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Carta meatiza Le Corbusier, intérprete de una épeca Dies afios de arq: Una ventana Sud 25 6] estilo de nuestra 6poca? El espacio on arquitectura Bela Bartok Louise Neveleon Gorémicas de Seka Marcos Castillo 6 on PUBLIGACION DE LA EXTENSION CULTURAL Oo FACULTAD DE ARQUITECTURA ¥ URBANIS neo Saw UNIVERSIDAD CENTRAL DE VENEZUELA =e CARTA MESTIZA Ara, EMILIO HARTH-TER i les Giltimes des afios he realizado unos viajes a la reqién de la Sierra peruuno-bolivisna con el cbjeto principal de edtudiar la “arguiteclura mestiza gue desde Arequipa y costeando el lago Tit ya hasta La Paz y Potest Una interesante expresién arquitecténica, poco c Fero de elevada significaciéa para el estudio del arts colonial hispanc-emericono. Durante mi iltima estadia en Lima, tuve la suerte de estrechar emisted con et Arg. Emilio Harth-terré, sin duda el historiador y critioo més completc y emi nente de la erquitectiss peruana, adembs de activo profesional y maestro del urbanismo, Con él, tuve oportunidad de cembier acerca de Investigaciones que etabe Tealizando y a su amabiidad debs el concoimi esta (ee Pes l Estimade amigo: En mis manos su carta con la copia de las opiniones del = George Kubler expuestas reciente- mente en una reunién de exiticos de Arte, on la ciudad de Nueva York, entre otras xobre ol vocablo mestizo, y muy en particular sobre su aplicacién para adjetivar ciertas formas decorativas del arto renacentista durante el Virreinato del Peré. ‘Yoo creo que deba considerarse sulicientemente fundeda la opinién del citade critica, aunque le reco- nozco incontestable erudicién y maria calided critica; pero parto dol principio irrefragable de que ol saj6n on general, y on particular el puritano, no entienden adn Bien esto del mestizaje; yno Jo puede entender por muchas razones; una, la més principal, ex que 61, on sus colonizaciones puso siempre a un lado al nativo; y con este adjetivo sigue aun pe- yorativamente designandolo en su Ienguaje banel, El mestizo, pues, principiando mi carta, ¢8 término y concopto ajeno totalmente a su concepcién sentimental, que por el contrario el latino tiene acerca de él El mestizo surge desde lax pri- moras décadas del descubsimiento de muchos datos. Después de haber regresado a Caracas manture por via publiee ee la contestacié ‘cambio de opiniones. La que squl 28 Actualmente, 2, estoy es buena ob aarquitecténicas americana. colombino; y aungue al principio el hombre mestize encontré resis- tencia de clase, pronto acaké in- corperfindese a la sociedad criolla. El maestro Mariano Picén Sala: recienterente, en el sono do la Unesco, expresé que los pueblos de habla espaitola en América no tomieron al mastizaje concilindor: y ya on los libros del siglo XVE deban los juristas espafioles una nueva visién antropolégica del hombre, come era dificil encontrar on otres literaturas europeas. Fru- to de lo que hay ee llama "mod lacién humana", fu6 el mestize resultedo de la educacién del indi gena por el misionero espaol, y ol acercamiento conyugal del coloni- zedor, lo cual no fué un mero concubitum dagnato, sino la legitima unién de nobles y plebeyes castollancs con la india americana. Pronto al hijo se le hubo do admitir en al plano social del eriollo, emancipade del tutslaje de minoridad a que estaba sumiso ¢l indie, Hubo una curiosa frater- ndo un libro sobre esa apasionante mat Estoy seguro que la colakoracién de tan destacadas personal vélido aporte pare el mejor conecimiento toler inter: 2 una ds mis tiene fama entre woamericano, ¥ constituye la base para el justo enioque do los juicios histérico-estéticos de la colakoracién con el Arg. Ha ‘arquitectura meatizs”. jorré do Lima y al Arq. Josd des lograré. una las expresiones Prof. Graziano Gasparini, nidad pese a los juicios que sobre el trato al hombre del comfn in- digona se han vertide on lustros pasados: fué un espfrltu que se fragué on las instituciones gre- mics populares, més allé de lae diferencias de color; y esto ya lo hemos obrervado en el resultado de las investigaciones en al campo de las actividades menestrales, y ‘puesto en muchisimes ensays. "Esto forma uno de los bienes més prociados que recibimos de Ia he- rencia espafiola, ha dicho en el sng de les Naciones Unid: misma ocesién que lo his tro venezolano Picén Sal legado de la Repiiblica Argentina, sefior Diégenea ‘Teboada, Las presunciones del P. Luis Lépez, Provincial de San Agustin, ‘en 1575 se han cumplido on eso de hincharee el pais de mesti- zos: en la actualidad el 60%; de la poblacién del Pera lo son Pero no tan al exceao de “algin mal sucess" como auguraba con pesimismo el referido sacerdo: Por el contrario, el Pert y los paises indios de América, tienen en el mestizo una poblacién trabajadora, vivaz y patriota. El Per, al igual que sus vecinos del Hamedo “blo- que indoamericanc'’ est en el ca- 0 de convertirse en un pafs de mestizes, juzga el etndlogo Mish- kin, Aflade que el mestizo es el intérpreto, el hombre medio, el eslakén soclal, econdmico y polftice Gutre los, dos’ polos’de'la vide pe- ruana... gon bilingiies en eu ma- yor parte; y aunque a muchos sélo ‘se les clasifica por un criterio Lingiiistico al punto qua se les con- sidera como indios, estima que es importante hacer entrar pera este julelo, otros factores que tienden a darle una mayor importancia numérica y politica. En esto Mish: kin no hace sino corroborar un fundade punto de vista expueste ace ya afios por el pensador mo- xicano Alfonso Caso. No olvidemos el orgullo que de ser mestizo, tenia de si el Inca Garcilaso de la Vega: y lo deja estempedo en = menterios Reales"; y cuanto 61 simboliza hoy una estirpe que auna el viejo tronco racial aborigen y sus ancestrales tradiciones, con la cultura bésiea hispénica que real- zan los méritos de la colonizaci6n el idioma, Ia religién, la estructura juridiea y una amplia base de cul- tura. En el pole epuesto y en los tiempos actuales, confiésalo por eacvito y con orgullo, al ensayiata mexicano Arturo Arnaiz y Freg, declardndose ‘“mestizo mexicano” Es indudable que el empleo del a algGn producto estilizado do la arquitectura virreinal y el cual te- ne caracteres y acentos que se apartan muy nitidamente de los del barroco hispanics clisico, pue- de presterse a discusién por la in- terprotacién conceptual que quista darsele mientres no ee esteblezca cleremente su alcance cuando no se trata do sores humancs. Por cierto que su significacién concep- tual tiene on el Iéxico académico su aleanee precisa on Io que res- pecta al producto racial no a lo jultado de conjugacién, Fa, si, cobra aplicarlo para hacer de este modo, cabel- mente, la distincién de un estilo en las Belles Artes virreinales que resulta como brote del arte his- Pénico en les tierras americanas. Y hacemos ver que no nos referimes auna hibridacién, o ‘elgtn “injerto” como se observa para otros casos de influencias foréness. Aqui el estilo cobra cazacteris- tices locales que propiamente bro- Es indudable que primera hemos de distinguir asf lo que sl hombre mismo atafe; y luege a lo que ala cosa an si ha de referirse el términ En esto hay Ia feliz analogia que nos permite el uso de una figura literaria. Ya llegaremos a ello luego do decir enfatieamente que la apli- cacién del vocablo ea feliz y muy Iejos del “misleading and infor- tunate" como lo enjuieia el ma tro norteamericano al ebsolver la consulta que se le hizo. Al hacer el trope no dames en un problema racial que ofenda a la dignidad humana. Si observamos bien, 1a conjugacién de ambes razes no i6 suma de los caracteres de am- bas, sino un nuevo caricter en el cual so producen igual les excelen- cies virtuosas. $c Bemines anion Si ge interpreta la aplieacién del voesblo “como fruto de un arte hecho por mestizos”, se est indu- dablemente on un error: y es una malicia acusar que los que empleen este adjetive quieran decir que fueron los mestizos quienes trabajaron un arte que Hlorecié en estes formas esponténeas, exclu yéndore asf, técitamente, tanto a indios y eriolles cuanto a mulatos y negros. Y decimes que hay error pues el calificativo de mestizo que se intenta aplicar a un estilo par- ticular, fruto de las corrientes temperamentales y tradicionales de ambos pueblos no excluye ni al artesano indio ni al art{fice espafiol, y si més bien los com- prende como veremos més ad lante. Continuaremos presentando, come venimos haciéndolo, las pri bes fehacientes de quienes fueron los que trabajaron estas obras; luege demostrar que no solamente fueron indios los que dieron este producto; también artesanos criollos incurrieron en Ia misma tendencia. Lo que pasa es que al gunos historiederes del arts han confundide los campos de acti- vidad poniendo al indie en un término da autectonia — y de pa- a reboldia artesanal — muy lejos de la realidad en esto de la obra de arte americana, y parti- cularmente a la del antiguo V: rreinato de Nueva Castilla (q comprendia las que hoy son repG- blicos del Ecuador, Peré y Bo- livia). Malo es poner pasiones en estos anflisis. Ye no creo que nuestro eritico las tenga; pero no olvidemos que en muchos otros hay pasiones "por omision de vir tudes”, Muchos han inourrido en Ia inexactitud por prejuicios: por presuncién indigenista: y de al brota un vocablo inaparente y errado, Se trata del indope- ruanoo indoamericano Seré admisible <6lo en caso de una referencia geogratica y no racial: una conceptuacién de la tierra continental precolombina como antes, eltando a Mishkin, lo hemos ‘empleado, Yomiame le he utilizado para calificar un cierto gusto ar- {istico por desarrollar, que se ba- sare en les valores estéticos del pasado y creados con un sentido del presente; pero de ningtin modo calificando un estilo realizado por manes y voluntad indias en el pasado: 0 proyectando en los tiempesmodernes, una mentalidad racista, Eurin acufiado per Ricardo Rojas, tiene con su bella eufonia, un sentido parecide, Muy lejos estén aquellos critices do un hecho tan evidente que no cabe discutir:cuéinto el mismo in- dio — puro relativarnente — realizé ‘obras de un sentimiento y estilo barroco-hispano, tan neto y pro- fundo como pudiera haberlo hecho un maestro metropolitano. La cbra arquitectural del Guzco nos revela muchos de estos modos Y cake citar aqui el hermoso templo de ‘San Pedro del Hospital de Indios, obra del maestro indio Juan Tho- més Tuyri Tupac. El indio bien prontotraté de asimilar la cultura espafiola. Qué mis decir de esto que ‘est tan dicho por nuestros etné- Jogos y sociégrafos. En ol artista virreinal descubrimos con harts frecuencia la adopeién de férmules del arte hispénico, tanto en la pinture o la imagineria cuanto en Ta decoraci6n exquitecténica, a maestros aborigenes. Ahora que ‘estemes en posesién de una docu- montacién contractual de esos ‘tiempos, con mayor sequridad po- demcs decirlo. Lo que dié de sf, lo dié hesta su méxima capacided fen un esfuerzo intelectual y senti- mental que su habilided téenica Je permitia. Ahora bien, seria una diseriminaelén ir por ol ca- mino que protenden esos criticos. La diferenciacién recista para la ebra de arte virreinal es el més grave de entes critertes. No censuro a Kubler cuando dice que el empleo de este voceblo es propiamente una. discriminacién; a esteria haciendo 61, pues diffcil serk demestrar que entre escs indios no habla una mayor Propercion do mestizos; ni puede negar que muches de esos arte- sanos con apellido eapafiol resul- teban indios, o mestizos, en pro- porciones de sangre tan varias des. de la media hasta los tantos avos que significaban en su genealogia los ebuclos y antepasados de una y otra raza. El mismo Mishkin ya citedo escribe: “‘cualesquiera sean, s distinciones que se hagan entre el mestizo y el indio, éstaa deben depender para au valides de la fina- lidad de tales distinciones. En realidad, ambos grupos se mezclan”. (Se confunden). Aun més: pera el mismo investi. gador: unos cuantos rasgos espa. fioles han penetrado aun en los més aislados grupos indigenes: del mismo mode efertos conceptos pe- culiarmente indigenas han encon- trade campo entre los deacendien- tes de espatioles més conservado- res. La pregunta que se hace — 0 nos la hace a todos — el macstro Alfonso Gose ex aguda y promueve ‘a moditaciones mayore mexicano ¢& mexicano testa que el problema no es racial -consideredo como problema de poblacién — sino social y cultural: ¥ en erte incide en nuestro parecer acerca del_mestizo: para Gl, en México, pronto surge el mestizo, y al través de los sigles de la Co- lonia y de lo que lleva do vida inde- pendiente, la mezcla zacial se ha operede en tal forma que es muy diffeil que existan mexicans que no tengan en sus veras sangre in- digena, y también es posible que, en muchos indigenas, haya ante- pasados mestizos y blances. Hasta mn la Argentina, Rojas nos dice: “un poderoso torrente de sangre indfgena corre disimulado por ape- ides espafioles en la poblacién gentina, como en la de todas las reptblices americenes Hoy mismo, en una estratificas clén Stnica analizada en les Comu- nidades Indigenas, aparece el mes- tizo intituldndose "blanco"; su calificacién es condicién de la eco- nomia y del prestigio det individuo ita sociedad. Tanto mas escribe Humberto Cherai Barrera cuanto més pudiente ea. Y nada decimes del “hombre ur- eno", vecine de las barriadas marginales dela gran ciudad por tomar un ejemplar modesto cuyes cerecteres acaba de esta Sier un grape de médicos presi- sides por Humberto Rotondo: “El fn de no ser considerado come indio, indigena, o como cholo, denota una motivacién definida para salir de esa sub-culture a la ue pertenecen todavia”. El mes- tizo tradick emergente se encuentra en plono proceso de transculturacién: y diffell ea x0 falarlassoluciones de continuidad. [A todos estos ejemplos y para Jeloe me llamo! Todos estos modos do personalidad son una muestra més de que no andamoz desscer- tados para la calificacién de mes- tizo para un arte, que el arte tiene tantos paralelos craatives y viten- dos como para In personalidad. Seria igualmente atribuirle al indio una capacidad intelectual una visi6n -interior-de er= 61+ mismo-un-in- die — y com una volunted parti cular remultante de este criteria ontolégico del cual no se ha dado pracba alguna ni realizado com- probaciones que permiten adelan- tar alguna tesis al respecto. Agim mis: no podria figurerte tal in- tento y consecuencia en mode al- guneen raza ninguna ni en perfodo cultural histérico desde los tiempos més remotes. Aungue asi fuese, el caso de América es insélito y nico yno puede analizarse bajo los mis- mos patrones que para otras colo: nizaeiones y ocupaciones conquis- tadoras se conocen en la historia del arte. El Embajador de la Re- péiblica del Ecuador en las Na. clones Unides, xeor Benitez Vi- naesa acaba de reiterarlo: “El fe- némeno de la expansién extrame- tropolitana de Espafia es original y Gnica en la historia y no tiene nada en comGn con las formas de colonizacién del viejo y muevo mundo". Se falsea la perspectiva histé- lea cuando se hace aparecer al indigena formando un grupo 0 #0 cledad aparto, encerrado sin flujo, dentro de otres instituciones. Es que se parte de esta falsa premisa: que el arte lo realiz6 esa comunidad corrada — cual si hubiera persis- tide durante el virreinato, una colonia quechua ajena a las influencies endosmétices, de otras Gentes, de otras culturas; y hasta de los’ mismos sentimientos que estos individues podian padecer frente a una nueva realidad social, econémica y polftica. Un anélisis més prolijo nes mostraré que eo temperamento y la sonsibilidad racial no se traducen en alguna firma part cularmente racial: el medio y le sociedad influyen para estas formas; el temperamento Gs aSlo una fuerza, una voluntad, paracrearla forma artistica. Para tun masstre como Ud. considero Inneesario traer a colacién ejer- plos histéricos Un par de azgumentos son bas tantes para contradecir La tesis de tuna yolunted paramente indigona. £ Qué respuestas si no negativas, tne han de dar a estas pregunta ePor qué el indio ne prosiguis cen las taroas de técnica arquitec- tural como las realizaba en tlempos el Ineanato?— ¢Por qué luego que fe produjo la Emancipacién repu- blicana, y con ella se liberé de la tutela al aborigen, no prosigié 6ote ‘a expresar on su labor artistica, la Gel gusto que se le atribuye on los monumentos virreinales? A la pri- merase podré aducir que las nuevas nocesidades de la arquitectura pro- movian a nuevos cambios y técni- cas. Bion; es cierto: pero en nin- guno de los monumentos que s¢ labraron pasteriormente a les pri- eros afioa de la conquista se nota en el trabajo manual. caracteres ‘ipicos como los vemos tan pecu liares y hermosos on los monu- mentor ejecutados on los tiempos Gel imperio Inca. Si bien os exacto y lo he seialado par prirnera voz las portadas de tipo incaico que hay on Ia ciuded del Cuzco, no son del tiempo del Imperio ys trabajo de manos indias en los primeros lustros de la fundacion eepafiola. Pronto la presencia del maestro hispano, con otras herra- miontas y nueves gustos, hicieron olvidar al maestro oborigen mus mnitedor consuetudinarios; y nue- Yor artesanos, no menos indigenas, ‘asimilaron prontamente los modos y gustes del occidental ibérico ironte al problema de América En cuanto a la segunda pregunta al desaparecer el directive eriollo, desapareeié también ol artesano y Ja tendoncia decorativa. Los pocos ejemplos arquitecténicos que se sjscutaron on Ins primeras déeadas el siglo XIX son sezagor que no ‘aden peso alguno a una respucsta ‘adversa a mi proposicign. Lamen- tablemante hemos de aceptar una rroalidad dolorosa en la comproba- dién qué ha hecho Mishiein: "Pa mntre los actuales quechuas ningin sentimiento de intercomunidad. Ciertamente ninguna corriente de con- nacional. Cada comunidad vive, principalmente, en su propio mundo, imperténdele poco el res: "Me excuso de afiadir las ra- zones de este fenémeno muchas de ellas en al decaimiento cultural y otras de més honda ralz desde los ‘tiempos del ImperioInca, producto da saas migraciones forzadas, anta- goniemo coraprebrdo en las con- ‘tlendas sostenidas por los primeros conquistadores auriliadcs por las tribus que hobian sido deminadas Diffcil por consiguiente seré para eualquier erftico — a la par que inti — intentar el aislamiento de individuos carecterizados por su raza pura y autéctona, y para cada una de las obras que adornan la cultura artistica del virreinate del Perd. Ignoro si osto podré ha corse para paises de tan rica tra- Aicién aborigen como México, con el cual podsiames establecer un paralelo. Pero si creo que se puede afirmar sin error que esti reaulte no s6lo imposible sino ade- més inoficiosa e impertinente. Pues lo que vemos y lo que estamos estudiando, analizando con la mi yor prolijidad documentaris Hicando en sus aleances est es la obra coméin, de hombres ar- tistas que eran tanto espafioles cuanto Indios (y entre estos ex- tremes, los mestizos que a la postre han sido los més). Entonces es que esa obra no era el producto de un (ated de PUNO, Port ‘Spice sentimiento particular, de raza, sino el frato de un ambiente elourso deun modo histiries, que tha realizGndose, descubriendo fac- tores de ambiente distintos a los de la metrSpoli. Vea Ud. como Ri- cardo Rojas mo vacila en escribir “ha Argentina es hoy un crisol de mestizamientos cuyos varlados a portes #e fusionan per influenci del territorio nativo, del idioma castellane y de las institueiones democrstic: aus y Ys 2) ss Entre ambos pelos, el criterio del ‘maestro hispano y el sentimiento dol artifice indigena, en estos mue- han perdido algo de lo que fuera su mundo de siempre y todos someten a un reajuste social hen- chido de sorpreses. “'Se ind! el espaol mientras el expasiol panizaba al indio proviniendo de alli otro elemento caracterizante do nuestra cultura, que nos di- ferencia de la historia europea, cuya evolucién fué més esponténea y continua” essribe en Eurindia, don Ricardo Rojas. Fueron asi factores variadisimos que so re- sumen desde la geourafia y ol clima hasta las costumbres y la educa clin. Y no es que yo pretenda ‘establecer cierto Eatalisme como eat 1s ele de a Talal de Bannan on POSATA, consecuencia de los elementos ff icos 0 materiales; no hay pre- misas de oxclusiva determinacion materialista, pues es innegable la existencia de cierta voluntad de arte. Pro esta voluntad de arte, lo vemos cada dia més cla- ramento, era una voluntad con denominador comtin: el arte, que ne como un indice particular de cada sujete mirindose a él vién- dolo nosotros — on Ia medida de sangre o apollido. Ha escrito el masstro Alfonso Reyes sobro la “inteligencia ame- rleana’’; igencia_ame: a int cana va operando sobre una serie de disyuntivas: cineuenta afios des- pués de la conguista espafiola, encontramos ya en México un modo de ser americano: bajo las influes cias del medio ambiente, Ia nueva instalacién econémica, los roses con la sensibilidad del indio y el instinto de propiedad que nace de Ia ocupacién anterior ..."'. Fécil seri proseguir la idea del maestro Reyes dando lectura a todo ol Ensayo. Pero volvamos al término de mestizo en su ampliacién ala arquitectura. Yo creo como Ud. dice, vocablo feliz;ypodemes emplearlo. norteamericano Io medita bien, un vocablo engafioso, de faleas api rienclas, infortunado. Es intere- sante sin duda y de respetucsa fencién, ol buon sontimients: del exitico acerea de un veceblo que pueda traducir una cierta discri- minacién racista; pero que a nues- ortificn por estos lares. Verded es que a nadie se le did on alguna alocu- clin © invecacién, que 2 mestizo — aun cuando si, se lo dira de sf mismo — y prueba de ello es el macsiro mexicano Amaiz, que con no poco orgullo de serlo, so lo alcorsa. Pero no puede excluirse el vocablo, y no ex peyorativo, on la clasificacién ra- cial de grupes étnicos cuando, por ejemplo, so trata de términos de- mogréficos. Pero yeamos la razén. de Kubler al preguntarse: “If wo reject this racial characterization of provincial art, how shall we goneralize the differences between the arts of the center and the edges, the elite and the folk?" Partiondo siempre de una azign: cin racial, descubre el crftico que falters un término apropiado para por gravedad y maduzez, el vocablo Mmestize se adapta de lo més @ propésito para caracterizar el rote de arte hispano en la tierra ‘emericana, tierra peruana; traba- jado por manos que van desde 1a de los espafoles h de los indies, incluyende la de los mes tizos, y sin olvidarnes afadir la de los mulatos y de los morenos, horros y esclayos, que la obra de estos Gitimas es un buen capitulo peculiar estilo que surge decoreti. vamente y solamente asi ya que por lo general les estructuras ypatrones de composicién hispans- renacentistas, permanecen inalte- rados. Calidad y formas de estas manifestaciones mestizas son, den- tro do los grandes grupos regio- nales, distintas segin el material de canteria empleado. Del estilo que lo abarque on su generalidad pedremos hacer derivar eecuclas loeales y regionales y_ osignarlos nombres particulares. La diferen- cia on Ia escultura decorativa en- ‘tre las obradas on Arequipa y Po- mata, por ejemplo, es una suficien- te praca para nusstra aseveractin. Esto mirado bajo el dngulo de los materiales pétreos que on ambas ‘obras se omplearon. Hay también una densidad demegritica y popular que también varia el o6- nero decorstivo: el ojemplo com. parative surge de las obras del Cusco de fines del siglo XVII con fas de Juli on el period contem- poréneo durante el cual los PP. de Ta Cla. de desta inician Ia recone. ‘ruccién de sus templos parroquia- es que habian recibide ya construs- dos de los Dominicos a fines dol siglo XVI. sCémo se nos explicaria el adorno exética mesoamericano en la portada lateral de la Iglesia de San Pedro de Willea-Liarmac de Zepita, los claves al igual que los do Mitla en la base de Ia torre da Ja Cia. on Ayacucho, los dragones indo-erientales en las pilastzas del arco toral de la Capilla de Ingenio, ‘en Nazca o los monos y les papayas fen los fustes de columnas on Ya Iglesia de la Santa Crus on Sui? EL tema on af es de mayor im- portancia que la que hasta ahora se le aaigna; y no creo que #0 le ‘pueda resolver tan simple y lana- monte ain inclusive peneteas, para ‘su celificativo, on el campo de la filologia. Por mi parte creo que no sélo un capitulo sino varios aon indispensables para tratar de esta arguitectura mestiza en una x tensa Grea del territorio peruano mnza hasta lo que hoy o= desde Arequipa en donde tengo ya probado fehacientemente que nace alli como un eco pléstico del pla toresco, faverecide por el Smimo tradicionalista del criollo espaol. De modo que bien hace usted, y en compamia del arquitecto José de Mesa, on emprender la tares de dar a la estampa un estudio arifico y documentado, fruto de ‘sus viajes y experiencies, para pre- sontar al pablico estudioso, el vax Limiento de esos tesoros que aun afortunadamente casi su integridad. No es de consiguiente la saya, una otra empresa de ilustraci6n artistica ya de suyo valicsa on sus objetivos estétices. Su fin es ir més allé para descubrir los valores ecen- clales y el contenido ético y peico- Iégico on wna totalided que las tensiones individuales y ambion- tales pudieron crear en nuestro . Aqui es propismente on donde encajan la investigacion agu- day la importancia de-un profundo conocimiento: de esos conilictos y armonfas producto de les més va- Hlados impulses espirituales que conjugan ant6nimes raciales, bro- ta el arte mestizo. Podré parecer que, injustificada. mente he tratado ahora més del individuo que de la cosa en si pero en el panorama hist6rico, aunque inconexos en su contenido, gon en ol fonde, equivalentes. La figura metaférica para la aplica cién del vocablo se justificaré me- jor, y el adjetivo ae aplicaré con- venientemente, si como he inten- tado dentro de les limitaciones de una carta, sefalar algunes de lox muchos puntos de apoyo, uno de ellos, el tipo emergente del mestizo. La palebra es el vestido de la idea, do alli que si una idea puede toner varias palabras para ser expresadas # la mejor palabra ‘mis aparente y distinguido. Sin embargo dejo abierta la discusién previa y espero de uated y do los eriticos dal arte americana, su valicsa opinion. Nuestro arte reclama en eus jui- jos sereniclad: y el més prolije examen de Ia documentacién exise tants: y ol anélisis y las compa. raciones como en iin laboratorio, de los diversos elementos decoratives que estén on ets monumentos. Solamente asf Uegaremos a una fundementacién axiolégica de la aventura imaginaria que es ol Arte quo ol espaol creé en las tierras ‘americanas, con la intervencién de muchos otros individues ya ‘americanes, frente a un panorama henchide de sorpresas. Lima, 3 de octubre de 1961. LE CORBUSIER Joseen Hepyur INTERPRETE DE UNA EPOCA Hoy las posibilidades constructivas del acero_y del hormigén nos han liberado, al punto de permitirnos hacer realidad los suefios mds audaces en lo que a forma se refiere, Los materiales tradicionales, el ladrillo, la pieira y la madera, ataban nvestras constrveciones ala convencién y a la geometris, encua- derndndolas en las Timitaciones de «- ones consirvetivos inflexibles y an- clindolas sélidamente a la. tierra. Las nuevas téenieas nos liberan y nos per= miten componer nitestros edifiios como un miisico compone una sinfonia, tras formas no eonocen hoy fronteras y podemos construir sin poner tope a Ja avdacia y a la imaginacidn, No deberiamos, pues, sorprendemnos de la fantasia de nuestra arquitectira, Sino mids bien de sti sobriedad. ;Qué acvsan los grandes ventanales, los im- presionantes voladizos, las elegantes cervas sino la consecuencia légiea del sulvenimiento de los nvevos materiales? Sin deda obtesos, fueron los que a través det cdlcvlo, no lograron deseu- brir una estética nveva, diverse ¥ sig~ nificativa. in embargo, no debemos intexpre- tar a priori estas formas como arqvi- tectura. Un arquitesto puede jugar eon ellas, como vn nifio jvega con bl 0 como los arquitectos del pasado ju garon antes con etpulas y_peristilos, ¥ no llegar a prodvcir exa chispa que transforma Una mera constrccién en verdadera arquitectera. El papel de rnvestras generacion no es otro que ex- plotar estas posibilidades y erear la pléstica de nvestra reparacién de la Exposieién de 1997. Resulta earacterfstica, a este respecto, Ia eleesiin dle su emplazamiento”. de Se deben Henel Sellier las escasns alizaciones positivas de antes de la guerra en la region parisiense, en espe- cial en lo que se refiere a easas de habi- tacién y a eseuelas. Sin embargo, Henri Sellier no estd de acuerdo con la obra de Le Corbusier y le reprocha, sobre todo, el fracaso de la efudad para vi- viendas de Pessae (Gironda). La Bs ceuela al aire libre de Suresnes marea un Dprogreso en las construcciones eseo- Tnres, De sus arquitectos, Beaudouin y Leds, merecen destacarse por su iudaeia el proyeeto de Palio para de planta eirentae, y Ta haber coineidido con graves aconteci- mientos, So puede saear una gran enseftanza de cate perlodo de 192) a 1989. Aunque las técnicas no estén muy desarrolladas, se afirma con vigor In arquitectura ‘contemporinea. En la actualidad la actividad es mayor, pero creemos que ‘se invents. menos. LA VENTANA Leopo.no pe Luis Dementes artesanos, albaniles locos, enajenadlas eanstructores, levantando una tapia, cientos, miles de tapias entre sucha y rencores. atQuitn dirige esta eiega arquitectura, alas casas de sombra, esta murals de soledad, ta torre de negrura donde ta vida el euelo libre encalla? AQuido dibujés ta araia de este plano ‘que repite parutee y paredes? aQQuiém alza estas ciuclactes, com qué mano tejen esta mivbla y estas redes? Alguien ha emborronado absurdamente en los viefos diseRos. xia puerta no da a ninguna parte, Un muro enfrente choga of sol de ta ventana abierta, ¥ crusamos oscuras galerias que nor derwelten a ta misma estancia, Habitaciones mitiples, racias, repitienda su initil resonancia ¥ queremos satir, pero buscamos la puerta, recorremos la escalera ¥ mo se acaban sus desnudos tramos, ni nada abrimos, porque no hay afuera No hay afuera, no day calle, no hay efudades, no hay mundo; hay esta sola inmensn casa, estas eernas, solas veeindades de corredor donde ta rida pasa No hay més que estos enormes cusredores por los qiee now crus amios ciegamente recinas de una casa de veneores com te pared de un odio sori enfrente. No hay més que estas paredes donde deja sus amarillas manchas el olvida como in mano de wna humedad vieja en el yeso mortalmente mordido, No hay mis que eiegas puertne que abre el viento descubriende la sombra deedentada Los pi wv giran las fallebas para nada. les rompen su lamento ¥ la sabemoe. Pero nos decimos: (a otra kabitaciin habré salida’. De portazo en poriazo repetimos {a esperanza fingida, Porque vamos soiiando abiertos muros, srietas en donsle ed sol ee preeipite inventando avenidas y paisajes futures, tierra feraces que ta lus habite ¥ sentimas un fuego en nuestros manos, a sangre en nuestras manos, de ansia hechas, para carar, oscures artesanc en las paredes de In cnea brechas, Com tas manos heridas, ta ventana ofiamos eonstruir, « la luz pura que muestro dijo jueia abrir manana en esta. ciegt y hosen arquitectura, “Juventud, 597 Madrid, abril 1955), CURSILLO DE HISTORIA DE LA ‘MUSICA Préximamente, auspiciado por esta Facultad, so iniciaré un curso de Historia de la Misiea. Este eursllo sorb dictado por et profesor Luts Ro- mero Yéfiez ¥ aborcori do "Grecia al Barroco”. El profesor Romero obtuvo ‘el Premio Extreordinarfo. de Piano el finolizar los estudies en el Consorva- forio de Sevilla. Ha sido profesor en a Citeckra de Historia y Esética de 1a, Missica en €l Consorvstorio Hispa. lense. Fué penstonado por e! Gobierno Italiano en 1949 para amplior sus ‘estucice en musicclogla y por el Go- biemno francés on Parfs para complctar ‘aus formacién pianistica oon el profesor Lazare Levy y estudiar musioologia en 1a Sorkona. Ha realizado curso de per feccionamiento con 1a eminente pia- nisla Eleanore: Amzel en Lisboa. Camo solista en la Orquesta Bética de Cé maro, el profesor Romero Yé¥iez ha covechads merilortos dxites en. los Principales capitales de Europa Este curso de Historia de la Misica serk por inseripetén- y al final del ‘mismo, un diploma acrediteré Ie. asis- tencia de los inscritos, Oportunamente serh anunciado ol programa a decarrcllar las fechas a cubrir, NOTICIAS DE ARQUITECTURA En le ciudad de Milén, Hialle, eeré creado un Museo Intemacional de Ar- Guitecturs. Los realizsdores do tan importante obra prometen eu inaugu: racién en el presente alo, Un grupo arquitecténico dela 6poca inkstica de: los Sascantdes, acaba de ‘or descubierto en la isla Koh Kivele, ‘al cur del Iago Hamu en Inka, Se juzga da muy importante el deecubri mietio por el nfimero de elementos ‘arquitecténicos encontradce. En Taiella di Chivsc, cerca de ‘Siena, otro importante hallazy0 ba sido realizado en excevaciones quae lll ex llevan a efecto, Se trata de importantes ‘estigios etruscos « los que los erqueé- Jogos conceden mucho mérito; Mil doecientos arquitectos #6 han {nscrito para participar en el concurso convocado para la tealizacién del jro- yecto “Edificio Pengeot’ de Buenos Aires. ‘Cuctro arquitectos: Claude Char- ppontior, Charlee Dorion, Leba Rene y ‘Guillaume Quillet, estudien en comén l proyecto de construccién dal nuevo Palacio do Justicia de Rouen. El Gran Premio del Ciroulo de Estudios sobre Arquitectura acaba de ser olorgado a la Gobernacién do Pendjab (India), por la realizacién de 1a Ville de Chandigarh segtin proyecto de Le Corbusier. Ta Cemisién Superior de Edificio: de Francis acaba de sprobar lor plance de la nuova Facultad de Ciencia y Tec nolegia de Villetaneuso, reolizados por Berard Zohrfuss. REUNION DE COMISIONES Las comisiones do trabajo de le ‘Unién Taternacionsl de Arquitectos, formadas por un miombro de cada pals aliliado, tendrén sus reuniones ‘durante 1962 como sigue: Comisién de Ia Formaeton, 16 1 25 de eeptiembre, hulspedes. de Checoelovaguia: Comi ‘ign do la Profesiin, 24 al 29 de bri hhutspedes de loz Palses Bajor, seunién fen Amsterdam: Comisién de Urba- nismmo, 9 al 15 de junio, huéspedes de Grecia, reunién en Atenas; Comisién de Consirucciones Encoleres, 15 al 26 ‘de marao, hhuéspedes de México, teu» niga. en México, DE Comision de le Salud, 1° al 8 do junio, hudepedee do Jeol, reunién en Tel-Aviv: Comision de le Habitacién, principios de octubre, hulepodes do Espafia; Comisién de Tnvestigacién, 5 al 14 de septiembre, hhudepedes de la URSS; Comisibn de ‘Construcciones Deportives, medisdos do noviembre, huéspedes de Brasil, reunién en Sao Paulo. CONVENCION EN DALLAS Ha sldo preparado para los dias & Ido. mayo do 1962, la Convencién Anval de Arquitectos de Dallas, T seccién del “Texas Chapter ALLA. Hl Comité ojecutivo eprobé elise duictor coufiado ycsperansado'e Seer tt hate eeeeremeee ere iee es a sistema Lor negocios no son una finalidad en si miemos. Son el-eefuerso. para obtener Ine basce matctiales 7 aélidas sobre las fea pach ane ealestelear aca ot amplin de ilimitados horisontes eapirituales, CREOLE PETROLEUM CORPORATION SALAS DE EXPOSICIONES Saeene cans aes 23° SALON OFICIAL ANUAL DE ARTE Plaza Morelos. Los Cacbos. GALERIA EL MURO Avonida Mata de Coco Ta Castellana, REGUtLO BESTIARIO PINTURAS ¥ DIBUJOS 3 al 19 de abril Publicaciones de Ja Fundacién Eugenio Mendoza | GALA °c Primera Avenida Loe Peles Grondles, Textos de educacién secundaria BOTANIGA por TOBIAS LASSER GEOGRAFIA DE VENEZUELA por MARCO AURELIO VILA SALON DE ESCULTURAS ZOOLOGIA por ALONSO GAMERO COLECCION DE 40 BIOGRAFIAS DE VENEZOLANOS ILUSTRES pera Educacién Primaria. Distribuidor: LIBRERIA MUNDIAL Verces a Jesuitas - Toléfonos 81.07.90 y 82.03.37 - Caracas C—O OF SALA DE LA FACULTAD DE ARQUITECTURA Y URBANISMO Universidad Contra GRABADOS DE GLADYS MENESES ¥ dol 28 de abril al9demayo I , TORRES GALERIA MENDOZA Edificio Las Fundaciones Avenida Andeée Bello, IRAZABAL OcCISOS - BESTIAS 30 de marzo al 15 de abril. COLABORACION DE MAVESA, S. A. Seoonzac — El Siglo XX representa ppara mi la continuacion del Impresia- hismo, hasta 1910, donde se produce una ruptura muy clara. La fogata Fauve ha terminado. Lox Neo-impre- sionistas con Signae, Cross y Sexrat, han dado el esfuerzo maximo a si obra y se origina un eomo “‘eaminos erezados". El Impresionismo ha sido abandonado por los jévenes y se abren dos derroteros distintos. Se plantea la neeesidad de partir hacia una pintira arquitectoral de agzerdo con la frase de Cézanne: “Todo en la naturaleza puede ser levado a formas geométri- cas....", Ello da origen a la Esczela Cobista. Otra Esevela a la que yo perteneeia con La Fremnaye y Moreau, recogia el espiritu de Cézanne, sin enarse de su grafismo, no aceresmos a la gran tradieién sin tomar en eventa al impresionismo, aunque sf admiran= dolo meeho, W. Weis ~ Yo creo que el Siglo XX. se resime en Arte por dos grandes tendeneias qce corresponden a dos palabras de orden contradictorias, pero Unidas: En arquitectura, la arquitee- tura funeional; en pinta y escultora, lo no figerative, P.C. = Es estes parecer Claude Roy? Ctavps Ror ~ El Siglo XX repre: senta posiblemente — ye no estoy de aczendo con Weidle —, el primer ejemplo de vna gran époea del arte que no puede definirse precisamente, por un estilo comin. La época eontem ordnea hace coexistir estilos diferentes Y contradictorias. MICHEL RaGoN ~ Fs mas un movi- miento que un estilo, WiApIiR Wetnue ~ Sf, palabras de orden, (na tendeneia, una neeesidad ints, una imposibilidad de hacer otra cosa, pero que no es todavia un estilo constituido. ‘BentHo1te - El Siglo XX se presta a una diseusién general. Son muchos los problemas que se plantean, El punto de partida de estas disessiones 5 desde Iuego, dentro del impresionis- mo, y fue Cézanne quien enseié el Duxover pe Seconzac — Cézanne ha barrido todo lo qve era formula académica; regres6 a Ia gran tradicién Veneciana y espaftola, Cézanne tenia tuna gran admiracién por el Tintoretto, jCUAL ES EL ESTILO DE NUESTRA EPOCA? por Veldzaver, Goya y el Greco. De otto lado el Advanero Rovsseas, con sa humildad, tavo um papel muy im- ortante, por sor un primitive wutén- ico y porque en el fondo s el conti neador de Jean Fouquet y de Van Eyek. En consoezencia, el Siglo XX después del Impresionismo, regres a Ja tradicién yenesiana por Cézanne, ¥ alos primitivos auténticos por el Ada nero Rousseau, MICHEL RAGON ~ No olvidemos sl Surrealismo que esti aliato a otros problemas que el funcionalisme, como el psicoandlisis, por ejemplo. Si el Surrealismo tiene reporesisiones més grandes sobre la poesia que sobre la pintura, esto representa un motivo importante para volver a su dise2sin Roy ~ Bs evidente que del Psicoandlisis de Freed al s-rrealismo del que habla Ragon, hay un inmenso esfuerzo de toma de conciencia ¥ de humanidad. Un cierto niimero de do- minios habian estado abandonados, donde se pensaba qve estaban consti- tuidos los fenémenos axtomstiens, in— conscientes, ptramente frracionales. Dentro de los mismos movimientos que broclaman si no la prima, si el valor de datos irracionales, el tiene Ia vo tuntad de comprender y dominar, P. C. ~ Bsto que nos hiere ast tro de los primeros 60 afios de este Orgenizada por el “Consejo de Eu ropa’ la exposicién titulada “Las Puentes del Siglo XX" ha motivado algunos actos trascendentes. Abatea esta exposicién tna de las épocas mids Ficas en todos los dominios del arte, De 1885 a 1914 nacieron las tendencias ¥ corrientes estétieas qe luego se des- arrollarian en todo lo que va de siglo. Para poder definir el Siglo XX es preciso determinar sx contenido, su imporiancia. y sx lugar. Para ello la prestigiosa revista parisina ARTS, ha iido.en una especie de mesa redonda, donde Pierre Cabanne ha preguntato y dirigido la discusién, al critico de arte e historiador Wladimir Weidlé, a Cla de Roy, novelista y eseritor de arte, 4 Michel Ragon, eritico de vanguardia, ¥ a los artistas Dunoyer de Segonzac tuno de los maestros de la generacion de antes de 1914 y Bertholle, repre- sentante del movimiento arifstico ac- teal, Publicamos el desarrollo de la en- cesta, siglo, ex una pvesta en etestién comin ‘con divergencias particulares. Bxisten hoy cortientes muy claras que se con- tingan sin dotencién, Por ejemplo, e muy asombroso que el miso siglo hubiera producido a la vex el Cubismo, el Fauvismo, el Surrealismo, el arte Abstracto, el Irrealismo, un cierto nnfimero de excuelas perfectamente saparadas y siempre optestas, Mice. Racon son atdlites Hay muchas que BERTHOLLE Si, hay ena especie de ‘movimientos exprimentales. P, C, ~ Gvales son fas relaciones exisientes entre Ia evolceiin de las artes y la evolueion del hombre en general, al Siglo XX, por el reintegra a la técnica, a los nuevos medios de vida, y a las nuevas maneras de con« ceebir la existencia, a la continuacién de descubrimientes que estin en pro- ‘ee30 le revolueionar la existencia del hombr Winnie = Yo no ereo que hay una filiacién directa. No ereo, por ejemplo, que ciertas corrientes de la pintura ‘actual eorrespondan a la nueva vision, cientifiea del mondo. Por otra parte, no hay vision cientifiea. Hay teorias ‘que no se pereiben y los fisicos mismos mantienen que no hay idioma humano para explicar estas costs. Hay sola- mente el lenguaje matemitieo com- prensible timicamente por un miimero reducido de personas. Yo pienso que la pintera actual no puede eompararse a la del Siglo XIX 0 a la del XVIII, porque las ideas que nos hacemos cient{- fieamente del mundo son todas de hecho diversas. Yo pienso que si una imagen puede ser producida de cna forma mecénica, resultaria dificil pro- dveirla de otra forma. Berrnoiie — Yo encventro que ar- tistica y cientificamente no hay liga, Avanzindo mis allf igualmente se ob- tendria un divoreio. Muchos opinan ave en la época atémica no es posible hacer byena pintura. Esto me parece absolutamente inveroximil. Dentro del progreso téenico, yo pienso que el hombre, por el conirario desea mas el profundizar en a vida interior. En el fondo, hay actwalmente una dispersion yal mismo tiempo una eontraceién en @l mismo. Micut, Ragow ~ El artista es pre una eontradiceién de la sociedad. Ciaune Roy ~ Ante la cuestion que usted ha expuesto, yo me siento delie beradamente reactionario, como tam- biém ante la cuestidn del progreso. Yo estoy persuadide de In existencia de tun progreso cientifico, de una modi cacién radieal de la visign del sabio de hoy, por el retoro a lo que era la vistin del mundo del sabio de hace muchos siglos, Quedo persadide que el hombre cuotidiano, el hombre me- dino — yo desconfio de to grande digamos el hombre en general, no esta profundamente penetrado, modi- fieado, por la visién que la fisiea rela- tivista da al Universo, que los proble- mas de la vida o de la muerte, el pro- bblema del Destine, el problema del Amor, el problema de las relaciones hhumanas, estan fundamentalmente to mismo qve en In época de Lascaux. Yo creo que los téenicos modiftean nuestra vida cotidiana, pero nuestra vida psicolégiea, nuestra vida moral no ha sido profundamente modificada. ~ En definitiva, que es to que el Siglo XIX ha aportado al XX? Berio. — El final del Siglo XIX fue oscuro y esclerbtico por el abit guesamiento absolute, espantoso. Esto produjo entonces un movimiento ge- neral desde el panto de vista social y desde otros puntos de vista, Ello ha podido ser Ia partida hacia una espec de explosién dentro de diferentes do- minios tanto artisticos como sociales. Weiie — Si se quiere encontrar rasgos que son particalares al Siglo XX con relaciOn al XIX, se necesita regresar forzosamente a la idea de la arquitectura puramente funcional, es decir al fondo inestétieo puesto que Ja foncién ex paramente utilitaria, La otra posicién, la de la pintura no figa- rativa, lo poramente estétieo, donde no hay més que un juego de formas sin motivo ni objeto, sin ninguna funeién que la puramente estética. Esto para mi es la contradicsién entre las dos posiciones. CLaupe Roy — De salida, yo veo una contradiccién en la organizacién de cesta exposieién por el Consejo de Eu. ropa, Lo que me parece sorprendente en al Siglo XX, es que la nocién de Excuela Nacional o Escuela Europea pierde todo sentido. Este es uno de los rasgos mis determinantes de este siglo en Arquiteetura y Artes Plésticas en sa dimensién mundial. Es evidente que del Japon a los Estatos Unidos, de Moseti a Paris, hay una arquiteetura ‘con problemas, con sus eontradiceiones, sus retrasas y adelantos de arquitectos, ‘unos en relaeién 2 Jos otros, pero sobre todo una escena comin a la arquitee- tura, Como dijo Claudel en el debut ‘El lugar de la En pintura ocurre Jo mismo. Nos parece hablar de un pa- sado historieo al hablar de la Exeuela de Parfs, porqve es evidente que dentro, de Ia pintura moderna lo que pasa en Tokio o en Nueva York, el aporie de Pollock 0 de Tobee, pintores japoneses, franceses, mafiana probablementerusos, venta tanto como Jo que eontaba lo ‘que fue hasta ayer todavia, un lugar pri Vilegiado de la ereacién artistica, Paris. Mig Racox — No estoy de acuer- do con 30, He viajado mucho por todo | mundo y sole en Nueva York he ‘Teint Bor encontrado una actividad comparable a la de Paris. CLAUDE Rov — Hay otro fenémeno del que no hemos hablado. Me refiero a Ia comunicacién, al conocimiento, Hasta metiados del Siglo XIX un ar- tista francés conocla relativamente poco fuera de la escuela occidental. ‘Wiapnur Wein ~ La verdad es que todas las artes del pasado estin presentes en el arte actual como jamais Jo habfan estado, Este es el resultado jento del Siglo XIX y I XX. Todas las artes Dull Ls Fusnts en ten del pasado han dado elementos nuevos ‘con relaeién a su funcién pasada. Se ha climinado Ta tradicién, esta ya no existe, Pienso que el verdadero porvenit de Ia pintura y la eseultra no figara- tivas va unido al de la arquitectura. Han de integrarse a ella, es alli donde eneontrarn su lugar. P. G.— Digan la palabra final ... CLaupe Roy — No quiero dar una palabra final, Solo quiero agregar una cosa. Creo que una de las coms mix importantes, en el montén de razones, silenciadas hoy, es que todos sabemos qué ex un eusdro y que éte no es s6lo dibujo con colores, también es ‘una materia, ¥ esta como dice Beren- son posee ‘valores tictiles. En la expo- siciin Pieasso, de Leningrado @ Paris, que yo he visitado con Vercors, fui hondamente conmovido por un cuaciro del periodo azul de Pieasso que repre- senta una mujer de las Baleares, yo eewerdo que Vercors me dijo: gle musta, ivoy a haccrlol. Coma Fay trier, como Spizer, Vercors aplica un procedimiento medio industrial, medio hhumano a la repreduecién de cundros, Meses despaés tuve la copia en casa, no es la copia que podia hacer un ar- tista del Siglo XVI, que era una copia perfecta, pero es un buen ejempl: fs mejor que Ia reproduecién en helio 0 en colores de procedimientos tipogré- fieos, alueinante dentro de la materia, dentro del Tienzo, del golpe de pincel de la obra de Picasso, Esto me parece una de las grandes conquistas del siglo. Bentous - Yo estoy contra eso, ‘Toda reproduccién ¢s aproximativa. En el caso que usted cita et casi un {also euadro, DwNover pe Srcoxzac — A mi éto no me molesta absolutamente. Habia antes 20,000 © 30,000 personas que se teresaban en los artistas franceses, ahora hay muehos millones. En el fondo, todas estas reproducciones van a Iu igares donde antes no iban. P.G. ~ Hl Siglo XX ha dada verda- deramente algo digno en arte? MICHEL RAGON ~Para mi se ha ido muy lejos. El arte Abstracto ha lle. gado més allé que Cézanne sin. que éto quiera decir que es que Céanne. DunoveR ~ Creo que el Siglo XIX francés quetiaré como un gran siglo de I pintura, El principio del Siglo XX dentro de su cardcter atormentado ajar también una époea importante, pero mo creo poder juzgarlo todavia. Es prematuro, Micuen Racon — La arquitectura contempordnea esti aun en progreso, hay una noeién evidente de progreso, Waa Wetos ~ Este siglo pre- senta una gran inedgnita, y ereo que sta incdgnita debe ser despajada por Ia arquitectura, La avsencia de un historia aceptable de la arquiteetvra proviene de la falta de habitacién en la mayoria de los hombres para comprender el espacio, yy del fracaso de los historiadores y de los criticos de arquitectcra en apticar y difundir un método coherente para 1 estudio espacial de los edifcios. ‘Todos los qe han reflexionado sobre este asinio, aunque sea fugazmente, saben qce el cardcter primordial de la arquiteetzra, el cardeter por el ave se distingve de las demés actividades artisticas, reside en su aetuar por medio. de tn vocabulario tridimensional qve involuera al hombre. La pintcra actin ‘en dos dimensiones, aunqve pueda st: seri tres o cuatro, La escultura en tres dimensiones, pero el hombre per- manece al exterior, esperanda, mirdn- dolas desde fvera, La arquiteetcra, por «l contrario, e= como una gran escultura exeavada, en cuyo interior el hombre penetra y eamina. Al serle eneargada una casa, ol arqui- tecto presenta Una perspectiva de una de sus vistas exteriores y, tal Vez, otra del livingroom. Desp:é propone plan- tas, frentes y-seeciones, representa el volumen arquiteeténico descomponién- ola en Ios planos qe lo contienen y lo dividen: paredes exteriores ¢ inte riores, planes verticales y herizontales. Niesira ined-cacién espacial proviene en gran medida del veo de este método de representacién, qve aparece en los bros téenicos de historia de la arqui- ra y, adjetivado con fotografias, lares de historia del La planta de un edificia. no os, en realidad, més qre cna proyeecién abstracta sobre el plano horizontal de todos ses meros. Una realidad que nadie ve fvera del papel, y cuya (nica [vstifieacién depende de la necesidad de medi las distancins entre los distintos ‘elementos de la constreecién, para vs0 de los obreros qve tienen que ejecutar materialmente el trabajo. La fachada y Jas seociones, interiores y exteriores Sirven para determinar las medidas ver~ ticales, Pero, la arquitect: ra no deriva de una muma de longitudes, anchoras ¥ alttras de los elementos constructi- ros que envuelven el espacio, sino Gimana propiamente del. vacfo, del espacio envuelto, del espacio imte- Hor, en el eval los hombres viven y ce meeven. En otras palabras, templeamos como representacién de la arquitestora la traslaei6n prietiea que fl arguitecto hace de las medidas ace Ja definen para tso del constructor, Para el fin de saber ter le arquiteetura, esto equivaldria aproximadamente a ‘un método qce, para ilustrar na pin tura, diese las dimensiones del marco (0 calcclase por separado las superficies dle eada uno de los colores. Es obvio ae una poesia es algo mas cqve la suma de bellos versos: al juz- feurla, we estudia x1 contenido, su con Jomo, ys desp2és se procede al ani ie los distintas versos, se hace et