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"Reflejos" de Salud

FUSIÓN de MEDICINAS para ENTENDER la NUEVA ERA

La Reflexología Podal se basa en el masaje y estimulación de ciertos puntos en las plantas de los pies
para conseguir efectos positivos de forma "refleja" sobre el resto del organismo. De ahí el nombre de
reflexología podal. El día que nos pusimos zapatos por primera vez, desapareció esa estimulación natural
que el suelo ejercía sobre nuestras plantas de los pies y con ello, perdimos ese efecto beneficioso de
nuestra madre tierra para con nuestro organismo. Uno más a la lista de pérdidas que nos ha conllevado
la evolución hacia el Homo sapiens sapiens.

Es curioso, pero la reflexología podal es una de las prácticas "alternativas" a la que más gente se
presta y la mayoría de personas no se oponen a que le masajeen los pies, pues es un acto sumamente
placentero. Creo que el hecho de que sea algo muy físico hace que la gente lo vea como más efectivo y
lo asocian con el masajista, el osteópata o el fisioterapeuta. Pero el que lo haya probado habrá
comprobado que más que un masaje lo que se hace es presión sobre determinados puntos de la planta
del pie. En la planta de los pies tenemos una especie de mapa estimulador de todo el organismo, de
manera que actuando en un punto plantar, podemos provocar un efecto positivo sobre otro órgano,
sistema o tejido del resto del organismo.

Y a esto que parece tan extraño, yo le encuentro una explicación lógica basándome en el origen
embrionario de nuestros tejidos y órganos. Durante el proceso embrionario del ser humano,
comprendido desde la concepción hasta la génesis de los órganos (a partir de ahí comienza el período
fetal) se forman tres "hojas embrionarias", que se llaman. Son grupos de células relacionadas, con el
mismo origen, que se pondrán de acuerdo para diferenciarse en los mismos tejidos y órganos, en todos
los embriones humanos y animales. Es decir, siempre, en todos los embriones, van a dar lugar a esos
tejidos.

La primera es el ectodermo a partir de la cual se formarán la piel y sus anejos (pelo, uñas), parte del
sistema digestivo y respiratorio, la cresta neural y el sistema nervioso central (cerebro).

La segunda es el mesodermo, que formará la notocorda y tubo neural (futura médula espinal), los
huesos, los cartílagos, los músculos, el aparato excretor y las gónadas y el aparato circulatorio.
La tercera y última es el endodermo, que formará los recubrimientos internos del tracto respiratorio y
gastrointestinal, vejiga de la orina, tiroides y paratiroides, hígado y páncreas.

Lo que os quiero decir con todo esto es que todos los órganos y tejidos de nuestro cuerpo provienen
de un mismo origen. Sus células embrionarias originales eran las mismas. Y si encima provienen de la
misma hoja embrionaria, el parentesco genético es aún mayor, pues se diferenciaron más tarde. Es
lógico pensar que todo puede seguir conectado de alguna forma después del nacimiento, mediante algún
tipo de "conexiones reflejas". Y no me refiero a anatómicamente. Eso ya lo sabemos todos: la piel y los
músculos de la planta de los pies están conectados mediante los nervios periféricos cuyas fibras
nerviosas, a través de la columna vertebral llegan al cerebro. Y el cerebro está conectado con el resto
del organismo. Pero... ¿existe en esas conexiones internas cerebrales algún medio de generar
respuestas en órganos lejanos que teóricamente nada tienen que ver con las plantas de los pies? Yo creo
que sí y de hecho mucha gente que se hace reflexoterapia siente alivio en otras zonas de su cuerpo e
incluso soluciona problemas y patologías simplemente con la reflexología podal.

Y recuerdo el ejemplo del experimento sobre una rana descrito en una enciclopedia de ciencias
naturales que tienen mis padres y a la cual le debo mi vocación. En dicho experimento, durante la fase
embrionaria de la rana y mediante manipulación externa, los investigadores intercambiaban células en el
embrión durante la fase de formación de la piel y obtenían una rana adulta con un trozo de piel blanca
sobre el lomo que provenía del abdomen. Cuando estimulaban dicha zona mediante un leve roce, la rana
se rascaba el abdomen con sus patas traseras de forma refleja. De alguna forma, aquellas células de la
piel seguían conectadas con las del abdomen y eran capaces de generar una respuesta automática lejos
del punto de orígen del estímulo.

Otros ejemplos en animales que apoyan la teoría de la estimulación refleja sobre órganos y sistemas
fueron demostrados por investigadores posteriores. Así, Eduard Weber demostró que la estimulación
del nervio vago disminuye la actividad del corazón. Los perros tienen una arritmia fisiológica, es decir,
normal, en su ritmo cardíaco que conocemos como estimulación vagal: cuando el animal inspira aire en
sus pulmones estimula el nervio vago y de forma "refleja" su ritmo cardíaco se ralentiza. Pflüger
demostró que el nervio esplácnico ejercía una influencia semejante sobre el intestino delgado. Claudio
Bernard demostró la influencia estimuladora e inhibitoria que tienen las cuerdas del tímpano sobre la
secreción salivar. Y Rosenthal que los movimientos respiratorios se inhiben cuando se estimulan las
fibras del nervio laríngeo superior.

En el hombre, la existencia de tales mecanismos cerebrales y nerviosos aún no se ha demostrado


fisiológicamente, pero muchos investigadores los aceptan como posibles hipótesis. De hecho, en
psicología se aceptan plenamente los condicionamientos de la conducta humana desde que Paulov dio a
conocer sus experimentos. La base fisiológica de los mismos probablemente incluye estas vías reflejas
aún por evidenciar.