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Poesía del Virreinato de la Nueva

España
Los siglos XVI, XVII y XVIII en Hispanoamérica van a presenciar el florecimiento de
un género: la poesía épica que, como la crónica y el teatro misionero, es el
producto literario del encuentro entre el Viejo y el Nuevo Mundo. A las
pretensiones artísticas, el poema épico va a sumar frecuentemente, en el XVI y
el XVII, la intención pragmática que lo convertirá, llegado el caso, en una larga
relación de méritos del autor, o de sus amigos. Como la crónica, la épica dejará
constancia del asombro del conquistador ante las maravillas de las nuevas tierras.
Características:
* Los autores anónimos abordaban, dentro de una narración heroica en verso.
* En la segunda mitad del siglo xvi se escribe en México el primer poema de los
que constituirán el llamado "ciclo cortesiano".
* en 1594, Lasso de la Vega publicó la Mexicana. Dedicada a Fernando Cortés.
* Era exagerada y erudita.
* Composiciones dinámicas.
* estudiaban los temas antes de implementar la información.
* Nueva España albergo nuevos escritores como Bernardo de Balbuena, Juan
Ruiz de Alarcón, Sandoval Zapata entre otros.
Poetas:
Fray Miguel de Guevara. Este poeta nació en 1585 y se
cree que falleció en 1646. Poca es la información sobre las
obras que Fray Miguel de Guevara realizó, sin embargo, la
poesía No me mueve, mi Dios; es una verdadera joya de la
literatura española.
La poesía No me mueve, mi Dios, ha sido adjudicada a
muchos autores, el más reconocido es Rubén Darío, quien
vivió desde 1867 hasta 1916. Los archivos franciscanos,
demuestran que, en las órdenes de los misioneros
franciscanos, esta poesía se enseñaba a los nativos
americanos, como oración cotidiana de la propia devoción seráfica. con mucha
más anterioridad que el tiempo de Rubén Darío. Sigue siendo, pués, el autor más
probable, Fray Miguel de Guevara.
No me mueve mi Dios
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte


clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,


que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,


pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Poetas:

José Manuel Martínez de Navarrete nació el 18 de junio de


1768 en Villa de Zamora –población ubicada actualmente en
el estado de Michoacán– en una familia criolla, a los 40 días
de nacido quedó huérfano de padre. Su madre lo educó los
primeros años y cumplidos los 19 viajó a la ciudad de
Querétaro, donde se incorporó a la orden de San Francisco;
a partir de ese momento consagró su vida a la religión y la
enseñanza, así como a la escritura poética, la cual dio a
conocer en el Diario de México durante los años que van de
1805 a 1809, junto a la de otros miembros de la Arcadia Mexicana, de la que él fue
nombrado mayoral.
Duda Amorosa
Si por una cosa rara
dos corazones tuviera,
en uno Filis entrara,
en otro a Doris pusiera,
y allí a las dos contentara.

Pero si uno solo tengo


no podré darlo a ninguna,
porque luego me detengo
en que si le doy a una
al rigor de la otra vengo.

Darlo a las dos es buscar,


si se examina despacio,
guerra en que siempre han de estar;
porque en un solo palacio
dos no pueden gobernar.

Qué hacer en tal confusión


no alcanzó; mas si supiera,
que no había de haber cuestión,
sin duda a cada una diera
la mitad del corazón.

Así una vez discurría,


y amor, que en mi pecho estaba,
en lo interior me decía
que si a dos darlo pensaba,
a ninguna lo daría.

que es la ley la más oportuna,


aunque de un tan ciego dios,
que se quiera sólo a una;
porque aquel que quiere a dos
no quiere bien a ninguna.

Luego el corazón lo di
a Doris; y mal pagado,
al punto me arrepentí,
de que no lo hubiera dado
a Filis. ¡Triste de mí!

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