que se aleja de la teoría de la
comunicación, se llega ineludiblemente a la noción de que depende de una comunidad de
sentimiento, anterior a toda comunicación, anterior a toda intersubjetividad y concepto,
depende entonces de una comunicabilidad de principio, que puede provenir únicamente de
algo dado, algo que solo puede desprenderse del ser. El sentimiento estético inmediato al
que se refiere, es “lo sensible”, que se encarna en el aquí y ahora, espacio-tiempo, cuyo
origen no puede ser conceptualizado, ya que al ser “materia de la sensación” se opone a su
propia forma y formación, debe nacer entonces del “Otro”, “X” (Kant) o “ser” (Heidegger). Es
necesario la existencia de ese “Otro” porque debe haber algo que “dé” en primer lugar. Esta
primera cosa que es dada se acoge en el sentimiento, y, según plantea el autor, sobre ella
se construyen las teorías de la filosofía de la estética y las teorías de la comunicación.
Ya que la estética nace de la experiencia sensible depende del espacio tiempo y la
capacidad de sentir o ser pasible ante el aquí y ahora. El problema nace en la concepción
del espacio tiempo como condiciones puras, lo que queda cuando ya no hay nada, pero que
realmente el espacio y tiempo existen en el concepto ya que la percepción y por tanto lo
sensible está siempre mediado por el entendimiento. El problema se genera, respecto al
tema que nos concierne, en el sentido de que lo sensible está comprendido, encarnado, en
el espacio tiempo y si estas condiciones tienen su verdad en el concepto ¿cómo puede ser
lo sensible anterior a todo concepto? Si la percepción siempre está mediatizada por el
entendimiento, ¿no debería estarlo también lo sensible?
Para Lyotard, esta es la problemática del fin del arte junto con la “retirada de la donación”,
la vincula a su vez con otra problemática referente al arte, o más bien a su industria, que
busca consumar el arte en el logocentrismo.

Las vanguardias se toman como ejemplo de este momento de arte, vinculadas al “fin del
arte” en el sentido de que nacen del “ya no queda…” que plantea Lyotard, ese momento sin
destino en el que solo queda el espacio y tiempo. De la misma crisis de fundamentos
surgen según el autor la teoría de la comunicación, las nuevas tecnologías así como las
vanguardias y la crisis del espacio tiempo que se presenta tanto en la modernidad (solo
queda el espacio tiempo) como en la posmodernidad (ya no queda ni el espacio tiempo).
Esta crisis posmoderna del espacio y tiempo es la que se plantea en el arte de las nuevas
tecnologías, de la reproducción industrial, de la “re-presentación” ya que implican a la vez
que olvidan el aquí y ahora. Se plantean las interrogantes de si el desarraigo de la nueva
tecnología puede prometernos una emancipación, si puede haber un sentimiento estético
que nazca de la mera representación, si el concepto y el cálculo suponen y eluden la
pertenencia a un espacio y un tiempo, se mantiene la actualidad e inmediatez del
sentimiento?
En el arte actual, la comunidad entre espectador y obra ya no es suficiente, se busca la
actividad del espectador, la interactividad con la obra, que el espectador no sea “pasivo”
frente a la obra, que intervenga ¿significa esto el fin del sentimiento estético? más allá de la
pasividad y actividad, ¿que haya reacción a la obra significa que no exista pasibilidad
respecto a la misma? Este es un tema central, al ser la pasibilidad la que nos permite
identificar una obra como arte.
Las nuevas tecnologías plantean, sin duda, nuevas formas de relacionamiento y diferentes
comunicaciones con el arte, pero la falta de materialidad en la comunión no nos impide
encontrarla, el espacio y tiempo existen más allá de la materialidad y nuestra propia
materialidad como receptores, nos hace pasibles, nos mantiene susceptibles a la
sentimentalidad que sos sea dada por el arte, independiente de la materialidad de la misma.
Así como somos susceptibles a la música en vivo tanto como a la música grabada, aunque
posiblemente no de la misma manera. Pero ¿qué sucede con las artes en que no hay
comparación? con el cine o el videoarte, ¿no tienen sus propias escenificaciones que
también afectan la receptividad? Con estos cuestionamientos podemos pensar que el arte
de la tecnología no deja de estar atado a una escenificación, de la cual dependerá también
la efectividad de la comunión propuesta. En esta consideración no es la reproductibilidad de
la obra la que debilita la comunión si no presentación de la representación en el espacio y
tiempo en la que se encontrará con el espectador.