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Parte teórica:

¿Cuál es la jurisdicción y competencia en materia agraria? Ejemplifique con dos casos.


(8 puntos)

JURISDICCIÓN Y COMPETENCIA
La jurisdicción agraria se encuentra comprendida en la jurisdicción ordinaria.
Órganos de la jurisdicción agraria.
1. Los jueces agrarios
2. las salas agrarias de los tribunales de los tribunales superiores de distrito judicial
3. la sala de casación civil y agraria de la corte suprema de justicia.
COMPETENCIA DE LOS JUECES AGRARIOS
En única instancia:
oDe los procesos agrarios entre particulares cuya cuantía sea inferior a 500.000.
En primera instancia:
oDe los procesos agrarios entre particulares cuya cuantía sea igual o superior a 500.000.
oDe los procesos que sea parte de la nación.
oDe aquellos que no sea posible determinar la cuenta.
oLas salas agrarias conocen y resuelven, en las salas de elección como tribunales de
segunda instancia.
oSalas de casación civil agraria: actúa contra sentencia de segunda instancia por
tribunales superiores de distrito judicial, cuando el valor sea o exceda de 10.000.000
PRINCIPIOS DE LA JURISDICCIÓN AGRARIA
oPrincipio de oralidad y escritura.
oPrincipio de concentración.
oPrincipio de publicidad.
oPrincipio inquisitivo.
oPrincipio de la economía procesal
oPrincipio de inmediación
oPrincipio de igualdad procesal
oPrincipio de conciliación
oPrincipio de gratuidad de la función pública
CONCILIACIÓN
oExtraprocesal, cuando se da ante un tercero calificado el cual promoverá un acuerdo
entre las dos partes , evitando el proceso judicial
oProcesal: se ante el juez agrario el cual promueve un acuerdo entre las partes sin
afectar sus derechos y que estén amparados bajo la ley.
JUECES DE RESTITUCIÓN DE TIERRAS
CORTE SUPREMA DE JUSTICIA
Máximo tribunal de esta jurisdicción que actúa como tribunal de casación , a traves de
la sala de casación civil y agraria.
REIVINDICATORIO
CONTRATOS AGRARIOS
PERTENENCIA
SANEAMIENTOS DE LA PROPIEDAD AGRARIA
SERVIDUMBRES
EMPRESAS COMUNITARIAS Y ASOCIACIONES AGRARIAS
TRIBUNALES SUPERIORES DE DISTRITO JUDICIAL
SALAS ESPECIALIZADAS:
JUZGADOS AGRARIOS: con categoría de juez de circuito.
PROCESOS QUE CONOCE LA JURISDICCIÓN AGRARIA
JUECES AGRARIOS
Desde el punto de vista territorial, y la competencia se define por los siguientes factores:
Factor funcional
Factor subjetivo
Por la cuantía
Los jueces civiles del circuito , especializados en restitución de tierras, encargados de
conocer y decidir en única instancia los procesos de restitución de tierras y los procesos
de títulos de despojados , y de abandonos forzosos de predios , en casos donde no se
reconozcan opositores dentro del proceso.
EJEMPLOS DE CASOS EN MATERIA AGRARIA:
1)-
ACUE RDO
En la ciudad de La Plata, a 16 de julio de 2014, habiéndose establecido, de conformidad
con lo dispuesto en el Acuerdo 2078, que deberá observarse el siguiente orden de
votación: doctores Negri, Soria, Kogan, Genoud, Pettigiani, se reúnen los señores jueces
de la Suprema Corte de Justicia en acuerdo ordinario para pronunciar sentencia
definitiva en la causa C. 108.940, "de la Torre, Juan Manuel contra Humarán de Trigo,
María Cristina y otro. Daños y perjuicios".
ANTE CEDENTE S
La Cámara de Apelación revocó la sentencia dictada en primera instancia y
consecuentemente admitió la demanda resarcitoria entablada, condenando a los
accionados a abonar al actor la suma de $ 90.000 en concepto de daño moral y lucro
cesante, con más intereses. Las costas se impusieron a la vencida (v. fs. 754/785).
Se interpuso, por la parte demandada, recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley
(v. fs. 791/824).
Dictada la providencia de autos y encontrándose la causa en estado de pronunciar
sentencia, la Suprema Corte resolvió plantear y votar la siguiente
CUESTIÓN
¿Es fundado el recurso extraordinario de inaplicabilidad de ley?
V O TAC I Ó N
A la cuestión planteada, el señor Juez doctor Negri dijo:
1. Liminarmente encuentro necesario efectuar una breve reseña de la situación fáctica
descripta en los presentes.
a. A fs. 3/15 vta. de los actuados el señor Juan Manuel de la Torre promovió acción
resarcitoria contra Claudio Trigo y María Cristina Humarán de Trigo manifestando que
los perjuicios reclamados derivan del incumplimiento del contrato de aparcería que los
vinculara y consisten en la cantidad de vacas sin preñez por retiro anticipado de toros,
exigiendo igual número de terneros al destete o su equivalente en pesos a la fecha de
efectivo pago.
Advirtió el actor que el contrato (verbal) de capitalización de hacienda vacuna a
porcentaje de procreo, se desarrollaba en el Establecimiento denominado "La Negrita",
propiedad de los accionados; asimismo puntualizó haber ingresado al predio el 2 de
diciembre de 2002 y que el plazo de duración del contrato era de tres años y medio,
venciendo el 2 de junio de 2006.
Puso de relieve que a mediados de noviembre de 2003 se le delegó por parte de los
propietarios del fundo el manejo técnico del rodeo, dado el estado deplorable en que se
encontraba el ganado, no obstante lo cual reprochó que a fines de diciembre de 2003 el
señor Trigo decidió retirar prematuramente a los toros, con el consecuente detrimento
por la falta de servicio y preñez de sus vacas, y que por vías de hecho a principios de
enero de 2004 fue excluido del campo.
Señaló que se llevó a cabo una etapa conciliatoria sin resultado positivo, lo cual motivó
la articulación de los presentes.
Finalmente informó respecto de los riesgos sanitarios a los que se encontraba sometido
su rodeo y la necesidad de asumir medidas precautorias al respecto. A fs. 17/31 amplió
la demanda por daño moral y lucro cesante.
b. Evacuado el traslado que le fuera corrido, tras efectuar una negativa genérica del
relato del actor, la demandada calificó la relación que los vinculara como aparcería
pecuaria propiamente dicha, manifestando que recibió en su predio los animales de
propiedad del señor de la Torre en el año 2002 ante la emergencia surgida por la
inundación de sus campos (v. fs. 33/41).
Sostuvo que había acordado con el reclamante llevar adelante la tarea de cría de bovinos
(servicio de vacas, control sanitario, etc.) durante un ciclo biológico (un año) a fin de
descomprimir la situación de aquél, pactando repartir las ganancias por partes iguales.
Adicionó que transcurrido dicho plazo el incoante continuó ilegítimamente en la
ocupación del predio y a partir de dicho momento perdió el control de la faena pecuaria.
Negó que la hacienda se encontrara en mal estado o bajo algún riesgo sanitario, como la
existencia de lucro cesante, poniendo de relieve que el señor de la Torre asumió la
dirección técnica de la explotación desde noviembre de 2003. Finalmente rechazó la
procedencia del reclamo por daño moral remitiendo a doctrina y jurisprudencia vigente
en la materia (v. fs. 33 y sigtes.).
c. A fs. 127 se procedió a acumular a los actuados, la causa por desalojo y daños y
perjuicios incoada por el señor Trigo contra el aquí actor y la correspondiente a las
medidas precautorias solicitadas por éste.
d. Luego de sustanciada la causa, el juez de primera instancia rechazó la pretensión
resarcitoria esgrimida por el señor Juan Manuel de la Torre contra Claudio Trigo y
María Cristina Humarán de Trigo, con costas al vencido (v. fs. 628/628 vta.).
Consecuentemente, admitió la demanda de desalojo y daños y perjuicios articulada por
Claudio Trigo, condenando a Juan Manuel de la Torre a abonar el equivalente a 86.920
Kgs. de carne categoría terneros/as de 170 Kgs., con más la tasa activa de interés que
percibe el banco oficial provincial (v. fs. 628/668 vta.).
2. Apelado dicho pronunciamiento por el actor, la Cámara lo revocó, admitió la
demanda indemnizatoria entablada por el señor de la Torre y condenó a la accionada a
abonar la suma de $ 90.000 en concepto de daño moral y lucro cesante, con más
intereses. Impuso las costas a la vencida (v. fs. 754/785).
a. Para así decidir, la alzada advirtió que no se discutía en los presentes la existencia del
contrato de aparcería, sino las condiciones de la relación que vinculara a las partes,
poniendo de relieve que la falta de instrumento escrito dificultaba el conocimiento de
los términos en que se desarrollaba la explotación pecuaria (v. fs. 758).
b. Al respecto señaló que la ley 13.246 (mod. ley 22.298) regula las aparcerías pecuarias
en los arts. 34 a 38 y que el art. 40 prevé que el contrato debe redactarse por escrito, que
ante su omisión puede acreditarse su existencia conforme las reglas generales, debiendo
considerarse que el contrato se encuentra encuadrado en los preceptos de la ley y
amparado por sus beneficios. Asimismo refirió a los principios interpretativos regulados
por el art. 41 de la citada norma (v. fs. 759/761).
c. Consideró que el sentenciante de grado había incurrido en error exegético al entender
no probada la existencia del contrato. Ello así, postuló que debía atenderse a la prioridad
interpretativa que la ley 13.246 (y modif.) otorgaba a las conductas manifestadas por los
contratantes para concluir en la existencia de la aparcería y puso de relieve que ambos
litigantes revistieran la calidad de abogados, reprochándoles que no extremaran el celo
en la instrumentación del negocio que los vinculara (fs. 761 vta.).
d. Señaló el a quo que a la relación contractual in verbis el ordenamiento jurídico le
confiere un alcance limitadísimo, quedando reducido su plazo al mínimo legal y
produciendo sólo los efectos que la ley le asigne (v. fs. 761 vta.).
e. Partiendo de tales premisas, consignó que por remisión del art. 22, el plazo mínimo
previsto en el art. 4 (de tres años) devenía aplicable a las aparcerías y por ende, regía la
relación de las partes en litigio, no pudiéndose aportar prueba en contrario atento el
carácter de orden público de la citada norma (conf. art. 1, párr. 2, ley 13.246).
f. La Cámara concluyó que el contrato principió el 2-XII-2002 y finalizó el 30-VI-2006
(v. fs. 764).
g. Luego se refirió a la cantidad y calidad del ganado aportado por el actor al pedido de
los accionados, considerando que había conformidad en cuanto habían ingresado al
establecimiento en diciembre de 2002, 200 madres con sus crías al pie y 12 toros;
asimismo entendió que en los actuados se acreditó debidamente que en el primer ciclo
de procreo se habían repuesto 50 vacas vacías y que de las manifestaciones del
interventor Gibelli surgía que a junio de 2004 existía una hacienda total de 250 vacas,
240 terneros y 12 toros (v. fs. 765/766).
h. En cuanto a la distribución de los procreos sostuvo la alzada que no existía
controversia entre las partes respecto a su adjudicación por partes iguales conforme la
norma general, salvo en lo que respecta a los terneros que ingresaron con tres o cuatro
meses al campo en 2002. En dicho punto la alzada admitió la pretensión del actor,
afirmando que resultaba de toda lógica que si dichas crías ingresaron al campo de Trigo
con meses de vida, no se dividiera su producido en partes iguales, sino al 35% (v. fs.
766 vta.).
i. Tal conclusión fue producto de la inferencia a partir de la utilización de diversas
pruebas, entre ellas el fax remitido al doctor Iriarte (v. fs. 9 de las medidas cautelares) al
que asignó carácter de principio de prueba por escrito y las actas de vacunación
extendidas por la Fundación de Lucha Antiaftosa, que calificó de instrumento público
por resultar una declaración jurada (conf. art. 293, C.P.). Finalmente el magistrado
ponderó que la última distribución de procreos se efectuó en septiembre de 2006,
corroborando la postura de que el contrato tenía una duración de tres ciclos biológicos
(v. fs. 769/770).
j. En orden a la conducta mantenida por los contratantes sostuvo que el dador -señor de
la Torre- cumplió con las obligaciones emergentes del contrato, esto es la entrega de 252
vientres, sin que el aparcero Trigo haya cuestionado durante el primer ciclo de cría ni el
número ni la calidad del ganado, habiendo cumplido aquél con el supuesto de evicción
al reponer las vacas viejas, tal como surge de las manifestaciones de los testigos
Crubellier, Humarán y Dotti.
k. Objetó la actitud sostenida por Trigo, quien en violación de lo previsto en el art. 36 de
la ley 13.246, dispuso de los animales dados en aparcería, sin el consentimiento de su
propietario al retirar a los toros del rodeo en el mes de enero de 2004 cuando debió
dejarlos hasta el mes de febrero de dicho año para lograr mejor servicio y mayor
porcentaje de preñez (v. fs. 772 vta.).
l. Indicó que el accionado incumplió su obligación de cuidado y cría de los animales
(los cuales al momento de la actuación del interventor Gibelli, se encontraban en muy
mal estado), poniendo de relieve además- la actitud obstruccionista del demandado (en
tanto dificultó el ingreso del interventor al predio) para finalmente concluir en que el
mencionado aparcero había rescindido unilateral, injustificada y anticipadamente el
contrato que lo vinculaba al actor (v. fs. 773 vta.).
m. Seguidamente analizó el grado de participación de la señora María Cristina Humarán
de Trigo -propietaria del Establecimiento La Negrita- en el negocio bajo examen,
considerando que la mencionada otorgó mandato tácito a favor de su cónyuge, a fin de
que otorgue en calidad de aparcero, el inmueble destinado a la cría y cuidado del
ganado.
n. Entendió demostrado en autos el padecimiento moral invocado por el actor,
manifestando que las dificultades para acceder al ganado a fin de procurarles agua,
alimentos y atención sanitaria -lo cual surge de las medidas precautorias articuladas por
el actor- le generaron un estrés relevante que supera el propio de una relación
contractual. Tal perturbación -sostuvo el magistrado- fue acreditada a través de los
múltiples reclamos incoados, el intento de alcanzar una instancia conciliatoria que
resultó infructuosa y el requerimiento de medidas cautelares destinadas a preservar la
hacienda. Fijó dicho resarcimiento en $ 30.000(v. fs. 779).
o. Finalmente, con sustento en los informes suministrados por el interventor judicial y
los peritos intervinientes, el tribunal entendió acreditada la pérdida de lucro reclamada
por el señor de la Torre, la cual estimó respecto de los ciclos biológicos 2005 y 2006, en
la suma de $ 60.000.
3. Contra dicho pronunciamiento se alza la demandada mediante recurso extraordinario
de inaplicabilidad de ley en el que denuncia absurdo y la violación y errónea aplicación
de las leyes 13.246 y 22.298, de los arts. 1197, 1506 y 1508 del Código Civil y de
doctrina legal que cita (v. fs. 791/824).
a. Aduce la impugnante que la alzada aplicó equivocadamente las normas contenidas en
las leyes 13.246 y 22.298 (arts. 37, 22, 41 incs. "a" y "c", y conc.) pues no obstante
haber calificado la relación contractual bajo examen como de aparcería pecuaria (sin
cesión de uso y goce del predio), la cual -aclara- se encuentra normada específicamente
en el capítulo II, del título II (arts. 34 al 38), aplicó a la controversia generada en torno
al término de duración del contrato lo dispuesto en los arts. 22 y 4, que no corresponden
al tipo de aparcería tipificada.
b. En relación al ítem, puntualizó que para el caso que nos ocupa (aparcería pecuaria
pura) rige el plazo estipulado por los contratantes, sea éste expreso o tácito. Advirtió
además que de tratarse de un plazo tácito -como acontece en los actuados, por no existir
contrato escrito- el término de duración es el necesario para cumplir con el objeto del
contrato (conf. arts. 1506 y 1508, C.C.) el cual, por tratarse de una aparcería de cría,
recoge frutos anualmente.
c. Aduna la recurrente que no existen usos y costumbres de la actividad que puedan
justificar la solución brindada por el a quo y advierte que el perito veterinario Iseas (v.
fs. 514/515) sostuvo que no son normales en esta época los contratos de capitalización
de hacienda vacuna a porcentaje de terneros por el plazo de tres años y medio. Partiendo
de tales premisas, considera que yerra la Cámara al establecer en dicho plazo la
duración del contrato de marras (v. arg., fs. 806).
d. En otro orden sostiene que la alzada equivoca la calificación de orden público del
régimen que aplica, en la medida que dicha categoría no es atingente al plazo previsto a
la aparcería pecuaria simple, en tanto respecto de este tipo de contratos, la norma sujeta
su duración a la voluntad de las partes o, en su defecto, a los usos y costumbres locales
(v. art. 37, ley 13.246).
e. Asimismo cuestiona la accionada que el tribunal haya ampliado extraordinariamente
el plazo mínimo estipulado para el contrato (de tres años -conf. art. 4-, a tres años y
medio) basándose en apreciaciones subjetivas y reglas de experiencia, soslayando los
elementos fácticos acreditados en la causa.
f. Controvierte además la impugnante por absurda, la apreciación efectuada de diversas
pruebas rendidas en autos. Así, afirma que las tratativas y conversaciones mantenidas
con el actor a las que refiere el fallo fueron muy anteriores al año 2002 y resultaron
infructuosas; también plantea que la Cámara yerra al atribuirle carácter de instrumento
público a las actas de vacunación extendidas por un organismo privado, la Fundación de
Lucha contra la Fiebre Aftosa de Chascomús.
g. Por lo demás se agravia del porcentaje de distribución de utilidades dispuesto por el a
quo, advirtiendo que ante la inexistencia de contrato escrito, debió aplicar lo previsto en
el art. 34 de la ley 13.246, esto es, la distribución por partes iguales. En dicho aspecto
destaca que aquel criterio de distribución surge de los dichos de los testigos Bona y
Crubellier y de los informes rendidos por I.N.T.A. y S.E.N.A.S.A.
h. Pone de relieve la quejosa que a fines de 2003 se dio por concluida la aparcería
pecuaria y que a partir de dicho momento las tareas de explotación le resultaban ajenas,
deviniendo en detentación ilegal del predio por parte del actor.
i. Cuestiona finalmente la recurrente los montos reconocidos al incoante en concepto de
lucro cesante y daño moral, los cuales asevera, carecen de sustento probatorio que
justifique su condena.
4. El recurso prospera con el siguiente alcance.
a. La controversia planteada en los actuados se originó ante la diferente interpretación
efectuada por las partes en torno al término de duración del contrato de aparcería que
los vinculara y, consecuentemente, de los incumplimientos que mutuamente se imputan.
En forma liminar, señalaré que los contratos agrarios se encuentran regidos por la ley
13.246 y sus modificatorias, cuyas disposiciones resultan de orden público,
irrenunciables sus beneficios e insanablemente nulos los pactos en contrario o los actos
realizados en fraude a la misma (conf. art. 1, párr. segundo).
Se observa que la citada normativa regla en su Título 1 los arrendamientos rurales; en el
Título 2 las aparcerías y que éste se organiza en dos capítulos, el primero "de las
aparcerías agrícolas" y el segundo "de las aparcerías pecuarias", finalizando con
disposiciones comunes a ambos títulos.
El legislador tipificó la aparcería pecuaria como aquélla en la que la "cosa dada" es
"solamente animales" (conf. art. 34) advirtiendo que en dicho caso los frutos y
productos se repartirán por mitades, salvo estipulación o uso en contrario.
En tal hipótesis, el aparcero dador entrega solamente su rodeo, mientras que el aparcero
tomador se obliga a cuidarlo "... en un predio rural cuyo disfrute posee por cualquier
título, soportando los gastos necesarios para su cría, con la finalidad de dividirse sus
frutos, productos o utilidades" (conf. Brebbia, Fernando P., Malanos, Nancy L.;
"Derecho agrario", 1° reimpresión, Ed. Astrea, Buenos Aires, 2007, pág. 480).
Se aprecia una esencial diferencia entre la aparcería agrícola y la aparcería pecuaria. En
aquélla, resulta irrelevante la entidad de los elementos aportados por el dador (pueden
ser sembrados, animales, enseres, etc.): lo esencial es la aportación de un predio rural
para la explotación agraria con la finalidad de repartirse sus frutos. Así es que cuando
además del fundo se entregan animales, ello no altera la naturaleza del contrato (conf.
en similar sentido Brebbia, op. cit., pág. 480).
En la aparcería pecuaria en cambio, el objeto del contrato son los animales, el dador no
cede el uso y goce de un inmueble rural, sino su hacienda para que el tomador asuma su
cuidado -eventualmente su cría-, a efectos de repartirse sus frutos, productos o
utilidades (conf. arts. 34 y 35, ley 13.246).
Tal diferenciación deviene de vital trascendencia, pues el legislador otorgó diferente
tratamiento a las aparcerías en las que se concede el uso y goce de un predio rural, razón
por la cual en el art. 22 remite a los arts. 4, 8, 15, 17 y 18 atingentes a los
arrendamientos rurales, normas que resultan de orden público pues su finalidad es
asegurar la estabilidad de la explotación agraria y proteger al aparcero asegurándole
entre otros beneficios- un plazo mínimo de duración del contrato (conf. Brebbia, op. cit.,
pág. 481).
En la aparcería pecuaria en cambio, la duración del contrato está sujeta a la autonomía
de la voluntad de los contratantes y en su defecto, a los usos y costumbre locales (conf.
arts. 1197, C.C.; 37, ley 13.246 y modif.), no estando alcanzado este contrato por la
exigencia del art. 4 de la ley 13.246.
Cabe aclarar que aún cuando para este tipo de contrato la norma no previó un plazo
mínimo, las partes no pueden fijar plazos tan exiguos que no puedan desarrollar la
actividad prevista, pues ello obstaría a la consecución del objeto del contrato,
acarreando su nulidad (conf. art. 953, C.C.).
En la especie, dicho mínimo corresponde a un ciclo biológico de cría de ganado bovino.
b. Partiendo de tal exégesis se infiere que asiste razón a la impugnante en el agravio
deducido en orden a la errónea aplicación al caso de los arts. 4 y 22 de la ley 13.246.
Cuestiona el recurrente que la Cámara, aún cuando calificó correctamente el contrato
base de la acción como de aparcería pecuaria (v. fs. 759 vta./760) y destacó la
inexistencia de controversia entre las partes respecto de la tipificación del contrato que
los vinculara como de capitalización de hacienda vacuna a porcentaje de procreo,
soslayó lo dispuesto por el art. 37 la ley 13.246 en torno al plazo de duración de dicho
negocio jurídico, aplicando el plazo mínimo de tres años previsto para los
arrendamientos agrícolas y las aparcerías agrícolas propiamente dichas (v. fs. 802/808
vta.).
En efecto, del análisis del fallo atacado surge que el sentenciante ponderó que en el caso
no existía contrato escrito y tras efectuar una serie de consideraciones subjetivas
respecto de la condición profesional de los litigantes, aclaró que a la "relación
contractual in verbis ... el ordenamiento jurídico le confiere un efecto limitadísimo, pues
queda reducido al plazo mínimo legal, no producirá sus efectos propios o lo que los
celebrantes intentaron darle, sino los que sólo la ley le asigna ... el art. 22 establece
como aplicables a las aparcerías entre otros el art. 4 que refiere al plazo mínimo del
contrato de arrendamiento; por lo que el plazo de un contrato de aparcería será de modo
inexorable de tres años..." (v. fs. 761 vta./762).
Luego en su desarrollo argumental indica que en los contratos de aparcería pecuaria
simple el dador entrega al tomador, animales para guardar alimentar y cuidar, con la
condición de que el aparcero se beneficiará con la mitad de las crías y que soportará la
mitad de las pérdidas, de este modo tipifica la hipótesis descripta en la causa y sostiene
que ante la inexistencia de contrato escrito, las partes deben sujetarse al término mínimo
de tres años previsto en la ley 13.246, sin que pueda admitirse prueba en contrario, por
tratarse de una previsión de orden público (v. fs. 762/762 vta.).
Ahora bien, entiendo que aún cuando la inexistencia de contrato escrito impidió conocer
fehacientemente la voluntad de los contratantes en relación a la duración del negocio
agrícola que los vinculara, lo cierto es que la norma aplicable al contrato que invocaron
de manera conteste actor y demandado (v. absolución del actor, fs. 363 de estas
actuaciones y 70 vta. de la demanda de desalojo promovida por el accionado Claudio
Trigo), es el art. 37, el cual regula específicamente el plazo de duración de las aparcerías
pecuarias.
Dicha norma remite a lo acordado por los contratantes y en su defecto, a los usos y
costumbres locales.
En este punto he de destacar que el análisis expuesto por la alzada no hace referencia a
la eventual entrega de uso y goce del predio rural donde se llevaba a cabo la explotación
pecuaria, hipótesis que hubiera permitido tipificar la aparcería como agrícola
propiamente dicha y consecuentemente, hubiera justificado la aplicación del art. 22 de
la ley 13.246 y su remisión al art. 4, que estipula el plazo mínimo de duración en tres
años.
Entonces insisto, en el tipo de contrato bajo examen, si las partes no previeron un
término, rigen los usos y costumbres del lugar, y siendo la costumbre un hecho que debe
ser probado, correspondía al actor -quien sostiene que la accionada rescindió unilateral
y anticipadamente el contrato- acreditar los usos locales vigentes al momento de
contratar, en orden a la duración de la aparcería pecuaria que fija en tres años y medio.
Esta Corte ha expresado que en materia de prueba, la carga de rendirla no depende de la
función de actor o demandado, sino de la situación que cada uno adquiere en el proceso
de conformidad a los hechos establecidos o reconocidos, incumbiéndole, en
consecuencia, a la parte que quiere modificar el estado normal de las cosas o la posición
adquirida por la otra parte en la litis, por lo que cada parte debe probar sus afirmaciones
(conf. C. 100.638, sent. del 18-II-2009; C. 97.851, sent. del 28-XII-2010; entre otras).
c. En función de lo expresado, habiéndose acreditado en la especie la infracción legal
denunciada, corresponde hacer lugar al recurso extraordinario interpuesto y
consecuentemente, revocar la sentencia impugnada.
5. a. Tiene dicho esta Suprema Corte que en la resolución del recurso de inaplicabilidad
de ley se debe tener en cuenta lo alegado por la parte ausente en su tramitación porque
la sentencia le fue favorable (conf. C. 99.209, sent. del 25-II-2009).
En consonancia, advierto que no asiste razón al actor (apelante) cuando postula que
existen en la causa suficientes elementos que comprueban la duración trienal del
contrato esgrimido, pues tal circunstancia no encuentra el debido sustento en las
constancias incorporadas en la causa.
Observo que el perito veterinario Iseas -quien es el idóneo en función del tipo de
explotación a que refiere el contrato en examen- claramente expresó que no es normal
en estas épocas que la aparcería pecuaria se desarrolle por el período de tres años (v. fs.
557).
El perito ingeniero agrónomo Mendiburu, por su parte, afirmó que en el predio del
señor Trigo era posible desarrollar una aparcería pecuaria de cría, de mediano o largo
plazo (v. fs. 557) mas no puntualizó si dichos plazos son los usuales.
Aún cuando el informe rendido por el I.N.T.A. consigna que es normal que un contrato
de capitalización de hacienda vacuna a porcentaje de terneros se desarrolle durante tres
o más años (v. fs. 427), no se deriva de ello que aquél término fuera el usual en la zona
al momento de contratar, hecho que conforme expusiera, el actor debía acreditar .
Al respecto agrego que el citado organismo es un ente descentralizado con autarquía
operativa y financiera, dependiente del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca de
la Nación, que desarrolla acciones de investigación e innovación tecnológica en las
cadenas de valor, regiones y territorios para mejorar la competitividad y el desarrollo
rural sustentable del país. Sus esfuerzos se orientan a la innovación como motor del
desarrollo e integra capacidades para fomentar la cooperación interinstitucional, generar
conocimientos y tecnologías y ponerlos al servicio del sector a través de sus sistemas de
extensión, información y comunicación (v. decreto ley 21.680/1956, art. 1). De los
citados objetivos no surge que el I.N.T.A. sea una institución dedicada a informar
respecto de los usos convencionales usuales, ni que sea el organismo encargado de
llevar registro de los mismos, sin perjuicio de que en el marco de su tarea investigativa
pueda eventualmente- contar con alguna información al respecto.
Ello así considero -conteste con la posición asumida por el juez de grado- que el actor
no logró demostrar fehacientemente en la especie el presupuesto básico de su pretensión
resarcitoria, esto es que la rescisión del contrato de aparcería por parte de la accionada
fue extemporánea e injustificada, circunstancia que empece a la procedencia del agravio
bajo examen.
b. Por lo demás, los planteos que eleva el apelante en torno del quantum de la condena
impuesta en primera instancia por los perjuicios derivados de la ocupación indebida del
predio rural del matrimonio Humáran-Trigo, tampoco merecen ser atendidos en la
medida en que el ordenamiento procesal exige que la expresión de agravios debe
contener la "... crítica concreta y razonada del fallo..." (art. 260, C.P.C.C.), carga que no
se satisface con la genérica disconformidad respecto de la procedencia del
resarcimiento, vertida sin fundamentar su queja y efectuando tan solo una remisión a
fragmentos anteriores de la impugnación.
6. En conclusión y de conformidad con lo expuesto precedentemente, habiéndose
acreditado por la demandada la infracción legal esgrimida, corresponde hacer lugar al
recurso extraordinario interpuesto y consecuentemente, revocar la sentencia impugnada,
manteniendo lo decidido en primera instancia.
Las costas generadas tanto en segunda instancia como en sede extraordinaria, se
imponen al vencido (arts. 68 y 289, C.P.C.C.).
Doy mi voto por la afirmativa.
A la cuestión planteada, el señor Juez doctor Soria dijo:
1. Adhiero al voto del doctor Negri a excepción de lo expresado en los párrafos octavo y
noveno del punto 4, apartado "b", con las siguientes consideraciones adicionales en
torno al plazo de duración del contrato.
En el sub lite, ha quedado establecido que el acuerdo verbal celebrado entre las partes es
una aparcería pecuaria pura -esto es, sin concesión del uso y goce del predio rural del
aparcero tomador-, por lo cual deviene inaplicable el plazo mínimo establecido en el art.
4 de la ley 13.246 al que acudiera la Cámara en apoyo de su decisión. En efecto, tal
como observa el ponente, dicho acuerdo queda regido por lo normado por el art. 37 de
la citada ley, precepto que remite a lo convenido por los contratantes o, en su defecto, a
los usos y costumbres locales.
Ahora bien, como señala el doctor Negri siguiendo la doctrina en la materia, en las
aparcerías pecuarias puras, si bien el plazo se encuentra librado a la voluntad de las
partes, debe atender el tiempo necesario para llenar el objeto contractual. De ahí que, en
supuestos como el aquí debatido, se interprete que el contrato debe reputarse celebrado
por un ciclo biológico que termina con el destete de las crías, solución que encuentra
fundamento en los arts. 1506 y 1508 del Código Civil, subsidiariamente aplicables a la
luz de lo dispuesto por el art. 41 de la ley 13.246; sin que -de otra parte- el aparcero
dador (señor De la Torre) haya acreditado que el contrato que lo vinculara a los
demandados lo fuera por una extensión mayor que denunció en tres años y medio.
2. Con el alcance expuesto, reitero mi adhesión al voto del doctor Negri y doy el mío
por la afirmativa.
La señora Jueza doctora Kogan, por los mismos fundamentos del señor Juez doctor
Negri, votó también por la afirmativa.
El señor Juez doctor Genoud, por los mismos fundamentos del señor Juez doctor Soria,
votó también por la afirmativa.
A la cuestión planteada, el señor Juez doctor Pettigiani dijo:
Por los mismos fundamentos adhiero al voto del doctor Negri con las consideraciones
adicionales efectuadas por el doctor Soria en su voto respecto del plazo de duración del
contrato.
Voto por la afirmativa.
Con lo que terminó el acuerdo, dictándose la siguiente
SENTENCIA
Por lo expuesto en el acuerdo que antecede, se hace lugar al recurso extraordinario de
inaplicabilidad de ley interpuesto y, en consecuencia, se revoca la sentencia impugnada,
manteniendo lo decidido en primera instancia.
Las costas generadas tanto en segunda instancia como en sede extraordinaria, se
imponen al vencido (arts. 68 y 289, C.P.C.C.).
Restitúyase el depósito previo a su interesado.
Notifíquese y devuélvase.

2)-

CONTRATO DE TRABAJO AGRARIO - Trabajador "permanente" y "no permanente":


principio de la realidad.

[] 1.
Si bien la normativa estatutaria efectúa una enunciación a priori de las tareas que han de
ser consideradas como no permanentes, debe tenerse en cuenta que en todos los casos
debe prevalecer el principio de la realidad, por lo que el juez para determinar si un
empleado rural se desempeñaba como trabajador permanente o no permanente, debe
estar a lo que surja en cada caso en concreto a las tareas que realmente cumplía el
trabajador, independientemente de como haya sido asentado en la documentación
laboral, máxime cuando nada impide que un trabajador permanente pueda realizar en
ocasiones tareas propias de los trabajadores no permanentes o temporarios, y del mismo
modo, también es posible que trabajadores no permanentes en ciertas ocasiones pueden
realizar tareas que son propias del personal estable (permanente) del establecimiento
rural.
[CCGP]TOBAREZ, Ignacio D.-06.02.2014

CONTRATO DE TRABAJO AGRARIO - Principio de irrenunciabilidad: las partes no


pueden pactar condiciones de trabajo menos favorables para el trabajador que las
contenidas en la ley.

[] 2.
El Régimen Nacional de Trabajo Agrario establecido por la ley 22.248 junto con las
normas que en su consecuencia se dictaren por la Comisión Nacional de Trabajo
Agrario (CNTA) de acuerdo a la facultad normativa que le confiere la propia ley 22.248
en su art. 146, constituyen la fuente principal de regulación del contrato de trabajo
agrario y de la relación nacida del mismo. La voluntad de las partes también es fuente
reguladora del contrato de trabajo agrario, y en la medida que lo acordado no colisione
con las normas de orden público establecidas por el RNTA, ello será ley para las
mismas (art. 1197, Cód. Civil), ver aporte de María Gabriela Alcolumbre en Foglia
(director) - Khedayán (coordinadora): "Regímenes Laborales Especiales", Tomo II, p.
78; edit. La Ley 2012. Es decir, las partes no pueden pactar condiciones o modalidades
de trabajo menos favorables para el trabajador que las contenidas en el RNTA o en las
resoluciones de la CNTA, y si bien el empleador cuenta con la facultad de organizar
económica y técnicamente la empresa, explotación o establecimiento (art. 11, RNTA),
existe el principio de irrenunciabilidad que prohíbe que se pacten condiciones menos
favorables para el trabajador que las contenidas en la ley, bajo pena de nulidad (incisos
a, b, c, art. 5° y art. 7°, RNTA).-
[CCGP]TOBAREZ, Ignacio D.-06.02.2014

CONTRATO DE TRABAJO AGRARIO - Trabajador "permanente" y "no permanente":


determinación de las remuneraciones.

[] 3.
El empleador debe abonar la remuneración del trabajador rural respetando el monto
mínimo fijado por la CNTA para los trabajadores permanentes o aquel que fuere pactado
por las partes del contrato siempre que fuere superior al mínimo mencionado. Ese
mínimo refiere a que la remuneración del trabajador rural permanente, no podrá ser
inferior al mínimo, vital y móvil fijado por el Poder Ejecutivo Nacional para los
trabajadores comprendidos en el RNTA, y en defecto del cual la CNTA deberá estar al
SMVM fijado de carácter general, conforme art. 15 del Decreto 563/81. En el caso de
trabajadores no permanentes el salario se fijará por tiempo o a destajo y siempre se
abonará al trabajador el SAC (arts. 30 y 31 del RNTA) (ver aporte de María Gabriela
Alcolumbre en Foglia (director) - Khedayán (coordinadora), ob. cit., Tomo II, p. 110).
[CCGP]TOBAREZ, Ignacio D.-06.02.2014

CONTRATO DE TRABAJO AGRARIO - Trabajador "permanente": la remuneración


básica mínima no puede ser inferior al "salario mínimo vital y móvil".
[] 4.

Roberto Izquierdo, [...] con referencia a la retribución mínima que debe percibir el
trabajador rural permanente, al margen de la mayor remuneración que resulte del
acuerdo individual (art. 5° inciso b), RNTA) subsumiéndola, señala que el art. 28
dispone que es deber de la CNTA fijar la remuneración básica mínima. En la directiva
del art. 28 esta remuneración no puede ser inferior a la fijada a título de "salario mínimo
vital" vigente al momento de su determinación, remisión que sólo puede ser entendida
actualmente al "salario mínimo vital y móvil" determinado por el Consejo Nacional del
Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo Vital y Móvil de acuerdo con el art. 135,
inciso a), de la 24.013, y con la cual se cumple, a su vez, el mandato del art. 14 bis,
primer párrafo de la Constitución Nacional en el sentido de que la ley -en este caso la
ley n° 22.248- asegura al trabajador rural el salario mínimo vital y móvil mediante ese
mecanismo remisivo, habida cuenta de que al momento actual la legislación sobre ese
tipo de salario no comprende al trabajador rural. Dicha remisión resulta necesaria, pues
la disciplina legal del salario mínimo vital y móvil no alcanza per se al trabajador rural,
dado que, como se sabe, la Ley de Contrato de Trabajo 20.744 resulta inaplicable al
trabajador agrario. Por otra parte, a la "ley y organismos respectivos" que remite la LCT
a través de su art. 117 es a la ley 24.013, luego de asignada la competencia para fijarlo
la Comisión Nacional de Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil,
que excluye de su amparo a los dependientes del agro en el artículo 140. El autor citado
opina que carece de virtualidad la previsión del art. 15 del decreto 563/81 cuando
entiende por el salario mínimo vital referido a los trabajadores comprendidos en el
RNTA, y sólo a falta de determinación específica deberá tomarse como tal "...el que
tuviere carácter general", destacándose que desde la sanción de la ley que instituyó el
RNTA nunca se determinó un salario mínimo vital con esa especificidad, omisión que
resulta coherente con el carácter interprofesional que se le reconoce a esta fórmula
remunerativa. Al 'general', por tanto, va dirigida la citada remisión" (ver aporte de
Roberto Izquierdo en Ackerman (director) Tosca (coordinador): Tratado de Derecho del
Trabajo", Tomo V (complemento), ps. 174/175; edit. Rubinzal Culzoni 2007).-
[CCGP]TOBAREZ, Ignacio D.-06.02.2014

CONTRATO DE TRABAJO AGRARIO - Jornada de trabajo: no puede exceder de 8


horas diarias o 48 semanales, de lunes a sábado (Resolución Nº 16/02 de la CNTA).
[] 5.

La jornada laboral de los trabajadores rurales que cumplen sus tareas dentro del
territorio de la provincia de La Pampa se encuentra regulada por la Resolución N°
16/2002 de la CNTA dictada en fecha 01/10/2002 que en su art. 1° dispuso que la
jornada laboral del empleado rural no podrá exceder de 8 horas diarias o 48 semanales,
de Lunes a Sábado, siendo facultad privativa del empleador la distribución de las horas
de trabajo diarias y su diagramación en horarios, según la naturaleza de la explotación y
los usos y costumbres locales. -
[...] Para que el trabajador rural que haya desempeñado sus tareas agrarias en el
territorio de la provincia de La Pampa, en este caso como peón general, tenga a derecho
a percibir la remuneración mínima total fijada por la CNTA y a la que se refieren los
arts. 28 y 29 del RNTA, necesariamente debe haber trabajado durante todo el mes la
jornada completa regulada por la Resolución 16/2002 de la CNTA, esto es 8 horas
diarias o 48 semanales, de Lunes a Sábado. Si trabajó menos horas, sólo tendrá derecho
a percibir la remuneración proporcional a las horas trabajadas. Lo dicho implica que, si
las partes voluntariamente acuerdan que la prestación de trabajo rural se prestará a
través de una jornada diaria reducida, por ejemplo 4 horas por día y no 8 horas diarias,
no existe obstáculo legal para que la remuneración se abone en proporción a las horas
trabajadas.-
[CCGP]TOBAREZ, Ignacio D.-06.02.2014

CONTRATO DE TRABAJO AGRARIO - Prueba documental: si la empleadora lleva la


documentación laboral conforme a la ley, firmando el trabajador sin objeciones el recibo
de haberes, crea una grave presunción que sólo cae ante una prueba sólida.

[] 6.

Es criterio constante de [la Cámara de Apelaciones de la ciudad de General Pico] que


-tratándose de una relación laboral que se encuentra registrada y que la empleadora
lleva toda la documentación laboral conforme a ley, firmando el trabajador sin
objeciones el recibo de haberes donde consta la remuneración liquidada, la fecha de
ingreso y la categoría laboral- cuando el empleado pretende cuestionar algunos de esos
aspectos una vez que se encuentra disuelta la relación laboral, [...], en principio, dicha
circunstancia crea una grave presunción en contra respecto de la veracidad de los dichos
y afirmaciones sostenidas en la demanda que sólo cae ante una prueba tan sólida que
despeje toda duda al respecto; y al mismo tiempo refuerzan la presunción existente a
favor de la empleadora respecto de la remuneración que, por cualquier concepto, le
correspondió percibir al trabajador, por tratarse de una relación debidamente registrada
y recién cuestionada cuando el vínculo laboral se encontraba extinguido, debiendo
prevalecer, en principio, lo que surge de la prueba documental. En tal sentido se ha
declarado en forma reiterada que la prueba de testigos es poco confiable para acreditar
la fecha de inicio de la relación (exptes. 3479/06, 3767/07 y 3888/08 y 4512/10 r. C. A.,
entre otros), y lo mismo cabe afirmar sobre la duración de la jornada laboral.
[CCGP]TOBAREZ, Ignacio D.-06.02.2014

En la ciudad de General Pico, provincia de La Pampa, a los seis días del mes de febrero
del año dos mil catorce, se reúne en ACUERDO la Cámara de Apelaciones en lo Civil,
Comercial, Laboral y de Minería de la Segunda Circunscripción Judicial para resolver el
recurso de apelación interpuesto en los autos caratulados "TOBAREZ, Ignacio Daniel
C/ HERRERO, Gustavo Hernán S/ PROCESO LABORAL" (expte. Nº 5210/13 r.C.A.),
venidos del Juzgado Civil de Primera Instancia N° 3 de esta Circunscripción.-
- El Dr. Alejandro PÉREZ BALLESTER, sorteado para emitir el primer voto, dijo:.-
- I. Antecedentes del caso: a) Ignacio Daniel TOBAREZ promovió demanda laboral
contra Gustavo Hernán HERRERO por cobro de diferencias salariales por la suma de $
8.066,10 con más intereses. Dijo que comenzó a trabajar en un predio rural de
propiedad del demandado en octubre de 2009, desempeñándose como peón rural. Entre
otras cosas dijo que se encontraba inscripto como trabajador no permanente, pero su
relación laboral con su empleador era la de un trabajador permanente, dado que,
trabajaba de lunes a viernes de 8:00 a 20:00 hs, y los sábados de 8:00 a 12:00 hs,
descansando a la hora del almuerzo. Manifestó que esa forma de desempeñar el trabajo
la dispuso el patrón y la realizaba durante todo el mes, percibiendo la suma mensual de
$ 1.300,00. Cuando había tareas extras, como por ejemplo arar y sembrar la tierra,
trabajaba horas extras y que dichos trabajos se le abonaban aparte de la remuneración
mensual. Refirió que decidió renunciar a partir del 03/09/2010. Reclamó como
diferencia salarial, la suma de dinero que le hubiese correspondido cobrar como peón
general según lo regulado por el RNTA por jornada completa conforme planilla glosada
a fs. 9 (ver fs. 17/23), dado que el accionado le liquidaba su haber mensual por "media
jornada".-
- b) Gustavo Hernán HERRERO contestó la demanda a fs. 67/70 solicitando su rechazo.
Admitió que explotaba una fracción de 200 hectáreas de campo (se trata del mismo
campo mencionado por el actor en su demanda), que el actor realizaba arreglos de
caminos y que atendía el parque del establecimiento, negó las otras labores destacadas
en la demanda. Entre otras cosas dijo que al actor lo había tomado para trabajos
específicos, de lo que se dejó constancia tanto en los recibos de haberes como en el libro
de sueldos y jornales de que se trataba de un trabajador "no permanente", liquidándole
el salario de acuerdo a las horas trabajadas, afirmando que su pretensión de cobrar
diferencias salariales tomando en cuenta el salario básico completo no se corresponde
con la realidad. Señaló que en los meses de noviembre de 2009 y de enero a agosto de
2010 trabajó como peón general en actividades varias, laborando un promedio de 4
horas diarias, a excepción del mes de abril de 2010 que trabajó 8 horas diarias,
oportunidad en que se le abonó el sueldo completo. En definitiva, por las razones que
explicó y trabajos efectivamente realizados, dijo que el actor se desempeñó como
personal no permanente, que se le abonó la remuneración que le correspondía y que
nada debe de lo reclamado (fs. 67/70).-
- c) El juez en la sentencia de fs. 304/311 hizo lugar parcialmente a la demanda por la
suma de $ 4.431,78 con más los intereses fijados en el considerando e impuso las costas
al accionado.-
- Apeló el demandado (fs. 322), quien expresó agravios a fs. 330/332, los que fueron
contestados a fs. 336/342.-
- II. El recurso:-
- Se agravia (1° agravio) porque el juez admitió parcialmente la demanda sobre la base
de presunciones en contra del empleador, pese a que se acreditó el pago de todos los
salarios, constando todos los recibos de haberes firmados por el trabajador. Con respecto
a la carga horaria de jornada laboral, se queja particularmente porque el a quo consideró
que la ley 22.248 no prevé la contratación a tiempo parcial, y al respecto, sostiene el
recurrente, que el hecho que no esté prevista nada impide que pueda demostrarse en
juicio que la carga horaria era menor y que por lo tanto, la remuneración sea acorde a
las horas efectivamente trabajadas. Dice que se acreditó que el demandado realiza tareas
de parquización de quintas, campos, estancias y tareas agropecuarias generales, y que
además explota una fracción de campo de 200 has ubicada en el paraje "La Puma",
denominada "La Luisa"; que también quedó acreditado que el actor comenzó a trabajar
el 10/10/2009 como personal no permanente, como surge de los recibos de haberes
agregados al expediente por ambas partes (fs. 10/16 y 38/49), afirmando que por más
que la ley 22.248 no lo previera, nada impide que las partes acuerden una media jornada
y se pacte la remuneración conforme a la misma, que es lo que sucedió en el caso y
surge de toda la documentación laboral adjuntada al proceso (recibos de haberes, libro
de sueldos y jornales), destacando que el trabajador suscribió todos los recibos de
haberes sin hacer ningún tipo de cuestionamientos ni impugnaciones, cosa que recién
hizo después de que se dio por despedido. Afirmó que Tobarez fue contratado para
realizar trabajos específicos y por ello es que se lo registró como "Personal no
permanente", liquidándole el salario de acuerdo a las horas trabajadas. Entre otras cosas
dice que en el mes de noviembre de 2009 y en los meses de enero a agosto de 2010,
Tobarez trabajó como peón general en actividades varias, en un promedio de 4 horas
diarias, como surge de los recibos de fs. 29 bis a 49, a excepción del mes abril de 2010
que sí trabajó 8 horas diarias y se le abonó el salario completo. En concreto se agravia
porque el juez consideró, solamente por vía de presunción, que el actor trabajó la
jornada completa, solicitando se revoque la sentencia en dicho punto y se tenga por
probado que Tobarez trabajaba a tiempo parcial. También se agravia (2° agravio) porque
se admitieron las diferencias salariales reclamadas, cuando quedó acreditada la forma en
que se le abonó el salario, lo que fue aceptado por el empleado. Afirma que quedó
probado que los trabajos de arada, siembra y limpieza se le abonaban aparte, y por los
fundamentos que expresa dice que no existen las diferencias salariales que el juez
mandó a pagar, haciendo una referencia puntual a cada uno de los pagos que le hizo al
actor, reiterando que Tobarez siempre trabajó a tiempo parcial y así se le abonaba su
sueldo. Citando varios precedentes de este tribunal, referidos a la improcedencia de los
reclamos efectuados cuando ya se extinguió el vínculo laboral y sin que haya mediado
reclamo alguno durante todo el tiempo de vigencia del mismo, y debiendo prevalecer la
prueba documental sobre la testimonial, entiende que la sentencia debe ser revocada,
rechazando el reclamo de diferencias salariales que admitió el juez en la sentencia
recurrida, con costas.-
- 1. El juez para decidir en el modo en que lo hizo esgrimió, entre otros, los siguientes
fundamentos: 1) que no se discutía que la relación laboral comenzó el 10/10/2009, que
el trabajador renunció el 03/09/2010, y que el vínculo se encontraba regido por el
Régimen Nacional del Trabajador Agrario (RNTA) ley 22.248 y sus modificatorias; 2)
que el trabajador se desempeñaba como peón rural percibiendo una remuneración
mensual de $ 1300,00 y que además realizaba labores extras que le eran abonadas aparte
de los recibos oficiales; 3) que el actor se encontraba registrado laboralmente como
"personal no permanente" del RNTA; 4) que la cuestión litigiosa consistía en determinar
si el actor efectivamente se desempeñó como un trabajador no permanente en los
términos del art. 77 de el RNTA o por el contrario, se desempeñó como trabajador
permanente como se sostiene en la demanda y consecuentemente con ello si le
correspondía percibir una mayor remuneración mensual, que es lo que reclamó en su
demanda; 5) el a quo sobre lo que consideró como única cuestión litigiosa sostuvo: a) de
acuerdo a ciertos precedentes dictados por este tribunal de alzada con su anterior
composición, dijo que, en principio, las relaciones laborales enmarcadas en la ley
22.248 (RNTA) son de carácter permanente, mientras que las no permanentes
constituyen un supuesto de excepción, por lo que quien las invoca (en este caso el
demandado Herrero) debe acreditar de que se trató de una contratación no permanente;
b) destacó que fue el propio accionado quien al contestar la demanda manifestó que
Tobarez "...siempre se desempeñó como "personal no permanente, como auxiliar de
Herrero", laborando durante los meses de octubre y diciembre del año 2009 en trabajos
de jardinería. Mientras que, en el mes de noviembre de 2009 y en el transcurso del año
2010 "trabajó como peón general de actividades varias"; c) sostuvo que toda la
documentación laboral que tuvo a la vista, lo que incluye los recibos de haberes,
demostraban que el actor trabajó durante once (11) meses consecutivos para el
demandado (octubre 2009 /agosto 2010), y conforme a ello el sentenciante concluyó
que la actividad laboral del demandante "no se limitó a algún período del año en
particular, sino que por el contrario, se concretó con habitualidad y permanencia en toda
la extensión del lapso citado", por lo que, según su criterio, Tobarez debió estar
inscripto como trabajador permanente; d) también destacó que teniendo en cuenta toda
la documentación laboral en consonancia con lo informado por la AFIP a fs. 254/258,
impedía arribar a la conclusión de que los trabajos por los que fuera contratado por
Herrero revistieran el carácter de ocasionales, transitorios o accidentales. Por el
contrario, el juez dijo que a simple vista aquellos trabajos denotan una regularidad y
cotidianidad impropias de una relación no permanente; en tal sentido destacó que en lo
que hace a las tareas desplegadas durante el año 2010, Herrero en su responde señaló
expresamente que el actor en los "meses noviembre de 2009 y enero a agosto de 2010,
trabajó como peón general en actividades varias", afirmación que para el a quo nada
tienen que ver con una relación no permanente del vínculo laboral, toda vez que la
contratación del trabajador rural para la realización de "varias actividades" no se
condice con el carácter ocasional o transitorio tipificante de la modalidad contractual no
permanente prevista por el art. 77 del RNTA, agregando que un trabajador agrario no
permanente no podría permanecer por más de 90 días corridos en la actividad, pues
adquieren el derecho a considerarse permanentes según lo dispuesto por el art. 63 de la
ley 22.248; e) en definitiva, pese a la presunción en contra que pesaba contra el
trabajador (se entiende que se refiere a que mientras perduró la relación laboral el actor
siempre suscribió los recibos de haberes donde constaba que se trataba de un trabajador
no permanente y percibió la remuneración en base a dicha característica, sin hacer
ningún tipo de reclamo), el juez teniendo en cuenta el principio de la realidad, concluyó
que el accionante debió estar registrado como trabajador permanente; 6) La jornada
horaria. Las diferencias salariales reclamadas: el a quo recordó que el actor en su
demanda dijo que trabajaba 8 horas por día de lunes a viernes y 4 horas los sábados, y
por su parte el accionado al contestar la demanda dijo que sólo en el mes de abril de
2010 trabajó 8 horas diarias y en el resto de los meses la jornada laboral se extendió en
un promedio de 4 horas diarias. Destacó que las partes coincidieron en que Tobarez
revestía la calidad de peón general y que las tareas "extras" le eran abonadas aparte,
agregando el demandado que esas tareas extras las realizaba dentro del mismo horario
de la jornada normal, lo que implicaba, obviamente, que cuando realizaba tareas extras,
como la arada y siembra, no cumplía con su tarea habitual de peón general, aunque
percibía su remuneración fija mensual completa como trabajador no permanente. En
virtud de dicha circunstancia el sentenciante destacó que resultaba importante dilucidar
si el dependiente prestó tareas en media jornada o en jornada completa, y para
determinar ello optó por analizar la cuestión teniendo en cuenta las características
propias de cada período laboral, aclarando que la prueba documental aportada por el
demandado a fs. 53/55 vta. no podía ser merituada en virtud de que fue desconocida por
el actor a fs. 72 y la prueba pericial caligráfica ofrecida a su respecto no se produjo (ver
fs. 83). En base a ello el a quo llegó a las conclusiones siguientes: a) mes abril de 2010:
el actor trabajó 8 horas diarias, y se le abonó el salario de acuerdo a dicha jornada (ver
recibo de fs. 43), no existiendo diferencia salarial que pagar por dicho mes, rechazando
la pretensión al respecto; b) meses octubre y diciembre de 2009: el a quo destacó que el
demandado afirmó que en los meses referidos el actor prestó sus labores en la
parquización de canchas de golf ubicadas en las localidades de Cañuelas y Lobos,
ambas de la Provincia de Buenos Aires, lo que fue confirmado por los testigos Martínez
(fs. 147/149), y Birge (fs. 150/151), ambos ofrecidos por el accionado. Por otra parte,
los testigos Díaz (fs. 275/276) e Iustina (fs. 278/279), ambos ex empleados del
demandado, declararon haber trabajado con el actor en los campos de golf mencionados
y que la jornada laboral se extendía desde las 7:00 hasta las 11:00 hs. En base a ello el
juez concluyó que el actor en los meses octubre y diciembre de 2009 trabajó media
jornada, por lo que rechazó la pretensión por los 2 meses mencionados; c) meses
enero/agosto 2010 -excepto abril-: en los meses indicados las labores del actor fueron
prestadas en el predio rural "La Luisa", situado en el paraje "La Puma" que alquilaba el
demandado, y el juez tuvo por acreditado que el actor trabajó la jornada completa,
afirmando que el demandado no logró acreditar que Tobarez haya trabajado en jornada
reducida en los meses en análisis. Para llegar a dicha conclusión el juez tuvo en cuenta
lo siguiente: 1) analizó y valoró los testimonios brindados por los testigos Martínez (fs.
147/148) y Birge (fs. 150/151), ambos ofrecidos por el trabajador, y los testigos López
(fs. 272/273) y Díaz (fs.275/276), ambos ofrecidos por el empleador, remarcando las
contradicciones existentes entre los mismos y destacó que cada uno de los testigos
declaró lo que cada parte que los propuso pretendía; 2) que la duración de la jornada
laboral en el contrato de trabajo agrario regido por el RNTA ley 22.248, de su art. 14 se
desprendía -indirectamente- que la misma tiene una duración mínima de 9:30 hs y
máxima de 12:00 horas; 3) que la ley 22.248 no prevé la contratación a tiempo parcial;
4) que fue Herrero quien al contestar la demanda introdujo la cuestión de la supuesta
limitación de la jornada laboral como argumento defensivo para repeler la pretensión
del actor, al afirmar que Tobarez sólo trabajaba medio día. En este sentido el
sentenciante sostuvo que el accionado no precisó en modo alguno, al contestar la
demanda, la forma en que el empleado cumplía con una jornada diaria reducida o media
jornada, no especificó, por ejemplo, hora de inicio y de finalización de la misma, como
tampoco dio razones ni explicó los motivos que justificaron su decisión de reducir la
jornada legal y normal (ajustada a las necesidades propias de todo establecimiento
rural), fijando una "llamativamente limitada"; también resaltó que el accionado omitió
brindar detalles de cómo se trasladaba diariamente trabajador al campo y cómo
regresaba, máxime cuando fue el propio demandado quien negó que Tobarez pernoctara
en el predio rural (fs. 146, 5° ampliación). En definitiva el a quo afirmó que le incumbía
al demandado "...acreditar el horario de inicio y cese de la media jornada y los
justificativos del apartamiento del régimen legal aplicable para optar por una excepción
al mismo que no se ajusta, por cierto, al curso normal y habitual de las cosas, ni a las
características de la actividad agropecuaria..." (sic fs. 309 vta./310), destacando que la
invocada jornada reducida o parcial no se condice con el cúmulo de tareas y trabajos
habituales y específicos que se describieron y reconocieron a fs. 68 vta. del responde.
Por último destacó que los recibos de haberes suscriptos por el trabajador nada dicen
sobre la extensión de la jornada laboral, por lo que en este punto nada puede presumirse
en contra de la pretensión o de las afirmaciones del trabajador. En definitiva, por
aplicación del art. 360 del Cód. Procesal el juez afirmó que el accionado no logró
acreditar la jornada reducida o media jornada que alegó al contestar la demanda por lo
que admitió las diferencias salariales por los meses: enero, febrero, marzo, mayo, junio,
julio y agosto de 2010, y desestimó el reclamo por diferencias salariales por los meses
octubre y diciembre de 2009 y abril de 2010. Para el cálculo de las diferencias
salariales, partió de la base que el actor percibió la suma mensual de $ 1.300,00, rechazó
el rubro comida reclamado en la planilla de fs. 9, y también calculó el SAC
correspondiente, descontando el ya percibido según lo consignado en los recibos de
haberes, determinando una diferencia salarial impaga de $ 4.431,78 con más intereses.-
- 2. El análisis en general que hizo el sentenciante de la cuestión litigiosa no se
comparte. En rigor la pretensión principal y única del actor es que se abonen la
diferencias salariales, y para fundar la misma dice que en realidad trabajaba como peón
general la jornada completa, pero el patrón le abonaba como si hubiese trabajado media
jornada, pagándole la mitad del sueldo básico mínimo fijado por la Comisión Nacional
de Trabajo Agrario (CNTA). Surge con claridad que la cuestión litigiosa central,
conforme al planteo y reclamo efectuado por el actor en su demanda, consiste en
determinar si el actor trabajaba la jornada completa o media jornada como lo sostiene el
demandado, cuestión que, como se verá enseguida, no se encuentra necesariamente
vinculado y hasta resulta intrascendente -ello en virtud de la cosa reclamada, se reitera-,
determinar si las tareas desempeñadas en el predio se correspondían con las de un
trabajador permanente o un trabajador no permanente que son las dos grandes categorías
laborales que comprende el Régimen Nacional del Trabajo Agrario (RNTA), dictado
según la ley 22.248 del 3 de julio de 1980.-
- 3. El juez admitió las diferencias salariales correspondientes a los meses de enero a
agosto de 2010, excepto la reclamada por el mes de abril del mismo año, período que el
trabajador percibió el sueldo mensual completo. No se discute que Tobarez se
encontraba registrado con la categoría de Peón General y como trabajador no
permanente en los términos del art. 77 y sigs. del RNTA, y en los meses en que admitió
el reclamo por diferencias salariales el actor percibió la mitad del salario básico o
mínimo fijado por CNTA.-
- Se considera innecesario entrar en el análisis de la ley 22.248 en lo que respecta a la
regulación sobre los trabajadores permanentes y los no permanentes y en especial a las
tareas que le son propias a cada categoría. Basta con decir que si bien la normativa
estatutaria efectúa una enunciación a priori de las tareas que han de ser consideradas
como no permanentes, debe tenerse en cuenta que en todos los casos debe prevalecer el
principio de la realidad, por lo que el juez para determinar si un empleado rural se
desempeñaba como trabajador permanente o no permanente, debe estar a lo que surja en
cada caso en concreto a las tareas que realmente cumplía el trabajador,
independientemente de como haya sido asentado en la documentación laboral, máxime
cuando nada impide que un trabajador permanente pueda realizar en ocasiones tareas
propias de los trabajadores no permanentes o temporarios, y del mismo modo, también
es posible que trabajadores no permanentes en ciertas ocasiones pueden realizar tareas
que son propias del personal estable (permanente) del establecimiento rural. De todos
modos esta cuestión resulta intrascendente a los fines de dirimir el reclamo del actor,
puesto que no se discute en el caso que el demandante se encontraba inscripto como
peón rural, pero como trabajador no permanente, manteniéndose esa modalidad de
contratación, con continuidad y sin interrupción alguna a partir de enero de 2010 hasta
31 de agosto de 2010 fecha en que renunció. De acuerdo a lo dispuesto por el art. 63 del
RNTA, el trabajador rural adquiere estabilidad después de transcurrido 90 días corridos
en el empleo. Transcurrido ese plazo, en el caso a partir abril de 2010, Tobarez adquirió
todos los derechos del trabajador "permanente" (ver Horacio Maiztegui Martínez: "El
Trabajador Rural", ps. 91 y 187; edit. Rubinzal Culzoni 2005), cuestión que
correctamente fue apuntada por el a quo y que no mereció agravios por parte del
recurrente.-
- 4. La remuneración del trabajador permanente:-
- El Régimen Nacional de Trabajo Agrario establecido por la ley 22.248 junto con las
normas que en su consecuencia se dictaren por la Comisión Nacional de Trabajo
Agrario (CNTA) de acuerdo a la facultad normativa que le confiere la propia ley 22.248
en su art. 146, constituyen la fuente principal de regulación del contrato de trabajo
agrario y de la relación nacida del mismo. La voluntad de las partes también es fuente
reguladora del contrato de trabajo agrario, y en la medida que lo acordado no colisione
con las normas de orden público establecidas por el RNTA, ello será ley para las
mismas (art. 1197, Cód. Civil), ver aporte de María Gabriela Alcolumbre en Foglia
(director) - Khedayán (coordinadora): "Regímenes Laborales Especiales", Tomo II, p.
78; edit. La Ley 2012. Es decir, las partes no pueden pactar condiciones o modalidades
de trabajo menos favorables para el trabajador que las contenidas en el RNTA o en las
resoluciones de la CNTA, y si bien el empleador cuenta con la facultad de organizar
económica y técnicamente la empresa, explotación o establecimiento (art. 11, RNTA),
existe el principio de irrenunciabilidad que prohíbe que se pacten condiciones menos
favorables para el trabajador que las contenidas en la ley, bajo pena de nulidad (incisos
a, b, c, art. 5° y art. 7°, RNTA).-
- Expresamente el art. 4° del RNTA dispone que las remuneraciones y condiciones
laborales de todos los trabajadores agrarios se rigen exclusivamente por el RNTA y las
resoluciones que en su consecuencia dicte la Comisión Nacional de Trabajo Agrario
(CNTA). El art. 86 inciso b) del RNTA dispone que la Comisión Nacional de Trabajo
Agrario (CNTA) debe fijar las remuneraciones mínimas que les corresponde percibir a
los trabajadores permanentes. Con relación a la remuneración de los trabajadores rurales
permanentes, el art. 28 del RNTA (sustituido por art. 16 de la ley 26.390 del 25/06/08)
dispone que "Las remuneraciones mínimas serán fijadas por la Comisión Nacional de
Trabajo Agrario, las que no podrán ser inferiores al salario mínimo vital de ese
momento. Su monto se determinará por mes o por día...". Por su parte el art. 29 del
RNTA en su primer párrafo dispone que: "El empleador podrá convenir con el
trabajador otra forma de remuneración, respetando la mínima fijada...". Se afirma que
en ningún caso el trabajador puede recibir una suma de dinero inferior a la fijada en la
Comisión Nacional de Trabajo Agrario (conf. Horacio Maiztegui Martínez, ob. cit.,p.
131). Conforme a los dos artículos citados el empleador debe abonar la remuneración
del trabajador rural respetando el monto mínimo fijado por la CNTA para los
trabajadores permanentes o aquel que fuere pactado por las partes del contrato siempre
que fuere superior al mínimo mencionado. Ese mínimo refiere a que la remuneración
del trabajador rural permanente, no podrá ser inferior al mínimo, vital y móvil fijado por
el Poder Ejecutivo Nacional para los trabajadores comprendidos en el RNTA, y en
defecto del cual la CNTA deberá estar al SMVM fijado de carácter general, conforme
art. 15 del Decreto 563/81. En el caso de trabajadores no permanentes el salario se fijará
por tiempo o a destajo y siempre se abonará al trabajador el SAC (arts. 30 y 31 del
RNTA) (ver aporte de María Gabriela Alcolumbre en Foglia (director) - Khedayán
(coordinadora), ob. cit., Tomo II, p. 110). Por su parte Roberto Izquierdo, con otro
enfoque y con referencia a la retribución mínima que debe percibir el trabajador rural
permanente, al margen de la mayor remuneración que resulte del acuerdo individual
(art. 5° inciso b), RNTA) subsumiéndola, señala que el art. 28 dispone que es deber de
la CNTA fijar la remuneración básica mínima. En la directiva del art. 28 esta
remuneración no puede ser inferior a la fijada a título de "salario mínimo vital" vigente
al momento de su determinación, remisión que sólo puede ser entendida actualmente al
"salario mínimo vital y móvil" determinado por el Consejo Nacional del Empleo, la
Productividad y el Salario Mínimo Vital y Móvil de acuerdo con el art. 135, inciso a),
de la 24.013, y con la cual se cumple, a su vez, el mandato del art. 14 bis, primer párrafo
de la Constitución Nacional en el sentido de que la ley -en este caso la ley n° 22.248-
asegura al trabajador rural el salario mínimo vital y móvil mediante ese mecanismo
remisivo, habida cuenta de que al momento actual la legislación sobre ese tipo de
salario no comprende al trabajador rural. Dicha remisión resulta necesaria, pues la
disciplina legal del salario mínimo vital y móvil no alcanza per se al trabajador rural,
dado que, como se sabe, la Ley de Contrato de Trabajo 20.744 resulta inaplicable al
trabajador agrario. Por otra parte, a la "ley y organismos respectivos" que remite la LCT
a través de su art. 117 es a la ley 24.013, luego de asignada la competencia para fijarlo
la Comisión Nacional de Empleo, la Productividad y el Salario Mínimo, Vital y Móvil,
que excluye de su amparo a los dependientes del agro en el artículo 140. El autor citado
opina que carece de virtualidad la previsión del art. 15 del decreto 563/81 cuando
entiende por el salario mínimo vital referido a los trabajadores comprendidos en el
RNTA, y sólo a falta de determinación específica deberá tomarse como tal "...el que
tuviere carácter general", destacándose que desde la sanción de la ley que instituyó el
RNTA nunca se determinó un salario mínimo vital con esa especificidad, omisión que
resulta coherente con el carácter interprofesional que se le reconoce a esta fórmula
remunerativa. Al 'general', por tanto, va dirigida la citada remisión" (ver aporte de
Roberto Izquierdo en Ackerman (director) Tosca (coordinador): Tratado de Derecho del
Trabajo", Tomo V (complemento), ps. 174/175; edit. Rubinzal Culzoni 2007).-
- Ahora bien, por encontrarse estrechamente relacionado con el único motivo que
provocó el presente juicio laboral y posterior apelación por parte del demandado, y por
encontrarse vinculado a la queja vertida fundamentalmente en el primer agravio,
conviene recordar que el Salario Mínimo Vital receptado en el art. 14 bis de la
Constitución Nacional, y en el art. 116 de la LCT, es la menor remuneración en efectivo
que debe percibir un trabajador por una jornada de trabajo de 8 horas prevista en la ley
11.544. Por cierto que si la jornada inferior a la legal está impuesta por la naturaleza,
calificación o características especiales del trabajo, se debe respetar el salario mínimo
mensual aunque no se trabajen las 8 horas, supuesto este último que no se presenta en el
caso frente a las actividades que como peón general realizaba Tobarez en el predio rural
que explota el accionado. Pero cuando el trabajador cumple una jornada reducida, se le
abona el salario mínimo horario (Conf. Fernández Madrid, Juan Carlos: "Tratado
Práctico de Derecho del Trabajo", Tomo II, n° 11.18.1, ps. 1385/1386; 3° edición
actualizada y ampliada; edit. La Ley 2007). En el mismo sentido se sostiene que, para
que el empleado tenga derecho a percibir el total del Salario Mínimo, Vital y Móvil
debe cumplir la jornada normal de trabajo, por lo cual si se hubiese convenido una
jornada de trabajo de 4 horas, como en el caso lo sostiene el demandado, el SMVN es
equivalente en su parte proporcional (conf. Grisolía, Julio Armando: "Derecho del
Trabajo y de la Seguridad Social", Tomo II, p. 650; decimocuarta edición ampliada y
actualizada, edit. Abeledo Perrot 2011). Coincidentemente con lo expuesto se señala que
el SMVM, excluidas las asignaciones familiares, lo deben percibir los trabajadores
mensualizados que cumplen la jornada legal completa de trabajo, y también los
mensualizados que perciben su salario por hora, con excepción de la situación prevista
en los arts. 92 ter (contrato de trabajo a tiempo parcial) y 198 (jornada reducida),
primera parte que lo percibirán en su debida proporción (ver aporte de Silvia E. Pinto
Varela en Ojeda, Raúl Horacio (coordinador): "Ley de Contrato de Trabajo. Comentada
y Concordada", Tomo II, p. 237; edit. Rubinzal Culzoni 2011).-
- La jornada laboral de los trabajadores rurales que cumplen sus tareas dentro del
territorio de la provincia de La Pampa se encuentra regulada por la Resolución N°
16/2002 de la CNTA dictada en fecha 01/10/2002 que en su art. 1° dispuso que la
jornada laboral del empleado rural no podrá exceder de 8 horas diarias o 48 semanales,
de Lunes a Sábado, siendo facultad privativa del empleador la distribución de las horas
de trabajo diarias y su diagramación en horarios, según la naturaleza de la explotación y
los usos y costumbres locales. -
- De conformidad a lo expuesto hasta aquí, y en esto corresponde disentir con lo
decidido por el juez de grado, para que el trabajador rural que haya desempeñado sus
tareas agrarias en el territorio de la provincia de La Pampa, en este caso como peón
general, tenga a derecho a percibir la remuneración mínima total fijada por la CNTA y a
la que se refieren los arts. 28 y 29 del RNTA, necesariamente debe haber trabajado
durante todo el mes la jornada completa regulada por la Resolución 16/2002 de la
CNTA, esto es 8 horas diarias o 48 semanales, de Lunes a Sábado. Si trabajó menos
horas, sólo tendrá derecho a percibir la remuneración proporcional a las horas
trabajadas. Lo dicho implica que, si las partes voluntariamente acuerdan que la
prestación de trabajo rural se prestará a través de una jornada diaria reducida, por
ejemplo 4 horas por día y no 8 horas diarias, no existe obstáculo legal para que la
remuneración se abone en proporción a las horas trabajadas, asistiéndole la razón en
este aspecto a la parte apelante.-
- 5. La CNTA mediante Resolución N° 71/2009 del 16/12/2009, fijó en $ 1.700,06 la
remuneración mínima del Peón General que cumple la jornada legal completa de
trabajo, a partir del 1º de noviembre de 2009, salario que estuvo vigente hasta el 31 de
agosto de 2010, remuneración mínima por jornada completa que recién fue aumentada a
la suma de $ 2.210,07 a partir del 1 se septiembre de 2010, como lo informó la
U.A.T.R.E. a fs. 288. Como se dijo, salvo en el mes de abril, en los meses de enero a
agosto de 2010 el accionado abonó al actor la mitad del sueldo básico o mínimo fijado
por la CNTA, esto es la suma de $ 850,03, así surge del libro de sueldo y jornales y de
los recibos de haberes adjuntados por ambas partes al proceso, todos firmados por el
trabajador, documentación laboral que el empleador llevaba en regla. Si bien es cierto
que en los recibos de haberes constaba que Tobarez se encontraba inscripto como
trabajador no permanente, el reclamo efectuado en la demanda nada tiene que ver con
dicha circunstancia, como tampoco nada tiene que ver que haya percibido la mitad del
sueldo por haber estado inscripto con la categoría indicada, cuestión que se encuentra
vinculada exclusivamente a la duración de la jornada laboral que, precisamente, es el
único aspecto controvertido y que motivó el juicio laboral. Mientras estuvo vigente la
relación laboral, el actor nunca efectuó reclamo alguno sobre su inscripción como
trabajador no permanente y tampoco efectuó reclamo alguno respecto de que todos los
meses cobraba la mitad del salario mínimo fijado por la CNTA. El trabajador renunció a
su empleo a partir del 31/08/2010, y encontrándose disuelto el vínculo por voluntad
exclusiva del trabajador, Tobarez dejó transcurrir dos meses y en fecha 01/11/2010
remitió telegrama al empleador mediante el cual, en primer lugar le recordó que había
prestado servicios en los campos de sus propiedad de lunes a viernes en horario de 8:00
a 20:00 hs y los días sábado de 8:00 a 12.00 hs, y en base a ello lo intimó "a realizar una
correcta registración laboral de mi situación atento a que el suscripto se encontraba
registrado por media jornada laboral como trabajador rural no permanente" (sic, ver
telegramas de fs. 7 y 51). La intimación a que la patronal proceda a registrarlo como
"trabajador permanente", así se entiende el reclamo, sólo habría tenido sentido e
implicancia jurídica si la relación laboral se encontraba vigente cosa que no ocurrió en
el caso puesto que el trabajador ya había renunciado. Además, vale reiterarlo, Tobarez
no se encontraba inscripto o registrado como trabajador "por media jornada laboral
como trabajador rural no permanente"; la intimación referida es demostrativa del error
conceptual en que incurrió la parte actora de vincular al trabajador no permanente con la
circunstancia de cobrar la mitad del sueldo, aspectos que nada tienen que ver el uno con
el otro. Por ejemplo, la remuneración que le puede corresponder al trabajador no
permanente una vez culminada la faena agraria para la cual fue contratado, según su
importancia, puede ser notablemente superior al sueldo mensual que en forma habitual
percibe el personal estable (permanente) del establecimiento agropecuario. En el mismo
telegrama de fs. 7 y 51 también intimó el pago de diferencias salariales, sin dar más
explicaciones al respecto. En sede administrativa volvió a reclamar el pago de
diferencias salariales (ver fs. 59), y en definitiva en la demanda que originó el presente
litigio lo que pretende el trabajador es que se le abone en concepto de diferencia salarial
el sueldo de "Peón General" completo, denunciando que cumplía con una jornada
laboral completa y no media jornada como surge de los recibos de haberes y del libro de
sueldo y jornales llevados en legal forma por empleador.-
- Es criterio constante de esta Cámara de Apelaciones que -tratándose de una relación
laboral que se encuentra registrada y que la empleadora lleva toda la documentación
laboral conforme a ley, firmando el trabajador sin objeciones el recibo de haberes donde
consta la remuneración liquidada, la fecha de ingreso y la categoría laboral- cuando el
empleado pretende cuestionar algunos de esos aspectos una vez que se encuentra
disuelta la relación laboral, ello ocurre en el caso con la remuneración percibida, en
principio, dicha circunstancia crea una grave presunción en contra respecto de la
veracidad de los dichos y afirmaciones sostenidas en la demanda que sólo cae ante una
prueba tan sólida que despeje toda duda al respecto; y al mismo tiempo refuerzan la
presunción existente a favor de la empleadora respecto de la remuneración que, por
cualquier concepto, le correspondió percibir al trabajador, por tratarse de una relación
debidamente registrada y recién cuestionada cuando el vínculo laboral se encontraba
extinguido, debiendo prevalecer, en principio, lo que surge de la prueba documental. En
tal sentido se ha declarado en forma reiterada que la prueba de testigos es poco
confiable para acreditar la fecha de inicio de la relación (exptes. 3479/06, 3767/07 y
3888/08 y 4512/10 r. C. A., entre otros), y lo mismo cabe afirmar sobre la duración de la
jornada laboral. Que en el caso, las pruebas referidas, a mi juicio, resultan insuficientes
para destruir la presunción que favorece a la empleadora por lo que corresponde
atenerse a lo que surge de la documentación laboral correctamente llevada por la
demandada (expte. Nº 4517/10 r. C. A.), y ante la falta de reclamos del trabajador, cabe
tener por probado que efectivamente el actor cumplía una jornada laboral de 4 horas
diarias y ese fue el motivo por el cual siempre se le liquidó la mitad del sueldo básico o
mínimo, por lo que cabe admitir los agravios del recurrente, revocar la sentencia
apelada en la parte que admitió parcialmente la demanda, correspondiendo rechazar en
todas sus partes el reclamo por diferencias salariales. Con costas de ambas instancias a
la parte actora.-
- Los honorarios de la primera instancia deben ser adecuados a este pronunciamiento,
emolumentos que serán regulados en porcentajes a calcularse sobre el monto de la
demanda, lo que comprende el capital y los intereses reclamados. Para calcular estos
últimos deberá tomarse la tasa promedio mixta que resulte de dividir por dos el
resultado que arroje la suma de la tasa que paga el Banco de la Pampa por los depósitos
a plazo fijo por treinta días, con la tasa que cobra dicha entidad financiera por los
préstamos financieros a 90 días, hasta la fecha de su efectivo pago. Así voto.-
- El Dr. Rodolfo Fabián RODRÍGUEZ, sorteado para emitir el segundo voto, dijo:-
- Por sus fundamentos, adhiero al voto del colega preopinante.-
- En consecuencia, la CÁMARA DE APELACIONES -
- RESUELVE: I. Hacer lugar al recurso de apelación interpuesto por la demandada a fs.
322 y, en consecuencia, revocar la sentencia de fs. 304/311 y rechazar la demanda.-
- II. Imponer las costas de ambas instancias a la actora.-
- III. Regular los honorarios de primera instancia de los Dres. Carlos Pedro FEBRE y
Fernanda Gabriela CORONEL en el doble carácter de apoderados y patrocinantes del
actor, en conjunto, en el 16,80%; y los de los Dres. Jorge Gabriel SALAMONE y
Gustavo César MASSARA como apoderados y patrocinantes del demandado, en
conjunto, en el 21%; porcentajes a calcularse sobre el monto de la demanda (capital más
intereses).-
- IV. Regular los honorarios de Alzada del Dr. Carlos Pedro FEBRE en el 30% de lo
regulado para primera instancia a los abogados de la actora; y los de los Dres. Jorge
Gabriel SALAMONE y Gustavo César MASSARA en el 35% de los fijados para la
instancia anterior.-
- V. Mantener la regulación de honorarios efectuada en primera instancia a favor de la
perito Contador Público Nacional Leila M. L SPINOZZI.-
- VI. Disponer que, en todos los casos, se adicione el IVA, si correspondiere.-
- Protocolícese, notifíquese y devuélvase al Juzgado de origen.-

2
Especifique las diferencias entre contrato de arrendamiento rural y contrato de pastaje.
(8 puntos)

El Contrato de Aparcería Agrícola se da cuando una persona llamada arrendador entrega


a otra que sería el arrendatario el uso y goce de un fundo agrario con o sin enseres o
animales para su explotación en cualquiera de las especialidades de la actividad
agropecuaria, a cambio de un porcentaje en la distribución de los frutos o productos que
se obtengan, (art. 21 primer parraf. Ley 13246). Se caracteriza por ser: consensual,
oneroso, bilateral, aleatorio (ya que las ventajas o perdidas dependen de un
acontecimiento incierto), de tracto sucesivo, intuitae personae, formal no solemne, de
colaboración y de tipo asociativo (porque se vinculan varias personas en una empresa
común, donde cada uno colabora con algo. Para la mayoría de los autores es autónomo
(ya q si bien se asemeja a una sociedad civil de capital e industria, o a un arrendamiento,
en verdad tiene características propias). En los contratos de aparcería no se maneja
dinero, es decir que lo que se reparten son los frutos, no existe un precio en dinero).
Con respecto a las obligaciones de las partes debemos tener en cuenta el art. 23 de la ley
antes citada que dice lo siguiente:
- Oblig. Del Tomador:
*Realizar o dirigir personalmente la explotación: no puede ceder, arrendar o dar en
aparcería la cosa objeto del contrato, por ser un contrato intuitae personae, y de tipo
asociativo;
*Dar a la cosa el destino convenido en el contrato o el que determine los usos o
costumbres locales, cumpliendo con las leyes;
*Visarle al dador la fecha de separación de los productos a dividir y el momento en que
este comienza a recibir los frutos (salvo estipulación en contrario), para que pueda
fiscalizar la cosecha;
*Entregarle el porcentaje de frutos o productos pactados;
*Rendir cuenta de su administración.
- Oblig. Del Dador:
*Garantizar el uso y goce de las cosas dadas en parecería y responder por los vicios o
defectos graves de las mismas;
*Realizar ciertas anotaciones: llevar un inventario (nómina de animales, útiles, bienes
aportados al inicio por cada contratante, su estado y su valor) e ir actualizándolo,
detallar los aportes que se efectúen y la forma de distribución de los frutos de cada
cosecha y liquidación. Esta obligación es un poco difícil de cumplir, ya que el que está
en el predio es el aparcero y no el dador.

En cambio en el Contrato de Pastaje el propietario del fundo recibe animales para que
pasten a cambio de un precio por cabeza y por tiempo, generalmente se utiliza en
tiempos de emergencia climática. Aclaración no hay entrega del uso y goce del fundo.
En cambio el contrato de Pastaje es un contrato agrario atípico, generalmente utilizado
en tiempos de emergencia climática. El propietario del fundo recibe animales para que
pasten a cambio de un precio por cabeza y por tiempo. No hay entrega del uso y goce
del fundo. El contrato de pastoreo es una especie de contrato de arrendamiento rural,
que se diferencia de él tan solo por la brevedad del plazo y por su destino específico. En
el contrato de pastoreo, como en cualquier otro contrato de locación de cosas, el
arrendador cede al arrendatario el uso y goce del predio por un plazo que no puede ser
mayor a un año, obligándose a pagar por dicha cesión un precio cierto en dinero. Por el
contrario, en el contrato de pastaje no existe este elemento determinante de la locación y
el arrendamiento.

Reelaboracion.

Los contratos mencionados:

Contrato de arrendamiento:
Artículo 21: Ahora aparcería cuando una de las partes se obliga a entregar a otra
animales o un predio rural con o sin plantaciones sembrados animales en seres o
elementos de trabajo para la explotación agropecuaria de cualquiera de sus
especializaciones con el objeto repartirse los frutos o en un contrató típico de
colaboración y de tipo asociativo. En la ley de arrendamiento rural el artículo 40
Establece que este tipo de contratos deben tener la modalidad de hacerse por escrito en
los casos que eran verbales se aplicaba el artículo 1190 del código civil se ha derogado
pero a partir de la vigencia del nuevo código se aplicará lo que rige en materia de
medios de prueba que están en los artículos 101 9 y 10 20 dado que es un contrato ad
probatiónen.
Con relación al plazo fijo 1 mínimo de 3 años y 1 máximo de 20 años para contratos ad
meliorandum.
Qué son aquellos donde debe hacerse obras importantes para poder empezar a producir
en el predio rural arrendado. Era de aplicación lo qué establecía el código civil en
materia de plazo máximo de contrato de locación fijada en 10 años, ahora, código
vigente en su Artículo 1197 modifica el plazo de 10 años extendiendo los 50 años de
plazo máximo. En materia de prescripción el plazo para hacer el reclamo a los contratos
de arrendamiento vence a los 10 años y para la aparcería a los 5 a partir de la puesta en
vigencia de este código se establece un plazo genérico de prescripción a los cincos años
(artículo 2560)

Contrato de pastaje:
Habrá contrato de pastaje en virtud del cual una de las partes recibe en su campo
animales ajenos los cuales alimenta Mediante los pastos del inmueble percibiendo una
retribución de tanto por cabeza y por día mes o año. Pero sin conceder el uso y goce del
predio se los llama también pensión de animales, es un contrato de suministro en origen
y conmutativo nominado o atípico, el predio no es objeto de la convención sino el
producto hierba o a plazos a convenir en días meses años o el contrato de contratista
rural nunca estuvo regulado por una ley especial agraria por lo que era de aplicación lo
que establecía para la locación de obra en el derogado código civil, en la actualidad el
nuevo código civil en el libro III capítulo VI título IV de contratos particulares lo regula
como contratos de obras y servicios. En realidad el derecho Agrario es regulado por
normas propias ensayando una autonomía su legislación pero al no dictarse un código
Agrario que las reúna lo que no están en las leyes de la materia y respetando el orden de
prelación que las mismas establecen se aplica subsidiariamente el código civil y
comercial para dirimir conflictos suscitados entre las partes o a los contratos con leyes
especiales

3
Desarrolle sintéticamente el régimen de dominio de las aguas, señalando las
limitaciones existente en cuanto a su usos y dominio.(8 puntos)

El régimen de aguas de nuestro ordenamiento está dado principalmente por las


regulaciones contenidas en el CCCN, en la Ley del Régimen de Gestión Ambiental de
Aguas, y en las leyes provinciales sobre agua.
Existen además otras leyes nacionales sobre el agua, y por su parte, el CPN prescribe el
delito de contaminación del agua (Arts. 200, 201 bis y 203), el cual pertenece al ámbito
de los delitos contra la salud pública.
o El CCCN clasifica las aguas en:

1)Aguas de dominio público (Art. 235 inc. b y c). Incluye el agua en los bienes
pertenecientes al dominio público, el cual es inalienable e imprescriptible. Ej: aguas
interiores, bahías, golfos, ensenadas, puertos, playas marítimas, ríos, estuarios, arroyos,
aguas que corren por cauces naturales, los lagos y lagunas navegables, los glaciares,
aguas subterráneas, etc.

Todos pueden usar y gozar del agua pública pero el Estado puede disponer sobre dicho
uso y goce (por ejemplo puede otorgar una concesión o permiso sobre ella).
2) Aguas de dominio de los particulares(Art. 239).Las aguas que surgen en los terrenos
de los particulares pertenecen a sus dueños; pueden usar libremente de ellas, siempre
que no formen cauce natural; quedan sujetas al control y a las restricciones que en
interés público establezca la autoridad de aplicación; y no pueden usarlas en perjuicio
de terceros ni en mayor medida que su derecho.

o El Régimen de Gestión Ambiental de Aguas - Ley N° 25688, establece los


presupuestos mínimos ambientales, para la preservación de las aguas, su
aprovechamiento y su uso racional.

Al efecto en el Art. 2 define que se entenderá por agua:aquélla que forma parte del
conjunto de los cursos y cuerpos de aguas naturales o artificiales, superficiales y
subterráneas, así como a las contenidas en los acuíferos, ríos subterráneos y las
atmosféricas.
En el Art 5., establece que la utilización de las aguas consiste en:
. Tomar, desviar, estancar, modificar el flujo o la profundidad de las aguas superficiales;
. Tomar aguas subterráneas, elevarlas y conducir sobre la tierra, o desviarlas;
. Las acciones aptas para provocar permanentemente o en una medida significativa,
alteraciones de las propiedades físicas, químicas o biológicas del agua;
. Modificar artificialmente la fase atmosférica del ciclo hidrológico.

USOS DEL AGUA


El agua puede usarse con distintos destinos:

a) USO DOMÉSTICO: Se refiere al uso libre para todos los habitantes, bajo la
regulación de ordenanzas municipales;

b) USO MUNICIPAL: Se trata del uso de agua corriente y aguas cloacales. El Estado
para abastecer a la población puede adquirir aguas de los particulares, y cuando se trate
de aguas públicas, debe expropiar los terrenos para hacer el acueducto;

c) USO MINERO: La explotación minera requiere grandes cantidades de agua (Por ej.
Para hacer perforaciones, o en los procesos de refinación, etc.);

d) USO AGROPECUARIO: Otra actividad que puede requerir gran cantidad de agua
para el riego o para los animales;

e) USO PARA GENERACIÓN DE ENERGÍA ELECTRICA: Por este motivo se


construyen obras hidroeléctricas como embalses y represas;

f) USO PARA PESCA: En ríos y arroyos de uso público, es libre, aunque existen
reglamentaciones que regulan estas actividades con límites diversos;

g) USO PARA LA NAVEGACIÓN: Sea con finalidad del transporte de pasajeros y/o
cargas, o bien navegación deportiva y recreativa;

h) USO PARA CASOS DE FUERZA MAYOR, ACCIDENTES PÚBLICOS O DE LA


NATURALEZA: Es el caso de incendios, terremotos, atentados, etc. El Estado ante
estas emergencias hace uso del agua que necesita, pudiendo incluso suspender el
suministro de aguas a los particulares. Sólo debe indemnizar en caso de daño real, y que
las aguas sean privadas.

i) OTROS USOS: recreación, actividades deportivas, fines terapéuticos, etc.

4
Identifique la autoridades competente en materia de Control, Transporte,
Comercialización de carnes y Granos. (8 puntos)
Ley de Semillas y Creaciones Fitogenéticas (Ley 20.247):
Objetivos
Mejorar la producción y lograr un mayor y sostenido desarrollo de la agricultura.
Biotecnología
Permite modificar las funciones biológicas naturales, mejora la calidad y productividad,
abarata costos, eleva la competitividad de los productos y amplía la frontera
agropecuaria.
Art. 2º -- A los efectos de esta ley se entiende por:
a) "SEMILLA" o "SIMIENTE": toda estructura vegetal destinada a siembra o
propagación.
b) "CREACION FITOGENETICA": el cultivar obtenido por descubrimiento o por
aplicación de conocimientos científicos al mejoramiento heredable de las plantas.
Semilla o simiente
Todo órgano vegetal, tanto la semilla en sentido estricto como los frutos, bulbos,
tubérculos, yemas, estacas, flores cortadas e incluso plantas de viveros destinadas o
utilizadas para la siembra, plantación o propagación.
Creación fitogenética
Toda variedad o cultivo cualquiera sea su naturaleza genética, obtenida por
descubrimiento o por incorporación o aplicación de conocimientos científicos.
Comisión Nacional de Semillas:
Art. 4º -- Créase, en jurisdicción del Ministerio de Agricultura y Ganadería, la Comisión
Nacional de Semillas, con carácter de cuerpo colegiado, con las funciones y
atribuciones que le asigna la presente ley y su respectiva reglamentación.
Art. 7º -- Serán funciones y atribuciones de la Comisión:
a) Proponer normas y criterios de interpretación para la aplicación de la presente ley.
b) Indicar las especies que serán incluidas en el régimen de semilla "Fiscalizada".
c) Expedirse en toda cuestión que, en cumplimiento de la presente ley y su
reglamentación, le presenten los servicios técnicos del Ministerio de Agricultura y
Ganadería.
d) Tomar conocimiento y emitir opinión sobre proyectos de políticas oficiales, leyes,
decretos, resoluciones y disposiciones nacionales, provinciales y municipales
vinculados con la materia de la presente ley, así como también con los organismos
oficiales de comercialización de la producción agrícola.
e) Examinar los antecedentes sobre presuntas infracciones a esta ley, proponiendo,
cuando corresponda, la aplicación de las sanciones previstas en el Capítulo VII.
f) Entender en las diferencias de orden técnico que se susciten entre los servicios del
Ministerio de Agricultura y Ganadería y los identificadores, comerciantes expendedores
y usuarios en la aplicación de la presente ley y su reglamentación.
g) Proponer al Ministerio de Agricultura y Ganadería los aranceles por los servicios que
se presten en virtud de la presente ley, así como cualquier modificación de los mismos.
Además de las funciones y atribuciones precedentemente establecidas, la comisión
podrá proponer las medidas de gobierno que considere necesarias para el mejor
cumplimiento de la ley.
Instituto Nacional de Semillas:
Dispone que la semilla expuesta al público debe estar debidamente identificada por el
nombre común de la especie y el botánico, el nombre del identificador de la semilla y el
comerciante, nombre del cultivar y pureza varietal, porcentaje de pureza fisicobotánica,
de germinación, de maleza, año de cosecha, lugar de importación y si la semilla ha sido
curada con sustancia tóxica.
Rotulado:
Se establece el rotulado obligatorio y de las especificaciones que deben constar en el
mismo, entre otras el identificador y el comerciante que expende la semilla. El
responsable ante el productor es el vendedor de la semilla registrada como tal.
Art. 9º -- La semilla expuesta al público o entregada a usuarios a cualquier título, deberá
estar debidamente identificada, especificándose en el rótulo del envase, como mínimo,
las siguientes indicaciones:
a) Nombre y dirección del identificador de la semilla y su número de registro.
b) Nombre y dirección del comerciante expendedor de la semilla y su número de
registro, cuando no sea el identificador.
c) Nombre común de la especie, y el botánico para aquellas especies que se establezca
reglamentariamente; en el caso de ser un conjunto de dos (2) o más especies se deberá
especificar "Mezcla" y hacer constar nombres y porcentajes de cada uno de los
componentes que, individualmente o en conjunto, superen el porcentaje total que
establecerá la reglamentación.
d) Nombre del cultivar y pureza varietal del mismo si correspondiere; en caso contrario
deberá indicarse la mención "Común".
e) Porcentaje de pureza físico-botánica, en peso, cuando éste sea inferior a los valores
que reglamentariamente se establezcan.
f) Porcentaje de germinación, en número, y fecha del análisis (mes y año), cuando éste
sea inferior a los valores que reglamentariamente se establezcan.
g) Porcentaje de malezas, para aquellas especies que se establezca reglamentariamente.
h) Contenido neto.
i) Año de cosecha.
j) Procedencia, para la simiente importada.
k) "Categoría" de la semilla, si la tuviere.
l) "Semilla curada - Veneno", con letras rojas, si la semilla ha sido tratada con sustancia
tóxica.
Clases de semillas:
Identificada
Cumple con los requisitos mencionados.
Fiscalizada
Cumple los requisitos para la simiente "identificada", ha demostrado su buen
comportamiento y está sometida a control oficial durante su ciclo de producción.
La reglamentación entiende por "variedad"Conjunto de plantas de un solo taxón
botánico del rango más bajo conocido que pueda definirse por la expresión de los
caracteres resultantes de un cierto genotipo, de una cierta combinación de genotipo y
que pueda distinguirse de cualquier otro conjunto de plantas. Una variedad particular
puede estar representada por una o varias plantas o por una o varias partes de una
planta, siempre y cuando dicha parte o partes puedan ser usadas para la producción de
plantas completas de dicha variedad.
Obtentor
Persona que crea o descubre y desarrolla una variedad.
Art. 10. -- Establécense las siguientes "Clases" de semillas:
a) "Identificada". Es aquella que cumple con los requisitos del artículo 9º.
b) "Fiscalizada". Es aquella que, además de cumplir los requisitos exigidos para la
simiente "Identificada" y demostrado un buen comportamiento en ensayos aprobados
oficialmente, está sometida a control oficial durante las etapas de su ciclo de
producción. Dentro de esta clase se reconocen las "Categorías": "Original" (Básica o
Fundación) y "Certificada" en distintos grados.
La reglamentación podrá establecer otras categorías dentro de las clases citadas.
El Ministerio de Agricultura y Ganadería, con el asesoramiento de la Comisión
Nacional de Semillas, mantendrá bajo el sistema de producción fiscalizada todas las
especies que a la fecha de la sanción de la presente ley se encontraren en tal situación y
podrá incorporar obligatoriamente al régimen de semilla "Fiscalizada", la producción de
las especies que considere conveniente por motivos agronómicos o de interés general.
Registro Nacional de Cultivares:
Es el organismo donde debe inscribirse todo cultivar que sea identificado.
La inscripción debe ser patrocinada por un ingeniero agrónomo, especificándose el
nombre del solicitante, especie botánica, nombre del cultivar, origen y los caracteres
más destacables a juicio del profesional.
Deben ser inscriptas las variedades nuevas o inéditas
Son aquellas identificadas por primera vez, amparadas por el título de propiedad
expedido por el organismo de aplicación, o que al ser presentadas ante el Registro
Nacional de Cultivares no figuren ya inscriptas con una descripción similar.
Art. 16. -- Créase, en jurisdicción del Ministerio de Agricultura y Ganadería, el Registro
Nacional de Cultivares, donde deberá ser inscripto todo cultivar que sea identificado por
primera vez en cumplimiento del artículo 9º de esta ley; la inscripción deberá ser
patrocinada por ingeniero agrónomo con título nacional o revalidado. Los cultivares de
conocimiento público a la fecha de vigencia de la presente ley serán inscriptos de oficio
por el citado Ministerio.
Registro nacional de la propiedad de cultivares:
Objeto
Proteger el derecho de propiedad de los criadores o descubridores de nuevos cultivares.
Art. 19. -- Créase, en jurisdicción del Ministerio de Agricultura y Ganadería, el Registro
Nacional de la Propiedad de Cultivares, con el objeto de proteger el derecho de
propiedad de los creadores o descubridores de nuevos cultivares.
Se organiza en secciones por especies, variedades botánicas o taxones inferiores.
La solicitud de inscripción tiene carácter de declaración jurada.
Las creaciones fitogenéticas o cultivares serán consideradas bienes cuando sean
distinguibles unos de otros y sus individuos posean características hereditarias
suficientes, homogéneas y estables, a través de generaciones sucesivas.
Todo cultivar identificado por primera vez deberá ser inscripto en el Registro de
Cultivares, debiendo estar patrocinado por un ingeniero agrónomo, especificándose en
la solicitud la especie botánica, nombre del cultivar, origen, caracteres más destacables
y procedencia.
No se pueden inscribir cultivares de la misma especie y de igual nombre que induzcan a
la confusión.
La inscripción en el registro no da derecho de propiedad.
La inscripción debe ser realizada por el criador o descubridor con el patrocinio de un
ingeniero agrónomo y deberá ser individualizado con su nombre.
Art. 20. -- Podrán ser inscriptas en el Registro creado por el artículo 19 y serán
consideradas "Bienes" respecto de los cuales rige la presente ley, las creaciones
fitogenéticas o cultivares que sean distinguibles de otros conocidos a la fecha de
presentación de la solicitud de propiedad, y cuyos individuos posean características
hereditarias suficientemente homogéneas y estables a través de generaciones sucesivas.
La gestión pertinente deberá ser realizada por el creador o descubridor bajo patrocinio
de ingeniero agrónomo con título nacional o revalidado, debiendo ser individualizado el
nuevo cultivar con un nombre que se ajuste a lo establecido en la parte respectiva del
artículo 17.
Art. 21. -- La solicitud de propiedad del nuevo cultivar detallará las características
exigidas en el artículo 20 y será acompañada con semillas y especímenes del mismo, si
así lo requiriese el Ministerio de Agricultura y Ganadería. Dicho Ministerio podrá
someter al nuevo cultivar a pruebas y ensayos de laboratorios y de campo a fin de
verificar las características atribuidas, pudiendo ser aceptada como evidencia los
informes de ensayos previos realizados por el solicitante de la propiedad y de servicios
oficiales.
Con tales elementos de juicio y el asesoramiento de la Comisión Nacional de Semillas,
el Ministerio de Agricultura y Ganadería resolverá sobre el otorgamiento del Título de
Propiedad correspondiente. Hasta tanto no sea otorgado éste, el cultivar respectivo no
podrá ser vendido ni ofrecido en venta. El propietario mantendrá una muestra viva del
cultivar a disposición del Ministerio de Agricultura y Ganadería mientras tenga vigencia
el respectivo Título.
Título de propiedad:
Hasta que no sea otorgado, el cultivar no podrá ser vendido.
El título de propiedad sobre un cultivar será otorgado por un periodo no menor de 10
años ni mayor de 20. Deberá inscribirse en el Registro de Propiedad de Cultivares para
ser oponible a terceros.
La propiedad del cultivar podrá ser declarada de uso público por el PE + compensación
equitativa al titular, cuando sea necesario para asegurar una adecuada suplencia del
producto en el país. El Estado también podrá otorgar su explotación a personas
interesadas que ofrezcan garantías técnicas y se hayan registrado en la Secretaría de
Agricultura.
El título de propiedad deberá ser otorgado por un período no menor de 10 años ni mayor
de 20.
Art. 22. -- El Título de Propiedad sobre un cultivar será otorgado por un período no
menor de diez (10) ni mayor de veinte (20) años, según especie o grupo de especies, y
de acuerdo a lo que establezca la reglamentación. En el Título de Propiedad figurarán
las fechas de expedición y de caducidad.
En el título de propiedad deben figurar las fechas de expedición y caducidad.
El título de propiedad puede ser transferido inscribiéndolo en el Registro Nacional de
Propiedad de Cultivares.
Art. 23. -- El Título de Propiedad sobre cultivares podrá ser transferido, debiendo para
ello inscribirse la respectiva transferencia en el Registro Nacional de la Propiedad de
Cultivares. En caso contrario, la transferencia no será oponible a terceros.
El derecho de propiedad pertenece a la persona que lo obtuvo, pero no impide que otras
personas puedan utilizar el cultivar para la creación de uno nuevo.
Art. 24. -- El derecho de propiedad de un cultivar pertenece a la persona que lo obtuvo.
Salvo autorización expresa de ésta, las personas involucradas en los trabajos relativos a
la creación fitogenética o descubrimiento del nuevo cultivar no tendrán derecho a la
explotación del mismo a título particular.
Art. 25. -- La propiedad sobre un cultivar no impide que otras personas puedan utilizar a
éste para la creación de un nuevo cultivar, el cual podrá ser inscripto a nombre de su
creador sin el consentimiento del propietario de la creación fitogenética que se utilizó
para obtenerlo, siempre y cuando esta última no deba ser utilizada en forma permanente
para producir al nuevo.
El título de propiedad puede ser declarado de uso público restringido por el PE,
otorgando compensación equitativa al propietario. Toda explotación de uso público debe
ser registrada por el organismo de aplicación.
Art. 28. -- El Título de Propiedad de un cultivar podrá ser declarado de "Uso Público
Restringido" por el Poder Ejecutivo Nacional a propuesta del Ministerio de Agricultura
y Ganadería, sobre la base de una compensación equitativa para el propietario, cuando
se determine que esa declaración es necesaria en orden de asegurar una adecuada
suplencia en el país del producto obtenible de su cultivo y que el beneficiario del
derecho de propiedad no está supliendo las necesidades públicas de semilla de tal
cultivar en la cantidad y precio considerados razonables. Durante el período por el cual
el cultivar fue declarado de "Uso Público Restringido", el Ministerio de Agricultura y
Ganadería podrá otorgar su explotación a personas interesadas, las cuales deberán
ofrecer garantías técnicas satisfactorias y registrarse a tal efecto en ese Ministerio. La
declaración del Poder Ejecutivo Nacional podrá o no indicar cual será la compensación
para el propietario pudiendo ser ésta fijada entre las partes interesadas. En caso de
discrepancia la fijará la Comisión Nacional de Semillas, cuya resolución será apelable
ante la Justicia Federal. La sustanciación del acuerdo sobre la compensación no
demorará bajo ninguna circunstancia la disponibilidad del cultivar, la que será inmediata
a la declaración del Poder Ejecutivo Nacional; caso de oposición, será sancionado el
propietario de acuerdo a esta ley.
El título de propiedad caduca por:
Renuncia del propietario.
Cuando se demostrare que ha sido obtenido por fraude a terceros.
Por terminación del periodo legal de propiedad.
Cuando el propietario no proporcione una muestra viva del mismo.
Por falta de pago del arancel anual.
Art. 30. -- Caducará el Título de Propiedad sobre un cultivar por los siguientes motivos:
a) Renuncia del propietario a sus derechos, en cuyo caso el cultivar será de uso público.
b) Cuando se demostrare que ha sido obtenido por fraude a terceros, en cuyo caso se
transferirá el derecho a su legítimo propietario si pudiese ser determinado, en caso
contrario pasará a ser de uso público.
c) Por terminación del período legal de propiedad, pasando a ser desde ese momento de
uso público.
d) Cuando el propietario no proporcione una muestra viva del mismo, con iguales
características a las originales, a requerimiento del Ministerio de Agricultura y
Ganadería.
e) Por falta de pago del arancel anual del Registro Nacional de la Propiedad de
Cultivares, mediando un período de seis (6) meses desde el reclamo fehaciente del pago,
pasando luego a ser de uso público.
Excepción del agricultor
Art. 27. -- No lesiona el derecho de propiedad sobre un cultivar quien entrega a
cualquier título semilla del mismo mediando autorización del propietario, o quien
reserva y siembra semilla para su propio uso, o usa o vende como materia prima o
alimento el producto obtenido del cultivo de tal creación fitogenética.
Instituto Nacional de Semillas (INASE):
Cuenta con una dirección de calidad, otra de certificación y control y una tercera de
registro de variedades (propiedad intelectual).
Controla y lleva el registro de las creaciones fitogenéticas y de propiedad de los
cultivares.
Funciona en su seno el Registro Nacional de Comercio y Fiscalización de Semillas.
Mantiene convenios con las provincias para hacer efectiva la fiscalización en el interior
del país.

Guías para el transporte de semillas y plantas:


Para transportar la producción de lotes sometidos a fiscalización desde su lugar de
cosecha hasta la planta de procesamiento o almacenamiento, el interesado debe generar
un Documento Identificatorio de Semilla Fiscalizada en Tránsito (DISFT o Anexo I).
Es firmado por el Director Técnico y lleva adherido un holograma u oblea de seguridad
que debe ser solicitada al INASE.
El transportista debe llevar el DISFT cuando transporte la semilla y entregarlo en su
lugar de destino, donde quedará archivado durante el tiempo que allí permanezca la
semilla.
El responsable de la planta procesadora emitirá un Anexo II, donde indicará cantidad de
kg con los que cada camión ingresó a la planta y la merma que eventualmente tengan
con motivo de la clasificación, remitiendo esa información al INASE.
Podrán efectuarlo las empresas inscriptas en el RNCyFS.
Los DIFST tienen una vigencia de 90 días desde su emisión. El tiempo de entrega desde
la solicitud es de 1 día.

Ley de Agroquímicos:
Agroquímicos:
Toda sustancia química o de síntesis de uso agrario. Comprende insecticidas,
fertilizantes y herbicidas.
Son sustancias peligrosas que deben ser autorizadas, su uso, manipulación y contención
de contenedores y residuos debe realizarse con rigor y control.
Daños:
Pueden causar daños a la salud de los agricultores y poblaciones vecinas.
También a los que consuman alimentos contaminados con ellos.
Contaminan suelo, aire y agua.
Ocasionan daños a plantaciones propias y vecinas.
Leyes:
18.073
Prohíbe el uso de ciertas sustancias, distinguiendo si son para el tratamiento de praderas
artificiales o naturales, o para aplicación en especies bovina, ovina, caprina, porcina y
equina. Se prohíbe uso y tenencia de ciertas sustancias en establecimientos que elaboren
o tengan en depósito productos de origen animal o vegetal destinados a la alimentación.
Los cultivos tratados con estas sustancias no pueden ser utilizados como alimentos para
personas y/o animales, sino después de un lapso de tiempo. El SENASA puede autorizar
el empleo de estas sustancias cuando su uso sea imprescindible y se adopten las medidas
necesarias para que no superen los máximos de tolerancia residual.
18.796
Tiene un anexo de productos y subproductos agropecuarios con el máximo de
plaguicidas tolerados. La autoridad de aplicación puede actualizarlos e incluir nuevos
productos o subproductos.
20.418
Indica la tolerancia y límites administrativos de residuos de plaguicidas en productos y
subproductos
Tolerancia
Máxima concentración de residuos de plaguicidas legalmente permitida.
Tolerancia cero
Prohibición de aplicación de un plaguicida.
Límites administrativos
Niveles máximos de concentración de residuos de plaguicidas con el que, por
excepción, pueden comercializarse los productos y subproductos agropecuarios. Son
permitidos a través de regulaciones especiales del organismo de aplicación cuando
resulte imprescindible autorizar el empleo de plaguicidas para otros usos que no sean
los previstos en su inscripción.

Junta Nacional de Granos:


Es una entidad autárquica que se desenvuelve en todo el país.
Art.1 Decreto Ley 6698/63.
Artículo 1º - La Junta Nacional de Granos desenvolverá su acción en todo el territorio
de la república y funcionará como entidad autárquica. Sus relaciones con el Poder
Ejecutivo serán mantenidas por intermedio de la Secretaría de Estado de Agricultura y
Ganadería de la Nación.
Funciones
Art.9 Decreto Ley 6698/63:
Controlar todas las instituciones o entidades que intervengan directa o indirectamente en
el comercio interno o exterior de granos y sus subproductos.
Autorizar y controlar el funcionamiento de todos los medios que se utilicen en el
comercio de granos y sus subproductos.
Fiscalizar el pesaje de los granos en el acto de la entrega o recibo de los mismos.
Autorizar el embarque o carga de granos y sus subproductos para exportación.
Establecer la clasificación de granos.
Etc.

Comercialización de granos y demás productos agrícolas:


Toda persona física o jurídica, para actuar en el comercio interno o externo de granos
del país, debe inscribirse en un registro que llevará la Junta Nacional de Granos
Art.23 Decreto Ley 6698/63.
Art. 23.- Toda persona, física o jurídica, para actuar en el comercio interno o externo de
granos del país, deberá inscribirse en un registro que llevará la Junta Nacional de
Granos. Sin este requisito no podrá realizar transacciones, incluso en las bolsas y
mercados, no podrán las autoridades aduaneras expedir a los exportadores el permiso de
embarque correspondiente.
Si este requisito no podrán realizar transacciones, incluso en las bolsas y mercados, no
podrán las autoridades aduaneras expedir a los exportadores el permiso de embarque
correspondiente.
Ninguna persona (física o jurídica) que actúe en el comercio de granos podrá celebrar
contratos que importen o posibiliten la entrega de mercadería por parte del vendedor, si
el precio no se paga íntegramente antes o en el acto de la entrega o si no tiene
constituido un seguro o respaldo que garantice al vendedor el cobro de la suma impaga.
No comprende a quienes actúen en carácter de meros intermediarios, siempre que el
boleto exprese los nombres del vendedor y comprador, esté firmado por éstos y no
faculte al intermediario a percibir el precio total o parcialmente
Art.28 Decreto Ley 6698/63.
Art. 28.- Ninguna persona -física o jurídica- que actúe en el comercio de granos podrá
celebrar contratos que importen o posibiliten la entrega de la mercadería por parte del
vendedor, si el precio no se paga íntegramente antes o en el acto de la entrega o si no
tiene constituido un seguro o respaldo que garantice al vendedor el cobro de la suma
impaga.
Lo dispuesto en el presente artículo no comprende a quienes actúen en carácter de
meros intermediarios -mandatarios y corredores-, siempre que el contrato o boleto
exprese los nombres del vendedor y del comprador, esté firmado por éstos y no faculte
al intermediario a percibir el precio, total o parcialmente. Faltando cualquiera de esas
exigencias la operación quedará comprendida en la primera parte del presente artículo.
El Poder Ejecutivo reglamentará la forma de constituir el seguro o respaldo, la extensión
del mismo en relación a las operaciones y sumas que deben ser garantizadas, y la fecha
desde la cual se aplicará lo dispuesto en el presente artículo.
El acreedor por el total o por el saldo del precio podrá ejercer su acción de cobro contra
el comprador o el asegurador o garantizante, separada, sucesiva o conjuntamente, siendo
todos ellos solidariamente responsables.
Reglamentará la forma de constituir el seguro o respaldo, la extensión del mismo en
relación a las operaciones y sumas que deben ser garantizadas.
Junta Nacional de GranosTambién se encarga de clasificar los granos, graduación de
calidad y delimitación de zonas, de acuerdo a estudios y estadísticas nacionales y
extranjeras sobre producción, comercio, industrialización y exportación de granos.
Busca mejorar la producción, negociaciones y movimiento a granel.
Las clasificaciones que fije la Junta Nacional de Granos serán las únicas que se utilicen
en las cotizaciones de las grandes entidades vinculadas al comercio de granos y a ellas
deberán referirse los certificados que se otorguen.

5
Sintetice el Régimen Jurídico aplicable a los semovientes, señalando lo siguiente
dominio, transferencia, obligaciones y remarca. (8 puntos)

Los semovientes son los que, moviéndose por sí mismos, se transportan de un lugar a
otro, como por ejemplo, el ganado.
Esta categoría de bienes se asimila jurídicamente al régimen de los bienes muebles; en
consecuencia, el dominio de los mismos se adquiere por la simple tradición de la cosa,
siendo suficiente la posesión de buena fe para que el poseedor se convierta en
propietario, excepto el supuesto en que hubieran sido robados o perdidos. Este sistema
no es del todo apropiado en lo que respecta al ganado, teniendo en cuenta la importancia
particular que revisten esos bienes. Por eso el ganado no se adquiere por la simple
tradición, sino que desde las primeras épocas se usó un sistema de Marcas y Señales
para acreditar la propiedad de los animales.
Por ello se creó el decreto ley 22939 en el cual se rige el régimen de los semovientes en
el cual se establece que, se presume, salvo prueba en contrario y sin perjuicio de lo
dispuesto en el Título IV de la misma ley, que el ganado mayor marcado y el ganado
menor señalado, pertenecen a quien tiene registrado a su nombre el diseño de la marca o
señal aplicada al animal. Se presume igualmente, salvo prueba en contrario, que las
crías no marcadas o señaladas pertenecen al propietario de la madre. Para que esta
presunción sea aplicable las crías deberán encontrarse al pie de la madre.
La ley 22.939 legitima la marca o señal, en todo el territorio de la Nación, como
presunción de propiedad del ganado. Presunción que puede ser destruida con prueba en
contrario y que se aplica sólo cuando el diseño de la marca o señal se encuentra
registrado a nombre del poseedor, haciéndola extensiva asimismo a las crías no
marcadas ni señaladas que estén al pie de la madre.
La Marca o Señal es establecida como obligatorio para todo propietario de ganado; el
ganado mayor durante su primer año de vida, y el menor antes de llegar a los seis meses
de edad; así como tener registrado a su nombre el diseño que emplease para efectuar
dichas marcas o señales (artículos 5 y 7, ley 22.939). Ante el incumplimiento de dichos
preceptos la ley, como medida sancionatoria, priva al culpable de la protección legal, al
margen de las multas que establecieren las reglamentaciones locales (art. 8, ley
22.939).d
De acuerdo a las distintas categorías jurídicas de los animales previstos por la ley la
propiedad de los mismos se prueban de las siguientes formas:
1) Para el ganado mayor marcado o menor señalado: en cuyo caso establece una
presunción "iuris tantum" de propiedad en favor del titular de la marca o señal,
extendiendo esa presunción a las crías aún no marcadas ni señaladas, cuando estén al
pie de la madre (art. 9, ley 22.939).
2) Para la hacienda orejana o cuya marca y señal no fuere clara: En estos supuestos la
ley remite al derecho común, es decir al artículo 2412 del Código civil que prescribe: La
posesión de buena fe de una cosa mueble, crea a favor del poseedor la presunción de
tener la propiedad de ella, y el poder de repeler cualquier acción de reivindicación, si
la cosa no hubiese sido robada o perdida. Pero haciendo pasible también a su propietario
de las sanciones que establecieran las autoridades locales (art. 10, ley 22.939).
3) Para los animales de pura raza: Respecto de estos la propiedad se probará con el
certificado de inscripción en los registros genealógicos y selectivos reconocidos que
concuerde con los signos individuales que llevaren los animales (art. 11, ley 22.939).

La transmisión de la propiedad del ganado está regulada en la ley en su Título IV. El


artículo 12 establece que las transmisiones, deberán instrumentarse con un certificado
de adquisición que, otorgado por las partes, será autenticado por la autoridad local
competente. Dicho certificado de adquisición es el título o causa de la transmisión que
deberá ser autenticado por la autoridad local.
Asimismo en el artículo 13 establece el contenido obligatorio del certificado de
adquisición es:
a) lugar y fecha de emisión;
b) nombre y apellido de las partes y en su caso de sus representantes, sus domicilios y
la mención de los documentos de identidad;
c) especificación del tipo de operación de que se trata, matrícula del título de la marca o
señal y diseño de éstas o el tatuaje de reseña correspondiente en los animales de raza;
d) especificación de la cantidad de animales comprendidos en la operación, con
indicación de su sexo y especie;
e) firma del transmitente o de su representante, y si no pudiere o no supiere firmar, la
firma a ruego de otra persona, junto con la impresión digital del que no pudiere o no
supiere firmar. La firma del transmitente podrá ser suplida por la del consignatario.
En cuanto a la transmisión de animales de raza la ley establece que, por acuerdo entre
partes, la transmisión de su dominio podrá perfeccionarse por la inscripción del acto en
los registros genealógicos o selectivos a que se refiere el artículo 11; se trataría de un
registro meramente declarativo y que mientras no se ha inscripto la transferencia
solamente produce efectos entre las partes, o sus sucesores, no pudiendo oponerse a
terceros.
En casos de transmisión de ganado el certificado de inscripción no transfiere el derecho
real, y para obtener este efecto es menester que se cumpla con el requisito de la
tradición que prevén los artículos 577: " Antes de la tradición de la cosa, el acreedor no
adquiere sobre ella ningún derecho real" y 2601: "Para que la tradición traslativa de la
posesión haga adquirir el dominio de la cosa que se entrega, debe ser hecha por el
propietario que tenga capacidad para enajenar", y el que la reciba debe ser capaz,
como modo adquisitivo, salvo en los supuestos en que la inscripción ha reemplazado a
la tradición como modo constitutivo, como sucede con los caballos pura sangre de
carrera, en virtud de lo dispuesto por la ley 20.378.

6
Parte práctica:

Una ONG Ambientalista Internacional interesada en la problemática Forestal de la


Argentina, le ha encomendado, un informe sobre los siguientes puntos a saber:

Si existen regímenes sobre esta cuestión y cuáles son, ¿cómo clasifican a los bosques
esos regímenes?, ¿qué recaudos deben cumplirse para realizar forestación, reforestación
y/o explotación de los bosques? (30 puntos)

Los recursos forestales se encuentran protegidos por diversas normativas forestales


dentro de las cuales se destaca especialmente la Ley de Bosques Nativos N° 26331, la
cual fue dictada hace relativamente poco tiempo, en el año 2007.
Por otra parte, en el 2005 se ha sancionado en el ámbito nacional la ley número 25997
que declara de interés nacional al turismo como actividad socioeconómica estratégica y
esencial para el desarrollo del país esta misma se vincula estrechamente con la anterior
normativa debido a que existen cuestiones que se contraponen y que deben ser tenidas
en cuenta para que dificulten su aplicación en la práctica.
Cronológicamente en primer lugar ha de mencionarse dentro de la normativa forestal a
la ley 13273 de defensa de la riqueza forestal.
Sin embargo las necesidades de incorporar nuevos conceptos que se fueron
estableciendo en la materia y dar cumplimiento a las obligaciones asumidas por el
estado a nivel internacional determinaron que el decreto N° 710/95 aprobará su texto
ordenado.
Esta normativa protege los bosques en general y las tierras forestales que quedan
sometidos a su régimen cuando se encuentran ubicados en jurisdicción nacional o de las
provincias adheridas y los bosques protectores y tierras forestales ubicados en las
provincias cuando sus efectos incida sobre intereses de competencia del Gobierno
Federal por afectar el bienestar progreso y prosperidad de dos o más provincias
En términos generales esta ley otorga a las provincias adheridas el beneficio de
participar en la ciudad Federal afectada a obras de forestación y reforestación y en el
régimen de crédito Agrario hipotecario o especial
Para tales fines el bosque de propiedad provincial o comunal correlativamente, les
comporta las obligaciones de crear un organismo provincial de aplicación de ley y un
fondo provincial de bosques y aplicar el régimen Federal forestal.
Considerar exenciones impositivas, coordinar actividades por parte de los organismos
locales con la autoridad forestal Federal, planes de forestación y reforestación y
deforestación de bosques Fiscales provinciales o comunales
En la reglamentación del artículo 2 del decreto N° 91 / 2009 establece textualmente que
quedan comprendidos en el concepto de bosque nativo aquellos ecosistemas forestales
naturales en distintos estados de desarrollo.
Los palmares también se consideran bosques nativos de este modo se complementa la
definición que es muy amplia, abarcativa de diferentes clases de bosques nativos y
estados en que se encuentran incluyendo una especie determinada como es el caso de las
palmeras que no se hubiese considerado comprendida en el régimen protector o sin esta
mención especial.
Los bosques pueden clasificarse según su función en, nativos de preservación que están
constituidos por especies vegetales únicas o representativas del patrimonio ambiental
del país y que deben someterse a un manejo destinado exclusivamente a proteger su
biodiversidad patrimonio gerente recursos paisajísticos con el fin de servir a la
investigación científica, educación ambiental turismo y recreación y nativos de
protección aquello ubicados en suelos frágiles en pendientes iguales o superiores a un
grado determinado a cierta distancia de las orillas de fuentes cursos de agua y que deben
someterse un manejo destinado al resguardo de tales suelos y recursos hídricos con el
fin de evitar la erosión, daños irreversibles por precipitaciones avalanchas y rodados o la
alteración de sus ciclos hidrológicos en estos tipos de bosques está prohibido el
aprovechamiento del mismo bosque
Esta clasificación encuentra correlato con la contenida en la ley 13273 clasificación de
los bosques en
a) protectores
b) permanentes
c) experimentales
d) Montes especiales
e) producción
El régimen forestal común de la norma prohíbe la devastación de bosques y la
utilización irracional de productos forestales y la explotación de bosques naturales, no
podrá realizarse sin la conformidad de la autoridad forestal competente para cuya
solicitud deberá acompañarse plan de manejo de la ley n° 24 688 que declara de interés
nacional la preservación y la conservación de los bosques nativos andinos patagónicos y
promueve su reforestación con las mismas especies
La ley 24857 establece que toda actividad forestal así como el aprovechamiento de
bosques comprendidos en el régimen de la ley 13273 de defensa de la riqueza forestal
gozarán de estabilidad fiscal por el término de treinta años contados a partir de la fecha
de aprobación del proyecto respectivo la ley n° 2508
Constituye un régimen de promoción de las inversiones que se efectúan en nuevos
emprendimientos forestales y en las ampliaciones de los bosques existentes de que
podrán ser beneficiarias las personas físicas o jurídicas que realicen efectivas
inversiones En actividades objeto de la ley el régimen es de aplicación en las provincias
que adhieren expresamente al mismo
La ley 25509 crea el derecho real de superficie forestal constituido a favor de terceros
por los titulares de dominio o condominio sobre un inmueble susceptibles de forestación
silvicultura finalmente el decreto número 1332 / 2002 crea el programa social de
bosques (PROSOBO) cuya reglamentación y organización surge la resolución número
636 13 / 2007 de la secretaría de ambiente y desarrollo sustentable de la República
Argentina el programa está dirigido a favorecer a comunidades rurales concentradas y
dispersas contribuyen a evitar un desarraigo y asegurando la sustentabilidad de las
actividades que promueve mediante la autogestión la organización y la participación
comunitaria

7
Dulcineo, en Calidad de Productor cañero, celebra un contrato de maquila con Santiago,
el propietario del ingenio "EL TUCUMANO". Luego de procesada la caña de azúcar y
antes de distribuir la misma, obtenida como producto final, y con motivo de un juicio
que un tercero le iniciara al ingenio, un tercero le embarga dicha azúcar.
-¿Qué tipo de contrato se ha perfeccionado entre el productor Dulcineo y el
industrializador Santiago (propietario del ingenio El Tucumano)?
-¿Qué derecho puede y debe hacer valer Dulcineo?
- ¿Qué instituto procesal puede utilizar? (30 puntos)

a) En esta situación el contrato a celebrar es de maquila de caña de azúcar definido por


el art. 1 de la ley 25.113, cuando el productor agropecuario se obligue a suministrar al
procesador o industrial, materia prima con el derecho de participar, en las proporciones
que convengan, sobre el o los productos finales resultantes, los que deberán ser de
idénticas calidades a los que el industrial o procesador retengan para sí. Sabiendo esto
podemos afirmar que aquí se plantearía de la siguiente manera: Una de las partes, el
productor cañero "Dulcineo" hace entrega a Santiago propietario del ingenio "El
Tucumano", una cierta cantidad de caña de azúcar, a cambio de que la someta al proceso
productivo y luego le pague con dicha azúcar, es decir el producto resultante, una cierta
cantidad o porcentaje convenido entre ambos.
Para finalizar es preciso dejar en claro que en este contexto no existe flujo de dinero, ya
que se paga la materia prima con el producto derivado de ella, luego de haber
atravesado el proceso de elaboración pertinente.
b) Con respecto a los derechos que debe hacer valer Dulcineo, cabe mencionar el de
propiedad consagrado en el Art. 17 Constitución Nacional y el Art. 1, 2° párrafo de la
ley 25.113 de contratos de maquila en el que describe los siguiente: El productor
agropecuario mantiene en todo el proceso de transformación la propiedad sobre la
materia prima y luego sobre la porción de producto final que le corresponde.
c) La acción procesal que puede interponer Dulcineo ante dicho suceso es la de
restitución de bienes de terceros. Ahora bien cabe aclarar que la Ley 25.113 ordena en
su art. 8, agregar al 1° párrafo del Art. 138 de la Ley 24.522 el siguiente párrafo: "Se
incluyen en esta norma los bienes obtenidos por la transformación de productos
elaborados por los sistemas denominados "a Maquila" cuando la contratación conste en
registros públicos".
Por lo tanto esta norma, tiene la intención de reconocer a los productores- proveedores
de la materia prima agrícola-ganadera, dándoles la posibilidad de reclamar la restitución
de los productos obtenidos por el sistema de elaboración con pago a Maquila, que
compone el acervo falencial. Para iniciar el reclamo contra la masa concursal por la
acción de restitución de bienes de terceros, no basta acreditar la celebración del
contrato y su registración, sino que se debe probar la efectiva entrega del producto. Para
que el productor primario encuentre la protección legal dada por el Art. 138 de la Ley de
Concursos y Quiebras, el contrato de elaboración por el sistema de Maquila debe
constar en registro público, y es obligación del industrial, conforme el requisito del Art.
7 de la ley maquilera registrarlo.