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Jean Luc Nancy “¿Un sujeto?

Sujeto quiere decir supuesto, en buen latín como en buen francés filosófico, a lo menos.

Sujeto o supuesto, el supuesto o el sujeto, es la misma cosa.

Con "sujeto del sujeto" traducimos la expresión "sujet du sujct'".

Aun cuando sea poco frecuente, una de las acepciones de "sujeto'" en

español, al igual que en francés, es "asunto o materia sobre la que

se habla o escribe" (DRAE, 22.i edición). En el prólogo Tradiciones

argentinas, escrito por Pastor Servando Obligado a principios del

siglo XX, leemos: "Tal es el sujeto del libro digno de popularidad",

siendo claro que se refiere allí al tema (las tradiciones) y no al sujeto

en sentido de agente. [N. del T.]

Se puede decir que es solo

con Leibniz que la palabra sujeto toma su primer sentido

moderno en filosofía.

Platón tenía

solamente la pequeña palabra griega tis, que quiere decir

"alguien" (o el neutro ti que quiere decir algo), y esa

palabra no era objeto ni de un problema ni de un debate.

Con la palabra "sujeto" nosotros seguimos siempre un tis, un alguien, pero es el "alguien" en su
unidad y 1 o

en su unicidad lo que nos crea problemas, o es eso lo

que nos turba. Es para nosotros una cuestión saber si

hay alguien, dónde hay alguien, qué es ser 11 alguien",

o quién es 11 alguien". He ahí la pregunta a la que, creo,


se tratará de llegar, porque es una de las preguntas

más necesarias en el trabajo del pensamiento contemporáneo,

como testimonian los síntomas de los que he

hablado, y que son también síntomas de la situación de

la filosofía, de la psicología y del psicoanálisis.

nuestro sentimiento lingüístico

nos indica que "sujeto" designa el ser propio de un

agente de representación o de volición. Eso es al menos

lo que entendemos cuando se habla de un sujeto. Un

sujeto es ese "alguien" que puede tener representaciones

y/o voliciones.

Poder tener representaciones o voliciones

es poder tenerlas como suyas, y eso no en el sentido de

una posesión exterior sino según una verdadera asimilación

a sí mismo.

Hace falta que ese "alguien" tenga

la representación o la volición presente en él mismo

como él mismo. Por cierto no hago aquí más que repetir

una frase de Kant: "es preciso que mis representaciones

puedan ser mías"*.

Por cierto no hago aquí más que repetir

una frase de Kant: "es preciso que mis representaciones


puedan ser mías"*. Es decir que la representación no

puede ser lo que es una imagen en un aparato fotográfico.

El aparato tiene la imagen en él, pero no la tiene

por él, no la tiene como suya. En este sentido, tener algo

como suyo es de una manera o de otra rencontrarse

en ello o rencontrarse a sí mismo en ello. El sujeto que

comprendemos como agente, o como portador de una

representación o de una volición, es entonces lo que es

para sí mismo. El"tenerse a él mismo" o el "ser para

sí mismo" define, entonces, más latamente al sujeto así

comprendido.

No se trata, en principio, de un sujeto

como presencia supuesto bajo la representación, sino

que se trata de una apropiación, de un acontecimiento

de apropiación constitutivo del acontecimiento de existir.

Sujeto" y "súbdito" se dicen en francés con la misma palabra:

"su jet". Hay nuevamente un juego difícil de traducir, pues solo

contextualmente se puede determinar si se trata de un súbdito, de

una súbdita o de un sujeto.

el sujeto es

también la materia que se trata, por ejemplo el sujeto

de este seminario, que es "el sujeto". Es entonces lo que

está debajo, en el sentido del objeto de un discurso, de

un análisis.
Es bastante cierto, por ejemplo, que el sentido

político-jurídico del sujeto, del latín subjectum, se separa

claramente todavía, en la mayoría de los contextos,

del sentido filosófico, en el que la misma palabra ha

traducido el griego hypokeimenon (lo que se mantiene

debajo).

Hay allí toda una familia, "sustancia", "sujeto",

"hipóstasis", "hypokeimenon", de la que podría

decirse que es toda la familia del suppositum.

Yo soy mí mismo, en algún

sentido me agoto en esa propiedad de ser mí mismo. Es

eso lo que soy, fundamentalmente. Esa propiedad de

ser mí mismo es la propiedad más propia, la propiedad

de todas las propiedades

Pensar es pensarse.

¿Qué es una sustancia?

Descartes mismo lo dice, retomando definiciones que

vienen de la escolástica: "toda cosa en la que reside inmediatamente

o por la cual existe algo que concebimos,

es decir, alguna propiedad, cualidad o atributo, del que

tenemos en nosotros una idea real, se llama sustancia"

(II• Respuesta, Definiciones). La sustancia es lo que está

supuesto por y para algo, su sustrato, su relación.


Hay que decir una palabra sobre la historia de la

sustancia. Esta viene de Aristóteles. La sustancia, cuyo

nombre latino quiere decir "puesto-debajo", es la traducción

del griego hypokeimenon. Hasta aquí, la suposición

la hemos enfrentado más bien como un gesto, ¿no

es así?, el gesto de suponer, de suponerse él mismo deviniendo

gesto de dirigirse a sí mismo.

Para toda la tradición aristotélica, la sustancia o

el ser singular no es cognoscible por sí mismo, sino solo

a través de sus cualidades, a través de sus accidentes:

ese ser singular tiene el cabello negros, anteojos, habla

francés, etc. Pero no se lo puede conocer por sí mismo.

Esto sigue siendo cierto para Descartes, que en efecto

dice que a la res cogitans, o a la mens, la sustancia pensante,

no la puedo conocer por sí misma.

La propiedad a través de la cual

conozco la cosa pensante, a saber el pensamiento, la

cogitatio, equivale a la cosa misma.

Kant. Con él puede decirse que se

tiene el despliegue y la instalación del sujeto moderno

de la filosofía en sus características más importantes.

el sujeto es la suposición pura, en tanto que


la suposición pura se abre sobre su propia negatividad

de suposición. Y al mismo tiempo, ese sentido acabado

del sujeto se corresponde, por cierto, al estallido de sentidos

del sujeto en tantos sujetos como facultades hay o

en tantos sujetos como instancia de existencia hay en el

mundo de la experiencia.

a lo que conviene llamar sujeto en la filosofía,

según la lectura de la tradición filosófica que les

he propuesto, es a la suposición de sí mismo, o bien a

la sustancia en tanto que supuesta por los accidentes o

por las cualidades, pero no suponiendo nada ella misma,

y dotada de la propiedad de suponerse ella misma.

Primeramente, quien dice sujeto dice presuposición

de sí mismo o, mejor, quien dice sujeto dice el "sí mismo"

como presuposición o como auto-presuposición.

El psicoanálisis

puede todavía llamar "sujeto" a eso o ese del que se

ocupa, pero no trata ya más del sujeto de la filosofía. Por

mi parte, yo estaría muy inclinado a pedir al psicoanálisis

que cambiara la palabra, para que se vea más claro,

incluso si creo adivinar un poco lo que el psicoanálisis

escucha resonar detrás de la palabra sujeto, y que no

está tan lejos, quizás, de lo que quiero hablarles hoy, de


lo que queda por pensar después del fin del sujeto.

¿hay alguien?". Es decir, pasar simplemente

a esto: el que puede plantear la pregunta tiene que ser

ya alguien para plantearla. De cierta manera es lo que

Descartes ya formaliza: yo que dudo y que pregunto

si hay solamente algo en el mundo, yo que dudo no

puedo no ser. Está al menos ese "uno" que duda.

Una respuesta que no responde a una pregunta es una

respuesta que no es la solución de un problema ni la pacificación

de una interrogación sino que es, según la etimología

de la palabra "respuesta", una garantía dada,

es una promesa, es un compromiso

¿Qué se puede decir ahora de ese algo uno? Ya lo

hemos encontrado en la historia del sujeto, en un lugar

decisivo, muy destacable: es el ekaston de Aristóteles.

Ekaston es cada uno, el cada uno ofrecido a la toma

sensible y estética, ese ekaston que, ustedes recuerdan,

es también el eskhaton, el eskhaton, el último, el postrero,

la meta (sobre eskhaton vean la Metafísica 19, 1035,

31).

la existencia es aquello cuya

esencia toda consiste en estar ahí, singularmente ahí.


Lo singular no es lo

particular, porque lo particular, como su nombre lo

indica, es considerado como parte de algo.

Lo particular es clasificable, entra en

un cierto número de clases, de sub-clases, etc. Es clasificable,

lo que quiere decir también que es cognoscible

en tanto que particular o en su particularidad (especie

de quididad). Lo singular precisamente no es clasificable,

lo singular es el acto a través del cual se sale de la

clasificación, a través del cu

Y el uno por uno, la pluralidad,

que hemos visto que está implicada en el uno

mismo, o eso que podría llamarse la esencia numerosa

de la existencia, es lo que hace que cada uno de los singulares

esté en su singularidad radical y absolutamente,

en el sentido estricto de la palabra, diferente, distinto

de los otros.

El individuo es aquello que en sí es indistinto pero

que es, en cambio, distinto a los otros. Está de entrada

puesto a la vez "en sí" y en la relación con los otros. No

puede estar solo. En este sentido, el individuo único de

Spinoza es contradictorio.

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