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ESCUELA DE FORMACIÓN

PRIMER NIVEL

LUIS A. PEDROZO R.
Apóstol
PRIMER NIVEL
Lección 1

BIENVENIDO A CASA

I. Pasaje bíblico
Efesios 2.19-22
19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino
conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,
20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas,
siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,
21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para
ser un templo santo en el Señor;
22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para
morada de Dios en el Espíritu.
Romanos 12.4-5
4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos
miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,
5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos
miembros los unos de los otros.

II. Versículos claves


Romanos 6.22-23; 8.15
1Corintios 3.16-17; 6.19
Gálatas 6.10
Efesios 3.14-16

III. Objetivos
1. Reflejarnos en la parábola del hijo pródigo y saber que ahora
tenemos un hogar y una gran familia.
2. Regocijarnos porque ahora somos hijos y Dios es nuestro Padre. Él
mostrará su amor y misericordia a través del liderazgo que dejó
establecido en su iglesia.
3. Ahora tenemos privilegios y responsabilidades, somos parte de un
gran plan de Dios para este mundo.

IV. Preguntas introductorias


1. Explica la diferencia entre una casa familiar y una casa espiritual.

2. ¿Por qué somos parte de una gran familia?

3. ¿Qué entiendes por iglesia?

4. ¿Cómo se forma?

V. Desarrollo del tema


1. Introducción. Cuando el ser humano no tiene una relación con
Dios, su vida vaga sin rumbo y está lejos de agradar a su creador.
Al ser salvos, inicia una hermosa aventura llena de oportunidades
y empezamos a vivir en el propósito de Dios para nuestra vida. Es
aquí donde nos volvemos personas espirituales viviendo en el
ambiente que Dios ha preparado para nosotros.
Efesios 2.19
19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino
conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.
Todos los que hemos sido salvos por la preciosa sangre del Señor
Jesús fuimos separados del mundo, libertados del poder del
enemigo y transformados en nuevas criaturas.
Estábamos cautivos, estábamos perdidos, no sabíamos quiénes
éramos ni para dónde íbamos. Pero bendecimos el día en que el
Señor nos llamó, nos salvó, nos redimió, nos rescató.
Romanos 6.22-23
22 Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos
siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como
fin, la vida eterna.
23 Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es
vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.
Romanos 8.15
Pues no habéis recibido el espíritu de esclavitud para estar otra
vez en temor, sino que habéis recibido el espíritu de adopción, por
el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
Cuando éramos esclavos del pecado no podíamos liberarnos a
nosotros mismos, pero ahora hemos sido librados por Cristo,
somos hijos de Dios perdonados, justificados, redimidos y
renacidos.
La idea de la libertad es gran parte del significado de la salvación,
la salvación consiste principalmente en la transformación de
nuestro corazón que ha sido regenerado y adoptado, esto quiere
decir que nos hemos convertido en hijos de Dios y pasamos a
formar parte de su hogar y casa.
Su plan inmutable siempre ha sido adoptarnos en su propia
familia, trayéndonos a él mediante Cristo Jesús.
Dios quiere tener una familia y nos creó para formar parte de ella
y por medio del arrepentimiento y el lavamiento por la sangre de
Cristo nos hizo competentes para este gran privilegio.
Toda la Biblia es la historia de Dios formando una familia para
amarlo, honrarlo y reinar con él para siempre.
Cuando recibimos el espíritu de adopción, nacimos
espiritualmente en la familia de Dios, además recibimos algunos
regalos asombrosos:
1. Somos miembros de la familia de Dios.
2. Esta familia tiene privilegios y responsabilidades.
3. Acceso a la intimidad de esta familia.
4. Participamos de la herencia de esta familia.
¡Qué herencia! Eres mucho más rico de lo que crees.
Romanos 8.16-18
16 El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que
somos hijos de Dios.
17 Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos
con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que
juntamente con él seamos glorificados.
18 Pues tengo por cierto que las aflicciones del tiempo presente
no son comparables con la gloria venidera que en nosotros ha de
manifestarse.
Romanos 10.12
Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que
es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan.
2. Bajo la sombra de sus alas
Lo primero que quisiéramos dejar establecido es que no podemos
vivir la verdadera vida cristiana en la soledad.
La voluntad de Dios, cuando nos sacó del mundo, fue traernos a
un lugar donde nosotros nunca más fuésemos individuos aislados.
Ahora hemos venido a ser una pluralidad, hemos venido a ser
muchos hijos de Dios reunidos bajo el nombre de Jesús, amparado
bajo la sombra de sus alas, que estamos siendo perfeccionados y
transformado a la semejanza del Hijo de Dios.
Efesios 2.19
19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino
conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios.
Romanos 12.5
También nosotros, siendo muchos, formaremos un solo cuerpo en
Cristo, y cada miembro está unido a todos los demás.
Hoy inicias un nuevo ciclo en tu vida, la soledad, el temor, el
desprecio y el rechazo han pasado, eres bienvenido a nuestro
hogar, porque Dios te creó para vivir en comunidad, para la
comunión y para tener una familia, y no podemos cumplir los
propósitos de Dios por sí solos.
Aunque nuestra relación con Cristo es personal, la intención de
Dios no es que sea privada.
En la familia de Dios estamos conectados con todos los demás
creyentes, y nos pertenecemos mutuamente por la eternidad.
Esta es tu nueva casa y debes de saber que somos un cuerpo, no
un edificio; somos un organismo, no una organización.
Bienvenido a nuestra congregación, este es el salón de clases
donde aprenderás a vivir en la familia de Dios. Aquí aprendemos a
tener comunión verdadera y experimentar la verdad de la palabra
de Dios que afirma que estamos ligados y dependemos unos de
otros.
3. Tu nueva familia
La iglesia o el lugar donde de hoy en adelante te congregaras es
donde encontraras hermandad y comunión espiritual.
La Escritura nos muestra que todos los que hemos sido redimidos
por el Señor hemos venido a constituir una familia.
¡Bendito es el Señor! El Padre de esta familia es Dios. Hay un
hermano mayor, el primogénito, que es el Señor Jesucristo.
Nosotros somos, por lo tanto, hijos de Dios, y hermanos del Señor
Jesús.
Romanos 8.29
Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que
fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo, para que él sea
el primogénito entre muchos hermanos.
En una familia natural todos los hijos comparten la vida familiar.
Ninguno de ellos podría decir: "Yo tengo hermanos, pero no me
relaciono con ellos. No quiero tener nada que ver con mis
hermanos. Quiero vivir mi mundo, hacer mis todas mis cosas
solo".
Ningún hijo de Dios podría tener esa actitud, porque ningún hijo
de Dios es un hijo único.
Cuando un matrimonio tiene un hijo único, toda la atención de la
familia está centrada en él, todo gira en torno a él. Sin embargo,
en la familia de Dios, hubo un Hijo único, pero ya nunca más
habrá un hijo único.
El Señor Jesucristo, que gozaba el privilegio de ser el unigénito,
aceptó dejar de ser el unigénito, abrió en su corazón amoroso un
espacio para recibirnos como sus hermanos. ¡Bendito es el Señor!
Jesús mismo dijo:
Mateo 12.50
Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en
los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.
En el momento de nuestra decisión por Cristo, fuimos adoptados
por el Padre Celestial, y el ADN de Cristo fue transmitido por el
Espíritu Santo a nuestro espíritu, esto es lo que nos une y nos
hace que seamos hermanos en Cristo Jesús.
Mateo 23.8
Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es
vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.
Cuando hablamos de nuestra nueva familia no me refiero
solamente a la congregación local sino a toda la iglesia universal
que ha sido redimida por la sangre de Cristo y que se encuentra
alrededor del mundo.
Como en toda familia está constituida por:
1. Papá
2. Mamá
3. Hermanos
De la misma manera lo encontramos en la iglesia, tenemos a
nuestros líderes que velan y cuidan nuestro crecimiento como
nuestros padres espirituales, además nos ayudan a dar nuestros
PRIMER NIVEL hasta alcanzar la madurez en esta nueva vida.
Tenemos que tener muy claro que hemos sido tomados del
mundo, para venir a ser una familia.
Al mirarnos unos a otros, podemos ver allí algo que nos identifica,
que nos vincula. Somos parecidos, aunque distintos físicamente.
Sin embargo, en la mirada de tu hermano tú puedes ver un
destello, algo que el Señor puso allí: ¡es la vida de Dios! Por lo
tanto, no somos indiferentes los unos a los otros. Y esto se nota,
porque cuando nos vemos en la calle o en cualquier ambiente
extraño, nuestro corazón salta, el saludo y el abrazo nos alegran,
porque somos familia de Dios.
4. Tu nuevo hogar
¿Qué encontraras en tu nuevo hogar?
Dios ha revelado su deseo, y nos ha entregado una visión, que se
ha convertido en nuestro desafío. Dios nos ha dado la oportunidad
de formar líderes con potencial donde logran desarrollarse y
alcanzan el éxito tanto personal como colectivo.
Como todo cuerpo, la iglesia siendo el cuerpo de Cristo y nosotros
los miembros de su cuerpo trabajamos en unidad con un solo fin,
alcanzar a los no convertidos para Cristo; esto lo hacemos a través
de las células de oración o grupos familiares.
Efesios 2.19-22
19 Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino
conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios,
20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas,
siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,
21 en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para
ser un templo santo en el Señor;
22 en quien vosotros también sois juntamente edificados para
morada de Dios en el Espíritu.
Romanos 12.4-5
4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos
miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función,
5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y todos
miembros los unos de los otros.
Somos la empresa de Dios, donde contamos con diversos
ministerios dando oportunidad a nuestros miembros que cumplan
su llamado y servir con amor al Señor Jesucristo.
Estos pasajes nos muestran:
1. Somos parte de la familia de Dios. De esta manera entramos en
un nuestro nuevo hogar, una casa, un edificio.
Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino
conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de
Dios(Efesios 2.19).
2. Este edificio tiene un fundamento, un cimiento puesto por
ministerios que Dios ha levantado.
Edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas,
siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo (Efesios
2.20).
3. Este edificio que estamos formando todos los hijos de Dios, va
creciendo, siendo formado por líderes que Dios levanta para
enseñar con sabiduría.
En quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser
un templo santo en el Señor (Efesios 2.21).
4. Este crecimiento es con el fin de formar hijos de Dios fuertes,
que puedan hacer frente a un mundo lleno de desafíos.
En quien vosotros también sois juntamente edificados para
morada de Dios en el Espíritu (Efesios 2.22).
5. Cada uno de nosotros tenemos una tarea que desarrollar en
este nuevo edificio, una función que Dios nos pone en nuestras
manos para ser parte de su equipo de trabajo.
Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos
miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función
(Romanos 12.4).
6. Somos un equipo de trabajo. La obra de Dios la desarrollamos
todos juntos, unidos como un cuerpo bien coordinado logrando
hacer el trabajo de Dios con excelencia.
Así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y
todos miembros los unos de los otros (Romanos 12.5).
Para esto, en la “casa” donde Dios te ha añadido, nuestra
congregación, contamos con una Escuela de Formación Cristiana
para la preparación y formación de los hijos de Dios.
En esta escuela contamos con excelentes maestros y las lecciones
que de ahora en adelante serán tu nuevo desafío.
Escuela de Formación
Nivel 1: PRIMER NIVEL y fundamentos de fe.
Nivel 2: Tomando la tierra y la familia.
Nivel 3: Liderazgo y fundamentos apostólicos.
Estudios avanzados:
Técnica en teología y ciencias religiosas.
Licenciatura en teología.
5. Tu nueva identidad
Dentro de tu nueva casa, tu congregación, encontraras lo
siguiente:
1. Una identidad.
2. Una visión.
3. Una paternidad.
4. La Unción del Espíritu Santo.
5. Oportunidad de servir a Dios y a tus hermanos.
6. Madurez espiritual.
7. Sentido de pertenencia.
VI. Preguntas finales
1. ¿Consideras importante ser parte de la familia de Dios?

2. ¿Por qué?

3. ¿Cuáles son los beneficios que encuentras en ser parte de esta


Familia?

4. ¿Qué encontrarás en tu nueva casa, en tu congregación?

5. ¿Estás dispuesto(a) a continuar en tu formación cristiana? ¿Por


qué?

VII. Aplicación
Vivir en comunidad no es un asunto fácil, el hombre es un ser
social por excelencia, hemos sido creados para vivir en relación
con otros y disfrutar así de la compañía de familiares y amigos,
seamos tímidos o atrevidos, introvertidos o extrovertidos,
necesitamos construir relaciones sanas y significativas con otros.
Hemos sido llamados para vivir como individuos aislados, sino
para disfrutar en plenitud la gloria de Dios, en la vida de iglesia.
¡Disfruta de tu nueva casa!