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El aborto y sus consecuencias físicas y

psicológicas
El aborto inducido o provocado es la interrupción de un embarazo ocasionada
intencionalmente, ya sea por medicamentos o por una intervención quirúrgica.
Aquellas mujeres que viven un aborto provocado sufren como consecuencia diversos
trastornos psicológicos.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el aborto provocado es


definido como el resultante de maniobras practicadas deliberadamente con
ánimo de interrumpir el embarazo. Estas maniobras pueden ser realizadas por la
propia embarazada o por otra persona.

La salud psicológica y física de la mujer se ve afectada por el aborto de aquel que


siempre será para ella, a lo largo de toda su vida, su propio hijo, haya o no nacido.

La vida sexual de la mujer y de la pareja en sí también se ve afectada. Se han


descrito graves alteraciones en las relaciones sexuales y en el deseo sexual de
numerosas mujeres que abortaron voluntariamente en estudios de
la Universidad de Ginebra, en Polonia y en China.

A continuación un listado de otras posibles consecuencias psicológicas que


conlleva el aborto provocado.

1. Sentimiento de culpabilidad.

2. La mujer presenta reacciones de hostilidad, de enojo o de tristeza.

3. Desea castigarse buscando relaciones abusivas o aislándose de sus amigos y


familia.

4. Algunas mujeres experimentan anorexia nervosa.

5. Experimentan insomnio, pensando en el aborto o en el bebé.

6. Pierden la capacidad de concentrarse, en los estudios o en el trabajo.

7. Planteamientos suicidas e intentos de suicidio

8. Sienten la necesidad de reemplazar al niño abortado y tratan de embarazarse


nuevamente cuanto antes posible para tener un nuevo bebé que reemplace al
que fue abortado.

9. Algunas mujeres sienten odio hacia sus parejas a los cuales culpan por el
aborto.
Tipos de aborto
Aborto espontáneo
El aborto espontáneo es un aborto no provocado intencionalmente. Es la muerte
no deseada y expulsión de un embrión o feto antes de las semanas 205 o 246 del
embarazo. Cuando la pérdida es posterior, ya se habla de muerte fetal.5 Al
criterio del tiempo gestacional, la Organización mundial de la Salud
(OMS) añade como criterio que debe pesar menos de 500 gramos. Sin embargo,
este criterio ha de ser interpretado con prudencia, ya que a veces un feto de
menos de 500 g. expulsado puede ser reanimado y sobrevivir.7 Si falleciera
posteriormente, se registra como muerte neonatal.7 Se distingue el aborto
precoz, cuando tiene lugar antes de las 12 semanas de gestación, y el aborto
tardío, con 12 o más semanas.7
Aborto inducido
El aborto inducido es la finalización del embarazo mediante la eliminación de
un embrión o feto antes de que pueda sobrevivir fuera del útero.1 Puede tratarse
de un aborto terapéutico, cuando se realiza por razones médicas, o de un aborto
por decisión personal (interrupción voluntaria del embarazo8), cuando se realiza
a petición de la mujer embarazada.9
Aborto terapéutico
El aborto terapéutico es la interrupción provocada del desarrollo vital
del embrión o feto (por lo que se trata de un aborto inducido), pero al que
preceden razones estrictamente médicas. Entre estos motivos cabe si la salud
de la madre (física o mental) se encuentra directamente comprometida con dicho
embarazo o, en su caso, si la vida de la madre corre riesgo.
Aborto indirecto
El aborto indirecto es cuando se produce la muerte del feto en una intervención
médica en que se deben cumplir dos condiciones:12

 La intervención va destinada a salvar la vida de la madre embarazada en


situaciones en las que ésta corre peligro cierto.
 La viabilidad del feto es nula según los conocimientos que se poseen sobre
el caso o el trastorno.
No se equipara, pues, con el aborto terapéutico, ya que se produce en
intervenciones médicas distintas del aborto en sí mismo, siendo éste una
consecuencia derivada, no querida directamente, y por tanto, implica unas
consideraciones bioéticas muy diversas al aborto inducido.12 Se considera aborto
indirecto aún cuando el médico sabe que su intervención puede afectar al feto,13
pero de no intervenir, o de esperar a que el feto sea viable fuera del útero, tanto
la madre como el feto resultarían muertos.12 Un claro ejemplo es el de la
intervención en un embarazo ectópico.14