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CORTE SUPERIOR DE JUSTICIA DE LA LIBERTAD

PRIMER JUZGADO DE PAZ LETRADO LABORAL


PERMANENTE DE TRUJILLO

EXPEDIENTE Nº : 6474-2018-0-1601-JP-LA-01
DEMANDANTE : VICENTE WALTER TEJADA FERNANDEZ
DEMANDADO : UNIVERSIDAD PRIVADA ANTENOR ORREGO
MATERIA : PAGO DE BENEFICIOS SOCIALES
JUEZ : EDITH DEL PILAR FERNANDEZ ROSAS
SECRETARIO : VICTOR DIAZ SANTISTEBAN

RESOLUCION NÚMERO DOS.-


Trujillo, nueve de mayo del anñ o dos mil diecinueve.-
Sumilla.- Corresponde amparar el pago de vacaciones, cuando los medios probatorios
presentados por la demandada no acreditan su pago íóntegro, dejando insatisfecha su carga
probatoria regulada en el artíóculo 23.4. literal a) de la NLPT, seguó n la cual le asiste al
empleador demostrar el pago, así como el cumplimiento de las normas legales.

VISTOS.- La senñ ora Juez Supernumeraria del Primer Juzgado de Paz Letrado
Laboral Permanente de Trujillo, emite la siguiente sentencia, en primera
instancia:

I. PARTE EXPOSITIVA.-
1. ARGUMENTOS DE LA PARTE DEMANDANTE:
A folios 02-11, subsanada a folio 32, obra el escrito postulatorio de
demanda, en el cual se senñ ala lo siguiente:
1.1. El demandante ingresoó a laborar para la demandada desde enero de
1989 hasta la actualidad, siendo que a la fecha ocupa el cargo de
Docente universitario bajo la modalidad de contratado, inicialmente con
una carga lectiva de maó s de 20 horas semanales, que luego se
incrementoó en el curso de la relacioó n laboral; habiendo laborado sin
interrupcioó n o suspensioó n, con un record de servicios de maó s de 25
anñ os; percibiendo como remuneracioó n la suma de S/3,300.00 soles.
1.2. Precisa que el derecho vacacional demandado es en funcioó n a lo que
dispone la legislacioó n privada-Decreto Legislativo 713.
1.3. En relación a la pretensión de pago de vacaciones y su
indemnización por el no goce efectivo del periodo 14.08.2006 al
13.08.2009 y su indemnización vacacional, refiere que desde el
inicio de su relacioó n laboral, debíóa computarse su record vacacional
como el otorgamiento del descanso anual efectivo que le correspondíóa;
sin embargo, ello no ha ocurrido, pese a que es una trabajadora a plazo
indefinido, ya que su contrato laboral se ha desnaturalizado, por haber
sido contratada para un objeto contractual claramente definido y
porque el dilatado tiempo de vida laboral ha superado el maó ximo legal
permitido; aunado al hecho de haber suscrito los contratos con
posterioridad al inicio de su prestacioó n efectiva de labores.
1.4. En ese sentido, al ostentar la referida condicioó n le correspondíóa gozar
de su descanso vacacional; sin embargo, la demandada le negoó referido
derecho, por lo que corresponde se le pague e indemnice por no haber
gozado oportunamente de su descanso vacacional.
1.5. Finalmente, se solicita el pago de intereses legales y honorarios
profesionales.
2. ARGUMENTOS DE LA PARTE DEMANDADA
A folios 180-193 obra el escrito de contestacioó n de demanda, en el cual se
senñ ala lo siguiente:
2.1. Precisa que el escrito de demanda solo estaó referido a la pretensioó n
expuesta por el demandante, puesto que, en el escrito de demanda se
abunda en fundamentos faó cticos que abarcan del periodo de 1989 hasta
la actualidad, lo que no es materia de pretensioó n alguna, por lo que
devienen en impertinentes, ya que el periodo materia de reclamo
uó nicamente es del 14.08.2006 al 13.08.2009.
2.2. Que, dentro del marco normativo establecido en la Ley Universitaria
vigente, la relacioó n laboral entre la Universidad y el accionante, se
establecioó sobre la base de la celebracioó n de Contratos de Profesor
Universitario a Plazo Determinado para desempenñ ar funciones de
ensenñ anza de caraó cter temporal. Siendo que, resulta necesario que el
demandante se someta a un concurso puó blico, para que el demandante
adquiera la condicioó n de profesor ordinario; pues de lo contrario,
otorgarle la condicioó n de indeterminado a un profesor contratado,
conllevaríóa a crear un reó gimen laboral con mejores condiciones para los
docentes contratados a plazo determinado, que los correspondientes a
los docentes ordinarios que ingresan mediante concurso puó blico de
meritos.
2.3. Que, el accionante ha celebrado contratos de Docente Universitario a
Plazo determinado, no prestando servicios de forma continua e
ininterrumpida, por cuanto existieron periodos en los que no prestoó
labores como docente, abonaó ndose sus remuneraciones y beneficios
sociales por los díóas efectivamente trabajados.
2.4. Respecto al pago de vacaciones anuales, su indemnización y pago de
vacaciones no gozadas, alega que no le corresponde el otorgamiento ni
pago de vacaciones anuales, puesto que no ha cumplido con el record
anual míónimo exigido para el goce de tal concepto, de conformidad con
lo establecido por el Articulo 10 inciso a) y articulo 12, inciso a) del
Decreto Legislativo N° 713; habieó ndosele abonado el pago por concepto
de vacaciones truncas al teó rmino de cada Contrato de Trabajo.

3. TRÁMITE PROCESAL RELEVANTE:


3.1. A folios 33-36 obra el auto admisorio, a traveó s del cual se dispuso
notificar la demanda y sus anexos a la parte demandada; notificacioó n
que fue debidamente diligenciada conforme es de verse de folios 38.
3.2. A folios 221-222, obra el Acta de Audiencia UÚ nica, en la cual se dejoó
constancia de los actos procesales maó s importantes, tal como: la parte
demandada presentó como medios probatorios extemporáneos,
las documentales que obra a folios 215-220; se corrioó traslado a la
parte demandada para su absolucioó n, y posteriormente, la Juzgadora
resolvioó ADMITIR dichos medios probatorios como
extraordinarios.
3.3. Asíó, despueó s de llevarse a cabo cada una de las etapas de la audiencia, se
reservoó el fallo, el cual se desarrolla y fundamenta en la presente
sentencia de primer grado.

II.PARTE CONSIDERATIVA.
1. Respecto a la admisión de medios probatorios extraordinarios (minuto
26’488’’ al 31’46’’ del audio y video de la Audiencia Única): La Juzgadora,
estima pertinente ordenar la admisión como medios probatorios
extraordinarios, de las documentales de fojas 215-220 (aportados al
proceso por la parte demandada). Respecto a los medios probatorios
extraordinarios, debemos indicar que eó sta categoríóa si bien no se encuentra
expresamente regulada en el artíóculo 21 de la NLPT, la cual regula los
supuestos de procedencia de los medios de prueba extemporaó neos; sin
embargo, la idea de “medios de prueba extraordinarios” se ha gestado y
desarrollado en el ejercicio mismo de la praó ctica judicial, teniendo como
sustento juríódico los principios de veracidad y al del privilegio del fondo sobre
la forma, contenidos, respectivamente, en los artíóculos I y III del Tíótulo
Preliminar de la antedicha norma; pero, ademaó s, para calificar un medio de
prueba como uno extraordinario y diferenciarlo de cualquier otro medio de
prueba comuó n, se ha acunñ ado un impostergable componente de anaó lisis: la
trascendencia para el proceso –como mecanismo eficaz y legitimado de solución
de los conflictos con relevancia jurídica– de la informacioó n contenida en el
medio de prueba. Noó tese que el factor “importancia” se debe analizar en
directa vinculacioó n con el proceso y su justa composicioó n para lo que, en
algunas ocasiones, muy excepcionales –por cierto–, se hace sumamente
necesaria la incorporación de algún medio de prueba que, pese a no
encontrarse dentro de los supuestos del artíóculo 21 de la NLPT, resultan
vitales para lograr la finalidad del proceso: lograr la paz social en justicia,
al margen del interés de cualquiera de las partes. En buena cuenta, un
medio de prueba extraordinario es aquél que, sin encuadrarse dentro de
las causales habilitantes para ser incorporados como prueba
extemporánea procedente, debido a su gravitación para el resultado del
proceso, deben ser admitidos como una prueba de la parte que la ofrece;
lo cual, sucede en el presente caso, respecto de las documentales de fojas 215-
220 (aportados al proceso por la parte demandada), en tanto que, con las
liquidaciones de vacaciones truncas (folios 219-220) la demandada pretende
acreditar los pagos por vacaciones truncas que se le realizaron al demandante;
y, mediante las Planillas de remuneraciones de folios 215-218, lo que se busca
acreditar es la fecha de inicio de la relacioó n laboral, hechos que evidentemente
se encuentran directamente vinculados con lo que es materia de controversia,
lo que ha determinado su admisioó n.

2. Hechos no necesitados de actuación probatoria. En este proceso


constituyen hechos no necesitados de actuacioó n probatoria, ya sea porque han
sido convenidos expresamente por ambas partes (minuto 16’00 al 23’11 del
audio y video) o porque no han sido taxativamente negados por la emplazada,
en aplicacioó n de lo regulado en el artíóculo 19° de la Nueva Ley Procesal del
Trabajo, Ley N°29497 -en adelante NLPT-, los siguientes aspectos de la litis:
i) La existencia de una relación laboral entre las partes;
ii) El estado de vínculo laboral: vigente
iii) Cargo formalmente desempeñado por el actor: Docente universitario
contratado.
iv) El reconocimiento por parte de la demandada, del no otorgamiento
de vacaciones a favor del demandante.

3. Respecto a la fecha de inicio de la relación laboral: La parte demandante ha


alegado que el víónculo laboral se ha iniciado en enero de 1989; mientras que la
demandada -en audiencia uó nica (minuto 15’21’’ a 15’33’’)- niega tal afirmacioó n,
alegando que el actor ingresoó a laborar desde, la fecha de su primer contrato
de trabajo, esto es el 01 de abril de 1990. Al respecto, esta Juzgadora determina
que la fecha de ingreso del demandante fue en enero de 1989, por las
siguientes razones:
a) De los documentos aportados por la parte demandante, consistentes
en el Oficio N° 0210-2013-R-UPAO (folio 26), la Resolucioó n Rectoral N°
3723-2013-R-UPAO (folio 27), la copia del certificado de reconocimiento
institucional de fecha 23.08.2013 (folio 28) y las dos imaó genes de folios
29-30 -documentos que no han sido cuestionado ni tachados por la parte
demandada-. Mediante estos, la demandada reconoce que el actor, al anñ o
de emisioó n de dichos documentos -anñ o 2013-, contaba con 25 anñ os de
labor como docente, tal es asíó que le brinda un reconocimiento
institucional, e incluso mediante la Resolucioó n Rectoral N° 3723-2013,
senñ ala que el actor ha iniciado sus labores en el anñ o 1988, conforme se
puede verificar a folios 27 y reverso. En tal sentido, es claro que el actor
no inició sus labores el 01 de abril de 1990 -como lo indica la parte
demandada-, pues de haber sido asíó, al anñ o 2013, no se habríóan cumplido
los 25 anñ os de labor institucional que se le reconoce (solo habríóan
transcurrido 23 anñ os); por otro lado, tampoco puede obviarse, que ha sido
la propia parte demandada-a través del entonces Rector, Víctor Raúl
Lozano Ibáñez-, quien ha reconocido que el demandante, conformaba
la lista de los 5 docentes que laboraron a partir del año 1988.
b) De los documentos aportados por la parte demandada, consistentes en
las Liquidaciones de remuneraciones del anñ o 1993 (folio 215-218)-medios
probatorios admitidos como extraordinarios-, a traveó s de los cuales, la parte
demandada senñ ala que se acredita que la fecha de ingreso del actor fue el
01 de abril de 1990). Ahora bien, de una revisioó n de tales documentos, se
observa que se ha consignado como fecha de inicio de la relacioó n laboral el
01.04.1990, sin embargo, la sola consignacioó n de tal fecha no resulta
suficiente para determinar que esa sea la real fecha de inicio de labores del
actor, siendo que la parte demandada, ha debido presentar, el contrato
primigenio, a fin acreditar su teoríóa del caso respecto al inicio del víónculo
laboral.
c) De las declaraciones efectuadas por ambas partes, durante la
Audiencia Única: El demandante de forma libre y espontanea, durante la
audiencia uó nica, al ser cuestionado respecto a la fecha en la cual inicioó sus
labores como docente, senñ aloó (minuto 37’28’’ a 38’50’’) : “ Yo he ingresado
a fines de 1988, pero cuando quise una constancia, la Universidad, debido a
que en los primeros años no ha tenido planillas, no me pudo dar una; a las
justas, pude sacar una constancia de trabajo desde el 89, que debe obrar en
autos.” “Debo recalcar, que yo soy fundador de la Universidad, laboro desde
el primer día, tengo un reconocimiento por mis primeros 25 años de labor”,
es decir, recalca que su fecha de ingreso fue a finales del anñ o 1988-hecho
que se condice con la señalada en la Resolución Rectoral de folio 27-, pero
que debido a que no cuenta con medio probatorio para acreditar tal hecho,
solicita el reconocimiento de su fecha de inicio desde enero de 1989, pues
de dicha fecha si ha presentado medio probatorio que lo acredite.
Seguidamente, al preguntaó rsele respecto a si firmoó contrato al inicio de su
víónculo laboral, indicoó : “No, eso fue así nada mas, firmábamos en hojas de
oficio cuando nos pagaban, por eso no hay, por eso no tengo constancia del
periodo inicial” (minuto 38’51’’ a 39’12’’). Ante ello, la parte demandada,
al ser cuestionada sobre lo alegado por la parte demandada, en relacioó n a
que al inicio de la relacioó n laboral no suscribioó contrato alguno, senñ aloó : “Al
inicio no existía registro de planilla, los contratos de trabajo son desde 1990.
Al inicio laboró por locación se servicios; y no se ha presentado documento
alguno que lo acredite, porque no es parte de la pretensión demandada”( a
01h 06’59’’ hasta 01h07’33’’), esto es, la parte demandada reconoce que el
actor ingresoó a laborar con fecha anterior al anñ o 1990- al margen de que
haya sido mediante locación de servicio, lo cual no se ha acreditado-, por lo
que, estaríóa variando su teoríóa del caso, respecto a que el víónculo laboral
del actor se inicioó cuando suscribioó el primero contrato (el 01.04.1990).
En tal sentido, de lo declarado por ambas partes, queda acreditado que la
real fecha de inicio de la relación laboral es la señalada por la parte
demandante en su escrito postulatorio de demanda, es decir, en
enero de 1989.
d) La demandada no ha logrado acreditar con el medio probatorio
idóneo que la fecha de ingreso del actor fue el 01.04.1990: A mayor
abundamiento, debe recalcarse que la parte demandada no ha cumplido
con presentar el medio probatorio idoó neo que acredite la real y efectiva
fecha de inicio de la relacioó n laboral- como pudo ser, el contrato
primigenio-, no siendo justificacioó n vaó lida que el periodo demandado sea
del 14.08.06 al 13.08.2009; puesto que ha sido la propia demandada, quien
en audiencia uó nica cuestionoó lo indicado por la parte demandante-en
relación a que la fecha de ingreso fue en enero de 1989-, por lo que, de
acuerdo al artíóculo 23.1 de la NLPT: “La carga de la prueba corresponde a
quien afirma hechos que configuran su pretensión, o a quien los contradice
alegando nuevos hechos, sujetos a las siguientes reglas especiales de
distribución de la carga probatoria, sin perjuicio de que por ley se dispongan
otras adicionales.” Entonces pues, tal situacioó n le otorga mayor credibilidad
a la teoríóa planteada por la parte demandante, respecto a que su fecha de
ingreso fue en el mes de enero de 1989.

4. Delimitación de la controversia:
 En principio, debe senñ alarse que si bien la parte demandada ha senñ alado
que el proceso debe limitarse a la resolucioó n de la pretensioó n principal-esto
es, pago de vacaciones no gozadas e indemnización vacacional por el periodo
del 14.08.2006 al 13.08.2009-, y no a los fundamentos alusivos a la existencia
de una desnaturalizacioó n del contrato laboral del demandante desde el
inicio de la relacioó n laboral, puesto que determinar tal hecho resulta
impertinente; sin embargo, debe tenerse en cuenta que al haberse
planteado tambieó n la naturaleza de vínculo contractual (contrato de
trabajo a plazo indeterminado) como fundamento de hecho de la
demanda -punto 4 de la demanda, folio 04-, merece ser objeto de
pronunciamiento judicial, en tanto resulta ser un punto medular de la
controversia, a fin de determinar si resulta amparable el pago de las
vacaciones no gozadas e indemnizacioó n vacacional, conforme lo solicita la
parte demandante. Al respecto, en el numeral 5.21 del II Pleno Supremo
Laboral, publicado el 04 de Julio del anñ o 2014, como en distintas sentencias

1
Debe tenerse presente, a este respecto, que las pretensiones cuantificables (p.e. pago de beneficios sociales) que
tuvieran una causa petendi que implique el análisis de cuestiones como, por ejemplo, la desnaturalización de un
contrato modal o la desnaturalización de una relación de prestación de servicios, no puede entenderse como una
acumulación de pretensiones cuantificables y no cuantificables, porque la causa petendi no es una pretensión sino
solo el fundamento de aquélla.
casatorias, entre ellas, la recaíóda en el expediente nuó mero 7358-2013-
Cusco2 ya se ha establecido que es totalmente factible hacer valer la
desnaturalización de la contratación como pretensión o como
fundamento de hecho.
 Así pues, es totalmente factible, que la parte demandante, pueda plantear
como fundamento de hecho, la desnaturalizacioó n de su contrato de trabajo;
toda vez, que tal alegacioó n, no afecta ninguna regla o principio procesal, en
tanto la parte demandada, en ejercicio legíótimo y regular de su derecho de
defensa, debe pronunciarse expresamente respecto de cada uno de los
hechos expuestos en la demanda. Por lo tanto, en modo alguno, puede
senñ alarse que el demandante incurre en una conducta temeraria, al plantear
dentro de sus fundamentos de hecho, la desnaturalizacioó n de los contratos,
tampoco se puede alegar una afectacioó n al derecho de defensa, al debido
proceso ni al principio de congruencia procesal; maó xime si, en virtud a este
uó ltimo, el Juez debe fundar su decisión en los hechos alegados por las
partes, seguó n lo indica el artíóculo VII del Tíótulo Preliminar del Coó digo
Procesal Civil; ello importa que tales hechos (plataforma faó ctica de la
demanda) se tengan que abordar y discernir, sobre todo si guardan
relacioó n con un aspecto sustancial del proceso, como ocurre en este caso,
puesto que la verdadera naturaleza del contrato entre el demandante y la
emplazada, es de suma trascendencia para la dilucidacioó n de la pretensioó n
de pago de vacaciones no gozadas e indemnizacioó n vacacional, pues de ello
depende el determinar si el pago de las vacaciones truncas efectuados por la
demandada al teó rmino de los contratos de naturaleza determinada que eó sta
invoca como vaó lidos, resulta legal; tesis que el accionante rechaza bajo el
argumento de haber estado sujeto a un contrato laboral de naturaleza
indeterminada, de ahíó la importancia de dilucidar este extremo de la
controversia.
 Por otro lado, resulta necesario senñ alar que, dado que en el presente caso, se
ha planteado la desnaturalizacioó n como parte de los fundamentos de hecho
de la demanda y no como una pretensioó n; entonces pues, no corresponde
emitir una declaración formal en la parte resolutiva del fallo, sino que,
únicamente se procederá a verificar la veracidad o no de dicho fundamento de
hecho contenido en la demanda. Siendo así, en el caso de autos, solo
procederemos a abordar el tema de la desnaturalización de la
contratación del accionante, pero sin declaración formal en el fallo.
 En merito a lo antes determinado, y en virtud a los hechos expuestos por
ambas partes, contenidos en los escritos postulatorios de demanda y
contestacioó n de demanda respectivamente, oralizados en los mismos
teó rminos en la audiencia uó nica por las partes, es materia de controversia el
determinar: a) Si los contratos suscritos entre las partes (contratos de
trabajo a plazo determinado) desde el inicio de la relación laboral, se
encuentran desnaturalizados, por haber estado sometido el accionante
a un contrato laboral de naturaleza indeterminada; y b) determinar si
le corresponde a la parte accionante el pago de las vacaciones que
pretende por periodo del 14.08.2006 al 13.08.2009.

2
La cual refiere que la existencia de un contrato de trabajo de duración indeterminada, cuya verificación es
establecida por el Juez, ya sea por la desnaturalización de un contrato sujeto a modalidad (o de naturaleza civil) o por
aplicación del principio de primacía de realidad, como presupuesto previo al pronunciamiento respecto de un
derecho laboral, no constituye una pretensión autónoma e independiente de la pretensión laboral reclamada, sino
que forma parte de la causa petendi de ésta ultima (numeral 2 del considerando noveno).
5. En cuanto al régimen aplicable al presente caso: Previo a absolver los
aspectos materia de controversia, resulta importante senñ alar que la
demandada fundamenta, parte de su tesis de defensa o su “teoríóa del caso”, en
el hecho de que el trabajo del docente universitario configura un reó gimen
laboral especial, regido por la Ley Universitaria, en el que no rige el reó gimen
general de contratación laboral privada, sino el artíóculo 44 de la Ley 23733,
seguó n el cual, "los profesores contratados son los que prestan servicios a plazo
determinado y en las condiciones que fija el respectivo contrato" y que según el
artículo 46 de la misma Ley 23733, la admisión a la carrera docente, en
condición de profesor ordinario, se hace por concurso público de méritos y
prueba de capacidad docente o por oposición y de acuerdo a las pautas que
establezca el respectivo Estatuto de cada universidad…" (sic). Sobre el particular,
debemos indicar que ya se ha determinado que el demandante, durante el
periodo materia de demanda, se desempeñó formalmente como Docente
contratado; es decir, se encuentra dentro de la carrera docente, no obstante,
tal situacioó n no releva a la demandada de cumplir con las normas de
contratación del Régimen Laboral Común, por los siguientes
fundamentos:
a. En principio, la Ley número 23733, bajo cuya vigencia ocurrieron los
hechos postulados en el presente proceso, distingue entre carrera y
contrato de trabajo del docente universitario. Las normas de la citada ley
sobre carrera, son aplicables por igual a los docentes de las universidades
puó blicas como privadas, cuya regulacioó n se complementa con sus normas
estatutarias3. Sin embargo, la contratacioó n laboral de los profesores de las
universidades privadas, se rige por las normas del reó gimen laboral privado
(parte in fine del artíóculo 54), a cuyo reó gimen de derechos laborales debe
adicionarse los derechos expresamente reconocidos por la propia Ley
Universitaria, cuando reconoce a los docentes ordinarios, vacaciones
pagadas de 60 díóas al anñ o. En efecto, los artíóculos 43 a 54 de la citada ley,
regulan las clases, requisitos, modalidades, deberes y derechos, entre
otros, de la carrera docente, mientras que el propio artíóculo 54, en su
uó ltimo paó rrafo, establece las reglas aplicables al contrato de trabajo del
docente de una universidad privada, cuando senñ ala: "La legislación laboral
de la actividad privada determina los derechos y beneficios de dichos
profesores". Lo que significa que la citada ley no establece un régimen
laboral especial sino un régimen de carrera administrativa para los
docentes universitarios en general. Es decisivo, no confundir estos dos
planos regulatorios, el de carrera docente y el de reó gimen de derechos
laborales, pues aun cuando la ley bajo anaó lisis alude a ambos, 4 tal
diferenciacioó n es fundamental al momento de interpretarla en el caso en
concreto, considerando que la discusioó n de autos alude a derechos
laborales5 y no de la carrera docente.
b. Ahora bien, si un contrato de trabajo sea escrito u oral tiene su nacimiento
tanto en la relaciones laborales que se generan dentro de la actividad
privada asíó como en el de la actividad puó blica, las categoríóas de contrato a
tiempo determinado e indeterminado tambieó n operan y es ideó ntico en las
relaciones empleador – trabajador tanto en la empresa privada, como en la
empresa puó blica; por tanto la llamada desnaturalización del contrato
de trabajo es perfectamente aplicable en ambos sectores. De allíó que
3
Artículo 54 de la Ley número 23733.
4
Nótese por ejemplo que el derecho laboral de vacaciones pagadas de 60 días, la Ley número 23733 lo concede
exclusivamente a los docentes ordinarios, es decir a los que integran la carrera docente.
5
Pago de vacaciones no gozadas, cuyo contenido laboral y no de carrera docente es indiscutible.
resulta erróneo sostener que los contratos de los docentes de las
Universidades Privadas no se desnaturalizan, porque no les son aplicables
las normas del reó gimen general de contratacioó n laboral, dado que, tanto la
doctrina como la jurisprudencia constitucional han establecido la
exigencia de causalidad de la contratacioó n modal; asíó tenemos, la
sentencia del Tribunal Constitucional recaíóda en el expediente 10777-
2006-PA/TC, de fecha 07 de Noviembre de 2007, en los seguidos por Víóctor
Hugo Calvo Duraó n y otros, contra la SUNAT, sobre accioó n de amparo,
proceso constitucional, en el cual ha dejado sentado que el principio de
causalidad de la contratacioó n modal y su exigencia conforma la proteccioó n
del derecho constitucional al trabajo, asíó se ha senñ alado: “(…) Por lo tanto,
como ha sido reseñado en los fundamentos precedentes, se puede observar
que nuestro ordenamiento jurídico, en afirmación del principio protector
o tuitivo que inspira al Derecho del Trabajo, ostenta una preferencia
por la relación laboral a plazo indeterminado, la cual tiene base
constitucional. En consecuencia, si bien el legislador ha establecido en el
TUO de la Ley de Productividad y Competitividad Laboral (LPCL),
determinadas modalidades de contratación laboral, no es menos cierto
que aquéllas han surgido con la finalidad de dar cobertura a
circunstancias especiales que se pueden presentar, tales como
necesidades del mercado o mayor producción de la empresa, o por la
naturaleza temporal o accidental del servicio que se va a prestar, o de
la obra que se ha de ejecutar, excepto los contratos de trabajo intermitentes
o de temporada que, por su naturaleza, puedan ser permanentes (artículo
53º de la LPCL). 8. En consecuencia, en atención a circunstancias dictadas
por el nuevo contexto socioeconómico y que exigen una mayor flexibilidad en
la relación laboral, éstas deben ser aplicadas con criterios de
interpretación restrictiva, pues la contratación laboral por excelencia
es aquella de duración indefinida, y si bien legalmente se han
habilitado modalidades de contratación distintas, no es menos cierto
que dicha contratación es viable en la medida que las circunstancias
así lo ameriten y se justifique de acuerdo a cánones de razonabilidad y
proporcionalidad.(...) En el mismo sentido se ha pronunciado el Tribunal
Constitucional, en los expedientes nuó mero 02632-2008-PA/TC, 2978-
2007-PA/TC, 01793-2008-PA/TC, entre otros.
c. En el presente caso, siendo la demandada una entidad universitaria
privada, y no habiendo probado que el ingreso del demandante fue
mediante concurso, sino que se efectuoó mediante contratos modales,
contratos que se aplican a los trabajadores de las entidades privadas y
puó blicas (en este uó ltimo caso, siempre que haya ley autoritativa), por tanto,
es erróneo sostener que los contratos de los docentes de las
Universidades Privadas no se desnaturalizan, puesto que contrariamente a
lo sostenido por la demandada, síó le son aplicables las normas del reó gimen
general de contratacioó n laboral; resultando arbitrario pretender, como lo
intenta la demandada, no respetar las reglas generales de contratacioó n
modal, en abierta contravencioó n al ordenamiento constitucional y legal,
basando su actuar uó nicamente en que el artíóculo 44 de la Ley Universitaria,
que define al Profesor Contratado como aquel que “presta servicios a
plazo determinado y en las condiciones que fija el respectivo
contrato”, pues esta norma debe ser interpretada en concordancia con las
reglas especíóficas de contratacioó n modal o a plazo fijo, maó s si de la lectura
del artíóculo 54 de la Ley 23733, parte in fine, prescribe, la legislación
laboral de la actividad privada determina los derechos y beneficios de los
profesores, pero atribuyeó ndose a esta clase de trabajadores los demaó s
derechos establecidos en el referido capíótulo V de la Ley nuó mero 23733,
con las excepciones expresamente senñ aladas en el referido artíóculo 54,
resultando que, el contrato docente es un contrato especial de trabajo, y la
especialidad de la labor obedece a criterios de priorizacioó n de tal o cual
sector de la produccioó n, y que se ajustan a las esferas de las relaciones
econoó micas y sociales, cuyas singulares caracteríósticas asíó lo ameritan.
d. La demandada funda su defensa en normas que si bien estaó n contenidas en
el capíótulo V de la Ley Universitaria, las mismas que no aluden al
régimen laboral del docente de una Universidad Privada, sino a normas
que sirven de base para la formacioó n de la carrera docente universitaria,
aplicable a Universidades Puó blicas y Privadas. Asíó, el artíóculo 44, prescribe:
“Los profesores universitarios son: Ordinarios, Extraordinarios y
Contratados. Los Profesores Ordinarios son de las categorías siguientes:
Principales, Asociados y Auxiliares. Los Profesores Extraordinarios son:
Eméritos, Honorarios, Investigadores y Visitantes. Los Profesores
Contratados son los que prestan servicios a plazo determinado y en las
condiciones que fija el respectivo contrato. Los Jefes de Práctica, Ayudantes
de Cátedra o de Laboratorio y demás formas análogas de colaboración a la
labor de profesor, realizan una actividad preliminar a la carrera docente. El
tiempo en que se ejerce la función de Jefe de Práctica se computa, para el
que obtenga la categoría de Profesor Auxiliar, como tiempo de servicio de la
docencia.”, resultando claro que la norma cuando se refiere a los profesores
contratados, lo hace indistintamente, sean docentes de la actividad privada
o puó blica; en tal sentido, no es correcta la posicioó n de la demandada de no
dar cumplimiento a las reglas generales de contratacioó n modal, soó lo
porque el artíóculo 44 de la Ley Universitaria define al Profesor Contratado
como aquel que “presta servicios a plazo determinado y en las
condiciones que fija el respectivo contrato”, siendo que tal
interpretacioó n - como se reitera - resulta arbitraria, porque no tiene en
cuenta que la Ley Universitaria es una norma marco aplicable a los
profesores, tanto de las universidades puó blicas como privadas, en clara y
necesaria concordancia a las reglas especíóficas de contratacioó n modal o a
plazo fijo establecidas en ambos regíómenes generales de contratacioó n,
tanto el puó blico como el privado, en abierta contravencioó n al
ordenamiento constitucional y legal.
e. Es de precisar que el artíóculo 44 de la Ley nuó mero 23733, prescribe que
los profesores contratados son los que prestan servicios a plazo
determinado y en las condiciones que fija el respectivo contrato, el
mismo que no debe ser interpretado que estaó excluyendo la aplicacioó n del
Reó gimen Laboral Privado, porque si el artíóculo 47 de la citada Ley, atribuye
a los profesores contratados, el derecho a concursar para los efectos de su
admisioó n a la carrera docente, entonces lo normado en el artíóculo 44 se
refiere a las prerrogativas que se convengan en el contrato a efecto de
seguir una carrera docente. Del mismo modo, cuando el artículo 46 de la
misma Ley 23733, prescribe que la ADMISION a la carrera docente, en
condición de profesor ordinario, se hace por concurso público de
méritos y prueba de capacidad docente o por oposición y de acuerdo a
las pautas que establezca el respectivo estatuto de cada universidad,
nuevamente estaó regulando un aspecto de la carrera docente, indicando
los requisitos para acceder a la condicioó n de profesor ordinario –cuyas
categoríóas son principal, asociado y auxiliar, seguó n el artíóculo 43; pero de
ninguna manera esta norma puede dar lugar a interpretar la exclusioó n de
las normas generales de contratacioó n modal, al no haber disposicioó n
expresa que asíó lo establezca.
f. Asíó pues, cuando el artíóculo 47 de la citada Ley, prescribe que "los
profesores contratados lo son por el plazo maó ximo de tres anñ os, al teó rmino
de este plazo tiene derecho a concursar para los efectos a la admisioó n a la
carrera docente, en condicioó n de profesores ordinarios..." y cuando
prescribe que el plazo de 3 anñ os puede ser renovado por uno igual, no hace
sino ratificar que estas reglas procuran preparar las condiciones para el
ingreso de los profesores contratados a la carrera del docente universitario,
tanto de la universidad puó blica como privada; es relevante el hecho de que
norma legal haya establecido un plazo maó ximo de contratacioó n, pero, ello
no significa que las universidades contraten a los docentes en forma
indefinida. Ademaó s, es de precisar que el capítulo V de la Ley 23733, no
define un régimen laboral especial, sino la carrera del docente
universitario, tanto de las universidades puó blicas como privadas; porque
de una interpretacioó n literal, y teleoloó gica del artíóculo 54º de la Ley
Universitaria, es de aplicacioó n a la contratacioó n laboral de las
universidades privadas, la legislacioó n laboral de la actividad privada, al que
expresamente remite el artíóculo 54 de la indicada Ley, norma que ademaó s
autoriza a las universidades privadas, complementar sus regulaciones
laborales a traveó s de sus correspondientes Estatutos, tal como reza el
artíóculo 54 de la Ley 23733, “LOS PROFESORES DE LAS UNIVERSIDADES
PRIVADAS RIGEN SUS CONTRATOS DE TRABAJO POR LAS NORMAS DEL
REÚ GIMEN LABORAL DE LA ACTIVIDAD PRIVADA, POR SUS ESTATUTOS Y
POR LAS NORMAS LABORALES DEL CAPITULO V DE LA LEY
UNIVERSITARIA, CON EXCEPCIOÚ N DEL ARTIÚCULO 52 INCISOS “E” Y “G” Y
53”; conclusioó n a la que se arriba ademaó s, luego de realizar una
interpretacioó n sistemática de la norma materia de anaó lisis, puesto que el
principal objeto regulatorio del capítulo V de la Ley Universitaria, es
proveer y garantizar, tanto a los profesores de las universidades
privadas como públicas, de una carrera docente; interpretacioó n que
encuentra respaldo en las muó ltiples sentencias constitucionales emitidas
por nuestro maó ximo inteó rprete de la Constitucioó n (veó ase el expediente
nuó mero 3572-2005-PA/TC), quien ha senñ alado en reiteradas
oportunidades la aplicacioó n del Texto UÚ nico Ordenado del Decreto
Legislativo Nuó mero 728, normado por el Decreto Supremo Nuó mero 003-
97-TR, a los docentes de las universidades privadas; por lo que siendo ello
asíó, la demandada, estaó obligada a respetar las reglas generales de
contratacioó n, en el caso en especíófico a las reglas de la contratacioó n modal
contenidas en los artíóculos 72 y 73 el Decreto Supremo Nuó mero 003-97-
TR.
g. Asimismo, se debe tener en cuenta la Casación número 2394 – 2012 – LA
LIBERTAD, sentencia en la que la Corte Casatoria ha zanjado la aplicacioó n
de las normas del reó gimen privado al contrato de trabajo de los docentes
de las universidades particulares; al establecer en el deó cimo tercer
considerando lo siguiente “(…); sin embargo, esta disposición de que “(…)
La legislación laboral de la actividad privada determina los derechos y
beneficios de dichos profesores.”, debe ser entendida como aquella remisión a
la norma general para aquellos “derechos y beneficios” que no encuentran
sustento directo en la ley de la materia, Ley Universitaria, la misma que por
ser norma especial tiene preferencia en cuanto a su aplicación. Así, es
factible – por ejemplo- la aplicación de las normas del régimen laboral
privado al caso de la estabilidad en el empleo con el consecuente derecho a
la indemnización por despido arbitrario y reglas sobre desnaturalización
aplicadas al caso de los docentes universitarios.” (lo subrayado es
nuestro); de lo que se interpreta que, al no existir norma legal especial
que regule el contrato de trabajo del trabajador docente en las
Universidades Privadas, los contratos de trabajo que se suscriban en las
universidades privadas, se rigen por las leyes del contrato de la actividad
privada, y siendo que en el reó gimen de la actividad privada, estaó prevista la
desnaturalizacioó n de los contratos modales; entonces tal categoríóa resulta
aplicable al caso sub anaó lisis.
h. Abundando argumentos, los artíóculos 46 y 47 de la Ley Universitaria, en
los que basa su tesis defensiva la demandada, deben ser entendidos en el
marco de lo previsto por el artíóculo 54° de la citada Ley, pues eó ste indica
con absoluta claridad la viabilidad en la aplicacioó n de las normas del
reó gimen laboral privado tambieó n para el caso de los docentes
universitarios; y ello no podríóa ser de otro modo, en tanto, la
interpretacioó n que se debe realizar de los tres artíóculos en mencioó n tiene
como paraó metro para su validez el texto constitucional donde estaó
recogido el cataó logo de derechos que ostenta una persona, y que tiene
como pilar fundamental la dignidad humana, la que ademaó s ha sido
elevada a “fin supremo de la sociedad y el Estado”, interpretacioó n a la que se
ha arribado en virtud de los principios interpretativos de “fuerza
normativa de la Constitución” y el de “interpretación conforme a la
Constitución”; merced ademaó s, luego de recurrir a los principios
constitucionales que dan luz a todas las normas de nuestro ordenamiento
juríódico nacional, en especial al “principio de igualdad” que contiene una
prohibicioó n clara de no discriminar, que es precisamente lo que pretende
la emplazada al excluir a los docentes universitarios del aó mbito de
aplicacioó n de las normas sobre desnaturalizacioó n prevista para los
trabajadores del reó gimen laboral privado, sin justificación alguna; maó s si
de un anaó lisis detenido del capíótulo V de la Ley 23733 se determina que
lo que, en rigor establece el artíóculo 54, parte in fine, es la pertenencia de
los docentes de las Universidades Privadas al reó gimen laboral de la
actividad privada, puesto que el referido artíóculo establece claramente que
es la legislación laboral de la actividad privada la que determina los
derechos y beneficios de dichos profesores, atribuyeó ndole ademaó s a esta
clase de trabajadores los demaó s derechos establecidos en el referido
capíótulo V de la Ley número 23733, con las excepciones expresamente
senñ aladas en el referido artíóculo 54.
i. EN CONCLUSIÓN: La carrera del docente universitario no es un
régimen especial de trabajo, lo que la Ley nuó mero 23733 regula es un
reó gimen de carrera administrativa docente, aplicable por igual a las
universidades puó blicas como privadas, pero no un reó gimen especial de
trabajo. Un reó gimen especial de trabajo se caracteriza porque posee un
plexo autoó nomo de derechos y categoríóas especiales de naturaleza
laboral, como sucede por ejemplo con el reó gimen especial de construccioó n
civil, con normas propias en su mayoríóa. La carrera administrativa es
diferente, pues su finalidad es garantizar la eficacia de un servicio puó blico.
Los docentes universitarios no tienen un reó gimen laboral especial porque
la Ley Universitaria no instituye un plexo autoó nomo de derechos laborales
(como ocurre en construccioó n civil), sino lo que instituye es un reó gimen de
carrera administrativa para los docentes ordinarios. Pero este reó gimen de
carrera no puede ni debe ser motivo para justificar la exclusioó n de los
docentes contratados de los derechos laborales generales de que goza todo
trabajador del reó gimen laboral privado, al que expresamente se remite el
artíóculo 54 de la Ley Universitaria. Por tal razoó n, es claro que es
plenamente factible la desnaturalizacioó n del contrato de trabajo de un
docente contratado, ya que dicha desnaturalizacioó n de ninguna manera
puede significar que acceda a la carrera docente, como docente ordinario;
esto en razoó n a que la desnaturalizacioó n afecta la naturaleza del contrato
de trabajo (de modal a plazo indeterminado), pero lo concerniente al
contrato de trabajo es distinto a la carrera docente, a la cual solo se accede
por concurso puó blico.

6. En cuanto a la desnaturalización de los contratos suscritos entre las


partes. Habieó ndose realizado las anteriores precisiones, corresponde
determinar si en el presente caso, los contratos suscritos entre las partes se
encuentran desnaturalizados, para lo cual debe tenerse en cuenta lo siguiente:
i) La parte demandante alega que desde su fecha de ingreso, esto es Enero
de 1989- conforme lo determinado en el punto 3 de la presente sentencia
-hasta la actualidad, ha realizado labores de manera ininterrumpida, y que
por la naturaleza de sus labores, sus contratos se encontraríóan
desnaturalizados; aunado al hecho de haber suscritos los contratos con
posterioridad al inicio de la prestacioó n efectiva de labores. Por su parte, la
demandada alega que por el periodo materia de demanda (14.08.2006 al
13.08.2009) suscribioó con el demandante Contratos a plazo determinado,
por los siguientes periodos: del 14.08.2006 al 14.12.2006, del 08.01.2007
al 02.03.2007, del 19.03.2007 al 19.07.2007, del 13.08.2007 al 13.12.2007,
del 07.01.2008 al 01.03.2008, del 17.03.2008 al 12.07.2008, del
18.08.2008 al 13.12.2008, del 05.01.2009 al 28.02.2009, del 23.03.2009 al
18.07.2009 y del 17.08.2009 al 12.12.2009, precisando que es falso que el
actor haya prestado sus servicios de manera continua e ininterrumpida,
puesto que existieron periodos en los que el demandante no prestoó labor
docente.
ii) Respecto a los requisitos para la suscripción de contratos modales: Se
debe analizar la validez de los contratos sujetos a modalidad, suscritos
entre ambas partes, por el periodo del enero de 1989 al 13 de agosto de
2009, precisando que los contratos modales constituyen una excepcioó n a
la regla general de la contratacioó n a plazo indefinido, exigieó ndose para su
validez una serie de requisitos de existencia, de forma y de fondo, ante
cuyo incumplimiento se debe declarar su invalidez o, dicho de otro modo,
su desnaturalizacioó n; en efecto, como requisito de existencia, tenemos a la
escrituralidad prevista en los artíóculos 4 y 72 del Decreto Supremo
nuó mero 003-97-TR, que prescribe que este tipo de contratos, los modales,
necesariamente deben de ser celebrados bajo una forma o expresioó n
escrita, constituyendo, por tanto, una formalidad ad solemnitatem
determinante para la existencia juríódica vaó lida de este tipo de
contratacioó n; de otro lado, un requisito de forma, seguó n lo establecido por
el artíóculo 73 del Decreto Supremo nuó mero 003-97-TR, es el registro de
los contratos modales ante la Autoridad Administrativa de Trabajo; y, por
uó ltimo, el requisito de fondo estaó constituido por el principio de la
causalidad objetiva, previsto en los artíóculos 53 y 72 de la norma en
comento, seguó n los cuales, la empleadora que contrata bajo modalidad
debe fundamentar adecuadamente la causa o motivación que generó
y justificó, de manera razonable, la necesidad de emplear este tipo de
contratos -como excepcioó n que es- y no la contratacioó n a plazo indefinido,
prevista en el artíóculo 4 de la Ley de Productividad y Competitividad
Laboral.
 Respecto al requisito de escrituralidad, ha quedado determinado en
autos que el demandante inicioó la prestacioó n de sus servicios a favor de
la demandada, desde Enero de 1989; en tal sentido, para que el
requisito de Escrituralidad se cumpla, desde el inicio del vínculo de
trabajo deben existir por escrito los Contratos de Trabajo a Plazo
Fijo para Servicio Específico; asíó, de los medios de prueba
presentados por la demandada se verifica que no se ha presentado el
contrato de trabajo con el cual se da inicio a la relacioó n laboral entre las
partes, esto es, el contrato de trabajo que tenga como fecha de inicio el
01.01.1989; por lo que, partiendo de dicha situacioó n, al no haberse
anexado alguó n medio de prueba destinado a acreditar la existencia de
un contrato de trabajo escrito, se corrobora que el accionante ingresó
a prestar sus servicios efectivos sin contrato escrito que lo regule-
tal y como lo señaló el demandante en la audiencia única (minuto 38’51’’
a 39’12’’9-, maó xime si la parte demandada reconoció que el
demandante suscribió el primer contrato de trabajo en el año 1990,
pues de acuerdo a lo alegado en audiencia, el actor inicialmente
suscribioó contratos de locacioó n de servicio (de 01h 06’59’’ a
01h07’33’’); sin embargo ello no se ha acreditado. Todo ello, nos
permite concluir que la relacioó n laboral existente entre las partes se
encuentra regulada bajo los alcances del artíóculo 4 de la Ley de
Productividad y Competitividad Laboral Decreto Legislativo N° 728,
cuyo Texto UÚ nico Ordenado se aproboó víóa el Decreto Supremo N° 003-
97-TR (en adelante LPCL) que prescribe: “En toda prestación personal
de servicios remunerados y subordinados, se presume la existencia de un
contrato de trabajo a plazo indeterminado. El contrato individual de
trabajo puede celebrarse libremente por tiempo indeterminado o sujeto
a modalidad. El primero podrá celebrarse en forma verbal o escrita y el
segundo en los casos y con los requisitos que la presente Ley establece.
También puede celebrarse por escrito contratos en régimen de tiempo
parcial sin limitación alguna”; asíó pues, la ley no exige formalidad
alguna para la contratacioó n de un trabajador siempre que se tome sus
servicios a traveó s de un pacto o acuerdo verbal, teniendo ante dicha
situacioó n la relacioó n laboral el caraó cter de indeterminada; entonces, en
primera instancia, vaó lidamente se podríóa concluir que, desde el inicio
de las labores del actor, la relacioó n laboral existente entre las partes era
un contrato de trabajo a plazo indeterminado.
 Sin perjuicio de lo antes senñ alado, corresponde realizar un anaó lisis de
los contratos de trabajo obrantes a folios 47-58, de los que se verifica
lo siguiente: el correspondiente al periodo 14.08.2006 al
14.12.2006-primer periodo materia de demanda-, ha sido suscrito
con fecha 09.10.2006, esto es casi dos meses después del inicio
de la relación laboral; del periodo 08.01.2007 al 02.03.2007, ha
sido suscrito con fecha 05 de febrero de 2007, esto es casi un mes
después de que inició la relación laboral; y, del periodo
19.03.2007 al 19.07.2007, se suscribió el 23 de mayo de 20007,
esto es más de dos meses después de que inició la relación
laboral-por poner algunos ejemplos-; con lo cual, es claro que el
trabajador accionante ingresó a prestar servicios sin contrato
escrito, vale decir, con un contrato de trabajo a plazo indeterminado,
pues la suscripcioó n con fecha posterior a la fecha de inicio de labores
(14.08.2006, 08.01.2007 y 19.03.2007, para el caso de los contratos
tomados como ejemplo), genera que el demandante haya empezado a
laborar con un contrato verbal, con lo cual, queda claro, que la parte
demandada no ha cumplido con uno de los requisitos exigidos
para la suscripción de los contratos modales, como lo es la
escrituralidad desde el inicio de la relación laboral.
 Sin perjuicio de lo antes senñ alado, en relacioó n al registro de la
contratación modal, requisito de validez formal previsto en los
artíóculos 72 y 73 del Decreto Supremo nuó mero 003-97-TR, la
demandada tampoco ha logrado acreditar el cumplimiento de este
requisito de validez formal, al no haber acreditado registro alguno ante
la Autoridad Administrativa de Trabajo de los contratos modales
suscritos con el actor.
 Finalmente, debemos decir que la demandada tampoco ha acreditado
haber dado cumplimiento al requisito de causalidad objetiva del
contrato, alegado por el demandante en su escrito de demanda,
requisito previsto en los artíóculos 53 y 72 del Decreto Supremo
nuó mero 003-97-TR, seguó n los cuales, la empleadora que contrata bajo
modalidad debe expresar las motivaciones que justifican dicha
contratacioó n; siendo que, de la revisioó n de los uó nicos contratos
presentados por la parte demandada (folios 47-58), en la primera
claó usula se ha especificado que “LA UNIVERSIDAD es una entidad que
se dedica a la formación de profesionales, la investigación científica, la
extensión y proyección universitaria, la producción intelectual, la
producción de bienes y prestación de servicios, que requiere cubrir las
necesidades de Recursos Humanos en el Área Académica, para cuyo fin
obtiene los servicios de DOCENTE(….)”; argumentos que en modo alguno
son suficientes para reputar como vaó lidos los contratos suscritos entre
la demandada y el actor, principalmente porque el servicio para el que
fue contratada el accionante (ensenñ anza universitaria, seguó n lo
consignado en los referidos contratos) constituye la actividad
principal y permanente de la universidad demandada; por lo que, no
resulta vaó lido contratar a personal docente bajo un contrato temporal,
el que como es sabido tiene un plazo de duracioó n prefijado. En este
orden de ideas y por todo lo antes alegado, la relacioó n laboral se ha
desnaturalizado y como consecuencia de ello, producto del actuar de la
empleadora, se ha convertido el contrato de trabajo modal, en uno de
naturaleza indeterminada.
 EN CONSECUENCIA, atendiendo a que el primer contrato de trabajo (al
no haber sido presentado y acreditado su existencia) se ha
desnaturalizado, la trabajadora ha adquirió la calidad de trabajador
con contrato de trabajo a plazo indeterminado, lo que implica que los
posteriores contratos modales suscritos por el demandante tambieó n
resulten invaó lidos (desde el 01.04.1990), pues el demandante incorporoó
a su esfera de derechos el caraó cter indeterminado de su contratacioó n, en
consecuencia, dicha situacioó n juríódica no podríóa ser novada por sucesivos
contratos menos favorables al trabajador; por tanto la relación laboral
existente entre las partes ha sido una de naturaleza indeterminada.
 Se precisa que dicha determinacioó n en el marco de la docencia
universitaria, precisamente tiene particulares consecuencias; empero,
que en modo alguno constituyen una contravencioó n a lo previsto en los
Artíóculos 46 y 47 de la Ley Universitaria, como pretende indicar la
emplazada en su escrito de contestacioó n de demanda, puesto que, es
loó gico que la sancioó n juríódica al uso fraudulento de la contratacioó n
modal sea la de considerar al contrato de trabajo como uno de duracioó n
a tiempo indeterminado, de conformidad con lo establecido por el
artíóculo 77 inciso d) del Decreto Supremo nuó mero 003-97-TR, no
operando tratos diferenciados cuando se trata de docentes o un
trabajador de cualquier empresa privada, ya que, como se senñ aloó
precedentemente, una interpretacioó n acorde a la Constitucioó n del
artíóculo 54 de la Ley Universitaria tambieó n permite la aplicacioó n de los
supuestos de desnaturalizacioó n, y su respectiva consecuencia juríódica,
previstos en la norma del reó gimen laboral privado, en el caso de los
docentes universitarios. Asimismo, debemos senñ alar que, no existe
contradiccioó n con lo previsto en el artíóculo 44 de la Ley Universitaria
que preveó la existencia de profesores con contrato a plazo determinado
(profesores contratados), en el entendido de que tales contratos deben
cenñ irse a la normatividad que regula este tipo de contratacioó n.
 Respecto al argumento de la realización de horas lectivas y no
lectivas efectuadas por el demandante. Conforme a lo determinado en
los considerandos precedentes, los contratos modales suscritos por la
parte demandante se encuentran desnaturalizados; sin perjuicio de ello,
a manera de mayor abundamiento y en virtud a que en la Audiencia
UÚ nica se discutioó la existencia de horas lectivas y no lectivas (horas
adicionales a su labor diaria) desempenñ adas por el demandante,
procederemos a dilucidar este extremo de la controversia a efectos de
brindar una respuesta integral a lo que es materia del conflicto. De la
revisioó n de los Oficios y certificados que obran a folios 19-25, se verifica
que el actor no solo ha laborado en la Universidad demandada, sino
tambieó n en el centro Pre-Universitario de la misma-hecho que fue
aceptado por la parte demandada y que se acredita con los contratos de
trabajo de folios 47-58-; asimismo, de los mencionados documentos se
advierte que el demandante no solo teníóa la condicioó n de Docente, sino
que tambieó n se desempenñ oó como Coordinador del AÚ rea de Lenguaje,
cargo que de acuerdo a lo senñ alado por el propio demandante (minuto
49’24’’ a 52’20’’), generoó que realizara labores adicionales, como la de
preparacioó n de materiales, síólabos, etc. Al respecto, la demandada alegoó
durante la audiencia uó nica (minuto 53’37’’ a 54’48’’), que: “El
demandante solo ha realizado labor como docente, en la Universidad y el
Preuniversitario, pero se precisa que la elaboración del sílabo es una
obligación del docente Coordinador del curso, es de los docentes, el más
antiguo y ese coordinador es el encargado de coordinar que exista un
sílabo único. Las labores del Coordinador se hacen dentro de la labor de
docente, no es adicional. No sé si el demandante haya sido Coordinador,
porque eso se señala cada ciclo.”, esto es, reconocioó que si existe un
Coordinador de curso, empero no pudo precisar si el demandante tuvo
dicho cargo durante todo su record laboral. Ahora bien, ante el
desconocimiento de los hechos mostrado por la apoderada de la parte
demandada, es que esta Juzgadora tiene por cierto lo alegado por la parte
demandante, en cuanto a que tambieó n se desempenñ oó como Coordinador
del curso de Lenguaje; y en cuanto a la realizacioó n de funciones
adicionales a la de docente, de las Liquidaciones de sueldos que obran a
folios 95-173, se corrobora que el actor si ha realizado labores
adicionales (horas no lectivas) a su carga lectiva como Docente, pues
se ha podido verificar que existen pagos por “Tareas lectivas adicionales”
y “Tutoría”, conceptos que de acuerdo a la demandada son por las labores
de docente en el Centro Pre-Universitario; sin embargo, tal alegacioó n no
ha sido míónimamente acreditada, trataó ndose de un mero dicho sin
sustento probatorio alguno; razoó n por la cual, es que eó sta Juzgadora
considera como cierta la teoríóa del caso de el demandante en este
extremo. Lo mismo sucede, respecto al argumento de que por los ciclos
acadeó micos 2008-00 y 2009-00, el demandante no habríóa cumplido con
la jornada míónima requerida para poder tener derecho al descanso
vacacional; al respecto, debemos senñ alar que dicha alegacioó n no se
encuentra probada en el proceso, por cuanto no se ha presentado el
registro de asistencias de dicho periodo, que acredite tal alegacioó n.

7. En relación al pago de vacaciones, El descanso vacacional es el derecho que


tiene el trabajador a suspender la prestacioó n de sus servicios durante un
cierto nuó mero de díóas al anñ o, sin peó rdida de la remuneracioó n habitual, a fin de
restaurar sus fuerzas y entregarse a ocupaciones personales o a la distraccioó n;
por ello, el artíóculo 25º de la Constitucioó n Políótica del Estado establece el
derecho de los trabajadores a vacaciones anuales pagadas para que puedan
disfrutar su descanso vacacional con la remuneracioó n respectiva. En el caso
de autos, al haberse determinado que desde enero de 1989 el demandante
estuvo sujeto a un contrato de trabajo a tiempo indeterminado, bajo los
alcances del reó gimen privado, corresponde otorgarle este beneficio, solo por
el periodo demandado, esto es, del 20 14.08.2006 al 13.08.2009, maó s aun
cuando la demandada, no ha logrado acreditar haberle otorgado el descanso
vacacional ni la remuneracioó n vacacional correspondiente. Para ello, debemos
tener en cuenta:
2.1. Remuneración vacacional. De conformidad con lo prescrito en el
artíóculo 15º del Decreto Legislativo Nº 713, Legislacioó n sobre Descansos
Remunerados de los trabajadores sujetos al Reó gimen Laboral de la
Actividad Privada –en adelante la de la LDR- y el artíóculo 16º del Decreto
Supremo Nº 012-92-TR, la remuneración vacacional es equivalente a la
que el trabajador hubiera percibido habitual y regularmente en caso de
continuar laborando; para este efecto, se considera remuneracioó n, la
computable para la Compensacioó n por Tiempo de Servicio, con
excepcioó n, por su propia naturaleza, de las remuneraciones perioó dicas a
que se refiere el artíóculo 18º del Decreto Supremo Nº 001-97-TR.
Asimismo, seguó n la parte in fine del artíóculo 23° de la LDR “El monto de
las remuneraciones indicadas será el que se encuentre percibiendo el
trabajador en la oportunidad en que se efectúe el pago.”, por lo que, para la
liquidacioó n de este concepto, se tendraó en cuenta la remuneracioó n
consignada en la liquidacioó n de sueldos del mes de junio de 2009 (uó ltimo
mes completo laborado por el actor) que obra a folios 146 (baó sico maó s
bonificacioó n por maestríóas y CEPREU), por considerarse como la uó ltima
remuneracioó n percibida por el demandante en el periodo materia de
demanda; por lo que, la remuneracioó n computable, es de S/. 2,907.75
soles.
2.2. Respecto a la existencia de lapsos de suspensión de labores. Si bien
se ha determinado que el actor estuvo sujeto a un contrato de trabajo a
plazo indeterminado, tambieó n es cierto, que ha sido el propio
demandante, quien en audiencia uó nica (minuto 40’07’’ a 41’29’’)
manifestoó que en algunos días en los que la Universidad no prestaba
servicios, el tampoco trabajaba; así por ejemplo, cuando un ciclo
terminaba el 18 de diciembre y empezaba el 02 de enero, el lapso entre
ambas fechas, era un periodo vacacional, en el cual tampoco le pagaban,
siendo en promedio 15 días los que no laboraba ni le pagaban. Ante dicho
reconocimiento, esta Juzgadora determina que de los 30 días que el
actor debió gozar de sus vacaciones, por lo menos 15 días si gozo del
respectivo descanso, pues, ha sido el propio actor quien reconocioó que
en el lapso existente entre el teó rmino y el inicio de un ciclo universitario,
el no trabajaba ni se le pagaba monto alguno, por lo que se determina que
si bien descansoó (15 díóas), sin embargo, la demandada no cumplioó con
efectuar el pago respectivo, lo que en todo caso deberaó tenerse en cuenta
al momento de establecer la remuneracioó n vacacional correspondiente a
dicho periodo, sin embargo, dado el reconocimiento del goce por 15 díóas,
en consecuencia, ello deberaó tenerse en cuenta al momento de
determinar la indemnizacioó n vacacional a considerarse, puesto que esta
deberaó calcularse uó nicamente en funcioó n a los 15 díóas no gozados.
2.3. En relación a las vacaciones no gozadas. El demandante pretende el
pago de este concepto por el periodo comprendido desde el 14 de agosto
de 2006 al 13 de agosto de 2009; por lo cual, habiéndose determinado
que el demandante, por lo menos, gozó de 15 días de vacaciones, es
que, respecto al pago de la remuneración vacacional, eó sta debe ser
cancelada por los 30 días, toda vez que la parte demandada no ha
logrado acreditar que ha cumplido con cancelar la remuneracioó n
vacacional correspondiente. Y, respecto a la indemnización vacacional
en vista a que el demandante si gozoó de por lo mensos 15 díóas, es que se
le debe cancelar este concepto, por los 15 días restantes que no gozoó de
vacaciones. Este derecho debe liquidarse con arreglo a los artíóculos 22º y
23º del Decreto Legislativo 713, vale decir, una remuneracioó n por el
descanso vacacional adquirido y no gozado; y, una indemnizacioó n
equivalente a una remuneracioó n por no haber disfrutado del descanso. El
procedimiento liquidatorio, teniendo en cuenta la remuneracioó n antes
senñ alada y luego de descontar los pagos acreditados por la demandada
conforme a las liquidaciones de sueldo de fs. 96, 219, 220, 113, 116, 125,
127, 132, 140, 149, 154 6, arroja un adeudo a favor del actor ascendente a
S/. 5,716.47 soles, conforme se detalla a continuacioó n:

Periodo Remuneración vacacional Indemnizacion Total


2006-2007 2907.75 1453.88 4361.63
2007-2008 2907.75 1453.88 4361.63
2008-2009 2907.75 1453.88 4361.63
TOTAL 13084.88
MONTO PAGADO 7368.41
REINTEGRO 5716.47

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Se precisa que si bien la liquidacioó n de remuneraciones de folio 154, no es legible; sin embargo, en audiencia uó nica
(minuto 01h07’33’’ en adelante), se establecioó que el monto cancelado fue de S/764.49.
8. Sobre las pretensiones accesorias:
8.1. Intereses legales: A la suma liquidada se habraó n de adicionar los
intereses legales a liquidarse en ejecucioó n de sentencia, seguó n lo previsto en el
Decreto Ley nuó mero 25920.
8.2. En relación a los Honorarios Profesionales. Para su determinacioó n se
deberaó tener en cuenta: i) la complejidad del proceso (mediana-inferior); ii) el
número de pretensiones reclamadas (singular); iii) la existencia de un
constante asesoramiento jurídico durante las diferentes etapas del proceso
incluyendo la audiencia (UÚ nica); iv) la duración del traó mite total del proceso
(con una proyeccioó n míónima de un anñ o, en sede de instancia, teniendo en
cuenta su fecha de inicio y la fijacioó n de las vistas de la causa en el superior en
grado); v) las instancias que naturalmente transitan las causas seguidas contra
la parte demandada (dos, en casi todos los casos); vi) el nivel de éxito obtenido
(total, en atencioó n al petitorio); vii) la formulacioó n del escrito de demanda que,
en este caso resulta claro y conciso en cuanto a los hechos postulados, con
una adecuada suficiencia argumental; viii) la performance del abogado
defensor de la parte accionante; y, ix) el regular manejo de las teó cnicas de
litigacioó n oral (orden, claridad, discurso dinaó mico, conocimiento de la teoríóa
del caso, aportacioó n de conclusiones en su alegato final, míónima recurrencia a
la lectura de su postulatorio, elocuencia y fluidez en las alegaciones orales,
participacioó n trascendente en el debate probatorio, entre otros). Por todos
estos aspectos, esta Juzgadora fija los Honorarios Profesionales en una
suma ascendente a S/1,200.00 soles.

POR ESTOS FUNDAMENTOS, ACTUANDO A NOMBRE DE LA NACIÓN, SE


RESUELVE:

1. DECLARAR FUNDADA EN PARTE la demanda incoada por VICENTE


WALTER TEJADA FERNANDEZ contra UNIVERSIDAD PRIVADA
ANTENOR ORREGO, sobre Pago de beneficios sociales;
2. ORDENAR que la parte demandada pague a favor de la parte demandante
la suma ascendente a S/5,716.47 (CINCO MIL SETECIENTOS DIECISEIS
CON 47/100 SOLES); por el concepto de vacaciones no gozadas e
indemnizacioó n por el periodo del 14 de agosto de 2006 al 13 de agosto de
2009, maó s intereses legales que se ejecutaran en ejecucioó n de sentencia.
3. Sin multa, sin costas y fijando como honorarios profesionales la suma
ascendente a S/1200.00 (MIL DOSCIENTOS SOLES), maó s el 5% para el
Colegio de Abogados.
4. Consentida que sea la presente sentencia, archíóvese en el modo y forma de
ley.
5. Notifíóquese por estrado.-