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SEMANA 1

MÓDULO 1
SEMA
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MÓDU
LO 1

DERECHO AMBIENTAL
UNIDAD 1 RECURSOS
NATURALES

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RECURSOS NATURALES

1) Recursos naturales. Concepto. Caracteres. Clasificación.

Concepto
El entorno natural ofrece al hombre un conjunto de elementos de origen animal,
vegetal, químico y energético que constituyen parte del ambiente en que transcurre
su existencia.
Todos estos elementos: no son utilizados o aprovechados por el hombre para el
desenvolvimiento de sus actividades y, por lo tanto, en el sentido estricto del término,
no constituyen un recurso natural; es necesario para que cada uno de ellos ingrese a la
categoría, que aporten al género humano alguna utilidad física o estética, actual o
potencial.
Naturaleza y recursos naturales, no se presentan como conceptos equivalentes,
aunque cada día resulta más difícil establecer el límite entre ambos.
Diferencias entre elementos naturales y recursos naturales, siendo los primeros todas
las cosas que la naturaleza brinda, independientemente de su utilidad. Los recursos
naturales, en cambio, son los elementos o cosas naturales que el hombre aprovecha
para su propia existencia material o estética.
- suelo.
- Atmósfera y espacio aéreo.
- Agua.
- minerales y rocas.
- Flora y fauna silvestre.
- Bellezas panorámicas o escénicas.
- Energía.

El ambiente humano
Tampoco debe ser asimilado el concepto de RN como el llamado entorno, ambiente o
medio humano. Este último es el medio que el hombre ha aceptado para vivir y
desarrollarse e incluye no solo a los RN sin los cuales sería imposible su supervivencia,
sino también los demás elementos materiales que gravitan, directa o indirectamente,
en su existencia y el entorno artificial, o sea aquellos elementos que constantemente
el mismo genera en su actividad como lo son el propio hábitat, los ruidos y otros
agentes contaminantes y productos de su accionar constante sobre el planeta.

Caracteres de los Recursos Naturales


1) Permanencia y estabilidad.
2) Son limitadas.
3) Resistencia a su utilización.
4) Interdependencia.

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Clasificación de los Recursos Naturales

a) Recursos renovables o no agotables: aquellos que la naturaleza constantemente


regenera y no existe amenaza de extinción o agotamiento.
b) Recursos no renovables o agotables: aquellos cuya explotación lleva
indefectiblemente a la extinción de la fuente productora.
La clasificación clásica entre recursos renovables y no renovables se refiere al recurso
puesto en su fuente de origen aunque el recurso una vez extraído pueda ser utilizado y
consumido por un plazo mas o menos extenso.
c) Recurso natural cultural.
La actividad del hombre participa en su creación o generación, por ejemplo los
cultivos, el ganado de cría, etc.

2 ) Dominio y jurisdicción sobre los recursos naturales. Dominio


originario. Dominio
eminente. Discusión. Potestades federales y provinciales.

Cabe hacer una consideración especial al tema del dominio y la jurisdicción de los
recursos naturales y la interpretación de la respuesta constitucional a favor del
“dominio originario” de las provincias en el artículo 124 de la Constitución Nacional.
Conviene recordar, a los efectos de esclarecer este tema, la diferencia jurídica
existente entre dominio y jurisdicción.
Hemos sostenido que el dominio es definido por el artículo 1941 del Código Civil y
Comercial de la Nación como “el derecho real que otorga todas las facultades de usar,
gozar y disponer material y jurídicamente de una cosa, dentro de los límites previstos
por la ley. El dominio se presume perfecto hasta que se pruebe lo contrario”.
Por su parte, la jurisdicción, en sentido amplio, supone potestad, o sea, una ‘masa de
competencias’ atribuida a un órgano de poder, sobre las bases de la función o las
funciones que son propias del Estado, para cumplir determinadas actividades.

La distinción entre dominio y jurisdicción es graficada por Frías en estos términos: “el
dominio se ejerce sobre las cosas; la jurisdicción sobre las relaciones”, concluyendo
que “el dominio lleva necesariamente a la jurisdicción si nada la limita o excluye”, pero
“la jurisdicción no lleva necesariamente al dominio”. La Corte Suprema de Justicia de la
Nación ha convalidado la distinción entre dominio y jurisdicción, ratificando que
“puede existir uno sin la otra y viceversa” (Fallos 154:312).
El Artículo 31 de la Constitución Nacional: “Esta Constitución, las leyes de la Nación
que en su consecuencia se dicten por el Congreso y los tratados con las potencias
extranjeras son la ley suprema de la Nación; y las autoridades de cada provincia están
obligadas a conformarse a ella, no obstante cualquiera disposición en contrario que
contengan las leyes o constituciones provinciales, salvo para la provincia de Buenos
Aires, los tratados ratificados después del Pacto de 11 de noviembre de 1859.”

A los efectos de la asignación de competencias en materia de recursos naturales,


dentro de nuestro sistema federal, la distinción entre dominio y jurisdicción permite
afirmar que no cabe dudas respecto del dominio originario de las provincias sobre

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ellos; pero que, por otra parte, es posible –bajo determinadas condiciones– reconocer
la jurisdicción nacional sobre los mismos.
Así, la palabra “originario” que complementa, adjetiva o califica al vocablo “dominio”
debe ser entendida como una reivindicación histórica, derivada de la preexistencia de
los entes territoriales locales al Estado Nacional (“originario” connota en este sentido a
“previo” y evoca lo “ancestral”); y también como una advertencia a los titulares del
dominio, en el sentido de que tal titularidad no conlleva la facultad de explotación
local desligada de las necesidades del país (“originario” connota aquí a “no absoluto” y
evoca lo “no definitivo”).
El Artículo 124 de la constitución nacional "corresponde las provincias el dominio
originario de los recursos naturales existentes en su territorio. Este dominio conlleva el
poder de legislación, jurisdicción, e imposición sobre la cosa sometida a ese tipo de
dominio. Se reafirmó así el sistema federal otorgándose a las provincias el manejo de
sus recursos naturales.
La constitución nacional indica que quedan incluidos en el territorio, el mar territorial y
su lecho, la plataforma continental y los recursos naturales de la zona económica
exclusiva. Se ratifica así el rumbo iniciado por la ley 11.477 en materia recursos
pesqueros.

Competencias judiciales: las cuestiones jurisdiccionales sobre derecho común la


resuelven los jueces locales; el derecho federal la resuelven los federales.
El artículo 116 de la constitución nacional otorga la corte suprema jurisdicción para
resolver otras cuestiones más allá de la competencia otorgada al congreso para dictar
el derecho federal.
Para las cuestiones entre dos o más provincias es competente la corte suprema de
justicia la nación.

Competencia normativa: además de la competencia legislativa, jurisdiccional e


impositiva de las provincias, la constitución nacional en su artículo 41 establece
"corresponde la nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de
protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquellas
alteren las jurisdicciones locales.
Objeto de protección: el artículo 41, segundo párrafo, establece "las autoridades
proveerán a la protección de ese derecho, a la utilización racional de los recursos
naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad
biológica, y a la información y educación ambientales". Es decir, que se adoptó un
criterio amplio del ambiente.

En síntesis: dominio originario: en cabeza de las provincias, estas son titulares de su


aprovechamiento y ejercen el poder de policía respectivo.

Restricciones al dominio privado sólo en interés público: regidas por el


derecho administrativo, por lo tanto por las provincias.
Legitimación para defender los recursos ambientales: la establece la nación
pero no puede establecer el procedimiento, la competencia porque esto queda a cargo
de las provincias.

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Interpretación de la corte suprema de justicia la nación: en el fallo "Roco,


Magdalena contra Buenos Aires provincia sobre/inconstitucionalidad" año 1995; la
corte realiza una interpretación sistemática, armonizando el artículo 41 con el principio
enunciado del artículo 124: "que en hipótesis como la del sublite, en las que se pone
en tela de juicio cuestiones concernientes al derecho público local, el litigio no debe
ventilarse en la instancia originaria de este tribunal, saqué el respeto de la autonomía
provincial requiere que se reserve a su jueces el conocimiento y decisión de las causas
que, en lo sustancial, versan sobre aspectos propios del derecho provincial, dictada en
reso de las facultades reservadas a las provincias (artículos 121, 122 y 124 de la
constitución nacional actual).
En efecto corresponde reconocer en las autoridades locales la facultad de aplicar los
criterios de protección ambiental que consideren conducentes para el bienestar de la
comunidad, como así mismo valorar y juzgar si los actos que llevan acabo sus
autoridades, en ejercicio de poderes propios afectan el bienestar perseguido.

Competencias del ejecutivo: una función del poder ejecutivo es el ejercicio del
poder de policía, aplica limitaciones a los derechos individuales en ejercicio de
disposiciones de origen legislativa; el poder de policía corresponde la provincias.
En materia recursos naturales y ambientales estas soluciones a más conveniente dada
la cercanía de la autoridad que debe entender con el objeto. También se puede ejercer
un control más adecuado porque se opera una descentralización territorial.
Es necesario trasladar éstas ideas a la esfera municipal y otorgarles el poder de policía
ambiental dado los principios de localidad e inmediatez que caracterizan a este
instituto. Pero también es cierto que los recursos naturales y el ambiente se rigen por
el principio de la interdependencia; por lo tanto debemos regir nuestras decisiones
considerando el principio las leyes de la naturaleza. Un desigual tratamiento
provocado por el esquema político de las jurisdicciones plantea inconvenientes en la
permanencia del recurso y en su calidad, además se entera desigualdades económicas
y sociales que son consecuencia del aprovechamiento desigual que se haga de ambos.
Así como conviene que la autoridad de aplicación sea la más cercana al recurso,
también conviene la homologación de los criterios para el tratamiento de los recursos
y el ambiente.
En el tratamiento particularizado de cada recurso natural, la legislación nacional tendió
a la concentración de los distintos aspectos normativos de su propia esfera. Se unificó
por imposición, violando los preceptos constitucionales muchas veces.

3) Recursos naturales interjurisdiccionales. El concepto de


cuenca.

Cuenca hídrica supone reconocer la integración que un curso fluvial tiene con todos
sus afluentes, con las aguas subterráneas y con aquellas que en virtud de su ciclo
hidrológico le sirve de recarga.
Regla II de Helminski “ área geográfica que se extiende por el territorio de dos o más
estados, delimitada por la línea divisoria del sistema de aguas, incluyendo las aguas
superficiales y subterráneas que fluyen en un territorio común”.

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Tanto las normas de Helsinki como todas aquellas normas “que pueden ser asumidas
como costumbre en el derecho internacional” son de aplicación en el derecho interno,
como lo hizo la CSJN en autos sobre acción posesoria de aguas y regulación de usos”
por el río Atuel (1987) .
Cuencas interprovinciales. ¿cómo ejercen las provincias el dominio sobre las cuencas
interprovinciales:
- Administración compartida de la cuenca, por medio de celebración de tratados con
los estados provinciales.
- Resolución de conflictos mediante la intervención de:
• Congreso de la nación dictado de una norma para solucionar el diferendo,
atendiendo al bienestar general.
• CSJN con competencia originaria y exclusiva, arts.
116 y 117 de la CN.

4) Política sobre recursos naturales.

Es necesario establecer las bases sobre las cuales pueda intentarse una normatividad
común.
Primer coincidencia ⇒ programación del aprovechamiento de los recursos naturales.
Es indispensable la convivencia de establecer una política legal mediante la cual se
fijen los objetivos actuales y futuros que la ley tiene en cuenta para componer una
política sobre recursos naturales, además de atender al desarrollo, se deberá conocer
las metas económicas y políticas que en el país tengan vigencia. Conocidos esos
hechos, se estará en condiciones de proponer en detalle el contenido de las
instituciones y reglamentos necesarios para lograr el uso más conveniente posible de
los bienes.
Además de estos principios generales de política, existen otros que están
inmediatamente referidos a los recursos naturales en sí mismo y que son:
- El uso de un RN debe efectuarse de modo que permita su más conveniente
utilización, desde el punto de vista del interés público.
- La ley debe enumerar las prioridades y conveniencias de uso de los RN.
- La calidad de los RN no puede variar por efecto de su utilización.
Una futura normativa de los RN deberá atender a las instituciones jurídicas comunes.
Para facilitar el manejo de los RN, atendiendo a las razones de espacio, se puede
recurrir a la zonificación.
Zonificar: ⇒ destinar áreas determinadas a la exclusiva u ordenada explotación de las
RN.

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DERECHO AMBIENTAL
UNIDAD 2 DERECHO
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UNIDAD 2
DERECHO AMBIENTAL

1. Concepciones Generales. Conceptos.

La definición no es un tema de consenso dentro de la doctrina. Esto se debe, entre


otras razones, a que tampoco existe consenso en torno al concepto de medio
ambiente. En términos generales, y sin pretender adentrar en tal debate, se puede
simplemente mencionar que existen posturas amplias y posturas restringidas del
concepto de Derecho Ambiental.

Las primeras proponen incluir dentro de su ámbito no sólo lo relativo a la tutela del
ambiente propiamente dicho sino también otros asuntos relacionados, tales como las
fuentes de energía, el derecho alimentario y la preservación del patrimonio cultural.

Las segundas, por el contrario, restringen el alcance solamente a la regulación sobre el


uso y aprovechamiento de recursos naturales y la lucha contra la contaminación.

Sin embargo, sin entrar en tales polarizaciones, son destacables ciertas


conceptualizaciones propuestas por notables juristas.

Son los casos de Mario Valls, quien entiende que “el Derecho Ambiental norma la
creación, modificación, transformación y extinción de relaciones jurídicas que
condicionan el disfrute, la preservación y la mejora del ambiente” (Valls, 2001).

O bien, la propuesta por Brañes Ballesteros, que lo señala como “aquel sector del
ordenamiento jurídico que regula las conductas humanas que pueden influir, con
efectos en la calidad de vida en de las personas, en los procesos de interacción que
tienen lugar entre el sistema humano y su sistema de ambiente” (Brañes Ballesteros,
2000).

Su contenido está dotado de elementos de Derecho Privado (normas de Derecho Civil,


de Seguros, etc.) como de Derecho Público (Derecho Constitucional, Derecho Penal,
Derecho Administrativo, etc.) y también normas de orden público. Además es
eminentemente solidario, tal es el caso del postulado de la intergeneracionalidad –
legar el planeta en condiciones favorables para las generaciones venideras–, rasgo
destacado del Derecho Ambiental, y que lo diferencia de otras ramas jurídicas.

El medio ambiente es un bien jurídico –entendido éste como aquello que caracteriza
las personas, las cosas o las instituciones que sirven para el libre desarrollo en un
Estado social y democrático de Derecho (Kindäuser, 2009)–. Dentro de los bienes
jurídicos protegidos son individuales aquellos que sirven a los intereses de una persona
o de un determinado grupo de personas; se denominan colectivos a aquéllos que
sirven a los intereses de muchas personas, de la generalidad. El medio ambiente se
inserta dentro de estos últimos. Es decir, el medio ambiente es un bien jurídico
colectivo, el sentido de que pertenece a una generalidad de individuos -como tal es
además indivisible –en el sentido de que es conceptual, fáctica o jurídicamente

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imposible dividirlo y atribuirlo de manera personal en tanto porciones -y es


indisponible- el uso y aprovechamiento corresponde a todos por igual-.

Ahora bien, si el ambiente es un bien colectivo, es preciso determinar qué tipo de


derechos recaen sobre él.

En otras palabras, qué finalidad tiene el Derecho Ambiental.

Para ello, previamente es de estacar la clasificación de intereses sobre bienes


colectivos propuesta por Lorenzetti (2008):

a) los pluriindividuales homogéneos;

b) los transindividuales colectivos y

c) los transindividuales difusos.

En los primeros se trata de un conjunto de derechos individuales subjetivos con la


particularidad de que derivan de un origen común, sea de hecho o de derecho y dan
lugar a una acción colectiva por daños individuales. Consisten en una suma de
conflictos individuales que se acumulan procesalmente. Son los casos de demandas de
contribuyentes por la inconstitucionalidad de normas fiscales, de jubilados,
beneficiarios de obras sociales, etcétera. Se denominan derechos homogéneos porque
tienen la misma causa, lo que hace posible su tutela en un proceso colectivo y el
dictado de una sola sentencia para todos.

Los segundos, en cambio, se tratan de un número determinado o determinable de


personas ligadas entre sí y/o con la contra parte, por una relación jurídica previa. Para
este tipo de derechos la satisfacción de la pretensión de unos implica idéntico
resultado para todos; lo mismo que la lesión de uno se extiende de hecho a la
totalidad de la comunidad, por lo que son indivisibles y supraindividuales. Ejemplo de
ellos son los casos vinculados a problemas por la falta de higiene y salubridad en una
fábrica o el incumplimiento de las condiciones del régimen carcelario, entre otros.

Por último, los terceros, son aquellos que pertenecen a toda la comunidad y al mismo
tiempo a nadie en particular, se dan frecuentemente en el ámbito de la tutela del
ambiente y del consumidor. Pertenecen a personas indeterminadas o de difícil
determinación, unidas por circunstancias de hecho, como vivir en una misma ciudad.
En otras palabras, esta generalidad indeterminada o de difícil determinación de sujetos
con idéntico derecho sobre un mismo bien jurídico, no reconoce un vínculo jurídico
previo, sino que se identifican por circunstancias fácticas y variables. Y este es el caso
del derecho ambiental.

Entonces, se puede afirmar que sobre el ambiente se tiene un derecho o interés


transindividual difuso, y en ello radica el fundamento de la legitimación amplia para
acceder a la justicia por violación de derechos ambientales (generalmente se legitima
al afectado, el Estado, las asociaciones protectoras del medio ambiente, a todo
individuo, etc.).

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Fuentes del Derecho Ambiental

En el ámbito del Derecho, por “fuentes” se entiende aquellos actos o hechos mediante
los cuales se crean, modifican o extinguen las normas jurídicas. Generalmente la
doctrina las clasifica en:

a) Fuentes formales Comprenden:

• La legislación (tratados, leyes, reglamentos, etc.); • la costumbre (práctica social


arraigada y reiterada); y • la jurisprudencia (criterios emitidos en las sentencias de los
tribunales jurisdiccionales de mayor jerarquía o que finalicen definitivamente los
procesos, sin ulterior recurso).

En la aplicación de las fuentes formales legales debe respetarse la siguiente jerarquía,


en orden descendente: 1º Constitución Política 2º Tratados y convenios
internacionales (pueden tener rango supraconstitucional) 3º Leyes (nacionales o
locales) 4º Decretos y Reglamentos del Poder Ejecutivo 5º Otros cuerpos normativos
de menor rango 6° Fuentes no escritas: usos, costumbres, jurisprudencia y principios
generales del Derecho. Algunos incluyen la doctrina. Dicho orden implica que una
norma de menor jerarquía no se puede aplicar en contra ni sobre una de mayor
jerarquía. Si existe contradicción, la de menor jerarquía no se aplica . En materia
ambiental es preciso resaltar sobre las fuentes formales lo siguiente: a) Los tratados
que regulan con mayor amplitud lo relativo a derechos humanos tienen rango y
aplicación supraconstitucional. Esta regla se aplica cuando otorgan mayores garantías
o derechos que la Constitución Política. “Tratándose de instrumentos internacionales
de Derechos Humanos vigentes en el país, no se aplica lo dispuesto por el artículo 7 de
la Constitución Política, ya que el 48 Constitucional tiene norma especial para los que
se refieren a derechos humanos, otorgándoles una fuerza normativa del propio nivel
constitucional”. Como lo reconoce la jurisprudencia constitucional, “los instrumentos
de Derechos Humanos vigentes en Costa Rica, tienen no solamente un valor similar a la
Constitución Política, sino que en la medida en que otorguen mayores derechos o
garantías a las personas, priman por sobre la Constitución. “Por eso algunos estudiosos
han señalado que la reforma constitucional de 1989, sobre la jurisdicción
constitucional, es tal vez la mayor conquista que desde el punto de vista jurídico ha
experimentado Costa Rica, en los últimos cincuenta años”. El derecho a un ambiente
sano y ecológicamente equilibrado es un derecho humano y un derecho fundamental,
enfoque que se analizará en el siguiente tema.

Existen gran cantidad de tratados y convenios internacionales que, una vez ratificados,
según la jerarquía de fuentes, tienen valor supra legal, es decir, están o se aplican por
sobre la ley y bajo la Constitución Política (art. 7). Se trata además de normas
autoejecutables, pues no requieren de reglamentación interna para la aplicación de
sus principios. Sin embargo, en la aplicación cotidiana ha sido frecuente que se
desconozca o se olvide tan importante regla de jerarquía, remitiéndose o empleándose
únicamente la legislación local cuando se resuelven los procesos judiciales. Además,
aunque el art. 7 constitucional dispone que para integrar nuestro ordenamiento
jurídico los tratados deben ser ratificados (aprobados por la Asamblea Legislativa), en
materia ambiental existe mayor amplitud. La Sala Constitucional ha indicado al
respecto que las convenciones suscritas por Costa Rica, en “las que se busca la

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protección de los recursos naturales,… deben utilizarse para integrar la legislación


interna y dilucidar, incluso jurisdiccionalmente, los problemas relacionados con la
protección ambiental, ya que los instrumentos internacionales, aún los no ratificados,
permiten soluciones regionales o mundiales a tales problemas”.

Dado el sustrato técnico meta-jurídico que caracteriza esta disciplina, las normas de
menor jerarquía (decretos ejecutivos, reglamentos, directrices, etc.), son de frecuente
aplicación y tienen una relevancia destacada. Se actualizan además con más facilidad.

Con respecto a la jurisprudencia, las sentencias, en especial de la Sala Constitucional,


reflejan la importancia del tema ambiental. Las sentencias adecúan al caso concreto,
en función de las necesidades actuales y futuras, las disposiciones normativas.
También señalan las reglas de aplicación propias de la materia y en ellas se realizan las
interpretaciones necesarias para su debida aplicación. En Costa Rica solo los criterios
jurisprudenciales de la Sala Constitucional son vinculantes, es decir, tienen carácter
obligatorio (art. 13 Ley de Jurisdicción Constitucional). A través de sus sentencias y las
de la Sala Primera de la Corte Suprema, se reconoció en Costa Rica la existencia del
derecho fundamental a un ambiente sano y ecológicamente equilibrado, aún antes de
que la Asamblea Legislativa expresamente lo plasmara en la Constitución Política. Las
sentencias de ambos tribunales han contribuido a formar y dimensionar el concepto
de Derecho Ambiental en nuestro país. La fuente jurisprudencial es relevante también
porque una de sus bases es la doctrina (estudios para analizar diferentes temas con
fines didácticos, teóricos o informativos). En materia ambiental existe gran cantidad de
doctrina, con variados criterios, lo cual ofrece una amplitud de visiones y posibilita el
estudio constante de la disciplina.

Finalmente, si bien es cierto en la solución de conflictos prima usualmente la ley, dado


el carácter fundamentalmente público del Derecho Ambiental, para resolver algunos
casos la costumbre resulta de gran importancia. Por ejemplo, en asuntos relacionados
con poblaciones indígenas. Respecto de ellas existe obligación legal de mantener y
respetar su identidad, cultura y formas de organización, aparte de que por su visión del
mundo, tienen una gran vocación para tutelar el ambiente y sus recursos.

b) Fuentes reales o materiales:

Son los factores y elementos (las riquezas naturales, las ideas políticas, morales,
religiosas de la sociedad concreta, el medio geográfico, el clima, la organización
económica, etc.) que determinan el contenido de las normas e inciden en mayor o
menor medida en su contenido. Esta segunda categoría resulta trascendental en
materia ambiental, dado su carácter meta-jurídico y su transversalidad, al nutrirse su
contenido normativo de la información suministrada por otras ciencias sociales y
naturales, como la ecología, la biología, la sociología, la economía, etc.

c) Fuentes históricas Comprenden los documentos, libros, archivos oficiales y


privados, en los que se basa el texto de una ley o norma, a los que se puede recurrir
para resolver un problema regulado por ella. En materia ambiental “el operador debe
buscar aquella interpretación que permita aplicar la norma “proteger más y
contaminar menos”, “aumentar la biodiversidad y disminuir la contaminación”, sin

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perder de vista la necesidad de un “uso racional de los recursos naturales” que


satisfaga las necesidades de las actuales y futuras generaciones”

2) Los Principios de Derecho Ambiental

Ahora bien, recorrer las distintas aristas y manifestaciones que el Derecho Ambiental
hace tanto en el contexto internacional como en los sistemas jurídicos nacionales,
sería una tarea tediosa y ajena a los fines de la presente publicación.

Sin embargo, es posible rastrear aquellos principios que inspiran las distintas formas
jurídicas que tutelan el ambiente, y que fueron arribados en el ámbito de las dos
Conferencias de las Naciones Unidas (Estocolmo y Río de Janeiro) por consensos
generales de distintos sectores (científicos, los Estados, organizaciones no
gubernamentales, etc.) en torno a lo que debe iluminar la norma ambiental.

Cafferatta (2004) define los principios como “ideas directrices, que sirven de
justificación racional de todo el ordenamiento jurídico; son, pues, pautas generales de
valoración jurídica. Líneas fundamentales e informadoras de la organización”. “Las
líneas directrices que informan algunas normas e inspiran directa o indirectamente
una serie de soluciones por lo que pueden servir para promover y encauzar la
aprobación de nuevas normas, orientar la interpretación de las existentes y resolver
los casos no previstos”.

En otras palabras, los principios están al servicio de resolver problemas de


interpretación de leyes, ordenar el caos legislativo, llenar los vacíos en aquellos
supuestos no previstos por la norma y suministrar la plataforma para crear nuevas
fórmulas jurídicas.

La doctrina menciona muchos, nosotros destacamos sólo algunos de ellos:

Principio de equidad intergeneracional: consagrado en la Declaración de Estocolmo


de 1972, cuyo principio n°1 estipula: “El hombre tiene derecho fundamental (...) al
disfrute de condiciones de vida adecuada en un medio de calidad tal que le permita
llevar una vida digna y gozar de bienestar, y tiene la solemne obligación de proteger y
mejorar el medio para las generaciones presentes y futuras”.

También en la Declaración de Rio de Janeiro de 1992 sobre medio ambiente y


desarrollo, cuyo principio 3 dice: “El derecho al desarrollo debe ejercerse en forma tal
que responda equitativamente a las necesidades de desarrollo y ambientales de las
generaciones presentes y futuras.”

Principio de prevención: es uno de los ejes centrales de Derecho Ambiental, tendiente


a evitar la producción de daños ambientales, atento a que, con frecuencia, la
ocurrencia de estos son irreversibles. Entonces, este principio propone anticiparse al
daño, con estrategias jurídicas y políticas e instrumentos de gestión a los fines de no
lamentar las consecuencias negativas posterior a la ocurrencia de estos.

En base a ello, se construyó un sistema de responsabilidad por daño en materia


ambiental netamente preventivo, dado que un sistema sancionador posterior deviene
ineficaz.

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En el ámbito internacional se traduce en la obligación de evitar el daño ambiental


transfronterizo, estipulado en la Declaración de Estocolmo en el principio 21 y
reafirmado en la Declaración de Rio, cuyo principio 2 afirma: “(…) los Estados tienen
(…) la responsabilidad de velar por que las actividades realizadas dentro de su
jurisdicción o bajo su control no causen daños al medio ambiente de otros Estados o
de zonas que estén fuera de los límites de la jurisdicción nacional”.

En la práctica, este principio se materializa con la creación de sistemas de Evaluación


de Impacto Ambiental, como etapa previa obligatoria para la autorización de obras y
emprendimientos que pudieran repercutir sobre el ambiente. También el
ordenamiento territorial es otro instrumento que sirve para determinar qué
intervenciones humanas son inocuas en ciertas zonas y en las que no.

Principio de Precaución: aunque pueda confundirse con el principio de prevención,


ellos difieren substancialmente. El principio precautorio ordena tomar las medidas
pertinentes o bien no actuar, en aquellos casos en que exista un riesgo potencial sobre
la ocurrencia de un daño, pero que respecto de ello no hay certeza científica.

En otras palabras, manda a actuar tomando medidas anticipadoras del daño, en los
supuestos en que se desconozca si este puede o no ocurrir.

Este principio nace hacia finales de la década de los 80, cuando el pensamiento en la
materia comenzó a cambiar hacia una actitud más cautelosa y también más severa,
que tuviera en cuenta incertidumbres científicas y los daños a veces irreversibles que
podrían derivar de actuaciones fundadas en premisas científicas que luego pudieran
resultar erróneas (Juste Ruiz, 1999).

En los documentos jurídicos internacionales, ya en la década de los 80’ se emitieron


varios relativos a regulaciones sectoriales que prescribían este principio -tales son los
casos del Convenio de Viena 1985 y su Protocolo de Montreal de 1987 en materia de
contaminación atmosférica–, pero es recién en la Declaración de Rio de Janeiro de
1992 (principio n°15) donde adquiere un alcance más general: “Con el fin de proteger
el medio ambiente, los Estados deberán aplicar ampliamente el criterio de precaución
conforme a sus capacidades. Cuando haya peligro de daño grave o irreversible, la falta
de certeza científica absoluta no deberá utilizarse como razón para postergar la
adopción de medidas eficaces en función de los costos para impedir la degradación del
medio ambiente”.

Principio de acceso irrestricto a la información pública ambiental; de participación


ciudadana y de acceso a la justicia:

Para definirlos, nada mejor que lo expresado en el principio 10 de la declaración de Rio


de Janeiro: “El mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación
de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda. En el plano nacional,
toda persona deberá tener acceso adecuado a la información sobre el medio ambiente
de que dispongan las autoridades públicas, incluida la información sobre los materiales
y las actividades que encierran peligro en sus comunidades, así como la oportunidad
de participar en los procesos de adopción de decisiones. Los Estados deberán facilitar y
fomentar la sensibilización y la participación de la población poniendo la información a
disposición de todos. Deberá proporcionarse acceso efectivo a los procedimientos
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judiciales y administrativos, entre éstos el resarcimiento de daños y los recursos


pertinentes”.

Son tres principios distintos pero entrelazados entre sí: el derecho a la información
ambiental impone el derecho al acceso irrestricto a ella y como contracara la
obligación de ponerla a disposición por parte de los agentes públicos y privados que la
posean; el derecho a participar en los procesos de adopción de decisiones, se inspira
en la necesidad de conjunción de gestionar los asuntos ambientales con una
democracia más participativa, lo que se traduce en crear mecanismos institucionales
que alberguen la posibilidad de oír las voces de los ciudadanos (tales como las
audiencias públicas, en muchos casos obligatorias en las Evaluaciones de Impacto
Ambiental); y el acceso a la justicia es la garantía de tutela efectiva y control de los
derechos ambientales.

Principio de cooperación: con fuerte impronta internacional, tanto la Declaración de


Estocolmo (principio n°24), como la de Río de Janeiro (principio n°7 y n°27), llaman a la
cooperación de los Estados para en conjunto propender a la conservación de la Tierra.
Esta invocación de un espíritu solidario se debe a la globalidad de muchos problemas
ambientales, que sin la acción conjunta de la comunidad internacional se carecería de
acciones eficientes en la lucha contra la degradación planetaria.

Jurídicamente esto se traduce en la obligación de promover y concluir tratados


internacionales y otros instrumentos con esta finalidad; la obligación de transferencia
de tecnología hacia países en vías de desarrollo; el deber de intercambiar información
relevante; notificar prontamente y prestar asistencia a otros Estados en situaciones de
emergencia ambiental; asistencia técnica y financiera a los países necesitados;
investigación científica y tecnológica; establecer programas de vigilancia y evaluación
ambiental, entre otros.

Principio contaminador-pagador: Es uno de los principios más cercanos al terreno de


la economía. El término a menudo genera confusión, en el sentido de que se lo
confunde con la posibilidad de pagar a cambio de contaminar. Por el contrario, lo que
se persigue es que el causante de la contaminación asuma el coste de las medidas de
prevención y lucha contra la misma, sin recibir en principio ningún tipo de ayuda
financiera compensatoria (Juste Ruiz, 1999). Lo que se busca es invertir la tendencia de
“externalización” de la contaminación, evitando la transferencia hacia terceros que sin
ser los causantes, cargan con ella mediante su salud y el deterioro del entorno.

Aunque de manera algo temerosa, fue plasmado en el principio 16 en la Declaración


de Río: “Las autoridades nacionales deberían procurar fomentar la internalización de
los costos ambientales y el uso de instrumentos económicos, teniendo en cuenta el
criterio de que el contamina debería, en principio, cargar los costos de la
contaminación, teniendo debidamente en cuenta el interés público y sin distorsionar el
comercio ni las inversiones internacionales”.

El Derecho Ambiental encuentra su sustento filosófico y deontológico en la Ecología.


Sin embargo esta ciencia se sustenta a su vez, tanto en posiciones centradas en el
ambiente (eco-céntricas) como en posiciones antropocéntricas, es decir, en aquellas
que se preocupan por satisfacer las necesidades humanas. En esos términos, desde la

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MÓDULO 2

sociedad surge la necesidad de reformas legales y de concientización sobre la materia.


A nivel interamericano se aprecia una visión antropocéntrica desde los textos
constitucionales, atribuyéndose al derecho ambiental los objetivos principales de
cuidado de la salud humana (por ejemplo, de agua, suelo, y aire contaminados) y, de la
protección y conservación del ambiente y recursos naturales, resumido a menudo de
forma general en “el derecho a vivir en un medio ambiente libre de contaminación”. Es
así, que la respuesta legislativa más común en la que los países del Hemisferio han
incursionado desde hace ya varias décadas, ha sido la inclusión de disposiciones
ambientales a nivel constitucional así como a través de una comprensiva ley (general o
marco) ambiental, o de reglamentos y normas técnicas. Por otra parte, a nivel
internacional una serie de acuerdos ambientales especializados surgen como
respuesta a la preocupación global sobre el ambiente. Se denominan Acuerdos
Multilaterales sobre Medio Ambiente.

Evolución de los Principios Ambientales


a) El Derecho Romano y la naturaleza

Desde el punto de vista del derecho romano, los recursos naturales-la tierra, el agua,
los yacimientos minerales, la flora, la fauna, los recursos panorámicos y el ambiente en
sí- son, en términos generales, “res communi”, es decir, cosas de la comunidad, que
pueden ser empleadas por todos, salvo en cuanto hubieren determinado derechos
particulares sobre pequeñas porciones individuales.
Mientras los usos particulares de los recursos no afectaron en general la naturaleza
(por ser relativamente inidóneos para provocar verdaderos desastres ecológicos),
ningún obstáculo legal o económico impidió el uso y el abuso de tales bienes.

b) Derecho al uso

Mientras “el desastre ecológico” no existió, los malos usos de la naturaleza no fueron
advertidos, ni por la técnica ni por la política, ni por el derecho. Y los principios de
propiedad establecidos fueron eficientes para regular el uso de los bienes naturales.
Pero la estructura jurídica empezó a dar síntomas de obsolescencia e inoperancia y las
leyes empezaron a disponer primero normas de uso técnico, que implicaron, antes que
nada, normas morales incorporadas al derecho positivo.

c) Espíritu de las normas legales

Así, por ejemplo, el derecho de aguas trae, desde el siglo pasado, principios y
recomendaciones que tienden un uso sustentable del recurso, y tal tipo de normas fue
también instrumentándose en otras regulaciones.
Nuestro Código Civil en su reforma de 1968, al abandonar el principio del abuso y
disponer de algunas normas tendientes a la conservación de recursos y adecuado
parcelamiento de inmuebles, demuestra un cierto espíritu de reacción contra los
postulados hasta entonces existentes.
Un concepto moral, en el uso de la propiedad, empezó a exhibirse en la legislación,
que tiende en primer lugar a restringir usos no sustentables.

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MÓDULO 2

Pero el resultado de tal tipo de regulaciones no produce un efecto espectacular e


inmediato. Al contrario, pese a las buenas intenciones del legislador no existen
medidas plenamente efectivas de reacción, y así, en nuestro país, presenciamos
evidentes formas de uso no sustentable de difícil corrección por la legislación.

d) Nuevas regulaciones

Nace entonces un verdadero ilícito de daño civil aplicable a la destrucción de la


naturaleza, especie que en lo particular admite incluso un ilícito penal.
Para resolver la situación, crea y regula el Estado diversas formas de impuestos,
gravámenes, y servicios económicos, cuya base moral cabe cuestionar, dado que debe
pensarse primero en resolver la situación producida, en la que los actuales
contribuyentes no han sido los causantes del daño.
Frente a tal aserto, cabe fijar nuevas pautas. Buscar a su vez que sean justas. Evitar que
deban afrontar el pago de tributos quienes no provocaron el daño. Y, al contrario,
garantizar la justicia de la contribución en quienes lo hubieran provocado.

3) Interpretación jurídica en materia ambiental

En Derecho “interpretar” es la actividad mediante la cual se establece el significado o


alcance de una norma o principio jurídico. Es una labor trascendental, porque se da en
el momento dinámico de la función que realiza cualquier persona operadora jurídica:
al aplicar las normas al caso concreto. “Cuando se determina el alcance y sentido de las
normas respecto al caso, cobra vida el Derecho dentro del contexto socioeconómico e
histórico en que se produce y no en forma aislada, en cuanto al análisis normativo en
sí” Existen distintos métodos de interpretación jurídica, pero usualmente es necesario
aplicar varios de ellos a la vez.
Algunos de los más comunes son: interpretación tópica, interpretación como
comprensión, uso alternativo del Derecho. También están los denominados métodos
formalistas: material, sistemático y evolutivo. En materia ambiental, con
independencia del método utilizado, es necesario tenerse presente que la
interpretación debe estar ligada a las concepciones derivadas de las ciencias
extrajurídicas, por el carácter multidisciplinario de los fenómenos ambientales.
También debe tomarse en cuenta que todos los recursos o elementos del ambiente
están interrelacionados y dependen unos de otros. La interpretación en materia
ambiental “debe estar vinculada con el desarrollo histórico del país o lugar donde se
aplica este sistema jurídico, y las posibles repercusiones de la función jurisdiccional –
favorables o desfavorables a ese desarrollo de auto-sostenibilidad y coherencia con los
principios del Derecho Ambiental-. Deben tomar en consideración las leyes objetivas
de la historia y su naturaleza. No deben circunscribirse únicamente a los intereses
privados”
Es importante recordar los siguientes factores):
 La unidad de las normas:

El conjunto de normas forman un todo, por lo que al interpretar una de ellas es


necesario hacerlo dentro del sistema al que pertenece, en concordancia con los
valores e intereses tutelados.

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MÓDULO 2

 La eficacia o efectividad de las normas:

Debe interpretarse para optimizar la eficacia de la norma, dando solución al caso pero
a la vez previniendo o remediando el daño o las conductas que pueden perjudicar al
ambiente, sin distorsionar su contenido

 La funcionalidad de las normas:

Quien interpreta debe respetar el marco legal y su jerarquía. En las Constituciones


encontramos normas que contienen valores y principios base de los derechos
fundamentales, cuyo contenido y alcance se desarrollan usualmente por otras leyes.
Se les denomina “normas parámetros”, porque dan orientaciones generales para la
debida interpretación de las demás normas y establecen los criterios básicos para
enjuiciar las acciones, ordenar la convivencia y establecer sus fines. Los criterios
básicos constituyen los valores contenidos en los derechos fundamentales, que
orientan como resolver los casos según las metas o fines preestablecidos y sirven de
parámetro para evaluar hecho o conductas y medir su legitimidad. Por ejemplo, debe
respetar las siguientes máximas: “in dubio por ambiente” (debe resolverse a favor del
ambiente); “la ley especial prima sobre la general” (por las contradicciones que
pueden existir entre ambas); el respeto de principios básicos de la materia, como
“principio precautorio” y “principio preventivo”.

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MÓDULO 3
SEMA
NA 3
MÓDU
LO 3

DERECHO AMBIENTAL
UNIDAD 3 EVOLUCION
DEL DERECHO
AMBIENTAL EN
AMERICA LATINA Y
ARGENTINA
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1) Nacimiento y evolución legislativa ambiental en América Latina

Juste Ruiz (1999) identifica tres etapas en la historia de la conformación del Derecho
Ambiental.
La primera que arranca a comienzos del siglo XX hasta la Primera Guerra Mundial,
llamada de “utilitarismo ambiental”, donde las acciones jurídicas - ambientales se
direccionaban a resguardar espacios cuyos elementos ecológicos poseían una utilidad
para la producción o que presentaban un valor económico por ser objeto de utilización
comercial.
La segunda etapa se sitúa en el período entre guerras, se la denomina “era de la
naturaleza virgen”, cuyas acciones estaban encaminadas a preservar ciertas áreas de
singular dotación ecológica y las zonas de espectaculares bellezas escénicas, sobre
todo los territorios vírgenes que habían sido sometidos a colonización. Jurídicamente
se traducía en la creación de parques y áreas naturales protegidas, como modo de
mantener “aisladas” ciertas zonas de las intervenciones de la civilización.
Y la tercera etapa comienza tras el fin de la segunda guerra mundial, que es cuando
arranca la preocupación ambiental específica. Las primeras regulaciones en aquel
entonces eran sobre elementos específicos del ambiente o bien sobre determinados
recursos naturales. Es decir, no tomaban el ambiente como un todo, sino que sólo se
identificaban objetos específicos (ciertos ríos, determinadas especies de fauna o flora,
etc.) y se los sometía a una regulación diferenciada.
Es recién en la década de los sesenta, cuando comienza la preocupación ecológica
global, motivada por una serie de factores diversos: aparición de los primeros informes
científicos que advertían las primeras alertas de crisis ecológicas mundiales; primeros
movimientos de la sociedad civil por motivos ambientales y las voces de los
movimientos filosóficos.
Entre los primeros, se destaca “Silents Sprint” de Rachel Carson, que configura un
desafío a la “arrogancia de dar por sentado que la naturaleza existe para la
conveniencia humana” (Carson, 1961); la “Tragedia de los comunes”; “Los límites del
crecimiento” del Club de Roma y “Blueprint for Survival” del Ecologist –que percibían
la crisis ambiental como una amenaza a la supervivencia humana-, fueron los
documentos científicos más influyentes de aquel entonces que introdujeron el debate
en torno a la necesidad de conservación de la Tierra.
En cuanto a los segundos, se sucede un auge de la sociedad civil que comienza a
levantarse contra los efectos adversos del “progreso”, paradójicamente se trataba de
sectores de clase media de los países -en ese entonces- arquetipos de una economía
de mercado: EEUU; Inglaterra; RF de Alemania. Ellos entendían la crisis ecológica como
una crisis de participación, al sentirse excluidos de decisiones de fuerte impacto socio-
ambiental: uso de pesticidas, degradación de barrios urbanos, volcados de residuos
tóxicos, construcción de plantas nucleares.
En tercer lugar, el pensamiento filosófico empieza a hacerse eco de la temática, y es de
ese modo que se inserta el debate, proponiendo diversos modelos (algunos más
extremos, otros más moderados) de organización social en sintonía con el medio
ambiente, lo que se dio a llamar “el Movimiento Verde”.

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MÓDULO 3

Es en este contexto que, en 1972, las Naciones Unidas decide convocar a la Primera
Conferencia de Naciones Unidas sobre medio ambiente, que se realizó en Estocolmo,
Suecia. A ésta asistieron los representantes de los Estados y se adoptó lo que también
sería al primer instrumento jurídico en materia de Derecho Ambiental con un alcance
universal: la Declaración de Naciones Unidas sobre Medio Ambiente Humano.
Este documento generó una primera oleada de inserción del Derecho Ambiental en los
regímenes jurídicos nacionales. En muchos casos, tal introducción se hizo en primera
instancia mediante la reforma de la norma suprema de un sistema jurídico: la Carta
Constitucional. Tales fueron los casos de: España (1978) Panamá (1972); Perú (1979,
luego sustituida en 1993); Ecuador (1979, sustituida en 1998) Chile (1980); Brasil
(1988); Colombia (1991), por nombrar solo alguna de ellas. Otros países, tales como
Venezuela, México y Bolivia, sin reformar sus constituciones, han promulgado leyes
generales de ambiente. Además, comenzaron a proliferar las agencias estatales con
competencia en gestión y control medioambiental.
Tampoco en el contexto del Derecho Internacional la Declaración de Estocolmo resultó
letra muerta. Luego de ella, en el plano institucional se creó el Programa de Naciones
Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), con la misión de proveer la orientación
ejecutiva y actuar como catalizador de para el desarrollo de la cooperación
internacional en materia medioambiental. Esta fue la organización que impulsó la
adopción de muchos instrumentos jurídicos internacionales en materia ambiental,
tanto vinculantes como no vinculantes, en asuntos tales como contaminación
atmosférica, control internacional de desechos, lucha contra la contaminación de
mares y océanos, entre otros.
Por otra parte, en el ámbito estrictamente político, hacia finales de la década de 1970,
una nueva generación de “eco –políticos” comprendieron el potencial de
emancipación y de libertad subyacente en la crítica ecológica al industrialismo.
En la década de los 80, otro documento científico cambiaría totalmente la mirada en
torno a la crisis ambiental: “Nuestro Futuro Común”, de 1987, también conocido como
el Informe Brundland. Este plantea la necesidad de un cambio radical en el modelo
productivo y de crecimiento, al identificar en estos la raíz de la problemática
ambiental. El documento entiende que la cuestión radica en pasar de un modelo de
crecimiento cuantitativo a uno cualitativo, y para ello propone el modelo y se acuña
por primera vez el término “desarrollo sustentable”. Diferencia crecimiento de
desarrollo, y entiende este último a aquel modelo que incluye un crecimiento en la
economía, pero no a cualquier costa, sino conjugado con políticas sociales de inclusión,
de erradicación de pobreza, de respeto de diversidad cultural, etc.; con la calidad
política e institucional: fortalecimiento del sistema democrático; y con la preservación
ecológica. En otras palabras, el desarrollo es aquel que conjuga el crecimiento
económico con el bienestar social y la preservación ambiental. La sustentabilidad
refiere a plantear un modelo extractivo, productivo y de consumo que tenga en cuenta
la satisfacción de las necesidades actuales, sin comprometer las de las generaciones
venideras.
Este paradigma se plasma por primera vez en un texto jurídico de alcance universal
con la Declaración de Río de Janeiro de 1992, adoptado en el marco de lo que fue la II
Conferencia de Naciones Unidas (luego de Estocolmo) donde el abordaje del tema se
situó en el Medio Ambiente y el Desarrollo.

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MÓDULO 3

En el ámbito jurídico, en esta Conferencia se instó a los Estados a promulgar leyes


ambientales, reconociendo en el Derecho Ambiental como instrumento eficaz para
promover los cambios ambientales a los que se necesitaba apuntar. Además de la
Declaración, en la Conferencia se adoptó la Agenda 21, un programa completo y bien
elaborado de gestión ambiental en camino al desarrollo sostenible hacia el siglo XXI.
En el capítulo 8 se expresaron de manera general los lineamientos de la integración del
medio ambiente con el desarrollo, en el que se incluye el establecimiento de “un
marco jurídico y reglamento eficaz” y se le reconoce una especial importancia al
Derecho Internacional Ambiental para ejecución de la Agenda. Pero, además, enfatiza
la dificultad de los países en vías de desarrollo de poner en práctica este motor
generador de normas y reglamentos ambientales eficaces, y en este sentido expresa
que es fundamental que éstos se basen en principios económicos, sociales, ecológicos
y científicos racionales; y que las disposiciones promulgadas no sean fragmentarias,
sino que cuenten con un respaldo sólido de mecanismos institucionales y de
autoridades fuertes a los fines de tornar efectivo el Derecho Ambiental.
Luego de Río continuó la oleada de inserción de Derecho Ambiental en los regímenes
jurídicos nacionales, que ya había arrancado con la Declaración de Estocolmo. En el
ámbito constitucional se sucedieron otras reformas, como la peruana (que sustituye la
del 79), la de Argentina de 1994, la ecuatoriana de 1998 (que sustituye la de 1979) y
luego vuelta a reformar en 2008, la venezolana de 1999, entre otras.
Y tampoco se desoyeron los impulsos de tutela efectiva del ambiente: la proliferación
de normas ambientales no se queden sólo con el reconocimiento de un derecho, sino
que se instituyeron procedimientos judiciales y administrativos tendientes a volverlos
efectivos, dirimir las contiendas que sobre bienes ambientales de susciten y velar por
el cumplimiento de la norma, en algunos casos insertándose en la norma fundamental,
tal como los casos de Argentina (artículo 43); Venezuela (artículo 26); Costa Rica
(artículo 50). Otros lo insertaron en normas infraconstitucionales

2 - EVOLUCION DEL DERECHO AMBIENTAL EN LA ARGENTINA


Si consideramos al Derecho Ambiental como el conjunto de normas que regulan el
ambiente, y, a su vez, definimos el ambiente como el sistema en el que interactúan y
se interrelacionan de manera condicionada los distintos elementos que lo componen,
diremos que el Derecho Ambiental en Argentina está integrado por la normativa que
regula los recursos naturales, las actividades y los efectos que el hombre lleva a cabo
para modificarlos para la obtención de los recursos culturales, como así también los
residuos generados a partir de esa transformación.
Se pueden distinguir varias etapas en la formulación de normas ambientales en
Argentina, que pueden sintetizarse en:

- Regulación estática de los recursos naturales

Hacia fines del siglo diecinueve, se comenzó a regular en forma independiente los
distintos recursos naturales, tanto a nivel nacional como provincial. Así, en 1886 se
sanciona el Código de Minería de la Nación. Por su parte, varias leyes nacionales
anteriores a la primera mitad de la década del 70 del siglo pasado, se ocupan de
regular otros recursos naturales.
Una mención especial merece la Ley Nacional N° 2.7972 de 1891, por ser la primer ley

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MÓDULO 3

que regula la temática ambiental en la Argentina, precursora y premonitoria. Es una


ley nacional, que, sin perjuicio de la falta de aplicación, aún sigue vigente.

Ley N° 2.797. (1891) Purificación de residuos cloacales e industriales que se arrojen a


los ríos
Art. 1: Las aguas cloacales de las poblaciones y los residuos nocivos de los
establecimientos industriales no podrán ser arrojados a los ríos de la República, si no
han sido sometidos previamente a un procedimiento eficaz de purificación.
Art. 2: El Poder Ejecutivo mandará practicar los estudios necesarios, para establecer el
mejor sistema de purificación de los residuos cloacales de la Capital Federal y ciudad
de Rosario, remitiéndolos oportunamente al Honorable
Congreso.
Art. 3: El Poder Ejecutivo reglamentará esta ley.
Art. 4: Comuníquese, etc.

- TRATAMIENTO DINÁMICO DEL AMBIENTE.


Etapa subdivida en:
- Aprobación de Tratados Ambientales Internacionales
- Normativa Provincial

La segunda etapa comienza a delinearse después de 1972, a partir de aquella primera


reunión internacional en una Conferencia Mundial sobre Medio Ambiente Humano,
convocada por la Asamblea de Naciones Unidas y de la Declaración de Estocolmo.
Para 1982 con el Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente, en Nairobi-
Kenya, Argentina comenzó con más fuerza a adoptar el tema ambiental para
consagrarlo en esa década en normas provinciales.
En 1992, la Conferencia de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y el Desarrollo de
Río de Janeiro, significó un hito importante en la historia del derecho internacional
ambiental. Argentina participó del mismo incrementando el proceso de inserción de la
dinámica ambiental en su derecho positivo, y adoptando varios acuerdos
internacionales en la materia.
En los albores de 1990, la mayoría de las provincias de la Argentina, ya habían
incorporado el principio de protección del ambiente en sus respectivas Constituciones.
Además, la mayoría de las provincias regularon la materia ambiental a través de
normas particulares, ya sea leyes generales de protección ambiental, o mediante
normativa específica para la evaluación del impacto ambiental.
Por su parte además, conviene recordar que el punto de partida para sistematizar la
protección del ambiente en todo el país, fue el Pacto Federal Ambiental firmado el 5
de Julio. La reforma constitucional recogió y consagró esa voluntad común, y puso en
manos
La ley debió haber sido reglamentada por el Poder Ejecutivo Nacional, conforme lo
dispuesto por su artículo 3°, y en este sentido podríamos considerarla programática,
por cuanto no resulta operativa hasta su reglamentación. Sin embargo, por otro lado y
en cuanto a la prohibición de arrojar aguas cloacales y residuos industriales a los ríos
argentinos, la ley es definitivamente operativa y la falta de reglamentación no es óbice
para su aplicación.

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MÓDULO 3

En la Ciudad de Buenos Aires, capital de la República Argentina, a los cinco días del mes
de julio del año mil novecientos noventa y tres. En presencia del Señor Presidente de la
Nación Dr. Carlos Saúl Menem, Sr. Ministro del Interior Dr. Gustavo Béliz, la Señora
Secretaria del Estado de Recursos Naturales y Ambiente Humano Ing. María Julia
Alsogaray, se reúnen los Señores Gobernadores de las Provincias de Buenos Aires,
Catamarca, Córdoba, Corrientes, Chaco, Chubut, Entre Ríos, Formosa, Jujuy, La Pampa,
La Rioja, Mendoza, Misiones, Neuquén, Río Negro, Salta, San Juan, San Luis, Santa
Cruz, Santa Fe, Santiago del Estero, Tierra del Fuego, Tucumán y el Señor Intendente de
la Ciudad de Buenos Aires Dr. Saúl Bouer.
Las autoridades signatarias declaran:
Considerando:
- Que la preservación, mejoramiento y recuperación del Ambiente son objetivos de
acciones inminentes que han
adquirido dramática actualidad, desde el momento que se ha tomado conciencia de
que el desarrollo económico no
puede estar desligado de la protección ambiental.
- Que esta situación compromete, no sólo a todos los estratos gubernamentales de la
República, sino también a cada
uno de los ciudadanos, cualquiera fuere su condición social o función.
- Que la voluntad reflejada en el Pacto Federal firmado en la ciudad de Luján, el 24 de
mayo de l990, y los compromisos contraídos ante el mundo en la CONFERENCIA DE LAS
NACIONES UNIDAS PARA EL MEDIO AMBIENTE Y DESARROLLO (CNUMAD 92), hacen
indispensable crear los mecanismos federales que la Constitución Nacional contempla
y, en cumplimiento de ese compromiso, resulta oportuno reafirmar el espíritu y la
acción federal en materia de Recursos Naturales y Medio Ambiente.
En consecuencia: LA NACIÓN Y LAS PROVINCIAS AQUÍ REPRESENTADAS ACUERDAN:
1. El objetivo del presente acuerdo es promover políticas de desarrollo ambientalmente
adecuadas en todo el territorio nacional, estableciendo Acuerdos Marco entre los
Estados Federados y entre éstos y la Nación, que agilicen y den mayor eficiencia a la
preservación del ambiente teniendo como referencia los postulados del "Programa
21"aprobado en la CONFERENCIA DE LAS NACIONES UNIDAS PARA EL MEDIO
AMBIENTE Y DESARROLLO (CNUMAD' 92).
2. Promover a nivel provincial la unificación y/o coordinación de todos los organismos
que se relacionen con la temática ambiental, concentrando en el máximo nivel posible
la fijación de las políticas de Recursos Naturales y Medio Ambiente.
3. Los Estados signatarios reconocen al Consejo Federal de Medio Ambiente como un
instrumento válido para la coordinación de la política ambiental en la República
Argentina.
4. Los Estados signatarios se comprometen a compatibilizar e instrumentar en sus
jurisdicciones la Legislación Ambiental.
5. En materia de desarrollo de una conciencia ambiental los Estados signatarios se
comprometen a impulsar y adoptar las políticas de educación, investigación científico-
tecnológica, capacitación, formación y participación comunitaria que conduzcan a la
protección y preservación del ambiente.
6. Los Señores Gobernadores propondrán ante sus respectivas legislaturas provinciales
la ratificación por Ley del presente acuerdo, si correspondiere.

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SEMANA 3
MÓDULO 3

Esto es, las normas de presupuestos mínimos para la protección ambiental.


Faltaba aún la consagración del principio a nivel nacional, que concluyó en 1994, con la
reforma de la Constitución Nacional.

- Reforma de la Constitución Nacional

En un todo de acuerdo con los principios reconocidos por la Conferencia las Naciones
Unidas sobre Ambiente Humano de Estocolmo en 1972 y por la Cumbre de Naciones
Unidas sobre Medio Ambiente y Desarrollo de Río de Janeiro en 1992, y en clara
sintonía con la línea adoptada por las constituciones que fueron sancionadas a partir
de entonces, los constituyentes reformadores introdujeron la cuestión ambiental en el
artículo 41 4 de
nuestra Constitución Nacional.
La reforma constitucional de 1994, ha consagrado el derecho a un ambiente sano y el
correlativo deber de preservarlo, y que a su vez permita un efectivo desarrollo
sostenible.
Incorpora temas trascendentales como los presupuestos mínimos de protección al
ambiente, el uso racional de los recursos naturales, la recomposición de daño
ambiental, la educación e información ambientales, la protección de la biodiversidad,
la preservación del patrimonio natural y cultural.

- Elaboración de Normas de Presupuestos Mínimos

La última etapa identificada, en la que nos encontramos actualmente es la de sanción


de normas de presupuestos mínimos.
Desde julio del año 2002 hasta el momento, se han promulgado ocho leyes de
presupuestos mínimos, sobre el análisis de las cuales, volveremos con mayor detalle
en unidad siguente.
En orden cronológico, las leyes de presupuestos mínimos para la protección ambiental
a las que individual y particularmente me referiré en próximos puntos son:
- Ley 25.612 Presupuestos Mínimos para la Gestión Integral de los Residuos
Industriales y de Actividades de Servicio
- Ley 25.670 Presupuestos Mínimos para la Gestión y Eliminación de PCBs
- Ley 25.675 Presupuestos Mínimos para la Gestión Sustentable y Adecuada del
Ambiente
- Ley 25.688 Régimen de Gestión Ambiental de Aguas
- Ley 25.831 Información Pública Ambiental
- Ley 25.916 Gestión de Residuos Domiciliarios
- Ley 26.331 Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques
Nativos
- Ley 26.562 Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental para el Control de
las Actividades de Quema
- Ley 26.639 Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación de los
Glaciares y del Ambiente Periglacial

El Estado Nacional designa ante el Consejo Federal de Medio Ambiente, para la


implementación de las acciones a desarrollarse a efectos de cumplimentar los

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SEMANA 3
MÓDULO 3

principios contenidos en este Acuerdo, a la Secretaría de Recursos Naturales y


Ambiente Humano de la Nación.
Artículo 41 CN: Todos los habitantes gozan del derecho a un ambiente sano,
equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas
satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras;
y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prioritariamente la
obligación de recomponer, según lo establezca la ley.
Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de
los recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la
diversidad biológica, y a la información y educación ambientales.
Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos
de protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquéllas
alteren las jurisdicciones locales.
Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente
peligrosos, y de los radiactivos.

3- REPARTO DE COMPETENCIAS EN MATERIA AMBIENTAL

El artículo 41 de la Constitución Nacional ha establecido un nuevo esquema de


competencias ambientales al disponer que “... Corresponde a la Nación dictar las
normas que contengan los presupuestos mínimos de protección y a las provincias las
necesarias para complementarlas, sin que aquellas alteren las jurisdicciones locales.
...” (3er párrafo art. 41 CN)
La doctrina ha interpretado en forma no siempre coincidente el concepto de
presupuestos mínimos y el cambio introducido por la reforma constitucional:
 Para Guido Tawil, se trata de un cambio sustancial que ha invertido el esquema
anteriormente vigente
 Para el constituyente Natale, las normas que contengan los presupuestos
mínimos serán legislación federal común para todo el país
 Según Felipe González Arzac, la reforma ha innovado al consagrar un régimen.
específico de distribución de competencias para la protección ambiental e instituir en
esta materia un método de reparto novedoso para la Constitución argentina, pero al
obrar de tal modo no se habría apartado del marco de posibilidades que ya existía bajo
el texto de 1853 en cuanto al modo de regulación nacional de materias concurrentes ni
ha declinado la vigencia de otras potestades federales en relación con la protección
ambiental
 Beltrán Gambier y Daniel Lago opinan que, si bien el art. 41 parece haber
Establecido un nuevo criterio en la materia, al asignar decididamente a la Nación la
regulación de los "presupuestos mínimos de protección", en realidad, sin abandonar el
criterio de concurrencia, el constituyente lo ha modificado al tomar la decisión de
promover una legislación uniforme en materia de presupuestos mínimos de protección
ambiental
 Germán Bidart Campos ha abordado el tema como un caso singular de
concurrencia de competencias.
En este esquema, el sistema de derechos de la constitución federal obliga a las
provincias, que no pueden disminuir el sistema, pero pueden mejorarlo y ampliarlo.

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SEMANA 3
MÓDULO 3

 Daniel Sabsay, en una nota sobre el artículo 41, señala la dificultad que
representa
definir los alcances de la delegación que han realizado las provincias de sus facultades
a partir de la reforma de 1994. Definir esta medida divisoria o “quantum” de
atribuciones que han cedido las provincias a la Nación, constituye la “verdadera
pregunta del millón” en el campo de la organización institucional ambiental.
 Fundación Ambiente y Recursos Naturales ha sostenido que se trata de la
potestad de establecer mediante leyes, las pautas básicas de protección aplicables en
toda la República, reservándose las Provincias, para sí, la facultad de dictar todas las
normas que estimen convenientes, a fin de regular la cuestión ambiental en sus
respectivos territorios como complemento de aquellas, y sin menoscabar ese mínimo
de exigencia que han delegado a la Nación.
 Amilcar MOYANO que los presupuestos mínimos que pueda establecer la
Nación, son los umbrales de protección al ambiente adecuado para la vida, los niveles
mínimos, el standard que cada Provincia pueda aceptar sin que se altere su dominio de
los recursos naturales, ni se altere su jurisdicción sobre los mismos. Por el artículo 16,
la igualdad jurídica que tienen las Provincias y la posible inclusión de la Ciudad de
Buenos Aires, no implica que los presupuestos mínimos sean iguales para todos,
porque de Misiones a Tierra del Fuego podrán haber circunstancias diferentes.
 Por su parte, y como manifestación concreta de la opinión de las provincias, el
Consejo Federal de Medio Ambiente se ha expedido al respecto, a través de la
Resolución 92/0515, cuyo artículo 1º en sus partes pertinentes dice: …
Se entiende por presupuesto mínimo al umbral básico de protección ambiental que
corresponde dictar a la Nación y que rige en forma uniforme en todo el territorio
nacional como piso inderogable que garantiza a todo habitante una protección
ambiental mínima más allá del sitio en que se encuentre. Incluye aquellos conceptos y
principios rectores de protección ambiental y las normas técnicas que fijen valores que
aseguren niveles mínimo de calidad. La regulación del aprovechamiento y uso de los
recursos naturales, constituyen potestades reservadas por las Provincias y por ello no
delegadas a la Nación. En consecuencia el objeto de las leyes de presupuestos mínimos
debe ser el de protección mínima ambiental del recurso y no el de su gestión, potestad
privativa de las provincias.… El mandato del artículo 41 de la C.N. está otorgado a la
"Nación" y consiste en el dictado de "normas". De conformidad con las previsiones
contenidas en el artículo 75, inc. 32, 76 y 99, 2º Párrafo del inc. 3º de la Constitución
Nacional, debe entenderse que la referencia a Nación es al Congreso de la Nación,
único Poder con facultades legislativas. En consecuencia el concepto normas
corresponde al de leyes, que por su naturaleza son dictadas por el Congreso de la
Nación … Toda interpretación que se haga debe tener carácter restrictivo lo que
implica que su objetivo debe mantener una relación directa y concreta con la finalidad
de protección ambiental sin desvirtuar las competencias reservadas a las provincias,
vaciando de contenido a los arts. 122 y 124 C.N. … Queda así planteado, a nivel
doctrinario, un escenario interpretativo disímil en cuanto al alcance de los
presupuestos mínimos consagrados y las competencias asignadas a nivel
constitucional.
Una interpretación sostiene que las provincias pierden sus facultades de dictado de
normas ambientales y en este aspecto, de manera extrema, las normas ambientales
provinciales vigentes al momento de sanción de la Constitución reformada, habrían

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perdido tal vigencia, generándose como consecuencia lagunas normativas hasta la


sanción de las normas cuya sanción queda exclusivamente reservada al Congreso de la
Nación. Otra interpretación sostiene que habiendo sido sancionadas por el Congreso
de la Nación, las normas de presupuestos mínimos de protección ambiental, se
considerarán derogadas aquellas partes de las normas locales que se opongan a la
federal, quedando por su parte subsistentes aquellas partes que se consideren
complementarias.
Finalmente, como criterio mayoritario, se considera que el Congreso Nacional es
competente para el dictado de la legislación mínima, delimitando en forma clara y
precisa el ámbito de competencia complementaria o remanente que le corresponde a
las provincias.
La efectiva recepción de este último criterio a través de una correcta técnica legislativa
evitará lagunas, vacíos, superposiciones y contraposiciones y peligrosas transiciones en
la aplicación de las normas.
La delimitación de jurisdicciones se presenta como un problema en nuestro sistema
federal. Dificultad que lejos de ser un obstáculo insalvable, es un desafío que merece el
esfuerzo que signifique alcanzarlo, para lograr la definición y posterior aplicación de
una política para todo el territorio nacional. Para que el derecho a vivir en un ambiente
sano, no sea algo meramente programático.

4. LOS DESAFÍOS DEL DERECHO AMBIENTAL EN EL SIGLO XXI

El principal desafío para el derecho ambiental en las próximas décadas será


desmitificar y separar lo jurídico y científico de lo "religioso o pseudo religioso y
mágico de corte fetichista y politeista" que invocan en forma permanente y
sistemática muchas sectas religiosas con fachada de ONG.
Creencias estas que suelen confundir, por la prosecución de otros fines, a la población
en general haciendo creer que todo contamina y es perjudicial sin entender conceptos
como uso sustentable.
Revertir la tendencia que convierte sistema jurídico en un mero apéndice del status
quo jurídico-político, en campo singular de la inflación legal, apenas distinguible de las
otras ramas del derecho por los nuevos bienes jurídicos asignados a su tutela, las
nuevas técnicas periciales, algunos cambios procesales y la tipificación de nuevas
conductas delictivas.
En el presente y hacia el futuro inmediato, el derecho ambiental deberá reflexionar
sobre sus propios fundamentos teóricos y principios jusfilosóficos a fin de avanzar
hacia la formación de una cultura legal ambiental fundada en el ejercicio democrático
de los derechos ambientales, dependientes de los derechos fundamentales y,
especialmente, los derechos a la participación, a la información y al conocimiento, es
decir, del derecho a pensar.
En esta agenda hay dos tareas sobresalientes: la primera, democratizar la justicia
ambiental; la segunda, identificar procedimientos judiciales y no judiciales para tratar
los conflictos ambientales.

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SEMA
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DERECHO AMBIENTAL
UNIDAD 4
PRESUPUESTOS
MINIMOS DE
PROTECCION
AMBIENTAL EN
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ARGENTINA
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1. ALCANCE de las NORMAS de PRESUPUESTOS MÍNIMOS de


PROTECCIÓN AMBIENTAL

Hemos dicho que, por presupuestos mínimos se entiende normas de base, umbral,
comunes -en el sentido que constituyen denominador común-, sobre las cuales se va a
construir el edificio total normativo de la tutela ambiental en la Argentina, de
organización federal. Constituye legislación uniforme en sus condiciones de línea. Se
trata de normas de aplicación en todo el territorio de la Nación, básicas, de un umbral,
de un “piso inderogable”.
La expresa delegación de facultades legislativas que en materia ambiental efectúa el
artículo 41 de la Constitución Nacional tuvo en miras el establecer un sistema jurídico,
uniforme, que asegure a todos los habitantes el goce de un ambiente sano,
equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas
satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras.
… El alcance de las normas de presupuestos mínimos comprende no solamente los
estándares o parámetros técnicos, sino también las políticas de gestión en materia
ambiental, con la sola limitación de no extralimitarse -vaciando de contenido o
devaluando las facultades provinciales de dictar normas complementarias-, ni cercenar
o aniquilar las facultades inherentes al dominio originario de los recursos naturales
existentes.
Aunque, correlativamente, también deberá tenerse presente, como lo ha expresado la
Corte Suprema de Justicia de la Nación, que “si bien es cierto que todo aquello que
involucre peligro de limitar las autonomías provinciales ha de instrumentarse con la
prudencia necesaria para evitar el cercenamiento de los poderes no delegados de las
provincias, no lo es menos que el ejercicio por parte de la Nación, de las facultades
referidas, no puede ser enervado por aquéllas, so pena de convertir en ilusorio sus
propósitos y objetivos de las citadas facultades que fincan en la necesidad de procurar
eficazmente el bien común de la Nación toda, en el que necesariamente se encuentran
engarzadas y del cual participan las provincias.
En ese orden de ideas debe subrayarse que conforme el principio de que quien tiene el
deber de procurar un determinado fin, tiene el derecho de disponer de los medios
necesarios para su logro efectivo y, habida cuenta que los objetivos enunciados en el
Preámbulo y los deberes- facultades establecidos en los supra citados incisos del
artículo 67 de la Constitución Nacional tienen razón de causa final y móvil principal del
gobierno federal, no cabe sino concluir que éste no puede ser enervado en el ejercicio
de estos poderes delegados, en tanto se mantenga en los límites razonables de los
mismos conforme a las circunstancias; este es, por lo demás el principio de supremacía
que consagra el artículo 31 de la Constitución Nacional”

 Las leyes de presupuestos mínimos deben contener:


- El establecimiento de una protección mínima: además de conceder una tutela
uniforme o común, tienen por objeto imponer un mínimo de protección ambiental.
- El soporte competencial ambiental: la Nación dicta normas ambientales en
ejercicio de la facultad delegada a la Nación por el artículo 41º.

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- El respeto por el límite regulatorio: son presupuestos mínimos permitiendo a las


provincias ejercer sus competencias de desarrollo legislativo de manera acorde a sus
propios ecosistemas y a las facultades otorgadas por el artículo 124º de la CN.

 Los requisitos que deben reunir las normas complementarias son:


- Las provincias no pueden establecer normas adicionales de protección en contra de la
legislación de presupuestos mínimos y no deben ignorar, reducir o limitar la protección
establecida.
- Las provincias pueden dictar normas complementarias de protección ambiental, aun
cuando afecten el comercio interprovincial, pero respetando el principio de
proporcionalidad y evitando tales efectos.
- Si las provincias no dictan normas complementarias, las normas dictadas por la Nación
serán de aplicación directa en los territorios provinciales.

2- Facultades normativas del Congreso Nacional

En lo atinente al contenido de las normas de presupuestos mínimos de protección


ambiental, se comparte la postura que sostiene el carácter “mixto”, “híbrido”, de
dichas normas. Así, sus disposiciones pueden ubicarse tanto dentro del Derecho
Público como del Derecho Privado, abordando temáticas no sólo de derecho de fondo
o sustantivo, sino también, excepcionalmente, de derecho administrativo, derecho
procesal y, con las limitaciones consideradas en el punto anterior, de régimen jurídico
de los recursos naturales.
Está claro, en nuestra opinión, que el régimen de protección ambiental, que
principalmente, debe establecer este tipo de normativa estatal nacional o federal,
debe girar alrededor de la idea de la responsabilidad. Fijando pautas eficientes de
precaución, prevención, recomposición, sanción indemnizatoria, represión, régimen
penal, en defensa del ambiente, a cuyo fin, resulta necesario uniformar la legislación
existente, para garantizar que se logre el objetivo primordial de la delegación de
competencias, que conforme surge del texto del artículo 41 de la Constitución
Nacional, reviste carácter tuitivo.

Las normas de presupuestos mínimos representan un nuevo sector de competencias


delegadas, del ordenamiento jurídico nacional. En ese sentido, nos encontramos con
un nuevo ámbito competencial, de reparto de poderes, que avanza sobre temas antes
reservados por las Provincias, en ámbitos que antes de la reforma, eran propios de su
jurisdicción.
Será el Congreso de la Nación, en un marco de la razonabilidad y la fidelidad federal, el
órgano que determinará cuáles son las normas que contengan los presupuestos
mínimos de protección, para dejar a las provincias latitud para el dictado de las normas
complementarias.
Ciertamente esas normas nacionales contendrán principios y directrices para la
regulación de la relación ambiental, que se consideren fundamentales para garantizar
una base jurídica en todo el territorio nacional, lo cual puede incluir determinadas
medidas concretas, de eficacia general.

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De modo que, a nuestro juicio, esta normativa de presupuestos mínimos podrá tener
por objeto cuestiones ambientales conteniendo reglas de técnicas jurídicas de fondo o
sustantivo, como asimismo normas de forma, rituales o de proceso, e inclusive
administrativas, en la medida resulten razonablemente necesarias para cumplir con el
objetivo de asegurar, en todo el territorio, una protección uniforme y necesaria del
ambiente.

3 - Contenido de las facultades normativas del Poder Ejecutivo Nacional


Como principio entendemos que la facultad que la Constitución asigna a "la Nación"
para dictar normas de presupuestos mínimos de protección ambiental no sólo abarca
las facultades normativas del Congreso Nacional, sino también la potestad
reglamentaria del Poder Ejecutivo.
Reiteramos que, será el Congreso de la Nación el que determinará cuáles son las
normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, dejando a las
jurisdicciones locales latitud para el dictado de las normas complementarias.
Pero, por su parte, el Poder Ejecutivo Nacional, en caso de existir una remisión expresa
en las leyes de presupuestos mínimos sancionadas por el Congreso Nacional, puede
desarrollar determinados aspectos de dichas leyes a fin de conferir autosuficiencia a la
tutela ambiental común, definiendo, con sujeción a los patrones de política ambiental
establecidos en la ley, las condiciones necesarias para asegurar la protección ambiental
en todo el territorio nacional.
Es que muchas cuestiones que hacen a la definición de los presupuestos mínimos
exigen una ardua tarea de desarrollo normativo, imbuidas de un eminente carácter
científico y técnico.
Es difícil pensar que esta tarea pueda ser realizada eficazmente por el Poder
Legislativo, en función del grado de detalle y especialidad técnica que pueda exigir una
definición suficiente de los presupuestos mínimos.
En tal sentido es paradigmático el caso de los estándares de calidad, donde una buena
técnica legislativa aconsejaría la posibilidad de remitir a una revisión periódica, a cargo
del Poder Ejecutivo, en base al avance de los conocimientos científicos, estudios
técnicos, evaluaciones de riesgo, etcétera.
Ahora bien, cuando el Congreso se remita a la facultad reglamentaria del Ejecutivo
para el desarrollo puntual de normas que, en su conjunto, integran el concepto de
presupuestos mínimos de protección ambiental, dicha remisión a la potestad
reglamentaria del Poder Ejecutivo deberá establecer claramente la política legislativa,
patrones o estándares inteligibles, que habrán de observarse en la elaboración del
decreto respectivo, lo que implica fijar pautas, directrices, marcos de referencia, de
ley, que deberán ser “llenadas” circunstanciadamente, en ocasión del dictado de la
norma reglamentaria, en su posterior desarrollo, por el Órgano Ejecutivo.
Es del caso señalar que las primeras normas de presupuestos mínimos de protección
ambiental dictadas por el Congreso Nacional contienen numerosos artículos en los que
el órgano legislativo encomendó, autorizó, delegó, confirió su reglamentación al
órgano ejecutivo.
La autorización legislativa es expresa, clara y mesurada. Es que se considera que dicha
reglamentación ingresa dentro del tipo propio de legislación de formulación
administrativa, de “reglamento subordinado o de ejecución”; o que hipotéticamente,

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se trataría de “reglamento autorizado o de integración”, o como lo denomina la


doctrina “delegación impropia”, o según la
Así es que el Poder Ejecutivo tiene la atribución exclusiva de expedir los reglamentos
que sean necesarios para la ejecución de las leyes de la Nación, cuidando de no alterar
su espíritu con excepciones reglamentarias (art. 99, Const. Nac.).
Por ello la norma reglamentaria que dicte el Poder Ejecutivo Nacional, en la medida
que no altere el espíritu de la ley que reglamenta, tendrán la misma vigencia que la
propia ley, en cuanto constituye norma secundaria o sublegal. Y en tal sentido, la
normativa en su conjunto – ley y reglamento- será de aplicación en todo el territorio
de la Nación.
Asimismo, al Poder Ejecutivo le corresponde la aplicación institucional y política de las
leyes de presupuestos mínimos, plasmando, a través de decretos, los instrumentos o
líneas de base para la ejecución de las políticas ambientales de alcance nacional
formuladas en el Consejo Federal de Medio Ambiente.
Finalmente, en los lugares sujetos a jurisdicción nacional, a los que se refiere el artículo
75, inciso 30, de la Constitución Nacional, el Poder Ejecutivo puede dictar normas
reglamentarias en sentido estricto, cuando el ejercicio del poder de policía ambiental
por parte de la autoridad local interfiera en el cumplimiento de la finalidad específica
del establecimiento de utilidad nacional; y puede también dictar esa clase de normas
cuando corresponda a la Administración Pública Nacional aplicar, en el ejercicio de sus
competencias, determinadas previsiones de las leyes de presupuestos mínimos de
protección ambiental, como sucede, por ejemplo, con la Ley N° 25.831, que establece
el Régimen de Libre Acceso a la Información Pública Ambiental.

4- Contenido de las facultades normativas de las jurisdicciones locales


Las jurisdicciones locales tienen facultades normativas para complementar las leyes de
presupuestos mínimos de protección ambiental y para dictar los reglamentos que sean
necesarios para la ejecución de las leyes nacionales de presupuestos mínimos y las
respectivas normas complementarias.
Las provincias y municipios, conforme al régimen provincial, podrán ejercer lo que en
doctrina se ha denominado la “complementariedad maximizadora”, es decir, dictar
normas adicionales a las leyes de presupuestos mínimos de protección ambiental,
“necesarias para complementarlas”, bajo el modo y con el alcance de “esta singular
concurrencia de competencias”, incrementando o “ampliando” , como explicaba Bidart
Campos.
Lo harán extremando y agravando los recaudos, reforzando el nivel de protección,
vigorizando las exigencias contenidas en la legislación nacional en atención,
razonablemente justificada, a problemáticas ambientales jurisdiccionalmente
divisibles, críticas, o propias, que se circunscriben en el ámbito territorial de una
provincia, o por la singular situación local ambiental, conforme la decisión política de la
comunidad organizada.
Las normas complementarias a las que alude el tercer párrafo del artículo 41 de la
Constitución Nacional son, entonces, las leyes, decretos, resoluciones, disposiciones y
ordenanzas de naturaleza local que se dictan para asegurar la operatividad de la ley
nacional.
Son también aquellas normas que establecen requisitos adicionales u obligaciones más
estrictas que las previstas en la ley de presupuestos mínimos.

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Las autoridades provinciales están obligadas a sujetar su accionar a las leyes nacionales
de presupuestos mínimos, no obstante cualquiera disposición en contrario que
contengan las normas locales, conforme lo dispone el artículo 31 de la Constitución
Nacional. En tales casos, las normas locales quedarían en forma tácita parcial o
totalmente derogadas, dado que los constituyentes delegaron el poder legisferante, en
la medida y con los límites de los presupuestos mínimos, al Congreso de la Nación.
En forma concordante con lo expuesto, la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de
Buenos Aires se pronunció en el sentido de que “En el campo ambiental, como hemos
visto, se ha producido una delegación a favor de la Nación en lo que hace a la
determinación de los presupuestos mínimos para su protección, las provincias han
renunciado así a importantes competencias originarias, en excepción al principio
receptado por el artículo 121, reservándose exclusivamente las facultades necesarias
para dictar normas complementarias, conservando el dominio originario de los
recursos naturales existentes en su territorio (conforme artículo 124)”.
En tal contexto, “Ahora las provincias pueden complementarla como, asimismo según
hemos visto los municipios y aún aumentar las condiciones impuestas por la Nación
pero nunca deben ser menores ni oponerse a ellos” (in re “COPETRO S.A. c.
Municipalidad de Ensenada s/ Inconstitucionalidad de la Ordenanza 1887/95”, recaído
en Acuerdo del 20 de marzo 2002, según el voto del Juez doctor Juan C. HITTERS,
publicado en el BO, DJJ, boletín 26/09/02, Año LXI, Tº163, Nº 1304).
Debe entenderse que para el caso que existan normativas locales menos restrictivas
que una ley de presupuestos mínimos, aquéllas deberán adecuarse a ésta. Respecto de
las normas locales vigentes y preexistentes a las leyes nacionales de presupuestos
mínimos de protección ambiental, aquéllas mantienen su vigencia en la medida en que
no se opongan y sean más exigentes que éstas.

5) LEYES NACIONALES DE PRESUPUESTOS MINIMOS EN PARTICULAR

Leyes Nacionales de Presupuestos Mínimos

Dada la trascendencia que poseen en nuestro marco normativo ambiental efectuaremos un


detalle de las leyes de presupuestos mínimos sancionadas por el Congreso de la Nación, todo
ello con un resumen en cada caso de las notas salientes del articulado..

 Ley General del Ambiente - Ley 25.675


La Ley Nº 25.675 "Ley General del Ambiente" (“LGA”) fue dictada por el Congreso Nacional en
ejercicio de las atribuciones que le confiere el artículo 41 de la Constitución Nacional. Sin
embargo, es discutible que esta norma sea de presupuestos mínimos.
Esta ley, cuyas disposiciones son de orden público y de alcance nacional, regula distintos
aspectos que hacen a la gestión sustentable y adecuada del ambiente, la preservación y
protección de la biodiversidad biológica y la implementación del desarrollo sustentable y
establece los objetivos de la política ambiental nacional.
La interpretación y aplicación de la ley se basa en el denominado “Presupuesto Mínimo de
Protección Ambiental”, entendiendo por tal a la obligación o derecho exigible, en todo el
territorio de nacional, por su contenido imprescindible, común y necesario para la íntegra

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protección ambiental y del desarrollo sustentable. En atención a lo expuesto se establecen los


principios de:

1. Bien jurídico protegido


Si bien el capítulo primero de la LGA lleva por título "Bien jurídicamente protegido”, la norma
no define cuál es el bien tutelado ni brinda indicios que permitan su determinación.
Asimismo, la LGA dispone que sus normas son "operativas", es decir que no necesitan de
reglamentación para su aplicación por parte de las autoridades nacionales y provinciales, pero
esta palabra fue vetada por el Poder Ejecutivo.
2. Principios de política ambiental
De acuerdo con la LGA, su interpretación y aplicación, al igual que la de toda otra norma a
través de la cual se ejecute la política ambiental, deben realizarse teniendo en cuenta los
siguientes principios: de congruencia; de preservación; precautorio; de equidad
intergeneracional; de progresividad; de responsabilidad; de subsidiaridad; de sustentabilidad;
de solidaridad y de cooperación.
Congruencia: Coordinación entre la legislación nacional y provincial, como entre las
autoridades competentes de las Provincias y de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el
ámbito del (COFEMA – Consejo Federal de Medio Ambiente).
Precautorio: Se debe actuar en forma anticipada, aún cuando no exista certeza científica de la
degradación del medio ambiente, al existir amenazas de daño serio e irreversible.
Prevención: Asegurar que las actividades realizadas no causen un daño al medio ambiente.
Equidad intergeneracional: Sustentabilidad.
Progresividad: los requerimientos no deben ser exigidos sin mediar un plazo razonable de
cumplimiento (Ej.: Directivas CCE).
La mayoría de estos principios han sido enunciados en documentos y normas internacionales.
Sin embargo, el principio de progresividad no reconoce ningún antecedente a nivel nacional.
De acuerdo con este principio, los objetivos ambientales deberán ser logrados en forma
gradual, a través de metas interinas y finales, proyectadas en un cronograma temporal.
3. Sistema federal ambiental
La LGA crea, a través del Consejo Federal del Medio Ambiente ("COFEMA"), un sistema federal
ambiental destinado a coordinar la política correspondiente a esta materia, integrado por la
Nación, las Provincias y el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
También se faculta al Poder Ejecutivo a proponer a la asamblea del COFEMA el dictado de
recomendaciones o resoluciones para la adecuada vigencia y aplicación efectiva de las leyes /
reglamentaciones, tanto las de presupuestos mínimos como las que dicten las provincias para
complementarlas.
4. Presupuestos mínimos
La LGA define como presupuesto mínimo a toda norma que concede una tutela ambiental
uniforme o común para todo el territorio nacional y tiene por objeto imponer condiciones para
asegurar la protección ambiental.
Si bien es cierto que toda norma de presupuesto mínimo concede una tutela ambiental
uniforme o común para todo el territorio nacional, no toda norma ambiental uniforme o

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común al territorio nacional es una ley de presupuesto mínimo. Esta sutil distinción tiene
implicancias jurídicas importantes ya que no es lo mismo que la Constitución Nacional autorice
al Congreso el dictado de normas ambientales que deben cumplirse de manera uniforme en
todo el país, que habilitarlo a dictar sólo aquella que contenga un mínimo de exigencias,
dejando a las provincias el dictado de otras que contengan un mayor nivel de exigencias.
Por tal motivo, hubiera sido más conveniente referirse a requisitos o exigencias ambientales
mínimos y no a exigencias ambientales uniformes. En efecto, la LGA contiene disposiciones
que son uniformes para todo el territorio de la Nación pero que no establecen un requisito o
presupuesto mínimo que les permita a las provincias la imposición de exigencias mayores. Por
tal motivo, la LGA no sería una ley de presupuestos mínimos en sentido estricto sino una ley
marco o mixta que sirve de andamiaje para todas las leyes ambientales que se dicten en
consecuencia.
5. Tribunales competentes
Corresponde a los tribunales ordinarios la aplicación de la LGA según corresponda por el
territorio, la materia o las personas. En los casos en que se verifique la degradación o
contaminación en recursos interjurisdiccionales, la competencia será federal.
6. Evaluación de impacto ambiental
De acuerdo con la LGA, toda obra o actividad que, en el territorio de la Nación, sea susceptible
de degradar el ambiente, alguno de sus componentes o afectar la calidad de vida de la
población, en forma significativa, estará sujeta a un procedimiento de evaluación de impacto
ambiental previo a su ejecución.
La LGA es poco precisa en cuanto no define en qué supuestos una obra o actividad es
susceptible de degradar el ambiente o alguno de sus componentes de manera significativa. Por
lo tanto, esta definición quedará para las normas reglamentarias.
7. Participación ciudadana
La LGA dispone que todas las personas tienen derecho a ser consultadas y a opinar en
procedimientos administrativos que se relacionen con la preservación y protección del
ambiente, que sean de incidencia general o particular y de alcance general. Sin embargo, el
Poder Ejecutivo vetó parcialmente el derecho de toda persona a ser consultada.
La opinión u objeción de los participantes no será vinculante para las autoridades convocantes;
pero en caso de que éstas presenten una opinión contraria a los resultados alcanzados en la
audiencia o consulta pública deberán fundamentarla y hacerla pública.
8. Responsabilidad, subsidiariedad, cooperación
Ordenamiento ambiental que tenga en cuenta los aspectos políticos, sociales, tecnológicos,
culturales, etc. Se le brinda operatividad a la obligación contenida en el artículo 41 de la CN en
cuanto a la recomposición. Dicha obligación se hace extensiva desde evitar el daño hasta
recomponer lo inevitable (lo que socialmente debe ser tolerado). Responsabilidad desde su
origen.
-Responsabilidad-Prevención: Adecuada gestión.
-Responsabilidad-Sanción: Modelo clásico, se aplica una sanción correctiva a una conducta
disvaliosa.
Cobertura de riesgo: Anticipatoria, prioriza la focalización en la víctima antes que en el
responsable. Se indican como principios rectores de responsabilidad ambiental los
siguientes:

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responder por él y Responde el que crea el riesgo o daño (operador económico).Se entiende
por daño ambiental a toda lesión significativa, lo que representa una alteración al conjunto del
ambiente (interacción natural y cultural) sustancial y relevante, no cualquier impacto
ambiental negativo es un pasivo ambiental. Se dispone la existencia de una doble tutela ante la
lesión:
-Inhibitoria: Prevención – Amparos.
La LGA obliga a toda persona física o jurídica, pública o privada, que realice actividades
riesgosas para el ambiente, los ecosistemas y sus elementos constitutivos, a contratar un
seguro con entidad suficiente para garantizar la recomposición del daño que pudiera producir.
Este seguro es independiente de la indemnización que pudiera corresponder por los perjuicios
ocasionados a las personas y sus bienes como consecuencia de un daño ambiental.
El seguro ambiental es un tema controvertido ya que, en la mayoría de los casos, la
recomposición del medio ambiente demanda un esfuerzo económico importante lo que
dificulta la determinación del quantum indemnizatorio.
9. Fondo de Compensación Ambiental
Cuando la recomposición del medio ambiente no sea técnicamente factible, la LGA dispone
que la indemnización sustitutiva que determine la justicia debe ser destinada al Fondo de
Compensación Ambiental. Este fondo está destinado a garantizar la calidad ambiental, la
prevención y mitigación de efectos nocivos o peligrosos sobre el ambiente, la atención de
emergencias ambientales como la protección, preservación, conservación o compensación de
los sistemas ecológicos y el ambiente.
10. Daño ambiental
La LGA define al daño ambiental como toda alteración relevante que modifique negativamente
el ambiente, sus recursos, el equilibrio de los ecosistemas o los bienes o valores colectivos. Sin
embargo, la LGA no define al ambiente como bien jurídico tutelado.
De acuerdo con la LGA, el que cause un daño ambiental será objetivamente responsable de su
restablecimiento al estado anterior a su producción. Si bien en determinados supuestos es
razonable atribuir responsabilidad con prescindencia del factor de atribución de
responsabilidad subjetiva, atribuir una responsabilidad objetiva general a cualquier daño que
se produzca al ambiente resulta irrazonable.
La exención de responsabilidad sólo se producirá cuando se acredite que, a pesar de haberse
adoptado todas las medidas destinadas a evitarlo y sin mediar culpa concurrente del
responsable, los daños se produjeron por culpa exclusiva de la víctima o de un tercero por el
cual no debe responder.
La LGA establece una presunción “iuris tantum” (admitiendo prueba en contrario) de la
responsabilidad del autor del daño ambiental, si existen infracciones a las normas ambientales
administrativas. Esta presunción resulta criticable ya que una infracción administrativa formal
obligaría a quien la cometió a demostrar que no causó un daño ambiental. Esta presunción fue
vetada por el Poder Ejecutivo.
Por otro lado, la LGA dispone si en la comisión del daño ambiental colectivo, hubieran
participado dos o más personas o no fuera posible la determinación precisa de la medida del
daño aportado por cada responsable, todos serán responsables solidariamente en la
reparación frente a la sociedad, sin perjuicio, en su caso, del derecho de repetición entre sí
para lo que el juez interviniente podrá determinar el grado de responsabilidad de cada
responsable. Esta disposición resulta de suma importancia sobre todo para empresas
radicadas en parques industriales.

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En el caso de que el daño ambiental sea producido por personas jurídicas, la LGA hace
extensiva su responsabilidad a sus autoridades y profesionales, en la medida de su
participación.
La LGA contiene normas de carácter procesal que exceden las facultades delegadas por las
provincias al Estado Nacional en el artículo 41 de la Constitución Nacional. Al respecto, la LGA
dispone que el acceso a la jurisdicción por cuestiones ambientales no admitirá restricciones de
ningún tipo o especie.
En cuanto a la legitimación procesal para reclamar la recomposición del daño ambiental, la
LGA amplía la legitimación para interponer una acción de amparo ambiental (artículo 43 de la
Constitución Nacional) que tienen el afectado, el Defensor del Pueblo y las ONG de defensa
ambiental, ya que incorpora al Estado Nacional, provincial y municipal. Deducida la demanda
de daño ambiental colectivo por alguno de los legitimados, los restantes legitimados no
podrán interponerla, sin que ello obste a que intervengan en el proceso como terceros.
Felizmente el Poder Ejecutivo vetó parcialmente el artículo 32 de la LGA en cuanto facultaba a
los jueces en sus sentencias a extender sus fallos a cuestiones no sometidas expresamente por
las partes.

 Gestión y eliminación de los PCB – Ley 25.670


Promulgada el 18 de noviembre de 2002, establece los presupuestos mínimos de protección
ambiental para la gestión de Bifenilos Policlorados (PCB) en todo el territorio de la Nación,
conforme lo establece el artículo 41 de la Constitución Nacional. Tiene como objeto fiscalizar
las operaciones asociadas a los PCB, la descontaminación o eliminación de aparatos que
contengan PCB, la eliminación de PCB usados, la prohibición de ingreso de PCB al país y la
prohibición de producción y comercialización de los PCB. Al igual que la Ley 25.612 sobre
“Gestión integral de residuos”, establece que la Autoridad de Aplicación será el organismo de
mayor nivel jerárquico con competencia ambiental, el que tendrá a su cargo determinar las
políticas en materia de gestión de PCB’s en forma coordinada con las autoridades competentes
de las Provincias y del Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en el ámbito del (COFEMA – Consejo
Federal de Medio Ambiente).Análisis de los aspectos más destacados:- Considera PCB a toda
mezcla de aceite con un contenido > 50 ppm de PCB (no más 500 ppm como la 369/91).- No
entrega indicación sobre concentraciones menores a 50 ppm, por lo que se asume que <
50ppm NO es aceite contaminado con PCB y no habría que hacer actividad alguna de manejo.-
Distingue entre descontaminación (permitiendo la sustitución del fluido en los
transformadores u otros equipos) y Eliminación (destrucción del aceite y del equipo).-
Reafirma las prohibiciones de producción, importación e instalación (en este último caso, está
prohibido instalar en red un transformador con aceite cuyo contenido de PCB sea > 50 ppm, se
pueden mantener los ya instalados).- Crea un Registro Nacional Integrado de Poseedores (en la
SPAyDS de la Nación) con un plazo de 180 días corridos para la inscripción(desde que lo
reglamente la Secretaría).- Antes del 2005, se debe presentar un plan de eliminación o
descontaminación, antes del 2010 debe haberse eliminado o descontaminado todo el aceite
declarado.- Brinda un plazo de 60 días para identificar los tranformadores/equipos que
contienen aceite contaminado con PCB: todos los transformadores con aceites con
concentraciones de PCB > 50 ppm deben llevar un rótulo que diga "CONTIENE PCB" y los
descontaminados deben llevar otro que diga" APARATO DESCONTAMINADO QUE HA
CONTENIDO PCB".- Sanciones: Apercibimiento, Multas de 10 a 1.000 sueldos mínimos,
inhabilitación, clausura.- Se presume, salvo prueba en contrario, que todo daño causado por
PCB y PCB usado es equivalente al causado por un residuo peligroso. La imputabilidad se
sustenta en un factor objetivo como es la presunción de causalidad entre el hecho generador y

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el daño causado como fuente de responsabilidad. Al damnificado solo le bastará acreditar, aún
por presunciones, la existencia de un nexo de causalidad adecuada entre el hecho provocador
del daño y éste último, para hacer responsable al dueño o guardián de la cosa riesgosa.
- Se establece la obligatoriedad de asegurar la recomposición de los posibles daños
ambientales y dar cobertura a los riesgos a la salud de la población que su actividad pudiera
causar, debiendo contratar un seguro de responsabilidad civil, caución, fianza bancaria, auto
seguro, fondo de reparación o equivalente a fin de hacer frente a dichos riegos.
.Se establece un procedimiento de simple requerimiento que debe ser contestado en 30 días
hábiles, dejando expedita la vía judicial para el caso en que el derecho se vea restringido o
conculcado. Asimismo se consagra un régimen disciplinario con sanciones aplicables para los
incumplidores. Si bien establece la obligación de ser reglamentada, en verdad es, en lo
sustancial, una norma directamente operativa y eso ha permitido que la misma se encuentre
en plena vigencia y aplicación. Sin perjuicio de ello, las autoridades públicas en general, salvo
contadas excepciones, aún no han modificado su cultura de mantener la información
inaccesible a la población.

 La Ley de Gestión Integral de Residuos Industriales y de Actividades de


Servicios N° 25.612

El Gobierno Nacional se encuentra facultado para definir los umbrales básicos de protección
ambiental, mientras que las provincias sólo podrán dictar aquellas normas complementarias
tendientes a regular las necesidades específicas de cada región. En uso de esas facultades el 25
de julio de 2002, el Poder Ejecutivo Nacional promulgó parcialmente la Ley Nº 25.612 de
"Gestión Integral de Residuos Industriales y de Actividades de Servicios".
La reforma constitucional de 1994 modificó sustancialmente la distribución de competencias
en materia ambiental entre la Nación y las Provincias al renunciar estas últimas a la
competencia exclusiva que tenían para legislar sobre la materia ambiental y ceder parte ella a
la Nación. En virtud de esta reforma se facultó a la Nación a dictar las normas de presupuestos
mínimos de protección ambiental y a las provincias las necesarias para complementarlas, sin
que aquellas alteren las jurisdicciones locales .
El Gobierno Nacional se encuentra facultado para definir los umbrales básicos de protección
ambiental, mientras que las provincias sólo podrán dictar aquellas normas complementarias
tendientes a regular las necesidades específicas de cada región.
En uso de esas facultades el 25 de julio de 2002, el Poder Ejecutivo Nacional promulgó
parcialmente la Ley Nº 25.612 de "Gestión Integral de Residuos Industriales y de Actividades
de Servicios" (la "Ley de Gestión Integral"). Esta promulgación parcial observó: a) el artículo
que deroga el régimen contenido por la Ley Nº 24.051 de Residuos Peligrosos (la "Ley de
Residuos Peligrosos") y toda norma o disposición que se oponga a la misma ; y b) los artículos
referentes a la responsabilidad penal .
1. Los residuos industriales
La Ley de Gestión Integral uniforma en un mismo régimen, la gestión integral de residuos
generados en los procesos industriales, sin hacer distinción entre los "residuos industriales
peligrosos" y los residuos que no reúnen características de peligrosidad.
A tales efectos establece los presupuestos mínimos de protección ambiental para la gestión
integral (generación, manejo, almacenamiento, transporte y tratamiento o disposición final) de

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residuos de origen industrial y de actividades de servicios generados en todo el territorio


nacional.
El nuevo régimen es de aplicación respecto de los 'residuos industriales' que incluyen tanto los
provenientes de actividades de servicio como los resultantes de procesos industriales .
Mientras que los residuos industriales comprenden, entre otros, los 'residuos peligrosos', no
incluyen los residuos biopatogénicos, domiciliarios, radioactivos y los derivados de operaciones
normales de buques y aeronaves .
La Ley de Gestión Integral define como 'residuo industrial' a cualquier elemento, sustancia u
objeto en estado sólido, líquido o gaseoso cuyo poseedor, productor o generador no pueda
utilizarlo, se desprenda o tenga la obligación legal de hacerlo y que sea obtenido como
resultado de un proceso industrial, por la realización de una actividad de servicio, o por estar
relacionado, directa o indirectamente, con esa actividad, incluyendo eventuales emergencias o
accidentes .
2. Control y fiscalización
La Ley de Gestión Integral pone en cabeza de las autoridades provinciales y de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires el control y fiscalización de la gestión integral de los residuos
industriales; la identificación de los generadores, la caracterización de los residuos que
producen y su clasificación en al menos tres categorías según sus niveles de riesgo . Asimismo,
pone a cargo de esas autoridades los registros en los que deberán inscribirse las personas
responsables de la generación, manejo, transporte, almacenamiento, tratamiento y
disposición final de los residuos industriales.
La información obtenida por tales registros deberá incorporarse a un Sistema de Información
Integrado que será administrado por la autoridad ambiental nacional .
Si bien la Ley de Gestión Integral dispone que tal información será de libre acceso salvo cuando
pudiera afectar derechos adquiridos o la seguridad nacional, no resguardaría de manera
suficiente el secreto industrial.
3. Los generadores
A efectos de la Ley de Gestión Integral de Residuos, se considera generador, a toda persona
física o jurídica, pública o privada, que genere residuos industriales y de actividades de servicio
.
En cuanto a los generadores, la Ley de Gestión Integral dispone que son responsables en su
calidad de dueños del residuo industrial por el tratamiento adecuado y la disposición del
mismo.
La responsabilidad del generador no desaparece por la transformación o tratamiento del
residuo industrial salvo: (i) para el caso de aquellos daños causados por el mayor riesgo que el
residuo adquiera como consecuencia del manejo o tratamiento inadecuado o defectuoso
realizado en cualquiera de las etapas de gestión integral de los residuos industriales; y (ii)
cuando el residuo sea utilizado como insumo de otro proceso productivo.
Una las principales críticas que recibió la Ley de Residuos Peligrosos fue que los generadores
no recibían ningún tipo de estímulo para mejorar cualitativamente y cuantitativamente los
residuos generados en el desempeño de su actividad industrial.
La Ley de Gestión Integral viene a innovar sobre éste tema. Dispone que deberán establecerse
medidas promocionales para aquellos generadores que implementen programas de
adecuación tecnológica, como resultado de una gestión ambiental integral y destinados a
mejorar los procesos industriales y productivos, en cuanto a la reducción de la contaminación

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ambiental, la cesación de los vertidos riesgosos sobre los recursos naturales y la disminución
de riesgos ambientales que pudiere ocasionar por el ejercicio de su actividad .
Sin perjuicio de ello, la Ley de Gestión Integral no establece el tipo de medidas promocionales
que deben ser adoptadas, dejando al arbitrio de las autoridades nacionales, provinciales y de
las Ciudad de Buenos Aires el dictado de las mismas. El establecimiento de estas medidas no es
facultativo sino obligatorio para las provincias. Estas medidas pueden incluir, entre otras,
deducciones y exenciones impositivas a los generadores y subsidios a quienes utilicen
determinada tecnología para el tratamiento de sus residuos.
Los instrumentos económicos para la protección del ambiente permiten al Estado orientar
conductas a través de señales económicas hacia actividades más sustentables y desalentar
aquellas que sean más nocivas para el ambiente en general, teniendo como objetivo
secundario la recaudación de fondos. Ley de Gestión Integral apunta a orientar conductas
hacia a modos más sustentables, abandonado de ese modo el criterio netamente recaudador
que prevalecía bajo la Ley de Residuos Peligrosos. Si bien esta tendencia es positiva plantea
dudas en cuanto a su efectiva implementación atento la actual situación económica del país.
4. Las tecnologías
La Ley de Gestión Integral dispone que su autoridad de aplicación establecerá las
características mínimas y necesarias de las tecnologías a ser aplicadas en la gestión integral de
los residuos industriales .
La nueva norma adolece de una deficiente técnica legislativa en esta materia, en parte, por
que omite que su autoridad de aplicación no estará en condiciones de adecuar las tecnologías
con la rapidez con la que éstas evolucionarán y porque no reconoce la existencia de otros
métodos al alcance de la autoridad de aplicación para estimular a los generadores a que
utilicen una determinada tecnología en el tratamiento de sus residuos.
Por último, la obligación impuesta a los generadores de justificar la elección de las tecnologías
a aplicar en la gestión integral de sus residuos industriales permite una injerencia injustificada
de la autoridad de aplicación en la gestión empresaria.
5. Transporte
Con relación al transporte de los residuos industriales, la Ley de Gestión Integral implementa
un sistema semejante al de la Ley de Residuos Peligrosos. Los residuos deberán ser
acompañados por un manifiesto y serán entregados en lugares autorizados para su
almacenamiento, tratamiento o disposición final que indique el generador.
La Ley de Gestión Integral obliga a los generadores de residuos peligrosos a realizar el
tratamiento o disposición de los mismos en plantas de tratamiento o disposición debidamente
autorizadas.
Ahora bien, no existiría ningún inconveniente si cada una de las provincias tuviera sus centros
de tratamiento o disposición final habilitados, pero la realidad es que muchas de ellas carecen
de los mismos o sólo tienen la tecnología como para tratar determinados residuos.
A esto hay que sumarle las limitaciones constitucionales que han impuestos algunas provincias
al transporte interprovincial de residuos peligrosos . Como caso paradigmático podemos
mencionar a la provincia de Buenos Aires, en la que se encuentran la mayoría de las plantas de
tratamientos del país y cuya Constitución dispone la prohibición expresa de ingresar a su
territorio residuos tóxicos o radioactivos ..
Si bien la reforma constitucional inauguró una etapa de concertación en materia ambiental
entre las Provincias y la Nación, la solución que propone a este problema la Ley de Gestión

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Integral es eminentemente formal, ya que se basa en un examen ajeno a la realidad ambiental


de la República Argentina.
En tal sentido, la mencionada norma dispone que cuando el transporte de los residuos tenga
que realizarse fuera de los límites provinciales o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires,
deberá existir convenio previo entre las jurisdicciones intervinientes por el cual se establezcan
las condiciones y características del transporte .
La Ley de Gestión Integral no toma en cuenta las limitaciones constitucionales que no pueden
ser soslayadas por ningún acuerdo, como tampoco la falta de consenso que existe en la
materia entre algunas ellas. Un claro ejemplo es la provincia de Buenos Aires y la Ciudad de
Buenos Aires que no han podido desde la sanción de la Ley de Residuos Peligrosos llegar a un
acuerdo formal que permita el transporte interprovincial de los residuos peligrosos generados
en sus territorios en un marco de seguridad jurídica.
La responsabilidad del transportista es similar a la contenida en el régimen aplicable a los
residuos peligroso, por cuanto lo hace responsable en calidad de guardián durante el
transporte de los residuos industriales, desde los lugares de generación hasta los de
almacenamiento, tratamiento o disposición final.
Sin embargo, la Ley de Gestión Integral de Residuos innova en cuanto establece que los
transportistas deben asegurar la recomposición de los posibles daños ambientales que su
actividad pudiere causar para lo cual podrán cubrir tales riesgos mediante la contratación de
un seguro de responsabilidad civil, caución, fianza bancaria u otra garantía equivalente según
lo determine la reglamentación.
6. Tratamiento y disposición final
De acuerdo con la Ley de Gestión Integral, las plantas de tratamiento y de disposición final
deben ser habilitadas, para lo cual es necesario realizar una evaluación de impacto ambiental,
luego de la cual se procederá a la aprobación o rechazo de la habilitación.
Por otro lado, prevé que la autoridad de aplicación nacional establecerá los criterios generales
sobre los métodos y factibilidad de almacenamiento, tratamiento, y disposición final de los
residuos industriales y de actividades de servicio.
Respecto de la responsabilidad de los titulares de plantas de almacenamiento, tratamiento o
disposición final, esta ley agrava el régimen previsto por la Ley de Residuos Peligrosos ya que
los considera responsables en calidad de dueños y/o guardianes por todo daño producido en
razón de la actividad que desarrollan .
Al igual que los transportistas, los responsables de las plantas de almacenamiento, tratamiento
o disposición final deben asegurar la recomposición de los eventuales daños ambientales que
su actividad pudiere causar mediante la contratación de un seguro de responsabilidad civil u
otra garantía equivalente según lo determine la reglamentación .
7. Responsabilidad civil
En líneas generales, la Ley de Gestión Integral prevé un sistema de responsabilidad similar al
de la Ley de Residuos Peligrosos pues califica a los residuos industriales como cosa riesgosa en
los términos del segundo párrafo del artículo 1113 del Código Civil.
Por otra parte, hace inoponible a terceros la transmisión del dominio o abandono voluntario
de los residuos industriales y dispone que el dueño o guardián no se eximirá de
responsabilidad por demostrar la culpa de un tercero por quien no debe responder, cuya
acción pudo ser evitada con el empleo del debido cuidado.

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Sin embargo, se introduce una leve modificación puesto que se exime de responsabilidad al
generador cuando el residuo sea utilizado en otro proceso productivo en tanto este extremo
quede acreditado ante la autoridad competente .
8. Responsabilidad administrativa
La Ley de Gestión Integral dispone que los infractores a la misma, su reglamentación y las
normas que las complementen podrán ser reprimidos con apercibimientos, multas, clausuras,
suspensión de actividades de hasta un año y cancelación definitiva de las habilitaciones e
inscripciones de los registros correspondientes. Asimismo, establece la posibilidad de
multiplicar las sanciones en el caso de reincidencia y establece que, en el caso de personas
jurídicas, los responsables de la dirección, administración o gerencia, serán responsables
solidariamente por tales sanciones.
9. Responsabilidad penal
La Ley de Gestión Integral pretendió introducir en el Código Penal un nuevo tipo penal que
disponía prisión de 3 (tres) a 10 (diez) años, al que, utilizando residuos industriales y de
actividades de servicio, adulterare o contaminare el agua, el suelo, la atmósfera, o poniendo
en riesgo la calidad de vida de la población, los seres vivos en general, la diversidad biológica o
los sistemas ecológicos.
Con ello modificaba el tradicional sistema de tutela penal, con raíces en los delitos contra la
seguridad, en especial la salud pública, reemplazando este bien jurídico protegido por el de
"calidad de vida de la población", "los seres vivos en general", la "diversidad biológica", "los
sistemas ecológicos", es decir un tipo penal mucho más amplio y ambiguo que el dispuesto por
la Ley de Residuos Peligrosos. Esto motivó el veto del Poder Ejecutivo de los artículos
pertinentes.
10. Jurisdicción
La Ley de Gestión Integral se apartó de la línea seguida por la Ley de Residuos Peligrosos en
cuanto a la competencia para conocer en las acciones que deriven de la ley al otorgar esta
competencia a la justicia ordinaria.

La Ley 25.916, es una ley de orden público que establece los presupuestos mínimos de
protección ambiental para la gestión integral de residuos domiciliarios de cualquier origen, a
excepción de los que están regulados por normas específicas como los residuos de origen
industrial y de actividades de servicios, regulados por la Ley 25.612, o los denominados
residuos peligrosos como los PCBs, regulados por la Ley 25.670. En consecuencia, la ley solo se
ocupa de regular sobre los residuos de origen residencial, urbano, comercial, asistencial,
sanitario, industrial o institucional.

En tal sentido, la ley se inscribe dentro de las leyes sectoriales de presupuestos básicos o
comunes de protección en todo el territorio nacional, que encuentra sustento constitucional,
en el artículo 41 de la CA -en la medida que establece “Corresponde a la Nación dictar las
normas que contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las
necesarias para complementarlas, sin que aquéllas alteren las jurisdicciones locales”-,y legal,
en la ya comentada Ley General del Ambiente, Ley 25.675.

Desde ese extremo, la ley fija el mínimo común de protección para todas las provincias, que
pueden, a su vez, dictar legislación de desarrollo más estricta, elevando los niveles de
protección ambiental.

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En ese contexto se define como residuo domiciliario, en su artículo 2, a los elementos, objetos
o sustancias que como consecuencia de los procesos de consumo y desarrollo de actividades
humanas, son desechados y/o abandonados. En tanto, su gestión integral es precisada en su
artículo 3, como el conjunto de actividades interdependientes y complementarias entre sí, que
conforman un proceso de acciones para el manejo de residuos domiciliarios, con el objeto de
proteger dos bienes jurídicos de central importancia en la ley, el ambiente y la calidad de vida
de la población. Esa gestión integral comprende siete etapas que también son particularmente
definidas. Ellas son: generación, disposición inicial, recolección, transferencia, transporte,
tratamiento y disposición final.

Los objetivos de la ley son enumerados en su artículo 4, y comprende el lograr un adecuado y


racional manejo de los residuos domiciliarios mediante su gestión integral, a fin de proteger el
ambiente y la calidad de vida de la población; promover la valorización de los residuos
domiciliarios, a través de la implementación de métodos y procesos adecuados; minimizar los
impactos negativos que estos residuos puedan producir sobre el ambiente y; lograr la
minimización de los residuos con destino a disposición final.

Deja en manos de las jurisdicciones locales la competencia para la aplicación de la ley y el


establecimiento de las normas complementarias necesarias para su cumplimiento efectivo. En
consecuencia, cada autoridad local tiene la responsabilidad de la gestión integral de los
residuos domiciliarios producidos en su jurisdicción, mediante el establecimiento de un
sistema de gestión de residuos adaptados a las características y particularidades de cada una.

Para ello cuentan con la posibilidad de suscribir convenios bilaterales o multilaterales, que
permitan la implementación de estrategias regionales para alguna o la totalidad de las etapas
de la gestión integral de los residuos domiciliarios. Asimismo, cuentan para el cumplimiento de
los objetivos de la ley con la coordinación interjurisdiccional de parte del Consejo Federal de
Medio Ambiente (COFEMA), a fin de consensuar políticas de gestión integral de los residuos
domiciliarios; acordar criterios técnicos y ambientales a emplear en las distintas etapas de la
gestión integral; y consensuar las metas de valorización de residuos domiciliarios, conforme
surge de sus artículos 5 a 8 y 22 a 25 de la Ley en comentario.

En coherencia con las definiciones que brinda en el artículo 3, el legislador se ocupa de


especificar en el capítulo III, que generador de residuos es toda persona física o jurídica que
produzca residuos, quien tiene la obligación de realizar el acopio inicial y la disposición inicial
de los residuos de acuerdo a las normas complementarias que cada jurisdicción establezca,
siempre mediante métodos apropiados que prevengan y minimicen los posibles impactos
negativos sobre el ambiente y la calidad de vida de la población.

Asimismo, en función de la calidad y cantidad de residuos, y de las condiciones en que los


generan, los generadores se clasifican en: especiales e individuales, dependiendo de si
requieren o no de la implementación de programas particulares de gestión, previamente
aprobados por la autoridad de aplicación. En cuanto a la recolección y transporte, establece la
obligación de las autoridades competentes de garantizar que los residuos domiciliarios sean
recolectados y transportados a los sitios habilitados mediante métodos que prevengan y
minimicen los impactos negativos sobre el ambiente y la calidad de vida de la población, para
ello el transporte debe efectuarse en vehículos habilitados, y debidamente acondicionados de
forma que se garantice una adecuada contención de los residuos y se evite su dispersión en el
ambiente. Asimismo, deberán determinar la metodología y frecuencia con que se hará la
recolección, la que deberá adecuarse a la cantidad de residuos generados y a las características
ambientales y geográficas de su jurisdicción.

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También se establece que el tratamiento de los residuos domiciliarios, debe realizarse en


instalaciones habilitadas para tal fin por la autoridad competente, donde los residuos
domiciliarios son acondicionados y/o valorizados, de lo contrario deben ser destinados a un
centro de disposición final, igualmente habilitado por la autoridad competente, para la
disposición permanente de los residuos.

Los requisitos para la habilitación de los centros de disposición final, los fija la autoridad
competente en función de las características de los residuos domiciliarios a disponer, de las
tecnologías a utilizar, y de las características ambientales locales, además de tener que contar
con una Evaluación de Impacto Ambiental favorable, que contemple la ejecución de un Plan de
Monitoreo de las principales variables ambientales durante las fases de operación, clausura y
postclausura.

El legislador brinda ciertas pautas con relación a la ubicación de los centros de disposición
final, que debe ser en sitios suficientemente alejados de áreas urbanas, con específica
consideración de la planificación territorial, el uso del suelo y la expansión urbana durante un
período de tiempo que incluya la postclausura, para evitar que se afecte la calidad de vida de
la población. Asimismo, prohíbe su establecimiento dentro de áreas protegidas o sitios que
contengan elementos significativos del patrimonio natural y cultural, o en sitios inundables.

La estación de transferencia es la instalación también habilitada por la autoridad competente,


donde los residuos domiciliarios son almacenados transitoriamente y/o acondicionados para
su transporte.

Por otra parte, establece que tanto para la operación y clausura de las plantas de tratamiento
y de las estaciones de transferencia, como para la operación, clausura y postclausura de los
centros de disposición final, las autoridades competentes deberán autorizar métodos y
tecnologías que prevengan y minimicen los posibles impactos negativos sobre el ambiente y la
calidad de vida de la población.

Frente al incumplimiento de las disposiciones de la ley se establecen una serie de sanciones en


el capítulo VIII, que abarcan apercibimiento, multa, suspensión temporal de la actividad hasta
un máximo de un año y cese definitivo de la actividad con clausura de las instalaciones, sin
perjuicio de las sanciones civiles o penales que pudieran corresponder en cada caso. Lo que se
recauda en concepto de multa tiene asignado en la ley un destino específico, la creación de un
fondo para la protección y restauración ambiental en cada una de las jurisdicciones.

En este aspecto se extiende la responsabilidad de la persona jurídica por una infracción a la


ley, a la persona de sus directores, administradores y gerentes, a quienes califica como
solidariamente responsables de las sanciones establecidas.

A modo de disposiciones complementarias, establece la posibilidad de que las autoridades


competentes establezcan, en el ámbito de su jurisdicción, programas especiales de gestión
para los residuos domiciliarios que por sus características particulares de peligrosidad,
nocividad o toxicidad, puedan presentar riesgos significativos sobre la salud humana o animal,
o sobre los recursos ambientales.

Se impone a las provincias y la Ciudad de Buenos Aires brindar a la Autoridad de Aplicación


Nacional la información sobre el tipo y cantidad de residuos domiciliarios recolectados en su
jurisdicción, así como también aquellos que son valorizados o que tengan potencial para su
valorización. Es importante destacar que con esa intención se creó bajo la órbita de la
Dirección Nacional de Gestión Integral de Residuos dependiente del Ministerio de Ambiente y
Desarrollo Sustentable de la Nación Argentina (MAyDS), el Observatorio Nacional para la
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Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos cuyo sitio web


es http://observatoriorsu.ambiente.gob.ar/

Por último, resta mencionar que varios artículos de la Ley fueron observados por el Poder
Ejecutivo, mediante el Decreto Nº 1158/2004 , se trata del relativo a prescripción de las
acciones contra las infracciones (artículo 30) y de los que establecían plazos máximos de 10 y
15 años, para la adecuación de las distintas jurisdicciones a la ley, a contar desde su entrada en
vigencia, para la disposición final de residuos domiciliarios y para la adecuación de las distintas
jurisdicciones al conjunto de disposiciones establecidas en la ley, a cuyo vencimiento quedaría
prohibida en todo el territorio nacional la disposición final y la gestión de residuos
domiciliarios, respectivamente, que no cumpla con sus disposiciones (arts. 33 y 34) . Asimismo,
se observó el artículo que establecía la prohibición de la importación o introducción de
residuos domiciliarios provenientes de otros países al territorio nacional (art. 37), lo que se
encuentra regulado en el Decreto Nº 181/1992 .

Es digno destacar que la ley en comentario movilizó en los siguientes años a más de diez
gobiernos provinciales a sancionar sus respectivas normas de desarrollo de esas pautas
mínimas de protección, evidenciando un mayor compromiso ambiental en este aspecto

 Régimen de gestión ambiental de aguas –Ley 25.688


También sancionada a fines del año 2002, establece los principios de la política hídrica a
respetarse en todo el territorio nacional, se fijan intervenciones obligatorias de las autoridades
provinciales de agua para la adopción de medidas de gestión y a su vez se crean comités de
cuenca para el manejo de aguas interjurisdiccionales, quedando reservado para la
reglamentación, la delimitación y conformación precisa de las mismas. Por su parte, se asigna a
la Nación el rol de definir las políticas de nivel nacional sobre la materia, fijando parámetros de
calidad y elaborando un Plan Hidrológico Nacional. La misma no ha sido reglamentada y es
rechazada por algunas autoridades provinciales, en particular las situadas en las cuencas altas
de las diversas cuencas hidrográficas. Sin embargo, autoridades judiciales y en especial, la
Corte Suprema de Justicia de la Nación se han manifestado avalando sus disposiciones y
resolviendo casos concretos en base a sus disposiciones.

 Residuos Domiciliarios: Ley Nº 25916 de Gestión Integral de Residuos


domiciliarios.

La ley nacional de PMPA sobre residuos domiciliarios, promulgada en septiembre de 2004,


tampoco ha sido reglamentada, pese a abordar una temática tan relevante para las ciudades
actuales, donde residen alrededor del 90 % de la población mundial. Esta ley obliga a realizar
en todo el país una gestión integral y ambientalmente adecuada de todos los residuos que
deriven de las operaciones de producción, consumo, distribución o intercambio comercial, a
excepción de las que posean normas específicas, como los residuos industriales de riesgo, los
residuos nucleares, etc. El objetivo de la política en la materia debe ser promover la
valorización de los residuos, la minimización de las cantidades generadas y enterradas, así
como la eliminación de los impactos ambientales negativos. Establece autoridades
competentes y otorga definiciones básicas de residuo, generación, transporte, disposición,

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planta de tratamiento, etc. Impone condiciones adecuadas mínimas para los planes de gestión,
reciclado o disposición final, asigna claras funciones a las autoridades tanto de manera
individual, como en el plano de la necesaria coordinación de acciones a través del COFEMA y
establece sanciones administrativas. Obliga a establecer programas específicos para residuos
domiciliarios peligrosos para la salud o el ambiente en general y prohíbe la importación o
introducción de residuos domiciliarios provenientes de otros países.

 Bosques: Ley Nº 26331 de Presupuestos Mínimos de Protección


Ambiental para los Bosques Nativos

Esta ley sancionada en el año 2007 y reglamentada por decreto Nº 91/09 en el año 2009,
establece los PMPA para el enriquecimiento, restauración, conservación, aprovechamiento y
manejo sostenible de los bosques nativos y de los servicios ambientales que éstos brindan, y
establece un régimen de fomento con asignación de fondos públicos de la Nación, a las
provincias, en base a criterios ambientales determinados. Luego de establecer algunos
objetivos y brindar definiciones básicas, impone a las provincias la obligación de dictar una ley
de ordenamiento territorial para su jurisdicción que fije categorías de conservación, de
acuerdo a criterios de sustentabilidad. Asigna color rojo, amarillo o verde a las zonas a
clasificar según la posibilidad de uso o aprovechamiento sustentable o no. Crea un programa
nacional de protección de bosques, exige la evaluación de impacto ambiental para todo
desmonte o aprovechamiento garantizando la información ambiental y la participación social y
prevé sanciones para los incumplidores. Pero sin duda el elemento que ha dado a esta ley una
mayor incidencia en la política ambiental, es la creación del Fondo Nacional para el
enriquecimiento y conservación de los bosques nativos, con partidas nunca inferiores al 0,3%
del presupuesto nacional y el 2% del total de las retenciones a las exportaciones de productos
de agricultura, ganadería y forestales. Esta norma es la que más ha avanzado en su vigencia y
aplicación efectiva, con fuerte participación de la Secretaría de Ambiente y Desarrollo
Sustentable de la Nación y del COFEMA, y asigna sumas anuales (aunque por debajo de los
mínimos que indica la ley nacional) de alrededor de 300 millones de pesos a los planes de
protección y manejo sustentable de bosques. Glaciares: Ley Nº 26639 Régimen de
Presupuestos Mínimos para la preservación de los glaciares y del ambiente periglacial. La ley
mencionada fue sancionada en el marco del debate sobre los impactos positivos y negativos
de la creciente actividad minera en el país y establece los PMPA para la protección de glaciares
y ambiente periglacial, para preservarlos como reservas estratégicas de recursos hídricos para
todo tipo de uso. Los considera bienes de carácter público, por lo que dispone la realización
obligatoria de un inventario nacional, que ya está en marcha, y la realización de Estudios de
evaluación de impacto ambiental previo para la realización de actividades permitidas. Prohibe
en general todas las actividades que puedan afectar su condición natural o sus funciones, o
bien que impliquen destrucción, interferencia o traslado de los glaciares, y en particular queda
prohibida la exploración y explotación minera, hidrocarburífera o industrial, a excepción de la
ya autorizada que deberá atravesar un proceso de auditoría ambiental. La norma ha sido
parcialmente reglamentada, poniéndose en cabeza del sistema científico nacional la
realización del inventario.

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 Derecho de acceso a la información ambiental- Ley 25.831 (2002)


Las autoridades competentes nacionales, provinciales y de la Ciudad de Buenos Aires,
concertarán en el ámbito del COFEMA los criterios para establecer los procedimientos de
acceso a la información ambiental en cada jurisdicción. Garantiza el acceso a la información
ambiental que se encontrare en poder del Estado, tanto en el ámbito nacional como
provincial, municipal y de la Ciudad de Buenos Aires, como así también de entes autárquicos y
empresas prestadoras de servicios públicos, sean públicas, privadas o mixtas. El acceso a la
información ambiental será libre y gratuito para toda persona física o jurídica, a excepción de
aquellos gastos vinculados con los recursos utilizados para la entrega de la información
solicitada. Para acceder a la información ambiental no será necesario acreditar razones ni
interés determinado. Se considerarán infracciones a esta Ley, la obstrucción, falsedad,
ocultamiento, falta de respuesta en el plazo establecido en el artículo anterior, o la
denegatoria injustificada a brindar la información solicitada, y todo acto u omisión que, sin
causa justificada se provoque.

 Ley de residuos peligrosos - Ley 24.051 (1991)


Regula la generación, manipulación, transporte y disposición final de residuos peligrosos, en
principio solo es aplicable a los residuos generados o ubicados en lugares sometidos a
jurisdicción nacional y a aquellos ubicados en las provincias que adhieran a la misma.
Obligaciones. Inscribirse en Registro de Generadores y Operadores de Residuos Peligrosos,
renovar anualmente el Certificado Ambiental otorgado, documentar en "manifiestos":
naturaleza y cantidad de los residuos generados, origen, transferencia del generador al
transportista, de éste a la planta de tratamiento o disposición final, así como procesos de
tratamiento y eliminación, actualizar anualmente la Declaración Jurada, adoptar medidas para
disminuir la cantidad de residuos generados, segregación, envasado e identificación en los
recipientes, transportistas autorizados, categorías de desechos, constituyentes y
características peligrosas.

 Prevención de incendios. Ley Nº 26562 de Presupuestos mínimos de


protección ambiental para control de actividades de quema.

La norma mencionada se encuentra entre la segunda generación de leyes de PMPA, dado que
fue sancionada en 2009, a raíz de una serie de extensos incendios que se produjeron en el
Delta paranaense (área de islas cuyo dominio pertenece a las provincias de Buenos Aires y
Entre Ríos) y amenazaron la salud de la población costera del Área Metropolitana de Bs. As. de
alrededor de 12 millones de habitantes. Principalmente prohíbe la quema de pastizales que no
cuente con la debida autorización de la autoridad local competente, previa constatación de las
condiciones y requisitos climáticos o técnicos que se determinen y las faculta a interrumpir las
tareas de quema cuando las condiciones meteorológicas lo exijan a fin de evitar un riesgo
grave de incendio.

 Ley Nro: 26639. Régimen de Presupuestos Mínimos para la Preservación


de los Glaciares y del Ambiente Periglacial.

Sancionada el 30/09/2010 Objeto. Establece los presupuestos mínimos para la protección de


los glaciares y del ambiente periglacial con el objeto de preservarlos como reservas
estratégicas de recursos hídricos para el consumo humano; para la agricultura y como

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proveedores de agua para la recarga de cuencas hidrográficas; para la protección de la


biodiversidad; como fuente de información científica y como atractivo turístico. Los glaciares
constituyen bienes de carácter público. Definición. Se entiende por glaciar toda masa de hielo
perenne estable o que fluye lentamente, con o sin agua intersticial, formado por la
recristalización de nieve, ubicado en diferentes ecosistemas, cualquiera sea su forma,
dimensión y estado de conservación. Son parte constituyente de cada glaciar el material
detrítico rocoso y los cursos internos y superficiales de agua. Asimismo, se entiende por
ambiente periglacial en la alta montaña, al área con suelos congelados que actúa como
regulador del recurso hídrico. En la media y baja montaña al área que funciona como regulador
de recursos hídricos con suelos saturados en hielo. Actividades prohibidas. En los glaciares
quedan prohibidas las actividades que puedan afectar su condición natural o las funciones
señaladas en el artículo 1º, las que impliquen su destrucción o traslado o interfieran en su
avance, en particular las siguientes: a) La liberación, dispersión o disposición de sustancias o
elementos contaminantes, productos químicos o residuos de cualquier naturaleza o volumen.
Se incluyen en dicha restricción aquellas que se desarrollen en el ambiente periglacial; b) La
construcción de obras de arquitectura o infraestructura con excepción de aquellas necesarias
para la investigación científica y las prevenciones de riesgos; c) La exploración y explotación
minera e hidrocarburífera. Se incluyen en dicha restricción aquellas que se desarrollen en el
ambiente periglacial;

 Ley Nro: 26815. Manejo del fuego

Sancionada el 28/11/2012 Publicada en el Boletín Oficial del 16/01/2013

Objeto. Establece los presupuestos mínimos de protección ambiental en materia de incendios


forestales y rurales en el ámbito del territorio nacional.

Ambito de Aplicación. La presente ley se aplica a las acciones y operaciones de prevención,


presupresión y combate de incendios forestales y rurales que quemen vegetación viva o
muerta, en bosques nativos e implantados, áreas naturales protegidas, zonas agrícolas,
praderas, pastizales, matorrales y humedales y en áreas donde las estructuras edilicias se
entremezclan con la vegetación fuera del ambiente estrictamente urbano o estructural.
Asimismo alcanza a fuegos planificados, que se dejan arder bajo condiciones ambientales
previamente establecidas, y para el logro de objetivos de manejo de una unidad territorial.

OBLIGACIONES DE LOS PARTICULARES - Denuncia. Toda persona que tenga conocimiento de


haberse producido algún incendio alcanzado por esta ley está obligada a formular de
inmediato la denuncia ante la autoridad más cercana. - Debido cuidado. Toda persona debe
extremar el cuidado de los recursos naturales en la realización de usos o actividades con fuego,
respetando las prohibiciones y limitaciones establecidas en la normativa vigente.

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SEMA
NA 5
MÓDU
LO 5

DERECHO AMBIENTAL
UNIDAD 5
LEGISLACION
AMBIENTAL
RELEVANTE

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LEGISLACION DE RELEVANCIA AMBIENTAL

1) Patrimonio arqueológico y monumentos históricos Código Civil:

El Código Civil al definir el dominio público establece que quedan comprendidos entre los
bienes públicos las ruinas y los yacimientos arqueológicos y paleontológicos de interés
científico. Ley 9.080 – Ruinas y yacimientos arqueológicos y paleontológicos La ley declara
como propiedad de la Nación las ruinas y yacimientos arqueológicos y paleontológicos de
interés científico. La excavación o explotación requiere de permiso previo expedido por la
autoridad competente. Ley 12.665 de Lugares y monumentos históricos La ley 12.665 se aplica
a los bienes históricos y artísticos, lugares, monumentos, inmuebles propiedad de la Nación,
de las provincias, municipalidades o instituciones públicas. Prohíbe disminuir el valor histórico
y artístico de los lugares, monumentos e inmuebles que la autoridad califique como tales. Ley
25743 de Protección del patrimonio arqueológico y paleontológico cultural de la Nación. Es
una norma de aplicación a todo el territorio nacional y asigna facultades exclusivas al Estado
nacional, cual es ejercer la tutela del patrimonio arqueológico y paleontológico a partir de la
creación de un registro nacional de patrimonio, y en su jurisdicción, exige a las provincias igual
solución institucional.

2) Protección de la biodiversidad: Esta ley Nº 24.375

Aprueba el Convenio sobre la Diversidad Biológica adoptado en Río de Janeiro, Brasil, el 5.6.92,
cuyo principal objetivo es proteger la biodiversidad del planeta, entendiendo como tal “la
variabilidad de organismos vivos de cualquier fuente, incluidos, los ecosistemas terrestres y
marinos y otros ecosistemas acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte;
comprende la diversidad dentro de cada especie, entre las especies y de los ecosistemas”
(artículo 2, párrafo 6). Se ha reconocido internacionalmente que es razonable que las Naciones
que cuentan en su territorio con espacios vitales para la humanidad, obtengan alguna
compensación y no sean simplemente recipiendarias de la carga de su conservación, la cual
además, es un hecho que no se cumple. El Convenio basa su estrategia protectora de la
diversidad de las especies vivas en otorgarle a la materia prima (proveniente esencialmente de
selvas subtropicales que se encuentran en países subdesarrollados), un valor equitativo
respecto de la tecnología que convierte a esa materia prima en un producto medicinal (la
patente de invención).

3) Ratificación de tratados internacionales. Ambiente y Sustentabilidad

La Argentina posee una larga tradición de ratificación de compromisos internacionales. Se


enuncian a continuación los más recientes. Ley 22344. Convención sobre comercio
internacional de especies amenazas de fauna y flora silvestres, suscripta en Washington 1973
En armonía con la ley de fauna silvestre, la ley 22.344 14ratifica la Convención sobre el
Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), suscripta
en Washington el 3/3/73. Esta ley básicamente prohíbe la importación de productos y especies
cuyo comercio esté vedado en toda la región de su hábitat natural, establece los requisitos
para un sistema uniforme de concesión de permisos y cuantificaciones referidos a la

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importación, exportación y reexportación de especímenes hacia y desde el país de referencia.


Ley 23918. Apruébase una convención sobre la conservación de especies migratorias de
animales silvestres, adoptada en Alemania. Ley 23919. Apruébase la convención relativa a los
Humedales de importancia internacional, especialmente como hábitat de aves acuáticas,
suscripta en Ramsar en 1971. Ley 23.922 Aprueba el Convenio de Basilea sobre el control de
los movimientos transfronterizos de los desechos peligrosos y su eliminación. Y ley 26664 que
aprueba la enmienda al convenio adoptada en G8inebra en 1995 Ley 24216: Apruébase el
Protocolo al Tratado Antártico sobre Protección del Medio Ambiente, adoptado en Madrid. Ley
24295: Se ratifica la Convención marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático,
adoptada en Nueva Cork EEUU el 9/5/92 Ley 23456 Convenio internacional relativo a la
intervención en alta mar en caso de accidentes que causen contaminación por hidrocarburos,
bajo los auspicios de la Organización Marítima Internacional. 1969 Ley 24089: Aprueba el
Convenio internacional para prevenir la contaminación por los buques. Ley 23.724. Ratifica el
Convenio de Viena para la protección de la capa de ozono, adoptado en 1985 Ley 23.778
Adopta el Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono, de
1987 14A Ley 24.040 Compuestos químicos, sustancias controladas incluida en el Anexo A del
Protocolo de Montreal Ley 26106 que aprueba la enmienda del protocolo relativo a las
sustancias de la ley 23778 Ley 24.418 Se aprueba la enmienda al protocolo de Montreal de
1992. Ley 24.375 Aprueba el Convenio sobre la Diversidad Biológica adoptada en Río de
Janeiro, Brasil en 1992. Ley 24.701. Aprueba la Convención de las Naciones Unidas de lucha
contra la desertificación en los países afectos por sequía grave o desertificación. Ley 25841. Se
da aprobación al Convenio marco sobre Medio Ambiente del MERCOSUR, suscripto entre las
partes en 2001. Ley 26011. Se aprueba el Convenio de Estocolmo sobre contaminantes
orgánicos persistentes, adoptado en 2001. Ley 26556. Aprueba la Convención sobre la
protección del patrimonio cultural subacuático adoptada en conferencia de UNESCO en 2001.
Derecho Penal: Este es el campo del Derecho en que la cuestión ambiental se encuentra con
menos desarrollo, por lo que apenas pueden destacarse algunos delitos contra la salud
pública, delitos contra la fauna silvestre y delitos con residuos peligrosos.

4) ORGANISMOS PUBLICOS de Implementacion de Politica Ambiental

Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación (SAyDS)

La máxima autoridad ambiental argentina posee rango de secretaría de estado, dependiente


de la Jefatura de Gabinete de Ministros, quien a su vez, ejerce la administración del país. La
SAYDS asiste a dicho organismo en la implementación de la política ambiental y en los
aspectos técnicos relativos a la política ambiental y la gestión ambiental de la Nación. Coordina
las políticas del gobierno nacional que tienen impacto en la política ambiental, estableciendo la
planificación estratégica de políticas y programas ambientales del gobierno nacional, en los
Ministerios y en las demás áreas de la Administración Pública Nacional. Según su norma de
creación la SAyDS entiende en la preservación, protección, defensa y mejoramiento del
ambiente, en la implementación del desarrollo sustentable, en la utilización racional y
conservación de los recursos naturales, renovables y no renovables, la preservación ambiental
del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica tendientes a alcanzar un ambiente
sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano, en el marco de lo dispuesto en el artículo
41 de la Constitución Nacional. Entiende en la gestión ambientalmente adecuada de los

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recursos hídricos en coordinación con el Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y


Servicios. Entiende además en el establecimiento de un sistema de información pública sobre
el estado del ambiente y sobre las políticas que se desarrollan como así también promueve la
difusión de la información, la educación ambiental y la adquisición de conciencia sobre los
problemas ambientales del país. Finalmente, entiende en la aplicación de los tratados
internacionales relacionados con los temas de su competencia e interviene en la formulación
de convenios internacionales en asuntos propios de su área La SAyDS integra el Consejo
Federal del Medio Ambiente (COFEMA) en representación del Estado nacional y ejerce en el
mismo la secretaría administrativa. Asimismo, destacamos que este organismo entiende en las
relaciones con las organizaciones no gubernamentales vinculadas al ambiente y debe
fortalecer los mecanismos de participación ciudadana en materia ambiental.

CONSEJO FEDERAL DE MEDIO AMBIENTE ( COFEMA )

Fue creado en el año 1990 mediante la suscripción de un acuerdo entre representantes de las
distintas autoridades ambientales de las provincias argentinas, de la capital del país y del
gobierno nacional, bajo la modalidad de tratado interprovincial y conforme lo previsto en el
artículo 125 de la Constitución nacional. Se concibió como un ente de derecho público, de
concertación de políticas ambientales entre la nación y las provincias teniendo en cuenta el
carácter federal de la organización gubernamental argentina y el carácter interjurisdiccional
preeminente de los problemas ambientales. Se requería la ratificación legislativa de al menos 7
jurisdicciones para su vigencia, lo que ya ha sido ampliamente cumplimentado, por lo cual este
organismo se encuentra en actividad plena. Los firmantes reconocen idéntica importancia para
cada uno de sus integrantes, sin que la nación ni ninguna otra parte, posea preeminencia
alguna. Por ello particular relevancia ha adquirido la ratificación del Gobierno Federal a dicho
tratado, ocurrida en la sanción de la ley Nº 25675. Este Consejo Federal posee dos tipos de
resoluciones, unas de naturaleza declarativas, y otras de tipo resolutivas, siendo éstas de
carácter obligatorias para las partes. Nótese que de acuerdo a cuál sea el contenido de estas
resoluciones, podrían operar como normas generales y obligatorias para los firmantes, por lo
cual podrían asemejarse en su estatus al de una ley en sentido formal y material. Los más de
20 años de existencia del COFEMA, sin embargo, no han sido suficientes para lograr los
resultados necesarios en tanto al rol de articulador y promotor de políticas ambientales
integradas que el Tratado impone al mismo.

LA DEFENSORÍA DEL PUEBLO DE LA NACIÓN ARGENTINA

Creó el área de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable en el año 2005 y desde entonces ha
dado un tratamiento específico a esta temática, desarrollando un modo de trabajo que se
enmarca en los postulados del Derecho Ambiental Argentino, posterior al año 2002. El
objetivo de la acción ambiental que se realiza en el área se dirige por un lado a la promoción
de la organización social necesaria para lograr el desarrollo sustentable, procurando generar
los procesos sociales de cambio de manera sinérgica con los propios sectores involucrados.
Para ello se promueve la denuncia o reclamación fundada, de personas o grupos organizados
mínimamente de manera tal de favorecer la continuidad de las acciones y a su vez,
incrementar el compromiso. Asimismo, se invita a participar de las investigaciones o
problemas que se están abordando, a los denunciantes, ONGs, asambleas, asociaciones o
universidades, tanto de manera formal en el procedimiento administrativo correspondiente,

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como a través de grupos de trabajo e investigación. Tal fue el caso de las cuencas de los ríos
Matanza Riachuelo y Reconquista, de la gestión de residuos domiciliarios, del caso
Gualeguaychu-Botnia, entre otros

Por otro lado, dado la naturaleza de la defensoría de ser órgano garante y defensor de
derechos humanos, posee como objetivo evitar la conculcación o pérdida de derechos, lo que
en materia ambiental se relaciona principalmente con la prevención del impacto y del daño
ambiental y por lo tanto, con el compromiso en evitar ese daño, que se logra actuando cuando
el riesgo ambiental comienza a emerger. Es en esta línea que se acordó con el Sistema de
Naciones Unidas elaborar un mapa nacional del riesgo ambiental derivado de las actividades
productivas, que puede ser utilizado por cualquier defensoría del país, así como por parte de
las autoridades gubernamentales.

En general la mayoría de los casos en que se ha intervenido, poseen algunos de los siguientes
denominadores comunes: 1. El reclamo de habitantes, pueblos y ciudades de distintos puntos
del país por vivir en un ambiente sano y apto para el desarrollo integral del ser humano, frente
a las numerosas amenazas que hoy sufren por la intensificación de las actividades económicas
en el territorio nacional. El modelo de producción minera actual, el avance de la frontera
agropecuaria, la pérdida constante de bosques nativos con la consecuente amenaza a los
pueblos originarios, a los recursos naturales y a la biodiversidad argentina, el desaprensivo
modo de producción industrial en las zonas urbanas, son algunos de los principales ejes de
preocupación de los habitantes en todas las regiones argentinas. 2. La inexistencia o
insuficiencia de información ambiental pública de calidad y de fácil acceso que permita
anticipar adecuadamente los impactos ambientales negativos que producen las actividades
productivas que se desarrollan para minimizarlos al máximo posible y evitarlos o prevenirlos,
tal como indican las normas técnicas y jurídicas. 3. Ello se ve agravado por la falta de
implementación por parte de las autoridades públicas y empresas concesionarias, de
mecanismos de participación social capaces de canalizar y responder las dudas e inquietudes
que todo cambio necesariamente genera en una comunidad. . 4. Escasos o inconducentes
sistemas de administración y gestión ambiental que suelen otorgar permisos ambientales
donde aún hay dudas y condiciones, y sin embargo pocas veces aplican los controles
ambientales donde sí hay certezas y problemas.

5) NORMATIVA PROVINCIAL MAS RELEVANTE

Ley Nro. 350-R (Antes Ley 2386) Promoción del desarrollo e integración adecuada de la
industria forestal y la lucha contra las leñosas invasoras.

Ley Nro. 642-R (Antes Ley 3515) Medio Ambiente Libre de Humo en todo el ámbito provincial
y de responsabilidad estatal y privada, tanto individual como conjunta, la preservación del aire
puro, mediante la creación de ambientes ciento por ciento libres de humo

Ley Nro. 770-R (Antes Ley 3911) Protección de los intereses difusos y colectivos,
entendiéndose por tales los relacionados con: la preservación, mantenimiento, mejora,
defensa y recuperación del medio ambiente y los recursos naturales, aerolitos, meteoritos y
todo cuerpo celeste ingresado a suelo chaqueño, el equilibrio ecológico, el resguardo de
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valores artísticos, arquitectónicos, urbanísticos, históricos, arqueológicos y paisajísticos, Los


derechos del consumidor y del usuario como receptor de servicios públicos, y todo otro que
afecte a una digna calidad de vida.
Ley Nro. 777-R (Antes Ley 3946) Residuos peligrosos. La generación, manipulación, transporte,
tratamiento y disposición final, considerado peligroso, a los efectos de esta ley todo residuo
que pueda causar daño, directa o indirectamente, a seres vivos o contaminar el suelo, el agua,
la atmósfera o el ambiente en general. Quedan excluidos de los alcances de esta ley los
residuos domiciliarios, los radiactivos y los derivados de las operaciones normales de los
buques, los que se regirán por leyes especiales y convenios internacionales vigentes en la
materia.

Ley Nro. 896-R (Antes Ley 4358) Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas, dando
cumplimiento a lo establecido en el artículo 38, inciso 4) de la Constitución Provincial 1957-
1994. a) Conservar y promover lo más representativo y valioso del patrimonio natural de la
Provincia, como etapa previa a la implementación de medidas generales de protección para
todo el territorio a fin de asegurar la sustentabilidad de los sistemas naturales en todo el área
provincial;

Ley Nro. 1404-R (Antes Ley 5562) “Programa de Evaluación Ambiental Estratégica de Planes y
Programas”, en el marco de la ley N° 558-R, de Defensa del Medio Ambiente.

Ley Nro. 2026-R (Antes Ley 7032) LEY DE BIOCIDAS Quedan sujetos a las disposiciones de la
presente ley y sus normas reglamentarias, los actos derivados del expendio, aplicación aérea o
terrestre, transporte, almacenamiento, fraccionamiento, formulación, fabricación, distribución
(sea con cargo o gratuita), exhibición y toda otra operación que implique el manejo de
herbicidas, fungicidas, acaricidas, fertilizantes, bactericidas, avicidas, defoliantes y/o
desecantes, insecticidas, rodenticidas, matababosas y caracoles, nematicidas, repelentes,
hormonas, antipolillas, insecticidas de uso doméstico y biocidas en general, inscriptos y
autorizados por el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria –SENASA– en las
prácticas agropecuarias, tanto en el ámbito urbano como rural.

Ley Nro. 2164-R (Antes Ley 7330) SISTEMA DE INFORMACIÓN AMBIENTAL DE LA PROVINCIA
DEL CHACO La presente ley tiene por objeto dar cumplimiento a lo establecido en el artículo
41 de la Constitución Nacional, que determina la responsabilidad de las autoridades respecto
de la provisión de información ambiental.

6) Ley Nro. 2028-R (Antes Ley 7034) PROCEDIMIENTOS DE GESTIÓN INTEGRAL


DE LOS RESIDUOS SÓLIDOS URBANOS

Procedimientos de gestión integral de los residuos sólidos urbanos, así como los mecanismos
para la implementación de una política que coordine las acciones del Estado provincial y los
Estados municipales en la Provincia del Chaco, en el marco normado por la Ley Nacional N°
25.916 de presupuestos mínimos de protección ambiental para la gestión integral de residuos
domiciliarios.

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Residuos sólidos urbanos: Son aquellos elementos, objetos o sustancias que como
consecuencia de los procesos de consumo y desarrollo de actividades humanas, son
desechados y/o abandonados, quedando excluidos aquellos residuos con regulación
específica.

Gestión integral de residuos sólidos urbanos: Conjunto de operaciones que tienen por objeto
dar a los residuos producidos en una zona, el destino y tratamiento adecuado, de una manera
ambientalmente sustentable, técnica y económicamente factible y socialmente aceptable. La
gestión integral comprende las siguientes etapas: generación, disposición inicial, recolección,
transporte, transferencia, tratamiento y/o procesamiento y disposición final.

Principios fundamentales de la política de gestión integral de residuos sólidos urbanos de la


Provincia del Chaco:
1) Prioridad de las acciones de precaución, prevención, monitoreo y control ambiental, en
cada una de las etapas del proceso de gestión de residuos;
2) Cooperación y progresividad: la gestión integral de los residuos sólidos urbanos requiere de
la colaboración de todos los ciudadanos, con participación y compromiso creciente en el
tiempo;
3) Los residuos son un recurso: los residuos no necesariamente serán considerados
deshechos, ya que al menos una parte de los mismos tiene valor, económico y social. Las
políticas provinciales y municipales buscarán generar conciencia de ello, y aprovechar al
máximo todos los recursos recuperables;
4) Minimización de la generación: a través de la educación y la difusión de buenos hábitos
culturales y ciudadanos, las políticas buscarán minimizar la generación de residuos, tanto en
términos absolutos como en cantidad por habitantes y establecerán metas progresivas a las
que deberán ajustarse los sujetos implicados;
5) Valorización de los residuos sólidos urbanos: las políticas y planes impulsarán la aplicación
de métodos y procesos que permitan la reutilización y reciclaje de los residuos, en sus formas
químicas, físicas, biológicas, mecánicas y energéticas;
6) Responsabilidad del causante: los marcos normativos que se deriven de la presente ley
establecerán que toda persona física o jurídica que produce, detenta o gestiona un residuo,
está obligada a asegurar por sí misma o por terceros, su eliminación conforme a las
disposiciones vigentes;
7) La eliminación de la precariedad laboral y de la erradicación del empleo de los niños en las
actividades vinculadas a los residuos sólidos urbanos: optimizar las condiciones óptimas de
salubridad, de formalidad, de legalidad y de dignidad laboral serán objetivos centrales de las
políticas provinciales y municipales en la materia;
8) La utilización de tecnologías de gestión integral de residuos sólidos urbanos, especialmente
en la etapa de disposición final, que sean ambientalmente sustentables.

Objetivos de política ambiental en materia de residuos sólidos urbanos:


1) Lograr en forma gradual y creciente la separación en origen de los residuos, promoviendo la
valorización de los mismos, en todas sus formas y la implementación de todas las etapas de
gestión integral, definida en el en todo el territorio de la Provincia del Chaco;
2) Minimizar la generación de residuos, de acuerdo con las metas que se establezcan en la
reglamentación de la presente ley;

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3) Diseñar y aplicar una campaña de divulgación y educación ambiental a fin de sensibilizar a la


población en general, con especial atención en los jóvenes y niños, sobre conductas positivas
para el ambiente y las posibles soluciones para los residuos sólidos urbanos, garantizando una
amplia y efectiva participación social;
4) Incorporar a la gestión de residuos urbanos tecnologías y procesos ambientalmente aptos y
adecuados a la realidad local y regional;
5) Eliminar las condiciones de informalidad, insalubridad y marginalidad del empleo vinculado
a cualquiera de las etapas de la gestión integral de residuos sólidos urbanos, garantizando la
erradicación del trabajo infantil;
6) Garantizar la eliminación de los actuales basurales a cielo abierto o vertederos, propiciando
su transformación en espacios verdes recreativos utilizables por la sociedad.
El plan a que hace referencia el presente artículo podrá establecer la conveniencia de que la
Provincia ejecute, por sí misma o por terceros, algunas etapas de la gestión integral de
residuos sólidos urbanos posterior a la recolección, siempre con la participación activa y
directa del municipio en la planificación de la etapa de que se trate, cuando se justifique por
razones de economía de escala o por la existencia de externalidades de carácter territorial.

Competencias y obligaciones del poder ejecutivo provincial:

1) Diseñar y poner en vigencia en un plazo máximo de ciento ochenta (180) días, el Plan
Provincial de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos.
2) Dividir a la Provincia en regiones ambientales, desde el punto de la gestión de residuos,
promoviendo a dicha escala la implementación de sistemas de procesamiento, reducción,
reutilización, reciclaje, valoración y disposición final de los mismos, e identificando la
localización óptima de la infraestructura requerida para tales fines y propiciando que las
inversiones contemplen de manera simultánea y simétrica las necesidades de los distintos
municipios y regiones de la Provincia;
3) Evaluar y aprobar, en función del estudio de impacto ambiental formulado
4) Propiciar la celebración de acuerdos regionales y programas de gestión entre municipios,
5) Extender autorización a los operadores públicos o privados encargados de la gestión de
residuos a escala municipal, regional o provincial, así como a los centros de procesamiento y
disposición final, cuando se consideren acreditados los requisitos precedentes, y ejerciendo el
seguimiento, control y fiscalización posterior de sus acciones;
6) Proveer asesoramiento para la implementación de los programas municipales o regionales
en la materia, previéndose la asistencia técnica, legal y financiera, si la autoridad de aplicación
lo considera necesario;
7) Promover la creación, integración y articulación de los circuitos de reciclado y
reaprovechamiento de residuos, contemplando la asimilación de los actuales circuitos
informales de clasificación y utilización de los mismos;
8) Asegurar la prevención y minimización de los impactos ambientales negativos que surjan del
manejo de los residuos, monitoreando las variables ambientales en las plantas de tratamiento
y disposición final, así como las operaciones de cierre y post cierre de dichas plantas;
9) Promover la necesaria participación de la comunidad en los planes y programas,
efectuando, en concordancia con los municipios, programas de educación formal e informal
para las diferentes etapas de la gestión integral de residuos;

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10) Establecer los procedimientos que deberán respetarse para el cierre, la eliminación y la
reconversión de los actuales basurales a cielo abierto;
11) Elaborar un informe anual, que deberá ser presentado a la Legislatura en el primer
cuatrimestre el ejercicio siguiente, sobre el grado de avance de los planes provinciales y
municipales en la materia, determinando el grado de cumplimiento de las metas establecidas
en los mismos;
12) Gestionar, de manera conjunta con los municipios, fuentes de financiamiento destinadas a
posibilitar el cumplimiento de los objetivos establecidos por esta norma;
13) Promover, impulsar y sustentar la investigación y desarrollo científico y tecnológico
necesario para dar solución a los problemas derivados de los residuos sólidos urbanos de los
que no se conozca solución adecuada;
14) Promover, con el objeto de optimizar el funcionamiento del mercado generado por la
valorización económica de los residuos, proporciones mínimas de materiales y/o elementos
recuperados que debieran ser incorporado en la fabricación de un producto, o categorías de
productos y las condiciones de calidad en la recuperación de los mismos;
15) Crear, con el objeto de garantizar el cumplimiento de los objetivos fijados por la presente
ley, una empresa provincial que, por sí misma o a través de terceros y en forma
complementaria al accionar de los municipios, realice alguna o todas las etapas de la gestión
integral de residuos sólidos urbanos posteriores a la recolección;
16) Crear el Registro Provincial de Operadores y Tecnologías, encargado de inscribir y autorizar
a los responsables de la ejecución de cada etapa de los respectivos programas municipales o
regionales, así como los proyectos o tecnologías presentados por las personas físicas o
jurídicas, públicas o privadas, aplicables al tratamiento o la disposición final de residuos sólidos
urbanos que no comprometan la salud de la población, los trabajadores y el ambiente.

Autoridad de aplicación el Ministerio de Planificación y Ambiente u organismo que lo


reemplace en el futuro.

Competencias y obligaciones de los municipios

Todos los municipios de la Provincia del Chaco, en un plazo máximo de ciento ochenta (180)
días desde la puesta en vigencia del Plan Provincial de Gestión Integral de Residuos Sólidos
Urbanos, deberán presentar un programa municipal de gestión integral deresiduos sólidos
urbanos , deberán contener como mínimo:
1) Descripción y caracterización de los objetivos y metas para cada etapa que conforma el
programa de gestión integral de residuos sólidos urbanos en la localidad: generación,
disposición inicial, recolección, transporte, almacenamiento, tratamiento, valoración y
disposición final;
2) Creación de programas de difusión y educación a fin de lograr la participación activa de la
comunidad para la minimización de la generación de residuos y la clasificación en origen de los
mismos;
3) Cronogramas de eliminación y reconversión a espacios verdes de los basurales a cielo
abierto existentes en la localidad;
4) Estudio de impacto ambiental, sobre las rutas de transporte de los residuos antes y después
de su clasificación, los centros de procesamiento, tratamiento, disposición final de residuos
sólidos urbanos y tratamientos de los lixiviados,

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5) Identificación de los circuitos informales de recolección y recuperación vigentes, con el fin


de incorporarlos al sistema de gestión integral formal;
6) Descripción de la acciones de adecuación de la tarea de recolección de residuos, haciendo
compatible la recolección y el transporte con una meta creciente de separación en origen de
los residuos para su posterior valorización;
8) La cuantificación presupuestaria de los recursos necesarios para solventar los programas e
inversiones, los gastos operativos que implique la nueva gestión de residuos, a cuyo efecto se
podrá activar el sistema de “ecotasa para la preservación y mejora del ambiente”, previsto en
el artículo 197, inciso 3º de la Constitución de la Provincia del Chaco 1957-1994;
9) Los municipios podrán efectuar por sí mismos, o través de convenios entre ellos, todas las
etapas de la gestión integral de residuos sólidos urbanos en su jurisdicción, y/o podrán
suscribir, con la empresa provincial creada por la presente ley. El correspondiente convenio
deberá ser ratificado por el respectivo concejo municipal.

Prohibiciones: Además de la disposición final en vertederos a cielo abierto, queda


expresamente prohibido en todo el territorio provincial: 1) El abandono, vertido y/o
eliminación incontrolada de residuos, mezclas o diluciones de residuos que imposibiliten su
gestión de acuerdo con las prescripciones establecidas por esta ley, su reglamentación y
normativa ambiental nacional; 2) La quema a cielo abierto de los residuos sólidos urbanos; 3)
El uso de residuos sólidos urbanos para el relleno de lagunas o zonas anegables; 4) La
presencia de animales de corral y animales domésticos en los sitios de disposición final.

Limitaciones de localizacion : Los predios destinados a la disposición final de residuos sólidos


urbanos, así como los centros de separación de clasificación y reciclado, deberán localizarse en
sitios que cuenten con la conformidad de la autoridad provincial y municipal, El predio donde
se efectúe la disposición final o transitoria de los residuos sólidos urbanos, deberá situarse a
más de tres mil (3.000) metros de aeródromos o pistas de aterrizaje de aviones y a una
distancia superior a más de 13 km. de aeropuertos internacionales, siempre y cuando no exista
autorización expresa de la Administración Nacional de la Aviación Civil u organismo que lo
reemplace en el futuro. Adicionalmente, el predio deberá contar con un espacio perimetral
interno que actúe como control de propagación horizontal de fuego.

Prevención de transmisión de enfermedades: El operador deberá aplicar en cada sitio un plan


de higiene en la disposición final de residuos que contemple el tratamiento biológico de aves,
ratas, moscas, mosquitos y otros insectos, a los efectos de minimizar los vectores de
transmisión de enfermedades infecciosas hacia trabajadores o para localizaciones urbanas
radicadas en las cercanías. Asimismo, el centro de disposición deberá contar con un lavadero
de ropa de trabajo del personal, a los efectos de evitar la contaminación externa.

Empresa provincial: Se autoriza al Poder Ejecutivo a constituir una Sociedad de Estado, según
el régimen establecido por la Ley Nacional N° 20.705, que tendrá por objeto, actuando por sí
misma o a través de terceros, complementar la tarea de los municipios en el cumplimiento de
las etapas del proceso de gestión integral de residuos sólidos urbanos, para el cumplimiento de
las siguientes acciones: a) Planificar, proyectar y ejecutar, mediante la utilización de la técnica
de relleno sanitario u otras habilitadas por la autoridad de aplicación, la disposición final de
residuos sólidos en las distintas zonas o regiones en que a tal efecto se divida la Provincia; b)

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Planificar, proyectar y ejecutar el tratamiento y disposición final de cualquier clase de residuos


peligrosos sólidos o líquidos; c) Valorizar, recuperar, reciclar y reutilizar los residuos sólidos
urbanos; d) Explotar industrial y comercialmente los residuos recuperados; e) Asesorar a
municipios o empresas siempre que el ejercicio de esta facultad tenga relación directa con las
actividades autorizadas en el objeto social; f) Efectuar las reservas de tierras fiscales necesarias
para ejecución de rellenos sanitarios u otras actividades que se describen en los acápites
anteriores, La Sociedad tendrá plena capacidad legal para actuar como persona jurídica de
derecho privado y contará con los siguientes recursos: a) Los fondos que destinen, con
carácter de préstamo o aportes no reintegrables, la Provincia del Chaco y los municipios para
el cumplimiento del objeto social; b) Los préstamos o aportes no reintegrables que obtenga
del Estado nacional, organismos nacionales e internacionales; c) Los honorarios que se
perciban por tareas de asesoramiento e información que brinde a terceros en cuestiones
vinculadas a su objeto social; d) Las tarifas que cobre a los municipios por asumir las tareas de
disposición final de residuos y por recepción de residuos en estaciones de transferencia y su
transporte hasta el lugar de relleno, cuando las mismas se realicen demanera regional; e) Los
ingresos que perciba por la recuperación y/o transformación de residuos y su comercialización;
f) Las tarifas que cobre por tratamiento y disposición de residuos líquidos; g) Los fondos de
reserva que se creen con el producido de las operaciones societarias; h) Donaciones y legados.
El directorio estará representado por el Ministerio de Infraestructura, Obras y Servicios
Públicos u organismo que lo remplace en el futuro, por el Ministerio de Planificación y
Ambiente u organismo que lo remplace en el futuro.

Fondo para la protección y restauración ambiental: El que estará conformado por lo


ingresado por los siguientes conceptos: 1) Las partidas que anualmente se le asignen en la ley
provincial de Presupuesto; 2) Lo recaudado en concepto de multas por infracción a la presente
ley, cuando las multas fueran aplicadas por la autoridad de aplicación; 3) Lo percibido en
concepto de acciones judiciales de reparación tendientes a restaurar o recomponer el
ambiente cuando éste haya sufrido daños ambientales como consecuencia de actividades
antrópicas vinculadas a la gestión de residuos.

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MÓDULO 6
SEMA
NA 6
MÓDU
LO 6

DERECHO AMBIENTAL
UNIDAD 6 GESTION Y
CONTROL ESTATAL EN
MATERIA AMBIENTAL

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MÓDULO 6

1) POLITICAS AMBIENTALES

La cuestión ambiental debe necesariamente ser abordada con políticas proactivas por
parte de la comunidad y definida intervención estatal.
En materia ambiental hay cuestiones que son apreciables a su simple visualización
mientras que otras requieren de estudios técnicos, análisis químicos y comparativos
para determinar la existencia de perjuicio ambiental.
Además en muchos casos el daño actual es mínimo pero lo más gravoso pueden ser las
consecuencias futuras.
Las cuestiones referidas a la política ambiental deberán entender al menos las
siguientes cuestiones:
a) conciencia ambiental
b) educación ambiental
c) acciones concretas de información general
d) legislación ambiental actualizada
e) interacción con el sistema científico
f) control administrativo preventivo calificado
g) control administrativo rutinario
h) reconversión ambiental progresiva y adecuada
i) facilitar canales accesibles de denuncia
j) economía procesal en el juzgamiento
k) sanciones proporcionales
l) indemnización por el daño social

a) conciencia ambiental
El estado debe llevar adelante como política prioritaria la concientización ambiental,
realizando actividades concretas tendientes a que todos tomen conocimiento de la
existencia de la gravedad, magnitud, y responsabilidad que tiene la cuestión, que se
halla en riesgo la vida y existencia misma del planeta, por causa de conductas
irresponsables.
Es necesario que las personas desde la infancia tomen debida noticia, ya que ni la
mejor ley ni el más acotado control tienen tanto alcance como la toma de conciencia.
Solo con el comportamiento personal adecuado, el compromiso solidario, el uso
racional y responsable del ambiente puede aspirarse a una mejor calidad de vida
ambiental, en cumplimiento de pautas mínimas cotidianas, tales como no arrojar
residuos a la vía publica, usar racionalmente los recursos energéticos, estas pautas
implicarían un impacto ambiental muy positivo.

b) la educación ambiental
El estado debe disponer recursos económicos y humanos tendientes a obtener una
educación ambiental sustentada en información científica actualizada.
La materia ambiental por sus características propias debería ser una asignatura
especial y obligatoria dentro de la curricula en todos los niveles educativos.
c) Acciones concretas de información general
El estado debe proponer acciones institucionales sea por vía directa del gobierno
central, sea en los municipios, promoviendo el trabajo mancomunado con partidos

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MÓDULO 6

políticos, universidades, organizaciones de investigadores, científicos, la defensoría del


pueblo, grupos ecologistas, Ong, etc.
Para ello se necesita presupuestar fondos suficientes tendientes a patrocinar estas vías
de acción.

d) Legislación ambiental actualizada


Resulta imprescindible que desde la comunidad internacional hasta la comunidad más
pequeña se fijen reglas concretas y actualizadas en la materia. Estas normas deberán
estar dispuestas con la intervención de especialistas interdisciplinarios que otorguen la
mayor certeza posible sobre su oportunidad y eficacia.
La política en la materia deberá también transparentar los procedimientos
administrativos, por medio de trámites sencillos, necesarios, de fácil control, sin
perjuicio de que estos puedan contener requisitos importantísimos.

e) Interacción con el sistema científico


La cuestión ambiental requiere que las autoridades encargadas de llevar adelante
políticas ambientales se relacionen con el sistema científico, entendiendo por tales
universidades, centro de profesionales, con el fin de obtener capacitación, idoneidad,
actualización de los procedimientos y adecuada asignación de recursos. Seria deseable
que se realizara una comparación permanente con estándares internacionales
tendientes a lograr un ambiente sano, de conformidad con las investigaciones mas
actualizadas

f) control administrativo preventivo calificado


Atento a la gravedad real y potencial de la cuestión conviene realizar controles
especiales y preventivos
Si bien la prevención es una política de carácter general recomendable con el fin de
evitar conflictos y perjuicios en materia ambiental es absolutamente clave
El estado deberá disponer un control especial que necesariamente nacerá de estudio
de impacto previo, de la inspección permanente y de la toma de decisiones rápidas a
fin de evitar catástrofes en la materia.
Además de todas las cuestiones indicadas no deberían autorizarse el comienzo de
ninguna actividad aunque sea de mediano compromiso , sin inspección previa.

g) Control Administrativo rutinario


El estado en ejercicio del poder de policía debe llevar adelante tareas de control y
verificación rutinarias tendientes a comprobar el cumplimiento de la normativa de
carácter general vigente. Mediante esos controles, la autoridad de aplicación toma
conocimiento diario y constante de todo tipo de explotaciones y control a la
correspondencia de la actividad habilitada, los materiales que se utilizan , la
maquinaria instalada, materiales almacenados, el tratamiento de los residuos, etc.
En caso de verificarse infracciones, se realizan intimaciones, se labran actas de
comprobación, clausuras preventivas y se efectúan denuncias. La administración
además puede imponer sanciones administrativas parciales, progresivas y hasta totales
en los casos severos de incumplimientos.

h) Reconversión ambiental progresiva y adecuada

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MÓDULO 6

El estado mediante la actuación administrativa debe velar por el cumplimiento total de


la legislación en materia ambiental. Respecto de los nuevos emprendimientos existe
un rango de exigibilidad mayor y compatible con el estudio de impacto previo
ambiental. En emprendimientos que se hallan funcionando que necesitan llevar
adelante modificaciones sustanciales de carácter constructivo, adecuación de
maquinaria, tratamiento de desechos, no cabe la duda del daño ni de la autoría, pero
la administración debe mensurar también otras cuestiones que hacen a la convivencia,
tales como el empleo que generan, las consecuencias de su cierre, etc. Si el daño es
muy grave y permanente la solución debería ser el cese de actividades, la apreciación
no debe ser en igual cuantía en una gran industria que en un emprendimiento familiar.
En estos casos el estado debe encontrar el justo equilibrio a fin de crear el menor
conflicto, más aun en economías débiles.
Para todos los casos, corresponde desarrollar una política responsable y progresiva, los
estándares altos producen cierres, ocultamiento de actividades, clandestinidad,
burlando aun más leyes que las ambientales.
En este mismo sentido la Ley General de ambiente consagra en su art. 4 párr. 6, “ Los
objetivos ambientales deberán ser logrados en forma gradual a través de metas
interinas y finales proyectadas en un cronograma temporal que facilite la adecuación
correspondiente a las actividades relacionadas con los objetivos.

f) Facilitar canales accesibles de denuncia


El estado debe facilitar canales de denuncia accesibles a todos los miembros de la
comunidad. La denuncia, sea de particulares, asociaciones con interés colectivo o
agentes públicos es una herramienta esencial para el control, ya que implica la noticia
oficial de la posible producción de un daño ambiental.

j) Economía procesal en el juzgamiento


La comprobación y juzgamiento de infracciones ambientales debe realizarse con la
mayor celeridad procesal, sin que ello importe menoscabo alguno respecto de
derechos procesales.

k) Sanciones proporcionales
La penalización de ilícitos ambientales implica la ultima ratio e importa de alguna
manera el fracaso de resto de los parámetros políticos analizados.
Si hay daño ambiental merecedor de sanción es que fracaso la concientización, no hay
compromiso social, no hubo suficiente prevención, se incumplieron los plazos de
adecuación o el control se ejerció en forma tardía.
La sanción deberá disponer la obligatoriedad de recomponer el daño ambiental que se
hubiera producido, la condenación por los gastos en que hubiera incurrido la
administración y la indemnización social si hubiera parámetros para ello.

l) Recomposición del daño ambiental


Una vez detectado el daño mas allá, del reproche de responsabilidad sobre su autoría,
la recomposición de daño ambiental es una carga que pesa sobre quien la genero.
El objetivo básico y prioritario de la función del administrador es la recomposición,
esto es que las cosas, ambientalmente hablando, vuelvan al estado anterior, con la
mayor celeridad y con el menor costo.

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MÓDULO 6

El estado debe tener presupuestado fondos suficientes para actuar en forma directa,
solidaria o complementaria con los particulares u otros estados a efectos de realizar las
acciones tendientes a minimizar el daño. El incumplimiento de la normativa vigente
hará presumir la responsabilidad en el daño, salvo prueba en contrario.
La multa y restitución de gastos no agotan derechos de terceros damnificados o
perjudicados ni los de la comunidad.

m) Indemnización por el daño


Al tiempo del dictado de la sentencia por daño ambiental se debería disponer, si
existieran parámetros certeros una indemnización por el daño causado.
Si estos no fueran evidentes atendiendo a la celeridad del proceso por infracciones
ambientales, se debería dejar pendiente esta cuestión y proseguir con la investigación
hasta tanto el magistrado cuente con prueba fehaciente para el dictado de una
sentencia certera.
Las sumas obtenidas por este concepto deberán formar parte de un fondo destinado a
la educación, formación y reconversión de empresas de pequeños recursos.

2) EVALUACION de impacto ambiental

El EIA es un documento técnico identificando los posibles impactos, la posibilidad de


corregirlos, los efectos que producirán. Es un estudio multidisciplinario con datos que
deben indicar cómo el proyecto afectará al clima, suelo, agua, valores culturales y/o
históricos. También debe analizar la legislación, como afectará a las actividades
humanas: agricultura, empleo, calidad de vida.

La evaluación de Impacto Ambiental (EIA) tiene un rol de relevante importancia ya que


permite garantizar el control necesario de cumplimiento de las medidas previstas,
verificar el grado de cumplimiento así como modificar aquellas que requieran nuevas
medidas.

A) CONTENIDOS ESTABLECIDOS PARA LA PRESENTACION DEL EIA

Los Estudios de Impacto Ambiental (EIA) deberán contener como mínimo la siguiente
información:

a) Dimensiones, localización, obras civiles o hidráulicas; instalaciones; tecnologías;


procesos; insumos; productos; residuos y su tratamiento;
protección ambiental (medidas de prevención, controles, plan de contingencias);
relación con programas y planes municipales, provinciales y nacionales.

b) Diagnóstico ambiental del área de influencia del proyecto de obras, programa o


plan: clima (meteorología), calidad del aire; agua, características y calidad (superficial y
subterránea); topografía; geología; suelos; flora y fauna (especies raras, en peligro de
extinción, hábitats frágiles, especies de importancia comercial, especies en riesgo de
convertirse en plagas, vectores o peligrosas); sitios naturales significativos; áreas
protegidas; sitios histórico-culturales y arqueológicos; población; uso de la tierra;
estructura comunitaria; servicios públicos; empleo; comunidades de minorías étnicas

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MÓDULO 6

o sociales; actividades sociales, económicas productivas y culturales, costumbres,


aspiraciones y actitudes de la comunidad.

c) Análisis y descripción de la legislación ambiental municipal, provincial o nacional,


relación con el marco institucional, autoridades de aplicación y directrices de gestión
ambiental y administrativa.

d) Determinación y valoración de los potenciales impactos ambientales del proyecto


de obra, programa o plan describiendo y fundamentando los positivos y negativos,
directos e indirectos, inmediatos o de largo alcance; detallándolos cualitativamente y
cuantitativamente si fuera posible, en términos de costos y beneficios ambientales;

e)Medidas de mitigación tendientes a prevenir, atenuar, corregir o compensar los


impactos ambientales negativos identificados en el punto anterior. Deberán
recomendarse medidas factibles y costo-efectivas para mitigar los impactos negativos
significantes hasta niveles aceptables, calculando los costos de las medidas y los
requisitos institucionales y de capacitación para implementarlas, considerando además
la compensación a las partes afectadas en caso de no poder atenuar los impactos
negativos.

f) Plan de Gestión Ambiental (P.G.A.) como instrumento para:


I. realizar los trámites necesarios para la obtención de los permisos
ambientales y de utilización, aprovechamiento o afectación de servicios,
infraestructura pública o privada y cumplimiento de la legislación vigente.
II. controlar el cumplimiento de la ejecución de las medidas de mitigación
necesarias para la prevención, mitigación, corrección y compensación de
los impactos negativos originados.
III. monitorear los factores que permitan llevar un registro del estado del
ambiente a fin de aplicar las correcciones que resulten necesarias, control
del cumplimiento de las medidas de mitigación estipuladas y ante hechos
no previstos proponer las acciones correctivas.
IV. proponer los estudios técnicos necesarios para nuevas medidas de
mitigación, introducción de las modificaciones necesarias en todos aquellos
aspectos que resulten focos de conflictos ambientales, tanto en los
aspectos naturales como socio-económicos culturales.
V. capacitar a los actores relacionados al proyecto, programa o plan;
VI. desarrollar comunicación con la comunidad, autoridades oficiales,
entidades intermedias y ONGs de protección ambiental.
VII. prevenir y controlar emergencias ambientales (contingencias).

De las múltiples actividades humanas derivan diversos efectos sobre el ambiente, sus
ecosistemas, componentes y las relaciones entre estos componentes:
 Ocupación del suelo
 Generación de residuos sólidos, líquidos y gaseosos
 Ruidos, Olores
 Modificación del paisaje
 Introducción de nuevos riesgos

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MÓDULO 6

 Modificación en la calidad de vida de las poblaciones


cercanas, etc.
Se afecta el suelo, el aire, el agua, la flora, fauna, paisaje, la interacción entre estos
componentes ... En muchas ocasiones conocemos de antemano las alteraciones que se
producirán, y en otras, ni siquiera conocemos que estas relaciones existen, por lo tanto
debemos actuar preventivamente y precautoriamente.
En este sentido, la Evaluación de Impacto Ambiental (E.I.A.) permite actuar
concretando en la práctica el Principio de Prevención consagrado por la Ley General
del Ambiente (LGA), el cual implica actuar sobre posibles efectos negativos conocidos,
tomando las medidas necesarias para impedir que los mismos se produzcan, o para
minimizar o controlar las consecuencias de su producción.
De acuerdo a ello, la EIA es una herramienta de política ambiental que permite al
Estado conocer, valorar y prevenir los impactos que originará una obra o actividad en
el caso en que sea ejecutada.
Implica la posibilidad de actuar de modo previo a la producción de los impactos, bajo
un enfoque preventivo, obligando a considerar la cuestión ambiental como un criterio
fundamental a tener en cuenta en los procesos de toma de decisiones

Aspectos positivos:
 Es la herramienta preventiva por excelencia.
 Presupone la correcta información (temprana, efectiva y clara), de los
eventuales afectados.
 Permite la confrontación y discusión de ideas y alternativas.
 Evita la paralización de proyectos que eran inviables desde su inicio.
 Participación: realización de audiencias públicas, encuestas, intervención de los
afectados por la decisión final.
Inconvenientes:
Costos Retraso Burocracia/ Desnaturalización

b) Declaración de Impacto Ambiental (DIA)

Pronunciamiento del organismo o autoridad competente en materia de medio


ambiente, en base al E.I.A., alegaciones, objeciones y comunicaciones resultantes del
proceso de participación pública y consulta institucional.

c) PASOS DEL PROCEDIMIENTO

En general -y aunque pueden presentarse variaciones en cada legislación- el


procedimiento para la autorización de una obra o actividad abarca las siguientes
instancias :
 Declaración Jurada de afectación o no al medio ambiente
 Presentación de Estudio de Impacto Ambiental por parte del interesado
 Evaluación del EIA por parte de las autoridades
 Audiencia Pública
 Declaración de Impacto Ambiental –DIA- (aprueba, condiciona o rechaza el
proyecto)

D) RECEPCIÓN INTERNACIONAL

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MÓDULO 6

NEPA: en 1970 encomienda que se incluya, en toda recomendación, informe,


propuesta de legislación y otras acciones federales importantes que puedan afectar
significativamente la calidad del medio ambiente humano.

Europa: primera nación en adoptar el instituto fue Alemania.

CEE: Directiva 85/337, manda a los estados miembro a adoptar disposiciones sobre
evaluación de la incidencia de ciertos proyectos públicos y privados sobre el ambiente.

e) NORMAS SECTORIALES en Argentina

Ley 23.879 modificada por Ley 24.539: Construcción de Represas.

Ley 24.585 : Actividades mineras

Resoluciones de la Administración de Parques Nacionales 16/94 y 164/98: EIA para


actividades permitidas que se desarrollen en Parques Nacionales

Resoluciones de la Secretaría de Energía 105/92 , 552/93, 24 y 25/2004: Exploración y


Explotación de petróleo

Resoluciones de la Secretaría de Desarrollo Sustentable y Política Ambiental 11/92,


12/92 y 376/97: Exportación e Importación de Especies Exóticas.

CN - Artículo 41 : Las autoridades proveerán a la protección de los derechos


ambientales, a la utilización racional de los recursos naturales, a la preservación del
patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica. Presupuestos mínimos a
cargo de la Nación

Ley 25.675 (LGA): Obligatoria en forma previa para toda actividad u obra susceptible
de degradar el ambiente o afectar la calidad de vida de la población en forma
significativa (art. 11)

Características mínimas: Declaración Jurada - EsIA - Descripción detallada del


proyecto de la obra o actividad a realizar, la identificación de las consecuencias
sobre el ambiente y las acciones destinadas a mitigar los efectos negativos
(arts. 12 y 13)

La participación ciudadana deberá asegurarse, principalmente, en los


procedimientos de evaluación de impacto ambiental y en los planes y
programas de ordenamiento ambiental del territorio (art. 21)

Ley 11.723 Marco Ambiental

Establece de modo general que los proyectos de obras o actividades que produzcan o
sean susceptibles de producir impactos negativos sobre el ambiente y los recursos
naturales deben contar con una EIA previa, y obtener la DIA

Ley 11.459 Radicación Industrial

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MÓDULO 6

Establece la obligatoriedad de la obtención del Certificado de Aptitud Ambiental, como


requisito para la concesión de las pertinentes habilitaciones industriales por parte de
los municipios. El certificado es otorgado, previa EIA

Resolución SPA 538/99

Aprueba reglas para el procedimiento de EIA e invita a los Municipios a adherir a las
mismas con miras a uniformar dicho procedimiento en relación a las obras
municipales que deben cumplir con la EIA, de acuerdo a la Ley 11723

SUJETO OBLIGADO

Toda persona física o jurídica, pública o privada, titular de un proyecto susceptible de


producir algún efecto negativo está obligada a presentar conjuntamente con el
proyecto, una EIA de acuerdo a las disposiciones que determine la autoridad

PROYECTOS DE OBRAS O ACTIVIDADES SOMETIDAS AL PROCESO DE EVALUACION DE


IMPACTO AMBIENTAL POR LA AUTORIDAD AMBIENTAL PROVINCIAL.

1) Generación y transmisión de energía hidroeléctrica, nuclear y térmica.

2) Administración de aguas servidas urbanas y suburbanas.

3) Localización de parques y complejos industriales.

4) Instalación de establecimientos industriales de la tercera categoría según


artículo 15º de la Ley 11.459.

5) Exploración y explotación de hidrocarburos y minerales.

6) Construcción de gasoductos, oleoductos, acueductos y cualquier otro


conductor de energía o sustancias.

7) Conducción y tratamiento de aguas.

8) Construcción de embalses, presas y diques.

9) Construcción de rutas, autopistas, líneas férreas, aeropuertos y puertos.

10) Aprovechamientos forestales de bosques naturales e implantados.

11) Plantas de tratamiento y disposición final de residuos .

PROYECTOS DE OBRAS O ACTIVIDADES SOMETIDAS AL PROCESO DE EVALUACION DE


IMPACTO AMBIENTAL POR LA AUTORIDAD AMBIENTAL MUNICIPAL.

1) Con excepción de las enumeradas precedentemente en el punto anterior, cada


municipio determinará las actividades y obras susceptibles de producir alguna
alteración al ambiente y/o elementos constitutivos en su jurisdicción, y que someterá a
E IA con arreglo a las disposiciones de la ley.

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MÓDULO 6

2) Sin perjuicio de lo anterior serán sometidos a EIA municipal, los siguientes


proyectos:

a) Emplazamiento de nuevos barrios o ampliación de los existentes.


b) Emplazamiento de centros turísticos, deportivos, campamentos y balnearios.
c) Cementerios convencionales y cementerios parques.
d) Intervenciones edilicias, apertura de calles, y remodelaciones viales.
e) Instalación de establecimientos industriales de la primera y segunda
categoría de acuerdo a las disposiciones de la Ley 11.459

3) NORMATIVA DE LA PROVINCIA DEL CHACO -EIA

Ley Nro. 783-R PRINCIPIOS RECTORES PARA LA PRESERVACIÓN, RECUPERACIÓN,


CONSERVACIÓN, DEFENSA Y MEJORAMIENTO AMBIENTAL

Artículo 6°: Todas las personas físicas o jurídicas y los organismos de la


Administración Pública Nacional, Provincial y Municipal que proyecten obras, acciones
o actividades capaces de modificar directa o indirectamente el ambiente del territorio
chaqueño, deberán evaluar el impacto ambiental realizando un estudio que incluya la
descripción y evaluación de las distintas alternativas y de sus respectivos efectos
ambientales, debiendo agregar la especial descripción de evaluación de la alternativa
elegida fundadamente, quedando a criterio del organismo de aplicación de la presente
ley, su aprobación.

Artículo 9°: Para lograr conciencia en relación al medio ambiente, ejecución de


estudios para su mejor conocimiento, determinación de la problemática ambiental y
de los ecosistemas en nuestra Provincia, así como la evaluación de los impactos
ambientales, el organismo de aplicación podrá requerir la asistencia y/o asesoramiento
de organismos gubernamentales, y no gubernamentales, municipales, provinciales,
nacionales e internacionales que tengan competencia y/o capacidad en lo relativo al
medio ambiente

Ley Nro. 1404 R PROGRAMA DE EVALUACIÓN AMBIENTAL ESTRATÉGICA DE PLANES


Y PROGRAMAS Y DECRETO REGLAMENTARIO 274/12.

La Cámara de Diputados de la Provincia Del Chaco Sanciona con fuerza de Ley Nro.
1404-R (Antes Ley 5562)
Art. 1: Créase el “Programa de Evaluación Ambiental Estratégica de Planes y
Programas”, en el marco de la ley N° 558-R, de Defensa del Medio Ambiente.
Art. 2: La Evaluación Ambiental Estratégica es el procedimiento establecido para
evaluar, corregir y controlar los efectos que sobre el medio ambiente puedan tener
determinados planes o programas, públicos o privados, con el fin de conseguir un
elevado nivel de protección ambiental y promover un desarrollo sostenible, a través de
la integración de la variable ambiental en la elaboración y aprobación de los referidos
planes y programas.

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SEMANA 9
MÓDULO 7
SEMANA 9
MÓDULO 7

DERECHO AMBIENTAL
Unidad 7
EL DAÑO AMBIENTAL

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MÓDULO 7

EL DAÑO AMBIENTAL

1) Su conceptualización

El daño ambiental implica una afectación relevante al ecosistema de carácter


negativo y puede ser consecuencia de una actividad autorizada, un uso indebido,
incumplimiento de la normativa exigible, una falla en los sistemas o como
consecuencia directa de una actividad prohibida.

Este impacto negativo en el medio importa la presencia en el ambiente de cualquier


tipo de agente fisco, químico y biológico, de temperatura o de una concentración de
varios agentes, en lugares, formas y concentraciones tales que puedan ser nocivos
para la salud, seguridad o bienestar de la población humana, perjudiciales para la vida
animal o vegetal o impidan el uso y goce normal de los materiales, propiedades y
lugares de recreación.

Entonces podemos decir que se considera daño ambiental a toda agresión, directa
capaz de provocar consecuencias negativas para las personas, las especies, los
sistemas, la temperatura o cualquier otra alteración negativa al ambiente.

En este sentido el “daño ambiental”, como especie del “daño injusto” consiste en una
agresión directa al ambiente, provocando una lesión indirecta a las personas o cosas
por una alteración del ambiente, o en lo que denominamos impacto ambiental , que
consiste en la afectación mediata de la calidad de vida de quienes habitamos el
planeta.

La Ley Nacional Nº 25 675 LGA que es de orden público y consagra los principios de
interpretación del daño ambiental: de congruencia, prevención, precautorio, equidad
intergeneracional, progresividad, responsabilidad, subsidiariedad, sustentabilidad,
solidaridad, cooperación y de información.
Los artículos 27 al 33 describen al daño ambiental de manera colectiva, y define al
daño ambiental como “toda alteración relevante que modifique negativamente el
ambiente, sus recursos, el equilibrio de los ecosistemas, o los bienes o valores
colectivos” otorgando legitimación para obtener la recomposición del ambiente
dañado a “el afectado, el Defensor del Pueblo y las asociaciones no gubernamentales
de defensa ambiental, conforme lo prevé el artículo 43 de la Constitución Nacional, y el
Estado nacional, provincial o municipal; asimismo, quedará legitimado para la acción
de recomposición o de indemnización pertinente, la persona directamente
damnificada por el hecho dañoso acaecido en su jurisdicción” (art. 30).
De lo dicho surge una característica fundamental que es que el medio ambiente no es
un bien particular sino que pertenece a todos, constituyendo un típico caso de interés
difuso; de allí, la múltiple legitimación señalada para la acción tendiente a su
recomposición.

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SEMANA 9
MÓDULO 7

CARACTERISTICAS

El daño ambiental tiene características propias respecto al daño civil.

 El daño ambiental debe ser prevenido (el derecho ambiental debe actuar antes
de que se produzca el daño). Lo importante es evitar el daño ambiental, si se
produce "a" debe cesar el daño como primera medida; "b" recomponer,
intentando volver al estado anterior.
 El daño civil debe ser reparado (opera ex post el derecho civil).
 Con la reforma constitucional se protege el ambiente (como bien, digno de
protección); por eso surge lo de la reparación. Diferente es en el derecho civil,
donde lo que se protege es el patrimonio del particular damnificado
 Principio de prevención ligado al precautorio (muchas veces no se conoce o
perciben los daños con tanta anticipación) El principio de prevención supone
que el riesgo puede ser conocido anticipadamente y que pueden adoptarse
medidas para neutralizarlo, mientras que el de precaución comporta que el
riesgo de daño ambiental no puede ser conocido anticipadamente porque no
se pueden conocer materialmente los efectos a mediano y largo plazo de una
acción. La incertidumbre acerca del riesgo es lo que marca la diferencia entre
prevención y precaución.

 El artículo 41 de la Constitución Nacional cuando habla de "recomponer o


resarcir" no se da vía libre al principio "contaminador pagador". El espíritu del
texto propuesto por la comisión fue el diferenciar el daño ambiental del daño
civil; se quiso poner acento en la "reparación" (por ello lo de prioritariamente)
se entendió que lo importante no era indemnizar, sino recomponer el efecto
destructivo del ambiente. Como puede suceder que después del daño
ambiental no podamos volver al estado exactamente anterior, es que se pone
énfasis en la prevención.

Si el daño se produce habrá un término para la recomposición (para que vuelquen


todos los esfuerzos en una reparación de la propia naturaleza).

Hay que diferenciar el verdadero daño de la simple alteración que puede ser asimilada
por los ecosistemas. Si bien existe un límite está dado por la tolerancia que puede
prestar el ambiente a ciertos impactos (cuestiones a resolver con apoyo técnico y con
metodología desarrollada).

2) Daño al ambiente y daño a través del ambiente:

Daño al ambiente: ámbito del derecho ambiental; se daña al ambiente como tal, sus
elementos o características. Protege al ambiente por sí mismo. Hay que demostrar el
perjuicio al propio ambiente.

En este punto se presenta el problema de la legitimación (multiplicidad de personas


con intereses distintos comprometidos). No se demanda a nombre propio o de
terceros, sino a favor del ambiente.

2
SEMANA 9
MÓDULO 7

Daño a través del ambiente: ámbito del derecho civil, o administrativo.

Son daños a las personas o bienes producidos por el ambiente (sin lugar a dudas puede
llevar incito un daño al propio ambiente).

Se demuestra el perjuicio concreto a los bienes o personas.

No se altera el esquema bipolar de la relación jurídica.

Cualquiera podría demandar en beneficio del ambiente porque será reconocido esa
relación directa entre ese ambiente y la vida misma de la persona. Este supuesto aún
no se ha desarrollado por la jurisprudencia, falta una acción de reclamación del daño
por el propio ambiente.

El sistema de reparación también será distinto:

A) en el caso de la afectación privada lo que se repara es el patrimonio del titular como


universalidad con sentido económico. Reposición al estado anterior o indemnización
en dinero.

B) si el deterioro es ambiental y se reclama por ese daño sufrido por el ambiente, la


respuesta debe ser la recomposición del estado anterior si es posible, o la realización
de obras que restablezcan de la forma lo más asimilable posible a las condiciones
naturales o en última instancia un equivalente en dinero pero contemplando y
asegurando que esa suma sé reinvierta en acciones concretas de beneficio para el
ambiente en sí mismo o en políticas de protección.i

Del daño ambiental derivan comúnmente otro tipo de daños como a la salud,
propiedad moral, psíquicos, pero aún cuando se comprueben y se reparen estos,
permanecerá un daño ambiental residual por el deterioro o menoscabo del entorno no
sólo natural sino también social. De allí surge el concepto de Daño remanente o
residual, llamado también "daño al propio ambiente".

No obstante en un fallo jurisprudencial "Maceroni Francisco c/ dirección general de


fabricaciones militares", se los indemnizó a los actores por entender que se trata de
otra afectación a la calidad de vida.

BUSTAMANTE ALSINA aclara que “daño ambiental” es una expresión ambivalente, ya


que designa no sólo el daño que recae sobre el patrimonio ambiental, que es común a
una colectividad (hablamos del impacto ambiental), sino que también se refiere al
daño que otro produce en el medio ambiente, y “el medio ambiente ocasiona de
rebote a los intereses legítimos de una persona determinada, configurando un daño
particular que ataca un determinado derecho subjetivo, y legitima al damnificado para
accionar en reclamo de una reparación o resarcimiento del perjuicio patrimonial o
extrapatrimonial que le ha causado” Un ejemplo del primero, el daño ambiental
propiamente dicho, sería un derrame de petróleo en el medio del mar. En cambio, al
segundo se lo llama “daño a través del ambiente”, y un ejemplo sería el caso de los
vecinos, que por el agua contaminada por un fábrica, se enfermen por beber de ese
agua. La distinción puede hacerse basándose en la distinción de las consecuencias. Ya
que en el daño ambiental el afectado es la colectividad y el propio medio ambiente, y

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SEMANA 9
MÓDULO 7

en el daño a través del ambiente, la lesión se configura a una o varias personas


concretas.

3) El límite de la normal tolerancia

La inmisión es toda injerencia, dañosa o molesta, incorporal o de escasa corporalidad,


resultante de un actuar humano, en el ejercicio de un derecho con trascendencia real,
que se propaga por medios naturales, sobrepasa los límites que impone la vecindad, e
invade la esfera jurídica interna del inmueble vecino, afectando los bienes, las
personas relacionadas con el inmueble por cualquier título y el ambiente circundante
en que se ejercita el derecho.

El artículo 1973 del Codigo Civily Comercial de la Nacion, establece este limite a las
acciones que afectan a particulares y al ambiente en si mismo. Son Inmisiones por
ejemplo las molestias que ocasionan el humo, calor, olores, luminosidad, ruidos,
vibraciones originadas en actividades en inmuebles vecinos, que exceden la normal
tolerancia teniendo en cuenta las condiciones del lugar y aunque medie autorización
administrativa para aquéllas.

Según las circunstancias del caso, los jueces pueden disponer la remoción de la causa
de la molestia o su cesación y la indemnización de los daños. Para disponer el cese de
la inmisión, el juez debe ponderar especialmente el respeto debido al uso regular de la
propiedad, la prioridad en el uso, el interés general y las exigencias de la producción

Sin perjuicio de la obligación de recomponer que ya adelantamos como principio una


vez configurado el daño ambiental, cabe tener en cuenta que el moderno derecho de
daños pone el acento en la prevención más que en la reparación.

Con anterioridad al dictado de la Ley General del Ambiente 25.675 se acudió


frecuentemente al art. 2618 del Código Civil de Velez Sarfield ( muy similar al actual
artículo 1973) donde ser regulaba las relaciones de vecindad y la llamada “normal
tolerancia entre vecinos” por ejemplo el ruido causado por un establecimiento
industrial debe ser considerado como que ataca el derecho de los vecinos, cuando por
su intensidad o continuidad viene a ser intolerable para ellos, y excede la medida de
las incomodidades ordinarias de la vecindad.

Las molestias previstas en la norma se conocen comúnmente como inmisiones


inmateriales y la manera más sencilla de explicarlas es compararlas con las
intromisiones materiales. Estas últimas son por ejemplo las ramas del árbol del
inmueble contiguo que sobrepasan el límite de colindancia, los aleros que invaden el
espacio aéreo ajeno, las aguas servidas que se escurren desde su terreno, en todos
estos casos se introducen al inmueble colindante o contiguo elementos que son
inmuebles por su naturaleza. En cambio, la inmisión es inmaterial cuando no ocupa de
manera estable el fundo vecino mediante la introducción de elementos inmobiliarios
propios. El humo, calor, olor o exhalaciones en general, ruidos, vibraciones, etc.,
entran en la categoría de inmisiones inmateriales porque son generalmente
intangibles.

Se encuentran fallos que han aplicado las directivas del antiguo art. 2618 CC,
antecedente del actual 1973 CCyC, tanto para solucionar los problemas vecinales

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MÓDULO 7

ordinarios, como para la reparación del más grave daño ambiental con trascendencia
sobre la salud y otros bienes del género humano.

No obstante, se ha considerado que la problemática medioambiental excede el marco


de las restricciones y límites al dominio, ya que el medio ambiente es un bien más
vasto que la vecindad. Es por ello que encontramos en la doctrina un criterio estricto
que sostiene que la reparación del daño ambiental urbano se inscribe en el marco de
los derechos de tercera generación; el medio ambiente es un bien jurídico colectivo,
por lo que son insuficientes las normas de derecho privado. Solo excepcionalmente,
ante el vacío legislativo, se podría acudir a estos preceptos. Otra tesis, en cambio,
interpreta con amplitud la directiva legal y considera que comprende no solo la
plenitud del dominio, sino también la vida de relación, la tranquilidad familiar, el
descanso, el sosiego, el confort, la salud y el medio ambiente.

Legitimación activa individual y legitimación colectiva: Como al momento de


determinar la legitimación activa de la acción fundada en el art. 1973, no solo debe
tenerse en cuenta el caso del vecino afectado individualmente, sino también el
conflicto que genera el daño ambiental y que compromete el desarrollo de las futuras
generaciones. En este último caso, el bien jurídico tutelado resultaría el ambiente
sano, y no es individual la amenaza o el perjuicio a titulares de derechos humanos
como la vida, la salud y el medio ambiente, todos ellos con rango constitucional.

Con anterioridad a la sanción de la ley 25.675, frente a una situación de daño al


ambiente, el damnificado contaba, desde el punto de vista civil, con la acción
específica del antiguo Comentario al art. 1973 Código Civil y Comercial de la Nación
Comentado (art. 2618) y la acción genérica del antiguo art. 1113, párr. 2, CC; y desde
el punto de vista constitucional, con la acción de amparo colectivo del art. 43 CN, es
decir diferente naturaleza de las acciones que se originaban: real la que surgía del art.
2618 CC, personal la basada en el art. 1113 CC, y colectiva la prevista en el art. 43 CN.
Las dos primeras eran asociadas por la mayoría de la doctrina al daño individual, que
se liquida a favor de la persona dañada y la indemnización ingresa a su patrimonio, que
tiene por finalidad el resarcimiento particular y en las que la legitimación activa es
también individual. En cambio, la legitimación para demandar ante un daño de
incidencia colectiva —que repercute de manera difusa en el derecho a la salud, a la
vida y al ambiente sano— es amplia, y el destino de la eventual condena es el Fondo
de Compensación Ambiental.

En efecto, a partir de la Ley 25.675 General de Ambiente (2002), se concede a los


legitimados por ella una acción de recomposición del ambiente o su indemnización
sustitutiva destinada al Fondo de Compensación Ambiental.

Finalmente, en lo que se refiere al legitimado pasivo, cabe señalar que es aquel que
provoca las molestias o genera el daño en cuestión. Como la acción deriva de la
vecindad propiamente dicha y no de la propiedad, aquella se tiene contra el que ejerce
la actividad molesta, sea o no el propietario.

Finalizando puede sostenerse que la acción que mejor se adapta a la situación en la


que resulta afectado un vecino es aquella derivada del art. 1973 CCyC que analizamos,
la cual, además, del cese de la inmisión, permite percibir una indemnización por los

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daños sufridos a raíz de tal inmisión. No se trata de una simple norma más de derecho
de daños o de responsabilidad civil, sino que se erige en una verdadera regla
protectora de la salud y del medio ambiente. Y resulta coherente con la directiva de
desarrollo sustentable o sostenible —entendido como el que satisface las necesidades
del presente sin comprometer la capacidad para que las futuras generaciones puedan
satisfacer sus propias necesidades—, fundamental cuando se confiere al precepto en
cuestión la amplitud interpretativa necesaria para contener el daño ambiental.

4) Actos abusivos.

Artículo 14 del código civil y comercial de la Nación establece que la ley no ampara
ejercicios abusivos de los derechos individuales cuando puede afectar el ambiente y
los derechos de incidencia colectiva en general, reconociendo la existencia de
derechos individuales y derechos de incidencia colectiva.

En este punto cabe hacer un análisis de la diferencia de categoría de derechos en:

a) los derechos individuales: en este caso el interés es individual, lo que se proyecta en


la legitimación, pues los derechos sobre bienes jurídicos individuales deben ser
ejercidos por su titular, aun cuando sean varias las personas afectadas.

b) los derechos de incidencia colectiva: estos pueden ser invocados por sujetos que
presentan un interés difuso, colectivo o público. En tal supuesto, el interés jurídico
protegido es colectivo, por lo que existe una legitimación activa difusa.

El supuesto específico de ejercicio abusivo que prevee este artículo esta referido a la
afectación de intereses colectivos, como los relacionados con el ambiente y los
derechos de incidencia colectiva en general, de especial aplicación a los casos en los
que, por ejemplo, una industria desarrolla su actividad con desprecio por el medio
ambiente, generando contaminación perjudicial para las personas u otras especies del
biosistema.

En tales casos, es el juez a quien le corresponde adoptar las medidas y ejercer las
funciones que autoriza el artículo 10 del CCCN cuando regula el ejercicio abusivo de
los derechos en general.

5) Cesación del daño.

Lo primero que vamos a procurar frente al daño es su cesación. Generalmente los


daños contra el medio ambiente son de carácter continuado, permanente y en interés
de todos, entonces lo más importante es que no se sigan produciendo.

Si un ambiente ha sido dañado el Defensor del Pueblo o las asociaciones no


gubernamentales de defensa ambiental están facultadas a reclamar por el
resarcimiento del mismo, conforme al artículo 43 de la Constitución y el Estado
nacional, provincial o municipal podrán recomponer o indemnizar a la persona de su
jurisdicción que haya sido directamente afectada.
Igualmente, faculta a toda persona puede interponer una acción de amparo para la
cesación de actividades de daño ambiental colectivo, lo que se verá en las unidades
siguientes.

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MÓDULO 7

Por su parte los particulares tienen asimismo las herramientas jurídicas derivadas de
los artículos 14 y 1973 con los alcances analizamos con anterioridad y el derecho a
requerir la cesación del daño ambiental reconocido en el art 30 de la LGA.

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MÓDULO 8
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MÓDULO 8

DERECHO AMBIENTAL
LA RESPONSABILIDAD POR DAÑOS Y
PERJUICIOS AMBIENTALES

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LA RESPONSABILIDAD POR DAÑOS Y PERJUICIOS AMBIENTALES.


1) Conceptualización de responsabilidad ambiental.

La LGA se crea con el fin principal de brindar presupuestos mínimos para la gestión del
ambiente, contiene normas del derecho civil en materia de responsabilidad por daños
ambientales, de derecho procesal asentando las bases estructurales del ambiente y
de derecho administrativo.

De los principios establecidos en el artículo 4° de la Ley General de Ambiente se puede


extraer la clara distinción entre daño ambiental de carácter colectivo y el daño
ambiental de carácter individual, aún cuando se deben cubrir diversas lagunas legales
tales como el fondo de restauración o las garantías financieras de recomposición del
daño ambiental.
Así el responsable de causar daño ambiental será responsable por el restablecimiento
al estado anterior del mismo (recomponer el ambiente) y de no ser técnicamente
posible, se le aplicará una indemnización sustitutiva determinada por la justicia
ordinaria que deberá depositarse en el Fondo de Compensación Ambiental.
La responsabilidad civil y penal es independiente de ésta, presumiéndose si existen
infracciones a las normas ambientales establecidas.
Si el daño lo cometen dos o más personas y no se puede determinar los grados de
responsabilidades de cada una, todos serán responsables solidariamente. Y en caso de
ser producido por una persona jurídica, la responsabilidad se extiende a sus
autoridades y profesionales según su participación.
La LGA recepta la responsabilidad OBJETIVA por daños y perjuicios ambientales, esto
es sin importar un factor de atribución subjetivo; por tanto la única manera de
eximirse de responsabilidad será acreditando culpa exclusiva de la víctima, de un
tercero por quien no deba responder art 29.

Deben darse, además del daño con las particularidades propias del daño ambiental
que ya hemos señalado en la anterior unidad, al igual que en todo el sistema de
responsabilidad otros tres presupuestos generadores de la responsabilidad: la
antijuricidad del acto (en sentido amplio a todo el ordenamiento positivo vigente), el
factor de atribución y el nexo de causalidad (atenuado).

Existe un amplio consenso sobre el factor objetivo de la responsabilidad por daño


ambiental: EL RIESGO. Consiste en una seria previsibilidad abstracta y genérica de
causación de daños y supone que quien es dueño de cosas o realiza actividades que
agraven el peligro de dañar, debe responder por los daños que ellas originen a
terceros.

El artículo 1757 CCCN consagra la responsabilidad objetiva, impone la obligación


determinada de impedir que la cosa perjudique a terceros, por ello, cuando el daño se
produce por el hecho de la cosa, esto prueba la infracción de dicha obligación. Lo que
se busca con esto es generar una responsabilidad presumida, de la que sólo pueda
liberarse con la prueba de la causa extraña. En este nuevo artículo expresamente se
establece que no son eximentes la autorización administrativa para el uso de la cosa o
la realización de la actividad, ni el cumplimiento de las técnicas de prevención.

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2) Clases:
Civil su reafirmación legislativa y jurisprudencial.

Nuestro código civil y comercial de la Nación establece el concepto de daño resarcible


en el artículo 1737: “Hay daño cuando se lesiona un derecho o un interés no
reprobado por el ordenamiento jurídico, que tenga por objeto la persona, el
patrimonio, o un derecho de incidencia colectiva.” Por su parte el articulo 1739 prevee
los requisitos del daño resparable: “Para la procedencia de la indemnización debe
existir un perjuicio directo o indirecto, actual o futuro, cierto y subsistente. La pérdida
de chance es indemnizable en la medida en que su contingencia sea razonable y
guarde una adecuada relación de causalidad con el hecho generador

En cuanto a la función preventiva de la responsabilidad civil, el art. 1710 CCyC prevé


que toda persona tiene el deber, en cuanto de ella dependa, de evitar causar un daño
no justificado, y adoptar, de buena fe y conforme a las circunstancias, las medidas
razonables para evitar que se produzca un daño, o disminuir su magnitud, y por último,
no agravar el daño, si éste ya se produjo.

El art. 1711 CCyC establece que la acción preventiva procede cuando una acción u
omisión antijurídica hace previsible la producción de un daño, su continuación o
agravamiento. Están legitimados para promover la acción quienes acrediten un interés
razonable en la prevención del daño (art. 1712 CCyC).

La sentencia que admita la acción preventiva deberá disponer, a pedido de parte o de


oficio, en forma definitiva o provisoria, obligaciones de dar, hacer o no hacer, según
corresponda, y debe ponderar los criterios de menor restricción posible y de los
medios más idóneos para asegurar la eficacia en la obtención de la finalidad (conf arg.
art. 1713 CCyC)

Asimismo de la LGA surge el princiopio contaminador – pagador que indica que quien
es responsable de contaminar debe afrontar los costos que se presentan como
consecuencia de su actividad. La aplicación práctica del mismo implica la consideración
de obligaciones económicas que relaciona a la actividad que ocasiona daños a la
ambiente, particularmente en cuanto a la responsabilidad.
El principio alude a la asunción de los costos provocados por una actividad que
produce daño ambiental.
"Las autoridades nacionales deberán procurar fomentar la internacionalización de los
costos ambientales y el uso de instrumentos económicos, teniendo en cuenta el
criterio de que el que contamina debe, en principio cargar con los costos de la
contaminación, teniendo debidamente en cuenta el interés público y sin distorsionar el
comercio ni las inversiones internacionales" (principio 16 de la declaración de Río de
Janeiro de 1992).

Responsabilidad por daño ambiental:

- Irrelevancia de la intención dañosa, hace falta sólo el daño (Factor objetivo)


- Irrelevancia de la culpa. (Factor objetivo)
- Inversión de la carga de la prueba. (Solo se exime probando culpa de otros)

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- Irrelevancia de la ilicitud del acción (puede originarla una actividad lícita y


autorizada) Si bien es cierto que la afectación del medio debe aceptarse en
alguna medida, es importante señalar que no existe un derecho a contaminar
(tampoco uno a contaminar y pagar) por esto, no caben dudas de que la
afectación al medio ambiente (no irrelevante) es antijurídica, por ser una
actividad contraria a derecho considerada objetivamente. Incluso en el caso de
que se cuenten con una “autorización administrativa” y se pruebe haber
cumplido con las reglamentaciones vigentes.
- Atenuación de la demostración del nexo causal, ya que sólo vasta la
potencialidad del daño para que se produzca la inversión de la carga de la
prueba, y se presume la responsabilidad de aquel que realiza la actividad
presumiblemente dañosa.

3) Penal

El derecho penal aparece como una herramienta válida y sumamente útil a los fines
de completar la tarea de regulación de conductas, máxime desde que el derecho a
gozar de un medio ambiente sano, equilibrado y apto, alcanzó jerarquía constitucional
(art. 41 de la Constitución Nacional).-

Sin embargo, tratándose el derecho penal de una normativa que entra en acción como
ultima ratio y para tutelar aquellos bienes jurídicos que poseen una entidad tal que
una afectación a los mismos es considerada como una conducta sumamente grave y
disvaliosa, es necesario remarcar que en su normativa se protegen otros bienes
jurídicos y no directamente el medio ambiente.

El ordenamiento jurídico argentino contiene un amplio plexo normativo en materia


ambiental, sin embargo, la regulación en materia penal resulta escueta
lamentablemente impropia. El Código Penal, recepta los Delitos contra la Seguridad
Pública, los Delitos contra la Salud Pública, los que –en los artículos 200 a 208- tipifican
los delitos de envenenamiento o adulteración de aguas potables o alimentos o
medicinas, los que si bien tienen una evidente conexión con la cuestión ambiental,
resulta obvio que -desde su origen- responden a la necesidad de proteger otro bien
jurídico (salud pública) pero no concretamente el “medio ambiente”. Lo propio ocurre
con la Ley 24.051 de Residuos Peligrosos.-

En función de lo hasta aquí expuesto, y a fin de estudiar la necesidad y utilidad de una


regulación penal ambiental, resulta indispensable efectuar un análisis de la
consistencia del bien jurídico protegido en los “delitos ambientales”, por cuanto, de
no existir afectación al bien jurídico, la ley carecería de razonabilidad y
consecuentemente el juez penal se vería imposibilitado de aplicar la sanción
correspondiente. El bien jurídico constituye una categoría fundamental del derecho
penal, pues es su razón de ser

El derecho penal ambiental requiere de una regulación propia y autónoma, no


bastando a este altura conformarse con una protección de la “salud pública” como
bien jurídico protegido. El medio ambiente resulta ser un concepto bastante más
amplio que el de salud pública, aunque pudiera ser compresivo de aquella. Y si bien la
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MÓDULO 8

salud pública abarca tipos penales con implicancias ambientales y que por ello reporta
una protección indirecta del ambiente, no resulta suficiente al efecto de dar una
protección completa al bien jurídico.

La inclusión del medio ambiente como bien jurídico dentro del catálogo de nuestro
Código Penal, resulta una exigencia caprichosa, sino el cumplimiento de la manda
constitucional, que será de suma utilidad e inspiración a la hora de interpretar, aplicar
y sancionar las conductas ambientalmente nocivas y por ello penalmente
reprochadas.-

En definitiva, la tipificación de las conductas disvaliosas desde el punto de vista


ambiental dependerá de una cuestión de pura política criminal, que habrá de nutrirse
de los preceptos constitucionales (art. 41) y para cuyo logro será necesario adquirir el
grado de madurez suficiente como para echar mano de las herramientas legislativas
disponibles y hábiles para el logro de un sistema normativo eficaz, tanto desde el
punto de vista de su aplicabilidad como del éxito material.-

A pesar de lo antes analizado, el artículo 41 de la CN y la LAG permiten afirmar que el


bien jurídico tutelado (“medio ambiente”) se enmarca en una noción amplia y
antropocéntrica, constituyéndose por el patrimonio natural (aire, agua y suelo) y
cultural, los recursos naturales y la diversidad biológica; por tanto las penas
establecidas en las normativas especificas son por su puesto de plena vigencia y con
virtualidad de ser aplicadas y las penas por ellas previstas.

4) RESPONSABILIDAD DE LOS PROFESIONALES

En materia de estudio, planificación, monitoreo y sanción ambiental, les corresponde a


los profesionales una actuación preponderante. El art. 31 de la Ley General de
Ambiente expresamente refiere a esta responsabilidad, al realizar sus dictámenes,
peritajes, o presentaciones los profesionales gozan de presunción de legitimidad que
implica un conocimiento especial y que sus dichos se hallan avalados por la aplicación
de las reglas del arte o de la ciencia en la materia que se expiden, dicha
responsabilidad puede derivar del incumplimiento de las reglas del arte o de la ciencia,
de los errores, inexactitudes o falsedades cometidas y se extiende a las consecuencias.
Los profesionales responden por dolo y la culpa, comprometen a sus autoridades, sean
privadas o públicas, también lo hacen a título personal, administrativa, civil y
penalmente y pueden ser objeto de inhabilitaciones.

5) RESPONSABILIDAD DE LOS FUNCIONARIOS PUBLICOS

La responsabilidad de la administración estatal y de sus agentes debe reconocerse en


forma integral, entendiendo por ello la administrativa, la patrimonial e incluso la penal.
Esa posibilidad de solicitar rendición de cuentas y de la responsabilidad por las
consecuencias de sus actos no implica una amenaza para los agentes, sino que va de la
mano del principio general de la responsabilidad por sus actos y por ausencias de
inmunidades. Por ello la sanción debe tener en mira la motivación, la incompetencia,
el hacer y el no hacer.

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MÓDULO 9
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MÓDULO 9

DERECHO AMBIENTAL
Unidad 9
LA OBLIGACION DE RESARCIR EL
DAÑO AMBIENTAL

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MÓDULO 9

LA OBLIGACION DE RESARCIR EL DAÑO AMBIENTAL.

1) Recomposición ambiental.
El daño ambiental generará prioritariamente la obligación de recomponer, según lo
establezca la ley. (art. 41, párr. 1, CN).

Esta sanción prevé la reparación en especie como contenido principal de la demanda


ambiental, es decir, la reposición de las cosas a su estado anterior, y por ende, la
recuperación del medio ambiente nocivamente alterado.

Fundamento jurídico.

Desde el punto de vista teórico es la sanción más perfecta, pero no es posible en al


mayoría de los casos. Por que ¿Cómo se hace para reemplazar un medio natural o una
especie animal o vegetal extinguida? Y si el daño es irremediable, o sea que no se
puede recomponer ¿Cuál será la sanción? En caso de que no sea “técnicamente
factible” la reparación en especie, el juez podrá fijar un monto indemnizatorio,
supletorio del daño efectivamente causad.

Esta indemnización sustitutiva difiere de la que tiende a reparar los daños y perjuicios
ocasionados a cada particular afectado. Por lo tanto, dada su distinta naturaleza, la
“indemnización sustitutiva” no se incorpora al patrimonio de los afectados, sino que
debe ser destinada a reparar los perjuicios colectivos y por eso deben depositarse en el
Fondo de Compensación Ambiental, destinado a la protección, preservación y
conservación de los sistemas ecológicos y el medio ambiente . Con el objetivo de
garantizar efectivamente la recomposición, la Ley General del Ambiente impone a
quien ejecute actividades eventualmente nocivas, la obligación de contratar un seguro.

2) Alcance. Sujeto obligado.

El principio “contaminador-pagador”, que significa hacer soportar al que daña el


ambiente, los costos de la contaminación, y los recaudos necesarios para corregir y
prevenir el deterioro ambiental. Es por eso que la LGA, prevé la posibilidad de integrar
un fondo de restauración ambiental , para garantizar el financiamiento de los planes
de recomposición ambiental frente a sujetos pasivos insolventes.

Sin embargo, debe impedirse que mediante su utilización los agentes contaminantes
continúen con su accionar, so pretexto de contar con la solvencia necesaria para llevar
adelante la restauración del medio ambiente dañado.

No caben dudas de que todas las consecuencias perjudiciales que sean provocadas por
el hecho dañador deben resarcirse. Con respecto al daño patrimonial o material,
entendido como el “perjuicio susceptible a apreciación pecuniaria” sea directo (sobre
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sus cosas) o indirecto (por el mal hecho a su persona), debe compensarse si se


establece un nexo causal adecuado entre éste y el hecho generador.

El caso del daño moral entendido al decir del autor Pizarro como “la minoración
subjetiva que deriva de la lesión a un interés espiritual no ilegítimo, es bastante más
complejo, compromete lo que el sujeto “es”, por lo que no se reduce sólo al dolor, sino
que abarca también el honor, la angustia, la dignidad, la tristeza, la frustración (por
lesión a proyectos…), pensamientos, es decir cualquier consecuencia negativa de
carácter espiritual. La discusión pasa por la posibilidad de que la comunidad toda (o
gran parte de ella) sea víctima de esta “modificación disvaliosa del espíritu”.

La postura mayoritaria sostiene que el daño a los intereses extrapatrimoniales lícitos


es digno de tutela, sea una persona o una colectividad la que lo sufre, y adquiere
aptitud para reclamarse judicialmente por ser injusto e inmerecido para la víctima, no
obstante para que se configure un daño moral colectivo, éste debe ser indivisible y el
uso de ese bien tiene que ser pasible de utilización por parte de todos los supuestos
damnificados (no sujeto a apropiación privada) Los damnificados son los que son
privados del uso, disfrute (como el caso de los vecinos que se ven perjudicados por la
contaminación de una playa vecina), o placer estético (un paisaje destruido) del bien
afectado ambientalmente.

3) Sanciones. Indemnización Social por el Daño Ambiental.

Como vimos anteriormente la obligación que genera el daño ambiental consiste en su


recomposición, es decir, debe restituirse el entorno afectado a su estado anterior, al
estado en el que se encontraba antes del perjuicio del hombre. Sin embargo en
muchas ocasiones y por distintos motivos (sea de técnica, imposibilidad material, etc)
se torna imposible el reparo de la situación, caso para el cual la ley establece,
aplicando los principios del derecho civil, el reemplazo de la recomposición por una
indemnización monetaria. Es notoria la dificultad que existe a la hora de determinar
ese valor ya que el ambiente no tiene un precio de mercado.

4) Fondo de Compensación Ambiental

La LGA en el art. 22 impone la obligación de la contratación de seguros ambientales,


pero atendiendo las particularidades del daño ambiental relacionadas con la
incertidumbre, su prolongación en el tiempo, del inicio del daño y de la valuación del
mismo, son problemáticas que hacen escollo a la hora de implementar su contratación
y evaluación del riesgo a cubrir.

En el mercado es inviable dar con una empresa de seguro que lleve adelante tal
aseguramiento, atendiendo la magnitud de los resarcimientos ocasionados por daños
al ambiente por lo que a nivel mundial se han creado POOLS aseguradores de riesgos
que son agrupaciones de interés económico, formada por varias aseguradoras o

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MÓDULO 9

compañías de seguros, para la suscripción conjunta de determinados riesgos. En


función del porcentaje de participación que tenga cada compañía en un POOL, será el
mismo en que asuma el riesgo de determinada operación de seguro, e indemnizara en
caso de siniestro en ese mismo porcentaje.

Existen varios tipos de POOL, como puede ser el de riesgos nucleares, o el de riesgos
medioambientales.

Por su parte el art. 34 de la LGA crea el el Fondo de Compensación Ambiental que será
administrado por la autoridad competente de cada jurisdicción y estará destinado a
garantizar la calidad ambiental, la prevención y mitigación de efectos nocivos o
peligrosos sobre el ambiente, la atención de emergencias ambientales; asimismo, a la
protección, preservación, conservación o compensación de los sistemas ecológicos y el
ambiente.

Las autoridades podrán determinar que dicho fondo contribuya a sustentar los costos
de las acciones de restauración que puedan minimizar el daño generado.

La integración, composición, administración y destino de dicho fondo serán tratados


por ley especial.

Hasta la actualidad el artículo no había sido reglamentado, pese a la necesidad de


dotarlo de operatividad para garantizar el equilibrio entre los daños generados y la
restauración de los mismos.

Recientemente el Ministerio de Ambiente y Desarrollo sustentable de la Nación


anuncio el Fondo Fiduciario de Compensación Ambiental de Administración y
Financiero, cuya creación se estableció mediante la aprobación del Presupuesto
General de la Administración Nacional 2018. Su implementación lo convertirá en una
herramienta central para garantizar la calidad ambiental, la prevención y mitigación de
efectos nocivos o peligrosos para el ambiente.

El fondo prevé una cobertura más amplia y expedita del daño ambiental y permitirá
resolver los problemas de daños por contaminación aun causados por el normal
funcionamiento de instalaciones, por contaminación crónica originada en el pasado o
en una infracción a la ley, todos ellos generalmente excluidos de las coberturas de los
seguros ambientales según dispone el artículo 22 de la citada norma.

Entre las funciones se destacan: la garantía, ya que actuará independientemente de la


existencia de un responsable o de su solvencia; la complementaria, dado que cuando
el daño excede el monto máximo fijado para la responsabilidad o el o el responsable es
insolvente; y la subrogatoria, que reparará inmediatamente el daño y luego tramita su
repetición por parte del responsable.

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MÓDULO 9

Los recursos que integrarán el fondo provendrán del Tesoro nacional; de otras fuentes
públicas y privadas y los aportes de los acuerdos que se alcancen con las compañías
aseguradoras que emitan pólizas de seguro de caución por daño ambiental de
incidencia colectiva, conforme al artículo 22 de la Ley N.° 25675.

De acuerdo con la norma, los saldos remanentes de un ejercicio vencido integrarán el


fondo del ejercicio siguiente. Cabe señalar que se lo exime de todos los impuestos,
tasas y contribuciones nacionales existentes y a crearse en el futuro, incluyendo el
Impuesto al Valor Agregado y el Impuesto sobre los Créditos y Débitos en Cuentas
Bancarias y Otras Operatorias. Es por esto que se invita a las provincias y a la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires a adherir a la eximición de los tributos aplicables en sus
jurisdicciones en iguales términos.

Todo esto facilitará el cumplimiento de la política ambiental nacional de protección,


preservación, conservación y compensación de los sistemas ecológicos y del ambiente.

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MÓDULO 10
SEMANA12
MÓDULO 10

DERECHO AMBIENTAL
UNIDAD 10 COMPETENCIA
ADMINISTRATIVA Y JUDICIAL

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MÓDULO 10

COMPETENCIA ADMINISTRATIVA y JUDICIAL.

1) Competencia local, la regla en materia ambiental.

El art. 41 de la CN trata en materia de distribución de competencias ambientales


legislativas entre la Nacion y las Provincias “... corresponde a la Nación dictar las
normas que contengan los presupuestos mínimos de protección y a las provincias las
necesarias para complementarlas, sin que aquellas alteren las jurisdicciones locales..."

Se refiere a la legislación y atribuciones de los distintos niveles de gobierno en cuanto


a la legislación ambiental. Los fenómenos ambientales se caracterizan por su
localización y movilidad, lo cual los hace divisibles de distintas maneras. El fenómeno
ambiental es en general un sujeto de la geografía y de la meteorología. Un fenómeno
de contaminación producido en un lugar cualquiera es trasladado
transfronterizamente a distintos sitios del planeta por corrientes térmicas y en ese
proceso sufre transformaciones químicas por ejemplo los CFC fabricados en el
Hemisferio Norte y el deterioro de la Capa de Ozono en la Antártida.

Dentro de cada territorio, la responsabilidad en los temas ambientales corresponde a


la jurisdicción en la que se localizan. Las responsabilidades de los gobiernos locales
son primarias. Las provincias tienen una responsabilidad absolutamente fundamental
en el manejo de los asuntos ambientales. Pero corresponde a la Nación dictar una
legislación de base con los presupuestos mínimos necesarios que aseguren por una
parte iguales condiciones de protección a todos los habitantes de la Nación en
cualquier lugar en que estos se encuentren y, por la otra que asuman la necesidad
del establecimiento de las normas vinculadas con los procesos globales de
preservación ambiental.

De tal manera que la Nación tendrá que dictar esas normas de base (piso), dejando a
cargo de los gobiernos provinciales y locales la responsabilidad en la legislación y
jurisdicción en esos niveles (techo). La lógica nos indica que las provincias conocen
fehacientemente el material sobre el cual están llamados a legislar y de ninguna
manera están obligadas a adoptar medidas por debajo de los requerimientos
provinciales.

Por su parte en materia jurisdiccional el artículo 7 de la LGA da competencia judicial al


tribunal ordinario local, siempre y cuando no sean actos de degradación o
contaminación interjurisdiccional, en este caso la competencia judicial será de un
tribunal Federal, regla también sentada en el art 32 de la LGA.

Por ello surge como principio rector en materia de competencia que tanto en el área
administrativa ( control – prevención) como en la esfera judicial la ambiental es una
materia no delegada la Nación y por ende de competencia local.
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MÓDULO 10

La excepción en esta materia es la competencia Federal y se dará en dos supuestos: 1)


por el territorio o las personas 2) cuando los efectos de la contaminación, degradación
del daño ambiental sean interjurisdiccionales.

Dentro de la regla de competencia local queda incluido el Poder de Policia Ambiental


que también es local correspondiendo en consecuencia su ejercicio a las Provincias y
Municipios según los casos.

2) El Proceso judicial ambiental. Concepto.

LGA artículos 30 a 33 preveen la vía sumarísima del Amparo como medio idóneo
procesal para hacer cesar el daño ambiental colectivo.

A partir del art 32 del LGA, establece adelmas de lo relacionado con la competencia
judicial ya visto anteriormente, que “…El acceso a la jurisdicción por cuestiones
ambientales no admitirá restricciones de ningún tipo o especie. El juez interviniente
podrá disponer todas las medidas necesarias para ordenar, conducir o probar los
hechos dañosos en el proceso, a fin de proteger efectivamente el interés general.
Asimismo, en su Sentencia, de acuerdo a las reglas de la sana crítica, el juez podrá
extender su fallo a cuestiones no sometidas expresamente su consideración por las
partes.

En cualquier estado del proceso, aun con carácter de medida precautoria, podrán
solicitarse medidas de urgencia, aun sin audiencia de la parte contraria, prestando
debida caución por los daños y perjuicios que pudieran producirse. El juez podrá,
asimismo, disponerlas, sin petición de parte.

La LGA – art. 33- equipara Los dictámenes emitidos por organismos del Estado sobre
daño ambiental, agregados al proceso, tendrán la fuerza probatoria de los informes
periciales, sin perjuicio del derecho de las partes a su impugnación.

La sentencia hará cosa juzgada y tendrá efecto erga omnes, a excepción de que la
acción sea rechazada, aunque sea parcialmente, por cuestiones probatorias.

Como primera idea pueda afirmarse que un proceso ambiental es un proceso


colectivo, pues la pretensión articulada persigue la protección de un bien colectivo
como es el ambiente. Dentro de esta pretensión pueden alojarse diversas peticiones
como las que persiguen el cese del daño ambiental, obtener información ambiental, o
para dar declaración de certeza o de inconstitucionalidad relativa a temáticas
ambientales.

Pero con ello no se agota el concepto de proceso ambiental, pues a ello debe sumarse
los procesos judiciales en los que se articule un reclamo de reparación individual por
daño causado como consecuencia del daño ambiental colectivo. Estos procesos
merecen también ser definidos como un subtipo de procesos ambientales.

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La idea básica a tener en cuenta es que la agresión medioambiental es capaz de


provocar daños supraindividuales y/o individuales, de afectación patrimonial o
extrapatrimonial surgidos de un solo fenómeno. Un ejemplo es cuando una industria
contamina el aire circundante y ello impacta en todo su entorno, dañando de rebote a
los habitantes de la zona en que ese daño ambiental tiene influencia directa. Es decir
esos habitantes padecerán un daño colectivo al ambiente junto con otros daños
individuales como ser a la salud o a la propiedad.

Las pautas para identificar un proceso ambiental pueden ser entonces 1) por una parte
cual es el daño fuente o origen de conflicto y 2) cual ha sido la pretensión articulada.
Por lo tanto será un proceso ambiental tanto si los hechos que originan el reclamo
judicial responden a un daño ambiental como si la pretensión articulada se vincula
directamente con un objeto de ese tipo, aunque sea una pretesion individual.
Verificada la presencia de cualquiera de las pautas, o ambas conjuntamente
estaremos en presencia de un proceso ambiental.

Las pretensiones judiciales en materia ambiental pueden ser “ protectorias del


ambiente común” que buscan evitar el daño colectivo o si ya se está desarrollando
tienden a evitar el agravamiento; “ las reparatorias de daños ambientales” donde si es
posible volver al estado anterior buscaran la recomposición ambiental o si ello no es
posible la indemnización y por ultimo las “indemnizatorias” de daños colectivos o
individuales.

3) Proceso individual, colectivo y mixto.

Básicamente existen dos clases de procesos ambientales el colectivo ( o propio) y el


individual ( o impropio), pero al amalgamarse como veremos en el análisis del caso
“ Mendoza” puede generarse un tercer supuesto el proceso ambiental mixto.

Cuando la pretensión quede incluida y circunscripta a la tutela del bien “ambiente” en


cualquiera de sus modalidades (evitar, hacer cesar, mitigar, recomponer) estaremos
frente a un proceso ambiental colectivo o propio.

A diferencia de ello si el objeto del reclamo judicial se ciñe a un reclamo individual de


daños (padecidos por causa de un daño al ambiente) el proceso será ambiental
individual o impropio. Aquí no cambia el tipo si son uno o varios reclamantes pueden
ser muchos actores inclusive todo un barrio o todos los habitantes de una zona
determinada si cada actor persigue una reparación individual.

La tercera categoría aparece cuando a la pretensión de protección ambiental


(colectiva) se suma en el mismo proceso el reclamo individual de daños sufridos por
cada actor como consecuencia del daño ambiental cuyo cese, mitigación o
recomposición se persigue en la misma acción.

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El daño individual no se halla escindido de la categoría de daño ambiental que lo


origina, muy por el contrario, daño ambiental colectivo y su daño individual derivado,
forman una unidad, son parte de un mismo fenómeno ( jurisprudencia CSJN caso
Almada c/ Copetero)

4) El amparo ambiental.

Legislado en el artículo 43 de la C.N. dispone que “podrán interponer esta acción


contra cualquier forma de discriminación y en lo relativo a los derechos que protegen
al ambiente, a la competencia, al usuario y al consumidor, así como a los derechos de
incidencia colectiva en general, el afectado, el defensor del pueblo y las asociaciones
que propendan a esos fines, registradas conforme a la ley, la que determinará los
requisitos y formas de su organización”. Este es el amparo ambiental constitucional

Como medida precautoria del ambiente pueden solicitarse medidas de emergencia,


aún sin audiencia de la parte contraria, y el juez podrá disponer de ellas sin ninguna
petición por alguna de las partes.
Por su parte el art.30 de la LGA refiere al amparo como medida idónea para llevar
adelanta la pretensión ambiental ampliando la legitimación activa pues reza:
“Producido el daño ambiental colectivo, tendrán legitimación para obtener la
recomposición del ambiente dañado, el afectado, el Defensor del Pueblo y las
asociaciones no gubernamentales de defensa ambiental, conforme lo prevé el artículo
43 de la Constitución Nacional, y el Estado nacional, provincial o municipal; asimismo,
quedará legitimado para la acción de recomposición o de indemnización pertinente, la
persona directamente damnificada por el hecho dañoso acaecido en su jurisdicción.

Deducida demanda de daño ambiental colectivo por alguno de los titulares señalados,
no podrán interponerla los restantes, lo que no obsta a su derecho a intervenir como
terceros.

Sin perjuicio de lo indicado precedentemente toda persona podrá solicitar, mediante


acción de amparo, la cesación de actividades generadoras de daño ambiental
colectivo.”

Este es el denominado por la doctrina amparo ambiental popular.

5) Jurisprudencia de la Corte Suprema en el caso “Mendoza c. Estado


Nacional.”

En el conocido caso “Mendoza” que se tratara seguidamente se advierte no obstante


que fue de competencia originaria de la Corte Suprema en cuanto se demandó por el

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MÓDULO 10

daño ambiental a la Cuenca del Riachuelo y por daños individuales derivados del
primero. En este caso la Corte escindió la competencia pero manteniendo la unidad de
la jurisdicción protectoria (competencia originaria de la CSJN para la defensa y
composición del bien colectivo “ambiente” ( jurisdicción protectoria) y Federal para
las pretenciones resarcitorias de cada actor ( individuales)

En el marco de este caso deben tenerse en consideración, por un lado, las actividades
de producción y comercio de bienes y servicios producto de la industria y del Puerto
(Dock Sud).Por otro lado, es necesario considerar el derecho colectivo a un medio
ambiente sano. Incluye los recursos naturales, ecosistemas y los procesos que se dan
en ellos. Sus dimensiones son el sistema hídrico-aire-suelo; residuos y ecosistemas.A
esto se le suma la calidad de vida de la población que reside en la Cuenca, a quienes se
debe garantizar el derecho a la salud y a una vivienda adecuada.
CAUSA: La causa se inició en julio de 2004, cuando un grupo de vecinos, encabezados
por Beatriz Silvia Mendoza y otras 16 personas, presentaron una demanda reclamando
la recomposición del medio ambiente y la creación de un fondo para financiar el
saneamiento de la cuenca, responsabilizando de daños y perjuicios a los siguientes
actores:
• El Estado Nacional, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos
Aires.
• Cuarenta y cuatro empresas aledañas por volcar directamente al río los residuos
peligrosos, por no construir plantas de tratamiento, por no adoptar nuevas tecnologías
y por no minimizar los riesgos de su actividad productiva.
El Estado Nacional fue demandado al producirse la situación denunciada sobre una vía
navegable e interjurisdiccional, respecto de la cual tiene facultades de regulación y
control, en los términos del art.75, incs.10 y 13 de la Constitución Nacional.
La Provincia de Buenos Aires es demandada por tener el dominio originario sobre los
recursos naturales existentes en su territorio, atento los arts. 121 y 124 de la
Constitución Nacional.
Y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es demandada en su carácter de corribereña
del Riachuelo, el que constituye, en el área de su jurisdicción, un bien de su dominio
público.
El objeto de la demanda es la indemnización por daños y perjuicios sufridos como
consecuencia de la contaminación de la Cuenca Matanza Riachuelo (a fin de reparar la
incapacidad sobreviniente, los gastos por tratamientos médicos, gastos por nueva
radicación, daño moral, daño psíquico sufrido por madres, padres y sus hijos, el daño
futuro comprensivo de los gastos que habrá que realizar para liberar a los niños de la
contaminación que portan en su organismo, y la pérdida del valor locativo de los
inmuebles que habitan); y el cese de la contaminación y recomposición del daño
ambiental colectivo (art. 41 de la Constitución Nacional y art. 30 de la Ley 25.675- Ley
General del Ambiente).
La Cuenca Matanza-Riachuelo cubre un área de más de 2.200 km2 en la que habitan
unos 5 millones de habitantes y constituye una región con múltiples problemas de
contaminación. A menos de 4 km de la Plaza de Mayo, se encuentra el barrio que se
conoce como Villa Inflamable. El mismo se encuentra ubicado en las inmediaciones del

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Polo Petroquímico, históricamente contaminante, y emplazado parcialmente sobre


terrenos resultantes del relleno de en una zona de ciénagas (contaminadas).
En ese barrio tuvo su origen la causa "Mendoza" –en la que la CSJN ordenó el
saneamiento del riachuelo- y es señalado por ACUMAR como uno de los territorios
más críticos. Por todo ello, Villa Inflamable está incluida en la primera fase del proceso
de Relocalizaciones que debe llevarse a cabo para proteger los derechos de los vecinos
afectados.
La Sra. Beatriz Mendoza se desempeñaba profesionalmente en la Unidad Sanitaria
“San Martín de Porres”, ubicada dentro del Polo Petroquímico de Dock Sud, donde se
realizaron estudios que demostraron la contaminación de los habitantes con plomo,
benceno y tolueno, entre otros agentes químicos utilizados en las explotaciones
petroquímicas de la zona. La contaminación que afecta Villa Inflamable es estructural y
se agrava por otros factores:
 Se encuentra emplazada junto al CEAMSE
 Carece de infraestructura de servicios de agua potable y redes cloacales.
 Está ubicada sobre el relleno de una zona de ciénagas (contaminadas por décadas).
Asimismo, no debe perderse de vista que la contaminación ambiental impacta de
manera inequitativa sobre los sectores más vulnerables de la población.
En efecto “la precariedad habitacional y el hacinamiento extremo, sumados a la
inexistencia de abastecimiento de agua por red, cloacas y regularidad en la recolección
de la basura, incrementan aún más la exposición al riesgo de la población que vive
sobre el curso de agua contaminada”.
El 20 de junio de 2006, la Corte Suprema de Justicia de la Nación intimó a los
demandados a que presenten un plan de saneamiento de la cuenca, y a las empresas a
que informen sobre los recaudos que se toman para detener y revertir la
contaminación de la zona.
La Corte dividió en varios expedientes el reclamo de los vecinos, uno de ellos fue la
indemnización por los daños individuales sufridos por cada uno, para reparar los
gastos por tratamientos médicos, daño moral y psíquico y la nueva radicación de las
familias.
La Corte se declaró competente para estudiar el daño colectivo, es decir, la parte del
reclamo que solicita que se recomponga el medio ambiente y se realicen obras de
saneamiento. "Tiene una prioridad absoluta la prevención del daño futuro, ya que se
trata de actos que seguirán produciendo contaminación. En segundo lugar, debe
perseguirse la recomposición de la polución ambiental y, finalmente, para el supuesto
de daños irreversibles, el resarcimiento", dice el Tribunal.
En septiembre de 2006 se realizó la primera audiencia pública ante la Corte, en la que
el Gobierno Nacional y los gobiernos de la Provincia de Buenos Aires y de la Ciudad
Autónoma de Buenos Aires presentaron un Plan de Saneamiento del Riachuelo y la
creación de un Comité de Cuenca Interjurisdiccional. En el mismo se contempla la
relocalización de la población de Villa Inflamable que fue identificada como una de los
barrios que se halla en situación más crítica
En febrero de 2007 se llevó a cabo la segunda audiencia pública, en la que se
presentaron los avances logrados desde la presentación del Plan de Saneamiento.

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El 08 de julio de 2008 la Corte dictó un fallo histórico en la causa "MENDOZA BEATRIZ


SILVIA Y OTROS C/ESTADO NACIONAL Y OTROS S/DAÑOS Y PERJUICIOS (Daños
derivados de la contaminación ambiental del Río Matanza-Riachuelo)", donde se
determinó quiénes son los responsables de llevar adelante las acciones y las obras de
saneamiento, el plazo en que deben ser ejecutadas, dejando abierta la posibilidad de
imponer multas para el caso de incumplimiento.
Por otra parte, el Máximo Tribunal encomendó al Defensor del Pueblo de la Nación y a
las ONG's la conformación de un Cuerpo Colegiado para el control del Plan de
Saneamiento. El 20 de septiembre de 2010 se firmó el acuerdo general entre el Estado
Nacional, la Provincia de Buenos Aires, el Municipio de Avellaneda y la ACUMAR para
el cumplimiento del Plan de Urbanización de Villas y Asentamientos Precarios en
Riesgo Ambiental de la Cuenca Matanza Riachuelo. Mediante este convenio se
establecieron las etapas de gestión a desarrollar para la relocalización de familias, y las
obligaciones y facultades de cada uno de las partes signatarias. Entre ellas, la búsqueda
de terrenos idóneos, la formulación de un proyecto integral, el estudio de factibilidad
social y ambiental, y la participación de los afectados.

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MÓDULO 11

DERECHO AMBIENTAL

UNIDAD 11 DERECHO A LA
INFORMACION Y EDUCACION
AMBIENTAL

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DERECHO A LA INFORMACION y EDUCACION AMBIENTAL.

1) Regímenes informativos.
La educación e información ambiental son herramientas que contribuyen a la
participación y la formación ciudadana, y son claves para ejercer cualquier política
ambiental. Tal es así que están contempladas en la Constitución de la Nación
Argentina, en las Constituciones Provinciales, en la Ley General del Ambiente y en la
Ley de Educación Nacional.

El art. 41 de la CN como establece la obligación por parte del Estado de proveer la


información y promover la educación ambiental : “… Las autoridades proveerán a la
protección de éste derecho, a la utilización racional de los recursos naturales, a la
preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad biológica, y a la
información y educación ambientales. Corresponde a la Nación dictar las normas que
contengan los presupuestos mínimos de protección, y a las provincias, las necesarias
para complementarlas, sin que aquéllas alteren las jurisdicciones locales. …”

Por su parte la Nº 20.206 - Ley De Educación Nacional en su art. 89 establece que : “ El


Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología, en acuerdo con el Consejo Federal de
Educación, dispondrá las medidas necesarias para proveer la educación ambiental en
todos los niveles y modalidades del Sistema Educativo Nacional, con la finalidad de
promover valores, comportamientos y actitudes que sean acordes con un ambiente
equilibrado y la protección de la diversidad biológica; que propendan a la preservación
de los recursos naturales y a su utilización sostenible y que mejoren la calidad de vida
de la población. A tal efecto se definirán en dicho ámbito institucional, utilizando el
mecanismo de coordinación que establece el artículo 15 de la Ley N° 25.675, las
políticas y estrategias destinadas a incluir la educación ambiental en los contenidos
curriculares comunes y núcleos de aprendizaje prioritario, así como a capacitar a los/as
docentes en esta temática.

Expresamente también la LGA en el art. 2° manda que “La política ambiental nacional
deberá cumplir los siguientes objetivos: h) Promover cambios en los valores y
conductas sociales que posibiliten el desarrollo sustentable, a través de una educación
ambiental, tanto en el sistema formal como en el no formal. Mediante el art. 8º
define que “Los instrumentos de la política y la gestión ambiental serán los siguientes:
1. El ordenamiento ambiental del territorio 2. La evaluación de impacto ambiental. 3.
El sistema de control sobre el desarrollo de las actividades antrópicas. 4. La educación
ambiental. 5. El sistema de diagnóstico e información ambiental. 6. El régimen
económico de promoción del desarrollo sustentable.

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El art. 14º trata la temática en forma específica estableciendo que “ La educación


ambiental constituye el instrumento básico para generar en los ciudadanos, valores,
comportamientos y actitudes que sean acordes con un ambiente equilibrado,
propendan a la preservación de los recursos naturales y su utilización sostenible, y
mejoren la calidad de vida de la población”. Y el art. 15 “La educación ambiental
constituirá un proceso continuo y permanente, sometido a constante actualización
que, como resultado de la orientación y articulación de las diversas disciplinas y
experiencias educativas, deberá facilitar la percepción integral del ambiente y el
desarrollo de una conciencia ambiental. Las autoridades competentes deberán
coordinar con los consejos federales de Medio Ambiente (COFEMA) y de Cultura y
Educación, la implementación de planes y programas en los sistemas de educación,
formal y no formal. Las jurisdicciones, en función de los contenidos básicos
determinados, instrumentarán los respectivos programas o currículos a través de las
normas pertinentes.

En cuanto a la información ambiental propiamente dicha se sanciono en 2003 la ley


25.831 estableciendo el Régimen de Información Publica Ambiental cuyos alcances y
directrices se remarcaran seguidamente.

2) Educación Ambiental.

La educación ambiental argentina apunta a generar conciencia y apela al cambio de


actitud social, pero casi exclusivamente a través del cambio individual, con poca
distinción de actores y racionalidades, sin considerar especialmente los diferentes
matices de la sociedad. Esta situación está presente en las experiencias desarrolladas
en las provincias a través de acciones escolares que incluyen eventos especiales,
acciones conjuntas con organizaciones de la sociedad civil, festejo de efemérides,
entre otras. Si bien estas acciones arrojaron buenos resultados, se realizan en forma
aislada, con poca interacción y retroalimentación entre ellas.

El art 41 de la CN al expresar el derecho a la educación ambiental se refiere tanto a la


formal, en todos los niveles educativos, como la informal, es decir que pueda llegar por
todos los medios y a toda la población sin ninguna clase de discriminaciones. Las
sociedades conocedoras de sus derechos y respetuosas de sus obligaciones son las que
manifiestan comportamientos aceptables y ecológicamente positivos.

3) Acceso a la información pública ambiental

La ley 25831 sancionada en noviembre del 2003 con el objeto de establecer los
presupuestos mínimos de protección ambiental para garantizar el derecho de acceso a
la información ambiental que se encontrare en poder del Estado, tanto en el ámbito
nacional como provincial, municipal y de la Ciudad de Buenos Aires, como así también
de entes autárquicos y empresas prestadoras de servicios públicos, sean públicas,
privadas o mixtas.

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La citada ley define en su artículo 2° que se entiende por información ambiental: “


toda aquella información en cualquier forma de expresión o soporte relacionada con el
ambiente, los recursos naturales o culturales y el desarrollo sustentable. En particular:
a) El estado del ambiente o alguno de sus componentes naturales o culturales,
incluidas sus interacciones recíprocas, así como las actividades y obras que los afecten
o puedan afectarlos significativamente; b) Las políticas, planes, programas y acciones
referidas a la gestión del ambiente.

El acceso a la información ambiental será libre y gratuito para toda persona física o
jurídica, a excepción de aquellos gastos vinculados con los recursos utilizados para la
entrega de la información solicitada.

Para acceder a la información ambiental no será necesario acreditar razones ni interés


determinado.

Los sujetos obligados a proveer la información ambiental son las autoridades


competentes de los organismos públicos, y los titulares de las empresas prestadoras
de servicios públicos, sean públicas, privadas o mixtas, a fin de facilitar la información
ambiental requerida en las condiciones establecidas por la ley y su reglamentación.

La ley prevé un procedimiento que inicia con un pedido formal ante las Las
autoridades quienes deben por ley concentrar en el ámbito del Consejo Federal de
Medio Ambiente (COFEMA) los criterios para establecer los procedimientos de acceso
a la información ambiental en cada jurisdicción.

La autoridad ambiental nacional, a través del área competente, cooperará para facilitar
el acceso a la información ambiental, promoviendo la difusión del material informativo
que se genere en las distintas jurisdicciones.

No obstante los beneficios de los presupuestos de la ley en estudio, la misma aún no


ha sido reglamentada

Las denuncias y conflictos ambientales deben ser atendidos en forma pronta y eficaz.
No resultan atendibles excusas de las instituciones administrativas para justificar
omisión o tardanza injustificada (v.g. de 3 meses), con base en falta de estudios
técnicos, poco personal y falta de presupuesto). “Toda inversión en defensa de
nuestros recursos naturales renovables es la mejor garantía para que nuestras futuras
generaciones gocen de una buena alimentación, fuentes de riqueza y de trabajo, y
ante todo no olvidar que el que atente contra el equilibrio ecológico de la naturaleza
será responsable de la escasez de alimentos de su pueblo”.

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4) DERECHO A UN AMBIENTE SANO COMO DERECHO HUMANO Y COMO


DERECHO FUNDAMENTAL

Los derechos humanos son los inalienables e irrenunciables. “Son los inherentes al ser
humano… definen las condiciones mínimas necesarias para que el individuo pueda
desarrollar y desplegar plenamente su personalidad, en armonía con el resto de la
sociedad”. Cuando los derechos humanos se plasman en las Constituciones Políticas se
reconocen como derechos fundamentales. Estos se tutelan con rango de inviolables y
para su ejercicio se establecen garantías y protecciones frente al poder estatal. El
ambiente abarca una serie de significados y contenidos, conectados estrechamente
con valores y principios reconocidos como fundamentales por los distintos
ordenamientos jurídicos. Por ello se analizará el derecho a un ambiente sano desde la
perspectiva de los derechos humanos y fundamentales, junto a otros derechos
relacionados directamente. A partir de la década de los 80 se reconocen
doctrinariamente tres generaciones de derechos humanos (Mosset, 1999, p. 332)
Primera generación Segunda generación Tercera generación Corresponde a los
derechos individuales (civiles y políticos).

Son los consolidados a fines del siglo XVIII y principios del XIX, derivados de las
revoluciones americana de 1976 y francesa de 1789. Resaltan la libertad individual
frente al poder soberano. Se encuentran plasmados en la Declaración Universal de los
Derechos del Hombre de la ONU, del 10 de diciembre de 1948 y los Pactos
Internacionales de 1966. Entre ellos: igualdad, libertad, vida, etc. Se refiere a los
derechos económicos, sociales y culturales. Se plasmaron en las Constituciones
mexicana (1917) y de Weimar (1919). Se enfocan en la regulación de las relaciones
individuo-Estado y en su expresión de igualdad. Por ejemplo: educación, trabajo, salud.
Comprende los derechos de más reciente aparición y que por aún están en evolución.
Se asientan en la solidaridad humana y resaltan los bienes o derechos de la
personalidad. Ello se logra únicamente cuando existe un mínimo de seguridad y
estabilidad frente al ejercicio del poder (estatal). Entre ellos: derechos de las personas
consumidoras, derecho a la paz, al desarrollo, a la calidad de vida, al patrimonio común
de la humanidad y a un ambiente sano. Un sector de la doctrina apoya la existencia de
derechos de cuarta generación, pero su contenido no es aún muy claro. Se refieren
principalmente a los derechos relacionados con el uso, el acceso y la protección
respecto de la tecnología moderna y su incidencia en la dinámica social. Incluyen entre
otros: protección contra la manipulación genética o bioética, libre uso y acceso a la
información y el conocimiento (acceso a medios globales de comunicación, como
internet). Es importante resaltar también que el PNUD ha impulsado en los últimos
años el concepto de seguridad humana desde tres enfoques vinculados entre sí (PNUD,
2011, p.22), que implican integrar la visión de seguridad, desarrollo humano y
derechos humanos: La “esencia vital de todas las vidas humanas” es un conjunto de
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derechos humanos fundamentales que pueden ser clasificados en tres grupos: los
referidos a la supervivencia, a los medios de vida y a la dignidad. A cada uno de estos
conjuntos corresponde una serie de derechos políticos, económicos, sociales y
culturales, contemplados en los diferentes instrumentos de derecho internacional. El
informe sobre seguridad humana del Secretario de las Naciones Unidas señala que “la
seguridad humana pone de relieve la universalidad y la primacía de un conjunto de
libertades que son fundamentales para la vida humana y, como tal, no hace distinción
alguna entre los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales por lo que
hace frente a las amenazas a la seguridad de manera multidimensional y amplia (…). La
seguridad humana se basa en un entendimiento fundamental de que los gobiernos
mantienen la función primordial de asegurar la supervivencia, los medios de vida y la
dignidad de sus ciudadanos” (PNUD, 2011, p.18). “(…) ningún país puede tener
desarrollo sin seguridad ni seguridad sin desarrollo, y no tendrá seguridad ni desarrollo
si no respetan los derechos humanos. Esa relación triangular aumenta el
reconocimiento de que la pobreza, los conflictos y la insatisfacción de la sociedad
pueden fomentarse entre sí en un círculo vicioso. En consecuencia, ya no basta el
poderío militar para salvaguardar la seguridad nacional. Para hacer frente a las
amenazas a la seguridad también se precisan sistemas políticos, “El deterioro de los
sistemas naturales que dimana del consumo excesivo y del abuso de los recursos
naturales y la falta de un orden económico adecuado entre los pueblos y los Estados,
socavan las estructuras económicas, sociales y políticas de la civilización”. Carta
Mundial de la Naturaleza sociales, ambientales, económicos, militares y culturales
sólidos que juntos disminuyan las probabilidades de conflictos, ayuden a superar los
obstáculos que se oponen al desarrollo y promuevan las libertades humanas para
todos” (PNUD, 2011, p.21).

5) ACCESO A LA JUSTICIA EN MATERIA DE MEDIO AMBIENTE

Declaración de Buenos Aires, 2012 Cumbre judicial Iberoamericana grupo justicia


medioambiental • “Es importante que todos los jueces, aunque no juzguen
directamente acciones ambientales, tengan conocimientos de educación ambiental y
dispongan de formación apropiada para desempeñar el cargo conforme a los principios
de sostenibilidad y a una utilización racional de los recursos materiales a su alcance. •
Es importante que los jueces con competencia específica para juzgar acciones
ambientales disfruten de la oportunidad de desarrollar la creatividad y la sensibilidad
necesarias para dirigir y juzgar dichas acciones, recibiendo a tal efecto una formación
multidisciplinar y actualizándose constantemente en áreas relevantes para juzgar tales
acciones ambientales, entre las que se incluyan conocimientos no jurídicos (sociología,
economía, ecología, antropología, filosofía). • Es importante que los órganos
jurisdiccionales utilicen medidas de racionalización y agilización de la prestación

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jurisdiccional en materia de medio ambiente, incluyendo, entre otras: (a) una


distribución de competencias adecuada o una especialización en materia de acciones
relativas al medio ambiente; (b) una oferta de cursos para la formación y actualización
de los jueces en materia de medio ambiente y áreas afines; (c) el establecimiento de
un cuerpo de peritos especializados y de auxiliares cualificados que actúen en
cuestiones relacionadas con el medio ambiente; (d) una educación ambiental
constante de los jueces y funcionarios de justicia, que los sensibilice sobre la relevancia
de la protección ambiental y el importante papel que desempeña el juez; (e) el
fomento de la conciliación y otras formas alternativas para la resolución de conflictos
en materia de medio ambiente; (f) la creación de bancos de buenas prácticas y el
intercambio de experiencias en materia de jurisdicción y acciones ambientales. • Es
importante que cada país, según sus particularidades y su sistema procesal, garantice a
los jueces mecanismos procesales ágiles y adecuados en materia de medio ambiente
para, por lo menos: (a) asegurar un amplio acceso a la justicia en materia de medio
ambiente; (b) proteger también derechos o intereses de carácter transindividual,
general y colectivo; (c) defender, prevenir y proteger a la sociedad frente a riesgos
ambientales, incluyendo una tutela cautelar eficiente y flexible; (d) en la medida de lo
posible y dentro de lo razonable, evitar que se produzcan o agraven los daños
ambientales; (e) en los casos en que tales daños no puedan evitarse, asegurar una
compensación integral por los perjuicios causados de forma directa o indirecta,
preferentemente recuperando los ambientes y ecosistemas afectados; (f) llegado el
caso, asegurar una actuación del juez rápida, eficiente y que rebase los límites locales
de su jurisdicción. • Es importante que los jueces disfruten de la posibilidad de
anticipar y garantizar la eficacia de sus decisiones cuando exista una situación de
emergencia justificada o el riesgo de que se produzcan daños ambientales graves,
irreparables o de difícil resolución. • Es importante que, en los casos en que no haya
sido posible impedir o evitar los daños causados, exista un sistema apropiado de
responsabilidad civil en materia de medio ambiente, capaz de asegurar una
compensación integral por los daños causados y una restitución completa a todas las
partes interesadas de los perjuicios sufridos. • Es importante que, en los casos de una
conciliación judicial o extrajudicial en materia de medio ambiente, existan mecanismos
que: (a) protejan los intereses ambientales de carácter general y colectivo en cuestión;
(b) preserven la indisponibilidad del bien jurídico colectivo; y (c) permitan que el juez
controle los términos del acuerdo para no contradecir el Derecho vigente ni el interés
público. • Es importante que el juez local cuente con los mecanismos que le permitan,
cuando ello sea necesario, comunicar sus actos y hacer cumplir sus decisiones más allá
de los límites territoriales de su competencia, con rapidez y eficiencia, dado que los
problemas ambientales no conocen fronteras políticas ni respetan competencias
territoriales. En función de lo enunciado y teniendo en cuenta que: Las cuestiones
ambientales son relevantes y su discusión es imprescindible en el ámbito social,
gubernamental y no gubernamental, puesto que: (a) son fundamentales para las

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generaciones presentes y futuras; (b) interesan a la sociedad y a la ciudadanía, que,


cada vez más, exigen una actuación creativa y soluciones eficientes en la gestión
administrativa y en la prestación jurisdiccional en materia ambiental por parte de
jueces y tribunales; (c) entrañan cuestiones complejas y a menudo polémicas, que
exigen una sensibilidad y un esfuerzo creativo por parte de los jueces con miras a
alcanzar la mejor solución posible, aplicar la legislación ambiental y lograr una justicia
ambiental; (d) son seguidas por la ciudadanía y observadas con interés por la opinión
pública, y contribuyen, cuando son gestionadas adecuadamente, a aumentar la
confianza y la credibilidad de los ciudadanos y ciudadanas con relación a los servicios
jurisdiccionales y a los órganos jurisdiccionales.

Se finaliza esta primera parte con un tema trascendental: ética y ambiente. Sus
alcances se analizan con el fin de lograr una reflexión sobre el rol que debe
desempeñar el ser humano en sus relaciones sociales y ecológicas, especialmente si es
una persona funcionaria pública.

6) ETICA Y AMBIENTE

En apartes anteriores se ha expuesto cómo ha evolucionado la normativa ambiental


en sede mundial y nacional. Sin embargo, pese a ser numerosa la legislación e imponer
sanciones y prohibiciones, no es efectiva, o al menos, no para lograr los fines reales de
tutela ambiental en corto tiempo. Esto por cuanto la coercitividad de las regulaciones
jurídicas es solo un instrumento (de orden y control). Pero no necesariamente el más
importante ni efectivo para lograr que el ser humano cambie su actitud respecto al
ambiente. Esto por ser el comportamiento ético una cuestión voluntaria, basada en
convicciones y valores. Por ello se analiza brevemente la relación que existe entre la
ética y el ambiente. La actitud del ser humano hacia el ambiente ha configurado el
mundo moderno. Su conducta está relacionada directamente con el sistema de valores
de la sociedad en la que se desenvuelve. Pero históricamente los valores individuales y
sociales no siempre han contemplado intereses por preservar un ambiente de calidad.
La ética, en general, estudia la moral y la acción humana, para determinar qué es lo
bueno desde ese punto de vista, es decir, estudia el comportamiento moral. Su origen
se remonta a la filosofía moral de la Grecia antigua clásica, pero su desarrollo histórico
ha sido diverso. “A la ética sólo le interesan los actos humanos, es decir los actos libres,
morales, voluntarios e imputables, No le interesan ni consideran los actos meramente
naturales o fisiológicos (como la digestión), los físicamente forzados o coaccionados
totalmente, los no- imputables (los que realizan los enfermos mentales graves, los
niños pequeños, etc.). Todos estos actos no son morales ni inmorales, sino
literalmente amorales, es decir, al margen de la moralidad. El acto moral supone, pues
el acto humano o el acto voluntario que implica proceder desde la interioridad y con
conocimiento del fin al que se ordena la acción que se realiza” (Marlasca, 2008). En su
relación con el ambiente, lo ético implica entonces reflexionar sobre cómo debe ser la

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MÓDULO 11

conducta o actitud del ser humano hacia la naturaleza, pues ante las insuficientes de la
ciencia jurídica, se debe entonces apelar a la interioridad del ser humano, para que sus
acciones sean racionales, equitativas y responsables. Además, la degradación
ambiental no debe verse como un problema a solucionar con respuestas científicas-
técnicas o como algo externo al ser humano, sino como un problema de conciencia,
actitudes y conducta

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MODULO 12

DERECHO AMBIENTAL
UNIDAD 12
DERECHO AL DESARROLLO
SOSTENIBLE

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DERECHO AL DESARROLLO SOSTENIBLE/ SUSTENTABLE.

1) Concepto.

Desarrollo sostenible y sustentable:

Desarrollo sostenible: Se caracteriza por su actitud para perdurar en el tiempo.

Desarrollo sustentable: Es aquel que está dotado de elementos que determinan que
no se altere su ser o estado (proceso sistemático que se renueva por sí mismo y no
corre peligro de adaptarse).

La idea enunciada por la Comisión de Brundtland de Naciones Unidas donde se


estableció que es el desarrollo que satisface las necesidades de la generación presente
sin comprometer las posibilidades de las generaciones futuras para satisfacer las suyas.

En sentido material seria la maximización de los recursos a través de las generaciones


es decir cada generación tiene que proveer a la siguiente un cumulo de oportunidades
mayor de la que ha recibido de la anterior, incluyendo el disfrute ambiental

Alcances.

La LGA establece en su primer artículo "presupuestos mínimos para el logro de una


gestión sustentable y adecuada del ambiente, la preservación y protección de
la diversidad biológica y la implementación del desarrollo sustentable", siendo
aplicado este criterio -según el artículo 6- en todo el territorio nacional para asegurar
la protección ambiental debiendo prever "las condiciones necesarias para garantizar la
dinámica de los sistemas ecológicos, mantener su capacidad de carga y, en general,
asegurar la preservación ambiental y el desarrollo sustentable".

El principio de equidad intergeneracional y de sustentabilidad expresados en el art 4


de la LGA estableces que el desarrollo económico y social y el aprovechamiento de los
recursos naturales deberán realizarse a través de una gestión apropiada del ambiente,
de manera tal, que no comprometa las posibilidades de las generaciones presentes y
futuras.

Código Civily Comercial de la Nacion también recepciona estos principios


fundamentales al legislar De los bienes con relación a los derechos de incidencia
colectiva, el artículo 240, cuyo título es: Límites al ejercicio de los derechos individuales
sobres los bienes, prevé que: “El ejercicio de los derechos individuales sobre los bienes
mencionados en las Secciones 1ª y 2ª debe ser compatible con los derechos de

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incidencia colectiva. Debe conformarse a las normas de derecho administrativo


nacional y local dictadas en el interés público y no debe afectar el funcionamiento ni la
sustentabilidad de los ecosistemas de las floras, la fauna, la biodiversidad, el agua, los
valores culturales, el paisaje, entre otros, según los criterios previstos en la ley
especial”. A su vez, como lo hemos visto el art. 14 CCyC dispone que se reconozcan
derechos individuales y de incidencia colectiva, y que la ley no ampare el ejercicio
abusivo de los derechos individuales cuando pueda afectar al ambiente y a los
derechos de incidencia colectiva en general.

2) Dimensiones del desarrollo sostenible: Dimensión social, económica y


ambiental. Generaciones futuras y desarrollo sostenible. Externalidades.
Industria, Comercio y Ambiente.

Por desarrollo sostenible se entiende - de acuerdo con una definición que se ha hecho
universal e incluso ha sido consagrada en textos constitucionales en nuestra región -,
un modelo de crecimiento “que satisface las necesidades de la presente generación sin
comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias
necesidades” La Constitución Argentina Reformada en 1994, en el artículo 41, adoptó
la fórmula antes referida, en cuanto estatuye el derecho a un ambiente sano,
equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas
satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las generaciones futuras.
Y tienen el deber de preservarlo. Desarrollo sostenible y calidad de vida

Desarrollo sostenible, desarrollo sustentable, sostenido, duradero, parecen ser


expresiones que de manera casi homogénea, tratan de contener una nueva modalidad
de consumo y producción. Así, en doctrina se llega a hablar de la existencia de un
nuevo paradigma la sustentabilidad, concepto al que se le asigna, al momento de
definirlo, varios aspectos, modalidades u ópticas a tener en cuenta.

Antonio Herman benjamín señala, con agudeza, que el macroobjetivo del derecho
ambiental es la sustentabilidad, o en términos político- jurídicos, el establecimiento de
un Estado Socioambiental del Derecho.

El Principio 3 de Declaración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio


Ambiente y Desarrollo de Río de Janeiro de 1992, enuncia: “El derecho al desarrollo
debe ejercerse en forma tal que responda equitativamente a las necesidades de
desarrollo y ambientales de las generaciones presentes y futuras”. Y el Principio 4,
predica que: “A fin de alcanzar el desarrollo sustentable, la protección del medio
ambiente deberá constituir parte integrante del proceso de desarrollo y no podrá
considerarse en forma aislada”. Por ello el Principio 5 dice que “Todos los Estados y
todas las personas deberán cooperar en la tarea esencial de erradicar la pobreza como
requisito indispensable del desarrollo sustentable, a fin de reducir las disparidades en
los niveles de vida y responder mejor a las necesidades de la mayoría de los pueblos
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del mundo”. Por último, el Informe de la Cumbre Mundial sobre el Desarrollo


Sostenible, de la Asamblea General de las Naciones Unidas, celebrada del 26 de agosto
al 4 de septiembre de 1992, aprueba en Anexo la Declaración de Johannesburgo sobre
el Desarrollo Sostenible, y afirma la idea que el desarrollo económico, desarrollo social
y la protección ambiental, son pilares interdependientes y sinérgicos del desarrollo
sostenible. En ese sentido dice que “convenimos en que la protección del medio
ambiente, el desarrollo social y el desarrollo económico eran fundamentales para
lograr el desarrollo sostenible basado en los principios de rio”. Se habla también, “de la
integración de los tres componentes del desarrollo sostenible – el crecimiento
económico, el desarrollo social y la protección del medio ambiente- pilares
interdependientes que se refuerzan mutuamente”. El desarrollo sostenible no
representa tan sólo, el punto de unión en razonable equilibrio de desarrollo
económico, crecimiento económico o actividad productiva y la preservación del medio
ambiente, o la tutela de los recursos naturales. La tercera dimensión que hace la
sustentabilidad, es la “dimensión social”, que está ligada con la equidad
intrageneracional e intergeneracional, la defensa de las generaciones futuras, el acceso
a la información pública, el acceso a la justicia ambiental, y la necesaria participación
ciudadana en el proceso de elaboración de las decisiones públicas sobre medio
ambiente (que hacen a procesos democráticos), la mejora de la calidad de vida de la
población y por último, fundamentalmente, la superación de los problemas de
pobreza. El texto de “El Futuro que queremos”, de la Conferencia de Naciones Unidas
sobre el Desarrollo Sostenible, “Río + 20”, del 2012. En “Nuestra Visión Común”, los
representantes de alto nivel, reunidos en Río de Janeiro, entre el 20 y el 22 de junio de
2012, con la plena participación de la sociedad civil, renovaron el compromiso en pro
del desarrollo sostenible. Declararon que la “erradicación de la pobreza es el mayor
problema que afronta el Mundo en la actualidad, a lo que suma como requisitos, la
modificación de modalidades insostenibles, la promoción de modalidades sostenibles
de producción y consumo, la protección y ordenación de los recursos naturales del
desarrollo económico y social, condiciones indispensables del desarrollo sostenible”.
Más adelante se expresa la preocupación profunda por el hecho de que una de cada
cinco personas de este planeta, es decir más de 1000 millones de personas, sigan
viviendo en la extrema pobreza y que una de cada siete, esté malnutrida. En el párrafo
106 de dicho documento de cierre de Río + 20, se reconoce que el crecimiento
económico sostenido, inclusivo y equitativo de los países en desarrollo es un requisito
imprescindible para erradicar la pobreza y el hambre y alcanzar los Objetivos de
Desarrollo del Milenio. También, reafirmaron que es necesario lograr el desarrollo
sostenible promoviendo un crecimiento sostenido, inclusivo y equitativo. Y
reconocieron que “es necesario incorporar aún más el desarrollo sostenible”.
“Recalcamos que el desarrollo sostenible debe ser un proceso inclusivo y centrado en
las personas, que beneficie y de participación a todos, incluidos los jóvenes y los
niños”, se enfatizó.

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3) Calidad de vida Identificación del bien jurídico tutelado en el derecho


ambiental.

Lorenzetti dice que “el concepto de ambiente ha evolucionado y todavía presenta un


alto grado de confusión. Para una tendencia restrictiva se incluyen sólo los recursos
naturales, tales como agua, suelo, flora, fauna y otros. Un poco más amplia es la
inclusión de los bienes culturales, como el patrimonio histórico. Otra versión más
extensa abarca problemas de política social, como la pobreza o la vivienda y la calidad
de vida en general. Finalmente otros concluyen en el concepto de calidad de vida,
como comprensivo del conjunto de cosas y circunstancias que rodean y condicionan la
vida del hombre. Es evidente que coexisten conceptos, principios, valores, que deben
diferenciarse. Una definición podría incluir un listado de elementos que integran el
concepto, lo cual es bueno pero es insuficiente. En esta categoría se encuentran las
definiciones materiales que consisten en listado: el ambiente es el agua, el suelo, el
aire, la fauna, la flora. El listado de elementos materiales debería ser ampliado por
otros inmateriales como el paisaje o el patrimonio histórico”.

Los litigios en materia ambiental han tenido un crecimiento exponencial en todo


sentido, presentando numerosos desafíos. En todos los países del Planeta hay
conflictos referidos al agua, su distribución, la deforestación de los bosques, la
extinción de las especies o la destrucción del paisaje. En muchos de ellos se discuten
aspectos de gran envergadura que hacen al desarrollo de un país y su sustentabilidad,
como ocurre con la minería, o la expansión de la frontera agraria, o la utilización de
agroquímicos. Este tipo de pleitos es absolutamente novedoso respecto de lo
existente, porque el régimen de la prueba es flexible, las facultades judiciales son
importantes y el tipo de sentencias presenta la necesidad de desarrollar instrumentos
novedosos. En muchos casos se involucran cuestiones constitucionales, como la
división de poderes y en qué medida los jueces pueden controlar o guiar a la
administración. Todos los fueros están involucrados, ya que el conflicto ambiental se
puede presentar como una causa penal, administrativa, civil, o típicamente ambiental,
y siempre hay aspectos procesales novedosos.

4) DERECHO A UN AMBIENTE SANO COMO DERECHO HUMANO Y COMO


DERECHO FUNDAMENTAL

Los derechos humanos son los inalienables e irrenunciables. “Son los inherentes al ser
humano… definen las condiciones mínimas necesarias para que el individuo pueda
desarrollar y desplegar plenamente su personalidad, en armonía con el resto de la
sociedad”. Cuando los derechos humanos se plasman en las Constituciones Políticas se
reconocen como derechos fundamentales. Estos se tutelan con rango de inviolables y
para su ejercicio se establecen garantías y protecciones frente al poder estatal. El
ambiente abarca una serie de significados y contenidos, conectados estrechamente
con valores y principios reconocidos como fundamentales por los distintos

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ordenamientos jurídicos. Por ello se analizará el derecho a un ambiente sano desde la


perspectiva de los derechos humanos y fundamentales, junto a otros derechos
relacionados directamente. A partir de la década de los 80 se reconocen
doctrinariamente tres generaciones de derechos humanos (Mosset, 1999, p. 332)
Primera generación Segunda generación Tercera generación Corresponde a los
derechos individuales (civiles y políticos).

Son los consolidados a fines del siglo XVIII y principios del XIX, derivados de las
revoluciones americana de 1976 y francesa de 1789. Resaltan la libertad individual
frente al poder soberano. Se encuentran plasmados en la Declaración Universal de los
Derechos del Hombre de la ONU, del 10 de diciembre de 1948 y los Pactos
Internacionales de 1966. Entre ellos: igualdad, libertad, vida, etc. Se refiere a los
derechos económicos, sociales y culturales. Se plasmaron en las Constituciones
mexicana (1917) y de Weimar (1919). Se enfocan en la regulación de las relaciones
individuo-Estado y en su expresión de igualdad. Por ejemplo: educación, trabajo, salud.
Comprende los derechos de más reciente aparición y que por aún están en evolución.
Se asientan en la solidaridad humana y resaltan los bienes o derechos de la
personalidad. Ello se logra únicamente cuando existe un mínimo de seguridad y
estabilidad frente al ejercicio del poder (estatal). Entre ellos: derechos de las personas
consumidoras, derecho a la paz, al desarrollo, a la calidad de vida, al patrimonio común
de la humanidad y a un ambiente sano. Un sector de la doctrina apoya la existencia de
derechos de cuarta generación, pero su contenido no es aún muy claro. Se refieren
principalmente a los derechos relacionados con el uso, el acceso y la protección
respecto de la tecnología moderna y su incidencia en la dinámica social. Incluyen entre
otros: protección contra la manipulación genética o bioética, libre uso y acceso a la
información y el conocimiento (acceso a medios globales de comunicación, como
internet). Es importante resaltar también que el PNUD ha impulsado en los últimos
años el concepto de seguridad humana desde tres enfoques vinculados entre sí (PNUD,
2011, p.22), que implican integrar la visión de seguridad, desarrollo humano y
derechos humanos: La “esencia vital de todas las vidas humanas” es un conjunto de
derechos humanos fundamentales que pueden ser clasificados en tres grupos: los
referidos a la supervivencia, a los medios de vida y a la dignidad. A cada uno de estos
conjuntos corresponde una serie de derechos políticos, económicos, sociales y
culturales, contemplados en los diferentes instrumentos de derecho internacional. El
informe sobre seguridad humana del Secretario de las Naciones Unidas señala que “la
seguridad humana pone de relieve la universalidad y la primacía de un conjunto de
libertades que son fundamentales para la vida humana y, como tal, no hace distinción
alguna entre los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales por lo que
hace frente a las amenazas a la seguridad de manera multidimensional y amplia (…). La
seguridad humana se basa en un entendimiento fundamental de que los gobiernos
mantienen la función primordial de asegurar la supervivencia, los medios de vida y la
dignidad de sus ciudadanos” (PNUD, 2011, p.18). “(…) ningún país puede tener
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desarrollo sin seguridad ni seguridad sin desarrollo, y no tendrá seguridad ni desarrollo


si no respetan los derechos humanos. Esa relación triangular aumenta el
reconocimiento de que la pobreza, los conflictos y la insatisfacción de la sociedad
pueden fomentarse entre sí en un círculo vicioso. En consecuencia, ya no basta el
poderío militar para salvaguardar la seguridad nacional. Para hacer frente a las
amenazas a la seguridad también se precisan sistemas políticos, “El deterioro de los
sistemas naturales que dimana del consumo excesivo y del abuso de los recursos
naturales y la falta de un orden económico adecuado entre los pueblos y los Estados,
socavan las estructuras económicas, sociales y políticas de la civilización”. Carta
Mundial de la Naturaleza sociales, ambientales, económicos, militares y culturales
sólidos que juntos disminuyan las probabilidades de conflictos, ayuden a superar los
obstáculos que se oponen al desarrollo y promuevan las libertades humanas para
todos” (PNUD, 2011, p.21).

Brevemente se analizará su relación con los siguientes derechos:

Libertad de comercio y de empresa “La libertad empresarial no es irrestricta, en virtud


de lo cual el ejercicio de una actividad productiva –sea comercial, industrial, agrícola,
etc.- está sujeta a regulaciones. La actividad industrial no es la excepción, y su accionar
debe sujetarse a los lineamientos establecidos, no sólo a las normas y principios
constitucionales, sino a la legislación que se dicte en desarrollo de los primeros” (SC
voto 2864-2003). Por ejemplo, el imponer distancias mínimas para realizar
determinadas actividades o construcciones, con el fin de proteger recursos específicos
(v.g. agua), no debe considerarse una limitación al derecho de propiedad. Se trata de
regulaciones mínimas y adecuadas establecidas para la realización de actividades
industriales, con el fin de proteger el ambiente, lo cual es materia de orden público.
Otras sentencias suyas explican que los límites son los necesarios, porque no se trata
de restringir la actividad empresarial con especial rigor.

Derecho al trabajo La Sala Constitucional ha indicado, cuando se han cuestionado la


legalidad de órdenes sanitarias, que “velar por la salud de la población tampoco puede
entenderse como oposición al derecho de trabajo; cuyo ejercicio puede limitarse por
razones de bienestar social y por el derecho a un ambiente sano” (voto 4063-1993).
También ha resuelto casos relacionados con el del derecho a un trabajo en condiciones
dignas .

Derecho a una vivienda digna En ocasiones se ha debatido sobre los límites


ambientales para contener el desarrollo urbano frente a la necesidad de contar
terrenos para viviendas. La Sala Constitucional ha indicado que ambos derechos son
fundamentales y deben ser valorados en cada caso concreto

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5) LEGISLACION ALIMENTARIA

Ambiente y Salud: Reflexiones sobre la interacción entre el Derecho


Ambiental y el Derecho de la Salud y a la alimentación.

El reconocimiento del derecho a una alimentación adecuada como un derecho


humano, entre otros, manifiesta la necesidad por parte de los Estados de la
implementación de medidas de gobernanza, legales e institucionales, entre otras,
tendientes a armonizar distintos intereses que confluyen en la producción de bienes
destinados a la satisfacción de las necesidades alimentarias.

Es actual la discusión sobre la problemática ambiental actual y su relación con la salud


de las poblaciones. El centro de la cuestión es analizar las limitaciones del modelo de
desarrollo económico y social, centrado en el incremento del capital y la producción
industrial y, su impacto negativo sobre los recursos naturales, el equilibrio de los
ecosistemas y la vulnerabilidad humana.

Por su estrecha relación con el derecho a un ambiente sano, es importante explicar


brevemente los alcances del derecho a la vida y del derecho a la salud. Nuestro
artículo 21 constitucional dice: “La vida humana es inviolable”. De él se deriva el
derecho a la salud, el bienestar físico y mental. Se tutela no solo el existir, sino también
la calidad de vida. Por su parte, el párrafo final del art. 46 CP, reformado por Ley 7607
en 1996, expresa: “… Los consumidores y usuarios tienen derecho a la protección de su
salud, ambiente, seguridad e intereses económicos; a recibir información adecuada y
veraz; a la libertad de elección, y a un trato equitativo. El Estado apoyará los
organismos que ellos constituyan para la defensa de sus derechos. La ley regulará esas
materias”. La definición moderna de la salud dada por la Organización Mundial de la
Salud (OMS), la considera: “un estado de completo bienestar físico, mental y social y
no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”. Ecológicamente la salud
representa el equilibrio entre la persona y el ambiente (Salazar, 2002, p. 6). El derecho
a la salud (art. 21 CP) se relaciona con el derecho a un ambiente sano, porque la vida
humana “…sólo es posible en solidaridad con la naturaleza que nos sustenta y nos
sostiene, no sólo para alimento físico, sino también como bienestar psíquico:
constituye el derecho que todos los ciudadanos tenemos a vivir en un ambiente libre
de contaminación, que es la base de una sociedad justa y productiva... Es de este
principio constitucional de donde innegablemente se desprende el derecho a la salud,
al bienestar físico, mental y social, derecho humano que se encuentra
indisolublemente ligado al derecho de la salud y a la obligación del Estado de proteger
de la vida humana. Asimismo, desde el punto de vista psíquico e intelectual, el estado
de ánimo depende también de la naturaleza, por lo que también al convertirse el
paisaje en un espacio útil de descanso y tiempo libre es obligación su preservación y
conservación… Proteger la naturaleza desde el punto de vista estético no es

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comercializarla ni transformarla en mercancía, es educar al ciudadano para que


aprenda a apreciar el paisaje estético por su valor intrínseco” . “La conexión del
derecho a la vida con el derecho a la salud está claramente en la relación jerárquica
existente entre ambos, puesto que el segundo tiene el propósito de hacer efectivo el
primero. Todas estas expresiones del derecho a la vida pueden igualmente
considerarse como manifestaciones directas del derecho a la salud mostrando, por
ello, la íntima relación que hay entre ambos conceptos” . El derecho humano a la salud
fue reconocido por la Sala Constitucional antes de que se hablara del derecho a un
ambiente sano y ecológicamente equilibrado. Luego se ligó directamente al derecho a
un ambiente sano. También ha explicado la Sala que es usual que el derecho a la vida,
frecuentemente analizado con el derecho a la integridad física, se entienda como un
derecho de contenido negativo (pretensión contra el Estado de que se abstenga de
realizar acciones para eliminar la existencia física de las personas o bien para que
castigue a las personas que atenten contra la vida e integridad de otras). “La tendencia
actual es imponer al Estado diversas conductas positivas, en el sentido que más allá de
no perturbar la existencia física de las personas debe actuar en tutela de su protección,
ante los múltiples peligros que la acechan, bien sea que ellos provengan de acciones
del Estado mismo o de otras personas, e inclusive, de la misma naturaleza... Ahora
bien, es menester aclarar que la existencia objetiva de una obligación del Estado en lo
referente a la protección del derecho a la vida no apareja, ineludiblemente, un
derecho subjetivo de las personas a exigir, a través de los organismos judiciales, que se
tome una medida determinada, pero sí a que se tomen las medidas idóneas en tutela
de ese derecho, ante actitudes abiertamente negligentes de las autoridades públicas.
Así, el Estado adquiere la obligación de regular las áreas de la vida social de las cuales
puedan surgir peligros para la existencia física de los habitantes de su territorio, ya sea
través de la ley, de reglamentos, de acuerdos o de otras medidas relacionadas con la
organización y los procedimientos administrativos, y del derecho subjetivo de las
personas a que así se proceda, en forma diligente” . Como apunta Tomás Hutchinson,
“el ámbito del ambiente sano representa el marco indispensable para el
mantenimiento y la mejora de la calidad de vida. Si las relaciones entre la protección
del ambiente y el derecho a la vida se establecen en forma directa y clara, la
vinculación entre protección ambiental e integridad física es aún más nítida si cabe.
Hay que indicar que el derecho a la integridad física hace referencia a la incolumidad
personal, es decir, a estar sano, sin lesión ni menoscabo alguno. Se incluyen, por tanto,
dentro de este concepto, la integridad física del cuerpo, la integridad psíquica, la salud
y el derecho a no ser atacado mediante la provocación de enfermedades” (Mosset,
1999, p. 338). En síntesis “el derecho a la vida y a la salud, así como a un ambiente
sano y ecológicamente equilibrado,… son la base de una sociedad justa y productiva,
y… es la piedra angular para que se puedan desarrollar las potencialidades que tienen
las personas de realizarse a plenitud, individual y socialmente…”. Incluso se ha
señalado que el derecho al ambiente es un “derecho de superposición” a los derechos

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preexistentes, es decir es un presupuesto lógico del ejercicio de los demás derechos


del ser humano, porque puede justificar restricciones a otros derechos fundamentales,
como el de propiedad, de comercio, de industria, de trabajo, etc.” (Mosset, 1999, p.
343). También se habla de que el derecho a un ambiente sano y ecológicamente
equilibrado constituye un presupuesto necesario de otros derechos prestacionales,
tales como el derecho al bienestar, a la calidad de vida, a la salud. Es decir, aquellos
para cuyo goce o disfrute se requiere de todo el concurso de la sociedad o gran parte
de ella, y por tanto de un actuar positivo o activo del Estado.

Como afecta la contaminación en los alimentos

Existe seguridad alimentaria cuando todas las personas tienen en todo momento
acceso físico y económico a suficientes alimentos inocuos y nutritivos para satisfacer
sus necesidades alimenticias y sus preferencias en cuanto a los alimentos a fin de llevar
un vida activa y sana.

La citada definición incluye distintas dimensiones de la seguridad alimentaria, a saber:

a) Disponibilidad de alimentos: La existencia de cantidades suficientes de alimentos


de calidad adecuada, suministrados a través de la producción del país de
importaciones (comprendida la ayuda alimentaria);

b) Acceso a los alimentos: acceso de las personas a los recursos adecuados (recursos a
los que se tiene derecho) para adquirir alimentos apropiados y una alimentación
nutritiva. Estos derechos se definen como el conjunto de todos los grupos de
productos sobre los cuales una persona puede tener dominio en virtud de acuerdos
jurídicos, políticos, económicos y sociales de la comunidad en que vive (Comprendidos
los derechos tradicionales, como el acceso a los recursos colectivos).

c) Utilización: Utilización biológica de los alimentos a través de una alimentación


adecuada, agua potable, sanidad y atención médica, para lograr un estado de
bienestar nutricional en la que se satisfagan todas las necesidades fisiológicas. Este
concepto pone de relieve la importancia de los insumos no alimentarios.

d) Estabilidad: Para tener seguridad alimentaria, una población, un hogar o una


persona debe tener acceso a alimentos adecuados en todo momento. No deben correr
el riesgo de quedarse sin acceso a los alimentos a consecuencia de crisis repetitivas, ni
de acontecimientos cíclicos. De esta manera, el concepto de estabilidad se refiere
tanto a la dimensión de la disponibilidad como la del acceso de la seguridad
alimentaria.

Además de los aspectos antes citados, la disponibilidad de alimentos implica un


alimento en cantidad suficiente y de calidad apropiada para satisfacer las necesidades
alimentarias de los individuos; la accesibilidad física y económica universal, incluso de

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los grupos vulnerables, a alimentos adecuados, libres de sustancias nocivas y


aceptables para una cultura determinada; o los medios para procurárselos.

De lo dicho surge la intrínseca relación que se da entre la producción de alimentos y el


medio ambiente, como asi también la de la contaminación y/o exterminación de los
recursos naturales que son la base de una alimentación saludable.

La Organización de las Naciones Unidas y diversos Pactos Internacionales receptan el


derecho humano a una alimentación adecuada, poniendo en cabeza del Estado la
obligación de garantizarlo.

En Argentina la Ley 25724 creo en el año 2002 el Plan Nacional de Seguridad


Alimentaria mediante el cual se estableció el Programa de Nutrición y de Alimentación
Nacional, de cuyas premisas también surge la necesidad de otorgar alimentación
inocua y segura a todos los habitantes de la Nación.

Asimismo y con dicho objetivo convergen en nuestro sistema jurídico vigente


normativas que regulan la producción de alimentos de origen animal, vegetal e
industrial.

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